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ICO-C-1424-UBS-00-S

Compañía Petrolera Andina

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Compañía Petrolera Andina


En 2005, la Compañía Petrolera Andina (CPA), una refinería independiente, tenía dificultad para
deshacerse del ácido sulfúrico después de haberlo utilizado en la purificación de sus productos. La
compañía solía deshacerse del ácido utilizado devolviéndolo a los fabricantes de ácido puro. El
problema se agudizaba siempre que los fabricantes se encontraban incapaces de aceptar la devolución
de ácido impuro. Otras refinerías que habían experimentado la misma dificultad habían construido
plantas para generar el ácido y poder así utilizarlo de nuevo. Últimamente se había perfeccionado la
técnica para esta regeneración y, debido a ello, CPA se planteó la posibilidad de utilizar el nuevo
proceso.

Durante los últimos años, la compañía había convertido anualmente unos 500.000 barriles de petróleo
crudo en gasolina, kerosene y otros derivados. El consumo anual de ácido para la conversión era de
1.800 toneladas. Este ácido se compraba cuando se necesitaba y era expedido en camiones cisterna a
la planta en donde se almacenaba hasta llegado el momento de utilizarlo. Si la gasolina y el kerosene
se querían vender como combustibles de motores y fuel-oil, era necesario preparar el producto con
ácido sulfúrico para eliminar las impurezas. Para ello se bombeaba una cierta cantidad de ácido en
una cámara llena de gasolina o kerosene y se mezclaban los dos líquidos. La cantidad y graduación
del ácido así como el tiempo requerido para la operación dependían del tipo de petróleo que era
tratado. Después de agitar la mezcla, el ácido se dejaba reposar y luego se sacaba y almacenaba en
depósitos. En este estado no tenía valor alguno para la compañía, puesto que no podía venderse ni
arrojarse por los desagües normales. Para deshacerse de él, se cargaba el ácido impuro en camiones
cisterna y era devuelto a los fabricantes del ácido. El peso total del ácido devuelto era casi igual al
del ácido puro que se había utilizado.

Este transporte era pagado por adelantado por la CPA y costaba unos 250 pesos mensuales. Aparte de
este costo, no había ningún otro recargo por la devolución del ácido impuro. En la planta el fabricante
lo pulverizaba en un horno y el producto de la combustión, principalmente anhídrido sulfuroso, era
conducido a cámaras de plomo para ser regenerado y convertido en ácido sulfúrico puro nuevamente.

El ácido regenerado de esta forma no era devuelto a la CPA, puesto que no podía utilizarse para tratar
los compuestos del petróleo debido a los efectos perjudiciales del nitrógeno que contenía.
Devolviendo el ácido al fabricante, la compañía no tenía necesidad de mantener una unidad de
regeneración, las cuales eran muy molestas para el público debido a los olores que desprendían. Sin
embargo, este método de deshacerse del ácido impuro no era totalmente satisfactorio para la CPA.
No sólo perdía el valor que tenía el ácido una vez regenerado, sino que además los fabricantes con
frecuencia no podían aceptar el ácido impuro inmediatamente debido a lo limitado de sus depósitos.

Cuando había escasez de camiones cisterna utilizados para el ácido impuro era necesario utilizar los
del acido puro y luego volver a limpiarlos, con un gasto considerable para la CPA, antes de poder
emplearlos para transportar el ácido puro. Las expediciones por camión a menudo eran lentas; al
devolver el ácido impuro a los fabricantes, la compañía no podía controlar ni una parte de su
suministro de ácido de la forma que podría haberlo hecho si contara con una planta de regeneración

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en su propia refinería. Los estudios indicaron que no podían obtenerse mejores condiciones por parte
de otros fabricantes de productos químicos.

Cuando la dirección de la CPA había estudiado en alguna otra ocasión, la conveniencia de instalar
una planta de regeneración, se pronunció en contra debido a los molestos olores que se desprendían,
y porque en aquel entonces los procesos químicos existentes no hacían posible volver a utilizar el
ácido impuro en la refinería. Sin embargo, se había perfeccionado un nuevo método de purificación
del ácido que consumía los gases molestos y eliminaba el nitrógeno. El costo de una unidad de
regeneración capaz de procesar 10 toneladas al día era de unos 30.000 pesos. La unidad tenía una
duración útil prevista de unos 20 años; además se requería poco espacio para su instalación. El manejo
de los aparatos de regeneración requeriría sólo unos pocos trabajadores no especializados con un
mínimo de supervisión por parte de los químicos de la empresa. Los costos de regeneración del ácido
(excluyendo amortización de instalaciones) para diferentes volúmenes de actividad eran los
siguientes:

Porcentaje de capacidad Costos por tonelada


30% $9,00
50 % $ 8,00
100 % $ 7,00

La unidad de regeneración haría utilizable hasta un 75% del ácido impuro, de forma que con una de
estas unidades la compañía dependería de los fabricantes de ácido sólo en un 25% de sus necesidades,
cantidad que sería necesaria para mezclarla con el producto regenerado.

¿Debería ser comprada la unidad de regeneración?

En el Anexo 1 se indican los precios del ácido sulfúrico pagados por la CPA.

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ANEXO 1
Compañía Petrolera Andina
Precios pagados por el acido sulfúrico

Promedio mensual de precios por


Año
Tonelada (sin transporte)
1990 $ 15,50
1991 15,50
1992 16,04
1993 16,50
1994 16,50
1995 16,50
1996 16,50
1997 16,50
1998 16,50
1999 16,50
2000 16,50
2001 16,50
2002 16,50
2003 15,53
2004 17,00