Вы находитесь на странице: 1из 6

GESTIÓN DEL CONOCIMIENTO EN LA ESCUELA:

Una gran tarea pendiente

MERY RIESCO R.

Profesor: Juan Francisco Castro C.


juanfranciscocastroc@gmail.com
A través de este ensayo invito a la reflexión, ya que todos los docentes deberíamos
desarrollar la gestión del conocimiento en nuestro trabajo pedagógico, es urgente la
necesidad de una educación para aprender a aprender, a pensar por uno mismo, a
buscar la verdad de manera individual y también con la ayuda de otros como propósito
de desarrollo y crecimiento. Para una mejor comprensión me parece pertinente definir
algunos conceptos como Información, Conocimiento, Innovación y Gestionar

Información y Conocimiento para muchos de nosotros tiene un significado similar, sin


embargo se diferencian notoriamente:

Según Nonaka y Takeuchi (1995) la información puede considerarse de dos maneras:


Por un lado sintácticamente (por su volumen) y por otro, semánticamente (por su
significado), esto quiere decir que la cantidad de datos que recibe un individuo no
siempre es necesaria en su totalidad; sino que es el individuo el que selecciona lo
relevante, quedándose con lo que pueda repercutir posteriormente en su
comportamiento.

El conocimiento por otra parte se construye mediante la información comprobada y


vinculada con la experiencia compartida con otros. De esta forma entonces, el
conocimiento no puede concebirse como una transferencia pasiva hacia otro y de
hecho, nunca es así, ya que para que el otro comprenda la información ésta debe ser
absorbida y conceptualizada en su propio esquema mental.

Además, para que el conocimiento sea efectivamente aprendido, este debe ser
identificado, capturado y aplicado a fin de generar un nuevo conocimiento, el que será
necesario a la hora de decidir o solucionar una materia.

La innovación por su parte está siempre referida a un cambio. Barraza (2005, citado en
Chimborazo y Zoller, 2018) propone que la innovación posee varias dimensiones;
principalmente se refiere a lo nuevo y original, aspectos que nunca antes han sido
dinamizados, presentándose por primera vez. Asimismo, la innovación involucra
habitualmente esfuerzos por mejorar lo establecido. Sin embargo, no todo proceso de
cambio tiene a la base la innovación, ya que los intentos por mejorar lo que existe
pueden no concretarse o fallar.
Otro aspecto importante de la innovación es incluir la tecnología como estrategia de
mejora al proceso de enseñanza-aprendizaje. En este sentido, es primordial que los
niños aprendan con tecnología, desarrollando así el pensamiento crítico. De esta
forma, “la alfabetización digital (…) no solo debe limitarse a su carácter funcional sino
también, debe ir acompañado del conocimiento de las prácticas socioculturales
asociadas al manejo de estas tecnologías” (Coll, 2008). La innovación entonces es el
resultado de un trabajo multidisciplinar, en equipo con capacidad de adaptación al
cambio con el único objetivo de adquirir continuamente nuevas competencias y/o
mejorar las que ya poseen.

Cabe mencionar que la innovación en la institución educativa requiere de variadas


tentativas acompañada de múltiples gestores, con instancias de planificación que
generen proyectos estratégicos desarrollados en extensos períodos de gestión, siendo
generalmente este escenario, la antesala del inicio de la innovación.

“Todas las empresas gestionan el conocimiento en la práctica; mejor o peor, con más o
menos método, con mayor o menor acierto, de forma más o menos consciente, pero lo
gestionan” (Carballo, 2015). Pero ¿qué es la gestión del conocimiento? Aunque no
exista un solo significado para ello, Davenport (1999) la define como el proceso
sistemático de encontrar, seleccionar, organizar, extractar y presentar la información de
manera que mejore la comprensión de un área específica de interés para los miembros
de una organización (citado en Guzmán y Cayuna, 2014).

Por tanto, el simple hecho de presentar la información, en cualquiera de sus formas, no


asegura una verdadera transferencia del conocimiento hacia otro. El conocimiento se
produce cuando es absorbido y da paso a un cambio de comportamiento o promueve el
desarrollo de un pensamiento innovador que conduce a una nueva forma de interpretar
el mundo.

Es sólo falta de voluntad para que la escuela cambie su rol de proveedor de materias a
productor de sabiduría?

La compleja sociedad en la cual nos encontramos avanza rápida y vertiginosamente,


generando así una radical transformación en la forma de hacer las cosas. Todo esto se
encuentra sustentado bajo el alero de la globalización la que hace referencia a un
mundo instantáneamente interconectado. Sin ir más lejos podemos observar a diario
cómo la sociedad de la información ha afectado la didáctica de la escuela y el proceso
de comunicación profesor-estudiante. Bolívar (2000a) destaca que los centros
educativos son organizaciones que aprenden es decir, evolucionan a medida que lo
hace la sociedad de manera tal que progresen para impedir su estancamiento y he aquí
el desafío. Hoy en día existen muchas escuelas que mantienen la misma forma
tradicional de enseñar, la que tan sólo conlleva a un inevitable fracaso escolar. Porque
la realidad es que gran parte de las instituciones educativas continúan educando para
la competitividad y el éxito individual y para transmitir la mejor imagen de ella a la
sociedad. Por otro lado, el individualismo siempre está presente en nuestro actuar, ya
que hemos sido educados en escuelas similares a las actuales, trabajamos de forma
aislada, esperando ser reconocidos por enseñar a nuestros estudiantes
primordialmente materias. Pero claramente no es la forma.

Debemos centrarnos más bien en adquirir estrategias que produzcan un cambio social
y cultural integrando a la comunidad, la administración central, estudiantes y familias,
trabajando colaborativamente con nuestros pares por medio de la investigación y
reflexión evaluadas constantemente. En este sentido, la escuela debe estar abierta a
propiciar instancias significativas de reflexión gestionando conocimiento continuamente,
para lo cual se requiere de mucho trabajo sistematizado y dirigido por su Líder, quien
debe tener un rol sobresaliente a la hora de incentivar el cambio, vinculando la gestión
del conocimiento al liderazgo situacional como estrategia clave para avanzar hacia la
transformación de la escuela.

Es menester entonces, que el nuevo docente se transforme en un facilitador que


conozca las nuevas tecnologías, las incorpore en el proceso de enseñanza de sus
estudiantes adquiriendo un compromiso de continua renovación y determinada
capacidad de reinvención. El docente que sólo transmite contenidos debe
transformarse en un sabio intelectual, consciente de las carencias del entorno
educativo en el que se encuentra y de las condiciones de su aula; de manera que el
estudiante aprenda a desplazarse, se organice, relacione y potencie su pensamiento
crítico con algún grado de autoaprendizaje, a fin de construir su propio conocimiento.

De la experiencia individual y colectiva se aprende y se crece, lamentablemente las


personas no comparten sus saberes espontáneamente y el que se decidan a hacerlo
quizá responda a factores como: cierto nivel de generosidad, motivación por contribuir
a la mejora de la institución, por estímulos de confianza que reciben de sus superiores,
o quizá inspiradas por la satisfacción de ayudar a otros. Por consiguiente, una de las
misiones más importantes del Líder será tornar la gestión del conocimiento, un
quehacer inherente a todo su equipo, ya que si este, se transmite y comparte de
manera correcta, se convierte en una estrategia eficaz de crecimiento, otorgando un
nuevo y mayor valor a la escuela.
Referencias:

Bolívar (2000a). Los centros educativos como organizaciones que aprenden. Promesa
y Realidades. Madrid: La muralla.

Carballo (2015). Innovación y gestión del conocimiento. Madrid, España. Recuperado


de https://bit.ly/2mDcteU

Chimborazo y Zoller (2018). Condicionantes de la innovación educativa. Revista


Dilemas Contemporáneos: Educación, Política y Valores. Año: VI. Número: Edición
Especial. Artículo no.: 13.

Coll, C. Et al. (2008). Análisis de los usos reales de las Tic en contextos educativos
formales: una aproximación socio-cultural. Revista electrónica de investigación
educativa, 10 (1), 1-18.

Davenport (2009). Knowledge management and the broader firm: strategy, advantage
and performance” Boca Raton: CRC Press

Guzmán, J., & Cayuna, A. (2014). Gerencia del Conocimiento: una taxonomía
sistemática desde la perspectiva transcompleja. Revista de Investigación, 38 (82), 65-
87.

Nonaka, I.; Takeuchi, H. (1995). The knowledge-creating company: how japanese


companies create the dynamics of innovation. Oxford University Press, New York.