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Universidad de Buenos Aires

Facultad de Psicología
Trabajo de tesis

Trabajo y Salud Mental

Tesista: Agustín Frosio

L.U.: 35.941.828.0

Tutora: Tisera, Ana Adela

DNI: 14.518.640

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Índice

I. Presentación del tema .......................................................................... 3

II. Introducción .......................................................................................... 4

III. Marco Teórico ........................................................................................ 6

III.I. Sobre la institucionalización del padecimiento........................ 6

III.II. Los movimientos de reforma.................................................... 8

III.III. Contexto en Argentina. A partir de las normativas vigentes ... 9

IV. Estado del Arte ................................................................................... 12

V. Problema y objetivos .......................................................................... 14

VI. Metodología ........................................................................................ 15

VII. Desarrollo ........................................................................................... 16

VIII. Análisis y presentación de los datos ................................................ 18

VIII.I. Presentación del dispositivo .................................................. 18

1
VIII.II. Perspectiva de derechos........................................................ 21

VIII.III. Efectos en el sujeto ............................................................... 25

IX. Palabras finales .................................................................................. 29

X. Bibliografía ......................................................................................... 32

XI. Anexo ................................................................................................... 35

XI.I. Fotos ...................................................................................... 35

XI.II Entrevistas ............................................................................. 37

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I. Presentación del tema.

El presente trabajo se ubica en el marco del área de la psicología


comunitaria, principalmente a partir de los conocimientos adquiridos y las
experiencias transitadas a lo largo de la cursada de la Práctica Profesional “Salud
Mental y Desinstitucionalización” de la Facultad de Psicología de la Universidad de
Buenos Aires, a cargo de la Lic. Ana. A. Tisera. Se pretende realizar un
acercamiento a dispositivos y prácticas en Salud Mental, cuyo fundamento se
encuentra en las normativas vigentes (Ley nacional de Salud Mental nº 26.657
sancionada en 2010 y la Ley 448 de Salud Mental de la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires sancionada en el año 2000). Teniendo en cuenta que el marco
normativo mencionado apunta a una concepción de los usuarios de los servicios
de salud mental desde una perspectiva de derechos, interesa pensar en cómo se
efectúa el acceso a los derechos contemplados en las leyes, principalmente en el
marco de la Ley nacional de Salud Mental.

A partir de lo dicho anteriormente se pretende tomar como eje el acceso al


trabajo en personas que están o estuvieron en procesos de internación en
hospitales monovalentes de Salud Mental, partiendo desde una perspectiva en la
que el acceso al trabajo implica no solo el ejercicio de un derecho sino que a su
vez como práctica social es potenciador y posibilitador del intercambio social y del
vínculo con la comunidad, dimensiones que se ven muchas veces afectadas y/o
deterioradas en personas que atravesaron prolongados períodos de internación.
“Desinstitucionalizar es a la vez rehabilitar la subjetividad, recuperar una
sociabilidad en los niveles en que sea posible, no se trata de una simple
relocalización de pacientes de un establecimiento a otro (…)” (Galende, 2008, p.
178)

Se tratará entonces de explorar cuáles son las posibilidades y cómo se


efectúa el ejercicio de estos derechos por parte de los usuarios. En este sentido,
el espacio del que se pretende obtener la información pertinente es el caso

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particular de una cooperativa de trabajo que funciona dentro de los muros de un
hospital psiquiátrico de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, cuyos socios son
usuarios de los servicios públicos de salud mental.

II. Introducción

Intentado ubicar históricamente el enfoque que proponen las normativas


vigentes antes mencionadas, podemos decir que forman parte de todo un
movimiento instituyente cuyo fundamento está en otra forma de concebir al sujeto
de padecimiento mental, así como al sentido de las prácticas y dispositivos para el
abordaje y el cuidado de su salud, cuestiones contempladas en la Declaración de
Caracas de la OPS y OMS para la Reestructuración de la Atención Psiquiátrica en
1990.

Si bien podemos decir que hay una coexistencia de dos paradigmas que se
cristalizan en las prácticas de los profesionales, técnicos y otros agentes de salud,
podemos comenzar partiendo por un primer paradigma cuya lógica de abordaje
fue (y es) principalmente tutelar, de instituciones totalizadoras y alienantes cuya
función fue la de la segregación de determinado tipo de personas que por sus
características se constituían en una desviación de la norma que ponía en riesgo
los valores morales y culturales de una época. La evolución de este tipo de
instituciones hizo que con el tiempo las prácticas que allí fueron teniendo lugar
respondieran principalmente a una función social que se materializaba en el
encierro, al que la medicina se acopla en un segundo momento y desde lo cual ya
desde un saber restrictivamente médico, las prácticas respecto de un tratamiento
para las personas con padecimiento mental fueron tendiendo cada vez más hacia
la medicalización y al aislamiento como medidas de abordaje: “Este modelo
médico (…) implica una relación con la enfermedad como objeto abstracto y
natural, y no con el sujeto de la experiencia de la enfermedad.” (Amarante, 2009,
p. 28)

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El encierro en sí mismo no restringe únicamente la libertad de “transito” sino que la
vulneración de derechos ataca directamente la posibilidad de subjetivación de las
personas, quien padece de algo es un enfermo, y una vez ahí se transforma en un
objeto correctamente categorizado y conceptualizado por las disciplinas médicas.
El encierro entonces es desubjetivante y como tal cercena la posibilidad del sujeto
de ejercer sus derechos como ciudadano. Así va perdiendo autonomía en diversas
esferas, principalmente en el orden de poder hacer algo en relación a lo que él
mismo padece, las posibilidades de salida del manicomio se ven reducidas en un
doble movimiento, por un lado las propias restricciones que la institución ejerce
sobre las libertades de la persona, por el otro el deterioro de las capacidades del
sujeto para poder valerse por sí mismo, generar vínculos sociales, laborales,
familiares por fuera de los muros del hospital.

El aislamiento como medida aparentemente “terapéutica” esta hoy en día


no solo puesta en discusión, sino que hay ya toda una serie de antecedentes que
generaron la posibilidad de inclusión de otro tipo de saberes y prácticas que
comienzan a hacerse un lugar. En este sentido con la sanción de leyes tales
como la Ley nº 2440 de Río Negro, la de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y
posteriormente la Ley nacional de Salud Mental se abren en nuestro país, desde lo
legal toda una serie de posibilidades de abordaje que tienen su foco en la
garantía, protección y promoción de derechos. En el marco de lo anterior se
incluyen cuestiones vinculadas a la regulación de las internaciones, lineamientos
para el ejercicio de las prácticas y abordajes pertinentes acorde a las necesidades
de la persona, la prohibición para la creación de nuevos manicomios y la
promoción para la creación de dispositivos ambulatorios alternativos al mismo.

A partir de estas cuestiones interesa, tomando como eje lo laboral en tanto


práctica social y como ejercicio de derecho, hacer una aproximación para indagar
cómo es que se hace efectiva la inclusión en un mercado laboral, tomando al
trabajo como una herramienta de inclusión social en sí misma que habilita un
espacio de intercambio social, de subjetivación y reconocimiento de lo que el

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sujeto hace y de lo que esto significa para un otro. Teniendo en cuenta las
características del trabajo antes mencionadas, éste aparece como una
herramienta para la recuperación de capacidades de distinto orden, como
potenciador de vínculos sociales, apuntando no solo al vínculo entre distintos
actores intra muros (profesionales, técnicos, usuarios, personal, etc.) sino con la
comunidad en general.

III. Marco teórico

III.I. Sobre la institucionalización del padecimiento.

Si bien la figura del hospital ya existía con una función caritativa


aproximadamente desde la edad media, éste aun no tenía una finalidad médica.
En Historia de la locura Foucault sitúa a partir de la creación del hospital general
en el siglo XVII un “nuevo lugar” para la locura, aclara que allí la institución no
tiene ninguna finalidad médica, sino que consiste en una herramienta de control
social que mediante el aislamiento y el trabajo dan forma a una “condena de la
ociosidad”: “...el desocupado no será ya expulsado ni castigado: es sostenido con
dinero de la nación, a costa de la pérdida de su libertad individual (…) debe
aceptar el constreñimiento físico y moral de la internación” (Foucault, 2015, p.
104).

Se puede situar el comienzo del alienismo en 1793 con Pinel, el hospital


deja de tener una función de asistencia social para convertirse en una institución
de tratamiento médico, de lo cual se desprende un tratamiento moral cuyo
fundamento son el orden y la disciplina, inscribiéndose así el hospital psiquiátrico
desde un imperativo terapéutico como una institución disciplinaria (Amarante,
2009).

Galende distingue cuatro momentos en la historia de la disciplina


psiquiátrica. El primero anterior a la revolución francesa que denomina “momento

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político cultural” y en el que sancionan los decretos que darán lugar a la fundación
médica de la psiquiatría. Se destaca un contraste con los momentos posteriores
en relación al tratamiento del padecimiento mental, en tanto y en cuanto no había
un ordenamiento jurídico al respecto ni tampoco disciplina e instituciones
especializadas. El segundo momento “médico positivista” abarca todo el siglo XIX,
a partir del Estado moderno y en base a sus características morales, filosóficas y
políticas se da lugar a un nuevo ordenamiento social, en función de lo cual
aparece la noción de asistencia a cargo del Estado, cuestión que reemplaza a la
caridad y la beneficencia. Aparece entonces un orden jurídico especial sobre el
trastorno mental que respalda la incumbencia del médico así como la existencia
de los hospitales psiquiátricos en el marco de lo cual se va a configurar el espacio
y las condiciones de posibilidad para una subjetividad alienada en la experiencia
de la enfermedad a cargo de criterios políticos y no médicos. (Galende, 2008, p.
144). El tercer momento al que se refiere se circunscribe a la primera mitad del
siglo XX, donde se da lugar a una serie de críticas al positivismo médico y al
surgimiento de las psicoterapias, comienza a aparecer una crítica a las
instituciones psiquiátricas en tanto dispositivos de encierro en función de lo cual
aparece un movimiento instituyente en el que se empieza a pensar alrededor de
categorías como la resocialización y la reintegración de las personas internadas
en estas instituciones manicomiales.

Posteriormente a partir del período de posguerra se configura un momento


caracterizado por la idea de reestructuración psiquiátrica. En el marco de lo cual
aparecen los llamados procesos o movimientos de reforma, a lo que Galende se
refiere como el “momento de la Salud Mental”:

Ya no se habla en términos médicos de “enfermedad”, se habla


en términos sociológicos o en categorías políticas de
“comunidad”, de “democratización”, de “participación social”
(…) En todo ese movimiento se afirma un reconocimiento
acerca de que el problema del manicomio es social y político,
de derechos y ciudadanía… (Galende, 2008, p. 155)

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III.II. Las experiencias de reforma.

Tomando las descripciones de Galende (2008) y de Amarante (2009) al


respecto de los movimientos de reforma podemos distinguir tres grupos o
experiencias. La primera es la de la Psiquiatría Comunitaria anglosajona donde la
transformación consistía en generar cambios dentro de la institución. Según
Galende, constituyen junto al Servicio Nacional de Inglaterra experiencias
administrativas de abordaje para la reforma. En 1963 durante el gobierno de
Kennedy, se sanciona una ley a partir de la cual se crean centros comunitarios de
salud mental, a partir de lo cual disminuye en 10 años el 50 por ciento de la
población internada en hospitales psiquiátricos.

La segunda experiencia es la de la “Psiquiatría preventiva y de sector”


(Amarante, 2009) o “Propuesta Sanitaria” (Galende, 2008). El objetivo era
desmontar el modelo hospitalario y transformarlo en la constitución de distintos
servicios para lograr una mejora en el cuidado terapéutico. Consistió en la
creación de servicios por fuera del hospital psiquiátrico, tales como hospitales de
día, hospitales de noche, hogares de alojamiento y centros comunitarios. La idea
era la de una atención alternativa mientras se actuaba sobre los hospitales
psiquiátricos.

Finalmente el tercer grupo “Antipsiquiatría” y “Psiquiatría democrática”,


donde se discute directamente el modelo psiquiátrico y sus instituciones. De este
tercer movimiento de reforma, es en el cual podemos circunscribir el proceso que
se dio en Italia en Gorizia y Trieste cuyo referente principal fue Franco Basaglia.
Según Galende (2008), este proceso consistió en un primer momento en la
incorporación de la comunidad terapéutica - que nace en Inglaterra
aproximadamente hacia finales de la segunda guerra mundial con la finalidad de, a
partir de un grupo terapéutico generar discusiones en relación al entorno social
más allá del hospital - del modelo sajón al modelo italiano, posteriormente
conduce al cierre del Hospital Psiquiátrico de Trieste y la sanción de la Ley N° 180

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en 1978. Según el autor, aparecía una concepción de síntoma social al respecto
de la exclusión y de la estigmatización social. Es decir que la práctica del encierro
es cuestionada en relación a sus efectos en la persona, más allá, pero por la
existencia de un padecimiento mental. Es en este sentido que Foucault dice que
“(...) la alienación es para el enfermo mucho más que un status jurídico: una
experiencia real, que se inscribe necesariamente en el hecho patológico.”
(Foucault, 1961; p. 78).

A partir de estos antecedentes así como la conferencia de Alma Ata y los


documentos al respecto elaborados por la OMS y OPS es que comienzan a
aparecer lineamientos, estrategias de abordaje y atención centradas en la
comunidad, incorporando las estrategias de Atención Primaria de la Salud,
promoviendo la participación de los usuarios y sus familias en el proceso de
atención. La integración social toma un lugar de suma importancia a la hora de
pensar la rehabilitación y el cuidado mismo de la salud, en el marco de lo cual los
dispositivos que tienden a promover vínculos y recuperación de capacidades de
distinto orden, como lo pueden ser distintos dispositivos laborales ya sea en el
marco de la terapia ocupacional como de empresas sociales entre otros, se
inscriben como herramientas pertinentes para lograr dichos objetivos. El
fundamento de las cooperativas y empresas sociales en las instituciones de salud
mental encuentran su origen en la experiencia de reforma psiquiátrica Italiana, que
en palabras de Rotelli tenía que ver entre otras cuestiones con el derecho a la
ciudadanía, implicaba no ocuparse únicamente de la enfermedad sino de quién
padece de la misma, lo que implica una “obligada confrontación con la
multiplicidad de necesidades, de los derechos negados (casa, trabajo, etc.)”
(Rotelli, 1995)

III.III. Contexto en Argentina. A partir de las normativas vigentes.

Siguiendo a Galende (2008), en Argentina puede situarse un movimiento


que avanza en este sentido que venimos recorriendo a partir de la década del

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setenta en el que destaca actores como la Federación Argentina de Psiquiatras, la
organización nacional de los psicólogos en COPRA (Confederación de Psicólogos
de la República Argentina) sumado a terapistas ocupacionales, psicopedagogos,
organizaciones sindicales y partidos políticos. Dicho movimiento se detuvo y fue
afectado producto de la última dictadura militar. Posteriormente con la vuelta a la
democracia comienza a aparecer nuevamente este movimiento incluyendo ya las
estrategias de Atención Primaria. Producto de estas cuestiones es que encuentra
lugar la experiencia de Río Negro en los años ochenta y que culmina con la
sanción de la Ley n° 2.440 en 1991. (Galende, 2008, p. 195).

Las normativas vigentes nos permiten hablar de un nuevo paradigma en


salud mental, con prácticas instituyentes desde una perspectiva de derechos. En
la Ley Nacional de Salud Mental se contemplan en relación a los usuarios,
derechos que tienden a la integración. En ese sentido en el marco del artículo 7 de
dicha ley, se destaca en relación al tratamiento que éste no debe ser restrictivo de
los derechos y libertades de la persona y que en éste debe promoverse la
integración familiar, laboral y comunitaria. Así mismo en otro inciso del mismo
artículo se incluye el derecho a recibir una justa remuneración en relación a la
actividad laboral desarrollada en el dispositivo del que se tratase. Resulta
interesante, en términos del derecho al trabajo, cómo la integración en este ámbito
puede constituir en sí misma una estrategia o una herramienta para la inclusión en
otros sectores. Es decir, por el carácter social que tiene el trabajo como actividad
humana, éste se constituye como una herramienta de suma utilidad a la hora de
pensar el fortalecimiento de vínculos con actores externos al dispositivo
hospitalario en general, avanzando en un proceso que tienda a un ejercicio de la
ciudadanía. El hecho de realizar una actividad para y con otros, como es el caso
del trabajo, no solo constituye en sí misma la posibilidad de ejercer un derecho,
sino que en el marco del tratamiento se inscribe como una herramienta necesaria
para que se realice una efectiva salida de la institución en el caso de aquellas
personas que atravesaron períodos de internación.

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Aparecen en relación al trabajo entonces dos dimensiones, por un lado
implica un ejercicio de ciudadanía en tanto se está haciendo uso de un derecho y
por el otro constituye una herramienta necesaria en un proceso de integración
social. Galende (2008) realiza una articulación entre dos niveles de integración,
por un lado toma la idea de Integración social sistémica de Habermas y por el otro
la integración social comunitaria; entendiendo a la primera como una integración
global en relación a los derechos y obligaciones y al ejercicio de la ciudadanía lo
cual llama “subjetividad nacional” y de la segunda que describe como necesaria
para que se dé este ejercicio de la ciudadanía, la describe inclinándose por un tipo
de vínculo más inmediato, de relaciones sociales en el ámbito de la vida
comunitaria con sus instituciones y actores en los que se incluye al barrio, a las
familias, a los pares, etc.

En este sentido es que propone que para que pueda lograrse un efectivo
proceso de integración social y una recuperación de las condiciones de la
ciudadanía en aquellas personas en las que esto se ha visto afectado por un
proceso de institucionalización, es necesaria la integración comunitaria, a un grupo
social y de allí la pertinencia de dispositivos tales como empresas sociales que
vehiculicen relaciones heterogéneas entre sus diversos actores y participantes.
(Galende, 2008, p. 185)

Las complejidades que revisten a estas situaciones, como lo son la pérdida


de capacidades para realizar distintas actividades y la pérdida de vínculos con
actores y personas por fuera de la institución entre otras, son el efecto de las
lógicas institucionales de un modelo de atención: “Otro aspecto a resaltar en
relación a las internaciones prolongadas en el tiempo, es el concomitante
resultado de deterioro de las redes sociales habitacionales y laborales (…)
Asimismo, la posibilidad de sostener vínculos de amistad por fuera del hospital
luego de la internación...” (Tisera, A.; Lohigorry, J.; Lenta, M. M., 2013)

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Se entiende a partir de estas cuestiones la necesidad de generar múltiples
abordajes que apunten complejizar la función terapéutica de las prácticas,
entendiendo también que los problemas sociales tienen un rol fundamental en la
situación que aquellas personas vivieron con anterioridad a las internaciones y,
que de no estar resueltos se corre el riesgo de continuar vulnerando los derechos
de la persona. En este sentido, el hecho de no poder ejercer derechos tales como
trabajo, vivienda, etc., dificultan las posibilidades de una salida efectiva de la
situación tutelar y asilar en la que se encuentra una persona internada. En
función de esto, la Ley Nacional destaca que se debe promover que las
autoridades de salud en coordinación con otras áreas como ser educación,
desarrollo social y trabajo entre otras implementen acciones de inclusión social,
laboral y de atención en salud mental comunitaria, favoreciendo el desarrollo de
dispositivos como consultas ambulatorias, servicios de inclusión social y laboral
para la personas después del alta institucional. (Ley Nacional de Salud Mental n°
26.657/2010)

IV. Estado del arte.

Concibiendo el hecho de que la institucionalización del padecimiento mental


trae aparejadas una serie de consecuencias que se desprenden muchas veces del
proceso de institucionalización mismo, Interesa revisar cuáles son los lineamientos
y fundamentos del tipo de prácticas que proponen las normativas entendiendo que
apuntan a garantizar el ejercicio de derechos.

En materia de desinstitucionalización se tiene en cuenta el artículo “Salud


mental y desinstitucionalización en los procesos de externación” de A. Tisera, H.
Leale, J. Lohigorry, A. Pekarek y A. Joskowicz, donde desde una perspectiva de
derechos y una mirada crítica del sistema de atención revisan cuestiones

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vinculadas al lugar de las internaciones, participación comunitaria, rehabilitación y
externación.

Se toma también en cuenta el artículo sobre “Exigibilidad y Justiciabilidad


de derechos en Salud Mental” de Tisera, A., Lohigorry, J. y Lenta, M. (2016),
teniendo en cuenta que particularizando en el trabajo, uno de los ejes de éste
desarrollo gira alrededor del cumplimiento de derechos en personas con
padecimiento mental. En este sentido se incluye también el artículo sobre
“Emprendimientos productivos en Salud Mental. Del hospital monovalente a la
comunidad.” De Yujnovsky, N. (2016) en el cual tomando el trabajo como un
derecho y revisando prácticas de abordaje, se toman diversas experiencias de
trabajo con usuarios de salud mental. Así mismo se revisó el artículo sobre
“Desafíos en la implementación de la Ley Derecho a la protección de la Salud
Mental (Ley N° 26.657)” de Rosendo, E. (2011)

Interesa el acercamiento a una cooperativa de trabajo en términos de que


se entiende que éstas se inscriben a partir de la experiencia italiana como
herramientas en el marco de un proceso reestructuración de los servicios de
atención que, por sus resultados fue posteriormente reconocido por la OMS que
termino promoviendo la creación de dispositivos análogos en otros países. “El
trabajo deja de ser una actividad terapéutica (prescripta, orientada, protegida) (…)
también una forma de sometimiento y control institucional, para volverse una
estrategia de ciudadanía y emancipación social.” (Amarante, 2009, p. 90)

En articulación con lo anterior resulta pertinente el recorrido en el que


Tisera, Leale, Lohigorry, Pekarek y Joskowicz retoman a Sarraceno al referirse al
proceso de rehabilitación: “La rehabilitación se constituye en una de las
estrategias de intervención que permite la reconstrucción de la ciudadanía plena
de los sujetos con padecimiento mental, favorece la externación y la inclusión
social (…) Trabaja con las habilidades sociales prácticas (autonomía, cuidado

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corporal, intercambios cotidianos, utilización de dinero, participación en espacios
sociales, etc.) y con las capacidades sociales. Estas últimas remiten a la posición
activa en intercambios materiales, económicos y simbólicos, tales como los
procesos de producción y comercialización, la autogestión en emprendimientos
productivos, la vinculación con compañeros, etc. (Galende, 2008; Sarraceno,
2000)

En este sentido y como destacan los autores, según Sarraceno en el proceso de


rehabilitación se tienen en cuenta tres ejes a saber:

- Hábitat, refiere a un lugar que habilite una pertenencia simbólica y material.

- Bazar o red social: refiere también a lugares que permitan el intercambio y


la Inclusión de vínculos familiares y afectivos de las persona.

- Trabajo: aparece la dimensión de la inserción laboral en el marco de lo cual


se destacan las cooperativas y empresas sociales.

V. Problema y objetivos.

A partir del supuesto de que la cooperativa, se caracteriza por favorecer la


posibilidad de hacer un ejercicio de derechos para quienes participan en calidad
de asociados, principalmente en el marco de la integración social y laboral es que
en este trabajo se proponen los siguientes objetivos:

Objetivo general:

 Analizar una cooperativa de trabajo que funciona dentro de los muros de


un hospital de salud mental de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

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Objetivos específicos:

 Analizar la perspectiva de derechos en las personas que participan en el


espacio tomando como eje la integración laboral, familiar y comunitaria.

 Explorar los efectos en el sujeto de la participación en el espacio en el


caso de los usuarios de salud mental que trabajan como asociados en
esta cooperativa.
.

VI. Metodología.

Desde un enfoque cualitativo, es decir a partir de un abordaje de un nivel de


la realidad que no puede ser cuantificado (De Souza Minayo, 2007) el presente
trabajo de tesis es de carácter descriptivo-exploratorio.

La metodología utilizada para la recolección de datos consiste por un lado


en la administración de entrevistas semi estructuradas. Por otro lado, se utilizará la
observación participante que como metodología para la recolección de datos abre
la posibilidad de captar una diversidad de situaciones que no pueden ser
abarcadas con preguntas. Ésta consiste en el contacto directo del investigador con
el fenómeno observado, donde éste pasa a ser parte del contexto de observación
(Cruz Neto, 2007)

Respecto de las unidades de análisis se trata de profesionales que están


vinculados a la cooperativa de trabajo en cuestión.

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Muestra:

Función en
Nombre Edad Genero Formación la
cooperativa
Psicólogo
social. Lic. Coordinador
Caso 1 Facundo 55 M En Cs. general.
Sociales y
Humanas.
Imagen y
difusión.
Caso 2 María 50 F Psicóloga Área cultural

Caso 3 Agustina 36 F Contadora Tareas


pública. contables

VII. Desarrollo.

Los ejes en función de los cuales se encuadra el desarrollo del


presente trabajo son:

1- La perspectiva de derechos contemplada en las leyes que regulan el


funcionamiento y organización del sistema de atención en salud mental y que
aportan los lineamientos para las prácticas y abordajes que justamente están en
consonancia con una protección y promoción de derechos. Haciendo foco en la

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posibilidad de que se habiliten las condiciones para un ejercicio de la ciudadanía
es que una cooperativa de trabajo resulta pertinente para pensar por un lado, la
posibilidad de un ejercicio de derechos a partir de la inclusión en un trabajo y en
un mercado laboral en contraposición con un contexto de exclusión, precarización
laboral y donde en palabras de Castel hay personas que carecen de los soportes
necesarios para poder afirmar un mínimo de independencia social lo que conlleva
muchas veces a una descalificación del individuo (Castel, 2010).

2- Por otro lado interesa cuáles pueden ser los efectos en el sujeto a partir
de la inclusión en la cooperativa. En este sentido partimos de la idea de que las
largas internaciones generan procesos de institucionalización. Basaglia plantea
en relación a las internaciones una “Relación institucional”, respecto de de la
misma describe una distribución asimétrica del poder, en la cual aquella persona
con padecimiento mental que es internada en un hospital psiquiátrico se convierte
automáticamente en un ciudadano sin derechos. (Basaglia, 1976 p. 138). A partir
de esas cuestiones termina planteando que el problema no lo reviste la
enfermedad mental en sí misma sino el tipo de relaciones que se establecen con
aquella persona con padecimiento mental. Más adelante, en relación a la salida
del hospital plantea la necesidad de tener en cuenta estos derechos negados y
coloca en el centro las dificultades que de ello se desprenden, haciendo referencia
a que es necesario que haya un movimiento estructural que contemple las
realidades que encuentra aquella persona con padecimiento mental en su salida
del hospital, y destaca toda una serie de circunstancias, incluyendo la
imposibilidad de acceder a un trabajo, que en lugar de colaborar a que esta
persona pueda reintegrarse lo empujan nuevamente a los muros del hospital.
(Basaglia, 1976, p. 149)

Haciendo un contrapunto con lo anterior y entendiendo que el trabajo puede


ser fuente de sufrimiento o de placer, resulta pertinente pensar qué tipo de
cuestiones pueden desplegarse a partir de una práctica específica inserta en una
dinámica laboral y social que involucra a otros, en este sentido se concibe al

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trabajo como estructurante, con un papel fundamental en la identidad del sujeto
donde se ponen en juego diversas cuestiones concernientes a la subjetividad
como ser angustias, ansiedades, deseos y el reconocimiento de un otro en el
marco de una relación laboral. (Dejours, 2006)

VIII.I. Análisis y presentación de los datos.

Como se dijo anteriormente, los objetivos del presente trabajo se


circunscriben a analizar la perspectiva de derechos de las personas que participan
en la cooperativa y los efectos en el sujeto que las actividades propias del espacio
tienen para quienes participan en él. En un tercer momento y a modo de cierre el
desarrollo se enfocará en la indagación acerca de las posibilidades y dificultades
que aparecen. En éste sentido se plantea en el siguiente desarrollo un recorrido
que, mediante un análisis cualitativo de los datos obtenidos nos permita vislumbrar
estos ejes.

VIII.I. Presentación del dispositivo.

El dispositivo consiste en una cooperativa de trabajo que funciona dentro de


los muros de un hospital de salud mental. La misma no constituye un espacio de
asistencia terapéutica sino un espacio de trabajo, lo cual no implica que estas dos
dimensiones no aparezcan relacionadas. La principal actividad comercial en la que
se encuadra es la venta y reparación de muebles de diversos tipos y materiales,
los cuales son trabajados y elaborados en el espacio del taller. Las cooperativas
son consideradas entes privados por lo que en este sentido el espacio es
autónomo del hospital, pero a su vez está entramado en una red de relaciones
institucionales dentro del mismo. El espacio cuenta actualmente con una cantidad
de siete asociados y un coordinador general que constituyen el número estable - y
formal - de participantes entre los que se distribuyen mediante una diferenciación
de roles las tareas de trabajo manual y administrativo. A su vez otras personas

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tienen distintas modalidades de participación, lo cual incluye a las personas que se
integran al espacio en modalidad de talleristas en el marco de una etapa de su
tratamiento y un esquema de participación voluntaria al que denominan “Trama
voluntaria” en el que se incluyen diversos actores, en general profesionales de
distintos ámbitos así como familiares de los asociados donde la modalidad de
participación es diversa en función de las necesidades de la cooperativa y la
pertinencia o la propuesta de cada quién, muchos de estos actores tienen también
una participación estable con roles específicos, quienes no participan en calidad
de asociados y por ende no reciben remuneración, y que se dedican a cubrir o
coordinar distintas tareas en general por fuera del taller aunque no
exclusivamente, como pueden ser actividades culturales, de difusión, de imagen,
entre muchas otras. El lugar físico en el que funciona la cooperativa es en una
gran sala en uno de los pabellones reciclados hacia fines de los 90, donde antes
funcionaba una sala de internación. Dicho espacio está organizado en función de
las distintas actividades realizadas. Por un lado está la zona de trabajo, en la cual
los sectores están distribuidos en función del tipo de actividad, por ejemplo las
áreas de pintura y tapicería están contiguas y alejadas del sector de lijado y
seccionado de la madera. A su vez está el sector no vinculado a la actividad
manual en el que se encuentran dos espacios contiguos, por un lado un mostrador
o “showroom” en el cuál hay una serie de diversos trabajos finalizados que se
encuentran a la venta y a los cuáles puede acceder la clientela y por el otro una
gran mesa rodeada de sillas, escritorios y estanterías.

Puede situarse como el fundamento del dispositivo escogido una búsqueda


que tiene que ver con cómo se superan obstáculos que se presentan en los
procesos de externación, es decir a raíz de las dificultades que aparecen en
relación a la salida del hospital por parte de personas que atravesaron períodos
de internación. El trabajo aparece como el vehículo para la confluencia de
distintas dimensiones de la vida de las personas. Así el trabajo se inscribe como
una herramienta fundamental para la reinserción laboral e integración social de las
personas. Como obstáculos para que esto se haga efectivo aparecen dificultades

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en el área de comercialización, así como la posibilidad de acceder luego a un
mercado formal del trabajo. Ambas dimensiones se revisten de importancia en
términos del logro de mayores grados de autonomía y en ese sentido de menor
dependencia institucional.

Podemos decir entonces que al menos en principio el fundamento que tiene


esta cooperativa es la de generar una herramienta para poder superar estos
obstáculos, de manera que el dispositivo viene a tener una función social que es la
de la integración socio-laboral de las personas. Este hecho así mismo se alinea
con las normativas actuales en el marco de la salud mental, donde se promueven
modalidades de abordaje comunitarias, que habilitan un despliegue subjetivo, lo
cual nos permite circunscribir la importancia del acceso al trabajo, entendiendo
que éste constituye una herramienta que promueve autonomías y relaciones de
diversa índole.

En relación a la autonomía y planteando a la vez un contraste con


modalidades de atención tutelares que aún hoy constituyen cierta hegemonía,
podemos pensar a partir de la estructura de la cooperativa, qué cuestiones se
habilitan o aparecen. Rotelli, en “La Empresa Social” plantea que el formato de la
cooperativa entre otras cuestiones genera la posibilidad de una participación
activa en la toma de decisiones favoreciendo las iniciativas de sus participantes. A
partir de lo obtenido en las entrevistas y constatando que cuentan con un espacio
colectivo de toma de decisiones, podemos ver que a partir de la forma en que esta
tramado y organizado el espacio se genera un despliegue que tiende a reconocer
las singularidades en tanto hay distintas voces. Así mismo, en tanto hay una
construcción colectiva de criterios de trabajo se promueve la participación en la
toma de decisiones.

Las internaciones en instituciones psiquiátricas históricamente han tendido


al aislamiento de las personas de la comunidad, de sus familias, de sus trabajos y
viviendas, y en este sentido han contribuido al deterioro de capacidades de

20
diverso orden, para vincularse, para trabajar, para hacerse escuchar y tomar
decisiones. Teniendo en cuenta esto último, la existencia de un espacio para la
toma de decisiones abre la posibilidad de un despliegue subjetivo, en tanto se es
incluido en un grupo, en tanto se reconocen la voz y la voluntad de la persona se
abre la posibilidad de nuevas formas de habitar un espacio de trabajo así como de
relacionarse con aquellos otros con los que se comparte actividad. Esto implica
que más allá de las dificultades que pudieran aparecer alrededor de la
comercialización de productos y los ingresos en función de ello, por la estructura
misma de estos espacios colectivos de trabajo, sean emprendimientos, empresas
o cooperativas, se da lugar a un tipo particular de relaciones entre las personas.L
a actividad compartida promueve un lugar distinto para las personas en relación a
cuestiones de diversa índole.

VIII.II. Perspectiva de derechos.

(…) una legislación nueva trata de asegurar los derechos


humanos y de ciudadanía, impedir la discriminación y el
estigma que pesa sobre ellos y también la protección del
Estado para asegurar las condiciones necesarias para
que puedan ejercer estos derechos. En Argentina ese es
el sentido de la Ley Nacional N° 26.657 de Salud Mental.
(Galende, 2015; p. 62)

Tomando como eje los derechos contemplados en la Ley Nacional de Salud


Mental nº 26.657 que nos resulten pertinentes para analizar el espacio de la
cooperativa podemos situar que dicha Ley, respecto de las modalidades de
abordaje, destaca la promoción de servicios de inclusión social a partir de la
coordinación de distintas áreas como ser educación, desarrollo social, trabajo

21
entre otras, así como la participación de las familias y de la comunidad.

Según establece el artículo 7 de la Ley Nacional de Salud Mental en el


capítulo dedicado a los “Derechos de las personas con padecimiento mental” debe
promoverse la integración familiar, laboral y comunitaria. Tomando por integración
comunitaria aquello delineado anteriormente a partir de Galende podemos decir
que el espacio trabaja en frecuente contacto con esta idea, en tanto aparece una
vasta red de diversos actores y ámbitos en los cuales la cooperativa participa. En
este sentido podemos decir que las actividades que realizan promueven el vínculo
con diversos actores a partir de una actividad comercial y en función de una
propuesta colectiva que logra entramarse con múltiples ámbitos y espacios.
Respecto de eso podemos mencionar el vínculo con las universidades,
participación en ferias, viajes, acudir a programas de radio y a encuentros tanto
nacionales como internacionales y la realización de actividades culturales, entre
otras. En función de lo cual podemos decir que el trabajo que consiste en su
actividad principal a su vez resulta el instrumento que habilita la posibilidad de que
la integración o los ámbitos en los que se da la misma puedan multiplicarse. En
este sentido decíamos que esta integración se hace posible a partir de lo laboral
pasando por la intención permanente de participar de diversos ámbitos, así como
por la inclusión de las familias en diversas áreas y actividades que realizan.
Podríamos delinear en ese empuje elementos hacia una efectiva integración
social, en tanto y en cuanto se involucra a las familias: a la comunidad y a otros
trabajadores de otros ámbitos entre otros actores.

(…) la familia, que hay que lograr que la familia se incluya,


es todo un trabajo que se está haciendo para que la
familia participe un poco más. Un poco es la excusa de
juntarnos a tomar un chocolate entandes, para que
vengan y participen. (Fragmento de entrevista)

22
(…) la gente que se va sumando hizo que empezáramos
también a estar en Federaciones, estamos en
FEDECABA, eso hizo que pudiéramos estar en la CNCT
que es la Confederación Nacional de Cooperativas de
Trabajo, también el vínculo con las universidades,
siguiendo un poco el vínculo con otros actores de la
comunidad (…) (Fragmento de entrevista)

A partir de lo anterior podemos concebir al espacio de la cooperativa como


un canal o un una herramienta que a partir de sus características colectivas y una
actividad laboral específica promueve o habilita un ejercicio de derechos.

Una cooperativa siempre es social, porque su fin es


social. Pero una cooperativa social es antes que nada una
que tiene como misión primera la consecución de un bien
común. Qué quiere decir esto, la cooperativa social es tal
si cumplimos antes que nada con la integración socio
laboral. Digamos, la producción de bienes y servicios, la
comercialización que son parte de su accionar, son
acciones como parte de una estrategia. (Fragmento de
entrevista)

Por otro lado, como se dijo anteriormente, la cooperativa no se trata de un


dispositivo de asistencia terapéutica. No obstante, puede situarse en ese sentido
algunos casos donde la participación tiene otras modalidades. Es ese el caso de lo
que ellos llaman talleristas, donde la inclusión en el espacio está directamente

23
relacionada al tratamiento o a una etapa del tratamiento en función del criterio del
equipo tratante. En ese sentido, la inclusión se genera a partir de una demanda,
donde podríamos situar una articulación entre dos sectores, y un mutuo acuerdo
entre la cooperativa y la persona que está por incluirse. La diferencia en relación a
los asociados podría situarse en la responsabilidad sobre la actividad que la
persona realiza, en tanto se lo toma como una capacitación, y en este sentido
aparece una diferencia en relación a la remuneración. En general no hay
remuneración para los talleristas que recién comienzan, cuando asisten con mayor
frecuencia se acuerda una remuneración. En esto se infiere la dificultad de cubrir
con un ingreso la participación de la persona. En función de lo cual la cooperativa
diversifica las posibilidades de participación para dar lugar a una demanda, es
decir, en base a sus criterios de admisión no se rechaza a la persona, sino que se
la incluye desde otra perspectiva. Tomando un fragmento de entrevista
aparecerían por ejemplo la figura de quiénes ofrecen un servicio como
capacitadores, que serían los socios de la cooperativa quienes tienen una relación
de trabajo formal, con horarios establecidos y con una remuneración por su trabajo
y por otro lado la figura de quienes recibirían esta capacitación que ofrece la
cooperativa, quienes no reciben una remuneración y tienen una relación distinta
con el trabajo y con la cooperativa.

Ahora el tallerista tiene también que ver con una


hibridación dentro de la cooperativa (…) viene una
persona como la que viste recién, que está por salir de
alta, entonces el equipo quiere que comience con una
actividad que lo vincule con otros, con un oficio, él es una
persona que estuvo diez años trabajando en la
construcción entonces es una persona que tiene un
hábito seguramente en su memoria del oficio. Entonces
ahí, viene una, dos o tres veces por semana, no forma
parte de la cooperativa porque el recibe un servicio, los

24
compañeros son sus capacitadores y el andamiaje que
tenemos hace que él entre a una escena de trabajo, que
es la idea. (Fragmento de entrevista)

La Ley nacional dicta en su artículo 7, el derecho a recibir una “justa


compensación en caso de participar en actividades encuadradas como
laborterapia o trabajos comunitarios por una actividad laboral realizada” (Ley
nacional de Salud Mental n° 26.657/2010). Diríamos que los asociados reciben un
ingreso mensual acorde a las decisiones de reparto que hayan tomado y en
función del dinero que ingresa. Lo cual implicaría a priori una justa distribución.
Más allá de eso, hay una participación en ese número que se resuelve mes a mes,
en tanto en las liquidaciones se hace referencia al dinero ingresado por qué
trabajo o servicio, podríamos decir que además de una justa compensación hay
una justa información. Cabe preguntarse cómo se entendería en el caso particular
de la cooperativa aquello delineado por la Ley nacional materia de justa
compensación, teniendo en cuenta que la cooperativa no consiste en un
dispositivo de atención.

ViII.III. Efectos en el sujeto.

Respecto de este segundo eje, se entiende que el acceso al trabajo, más


allá de constituir un derecho, por aquellas cuestiones delineadas al comienzo de
este desarrollo, tiene efectos en el sujeto. En función de lo cual interesa
particularizar en las posibilidades que, por sus características, habilita la
participación en la cooperativa en términos de un despliegue que permita formas
saludables de estar y trabajar, en comparación con una situación asilar y de
exclusión laboral previa. Se consideran cómo efectos en el sujeto lo concerniente
a:
Autonomía, entendiéndola como la capacidad de tomar decisiones en
función de los propios deseos y opiniones en contraposición con una subjetividad

25
pasivizada por una situación tutelar.
Identidad, entendiendo que la misma se nutre y se construye en la relación
con otros y por tanto es intersubjetiva.
Recuperación de capacidades, teniendo en cuenta que los procesos de
institucionalización como lo son las internaciones muchas veces afectan a la
persona en cuestiones relativas a la autonomía, a la capacidad para trabajar y
para relacionarse.

En tanto hablamos de recuperación hablamos de una crisis previa con


efectos en el sujeto. Por ende la posibilidad de una participación, cual sea su
forma, no se restringe únicamente a la actividad laboral en tanto la puesta en
práctica de habilidades, se habilita para la persona una red de relaciones
encuadrada a partir del trabajo que lo involucra con otros dentro del espacio con
quienes comparte actividades y una dinámica de trabajo, así como la vinculación
con otros actores lo que da lugar a una progresiva integración con la comunidad
más allá del hospital. Ahora, haciendo eje en lo laboral podríamos mencionar las
tareas manuales con distintos grados de especificidad y dificultad, teniendo en
cuenta que las tareas van desde el desarme de una pieza para convertirla en otra
o para restaurarla, hasta la utilización de distinto tipo de máquinas y herramientas
e incluso oficios ya que cuentan con un sector de tapicería. También las tareas
administrativas y contables están incluidas y son el área de trabajo de una de las
personas asociadas. Más allá de las distintas tareas y actividades puntuales que
realizan los socios de la cooperativa, otro aspecto a tener en cuenta y que se
desprende de esto mismo, es el hecho de que se habilita la posibilidad de volver a
habitar una experiencia de trabajo, con distribución de funciones y de
responsabilidades en el marco de un esquema de funcionamiento colectivo
específico que implica una carga horaria y días establecidos incluyendo el
descanso, lo que en el orden de la identidad genera un soporte para reconocerse
en el ejercicio de un rol en un contexto de grupo, es decir en la relación con otros.

(…) volver a recuperar capacidades. Porque la persona

26
va perdiendo capacidades sociales, esto del vínculo, de
viajar, de ver como se hace. Las preguntas que surgen
muchas que responden a un no saber cómo hacer o tener
miedo de no poder. Se trata también de calmar esa
angustia cuando salen las cosas mal, de poder
acompañar eso. (Fragmento de entrevista)

En términos de logros de grados de autonomía se pueden delinear varias


cuestiones. En principio en la distribución de funciones dentro del espacio. La
posibilidad de hacerse responsable de una tarea o de un área de trabajo, tomar
las decisiones pertinentes en relación a las fases o etapas de producción o
reparación de un objeto en particular, entre otras, son elementos que generan
modos de relacionarse que no están basados en la dependencia. Así mismo, los
formatos colectivos de toma de decisiones como lo pueden ser las asambleas,
constituyen el ejercicio de poner en voz las propias opiniones y dudas en relación
a distintitas cuestiones que van desde el funcionamiento mismo del espacio, como
a discusiones de criterio entre otras. En este sentido, a partir de una de las
entrevistas:

Yo creo que ir logrando autonomía, y con eso la


posibilidad de tomar decisiones en el ámbito de trabajo,
vincularse con otros, el tema del afecto, de tener que
convivir en un ámbito de trabajo ordenadamente. Porque
hay algo que ellos, los socios de la cooperativa tienen
muy claro y es que no es un espacio asistencial. Es un
espacio de trabajo, y como tal tiene su horario, acuerdan
qué días se toman, cuáles no, cuál es el descanso, avisan
cuando no pueden venir, por supuesto con la flexibilidad
que el espacio brinda y necesita. (Fragmento de

27
entrevista)

Otra cuestión que es fruto de la observación de las dinámicas de trabajo en


el taller es que el grupo funciona como apoyo de todo lo que va sucediendo en la
jornada, cuando aparece alguna dificultad inesperada o se genera algún tipo de
duda el mismo grupo tiene sus referentes, quienes más experiencia o capacitación
tienen son quienes orientan el proceso de trabajo, a partir de lo cual con el tiempo
van generándose autonomías relativas a determinada tarea o función donde
empiezan a poder resolverse más situaciones con mayor independencia. A su vez,
el hecho de que los “propietarios” de las cooperativas son sus socios genera la
consecuencia misma de que, al convertirse en un socio de un espacio de estas
características, la persona se implica en una responsabilidad activa ya que su
participación es necesaria y requerida en función de lo cual reaparece la
dimensión de la identidad en el grupo. Un ejemplo de esto puede ser la
coordinación misma de los tiempos de trabajo, con días y horarios fijos a partir de
lo cual es que en la dinámica misma de la actividad laboral se puede resolver
quiénes van a ser los responsables de ocuparse de trabajar sobre un producto y
quiénes de entregarlo en caso de que eso sea necesario. Lo mismo es trasladable
a las tareas administrativas con las especificidades que éstas tengan.

28
IX. Palabras finales.

A lo largo del desarrollo del presente trabajo se ha hecho un recorrido que


sitúa la pertinencia de ciertos dispositivos y prácticas de abordaje en materia de
salud mental que actualmente están contemplados, entre otros documentos, en
nuestras legislaciones vigentes. En consonancia con estas cuestiones es que se
escogió una cooperativa de trabajo. Al estar los objetivos de este trabajo centrados
en dar cuenta de la perspectiva de derechos en aquellos que participan en calidad
de socios y de los efectos que esto pudiera tener en el orden de lo subjetivo, es
que ha quedado por fuera un desarrollo más profundo y no menos pertinente
sobre el cooperativismo en sí, entendiendo que su lógica implica un
posicionamiento político frente a un contexto de exclusión y precarización laboral,
cuestión entre otras que sitúa su pertinencia en esta materia.

Respecto de los derechos contemplados se hizo hincapié principalmente en


lo respectivo a la integración social y laboral. En función de esto se pudo constatar
que efectivamente el espacio promueve este tipo de cuestiones. En un primer
lugar porque permite un acceso al trabajo en personas que están o estuvieron en
situación de vulnerabilidad social. Pero en este sentido, una cuestión que apareció
sistemáticamente a lo largo de las observaciones, de las entrevistas y que nos
lleva también a pensar en los efectos en el sujeto, es que justamente el trabajo
aparece como vehículo para un proceso más integral. Es decir las propias
características de la cooperativa generan una necesidad constante de relaciones
de distinto tipo; políticas, laborales y culturales. Es en este marco, de redes y de
relaciones que logra vislumbrarse de mejor manera la dimensión misma de la
integración social, los asociados a la cooperativa tienen en su participación, que
implica un trabajo, las condiciones de posibilidad de vincularse con una diversidad
de actores y ámbitos que constituyen el camino hacia una efectiva integración.

Siguiendo con las características de la cooperativa, éstas hacen que la


persona se implique en la dinámica del espacio, se apropie y se identifique con él

29
y con el grupo. Respecto de esta dinámica, una de las cuestiones más
interesantes resulta la horizontalidad propia de este tipo de organizaciones del
trabajo, cuestión que genera que las relaciones de dependencia disminuyan, en
favor de que el grupo aparezca como referencia, así como soporte en el proceso
de aprendizaje o capacitación en una tarea determinada, o en la experiencia de
trabajo en sí misma.

En términos de “dificultades” aparece principalmente el tipo de vínculo con


el hospital, donde se pueden delinear varias cuestiones a partir de esta
coexistencia de espacios o sectores con lógicas distintas, puede pensarse en
cuestiones que quedan pendientes como ser qué es lo que el hospital o los
profesionales del hospital entienden que es la cooperativa o cómo funciona, por
ejemplo en el caso de los talleristas aparece esta especie de contradicción donde
la cooperativa se ubica como un espacio no asistencial pero al mismo tiempo el
vinculo con el hospital eventualmente se configura de tal manera que entra dentro
del circuito de la asistencia, de tal manera que a su vez la cooperativa misma
tiende a tener otra forma más de participación donde se superponen dos lógicas
distintas. Un ejemplo interesante de esto puede vislumbrarse en el hecho de que
en los asociados de la cooperativa, quienes son usuarios de salud mental, puede
ubicarse un pasaje en el orden de lo identitario, que iría desde el “ser paciente” al
“ser asociado”.

Volviendo al supuesto de que se promueve un ejercicio de derechos, en


materia de integración social y laboral, podemos decir que en el caso de los
asociados hay un camino realizado que va hacia una integración efectiva en tanto
y en cuanto hay acceso al trabajo y así mismo que este trabajo no se restringe
únicamente a un vínculo con actores dentro del hospital sino que como se dijo
anteriormente la cooperativa misma tiene una necesidad de salir hacia afuera a
buscar relaciones de diversa índole, cuestión que, nuevamente sitúa la pertinencia
de este tipo de espacios en salud mental, en tanto este tipo de organizaciones
constituyen vehículos que permiten la inclusión social. En este sentido queda

30
pendiente indagar más acerca de otras experiencias formalizadas en el terreno
del cooperativismo en general para poder dar cuenta de manera más acabada de
qué otro tipo de propuestas y articulaciones entre sectores existen o puedan
generarse.

31
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33
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35.

34
XI. Anexo.

XI.I. Fotos.

- Imágenes del taller de la cooperativa en una de las salas recicladas del


hospital.

35
- Imágenes del stand de la coperativa en la Feria de Economía Social y
Solidaria en la Universidad de Quilmes.

36
XI.II. Entrevistas.

Entrevista a Facundo

¿Cuál es tu formación y tu función en el espacio?

Entré al hospital en el año 89. Soy de formación Psicólogo Social. Es una


tecnicatura que hice en la escuela de psicología social que no tuvo reconocimiento
dentro del escalafón de ciudad hasta hace unos quince años más o menos.
Después me formé en la universidad de Quilmes, soy licenciado en Ciencias
Sociales y humanas y vengo trabajando y haciendo un posgrado en economía
social y solidaria, lo cual es una de los campos en los cuales se articula la práctica
que fui construyendo. Quizás una característica de mi formación es precisamente
una formación hibrida en la forma de comprender la problemática con la que
tengo que trabajar. Porque cuando yo ingreso en el Hospital en el 89 lo que
entiendo es que las personas no tienen salida, es decir, yo trabajaba en un
dispositivo que se llamaba “salida laboral”, la salida era una puerta giratoria,
porque cuando producíamos algo, al poco tiempo por falta de continencia social,
por falta de trabajo y de lugares de alojamiento la persona vuelve al hospital, a
veces mismo pacientes que se han ido hace un tiempo están durmiendo en la
puerta, están como queriendo volver a entrar porque ha sido y es un lugar de
alojamiento. Todos los emprendimientos sociales nacen alrededor de esos años
que te estoy contando, antes no había un modelo de emprendimiento social. Qué
es un emprendimiento social; es una modalidad de asistencia basada en
capacitación en trabajo, a veces con la posibilidad de ofrecer cierta
comercialización de los productos que se hacen, básicamente es un espacio de
recuperación de hábitos laborales. Ahí también hubo todo un recorrido, las
capacitaciones que nosotros podemos brindar o que brindan otros espacios tienen
el límite de que terminan cerrándose en si mismas, si bien son un avance en el
tiempo muerto que uno veía en los hospitales, la terapia ocupacional básicamente

37
en este hospital ha tenido mucho avance en eso, crear condiciones creativas, de
hábitos grupales, etc. También encontramos otro limite que es la comercialización.
Hace poco la administración actual lanzo una cifra que hablan de unas 70.000
capacitaciones en el ámbito de la discapacidad y algo así como 2000 personas
nada más consiguieron con éstas capacitaciones alojarse en el mundo del trabajo.
Con esto quiero decir que esto es un problema, tenemos que partir no de
cuestiones ideológicas sino de qué problema estamos abordando y desde qué
dispositivos lo hacemos. El problema es que muchas veces no existen sistemas
para alojar por vía el derecho. Entonces la estrategia que fui construyendo
después de muchos años de trabajo, de haber ido a Italia y formarme unos meses
allá es que existen en el mundo estrategias de integración socio - laboral
específicas para el mundo de la vulnerabilidad en general. No está tan
fragmentado en otros países el dispositivo si no que en un dispositivo de
integración socio laboral participan personas con consumos problemáticos,
personas con problemas de salud mental, también discapacidad en general. El
factor ahí no es el enfoque médico psicológico sino la reunión de capacidades
para producir un bien o un servicio que antes que nada es un mediador, y acá voy
a la definición que antes deje colgada. Una cooperativa siempre es social, porque
su fin es social. Pero una cooperativa social es antes que nada una que tiene
como misión primera la consecución de un bien común. Que quiere decir esto, la
cooperativa social es tal si cumplimos antes que nada con la integración socio
laboral. Digamos, la producción de bienes y servicios, la comercialización que son
parte de su accionar, son acciones como parte de una estrategia. Pero la
estrategia tiene que rendir números e indicadores de integración socio - laboral de
las personas. Hoy el presidente de esta cooperativa, está en Brasil junto con una
voluntaria en el congreso de Derechos Humanos y Salud Mental, y eso es un
indicador. Ya ni siquiera voy yo de acompañante, tienen una autonomía e
integración a distintos mundos a los que antes estaban privados por el hecho de la
asistencia, cuando el sujeto queda anclado a la asistencia.

¿Cómo surge La cooperativa?

38
Surge de contradicciones que se logran abordar. Lo pongo en términos personales
porque creo que muchos de los técnicos de acá que estuvimos vinculados a los
emprendimientos, como te dije a fines de los ochenta, nos encontramos con tener
ganas de hacer algún tipo de abordaje diferente a lo que encontrábamos en el
hospital. Entonces todos los emprendimientos nacieron por iniciativa de los
técnicos. Es decir no es una política pública, no había una política de rehabilitación
que uno pudiera leer y decir “voy por acá”. En la década del 90 como la crisis
había pegado muy fuerte en relación al trabajo se promocionaba todo lo que tenía
que ver con emprendimientos, lo mismo que está pasando ahora, el emprender, el
haz tu mismo.

Entonces el origen de eso es una idea, que se puede producir a partir de una
iniciativa propia determinado tipo de producción. En el 89 empezamos con las
bolsas de residuos, el emprendimiento se llama Born Plast que todavía está. Yo
tenía inquietud de crear otro tipo de emprendimiento y ahí empezamos a trabajar
con papeles, lo que hoy es Molineros a partir de algo que hoy estamos tramitando
de nuevo que es conocer otros mundos que no se vinculan tradicionalmente con
el hospital psiquiátrico. Yo sabía que la CONADI existía, algo que aparece en el
año 89 con la ley del cheque con Alfonsín y es un organismo que es la comisión
nacional asesora de discapacidad a nivel nacional y provincial y que estaba
apoyando efectivamente con financiamiento. Entonces empecé a pensar que
había otros organismos por fuera de las lógicas del hospital. Esos
emprendimientos aún funcionan pero yo no pude desarrollarme, me seguía
quedando con las ganas, hasta que se produce un encuentro entre esta
búsqueda y una oportunidad, fue que en el hospital se estaban haciendo unas
reformas y se estaban literalmente tirando muebles que me parecía que tenían
mucho valor. Ahí me fijé si se podía recuperar, en ese momento estábamos en el
cuarto piso y empezamos a restaurarlos y ahí cuando vi el primer mueble
arreglado me di cuenta que había una veta enorme y un poco ahí comienza. Esto
es en el año 95 que estaba con un muchacho que era ebanista y en el 96 ingresa

39
quien es el actual presidente de la cooperativa. Todo ese proceso lo hicimos con
él y gracias a él en una especie de dupla en la que aprendimos juntos.

¿Cómo es el vínculo con otros espacios y acores dentro del hospital? y


también por fuera.

Principalmente la organización yo la reconozco en el área de terapia ocupacional,


había un grupo que había hecho más o menos el mismo recorrido que yo, que
pensaban que el emprendimiento podía constituir un dispositivo terapéutico
diferente, con mas visión comunitaria y en el año 87, que ya había una huerta
también entre otras cosas, surge una dimensión más política de esta cuestión que
tenía que ver con nuclear a todas estas experiencias aisladas y darle un sentido
colectivo y también ir por una reivindicación de todo este sector. Ahí se crea el
programa de emprendimientos sociales de CABA en el año 2007. Entre fines de
los 90 y el año 2007 pasan estas dos cosas, este agrupamiento y también se
ejecuta un proyecto de cooperación internacional que es el ISOL, que justamente
estaba de la mano de las personas que venían impulsando esta organización
colectiva. Después no tomo cuerpo, pero quedo como un ladrillo fundante.
Entonces la tensión que hay en el ámbito de los emprendimientos es por un lado
los que queremos o tenemos una visión política más colectiva o los que prefieren
hacer por su lado un emprendimiento. Son dos visiones contradictorias que
coexisten. Junto con eso viene el ISOL, era un programa que se había creado 7
años atrás entre una ONG Argentina y una ONG Italiana, era para crear 18
empresas sociales bajo el modelo italiano de empresa social. Que es distinto de lo
que hoy tenemos acá. Una empresa social es una empresa asociada al estado
pero también asociada a mercados que brinda distintos tipos de servicios. Una
tiene como servicios hacia la persona, que son las cooperativas sociales de tipo A
en Italia, que son agrupaciones de profesionales, no de personas vulnerables, que
brindan servicios a determinado sector. Y después hay otro tipo de cooperativas
que quizás es la menos desarrollada hoy en día en Italia, en cuanto al volumen de
cooperativas y de plata que manejan que son las cooperativas de inserción socio

40
laboral al modelo de ésta cooperativa. En el que son los propios usuarios, no al
cien por ciento como acá, creo que tienen un 30 si no me equivoco según la Ley
de cooperativas, de usuarios o personas vulnerables o en desventaja dicen ellos y
un 60 o 70 de personas en otra situación de modo de hacerlo sustentable. Ahí
conocí la experiencia de Río Negro que ya venía con emprendimientos, ellos son
pioneros, la ley de cierre de ellos es del año 1991, después creo que fue san Luis.
Después me contacté con Chubut, que nace sin manicomios, con atención
centrada en la comunidad, con casas de medio camino, emprendimientos. Hoy
tienen empresas sociales, legalmente no existe la figura de empresa social o de
cooperativa social, no hay algo que lo rija, entonces lo que pasa es cuando el
emprendimiento llega a un nivel de empresa busca una figura que puede ser una
fundación en el caso de Chubut, asociación civil, nosotros pasamos por la figura
de asociación civil acá en capital que fue parte del recorrido. Y me conecte con
otros emprendimientos de ciudad y se fue armando una red de relaciones con
emprendimientos y empresas sociales bastante grande. Con la cooperativa hemos
podido crear una extensa red de vínculos, con muchos organismos. Nosotros
articulamos con Desarrollo Social, con trabajo, con la Unqui, CONADIS, UTN,
UBA, anoche estuvimos en la escuela argentina de negocios que nos están
ayudando a mejorar nuestra posición de marca. La cooperativa nunca dejo de
tener este vinculo con esa red armada por el ISOL, entonces fuimos a los 6
encuentros nacionales, que no es solamente ir al encuentro para mantener la red,
la política sino porque en sí mismo es un mecanismo de integración. Ver el mar
compañeros que nunca habían visto el mar, ir a Chubut que la mayoría no había
ido, ver las ballenas. Todas esas cosas que suceden en esos encuentros son esa
síntesis en la que viajamos por un encuentro, pero viajamos porque tenemos
derecho a viajar. Acceso a Derechos. Eso llevó a profundizar ese vínculo,
viajamos al norte ya no por ningún encuentro sino por viajar. Encontramos un
vinculo con una asociación civil que nos facilitó en Tucumán un vehículo y
viajamos tres veces. Descubriendo que hay lugares con capacidad para alojar si
uno tiene la iniciativa y la autonomía para hacerlo. Ahí hay una historia rara, de
porqué yo puedo hacer esto, porque el hospital no puede hacerlo. Bueno requiere

41
de una autonomía para la que el andamiaje hospitalario por ahí no está preparado.

La cooperativa ¿es autónoma del Hospital?

Ahí está una tensión nueva. Porque la cooperativa es un ente privado, lo cual igual
no debería ser visto así porque la cooperativa esta monitoreada por desarrollo
social. Estamos trabajando para poder poner en escrito y en visibilizar que puede
haber organismos asociados públicos no estatales, sería la definición. La
cooperativa es un ente privado pero al mismo tiempo es público, hoy vino un
muchacho paciente del hospital que va a venir a hacer su tratamiento de
rehabilitación porque se va a ir pronto a Misiones, entonces esto le sirve como un
efector tradicional de salud.

¿Quiénes participan del espacio?

Es difícil hablar de participación porque se me viene a la cabeza que hay muchas


formas de participación. Yo trabajé siempre con una idea que me llamó la atención
que es un término en inglés que viene de la empresa, que implica hacer parte de
la empresa por ejemplo a los consumidores, y a distintos sectores. Creo que las
empresas sociales tienen que ser, “multi actorales” para ponerle una palabra en
español. Meter a todos los actores que estén involucrados, por ejemplo la familia,
lo público, voluntarios. Y algo ahí se satisface, desde el punto de vista de la
sociedad civil en colaborar en distintas formas en este tipo de espacios. Nosotros
tenemos un grupo de voluntarios, por ejemplo Maria que maneja toda la parte de
comunicación de la Huella está viajando hoy con uno de los socios, entonces
está participando, está haciendo de sostén si querés pensarlo como intervención
terapéutica, pero es una intervención de derecho, de participación ciudadana y
política si querés, a un foro donde el compañero va a ir a exponer qué es esta
cooperativa. Quiénes participan entonces, en principio hacemos una
diferenciación que hacemos que es la del asociado, como Graciela que está
trabajando sobre un área específica, porque al crecer la cooperativa se va

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complejizando cada vez mas y se necesitan más áreas. Ya tenemos un área
administrativa, que ya no soy solamente yo. Me voy corriendo y voy tratando de
que otro se ocupe, si es un usuario mejor. En este caso Graciela tiene experiencia
en empresa, entonces este ámbito le es familiar y está haciendo un proceso de
aprendizaje. No la dejamos sola, o intentamos no dejarla sola, para eso buscamos
a las universidades que nos ayudan, vamos a tomar cursos de cooperativismo,
todo eso para que ésta área crezca. Bueno, los asociados tienen su asamblea,
tienen su lugar de gobernancia que es ese. Tiene una parte que es de trabajo
sobre piezas, producción y reparación de muebles, servicios que como no han
habido muchas ventas es lo que hoy le está generando ingresos. Y hay roles que
se han ido dando naturalmente, como quiénes manejan las maquinas peligrosas,
después hay un sector de lijado que es u trabajo más sistemático, pintura,
tapicería, ahora se asoció una chica que no es usuaria que estudia diseño, son
distintas modalidades de participación. Ahora el tallerista tiene también que ver
con una hibridación dentro de la cooperativa, es decir como la cooperativa también
presta servicio de salud, viene una persona como la que viste recién, que está por
salir de alta, entonces el equipo quiere que comience con una actividad que lo
vincule con otros, con un oficio, él es una persona que estuvo diez años
trabajando en la construcción entonces es una persona que tiene un hábito
seguramente en su memoria del oficio. Entonces ahí, viene una, dos o tres veces
por semana, no forma parte de la cooperativa porque el recibe un servicio, los
compañeros son sus capacitadores y el andamiaje que tenemos hace que él entre
a una escena de trabajo, que es la idea.

¿Recibe remuneración el tallerista o consiste en el hecho de incluirse en


esta escena de trabajo?

Por eso, el tallerista recibe un servicio de la cooperativa. Que es espacio, la gente,


la maquinaria, el trabajo, todo lo que es la cooperativa. Habitualmente no reciben.
Nos pasa con personas que están entre medio, que no quieren formar parte de la
cooperativa pero quieren venir mas y por ahí trabajan toda la semana, entonces la

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cooperativa hace un tiempo decidió bueno, a esta persona se la reconoce
entonces se le hace una entrega todos los meses.

¿Cuáles suelen ser las dificultades que se presentan cuando llega una
persona, qué derechos se ven vulnerados y como lo encara la cooperativa?

En general el problema es que la persona se ligue. Y que se ligue por motus


propio, porque muchas veces llega acompañado por un equipo terapéutico, que
entiende que eso es lo que necesita la persona. Pero es distinto de que la persona
diga “yo quiero”, suele ser difícil que la persona se vincule afectivamente, que
hable, saber algo de esa persona, hay toda una reconstrucción subjetiva ahí, ese
es el objetivo. El caso de la cooperativa, la problemática más grande es la parte
organizativa, la auto organización, es una cooperativa que requiere de apoyos
externos para organizar el trabajo. El pensar qué está haciendo el compañero y
cómo lo ayudo, eso por ahí a veces se pierde. El ordenamiento de todo lo que
entra y todo lo que sale, toda la parte administrativa es un bodoque, hoy más que
nunca porque además aprendimos a gestionar, encontramos recursos, y esos
recursos nos ponen en contacto con otros mundos, la gestión es parte de la
actividad.

¿En relación a las posibilidades, qué se abre para los usuarios en su tránsito
por la cooperativa?

Justamente otro de los rasgos característicos de la cooperativa es que no es un


dispositivo de transito, porque no está basado específicamente en lo terapéutico.
La idea, es que haya lugares permanentes si la persona se desarrolla, si la
persona puede complementar sus ingresos con un trabajo de esta modalidad.
Los talleristas son un complemento en la búsqueda de la reinserción, por ejemplo
este muchacho que vino hoy. Está hace cuatro meses en el hospital y el equipo ya
está pensando en el alta, en que no se quede más tiempo, para lo cual planifica
actividades en el mientras tanto. Mientras tanto lo que hace la cooperativa es

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socializar, la imagen que circula es el trabajo, el dinero, actividades para hacer,
etc. Y no la permanencia en el vacío. Con el tallerista la idea es esa, la idea es
fijar metas con el equipo, ahí tengo que interactuar con los equipos terapéuticos.
Lo que se hace imposible es decir, bueno después de esto le ubicamos un trabajo
en una zapatería, o en una verdulería porque falta esto, dispositivos que nos
permitan hacer el pasaje. Suponete que la persona viene acá tres meses, y
entonces ya está, ¿Qué va a seguir lijando? Bueno ahí hay que ver dónde ubicar
a esta persona. Y ahí falta una estrategia de integración. La cooperativa es una.
La otra es buscar también en la comunidad, dónde se necesita a alguien, un
ayudante, y hacer una integración acompañada que sería lo óptimo hasta que la
persona ya no lo necesite. Acá hay un compañero que después de hacer todo un
pasaje consiguió un trabajo en una empresa de fumigaciones y ya no precisa
ningún tipo de acompañamiento en ese punto. Cada persona es singular.
Respecto de los derechos, hay mucha diversidad de situaciones. Hay casos en
que hay una familia que contiene, entonces la vivienda está resuelta. Hay otros
compañeros que tienen que ir a un hogar donde ese tema no está resuelto, porque
viene de toda una vida de estar en instituciones.

¿Cuál es el lugar de la cooperativa en esas situaciones?

La cooperativa sirve como estrategia por un lado para gestionar, tampoco


podemos abarcar tanto. Pero por ejemplo un compañero que viene de larguísimas
internaciones, estaba en una especie de hogar, al empezar a venir como tallerista
un par de veces por semana, renació, uno ve que la persona muestra unas
capacidades que no se veían en los primeros meses. Ese salto es muy lindo. La
Huella empieza a ser un espacio de trabajo que se diferencia un poquito más del
hospital. Entonces la restitución de derechos se da, en principio en estos casos en
los que empiezan a participar de espacios educativos, ahí hay un derecho a la
educación. Con los viajes también, en el marco de la cooperativa organizar
distintos tipos de gestiones para lograr viajar y conocer y estar por fuera del
marco de la asistencia psiquiátrica. Todos los ingresos constituyen restitución de

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derechos, la persona vuelve a tener derechos económicos, también nos ha
pasado de casos más graves donde por ejemplo no había un documento, o no
tenía pensión o lugar donde vivir. Ésta persona venía, vimos que se rehabilitaba
entonces se va del servicio a una casa de medio camino de ciudad. Ahí logramos
hacerle el DNI y logramos hacer con el CELS que cobre la pensión, y de ahí que
fuera a trabajar al Café Basaglia. Entonces hicimos todo un circuito de
rehabilitación y de recuperación.

Respecto del vínculo con otros actores por fuera del hospital ¿Qué tipo de
vínculos aparecen?

Por un lado, que nosotros estemos gestionando a través de Graciela una


camioneta nueva en la CONADIS, que eso nos lleva a COPIDS que eso nos lleva
al INAES, entonces ella va, a veces con acompañante otras veces sola, ahí la
persona va como ciudadano, que tiene una discapacidad, que tiene sus derechos
y sabe que en esos lugares hay formas de obtener lo que necesita porque se trata
de un derecho. La CONADIS es un organismo autártico que tiene proyectos
anuales atendiendo a diferentes necesidades, al mundo de la discapacidad, en
tanto las personas que están en la cooperativa, en este caso todas, tienen su
certificado de discapacidad, tienen derecho. Aprenden que eso está y aprenden a
gestionarlo con ayuda. Eso en el plano más concreto. En la universidad, el martes
va un grupo de cinco personas a dar una clase, a una cátedra de economía social,
sobre cooperativas sociales o empresas sociales. Van ellos, ya no voy yo hace
un par de años, cuentan e interactúan con los alumnos y se posicionan en otro
lugar. Eso, para adentro. Pero para afuera, hay que tener en cuenta la
representación social que hay alrededor del hospital, muchas veces pasa que la
gente por ahí no toma a alguien por más que sea un laburante bárbaro por el
miedo que quizás le genera que la persona tenga un diagnóstico psiquiátrico.
Pasa que la gente dice o se pregunta “cómo una cooperativa, pero está dentro de
un hospital” y eso es de alguna manera una interpelación al otro.

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Tenemos vínculo con el programa de ciudad, y ahí es un mundo de los
emprendimientos. Tenemos un mundo dentro del hospital necesariamente y
después de emprendimientos en salud mental. Después, como nosotros
cooperativizamos, nos abre otro mundo que es el de las cooperativas. Entonces
nos federamos, entramos a una federación y se abren vínculos en relación a ese
mundo.
Son cuatro las patas. Está el sector cooperativo en el que nos apoyamos. El de
salud mental que tiene también que ver con los emprendimientos, el programa y
todo eso que hablamos. Después tenemos el voluntariado, sin voluntariado no
tendríamos este desarrollo. Acá en el centro estaría la cooperativa, y acá la cuarta
pata que sería la universidad. De a poco lo fui comprendiendo, cada uno de estos
actores tiene intereses particulares. Pasa con salud mental. Pasa con el
voluntariado, que hay gente que quiere venir a trabajar, o a la parte cultural o a
hacer distintas cosas. Y pasa también con la universidad en las pasantías o
prácticas. Lo que hemos logrado es buscar algo de la economía social que
funcione en todo este sistema, que es, está bien, nosotros tenemos nuestras
necesidades también, entonces buscamos una formula en la que todos ganemos.
Entonces en la universidad por ejemplo, ya no se trata de que vengan a hacer
entrevistas, sacar fotos y aprobar el trabajo sino bueno, acá también hay cosas
para hacer. Entonces qué área refuerzo, sea médico, terapista ocupacional o
psicólogo te tenés que meter en algún área. O trabajas con la comunicación, o te
metes en el taller o trabajas en la comercialización. El resultado fue maravilloso,
de una movilización afectiva muy grande por participar. Ahí encontramos un
equilibrio. Todos estos actores ayudan, porque no habría otra manera sino de
explicar este desarrollo, que tiene que ver con esta trama, que produce muchos
efectos pero definitivamente hay muchos recursos que no estaban siendo
utilizados, que están puestos en un lugar donde antes no estaban. Y ese es el
principio de la empresa social en Italia, que es usar lo que nadie usa. Hay un
predio vacío, te metes en el predio vacío. Hay una máquina vieja que nadie usa,
también.
Entonces los usuarios, los asociados también interactúan con todos estos actores

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y ahí también es una estrategia de inclusión aunque no sea específicamente
laboral. Con la universidad es básicamente eso, es la integración de los alumnos,
o los pasantes a alguno de los espacios que componen lo que es La Huella y la
ejecución de un plan.

Muchas gracias.

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Entrevista María.

¿Cuál es tu formación y cuál es tu función en el espacio?

Soy licenciada en Psicología y soy parte de lo que hemos dado en llamar “trama
voluntaria”. Dentro de la trama voluntaria coordino el área de Comunicación y
Cultura, es un área que se llama “Pata Cultural”. Entonces estoy a cargo del
manejo de las redes sociales, muy sostenidamente en facebook que es el canal de
comunicación, el canal de youtube, instagram, todo eso.

¿Qué otras áreas tiene la trama voluntaria?

Contadora, todo lo que tiene que ver con la administración contable, una
contadora pública nacional, una fotógrafa profesional que si vos entras a facebook,
las fotos más bonitas y de mayor calidad las sacó la fotógrafa, las fotos que
aparecen en las notas son fotos de ella, por ejemplo Cooperar, que es una de las
confederaciones de cooperativas de trabajo, sacó una nota sobre el día del
cooperativismo con una foto nuestra que es una foto que sacó ella. Tenemos la
parte de diseño, una diseñadora gráfica que es la que hizo todos los logos,
incluido el logo de la pata cultural, de los flyers de las actividades culturales que
hacemos. Hay muchos voluntarios que no están en una parte específica, están,
vos les pedís algo puntual y participan. Por ejemplo ahora estamos con todos los
trámites de la camioneta que se le está pidiendo a COPIDIS y a CONADIS y se
necesitan cosas puntuales como pedir más presupuesto y bueno ahí participan.
Hay un audiovisualista que hace los videos de La Huella y que está en la parte de
cultura, y se están sumando estudiantes ahora digamos, pasantías que van a
colaborar con el armado del voluntariado para ver si da un resultado más
sistemático, igualmente se mantiene bastante el voluntariado. Esas serían las
áreas, diseño, comercialización que sería el área más flojita que ahora los
estudiantes de la Escuela Argentina de Negocios nos hicieron un estudio de la
parte de comunicación y nos hicieron toda una devolución. Pero la parte de

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comunicación que se une con la de comercialización es la más flojita porque yo no
me dedico a la comercialización, ni quiero hacerlo, entonces ahí es donde
tenemos que reforzar esa parte.

¿Quiénes más participan del espacio aparte de la Trama Voluntaria?

Tenés los socios que son 6 o 7 ahora, los talleristas, el representante legal, la
familia, que hay que lograr que la familia se incluya, es todo un trabajo que se está
haciendo para que la familia participe un poco más. Un poco es la excusa de
juntarnos a tomar un chocolate entandes, para que vengan y participen. Deberían
participar los equipos profesionales de cada uno de los socios. A mi punto de ver
yo creo que hay que lograr, ojalá se pueda es un trabajo a hacer, una ida y vuelta,
que no sea solamente un llamado a que vengan, que ya al menos deberíamos
contentarnos con eso, con llamarlos y que vengan, que no siempre sucede y creo
que tiene que ver con una cuestión de formación por supuesto donde el
profesional tiene digamos como totalmente separado lo que pasa en la
cooperativa con los avances por los que va pasando en el tratamiento el paciente.
Sí pasa que algunos van cuando se les llama o pasan cosas muy puntuales.

¿Cuál es la relación que tiene el espacio con el Hospital o con otros actores
del Hospital y por fuera?

Por ahí institucionalmente en el Hospital te lo puede comentar mejor Facundo. Yo


por lo que se o por lo que veo no es un vínculo fácil, no lo ha sido nunca.
Tampoco es un vínculo que ha impedido hacer que la cooperativa exista, eso
habla de la identidad del espacio, no se queda frente a obstáculos institucionales.
A partir de que se constituye como cooperativa yo creo que al Hospital
institucionalmente se le generaron más problemas, porque no es un
emprendimiento. O sea, hablando legalmente es una cooperativa de trabajo, como
todas las cooperativas de trabajo, en realidad la 3026 del año 2006 que son las
que salieron por el plan Argentina Trabaja para personas en situación de

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vulnerabilidad. A su vez no es un emprendimiento como el resto de los
emprendimientos que hay en el hospital, entonces eso hace que no se sepa como
ubicarla, es decir, si se hace una reunión de emprendimientos, la cooperativa
¿Tiene que estar, no tiene que estar? Tiene que estar porque me parece que el
espíritu es el mismo y a la vez es una cooperativa de trabajo que es considerada
un ente privado, entonces ahí también. Lo que si se es que están tratando de
lograr que haya un comodato, una especie de reconocimiento dentro del hospital
que aclare un poco más ese vínculo. De hecho a principio de este año le quitaron
los siete platos de comida que había y eso también fue un no saber qué hacer,
digo la institución con La Huella, cuando al resto de los emprendimientos no se
los sacaron. Así que un poco eso. Sucedió en Mayo, creo que fuimos a la Usina,
algo que tenemos que tomar positivamente, que Salud Mental del Gobierno de la
Ciudad convoca a los emprendimientos, cosa que no había sucedido antes, hace
este gran evento en la Usina. Eso también marcó una diferencia porque éramos la
única cooperativa y por eso pudimos tener un vínculo comercial, la cooperativa
les alquilo los stands que estaban en el evento. Eso con respecto al hospital. A
partir de poder generar otros vínculos por ser una cooperativa, de hacer que otra
gente se acerque . O sea, esto empieza para mí con un interés mío hacia la
economía social y solidaria, me acerco al Café Basaglia. Yo siempre seguí todo el
proceso de las empresas recuperadas, siempre como militante, pero no
encontraba ningún espacio para poder trabajarlo como a mí me parecía que yo
quería hacerlo. Y empiezo con el foro, cuando recién se inició el Foro de
Economía y ahí empiezo a pensar cómo vincular la salud mental con la economía
social y solidaria, y alguien me dice “no conoces el Café Basaglia”, no. Bueno lo
conozco, el Café Basaglia no prospera pero me doy cuenta que esto que me
pasaba a mi le pasaba a mucha gente. Cuando llego a la cooperativa me empiezo
a dar cuenta de las cosas que puedo hacer, que me gustaría hacer. Entonces ahí
el espacio te permite hacerlo. Entonces con esta incorporación, y al constituirnos
como cooperativa de trabajo, hizo que empezáramos también a estar en
federaciones, estamos en FEDECABA, eso hizo que pudiéramos estar en la
CNCT que es la Confederación Nacional de Cooperativas de Trabajo, también el

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vínculo con las universidades, siguiendo un poco el vínculo con otros actores de la
comunidad. El tema con las confederaciones nos abrió un panorama increíble
porque ahora se está debatiendo y se está pensando en varios lados el tema de
las cooperativas sociales. Es así, las cooperativas se nuclean en federaciones y
las federaciones en confederaciones. Ésta cooperativa tiene a su cargo la
secretaría de cooperación social de Fedecaba, todo lo que tiene que ver con
cooperativas sociales, cómo se las piensa, todo el mundo toma el modelo de Italia,
pero bueno acá tenemos que ver de qué forma y de qué manera. Pero la
cooperativa social no sería una cooperativa de trabajo tal cual la conocemos hoy
en día. No debería, la cooperativa social tiende a buscar el bien común. Que es un
poco lo que venimos discutiendo en las confederaciones, ésta cooperativa no se
forma para fabricar muebles, y ese es el problema legal que tenemos porque en
el estatuto de cooperativa de trabajo dice que el objeto es ese, entonces no se
entiende que tenga un área de cultura, que tenga pasantes del colegio Lasalle. En
cambio, si pudiéramos apuntar a alguna normativa que permita y que dé cuenta
que es una cooperativa social, como dice la definición de CICOPA que es la
confederación internacional de cooperativismo, la cooperativa social tiende al bien
común, entonces lo que se trata es de poder transmitir eso. Hoy a las dos de la
tarde tenemos reunión en la CNCT, nos estamos juntando dos veces por mes en
varios lados por este encuentro que se va a hacer en noviembre en la UNQUI, un
encuentro internacional de cooperación social, la verdad que se vienen haciendo
muchos pre encuentros, va a ser un encuentro muy importante, se espera que de
ahí surja el actor social que de fuerza para lograr cambiar alguna normativa,
reconocer la existencia de este tipo de espacios. Y ahí entra el tema de los
emprendimientos y del hospital y la relación con salud mental digamos, porque
hasta ahora ninguno de los emprendimientos, es decir los profesionales que
coordinan estos espacios no se han sumado a ninguno de estos espacios de
cooperativismo, tendemos con todo esto se replique. Yo soy una convencida de
que tiene que haber relación con el cooperativismo y con el trabajo auto
gestionado. Bueno la idea es cómo hacemos que vengan al encuentro de
noviembre los emprendimientos y todos juntos podamos debatir esas

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cooperativas que incluyen personas que de otra manera no estarían trabajando.

En relación a esto último, ¿Cuál suele ser la situación de los usuarios


cuando ingresan al espacio?

Por lo que fui sabiendo y me fui enterando y compartiendo con ellos en los viajes,
por ejemplo había quien hacía años que no iba al centro o que no salía. Estaba en
tratamiento ambulatorio. Esto surge mucho cuando viajamos, viste que viajamos
mucho, nosotros eso lo reivindicamos como uno de los derechos, después te paso
un material para que lo veas donde lo contamos de forma más esquemática, que
presentamos en la UNTREF, ahí lo ponemos el derecho a viajar, es decir, el
trabajo es un derecho que a su vez habilita otros derechos. En los viajes te
enteras, por comentarios. Hay un tallerista que ahora no está viniendo, su
situación es complicada, hace muchos años que está internado, no se logra tener
un buen vínculo con el curador o la trabajadora social, que pasa muchas veces
con los profesionales en relación a su formación y la institución que muchas veces
termina marcando la forma de trabajar, más allá de la buena voluntad o no.
Bueno, él cuando viaja, le aparecen recuerdos, de cuando era chico, de su vida,
sino no sale, no habla. También conocer otros países, Uruguay, Brasil, tener que
resolver situaciones en el momento con otro idioma, soportar la ansiedad.
Soportar las diferencias, yo creo que no hay que tenerle miedo a las palabras, esto
que podemos llamar vulnerabilidad psicosocial, discapacidad, podemos hablar en
términos clínicos de psicosis como nos enseñan en la facultad, digamos poder
soportar que realmente hay una diferencia. Bueno estos viajes y el contexto en el
que lo hicimos creo que tiene que ver con accesos, a la dimensión política a la
cuestión de la ciudadanía. También el derecho al descanso, ahora uno de los
socios va a unas cabañas que son de la hermana de una voluntaria de la
cooperativa. Ella ofreció estas cabañas en Aguas Verdes, para disposición de los
socios, a la gorra, que ellos consideren cuánto pagar. Bueno todas estas
cuestiones son parte de donde creo que se ven los efectos en cada uno de ellos.
Por supuesto que también pasan situaciones que hay que ir resolviendo. Ahí

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aparece el espíritu cooperativista, el órgano en el que se resuelve todo es la
asamblea, ellos hacen asamblea una vez por mes, y a veces las hacen más
abiertas. Ahora estaban pensando cuando se acerque el tema de la camioneta
que estamos comprando se haga una asamblea que involucre a las familias, para
que se entienda qué implica acceder a una camioneta nueva, que va a permitir
mejorar el trabajo y quizás los ingresos, pero lo van a tener que resolver entre
todos porque ninguno de los socios maneja. Entonces cómo se resuelve esto, hoy
por hoy la camioneta que tienen hicieron un acuerdo al principio, cuando la
donaron, que tuvieron que hacerlo y escribirlo varias veces para que todos
entendieran y pudieran estar de acuerdo en quién iba a manejar la camioneta, y
quién iba a pagarla si se rompe, cómo se iba a pagar, cómo hacemos con los
fletes, qué precio les ponemos. Todo por asamblea.

En relación al acceso al trabajo ¿Qué crees que genera en las personas que
participan del espacio?

Yo creo que ir logrando autonomía, y con eso la posibilidad de tomar decisiones en


el ámbito de trabajo, vincularse con otros, el tema del afecto, de tener que convivir
en un ámbito de trabajo ordenadamente. Porque hay algo que ellos, los socios de
la cooperativa tienen muy claro y es que no es un espacio asistencial. Es un
espacio de trabajo, y como tal tiene su horario, acuerdan qué días se toman,
cuáles no, cuál es el descanso, avisan cuando no pueden venir, por supuesto con
la flexibilidad que el espacio brinda y necesita. Pero siempre volviendo a pensar y
a ordenar que hay un horario, sobre todo que ese horario implica a la gente de
afuera, es decir la gente sabe que el taller está abierto de lunes a viernes de 9 a
15 y los sábados de 9 a 16, entonces no pueden irse antes, avisar y acordar si un
feriado van a trabajar, lidiar con las personas que se pueden quejar con cómo les
quedó un trabajo, pensar el precio, sobre todo eso. Pienso en un tallerista que se
incorporó hace un tiempo, no salía de al lado de la mamá. No hacía nada solo.
Ella decía mi hijo no puede ir a comprar solo, no sabe, y él no se animaba. Y los
compañeros lo animaban a hacer cosas, a salir. Avece pasaba que traía mal una

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tela o una cinta, y no se animaba a volver al vendedor y decirle que había
comprado mal. Entonces se lo animaba a que vaya, el grupo apuesta a que la
persona puede y acompaña, y lo pudo hacer.

También volver a recuperar capacidades. Porque la persona va perdiendo


capacidades sociales, esto del vínculo, de viajar, de ver cómo se hace. Las
preguntas que surgen, muchas responden a un no saber cómo hacer o tener
miedo de no poder. Se trata también de calmar esa angustia cuando salen las
cosas mal, de poder acompañar eso.

Muchas Gracias.

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Entrevista Agustina.

¿Cuál es tu formación y tu función en el espacio?

De formación soy contadora pública. Mi función en el espacio es la de ayudarlos


contablemente en todo lo que implica las formalidades de la cooperativa.

En función de tu experiencia, ¿Cuáles crees que son las características del


espacio y por quiénes está conformado?

Es una cooperativa que funciona dentro del Htal. Borda que se encarga de la
restauración de muebles. Está conformado por gente que está dada de alta,
algunos estuvieron internados previamente y después fueron dados de alta y otros
directamente acuden a consultorios externos y fueron vinculados con la
cooperativa por los propios médicos que estaban ahí. Y además tiene toda una
trama de profesionales y voluntarios que justamente se incorporan desde lo que
pueden o quieren aportar pero no somos parte activa propiamente.

¿Qué problemáticas o dificultades aparecen generalmente?

En realidad, creo que la problemática más grande de las cooperativas es que


justamente se desconoce todo lo que son las formalidades, saben hacer el trabajo,
los muebles por ejemplo, pero el tema es que para que funcione hay un abanico
de cuestiones que es mucho más amplio, entonces pasa que hay que presentar
algo en Afip por ejemplo, yo con ella (señala a una socia de la cooperativa que se
encuentra cerca) trabajo en conjunto, hay que saber de ventas, saber cómo se
presenta un balance, como se registran las operaciones. Todo eso es un

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desconocimiento, hay determinados marcos normativos de los que por ahí no
tienen idea. Entonces por ejemplo ahora estamos preparando los documentos
para presentar al Banco Central, claro piden lo mismo que a una empresa o a
cualquier institución que tiene una formación en este tipo de cuestiones. Hay
personas de la cooperativa a las que por ahí no se puede delegar esa función, ella
por ejemplo le pone mucho trabajo y vimos que es muy buena, entonces
pensamos en que estas cosas pueden ser resueltas por alguno de los asociados.
Es necesario que ellos cumplan las funciones, porque si yo me pongo a hacer esto
sola, sin ninguno de los asociados es hasta arrogante, sería suplir la función del
otro, y la idea no es esa, la idea es trabajar colaborativamente. Es por eso que al
ver que ella podía cumplir esa función y lo que hacemos es trabajarlo
conjuntamente entre las dos. Ella viene con sus propias inquietudes y yo por ahí la
ayudo desde ese lugar, ella sabe qué es una venta, sabe qué es una compra. Por
ahí en principio lo que no sabe es cómo volcarlo a una hoja, porque desconoce
cuál es el formato de esa hoja en la que se vuelca la información. Entonces le
hago la hoja, le enseño como se completa y después lo corrijo a ver si hay algún
error, cosa de que ella lo ve y entre las dos lo resolvemos. Entonces construimos
por así decirlo el conocimiento entre ambas. En general ella viene con sus propias
inquietudes porque al ir incorporando van apareciendo cosas nuevas, entonces
viene y te pregunta. Nosotros colaboramos para que las cosas se puedan dar
desde adentro y que ellos sean parte de todo el proceso.

En relación a esto, ¿Cuál es la situación previa al ingreso a la cooperativa


para los usuarios?

Generalmente cuando yo empiezo a tratar con ellos ya están incorporados en el


espacio. Desconozco cómo pudo haber sido su situación previa de vulnerabilidad.
Entiendo que en general está todo muy relacionado con el derecho a trabajar, ella
hace un rato me comentaba, que se había acercado a la cooperativa porque no
tenía trabajo y tenía que pagar su tratamiento, ellos han resaltado que lo que la

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cooperativa les permite es tener trabajo, y eso les permite cubrir sus gastos, pagar
su departamento. Ellos llegan creo en ese estado de vulnerabilidad, vamos a decir
de contraposición entre utilidad e inutilidad que es como lo piensa el mercado
laboral, solo que en términos humanos es mucho más fuerte. En términos
económicos se mide en términos de utilidad, pero en términos humanos es
terrible. Por lo que yo entiendo, visto desde afuera muchas veces tiene que ver
con eso, con la necesidad de trabajo que el mercado laboral por afuera no les
ofrece y la cooperativa les da esa posibilidad,

¿Qué actores intervienen en ese proceso?

No se trata de un acompañamiento terapéutico. Es más educativo por decirlo de


alguna manera, yo no vengo a decir esto es lo que yo sé y lo tenés que hacer así,
se trata de recuperar lo que ellos saben. En el caso de ella por ejemplo, fue así, es
como activar el conocimiento previo, preguntándole me di cuenta de que ella sabía
mucho más de lo que quizás yo podía transmitirle, entonces se trato más de, esto
es lo que vos sabes, perfecto, solo hay que ordenarlo. Siento por eso, que de
alguna manera es más educativo que un acompañar, se trata de construir un
conocimiento conjunto. Creo que la cooperativa ahí levanta saberes.

¿Cómo es el vínculo de la cooperativa con otros actores tanto dentro como


fuera del hospital?

Del hospital no lo sé porque yo no estoy ahí. Pero con otros actores externos, por
ejemplo con la Universidad de Quilmes, ellos participan en la feria de
emprendedores, en general están en contacto con un montón de organismos,
desde los que les otorgan los subsidios, la participación en ferias, los viajes.
Además por ejemplo, ellos la camioneta la tenían sin plotear, entonces mi novio
que plotea, les plotea la camioneta. Yo estaba ahí ese día, y hubo alguien no
recuerdo quién que dijo algo así como “antes subirme a la camioneta no
significaba nada, porque era como que trasladaba discapacitados, la única

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identificación que nosotros teníamos era un logo de discapacitados, hoy tenemos
la identificación de las cosas que hacemos”. Yo pensaba, algo tan simple como un
ploteo, genera una identificación con lo laboral, con lo que ellos saben hacer.
Entonces, no sé qué vínculo tienen con muchas cosas, pero entiendo que les
ayuda a representar y mostrar la imagen de lo que hacen. Que se trata de un
espacio de trabajo.

Muchas Gracias.

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