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HOJA DE PRESENTACION

SOLO ESO FALTA!


INTRODUCCION

Uno de los tópicos más complejos dentro de la teoría de la prueba en el proceso penal
es sin duda lo referido a la prueba indiciaria. La prueba indiciaria se construye sobre la
base de una inferencia lógica, donde determinados hechos indirectos que se dan por
probados se enlazan a una conclusión unívoca y necesaria que acredita algún aspecto
del objeto material del proceso penal en ciernes.

Así, aunque es considerada una prueba indirecta de los hechos centrales a probarse en
un proceso penal, no por eso carece de fuerza probatoria capaz de sustentar una
sentencia condenatoria y es, en ese sentido, una herramienta importante para el juzgador
cuando los hechos juzgados no pueden ser probados por elementos de prueba directos
o por pruebas sustentadas en los conocimientos técnicos o científicos.

Ello, dentro del esquema de los principios de libre valoración probatoria y la sana crítica
que informan el sistema de pruebas de nuestro proceso penal, que otorgan al juzgador
un amplio margen para la construcción de una teoría que explique la existencia del delito
y la participación del imputado en el mismo.

Sin embargo, como se sabe este amplio margen de apreciación de la prueba no puede
ser arbitrario, ya que, la Constitución Política impone al juez la obligación de explicar el
razonamiento lógico – fáctico – jurídico en el que sustenta su decisión final condenando
o absolviendo al imputado, respetando en todo momento el derecho a presunción de
inocencia y el derecho a la contraprueba que le asiste al imputado.
PRUEBA INDICIARIA

Concepto y naturaleza

Puede definirse la prueba indiciaria como aquella actividad intelectual de inferencia


realizada por el juzgador una vez finalizado el periodo de práctica de la prueba, mediante
la cual, partiendo de una afirmación base, (conjunto de indicios) se llega a una afirmación
consecuencia (hipótesis probada) distinta de la primera, a través de un enlace causal y
lógico existente entre ambas afirmaciones, integrado por las máximas de experiencia y
las reglas de la lógica.

En palabras del Tribunal Constitucional español (TCE), la prueba indiciaria es aquella


caracterizada por el hecho de que su objeto no es directamente el objeto final de la
prueba, sino otro intermedio que permite llegar a este a través de una regla de
experiencia fundada en que usualmente la realización del hecho base comporta la de la
consecuencia.

Concepto De Indicio

Según el Diccionario de la Lengua Española, la palabra indicio deviene del


latín indicium y en su primera acepción, útil a nuestros fines, se le define como fenómeno
que permite conocer o inferir la existencia de otro no percibido. En tal sentido, el indicio
es toda manifestación percibida, que adquiere particular valor e interés, por cuanto puede
indicar, referir o demostrar, relaciones o vínculos más allá de sí mismo.

En la actual concepción técnico-jurídica de las presunciones judiciales y, por tanto, de la


prueba indiciaria, el indicio es equivalente a una mera sospecha y/o a una intuición,
corazonada, o mera conjetura (acepción vulgar).

Asi se le atribuía en la Edad Media y mas tarde se afirmara que los indicios no podían
constituir prueba plena, sino solo prueba semiplena y, por tanto, insuficiente para
fundamentar un pronunciamiento penal condenatorio, o solo permitían la imposición de
una pena menor o extraordinaria.

Esta acepción romano-canónica se encuentra aun presente, muchas veces, en nuestro


subconsciente cuando hablamos de prueba por indicios y ello se deja traslucir en el
propio lenguaje judicial y extrajudicial cuando se equipara indicio con mera sospecha.
Concepción, insisto, que debe ser frontalmente descartada y desechada desde la actual
concepción técnico-jurídica que aquí se propone.

Concatenación de presunciones

Un sector de la doctrina procesalista española se muestra contraria a la admisión en el


proceso penal de la denominada concatenación de presunciones o presunción de
segundo grado.

Esta posición viene avalada por un sector de la doctrina jurisprudencial del Tribunal
Supremo español (TS) al rechazar que un indicio pueda acreditarse mediante prueba
indiciaria, exigiendo que el mismo quede plenamente acreditado, esto es, mediante
prueba directa, dando entrada así a la regla praesumptio de praesumptione non
admittitur.

El argumento principal que se alega para fundamentar esta posición de rechazo consiste
en los riesgos que derivarían de la admisión de una concatenación de indicios (mejor
dicho, de presunciones) en el proceso penal, en la medida en que se reduciría el grado
de probabilidad de las inferencias.

Pluralidad De Indicios

Tanto el TS como el TC español vienen exigiendo como requisito esencial de la prueba


indiciaria la concurrencia de una pluralidad de indicios, esto es, que la prueba indiciaria,
mejor dicho, la afirmación base (AB), esté integrada por más de un indicio (presunción
polibásica), fruto de la aplicación de la regla clásica prohibitiva indicium unus, indicium
nullus. En línea de principio, estaría de acuerdo en que esta exigencia resulta razonable,
en la medida en que cuantos más indicios concurran y mayor sea su grado de
concordancia en relación con el thema probandum, más plausible y, por tanto, más fiable
será el resultado.

Dicho lo cuál hay que hacer una serie de precisiones. La anterior conclusión es
predicable, especialmente, de los denominados indicios equívocos o contingentes (o
polivalentes), esto es, aquellos que pueden ser debidos a muchas causas o ser causa
de muchos efectos, a diferencia de los indicios unívocos o necesarios que conducen
necesariamente al hecho desconocido. Aunque hay que advertir que la univocidad se
presenta con menor frecuencia en la práctica que los indicios contingentes.

La Coartada Falsa O Inverosímil Del Acusado Como Contraindicio

La cuestión aquí planteada guarda relación con el valor probatorio que puede
concederse a la coartada esgrimida por el acusado cuando resulta acreditada su
falsedad o bien resulta manifiestamente inverosímil (indicio de falsa justificación). Debate
que adquiere significación constitucional desde la perspectiva del derecho fundamental
a no confesarse culpable y a no declarar contra sí mismo.

Prueba Indiciaria Y Estándar De Prueba

La consideración de la prueba indiciaria como una prueba subsidiaria o de segundo


grado es una concepción que aún está bien arraigada en la práctica judicial o forense, y
que se deja traslucir a través de la lectura de los razonamientos probatorios. Tiene su
reflejo en frases tales como “a falta de prueba directa, hay que recurrir a la prueba
indiciaria”; “la prueba indiciaria suple la ausencia de prueba directa”, y otras similares.
Responde, también, a esta concepción la propia invocación que se hace a la necesidad
de evitar la impunidad de ciertos delitos como argumento para admitir la prueba indiciaria
en el proceso penal.

En el fondo de dicho posicionamiento subyace la idea de que la prueba indiciaria sería


una prueba de carácter subsidiario, supletorio o incluso un sucedáneo de prueba, de
segunda categoría, en cuanto conlleva una reducción del módulo o estándar de prueba.
Serían razones de defensa social las que avalarían su admisión en el proceso penal
frente a determinados tipos de hechos delictivos. Con ello se establece una
jerarquización entre las pruebas directas y las indirectas (indiciaria), de tal modo que
estas últimas ocuparían un escalón inferior dado, se afirma, su menor valor probatorio.

CONCLUSION

Conforme a la doctrina y a la jurisprudencia las decisiones de un tribunal penal pueden


basarse en prueba indirecta, circunstancial o de segundo grado. En el sistema
continental la prueba indirecta es conocida como prueba indiciaria o presunción
indiciaria, ya que, se llega a la comprobación de un hecho de manera indirecta. La prueba
indiciaria es una construcción basada en un razonamiento deductivo, por el cual sobre la
comprobación de un hecho base se infiere lógicamente un hecho consecuencia o
inferido, estableciendo de esta manera la responsabilidad penal del acusado.

Para la construcción de la “prueba indiciaria” o presunción probatoria, se sigue el


siguiente procedimiento: a) de los medios de prueba se extraen los indicios, b) Los
indicios comprobados se constituyen en elementos de pruebas, y en el primer eslabón
de la inferencia lógica, es decir, se constituyen en el hecho base comprobado, c) sobre
el hecho base comprobado (o hechos base comprobados) se realiza una inferencia
lógica que se sustenta en el nexo causal que desemboca en los hechos inferidos o
hechos consecuencia. Dentro de este esquema la presunción es la actividad intelectual
del juzgador que, partiendo del indicio, afirma un hecho distinto, pero relacionado con el
primero causal o lógicamente.

Sin embargo, para que la construcción de la prueba indiciaria pueda desvirtuar


válidamente la presunción de inocencia, la conclusión a la que se arribe debe
estructurarse más allá de toda duda razonable. Ya que, el derecho a la presunción de
inocencia constituye un estado jurídico de la persona que se encuentra imputada,
debiendo orientar la actuación del tribunal competente, independiente e imparcial
preestablecido por ley, mientras tal presunción no se pierda o destruya por la formación
de la convicción del órgano jurisdiccional a través de la prueba objetiva, sobre la
participación culpable del imputado o acusado en los hechos constitutivos de delito, ya
sea como autor, cómplice o encubridor, condenándolo por ello a través de una sentencia
firme fundada, congruente y ajustada a las fuentes del derecho vigentes.