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Cómo analizar textos literarios.

1. Narrativa

En todos los géneros literarios podemos encontrar formas más frecuentes que otras: la
forma más común en que se presenta un relato es la prosa.
Visualmente encontramos la prosa dividida en párrafos. En un texto literario largo,
particularmente en una narración, se puede dividir en secciones o capítulos.

Primer paso: leer.

Todo texto literario debe ser leído atentamente antes de ser analizado. Debemos
darnos la posibilidad de disfrutar el texto, de permitirle que nos genere emociones o
sensaciones, que nos entretenga o nos haga reflexionar. Recién luego de esa primera
lectura, de lector más que de estudiante, profesor, crítico o académico, es que
podemos analizar un texto. Este análisis siempre será subjetivo, es decir, siempre
estará sesgado por nuestros conocimientos previos de autor, tema o época. Es
importante entonces que estos conocimientos no determinen previamente la lectura,
o que lo hagan en la menor medida posible.
Luego de esa primera lectura, entonces, si uno no estaba informado, es importante
buscar la información necesaria para poder contextualizar el texto, es decir, analizarlo
en función de las condiciones en que fue escrito.

Segundo paso: Analizar el título.

La forma más común de clasificar un título es por su significado respecto al texto que
sigue. Podemos clasificar los títulos en tres clases.
1) Epónimos: Son los títulos que tienen relación con algún personaje importante
para la trama, generalmente el protagonista. Frecuentemente es el nombre: El
Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, Lolita, Harry Potter.
2) Emblemáticos: Hacen referencia al argumento o a elementos esenciales de la
obra. Monte de las ánimas, El Almohadón de Plumas.
3) Simbólicos: El título en sí mismo es una metáfora o símbolo de algo más. Los
Ríos color Púrpura, La caída (película sobre los últimos días de Hitler), En
Búsqueda del Tiempo Perdido.

Tercer paso: Estructura externa.

En el caso del análisis de un texto narrativo, comprobar si está escrito en prosa o verso,
si está dividido en capítulos y cuántos son, si tiene prólogos y/o epílogos, si están
señalados de alguna manera (números o letras), si tiene diálogos y cómo están
marcados (por guiones, comillas, si son diálogos directos o indirectos). El diálogo en
estilo directo generalmente está marcado por guiones largos o rayas antes de las
palabras de algún personaje. Ejemplo:
―¿Me quieres? ―preguntó él―.
―Sí, desesperadamente ―respondió ella.
El diálogo en estilo indirecto está insertado en las palabras del narrador, por ejemplo:
Él le preguntó si lo quería y ella respondió que sí, que lo quería desesperadamente.

Cuarto paso: Estructura Interna.


Consiste en separar el texto según momentos de la narración. Casi siempre se puede
dividir una narración en tres instancias: 1) presentación de los personajes y de la
situación; 2) complicación, nudo o problema y 3) desenlace o final.
Una narración puede además presentar complicaciones a esta estructura: puede
comenzar por el nudo (comienzo “in media res” –a mitad de las cosas, en latín–, luego
continuar por la presentación de personajes y situación como “flash back” o analepsis
(que es cuando se recuerda o se mencionan cosas que sucedieron antes de lo que se
estaba narrando), y finalmente el desenlace. Es muy raro que una narración comience
por el desenlace propiamente dicho y continúe por el principio.

En el caso de El Monte de las Ánimas, la estructura interna está formada por un


prólogo (que se puede notar en la estructura externa porque luego del prólogo
continúa el primer capítulo), donde el narrador comienza hablando de sí mismo para
luego introducir la historia que nos va a contar. Este procedimiento, que se llama
“mise en abyme” o “puesta en abismo”, consiste en insertar una historia dentro de
otra. Es igual al utilizado por Cervantes en el Quijote y lo podemos notar por un
cambio en la narración: pasa a ser una narración en primera persona, interna a un
narrador omnisciente, externo.
Luego comienza la narración propiamente dicha: ahí hay una estructura clásica: hay
una presentación de los personajes (Alonso y Beatriz) y de la situación (hay un bosque
donde en esa época, concretamente esa noche del año, suceden cosas terribles y
sobrenaturales) en el capítulo 1, se presenta un problema en el capítulo 2 (hay un
cortejo de parte de Alonso y Beatriz pone en una situación incómoda a Alonso, en que
debe decidir entre su honor y realizar una tarea mortal, contra su sentido común) y el
desenlace (la muerte de ambos, el hecho inexplicable de la cinta ensangrentada).
Finaliza con un epílogo, donde se da una explicación sobrenatural a los sucesos
mediante otro relato, narrado por un personaje moribundo.

Quinto paso.
Identificar los procedimientos narrativos utilizados en función de los efectos que logra
sobre el lector y la misma narración. Por ejemplo, los nombrados, comienzo in media
res o mise en abyme, qué efecto logran (en el caso de Monte de las Ánimas la historia
dentro de la historia y cómo le da cierta verosimilitud al relato, cómo lo hace más
creíble al lector. Generalmente hay palabras que marcan cómo llegó la historia al
narrador (leí, oí, me contaron, supe, llegó a mis manos). Identificar el uso de las
descripciones, de los detalles sensoriales (oscuridad o luz, sonidos o silencios,
paralelismos entre sensaciones de los personajes y el ambiente) y ver cómo funcionan
dentro de la historia (crean suspenso, ansiedad, tranquilidad, son cómicos, terroríficos
o vertiginosos, etc.). Por ejemplo: el uso de los sonidos en el Monte de las Ánimas, la
mala conciencia de Beatriz y su estado de ánimo, y cómo eso influye en el desenlace
de la historia.
Es importante identificar el tipo de narrador.
Este puede ser:
1) Narrador interno: es un personaje, está dentro de la historia. Puede ser incluso
el protagonista. Narra sucesos que vio o le contaron, que le sucedieron a él o a
otros personajes y que nos dan una perspectiva más personal de la historia.
2) Narrador externo: Está fuera de la historia. Puede ser omnisciente, es decir,
sabe más de los personajes que ellos mismos, sabe incluso cosas que los
personajes ignoran. Sabe qué piensan o sienten los personajes. No siempre lo
dice.
Además se puede identificar el punto de vista o focalización del narrador. Es decir, nos
puede narrar la historia desde cualquier punto de vista, o exclusivamente desde el
punto de vista de un personaje en particular. El narrador puede ser externo (siempre
en tercera persona) pero focalizado en un personaje, sin decirnos qué pasa con los
demás hasta que ese personaje lo ve o lo sabe.

Sexto paso. Identificar el argumento.


Es hacer un breve repaso de las cosas más importantes de lo que sucede en el relato:
en el caso del Monte de las Ánimas no es importante el prólogo en el argumento. Se
puede decir, por ejemplo: El comienzo de la historia es abrupto, nos presenta
dialogando a Alonso y Beatriz; Alonso está contando una leyenda y Beatriz se presenta
como una persona incrédula y orgullosa. Sabemos que son jóvenes, son primos entre sí
y son nobles. Luego Alonso se declara de una manera indirecta y algo torpe, y Beatriz
pone a prueba el valor de Alonso, que acepta el reto. Finaliza con sucesos
sobrenaturales y la muerte de ambos. En el epílogo se insinúa la condena eterna del
orgullo de Beatriz.

Séptimo paso. Identificar el tema.


Un tema es aquello a lo que se hace mención en la narración y siempre es un motivo
recurrente y grande en la literatura y la filosofía: El amor, la muerte, el valor, la
miseria, el dolor, el orgullo, la vanidad, la traición, la misericordia, Dios, la vida, el más
allá, la defensa de las ideas, la utopía… Los temas rara vez se mencionan de una
manera explícita (es decir, que esté escrito en el texto) y siempre es algo universal,
común a todos los seres humanos más allá de su contexto histórico.
Cómo analizar textos literarios.

2. Poesía

Aunque hay poemas en prosa, la mayoría de los poemas suelen presentarse en verso. Existen
dos grandes clases de versificación, el verso clásico o el verso libre (hay autores que consideran
el verso libre como una prosa escrita en saltos de página).

Verso es la unidad mínima de un poema. En un papel se representa en una línea o renglón.

En el verso clásico, un verso se determina por una cantidad de sílabas métricas. La sílaba
gramatical está representada por el sonido que se pronuncia de una vez al hablar.

En el Romance del Veneno de Moriana tenemos una tirada de 52 versos. Le decimos tirada,
porque es una cantidad irregular (no siempre es el mismo número) de versos y no estrofa, que
suele ser más regular:

1) Madrugaba don Alonso


2) a poco del sol salido;
3) convidando va a su boda
4) a los parientes y amigos;
5) a las puertas de Moriana
6) sofrenaba su rocino:
7) —Buenos días, Moriana.
8) —Don Alonso, bien venido.
9) —Vengo a brindarte Moriana,
10) para mi boda el domingo.
11) —Esas bodas, don Alonso,
12) debieran de ser conmigo;
13) pero ya que no lo sean,
14) igual el convite estimo,
15) y en prueba de la amistad
16) beberás del fresco vino,
17) el que solías beber
18) dentro en mi cuarto florido.
19) Moriana, muy ligera
20) en su cuarto se ha metido;
21) tres onzas de solimán
22) con el acero ha molido,
23) de la víbora los ojos,
24) sangre de un alacrán vivo:
25) —Bebe, bebe, don Alonso,
26) bebe de este fresco vino.
27) —Bebe primero, Moriana,
28) que así está puesto en estilo.
29) Levantó el vaso Moriana,
30) lo puso en sus labios finos;
31) los dientes tiene menudos,
32) gota dentro no ha vertido.
33) Don Alonso, como es mozo,
34) maldita gota ha perdido.
35) —¿Qué me diste, Moriana,
36) qué me diste en este vino?
37) ¡Las riendas tengo en la mano
38) y no veo a mi rocino!
39) —Vuelve a casa, don Alonso,
40) que el día ya va corrido
41) y se celará tu esposa
42) si quedas acá conmigo.
43) —¿Qué me diste, Moriana,
44) que pierdo todo el sentido?
45) ¡Sáname de este veneno,
46) yo me he de casar contigo!
47) —No puede ser, don Alonso,
48) que el corazón te ha partido.
49) —¡Desdichada de mi madre
50) que ya no me verá vivo!
51) —Más desdichada la mía
52) desque te hube conocido.

En el caso de los romances, los versos siempre (o casi siempre) son octosílabos y con
rima asonante (es decir, se repiten las vocales desde la última vocal acentuada) en los
versos pares.
En el Romance del veneno de Moriana la rima es i-o. Si se revisan todos los versos
pares se puede comprobar.

1) Madrugaba don Alonso


2) a poco del sol salido;
3) convidando va a su boda
4) a los parientes y amigos;
5) a las puertas de Moriana
6) sofrenaba su rocino:

Decimos que los versos son octosílabos porque son de 8 sílabas métricas. A diferencia
de la sílaba gramatical, que se usa para dividir en sílabas la palabra, en la sílaba métrica
se unen las sílabas de distintas palabras si sus vocales forman diptongo o si siendo las
dos vocales abiertas, una es átona (es decir, que no tiene acento).

con/vi/dan/do /va a /su /bo/da


1 2 3 4 5 6 7 8

a /los /pa/rien/tes/ y a/mi/gos;


1 2 3 4 5 6 7 8

Esta unión de vocales de palabras distintas en una sola sílaba se llama SINALEFA.
Si tuviéramos en cuenta las sílabas gramaticales, ambos versos tendrían 9 sílabas,
porque deberíamos separar las sílabas de palabras distintas.
Estructura Externa.

Todos estos datos (cantidad de sílabas que tiene cada verso, agrupaciones de versos –
estrofas o tiradas-, tipo de rima), forman lo que llamamos estructura externa.
Es decir, en el Veneno de Moriana tenemos, entonces, una tirada de 52 versos
octosílabos, con rima asonante i-o en todos los versos pares.

Estructura Interna.

La estructura interna de un poema está formada por los diferentes momentos que se
pueden reconocer en el poema.
En este romance hay un comienzo (que es abrupto: hay información que
desconocemos y parece que todo hubiera empezado antes del primer verso del
romance). En ese comienzo se presentan personajes y situación. Se puede identificar
desde el verso 1 hasta el verso 18. Ahí sabemos quiénes son los personajes (Alonso y
Moriana), sabemos que Alonso se va a casar y viene a invitar a su boda a Moriana. Por
la reacción de Moriana sabemos que debía casarse con ella (seguramente por una
cuestión de honor: es decir, habían mantenido relaciones, entonces si no se casaban
ella quedaba deshonrada). En esa situación resulta demasiado comprensiva la actitud
de Moriana.
Del verso 19 al verso 34 hay un segundo momento, que es el punto de mayor tensión
del poema: se nos dice cómo prepara el veneno Moriana y cómo lo engaña a Alonso
para que lo beba confiado.
Del verso 35 al verso 52 se muestra la consecuencia del veneno, el lamento de Alonso
por su próxima muerte y un arrepentimiento (real o fingido) que llega demasiado
tarde, así como la justificación de Moriana de sus actos.

Figuras.

Se llama figuras a toda construcción del lenguaje que se hace buscando un efecto y
que de alguna manera se aleja del sentido normal de las palabras y las frases.
Algunas de las figuras que se pueden encontrar son:
Quiasmo (repetición de frases con inversión del orden de las palabras)
—Buenos días, Moriana.
—Don Alonso, bien venido.
Hipérbaton (alteración del orden normal de las palabras en una frase)
de la víbora los ojos,
Paralelismo psicocósmico (paralelismo que se hace entre un personaje, su estado vital o su
estado anímico y el ambiente que lo rodea)
Madrugaba don Alonso
a poco del sol salido; (…)
que el día ya va corrido (acá se compara el día con la vida de Alonso: amanece y él está
alegre; está muriendo y anochece).
Análisis del Romance del Enamorado y la Muerte

1. Un sueño soñaba anoche,


2. soñito del alma mía,
3. soñaba con mis amores
4. que en mis brazos los tenía.
5. Vi entrar señora tan blanca,
6. muy más que la nieve fría.
7. —“¿Por dónde has entrado, amor?
8. ¿Cómo has entrado, mi vida?
9. Las puertas están cerradas,
10. ventanas y celosías.”
11. —“No soy el amor, amante:
12. la Muerte que Dios te envía.”
13. —“¡Ay, Muerte tan rigurosa,
14. déjame vivir un día!”
15. —“Un día no puede ser,
16. una hora tienes de vida.”
17. Muy de prisa se calzaba,
18. más de prisa se vestía;
19. ya se va para la calle,
20. en donde su amor vivía.
21. —“Ábreme la puerta, Blanca,
22. ábreme la puerta, niña.”
23. —“¿Cómo te podré yo abrir
24. si la ocasión no es venida?
25. Mi padre no fue al palacio,
26. mi madre no está dormida.”
27. —“Si no me abres esta noche,
28. ya no me abrirás, querida;
29. la Muerte me está buscando,
30. junto a ti vida sería.”
31. —“Vete bajo la ventana
32. donde labraba y cosía,
33. te echaré cordón de seda
34. para que subas arriba,
35. y si el cordón no alcanzare
36. mis trenzas añadiría.”
37. La fina seda se rompe;
38. la Muerte que allí venía:
39. —“Vamos, el enamorado,
40. que la hora ya está cumplida.”

1. Estructura Externa:
Tirada de 40 versos octosílabos con rima asonante i-a en los versos pares.

2. Estructura Interna.

Hay una primera parte, del verso 1 al verso 16, donde se habla en primera persona
(yo). En poesía ese uso de la primera persona se conoce como YO LÍRICO. Es la voz del
poeta que habla, que no necesariamente es el autor, sino que, como el narrador en el
género narrativo, es una manera de exponer el asunto como si le hubiera pasado a
quien recita o canta. Aunque sepamos que no es así, esa manera de exponerlo produce
una cercanía con el lector o el oyente.
En esta primera parte se expone el personaje del enamorado, que está en primera
persona y cuenta cómo pasa del sueño (soñaba con mis amores) a confundir a una
dama que entra en su habitación y confunde con su enamorada (“¿Por dónde has
entrado, amor?/ ¿Cómo has entrado, mi vida?”), para luego confirmar que habla con la
muerte, que está personificada como mujer, y descripta como blanca y se compara
además con la nieve fría.
La descripción física de los personajes se llama prosopografía.

En la segunda parte, entre los versos 17 y 36.