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ABREVIATURAS

COMPIN : Comisión de Medicina Preventiva e Invalidez

CPHS : Comité Paritario de Higiene y Seguridad

CPF : Comité Paritario de Faena

DFL : Decreto con Fuerza de Ley

DIAT : Declaración Individual de Accidente del Trabajo

DIEP : Declaración Individual de Enfermedad Profesional

DL : Decreto Ley

DO : Diario Oficial

DPR : Departamento de Prevención de Riesgos

DPRF : Departamento de Prevención de Riesgos de Faena

DS : Decreto Supremo

EST : Empresa de Servicios Transitorios

INP : Instituto de Normalización Previsional

IPS : Instituto de Previsión Social

ISL : Instituto de Seguridad Laboral

MTPS : Ministerio del Trabajo y Previsión Social

OIT : Organización Internacional del Trabajo

RIHS : Reglamento Interno de Higiene y Seguridad

RUT : Rol Único Tributario

1
SEREMI : Secretaría Regional Ministerial

SERNAGEOMIN : Servicio Nacional de Geología y Minería

SISESAT : Sistema Nacional de Información de Seguridad y Salud en el Trabajo

SUSESO : Superintendencia de Seguridad Social

2
PRÓLOGO

La ley chilena de Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales tiene casi


cincuenta años y ha sido objeto de estudio en el derecho comparado. Ha sido, también, una
legislación que ha impulsado nuevas líneas de la tutela normativa, promoviendo la
prevención y la reparación a propósito de los infortunios del trabajo, complementada con una
abundante jurisprudencia en la materia, lo que ha delineado un concepto de responsabilidad
laboral que se identifica con los rasgos esenciales del derecho del trabajo y de la seguridad
social. Los riesgos del trabajo forman parte de las fronteras del derecho del trabajo y del
derecho de seguridad social, desde que algunos de sus institutos son parte de una y otra
disciplina.

Es el caso del deber de seguridad, instituto con que la Profesora Gajardo inicia su estudio
de los accidentes del trabajo y enfermedades profesionales. Es de interés anotar sus fuentes
constitucionales como internacionales, en un derecho que se ha visto fuertemente conmovido
en las últimas décadas, por la vinculación que se ha producido entre las diversas disciplinas
jurídicas, lo que ha tenido ciertamente incidencia en la aplicación del derecho y,
particularmente, en la forma que ello ha repercutido en la jurisprudencia tanto administrativa
como judicial. Resulta de interés el enfoque de la autora en este punto, pues,
independientemente de las opciones que asume, está marcada la identificación que hace del
instituto con la seguridad social, alejándose de concepciones que resultan ajenas al derecho
social, y que desconocen la naturaleza propia de su regulación, y particularmente de sus
principios.

El deber de seguridad se vincula con el primero de los derechos constitucionales, que en el


ámbito de su aplicación en el lugar de trabajo, constituye una demostración de una
vinculación muy estrecha entre los derechos fundamentales y aquellos otros de fuente
disciplinaria, sea que provengan del derecho del trabajo o del derecho de seguridad social.
Dada su aplicación directa en el lugar de trabajo, es que el derecho a la vida no resulta ajeno
a esas disciplinas jurídicas sino, por el contrario, constituye un derecho fundamental
inescindible de la relación de trabajo, desde que de ella emanan deberes que superan
largamente su contenido patrimonial —como lo hace notar la autora— y que colocan a las
partes de la relación de trabajo en la esfera de aplicación de los derechos humanos.

Concordante con lo anterior, es el desarrollo que se hace de la prevención de los riesgos


del trabajo, que se aborda en perspectiva institucional como funcional. Interesa en este último
aspecto lo que llama la autora, el modelo de prevención de riesgos laborales en la empresa,
que desarrolla en extenso, a propósito de las obligaciones que impone al empleador. También
trata en detalle el caso de la subcontratación y de la contratación de servicios transitorios,

3
figuras estas de descentralización empresarial, que han introducido una mayor complejidad
en la aplicación del deber de seguridad y que ciertamente han provocado una abundante
jurisprudencia judicial.

Ello ha despejado el camino para el estudio del régimen de responsabilidad laboral del
empleador proveniente del incumplimiento del deber de seguridad. Debe destacarse el detalle
con que se analiza la evolución normativa en la materia y el tratamiento que se hace de los
temas que han sido objeto de debate jurisprudencial, que en algunos de ésos, han sido
posteriormente norma legal precisamente por la consolidación de las doctrinas contenidas en
las sentencias judiciales.

Nuevamente la autora en esta parte, se hace cargo de las figuras de descentralización


empresaria, analizando los cuatro problemas fundamentales que se han producido con motivo
de la aplicación de las disposiciones legales contenidas en las normas de subcontratación y
de suministro de trabajadores, en cuanto al alcance de la solidaridad según se estime se trata
de obligaciones de dar o de hacer, el significado de la responsabilidad directa contenida en
el artículo 183-E del Código del Trabajo, el contenido específico del deber de seguridad de
la empresa principal, tratándose de trabajadores que no forman parte de su plantilla, y la
forma en la que se encadenan las responsabilidades, cuando se trata de trabajadores
subcontratados que se alejan de la capacidad de fiscalización del dueño de la obra.

Un capítulo final vuelve al punto de partida: el contenido constitucional del deber de


seguridad, como expresión del derecho a la vida, cuando en el ejercicio del poder de dirección
se provoca una lesión a dicho derecho, incorporando al análisis del ejercicio de la garantía
expresada en el procedimiento de tutela, el dato empírico que da cuenta de su escasa
utilización, atendidas las cuantías que involucra, aunque no se considera la naturaleza
cautelar del mismo, que probablemente no se ejerce por los trabajadores afectados
directamente, sino por los servicios fiscalizadores en su caso, en el ejercicio de las facultades
de que están dotados.

En suma, esta obra le da una relectura al deber de seguridad como instituto del derecho,
consignando una abundante jurisprudencia en la materia, constituyendo un valioso aporte a
la doctrina del derecho del trabajo y de la seguridad social, desde la visión de la autora, que
integra las diversas perspectivas del ejercicio profesional, tanto desde la cátedra, actualmente
como Directora del Departamento de Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Facultad
de Derecho de la Universidad de Chile, desde el ejercicio profesional en la litigación y
asesoría corporativa, como desde la función jurisdiccional, como abogada integrante de la
Ilustrísima Corte de Apelaciones de Santiago. El enfoque de la obra, práctica y con trasfondo
doctrinario y mucho relacionamiento con la jurisprudencia judicial, reflejan la experiencia
de la autora, que permite obtener una visión integradora de los institutos jurídicos que analiza.
Esta obra contribuye de modo calificado al debate doctrinario y al ejercicio de los derechos
de los propios actores de las relaciones del trabajo, pero principalmente, da cuenta de una
visión de los institutos del derecho desde el derecho del trabajo y desde el derecho de
seguridad social.

4
PROF. FRANCISCO J. TAPIA GUERRERO

Director Departamento de Derecho del Trabajo y Seguridad Social


Facultad de Derecho Pontificia Universidad Católica de Chile

Santiago, agosto de 2015

5
INTRODUCCIÓN

Poner por escrito la experiencia y algunas reflexiones sobre la protección de los accidentes
del trabajo y enfermedades profesionales, o como más recientemente se denomina a esta
temática, la seguridad y salud en el trabajo, no fue una tarea fácil.

Si bien nos hemos situado a partir de lo que el Derecho de la Seguridad Social llama
contingencias sociales, el tema no se agota con la descripción del régimen que protege al
trabajador por los accidentes del trabajo y enfermedades profesionales que pueda enfrentar
durante su actividad laborativa, y que encuentra su fuente normativa central en la ley
Nº 16.744 de 1968.

El presente trabajo ha debido extenderse a algunos otros ámbitos, a fin de entregar una
visión lo más integral posible de la forma en que la sociedad chilena se hace cargo de los
estados de necesidad que surgen a partir de estos infortunios laborales.

El primer ámbito de extensión en los contenidos se refiere a la necesaria descripción de la


garantía fundamental que se encuentra implícita en la protección de la seguridad y salud en
el trabajo, esto es, el deber de seguridad, cuestión que en el origen del sistema de la ley
Nº 16.744 no estuvo presente, al menos en forma explícita y de la manera que hoy lo
entendemos. Esto se debe a la influencia de la doctrina constitucional en materia de derechos
fundamentales y su irradiación a las distintas esferas de la vida de los ciudadanos, lo que
fuera recepcionado en el mundo del Derecho del Trabajo en Chile a partir de los años noventa,
en el siglo pasado.

A este tema dedicamos el primer capítulo, en donde nos referimos a los derechos
fundamentales que están implícitos en el deber de seguridad, a la probable necesidad de
reconocer una nueva garantía fundamental, entendida como el derecho a la seguridad y salud
en el trabajo; también abordamos la naturaleza jurídica del deber de seguridad e intentamos
construirlo desde una triple perspectiva: la del empleador, la del trabajador y la del Estado,
en el entendido de que toca a este último una labor importante de promoción y resguardo de
las garantías constitucionales que vienen implícitas en este deber, dentro de ellas la vida y la
salud de los trabajadores.

Los capítulos segundo y tercero están dedicados a la cobertura del seguro social regulado
por la ley Nº 16.744. Su contenido da cuenta en forma muy concreta de lo que contempla
nuestro Derecho de la Seguridad Social en esta materia. Así, el capítulo segundo trata en
particular de las contingencias protegidas, esto es, los accidentes del trabajo, de trayecto y
otras especies dentro de esta categoría y las enfermedades profesionales, cuya calificación

6
planteamos que debe seguir radicada en exclusiva en la institucionalidad diseñada por la
mencionada ley, y no en los tribunales de justicia como se observa últimamente. Siempre
dentro de la cobertura, el capítulo tercero se ocupa de los afiliados y las prestaciones que el
sistema de seguro social les ofrece. Acompañan a estas explicaciones referencias de
jurisprudencia administrativa y judicial.

En directa conexión con el deber de seguridad se encuentra el capítulo cuarto, en que nos
referimos a la prevención de riesgos laborales. Acá describimos el modelo de prevención de
riesgos diseñado por la ley Nº 16.744 cuya base se encuentra en la entidad empleadora;
también los cambios introducidos por la Ley Nº 20.123 sobre Subcontratación Laboral, a
partir de la cual se desplazó el eje de responsabilidad hacia la empresa principal o usuaria de
los servicios tercerizados, todo lo anterior también acompañado de referencias
jurisprudenciales que ilustran las explicaciones. Por último, evidenciamos la escasa
implementación del Convenio Nº 187 de la OIT, ratificado por Chile en el año 2011.

Otro ámbito al que nuestro trabajo debió extenderse, aun cuando no constituyera
estrictamente una materia propia del Derecho de la Seguridad Social, es el de la
responsabilidad del empleador frente a los accidentes del trabajo y enfermedades
profesionales, de lo que trata el capítulo quinto. En razón de consagrarse en el artículo 69 de
la ley Nº 16.744 el principio de complementariedad de las prestaciones del sistema de seguro
social con las otras indemnizaciones a que pueda tener derecho la víctima de un infortunio
laboral o sus herederos conforme al Derecho Común, la responsabilidad civil del empleador
ha sido intensamente demandada en los tribunales laborales y con menor frecuencia en la
sede civil, lo que tratamos a través de la sistematización de la jurisprudencia judicial de los
últimos diez años, extrayendo sus orientaciones de carácter general.

Advertimos que no se ha pretendido en este capítulo quinto agotar el tema desde una
perspectiva del Derecho Civil, pues ciertamente ello desbordaría el eje central del trabajo.
Hasta ahora ha predominado justamente la visión civilista sobre este tema, sin atender a la
promoción de las garantías fundamentales que están implícitas en el deber de seguridad del
empleador. En este orden creemos que existe una falencia por parte de la doctrina laboral
local, en cuanto a no estudiar ni desarrollar un Derecho de la Prevención de Riesgos, con
principios y normas específicamente orientados a promover no sólo la prevención de los
accidentes del trabajo y las enfermedades profesionales, sino que antes que ello, evitar la
presencia de riesgos en el trabajo, bajo una óptica de seguridad y salud en el trabajo que vele
en todo momento por la protección de la vida y la salud de los trabajadores.

Con el excesivo ejercicio de acciones que buscan una reparación dineraria ante los daños
producidos por los riesgos laborales, que es de lo que se ocupa el Derecho Civil, se ha perdido
el foco de atención, desde que el Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social reconoce
como principio fundamental el de la protección de la persona que trabaja y, por lo tanto, todos
nuestros esfuerzos deben estar orientados a la prevención de los riesgos laborales y no a su
reparación como ocurre hoy.

Una muestra de ello es que el capítulo quinto del que damos cuenta es el más extenso de
nuestro trabajo. En él no solo tratamos el tema de la responsabilidad del empleador desde la
reparación civil, sino también desde la perspectiva constitucional, infraccional y penal, en
7
donde luego de comentar su alcance se citan criterios relevantes de jurisprudencia judicial
que permiten comprender la forma con que estos temas se deciden últimamente.

En el capítulo sexto volvemos a la descripción del sistema de seguro social con la gestión
del sistema, a cargo de las Mutualidades de Empleadores, del Instituto de Seguridad Laboral
y en una dimensión muy menor con la administración delegada del seguro.

Por último, el capítulo séptimo trata de la prescripción de las acciones para reclamar las
prestaciones del sistema de la ley Nº 16.744 y la de las acciones para reclamar
indemnizaciones civiles, tema en que existen recientes criterios "re-unificados" por nuestra
Corte Suprema.

Agradezco a mis colegas y amigos Ricardo Acuña Roca y Pedro Zelaya Etchegaray,
quienes tuvieron la paciencia de leer este trabajo antes de su edición para detectar posibles
errores, y a Francisco Tapia Guerrero, a quien debo el impulso inicial y continuado para darle
forma.

Con las imperfecciones que pueda contener, espero que el presente libro contribuya a que
Chile avance en el camino del desarrollo en el mediano plazo de un Derecho de la Prevención
de Riesgos.

MARÍA CRISTINA GAJARDO HARBOE

Profesora de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social


Facultad de Derecho de la Universidad de Chile

Santiago, agosto de 2015

8
CAPÍTULO I EL DEBER DE SEGURIDAD

Dentro del contenido no patrimonial del contrato de trabajo se encuentra este importante
deber, traducido en la obligación del empleador de crear y mantener condiciones seguras en
el ambiente y en las instalaciones de los recintos de trabajo que están bajo su dirección, lo
que no excluye importantes responsabilidades para los trabajadores y para el Estado.

Desarrollarlo en clave laboral permite apreciar este deber en función de las garantías
fundamentales en que incide, esto es, el derecho a la vida y la integridad física y psíquica de
los trabajadores. Hoy el tema parece estar dominado por los civilistas, a propósito de las
implicancias en materia de responsabilidad del empleador en la reparación de los daños,
visión que no permite delinear este deber en función del objetivo perseguido, que no es otra
cosa que la protección del trabajador en su lugar de trabajo, a través del desarrollo de
un derecho de la prevención de riesgos que Chile está lejos de tener.

La terminología asociada a este deber es variable: seguridad y salud en el trabajo con


referencia a la prevención de riesgos en sus aspectos técnicos y a la medicina del
trabajo; higiene y seguridad industrial1 en antiguos textos reglamentarios. Detrás de estos
conceptos está presente la obligación de seguridad, a la que dedicaremos el presente capítulo.

1. LOS INSTRUMENTOS DE LA OIT EN SEGURIDAD Y SALUD EN EL TRABAJO

En el documento sobre su Constitución, la OIT señala que el organismo deberá fomentar


programas que permitan proteger adecuadamente la vida y la salud de los trabajadores en
todas las ocupaciones 2, cuestión que como se advertirá más adelante no atañe sólo a los
empleadores sino a la propia OIT, a los Estados Miembros y a los trabajadores.

El instrumento más importante de la OIT, atendido el ámbito de materias que considera, es


el Convenio Nº 155 de 1981, sobre la Seguridad y la Salud de los Trabajadores 3 . Es un
conjunto de normas aplicables a todas las ramas de la economía y establece deberes para los
Estados, dentro de los que se cuenta el establecimiento de una política nacional sobre
seguridad y salud en el trabajo, que tendrá por objeto precisar las funciones y
responsabilidades respectivas, en materia de seguridad y salud de los trabajadores y medio
ambiente de trabajo, de las autoridades públicas, los empleadores, los trabajadores y otras

1
D.S. Nº 655 de 1941, del Ministerio del Trabajo, sobre Reglamento de Higiene y Seguridad Industriales.
2
Constitución de la OIT, 1919, Apartado III, letra g) de Anexo.
3
No se encuentra ratificado por Chile.

9
personas interesadas, teniendo en cuenta el carácter complementario de tales
responsabilidades, así como las condiciones y la práctica nacionales (art. 4º).

Enseguida, el Convenio Nº 155 explicita la necesidad de controlar la aplicación de las leyes


y de los reglamentos relativos a la seguridad, la higiene y el medio ambiente de trabajo, a
través de un sistema de inspección apropiado y suficiente (art. 9º). Exige también medidas
conformes a la legislación y práctica nacionales a fin de velar por que las personas que
diseñan, fabrican, importan, suministran o ceden a cualquier título maquinaria, equipos o
sustancias para uso profesional: (a) se aseguren, en la medida en que sea razonable y factible,
de que la maquinaria, los equipos o las sustancias en cuestión no impliquen ningún peligro
para la seguridad y la salud de las personas que hagan uso correcto de ellos; (b) faciliten
información sobre la instalación y utilización correctas de la maquinaria y los equipos y sobre
el uso correcto de sustancias, sobre los riesgos que presentan las máquinas y los materiales y
sobre las características peligrosas de las sustancias químicas, de los agentes o de los
productos físicos o biológicos, así como instrucciones acerca de la manera de prevenir los
riesgos conocidos (art. 12); y la adopción de medidas a fin de promover, de manera conforme
a las condiciones y a la práctica nacionales, la inclusión de las cuestiones de seguridad,
higiene y medio ambiente de trabajo en todos los niveles de enseñanza y de formación,
incluidos los de la enseñanza superior técnica, médica y profesional, con el objeto de
satisfacer las necesidades de formación de todos los trabajadores (art. 14).

Recién en su parte IV el Convenio Nº 155 establece que deberá exigirse a los empleadores
que, en la medida en que sea razonable y factible, garanticen que los lugares de trabajo, la
maquinaria, el equipo y las operaciones y procesos que estén bajo su control son seguros y
no entrañan riesgo alguno para la seguridad y la salud de los trabajadores; que deberá exigirse
a los empleadores que, en la medida en que sea razonable y factible, garanticen que los
agentes y las sustancias químicos, físicos y biológicos que estén bajo su control no entrañan
riesgos para la salud cuando se toman medidas de protección adecuadas; que cuando sea
necesario, los empleadores deberán suministrar ropas y equipos de protección apropiados a
fin de prevenir, en la medida en que sea razonable y factible, los riesgos de accidentes o de
efectos perjudiciales para la salud (art. 16).

Y en el ámbito de la cooperación entre los intervinientes en el proceso productivo, el


convenio establece que deberán adoptarse disposiciones a nivel de empresa en virtud de las
cuales: a) los trabajadores, al llevar a cabo su trabajo, cooperen al cumplimiento de las
obligaciones que incumben al empleador; b) los representantes de los trabajadores en la
empresa cooperen con el empleador en el ámbito de la seguridad e higiene del trabajo, entre
otras obligaciones (art. 19).

Enseguida se encuentra el Convenio Nº 187 de 2006, sobre Marco Promocional de la


Seguridad y Salud en el Trabajo 4 . El objetivo de este Convenio es promover la mejora
continua de la seguridad y salud en el trabajo con el fin de prevenir las lesiones, enfermedades
y muertes ocasionadas por el trabajo mediante el desarrollo de una política nacional,
un sistema nacional de seguridad y salud en el trabajo, y un programa y una cultura

4
Ratificado por Chile a través del D.S. Nº 72 de 2011, del Ministerio de Relaciones Exteriores (D.O. de 19 de
agosto de 2011).

10
nacionales, en consulta con las organizaciones más representativas de empleadores y de
trabajadores (art. 2º).

En cuanto a los ámbitos de acción de este Convenio Nº 187 de la OIT, destacan:

• Política nacional: ésta debe ser desarrollada con representatividad de las organizaciones
pertinentes.

• Sistema nacional: Se debe desarrollar una infraestructura legal e institucional para la


aplicación de la política y los programas nacionales.

• Programa nacional: Debe incluir objetivos, metas, plazos, prioridades, y medios de


acción y evaluación.

• Cultura nacional de prevención: Esta debe estar basada en el derecho a un medio


ambiente de trabajo seguro y saludable, que se respeta a todos los niveles; en la que se
participa activamente, con derechos, deberes y responsabilidades bien definidas,
concediendo a la prevención la máxima prioridad.

Como puede apreciarse, de los dos Convenios con carácter general que la OIT tiene en
materia de seguridad y salud en el trabajo, Chile ha ratificado el menos exigente, esto es, el
Convenio Nº 187, con un exiguo grado de implementación a la fecha 5.

En efecto, habiéndose constituido una Comisión Asesora Presidencial para la Seguridad


en el Trabajo en febrero de 2010, que tuvo a su cargo la revisión del marco legal que regía la
protección contra los accidentes del trabajo y las enfermedades profesionales, la que emitió
importantes lineamientos en su informe de fecha noviembre de 2010, al año 2014 contamos
con los siguientes nuevos instrumentos legales:

— D.S. Nº 19 de 2011, del Ministerio del Trabajo y Previsión Social, que crea y regula el
funcionamiento de un Consejo Consultivo para la Seguridad y Salud en el Trabajo.

— D.S. Nº 20 de 2011, del Ministerio del Trabajo y Previsión Social, que establece un
Comité de Ministros para la Seguridad y Salud en el Trabajo.

— Ley Nº 20.691 (D.O. de 14 de diciembre de 2013), sobre nuevas facultades para la


Superintendencia de Seguridad Social.

Por otra parte, de la estructura del Convenio Nº 155 se colige con mucha claridad que la
prevención de riesgos en el trabajo no es una materia que sea de la exclusiva responsabilidad
de las entidades empleadoras, a quienes sin duda les cabe un rol importante; prueba de ello
es el uso de las expresiones "que estén bajo su control" que utiliza el artículo 16 respecto de

5
En el Capítulo IV se contiene un diagnóstico más detallado del grado de implementación del Convenio Nº 187
de la OIT.

11
las obligaciones de seguridad de las entidades empleadoras. Con todo, también el Estado y
los propios trabajadores tienen deberes relevantes en esta tarea de prevención.

Nos parece que esta es la mirada correcta, la de la prevención de riesgos en el trabajo como
una tarea de toda la sociedad, en tanto de lo que se trata es de proteger un derecho público
subjetivo garantizado a todos los ciudadanos en el art. 19 Nº 1 de la Constitución Política de
la República: el Derecho a la Vida y la Integridad Física y Psíquica del trabajador, entre otras
garantías.

En consecuencia, sostenemos que la protección de la seguridad y salud en el trabajo, como


garantía del derecho fundamental a la vida y salud del trabajador, no puede quedar entregada
sólo a la autonomía privada de las partes en el contrato de trabajo, pues toca también al Estado
promoverla y garantizarla. En esta línea resulta fundamental la ratificación por Chile del
Convenio Nº 155, pues es el que establece el marco conceptual necesario para esta protección
integral.

2. LA SEGURIDAD Y SALUD EN EL TRABAJO EN EL MODELO CONSTITUCIONAL CHILENO

Toca al Estado y a toda la comunidad —entre la que se encuentra el empleador— velar por
la seguridad y salud en el trabajo del trabajador. Esto por así disponerlo nuestra Constitución
Política de la República, al consagrar en el artículo 19 que la Constitución asegura a todas
las personas: Nº 1 el derecho a la vida y a la integridad física y psíquica de la persona; Nº 8
el derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación; Nº 9 el derecho a la
protección de la salud.

En estricta relación con la consagración de estas garantías fundamentales, la Constitución


en el artículo 1º sobre Bases de la Institucionalidad, dice que "el Estado está al servicio de
la persona humana y su finalidad es promover el bien común, para lo cual debe contribuir a
crear las condiciones sociales que permitan a todos y a cada uno de los integrantes de la
comunidad nacional su mayor realización espiritual y material posible, con pleno respeto a
los derechos y garantías que esta Constitución establece" (inciso tercero), agregando que "es
deber del Estado dar protección a la población y a la familia" (inciso cuarto).

Agrega el artículo 5º que "es deber de los órganos del Estado respetar y promover tales
derechos — esenciales que emanan de la naturaleza humana—, garantizados por esta
Constitución, así como por los tratados internacionales ratificados por Chile y que se
encuentren vigentes" (inciso tercero).

Se incorpora a esta estructura normativa la ciudadanía en la empresa consagrada en el


artículo 5º del Código del Trabajo, al establecer que "El ejercicio de las facultades que la ley
le reconoce al empleador, tiene como límite el respeto a las garantías constitucionales de
los trabajadores, en especial cuando pudieran afectar la intimidad, la vida privada o la
honra de éstos". Sobre esta norma, sabemos por la historia de la ley6 que la obligación del
empleador de respetar las garantías fundamentales no se agota en las que acá se indican a

6
www.bcn.cl, Historia de la ley Nº 19.759, p. 83.

12
título ilustrativo, lo que se hizo en razón de ser las garantías más frecuentemente vulneradas
a la fecha de dicha iniciativa legislativa, de manera que se incorporan dentro del concepto de
ciudadanía en la empresa todas las garantías fundamentales de que goza un ciudadano en
Chile y, por ende, está comprendido el derecho a la vida, a la integridad física y psíquica del
trabajador.

La Seguridad y Salud en el Trabajo como bien jurídico protegido también se manifiesta en


el Nº 18 del artículo 19 de la Constitución Política de la República a propósito del Derecho
a la Seguridad Social. Este derecho es de naturaleza social y se funda en los principios de
dignidad, igualdad y solidaridad, siendo su titular la persona humana, la cual puede exigir su
cumplimiento a la sociedad en su conjunto7, representada en primer lugar por el Estado, a fin
de que establezca las condiciones necesarias para su debido respeto y ejercicio. La seguridad
social se ocupa de las contingencias que derivan de la vejez, enfermedad, accidentes del
trabajo, viudez, orfandad, maternidad, invalidez, desempleo y cargas familiares, siendo deber
del derecho y en definitiva del Estado que, en caso de acaecer alguno de estos estados de
necesidad, se otorguen las prestaciones que sean necesarias para que la persona siga
desarrollando su existencia de un modo digno. Corresponde, entonces, al conjunto de la
sociedad dar protección a todas las personas, para garantizar que, durante los estados de
necesidad que se han descrito, se les asegure una digna subsistencia, como consecuencia de
que la Constitución reconoce el derecho a la vida y a la integridad física y psíquica. 8

Hasta aquí el modelo pareciera no tener mayores inconvenientes, puesto que en Chile hay
un reconocimiento explícito en torno al derecho fundamental a la vida y a la salud de los
ciudadanos y de los trabajadores en el ámbito de una relación laboral; en cuanto tal no sólo
es deber del empleador, sino que también del Estado y de toda la sociedad hacerse cargo de
su protección y también de su promoción, por incidir en otros derechos fundamentales como
es el derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación, el derecho a la protección
de la salud y el derecho a la seguridad social.

El problema en nuestro entendimiento se encuentra en las garantías de los derechos


fundamentales que se vinculan con el deber de seguridad, que vienen a ser los instrumentos
jurídicos que dan eficacia y defensa a dichos derechos. Con frecuencia, como anota Mario
Verdugo, los autores nacionales en sus textos asocian a las garantías sólo con las acciones
constitucionales —amparo y protección principalmente— pero el tema es bastante más
complejo. Distingue entre garantías generales, judiciales y específicas; dentro de las
generales sitúa aquella garantía de la esencia de los derechos que contempla el artículo 19
Nº 26 de la Constitución Política de la República.9 Estimamos que también dentro de las
garantías generales a los efectos de los derechos fundamentales que venimos refiriendo, ha
de estar el establecimiento de un marco regulatorio preciso y determinado para asegurar su

7
Lo que es aplicación de la Teoría del Riesgo Social que inspira la Ley Nº 16.744 de 1968, sobre Seguro Social
contra Riesgos de Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales.
8
SILVA BASCUÑÁN, Alejandro, Tratado de Derecho Constitucional, Editorial Jurídica de Chile, primera
edición, 2010, Tomo XIII, pp. 382-383.
9
VERDUGO MARINKOVIC, Mario, "Acerca de los Derechos Fundamentales y sus Garantías", en: Derechos
Fundamentales, Editorial Jurídica de Chile, 2012, pp. 401-404.

13
protección real, pues de otra forma no es posible una tutela efectiva en función de las materias
en que incide.

Así las cosas, no es posible admitir que la tutela de garantías fundamentales tan relevantes
como las que hemos referido se agoten, como ocurre hoy, con las reparaciones
indemnizatorias del seguro social de la ley Nº 16.744 junto con las contempladas en el
Derecho Civil. Hace falta más, se necesita desarrollar una efectiva cultura que evite los
riesgos laborales, acompañada de un verdadero derecho de la prevención de riesgos.

Existe un deber del Estado en orden a mantener una conducta activa —que a estos efectos
no puede quedar comprendida dentro de su rol subsidiario— para diseñar políticas globales
acordes con una nueva cultura de protección de la seguridad y salud en el trabajo, destinar
recursos para su implementación, tener una institucionalidad creada para el seguimiento de
sus resultados y dentro de ella un buen sistema de fiscalización a los recintos de trabajo. En
este deber del Estado se comprende el proporcionar un marco regulatorio adecuado tanto a
nivel legal como reglamentario que sea acorde con los derechos fundamentales que se busca
proteger, tarea que no puede eludirse bajo el pretexto de existir normas que en nuestro
ordenamiento atribuyan deberes de seguridad al empleador.

No sugerimos minimizar el deber de seguridad del empleador, sino de entenderlo dentro


del contexto de los bienes jurídicos que protege, los que no pueden estar
garantizados solo por la cuantía de las indemnizaciones que tan frecuentemente se obtienen
en sede judicial por el ejercicio de acciones por responsabilidad civil del empleador, ya que
de lo que se trata es de evitar los riesgos en el trabajo, que no se produzcan accidentes del
trabajo ni enfermedades profesionales y, en definitiva, de resguardar en la mejor forma
posible la vida humana.

3. DELINEAMIENTO DEL DEBER DE SEGURIDAD DEL EMPLEADOR

3.1. Es contrapartida al poder de dirección

Se reconoce al empleador el derecho a dirigir y organizar el trabajo en sus aspectos


económicos y técnicos, desde que es quien asume los riesgos del emprendimiento que
significa la actividad laborativa. Este reconocimiento tiene sustento en las garantías
fundamentales del derecho de propiedad y en el derecho a realizar cualquier actividad
económica lícita, que se aseguran al empleador como garantías fundamentales en los
numerales 24 y 21 del artículo 19 de la Constitución Política del Estado.

El derecho a dirigir y organizar el trabajo se denomina tradicionalmente poder de dirección,


y otorga al empleador la facultad de dar órdenes al trabajador en torno al modo, tiempo y
lugar en que debe realizar su trabajo, pues a cambio de ello el trabajador recibe una
remuneración. Son inherentes al poder de dirección la potestad disciplinaria, que surge ante
el incumplimiento por parte del trabajador de las órdenes e instrucciones que el empleador le
imparte, y la potestad reglamentaria, con la posibilidad de traducir tales órdenes e
instrucciones en reglamentos internos, instructivos y códigos de conducta.

14
En algunos países se reconoce expresamente este poder de dirección del empleador, como
es el caso del Estatuto de los Trabajadores de España, cuyo artículo 5º establece que el
trabajador debe "Cumplir las órdenes e instrucciones del empresario en el ejercicio regular
de sus facultades directivas" y el artículo 20 agrega: "El trabajador estará obligado a
realizar el trabajo convenido bajo la dirección del empresario o persona en quien éste
delegue". La Ley de Contrato de Trabajo de Argentina reconoce al empleador la facultad de
organización de la empresa y la facultad de dirección en sus artículos 64 y 65, estableciendo
que "la facultad de dirección debe ejercerse atendiendo a los fines de la empresa y a las
exigencias de la producción sin perjuicio de la preservación y mejora de los derechos
personales y patrimoniales del trabajador", conforme reza su artículo 65.

En Chile, el poder de dirección no aparece definido de manera explícita, pero sí encuentra


sustento a nivel legal en el artículo 5º del Código del Trabajo, al expresar que "El ejercicio
de las facultades que la ley le reconoce al empleador, tiene como límite el respeto a las
garantías constitucionales de los trabajadores ..."; también en el artículo 12, a propósito
del ius variandi del empleador, cuando dispone que "El empleador podrá alterar la
naturaleza de los servicios o el sitio o recinto en que ellos deban prestarse ...". A partir de
estas normas, surge el deber del trabajador de cumplir las órdenes e instrucciones del
empleador.

3.2. Es parte del contenido no patrimonial del contrato de trabajo

Este contenido clásico del poder de dirección del empleador contiene obligaciones
correlativas, puesto que al subordinarse el trabajador al empleador no solo en términos
jurídicos sino también en una dimensión económica y técnica, el trabajador se verá expuesto
a sufrir los riesgos inherentes a la actividad laboral, de los cuales no puede por regla general
evadirse, puesto que tiene el deber de cumplir con el trabajo contratado.

Surge así el deber de protección del empleador, también denominado deber de cuidado, y
que nosotros llamaremos deber de seguridad, que es inherente al contrato de trabajo en su
dimensión no patrimonial y tradicionalmente regulado dentro del denominado contenido
ético jurídico del contrato de trabajo.

En general, se lo sitúa dentro de un deber más general del empleador que es el de deber de
protección del trabajador, que incumbe a tres ámbitos fundamentales: la protección de su
capacidad laboral, la protección de su capacidad económica y la protección integral de su
persona (vida, bienestar, dignidad e intimidad). 10 En su acepción más estricta, si el
empresario puede dar órdenes en cuanto al tiempo, lugar y modo de la prestación del
trabajador, y estas órdenes han de ser obedecidas, puesto que de su incumplimiento puede
derivar una sanción, le es exigible como deber procurar que no sean nocivas para el trabajador
y que éste resulte indemne tras su cumplimiento.11

10
GARRIGUEZ GIMÉNEZ, Amparo, "La organización del trabajo en la empresa (II). El deber de protección del
empresario", en Derecho del Trabajo, Editorial Thomson Aranzadi, Navarra, tercera edición, 2007, p. 408.
11
ALONSO OLEA, Manuel y CASAS BAAMONDE, María Emilia, Derecho del Trabajo, Thomson Reuters,
Madrid, vigésimo sexta edición, revisada, 2009, p. 527.

15
El deber de seguridad, que es parte del deber más general de protección que emana del
contrato de trabajo, no sólo integra la naturaleza del contrato, sino que se trata de un deber
esencial y principal del mismo, cuya regulación no puede quedar entregada a la autonomía
de las partes porque comprende en general una serie de normas de derecho necesario, que
derivan de la esencia de la relación laboral.12

Ello explica por qué aun cuando no aparezca regulado en el propio texto del contrato, es
un elemento que le pertenece, que es de su naturaleza por aplicación del artículo 1546 de
nuestro Código Civil, en cuya virtud "Los contratos deben ejecutarse de buena fe13, y por
consiguiente obligan no sólo a lo que en ellos se expresa, sino a todas las cosas que emanan
precisamente de la naturaleza de la obligación, o que por la ley o la costumbre pertenecen
a ella.".

3.3. Regulación positiva del deber de seguridad y los conceptos jurídicamente


indeterminados que contiene

El deber de seguridad se encuentra regulado en el Libro II Código del Trabajo chileno que
se denomina "De la Protección de los Trabajadores", y concretamente dentro del Título I
sobre Normas Generales (artículos 184 a 193) y del Título III que trata "Del Seguro Social
contra Riesgos de Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales" (artículos 209 a
211).

El precepto medular dentro de las normas anotadas es el artículo 184 del Código del
Trabajo, que establece en sus incisos 1º y 2º: "El empleador estará obligado a tomar todas
las medidas necesarias para proteger eficazmente la vida y salud de los trabajadores,
informando de los posibles riesgos y manteniendo las condiciones adecuadas de higiene y
seguridad en las faenas, como también los implementos necesarios para prevenir accidentes
y enfermedades profesionales. /Deberá asimismo prestar o garantizar los elementos
necesarios para que los trabajadores en caso de accidente o emergencia puedan acceder a
una oportuna y adecuada atención médica, hospitalaria y farmacéutica.". En términos
similares se establece este deber de cuidado a la empresa principal y a la empresa usuaria de
servicios transitorios, en los artículos 183-E y 183-AB del Código del Trabajo.

El artículo 184 del Código del Trabajo contiene algunos conceptos jurídicamente
indeterminados, tales como el "eficazmente", las "condiciones adecuadas" y los implementos
"necesarios" para prevenir los accidentes y enfermedades profesionales, que en la práctica
han sido motivo de intenso debate, a los efectos de establecer la naturaleza de la
responsabilidad civil de la que responde el empleador; para unos es estricta, al exigirse un

12
THAYER, William y NOVOA, Patricio, Manual de Derecho del Trabajo, Tomo II, Editorial Jurídica de Chile,
primera edición, 1980, pp. 318-343.
13
El principio de la buena fe en el cumplimiento del contrato de trabajo es para nosotros el fundamento esencial
del contenido no patrimonial del contrato de trabajo. No es admisible seguir utilizando conceptos tales como la
"fidelidad" y la "obediencia" como correlatos de la subordinación del trabajador, los que se encuentran
ampliamente superados por la dogmática comparada y también por los ordenamientos jurídicos con la vigencia
de los derechos fundamentales del trabajador en la relación de trabajo.

16
determinado resultado (que no se produzcan accidentes del trabajo) y para otros está basada
en la culpa por el tenor expreso del artículo 69 letra b) de la ley Nº 16.744.

Lo cierto es que se trata de una obligación dinámica, que se condice con el carácter
consensual y de tracto sucesivo que tiene el contrato de trabajo, que lo hace permeable a los
cambios en la forma de hacer el trabajo, a los avances tecnológicos, al marco regulatorio en
que se desenvuelve la actividad del empleador, en fin, a diversas circunstancias del entorno
laboral que van determinando un modo especial de trabajo que puede influir en la manera de
prevenir los riesgos que ello genera y, como consecuencia, en la forma de dar cumplimiento
al deber de protección.

Entonces, el empleador debe estar constantemente adaptándose a los requerimientos de


seguridad que emanan de su propia actividad, y en este sentido la existencia de conceptos
jurídicamente indeterminados a los efectos del deber de seguridad que consagra el artículo
184 del Código del Trabajo favorece esa adaptación, pues habrá que estar a la situación
concreta de riesgo, para saber cuáles medidas son las más eficaces para prevenirla,
permitiendo crear condiciones adecuadas de trabajo, y con qué elementos de protección podrá
impedirse que tal riesgo afecte la vida o la salud de los trabajadores.

Con esta idea no estamos sosteniendo en ningún caso que el artículo 184 del Código del
Trabajo consagre una obligación de resultado, ya que no nos parece posible que el empleador
pueda prever y resolver ex ante y en términos absolutos todos los riesgos que pudieran afectar
a sus trabajadores. Esta norma debe ser interpretada y aplicada atendida la finalidad para la
cual fue establecida, que no es otra que la de situar en el empleador el deber de seguridad
respecto de los riesgos de su propia actividad, porque es él quien cuenta con las herramientas,
los conocimientos y los recursos necesarios para realizar en el ámbito de sus operaciones,
una eficaz labor preventiva de riesgos laborales.

De lo anterior se colige que aun cuando estemos ante conceptos jurídicos indeterminados,
el deber del empleador no lo es. A ello se refiere con mucho acierto Cayetano Núñez 14 cuando
expresa que "la existencia de un riesgo laboral es, a veces, imposible de evitar. Lo que el
contenido esencial exige es que, aun cuando el riesgo exista, sus consecuencias lesivas
desaparezcan, algo que hoy día es, desde un punto de vista técnico, casi siempre posible".

En la misma línea de lo expresado se encuentra el Convenio Nº 155 de la OIT, cuando


atribuye al empleador deberes de cuidado respecto de los factores de riesgo "que estén bajo
su control", es decir, aquellos riesgos inherentes a su actividad y que desde una perspectiva
técnica deba conocer para poder impedirlos.

Esta lectura del sentido y alcance del artículo 184 del Código del Trabajo concilia
perfectamente la responsabilidad por la seguridad y salud de los trabajadores que asiste al
empleador, con el deber de garante que asiste al Estado en tanto se trata de garantías
fundamentales.

14
NÚÑEZ GONZÁLEZ, Cayetano, Marco Normativo Chileno de la Prevención de Riesgos Laborales, Editorial
Librotecnia, Santiago, Chile, 1ª edición, 2013, p. 36.

17
En efecto, existen ámbitos de protección imposibles de atribuir al empleador, como es el
caso de las condiciones ambientales y sociales generales (contaminación ambiental, políticas
de transporte, educación en prevención de riesgos, por citar algunas); o bien, la
determinación de estándares mínimos permitidos para el funcionamiento de ciertas
actividades productivas. Estas son tareas que corresponden al Estado, pues acá no se trata de
discutir si su rol ha de ser benefactor o subsidiario, sino de amparar, garantizar y promover
el derecho a la vida y a la integridad física y síquica de los trabajadores, lo que emana muy
claramente del Convenio Nº 155 de la OIT al diferenciarse las responsabilidades del Estado
de las del empleador.

Entonces, es tarea del Estado establecer reglas técnicas que permitan dar contenido al deber
de seguridad del empleador. Porque para poder atribuirle responsabilidad por el
incumplimiento a tales deberes, es supuesto fundamental que éste conozca las reglas que lo
rigen y pueda así adoptar las normas técnicas establecidas con anterioridad para su actividad.
No es tarea fácil y ya lo apunta Cayetano Núñez cuando expresa que "el marco normativo se
dilata de un modo inexorable, con una extensión que dificulta su conocimiento especializado.
El panorama no presenta un manejo sencillo, porque es ineludible conocer, de un lado qué
norma es aplicable en cada caso y, de otro, por el debido respeto al principio de integridad
del ordenamiento jurídico, cómo se articulan y relacionan todas ellas." 15.

En Chile no existe una ley especial que regule de un modo orgánico los conceptos básicos
que dicen relación con la prevención de riesgos en el trabajo, tal como ocurre en otras
latitudes 16 ; nuestra realidad es la de una gran cantidad de reglamentos, resoluciones,
circulares e instrucciones, sin una coordinación entre ellas, emanadas de las autoridades que
fiscalizan hasta ahora esta importante materia.

Contar con un marco legal adecuado en prevención de riesgos laborales permitiría lograr
la necesaria coordinación entre los intervinientes en la tarea preventiva; también delimitar
con mayor claridad la responsabilidad del Estado del deber de seguridad del empleador y
también contar con la colaboración de los trabajadores, a través de políticas que promuevan
el autocuidado. Además, se lograría tomar distancia de los mecanismos de protección de
daños que provienen del Derecho Civil de Daños según el artículo 69 de la Ley Nº 16.744,
pues con ellos no se promueven los valores que venimos refiriendo: la seguridad y salud en
el trabajo.

En suma, la obligación de seguridad emana de la naturaleza del contrato de trabajo siendo


parte de su contenido no patrimonial, lo que no libera al Estado de su deber de establecer
reglas obligatorias y un marco jurídico adecuado en razón de su deber de garante de los
derechos fundamentales consagrados en la Constitución Política del Estado, de los que el
trabajador es titular indiscutido.

15
NÚÑEZ GONZÁLEZ, Cayetano, op. cit., p. 55.
16
La Ley Nº 31/1995 sobre Prevención de Riesgos Laborales regula en España en un solo cuerpo normativo
las reglas básicas de promoción y cuidado de la seguridad y salud en el trabajo, que son obligatorias para las
entidades empleadoras del sector privado y también para el sector público.

18
3.4. Naturaleza jurídica del deber de seguridad del empleador

Existen distintas posiciones doctrinales en torno a la naturaleza jurídica del deber de


seguridad del empleador, cuya suscripción produce consecuencias relevantes.

En efecto, si se considera que es de naturaleza contractual habrá repercusiones en la sede


jurisdiccional que conoce de los asuntos en que se discuta el incumplimiento de este deber,
debiendo conocer el tribunal laboral en conformidad al artículo 420 del Código del Trabajo,
con la consecuente celeridad que el proceso laboral cuenta actualmente; la valoración de la
prueba se hará conforme a las reglas de la sana crítica según establece el artículo 456 del
mismo Código; la culpa que se atribuye al empleador en los daños derivados del accidente
se presumirá porque así lo señala el artículo 1547 del Código Civil, y el plazo de prescripción
de la acción para demandar será de cinco años, por aplicación del artículo 2515 del Código
Civil o como se considera más recientemente por algunos con fundamento en el artículo 79
de la ley Nº 16.744.

Si se estima que esta es una obligación de fuente legal —con base en el artículo 184 del
Código del Trabajo— la sola ocurrencia de un accidente del trabajo o enfermedad profesional
constituye un incumplimiento, convirtiendo al deber de seguridad en una obligación de
resultado porque se está en un ámbito infraccional, siendo irrelevante si existió o no culpa de
la entidad empleadora en el acaecimiento del hecho. La única excepción posible a esta regla
es probar que el accidente se hubiera producido de igual modo a pesar de los cuidados
observados por el empleador.

3.4.1. Naturaleza contractual

En la dogmática laboral clásica se considera como un deber que encuentra su origen en el


contrato de trabajo y, por tanto, esa es su naturaleza: contractual.

Así, Manuel Alonso Olea y María Emilia Casas Baamonde afirman que este deber no tiene
un fundamento unívoco, sino una pluralidad de fundamentos jurídicos, todos los cuales
reposan en última instancia sobre el contrato de trabajo.17

Mario Ackerman expresa que la implicación y compromiso personal del trabajador


conlleva el simétrico deber de conducta que se espera del empleador, y que consiste en la
protección de quien, para ganar el salario, pone a disposición de quien tiene la potestad de
dirigirla su persona y su capacidad laborativa. A esta obligación del empleador, de naturaleza
contractual —con independencia de su fortalecimiento con el reconocimiento legal—
corresponde un derecho subjetivo de acreencia del trabajador que debería ser exigible
judicialmente por éste.18

17
OLEA y CASAS, op. cit., p. 528.
18
ACKERMAN, Mario E., "Tratado de Derecho del Trabajo", Tomo VI-A, Riesgos del Trabajo, Obligación de
Seguridad, Accidentes y Enfermedades Inculpables, Buenos Aires, Rubinzal-Culzoni Editores, segunda edición
ampliada y actualizada, 2013, pp. 59-60.

19
William Thayer y Patricio Novoa sostienen que el contenido, forma y extensión del deber
de protección están reglados por la autoridad mediante normas de orden público, no obstante
reconocerse su origen contractual, lo que explican por la naturaleza compleja de este deber,
obligación contractual pero regulada por normas de derecho necesario emanadas de la
autoridad, que ha emergido como la respuesta que ha debido dar el Estado moderno al gran
auge del maquinismo y la revolución industrial. 19

Por su parte, Irene Rojas trata el deber de seguridad bajo la denominación de deber de
seguridad y salud en el trabajo dentro del contenido ético-jurídico del contrato de trabajo.
Expresa que "la doctrina tradicional otorga a este contenido fundamentos más bien débiles,
en circunstancias de que los derechos del trabajador tienen base jurídica segura y fuerte.
Primero, protección de la persona del trabajador, por una parte a la dignidad respecto a los
Derechos Humanos. Segundo, el deber de seguridad y salud en el trabajo. Tercero, protección
de la capacidad profesional del trabajador. Protección a la maternidad". 20

Por su parte, Gabriela Lanata expresa que "el trabajador, al celebrar el contrato laboral,
incorpora a su patrimonio jurídico el derecho a la seguridad y salud en el trabajo de manera
directa y como consecuencia de su celebración, es decir, no lo tiene antes que aquélla. Se
trata así, de un derecho que podrá ejercer respecto de su empleador durante toda la vigencia
del contrato".21

Nos parece que no admite discusión el carácter contractual del deber de seguridad del
empleador, en tanto existe un contrato de trabajo que lo vincula con el trabajador y a partir
de él surgen prestaciones mutuas que es preciso satisfacer, una de las cuales es el deber que
referimos, que según sostuvimos antes es una contrapartida al poder de dirección que detenta
el empleador.

Enseguida se fundamenta en el artículo 1546 del Código Civil, a propósito de la buena fe


con que deben ejecutarse los contratos.

Muestra de ello es también el artículo 420 letra f) del Código del Trabajo, cuando entrega
al conocimiento de los tribunales laborales "los juicios en que se pretenda hacer efectiva la
responsabilidad del empleador derivada de accidentes del trabajo o enfermedades
profesionales, con excepción de la responsabilidad extracontractual a la cual le será aplicable
lo dispuesto por el artículo 69 de la ley Nº 16.744", de lo que se sigue que cuando la
responsabilidad en el accidente o enfermedad laboral no radica en el empleador, hay que
estarse al estatuto de responsabilidad extracontractual.

En fin, el carácter contractual de este deber no muta en deber legal tan solo por existir
normas positivas que lo regulen, lo que se explica en atención a la importancia de los bienes
jurídicos que ampara y en la necesidad de contar con criterios técnicos que lo materialicen.

19
THAYER y NOVOA, op. cit., pp. 327-328.
20
ROJAS MIÑO, Irene, Manual de Derecho del Trabajo, Editorial LexisNexis, Chile, 2004, pp. 173-174.
21
LANATA FUENZALIDA, Gabriela, "El derecho de los trabajadores a la seguridad y salud en el trabajo como
derecho fundamental", en Cincuenta años de la Sociedad Chilena de Derecho del Trabajo y de la Seguridad
Social: Homenaje, LegalPublishing, Santiago, 2011, p. 349.

20
Ejemplos del reconocimiento del carácter contractual del deber de seguridad:

a) "Luis Enrique Ríos Poblete Con Constructora Senarco S.A. e Inmobiliaria Titanium
S.A.", rol Nº O-786-2011, Primer Juzgado del Trabajo de Santiago, 16 de junio de 2011: En
cuanto a la responsabilidad que le compete al empleador por accidente de trabajo, de acuerdo
a lo sostenido por la doctrina y jurisprudencia laboral si es el mismo trabajador quien la
reclama, es de índole contractual, pues dice relación con el incumplimiento al deber de
seguridad, consagrado en el artículo 184 del Código del Trabajo, obligación que comprende
la protección y cuidado de la vida y salud del trabajador y que se encuentra incorporado al
contrato de trabajo, como parte de su contenido ético jurídico.

b) "Giovanni Alexis Díaz Mondaca con Empresa Constructora Bravo e Izquierdo


Limitada", rol Nº O-3314-2011, Segundo Juzgado del Trabajo de Santiago, 23 de enero de
2012: No obedece la responsabilidad de que se trata a un estatuto estricto que prescinde de
las actuaciones de las partes, especialmente del contratante deudor de seguridad, como lo
plantea el demandante, sino de la consagración legal de un deber contractual que se erige
sobre un estándar de diligencia y eficiencia en relación a las faenas y tareas individuales de
los destinatarios de él, vinculado con diversos aspectos que abarcan desde la capacitación de
los trabajadores y su equipamiento, hasta la adecuación de los espacios físicos y el proceso
productivo.

c) "Molina con Comercial Sepmo y Cía. Ltda. y Pesquera Orizon S.A.", rol Nº 10.139-
2013, Corte Suprema, 10 de junio de 2014: Por otro lado, respecto de la naturaleza de la
obligación de seguridad, este tribunal ya ha señalado que ella se encuentra impuesta por la
ley mediante el artículo 184 del Código del Trabajo, y como norma de orden público que es,
se incorpora al vínculo contractual de forma indisoluble, constituyéndose en un elemento
esencial del mismo. Por ello, aunque su origen es legal, se integra al contrato de trabajo entre
empleador y trabajador, por lo que cuando ella no es observada se incumple el contrato en
una obligación esencial.

3.4.2. Naturaleza legal o mixta

Desde la dogmática civilista se ha venido sosteniendo que existe, además del carácter
contractual, un componente legal en la obligación de seguridad del empleador.

Así, para Jorge Baraona22 no existen dudas de que se trata de deberes contractuales, pues
ellos nacen como consecuencia de que una persona se incorpora al trabajo como efecto de la
celebración de un contrato de trabajo; pero la cuestión es determinar si son únicamente
contractuales. Refiere el principio de buena fe contractual del cual podrían inferirse los
deberes de seguridad del empleador incluso al margen de artículo 184 del Código del Trabajo.
Declara que dado el carácter contractual que reconocemos al principio de buena fe, es obvio
que su fuerza obligatoria no alcanza únicamente al empleador, sino que también compromete
la actuación de los propios trabajadores. Sin embargo, sostiene que el deber de seguridad no
encuentra su justificación última en el acuerdo de voluntades que dio nacimiento al contrato

22
BARAONA GONZÁLEZ, Jorge, "La culpa de la víctima en los accidentes del trabajo: dogmática y jurisprudencia
chilenas" en Cuadernos de Extensión Jurídica (U. de los Andes) Nº 20, 2011, pp. 147-181.

21
de trabajo, sino que ha de buscarse un fundamento superior en el deber general de respetar la
vida y seguridad de los demás, lo que viene impuesto por la ley.

Concluye que bajo la mirada conjunta de la Constitución, el Código Civil y el Código del
Trabajo, los deberes de seguridad en el trabajo tienen una doble naturaleza: contractuales y
legales, lo que produce un concurso de normas que dan lugar a acciones semejantes pero no
idénticas, en cuanto al estatuto jurídico por las que se rigen.

Por su parte, Enrique Barros23 sostiene que desde un punto de vista jurídico el deber de
cuidado del empleador corresponde a una obligación de seguridad que tiene por objeto la
integridad física y psíquica del trabajador, la que no es implícita (como ocurre usualmente en
materia contractual), sino que está expresamente consignada en el artículo 184 del Código
del Trabajo. Por aplicación de las reglas generales del derecho común, el empleador responde
de la culpa leve, en los términos del artículo 1547 del Código Civil, con un estándar de
diligencia que se corresponde con el de un empresario prudente y diligente que debe adoptar
las prevenciones en consideración a la entidad de los bienes jurídicos comprometidos.
Pareciera que opta por la naturaleza contractual de la obligación de seguridad, en tanto la
relación entre el trabajador y el empleador tiene su fuente en el contrato de trabajo. Sin
embargo, destaca que las obligaciones relevantes del empleador están definidas por normas
de orden público, que le imponen deberes legales de cuidado.

Ejemplo del reconocimiento del carácter legal del deber de seguridad:

— "María Llanca Gajardo y otros con Alejandra Uribe Cuevas", rol Nº 676-2010, Corte
de Apelaciones de Concepción, 30 de noviembre de 2010: el deber de protección y
seguridad impuesto al empleador en el artículo 184 del Código del Trabajo tiene el carácter
de obligación legal, de manera que debe ser el empleador quien deba acreditar que hizo
efectivas todas las medidas de seguridad para eximirse de la responsabilidad que el
legislador le atribuye. En razón de lo establecido precedentemente, la culpa del empleador
demandado en esta causa se ha traducido en la inobservancia de su deber legal de otorgar
seguridad efectiva a su trabajador, lo que motivó el accidente del trabajo y la muerte del
trabajador, existiendo la relación de causa a efecto entre el hecho dañoso y su resultado.

No compartimos la naturaleza mixta del deber de seguridad, postura que, importada del
Derecho Civil, no reconoce los orígenes de la protección de los riesgos laborales dentro del
Derecho de la Seguridad Social. Ya lo reconoce Irene Rojas cuando refiere a propósito de la
vigencia de los derechos fundamentales al interior de la relación laboral, que nos enfrentamos
a una de las tareas más complejas del Derecho del Trabajo: el reconocimiento de estos
derechos fundamentales hace necesaria la revisión de las bases dogmáticas del contrato de
trabajo, las que ancladas en el Derecho Civil necesitan su adecuación a las exigencias de la
plena vigencia de los derechos fundamentales. 24

23
BARROS BOURIE, Enrique, Tratado de Responsabilidad Extracontractual, Editorial Jurídica de Chile, 2006,
pp.704-706.
24
ROJAS, op. cit., p. 174.

22
La huida del seguro privado imperante bajo el Código del Trabajo de 1931, en que se
consagraba la responsabilidad directa —y estricta— del empleador en los riesgos laborales
de sus trabajadores, dejó paso a un sistema de protección en el marco del Derecho de la
Seguridad Social, con la ley Nº 16.744 en el año 1968, cuyo artículo 69 literal b) establece
con toda claridad una acción en favor de la víctima de un accidente del trabajo o enfermedad
profesional y de sus herederos, para demandar "las otras indemnizaciones a que tengan
derecho, con arreglo a las prescripciones del derecho común, incluso el daño moral".

Esto significó que de manera explícita quedó a salvo la acción indemnizatoria civil que
estaba presente en el artículo 260 del Código del Trabajo de 1931, recogiendo el principio
de complementariedad de las indemnizaciones (la de la seguridad social y la civil), cuestión
que de ninguna forma puede significar, como algunos han creído entender, que existe una
especie de responsabilidad legal en torno a esta materia o que el deber de seguridad tiene
fuente legal, más aún cuando el actual artículo 184 del Código del Trabajo tenía a esa fecha
un tenor prácticamente idéntico al actual.25

No puede olvidarse que el deber de seguridad es un elemento de la naturaleza del contrato


de trabajo, esto es, que aun cuando las partes no se refieran a él de manera explícita en el
documento en que consten las cláusulas del contrato de trabajo, de todas formas se entiende
que le pertenece.

Los especialistas en Derecho Civil, acostumbrados a la formalidad y las solemnidades


propias de su disciplina, han visto en este deber una obligación legal, tan solo porque la ley
se refiere a ella, olvidando considerar que el contrato de trabajo es consensual, de tracto
sucesivo y por tanto dinámico, que contiene diversas obligaciones que van más allá de los
deberes de prestar servicios y pagar una remuneración, lo que es extraordinario porque lo
humaniza. Y no obstante tratarse de un contrato dirigido, regulado por normas de orden
público, estas características por sí solas no pueden determinar la existencia de un régimen
de obligaciones de fuente legal.

3.5.¿Es una obligación de medios o de resultado?

La redacción del artículo 184 del Código del Trabajo parece contribuir a interpretaciones
equívocas en torno a si la obligación de seguridad del empleador es, a los efectos de la
responsabilidad civil, un deber de medios o un deber de resultado.

Siguiendo a Enrique Barros, a diferencia del régimen de seguro de accidentes y


enfermedades, la responsabilidad civil tiene por antecedente la culpa del empleador y no una
obligación de garantía que dé lugar a responsabilidad por el solo hecho de producirse el daño

25
Artículo 244 del Código del Trabajo de 1931 establecía: "El patrón o empresario está obligado a tomar todas
las medidas necesarias para proteger eficazmente la vida y salud de sus obreros y empleados. / Para este efecto
deberá proceder, dentro del plazo que fije la Inspección General del Trabajo y de acuerdo con las disposiciones
que determine el Reglamento, a introducir, por su cuenta, todas aquellas medidas de higiene y seguridad en los
locales del trabajo y de salubridad convenientes a las viviendas de las empresas, industrias y faenas en general./
Deberá, asimismo, disponer de los elementos de protección necesarios para prestar, en caso de accidente de sus
obreros o empleados, oportuna y adecuada atención médica, farmacéutica y hospitalaria".

23
en la esfera de cuidado del empleador, lo que funcionalmente equivale a una responsabilidad
estricta contractual; de hecho, esta función de garantía es cumplida por el seguro de
accidentes del trabajo, en su calidad de seguro de daños ocurridos con ocasión de la relación
laboral, y cuyas prestaciones se devengan con independencia de la conducta del empleador.
Agrega que las obligaciones de seguridad, a diferencia de las obligaciones de garantía, no
tienen por objeto asegurar que el acreedor quedará indemne de todo daño, sino establecen un
deber de cuidado que debe ser apreciado según las circunstancias26.

La jurisprudencia mayoritaria pareciera inclinarse por calificar esta obligación de


seguridad como una obligación de medios. Veamos algunos ejemplos:

a) "Morales Guzmán, Danny contra Automática y Regulación S.A.", rol Nº 3495-2010,


Corte Suprema, 18 de octubre de 2010: la responsabilidad civil del contratante a quien la
ley asigna la aludida carga, se sustenta claramente en la culpa del mismo en relación a la
esfera de cuidado de la seguridad e integridad física y síquica del trabajador, cuya
observancia debe ser analizada y declarada de acuerdo a las circunstancias de cada caso,
por cuanto la severidad de las expresiones que contiene el precepto, a saber, "todas las
medidas" o "eficazmente", en ningún caso traducen una obligación de garantía que asegure
la indemnidad frente a todo daño, como sí lo hace el régimen de seguro social de accidentes
del trabajo y enfermedades profesionales contenido en la ley Nº 16.744.

b) "Álvarez Astete, Erwin contra Sociedad Comercial y Constructora Lomas Limitada",


rol Nº 158-2010, Corte de Apelaciones de Concepción, 27 de septiembre de 2010: para que
pueda resultar aplicable la ley Nº 16.744 es esencial que se acredite en la especie la
existencia de un accidente del trabajo o enfermedad profesional y aun en este caso, debe
considerarse que no todo hecho acontecido en el lugar de trabajo implica la existencia de
responsabilidad por parte del empleador, pues no se ha contemplado una responsabilidad
objetiva en tal sentido; por el contrario, el factor de imputación seguido en nuestra
legislación es de carácter subjetivo y descansa en la existencia de culpa o dolo por parte de
la entidad empleadora, como lo indica textualmente el artículo 69 de la ley Nº 16.744. Por
otra parte, el artículo 184 del Código del Trabajo impone al empleador la obligación de
cuidar eficazmente la vida y salud de sus trabajadores, obligación que ha sido calificada
como una obligación de medios, lo que lleva a concluir que el empleador no ha contraído
la obligación de garantizar la no concurrencia absoluta de accidentes en el lugar de trabajo,
sino de procurar por todos los medios posibles que éstos sean evitados.

Ya señalamos que el deber de seguridad a nivel legal se regula fundamentalmente en el


artículo 184 del Código del Trabajo, con conceptos jurídicamente indeterminados que pueden
confundir al intérprete, en cuanto se exige protección eficaz, condiciones adecuadas e
implementos de seguridad necesarios para prevenir los accidentes del trabajo y
enfermedades profesionales. Sin embargo, hemos también precisado que estos conceptos han
de ser entendidos en función de la finalidad para la cual fueron establecidos, esto es, que el
empleador se ocupe de los riesgos que genera su actividad, lo que se traduce en el

26
BARROS, op. cit., pp. 704-705.

24
cumplimiento de las normas técnicas que lo rigen en materia de prevención de riesgos
laborales.

De esta forma, no es correcta la afirmación de que el artículo 184 del Código del Trabajo
consagre una obligación de resultado, más aún con el claro tenor del artículo 69 literal b) de
la ley Nº 16.744, que permite accionar en contra del empleador por los daños que genere un
accidente del trabajo o enfermedad profesional conforme a un estatuto de responsabilidad
por culpa.

4. El deber de seguridad del trabajador

4.1. En los estándares de la OIT y el marco de regulación europeo

El Convenio Nº 155 de la OIT se refiere a este deber en su artículo 19, al consignar que los
trabajadores y sus representantes deben cooperar al cumplimiento de las obligaciones que
incumben al empleador en el ámbito de la seguridad e higiene en del trabajo.

La legislación de la Unión Europea así lo ha entendido también, a través de la Directiva


89/391/CEE de 12 de junio de 1989 relativa a la Aplicación de Medidas para Promover la
Mejora de la Seguridad y de la Salud de los Trabajadores en el Trabajo, en cuya sección III
dedica un capítulo a las obligaciones de los trabajadores, y en particular el artículo 13, que
por su importancia transcribimos:

1. Competerá a cada trabajador velar, según sus posibilidades, por su seguridad y su salud,
así como por las de las demás personas afectadas, a causa de sus actos u omisiones en el
trabajo, de conformidad con su formación y las instrucciones de su empresario.

2. A fin de realizar dichos objetivos, los trabajadores con arreglo a su formación y a las
instrucciones de su empresario, deberán en particular:

a) utilizar correctamente las máquinas, aparatos, herramientas, sustancias peligrosas,


equipos de transporte y otros medios;

b) utilizar correctamente el equipo de protección individual puesto a su disposición y,


después de su utilización, colocarlo en su sitio;

c) no poner fuera de funcionamiento, ni cambiar o desplazar arbitrariamente los


correspondientes dispositivos de seguridad de las máquinas, aparatos, herramientas,
instalaciones y edificios, y utilizar tales dispositivos de seguridad correctamente;

d) indicar inmediatamente al empresario y/o a los trabajadores que tengan una función
específica en materia de protección de la seguridad y de la salud de los trabajadores, toda
situación laboral que, por un motivo razonable, consideren que entraña un peligro grave e
inminente para la seguridad y la salud, así como todo defecto que se haya comprobado en
los sistemas de protección;

25
e) contribuir, de conformidad con los usos nacionales y durante el tiempo que fuere
necesario, junto con el empresario y/o los trabajadores que tengan una función específica
en materia de protección de la seguridad y de la salud de los trabajadores, a que puedan
cumplirse todas las tareas o exigencias impuestas por la autoridad competente con el fin
de proteger la seguridad y la salud de los trabajadores en el trabajo;

f) contribuir, de conformidad con los usos nacionales y durante el tiempo que fuese
necesario, junto con el empresario y/o los trabajadores que tengan una función específica
en materia de protección de la seguridad y de la salud de los trabajadores, a que el
empresario pueda garantizar que el medio y las condiciones de trabajo sean seguros y no
presenten riesgos para la seguridad y la salud dentro de su ámbito de actividad.

Los países europeos han recogido con distintas variantes estos lineamientos, como es el
caso de España con la Ley Nº 31/95 sobre Prevención de Riesgos Laborales; en los artículos
18 y 19 se regula con detalle la participación de los trabajadores en la tarea preventiva y su
formación profesional.

4.2. Contenido y alcances en la legislación chilena

En Chile el principal obligado por la obligación de seguridad es el empleador, lo que se


comprueba de la simple lectura del artículo 184 del Código del Trabajo, cuando consigna que
"el empleador estará obligado a tomar todas las medidas para proteger eficazmente la vida y
salud de sus trabajadores".

Sin embargo, el deber de seguridad también incumbe a los trabajadores en tanto forman
parte de la relación de trabajo, pero en una dimensión distinta a la del empleador.

Dentro de las obligaciones recíprocas que surgen con ocasión del contrato de trabajo están
las de orden patrimonial, como son la de prestar efectivamente los servicios para el trabajador
y la de pagar por ellos la remuneración convenida para el empleador; pero también las de
orden no patrimonial, que según ya hemos señalado comprenden el deber de seguridad del
empleador. El irrestricto cumplimiento de este deber, como elemento esencial emanado de la
naturaleza del contrato de trabajo, impregna el ejercicio del poder de dirección del empleador,
para limitarlo, pues éste al organizar el trabajo al interior de la empresa deberá atender a las
medidas preventivas que sean eficaces a fin de no crear situaciones que puedan afectar la
vida y la salud del trabajador.

En esta dimensión del poder de dirección, el empleador adoptará medidas y establecerá


procedimientos de trabajo que, imbuidos de un carácter preventivo, resultan obligatorios para
el trabajador en virtud de la subordinación jurídica a que se encuentra sometido mientras se
encuentre vigente el contrato de trabajo. Configurado así el deber de seguridad del trabajador,
lo obliga a poner en ejercicio los procedimientos de trabajo seguro que le indique el
empleador y a utilizar correctamente los elementos de protección personal. Y en caso que no
cumpla con estas obligaciones, nace la posibilidad de aplicarle sanciones, que estarán
constituidas por aquellas señaladas en el Reglamento Interno de Higiene y Seguridad vigente
en la empresa.

26
En el D.S. Nº 40 de 1969, del MTPS, sobre Reglamento de Prevención de Riesgos
Profesionales, en donde a propósito del contenido del Reglamento Interno de Higiene y
Seguridad se indica en el capítulo de obligaciones, que este instrumento debe comprender
normas sobre el uso correcto y cuidado de los elementos o dispositivos de protección personal,
la obligación de dar cuenta de síntomas de enfermedad profesional o accidentes, cooperar en
la investigación de accidentes, comunicar desperfectos que afecten la seguridad personal,
acatar normas internas sobre métodos de trabajo u operaciones o medidas de higiene y
seguridad, participación en prevención de riesgos de capataces, jefes de cuadrillas,
supervisores, jefes de turno o sección y otras personas responsables. También se establece la
enumeración de actos o acciones no permitidos por envolver riesgos, como trabajar bajo
influencia del alcohol, retirar o dejar inoperantes elementos o dispositivos de seguridad e
higiene instalados por la empresa, destruir o deteriorar material de propaganda visual o de
otro tipo destinado a la promoción de la prevención de riesgos, operar o intervenir
maquinarias o equipo sin autorización, desentenderse de normas o instrucciones de ejecución
o de higiene y seguridad impartidas para un trabajo dado (artículos 18 y 19).

En casos calificados, será procedente una causal de despido, como la contemplada en el


artículo 160 Nº 5 del Código del Trabajo, esto es, por incurrir en "actos, omisiones o
imprudencias temerarias que afecten a la seguridad o al funcionamiento del establecimiento,
a la seguridad o a la actividad de los trabajadores, o a la salud de éstos".

Creemos que esta es la correcta manera de entender el deber de seguridad del trabajador, a
partir de las normas legales y reglamentarias vigentes que inciden en la materia en análisis,
pues de no ser así, se tornaría ilusorio el cumplimiento del artículo 184 del Código del
Trabajo para el empleador, al sujetarse el cumplimiento de su deber de seguridad a la sola
voluntad del trabajador.

La norma contenida en el artículo 70 de la ley Nº 16.744, en cuanto hace procedente la


aplicación de una multa al trabajador que sufra un accidente del trabajo por su negligencia
inexcusable, no altera lo señalado, por cuanto se trata de una norma inserta dentro del seguro
social regulado por dicha ley, diseñado en base a un sistema de responsabilidad objetiva a
los efectos de la cobertura de la seguridad social, vale decir, irrenunciable y que da lugar por
el solo hecho de ocurrir un accidente del trabajo o diagnosticarse una enfermedad profesional,
a las prestaciones que el sistema contempla, sin atender a criterios de culpa de ninguna de las
partes intervinientes en la relación de trabajo, quedando sólo excluidos de la cobertura los
infortunios causados por fuerza mayor extraña o intencionalmente por la víctima según
refiere el artículo 5º de la ley Nº 16.744.

Con todo, estimamos que estas disposiciones son insuficientes para regular lo que venimos
explicando, esto es, el deber de seguridad entendido desde la perspectiva de los trabajadores,
ya que su contenido detallado puede no figurar en los reglamentos internos de los
empleadores, siendo estos últimos quienes definen su contenido, o bien dicho contenido no
siempre será preciso y determinado. Además, quedan fuera de estas reglas los trabajadores
independientes, quienes también realizan actividades que pueden significar riesgos para su
seguridad y salud en el trabajo.

27
En un sentido promocional, este deber de seguridad debiera regularse a través de normas
de rango legal que contemplen las obligaciones correlativas de los trabajadores en forma
precisa, independiente del estatuto por el que se rijan, de manera tal que se proteja a los
trabajadores dependientes del sector privado, sea que estos realicen su labor en el recinto del
empleador o en un lugar libremente elegido por ellos; a los funcionarios públicos, a los
funcionarios municipales y a los trabajadores independientes.

4.3. Negativa del trabajador a la prestación de los servicios contratada

En algunos ordenamientos jurídicos comparados se contempla de manera expresa el


derecho del trabajador a no prestar los servicios contratados, a negarse a realizarlos, cuando
advierta que ello puede generar un riesgo concreto para su vida o salud, o la de otros
trabajadores.

En Chile no existen normas que así lo permitan, lo que no puede llevar a una interpretación
errada del alcance de la subordinación o dependencia del trabajador en relación con el poder
de dirección del empleador, en términos de entender que por su solo mérito el trabajador debe
cumplir irrestrictamente y en toda situación con las órdenes que le imparta el empleador.

Ciertamente el trabajador debe cumplir con las órdenes e instrucciones que le imparta su
empleador, las que están revestidas de una presunción de legitimidad, de lo que deriva el
deber del trabajador de obedecerlas, sin perjuicio de impugnarlas si las cree lesivas o abusivas,
pues de no ser así, tendríamos que convertir al trabajador en definidor de sus obligaciones27.

Integrando el sistema de normas vigente, es posible identificar dos instituciones que se


constituyen en herramientas eficaces en línea con lo que planteamos, esto es, el ius
resistencia y la excepción del contrato no cumplido.

4.3.1. El ius resistencia

El poder de dirección revestido de la presunción de legitimidad que hemos comentado ha


de entenderse con la salvedad de que en la ejecución de la orden concurran circunstancias de
peligro o riesgo grave y cierto para el trabajador, incluidas las que comporten un menoscabo
de la dignidad de las personas o, quizás, una variación total del trabajo y de las condiciones
de su prestación.

Esta sería una manifestación del conocido ius resistencia, que autoriza al trabajador a
resistir el cumplimiento de sus obligaciones cuando ellas conllevan un objeto o causa ilícitos
o contrarios a derecho, dentro de los que podemos situar los incumplimientos del empleador
al deber de seguridad, en un plano abstracto, vale decir, antes de la manifestación del riesgo
laboral. En supuestos de manifestación concreta del riesgo, nos parece más bien aplicable la
excepción de contrato no cumplido que refieren Olea y Casas 28, a la que nos referimos a
continuación.

27
OLEA y CASAS, op. cit., p. 512.
28
OLEA y CASAS, op. cit., p. 513.

28
4.3.2. La exceptio non adimpleti contractus

Siendo el contrato de trabajo de carácter bilateral, oneroso y conmutativo, ciertamente el


incumplimiento por una de las partes de las obligaciones contratadas nos ubica en el supuesto
de aplicación de la exceptio non adimpleti contractus establecida en el artículo
1552 del Código Civil. La hipótesis de aplicación de este precepto en el tema que nos ocupa,
se da respecto del empleador incumplidor de su obligación de proteger eficazmente la vida y
salud del trabajador —por ejemplo, al no proporcionar los elementos de protección
necesarios—, ante lo cual el trabajador quedaría liberado de su obligación de prestar los
servicios contratados.

Del tenor del artículo 7º del Código del Trabajo surgen como elementos principales del
contrato de trabajo aquellos de contenido patrimonial, pues establece que el "contrato
individual de trabajo es una convención por la cual el empleador y el trabajador se obligan
recíprocamente, éste a prestar servicios personales bajo dependencia y subordinación del
primero, y aquél a pagar por estos servicios una remuneración determinada", de manera que
la prestación efectiva de los servicios es oponible al pago de la remuneración, y si ésta no se
entrega oportunamente, el trabajador podría quedar liberado de su deber de prestar los
servicios contratados, sin perjuicio de su derecho a ejercer otras vías, como es la del despido
indirecto ante tal incumplimiento grave de obligaciones por parte del empleador. A la inversa
también opera la exceptio non adimpleti contractus, ya que si el trabajador no presta
efectivamente sus servicios por una causa que le es imputable, queda el empleador autorizado
para no pagar la remuneración correspondiente.

Este equilibrio que resulta tan claro en el contenido patrimonial del contrato de trabajo es
dudoso en el ámbito no patrimonial, que es en el que se sitúa el deber de seguridad del
empleador. No estando expresamente autorizado por el ordenamiento jurídico, no tenemos
certeza de que el trabajador pueda negarse a prestar los servicios contratados en un supuesto
de peligro para su vida o salud. Ciertamente que tendrá a su alcance la posibilidad de
denunciar el incumplimiento ante los organismos fiscalizadores, para lo cual el artículo 190
inciso segundo del Código del Trabajo lo autoriza expresamente, así como también las
acciones indemnizatorias que procedan en conformidad al derecho común si el peligro se
hace efectivo y con ello deriva un daño para la vida y salud de los trabajadores, pero creemos
que el trabajador en el supuesto en análisis no podría excusarse de cumplir con los servicios
contratados, lo que representa un evidente vacío legal.

Para que ello fuese posible, la ley tendría que precisar que la obligación del empleador de
garantizar al trabajador una protección eficaz de su vida y su salud frente a los riesgos
laborales, ha sido configurada legalmente como contrapartida de su obligación de trabajar. 29

29
Véase en este sentido MARTIN HERNÁNDEZ, María Luisa, "El derecho de los trabajadores a la seguridad y
salud en el trabajo", Consejo Económico y Social, Madrid España, 1ª edición, 2006, p. 348.

29
JURISPRUDENCIA JUDICIAL RELACIONADA:

Nuestros tribunales se han referido innominadamente al deber de seguridad del trabajador,


al conocer de asuntos en que se discutía la responsabilidad civil del empleador:

a) "Barría Carmona, María Adelita con González Kettler, Pablo Alberto", rol Nº 2975-
2006, Corte Suprema, 28 de agosto de 2007: se expresa que el deber de vigilancia y
cuidado consagrado en el artículo 184 del Código del Trabajo ha sido llevado al extremo,
si se tiene en cuenta que a los trabajadores les estaba expresamente prohibido subirse a
este tipo de máquinas motorizadas que realizaban maniobras o trabajos dentro del
establecimiento, lo que constaba en el Reglamento de Higiene y Seguridad, que fue
recibido por la víctima. Se ha aplicado incorrectamente dicho precepto, por cuanto las
medidas que requiere del empleador para proteger la vida y la salud de los trabajadores
aparecen adoptadas por el demandado, no pudiendo exigirse medidas que contemplan e
impidan conductas que van contra la normal ocurrencia de los sucesos, como lo
constituye el transportarse en una pisadera de un tractor; los acontecimientos ocurridos,
sólo son imputables a quien, contraviniendo órdenes expresas, incurre en un
comportamiento que además es contrario a lo normal.

b) "Orellana Cataldo César David con Hormigones Transex Ltda.", rol Nº 7739-2011,
Corte Suprema, 6 de julio de 2012: la obligación del artículo 184 del Código del Trabajo
debe entenderse en el marco del desarrollo de la labor para la cual fue contratado el
trabajador dentro de la racionalidad necesaria a las respectivas funciones. En el caso, ha
quedado asentado que el dependiente el día del accidente de motu proprio decidió
atravesar por la pasarela improvisada por los trabajadores de la cuadrilla que trabajaban
el hormigón en la losa, existiendo otras alternativas seguras para trasladarse entre los
departamentos, es decir, actuó con negligencia en el desempeño de sus tareas, sin que,
en ese aspecto, pudiera exigirse al empleador una conducta determinada.

c) "Administradora de Supermercados Hiper Ltda. con Pasmiño Palma Carlos", rol


Nº 1559-2013, Corte de Apelaciones de Santiago, 24 de abril de 2014: en voto de
minoría del Ministro Juan Cristóbal Mera se indica que la sentencia ha establecido los
hechos, pudiendo concluirse que el accidente que provocó la lesión del demandante se
debió a que éste cargaba una caja que contenía carne, dejando en la parte superior de
dicho bulto un cuchillo que se deslizó, cayó y le produjo un corte en su mano
izquierda. Si esos son los hechos, ninguna responsabilidad podrá tener la empresa
demandada, desde que el resultado dañoso se ha debido a la negligencia del propio
trabajador y no a una infracción al deber de seguridad que tiene el empleador respecto
de sus trabajadores contemplada en el artículo 184 del Código del Trabajo. Está probado
que el trabajador tenía los elementos de seguridad y el entrenamiento necesario para
efectuar su labor de maestro carnicero, y en realidad no se necesita entrenamiento alguno
para saber que si se carga una caja y se deja en su parte superior un cuchillo afilado éste
puede deslizarse, caer y provocar una herida más o menos grave. Se trata de exigir el
propio cuidado razonable que cualquier persona normal se prodigaría.

30
CAPÍTULO II LAS CONTINGENCIAS PROTEGIDAS POR EL SEGURO
SOCIAL DE LA LEY Nº 16.744

Chile ha sido pionero en Latinoamérica en la protección social de los accidentes del trabajo
y las enfermedades profesionales. La primera norma de rango legal es del año 1916, con la
aprobación de la ley Nº 3.170 que, consagrando la Teoría del Riesgo Profesional, hacía
responsable al empleador por los accidentes del trabajo que sufrieran sus dependientes, cuyos
daños debían ser reparados conforme a las reglas del derecho común. Más tarde, la ley
Nº 4.055 de 1924 sumó a esta protección a las enfermedades profesionales y así pasó al
artículo 254 del Código del Trabajo de 1931.

El seguro social contra accidentes del trabajo y enfermedades profesionales que hoy
conocemos, fue establecido por la ley Nº 16.744 en el año 1968 y tuvo como fundamento la
Teoría del Riesgo Social, conforme a la cual los riesgos laborales y su actualización, con los
consiguientes daños en la salud de los trabajadores, debían ser protegidos por toda la sociedad,
organizada políticamente a través del Estado y su sistema de seguridad social.

Dejó atrás el sistema de reparación conforme a parámetros civilistas, en donde se requería


culpa o dolo del causante de los daños como condición para obtener alguna prestación.
También incorporó a los accidentes de trayecto, que hasta la fecha no tenían una protección
especial.

De esta forma, el régimen de seguro social contra accidentes del trabajo y enfermedades
profesionales protege, desde el año 1968 a la fecha, a los accidentes del trabajo, las
enfermedades profesionales y los accidentes de trayecto, además de ciertas figuras
relacionadas, las que es importante comprender porque son la puerta de entrada a las
prestaciones del régimen, y como corolario de ello, facilitan las acciones que en sede judicial
buscan una mayor reparación.

Nos avocaremos entonces a la tipicidad de las contingencias cubiertas por el seguro social
que nos ocupa y los inconvenientes que ello presenta en la práctica.

31
1. EL ACCIDENTE DEL TRABAJO

1.1. Definición legal y elementos

El artículo 5º inciso primero de la ley Nº 16.744 establece: "Para los efectos de esta ley se
entiende por accidente del trabajo toda lesión que una persona sufra a causa o con ocasión
del trabajo, y que le produzca incapacidad o muerte".

Surgen de esta definición legal los siguientes elementos esenciales:

a. Existencia de una lesión: que podrá ser física o psicológica. En el caso de la lesión física,
se incluye la pérdida de órganos o partes artificiales que sustituyen a los naturales y ejercen
sus funciones, por disposición expresa del artículo 8º del D.S. Nº 101 de 1968, MTPS.

b. Una relación de causalidad entre la lesión sufrida y el trabajo realizado por la persona:
la que puede ser directa o indirecta, pero en todo caso indubitable. Será directa cuando el
trabajo realizado por la persona es el agente causante de la lesión, como por ejemplo el corte
con una máquina fresadora, o la descarga eléctrica en una instalación de luminarias; e
indirecta, cuando es el entorno de la actividad laborativa el que produce el riego y la lesión,
siendo el caso de quien al consumir la colación proporcionada en el casino del empleador
resulta con una intoxicación, o del vendedor de multitienda que al subir por las escaleras de
acceso a su puesto de trabajo resbala y cae.

Sobre esta distinción, debemos señalar que no tiene implicancias para los efectos de las
prestaciones que el seguro social ofrece, ni en las estadísticas de tiempo perdido para la
determinación de la cotización adicional que financia el sistema, sino más bien para fines de
prevención de riesgos, porque naturalmente las medidas que indicará el experto en
prevención no son las mismas en uno u otro caso.

Un episodio del azar o de causa congénita que se desencadene con el trabajo no


necesariamente dará lugar a un accidente del trabajo, por la falta de nexo causal, en el
entendido que un infarto cardíaco, por ejemplo, igualmente le habría sobrevenido al
trabajador en su lugar de trabajo, en la vía pública o donde se encontrara el día que sobrevino.

Con el tiempo se ha producido una flexibilización de la causalidad indirecta que


explicamos, en una tendencia expansiva, incorporando situaciones que no derivan
propiamente de la actividad de la empresa sino más bien forman parte de los riesgos
ambientales o sociales, como el caso de los asaltos con resultados de lesiones, cuestión en
que incide bastante la probabilidad de que en tal o cual puesto de trabajo pueda llegar a
producirse el accidente que se califica.

En la misma línea flexibilizadora, hay tareas que ejecuta un trabajador en cumplimiento de


órdenes del empleador o bien que van en su directo beneficio, y que son distintas a aquellas
para las cuales fue contratado. De ocurrir un accidente en el desarrollo de estas tareas,
igualmente corresponde brindar la cobertura del sistema de seguro social por accidentes del

32
trabajo, atento el principio de primacía de la realidad y el carácter consensual del contrato de
trabajo.

c. Un resultado incapacitante para realizar el trabajo: con este requisito se pide que el
trabajador como consecuencia del accidente resulte con dificultades para realizar su trabajo,
en términos normales y como lo venía realizando antes del accidente, aunque sea de carácter
leve, no siendo preciso una incapacidad permanente, es decir, una invalidez.

Además, la incapacidad es para realizar el trabajo que venía realizando y no en términos


generales, de manera que hay que calificar en cada caso si existe o no incapacidad para
realizar el trabajo contratado. No hay un resultado incapacitante, por ejemplo, en un tropiezo
en las escaleras de acceso al trabajo, en que hay una caída pero sin lesión.

Es habitual la confusión entre accidente sin resultado incapacitante y accidente "sin tiempo
perdido", entendido este último como el que no tiene indicación de reposo médico para el
trabajador y, por tanto, no se refleja en las tasas de siniestralidad de la entidad empleadora.
No son conceptos equivalentes, ya que un accidente del trabajo propiamente tal —porque
generó un resultado incapacitante para el trabajador— podrá no registrar tiempo perdido si
ocurrió al término de la jornada semanal de trabajo, y el médico tratante estima que al
reanudarse la semana laboral el trabajador estará en condiciones de volver a sus labores.

Hay en la experiencia algunos inconvenientes para calificar accidentes del trabajo en que
surgen como consecuencia enfermedades o defectos padecidos con anterioridad por el
trabajador, o que se agravan como consecuencia del accidente. También cuando las lesiones
resultantes del accidente son de difícil tratamiento o lo alargan por la existencia de
enfermedades intercurrentes (diabetes, por ejemplo). En estos casos se discuten en torno al
concepto de lesión y su relación causal con el trabajo.

La importancia de los tres elementos estudiados es enorme, desde que en Chile no se


presume por la ley que sean constitutivos de accidentes del trabajo las lesiones que sufra un
trabajador durante el trabajo y en el lugar de trabajo, como ocurre en modelos comparados.30
De allí la utilidad de entender a cabalidad el alcance de los requisitos exigidos por la norma,
a fin de conducir adecuadamente la cobertura de la seguridad social cuando corresponda, lo
que el sistema entiende que corresponde en primer término al empleador, porque es el
obligado a extender el documento denominado Denuncia Individual de Accidente del
Trabajo (DIAT), que en los hechos representa una declaración jurada que suscribe el
empleador, acerca de las circunstancias en que el hecho ocurrió, la que en todo caso tiene el
alcance de una presunción de veracidad, como ocurría antes de la modificación al D.S. Nº 101
del año 2006.31

30
En el caso español, artículo 115.3 de la Ley General de Seguridad Social.
31
El D.S. Nº 101 de 1968, MTPS lo establece en su artículo 73 letra h: "La persona natural o la entidad
empleadora que formula la denuncia será responsable de la veracidad e integridad de los hechos y
circunstancias que se señalan en dicha denuncia".

33
1.2. La protección en el extranjero

Tempranamente la ley Nº 16.744 consideró el caso de trabajadores que deben viajar al


extranjero por motivos laborales, supuesto regulado en el artículo 50 del D.S. Nº 101 de 1968,
MTPS, al establecer un caso de excepción al principio de vigencia de las normas sobre el
derecho de seguridad social solo en territorio chileno. Así, señala que las prestaciones
médicas de urgencia recibidas en el extranjero por accidentes del trabajo ocurridos fuera del
país, deberán ser canceladas por el empleador en su oportunidad, quien podrá solicitar su
reembolso en moneda nacional al organismo administrador respectivo; en este caso deben
presentarse las facturas correspondientes con la certificación del cónsul chileno en que conste
la efectividad del accidente y que el gasto efectuado está dentro de las tarifas habituales de
los servicios de salud del país de que se trate.

JURISPRUDENCIA RELACIONADA:

a) Procede otorgar la cobertura del seguro social contra Accidentes del Trabajo y
Enfermedades Profesionales, a aquellos trabajadores que encontrándose en el extranjero
sufren un siniestro, cuando concurren los siguientes presupuestos: que se encuentren en
comisión de servicios, con contrato de trabajo celebrado en Chile vigente, con sus
cotizaciones al día y se haya probado la relación de causalidad entre la lesión y el trabajo
efectuado (ordinario Nº 11704 de 6 de abril de 2000, Superintendencia de Seguridad
Social).

b) Procede otorgar las prestaciones por supervivencia de la ley Nº 16.744 a las familias
sobrevivientes de dos brigadistas forestales chilenos que fallecieron en un incendio de
esa naturaleza en Portugal (ordinario Nº 2.419 de 21 de enero de 2004, Superintendencia
de Seguridad Social).

c) La cobertura en el extranjero del seguro social contra riesgos profesionales, supone


siempre la existencia de un vínculo de causalidad al menos indirecto, entre la dolencia
causante de la incapacidad o muerte y el quehacer laboral de la víctima. De ese modo,
su ámbito de acción es acotado y no es extensible a las contingencias carentes de tal
relación, como puede ser una enfermedad común que sobreviene al funcionario durante
el cumplimiento de su cometido. Dicha cobertura se concretiza vía reembolso del valor
de las prestaciones médicas obtenidas en el extranjero, pero solo de aquellas que sean
pertinentes en razón de la urgencia del cuadro clínico que deriva de un accidente laboral.
Ellas deben ser solventadas por el empleador, quien deberá luego requerir su devolución
al organismo administrador que corresponda. (Ordinario Nº 40.573 de 22 de junio de
2007, Contraloría General de la República).

2. EL ACCIDENTE DEL TRABAJO DE DIRIGENTES SINDICALES

El artículo 5º, inciso cuarto, de la ley Nº 16.744 señala: "Se consideraran también
accidentes del trabajo los sufridos por dirigentes de instituciones sindicales a causa o con
ocasión del desempeño de sus cometidos gremiales.".

34
Entendiendo el legislador que el dirigente de una organización sindical en ocasiones realiza
actividades no comprendidas en su contrato de trabajo pero que tienen una vinculación
innegable con la actividad laboral, en tanto la acción sindical se orienta a sus representados,
expresamente se ha extendido la protección del seguro social de la ley Nº 16.744 a este
supuesto.

Así, el D.S. Nº 101 de 1968 del MTPS, aclara en su artículo 9º que las expresiones a causa
o con ocasión del desempeño de sus cometidos gremiales comprenden no sólo los accidentes
ocurridos durante la faena y en el sitio en que ella o las actuaciones sindicales se realizaban,
sino también los acaecidos antes o después, fuera de dichos lugares, pero directamente
relacionados o motivados por las labores gremiales que el dirigente va a cumplir o ha
cumplido.

Deben estimarse comprendidos, en consecuencia, los accidentes que sufran al acudir a una
audiencia en las Inspecciones del Trabajo en representación de los intereses de sus asociados,
o bien participando en una asamblea gremial.

JURISPRUDENCIA RELACIONADA:

a) En actividades deportivas: Los infortunios acaecidos en el marco de actividades


organizadas por la entidad empleadora, sean de carácter deportivo, cultural u otros
similares, pueden ser considerados como accidentes del trabajo porque muchas
actividades de festejo que se realizan en una empresa tienen una absoluta conexión con
el trabajo, ya que ellas pueden y deben estimarse como necesarias para el logro de los
objetivos que el empleador persigue, para lo cual es menester una relación laboral fluida
y armónica (ordinario Nº 24.336 de 21 de abril de 2014, Superintendencia de Seguridad
Social).

b) Lesiones autoprovocadas: No constituyen accidentes del trabajo, atendido lo previsto


en el inciso cuarto del artículo 5º de la ley Nº 16.744 y solo dan derecho a prestaciones
médicas conforme a lo establecido en el artículo 29 de este cuerpo legal. (Ordinario
Nº 528 de 5 de enero de 1999, Superintendencia de Seguridad Social).

c) Bromas en el trabajo: La víctima de una broma producto de la cual resulta accidentado


en el trabajo tiene derecho a la cobertura de la ley Nº 16.744, no así el causante de ella,
aunque resulte lesionado. (Ordinario Nº 8.029 de 24 de marzo de 2003,
Superintendencia de Seguridad Social).

d) Brigadas de incendio: Si en el contrato de trabajo se estipula que la participación en las


brigadas de incendio de la empresa es una obligación del trabajador, las lesiones que
este pueda sufrir en el cumplimiento de tales tareas debe ser considerado como accidente
del trabajo. (Ordinario Nº 25 de 3 de enero de 1990, Superintendencia de Seguridad
Social).

e) Campamentos mineros: A partir del artículo 5º del D.S. Nº 132 de 2002 del Ministerio
de Minería, sobre Reglamento de Seguridad Minera, se ha estimado que los

35
campamentos mineros tienen como propósito prestar el apoyo necesario para asegurar
el funcionamiento de la actividad minera, entendiéndose por lo mismo que los lugares
de descanso y las instalaciones habitacionales que allí existan son comprensivos del
concepto. Por ello, el accidente ocurrido entre la habitación del trabajador y la barrera
de entrada de la faena y entre esta barrera y la salida del campamento deben ser
considerados accidentes de trayecto; el accidente que ocurra en los desplazamientos
entre los camarotes y el frente de trabajo y viceversa es un accidente con ocasión del
trabajo; el accidente entre los camarotes y los casinos, y entre estos y los camarotes,
deben ser considerados como accidentes con ocasión del trabajo. (Ordinarios Nºs. 8.762
de 2 de septiembre de 1993, 8.950 de 12 de agosto de 1994, 1.1574 de 18 de octubre de
1994, 12.532 de 27 de noviembre de 1995, 12.715 de 5 de diciembre de 1995, 3.005 de
7 de octubre de 1999, 3.387 de 31 de enero de 2003, 38.506 de 13 de octubre de 2003,
41.839 de 2003, Superintendencia de Seguridad Social).

f) En hora de colación: Los accidentes que sufran los trabajadores durante su hora de
colación deben considerarse como accidentes con ocasión del trabajo, siempre que el
empleador sea quien dispone el alimento en sus propias dependencias, a menos que el
hecho ocurra en el trayecto de ida o de regreso entre el lugar de trabajo y la habitación,
caso en el cual constituirá un accidente de trayecto. (Ordinarios Nºs. 4.115 de 10 de
febrero de 2003, 6.769 de 11 de marzo de 2003, Superintendencia de Seguridad Social).
Las intoxicaciones masivas provocadas por alimentos proporcionados por el empleador
se consideran accidentes del trabajo. (Ordinario Nº 37.034 de 28 de agosto de 2002,
Superintendencia de Seguridad Social). El cumplimiento de una necesidad fisiológica
como es la de almorzar, comprar una bebida o tomar algún alimento en medio de la
jornada de trabajo no rompe, a efectos de protección, la relación laboral durante el
tiempo que haya de emplearse en atenderla, ya que al momento de accidentarse la
conducta de la víctima está determinada por la circunstancia de haber estado trabajando
para su empleador y con el ánimo de reanudar sus labores, por lo que no podría
sostenerse que fuese ajena en absoluto a dicho trabajo. (Ordinario Nº 80.728 de 23 de
diciembre de 2012, Superintendencia de Seguridad Social)

g) En comisión de servicios: Es accidente con ocasión del trabajo el que sufre el trabajador
que se desempeña como auditor, cuando se desplaza desde su habitación en Santiago a
un hotel en Concepción, lugar en el que descansaría y dejaría su equipaje para empezar
luego sus labores en la zona, pues su conducta está determinada por su cometido laboral.
(Ordinario Nº 47.187 de 15 de diciembre de 2003), Superintendencia de Seguridad
Social).

h) Al ir a control médico: Si el trabajador debe asistir a control médico a raíz de un


accidente del trabajo ocurrido con anterioridad y se lesiona nuevamente, el hecho debe
considerarse como un accidente con ocasión del trabajo; sin embargo, los días perdidos
a consecuencia de este nuevo accidente laboral no deben ser considerados en la tasa de
siniestralidad de la empresa. (Ordinarios Nºs. 5.043 de 20 de febrero de 2003 y 11.323
de 15 de abril de 2003, Superintendencia de Seguridad Social).

i) Picaduras de insectos: Las sufridas en el lugar de trabajo deben ser consideradas como
accidentes del trabajo, aun cuando dichos insectos no formen parte del medio ambiente
36
del trabajo, como el caso de la picada de araña a un trabajador de un hospital, cuestión
que debe ser acreditada. No así en el caso que los insectos formen parte del riesgo a que
está expuesto el trabajador por su quehacer laboral, como es el caso de la apicultura o
la cosecha de trigo. (Ordinario Nº 465 de 19 de enero de 1989, Superintendencia de
Seguridad Social).

j) Actividades sindicales: El siniestro que en su calidad de dirigente sindical sufriera


cuando visitaba el recinto de la entidad empleadora, ubicado en Puerto Montt, al ser
agredido por un grupo de trabajadores quienes, primero lo insultan y luego proceden a
golpearlo con objetos contundentes que le provocan diversas lesiones, es un accidente
del trabajo. La cobertura de la ley Nº 16744 se ha establecido en un sentido amplio, por
cuanto, se hace extensivo el aludido seguro social no solo a los siniestros acaecidos
dentro de la jornada de trabajo, sino a todo infortunio que se relacione con las labores
gremiales que deba realizar el dirigente afectado. (Ordinario Nº 79.175 de 16 de
diciembre de 2013, Superintendencia de Seguridad Social).

k) Actividad particular en lugar de trabajo: Los trabajadores pueden hacer uso de las
piscinas, toboganes y juegos del recinto del empleador fuera de su jornada laboral,
cuando son autorizados por su jefatura. Al momento de accidentarse el trabajador estaba
realizando una actividad particular dentro de su jornada de trabajo que no tiene ninguna
relación con sus tareas en el parque acuático en el que las ejerce. (Ordinario Nº 34.983
de 4 de junio de 2014, Superintendencia de Seguridad Social).

l) Enfermedad común en lugar de trabajo: En el caso de enfermedades comunes que


afectan a un trabajador en momentos en que se encuentre prestando sus funciones, debe
calificarse como de origen laboral, siempre que tengan por causa los riesgos inherentes
al quehacer laboral de la víctima. En este caso, fue el factor trabajo, constituido por la
máquina en que trabajaba, junto a las características del terreno, los que determinaron la
caída del trabajador, incluso para el caso en que haya sufrido un ataque de epilepsia.
(Ordinario Nº 67.611 de 24 de octubre de 2013, Superintendencia de Seguridad Social).

3. CASOS EXCEPTUADOS DEL TIPO GENÉRICO DEL ACCIDENTE DEL TRABAJO

El inciso final del artículo 5º de la ley Nº 16.744 indica que se exceptúan de la calificación
como accidente del trabajo o de trayecto "los accidentes debidos a fuerza mayor extraña que
no tenga relación alguna con el trabajo y los producidos intencionalmente por la víctima.
La prueba de las excepciones corresponderá al organismo administrador.".

Surgen, por tanto, dos excepciones expresamente contempladas:

3.1. El accidente debido a fuerza mayor extraña


sin relación con el trabajo

En este caso, los consejos de los organismos administradores pueden otorgar el derecho al
goce de los beneficios establecidos en la ley Nº 16.744, si afectar al afiliado en razón de su
necesidad de residir o desempeñar sus labores en el lugar del siniestro, según el artículo 6º.

37
Debe mencionarse acá el "Caso del Alfalfal" ocurrido el 29 de noviembre de 1987 en la
localidad de Alfalfal, Cajón del Río Colorado y Río Olivares, Región Metropolitana, donde
un aluvión de barro, piedras y aguanieve se desplazó a una velocidad estimada de 30 a 40
kilómetros por hora alcanzando una altura de 20 metros, lo que sepultó a su paso a una gran
cantidad de trabajadores que en ese momento se desempeñaban en las obras y campamentos
que, por cuenta de Chilgener S.A., construían una central hidroeléctrica. La Mutual de
Seguridad de la Cámara Chilena de la Construcción calificó el hecho como un accidente
debido a fuerza mayor extraña que no tiene relación con el trabajo, criterio confirmado por
la Suseso a través de su ordinario Nº 5.328 de 1988. Al no conformarse con esta calificación,
las familias de las 37 personas fallecidas la discutieron en la sede judicial laboral, en una
época en que no existía norma de competencia absoluta en relación a la materia para dichos
tribunales32, discusión que tuvo lugar en la causa rol Nº 43985-1992 del Tercer Juzgado del
Trabajo de Santiago, y que reconociendo el carácter laboral de este accidente, concedió
sendas indemnizaciones civiles por lucro cesante y daño moral.

Un ejemplo más reciente se vincula con un terremoto ocurrido en Aysén en el año 2007,
que provocó marejadas que golpearon a un trabajador de un centro de cultivo, siendo
calificado el hecho como un accidente con ocasión del trabajo por el ordinario Nº 35.519 de
2010 de la Suseso, en atención a que si bien puede estimarse que el accidente se produjo
como consecuencia de una fuerza mayor, constituida por un hecho de la naturaleza, la víctima
se encontraba en el lugar de los hechos precisamente por su actividad de trabajador acuícola,
tomando su colación con la intención de iniciar nuevamente sus labores, resultando
incuestionable que el trabajo puso en contacto al afectado con los hechos que provocaron sus
lesiones.

Similar criterio adoptó la Suseso en el ordinario Nº 40.326 de 2010, con motivo del
terremoto que afectó a Chile en febrero del año 2010, en que señaló en un caso concreto que
si bien el accidente se produjo como consecuencia de una fuerza mayor, constituida por la
acción de un hecho de la naturaleza, la víctima se encontraba en el lugar de los hechos (su
lugar de trabajo) cumpliendo su quehacer laboral; de esta manera, resulta incuestionable que
el trabajo puso en contacto al afectado con los hechos que en definitiva provocaron su muerte,
pues fue precisamente su lugar de trabajo el que la expuso al riesgo de ser aplastado por las
maderas, por lo que la fuerza mayor no puede considerarse ajena al trabajo.

3.2. El accidente producido intencionalmente por la víctima

El supuesto de operación es el de la existencia de dolo en la víctima del accidente, elemento


subjetivo difícil de acreditar, en tanto el organismo administrador no cuenta regularmente
con antecedentes que permitan así establecerlo.

Sobre la intencionalidad de la víctima, debe además tenerse en cuenta que el Principio


Protector que inspira el Derecho del Trabajo y que por derivación impregna al Derecho de la
Seguridad Social, impide privar de los beneficios del seguro social de la ley Nº 16.744 a
trabajadores que por su culpa o dolo provocan su propio accidente, y sólo se establece la
32
La letra f) del artículo 420 del Código del Trabajo que hoy rige fue incorporada con posterioridad a este
lamentable accidente por la ley Nº 19.447 (D. O. de 8 de febrero de 1996).

38
posibilidad de aplicar una multa, acorde con el reglamento interno de la empresa, previa
declaración del Comité Paritario de Higiene y Seguridad, en orden a que medió negligencia
inexcusable, esto es, asociada a un criterio de culpa, negligencia que se puede explicar en la
confianza que el trabajo inspira por su ejercicio habitual, sin advertir los riesgos.

Así lo ha reconocido la Suseso a través de sus dictámenes, en los que ha manifestado que
las únicas eximentes a la cobertura que establece el inciso último del artículo 5º de la ley
Nº 16.744 son la fuerza mayor extraña que no tenga relación alguna con el trabajo y la
intencionalidad de la víctima, de manera que corresponde calificar como laboral el accidente
que sufrió un trabajador cuando realizaba una acción destinada a seguir cumpliendo sus
labores para su empleadora, por muy imprudente que esa acción fuera. 33

Con todo, las víctimas de un accidente ocasionado por fuerza mayor extraña que no tenga
relación alguna con el trabajo o producido intencionalmente por ellas, sólo tendrán derecho
a las prestaciones médicas señaladas en el artículo 29 de la ley Nº 17.644 y no a las
prestaciones económicas que el sistema contempla, de acuerdo a lo dispuesto por el artículo
50 del D.S. Nº 101.

4. EL ACCIDENTE POR ROBO, ASALTO U OTRA FORMA DE VIOLENCIA DELICTUAL

Aunque poco conocida, la ley Nº 19.303 estableció en su artículo 14 que "Los daños físicos
o síquicos que sufran los trabajadores de las empresas, entidades o establecimientos que sean
objeto de robo, asalto u otra forma de violencia delictual, a causa o con ocasión del trabajo,
son accidentes del trabajo, sujetos a las normas de la ley Nº 16.744".34

5. EL ACCIDENTE DE TRAYECTO

5.1. Definición legal y elementos

El artículo 5º, inciso segundo, de la ley Nº 16.744 establece que "Son también accidentes
del trabajo los ocurridos en el trayecto directo, de ida o de regreso, entre la habitación y el
lugar de trabajo, y aquellos que ocurran en el trayecto directo entre dos lugares de trabajo,
aunque correspondan a distintos empleadores.".

Este concepto vuelve a aparecer en el artículo 7º del Reglamento contenido en el D.S.


Nº 101 de 1968, MTPS, al establecer: "El trayecto directo, a que se refiere el inciso 2º del
artículo 5º de la ley, es el que se realiza entre la habitación y el lugar de trabajo, o viceversa".
El mismo precepto exige en su inciso segundo que "La circunstancia de haber ocurrido el
accidente en el trayecto directo deberá ser acreditada ante el respectivo organismo

33
Véase el ordinario Nº 22.009 de 9 de abril de 2014 y el ordinario Nº 34.957 de 4 de junio de 2014, de la
Superintendencia de Seguridad Social.
34
La ley Nº 19.303 fue publicada en el D. O. de 13.04.1994. Su Reglamento se contiene en el D.S. Nº 1.772 de
1994 del Ministerio del Interior.

39
administrador mediante el correspondiente parte de carabineros u otros medios igualmente
fehacientes".

Elementos esenciales para la configuración de un accidente de trayecto:

a. Un trayecto directo, de ida o de regreso, entre la habitación y el lugar de trabajo: Sea


de ida o de regreso, lo que debe acreditarse ante el respectivo organismo administrador para
los efectos de que se emita un pronunciamiento formal en torno a su calificación.
Proporcionan medios de prueba el trabajador, la entidad empleadora u otra persona interesada
en esta calificación, pudiendo aportarse cualquier medio "igualmente fehaciente", de lo que
se sigue que no siendo posible obtener el correspondiente parte de Carabineros, pueden
entregarse otros antecedentes, sin atender a las exigencias probatorias del Código de
Procedimiento Civil (como serían las inhabilidades de testigos, forma de acompañar
documentos, etc.), que a estos efectos no rigen, pues es trata de un procedimiento de
calificación que no es jurisdiccional.

b. La habitación: Para estos efectos se entiende como el lugar en donde el trabajador


pernocta, como en el caso de un hotel cuando el trabajador viaja en comisión de servicios.

c. El lugar de trabajo: Comprende el sitio completo de la faena, de modo tal que si un


trabajador se accidenta en las escaleras mecánicas de una multitienda de su empleador, aun
cuando no haya arribado a su puesto específico de trabajo ya se encuentra fuera del trayecto
directo entre la habitación y el lugar de trabajo, y el suyo podrá constituir un accidente del
trabajo.

d. Exclusión de accidentes en la habitación y en el lugar de trabajo: Parece obvio que


siendo un accidente in itinere, quedan excluidos de la figura aquellas situaciones ocurridas
dentro de la habitación, pues constituyen accidentes domésticos, así como también los
ocurridos dentro del lugar de trabajo, ya que darán lugar al accidente del trabajo propiamente
tal.

JURISPRUDENCIA RELACIONADA:

a) Riesgos propios del desplazamiento: Cuando se dirigía desde su lugar de trabajo


caminando hacia su habitación fue abordado, agredido y amenazado de muerte por un
sujeto conocido, que resultó ser el expololo de su actual polola, quedando lesionado.
Este accidente es de índole común, ya que no se trata de la exposición a un factor de
riesgo propio de un desplazamiento en la vía pública, siendo de origen externo vinculado
a una situación de origen personal. (Ordinario Nº 82.065 de 11 de diciembre de 2014,
Superintendencia de Seguridad Social).

b) Lesión por largo recorrido: La lesión a los pies después de un largo recorrido entre el
lugar de trabajo y la habitación, de 20 horas, se considera accidente de trayecto.
(Ordinario Nº 16.958 de 16 de agosto de 1997, Superintendencia de Seguridad Social).

40
c) Interrupción y desviación de trayecto directo: No constituye una interrupción del
trayecto directo exigido por el legislador cuando ello obedece a la satisfacción de hábitos
normales y necesidades personales del trabajador, como ir a dejar al hijo al jardín infantil
o colegio, cuando responde a necesidades reales y no al mero capricho, o bien cuando
está motivada por una necesidad propia de la vida normal de una persona, como ir a
comprar pan a una panadería. (Ordinarios Nº 23.878 de 8 de julio de 2003, Nº 7.208 de
14 de marzo de 2003, Nº 45.544 de 4 de diciembre de 2001, Nº 81.920 de 11 de
diciembre de 2014, Superintendencia de Seguridad Social).

d) Antes de interrupción de trayecto directo: El accidente de tránsito que sufre trabajadora


a la salida de su lugar de trabajo, cuando se dirigía a buscar a su padre en dirección
distinta a la que le correspondía hacia su habitación, pero antes de concretarse tal
desviación, corresponde a un accidente de trayecto. (Ordinario Nº 5.067 de 24 de enero
de 2011, Superintendencia de Seguridad Social).

e) Lugar en que ocurre: El siniestro ocurrió en la escalera de cemento que se comunica


con la puerta de su habitación, siendo la escalera parte de la habitación ya que se
encuentra en el antejardín del inmueble. El accidente de trayecto debe producirse dentro
de los límites físicos del recorrido entre la habitación y el lugar de trabajo, o bien dicho
en otros términos, fuera de los límites territoriales externos tanto de la habitación como
del lugar de trabajo, de manera que los accidentes ocurridos dentro de la habitación serán
considerados accidentes comunes o domésticos. (Ordinario Nº 43.263 de 10 de julio de
2013, Superintendencia de Seguridad Social).

f) Ebriedad del trabajador: El hecho que un trabajador se encuentre en estado de ebriedad


o bajo la influencia del alcohol al momento de accidentarse, no impide por sí mismo el
otorgamiento de los beneficios de la ley Nº 16.744, comoquiera que las únicas
excepciones para que aquello sea procedente son la fuerza mayor extraña al trabajo o la
intencionalidad de la víctima. (Ordinario Nº 76.569 de 4 de diciembre de 2013,
Superintendencia de Seguridad Social).

g) Prueba del accidente: A falta de los medios de prueba que exige la normativa vigente,
si la declaración circunstanciada del accidentado aporta elementos que permitan
verificar que el siniestro ocurrió en el trayecto directo que exige el artículo 5º de la ley
Nº 16.744, tal declaración puede llegar a constituir un elemento de prueba suficiente al
efecto. (Ordinario Nº 14.893 de 10 de marzo de 2014, Superintendencia de Seguridad
Social).

h) Entre dos lugares de trabajo del mismo empleador: Al momento de accidentarse los
afectados ya habían iniciado su jornada diaria de trabajo y en tales circunstancias y
después de cargar elementos de trabajo, se les instruye para que concurran a otro sitio a
ejecutar una labor programada. De este modo, se advierte que las labores son para el
mismo empleador, por lo que no procede que reciba aplicación aquella disposición que
permite calificar como un accidente del trabajo en el trayecto, aquel que tiene lugar en
el trayecto entre los sitios de trabajo de dos empleadores distintos. (Ordinario Nº 79.397
de 27 de noviembre de 2014, Superintendencia de Seguridad Social).

41
5.2. Necesidad de revisión del modelo de protección

La calificación de un accidente como de trayecto o del trabajo no es neutra a los efectos de


determinar las tasas de siniestralidad efectiva de una entidad empleadora, que es la base de
determinación de la cotización adicional diferenciada que le corresponde pagar. Conforme al
artículo 2º letra a) del D.S. Nº 67 de 1999, MTPS, se excluyen de la tasa de siniestralidad
efectiva los accidentes de trayecto, asumiendo que en general no es posible atribuir
responsabilidad a la entidad empleadora en la generación de riesgos para sus trabajadores,
cuando estos acontecen camino al trabajo o de regreso a sus habitaciones.

La protección de estos accidentes no fue considerada en los comienzos de la seguridad


social chilena, y tampoco tuvo un origen jurisprudencial, como en caso español. Recién con
la ley Nº 16.744 en el año 1968 se incorporan los accidentes in itinere a la protección social,
"con lo cual nuestra legislación se armoniza con lo prescrito en el Convenio Nº 121 de la
Organización Internacional del Trabajo, de 1964".35

Cabe hoy preguntarse por qué debe comprenderse como una especie de accidente del
trabajo el in itinere, cuando en rigor se trata de un acontecimiento que se encuentra fuera del
espacio de riesgo creado por el empleador. Entendemos que en el origen de su protección por
la ley Nº 16.744 se tuviera en especial consideración dada la limitada cobertura que se ofrecía
desde el régimen general de seguridad social para los problemas de salud que enfrentaran los
trabajadores, cuestión que hoy ha cambiado.

Nos parece que la cobertura del presente siglo para los accidentes in itinere debiese
coincidir con el ámbito en que el empleador debe dispensar seguridad a sus trabajadores,
siendo este el valor agregado que un moderno sistema de seguridad y salud en el trabajo
puede ofrecer a los trabajadores. Y como contrapartida, el tiempo perdido por estos
accidentes tendría que ser considerado para los efectos de la cotización adicional diferenciada,
lo que hoy no ocurre.

En sede judicial y atento el marco legal vigente, se ha fallado que el deber de seguridad del
artículo 184 del Código del Trabajo no alcanza a la entidad empleadora en caso de accidente
de trayecto, cuando el trabajador no se encuentra desarrollando labores en su lugar de trabajo,
reconociendo esta ambigüedad del tipo en relación con lo que se busca proteger y prevenir.36

Estimamos que con la propuesta de revisión del modelo que hemos planteado sería posible
revertir la tendencia apreciada en las estadísticas, según las cuales mientras los accidentes
del trabajo disminuyen, los accidentes de trayecto aumentan:

35
Cámara de Diputados, Sesión 12ª, en martes 28 de junio de 1966, Historia de la ley Nº 16.744, Biblioteca
Congreso Nacional.
36
Corte de Apelaciones de Santiago, sentencia de 11 de septiembre de 2012, "Patricia Sánchez Castro con
Comercializadora S.A. y Empresas Hites S.A.", Rol Reforma Laboral Nº 407-2012.

42
Gráfico Nº 1

Número de fallecidos y tasa de mortalidad por accidentes del trabajo y trayecto /


Mutualidades 2006-2013

Fuente: Memoria Anual Sistema Nacional de Seguridad y Salud Laboral año 2013, Suseso.

6. EL ACCIDENTE ENTRE DOS LUGARES DE TRABAJO

El accidente entre dos lugares de trabajo fue introducido como figura especial dentro de
los accidentes de trayecto en el año 200637, pues contempla el caso de accidentes ocurridos
entre dos lugares de trabajo de empleadores distintos, en que si bien no existe un trayecto
directo entre el lugar de trabajo y la habitación, indudablemente la persona se encuentra en
un trayecto determinado por la actividad laboral. Para estos efectos, se considera que el
accidente dice relación con el trabajo al que se dirigía el trabajador al ocurrir, lo que interesa
para los efectos del organismo administrador obligado a otorgarle las prestaciones del sistema.

7. LA ENFERMEDAD PROFESIONAL

7.1 Definición legal y elementos

El artículo 7º de la ley Nº 16.744 establece: "Es enfermedad profesional la causada de una


manera directa por el ejercicio de la profesión o el trabajo que realice una persona y que le
produzca incapacidad o muerte".

37
Ley Nº 20.101, publicada en el Diario Oficial de 28 de abril de 2006.

43
De esta definición surgen los siguientes elementos esenciales:

a. Debe contraerse una enfermedad como consecuencia directa del trabajo realizado: No
existe acá la posibilidad de una mediatez causal, sino por el contrario, se exige que aun
existiendo una multiplicidad de causas, la de origen laboral sea la principal y determinante
en la enfermedad, debiendo el riesgo respectivo tener su origen en el trabajo realizado, aun
cuando no se esté desempeñando a la época del diagnóstico.

b. Debe existir una incapacidad para el trabajo o la muerte: se exige por tanto un resultado
concreto, pudiendo la incapacidad ser temporal o permanente, pero en todo caso incapacitar
para el trabajo.

7.2. Listado de enfermedades profesionales

El Reglamento para la calificación y evaluación de las incapacidades derivadas de


accidentes del trabajo y enfermedades profesionales está contenido en el D.S. Nº 109 de 1968,
MTPS, y es a este instrumento que debe entenderse hecha la referencia que hace el artículo
7º de la ley Nº 16.744, cuando señala que el Reglamento enumerará las enfermedades que
deberán considerarse como profesionales y los riesgos que las generan, enumeración que es
revisada periódicamente.

La última actualización al D.S. Nº 109 se realizó a través del D.S. Nº 73 de 2006, MTPS,
cuyos cambios fundamentales fueron:

i. Nuevos agentes biológicos (art. 18): Virus de Inmunodeficiencia Humana, Virus


Hepatitis B y C, Hantavirus, Coxiella Burnetti (Nº 24); Arácnidos Ponzoñosos (Nº 24).

ii. Nuevas enfermedades profesionales (art. 19): Otros Trastornos Hematológicos de


Origen Profesional (Nº 9); Polineuritis (Nº 10); precisión en torno a que las Neurosis
Profesionales incapacitantes pueden adquirir distintas formas de presentación clínica, tales
como trastorno de adaptación, trastorno de ansiedad, depresión reactiva, trastorno por
somatización y por dolor crónico (Nº 13); Nódulos Laríngeos (Nº 14); Leptospirosis,
infección por Virus de la Inmunodeficiencia adquirida, Hepatitis B y C, infección por
Hantavirus y Fiebre Q (Nº 15); Angiosarcoma Hepático (Nº 19); enfermedad por exposición
aguda o crónica a altura geográfica, enfermedad por descompresión inadecuada (Nº 20).

La Suseso debe revisar, por lo menos cada 3 años, la nómina de enfermedades


profesionales y de sus agentes, contenidos en los arts. 18 y 19 del D.S. Nº 109 y proponer al
Ministerio del Trabajo y Previsión Social las modificaciones que sea necesario introducirle.

Consciente de que el progreso y la tecnología siempre están creando nuevas enfermedades,


asociadas a riesgos que antes no se encontraban, el art. 7º inciso tercero de la ley Nº 16.744
faculta a los afiliados para acreditar ante el respectivo organismo administrador el carácter
profesional de alguna enfermedad que no esté enumerada en el Reglamento, y la resolución
que dicte al efecto el organismo administrador debe ser consultada a la Suseso previo informe
de la Compin respectiva.

44
8. CALIFICACIÓN DE ACCIDENTES DEL TRABAJO Y ENFERMEDADES PROFESIONALES

La calificación es un acto administrativo del organismo administrador respectivo, que se


traduce en una resolución por la que se reconoce o no la existencia de un accidente del trabajo,
accidente de trayecto o enfermedad profesional, a partir de la información contenida en la
DIAT o DIEP en su caso.

La Suseso en uso de las facultades que le confieren las Leyes Nº 16.395 —modificada por
la ley Nº 20.691 (D.O. de 14 de diciembre de 2013) y Nº 16.744 y lo dispuesto en el artículo
74 del D.S. Nº 101—, ha implementado un Sistema Nacional de Información de Seguridad
y Salud en el Trabajo (sisesat) cuya finalidad, entre otras, es registrar e integrar información
de todas las entidades administradoras del seguro de la ley Nº 16.744, incorporando
información sobre los trabajadores independientes, enfermedades profesionales, gestión de
entidades fiscalizadoras, gestión de la prevención y capacitación. Inició su operación en el
año 2010 con la captura de información remitida por los organismos administradores de las
DIAT y DIEP, para luego incorporar la Resolución de Calificación del origen de los
accidentes y enfermedades (RECA).38

8.1. Obligación de denunciar

El artículo 76 de la ley Nº 16.744 entrega a la entidad empleadora la obligación de


denunciar ante el organismo administrador respectivo, inmediatamente de producido, todo
accidente o enfermedad que pueda ocasionar incapacidad para el trabajo o la muerte de la
víctima. Sin perjuicio de lo anterior, el accidentado o enfermo, o sus derecho-habientes, o el
médico que trató o diagnosticó la lesión o enfermedad, como igualmente el Comité Paritario
de Higiene y Seguridad, también tienen la obligación de denunciar el hecho, si la entidad
empleadora no realizara la denuncia.

Esta denuncia, efectuada en formularios especialmente diseñados por el Ministerio de


Salud, es el punto de partida para el proceso de calificación que el organismo administrador
debe realizar a fin de concluir, a través de una resolución administrativa, si se trata en los
hechos de un accidente del trabajo o de una enfermedad profesional. Los formularios se
denominan DIAT (Denuncia Individual de Accidente del Trabajo) y DIEP (Denuncia
Individual de Enfermedad Profesional).

La Suseso ha instruido que los ingresos de los pacientes de la ley Nº 16.744 a los servicios
asistenciales de los organismos administradores del sistema deben ser respaldados de las
correspondientes DIAT o DIEP39.

38
Véanse circulares Nº 2.582 de 18 de noviembre de 2009 y Nº 2.717 de 28 de febrero de 2011, de la
Superintendencia de Seguridad Social.
39
Véase ordinario Nº 61.480 de 15 de julio de 2014, de la Superintendencia de Seguridad Social.

45
8.2. Procedimiento a seguir para denunciar accidentes del trabajo

Las normas que regulan la denuncia de accidentes del trabajo y enfermedades profesionales
se encuentran contenidas en los artículos 77, 77 bis de la ley Nº 16.744 y artículos 71, 72 y
73 del D.S. Nº 101, cuyos aspectos fundamentales se indican a continuación:

a) Los trabajadores que sufran un accidente del trabajo o de trayecto deben ser enviados,
para su atención, por la entidad empleadora, inmediatamente de tomar conocimiento del
siniestro, al establecimiento asistencial del organismo administrador que le corresponda.

b) La entidad empleadora deberá presentar en el organismo administrador al que se


encuentra adherida o afiliada, la correspondiente "Denuncia Individual de Accidente del
Trabajo" (DIAT), debiendo mantener una copia de la misma. Este documento deberá
presentarse con la información que indica su formato y en un plazo no superior a 24 horas de
conocido el accidente.

c) En caso que la entidad empleadora no hubiere realizado la denuncia en el plazo


establecido, ésta deberá ser efectuada por el trabajador, por sus derecho-habientes, por el
Comité Paritario de Higiene y Seguridad de la empresa cuando corresponda o por el médico
tratante. Sin perjuicio de lo señalado, cualquier persona que haya tenido conocimiento de los
hechos podrá hacer la denuncia.

d) En el evento que el empleador no cumpla con la obligación de enviar al trabajador


accidentado al establecimiento asistencial del organismo administrador que le corresponda o
que las circunstancias en que ocurrió el accidente impidan que aquél tome conocimiento del
mismo, el trabajador podrá concurrir por sus propios medios, debiendo ser atendido de
inmediato.

e) Excepcionalmente, el accidentado puede ser trasladado en primera instancia a un centro


asistencial que no sea el que le corresponde según su organismo administrador, en las
siguientes situaciones: casos de urgencia o cuando la cercanía del lugar donde ocurrió el
accidente y su gravedad así lo requieran. Se entenderá que hay urgencia cuando la condición
de salud o cuadro clínico implique riesgo vital y/o secuela funcional grave para la persona,
de no mediar atención médica inmediata. Una vez calificada la urgencia y efectuado el
ingreso del accidentado, el centro asistencial deberá informar dicha situación a los
organismos administradores, dejando constancia de ello.

f) Para que el trabajador pueda ser trasladado a un centro asistencial de su organismo


administrador o a aquél con el cual éste tenga convenio, deberá contar con la autorización
por escrito del médico que actuará por encargo del organismo administrador.

g) Sin perjuicio de lo dispuesto precedentemente, el respectivo organismo administrador


deberá instruir a sus entidades empleadoras adheridas o afiliadas para que registren todas
aquellas consultas de trabajadores con motivo de lesiones, que sean atendidos en policlínicos
o centros asistenciales, ubicados en el lugar de la faena y/o pertenecientes a las entidades
empleadoras o con los cuales tengan convenios de atención. El formato del registro será
definido por la Suseso.
46
8.3. Procedimiento a seguir para denunciar
enfermedades profesionales

En caso de enfermedad profesional deberá aplicarse el siguiente procedimiento:

a) Los organismos administradores están obligados a efectuar, de oficio o a requerimiento


de los trabajadores o de las entidades empleadoras, los exámenes que correspondan para
estudiar la eventual existencia de una enfermedad profesional, sólo en cuanto existan o hayan
existido en el lugar de trabajo, agentes o factores de riesgo que pudieran asociarse a una
enfermedad profesional, debiendo comunicar a los trabajadores los resultados individuales y
a la entidad empleadora respectiva los datos a que pueda tener acceso en conformidad a las
disposiciones legales vigentes, y en caso de haber trabajadores afectados por una enfermedad
profesional se deberá indicar que sean trasladados a otras faenas donde no estén expuestos al
agente causal de la enfermedad. El organismo administrador no podrá negarse a efectuar los
respectivos exámenes si no ha realizado una evaluación de las condiciones de trabajo, dentro
de los seis meses anteriores al requerimiento, o en caso que la historia ocupacional del
trabajador así lo sugiera.

b) Frente al rechazo del organismo administrador a efectuar dichos exámenes, el cual


deberá ser fundado, el trabajador o la entidad empleadora, podrán recurrir a la Suseso, la que
resolverá con competencia exclusiva y sin ulterior recurso.

c) Si un trabajador manifiesta ante su entidad empleadora que padece de una enfermedad


o presenta síntomas que presumiblemente tienen un origen profesional, el empleador deberá
emitir la correspondiente DIEP, a más tardar dentro del plazo de 24 horas y enviar al
trabajador inmediatamente de conocido el hecho, para su atención al establecimiento
asistencial del respectivo organismo administrador, en donde se le deberán realizar los
exámenes y procedimientos que sean necesarios para establecer el origen común o
profesional de la enfermedad. El empleador deberá guardar una copia de la DIEP, documento
que deberá presentar con la información que indique su formato.

d) En el caso que la entidad empleadora no hubiere realizado la denuncia en el plazo


establecido en la letra anterior, ésta deberá ser efectuada por el trabajador, por sus derecho-
habientes, por el Comité Paritario de Higiene y Seguridad de la empresa cuando corresponda
o por el médico tratante. Sin perjuicio de lo señalado, cualquier persona que haya tenido
conocimiento de los hechos podrá hacer la denuncia.

e) El organismo administrador deberá emitir la correspondiente resolución en cuanto a si


la afección es de origen común o de origen profesional, la cual deberá notificarse al trabajador
y a la entidad empleadora, instruyéndoles las medidas que procedan.

f) Al momento en que se le diagnostique a algún trabajador o extrabajador la existencia de


una enfermedad profesional, el organismo administrador deberá dejar constancia en sus
registros, a lo menos, de sus datos personales, la fecha del diagnóstico, la patología y el
puesto de trabajo en que estuvo o está expuesto al riesgo que se la originó.

47
g) El organismo administrador deberá incorporar a la entidad empleadora a sus programas
de vigilancia epidemiológica, al momento de establecer en ella la presencia de factores de
riesgo que así lo ameriten o de diagnosticar en los trabajadores alguna enfermedad
profesional.

8.4. Normas de resguardo ante la emisión de DIAT y DIEP

La persona natural o la entidad empleadora que formula la denuncia será responsable de la


veracidad e integridad de los hechos y circunstancias que se señalan en dicha denuncia.

Además, la simulación de un accidente del trabajo o de una enfermedad profesional será


sancionada con multa, de acuerdo al artículo 80 de la ley Nº 16.744 y hará responsable al que
formuló la denuncia del reintegro al organismo administrador correspondiente de todas las
cantidades pagadas por éste por concepto de prestaciones médicas o pecuniarias al supuesto
accidentado del trabajo o enfermo profesional.

8.5. La calificación corresponde exclusivamente


a la sede administrativa

Existen razones formales para sostener que el pronunciamiento sobre la calificación de un


accidente del trabajo —y las figuras asimiladas al mismo— y/o de una enfermedad
profesional debe hacerse de acuerdo con el procedimiento administrativo dispuesto al efecto.

En efecto, los artículos 77 inciso tercero y 77 bis inciso segundo de la ley Nº 16.744,
entregan a la Suseso en forma expresa y sin lugar a dudas, la competencia exclusiva y sin
ulterior recurso para resolver ya sea de las materias de orden médico o de las demás materias
que incidan en la calificación de los infortunios laborales.

Estas disposiciones son consistentes con el artículo 420 letra f) del Código del Trabajo, en
cuya virtud los Juzgados de Letras del Trabajo son competentes para conocer de "Los juicios
en que se pretenda hacer efectiva la responsabilidad del empleador derivada de accidentes
del trabajo o enfermedades profesionales, con excepción de la
responsabilidad extracontractual a la cual le será aplicable lo dispuesto en el artículo 69 de
la ley Nº 16.744", precepto que supone que la parte interesada en accionar para obtener
indemnizaciones de perjuicios por esta causa cuenta con una calificación favorable por
accidente del trabajo o enfermedad profesional.

Y en lo referido a la letra e) del artículo 420 del Código del Trabajo, en que se establece la
competencia absoluta de los tribunales laborales para conocer de: "las reclamaciones que
procedan contra resoluciones dictadas por autoridades administrativas en materias laborales,
previsionales o de seguridad social", debe existir una disposición legal que establezca la
reclamación como vía de impugnación judicial de una resolución administrativa, para que el
tribunal laboral pueda entrar a conocer. Además, supone la existencia de un reclamo en contra
de una resolución de la autoridad administrativa, el cual como ya señalamos, no es posible
en razón de la competencia exclusiva y sin ulterior recurso con que cuenta la Suseso.

48
Esta es la interpretación que nos parece más acertada, pues más allá de la contundencia y
literalidad de las normas referidas, se trata de materias de orden técnico que se encuentran
muy precisadas reglamentariamente, en las cuales la sede jurisdiccional no tiene destrezas ni
conocimientos específicos, los que no pueden ser suplidos con informes periciales y mucho
menos con testigos o documentales, resultando muy complejo el proceso de subsunción legal
en estas materias.

En los últimos años se aprecia una tendencia hacia intentar discutir en los tribunales
laborales este tipo de decisiones, cuando en la sede administrativa se ha calificado a los
hechos en cuestión como accidentes comunes o enfermedades comunes.

En sede judicial se ha seguido esta misma interpretación, con más o menos argumentos,
como línea jurisprudencial, lo que se aprecia en los dos Juzgados de Letras del Trabajo de
Santiago 40 en donde se han conocido en los últimos años casos de impugnación de
calificaciones por accidentes del trabajo y enfermedades profesionales.

JURISPRUDENCIA RELACIONADA41:

a) "Faúndez c/ Superintendencia de Seguridad Social": La ley no contempla la posibilidad


de reclamar ante la justicia laboral, de las resoluciones administrativas de la
Superintendencia de Seguridad Social que recaigan en materias de calificación médica
como las que el actor pretende.

b) "Herrera c/ Superintendencia de Seguridad Social", rol Nº 61-2012, Corte de


Apelaciones de Antofagasta, 6 de julio de 2012: Las resoluciones administrativas
pronunciadas por la Suseso, en su calidad de organismo técnico y especializado, tiene la
exclusividad en aquellas cuestiones relativas a materias de orden médico, no pudiendo
en consecuencia los órganos jurisdiccionales avocarse a conocer asuntos que no están
dentro de la esfera de su competencia.

c) La Contraloría General de la República ha resuelto que acorde con lo dispuesto en los


artículos 30, 31 y 38 letra f) de la ley Nº 16.395, y tal como se indicara en el dictamen
Nº 3.827, de 2000, de esta Entidad Fiscalizadora, la autoridad técnica de control de las
instituciones de previsión es precisamente la Superintendencia de Seguridad Social, de
tal forma que, hallándose inserta la aludida evaluación de una enfermedad en el campo
de la seguridad social, las entidades de salud, como es el caso de las Comisiones de
Medicina Preventiva e Invalidez y las Mutualidades de Empleadores, quedan sujetas a

40
Que en razón de las normas de competencia relativa son los que conocen por regla general de acciones en
contra de la Suseso.
41
En el mismo sentido fallos entre los años 2011 y 2013, 1º Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago: causas
RIT 794-2013, "Avendaño con Suseso"; RIT O-3758-2012, "López con Suseso"; RIT O-3266-2012, "Faúndez
con Suseso"; RIT O-2626-2012, "Bustos con Suseso"; RIT O-4040-2011, "Cuéllar con Suseso"; RIT O-2970-
2011, "Quezada con Suseso". 2º Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago, causas: RIT O-793-2013, "Cuéllar
con Suseso"; RIT O-3480-2012, "Rossel con Suseso"; RIT O-2238-2012, "Bustos con Suseso"; RIT O-778-
2012, "Zúñiga con Suseso"; RIT O-334-2012, "Morales con Suseso"; RITO-17-2012, "Cuéllar con Suseso";
RIT O-3801-2011, "Avendaño con Suseso"; RIT O-2666-2011, "Quezada con Suseso"; RIT O-2570-2011,
"Avendaño con Suseso".

49
las instrucciones y decisiones que ésta, en ejercicio de sus atribuciones, adopte en
definitiva sobre el particular. (Dictamen Nº 22.295 de 29 de abril de 2009).

Hay situaciones de excepción en que se ha resuelto la competencia de los tribunales del


trabajo para conocer de la calificación de accidentes del trabajo y enfermedades profesionales,
sobre la base de una interpretación flexible del artículo 420 en su letra e) del Código del
Trabajo, pero sin mayores fundamentos:

a) "Damianovic, José Antonio con Suseso", sentencia de 24 de febrero de 2012, Corte de


Apelaciones de Santiago.

b) "Carrasco, Cristián con Suseso", sentencia de 9 de noviembre de 2011, Corte de


Apelaciones de Santiago.

c) "Robles, María Angélica con Suseso"42, sentencia de 23 de julio de 2012, Corte de


Apelaciones de Santiago.

Siendo hasta el momento sólo casos de excepción, la tendencia mayoritaria se mantiene en


el sentido de dejar entregada tan importante materia al procedimiento administrativo
establecido en los artículos 77 y 77 bis de la ley Nº 16.744.

42
La sentencia del Juez a quo de fecha 16 de febrero de 2012, RIT O-1424-2011, 2º Juzgado del Trabajo de
Santiago, entra a conocer de la calificación de la enfermedad profesional, cuestión que en el tribunal de nulidad
no es modificada.

50
CAPÍTULO III LOS AFILIADOS Y LAS PRESTACIONES DEL SEGURO
SOCIAL DE LA LEY Nº 16.744

Acorde con la Teoría del Riesgo Social que consagra la ley Nº 16.744, los trabajadores
accidentados del trabajo o enfermos profesionales, y sus herederos, tienen derecho a las
prestaciones del sistema por el solo hecho de presentarse los estados de necesidad que tales
contingencias generan. Vale decir, las prestaciones nacen con un criterio de responsabilidad
objetiva, esta vez de toda la sociedad, respecto de los riesgos laborales que puedan afectar a
la persona que trabaja, por lo cual no interesan los criterios de culpabilidad o negligencia
para los efectos que trataremos en este capítulo.

Muestra de ello es el artículo 70 de la ley Nº 16.744. Ni este precepto ni otro de la citada


ley autorizan a impedir el otorgamiento de las prestaciones que el sistema ofrece, de manera
que prevalece a estos efectos el carácter de orden público que tienen las normas del sistema,
y que aparecen ratificadas a modo de conclusión hacia el final de la misma ley, cuando se
prescribe en el artículo 88: "Los derechos concedidos en la presente ley son personalísimos
e irrenunciables".

La prevención de riesgos es una prestación que contempla el sistema, en nuestro concepto


la más importante, porque justifica su existencia particular. En efecto, de no mediar este
énfasis en la prevención de riesgos laborales, muy regulada en lo relativo a la estructura
orgánica que implica dentro de la empresa y como prestación desde los organismos
administradores, en rigor, sería innecesario contar con un régimen específico para cubrir los
estados de necesidad derivados de los infortunios laborales, pues más allá de la prevención,
las prestaciones posibles son las de orden médico y económico que ya se encuentran
contempladas en el sistema previsional común de salud regulado en el D.F.L. Nº 1 de 2006,
del Ministerio de Salud y en el sistema de pensiones regulado por el D.L. Nº 3.500 de 1980.
Por su importancia, dedicaremos el Capítulo IV a la prevención de riesgos laborales.

El sistema de seguridad social chileno está interrelacionado, pues unas mismas personas
pueden estar en situación de acceder a más de un beneficio a la vez, lo que en ocasiones se
regula de un modo especial desde la norma positiva, acorde con los principios de suficiencia
y unidad que lo informan.

En relación a lo anterior, el artículo 52 de la ley Nº 16.744 establece que las prestaciones


de subsidios, pensión y cuota mortuoria que se contemplan en dicha ley son incompatibles
con las que contemplan los diversos regímenes previsionales, pudiendo optar los
beneficiarios entre aquellas y éstas en el momento en que se les haga el llamamiento legal.

51
En la misma línea, el artículo 12 del D.L. Nº 3.500 de 1981 dispone que las pensiones de
invalidez y sobrevivencia establecidas en este cuerpo legal no comprenden las causadas y
reguladas de acuerdo con la ley Nº 16.744 y son incompatibles con las pensiones que se
otorgan según dicho cuerpo legal.

Estos criterios generales deben ser tenidos en consideración al momento de analizar la


procedencia de las prestaciones económicas del sistema de seguro social de la ley Nº 16.744
en casos concretos.

1. PRINCIPIOS QUE INFORMAN LAS PRESTACIONES43

1.1. Automaticidad de las prestaciones:

Se recoge en el artículo 2º del D.S. Nº 101 de 1968, del MTPS, al establecer que el
trabajador de pleno derecho queda automáticamente cubierto por el seguro social. Sin
perjuicio de lo anterior, la entidad empleadora que se encuentre adherida a una Mutualidad o
que por el solo ministerio de la ley se encuentre afiliada al Instituto de Normalización
Previsional (actual Instituto de Previsión Social), deberá declarar al respectivo organismo
administrador a la totalidad de sus trabajadores y las contrataciones o términos de servicios.

El trabajador afiliado al sistema tiene derecho a recibir las prestaciones de manera


independiente al cumplimiento de la obligación del empleador de enterar las cotizaciones
que correspondan, las que se le entregan sin períodos de carencia, vale decir, desde el primer
momento del día en que queda expuesto a sufrir riesgos de accidentes del trabajo y
enfermedades profesionales. El artículo 56 de la ley Nº 16.744 lo reconoce así, al consignar
que "el retardo de la entidad empleadora en el pago de las cotizaciones, no impedirá el
nacimiento, en el trabajador, del derecho a las prestaciones establecidas en esta ley".

En el caso de los trabajadores independientes, si bien su incorporación buscó darles acceso


a los mismos beneficios de los trabajadores dependientes, se han generado algunos
inconvenientes relacionados con la forma en que cotizan pues el artículo 88 de la ley
Nº 20.255 en relación con el artículo 8º del D.S. Nº 67 de 2008, del MTPS, exigen que se
encuentren al día en el pago de sus cotizaciones al momento de requerir el otorgamiento de
las prestaciones, considerándose que lo están cuando registran un atraso no superior a dos
meses, lo que no se condice con el sistema de aportes establecido para ellos, que son
descontados durante el proceso de declaración de impuesto a la renta del año siguiente, en
caso que no hubieren hecho anticipos mensuales.

1.2. Suficiencia:

La prestación debe ser de tal magnitud que sea capaz de satisfacer el estado de necesidad
creado por el accidente del trabajo o la enfermedad profesional. También recibe el nombre
de Integridad, pues permite que las prestaciones atiendan la contingencia social de que se
43
NOVOA FUENZALIDA, Patricio, Derecho de Seguridad Social, Santiago, Editorial Jurídica de Chile, 1977, pp.
83-117.

52
trate resolviendo el estado de necesidad. Desde el punto de vista de las personas protegidas
toma el nombre de universalidad del ámbito de protección, en caso de alcanzar a toda la
población o al grupo que se considere. Desde la perspectiva de las prestaciones, este principio
obliga a abarcar cuantitativa y cualitativamente todo estado de necesidad.

1.3. Uniformidad:

Descansa en la premisa de que un mismo estado de necesidad debe ser satisfecho por una
misma prestación, de manera que no se produzcan desigualdades entre las personas
protegidas por el régimen respectivo, en la medida en que ellas concurran cumpliendo iguales
requisitos, lo que no obsta a que existan distintas alternativas en la administración del sistema
como veremos más adelante. Lo importante es que el régimen de prestaciones sea
esencialmente el mismo para cada ente gestor, otorgando las mismas prestaciones, bajo el
mismo sistema de condiciones y requisitos, con idénticos montos, tipos y porcentajes.

1.4. Certeza:

Las normas que regulen el otorgamiento de las prestaciones deben estar expresadas en un
lenguaje sencillo, de fácil comprensión por los afiliados y beneficiarios; también este
principio manda a realizar una difusión del texto legal.

1.5. Oportunidad:

La prestación debe satisfacer el estado de necesidad en el menor tiempo posible, lo que


trae como ventaja la pronta recuperación del afectado y eventualmente un menor gasto en
prestaciones económicas. Pero, además, debe estar disponible la prestación tan pronto como
ocurra el accidente del trabajo o se diagnostique la enfermedad profesional, como una
condición de garantía mínima de los derechos que se protegen, esto es, la vida y la salud de
los trabajadores. Un matiz dentro de la oportunidad está dado por el otorgamiento de la
prestación en el lugar en que se encuentre el beneficiario a fin de evitarle desplazamientos
que incrementen su estado de necesidad.

1.6. Solidaridad:

Sobre la base de un régimen financiero de reparto, las cotizaciones por los trabajadores
dependientes activos y las de los trabajadores independientes activos, financian las
prestaciones de quienes presentan estados de necesidad.

2. CLASIFICACIÓN DE LAS PRESTACIONES

2.1. Por el régimen financiero y finalidad

— Prestaciones uniformes: La prestación otorgada será una misma para todos quienes se
encuentren en la misma situación de necesidad.

53
— Prestaciones proporcionales a las remuneraciones: Las prestaciones se calculan sobre la
base de las remuneraciones consideradas para el cálculo de las cotizaciones al sistema. Este
sistema es el establecido en el seguro social de la ley Nº 16.744, y busca reemplazar con la
prestación económica las rentas de actividad del trabajador afectado por el infortunio laboral.

2.2. Por su duración

— Prestaciones de largo plazo: Es el caso de las invalidez parcial, total, vejez, viudez,
atendida la naturaleza de las contingencias que cubren. Acá se pagan pensiones.

— Prestaciones a corto plazo: Como la maternidad o la enfermedad común o laboral, que


son estados de necesidad transitorios. Estas prestaciones reciben el nombre de subsidios.

2.3. Por la forma en que se otorgan

— Prestaciones en dinero: Permiten mantener la continuidad de los ingresos frente a la


terminación o disminución de la capacidad de ganancia del trabajador, sea esta permanente,
caso en el cual recibirá una indemnización global o una pensión, o transitoria, en cuyo evento
recibirá un subsidio.

— Prestaciones en especie: Se trata de insumos o elementos que atienden directamente el


estado de necesidad, como un equipo de oxígeno y el consumo de energía eléctrica que
demande, medicamentos en general.

— Prestaciones en servicios: Se otorgan atenciones médicas a través de profesionales


especializados. La prevención está dentro de esta categoría.

2.4. Por el monto

— Prestaciones mínimas: Constituyen una aplicación del principio de suficiencia de las


prestaciones y por ello deben adecuarse cuantitativa y cualitativamente a los requerimientos
del estado de necesidad, de manera independiente a su financiamiento.

— Prestaciones máximas: Persiguen una mejor distribución de los ingresos, de manera que
se fija un tope máximo a la prestación y en caso que se haya cotizado por un monto mayor,
los excedentes van a los asegurados de bajos ingresos. En el sistema de seguro social de la
ley Nº 16.744 el máximo viene dado por la base de cálculo de las prestaciones
económicas, que utiliza la remuneración imponible del trabajador para efectos generales de
seguridad social.

El sistema de seguro social de la ley Nº 16.744 recoge los principios de automaticidad,


suficiencia, uniformidad, certeza, oportunidad y solidaridad en el otorgamiento de
prestaciones.

54
A su vez, las prestaciones de la ley Nº 16.744 son proporcionales a las remuneraciones que
sirven de base a la cotización de seguridad social; pueden ser de largo y corto plazo; en dinero,
en especie y servicios; mínimas y máximas.

En este capítulo explicaremos las reglas contenidas en la ley Nº 16.744 y sus reglamentos
en lo pertinente, siguiendo la clasificación contenida en su Título V, esto es, prestaciones
médicas, prestaciones por incapacidad temporal, prestaciones por invalidez y prestaciones
por supervivencia.

3. LOS AFILIADOS AL SISTEMA

De acuerdo con el artículo 2º de la ley Nº 16.744, estarán sujetas obligatoriamente al seguro


social que regula esta ley las siguientes personas:

a) Todos los trabajadores por cuenta ajena, cualesquiera que sean las labores que ejecuten,
sean ellas manuales o intelectuales, o cualquiera que sea la naturaleza de la empresa,
institución, servicio o persona para quien trabajen; incluso los trabajadores de casa
particular44 y los aprendices.

b) Los funcionarios públicos de la Administración Civil del Estado, municipales y de


instituciones administrativamente centralizadas del Estado. Esta categoría fue incorporada
por la ley Nº 19.345 (D.O. de 7 de noviembre de 1994).

c) Los estudiantes que deben ejecutar trabajos que signifiquen una fuente de ingreso para
el respectivo plantel. El D.S. Nº 102 de 1969, del MTPS, en sus artículos 8 a 11 contiene
reglas especiales en lo relativo a las condiciones de incorporación y otorgamiento de las
prestaciones económicas.

d) Los trabajadores independientes y los trabajadores familiares. El inciso final del artículo
2º de la ley Nº 16.744 facultó al Presidente de la República para decidir la oportunidad,
financiamiento y condiciones de incorporación al régimen de este seguro a estas categorías
de trabajadores.

Sobre los trabajadores independientes, el Presidente de la República hizo uso de la facultad


concedida en la ley, incorporando entre los años 1984 y 1993 a diversas categorías de
independientes:

— Pirquineros independientes, mediante D.F.L. Nº 19 de 1984, del MTPS.

— Campesinos asignatarios por de tierras en dominio individual, suplementeros,


profesionales hípicos independientes, conductores propietarios de automóviles de alquiler,
pirquineros y en general a todos los trabajadores independientes pertenecientes a grupos por
el hecho de estar afiliados a una Administradora de Fondos de Pensiones y no haber estado

44
En esta parte la ley habla de "servidores domésticos", expresión que hemos preferido sustituir por su
denominación laboral.

55
afectos al régimen de alguna institución del Antiguo Sistema Previsional; también a los
pequeños mineros artesanales, incluidos los planteros, mediante D.F.L. Nº 2 de 1986, del
MTPS.

— Conductores propietarios de vehículos motorizados de movilización colectiva de


transporte escolar y de carga, afiliados al Nuevo Sistema de Pensiones, mediante D.F.L.
Nº 54 de 1987, del MTPS.

— Comerciantes autorizados para desarrollar su actividad en la vía pública o plazas,


mediante D.F.L. Nº 90 de 1987, del MTPS.

— Pescadores artesanales, mediante D.F.L. Nº 101 de 1989, del MTPS.

— Profesionales hípicos independientes, mediante D.F.L. Nº 11 de 1993, del MTPS.

En términos generales, la incorporación de estas categorías de trabajadores fue compleja,


fundamentalmente por las dificultades en controlar los aportes en cotizaciones al sistema; los
organismos administradores les sugirieron con frecuencia organizarse en asociaciones
gremiales una mejor administración, lo que desincentivó la incorporación de manera
universal.

Así las cosas, recién con la ley Nº 20.255 (D.O. de 17 de marzo de 2008) se incorporó sin
distinciones a todo trabajador independiente que perciba rentas de las señaladas en el artículo
42 Nº 2 de la Ley de Impuesto a la Renta, lo que esta ley hizo de manera gradual y en régimen,
es decir, de manera obligada, a contar del 1º de enero de 2015.

Para estos efectos se consideran trabajadores independientes o por cuenta propia las
personas naturales que ejecutan algún trabajo o desarrollan alguna actividad, industria o
comercio, sea independientemente o asociados o en colaboración con otros, tengan o no
capital propio y sea que en sus profesiones, labores u oficios predomine el esfuerzo
intelectual sobre el físico, o éste sobre aquél, y que no estén sujetos a relación laboral con
alguna entidad empleadora, respecto de dicho trabajo o actividad, cualquiera sea su
naturaleza, derivada del Código del Trabajo o estatutos legales especiales, y que estén
afiliados al Sistema de Pensiones de Capitalización Individual establecido por el D.L.
Nº 3.500 de 1980, y aquellos afiliados a regímenes previsionales administrados actualmente
por el Instituto de Previsión Social que se encuentren afectos al Seguro de la ley Nº 16.744.45

Los trabajadores independientes afiliados al sistema deben acreditar su efectiva ocurrencia


para tener derecho a la cobertura del seguro social de la ley Nº 16.744, por disponerlo así el
artículo 5º del D.S. Nº 67 de 2011, del MTPS, regla que constituye una excepción frente al
régimen de los demás trabajadores afiliados al sistema, respecto de quienes sólo se exige
probar la ocurrencia de los accidentes de trayecto. Esta excepción es razonable, puesto que
mientras el trabajador dependiente tiene a un empleador quien certifica la efectividad del
accidente del trabajo emitiendo el formulario DIAT con la denuncia del hecho ante el

45
Circular Nº 2.483 de 3 de octubre de 2008, de la Superintendencia de Seguridad Social.

56
organismo administrador, el trabajador independiente sólo se tiene a sí mismo y en esta
situación debe estar en condiciones de certificar lo efectivamente ocurrido.

En el caso de los estudiantes, es preciso aclarar que la incorporación al seguro social de la


ley Nº 16.744 está referida sólo a aquellos que deban ejecutar trabajos que signifiquen una
fuente de ingresos al respectivo plantel, según consigna el literal c) del artículo 2º de la misma
ley.

Tratándose de estudiantes de la educación parvularia, básica, media, universitaria y


técnico-profesional, el sistema de seguridad social los protege por los accidentes que sufran
a causa o con ocasión de sus estudios o en la realización de su práctica profesional, a través
del llamado Seguro Escolar, cuyas normas concretas se encuentran en el D.S. Nº 313 de 1973,
del MTPS, modificado por la ley Nº 20.067 (D.O. de 25 de noviembre de 2005), de manera
que esta categoría de estudiantes, al tener un sistema distinto, no accede a las prestaciones
del seguro social de la ley Nº 16.744.

Por último, en el caso de estudiantes que al mismo tiempo tienen la calidad de trabajadores
dependientes, y que son enviados por sus empleadores a cursos de capacitación financiados
por la franquicia Sence, y que resultan accidentados a causa o con ocasión de la realización
de esas actividades de capacitación, tienen derecho a las prestaciones del seguro social de la
ley Nº 16.744 en razón de primar en ellos la categoría de trabajadores por sobre la de
estudiantes, en virtud del artículo 33 inciso segundo de la ley Nº 19.518 (D.O. de 14 de
octubre de 1997).

JURISPRUDENCIA RELACIONADA:

a) Contrato de capacitación: En el caso de aquellos accidentes que pudieren experimentar


los eventuales trabajadores con motivo de su asistencia a programas de capacitación, en
el marco de aplicación de las Leyes Nº 19.518 y Nº 20.351, al no detentar la calidad de
dependientes sujetos a subordinación, no les resulta aplicable la cobertura del seguro
contra riesgos de accidentes del trabajo y enfermedades profesionales de la ley
Nº 16.744. (Ordinario Nº 1.822.027 de 30 de abril de 2010, Dirección del Trabajo).

b) Personal de Fuerzas Armadas: El artículo 1º de la ley Nº 19.345 establece que no será


aplicable el seguro social contra riesgos profesionales al personal de las Fuerzas
Armadas por accidentes en actos de servicio y enfermedades profesionales, debiendo
otorgar la cobertura correspondiente el sistema previsional de la institución armada
pertinente, al tenor de la normativa establecida por el D.F.L. Nº 1 sobre Estatuto del
Personal de las Fuerzas Armadas, criterio que ha sido ratificado por la Contraloría
General de la República a través del dictamen Nº 4.796 de 2005. (Ordinario Nº 47.634
de 30 de julio de 2013, Superintendencia de Seguridad Social).

c) Prestaciones a Independientes: Para tener derecho a las prestaciones del seguro social
de la ley Nº 16.744, el inciso final del artículo 88 de la ley Nº 20.255 establece que estos
trabajadores requerirán estar al día en el pago de las cotizaciones a que se refiere el
inciso segundo; para tal efecto se considerará que se encuentran al día quienes no

57
registren un atraso superior a dos meses, considerado hacia atrás desde la fecha del
accidente del trabajo o de la denuncia de enfermedad profesional. (Ordinario Nº 76.638
de 17 de noviembre de 2014, Superintendencia de Seguridad Social).

4. PRESTACIONES MÉDICAS

El artículo 29 de la ley Nº 16.744 señala que la víctima de un accidente del trabajo o


enfermedad profesional tendrá derecho a las siguientes prestaciones, que se otorgarán
gratuitamente hasta su curación completa o mientras subsistan los síntomas de las secuelas
causadas por la enfermedad o accidente:

a) Atención médica, quirúrgica y dental en establecimientos externos o a domicilio

b) Hospitalización si fuese necesario, a juicio del facultativo tratante

c) Medicamentos y productos farmacéuticos

d) Prótesis y aparatos ortopédicos y su reparación

e) Rehabilitación física y reeducación profesional, y

f) Los gastos de traslado y cualquier otro que sea necesario para el otorgamiento de estas
prestaciones.

Sobre las prestaciones a que se refiere el literal f) precedente, el artículo 49 del D.S. Nº 101
de 1968, del MTPS señala que serán procedentes solo en caso que la víctima se halle
impedida de valerse por sí misma o deba efectuarlos por prescripción médica, certificada y
autorizada una y otra circunstancia por el médico tratante. Cabe hacer notar que por la
ubicación en que se encuentra esta prestación en la ley, puede llegar a pensarse que procedería
siempre, lo que no es efectivo, pues de acuerdo con la norma reglamentaria citada deben
financiarse con cargo al seguro social de la ley Nº 16.744 sólo los gastos de traslado que el
paciente deba efectuar en las especiales circunstancias señaladas, lo que es autorizado por el
médico tratante, sin que corresponda hacerla extensiva a los gastos ordinarios de transporte
en que deba incurrir un trabajador a causa de un accidente del trabajo o enfermedad
profesional.

También tienen derecho a las prestaciones médicas —solo a ellas— los trabajadores que
hayan sufrido un accidente debido a fuerza mayor sin relación alguna con el trabajo y los
producidos intencionalmente por la víctima.

El derecho a las prestaciones médicas tiene una obligación correlativa para los trabajadores
de seguir el tratamiento y a no dificultar o impedir deliberadamente su curación, pues en
conformidad con el artículo 33 de la ley Nº 16.744, si así ocurre el organismo administrador
podrá suspender el pago del subsidio por incapacidad temporal, a pedido del médico tratante
y con el visto bueno del jefe técnico correspondiente.

58
4.1. Organismo obligado a otorgarlas

Debe otorgar las prestaciones médicas el organismo administrador bajo cuya afiliación
ocurrió el accidente o se diagnosticó la enfermedad profesional. Cabe destacar que las
prestaciones médicas no tienen un límite en el tiempo, pues debe otorgarlas el organismo
administrador hasta la curación completa del trabajador o mientras subsistan los síntomas del
accidente del trabajo o enfermedad profesional.

4.2. Prestaciones médicas recibidas en el extranjero

Las prestaciones médicas de urgencia recibidas en el extranjero por accidentes del trabajo
ocurridos fuera del país, deberán ser pagadas por el empleador en su oportunidad, quien podrá
solicitar su reembolso en moneda nacional al organismo administrador respectivo. De
acuerdo a lo establecido en el inciso segundo del artículo 50, del D.S. Nº 101 de 1968, del
MTPS, el cobro deberá hacerse presentando las facturas correspondientes con la certificación
del respectivo cónsul chileno en que conste la efectividad del accidente y que el gasto
efectuado está dentro de las tarifas habituales de los servicios de salud del país de que se trate.

4.3. Procedimiento de reclamo

En los casos en que exista discrepancia entre el organismo administrador y el organismo


previsional común de salud del trabajador, se aplica el procedimiento contemplado en el
artículo 77 bis de la ley Nº 16.744. El trabajador afectado por el rechazo de una licencia o de
un reposo médico por parte de los Servicios de Salud, de las Instituciones de Salud
Previsional o de las Mutualidades de Empleadores, basado en que la afección invocada tiene
o no tiene origen profesional, según el caso, deberá concurrir ante el organismo del régimen
previsional a que está afiliado, que no sea el que rechazó la licencia o el reposo médico, el
cual estará obligado a cursarla de inmediato y a otorgar las prestaciones médicas o
pecuniarias que correspondan, sin perjuicio de los reclamos posteriores y reembolsos, si
procedieren. En esta situación, cualquier persona o entidad interesada podrá reclamar
directamente ante la Suseso por el rechazo de la licencia o del reposo médico, debiendo ésta
resolver con competencia exclusiva y sin ulterior recurso, sobre el carácter de la afección que
dio origen a ella, y dependiendo de lo que se resuelva, los organismos intervinientes deberán
efectuar los reembolsos que corresponda a las prestaciones otorgadas. De esta forma se
asegura a los trabajadores la atención médica, que no puede esperar a la definición de qué
organismo será el obligado a otorgar las prestaciones.

4.4. Automarginación

Se ha desarrollado por la Suseso a partir de sus pronunciamientos en casos particulares, la


llamada doctrina de la automarginación del seguro social de la ley Nº 16.744, que opera sobre
la base de que es un seguro de carácter obligatorio, y que fue recogida por el artículo 71 letra
e) del D.S. Nº 101 de 1968, del MTPS, con ocasión de las modificaciones introducidas por
el D.S. Nº 73 de 2006, del MTPS. Se trata de encauzar las atenciones médicas a través de los
servicios médicos del respectivo organismo administrador, autorizándose sólo por excepción
la atención médica en otros establecimientos con cargo al seguro social de la ley Nº 16.744.

59
El referido artículo 71 establece en su letra e) que, excepcionalmente, el accidentado puede
ser trasladado en primera instancia a un centro asistencial que no sea el que le corresponde
según su organismo administrador, en las siguientes situaciones: casos de urgencia o cuando
la cercanía del lugar donde ocurrió el accidente y su gravedad así lo requieran. Se entenderá
que hay urgencia cuando la condición de salud o cuadro clínico implique riesgo vital y/o
secuela funcional grave para la persona, de no mediar atención médica inmediata. Una vez
calificada la urgencia y efectuado el ingreso del accidentado, el centro asistencial deberá
informar dicha situación a los organismos administradores, dejando constancia de ello.

Agrega el literal f) del precepto en referencia que el trabajador para que pueda ser
trasladado a un centro asistencial de su organismo administrador o a aquél con el cual éste
tenga convenio, deberá contar con la autorización por escrito del médico que actuará por
encargo del organismo administrador.

JURISPRUDENCIA RELACIONADA:

a) Cobertura en automarginación: La Superintendencia de Salud por oficio Nº 6.276 de


2006 declaró que, al no operar el seguro social de la ley Nº 16.744 (por ejemplo, por
automarginación) debe necesariamente operar la cobertura establecida en el plan de
salud del cotizante, ya que de lo contrario éste quedaría desprotegido, no sólo de la
cobertura del seguro en referencia, sino también de la que corresponde según el contrato
de salud previsional pactado entre las partes. (Ordinario Nº 10.897 de 18 de febrero de
2014, Superintendencia de Seguridad Social).

b) Automaticidad de las prestaciones: En caso de accidentes en que el trabajador no


registre cotizaciones suficientes para enterar los meses a promediar, se considerará para
estos efectos la remuneración mensual neta resultante de la establecida en el contrato de
trabajo, las veces que sea necesario. Menester es puntualizar que uno de los principios
que informa la ley Nº 16.744 es el de la automaticidad de las prestaciones, que implica
que el trabajador tiene derecho a la cobertura de dicho seguro a partir del instante mismo
en que empieza la vigencia de la relación laboral. (Ordinario Nº 42.851 de 8 de julio de
2013, Superintendencia de Seguridad Social).

c) Reparación integral: Un trabajador que padece de una enfermedad profesional


diagnosticada como Silicosis, que ha sido debidamente acogida y tratada por el
organismo administrador con cargo al seguro social de la ley Nº 16.7644, consulta sobre
el costo del mayor valor en electricidad que significa el uso de un equipo concentrador
de oxígeno dispuesto en su domicilio por el organismo administrador. Se resuelve en el
sentido de incluir dentro de las prestaciones médicas, conforme al literal f) del
artículo 29 de la ley Nº 16.744, el mayor costo de electricidad por el que se consulta.
(Ordinario Nº 29.452 de 10 de mayo de 2013, Superintendencia de Seguridad Social).

d) Reembolso entre instituciones: En ningún caso podrán incluirse en los reembolsos —


efectuados conforme al artículo 77 bis de la ley Nº 16.744— el costo de las prestaciones
en que los organismos administradores deban incurrir con cargo al seguro social de la
ley Nº 16.744, tales como estudios de puestos de trabajo, exámenes comprendidos en el

60
artículo 71 de dicha ley, exámenes ocupacionales y otros gastos relativos a la prevención
de riesgos profesionales. (Ordinario Nº 42.560 de 9 de julio de 2010, Superintendencia
de Seguridad Social).

e) Reeducación profesional: la reeducación debe impetrarse dentro de márgenes racionales,


puesto que la expresión legal está dando un marco de referencia a la prestación, a saber:
reeducar es volver a educar, es decir, instruir para el oficio o profesión que se tenía o
para otra labor que pueda desarrollar el trabajador. (Ordinario Nº 18.158 de 22 de marzo
de 2013, Superintendencia de Seguridad Social).

f) Duración de las prestaciones: La mantención de los beneficios está determinada por la


duración del tratamiento necesario para la curación completa, por la declaración de
invalidez o por la subsistencia de síntomas de secuelas, según los casos, de modo que
ellos deben otorgarse incluso más allá de la relación laboral si fuese necesario.
(Ordinario Nº 2.041 de 11 de enero de 2012, Superintendencia de Seguridad Social).

g) Fertilización asistida: No se encuentra comprendida dentro de las prestaciones médicas


que el seguro social de la ley Nº 16.744 contempla; la función reproductiva del inválido
no encuentra tal cobertura, toda vez que dicho tratamiento no constituye una prestación
médica que tenga por objeto curar al paciente ni sanarlo de un síntoma de una secuela
causada por el accidente que le produjo la incapacidad laboral permanente. (Ordinario
Nº 32.352 de 22 de mayo de 2012, Superintendencia de Seguridad Social).

h) Readecuación del puesto de trabajo: No está contemplada como tal en la ley Nº 16.744
ni en sus reglamentos; sin embargo, tratándose de trabajadores a quienes se les hubiere
diagnosticado una enfermedad de origen profesional, podría disponerse cambio de faena.
(Ordinario Nº 45.260 de 12 de noviembre de 2004, Superintendencia de Seguridad
Social).

i) Gastos de traslado: Los gastos de traslado, dentro de los que se debe considerar la
repatriación y de emigración, son reembolsables siempre y cuando se contare con una
certificación médica que indicase que el tripulante accidentado, por la naturaleza de las
lesiones que presenta, debe viajar necesariamente en avión para recibir prestaciones
médicas. (Ordinario Nº 29.920 de julio de 2002, Superintendencia de Seguridad Social).

5. PRESTACIONES ECONÓMICAS

Las prestaciones económicas del seguro social de la ley Nº 16.744 tienen por objeto
reemplazar las rentas de actividad del accidentado o enfermo profesional. Por consiguiente,
debe existir continuidad de ingresos entre remuneraciones y subsidio o pensión, o entre
subsidio y pensión. Surge para el trabajador el derecho a recabarlas cuando por un
diagnóstico médico se determina que presenta una incapacidad temporal o permanente para
trabajar. Así lo establece el artículo 1º del D.S. Nº 109 de 1968, del MTPS.

61
Con el fin de determinar las prestaciones que en cada caso corresponden, la ley Nº 16.744
las divide en función de los efectos que provocan los accidentes del trabajo y enfermedades
profesionales, siendo este el orden en que las trataremos a continuación.

5.1. Subsidios

Se otorgan en caso que el infortunio laboral produzca una incapacidad temporal para
trabajar. De acuerdo con el artículo 2º del D.S. Nº 109, se considerará incapacidad temporal
toda aquella provocada por accidente del trabajo o enfermedad profesional, de naturaleza o
efectos transitorios, que permita la recuperación del trabajador y su reintegro a sus labores
habituales. No será necesario graduar la incapacidad temporal; y en tanto ella subsista, el
trabajador sólo tendrá derecho a las prestaciones médicas y a subsidio, con arreglo al párrafo
III del Título V de la ley Nº 16.744.

Para generar el pago de subsidios es preciso contar con una indicación médica por parte
del organismo administrador, de modo que para los efectos de este sistema no se requiere de
la emisión de licencias médicas.

5.1.1. Cálculo del subsidio

El artículo 30 de la ley Nº 16.744 hace aplicables para el cálculo del subsidio, las normas
contenidas en los artículos 3º, 7º, 8º, 10, 11, 17, 19 y 22 del D.F.L. Nº 44 de 1978, del MTPS,
siendo su monto reajustable en la misma oportunidad y porcentajes en que se incremente el
sueldo en virtud de leyes generales o por aplicación de convenios colectivos de trabajo. En
la práctica sólo se aprecian incrementos del subsidio por esta última vía.

Las normas anotadas establecen que el cálculo del subsidio se hará promediando la renta
neta, el subsidio o ambos, devengados por el trabajador en los últimos tres meses calendario,
entendiéndose por renta neta la remuneración imponible del trabajador excluidos los
impuestos que la graven y las cotizaciones de seguridad social.

En caso de accidentes en que el trabajador no registre cotizaciones suficientes para enterar


los meses a promediar, se considerará para estos efectos la remuneración mensual neta
resultante de la establecida en el contrato de trabajo, las veces que sea necesario. El subsidio
de cesantía se exceptúa de la base de cálculo.

Las remuneraciones ocasionales o que correspondan a períodos de mayor extensión que un


mes, tales como gratificaciones, bonificaciones o aguinaldos de Navidad o Fiestas Patrias,
no se considerarán para la determinación de la base de cálculo del subsidio.

Acorde con el principio de automaticidad de las prestaciones, el MTPS establece que el


monto del subsidio se determinará sobre las remuneraciones o rentas imponibles que el
afiliado esté percibiendo o haya percibido en los períodos de pago que correspondan,
independientemente de si se han o no hecho cotizaciones sobre ellas en el sistema de seguro
social de la ley Nº 16.744 con arreglo a lo dispuesto en el artículo 56 de la misma ley.

62
5.1.2. Duración del subsidio

Durante el período en que el asegurado goce de subsidio se considerará como activo en la


respectiva institución de previsión social, disfrutando de todos los beneficios que rijan en ella.

De acuerdo con el artículo 31 de la ley Nº 16.744, el subsidio se pagará durante toda la


duración del tratamiento, desde el día que ocurrió el accidente o se comprobó la enfermedad,
hasta la curación del afiliado o su declaración de invalidez. Con todo, su duración máxima
será de 52 semanas, prorrogables por otras 52 semanas cuando sea necesario para un mejor
tratamiento de la víctima o para atender a su rehabilitación; si al cabo de las 52 semanas o de
las 104 en su caso, no se hubiere logrado la curación y/o la rehabilitación de la víctima, se
presumirá que presenta un estado de invalidez.

Estos plazos máximos para el pago de subsidios son distintos a los establecidos en el
sistema previsional común de salud, en el cual se establece una duración máxima de 52
semanas de subsidio, ampliable a 6 meses y, cumplidas las 78 semanas el trabajador debe
someterse a controles cada tres meses.46

5.1.3. Sanción especial

De acuerdo con el artículo 33 de la ley Nº 16.744, si el accidentado o enfermo se negare a


seguir el tratamiento o dificultare o impidiere deliberadamente su curación, se podrá
suspender el pago del subsidio a pedido del médico tratante y con el visto bueno del jefe
técnico correspondiente. El afectado podrá reclamar en contra de esta resolución ante el Jefe
del Área respectiva del Servicio de Salud, de cuya resolución, a su vez, podrá apelar ante la
Comisión Médica de Reclamos de Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales.

JURISPRUDENCIA RELACIONADA:

a) Organismo obligado: Respecto del cambio de organismo administrador, si se trata de


accidentes del trabajo, las prestaciones médicas y económicas deben ser otorgadas por
el organismo administrador al que se encuentre afiliada la entidad empleadora al
momento de ocurrir el accidente. (Ordinario Nº 36.058 de 10 de septiembre de 2004,
Superintendencia de Seguridad Social).

b) Duración: No es posible prorrogar por sobre las 104 semanas el reposo médico, por
cuanto la norma contenida en el artículo 31 de la ley Nº 16.744 es de orden público, por
lo que debe interpretarse y aplicarse en su sentido estricto. (Ordinario Nº 22.863 de 17
de mayo de 2005, Superintendencia de Seguridad Social).

c) Procedencia en funciones especiales: El subsidio por incapacidad temporal se paga al


Concejal en razón de los días de reposo que, a juicio del médico tratante, sean necesarios
para restablecer su salud, con independencia del número de días en que estuvo impedido
de asistir a las sesiones que determine el Concejo; ello, por cuanto la asignación mensual

46
Véase el artículo 30 del D.S. Nº 3 de 1983, del Ministerio de Salud.

63
se determina anualmente, sin condicionarla a su asistencia a dichas sesiones. (Ordinario
Nº 26.820 de 9 de junio de 2005, Superintendencia de Seguridad Social).

d) Actos propios: Se reitera a una Mutualidad que si considera que el trabajador presenta
un estado de incapacidad temporal y le otorga reposo, no puede negarse posteriormente
a pagarle el subsidio respectivo y emitir una licencia médica retroactiva para que en
virtud del artículo 77 bis de la ley Nº 16.744 el régimen común pague dicho beneficio.
(Ordinario Nº 30.165 de 16 de julio de 2002, Superintendencia de Seguridad Social).

e) Información para cálculo del subsidio: Las Mutualidades de Empleadores no pueden


excusarse del no pago de subsidios, a pretexto de no contar con los antecedentes
necesarios para el cálculo pertinente. (Ordinario Nº 29.322 de 22 de junio de 2005,
Superintendencia de Seguridad Social).

f) Automarginación: La marginación voluntaria de la cobertura de la ley Nº 16.744 no


comprende los subsidios, y las únicas excepciones a esta regla las constituyen las
contempladas en el artículo 33 de la ley Nº 16.744. (Ordinario Nº 24.843 de 17 de julio
de 2000, Superintendencia de Seguridad Social).

g) Identificación del beneficiario: Si bien es indispensable la identificación del beneficiario


para el cobro de una prestación, no existe norma legal que, para efectos del pago de las
prestaciones derivadas de la ley Nº 16.744, señale que el titular únicamente se podrá
identificar con su cédula de identidad. El pasaporte es un documento oficial, que
contiene la identificación de su titular y por tanto, en sí mismo, es suficiente para efectos
de individualizar al correspondiente beneficiario. (Ordinario Nº 887 de 7 de enero de
2013, Superintendencia de Seguridad Social).

h) Continuidad entre subsidio e indemnización global: El subsidio por incapacidad laboral


constituye una prestación que reemplaza la remuneración del trabajador durante los
períodos en que presenta incapacidad temporal, por ende, no corresponde que se le pague
este beneficio cuando se le ha determinado una incapacidad presumiblemente
permanente, como ocurre en este caso, máxime si por dicha pérdida de capacidad de
ganancia se le concedió la indemnización global correspondiente. (Ordinario Nº 59.744
de 14 de septiembre de 2012, Superintendencia de Seguridad Social).

i) Cálculo de subsidios: Interpretando los artículos 7º y 10 del D.F.L. Nº 44 de 1978, del


Ministerio del Trabajo y Previsión Social, mediante circular Nº 1.651 de 1998, se ha
establecido que son remuneraciones ocasionales las que corresponden a períodos de
mayor extensión a un mes, como la gratificación que se paga una vez al año y las que se
pagan sólo en las ocasiones o fechas previstas en el contrato de trabajo, como las de
Fiestas Patrias y Navidad, bono de vacaciones, bono de escolaridad de marzo, etc., de
manera que el aludido bono de vacaciones tampoco debió incluirse en el cálculo de sus
beneficios. (Ordinario Nº 2.013 de 8 de abril de 2010, Superintendencia de Seguridad
Social).

j) Descuentos de créditos sociales: Conforme a lo dispuesto en el artículo 22 de la ley


Nº 18.833, las Cajas de Compensación deben cobrar lo adeudado por crédito social
64
mediante descuentos de la remuneración de los trabajadores. Al tenor de lo establecido
en dicha norma, el descuento sólo puede realizarse sobre la remuneración del trabajador,
no estando jurídicamente habilitadas las Cajas a hacerlo respecto a los subsidios por
incapacidad laboral que se generan cuando un trabajador está con licencia médica.
(Ordinario Nº 50.844 de 9 de agosto de 2012, Superintendencia de Seguridad Social).

k) Cotizaciones en goce de subsidio: No corresponde cotizar para el seguro social de la ley


Nº 16.744 respecto del período en que el trabajador está con subsidio por incapacidad
laboral, ya sea por una dolencia de origen común o de etiología profesional. (Ordinario
Nº 77.469 de 30 de noviembre de 2012, Superintendencia de Seguridad Social).

5.2. Prestaciones por invalidez

La regulación normativa se encuentra en los artículos 34 a 42, y artículos 52 a 64 de la ley


Nº 16.744, y reglamentada en los artículos 68 a 70 del D.S. Nº 101 de 1968, del MTPS.

La invalidez es el estado derivado de un accidente del trabajo o una enfermedad profesional,


que produce una incapacidad presumiblemente permanente, de naturaleza irreversible, aun
cuando deje en el trabajador una capacidad residual de trabajo que le permita continuar en
actividad.

Dependiendo del porcentaje de pérdida de capacidad de ganancia fijado al trabajador en la


correspondiente evaluación de invalidez, nacerá su derecho a las siguientes prestaciones:

1) Invalidez parcial

La presenta quien haya sufrido una disminución de su capacidad de ganancia,


presumiblemente permanente, igual o superior a un 15% e inferior a un 70%. También se
considera inválido parcial a quien sufra un accidente del trabajo que sin incapacitarlo para el
trabajo, le produzca una mutilación importante o una deformación notoria.

Dará derecho al trabajador a una prestación económica llamada indemnización global,


cuando la pérdida de capacidad de ganancia es igual o superior a un 15% e inferior a un 40%.
La indemnización global será por un monto equivalente a 1,5 sueldos base como mínimo y
15 sueldos base como máximo, según el grado de invalidez asignado.

Si la pérdida de capacidad de ganancia es igual o superior a un 40% e inferior a un 70%,


el trabajador tendrá derecho a una pensión por invalidez parcial por un monto equivalente al
35% de su sueldo base.

2) Invalidez total

Corresponde a quien haya sufrido una disminución de su capacidad de ganancia,


presumiblemente permanente, igual o superior a un 70%, caso en el cual tiene derecho a
una pensión por invalidez total por el 70% de su sueldo base.

65
3) Gran invalidez

Está referida a quien requiere del auxilio de otras personas para realizar los actos
elementales de su vida. Mientras permanezca en este estado tiene derecho a un suplemento
de pensión equivalente al 30% de su sueldo base.

5.2.1. Cálculo de indemnización global y pensión

La base de cálculo para todas estas prestaciones es el sueldo base mensual del trabajador,
representado por el promedio de las remuneraciones o rentas, sujetas a cotización, excluidos
los subsidios, percibidas por el afiliado en los últimos seis meses, inmediatamente anteriores
al accidente o al diagnóstico médico en caso de enfermedad profesional.

Los montos de las pensiones se aumentarán en un 5% por cada uno de los hijos que le
causen asignación familiar al pensionado, en exceso sobre dos, sin perjuicio de las
asignaciones familiares que correspondan. En ningún caso, esas pensiones podrán exceder
del 50%, 100% o 140% del sueldo base, según sean por invalidez parcial, total, o gran
invalidez, respectivamente. La cuantía de la pensión será disminuida o aumentada cada vez
que se extinga o nazca el derecho a los suplementos señalados.

5.2.2. Suspensión del pago de pensión

Los organismos administradores podrán suspender el pago de las pensiones a quienes se


nieguen a someterse a los exámenes, controles o prescripciones que les sean ordenados; o
que rehúsen, sin causa justificada, a someterse a los procesos necesarios para su
rehabilitación física y reeducación profesional que les sean indicados. El interesado podrá
reclamar de la suspensión ante la Comisión Médica de Reclamos de Accidentes del Trabajo
y Enfermedades Profesionales.

5.2.3. Organismo obligado y sistema de concurrencias

En el caso de accidentes del trabajo, el organismo obligado a otorgar las prestaciones


económicas por invalidez será aquel en que se encontraba afiliado el trabajador a la fecha de
sufrir el accidente del trabajo.

Las pensiones e indemnizaciones causadas por enfermedades profesionales serán pagadas


en su totalidad, por el organismo administrador de la ley Nº 16.744 a que se encuentre
acogida la víctima al tiempo de adquirir el derecho a pensión o indemnización.

En este último caso, como una enfermedad profesional ha podido contraerse y generar una
invalidez producto de la exposición al riesgo que la genera en distintos empleadores —y
distintos organismos administradores— la ley contempla un sistema concurrencias, que se
basa en la contribución de cada organismo administrador a la prestación económica que deba
otorgarse.

66
Las concurrencias se calcularán en relación con el tiempo de cotizaciones existentes en
cada organismo administrador y en proporción al monto de la pensión o indemnización fijado
de acuerdo con las normas del seguro social de la ley Nº 16.744.

5.2.4. Evaluación de la invalidez

La declaración, evaluación, reevaluación y revisión de las incapacidades permanentes


serán de exclusiva competencia de los Servicios de Salud. Sin embargo, respecto de los
afiliados a las Mutualidades, la declaración, evaluación, reevaluación y revisión de las
incapacidades permanentes derivadas de accidentes del trabajo corresponderá a estas
instituciones. Las declaraciones de incapacidad permanente del accidentado o enfermo se
harán en función de su incapacidad para procurarse por medio de un trabajo proporcionado
a sus actuales fuerzas, capacidad y formación, una remuneración equivalente al salario o
renta que gana una persona sana en condiciones análogas y en la misma localidad.

Las declaraciones de incapacidad serán revisables por agravación, mejoría o error en el


diagnóstico y, según el resultado de estas revisiones, se concederá o terminará el derecho al
pago de las pensiones, o se aumentará o disminuirá su monto.

5.2.5. Cese de la pensión

El pensionado por accidente del trabajo o enfermedad profesional que cumpla la edad para
tener derecho a pensión dentro del correspondiente régimen previsional, entrará en el goce
de esta última de acuerdo con las normas generales pertinentes dejando de percibir la pensión
de que disfrutaba.

JURISPRUDENCIA RELACIONADA:

a) Cálculo de sueldo base: Se ha establecido de manera reiterada la necesidad de amplificar


a mes completo las remuneraciones que se consideran en el cálculo tanto de los subsidios
por incapacidad laboral, ya sea de origen común o profesional, como de las pensiones e
indemnizaciones del seguro de la ley Nº 16.744, cuando en alguno de los meses
considerados en sus bases de cálculo, las remuneraciones corresponden a menos de 30
días. Ello, por cuanto los beneficios previsionales indicados tienen por finalidad
reemplazar la remuneración que deja de percibir el trabajador producto de la
contingencia que lo afecta. (Ordinario Nº 40.918 de 26 de agosto de 2005,
Superintendencia de Seguridad Social).

b) Cálculo de sueldo base 2: Para el cálculo del sueldo base de un trabajador no eventual,
que no recibió remuneración por algún día de un mes determinado y no devengó subsidio
por incapacidad laboral temporal por ese día, el hecho de no proyectar la remuneración
efectivamente percibida a 30 días significaría que el sueldo base resultaría disminuido
y, como consecuencia de este hecho, también el monto de la indemnización global o de
la pensión, según correspondiera, lo que no ha podido estar en el ánimo del legislador
(ordinario Nº 23.773 de 18 de junio de 2004, Superintendencia de Seguridad Social).

67
c) Incremento por hijos: Para el cómputo de los hijos no procede contar por dos al hijo
inválido, aunque tenga derecho a asignación familiar al duplo. (Ordinario Nº 17.096 de
20 de abril de 2004, Superintendencia de Seguridad Social).

d) Derecho a pensión: La persona a quien le evaluaron una invalidez de origen laboral


después que hubiere cumplido la edad para pensionarse por vejez, no tiene derecho a
indemnización o pensión, a menos que hubiese seguido trabajando y sufra alguna
contingencia laboral (accidente o enfermedad) posterior o, en el caso que no haya
seguido trabajando, tendrá derecho a las prestaciones respectivas por aquellos siniestros
profesionales ocurridos con anterioridad y —en el caso de pensión— sólo por el período
que se extiende hasta cuando haya cumplido la edad para pensionarse por vejez.
(Ordinario Nº 9.994 de 16 de febrero de 2007, Superintendencia de Seguridad Social).

e) Pensión de invalidez póstuma: Procede que se constituya una pensión de invalidez de la


ley Nº 16.744 en favor del trabajador, toda vez que él efectuó en forma oportuna una
gestión útil dirigida a obtener el beneficio de pensión de invalidez, declarándose el grado
de incapacidad después de su muerte, esto es, cuando ya se había impetrado el derecho
respectivo. (Ordinario Nº 47.393 de 17 de diciembre de 2003, Superintendencia de
Seguridad Social).

f) Cálculo de sueldo base: En caso de aplicación del procedimiento de revisión de


incapacidades establecido en el artículo 63 de la ley Nº 16.744, especialmente por una
eventual agravación de una misma patología, la base de cálculo no puede ser otra que el
promedio de las últimas seis remuneraciones tenidas en consideración a la fecha del
diagnóstico primitivo o del primer diagnóstico, independientemente del hecho que
originalmente se haya asignado un porcentaje de incapacidad sin efecto pecuniario, es
decir, que no haya generado o dado derecho a beneficio pecuniario alguno. (Ordinario
Nº 38.802 de 14 de octubre de 2003, Superintendencia de Seguridad Social).

g) Cese de pensión: En caso de afiliados a alguna Administradora de Fondos de Pensiones,


corresponde aplicar la normativa contenida en el D.L. Nº 3.500 de 1980, en cuyo artículo
86 se establece que los afiliados que estén en goce de pensión de la ley Nº 16.744, al
cumplir la edad para pensionarse por vejez, cesarán de percibir esta última pensión y
tendrán derecho a pensionarse de acuerdo con las disposiciones del citado decreto ley.
(Ordinario Nº 42.163 de 1 de agosto de 2009, Superintendencia de Seguridad Social).

h) Pensión por invalidez vitalicia: Si a la fecha de inicio de la pensión por invalidez


profesional el interesado ya había cumplido la edad para obtener pensión por vejez de
acuerdo con su régimen previsional, no será posible dar aplicación al artículo 53 de la
ley Nº 16.744, por lo que tendrá derecho a percibir simultáneamente ambos beneficios,
los que deberán ser compatibilizados, en conformidad con el D.L. Nº 1.026 de 1975,
siendo en este caso de carácter vitalicio la pensión de invalidez del sistema de la ley
Nº 16.744. (Ordinario Nº 7.893 de 1998, Superintendencia de Seguridad Social).

i) Compatibilidad de pensiones de invalidez: De acuerdo con lo prescrito por el artículo 12


del D.L. Nº 3.500 de 1980, las pensiones de invalidez y sobrevivencia que se establecen
en ese cuerpo legal no comprenden las causadas y reguladas de acuerdo a la ley
68
Nº 16.744 y serán incompatibles con éstas. Dicha incompatibilidad se refiere a la
improcedencia de conceder las pensiones de dicho decreto ley cuando ya se ha otorgado
una de la ley Nº 16.744. Por lo tanto, existe compatibilidad entre una pensión de
invalidez del D.L. Nº 3.500 de 1980 y una pensión de invalidez de la ley Nº 16.744, si
ésta se constituye con posterioridad a la primera. (Ordinario Nº 13.938 de 2001,
Superintendencia de Seguridad Social).

j) Organismo obligado en caso de cesantía: El organismo obligado al pago de los


beneficios pecuniarios de la ley Nº 16.744 es aquel al que el empleador del trabajador
evaluado haya estado afiliado a la fecha de inicio de la incapacidad y, si a dicha data
estuviere cesante, el de última afiliación. Para determinar el organismo administrador
obligado a constituir las prestaciones económicas que procedan, hay que tener en
consideración la fecha de la resolución de evaluación, salgo que en ella se fije la fecha
de inicio de la incapacidad. (Ordinario Nº 40.306 de 27 de junio de 2013,
Superintendencia de Seguridad Social).

k) Prestación única: Por un mismo infortunio del trabajo no resulta procedente que el
trabajador perciba dos beneficios distintos, indemnización y pensión, cuando se trata del
mismo proceso de evaluación. En este caso, al revisar la declaración de invalidez del
interesado conforme al artículo 63 de la ley Nº 16.744 se le fijó un 27,5% de incapacidad
de ganancia, por lo que se le pagó la correspondiente indemnización; el interesado
reclamó en contra de esa resolución ante la Superintendencia de Seguridad Social,
entidad que le fijó en un 40% su pérdida de capacidad de ganancia, por lo que solo
corresponde constituir una pensión por invalidez parcial. (Ordinario Nº 60.128 de 9 de
septiembre de 2014, Superintendencia de Seguridad Social).

5.3. Prestaciones por supervivencia

La regulación normativa se encuentra en los artículos 43 a 50 de la ley Nº 16.744, y


reglamentada en los artículos 55 a 61 del D.S. Nº 101 de 1968, del MTPS.

El supuesto básico para el nacimiento de estas prestaciones es la muerte del trabajador


accidentado en el trabajo, enfermo profesional, o bien del inválido a consecuencia de estas
contingencias.

5.3.1. Beneficiarios de pensión por supervivencia:

i) La cónyuge sobreviviente mayor de 45 años o la inválida de cualquier edad, quien tendrá


derecho a una pensión vitalicia equivalente al 50% de la pensión básica que percibía en el
momento de la muerte el trabajador pensionado. En caso que la cónyuge sobreviviente fuere
menor de 45 años, tendrá derecho a una pensión de supervivencia por el período de un año,
el que se prorrogará por todo el tiempo durante el cual mantenga a su cuidado hijos
matrimoniales que le causen asignación familiar. Si al término del plazo o de su prórroga
hubiere cumplido los 45 años de edad, la pensión se transforma en vitalicia. Cesa el derecho
de la cónyuge si contrajere nuevas nupcias, pudiendo solicitar el pago por una sola vez de su
pensión correspondiente a dos años de ella.

69
ii) La madre de los hijos no matrimoniales del causante, soltera o viuda, que hubiere estado
viviendo a sus expensas hasta el momento de su muerte, tendrá también derecho a una
pensión equivalente al 30% de la pensión básica que le habría correspondido a la víctima si
se hubiere invalidado totalmente o de la pensión básica que perciba en el momento de la
muerte, sin perjuicio de las pensiones que correspondan a los demás derecho habientes. Esta
pensión se otorga en el mismo plazo y bajo las mismas condiciones que la de viudez y no es
excluyente de ella.

iii) El viudo inválido que haya vivido a expensas de la cónyuge fallecida tiene derecho a
pensión en las mismas condiciones que la viuda inválida.

iv) Cada uno de los hijos del causante, menores de 18 años de edad o mayores y hasta los
24 años, o inválidos de cualquier edad que sigan estudios regulares secundarios, técnicos o
superiores, tienen derecho a una pensión equivalente al 20% de la pensión básica que le
habría correspondido a la víctima o de la que percibía a la fecha de su muerte.

v) A falta de todos los anteriores, tienen derecho a pensión de supervivencia los


ascendientes y demás descendientes del causante que fueran causantes de asignación familiar,
en un monto similar al que corresponde a los hijos. Los descendientes tendrán derecho a la
pensión hasta el último día del año en que cumplan 18 años de edad. Y si los descendientes
del afiliado carecieren de padre y madre, tendrán derecho a la pensión señalada aumentada
en un 50%; en estos casos las pensiones podrán ser entregadas a las personas o instituciones
que los tengan a su cargo.

En ningún caso las pensiones por supervivencia podrán exceder en su conjunto del 100%
de la pensión total que habría correspondido a la víctima si se hubiere invalidado totalmente
o de la pensión total que percibía en el momento de la muerte, excluido el suplemento de
gran invalidez, si lo hubiere. Estas reducciones se harán a cada beneficiario a prorrata de sus
respectivas cuotas, las que acrecerán proporcionalmente dentro de los límites respectivos a
medida que alguno de los beneficiarios deje de tener derecho a pensión o fallezca.

La circunstancia de vivir a expensas del causante la madre de los hijos no matrimoniales,


y a expensas de la causante el viudo inválido, debe ser acreditada mediante informe de una
asistente social del organismo administrador.

5.3.2. Cuota mortuoria

Si el causante estaba afiliado al Antiguo Sistema de Pensiones: las personas que hubieran
pagado los gastos funerarios del causante son beneficiarios de la cuota mortuoria, también
llamada asignación por muerte, en los términos del D.F.L. Nº 90 de 1978, del MTPS, cuyo
monto máximo es de 3 Ingresos Mínimos no Remuneracionales vigentes a la fecha del
fallecimiento del causante y pueden acceder a esta prestación el cónyuge, hijo, padre o madre
del causante. En los demás casos sólo es posible acceder al reembolso de los gastos
efectivamente realizados por el funeral del causante. Este beneficio es con cargo a la
respectiva entidad previsional (hoy el Instituto de Previsión Social).

70
Si el causante estaba afiliado al Nuevo Sistema de Pensiones del D.L. Nº 3.500 de 1980:
la asignación por muerte o cuota mortuoria consiste en el retiro del equivalente a 15 Unidades
de Fomento con cargo a la respectiva cuenta de capitalización individual y de acuerdo con el
artículo 88 del D.L. Nº 3.500 tiene derecho a esta prestación quien, unido o no por vínculo
de matrimonio o parentesco con el afiliado fallecido, acredite haberse hecho cargo de los
gastos del funeral. Si quien hubiere hecho estos gastos fuera una persona distinta del cónyuge,
hijos o padres del afiliado fallecido, solo tendrá derecho al retiro hasta la concurrencia del
monto efectivo de su gasto, con el límite de 15 Unidades de Fomento, quedando el saldo
hasta completar dicha cifra a disposición del o de la cónyuge sobreviviente, y a falta de éste,
de los hijos o los padres del afiliado.

5.3.3. Organismo obligado

Las pensiones por supervivencia siguen la regla general antes mencionada, en orden a que
debe constituirlas el organismo administrador en que hubiere estado afiliado el trabajador a
la fecha de sufrir su accidente del trabajo o de inicio de su invalidez indemnizable por causa
de enfermedad profesional.

JURISPRUDENCIA RELACIONADA:

a) Vivir a expensas del causante: El viudo de una trabajadora fallecida por un siniestro de
origen laboral tendrá derecho a una pensión de supervivencia, siempre que reúna las
condiciones de ser inválido y de que haya vivido a expensas de su cónyuge. En el caso
consultado, el viudo no cumple con las condiciones de invalidez y dependencia
económica de la cónyuge, pues se detecta en el informe social preparado por la
Mutualidad que se encontraría laboralmente activo y no exhibe discapacidades que lo
invaliden, razones que llevan a concluir que no procede que le sea otorgado el beneficio
económico que reclama. (Ordinario Nº 76.674 de 18 de noviembre de 2014,
Superintendencia de Seguridad Social).

b) Vivir a expensas del causante 2: Es posible concluir que una madre de hijo natural —
no matrimonial— vive a expensas del causante cuando la principal forma de
sustentación son los ingresos que éste le proporciona, sin que la ley haya exigido que no
disfrute de alguna renta u otro beneficio económico. (Ordinario Nº 9.840 de 22 de marzo
de 2000, Superintendencia de Seguridad Social).

c) Causantes de asignación familiar: El requirente y su cónyuge no cumplen con los


requisitos habilitantes para ser causantes de asignación familiar, por lo que no es
procedente constituir pensiones de supervivencia por la muerte de su hijo. (Ordinario
Nº 4.197 de 21 de enero de 2013, Superintendencia de Seguridad Social).

d) Compatibilidad de pensiones: Existe compatibilidad absoluta entre la pensión por


viudez y la pensión por invalidez de la viuda, ambas de la ley Nº 16.744, pues el origen
de las mismas obedece a causas diferentes. (Ordinario Nº 5.440 de 1989,
Superintendencia de Seguridad Social).

71
CAPÍTULO IV PREVENCIÓN DE RIESGOS LABORALES

"El piso de la planta baja de las fábricas, establecimientos industriales o locales de trabajo,
será de concreto de dosificación mínima de una parte de cemento, cuatro partes de arena y
ocho de piedra chancada o ripio, y tendrá a lo menos diez centímetros de espesor.

El piso llevará tarimado de madera en el lugar correspondiente al estacionamiento de cada


obrero, durante el trabajo.

La Dirección General del Trabajo podrá calificar aquellas industrias que, por su naturaleza,
no se presten para tener el piso exigido en el inciso anterior". 47

Esta antigua cita es particular, por el tipo de exigencias que contiene y nos sirve para
ilustrar la especialización y gran dinamismo de las normas que trataremos en este capítulo.
El Derecho de la Prevención de Riesgos ha venido surgiendo en modelos comparados como
disciplina independiente del Derecho del Trabajo y del Derecho de la Seguridad Social, en
razón de estar inspirado en finalidades especiales, vinculadas a la protección de la seguridad
y salud laboral, lo que procura desde una perspectiva absolutamente técnica, y que exige
conocimientos científicos y técnicos que le dan contenido particular. Además, el Derecho de
la Prevención de Riesgos permite extender las normas protectoras sobre seguridad y salud en
el trabajo a categorías de trabajadores dependientes que se rigen por estatutos distintos del
Código del Trabajo (funcionarios públicos, funcionarios municipales, incluso las fuerzas
armadas y de orden) y a los trabajadores independientes, no existiendo buenas razones para
que exista un estándar distinto en cada caso, siendo que en todos ellos interesa resguardar la
vida y salud de la persona que trabaja, entre otras garantías fundamentales que señalamos en
su momento. Comenzaremos por señalar algunos conceptos básicos relacionados al tema.

1. CONCEPTOS BÁSICOS

1.1. Prevención de Riesgos

Para entender la forma en que se regula en nuestra legislación la prevención de riesgos


laborales, es útil recordar la historia de la ley Nº 16.744, en que encontramos los siguientes
antecedentes48:

47
Artículo 11 del D.S. Nº 655 de 1941, sobre Reglamento de Higiene y Seguridad Industriales, derogado por
el D.S. Nº 745 de 1992, a su turno también derogado por el D.S. Nº 594 de 1999, todos del Ministerio de Salud.
48
www.bcn.cl.

72
— "El proyecto que se somete a la consideración del Honorable Congreso contempla como
estimulante de la prevención, rebajas o recargos de la cotización para aquellas empresas
que implanten medidas especiales de prevención o para aquellas otras que ofrezcan
condiciones insuficientes de prevención, higiene y seguridad. Estos recargos y rebajas sí
que son verdaderos estímulos para la prevención, desde el momento que tanto unos como
otros implican, para la empresa de que se trata, una obligación distinta, perjudicada o
mejorada en relación con las demás empresas de la misma actividad. Estas rebajas y
recargos no complicarán los procedimientos administrativos desde el momento que se
aplicarán o concederán al margen del proceso de recaudo de cotizaciones. Y significarán,
en otros términos, una contribución a la prevención por parte de los organismos
administradores cuando concedan una rebaja, o una sanción para las empresas que no
adopten las medidas de prevención higiene y seguridad que le sean prescritas, cuando
apliquen un recargo. (Mensaje Presidencial, p. 8).

— "El criterio anteriormente expuesto es exactamente opuesto al que se aplica en la


actualidad, pues hoy día las instituciones aplican para el cobro de las primas las técnicas
propias de los seguros mercantiles a prima fija, esto es, aplican una cotización o prima
diferenciada, pero fija, esto es, no movible, en cuya virtud las primas son diferentes según
sean las actividades a que se dediquen las empresas, pero, con absoluta prescindencia de
su situación real y de las medidas que hubieren adoptado en materia de prevención de
riesgos, higiene y seguridad en el trabajo". (Informe Comisión Asistencia Médico Social e
Higiene, página 52).

El objetivo de la ley Nº 16.744 ciertamente fue incentivar la prevención de accidentes del


trabajo y enfermedades profesionales, lo que se estructuró en base a un sistema diferenciado
de cotizaciones basado en los riesgos que presentara la actividad de la empresa, lo que
distingue a las empresas de mayor riesgo, presunto para las que tienen una antigüedad menor
a dos años y efectivo para las demás.

El sistema de seguro social en este caso se centra en la manifestación del riesgo laboral,
vale decir, una vez que ocurre el accidente del trabajo o la enfermedad profesional se activan
las prestaciones del sistema, sean éstas económicas, médicas o rehabilitadoras, y desde el
punto de vista del empleador, el riesgo laboral efectivo determinará la futura cotización
adicional que deberá aportar al sistema. En nuestro medio institucional se asume este enfoque
para la prevención de riesgos; muestra de ello es la siguiente referencia contenida en la
Memoria Anual del Sistema Nacional de Seguridad y Salud Laboral del año 2013:
"Prevención de riesgos laborales / Para evitar que ocurra el accidente o se contraiga la
enfermedad profesional, la ley Nº 16.744 establece obligaciones en materia de prevención,
higiene y seguridad".49

Desde una perspectiva del Derecho de la Prevención de Riesgos, el sistema debiera estar
orientado a prevenir la ocurrencia de accidentes del trabajo y enfermedades profesionales,
pero también a prevenir la sola existencia de riesgos laborales, de manera que aun cuando no

49
Superintendencia de Seguridad Social, "Memoria Anual del Sistema Nacional de Seguridad y Salud Laboral.
2013", p. 14.

73
se manifestaran, debieran surgir consecuencias para quien no adopte medidas destinadas a
proteger eficazmente la vida y la salud de los trabajadores.

El Convenio 187 de la OIT, sobre Marco Promocional para la Seguridad y Salud en el


Trabajo, aborda en su artículo 2º ambos enfoques dentro de sus objetivos, el preventivo de
accidentes del trabajo y enfermedades profesionales en su numeral 1 y el que busca prevenir
la existencia de riesgos laborales en su numeral 2:

1. "Todo Miembro que ratifique el presente Convenio deberá promover la mejora continua
de la seguridad y salud en el trabajo con el fin de prevenir las lesiones, enfermedades y
muertes ocasionadas por el trabajo mediante el desarrollo de una política, un sistema y un
programa nacionales, en consulta con las organizaciones más representativas de
empleadores y de trabajadores".

2. "Todo Miembro deberá adoptar medidas activas con miras a conseguir de forma
progresiva un medio ambiente de trabajo seguro y saludable mediante un sistema nacional
y programas nacionales de seguridad y salud en el trabajo, teniendo en cuenta los principios
recogidos en los instrumentos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)
pertinentes para el marco promocional para la seguridad y salud en el trabajo".

El primero de estos objetivos ciertamente lo cumple el seguro social de la ley Nº 16.744.


Sobre el segundo, orientado a buscar un medio ambiente seguro y saludable, exento de
riesgos, solo tiene un carácter programático en Chile, puesto que según veremos más adelante
la ratificación del Convenio Nº 187 de la OIT en el año 2011 no se ha traducido en acciones
concretas.

El modelo europeo de protección de la seguridad y salud en el trabajo recoge esta doble


dimensión protectora, la de evitar la manifestación de los riesgos en los lugares de trabajo y
la de evitar los accidentes del trabajo y enfermedades profesionales. Dentro de las Directivas
de la Unión Europea sobre protección de la seguridad y salud en el trabajo, la más
significativa es la 89/391/CEE, relativa a la aplicación de las medidas para promover la
mejora de la seguridad y de la salud de los trabajadores en el trabajo, que contiene el marco
jurídico general en el que opera la política de prevención comunitaria. Define la prevención
como "el conjunto de disposiciones o de medidas adoptadas o previstas en todas las fases de
la actividad de la empresa, con el fin de evitar o de disminuir los riesgos profesionales"
(artículo 3, letra c) y más adelante establece como obligación general de los empresarios la
de "evitar los riesgos".

1.2. Seguridad en el Trabajo

Su campo de acción serán los riesgos de accidentes del trabajo, caracterizados por
presentarse en forma brusca e inesperada, siendo finalidad de las técnicas de seguridad la de
detectar, evitar o disminuir estos accidentes. Se centra por tanto en elementos mecánicos y
físicos presentes en los lugares de trabajo, los que analiza para conocer los factores de riesgo
y poder proponer medidas que los eviten. Es el caso de un edificio y sus instalaciones de

74
escaleras, eléctricas, de ventilación, iluminación y en general de la infraestructura necesaria
para que la empresa pueda funcionar.

Quienes se preocupan por la seguridad en el trabajo son los expertos en prevención de


riesgos, quienes conociendo los riesgos presentes en el recinto de trabajo podrán recomendar
la utilización de determinados equipos de protección personal.

El reglamento más importante —por su carácter general— sobre Seguridad en el Trabajo


vigente en Chile se encuentra contenido en el D.S. Nº 40 de 1969, del MTPS, sobre
Prevención de Riesgos Profesionales, que trata sobre los departamentos de prevención de
riesgos, las estadísticas de accidentes, el reglamento interno de higiene y seguridad, y la
obligación de informar de los riesgos laborales, también llamado "derecho a saber".

1.3. Higiene Industrial

Su objetivo es conocer y revisar las condiciones ambientales de un lugar de trabajo, para


controlar y prevenir las enfermedades profesionales, esto es, patologías que se adquieren
luego de un período de exposición más o menos prolongado a agentes o riesgos presentes en
los recintos de trabajo. Más recientemente se le llama "Salud en el Trabajo", poniendo el
énfasis en el trabajador como destinatario de las acciones que la promueven.

El cuerpo reglamentario sobre Higiene Industrial por excelencia en Chile se contiene en el


D.S. Nº 594 de 1999, del Ministerio de Salud, que aprobó el Reglamento sobre Condiciones
Sanitarias y Ambientales Básicas en los Lugares de Trabajo, con normas particulares sobre
condiciones de construcción y sanitarias, provisión de agua potable, disposición de residuos,
servicios higiénicos y evacuación de aguas servidas, guardarropías y comedores, condiciones
ambientales generales.

1.4. Medicina del Trabajo

Es una especialidad médica que se dedica al estudio de las enfermedades y los accidentes
que se producen por causa o consecuencia de la actividad laboral, así como las medidas de
prevención que deben ser adoptadas para evitarlas o aminorar sus consecuencias.

Su campo de acción es en el interior de la empresa, aplicado a todos los trabajadores por


medio de ejercicios ocupacionales, exámenes de ingreso, vigilancia epidemiológica y
convenios con entidades externas para que lleven un control de los procesos con algún índice
de peligro que afecten la salud de los trabajadores, y así buscar diferentes métodos para
mantener un buen índice sobre la salud de los trabajadores de las empresas.

Tiene un rol importante en el diagnóstico precoz de las patologías asociadas al trabajo, a


fin de poder prevenirlas. En una mirada individual, realiza exámenes que permiten
diagnosticar en casos concretos las patologías laborales; en un ámbito colectivo, realiza
recopilaciones de datos con fines epidemiológicos, que permiten planificar y adoptar medidas
de prevención de riesgos laborales.

75
El Reglamento sobre Calificación y Evaluación de los Accidentes del Trabajo y las
Enfermedades Profesionales, aprobado por D.S. Nº 109 de 1968, del MTPS, es el cuerpo de
normas que contiene la regulación desde el Estado en materias vinculadas a la Medicina del
Trabajo.

1.5. Ergonomía

Se compone de un conjunto de técnicas de carácter multidisciplinario que buscan la


adaptación del trabajo a la persona, a través del diseño de puestos de trabajo que se ajusten a
las características del individuo que trabaja.

Es el caso de la organización del tiempo de trabajo a través de sistemas de turnos que


permitan evitar alteraciones en la salud de los trabajadores, y que al mismo tiempo logre
mayor grado de productividad y eficacia en la actividad laboral.

2. PREVENCIÓN DE RIESGOS LABORALES DESDE EL ESTADO Y LOS ORGANISMOS


ADMINISTRADORES

2.1. El Estado fiscaliza, no ejecuta actividades directas


en prevención de riesgos

El Título VII de la ley Nº 16.744 trata de la Prevención de riesgos profesionales, dedicando


los artículos 65 a 71 a esta materia, la que es reglamentada por el D.S. Nº 40 de 1969 del
MTPS.

En lo que toca a las obligaciones y responsabilidades que se asignan al Estado, se establece


que "corresponderá al Servicio Nacional de Salud —hoy Servicios de Salud 50 — la
competencia general en materia de supervigilancia y fiscalización de la prevención, higiene
y seguridad de todos los sitios de trabajo, cualesquiera que sean las actividades que en ellos
se realicen" (artículo 65) y, en lo pertinente, entrega también a los Servicios de Salud la
fiscalización de la calidad de las actividades de prevención que realicen los organismos
administradores, sin distinguir entre la administración por entidades privadas y del Estado,
actualmente desarrollada por el Instituto de Seguridad Laboral.

Sin embargo, el D.S. Nº 40 precisa que la labor fiscalizadora de la prevención de riesgos


por parte de los Servicios de Salud se hará "en particular (a) las Mutualidades de Empleadores,
y las empresas de administración delegada", dejando fuera al Instituto de Seguridad Laboral,
y dedica diversos preceptos a las acciones concretas que deben ser realizadas por estas
entidades (artículo 2º). Se establece, en consecuencia, un marco normativo en que el Estado
sólo fiscaliza la tarea preventiva de los organismos administradores y las entidades
empleadoras, con exclusión del mismo en su calidad de organismo administrador del sistema.

50
La terminología actualizada en esta materia la contiene el D.S. Nº 101 de 1968, del Ministerio del Trabajo y
Previsión Social.

76
También se consigna en la ley Nº 16.744 la obligación de las empresas o entidades
empleadoras de implantar todas las medidas de higiene y seguridad en el trabajo que les
prescriban el Servicio de Salud respectivo, o en su caso el organismo administrador; la
sanción por el incumplimiento se aplica conforme al procedimiento de multas y sanciones
previsto en el Código Sanitario y en las demás disposiciones legales, dentro de las que se
cuenta el recargo de la cotización adicional que puede aplicar el organismo administrador. Y
el Servicio de Salud está facultado para clausurar fábricas, talleres, minas o cualquier sitio
de trabajo que signifique un riesgo inminente para la salud de los trabajadores o de la
comunidad (artículo 68).

Rigen en la aplicación de sanciones por parte del Servicio de Salud las normas contenidas
en el Libro X, Títulos I, II y III del Código Sanitario. Su artículo 174 establece un rango de
multas de 1/10 a 1.000 Unidades Tributarias Mensuales que se elevan al doble en caso de
reincidencia, la clausura de establecimientos o recintos y la cancelación de la autorización de
funcionamiento en su caso.

El ejercicio de estas facultades por parte del Servicio de Salud es sin perjuicio "de las
demás disposiciones legales" que rijan en la materia, y desde luego el mismo precepto legal
expresa que el organismo administrador puede además aplicar un recargo en la cotización
adicional, acorde con su facultad legal (artículo 16 inciso 2º de la ley Nº 16.744), lo que no
obsta al ejercicio de las atribuciones fiscalizadoras con que cuentan otros organismos, como
es el caso de la Dirección del Trabajo conforme al artículo 184 inciso 4º del Código del
Trabajo, del Servicio Nacional de Geología y Minería de acuerdo con los artículos 590 y 592
del D.S. Nº 132 de 2002, del Ministerio de Minería sobre Reglamento de Seguridad Minera,
y de otros organismos fiscalizadores sectoriales.

Complementan estas normas los incisos 5º y 6º del artículo 184 del Código del Trabajo,
según los cuales la Dirección del Trabajo deberá poner en conocimiento del respectivo
organismo administrador de la ley Nº 16.744, todas aquellas infracciones o deficiencias en
materia de higiene y seguridad, que se constaten en las fiscalizaciones que se practiquen a
las empresas; copia de esta comunicación deberá remitirse a la Suseso. El referido organismo
administrador deberá, en el plazo de 30 días contado desde la notificación, informar a la
Dirección del Trabajo y a la Suseso, acerca de las medidas de seguridad específicas que
hubiere prescrito a la empresa infractora para corregir tales infracciones o deficiencias.

Corresponderá a la Suseso velar por el cumplimiento de esta obligación por parte de los
organismos administradores. Cabe destacar respecto de esta atribución, que aun cuando la
Suseso cuenta con funcionarios fiscalizadores, su labor no puede alcanzar los lugares de
trabajo pues estatutariamente no está considerado así; sólo pueden intervenir conociendo de
posibles infracciones o deficiencias a través de los organismos administradores. Lo mismo
ocurre con la aplicación de sanciones, las que no pueden ser aplicadas directamente a las
entidades empleadoras por la Suseso, siendo ello de resorte de los organismos
administradores, conforme se desprende del artículo 80 de la ley Nº 16.744.

Es importante destacar la disposición del artículo 191 del Código del Trabajo, que reconoce
las facultades amplias de la Dirección del Trabajo, quien puede controlar el cumplimiento de
las medidas básicas exigibles relativas al adecuado funcionamiento de instalaciones,
77
máquinas, equipos e instrumentos de trabajo. Vale decir, sus atribuciones están referidas a
las instalaciones en que se trabaja, mas no a los procesos ni a la forma en que se realiza el
trabajo, cuestión de toda lógica atento el perfil profesional del fiscalizador, que no siempre
se vincula con los procesos técnicos en que incide el trabajo.

Asimismo, el precepto anotado contiene una disposición de orden en cuanto a la actuación


de los distintos organismos fiscalizadores que pueden intervenir respecto de un mismo hecho,
pues establece en su inciso tercero que "cada vez que uno de los servicios facultados para
fiscalizar la aplicación de normas de higiene y seguridad, se constituya en visita inspectiva
en un centro, obra o puesto de trabajo, los demás servicios deberán abstenerse de intervenir
respecto de las materias que están siendo fiscalizadas, en tanto no se haya dado total término
al respectivo procedimiento".

La diversidad de entidades que intervienen en materia de fiscalización en la aplicación de


normas sobre seguridad y salud en el trabajo se aprecia en el siguiente gráfico:

Gráfico Nº 2

Mecanismos para garantizar la legislación nacional


(sistemas de inspección)

Fuente: Memoria Anual Sistema Nacional de Seguridad y Salud Laboral año 2013, Suseso.

78
Ante la dispersión de normas que se refieren a las facultades fiscalizadoras de los distintos
organismos que intervienen en materia de seguridad y salud en el trabajo, es posible
sistematizarlas como sigue51:

— La Dirección del Trabajo52:

• Fiscaliza el cumplimiento de las medidas básicas legalmente exigibles relativas al


adecuado funcionamiento de instalaciones, máquinas, equipos e instrumentos de trabajo.

• Fiscaliza y autoriza la reanudación de faenas en caso de accidentes del trabajo, dando


prioridad a los graves y fatales, y a aquellos en que esté involucrado un menor de 18 años de
edad.

• Controla la constitución y funcionamiento de los comités paritarios del sector privado.

• Efectúa visitas a los lugares de trabajo, pudiendo entregar instrucciones para la corrección
de la infracción hasta ordenar la suspensión inmediata de las labores que constituyan un
peligro inminente para la salud de los trabajadores.

• Otorgar a las micro y pequeñas empresas, de hasta 49 trabajadores, la posibilidad de


sustituir la multa por infracciones a normas de higiene y seguridad, por la participación en
un programa de asistencia al cumplimiento.

— La Superintendencia de Seguridad Social (Suseso)53:

• Interpreta la ley Nº 16.744 y sus reglamentos e imparte instrucciones sobre estas materias,
las que son obligatorias para los entes fiscalizados.

• Fiscaliza y controla a los organismos administradores del seguro social de la ley


Nº 16.744 en aspectos médicos, financieros, actuariales, jurídicos y administrativos; también
califica la legalidad y conveniencia de sus actuaciones en los casos que la ley establece.

• Fiscaliza la constitución y funcionamiento de los Comités Paritarios del Sector Público.

• Puede participar en estudios y preparación de proyectos de ley y reglamentos para el


perfeccionamiento del sistema de seguridad social.

• Controla el cumplimiento de normas, y de sus instrucciones y dictámenes, por parte de


las entidades fiscalizadas y de las que administran regímenes de seguridad social fiscalizados
por la Suseso.

51
Superintendencia de Seguridad Social, "Memoria Anual del Sistema Nacional de Seguridad y Salud Laboral.
2013", pp. 22-29.
52
D.F.L. Nº 2 de 1967, del Ministerio del Trabajo y Previsión Social.
53
Ley Nº 16.395 de 1966, modificada por la ley Nº 20.691 de 2013 (D.O. de 14 de octubre de 2013).

79
• Investiga las denuncias de irregularidades y fraudes en las entidades fiscalizadas.

• Puede desarrollar estudios económicos y financieros sobre las Mutualidades y el seguro


social de la ley Nº 16.744 y en materias médicas de esta ley.

• Resolver el contencioso administrativo sobre las pensiones, indemnizaciones y subsidios


por incapacidad laboral otorgados por los organismos administradores, como asimismo de
las cotizaciones adicionales que fijan a sus adherentes.

• Resuelve el contencioso administrativo sobre la calificación del origen de accidentes y


enfermedades, respecto del otorgamiento de los beneficios médicos por parte de los
organismos administradores.

• Puede realizar actividad de difusión de la seguridad social.

• Puede preparar proyectos de decretos sobre presupuesto del seguro social de la ley
Nº 16.744.

• Debe sistematizar y proponer la estandarización de la normativa sobre seguridad y salud


en el trabajo, para lograr su uniformidad, mediante revisiones periódicas.

• Debe administrar y mantener actualizado el Sistema Nacional de Información de


Seguridad y Salud en el Trabajo (Sisesat).

• Debe elaborar y publicar la Memoria Anual del Sistema Nacional de Seguridad y Salud
Laboral.

— Las Secretarías Regionales Ministeriales de Salud (Seremi)54:

• Supervigilan y fiscalizan la prevención, higiene y seguridad de todos los lugares de


trabajo.

• Fiscalizan la calidad de las actividades de prevención de riesgos laborales que realicen


los organismos administradores, las instalaciones médicas y la forma y condiciones de
prestaciones médicas otorgadas.

• Fiscalizan y autorizan la reanudación de faenas en caso de accidentes del trabajo, graves


y fatales.

• Examinan la legalidad y conveniencia de los reglamentos internos de higiene y seguridad.

• Mantienen un registro de expertos en prevención de riesgos profesionales.

54
Código Sanitario y ley Nº 16.744.

80
• Otorgan asesoría en materia de prevención de riesgos laborales a las empresas y a los
Comités Paritarios de Higiene y Seguridad de las empresas afiliadas al Instituto de Seguridad
Laboral.

• Pueden clausurar cualquier sitio de trabajo que signifique un riesgo inminente para la
salud de los trabajadores o de la comunidad.

— El Servicio Nacional de Geología y Minería (SERNAGEOMIN)55:

• Controla y fiscaliza el cumplimiento de las normas y exigencias establecidas en el


Reglamento de Seguridad Minera y de aquellas dictadas por el propio servicio en ejercicio
de sus facultades.

• Investiga los accidentes del trabajo con lesiones a las personas, daños graves a la
propiedad que estime conveniente. Investiga siempre los accidentes del trabajo fatales. Está
facultado para tomar declaraciones del hecho al personal involucrado y a la supervisión.

• Exige el cumplimiento de las acciones correctivas que resulten de las atribuciones


anteriores.

• Puede proponer la dictación de normas, instructivos, circulares y desarrollar todo tipo de


actividades de carácter preventivo, tendientes a optimizar los estándares de seguridad de la
industria extractiva minera.

• Califica a los expertos y monitores en prevención de riesgos que se desempeñarán en la


minería; determina la experiencia, materias y demás requisitos cuyo conocimiento deban
poseer los postulantes.

• Puede solicitar a las empresas mineras, cuando lo estime conveniente, el texto de los
reglamentos internos específicos de las operaciones críticas, que garanticen la integridad
física de los trabajadores, el cuidado de las instalaciones, equipos, maquinarias y del medio
ambiente, que estas deben elaborar, desarrollar y mantener.

• Puede promover la participación de los trabajadores en las actividades de prevención de


riesgos en las faenas mineras.

• Puede disponer el cierre temporal o indefinido, parcial o total de una faena minera, en los
casos en que a juicio del Servicio la empresa haya incurrido en infracciones graves, atendida
la naturaleza de la infracción y los perjuicios que se hayan ocasionado o se puedan causar.

Existen otras entidades fiscalizadoras sectoriales que también cuentan con facultades
especiales contenidas fundamentalmente en sus leyes orgánicas. Es el caso de la Dirección
General del Territorio Marítimo y de Marina Mercante (DIRECTEMAR), con el D.F.L.
Nº 292 de 1953 del Ministerio de Hacienda; el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) con la
ley Nº 18.755 de 1989; la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC), con la ley

55
D.S. Nº 132 de 2002, del Ministerio de Minería, sobre Reglamento de Seguridad Minera.

81
Nº 18.410 de 1985; la Dirección de Aeronáutica Civil (DGAC) con la ley Nº 16.752 de 1968;
la Comisión Chilena de Energía Nuclear (CCHEN) con la ley Nº 16.319 de 1965.

2.2. Actividades permanentes en prevención de riesgos

Las Mutualidades de Empleadores están obligadas a realizar actividades permanentes de


prevención de riesgos de accidentes del trabajo y enfermedades profesionales (artículo 3º del
D.S. Nº 40).

A estos efectos, deben contar con una organización estable que permita realizar en forma
permanente acciones sistematizadas de prevención en las empresas adheridas, para lo cual
dispondrán de registros por actividades acerca de la magnitud y naturaleza de los riesgos,
acciones desarrolladas y resultados obtenidos.

El personal a cargo de estas actividades deberá ser especializado en prevención de riesgos


y su idoneidad será calificada previamente por el Servicio de Salud respectivo, debiendo las
jefaturas generales y locales ser ejercidas por expertos en prevención de riesgos y contar con
personal especializado suficiente, contratado a tiempo completo, para asegurar que efectúen
una prevención satisfactoria en todas las empresas asociadas, entendiéndose que es suficiente
cuando a dicho personal le corresponda una proporción promedio individual no superior a 80
empresas afiliadas. Con esta norma se prohíbe en los hechos la prestación de servicios de
prevención de riesgos a través de empresas externas, a diferencia de modelos comparados en
que este servicio es prestado por entidades especializadas contratadas por los empleadores,
siendo su labor auditada por organismos independientes, como ocurre con el caso español.

Similares son las obligaciones de las Empresas con Administración Delegada, cuyas
actividades de prevención de riesgos serán de carácter permanente, efectivas, basadas en una
organización estable y si el Servicio de Salud respectivo comprueba incumplimiento de las
disposiciones anteriores o ineficiencia en los resultados, ello será causal suficiente para que
dicho Servicio solicite a la Suseso la revocación de la delegación (artículo 3º del D.S. Nº 40).

Una mayor certeza en torno a lo que debe entenderse por "actividades permanentes de
prevención de riesgos", que es la exigencia normativa que venimos comentando, la
encontramos en los Ordinarios Nº 6.203 y Nº 38.237 de 2005 de la Suseso, en los que ha
señalado que esta expresión "está referida a todas aquellas gestiones, procedimientos o
instrucciones que los organismos administradores deben realizar, dentro del marco legal y
reglamentario vigente, en relación con la naturaleza y magnitud del riesgo asociado a la
actividad productiva de sus entidades empleadoras afiliadas y que éstas deben implementar,
cuando corresponda, con el concurso de los Departamentos de Prevención de Riesgos
Profesionales y/o de los Comités Paritarios, según sea el caso, con independencia de la
ocurrencia o no de los siniestros de accidentes del trabajo o enfermedades profesionales".

82
2.3. Nueva institucionalidad derivada de la ratificación del
Convenio Nº 187 de la OIT

Con la ratificación en el año 2011 del Convenio Nº 187 de 2006, sobre Marco Promocional
de la Seguridad y Salud en el Trabajo, Chile se ha comprometido a crear las siguientes
instituciones:

1. Consejo consultivo para la Seguridad y Salud en el Trabajo

El D.S. Nº 19 de 2011, del MTPS, crea y regula el funcionamiento de un Consejo


Consultivo para la Seguridad y Salud en el Trabajo, cuya misión central es emitir opinión
sobre diversas materias relacionadas con la seguridad y salud en el trabajo.

El Consejo está integrado por cinco miembros nombrados por el Presidente de la República,
uno de los cuales deberá pertenecer o haber pertenecido a organizaciones de empleadores;
otro deberá pertenecer o haber pertenecido a organizaciones de trabajadores, contando ambos
con experiencia en la implementación de la normativa sobre seguridad y salud en el trabajo,
o en materia laboral o de previsión social, o en su promoción y protección. Los restantes tres
Consejeros deberán ser profesionales de reconocida experiencia y trayectoria en el ámbito de
la seguridad y salud en el trabajo, o en materia laboral o de previsión social, uno de los cuales
asumirá como Presidente del Consejo, a elección del Presidente de la República y mientras
cuente con su confianza.

Ha registrado una mínima actividad, dada la carencia en las demás instituciones que
integran el marco a implementar con la ratificación del Convenio Nº 187 de la OIT.

2. Comité de Ministros para la Seguridad y Salud en el Trabajo

El D.S. Nº 20 de 2011, del MTPS, establece un Comité de Ministros para la Seguridad y


Salud en el Trabajo.

El Comité debe asesorar de forma permanente, al Presidente de la República en la


formulación de lineamientos y Políticas de Seguridad y Salud en el Trabajo. Es presidido por
el Ministro del Trabajo y Previsión Social y estará integrado, además, por los Ministros de
Defensa Nacional, de Economía, Fomento y Turismo, de Salud, de Agricultura, de Minería
y de Transportes y Telecomunicaciones. En caso de ausencia o impedimento temporal, los
representantes titulares ante el Comité podrán ser reemplazados por sus subrogantes legales
o por quienes los Ministros titulares designen.

No existe un registro público de sesiones de este comité ni menos de acuerdos adoptados


en la materia.

83
3. Intendencia de Seguridad y Salud en el Trabajo

La ley Nº 20.691 (Diario Oficial de 14 de diciembre de 2013) asignó nuevas facultades


para la Suseso, acorde con la necesidad de focalizar la labor fiscalizadora en materia de
seguridad y salud en el trabajo, lo que hoy está a cargo de una Intendencia en la materia.

Destacan dentro de las atribuciones actuales de la Suseso (art. 2º de la ley Nº 16.395):

— Sistematizar y proponer la estandarización de la normativa sobre seguridad y salud en


el trabajo, para lograr su uniformidad, mediante revisiones periódicas (letra f).

— Administrar y mantener actualizado el Sistema Nacional de Información de Seguridad


y Salud en el Trabajo, con información de denuncias de accidentes del trabajo y de
enfermedades profesionales, diagnósticos de enfermedad profesional, exámenes y
evaluaciones, calificaciones, y actividades de prevención y fiscalización. El Sistema se
integrará, además, con información relativa a la seguridad y salud en el trabajo
proporcionada por el Fondo Nacional de Salud, las Secretarías Regionales Ministeriales de
Salud, las Comisiones de Medicina Preventiva e Invalidez, los Servicios de Salud, el
Instituto de Seguridad Laboral, las Instituciones de Salud Previsional, las Mutualidades de
Empleadores y la Dirección del Trabajo; entidades que estarán obligadas a entregar los
antecedentes que deban poseer de acuerdo a sus atribuciones legales. Adicionalmente,
podrá requerir información al Instituto de Previsión Social, como también la información
que otras entidades públicas o privadas tengan en su poder y resulte necesaria para la
integración del Sistema y el cumplimiento de su objetivo (letra g).

— Elaborar y publicar la Memoria Anual del Sistema Nacional de Seguridad y Salud


Laboral, que incluirá los resultados alcanzados, los principales hitos en el desarrollo de la
Política Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, y los avances que se registren en el
logro de los objetivos, indicando niveles de cumplimiento de los mismos y perspectivas
para el futuro. Además, recopilará, consolidará y sistematizará la información que
proporcionen los organismos administradores de la ley Nº 16.744 y las diversas
instituciones públicas con competencias en materias de seguridad y salud laboral,
directamente o a través del Sistema Nacional de Información de Seguridad y Salud en el
Trabajo (letra o).

De acuerdo a la información de acceso público disponible en la Suseso, con fecha


noviembre de 2011 se dio a conocer un informe sobre revisión de normativa de seguridad y
salud en el trabajo56, del que no se conocen medidas concretas posteriores, siendo su aporte
el haber efectuado un diagnóstico por áreas de actividad del estado actual de las normas en
la materia.

Se ha avanzado desde la Suseso en la implementación del Sistema Nacional de Información


en Seguridad y Salud en el Trabajo con la creación de una plataforma electrónica que

56
http://163.247.55.110/PortalWEB/SST/informes_SST/Normativa_Seguridad&&Salud-02.pdf
[www.suseso.cl, fecha de consulta: 16 de septiembre de 2014].

84
permitirá rescatar, almacenar y gestionar información relativa a los accidentes del trabajo y
enfermedades profesionales57.

Se ha editado la primera Memoria Anual del Sistema Nacional de Seguridad y Salud


Laboral referida al año 201358.

No existe una Política Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, que es el instrumento


fundamental para conducir las actuaciones del resto de la institucionalidad, de manera que
por ahora se trata de normas de carácter programático que no cuentan con vigencia real.

Más allá de la falta de cumplimiento o de eficacia de las medidas legislativas adoptadas


después de la ratificación por Chile del Convenio Nº 187 de la OIT, es necesario destacar
que el cambio iniciado en el año 2010 al modelo regulatorio, con motivo del accidente que
afectó a 33 mineros en la comuna de Tierra Amarilla en el norte chileno, está inconcluso. Se
encuentra en trámite legislativo una iniciativa del Ejecutivo destinada a modernizar la
seguridad laboral y modificar el seguro de la ley Nº 16.74459, en la que se propone la creación
de un sistema integrado para la fiscalización en materia de seguridad y salud en el trabajo,
entre otros variados aspectos.

Finalmente, destacamos que la Organización Iberoamericana de Seguridad Social, de la


que Chile es miembro a través de su Ministerio del Trabajo y Previsión Social, ha fijado para
el quinquenio 2015-2020 una Estrategia Iberoamericana de Seguridad y Salud en el Trabajo,
cuyos objetivos fundamentales —a tener en cuenta en la implementación de la nueva
institucionalidad que hemos referido— son los siguientes:

— Fomentar la educación y la cultura preventiva;

— Avanzar en la erradicación del trabajo infantil;

— Luchar contra la exportación del riesgo laboral desde los países más desarrollados a las
sociedades en desarrollo;

— Evitar el dumping social;

— Avanzar en el protagonismo de los agentes sociales y en el diálogo social en el diseño


de las políticas públicas;

— Incrementar progresivamente el porcentaje de la población trabajadora que se encuentra


en la economía y el empleo formal, ya que es precisamente en la informalidad donde se
registran las peores condiciones de trabajo y la mayor exposición al riesgo laboral;

57
Superintendencia de Seguridad Social, circulares Nº 2.283 de 2008, Nº 2.582 de 2009, Nº 2.717 de 2011 y
Nº 2.806 de 2012.
58
En septiembre de 2014.
59
Mensaje de 9 de mayo de 2013, Boletín 8971-13,www.bcn.cl

85
— Prestar singular atención al trabajo de la mujer, las poblaciones indígenas, los migrantes
y otros colectivos singularmente desfavorecidos como los trabajadores discapacitados y
los de mayor edad o en situación de vulnerabilidad;

— Potenciar la igualdad de derechos entre los hombres y las mujeres en el orden social;

— Promover planes o estrategias nacionales de seguridad y salud ocupacional;

— Situar la función de gobierno sobre la seguridad y salud en el trabajo en la posición que


merece en atención a su impacto social y económico;

— Fomentar la articulación, transferencia-adaptación de tecnologías y homologación de


estándares y condiciones de trabajo;

— Fomentar los procesos de Investigación, Desarrollo e Innovación sobre temas de


seguridad y salud en el trabajo, y

— Promover la reducción de los riesgos laborales, enfermedades y muertes en los lugares


de trabajo es avanzar sustancialmente en la mejora del trabajo decente para todos los
trabajadores.

3. EL MODELO DE PREVENCIÓN DE RIESGOS LABORALES EN LA EMPRESA

3.1. El Comité Paritario de Higiene y Seguridad60

En toda empresa en que trabajen más de 25 personas, deben funcionar uno o más Comités
Paritarios de Higiene y Seguridad (CPHS), cualquiera que sea la naturaleza jurídica o la
actividad a que se dediquen. Para el cómputo de este mínimo corresponde considerar el
número de trabajadores que se desempeñan en todas las unidades de trabajo que dependan
de un mismo empleador.

Sus integrantes son 6, de los cuales 3 son designados por la empresa y 3 elegidos por los
trabajadores. Por cada miembro titular habrá un suplente; los suplentes en representación de
la empresa deben estar preferentemente vinculados a las actividades técnicas que se
desarrollan en la industria o faena respectiva y serán llamados a integrar el CPHS según el
orden de precedencia con que la empresa los hubiere designado, y los suplentes de los
trabajadores por el orden de mayoría con que fueron elegidos.

Un representante de los trabajadores tiene fuero hasta el término de su mandato, o hasta el


término de su contrato de trabajo a plazo, si esto último ocurriere antes. La designación debe
ser comunicada por escrito a la administración de la empresa el día laboral siguiente de
producida y si en una empresa existe más de un CPHS, gozará de fuero un representante

60
La regulación básica de los CPHS se encuentra en el artículo 243 del Código del Trabajo, el artículo 66 de
la ley Nº 16.744 y en el D.S. Nº 54 de 1969, del MTPS, cuerpo reglamentario que se aplica también en entidades
del sector público.

86
titular de los trabajadores en los CPHS constituidos en las faenas, sucursales o agencias en
que trabajen más de 250 personas.

Si una empresa tuviera faenas, sucursales o agencias distintas, en el mismo o en diferentes


lugares, en cada una de ellas deberá organizarse un CPHS, que debe permanecer en funciones
mientras dure la faena, sucursal, agencia o empresa respectiva. El CPHS debe reunirse
mensualmente.

Corresponde al Inspector del Trabajo decidir en caso de duda si procede o no que se


constituya un CPHS.

Los miembros del CPHS duran dos años en sus funciones, pudiendo ser reelegidos. Son
requisitos para ser elegido miembro: tener más de 18 años de edad, saber leer y escribir, un
año mínimo de antigüedad en el trabajo, poseer cursos de orientación en prevención de
riesgos o haber prestado servicios en el Departamento de Prevención de Riesgos, ser
funcionario de planta o a contrata en el caso de la Administración Pública.

Cesan en sus cargos cuando dejan de pertenecer a la empresa y cuando no asistan a dos
sesiones consecutivas sin causa justificada.

Las funciones del CPHS son:

a) Asesorar e instruir a los trabajadores para la correcta utilización de los instrumentos de


protección.

b) Vigilar el cumplimiento tanto por parte de las empresas como de los trabajadores, de las
medidas de prevención, higiene y seguridad.

c) Investigar las causas de los accidentes del trabajo y enfermedades profesionales que se
produzcan en la empresa, y de cualquiera otra afección que afecte en forma reiterada o
general a los trabajadores y sea presumible que tenga su origen en la utilización de productos
fitosanitarios, químicos o nocivos para la salud.

d) Cumplir las demás funciones o misiones que le encomiende el organismo administrador


respectivo.

e) Decidir si el accidente o enfermedad profesional se debió a negligencia inexcusable del


trabajador.

f) Indicar la adopción de todas las medidas de higiene y seguridad, que sirvan para la
prevención de los riesgos laborales.

g) Promover la realización de cursos de adiestramiento destinados a la capacitación


profesional de los trabajadores.

87
Las empresas están obligadas a adoptar y poner en práctica las medidas de prevención que
les indique el CPHS, pero podrán apelar de tales resoluciones ante el respectivo organismo
administrador, dentro del plazo de 30 días desde que le sea notificada la respectiva resolución.
Así lo dispone el artículo 66 de la ley Nº 16.744 y resulta de la mayor importancia al momento
de atribuir responsabilidades por accidentes del trabajo o enfermedades profesionales; si bien
el CPHS es un órgano asesor que no decide ni resuelve, sí puede recomendar medidas
preventivas para evitar infortunios laborales, las que de no adoptarse constituyen un indicio
de culpabilidad relevante en contra de la empresa que no las adoptó y producto de ello se
produjo un accidente del trabajo o enfermedad profesional.

En cuanto al funcionamiento del CPHS, ya señalamos que debe sesionar en forma ordinaria
una vez al mes; podrá hacerlo en forma extraordinaria a petición conjunta de un representante
de los trabajadores y uno de la empresa. En todo caso, debe reunirse cada vez que en la
empresa ocurra un accidente del trabajo que cause la muerte de uno o más de sus trabajadores,
o que a juicio del presidente del CPHS le pudiere originar a uno o más de ellos una
disminución permanente de su capacidad de ganancia superior a 40%.

Las empresas deben otorgar facilidades y adoptar las medidas necesarias para que funcione
adecuadamente el CPHS. De lo tratado en las sesiones se deja constancia en un acta.

Si en la empresa existe un Departamento de Prevención de Riesgos Profesionales, el


experto en prevención que lo dirija formará parte, por derecho propio, de los CPHS que
existan, sin derecho a voto, pudiendo delegar sus funciones.

Puede sesionar siempre que concurran un representante de la empresa y uno de los


trabajadores. Cuando a las sesiones del CPHS no concurran todos los representantes
patronales o de los trabajadores, se entenderá que los asistentes disponen de la totalidad de
los votos de su representación, adoptándose los acuerdos por simple mayoría y en caso de
empate se solicita la intervención del organismo administrador, cuyos servicios técnicos en
prevención resolverán sin ulterior recurso.

Por último, en materia de fiscalización, cabe señalar que cuentan con atribuciones al efecto
el organismo administrador respectivo, los inspectores del trabajo, el Servicio de Salud
respectivo y la Suseso.

Reglas especiales para trabajadores portuarios:

La ley Nº 20.773 (D. O. de 17 de septiembre de 2014) hizo por primera vez aplicables las
obligaciones del artículo 66 de la ley Nº 16.744 a los trabajadores portuarios, y en lo referido
a CPHS incorporó un nuevo artículo 66 ter a la ley Nº 16.744, que obliga a las empresas de
muellaje a constituir un CPHS en cada puerto, terminal o frente de atraque en que presten
regularmente servicios, siempre que, sumados los trabajadores permanentes y eventuales de
la misma, trabajen habitualmente más de 25 personas, conforme al promedio mensual del
año calendario anterior.

88
Los trabajadores integrantes del CPHS deberán ser elegidos entre los trabajadores
portuarios permanentes y eventuales de la respectiva entidad empleadora, en la forma que
señale el reglamento61.

Sin perjuicio de lo señalado, cuando en un mismo puerto presten servicios dos o más
entidades empleadoras de las señaladas en el artículo 136 del Código del Trabajo, cada una
de ellas deberá otorgar las facilidades necesarias para la integración, constitución y
funcionamiento de un CPHS, cuyas decisiones en las materias de su competencia serán
obligatorias para todas estas entidades empleadoras y sus trabajadores. Al CPHS,
corresponderá la coordinación de los Comités Paritarios de empresa y el ejercicio de aquellas
atribuciones que establece el artículo 66, en los casos y bajo las modalidades que defina el
reglamento.

Los representantes de los trabajadores ante el CPHS serán elegidos por éstos, en la forma
que determine el reglamento. Corresponderá igualmente al reglamento establecer un
mecanismo por el cual las distintas entidades empleadoras obligadas designen a sus
representantes ante el CPHS. Este Comité se denominará para todos los efectos legales
Comité Paritario de Higiene y Seguridad de Faena Portuaria.

JURISPRUDENCIA RELACIONADA:

a) Quórum para su constitución: Una empresa se encuentra en la obligación de organizar


CPHS en las sucursales de Antofagasta y Concepción, aun en circunstancias de que su
personal se encuentre excluido de la limitación de jornada de trabajo y que sólo concurra
a su lugar de trabajo una sola vez al día y por breve tiempo (Dirección del Trabajo, Ord.
Nº 5.544/103 de 8 de septiembre de 2010).

b) Declaración de nulidad de elección: El Inspector del Trabajo no cuenta con atribuciones


para declarar nula la elección verificada en un CPHS, materia que debe conocer el
Tribunal Electoral Regional, sin perjuicio de sus facultades permanentes en cuanto a
resolver reclamos o dudas, y controlar las irregularidades o infracciones en que se
incurra con motivo de la constitución y funcionamiento de dichos Comités (Dirección
del Trabajo, Ord. Nº 5.783/135 de 21 de diciembre de 2005).

c) Elección y funcionamiento en un organismo público: La Dirección del Trabajo carece


de competencia para pronunciarse sobre la constitución y funcionamiento de los comités
paritarios de higiene y seguridad, constituidos y a constituirse en un hospital dependiente
de un Servicio de Salud, correspondiendo su conocimiento y resolución a la Suseso, sin
perjuicio de la facultad de la Dirección del Trabajo para actuar como ministro de fe en
el acto eleccionario de los miembros de ese comité (Dirección del Trabajo, Ord.
Nº 5.379/208 de 29 de diciembre de 2004). En un sentido más general, la Contraloría
General de la República ha sostenido que la competencia para fiscalizar a los comités

61
A la fecha de cierre de la presente edición se encontraba pendiente la dictación del reglamento que refiere
el artículo 66 ter de la ley Nº 16.744.

89
paritarios de los servicios que conforman la administración civil del Estado corresponde
a la Suseso (Ord. Nº 7.531 de 1997, Contraloría General de la República).

d) Obligación de constituir CPHS: Lo que queda del todo claro al tenor de lo previsto en
el inciso segundo del art. 1º del D.S. Nº 54 de 1969, el que precisa con toda claridad que
si la empresa tuviera distintas faenas, sucursales o agencias (donde laboren 25
trabajadores o más), deberá constituirse un Comité Paritario en cada una de ellas, tal
como también se desprende del artículo 66 de la ley Nº 16.744 ("Comao Ltda. con
Inspección del Trabajo de Maipú", rol Nº I-40-2013, Segundo Juzgado de Letras del
Trabajo de Santiago, 6 de mayo de 2013).

3.2. El Departamento de Prevención de Riesgos

En aquellas empresas mineras, industriales o comerciales que ocupen a más de 100


trabajadores será obligatoria la existencia de un Departamento de Prevención de Riesgos
Profesionales (DPRP), el que será dirigido por un experto en prevención, el cual formará
parte, por derecho propio, de los comités paritarios existentes en la empresa.

El artículo 8º del D.S. Nº 40 señala que para los efectos de dicho reglamento se entenderá
por DPRP a aquella dependencia a cargo de planificar, organizar, asesorar, ejecutar,
supervisar y promover acciones permanentes para evitar accidentes del trabajo y
enfermedades profesionales62.

La organización del DPRP dependerá del tamaño de la empresa y la importancia de los


riesgos, pero deberá contar con los medios y el personal necesario para asesorar y desarrollar
las siguientes acciones mínimas:

— Reconocimiento y evaluación de riesgos de accidentes y enfermedades profesionales.

— Control de riesgos en el ambiente o medios de trabajo.

— Acción educativa de prevención de riesgos y promoción de la capacitación y


adiestramiento de los trabajadores.

— Registro de información y evaluación estadística de resultados.

— Asesoramiento técnico a los CPHS, supervisores y líneas de administración técnica.

En lo referido a la información y evaluación estadística de resultados, el artículo 12 del


D.S. Nº 40 prescribe que los DPRP estarán obligados a llevar estadísticas completas de
accidentes y de enfermedades profesionales, y computarán como mínimo la tasa mensual de
frecuencia y la tasa semestral de gravedad de los accidentes del trabajo. Se entenderá por tasa
de frecuencia el número de lesionados por millón de horas trabajadas por todo el personal en
el período considerado, y por tasa de gravedad el número de días de ausencia al trabajo de
62
Téngase presente una vez más el énfasis puesto en la prevención de accidentes del trabajo y enfermedades
profesionales, en lugar de centrar su tarea en la prevención de los riesgos presentes en los lugares de trabajo.

90
los lesionados por millón de horas trabajadas por todo el personal en el período considerado;
al tiempo de ausencia al trabajo deberá agregarse el número de días necesario de acuerdo con
las tablas internacionales para valorar las incapacidades y muertes, debiendo incluirse en las
tasas los lesionados cuya ausencia al trabajo haya sido igual o superior a una jornada normal,
así como las personas destinadas a trabajo liviano, en que el accidentado no se ausenta al
trabajo pero está impedido de efectuar su actividad habitual.

Las empresas no obligadas a constituir un DPRP igualmente deben llevar información


básica para el cómputo de tasas de frecuencia y gravedad.

Cabe destacar que si bien el artículo 9º del D.S. Nº 40 categoriza a los expertos en
prevención de riesgos en profesionales o técnicos, de acuerdo con sus niveles de formación,
y en función del tamaño de la empresa y la importancia de los riesgos se exige uno u otro en
el artículo 10 del mismo reglamento, en los hechos esta diferenciación ha perdido
importancia, puesto que en empresas en que existe subcontratación laboral o bien servicios
transitorios, necesariamente el experto en prevención de riesgos debe ser profesional y estar
contratado a tiempo completo, por disponerlo expresamente el artículo 30 del D.S. Nº 76 de
2006, del MTPS. Más adelante volveremos sobre estas exigencias.

En lo referido a la habilitación del experto en prevención de riesgos a cargo del DPRP, es


necesario tener presente la exigencia de inscribirse en los Servicios de Salud que contiene en
artículo 11 del D.S. Nº 40, así como también cumplir con reglamentación sectorial63.

Las empresas estarán obligadas a adoptar y poner en práctica las medidas de prevención
que les indique el DPRP y/o el CPHS, pero podrán apelar de tales resoluciones ante el
respectivo organismo administrador, dentro del plazo de 30 días, desde que le sea notificada
la resolución del DPRP o del CPHS.

El incumplimiento de las medidas acordadas por el DPRP o por el CPHS, cuando sean
ratificadas por el respectivo organismo administrador, será sancionado con multas en los
términos del artículo 68 de la ley Nº 16.744. Ciertamente esta no es la sanción de mayor
magnitud, puesto que en caso de incumplimiento, se entenderá que la empresa empleadora
no cumplió con el deber de seguridad que le atribuye el artículo 184 del Código del Trabajo,
debiendo enfrentar un mayor estándar de responsabilidad, ya sea en el ámbito administrativo,
civil o penal.

JURISPRUDENCIA RELACIONADA:

a) "Inmobiliaria Inversalud S.A. con Dirección del Trabajo Temuco", rol Nº 7-2013, Corte
de Apelaciones de Temuco, 9 de mayo de 2014: Si bien se autoriza que, en una empresa
del tamaño de la recurrente, su Departamento de Prevención de Riesgos pueda ser
dirigido por un experto contratado a tiempo parcial, ello no implica que la unidad de la
cual él se hace cargo no exista con carácter permanente dentro de la empresa, toda vez
que ella debe estar disponible para, en forma continua, asesorar y desarrollar las acciones
63
Véase para la actividad minera el artículo 15 del D.S. Nº 132 de 2002 del Ministerio de Minería, que contiene
el Reglamento de Seguridad Minera.

91
propias de una unidad de esta naturaleza, a saber: reconocimiento y evaluación de
riesgos de accidentes y enfermedades profesionales, control de riesgos en el ambiente o
medios de trabajo, acción educativa de prevención de riesgos y promoción de la
capacitación y adiestramiento de los trabajadores, registro de información y evaluación
estadística de resultados, asesoramiento técnico a los comités paritarios, supervisores y
líneas de administración técnica, condición que no se puede cumplir si se entiende que
basta para tener por cumplida la exigencia legal de la existencia del Departamento con
contar un experto en prevención de riesgos con una contratación por una jornada
ajustada a los límites de la norma.

b) Servicios de empresa externa: No resulta conforme a derecho que las empresas


obligadas legalmente a constituir un Departamento de Prevención de Riesgos
Profesionales a cargo de un experto en prevención de riesgos, puedan contratar los
servicios de una empresa externa que cumpla tales funciones o que le provea de dicho
experto. De esta manera, se deja sin efecto el ordinario Nº 1.026/062 de 1998 y cualquier
otro que contenga similar doctrina. (Ordinario Nº 1.696/024 de 12 de abril de 2010,
Dirección del Trabajo).

3.3. El Reglamento Interno de Higiene y Seguridad

Las empresas empleadoras estarán obligadas a mantener al día el Reglamento Interno de


Higiene y Seguridad (RIHS) y los trabajadores a cumplir con sus exigencias. Nótese que no
se ha exigido en el artículo 67 de la ley Nº 16.744 un número mínimo de trabajadores para
contar con esta herramienta preventiva, de modo tal que debe existir siempre, independiente
del número de trabajadores contratado en la empresa.

Es obligación del empleador entregar gratuitamente un ejemplar impreso del reglamento a


cada trabajador, lo que hoy se permite sea hecho mediante medios electrónicos 64.

Para dictarlo, la empresa debe someter su texto original y sus modificaciones posteriores a
la consideración del CPHS con 15 días de anticipación a la fecha en que comience a regir y,
de no existir CPHS, se pondrá en conocimiento de todo el personal con la misma anticipación,
mediante carteles fijados en dos sitios visibles al local de trabajo. Debemos recordar que en
el Reglamento Interno de Orden, cuyo contenido se encuentra regulado en los artículos 153
a 157 del Código del Trabajo, se exige someter su texto original y sus modificaciones
posteriores a los trabajadores con 30 días de anticipación, es decir, el doble del tiempo
exigido para el RIHS. Para evitar confusiones, en la práctica se recomienda unificar dicho
plazo para ambas secciones del Reglamento Interno en 30 días.

Si puesto en conocimiento del CPHS y/o de los trabajadores, éstos tuvieren observaciones,
en caso de desacuerdo decidirá el Servicio de Salud respectivo.

En lo relativo a las aprobaciones del RIHS, éste debe ser depositado en el Servicio de Salud
del domicilio de la empresa, quien podrá revisar su texto e introducir innovaciones cuando

64
Véase el ordinario Nº 078/015 de 16 de febrero de 2015, de la Dirección del Trabajo.

92
lo estime conveniente, pero para su puesta en vigencia no se precisa de un acto administrativo
aprobatorio.

Con respecto al contenido específico del RIHS, los artículos 16 a 20 del D.S. Nº 40 detallan
con bastante precisión la necesidad de contar con un preámbulo y cuatro capítulos destinados
a disposiciones generales, obligaciones, prohibiciones y sanciones; debe reproducir el
procedimiento de reclamos establecido por la ley Nº 16.744 y su reglamento contenido en el
D.S. Nº 101 de 1968, del MTPS.

En la práctica existen algunos formatos estandarizados que los organismos administradores


del seguro social de la ley Nº 16.744 y otras entidades ofrecen a las empresas, los que si bien
en un ámbito formal permiten acreditar el cumplimiento de esta obligación preventiva, estos
RIHS de naturaleza meramente protocolar no son eficientes para llevar con éxito la tarea de
prevenir los riesgos en el trabajo, al no decir relación con la realidad concreta de la empresa,
cuestión que nuestros tribunales laborales han referido en más de una oportunidad.

JURISPRUDENCIA RELACIONADA:

a) "María Adelita Barría Carmona con Pablo Alberto González Kettler", rol Nº 2975-2006,
Corte Suprema, sentencia de 28 de agosto de 2007: A juicio de esta Corte, tal deber de
vigilancia y cuidado, consagrado en el artículo 184 del Código del Trabajo, ha sido
llevado al extremo, si se tiene en cuenta que a los trabajadores les estaba expresamente
prohibido subirse a este tipo de máquinas motorizadas que realizaban maniobras o
trabajos dentro del establecimiento, lo que constaba en el Reglamento de Higiene y
Seguridad, que fue recibido por la víctima. Conforme a los hechos establecidos, se ha
aplicado incorrectamente el artículo 184 del Código del Trabajo, por cuanto las medidas
que este precepto requiere del empleador para proteger la vida y la salud de los
trabajadores, aparecen adoptadas por el demandado, no pudiendo exigirse medidas que
contemplan e impidan conductas que van contra la normal ocurrencia de los sucesos,
como lo constituye en autos el transportarse en una pisadera de un tractor.

b) "Rodrigo Quezada Peña con Constructora Ingenieros S.A. e Inmobiliaria y Comercial


Ávila S.A.", rol Nº O-2735-2012, Segundo Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago,
21 de noviembre de 2012: No le basta al empleador con hacer entrega formal de
formularios y registrar la asistencia de los trabajadores a charlas de seguridad, sino que
debe hacerse cargo también del conocimiento y aplicación de lo aprendido bajo la
supervigilancia adecuada.

c) "José Patricio Manquelipe Huaiquin con Constructora Cuevas Purcell S.A.", rol Nº O-
2512-2011, Segundo Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago, 7 de diciembre de 2011:
Obligación de seguridad del empleador se cumple con adopción de medidas que protejan
de forma eficaz la vida y salud de los trabajadores y no como meras formalidades
descritas en reglamentos y charlas.

93
3.4. Elementos de protección personal y su certificación

Es obligación del empleador proporcionar sin costo alguno a los trabajadores, los
elementos de protección necesarios para prevenir accidentes y enfermedades profesionales;
así lo establecen el artículo 184 inciso 1º del Código del Trabajo y artículo 68 inciso 3º de la
ley Nº 16.744. El incumplimiento de este deber hace procedente la aplicación de multas por
parte del respectivo Servicio de Salud, conforme al procedimiento del Código Sanitario, sin
perjuicio del recargo de la cotización adicional diferenciada que pueda aplicar el organismo
administrador.

Es frecuente encontrar en los reglamentos internos de las empresas e incluso en los


contratos de trabajo, obligaciones especiales de cuidado de los elementos de protección
personal a los trabajadores, lo que permite enfatizar los deberes del trabajador de utilizarlos
efectivamente como asimismo asegurar su correcto uso, pues en algunos casos son de alto
costo.

Existen normas precisas que aseguran la calidad de los elementos de protección personal
que proporciona el empleador, contenidas en el D.S. Nº 18 de 1982, del Ministerio de Salud,
sobre Certificación de Calidad de Elementos de Protección Personal contra Riesgos
Ocupacionales.

Este cuerpo reglamentario establece que los aparatos, equipos y elementos de protección
personal contra riesgos de accidentes del trabajo y enfermedades profesionales que se utilicen
o comercialicen en el país, sean ellos de procedencia nacional o extranjera, deberán cumplir
con las normas y exigencias de calidad que rijan a tales artículos, según su naturaleza. Las
personas, entidades, empresas y establecimientos que fabriquen, importen, comercialicen o
utilicen tales aparatos, equipos y elementos deberán controlar su calidad en instituciones,
laboratorios y establecimientos autorizados para prestar este servicio. El Instituto de Salud
Pública de Chile, a través de su Departamento de Salud Ocupacional y Contaminación
Ambiental, será el organismo oficial encargado de autorizar, controlar y fiscalizar a las
instituciones, laboratorios y establecimientos que se interesen en obtener esta autorización,
para prestar servicios de control de calidad de equipos, aparatos y elementos de protección
personal contra riesgos de accidentes del trabajo y enfermedades profesionales. En
cumplimiento de esta función, señalará las condiciones y procedimientos en que se otorgará
la autorización, y podrá poner término a ella, por razones fundadas. Los controles y
pruebas de calidad que efectúen las instituciones, laboratorios y establecimientos,
autorizados deberán sujetarse a las especificaciones fijadas en la materia por las normas
oficiales, y a falta de éstas, por las normas que apruebe el Ministerio de Salud a proposición
del Instituto de Salud Pública de Chile. Las disposiciones del D.S. Nº 18 no obstan a que los
Servicios de Salud ejerzan sus funciones y facultades en la materia que la ley les encomienda
en prevención de riesgos ocupacionales.

Así las cosas, en atención a que la exigencia legal para el empleador es la de proporcionar
elementos de protección necesarios para evitar accidentes del trabajo y enfermedades
profesionales, su cumplimiento no se agota con la mera entrega de los respectivos
implementos, siendo menester que éstos sean debidamente certificados conforme a la

94
normativa reglamentaria anotada y, además, que el empleador supervise su correcto uso por
parte de los trabajadores.

La Dirección del Trabajo en su ordinario Nº 5.496 de 2012 expresó que una máquina
expendedora de elementos de protección personal y los comprobantes electrónicos de entrega
del equipamiento permiten acreditar el cumplimiento de la obligación contenida en el artículo
68 inciso 3º de la ley Nº 16.744, en la medida que su implementación se realice conforme a
las siguientes condiciones de operación: 1) que los elementos de seguridad estén certificados,
2) deben ser entregados de libre demanda para trabajadores expuestos a riesgos específicos
(ej. protección respiratoria y auditiva), 3) confeccionar un sistema de asignación conforme a
los riesgos del puesto de trabajo que realiza el trabajador, 4) garantizar la inviolabilidad del
sistema, 5) que la tarjeta para retirar los elementos de seguridad sea personal e intransferible
y 6) que la entrega sea oportuna; en el mismo documento expresa que el registro
computacional que genera la máquina expendedora, acompañado del correspondiente
registro de video, le permiten a la empresa empleadora acreditar la entrega de los equipos de
protección personal para los efectos de la citada norma legal.

3.5. Derecho a Saber

El artículo 184 del Código del Trabajo en su inciso 1º explicita que el deber de seguridad
del empleador incluye la obligación de "informar de los posibles riesgos" que puedan afectar
la vida y salud de sus trabajadores.

Esta obligación de informar tiene su correlato en el comúnmente denominado "derecho a


saber" de los trabajadores, cuyo contenido detallado se encuentra en el título VI del D.S.
Nº 40 de 1969 del MTPS sobre la Obligación de Informar de los Riesgos Laborales, entre
sus artículos 21 y 24, los que constituyen la expresión reglamentaria de los artículos 184 y
185 del Código del Trabajo65.

Estos preceptos establecen que los empleadores tienen la obligación de informar oportuna
y convenientemente a todos sus trabajadores acerca de los riesgos que entrañan sus labores,
de las medidas preventivas y de los métodos de trabajo correctos. Los riesgos son los
inherentes a la actividad de cada empresa.

Especialmente deben informar a los trabajadores acerca de los elementos, productos y


sustancias que deban utilizar en los procesos de producción o en su trabajo, sobre la
identificación de los mismos (fórmula, sinónimos, aspecto y olor), sobre los límites de
exposición permisibles de esos productos, acerca de los peligros para la salud y sobre las
medidas de control y de prevención que deben adoptar para evitar tales riesgos.

Esta obligación debe cumplirse a través de los CPHS y de los DPRP, al momento de
contratar a los trabajadores o de crear actividades que implican riesgos. Cuando en la
respectiva empresa no existan los Comités o los Departamentos mencionados, el empleador

65
Este título fue incorporado al D.S. Nº 40 de 1969, del MTPS mediante D.S. Nº 50 de 1988, del Ministerio del
Trabajo y Previsión Social, con una referencia explícita a los artículos 171 y 172 del Código del Trabajo de
1987, debiendo entenderse hecha a los artículos 184 y 185 del Código del Trabajo.

95
deberá proporcionar la información correspondiente en la forma que estime más conveniente
y adecuada.

Las infracciones en que incurran los empleadores a las obligaciones mencionadas también
pueden ser sancionadas mediante el recargo de la cotización adicional diferenciada por parte
del organismo administrador.

3.6. Otras medidas preventivas

3.6.1. Informar y suspender las faenas

Los nuevos incisos 4º, 5º y 6º del artículo 76 de la ley Nº 16.744 disponen que en caso de
accidentes del trabajo fatales y graves, el empleador deberá informar inmediatamente a la
Inspección del Trabajo y a la Secretaría Regional Ministerial de Salud (Seremi) que
corresponda, acerca de la ocurrencia de cualquiera de estos hechos. Las instrucciones
fundamentales sobre la materia se contienen en la circular Nº 2.345 de 2007, modificada por
la circular Nº 2.378 de 2007, de la Suseso.

En estos mismos casos el empleador deberá suspender de forma inmediata las faenas
afectadas y, de ser necesario, permitir a los trabajadores la evacuación del lugar de trabajo.
La reanudación de faenas sólo podrá efectuarse cuando, previa fiscalización del organismo
fiscalizador, se verifique que se han subsanado las deficiencias constatadas.

Las infracciones a lo dispuesto en estos incisos serán sancionadas con multa a beneficio
fiscal de cincuenta a ciento cincuenta unidades tributarias mensuales, las que serán aplicadas
por la SEREMI o Inspección del Trabajo que correspondan.

La obligación de suspender las faenas afectadas tiene como antecedente el artículo 28 del
D.F.L. Nº 2 del MTPS, que contiene la Ley Orgánica de la Dirección del Trabajo. En esta
norma se estableció inicialmente la facultad de los inspectores del trabajo, para suspender las
labores que a su juicio constituyeran un peligro inminente para la salud o la vida de los
trabajadores y cuando constataran ejecución de trabajos con infracción a la legislación laboral.

La aplicación práctica de estas normas ha causado ciertos inconvenientes, desde que


corresponde al empleador en primer término calificar cuándo un accidente del trabajo es
grave y/o fatal, y por tanto le obliga a comunicarlo y a suspender faenas, conforme hemos
explicado, pudiendo no coincidir la evaluación que él haga, asistido por su experto en
prevención de riesgos, con la que hará el ente fiscalizador. Estas discrepancias suelen ser
motivo de sanciones a quienes no informaron ni suspendieron faenas correspondiendo
hacerlo.

La Suseso a través de las circulares anotadas consideró los siguientes criterios de


referencia:

a) Accidente del trabajo fatal es aquel accidente que provoca la muerte del trabajador en
forma inmediata o durante su traslado a un centro asistencial.

96
b) Accidente del trabajo grave es cualquier accidente del trabajo que obligue a realizar
maniobras de reanimación, u obligue a realizar maniobras de rescate, u ocurra por caída de
altura, de más de dos metros, provoque, en forma inmediata, la amputación o pérdida de
cualquier parte del cuerpo, o involucre un número tal de trabajadores que afecte el desarrollo
normal de la faena afectada. Se entiende por maniobras de reanimación al conjunto de
maniobras encaminadas a revertir un paro cardio respiratorio, con la finalidad de recuperar o
mantener las constantes vitales del organismo. Estas pueden ser básicas (no se requiere de
medios especiales y las realiza cualquier persona debidamente capacitada); o avanzadas (se
requiere de medios especiales y las realizan profesionales de la salud entrenados). Maniobras
de rescate son aquellas que permitan sacar al trabajador del lugar en que quedó, cuando éste
se encuentre impedido de salir por sus propios medios.

c) Faenas afectadas, son aquellas áreas o puestos de trabajo en que ocurrió el accidente,
pudiendo incluso abarcar la faena en su conjunto, dependiendo de las características y origen
del siniestro, y en la cual, de no adoptar la empresa medidas correctivas inmediatas, se pone
en peligro la vida o salud de otros trabajadores.

A estas instrucciones se agrega un pronunciamiento de la misma Suseso contenido en el


ordinario Nº 52.849 de 2010. Habiéndose consultado sobre las quemaduras A, AB, B y C y
su inclusión en el concepto de "pérdida de cualquier parte del cuerpo", así como el caso de
quienes habiendo caído de una altura de más de dos metros no resultaban lesionados, la
entidad fiscalizadora manifestó que la definición de accidente del trabajo grave contenida en
las circulares antes referidas "es de tipo operacional y no clínica ni médico legal, ya que tiene
como finalidad que el empleador, que es quien debe cumplir con las obligaciones señaladas,
reconozca con facilidad cuándo debe informar de lo ocurrido a las entidades fiscalizadoras,
auto suspender las faenas afectadas y mantenerla hasta que se autorice la reanudación".
Agrega que "se decidió no incluir en el listado referencial de accidentes del trabajo graves a
las quemaduras, atendida la variedad con que se pueden producir, tanto en extensión como
en profundidad, y que no todas ellas implican la pérdida inmediata de la piel", concluyendo
enseguida que los accidentes que producen quemaduras de una magnitud tal que provocan la
pérdida en forma inmediata y evidente de alguna parte del cuerpo o maniobras de
reanimación, se encuentran comprendidas dentro de la gravedad que obliga a informar y auto
suspender. Respecto de las caídas de altura sin lesiones, expresó que cuando el mecanismo
del accidente y las molestias manifestadas permiten presumir la existencia de alguna lesión
incapacitante, como es el caso de la caída de altura de maquinaria pesada con trabajadores
en su interior, los trabajadores deben ser derivados para evaluación médica y el empleador
deberá informar el accidente a las entidades fiscalizadoras; solo si la entidad fiscalizadora no
ha concurrido a la faena y el trabajador no tiene indicación de reposo médico autoriza al
empleador a reanudar la faena afectada sin necesidad de contar con autorización.

3.6.2. Traslado de faenas

Los trabajadores afectados por alguna enfermedad profesional que haya sido diagnosticada,
deben ser trasladados por su empleador a otras faenas en donde no estén expuestos al agente
causante de la enfermedad; y si son citados para exámenes de control por el organismo
administrador, deben ser autorizados para asistir considerándose el tiempo que ocupen en
ello como trabajado para todos los efectos legales (artículo 71 de la ley Nº 16.744).
97
Durante muchos años en Chile se procedió a despedir a trabajadores que no podían
continuar cumpliendo con las labores para las que habían sido contratados, al tener que ser
trasladados de faena o bien en razón de la invalidez sobreviniente por un accidente del trabajo,
invocando para ello las causales de "caso fortuito o fuerza mayor" y también la de
"necesidades de la empresa por falta de adecuación laboral o técnica del trabajador". Con la
ley Nº 19.759 (D.O. de 5 de octubre de 2001) se modificó esta situación, al eliminarse esta
última causal de despido e incorporarse el nuevo artículo 161 bis del Código del Trabajo,
según el cual "la invalidez, total o parcial, no es justa causa para el término del contrato de
trabajo. El trabajador que fuere separado de sus funciones por tal motivo, tendrá derecho a la
indemnización establecida en los incisos primero o segundo del artículo 163, según
correspondiere, con el incremento señalado en la letra b) del artículo 168".

3.6.3. Exámenes preocupacionales

No podrá exigirse ni admitirse el desempeño de un trabajador en faenas calificadas como


superiores a sus fuerzas o que puedan comprometer su salud o seguridad. La calificación a
que se refiere el inciso precedente, será realizada por los organismos competentes de
conformidad a la ley, teniendo en vista la opinión de entidades de reconocida especialización
en la materia de que se trate, sean públicas o privadas.

La Dirección del Trabajo ha señalado a través de su ordinario Nº 3.459/179 de 2002, que


en caso de duda si un trabajo es perjudicial para la salud o seguridad del trabajador o superior
a sus fuerzas, deberá requerirse la calificación del Servicio de Salud correspondiente, y de
así estimarse el empleador no podrá exigir ni admitir en tal trabajo al dependiente,
correspondiendo al Inspector del Trabajo fiscalizar esta infracción y sancionarla, según los
artículos 505 y siguientes del Código del Trabajo.

Los trabajos de carga y descarga, reparaciones y conservación de naves y demás faenas


que se practiquen en los puertos, diques, desembarcaderos, muelles y espigones de atraque,
y que se consulten en los reglamentos, se supervigilarán por la autoridad marítima.

Los trabajos subterráneos que se efectúen en terrenos compuestos de capas filtrantes,


húmedas, disgregantes y generalmente inconsistentes; en túneles, esclusas y cámaras
subterráneas, y la aplicación de explosivos en estas faenas y en la explotación de las minas,
canteras y salitreras, se regirán por las disposiciones del reglamento correspondiente 66
(artículos 187, 188 y 189 del Código del Trabajo).

3.6.4. Ley de la Silla

La obligación de mantener el número suficiente de asientos o sillas a disposición de los


trabajadores en almacenes, tiendas, bazares, bodegas, depósitos de mercaderías y demás
establecimientos comerciales semejantes, tiene su origen en una de las primeras leyes
protectoras del trabajo en Chile, la ley Nº 295167 (comúnmente llamada Ley de la Silla) y

66
Véase el Reglamento de Seguridad Minera, D.S. Nº 132 de 2002 del Ministerio de Minería.
67
Publicada en el Diario Oficial de 7 de diciembre de 1914 y hoy presente en el artículo 193 del Código del
Trabajo.

98
que hoy pareciera no cumplirse en centros o complejos comerciales e industriales y de
servicios administrados bajo una misma razón social o personalidad jurídica.

3.6.5. Uso de pesticidas y plaguicidas

Los organismos administradores del seguro de la ley Nº 16.744, deberán informar a sus
empresas afiliadas sobre los riesgos asociados al uso de pesticidas, plaguicidas y, en general,
de productos fitosanitarios (artículo 184 inciso 3º del Código del Trabajo).

4. PREVENCIÓN DE RIESGOS LABORALES EN EL TRABAJADOR INDEPENDIENTE

Su incorporación al sistema de seguro social de la ley Nº 16,744 se regula en los artículos


88 y 89 de la ley Nº 20.255, preceptos que no contienen regulación sobre la prevención de
riesgos en el trabajo de estos trabajadores, lo que a todas luces constituye una falta, puesto
que no existe respecto de ellos la figura de un empleador que se ocupe del deber de seguridad.
Entendiendo que la seguridad y salud en el trabajo es una materia que debe ocupar a toda la
sociedad, ante la ausencia de una figura empleadora a quien atribuir en primer término las
responsabilidades asociadas al deber de seguridad, es fundamental que el Estado asuma una
parte importante de dicho rol, a través de la implementación de políticas públicas dirigidas
precisamente a este colectivo.

Ante las evidentes deficiencias legislativas, la Suseso, a través de su circular Nº 2.483 de


2008, entregó algunos lineamientos básicos en lo referido a la prevención de riesgos laborales
de los trabajadores independientes adscritos al sistema de seguro social de la ley Nº 16.744.

Señala esta circular que será obligación de los trabajadores independientes implementar
todas las medidas de higiene y seguridad en el trabajo que les prescriba su organismo
administrador o las respectivas entidades fiscalizadoras del sistema de seguro social. Cuando
el trabajador independiente deba realizar labores en dependencias de alguna entidad
empleadora, podrá requerir a esta información de los agentes de riesgo a los que estará
expuesto y de las medidas preventivas que requiera adoptar para controlarlos.

Es obligación de los organismos administradores otorgar asistencia técnica en prevención


de riesgos de accidentes del trabajo y enfermedades profesionales a aquellos trabajadores
independientes que la necesitan, en caso que la requieran.

Agrega la circular en referencia que el organismo administrador podrá aplicarle a los


trabajadores independientes afiliados que no implementen las medidas de higiene y seguridad
que les prescriban, la multa establecida en el artículo 80 de la ley Nº 16.744 y los recargos
en la cotización adicional que procedan, de acuerdo con el D.S. Nº 67 de 1999, del Ministerio
del Trabajo y Previsión Social, sin perjuicio de las facultades de los demás organismos
competentes.

Más allá de estas instrucciones, no existen estadísticas disponibles de acceso público en la


Suseso sobre accidentes del trabajo de trabajadores independientes, a partir de las cuales

99
puedan extraerse conclusiones y definirse políticas públicas a su respecto. Una deficiencia
más que debe ser subsanada.

5. LOS CAMBIOS INTRODUCIDOS POR LA LEY Nº 20.123 DE SUBCONTRATACIÓN LABORAL

La ley Nº 20.123 (D.O. de 16 de octubre de 2006), en adelante "Ley de Subcontratación",


introdujo un importante número de modificaciones en materia de higiene y seguridad en el
trabajo, aplicables a sistemas de trabajo descentralizado, las que se encuentran contenidas en
los siguientes textos legales:

i) Código del Trabajo: artículos 183-A al 184.

ii) Ley Nº 16.744: artículos 66 bis y 76.

iii) D.S. Nº 76 de 2006 del MTPS, que contiene el Reglamento para la aplicación del
artículo 66 bis de la ley Nº 16.744, sobre la gestión de la seguridad y salud en el trabajo, en
obras, faenas o servicios que indica.

Estas modificaciones no se encontraban en el proyecto de Ley de Subcontratación original


ingresado para su tramitación en el año 2002 68 , siendo incorporadas en la Cámara de
Diputados recién en el segundo trámite constitucional. Veamos en qué consistieron.

5.1. Normas de Higiene y Seguridad en el sistema de trabajo subcontratado

El trabajo en régimen de subcontratación es definido por el art. 183-A del Código del
Trabajo, como aquél realizado en virtud de un contrato de trabajo por un trabajador para un
empleador, denominado contratista o subcontratista, cuando éste, en razón de un acuerdo
contractual, se encarga de ejecutar obras o servicios, por su cuenta y riesgo y con trabajadores
bajo su dependencia, para una tercera persona natural o jurídica dueña de la obra, empresa o
faena, denominada la empresa principal, en la que se desarrollan los servicios o ejecutan las
obras contratadas.

En este sistema de trabajo, el empleador es la empresa contratista, a quien corresponde el


cumplimiento de obligaciones laborales y previsionales queafectan a sus dependientes, sin
perjuicio de la responsabilidad solidaria o subsidiaria de la empresa principal, regulada en
los arts. 183-B, 183-C, 183-D del Código del Trabajo.

Sabemos que por obligaciones laborales deben entenderse todas aquellas obligaciones que,
derivando de los contratos individuales o colectivos de trabajo o del Código del Trabajo y
sus leyes complementarias, consistan en el pago de una suma de dinero determinada.
Las obligaciones previsionales, a su turno, comprenden sólo las obligaciones de dar y no así
las de hacer69.

68
www.bcn.cl/Boletín 2943-13.
69
Véase el ordinario Nº 141/05 de 2007, de la Dirección del Trabajo.

100
Esta última definición es muy importante, porque mantiene la responsabilidad de prevenir
los infortunios laborales, radicada en un primer momento en el empleador directo, al menos
desde el punto de vista formal70, y deja dentro del esquema de responsabilidad solidaria o
subsidiaria solo el pago de cotizaciones previsionales. Así, por ejemplo, la obligación de
entregar los equipos e implementos de protección personal necesarios, establecida en el
artículo 68 de la ley Nº 16.744, radica en el empleador directo y no en la empresa principal.

Sin perjuicio de lo anterior, la Ley de Subcontratación estableció expresamente un conjunto


de obligaciones para la empresa principal en materia de higiene y seguridad, cuyo
fundamento entendemos descansa en la teoría del riesgo profesional, pues siendo la empresa
principal la dueña de las respectivas obras, faenas o servicios subcontratados, entendido ello
en el sentido de que es quien dirige y organiza las operaciones, es también quien crea el
riesgo de que ocurran accidentes del trabajo y enfermedades profesionales en tales obras,
faenas o servicios.

La Ley de Subcontratación cambió el eje de responsabilidad en materia de seguridad y


salud en el trabajo, desplazándolo hacia la empresa principal y también a la empresa usuaria
de servicios transitorios.

Obligaciones de la empresa principal:

5.1.1. Velar por que se adopten las medidas necesarias para proteger eficazmente la vida y
salud de todos los trabajadores que laboran en su obra, empresa o faena

La norma básica en esta materia se encuentra en el artículo 183-E del Código del Trabajo,
referida al alcance del deber de protección de la empresa principal, y que en su inciso primero
establece: "Sin perjuicio de las obligaciones de la empresa principal, contratista y
subcontratista respecto de sus propios trabajadores en virtud de lo dispuesto por el artículo
184, la empresa principal deberá adoptar las medidas necesarias para proteger eficazmente
la vida y salud de todos los trabajadores que laboran en su obra, empresa o faena, cualquiera
que sea su dependencia, en conformidad a lo dispuesto en el artículo 66 bis de la ley
Nº 16.744 y el artículo 3º del D.S. Nº 594, de 1999, del Ministerio de Salud".

De esta manera, sin perjuicio del deber de protección del empleador, la empresa principal
debe dar cumplimiento a esta nueva norma —art. 183-E del Código del Trabajo— por así
disponerlo expresamente su tenor literal y, además, porque:

i. Puede verse alcanzada por la responsabilidad extracontractual o contractual 71: En el


sentido de ser responsable por los infortunios laborales que ocurran dentro de sus obras,
faenas o servicios, sea que afecten a sus propios trabajadores, o a los de sus empresas
contratistas y subcontratistas, por aplicación de las normas generales de atribución de
70
En la práctica, tanto la autoridad fiscalizadora como los tribunales de justicia entienden que la empresa
principal puede ser responsable material de tales infortunios, incluso cuando afecten a trabajadores
subcontratados, y por tanto le exige un deber de cuidado en grados importantes, a lo que nos referimos en el
Capítulo V.
71
En el Capítulo V se contienen explicaciones sobre las tendencias jurisprudenciales en torno a la naturaleza
contractual o extracontractual de esta responsabilidad.

101
responsabilidad civil. Esta posibilidad tiene su fundamento en el artículo 69, letra b), de la
ley Nº 16.744, conforme al cual la víctima de un accidente del trabajo o enfermedad
profesional y las demás personas a quienes el infortunio cause daño, podrán reclamar al
empleador o terceros responsables del accidente, también las otras indemnizaciones a que
tengan derecho con arreglo a las prescripciones del derecho común, incluso el daño moral.

ii. Debe mantener condiciones ambientales y sanitarias adecuadas: El artículo 3º del D.S.
Nº 594 de 1999, del Ministerio de Salud, que contiene el Reglamento sobre Condiciones
Sanitarias y Ambientales Básicas en los Lugares de Trabajo, establece que "la empresa está
obligada a mantener en los lugares de trabajo las condiciones sanitarias y ambientales
necesarias para proteger la vida y la salud de los trabajadores que en ella se desempeñan,
sean éstos dependientes suyos o lo sean de terceros contratistas que realizan actividades para
ella". Acá se trata de la responsabilidad de la empresa principal por mantener en condiciones
adecuadas las instalaciones en donde se prestan los servicios, manteniéndolos en condiciones
de velar por la salud y la vida de los trabajadores que en ellas se desempeñan, cualquiera sea
la dependencia de los trabajadores72.

5.1.2. Velar por el cumplimiento de normas de higiene y seguridad por contratistas o


subcontratistas, si subcontrata una obra, faena o servicios propios de su giro

El artículo 66 bis de la ley Nº 16.744 en su inciso primero consigna que "Los empleadores
que contraten o subcontraten con otros la realización de una obra, faena o servicios propios
de su giro, deberán vigilar el cumplimiento por parte de dichos contratistas o subcontratistas
de la normativa relativa a higiene y seguridad, debiendo para ello implementar un sistema de
gestión de la seguridad y salud en el trabajo para todos los trabajadores involucrados,
cualquiera que sea su dependencia, cuando en su conjunto agrupen a más de 50 trabajadores".

El reglamento del artículo 66 bis de la ley Nº 16.744, contenido en el D.S. Nº 76 de 2006,


del MTPS especifica en su artículo 4º que "Para los efectos de este reglamento, se entenderá
por obra, faena o servicios propios de su giro, todo proyecto, trabajo o actividad destinado
a que la empresa principal desarrolle sus operaciones o negocios, cuya ejecución se realice
bajo su responsabilidad, en un área o lugar determinada, edificada o no, con trabajadores
sujetos a régimen de subcontratación". Como se aprecia, la autoridad optó por dar un alcance
amplio a la expresión "servicios propios del giro", que comprendiera todo aquello que esté
destinado al desarrollo de las operaciones o negocios de la empresa, y por tanto, incluyó los
servicios de alimentación, aseo, vigilancia, mantención de jardines y transporte de personal,
entre otros, ya que todos ellos son necesarios para que la empresa funcione.

En concordancia con este alcance amplio de la expresión, la Suseso a través de su Ord.


Nº 27.756 de 2007, ha señalado lo siguiente:

"En cuanto al alcance de las obligaciones que impone a la empresa principal el artículo 66
bis de la ley Nº 16.744, esta Superintendencia entiende, según se infiere de la definición
reglamentaria antes citada, que ello debe dimensionarse considerando la obra o faena que

72
Véase el ordinario Nº 1.570 de 2005 de la Dirección del Trabajo.

102
se realiza bajo su responsabilidad y, por tanto, bajo su organización y control, lo que
evidentemente supone no adoptar como límite los riesgos conocidos.

"De este modo, a la empresa principal le corresponderá implementar la estructura


preventiva que establece el artículo 66 bis de la ley Nº 16.744, considerando no sólo a los
trabajadores que se encuentran expuestos a riesgos similares a los de sus propios
trabajadores, sino que a los trabajadores en general, respecto de cualquier otro riesgo que
pudiera afectarlos al interior de la obra o faena que se ejecuta bajo su responsabilidad y,
por ende, sujeta a su dependencia organizacional y su control. Así, por ejemplo, en el caso
de la construcción, es la empresa constructora y no la inmobiliaria, la responsable de
implementar la estructura preventiva que establece el antes citado precepto legal, ello por
cuanto la construcción de la edificación encomendada a la empresa constructora se
encuentra supeditada a ésta desde el punto de vista de su ejecución y organización".

"Sin perjuicio de lo anterior, resulta necesario precisar que cuando se habla de


responsabilidad de la empresa principal en relación con el artículo 66 bis de la ley
Nº 16.744, se alude al rol que cabe a ésta respecto de la implementación de la estructura
preventiva que dicha norma establece, todo lo cual se entiende sin perjuicio de las
obligaciones individuales que en materia de protección de seguridad y salud de los
trabajadores, corresponde asumir a las empresas contratistas o subcontratistas, las que no
se encuentran eximidas de las mismas en virtud de las disposiciones contenidas en el D.S.
Nº 76, ya citado".

5.1.3. El Sistema de Gestión de la Seguridad y Salud en el Trabajo

El artículo 66 bis de la ley Nº 16.744 señala que para la vigilancia del cumplimiento de las
normas relativas a higiene y seguridad en el trabajo respecto de sus empresas contratistas y
subcontratistas, la empresa principal deberá implementar un Sistema de Gestión de la
Seguridad y Salud en el Trabajo (SGSST) para todos los trabajadores involucrados,
cualquiera sea su dependencia, cuando en su conjunto agrupen a más de 50 trabajadores.

Es decir, la obligación de contar con un SGSST nace sólo cuando existan más de 50
trabajadores. La información vinculada al mismo debe estar respaldada por escrito,
manteniéndose en papel o formato electrónico, a disposición de las entidades fiscalizadoras.

En cuanto al SGSST, el artículo 8º del D.S. Nº 76 lo entiende como "el conjunto de


elementos que integran la prevención de riesgos, a fin de garantizar la protección de la salud
y la seguridad de todos los trabajadores", lo que en términos simples representa la exigencia
de contar con un programa de prevención de riesgos, que aun cuando no exige una aprobación
previa de parte de las entidades fiscalizadoras, debe contener los elementos básicos que
indica el artículo 9º del mismo D.S. Nº 76, a saber:

i) Política de seguridad y salud en el trabajo: Que establecerá las directrices que orientarán
todos los programas y las acciones en materias de seguridad y salud laboral en la obra, faena
o servicios. Se exige que esta política sea puesta en conocimiento de todos los trabajadores,
lo que en la práctica se hace a través de actas de entrega con el comprobante escrito de
recepción por parte de cada trabajador, a fin de poder acreditar el cumplimiento de este deber.
103
ii) Organización: Se debe señalar la estructura organizativa de la prevención de riesgos en
la obra, faena o servicios, con indicación de las funciones y responsabilidades en los
diferentes niveles jerárquicos.

iii) Planificación: Que deberá basarse en un examen o diagnóstico inicial de la situación,


que debe ser informado a las empresas y los trabajadores involucrados al inicio de las labores
y cada vez que se produzca algún cambio en las condiciones de trabajo. Asimismo, debe
confeccionarse un plan o programa de trabajo, con los contenidos básicos que la norma en
comento señala, y que debe ser aprobado por el representante legal de la empresa principal y
dado a conocer a todas las empresas presentes en la obra, faena o servicios, a los trabajadores
y sus representantes, así como a los comités paritarios y departamentos de prevención de
riesgos. Sin perjuicio de lo anterior, se exige a la empresa principal vigilar el cumplimiento
por parte de las empresas contratistas y subcontratistas de la obligación de informar a sus
trabajadores de los riesgos que entrañan las labores que ejecutarán; las medidas de control y
prevención que deben adoptar para evitar tales riesgos y de los métodos de trabajo correctos73,
entre otros.

iv) Evaluación: Se debe evaluar periódicamente el desempeño del SGSST, en los distintos
niveles de la organización, con la periodicidad que cada empresa determine.

v) Acción en pro de mejoras o correctivas: Se exige contar con mecanismos para adoptar
medidas preventivas y correctivas en función de los resultados obtenidos, en un proceso de
mejoramiento continuo.

5.1.4. El Reglamento Especial para Empresas


Contratistas y Subcontratistas

Se trata de un instrumento nuevo, distinto del Reglamento Interno de Orden, Higiene y


Seguridad, exigido por el artículo 66 bis, inciso segundo, de la ley Nº 16.744.

Para su puesta en vigor no se precisan los depósitos legales que sí requiere el RIHS 74 ni
alguna autorización o visto bueno previo de entidades fiscalizadoras, siendo una
manifestación pura del poder de dirección del empleador impregnado por el deber de
seguridad que le asiste, siendo este último su límite.

El Reglamento Especial forma parte del SGSST y, por tanto, se exige cuando las obras,
faenas o servicios subcontratados agrupen en conjunto más de 50 trabajadores, debiendo
incluirse dentro del cómputo a los trabajadores dependientes directos de la empresa principal,
a los trabajadores subcontratados y a los trabajadores transitorios.

De acuerdo al artículo 12 del D.S. Nº 76, un ejemplar del Reglamento Especial debe ser
entregado al contratista o subcontratista previo al inicio de sus labores en la obra, faena o

73
Se trata de velar por el cumplimiento del "derecho a saber" consagrado en el artículo 21 y siguientes del D.S.
Nº 40 de 1969, del MTPS, en relación con el artículo 184, inciso primero, en virtud de la modificación
introducida por el artículo 3º de la ley Nº 20.308.
74
En la Inspección del Trabajo y Servicio de Salud respectivos.

104
servicios, lo que en la práctica se cumple a través de la firma de un acta de entrega o bien con
una referencia expresa a su recepción en el respectivo contrato de prestación de servicios
celebrado entre la empresa principal y el contratista o subcontratista.

También debe incorporarse el Reglamento Especial al Registro Actualizado de


Antecedentes al cual nos referiremos más adelante, con la constancia de entrega a las
empresas contratistas y subcontratistas.

En el Reglamento Especial se establecerán como mínimo las acciones de coordinación


entre los distintos empleadores de las actividades preventivas, a fin de garantizar a todos los
trabajadores condiciones de higiene y seguridad adecuadas. Asimismo, se contemplarán en
él los mecanismos para verificar su cumplimiento por parte de la empresa principal y las
sanciones aplicables.

Una descripción del contenido mínimo exigido para este reglamento se encuentra en el
artículo 13 del D.S. Nº 76, en los siguientes términos:

a. La definición de quién o quiénes son los encargados de implementar y mantener en


funcionamiento el SGSST.

b. La descripción de las acciones de coordinación de las actividades preventivas entre los


distintos empleadores y sus responsables, tales como reuniones conjuntas de los CPHS y /o
los DPRP, reuniones con la participación de otras instancias encargadas de la prevención de
riesgos en las empresas; mecanismos de intercambio de información y el procedimiento de
acceso de los respectivos organismos administradores de la ley Nº 16.744, debiendo definirse
las situaciones que ameritan tal coordinación en la obra, faena o servicios.

c. La obligación de las empresas contratistas y subcontratistas de informar a la empresa


principal de cualquier condición que implique riesgo para la seguridad y salud de los
trabajadores o la ocurrencia de cualquier accidente del trabajo o el diagnóstico de cualquier
enfermedad profesional.

d. Las prohibiciones que se imponen a las empresas contratistas y subcontratistas, con la


finalidad de evitar la ocurrencia de accidentes del trabajo y enfermedades profesionales en la
obra, faena o servicios.

e. Los mecanismos para verificar el cumplimiento, por parte de la empresa principal, de


las disposiciones del Reglamento Especial, tales como auditorías periódicas, inspecciones
planeadas, informes del CPHS, del DPRP o del organismo administrador de la ley Nº 16.744,
y

f. Las sanciones aplicables a las empresas contratistas o subcontratistas, por infracciones a


las disposiciones del Reglamento Especial. Estas sanciones no se especifican en la norma
reglamentaria, y por tanto debe definirlas la propia empresa principal, pudiendo consistir en
aplicación de multas, configurar un incumplimiento grave del contrato de prestación de
servicios que dé lugar a su terminación inmediata u otras.

105
5.1.5. El Registro Actualizado de Antecedentes

Se trata de una obligación creada por el artículo 5º del D.S. Nº 76 que venimos refiriendo,
para efectos de planificar y dar cumplimiento a las obligaciones de la empresa principal en
materia de seguridad y salud en el trabajo.

Este registro podrá estar en papel y/o soporte digital, y deberá contener a lo menos:

a) Un cronograma de las actividades o trabajos a ejecutar, indicando el nombre o razón


social de las empresas que participarán en su ejecución.

b) Copia de los contratos que la empresa principal mantiene con las empresas contratistas
y de éstas con las subcontratistas, así como los que mantenga con las empresas de servicios
transitorios.

c) Registro de las siguientes informaciones de las empresas contratistas, subcontratistas75 y


de servicios transitorios: RUT, nombre o razón social, organismo administrador de la ley
Nº 16.744, nombre del encargado de los trabajos o tareas, número de trabajadores, fecha
estimada de inicio y de término de los trabajos, historial de infortunios laborales.

d) Informe de las evaluaciones de los riesgos que podrían afectar a los trabajadores de la
obra, faena o servicios.

e) Visitas y medidas prescritas por los organismos administradores de la ley Nº 16.744.

f) Inspecciones de entidades fiscalizadoras, copias de informes o actas, cuando se hayan


elaborado76.

Es recomendable mantener este Registro Actualizado de Antecedentes junto con la


documentación laboral de los trabajadores dependientes de la empresa principal, exigida
tradicionalmente por el artículo 31, inciso segundo, del D.F.L. Nº 2 de 1967, del MTPS sobre
Ley Orgánica de la Dirección del Trabajo, ya que, en la práctica, los fiscalizadores requieren
ambos tipos de antecedentes.

5.1.6. El Comité Paritario de Faena

Obligación de constituirlo:

La empresa principal debe constituir un Comité Paritario de Faena (CPF) cuando el total
de trabajadores que prestan servicios en la obra, faena o servicios propios de su giro,
cualquiera sea su dependencia, sean más de 25, entendiéndose que los hay cuando dicho

75
En la práctica la exigencia de mantener copia de los subcontratos ha tenido dificultades, por estimarlos de
carácter estratégico. Se ha suplido esta dificultad con el tachado de cláusulas relativas a precios y costos, que
no interesan para fines de seguridad y salud en el trabajo.
76
Tienen competencia para fiscalizar las Inspecciones del Trabajo, los Servicios de Salud, la Superintendencia
de Seguridad Social a través del organismo administrador, el Sernageomin, entre otros.

106
número se mantenga por más de 30 días corridos. Vale decir, si sumados los trabajadores
propios de la empresa principal, los trabajadores subcontratados y los trabajadores
transitorios, resultare una cifra superior a 25, es obligatorio constituirlo.

Las normas particulares en materia de constitución, funcionamiento y funciones del CPF


se contienen en el citado D.S. Nº 76 ya anotado.

El CPF es independiente del (CPHS) que toda industria o faena debe constituir cuando en
ella laboren más de 25 trabajadores 77 , que también es obligatorio y cuyas normas
reglamentarias se contienen en el D.S. Nº 54 de 1969, del MTPS; este reglamento se aplica
a los CPF supletoriamente, y en todo aquello que no fuere incompatible con las normas del
D.S. Nº 76. Sin perjuicio de lo anterior, el artículo 18 del D.S. Nº 76 señaló que cuando la
empresa principal tenga constituido el CPHS en la respectiva obra, faena o servicios, de
acuerdo al D.S. Nº 54, éste podrá asumir las funciones del CPF.

Funciones del CPF:

El CPF debe ejercer funciones de vigilancia y coordinación de las acciones de seguridad y


salud en el trabajo, en la respectiva obra, faena o servicios, y para tal efecto debe realizar las
siguientes acciones:

a) Tomar conocimiento de las medidas de seguridad y salud en el trabajo que se programen


y realicen, debiendo la empresa principal proporcionarle la información necesaria.

b) Observar y efectuar recomendaciones a las actividades de prevención programadas y en


ejecución por parte de la empresa principal.

c) Realizar las investigaciones de los accidentes del trabajo que ocurran, cuando la empresa
a que pertenece el trabajador accidentado no cuente con CPF. En algunos casos debe integrar
el CPF para los efectos de esta investigación, un representante de la empresa siniestrada y un
representante de sus trabajadores elegidos por éstos para tal fin.

La empresa principal y también las empresas contratistas y subcontratistas deben otorgar


las facilidades necesarias a sus trabajadores para que participen en las actividades del CPF.

Integración del CPF:

El CPF está integrado por 6 miembros titulares, a diferencia del CPHS que debe contar con
12 integrantes, de los cuales 6 son titulares y los otros 6 son suplentes.

Siguiendo la regulación del D.S. Nº 76, los 6 miembros titulares del CPF se distribuyen en
3 representantes de los trabajadores y 3 de los empleadores.

La empresa principal deberá integrar el CPF en todos los casos con, al menos, un
representante que designe al efecto y uno de sus trabajadores. Además, deberá integrar al
77
Artículo 66 de la ley Nº 16.744.

107
CPF al menos un representante del empleador y uno de los trabajadores de una o dos de las
empresas contratistas o subcontratistas, a elección de la empresa principal, cuya permanencia
en la obra, faena o servicios sea igual o superior a 30 días, y que tengan mayor número de
trabajadores. En aquellos casos en que existan empresas con igual número de trabajadores,
éstas se deberán seleccionar de acuerdo al riesgo inherente a sus labores y a la permanencia
que tendrán en la obra, faena o servicios.

Es importante señalar que el CPF no otorga fuero laboral especial a sus integrantes, los que
podrán tenerlo sólo por aplicación de las normas laborales generales, siendo un caso el de la
letra (i) siguiente.

La elección de los representantes de los trabajadores ante el CPF debe seguir las siguientes
reglas78:

i) Cuando la empresa que deba participar en el CPF tenga o deba tener constituido el CPHS
en la respectiva obra, faena o servicios, lo integrará el representante que goza de fuero;

ii) Cuando el CPHS de la empresa no tenga representante aforado, se definirá la


participación por sorteo de uno de los tres representantes del comité, y

iii) Cuando la empresa no deba constituir CPHS, se elige un representante especial, en


asamblea de trabajadores.

Los representantes del empleador ante el CPF serán, por la empresa principal, el encargado
de la obra, faena o servicios, o quien lo subrogue y, por la empresa contratista o subcontratista,
el encargado de la tarea o trabajo específico o quien lo subrogue. El tercer representante del
empleador deberá ser de preferencia una persona vinculada a las actividades técnicas que se
desarrollen en la industria o faena donde se constituya el CPF.

Acuerdos vinculantes para las empresas:

Los acuerdos adoptados por el CPF en el ejercicio de sus atribuciones, deben ser
notificados a la empresa principal y a las empresas contratistas y subcontratistas cuando
corresponda, y serán obligatorios para todas las empresas y los trabajadores de la respectiva
obra, faena o servicios, sin perjuicio del derecho de apelar de las mismas ante el organismo
administrador al que se encuentra adherida o afiliada la empresa que apela. Similar norma
existía ya para el CPHS, y se contiene en el artículo 66 de la ley Nº 16.744.

Esta disposición es muy importante, ya que si uno de estos acuerdos del CPF —o del
CPHS— no fuere implementado por la respectiva empresa, y producto de ello ocurriere un
accidente del trabajo, se incrementará la responsabilidad civil y eventualmente penal de dicha
empresa ante dicho siniestro.

78
Durante el proceso de elaboración del D.S. Nº 76 se consideró incluir dentro de los representantes de los
trabajadores ante el CPF a un dirigente sindical de la empresa que debiera participar en él, si lo tuviere, idea
que finalmente no prosperó.

108
5.1.7. El Departamento de Prevención de Faena

Obligación de constituirlo:

La empresa principal debe adoptar las medidas necesarias para constituir y mantener en
funciones un Departamento de Prevención de Riesgos de Faena (DPRF), cuando el total de
trabajadores que prestan servicios en la obra, faena o servicios propios de su giro sean más
de 100 por más de 30 días corridos, cualquiera sea su dependencia, siempre que se trate
de alguna de las actividades a que se refiere el artículo 66, inciso cuarto, de la ley Nº 16.744,
vale decir, minera, industrial o comercial.

Esto último ha generado algunos inconvenientes, en caso de empresas principales que no


tienen como actividad principal la minera, industrial o comercial, pero que con motivo de las
obras, faenas o servicios subcontratados, sí desarrollan tales actividades, como por ejemplo
las Municipalidades. Estimamos que en estos casos debiera prevalecer la norma especial
contenida en el artículo 26 del D.S. Nº 76, por todo el tiempo que dure la obra, faena o
servicio subcontratado, atento el bien jurídico que se protege.

Las normas particulares en materia de constitución, funcionamiento y funciones del DPRF


se contienen en el D.S. Nº 76 que hemos referido.

Al igual que en el CPF, el DPRF es independiente del Departamento de Prevención de


Riesgos (DPR) que toda industria o faena minera, industrial o comercial debe constituir
cuando en ella laboren más de 100 trabajadores79, que también es obligatorio y cuyas normas
reglamentarias se contienen en el D.S. Nº 40 de 1969 del MTPS. Con todo, este reglamento
se aplica a los DPRF supletoriamente, y en todo aquello que no fuere incompatible con las
normas del D.S. Nº 76.

Sin perjuicio de lo señalado, el artículo 28 del D.S. Nº 76 expresa que cuando la empresa
principal tenga constituido el DPR en la respectiva obra, faena o servicios, de acuerdo al D.S.
Nº 40, éste podrá asumir las funciones del DPRF.

Por último, cabe señalar que si la empresa principal cuenta con dos o más obras, faenas o
servicios que cumplan los requisitos indicados, deberá constituir un DPRF en cada uno de
ellos80.

El experto en prevención de riesgos:

Se exige que el DPRF esté a cargo de un experto en prevención de riesgos de la categoría


profesional y contratado a tiempo completo.

79
Artículo 66 de la ley Nº 16.744.
80
Véase el ordinario Nº 66.104 de 2007, de la Superintendencia de Seguridad Social.

109
La necesidad de que el experto en prevención de riesgos a cargo del DPRF sea profesional,
deja fuera la posibilidad de contratar a un experto en prevención de riesgos de
carácter técnico, posibilidad que sí se admite respecto del DPR81.

Este experto en prevención de riesgos debe ser contratado a tiempo completo, surgiendo
otra diferencia con el DPR, en donde el tiempo de atención del experto se mide en función
del número de trabajadores y de la cotización adicional genérica del sistema de la ley
Nº 16.74482. Esta situación creó en un momento algunos inconvenientes de interpretación,
que fueron aclarados por la Suseso a través del siguiente cuadro:

Fuente: Ord. Nº 79.179 de 2007, Superintendencia de Seguridad Social.

81
Artículo 10 del D.S. Nº 40 de 1969, del Ministerio del Trabajo y Previsión Social.
82
Artículo 11 del D.S. Nº 40 de 1969, del Ministerio del Trabajo y Previsión Social.

110
Funciones del DPRF:

Corresponderá especialmente al DPRF:

1. Participar en la implementación y aplicación del SGSST.

2. Otorgar asistencia técnica a las empresas contratistas y subcontratistas para el debido


cumplimiento de la normativa de higiene y seguridad, así como de las normas del D.S. Nº 76,
respecto de las empresas que no cuenten con DPR.

3. Coordinar y controlar la gestión preventiva de los DPR existentes en la obra, faena o


servicios.

4. Asesorar al CPF cuando éste lo requiera.

5. Prestar asesoría a los comités en la investigación de los accidentes del trabajo que
ocurran en la obra, faena o servicios, manteniendo un registro de los resultados de las
investigaciones y del control del cumplimiento de las medidas correctivas prescritas.

6. Mantener un registro actualizado de las estadísticas de accidentes del trabajo y


enfermedades profesionales, con tasas de siniestralidad, de frecuencia, de gravedad y de
siniestralidad total.

7. Coordinar la armónica implementación de las actividades preventivas.

Medidas de prevención vinculantes para empresas:

La empresa principal y también las empresas contratistas y subcontratistas, estarán


obligadas a adoptar y poner en práctica las medidas de prevención que les indique el DPRF
en el ejercicio de sus atribuciones, sin perjuicio del derecho de apelar de las mismas ante el
organismo administrador de la ley Nº 16.744, de acuerdo con lo dispuesto por el artículo 66
de la ley Nº 16.744.

Esta norma si bien existe también respecto del DPR, en la práctica no tiene la suficiente
eficacia, dado que tanto el DPRF como el DPR funcionan sustentados por el experto en
prevención de riesgos, cargo que es contratado por la propia empresa para tales fines y, por
tanto, ante un conflicto de intereses la definición suele inclinarse en favor de la empresa.

5.2. Normas de Higiene y Seguridad en empresas


de servicios transitorios

El sistema de trabajo en empresas de servicios transitorios considera la existencia de


un contrato de trabajo, que un trabajador celebra con la Empresa de Servicios Transitorios
(EST), quien a su vez celebra un contrato de puesta a disposición, de carácter civil, con la
empresa Usuaria de estos servicios, para realizar labores o tareas transitorias u ocasionales,

111
cuando concurra alguna de las circunstancias enumeradas en el artículo 183-Ñ del Código
del Trabajo.

Si bien no es objeto del presente trabajo desarrollar las características básicas y el


funcionamiento del régimen de los servicios transitorios, diremos que el trabajador transitorio
depende jurídicamente de su empleador, la EST, sin perjuicio de que sea integrado a la
organización de la Usuaria y dependa materialmente de ella.

En efecto, se permite a la Usuaria organizar y dirigir el trabajo del trabajador transitorio,


dentro del ámbito de funciones para las cuales fue puesto a su disposición por la EST83; se
considera expresamente la posibilidad de que utilice el transporte e instalaciones colectivas
que existan en la Usuaria84; corresponde a la Usuaria controlar la asistencia del trabajador
transitorio 85 ; se obliga a la Usuaria a respetar las garantías constitucionales de los
trabajadores transitorios, en especial cuando pudieran afectar la intimidad, la vida privada o
la honra de éstos86; todo lo anterior, sin que se configure una relación de subordinación o
dependencia entre la Usuaria y el trabajador transitorio.

Es esta realidad la que debe tenerse en consideración al momento de revisar las


obligaciones que la Ley de Subcontratación contempló expresamente para la empresa
Usuaria en materia de higiene y seguridad en el trabajo, y que pasamos a detallar:

5.2.1. Responsabilidad directa de la Usuaria

El artículo 183-AB del Código del Trabajo, establece en su inciso segundo:

"Será de responsabilidad directa de la usuaria el cumplimiento de las normas referidas a


la higiene y seguridad en el trabajo, incluidas las disposiciones legales y reglamentarias
relativas al Seguro Social contra Riesgos de Accidentes del Trabajo y Enfermedades
Profesionales de la ley Nº 16.744, especialmente las medidas de prevención de riesgos que
deba adoptar respecto de sus trabajadores permanentes. Asimismo, deberá observar lo
dispuesto en el inciso tercero del artículo 66 bis de la ley Nº 16.744".

Esta norma es de confusa redacción, ya que en su primera parte consagra la responsabilidad


de la empresa Usuaria, sobre el cumplimiento de las normas de higiene y seguridad de los
trabajadores transitorios, para luego agregar que ello es especialmente en relación a sus
trabajadores permanentes, lo que no era necesario decir, ya que es obvio que todo empleador
está obligado a ello.

Enseguida llama a confusión la referencia expresa a la ley Nº 16.744, ya que podría


pensarse que evidencia una responsabilidad directa de la Usuaria en la afiliación al sistema
de dicha ley, en el pago de cotizaciones previsionales al mismo sistema, y que los infortunios
laborales que los trabajadores transitorios pudieran sufrir durante los servicios contratados a

83
Artículo 183-X del Código del Trabajo.
84
Artículo 183-N del Código del Trabajo.
85
Artículo 183-W del Código del Trabajo.
86
Artículo 183-Y del Código del Trabajo.

112
la EST, afectarían a las estadísticas de riesgo de la Usuaria. Todo lo anterior no es efectivo,
y se explica simplemente por lo que señalábamos al comienzo de este acápite: el empleador
del trabajador transitorio es la EST y, por tanto, a ella corresponden todos los efectos
señalados.

El sentido de atribuir una "responsabilidad directa" de la Usuaria en el cumplimiento de


las normas de higiene y seguridad respecto de los trabajadores transitorios, no es otro que el
de enfatizar que estando bajo sus instrucciones y en sus dependencias, corresponde a la
Usuaria velar por que los trabajadores transitorios presten sus servicios en condiciones
óptimas de seguridad, cumpliendo con las normas que al efecto el sistema contempla.

Es el caso, por ejemplo, de los elementos de protección personal, que deben ser
proporcionados por el empleador —la EST— y si ello no ocurriera, no debería la Usuaria
admitir su ingreso a las respectivas labores87.

5.2.2. Responsabilidad por las indemnizaciones del


artículo 69 de la ley Nº 16.744

El precepto legal anotado en su literal b) establece que cuando el infortunio laboral se deba
a culpa o dolo de la entidad empleadora o de un tercero, la víctima y las demás personas a
quienes el infortunio cause daño, podrán reclamar del empleador o terceros responsables,
también las otras indemnizaciones a que tengan derecho, con arreglo a las prescripciones del
derecho común, incluso el daño moral.

Esta norma consagra la responsabilidad civil del causante del accidente del trabajo o de la
enfermedad profesional, de acuerdo con las normas generales en materia de responsabilidad
—sea contractual o extracontractual— pudiendo dicho responsable ser el empleador o un
tercero.

Pues bien, no teniendo la Usuaria jurídicamente la calidad de empleador del trabajador de


servicios transitorios, pues como hemos dicho su empleador es la EST, el sentido que debe
darse a la obligación en comento, es el siguiente: la Usuaria deberá responder por las
indemnizaciones del artículo 69 de la ley Nº 16.744, en carácter de tercero, sólo en la medida
que se acredite su culpa o dolo en el hecho, y todo lo anterior conforme a las reglas que rigen
la responsabilidad civil contractual, siendo así porque la Usuaria está vinculada con la EST
por un contrato de prestación de servicios, que es el que respalda la llegada a las instalaciones
de dicha Usuaria del trabajador transitorio.

Si bien la historia fidedigna del establecimiento del artículo 183-AB, inciso final, del
Código del Trabajo no da luces sobre este punto, nos parece que al establecerse que también
será responsabilidad de la Usuaria, las indemnizaciones a que se refiere el artículo 69 de la
ley Nº 16.744, la norma quiso enfatizar el especial cuidado que debe tener la Usuaria en velar

87
Algunos contratos de puesta a disposición regulan especialmente este punto, señalando que la Usuaria podrá
proporcionar tales elementos de protección y cobrar posteriormente su valor a la EST.

113
por el cumplimiento de las normas de higiene y seguridad por parte de los trabajadores
transitorios, habida cuenta que tales trabajadores se encuentran bajo su dependencia material.

Con todo, la EST está obligada a constatar que el estado de salud del trabajador transitorio
sea compatible con la actividad específica que desempeñará, lo que se traduce en la necesidad
de exigir a las EST los exámenes preocupacionales que fueren necesarios.

5.2.3. El Comité Paritario de Faena y el Departamento de


Prevención de Riesgos de Faena

Esta obligación la establece el artículo 183-AB, inciso segundo, del Código del Trabajo,
que exige a la Usuaria observar lo dispuesto en el inciso tercero del artículo 66 bis de la ley
Nº 16.744.

Se aplica en idénticos términos a los comentados a propósito del trabajo en régimen de


subcontratación, toda vez que una misma entidad empleadora será empresa principal en
relación con el trabajo subcontratado, y empresa usuaria respecto de los servicios
transitorios que contrate, rigiendo en ambos casos las obligaciones de constituir y mantener
en funciones un CPF y un DPRF.

5.2.4. Denuncia de accidentes del trabajo

La ley Nº 16.744 establece en su artículo 76 la obligación de la entidad empleadora de


denunciar al organismo administrador respectivo, inmediatamente de producido, todo
accidente o enfermedad que pueda ocasionar incapacidad para el trabajo o la muerte de la
víctima88.

El sentido de esta norma es evitar el ocultamiento de accidentes del trabajo, que afectan
los índices de riesgo de las entidades empleadoras y por tanto su tasa de cotización adicional
diferenciada, existiendo siempre la obligación de formular la denuncia a fin de que el
trabajador accidentado pueda acceder oportunamente a las prestaciones médicas y
económicas que la ley Nº 16.744 contempla en su beneficio.

Si bien la regla general es que la obligación de denunciar esté radicada en la entidad


empleadora, en los servicios transitorios la ley89 optó por una solución práctica, y señaló que
la Usuaria debe denunciar inmediatamente al organismo administrador al que se encuentra
afiliada o adherida la respectiva empresa de servicios transitorios, la ocurrencia de un
infortunio laboral. Esto es así, porque ya dijimos que el trabajador transitorio está
subordinado materialmente —no jurídicamente— a la Usuaria, siendo ésta quien controla su
prestación de servicios y quien debe velar por la salud y seguridad del trabajador transitorio.

88
Sin perjuicio de la obligación de la entidad empleadora, también se establece la obligación de denunciar por
parte del accidentado o enfermo, sus derecho-habientes, del médico que trató o diagnosticó la lesión o
enfermedad, y del comité paritario de higiene y seguridad, en el caso que la entidad empleadora no hubiere
realizado la denuncia.
89
Artículo 183-AB, inciso tercero, del Código del Trabajo.

114
A pesar de lo anterior, y consciente de que el empleador del trabajador transitorio es la
EST, se exige que la Usuaria también le notifique el siniestro para los fines pertinentes.

Con el objeto de poder cumplir adecuadamente con esta obligación, en la práctica los
contratos de puesta a disposición deben señalar expresamente el organismo administrador al
que se encuentra adherida la EST, aun cuando esta no sea una mención obligatoria de tales
contratos.

5.2.5. Entrega del Reglamento Interno de Orden, Higiene y Seguridad

El artículo 183-X del Código del Trabajo establece que el trabajador de servicios
transitorios quedará sujeto al reglamento de orden, higiene y seguridad de la Usuaria, el que
debe ser puesto en su conocimiento mediante la entrega de un ejemplar impreso.

Se trata de una obligación muy razonable, considerando que el trabajador transitorio está
inserto dentro de la organización de la Usuaria y presta servicios en sus dependencias, por lo
que no sólo las medidas de higiene y seguridad, sino también aquellas dirigidas al orden y
funcionamiento interno de la empresa —en lo que fueren aplicables—, deben ser aquellas
determinadas por la Usuaria.

Es recomendable que la entrega del ejemplar impreso de este reglamento se respalde a


través de un acta de entrega, ante eventuales fiscalizaciones de la autoridad.

5.3. Nuevas normas de fiscalización y control, sanciones

La Ley de Subcontratación reforzó el control en el cumplimiento de las normas de higiene


y seguridad, lo que era necesario ante las nuevas formas de organización productiva, con
personas que no son trabajadores de quien tiene bajo su dirección las obras, faenas o servicios,
esto es, la Empresa Principal o la Usuaria. Estas nuevas normas son las siguientes:

5.3.1. Nuevo procedimiento de fiscalización

El artículo 184 del Código del Trabajo, en sus incisos cuarto y final nuevos, establece que
la Dirección del Trabajo deberá poner en conocimiento del respectivo organismo
administrador de la ley Nº 16.744, todas aquellas infracciones o deficiencias en materia de
higiene y seguridad, que se constaten en las fiscalizaciones que se practiquen a las empresas.
Copia de esta comunicación deberá remitirse a la Suseso.

El organismo administrador deberá, en el plazo de 30 días contado desde la notificación,


informar a la Dirección del Trabajo y a la Suseso acerca de las medidas de seguridad
específicas que hubiere prescrito a la empresa infractora para corregir tales infracciones o
deficiencias.

La Suseso es el órgano encargado por la ley para velar por el cumplimiento de esta nueva
normativa por parte de los organismos administradores de la ley Nº 16.744, lo que se ha

115
concretado principalmente a través de su circular Nº 2.346 de 2007, modificada por la
circular Nº 2.399 de 2007.

5.3.2. Sanciones

Las sanciones aplicables por infracción a las normas que hemos comentado con
anterioridad, se encuentran fundamentalmente en el Código del Trabajo, en el Código
Sanitario y en el Reglamento de Seguridad Minera.

Se trata de sanciones que existían en nuestro ordenamiento jurídico antes de la Ley de


Subcontratación, y que por estar relacionadas con obligaciones de higiene y seguridad, se
hicieron automáticamente aplicables.

Veamos en detalle las sanciones de orden general:

— Sanciones en la ley Nº 16.744: El artículo 80 señala que "las infracciones a cualquiera


de las disposiciones de esta ley, salvo que tengan señalada una sanción especial, serán
penadas con una multa de 1 a 24 sueldos vitales mensuales, escala A) del departamento de
Santiago", la que será aplicada por el organismo administrador respectivo. La conversión de
sueldos vitales a ingresos mínimos respecto de sanciones administrativas expresadas en
sueldos vitales, se encuentra detallada en el D.S. Nº 51 de 1982, del Ministerio de Justicia,
correspondiendo al rango máximo de 24 sueldos vitales mensuales el equivalente en pesos
de 5,3461 ingresos mínimos no remuneracionales.

— Sanciones establecidas en el Código del Trabajo: De acuerdo con el artículo 506, las
infracciones a dicho Código y a sus leyes complementarias, que no tengan señalada una
sanción especial, serán sancionadas con multa a beneficio fiscal de 1 a 20 Unidades
Tributarias Mensuales (UTM), según la gravedad de la infracción; suben al tramo de 2 a 40
UTM en empresas de 50 a 199 trabajadores, y al tramo de 3 a 60 UTM en empresas con 200
o más trabajadores contratados.

— Sanciones establecidas en el Código Sanitario: El artículo 174 establece que la


infracción a las normas contenidas en dicho Código puede ser sancionada con: (i) multas a
beneficio del respectivo Servicio de Salud de 1/10 a 1.000 UTM, que se duplican en caso de
reincidencia, (ii) clausura de establecimientos, (iii) cancelación de autorización de
funcionamiento o permisos, (iv) paralización de obras, y (v) comiso, destrucción y
desnaturalización de productos, cuando procediere.

— Sanciones establecidas en el Reglamento de Seguridad Minera: De acuerdo al artículo


590 del D.S. Nº 132 de 2002, del Ministerio de Minería, que contiene el Reglamento de
Seguridad Minera, las sanciones a sus disposiciones pueden consistir en i) multas a beneficio
fiscal de 20 a 50 UTM, que se elevan al doble en caso de reincidencia, y ii) el cierre temporal
o definitivo, parcial o total, de la faena minera.

Cabe señalar que un mismo hecho (accidente del trabajo fatal, por ejemplo) puede dar
origen a fiscalizaciones paralelas, de manera que los Inspectores del Trabajo, y fiscalizadores

116
del Sernageomin y SEREMI de Salud, están facultados para aplicar las sanciones que sus
respectivos estatutos contemplan en forma independiente, estimándose por nuestra
jurisprudencia administrativa y judicial que no se vulnera con ello el principio non bis in
idem. Este tema será tratado en detalle en el capítulo V.

5.3.3. Sustitución de multas

En el caso de micro y pequeñas empresas, es decir, aquellas que no superen los 9 o 49


trabajadores, respectivamente, los artículos 506 bis y 506 ter del Código del Trabajo
contemplan la posibilidad de sustituir multas por programas de capacitación y la puesta en
marcha de sistemas de gestión de la seguridad y salud en el trabajo; también la concesión de
un plazo de cinco días para dar cumplimiento a la infracción constatada, lo que tiene un claro
sentido promocional.

JURISPRUDENCIA RELACIONADA:

a) "Echeverría Izquierdo Ingeniería y Construcción S.A. con Secretaría Regional


Ministerial de Salud Región Metropolitana", rol Nº 3698-2014, Corte de Apelaciones
de Santiago, 1 de agosto de 2014: El referido artículo 66 bis impone a la empresa
principal obligaciones de vigilancia, implementación y coordinación de las medidas de
seguridad: La de vigilancia se entiende cumplida cuando realiza acciones concretas y
toma participación directa en la forma de gestionar los procesos que pudieren afectar la
higiene y seguridad de los trabajadores, de manera tal que, sin perjuicio que la obra
específica no la desarrolle directamente, sí tiene el deber de imponerse de forma
inmediata y concreta si la misma se realiza correctamente; la de implementación y
coordinación del sistema de seguridad, a su vez, tiene por objeto el garantizar que al
interior de la faena se dé cumplimiento efectivo de las obligaciones que la ley
salvaguarda, constituyendo la regulación de las obligaciones de higiene y seguridad en
el régimen de subcontratación, una regla clara que tiende a atribuir y radicar
responsabilidad a toda la cadena productiva, especialmente en lo que dice relación con
el deber de supervigilancia y coordinación.

b) "Benvenuto y Cía. Ltda. con Inspección Provincial del Trabajo de Santiago", I-204-
2013, Primer Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago, 9 de julio de 2014: Del tenor
literal de la norma antes transcrita (artículo 3º del decreto supremo Nº 594, de 1999, del
Ministerio de Salud, en relación con los artículos 184 y 506 ambos del Código del
Trabajo) se desprende que al referirse a "la empresa" no realiza distinción alguna a si es
la empresa principal o la empresa contratista o subcontratista, luego, la norma en
comento, realiza una precisión si los trabajadores son dependientes directos suyos o lo
sean de terceros contratistas; sin embargo, al hacer tal precisión en ningún momento se
refiere a que solamente la empresa principal es la única obligada a mantener, en los
lugares de trabajo, las condiciones para proteger la vida y salud de los trabajadores.

c) "Servicios de Seguridad S.A. con Inspección Provincial Temuco", rol Nº 204-2013,


Corte de Apelaciones de Temuco, 3 de diciembre de 2013: El comité paritario de faena
no reemplaza al comité paritario de higiene y seguridad de la empresa principal, ni los

117
comités paritarios de las empresas contratistas constituidos en el establecimiento de la
empresa principal, por cuanto las funciones del primero son diversas de las funciones
atribuidas a los últimos.

d) Accidentes del trabajo de estudiantes en práctica: Es procedente sancionar a las


empresas que no apliquen la suspensión de faenas que establece el artículo 76 de la ley
Nº 16.744 cuando ocurre un accidente fatal o grave y que afecte a un estudiante en
práctica. Ello no significa considerar que estos infortunios constituyan accidentes del
trabajo con acceso a la cobertura del seguro social de la citada ley, sino sólo que deben
seguirse en estos casos las mismas reglas de cumplimiento de obligaciones de seguridad
y sanciones que se aplican cuando el afectado es un trabajador común y corriente, por
su importante significación relacionada con la seguridad laboral. (Ordinarios
Nº 0859/008 de 2013 de la Dirección del Trabajo y Nº 71.661 de 2014 de la
Superintendencia de Seguridad Social).

118
CAPÍTULO V LA RESPONSABILIDAD DEL EMPLEADOR

Un accidente del trabajo o una enfermedad profesional pueden determinar la atribución de


responsabilidades de distinta naturaleza jurídica al empleador, en tanto deudor de seguridad
en relación con sus trabajadores dependientes. Es posible que se generen responsabilidades
civiles, infraccionales laborales, sanitarias y penales, respecto de las cuales adelantamos que
no es posible invocar, por ahora, el principio non bis in idem.

En el presente capítulo haremos una revisión de las normas aplicables y los criterios legales
y jurisprudenciales más relevantes a propósito de los ámbitos de responsabilidad legal del
empleador.

1. LA RESPONSABILIDAD CIVIL DEL EMPLEADOR EN LA EVOLUCIÓN NORMATIVA

La actual Ley Nº 16.744 sobre Seguro Social contra Riesgos de Accidentes del Trabajo y
Enfermedades Profesionales, contempló en el año 1968 un sistema de beneficios por
infortunios laborales que considera prestaciones económicas (subsidios) y médicas, ambas
hasta la recuperación completa del trabajador afectado. En caso de invalidez, se establecen
indemnizaciones o pensiones, dependiendo del grado de incapacidad permanente, y en caso
de muerte del trabajador pensionado por invalidez o a causa del infortunio laboral, se
constituirán pensiones por supervivencia a favor de los beneficiarios que la ley contempla.

Este conjunto de beneficios constituye la protección que el sistema de seguridad social


chileno contempla, cumpliendo con principios básicos del Derecho de la Seguridad Social,
tales como la universalidad, pues se otorgan a todos los trabajadores; la solidaridad, pues
son recibidos por cualquier trabajador que se enfrente a estas contingencias, independiente
de la proporción en que sus ingresos ayuden a contribuir con el financiamiento del sistema;
la unidad, en cuanto pretende ofrecer a través de un solo sistema, prestaciones básicas y
uniformes destinadas a cubrir los estados de necesidad causados por los infortunios laborales;
y la integridad o suficiencia, ya que persiguen obtener la reparación integral de los daños
sufridos.

Nuestra ley Nº 16.744 consagró la Teoría del Riesgo Social, que, abandonando los antiguos
criterios basados en la responsabilidad patronal directa, consideró a los accidentes del trabajo
y enfermedades profesionales como riesgos o contingencias sociales, y las integra al cuadro
de la Seguridad Social, formando parte de los beneficios que el Estado garantiza a todos los
ciudadanos.

119
Para entender —aunque no justificar— la forma en que hoy opera la ley Nº 16.744 en el
ámbito de la responsabilidad civil del empleador por los infortunios laborales de sus
trabajadores, es interesante recordar la evolución legislativa.

El primer antecedente se encuentra en la ley Nº 3.170, D. O. de 30 de diciembre de 1916,


que consagró la Teoría del Riesgo Profesional, esto es, la atribución de responsabilidad
basada en la idea de que es el empresario el responsable de los accidentes del trabajo, por
haber él generado una situación de riesgo y además aprovechar del trabajo que se realiza. Así,
el patrón, propietario o empresario pasa a ser responsable ex lege, no porque haya incurrido
personalmente en culpa, sino porque su cosa, su maquinaria, su establecimiento ha producido
un perjuicio o daño; el infortunio laboral constituye per se un incumplimiento del empleador,
al actualizarse el riesgo profesional creado por él.

Esta ley Nº 3.170 sólo consideró una protección especial en caso de accidentes del trabajo,
excluyendo por tanto a las enfermedades profesionales, cuyos daños debían perseguirse
conforme a las reglas del derecho común. Establecía una indemnización de cargo del patrono
o jefe de la empresa, en provecho de la víctima, del cónyuge sobreviviente y de los hijos.
También contemplaba la obligación del empleador de pagar la asistencia médica y los gastos
en medicamentos, hasta que el trabajador estuviera en condiciones de regresar a su trabajo.
En caso de muerte del trabajador, el empleador debía incluso pagar los gastos del entierro.
En fin, si el trabajador resultaba con una incapacidad temporal o permanente o la muerte,
existían las pensiones consecuentes de cargo del mismo empleador.

Se exceptuaban expresamente los accidentes debidos a fuerza mayor extraña y sin relación
alguna con el trabajo, los producidos intencionalmente por los trabajadores, los provenientes
de un delito o culpa grave imputable a la víctima o a un extraño.

Para financiar esta pesada carga, que según hemos dicho se originaba en una atribución
directa de responsabilidad al empleador, por los accidentes del trabajo que sus dependientes
sufrieran, esta ley permitía el aseguramiento del riesgo profesional del obrero o empleado en
una sociedad mutua o en una sociedad chilena de seguros que reuniera condiciones de
garantía suficientes, y en caso de que dichas asociaciones o sociedades pagaran
indemnizaciones, éstas servirían de abono a las pensiones decretadas judicialmente.

De acuerdo con el artículo 15, los accidentes ocurridos en los casos regulados por esta ley
no daban derecho a perseguir otra indemnización que la que ella misma establecía. No
obstante, en caso de probarse dolo o culpa grave, se podría reclamar la indemnización con
arreglo a las leyes comunes, abandonando los derechos conferidos por dicha ley Nº 3.170.
Vale decir, se consagraba un derecho de opción entre la reparación del daño conforme a las
normas especiales de esta ley, o bien perseguir las responsabilidades del que hubiera causado
el accidente del trabajo conforme a las reglas del derecho común. Con todo, el empleador
tenía acción contra los terceros extraños causantes del accidente, para el solo efecto de que
le indemnizaran lo que, por su solo hecho o culpa leve, tuviere que pagar con arreglo a esta
ley Nº 3.170.

A modo de resumen y para los efectos que interesan a este capítulo, la responsabilidad por
los daños derivados de un accidente del trabajo estaba radicada en el empleador, en virtud de
120
su obligación de seguridad hacia el trabajador que surgía con ocasión del contrato de trabajo,
y el afectado por el accidente del trabajo podía elegir entre los beneficios regulados por la
ley Nº 3.170 o bien demandar las indemnizaciones de perjuicios que el derecho común
contemplara, unos u otras, pero nunca ambos a la vez.

Más tarde vino la ley Nº 4.055, D.O. de fecha 26 de septiembre de 1924, vale decir, sólo
ocho años después del primer intento de regulación de estas contingencias.

Esta nueva ley tuvo su fundamento en la Teoría del Riesgo de Autoridad, entendiendo que
por el elemento de subordinación o dependencia propio del contrato de trabajo, el trabajador
está obligado a cumplir con las instrucciones que el empleador le imparte en ejercicio de su
poder de dirección. Este fundamento permitía cubrir accidentes del trabajo en empresas
menos riesgosas y también en entidades sin fines de lucro.

Representó un avance, pues contempló un primer esquema de instituciones que, desde el


Estado, velaran por el cumplimiento íntegro y oportuno de las obligaciones del empleador en
caso de ocurrir infortunios laborales.

Se incluyeron dentro de la protección especial las enfermedades profesionales, que habían


sido excluidas en la ley Nº 3.170. Se mantuvieron exceptuados los accidentes debidos a
fuerza mayor extraña y sin relación alguna con el trabajo y los producidos intencionalmente
por la víctima.

En materia de responsabilidad, el artículo 5º de la ley Nº 4.055 establecía que sin perjuicio


de la responsabilidad del empleador, la víctima del accidente o los que tengan derecho a
indemnización podrían reclamar de los terceros causantes del accidente, la indemnización
total del daño sufrido por ellos, con arreglo a las prescripciones del derecho común. La
indemnización que se obtuviere de terceros en conformidad a esta norma, liberaba al patrono
de su responsabilidad en la parte que el tercero causante del accidente fuese obligado a pagar.
La acción contra los terceros podía ser ejercitada por el empleador a su costa y a nombre de
la víctima o de los que tuvieren derecho a indemnización, si ellos no la hubieren deducido
dentro del plazo de 90 días, a contar desde la fecha del accidente.

Las acciones comentadas no excluían las que procedieran con arreglo al derecho común en
contra de los responsables de un accidente para la indemnización de los demás daños
producidos por él.

En virtud del artículo 24 de esta ley, en caso que el empleador contratare un seguro
regularmente, quedaba exento de toda responsabilidad, a condición que la suma que
correspondiera recibir al trabajador no fuese inferior a la que le otorgaba la ley.

Por otra parte, las prestaciones que el empleador estaba obligado a otorgar con esta ley se
precisaron y ampliaron, ya que se contemplaba la asistencia médica y gastos de
medicamentos de la víctima hasta su completa recuperación, el traslado del trabajador hasta
el lugar en que sería atendido para su curación, atención quirúrgica, los aparatos ortopédicos
y todos los medios terapéuticos o auxilios accesorios al tratamiento prescrito por el médico.
También los gastos de hospitalización y, en caso de muerte, los gastos de funerales.
121
En materia de prestaciones económicas, se continuó con el esquema de prestaciones por
incapacidad temporal, incapacidad permanente parcial o total y muerte, con el pago de una
parte de la remuneración durante la incapacidad temporal o el pago de pensiones por
invalidez y sobrevivencia.

Se estableció también la obligación del empleador de responder por el cumplimiento de


estas obligaciones asegurando el riesgo profesional en una asociación mutua, en una sociedad
chilena de seguros o en una fundación con personalidad jurídica, que reunieran las
condiciones de organización y garantía requeridas por un reglamento. En caso que el
empleador no asegurara el cumplimiento de sus obligaciones por esta vía, estaba obligado a
la constitución de una garantía hipotecaria o prendaria representativa de la renta o pensión
que debía pagar en caso de accidente que ocasionara la muerte o la incapacidad permanente
del trabajador.

Con respecto a la nueva institucionalidad, se contempló que las compañías de seguros que
aseguraran los accidentes del trabajo, serían sometidas a la supervigilancia y control del
Estado y compelidas a constituir las reservas y cauciones que fueren necesarias para cumplir
con sus obligaciones. La respectiva póliza o contrato de seguro eran títulos ejecutivos, sea a
favor de la víctima del accidente o de las personas que tuvieren derecho a la indemnización,
sea a favor del empleador, si éste hubiere pagado directamente las indemnizaciones; los
trabajadores o sus herederos, tenían acción directa con los aseguradores.

Para activar el procedimiento de pago de beneficios, en caso de accidentes del trabajo que
ocasionaran una incapacidad para el trabajo o la muerte de la víctima, era necesario que el
empleador, la víctima o cualquier persona los denunciara ante el juez de letras en lo civil
respectivo, quien luego de verificar la información contenida en la denuncia, citaba a un
comparendo de conciliación, para luego dictar sentencia, fijando definitivamente la
indemnización que correspondía a la víctima o a sus herederos.

Hemos señalado que la ley Nº 4.055 contempló por primera vez una regulación sobre
medidas de prevención y vigilancia. En efecto, exigió medidas de protección personal y cierta
regulación en el reglamento interno de orden y seguridad del trabajo.

En suma, con esta ley se mantuvo la responsabilidad directa del empleador por los daños
causados por los infortunios laborales, con un mayor acento en las garantías para responder
de modo eficiente con el pago de las prestaciones a su cargo, todo ello bajo un modelo de
previsión social de su cargo. Las indemnizaciones de perjuicios del derecho común eran
procedentes, pero en caso de obtenerlas el afectado, se liberaba de toda responsabilidad al
empleador, así como también en caso que éste tuviere asegurado en forma permanente el
riesgo de sufrir estos infortunios en una compañía de seguros, en términos de ofrecer al
trabajador afectado beneficios equivalentes a los establecidos en esta ley. Y tratándose de
infortunios que causaran invalideces permanentes o la muerte, el monto de las
indemnizaciones era determinado por los tribunales de justicia.

El sistema creado por la ley Nº 4.055 no estuvo exento de inconvenientes. La circunstancia


de que se diera origen a una relación jurídica directa entre empresario y trabajador, o entre
compañía aseguradora y trabajador, trajo siempre aparejados problemas graves, pues había
122
ahí intereses económicos opuestos. Con demasiada frecuencia se discutían ante los
Tribunales los accidentes y de ello tampoco hay gratos recuerdos. 90

Estas normas pasaron a integrar el primer Código del Trabajo chileno, de 1931. En el Título
II del Código del Trabajo de 1931 denominado "De los Accidentes del Trabajo" se contenían
normas especiales para el caso de infortunios laborales de trabajadores dependientes del
sector privado, entre los arts. 255 y siguientes. En esa época aún no imperaba la Teoría del
Riesgo Social (recogida recién por la ley Nº 16.744), sino la Teoría de Riesgo
Profesional, que entregaba al empleador o empresario la responsabilidad por los daños que
los accidentes del trabajo ocasionaran a sus trabajadores.

En estos artículos del viejo Código Laboral se desarrolló la manera en que el empleador
debía responder por los riesgos laborales, en que el criterio de atribución de responsabilidad
era el del Derecho Civil y más concretamente la responsabilidad estricta.

Con el objeto de evitar un enriquecimiento injusto para quien accionara demandando


indemnizaciones, el artículo 260 de dicho Código del Trabajo de 1931 establecía: "Sin
perjuicio de la responsabilidad del patrón o empleador, la víctima del accidente o los que
tengan derecho a indemnización, podrán reclamar de los terceros causantes del accidente,
la indemnización del daño sufrido, con arreglo a las prescripciones del derecho común" y
agregaba su inciso segundo: "La indemnización que se obtuviere de terceros, en conformidad
a este artículo libera al patrón de su responsabilidad, en la parte que el tercero causante del
accidente sea obligado a pagar".

En aquella época el empleador respondía tanto de las prestaciones de seguridad social —


pero en un esquema de previsión social de su propio cargo—, así como también de las
consecuencias dañosas con un criterio objetivo, vale decir, calificado por los resultados
dañosos y con ausencia de criterios de culpa o dolo; y se le permitía contratar seguros
privados para enfrentar estos pagos.

Las compañías de seguros sólo se limitaron a rembolsar gastos, previo el pago de primas
que negociaban con los empleadores, y que llegaban a niveles del 20% de las remuneraciones,
con una accidentabilidad del 35%.

Mientras rigió la ley Nº 4.055 —que como hemos dicho fue luego recogida por el Código
del Trabajo de 1931— se fue haciendo cada vez más costoso enfrentar los riesgos de
accidentes del trabajo y enfermedades profesionales, y frente a esta realidad, en que cada vez
los accidentes eran más frecuentes, un grupo de empresarios que lideraban asociaciones
gremiales distintas 91 tomó la iniciativa de crear un sistema que protegiera los riesgos
laborales con un enfoque preventivo; diseñaron en el año 1958 un seguro privado que
funcionaba con un criterio mutualista, y que pretendía bajar los costos de los accidentes del

90
NOVOA, op. cit., p. 333.
91
La Sociedad de Fomento Fabril y su distinguido dirigente don Eugenio Heiremans Despouy, la Asociación
de Industriales de Valparaíso y la Cámara Chilena de la Construcción.

123
trabajo y de los daños que éstos provocaban, pero además incorporaba elementos importantes
que incentivaban la prevención de los riesgos en el trabajo.

Diez años más tarde, la Ley Nº 16.744 sobre Seguro Social contra Accidentes del Trabajo
y Enfermedades Profesionales recogía y consagraba este nuevo sistema, ley que recogió
la Teoría del Riesgo Social imperante en la época, es decir, los riesgos en el trabajo debían
pasar a ser una contingencia cubierta por la sociedad en un sistema de seguridad social, no
sólo por un tema de costos, sino también porque si el desarrollo del país requería industrias
peligrosas, debía ser la comunidad beneficiada con ellas la que debía soportar los riesgos de
tales actividades.

El fundamento de la Teoría del Riesgo Social se encuentra en que el mismo estado de


necesidad y la misma situación presenta quien se accidenta en el trabajo que la persona que
se accidenta en su casa o en un paseo; la misma situación presenta quien contrae una
enfermedad considerada médicamente similar, pero que no lo es, aunque sus efectos sociales
sean también similares. La mantención hasta hoy de un sistema diferenciado para los
accidentes del trabajo a través de la ley Nº 16.744 se justifica básicamente por la existencia
de una institucionalidad orientada a la prevención de riesgos.

No debe olvidarse esta evolución al momento de diseñar políticas públicas en la actualidad,


porque desde un marco regulatorio situado en el Derecho Común —por la responsabilidad
directa que las leyes Nº 3.170 y Nº 4.055 atribuyeron al empleador— se avanzó hacia un
esquema de protección dentro del Derecho de la Seguridad Social buscando a través de la ley
Nº 16.744 prevenir los riesgos para la seguridad y salud en el trabajo. En otras palabras, lo
que justifica un sistema diferenciado para atender los riesgos derivados de accidentes del
trabajo y enfermedades profesionales es la prevención de tales contingencias y no el
desarrollo de mejores vías de reparación civil por los daños que los infortunios laborales
puedan causar, las que permanecen en el Derecho Común.

2. CRITERIOS JURISPRUDENCIALES RELEVANTES A PROPÓSITO DEL ARTÍCULO 69 DE LA LEY


Nº 16.744

La regulación de la responsabilidad civil del empleador por los accidentes del trabajo y las
enfermedades profesionales de sus trabajadores se encuentra en el artículo 69, letra b), de la
ley Nº 16.744, establece lo siguiente: "Cuando el accidente o enfermedad se deba a culpa o
dolo de la entidad empleadora o de un tercero, sin perjuicio de las acciones criminales que
procedan, deberán observarse las siguientes reglas: b) la víctima y las demás personas a
quienes el accidente o enfermedad cause daño podrán reclamar al empleador o terceros
responsables, también las otras indemnizaciones a que tengan derecho, con arreglo a las
prescripciones del derecho común, incluso el daño moral".

A propósito de esta disposición, el Código del Trabajo de 1931 no estableció un régimen


de responsabilidad distinto del común aplicable en materia de responsabilidad civil, sino todo
lo contrario, se remitía a sus normas. Con la dictación de la ley Nº 16.744, aquella
responsabilidad del empleador en el otorgamiento de las prestaciones médicas y económicas
que operaba en un modelo de previsión social de su cargo, pasó a integrarse a un régimen de

124
seguridad social, de cargo de toda la sociedad, y en lo referido a la responsabilidad civil por
los daños que los infortunios laborales ocasionaran, la acción para reclamarlos se mantuvo
entregada al Derecho Común, siendo este el modelo vigente en Chile.

A continuación expondremos los criterios jurisprudenciales relevantes en torno a la materia


del rubro, dando cuenta de la manera en que hoy se resuelven los criterios de culpa, sobre
juez competente para conocer de la acción indemnizatoria, daño indemnizable, accidentes
del trabajo en esquemas de trabajo tercerizado y la culpa del trabajador en su propio accidente.

2.1. En materia de culpa

El artículo 69 de la ley Nº 16.744 en su literal b) efectúa una remisión en bloque al derecho


común, a los efectos de otorgar acción a la víctima del accidente o a sus herederos, para
demandar del empleador o de un tercero responsable la reparación de los daños que el
accidente le ocasionó, de manera que al no existir reglas especiales en torno a esta materia
en el Derecho de Seguridad Social y en particular en la ley Nº 16.744, el tratamiento de la
culpa como elemento subjetivo fundamental para atribuir responsabilidad por daños sigue las
reglas del Derecho Civil.

Así, la norma rectora debiese ser el artículo 44 en relación con el artículo 1547 del Código
Civil, según el cual tratándose de contratos bilaterales, se responde hasta de la culpa leve, lo
que no es recogido siempre así por nuestros tribunales, pues en algunos casos se ha estimado
que el deber de seguridad que tiene el empleador por el artículo 184 del Código del Trabajo
le exige ser eficaz, lo que determina una mayor intensidad en las medidas preventivas que
debe adoptar para evitar accidentes, traduciéndose en una mayor diligencia propia de la culpa
levísima.

A partir de esta distorsión observada en la determinación de la culpa, se encuentran


diversos pronunciamientos en que el empleador ha sido condenado a responder civilmente
por no haber logrado evitar el accidente con las medidas de prevención que adoptó, es decir,
se califica el cumplimiento del deber de seguridad que le asiste en función del resultado, que
es propio de un estatuto de responsabilidad estricta. A pesar de explicitarse en muchos casos
que no se trata de responsabilidad objetiva, en los hechos así se razona en la atribución de
responsabilidad civil al empleador.

JURISPRUDENCIA JUDICIAL RELACIONADA:

1) "David Leandro Soto León con Servicios Generales de la Construcción BSK Ltda y
otro", rol Nº O-237-2014, Juzgado de Letras del Trabajo de Concepción, rol Nº O-237-
2014, 8 de julio de 2014: La sola ocurrencia de la enfermedad profesional implica
incumplimiento del deber de protección y seguridad, por cuanto significa que aun en el
caso de haberse adoptado alguna medida, en los hechos, esta resultó insuficiente. Se
debe recordar que el artículo 184 del Código del Trabajo exige que se hayan adoptado
todas las medidas de seguridad para proteger "eficazmente" la salud del trabajador. Por
ende, si acaeció una enfermedad de carácter profesional significa, por lo menos, que los
resguardos no fueron eficaces, porque igualmente se produjo la pérdida de audición.

125
2) "Emma Díaz Valenzuela con Mauro Castro Lecaros y otros", rol Nº 2965-2013, Corte
de Apelaciones de Santiago, 3 de julio de 2014: No existe ninguna hipótesis de
responsabilidad objetiva que obligue a las demandadas a responder por los daños que
hayan podido causarse a las víctimas indirectas de un accidente sufrido por un trabajador
de una empresa de un tercero. Tampoco se ha acreditado de forma alguna cuál habría
sido la acción u omisión dolosa o culposa concreta en que habrían incurrido y que les
hace civilmente responsable de esos perjuicios.

3) "Evelyn Barrientos Loyola con Recaudadora S.A.", rol Nº 37-2014, Corte de


Apelaciones de Santiago, 27 de junio de 2014: El deber de seguridad contemplado en el
artículo 184 del Código del Trabajo no corresponde a una "garantía de indemnidad". De
estimarlo así, se estaría imponiendo a una de las partes una carga imposible de satisfacer,
en términos que la sola existencia de un daño o resultado traería aparejada per se la
responsabilidad indemnizatoria.

4) "Francisco Heriberto Díaz Aedo con Constructora Comsa Dragados S.A.", rol Nº O-
1001-2013, Juzgado de Letras del Trabajo de Concepción, 28 de febrero de 2014: En
relación al grado de diligencia y cuidado que debe desplegar la empleadora, ésta
responde hasta de culpa levísima en el cumplimiento del deber de protección; es decir,
hasta por "la falta de aquella esmerada diligencia que un hombre juicioso emplea en la
administración de sus negocios importantes", aplicando lo dispuesto en el artículo 44
del Código Civil y ello, atendidos los valores que tienden a preservar tal obligación de
seguridad, que no son otros que la vida, la integridad física y la salud del trabajador, y
dada la circunstancia que el artículo 69 de la citada ley Nº 16.744 no determina el grado
de culpa del cual debe responder el empleador en su cumplimiento.

5) "Marisol Paola Godoy Gática con Corpolar S.A.", rol Nº O-4770-2013 Segundo
Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago, 27 de febrero de 2014: Según mandato legal
establecido en el artículo 184 del Código del Trabajo, norma de cuyo tenor literal se
desprende que la obligación de diligencia y cuidado que la ley impone al empleador en
la especie es de mayor entidad que la comúnmente exigida en los contratos bilaterales,
pues no sólo es de cargo de aquel tomar todas las medidas de seguridad necesarias
para proteger la vida y salud de sus trabajadores, sino que, además, debe hacerlo
eficazmente.

6) "Evelyn Lucy Barrientos Loyola con Recaudadora S.A.", rol Nº O-3251-2013, Primer
Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago, 19 de diciembre de 2013: No es posible
advertir culpa o dolo de la demandada en la ocurrencia del asalto, como lo requiere el
artículo 69 de la ley Nº 16.744, toda vez que no está dentro de sus posibilidades tomar
otras medidas de prevención que eviten su ocurrencia, sino es a través de alarmas, botón
de pánico, cajas fuertes, sensores de movimiento, como también tomar un rol activo tras
el asalto, como se hizo en la especie, derivando a la actora y su acompañante a la ACHS
para que puedan ser tratadas de sus lesiones físicas y psicológicas.

7) "Juan Riquelme Inostroza con Su Bus Chile S.A.", rol Nº O-2956-2013, Primer Juzgado
de Letras del Trabajo de Santiago, 11 de noviembre de 2013: El peso de la prueba,
conforme a las reglas del "onus probandi", en cuanto al cumplimiento de la obligación
126
de seguridad, corresponde al empleador, asimismo le corresponde acreditar la debida
diligencia y cuidado, respondiendo de culpa levísima.

8) "Jenezareth Zúñiga Espinoza con Tavelli S.A.", rol Nº O-1303-2013, Primer Juzgado de
Letras del Trabajo de Santiago, 15 de julio de 2013: De esta manera, aparece que la
culpa a la que debe asimilarse la del empleador, conforme el artículo 69 de la ley
Nº 16.744, es a la culpa leve, o "la falta de aquella diligencia y cuidado que los hombres
emplean ordinariamente en sus negocios propios.

9) "Tomás Roa Toledo con Servicios Industriales y Forestales Larraín Limitada", rol
Nº 27-2013, Corte de Apelaciones de Concepción, 27de mayo de 2013: Atendido que el
citado artículo 69 no determina el grado de culpa de que debe responder el empleador
en su cumplimiento, la doctrina y la jurisprudencia de nuestros tribunales, en particular
de la Excma. Corte Suprema, han concluido que responde de la culpa levísima, como lo
ha señalado la juez del trabajo.

10) "María Lagos Riquelme y otros con Prestadora de Servicios Medio Ambiente Limitada
y otra", rol Nº 5889-2010, Corte Suprema, 6 de marzo de 2013: Que de lo anterior se
concluye que la responsabilidad civil del empleador se funda en su culpa o dolo dado
que no tiene por antecedente una obligación de garantía que dé lugar a responsabilidad
por el solo hecho de producirse el daño, pues la función de garantía está dada para el
seguro de accidentes del trabajo, en su calidad de seguro de daños.

11) "Riquelme Obreque Claudio Andrés con Easy Administradora Norte S.A.", O-380-
2012, Primer Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago, 8 de mayo de 2012: Que,
entonces, surge como normativa legal aplicable a la cuestión debatida el artículo 184 del
Código del Trabajo, norma de cuyo tenor literal se desprende que la obligación de
diligencia y cuidado que la ley impone al empleador en la especie, es de mayor entidad
que la comúnmente exigida en los contratos bilaterales, pues no sólo es de cargo de aquel
tomar todas las medidas de seguridad necesarias para proteger la vida y salud de sus
trabajadores, sino que, además, debe hacerlo eficazmente.

12) "Cárdenas Silva, María con Productos Químicos y Alimenticios Osku S.A.", rol
Nº 955-2009, Corte Suprema, 23 de febrero de 2012: Siendo la empleadora —como
deudora de la señalada protección y seguridad— responsable de culpa levísima, por la
aplicación del artículo 69 de la ley Nº 16.744, se determina que debe resarcir las
repercusiones anímicas de dolor, sufrimiento, tristeza y angustia que los padecimientos
físicos le causaron a la demandante, afectando y menoscabando su vida desde la fecha
del accidente.

13) "Patricio Antonio Salas Varas con Comercial Maxagro Ltda.", rol Nº O-3027-2011,
Segundo Juzgado del Trabajo, 4 de enero de 2012: La empresa sí ha cumplido con las
obligaciones que se derivan de dicho deber, que sí ha informado al actor sobre los riesgos,
lo ha capacitado, le ha entregado elementos de protección personal, y no siendo el
accidente consecuencia directa de las labores, sino que producto de una situación que no
era previsible, especialmente atendidas las medidas de seguridad adoptadas por la
empresa, no se advierte qué conducta distinta de parte de la empresa pudo evitarlo.
127
14) "Sindicato Nº 5 de Empresa Inversiones Alsacia S.A. con Inversiones Alsacia S.A.", rol
Nº T-282-2010, Segundo Juzgado de Letras del Trabajo, de 25 de enero de 2011:
Acontecimientos traumáticos vividos por el actor en el ejercicio de su labor como
conductor de buses del transporte público (atropello, asaltos, gran congestión vehicular,
exceso de ruido en las calles, etc.), acontecimientos que, a su vez, no son resultado de
una conducta negligente del empleador.

15) "Morales Guzmán, Danny contra Automática y Regulación S.A.", rol Nº 3495-2010,
Corte Suprema, 18 de octubre de 2010; "Morales Guzmán, Danny contra Automática y
Regulación S.A.": Es indispensable para la operatividad de la institución que se analiza
la concurrencia de una actuación negligente de la parte patronal para que ésta sea legal
y justificadamente conminada al resarcimiento, resultando improcedente entender la
obligación como asimilada a las llamadas "de resultado".

16) "Álvarez Astete, Erwin contra Sociedad Comercial y Constructora Lomas Limitada",
rol Nº 158-2010, Corte de Apelaciones de Concepción, 27 de septiembre de 2010: No
todo hecho acontecido en el lugar de trabajo implica la existencia de responsabilidad por
parte del empleador, pues no se ha contemplado una responsabilidad objetiva en tal
sentido; por el contrario, el factor de imputación seguido en nuestra legislación es de
carácter subjetivo y descansa en la existencia de culpa o dolo por parte de la entidad
empleadora, como lo indica textualmente el artículo 69 de la ley Nº 16.744.

17) "Pedro Esteban Aguilera Díaz con Empresa de los Ferrocarriles del Estado". rol Nº O-
2378-2010, Primer Juzgado de Letras del Trabajo, 20 de noviembre de 2010: Se debe
tener presente que la responsabilidad de que se trata, no es objetiva, ya que debe
acreditarse el incumplimiento, el resultado dañoso y la relación de causalidad entre uno
y otro. Correspondiendo al empleador probar que adoptó las medidas de seguridad
pertinentes, es decir, para los efectos de eximirse de la responsabilidad que le incumbe
en relación a la protección eficaz de la vida y la salud del trabajador, cuestión esta última
que de acuerdo al acápite anterior no realizó.

2.2. Juez competente para conocer de la acción indemnizatoria

Para quien pretende una indemnización civil por daños derivados de un accidente del
trabajo o enfermedad profesional, resulta de toda conveniencia acudir a la sede laboral. En
términos muy generales, diremos que en esta sede la duración de los procesos es
considerablemente menor, además de las ventajas propias del estatuto de responsabilidad
civil contractual, que es el que corresponde conocer al juez laboral, en el cual la culpa se
presume, el plazo de prescripción es de cinco años y la prueba se valora conforme a las reglas
de la sana crítica; a diferencia del estatuto de responsabilidad extracontractual, en que la
culpa debe acreditarse, la prescripción de la acción es de cuatro años y la prueba —por
ahora— se valora conforme al sistema legal o tasado.

En conformidad al artículo 420 letra f) del Código del Trabajo, son de competencia de los
tribunales del trabajo los juicios en que se pretenda hacer efectiva la responsabilidad del
empleador derivada de accidentes del trabajo o enfermedades profesionales, con excepción

128
de la responsabilidad extracontractual a la cual le será aplicable lo dispuesto en el artículo 69
de la ley Nº 16.744.

Este precepto fue incorporado al Código del Trabajo por la ley Nº 19.447 (D.O. de 8 de
febrero de 1996), que recogió los criterios jurisprudenciales que venían apreciándose en torno
a la sede para conocer de las acciones indemnizatorias por responsabilidad civil. Así,
tratándose del trabajador afectado por el accidente del trabajo, por existir un contrato de
trabajo que lo une con el empleador, la acción que dirija en contra de este último — y en
contra de la empresa principal o empresa usuaria en supuestos de descentralización
productiva —será de naturaleza contractual y conocida por tanto en un tribunal laboral. En
los demás casos, es decir, cuando la acción no se dirija en contra del empleador —y empresa
principal o usuaria de servicios transitorios—, o bien, cuando la ejerzan otras personas
distintas del trabajador, la acción es de naturaleza extracontractual y será conocida por un
tribunal civil de acuerdo con los términos del artículo 2314 y siguientes del Código Civil.

Apenas estrenada la Ley Nº 20.123 de Subcontratación Laboral, se plantearon


interrogantes en torno a si la empresa principal sería o no un tercero ajeno, en litigios en que
se pretendiera hacer efectiva la responsabilidad —contractual— del empleador, por
accidentes del trabajo o enfermedades profesionales. Sobre ello José Luis Diez Schwerter
entonces señalaba que desde el punto de vista del "Derecho común" de la responsabilidad
civil dos son, al menos, las formas de interpretación que pueden surgir. Por un lado, entender
que no existiendo vinculación contractual directa entre la empresa principal y los trabajadores
de su contratista o subcontratista la responsabilidad civil subsiguiente es de naturaleza
extracontractual y regida por consiguiente por el título 35º del libro IV del Código Civil. O,
por el contrario, calificar a la responsabilidad de la empresa principal como de carácter
contractual en atención a que el artículo 183 F del Código del Trabajo, pues contemplaría
una excepción legal al efecto relativo de los contratos, agregado al hecho que estamos ante
contratos vinculados (el contrato celebrado entre la empresa principal y la contratista; y el
contrato de trabajo que une a la contratista con sus trabajadores), en atención a la especialidad
de la relación laboral, sobre todo bajo esta modalidad.92

En los hechos esta materia se ha zanjado de manera simple por los tribunales, quienes han
optado por calificar la responsabilidad de la empresa principal como contractual, lo que nos
parece correcto pues no es posible que prosperen excepciones de incompetencia absoluta o
de falta de legitimación pasiva que de cuando en cuando oponen algunas empresas
principales, porque acá existe una cadena de contratos —civiles entre la empresa principal y
sus contratistas y subcontratistas, laborales entre el trabajador su contratado y su empleador

92
DIEZ SCHWERTER, José Luis, "Responsabilidad civil derivada de accidentes del trabajo y enfermedades
profesionales: Aspectos relevantes de su regulación y operatoria actual", en Revista de Derecho de la Pontificia
Universidad Católica de Valparaíso, 2008 Nº 31, pp. 163-185. Disponible en: <http://www.scielo.cl/
scielo.php?script=sci_arttext&&pid=S0718-68512008000200002&&Ing=es&&nrm=iso>. ISSN 0718-6851.
http://dx.doi.org/10.4067/S0718-68512008000200002

129
directo— en cuya virtud la empresa principal se beneficia del trabajo del trabajador
subcontratado, realidad que reconoce el artículo 183 E del Código del Trabajo. 93

La regla del artículo 420 letra f) antes anotada ha debido ser interpretada cuando no ha
estado del todo claro el estatuto de responsabilidad que se invoca, siendo interesante observar
el caso de los herederos del trabajador fallecido por un accidente, que demandan en la sede
extracontractual una reparación por su propio daño moral, en contra del empleador directo
pero también de manera solidaria en contra de la empresa principal, lo que no debiese ser
conocido en la sede laboral; sin embargo, se generan confusiones a propósito de la
vinculación de la empresa principal en estos procesos, lo que se suele hacer invocando el
artículo 184 del Código del Trabajo para los efectos de alivianar la prueba de la culpa o dolo.

En lo referido a la reparación del daño moral, se ha establecido jurisprudencialmente que,


atenta su intransmisibilidad, no es posible que los herederos del trabajador fallecido accionen
exigiendo reparación por el daño moral del trabajador. En todo caso, por aplicación del
artículo 420 letra f) en comento, su acción indemnizatoria debe ser conocida en la sede civil.

JURISPRUDENCIA JUDICIAL RELACIONADA:

1) "Efraín Villalobos Aranda y otros con M y R de Freitas y Compañía Limitada y otro",


rol Nº 7655-2013, Corte Suprema, 25 de junio de 2014: Aun cuando la acción que
ejercen las víctimas por rebote —la del artículo 2320 del Código Civil pidiendo hacer
efectiva la responsabilidad solidaria del empleador directo y la empresa principal— es
autónoma y no depende de la que la víctima directa pueda haber tenido en relación al
agente del daño, de carácter contractual, lo cierto es que el hecho que causa el daño a las
primero mencionadas, está dado, precisamente, por el daño ocasionado a la víctima
directa, el cual se origina en el contexto de una determinada relación laboral, con quien
aquellas tenían una especial relación y, en consecuencia, les afecta de un modo personal.
Por eso, nada de extraño tiene que las demandantes hubieren invocado normas propias
del ordenamiento laboral, tales como el deber de seguridad contenido en el artículo 184
del Código del Trabajo, o las normas de prevención de riesgos comprendidas en los
decretos supremos y reglamentos antes citados, si lo que pretenden sostener es el dolo o
culpa de quienes, al infringir dichas normas, ocasionaron el daño a la víctima directa,
sobre cuya base se sustenta la lesión que aquello le causó a las víctimas por repercusión.
[...] Yerran, pues, los sentenciadores al sostener que por el hecho de invocarse, además
de las normas de responsabilidad extracontractual, normas propias del ordenamiento
laboral, habría una confusión del estatuto aplicable en la especie, ya que habiendo
claridad en cuanto a que se solicita aplicar el régimen de responsabilidad
extracontractual, toda vez que los demandantes accionan en su calidad de víctimas por
repercusión, las otras normas van dirigidas a probar el dolo o culpa de los demandados,
en el contexto antes señalado.

93
Debe eso sí trabarse la Litis respecto de todos los que integran la cadena de subcontratación laboral, materia
en la que no entramos por escapar el ámbito de análisis. Véase al efecto PALAVECINO
CÁCERES, Claudio, Subcontratación, Editorial Jurídica de Chile, 2006.

130
2) "Torres Cayupe Melisa Andrea y otros con Empresa Sergio Cerva S.A.", rol Nº 1004-
2012, Corte de Apelaciones de Concepción, 3 de mayo de 2013: Que, como se advierte,
para imputar responsabilidad a la demandada en el suceso en que encontró la muerte la
víctima, los demandantes han invocado normas de carácter laboral, como son
principalmente aquéllas de orden legal y reglamentario que imponen al empleador la
obligación de adoptar todas las medidas necesarias para proteger eficazmente la vida y
la salud de los trabajadores, haciendo recaer en la infracción de tales normas la
obligación que, a su juicio, pesa sobre la demandada de indemnizar los daños morales
que dicen haber sufrido. Sin embargo, en sede extracontractual nada tienen que hacer
las normas y reglas propias del derecho laboral en materia de accidentes del trabajo,
cuya aplicación postula la parte de los actores, puesto que tal aplicación presupone la
existencia de un vínculo previo de orden laboral entre el trabajador y el empleador, que
es la fuente de donde arrancan los derechos que pueden ejercitar quienes se sientan
perjudicados por el siniestro que afectó a la víctima.

3) "María Isabel Huenuqueo Quinones y otro con Municipalidad de Chillán", rol Nº 82-
2011, Corte de Apelaciones de Chillán, 23 de enero de 2012: Que, en consecuencia, ha
de estimarse que la acción deducida en estos autos tendiente a hacer efectiva la
responsabilidad extracontractual en relación con el trabajador fallecido, pero a título
personal, por los demandantes, no es de la competencia de los juzgados laborales, de
manera que, al no decidirlo así, la sentencia atacada ha incurrido en la causal de
nulidad contemplada en la letra a) del artículo 478 del Código del Trabajo.

4) "Sucesión de Manuel Jesús Brito Orellana con Transportes Olea Ltda.", rol Nº O-1096-
2011, Primer Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago, 8 de julio de 2011: Finalmente,
en cuanto a la efectividad que la acción contractual que se deduce en autos se encuentra
dentro de los bienes del causante, siendo éste un asunto de derecho, claramente es así,
al tenor de lo referido en el artículo 951 del Código Civil, al ser los herederos indicados
en la copia del duplicado de la posesión efectiva de don Manuel Brito
Orellana, herederos a título universal del referido causante. Por ello, las prestaciones de
carácter laboral, están dentro del patrimonio del actor. Además, el artículo 69 de la Ley
Nº 16.744 sobre Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales permiten
accionar a la víctima y demás personas a quienes el accidente cause daño, siendo éste el
caso de los actores.

5) "Fuentes Castro Patricio con Codelco", rol Nº 759-2009, Corte Suprema, 4 de mayo de
2011: El hecho dañoso ha consistido precisamente en la muerte de un trabajador en el
contexto de una relación laboral donde el dependiente desempeñaba funciones distintas
para las cuales fue contratado y que desarrollaba sin la debida capacitación y sin las
medidas de seguridad que eran exigibles. En virtud del régimen de responsabilidad que
gobierna la acción, los actores han sostenido que el hecho de la muerte del trabajador es
consecuencia del incumplimiento negligente del deber de seguridad que pesaba sobre la
demandada y, por su parte, los sentenciadores han calificado dicho incumplimiento
como negligente, conforme al mérito del proceso, determinándose que si bien la culpa
que se imputa tiene, en ciertos aspectos, un carácter contractual, reviste respecto de los
terceros que sufrieron daño por la muerte culpable del trabajador el carácter de un simple
hecho de terceros, que da origen a responsabilidad extracontractual. Es en este contexto
131
que el fallo alude al artículo 2329 del Código Civil, para señalar que también en sede
extracontractual está prevista la presunción de culpa en el evento de incumplimiento y,
en ese mismo sentido, alude también a la teoría del riesgo creado. Sin embargo, tales
referencias no constituyen ni sustentan en forma exclusiva la decisión a que se arriba,
por lo que no han tenido para la resolución del asunto la incidencia que supone la
recurrente.

6) "Erika Cecilia Contreras González y Lissette Carolina Ortiz Contreras con Sociedad
Tulio Mosso y Compañía Limitada", rol Nº 1175-2009, 29 de abril de 2011, Corte
Suprema: Que así como el trabajador puede perseguir en sede laboral la responsabilidad
del empleador por infracción al deber de cuidado y protección que le impone la norma
ya citada del artículo 184 del Código Laboral, las víctimas por repercusión, cuya es la
situación de quienes accionan en autos a título personal —y no como sucesores del
causante—, pueden perseguir, por expresa disposición del artículo 69 de la ley Nº 16.744,
la responsabilidad extracontractual del empleador en sede civil, con arreglo a la
normativa de los artículos 2314 y siguientes del Código Civil.

7) "Cuevas Alarcón, Yesenia con Industria Forestal Nacional S.A.", rol Nº 3337-2008,
Corte Suprema, 20 de agosto de 2008: Que, en consecuencia, ha de estimarse que la
acción deducida en estos autos tendiente a hacer efectiva la responsabilidad
extracontractual en relación con el trabajador fallecido, pero a título personal, por la
cónyuge, no es de la competencia de los juzgados laborales, de manera que, al no
decidirlo así, la sentencia atacada ha incurrido en la causal de nulidad formal denunciada
por la recurrente.

8) "Sergio Isaac Pino Puentes con A and A Ingeniería Mecánica Integral Limitada y otros",
rol Nº 193-2008, Corte Suprema, 29 de julio de 2008: La responsabilidad contractual
del empleador, esto es, la que se deriva del contrato de trabajo, es de competencia de los
Juzgados del Trabajo, en tanto que la responsabilidad extracontractual corresponde a un
juicio de lato conocimiento que es de competencia de los Juzgados Civiles.

9) "Reyes Cárdenas, Yerson contra Cartulinas CMPC", rol Nº 62-2008, Corte de


Apelaciones de Valdivia, 13 de marzo de 2008: Que en este sentido, se ha entendido que
la distinción efectuada por el artículo 69 de la ley citada, se refiere a aquellos casos en
los que quien demanda no es el trabajador directamente, sino alguna otra persona
afectada, caso en el cual se está frente a una responsabilidad puramente extracontractual
y por lo que es de competencia de los tribunales ordinarios; sin embargo, en el caso en
que quien demande sea el trabajador, incluso para hacer efectiva la responsabilidad
subsidiaria del dueño de la obra o faena, la acción corresponde que sea ventilada ante
los tribunales laborales.

10) "María Inés Amestoy Klenner y otros con Transportes Calafquén Limitada y otro", rol
Nº 6196-2006, Corte Suprema, 27 de noviembre de 2007: Transmisibilidad o
intransmisibilidad del derecho a indemnización por el daño moral. [...] Es útil señalar
que este tribunal ya ha decidido que la acción ejercida en estos autos es intransmisible,
en atención a que su naturaleza es personalísima, aunque exista entre esa acción y el
resarcimiento pretendido, que es de carácter pecuniario, un estrecho e indesmentible
132
vínculo, por cuanto este último se genera y justifica en la aflicción del trabajador
afectado, lo que le imprime el carácter de personalísima a la acción de que se trata.

11) "Sofía de las Mercedes Oses Orellana y otros con Fabisa S.A.", rol Nº 4232-2006,
Corte Suprema, 28 de noviembre de 2007: Que, en consecuencia, ha de estimarse que la
acción deducida en estos autos tendiente a hacer efectiva la responsabilidad
extracontractual, a título personal, por la cónyuge e hijos de un trabajador fallecido, no
es de la competencia de los juzgados laborales, de manera que corresponde concluir que
la sentencia ha sido dictada por un tribunal incompetente y, por lo tanto, se ha incurrido
en el vicio establecido en el artículo 768 Nº 1 del Código de Procedimiento Civil, lo que
conduce a la invalidación del fallo de que se trata.

12) "Lucía Porman Barahona con Empresa Pesquera Bío Bío", rol Nº 309-2006, Corte
Suprema, 27 de junio de 2007: Sólo cabe concluir que los sentenciadores, al acoger la
acción de la demandante, interpuesta en su calidad de heredera del trabajador fallecido
y condenar a la demandada a pagar el monto que se indica en la sentencia impugnada, a
título de indemnización de perjuicios por el daño moral causado a aquél, con ocasión de
un accidente laboral, han infringido lo dispuesto en los artículos 69 letra b) y 88 de la
ley Nº 16.744, desde que su correcta interpretación y aplicación debió llevar al tribunal
a desechar la acción interpuesta. Lo anterior, como se explicó, debido a que la referida
pretensión de reparación, en cuanto se sustenta en el sufrimiento moral de la víctima de
un accidente del trabajo, por ser personalísima e intransmisible, no puede ser deducida
por otro que no sea su titular y en el evento que el afectado haya fallecido, la acción por
la indemnización de su padecimiento espiritual y aflicción, no se transmite al patrimonio
de sus herederos.

13) "Erika Rivadeneira Carvajal contra SLM Milagro de Matancilla", rol Nº 4859-2002,
Corte Suprema, 19 de agosto de 2003: En cuanto a la responsabilidad extracontractual
es evidente que tiene que estar excluida de la competencia de los tribunales del trabajo,
por cuanto su determinación requiere un juicio de lato conocimiento y debe por su
naturaleza estar entregada a las prescripciones del derecho común, puesto que en ella
puede haber terceros involucrados como responsables del accidente, dando lugar a otras
indemnizaciones.94

14) "Retamales y otros con Ilustre Municipalidad de Quilicura y otro", rol Nº 6669-2009,
Corte Suprema, 23 de diciembre de 2011: En cuanto a la finalidad de la indemnización
por daño moral, el autor citado señala que "la fundamentación común de la reparación
del daño moral es la idea de resarcimiento que procura a la víctima satisfacciones que,
de algún modo compensen la pérdida sufrida" (Domínguez Águila, ob. cit., página 512)
y concluye que si el interés afectado era personalísimo, sólo su titular puede ser
compensado. La conclusión anterior resulta lógica, puesto que los herederos no han
sufrido ni han visto lesionados sus derechos como sí lo hizo el causante, quedando a
salvo la posibilidad de accionar respecto de su propio daño.

94
Este caso es importante en cuanto fijó el criterio hoy imperante en la materia, pues hasta esa época se debatía
en torno a la sede en que debían conocerse las acciones de las víctimas por rebote.

133
15) "Ricardo Armando Mellao Calfuan y otros con Fisco de Chile", rol Nº 2073-2009,
Corte Suprema, 29 de septiembre de 2011: Que en atención a lo que se ha venido
razonando, no cabe sino concluir que el daño moral propio de la víctima y la acción para
su cobro, por ser un derecho de carácter personalísimo, es intransmisible a sus herederos,
por lo que al no haberlo considerado así los sentenciadores de la instancia han incurrido
en infracción a las normas referidas en el considerando primero de esta sentencia, por su
falta de aplicación.

2.3. El daño a indemnizar

El artículo 69 de la ley Nº 16.744 consagró desde el inicio el principio de


corresponsabilidad de las indemnizaciones del Derecho Común con las prestaciones del
seguro social contra accidentes del trabajo y enfermedades profesionales que dicha ley creó,
lo que tiene su explicación en sus antecedentes normativos ya explicados.

Con la ley Nº 16.744 el sistema de seguridad social pasó a hacerse cargo del otorgamiento
de prestaciones básicas, uniformes y universales a los trabajadores afiliados al sistema,
liberando al empleador de su gestión directa en lo que hasta ese momento constituía un
modelo de previsión social de su cargo. En lo referido a las indemnizaciones civiles, se
entendió que la seguridad social podría no alcanzar a cubrir todos los daños que un accidente
del trabajo o enfermedad profesional ocasionaran, por lo que se mantuvo la acción para
demandarlas, pero esta vez exigiendo culpa o dolo al responsable del pago; la técnica
utilizada fue la que hoy conocemos en el artículo 69 de la ley Nº 16.744 en sus dos literales.

De ahí entonces que frente a infortunios laborales que causen daños indemnizables
civilmente, hoy es preciso conciliar las prestaciones del sistema de seguro social de la ley
Nº 16.744 con la norma contenida en el artículo 1556 del Código Civil, entendiendo que esta
norma comprende la reparación del daño emergente, el lucro cesante y también el daño moral.

Las prestaciones de la ley Nº 16.744 son las contempladas en su Título V, entre los
artículos 25 y 57, vale decir, prestaciones médicas, subsidios por incapacidad temporal,
indemnización global, pensión por invalidez sea esta parcial o total, pensión por gran
invalidez y supervivencia.

La seguridad social generalmente cubre el daño emergente, esto es, aquel daño directo
emanado del infortunio laboral, ya que si el trabajador afectado no puede concurrir a su
trabajo por estar lesionado, el seguro social de la ley Nº 16.744 le brinda atención médica
integral hasta su total recuperación y le sustituye la renta de actividad. Esto explica que no
se demanden indemnizaciones civiles orientadas al daño emergente.

En el caso del lucro cesante, esto es, de la pérdida de una expectativa cierta de obtener una
ganancia, se viene resolviendo por nuestros tribunales de justicia que no basta con un contrato
de trabajo vigente al tiempo del accidente del trabajo, ni los años de vida laboral que le restan
al trabajador, para proyectar los ingresos que este contrato le generaría a futuro al trabajador
afectado, desde que se trata de conjeturas, de incertezas que impiden acceder a este tipo de

134
reparación. El criterio unificado por la Corte Suprema en esta materia expresa que no puede
determinarse el quantum de la ganancia exclusivamente en base a un juicio de probabilidades.

Por ello es que hoy la mayoría de las acciones indemnizatorias civiles que son conocidas
por nuestros tribunales digan relación con la reparación del daño moral, con la amplitud que
ello conlleva.

En esta línea, Carmen Domínguez Hidalgo lo entiende del modo más amplio posible,
incluyendo allí todo daño a la persona en sí misma, física o psíquica, como todo atentado
contra sus intereses patrimoniales. Agrega que comprende todo menoscabo del cuerpo
humano, considerado como un valor en sí y con independencia de sus alcances patrimoniales;
y que si bien en sus inicios el daño moral era identificado exclusivamente con el dolor o el
sufrimiento o con los atentados al honor, en el presente la gama de bienes de la persona que
es indemnizada a este título es prácticamente irreproducible, encontrándose la noción de daño
moral en estricta dependencia con el nivel de protección jurídica que en cada época se estima
indispensable otorgarle a la persona.95

Existe un interesante problema en torno a la titularidad de la acción indemnizatoria del


daño moral respecto de los herederos del trabajador fallecido por un accidente del trabajo,
pues por un lado se viene sosteniendo que no todo dolor puede ser indemnizado y que debe
definirse a los titulares de la acción resarcitoria en una suerte de orden de prelación de
acuerdo a la cercanía que dan la relación conyugal, el concubinato y el parentesco,
recogiendo las ideas de Enrique Barros Bourie96. Y en sentido contrario, se ha decidido que
no existe una disposición legal que establezca algún orden de preferencia que permita al
juzgador restringir el derecho de una persona perjudicada con un ilícito civil para reclamar
su resarcimiento.

Sobre las dimensiones del daño moral, su necesaria acreditación y la estandarización —y


moderación— de los montos en dinero a conceder, creemos que falta en Chile un largo
camino por recorrer, tanto en el orden legal como en el jurisprudencial.

JURISPRUDENCIA JUDICIAL RELACIONADA:

1) "Sergio Eduardo Candia Ramírez con Agrícola y Forestal Maderas Nativas Limitada",
rol Nº 84-2014, Corte de Apelaciones de Rancagua, 9 de octubre de 2014: El objeto de
la reparación que corresponde al lucro cesante no es propiamente la pérdida de capacidad
de trabajo o de generación de ingresos, sino la expectativa objetiva de ingresos futuros
que una persona que haya sufrido un accidente laboral tenía a la fecha del siniestro.

2) "Juan Manuel Yáñez Barros con Juan Pablo; Meters Technology S.A. e Inversiones
Santa Regina S.A.", rol Nº O-1548-2014, Segundo Juzgado de Letras del Trabajo de
Santiago, 18 de julio de 2014: Puesto que la pérdida de su mano derecha le impide
desempeñar el oficio que conoce a causa del accidente laboral y en general cualquier

95
DOMÍNGUEZ HIDALGO, Carmen, El Daño Moral, Editorial Jurídica de Chile, Tomo I, primera edición,
Santiago, 2000, pp. 83-85.
96
BARROS, op. cit., p. 354.

135
otro oficio remunerado; y por otra parte, la imposibilidad de acceder a una
indemnización por invalidez en proporción al porcentaje de incapacidad, atendida la
inexistencia de un seguro de accidentes laborales contratado por su empleador, se dará
lugar al lucro cesante, por la pérdida de casi la totalidad de la mano derecha del actor, el
monto que eventualmente le hubiese correspondido por concepto de pensión de
invalidez y estimando como expectativa de vida de acuerdo a la edad del actor un
período de 6 años.

3) "Ángel González Saavedra con Geominco S.A.", rol Nº 184-2014, Corte de Apelaciones
de Santiago, 17 de julio de 2014: Como se ha establecido que el accidente se ha debido
a la culpa del empleador, el trabajador tiene derecho, además de las indemnizaciones
que contempla la referida legislación, a aquellas otras indemnizaciones "con arreglo a
las prescripciones del derecho común", que es precisamente lo que ha sucedido en la
especie, en que el actor ha demandado indemnizaciones propias del derecho civil, por
aplicación del artículo 69 de la ley Nº 16.744, entre ellas el lucro cesante, indemnización
esta última que es independiente y compatible con aquella que se indica en el artículo
35 de la citada ley.

4) "Marichen Orietta Quinteros García y otros con Sergio Omar Espinoza Fierro;
Congregación Hermanitas de los Pobres"; rol Nº O-136-2014, Juzgado de Letras del
Trabajo de Concepción, 19 de mayo de 2014: Con respecto al lucro pedido, la Excma.
Corte Suprema ha fallado reiteradamente que no estamos frente a un daño cierto y al
aceptarlo estaríamos admitiendo certezas respecto de situaciones que son sólo hipótesis
y, por ende, ante un perjuicio incierto, que no es dable calcular lo solicitado, porque el
supuesto de un trabajo continuo y permanente en el tiempo es inexacto (rol Nº 257/2003),
debiendo ser rechazada la pretensión.

5) "Aarón Julio Gálvez González con Inversiones Alsacia S.A.", rol Nº O-2881-2013,
Segundo Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago, 6 diciembre de 2013: El
demandante no sufrió menoscabo económico remuneracional por el accidente sufrido ya
que percibió una suma incluso similar al sueldo base que le correspondía percibir, por
parte del organismo encargado de pagar los subsidios por incapacidad laboral y, además,
que su relación laboral se encuentra vigente, desempeñando sus funciones y percibiendo
por ello la remuneración respectiva por lo que no ha demostrado haber perdido
capacidad de ganancia alguna. Motivos por los cuales, deberá rechazarse la demanda en
cuanto por ella se solicita se indemnice lucro cesante.

6) "Luis Alejandro Tapia Calderón con Sierra Miranda Sociedad Contractual Minera",
rol Nº O-79-2013, Juzgado de Letras del Trabajo de Antofagasta, 5 de junio de 2013: La
expectativa de vida, vida útil laboral y su edad, [...] circunstancias no pueden
considerarse, por sí solas, como antecedente suficiente para tener por concurrente el
lucro cesante, desde que son conjeturas.

7) "Farías Lira Pilar Cecilia con Nestlé Chile S.A.", rol Nº O-3781-2012, Primer Juzgado
de Letras del Trabajo de Santiago, 1 de febrero de 2013: Lucro cesante- [...] Esta juez
estima que dicho concepto no es procedente, pues para su base de cálculo se parte de
una serie de premisas que carecen de certeza, como lo es el hecho que la demandante
136
trabaje en forma ininterrumpida hasta la edad de jubilarse y que reciba la misma
remuneración.

8) "Juan Carlos Guerra Cortés con Constructora Algarrobo Ltda." rol Nº O-153-2013,
Juzgado de Letras del Trabajo de Antofagasta, 16 de mayo de 2013: Se tendrá
especialmente presente la agudeza del dolor físico que padeció el trabajador, [...]; la
entidad de la afectación anímica y temor que emana de no poseer ámbitos de protección
formal o institucional frente a un suceso lesivo; la incertidumbre futura sobre la pérdida
imputable al empleador de la "chance" de obtener una óptima y completa recuperación
de la lesión, a través de un diagnóstico, atención y tratamiento oportuno, adecuado y
profesional [...]. En base a dichos criterios, este sentenciador fija la indemnización por
daño moral en la suma de $ 8.000.000.

9) "Alejandro Andrés Cortés Álvarez con MTV Construcciones Limitada y otro", rol Nº O-
2489-2012, 2º Juzgado de Letras del Trabajo, 20 de noviembre de 2012: No existe grado
de incapacidad determinado por el órgano competente para ello, circunstancia que [...]
impide concluir con mediana certeza la pérdida de ganancia que ha experimentado el
actor, razón por la cual este concepto indemnizatorio será desestimado por insuficiencia
probatoria.

10) "Andrés Sandoval Opazo con Administradora de Campos del Aconcagua Limitada",
rol Nº 11675-2011, Corte Suprema, 16 de octubre de 2012: Si bien en la especie se ha
demostrado que el actor ha experimentado perjuicio, no existe certeza —en lo que a
lucro cesante concierne—, de haber dejado aquél de obtener una ganancia cierta,
determinada y objetivamente cuantificable, como consecuencia de las lesiones sufridas,
mismo rubro que no admite regulación prudencial.

11) "Cristopher Frank Poblete Villarroel con Sociedad Maderera Curauma S.A.", rol
Nº 274-2012, Corte de Apelaciones de Valparaíso, 16 de agosto de 2012: Un trabajador
sufrió perjuicios por un accidente que debe imputarse a la responsabilidad de los dueños
de la empresa respectiva y que, en caso alguno, el monto que debe ser pagado por dichos
daños puede equipararse a los valores referidos en los artículos 34 a 42 de la ley
Nº 16.744. Correspondía, en la especie, que el monto de dichos perjuicios fuera evaluado
como tal y no como una prestación de invalidez.

12) "Gonzalo Poza Parraguez con Recicladora Nacional de Metales S.A.", rol Nº 1686-
2010, Corte de Apelaciones de Santiago, 8 de julio de 2011: No basta con establecer
cuál es la remuneración del trabajador, ni cuántos años de vida laboral le restan al
trabajador —elementos que no bastan por sí solos, ya que ello implicará entrar en el
terreno de la especulación y no de la certeza del Derecho—, sino que también qué parte
de la remuneración dejará de percibir en el futuro.

13) "David Vicente Maldonado Hevia con Uriarte y Pérez Cotapos Ltda." rol Nº 1649-
2010, Corte de Apelaciones de Santiago, 11 de abril de 2011: La decisión definitiva
sobre la cobertura de las secuelas derivadas de su accidente la obtuvo después de un año
de ocurrido éste, para lo cual tuvo incluso que recabar pruebas. Lo anterior, es un

137
antecedente que debe ser ponderado a la hora de cuantificar el daño moral a que se
accederá.

14) "Luis Orlando Mella Baeza con SODIMAC S.A.", rol Nº 591-2010, Corte de
Apelaciones de Santiago, 30 de julio de 2011: Desde esta perspectiva, el lucro cesante
resulta ser más bien un juicio de probabilidad, cuyo resultado no puede ser exacto ni
matemático, sino estimativo, basado en justificaciones criteriosas, dentro de un contexto
de normalidad y atendidas las circunstancias del caso.

15) "Ángel Esteban Flores Muñoz con Inmobiliaria y Transportes Caneleo Farías Ricardo
Antonio EIRL.", rol Nº O-491-2011, 2º Juzgado de Letras del Trabajo. 29 de julio de
2011: Que el daño moral se produce por toda lesión, menoscabo o perturbación a los
derechos inherentes a la personalidad de un sujeto, y por ende deben someterse a la
reparación no sólo del dolor sufrido por la pérdida que le ha afectado a la persona sino
que también considerar los perjuicios que ha ocasionado en lo estético, lo social, el
agrado de vivir.

16) "Silva Araos, Luis Rosamel contra Compañía de Servicios de Movilización Limitada",
rol Nº 227-2010, Corte de Apelaciones de Valparaíso, 15 de septiembre de 2010: Pues
los únicos antecedentes ciertos al respecto son su contrato de trabajo y las liquidaciones
de sus remuneraciones que se acompañan a los autos, los que en modo alguno permiten
dar por cierto que el actor habría conservado ese empleo hasta el día en que hubiera
cumplido la edad exigida para jubilar.

17) "Alfonso Manríquez Riquelme con Plásticos Buros S.A.", RIT Nº O-116-2009, Corte
Suprema, 10 de septiembre de 2010: Que, por las razones anotadas, sólo cabe concluir
que los jueces del fondo han dado correcta aplicación a las normas de los artículos 34,
35 y siguientes de la ley Nº 16.744, al declarar la compatibilidad de las indemnizaciones
allí previstas, con las demás que corresponden al afectado con arreglo al derecho común,
en especial, el lucro cesante, de modo que no existe mérito suficiente para alterar por
esta vía lo que en este juicio se ha resuelto, en la medida que la decisión adoptada se
estima ajustada a derecho.

18) "Leiva con Integra", rol Nº 67-2010, Corte de Apelaciones de Puerto Montt, 18 de
junio de 2010: Para dar lugar a la indemnización por daño moral, no se requiere como
exigencia que la enfermedad profesional haya sido previamente reconocida por un
organismo técnico.

19) "Ulises Cerda Pacarevic con Cencosud S.A.", rol Nº 8666-2008, Corte de Apelaciones
de Santiago, 10 de mayo de 2010: El actor ha sufrido una pérdida de capacidad de trabajo
del diez por ciento, porcentaje, que (...) no es de la magnitud que ha sido considerada
por la normativa de la seguridad social para ser reparada mediante compensaciones de
tipo económico.

20) "Roberto Orlando Quilapan Collipal con Easy S.A.", RIT O-705-2010, Segundo
Juzgado de Letras del Trabajo, de 18 de junio de 2010: Sin embargo ocurre que analizada
el conjunto de la prueba no es posible establecer que el demandante haya visto afectado
138
su nivel de ingresos o ganancia con ocasión del accidente, ya que a la fecha mantiene su
fuente laboral con la demandada en los mismos términos que regían al momento de
producirse el accidente, situación que lleva al tribunal a desestimar esta pretensión.

21) "Andrés Sandoval Opazo con Administradora de Campos Ltda.", rol Nº 11675-2011,
Corte Suprema, de 16 de octubre de 2012: Si bien en la especie se ha demostrado que el
actor ha experimentado perjuicio, no existe certeza —en lo que a lucro cesante
concierne— de haber dejado aquél de obtener una ganancia cierta, determinada y
objetivamente cuantificable, como consecuencia de las lesiones sufridas, mismo rubro
que no admite regulación prudencial, de lo que cabe concluir que en la sentencia
cuestionada se ha incurrido en la infracción de ley denunciada, del artículo 1556 del
Código Civil.

22) "Quiñones Collet, Juan Gustavo y otros con Empresa de Transportes Rurales Ltda.",
rol Nº 6574-2013, Corte de Apelaciones de Santiago, de 26 de septiembre de 2014: No
existe una disposición legal que en nuestro Código Civil establezca algún orden de
preferencia que permita al juzgador restringir el legítimo derecho a una persona que ha
resultado perjudicada por la actuación ilícita de otra de reclamar su resarcimiento.

23) "Fernández Contreras, Jacqueline con Tur Bus Ltda.", rol Nº 2347-2011, Corte de
Apelaciones de Santiago, 2 de agosto de 2012: La muerte de una persona puede provocar
un sufrimiento efectivo en muchas personas, familiares o amigos o, incluso, tratándose
de personas con connotación pública, como determinados artistas o deportistas, el
número de personas que ha sufrido un daño moral cierto y comprobable puede elevarse
a miles o cientos de miles. Respecto de la demandada, sea o no civilmente responsable
de la muerte del señor Jorge Alberto Fernández Contreras, lo cierto es que el daño moral
que le habría cabido reparar ya está pagado, al transigir con la viuda y los hijos del
difunto, de modo que la acción de autos, planteada por sus hermanos, no puede
prosperar.97

2.4. La responsabilidad civil en sistemas de trabajo tercerizado

El deber de seguridad de la empresa principal en un sistema de subcontratación laboral se


encuentra establecido de un modo especial en el artículo 183-E del Código del Trabajo,
precepto que creó una responsabilidad de orden legal que es directa, es decir, no depende de
la que atañe al empleador. Así, la empresa principal deberá adoptar todas las medidas
necesarias para proteger eficazmente la vida y salud de todos los trabajadores que laboran en
su obra, empresa o faena, en conformidad a lo dispuesto en el artículo 66 bis de la ley
Nº 16.744 y el artículo 3º del D.S. Nº 594 de 1999, del Ministerio de Salud. Hay
jurisprudencia unificada que así lo reconoce.

En el caso de los servicios transitorios, está el artículo 183-AB del Código del Trabajo, en
el cual se establece que es de responsabilidad directa de la usuaria el cumplimiento de las
normas referidas a la higiene y seguridad en el trabajo, especialmente las medidas de
97
Véase en similar sentido sentencia de Corte Suprema rol Nº 4784-2000, de 29 de mayo de 2002, dictada en
causa "Alarcón Díaz, José Domingo y otra con Isapre Río Blanco Ltda.".

139
prevención de riesgos que deba adoptar respecto de sus trabajadores permanentes, debiendo
observar asimismo lo dispuesto en el inciso tercero del artículo 66 bis de la ley Nº 16.744. El
énfasis acá es mayor para la usuaria, lo que resulta de toda lógica pues el artículo 183-X del
Código del Trabajo le reconoce la facultad de organizar y dirigir el trabajo del trabajador
transitorio, dentro del ámbito de las funciones para las cuales fue puesto a su disposición.

La aplicación a casos concretos del artículo 183-E del Código del Trabajo ha dado lugar a
cuatro problemas interpretativos aún no resueltos, desde que se aprecian criterios disímiles
para resolverlos.

El primero de ellos dice relación con la responsabilidad solidaria de la empresa principal


establecida en el artículo 183-B del Código del Trabajo y las obligaciones laborales y
previsionales de dar del contratista respecto de sus propios trabajadores. En ciertos casos se
ha resuelto que esta solidaridad pasiva incluye los incumplimientos al deber de seguridad del
empleador, desde que se traducen en la obligación de indemnizar; en otros casos se ha
razonado en el sentido que no se trataría de obligaciones de dar sino de hacer, no
comprendidas por tanto dentro de la solidaridad de la empresa principal. 98

Una segunda cuestión se plantea a propósito de la responsabilidad de la empresa principal


cuando se le atribuye responsabilidad civil en razón del artículo 183-E del Código del Trabajo,
pues algunos tribunales sostienen que este tratamiento diferenciado que hace el legislador
impide calificar esta responsabilidad como solidaria o subsidiaria, atento el tenor del
artículo 1511 del Código Civil, que reconoce como fuentes de la solidaridad la convención,
el testamento o la ley, de manera que sólo cabe la responsabilidad simplemente conjunta en
relación con la regla del artículo 183-E del Código del Trabajo; otros tribunales, en cambio,
vienen resolviendo que esta responsabilidad directa no elimina la solidaridad pasiva que la
ley estableció para la empresa principal el artículo 183-B del Código del Trabajo.

El tercer dilema interpretativo se vincula con las dimensiones del deber de seguridad de la
empresa principal, ya que por una parte se ha resuelto a partir del tenor expreso del artículo
183-E del Código del Trabajo que de él emanan deberes muy concretos, que son los
establecidos en el artículo 66 bis de la ley Nº 16.744 (Departamentos de Prevención de
Riesgos de Faena, Comités Paritarios de Faena, Sistema de Gestión de la Seguridad y Salud
en el Trabajo, fundamentalmente); en un sentido contrario, otras sentencias atribuyen al deber
de protección de la empresa principal una dimensión análoga a la que asiste al empleador en
virtud del artículo 184 del Código del Trabajo.

El cuarto problema dice relación con el deber de seguridad de la empresa contratista


respecto de los trabajadores de su subcontratista, ya que se ha resuelto que a la contratista no
le corresponde velar por la vida y seguridad de los trabajadores del subcontratista, puesto que
ello es una obligación de este último y de la empresa principal dueña de la obra. Este criterio
pareciera liberar a quien se encuentra en un nivel intermedio dentro de la cadena de

98
Véase para mayor detalle comentario de jurisprudencia de VERGARA DEL RÍO, Mónica, en Revista de Derecho
Laboral y Seguridad Social, Vol. II Nº 1-2014, Thomson Reuters, Santiago, pp. 265-278.

140
subcontratación, lo que visto desde la perspectiva de la prevención de riesgos laborales no es
eficiente a los fines que se esperan obtener.

La historia fidedigna del establecimiento de la ley Nº 20.123, D.O. de fecha 16 de octubre


de 2006, no aporta elementos que permitan resolver las cuestiones en las que hoy no existe
una única tendencia jurisprudencial, pues prácticamente no existió debate legislativo a
propósito de la incorporación de estas normas sobre seguridad y salud en el trabajo al Código
del Trabajo.

JURISPRUDENCIA JUDICIAL RELACIONADA:

1) "Marcelo Iván Donoso Arce con Constructora RRC EIRL; Euro Constructora S.A. y
Eurocorp S.A.", rol Nº O-1577-2014, Segundo Juzgado de Letras del Trabajo de
Santiago, 25 de julio de 2014: Si bien la empresa mandante acreditó la existencia del
reglamento para empresas subcontratistas contenido en el art. 66 bis de la ley Nº 16.744
y los testigos reconocieron la existencia de charlas de seguridad entregadas por los
prevencionistas de riesgo de la empresa mandante, y a su vez acompañó documentación
que acredita la existencia de comité paritario que este sesionaba con regularidad; la falta
de demarcación de las zonas de las tuberías resulta imputable tanto al empleador directo,
como a la empresa mandante.

2) "Miguel Ángel Coronado Morales con Servicios Generales Catedral Limitada y otro",
rol Nº O-1163-2014, Primer Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago, 18 de julio de
2014: La responsabilidad que pesa sobre la demandada (empresa principal) de acuerdo
al artículo 183-E, es de carácter directa. Que en cuanto a la forma en que deben responder
ambas demandadas, cabe tener presente que éstas no responden solidariamente, al no
existir fuente legal que así lo establezca. En consecuencia, responden de manera
simplemente conjunta o mancomunada, que es la regla general en materia de
responsabilidad en casos de pluralidad de sujetos.

3) "Forestal Celco S.A. con Drago Lillo Quintana; Inspección Comunal del Trabajo de
Constitución", rol Nº 66-2014, Corte de Apelaciones de Talca, 3 de julio de 2014:
Resulta innegable que la responsabilidad directa e inmediata respecto de la adopción de
todas las medidas eficaces para proteger la vida y salud de los trabajadores y la de
proporcionar los elementos de trabajo, recae en el empleador, y no en la empresa
mandante, ya que cuando el Código del Trabajo, en sus artículos 184 y 183 E, al
remitirse al artículo 66 bis de la ley Nº 16.744 sólo impone a la principal la obligación
de vigilar el cumplimiento de dicho deber mediante la implementación de un sistema de
seguridad y salud en el trabajo, razonar del modo contrario implica privar de sentido
aquel inciso primero; no se le puede asignar a (la reclamante) el carácter de infractora
de la ley laboral.

4) "José Molina Aguilera con Comercial Sepmo y Compañía Limitada y otra", rol
Nº 10139-2013, Corte Suprema, 10 de junio de 2014: Por ello, la intensificación de la
responsabilidad de la empresa principal que atraviesa las normas en comento permite
sostener que si ante una inobservancia de los deberes que establecen los artículos 183 C

141
y 183 D del Código del Trabajo surge la responsabilidad solidaria de la empresa
principal ante los incumplimientos de las obligaciones laborales —carácter del cual
participa el deber de seguridad, como ya se ha dicho— y previsionales del contratista
para con los trabajadores de éste, con mayor razón ha de surgir similar sanción ante la
infracción de un deber del mismo tipo —laboral— y que grava al dueño de la obra por
expresa disposición de la ley.99

5) "Sergio Andrés Villagra Martínez con Transportes Gárate E.I.R.L y otro", rol Nº O-
4934-2013, Primer Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago, 5 de marzo de 2014: No
es acertado restringir la responsabilidad solidaria del dueño de la obra sólo a las
obligaciones de dar, ya que de los artículos 183 B y 183 E del Código del Trabajo se
desprende que, ante el incumplimiento de la obligación de seguridad por parte del
contratista y de la empresa principal, existe una pluralidad de obligados para con un
mismo acreedor, siendo el objeto debido uno: la indemnización del daño producido
como consecuencia del accidente laboral. Por lo tanto, el acreedor tiene dos deudores y
hay solidaridad entre ellos.

6) "Juan Carlos Palominos Rubio con Carlos Enrique Abell Soffia e Ilustre Municipalidad
de Melipilla", rol Nº O-4112-2013, Segundo Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago,
4 de febrero de 2014: Que, concurriendo una pluralidad de sujetos obligados a una
misma prestación de carácter divisible, se hace aplicable la regla general para este tipo
de obligaciones, en este caso, las simplemente conjuntas o mancomunadas, en que cada
deudor está obligado al pago de su parte o cuota de la deuda, descartando el
cumplimiento en solidaridad de la obligación, ya que para que ésta proceda debe ser
establecida en virtud de una convención, testamento o de la ley, como lo establece el
inciso 2º del artículo 1511 del Código Civil.

7) "Carmelo Aguayo San Martín con Ingeniería y Construcciones Osarco E.I.R.L. y otro",
rol Nº 9858-2013, Corte Suprema, 25 de febrero de 2014: Que lo expuesto en los
considerandos que anteceden conduce a concluir que la sentencia impugnada por el
recurso de nulidad, ha incurrido en infracción de ley al considerar que en la situación
del demandante es aplicable la norma del artículo 183 B del Código del ramo y no el
artículo 183 E del mismo cuerpo legal, que dispone que la responsabilidad de la empresa
principal en un accidente del trabajo sólo puede ser declarada en virtud de un
incumplimiento de las obligaciones propias y particulares que la ley le ha impuesto sobre
la materia y no como garante de las obligaciones que ha debido cumplir el empleador
directo.

8) "Salas Rojas Marcelo Humberto con Sistemas de Cielos Metálicos Limitada" Corte de
Apelaciones de Valparaíso, rol Nº 178-2013, Corte de Apelaciones de Valparaíso, 5 de
julio de 2013: Que de acuerdo a lo ya razonado se colige que las obligaciones
indemnizatorias de los demandados deben ser asumidas en forma conjunta por lo que en

99
A partir de las sentencias rol Nº 5620-2012 de 27 de marzo de 2013 y rol Nº 9858-2013 de 25 de febrero de
2014, ambas de la Corte Suprema, se asumía que al no haber dispuesto la ley una obligación solidaria de
responder, la obligación de indemnizar de la empresa subcontratista y de la empresa dueña de la obra debía
considerarse simplemente conjunta, dividiéndose por partes iguales entre ellas.

142
aplicación de la regla prevista en el artículo 1511 del Código Civil, cada uno de ellos es
obligado solamente en una parte o cuota de la deuda que en este caso es la indemnización
de los perjuicios sufridos por el trabajador.

9) "Constructora Baker Ltda. con Inspección del Trabajo de Puerto Montt", rol Nº I-9-
2013, Juzgado de Letras del Trabajo de Puerto Montt, 7 de junio de 2013: Que la
empresa reclamante argumenta [...] que la disposición se refiere a la obligatoriedad de
contar con sistema de Gestión de Seguridad y Salud; reglamento especial para empresas
contratistas, todo lo cual cumplió [...]. Que dicha afirmación es efectiva [...]. Sin
embargo, lo que la fiscalizadora sancionó no fue esto sino que el hecho de no haber
vigilado no solo la entrega, sino también el uso correcto de los elementos de protección
tal como exige el Nº 3 inciso final del artículo 9 D.S. Nº 76 por lo que la infracción se
encuentra normada y existió.

10) "David Ramírez Barría con Construcción Industrial y otra", rol Nº 5620-2012, Corte
Suprema, 27 de marzo de 2013: La responsabilidad de la empresa principal en un
accidente del trabajo sólo puede ser declarada a virtud de un incumplimiento de las
obligaciones propias y particulares que la ley le ha impuesto sobre la materia, y no como
garante de las obligaciones que ha debido cumplir el empleador.

11) "Toledo con GSP Limitada", rol Nº 1277-2011, Corte de Apelaciones de Santiago, 1
de octubre de 2012: En autos se ha establecido que la Empresa de Servicios Transitorios
GSP-EST Limitada tiene la calidad de empresa de servicios transitorios, de acuerdo a lo
expresado en el artículo 183 R del Código del Trabajo. Que la responsabilidad que le
cabe a esta demandada en los hechos expuestos en la demanda se debe a su condición
de empleadora que se le atribuye en autos, conforme lo dispone el artículo 183-B, que
consagra la responsabilidad solidaria.

12) "Toledo con GSP Limitada", RIT O-1165-2011, Primer Juzgado de Letras del Trabajo
de Santiago; sentencia de 20 de julio de 2011: Así las cosas la interpretación que debe
darse al artículo 183 AB, del Código del Trabajo, es que tanto la empresa de Servicios
Transitorios como la empresa Usuaria, deben adoptar todas las medidas de seguridad
necesarias para proteger la vida y salud de todos los trabajadores, y la inobservancia de
tales medidas las hace responder de manera solidaria en relación a las materias previstas
por la Ley Nº 16.744, sobre Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales, pues
al suscribirse un contrato de naturaleza laboral, los contratantes quedan obligados por
todas las leyes que rigen la materia y es esta legislación laboral, la que establece el deber
u obligación de seguridad para el empleador.

13) "Luis Enrique Ríos Poblete con Constructora Senarco S.A. y otro", rol Nº O-786-2011,
Primer Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago, 16 de junio de 2011: En cuanto a la
forma en que deben responder ambas demandadas, cabe tener presente que éstas no
responden solidariamente, al no existir fuente legal que así lo establezca. En
consecuencia, responden en forma simplemente conjunta o mancomunada, que es la
regla general en materia de responsabilidad en casos de pluralidad de sujetos.

143
14) "Saavedra con Carnes Ñuble S.A.", rol Nº 68-2010, Corte de Apelaciones de Chillán,
2 de marzo de 2011: En lo que dice relación con la infracción al artículo 1511 del Código
Civil, es del caso advertir que el artículo 183 B establece una solidaridad legal al señalar
en lo pertinente que la empresa principal (...) será solidariamente responsable de las
obligaciones laborales (entre las que se encuentra aquellas expresadas en los artículos
183 E y 185 del Código del Trabajo) y previsionales de dar que afecten a los contratistas
a favor de los trabajadores de éstos, incluidas las eventuales indemnizaciones legales
que correspondan por el término de la relación laboral. Así las cosas, de lo expuesto, no
es posible concluir que se haya vulnerado el artículo 1511 del Código Civil. En la especie,
se está frente a una obligación solidaria emanada de la ley.

15) "Campos Mena José con Servicios Industriales B y D Ltda. y Sodimac S.A.", rol
Nº 1253-2011, Corte de Apelaciones de Santiago, 13 de diciembre de 2011: Se busca
proteger en debida forma la vida y la salud de todos quienes trabajan en un determinado
lugar, ya fuere que sean dependientes del contratista o del subcontratista como del dueño
de la obra principal, de suerte que si acontece algún accidente laboral todos responden
solidariamente del perjuicio y daño que se cause al trabajador por infracción a esas
normas de protección, sin que para ello tenga que entrar a averiguarse si el giro o
actividad del dueño de la obra principal es o no de idéntica naturaleza al del contratista.

16) "Abbott Jiménez, Georgina c/ Recex Ltda. y otra", rol Nº 8501-2010, Corte Suprema,
30 de junio de 2011: Que las partes hayan estado sometidas a un régimen de
subcontratación, no exime ni releva al empleador del cumplimiento de las obligaciones
que le impone el artículo 184 del Código del Trabajo, esto es, adoptar las medidas
necesarias para proteger eficazmente la vida y salud de los trabajadores.

17) "María Angélica Rojas Toledo con Ibáñez Servicios Limitada y otro"; O-52-2010, 2º
Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago, 9 de junio de 2010: Con todo, el tratamiento
diferenciado que hace el legislador, impide calificar la responsabilidad de la empresa
como solidaria o subsidiaria y, en el silencio legislativo, se estima es simplemente
conjunta.

18) "Rodrigo Roberto Ramos Alvarado con ASEGIM Limitada; CONAFE S.A.", rol
Nº 130-2010, Corte de Apelaciones de La Serena, de 7 de diciembre de 2010: Que la
empresa individual tenga una responsabilidad directa, no significa otra cosa, en este
contexto, que se la pueda demandar independientemente del contratista por su propia
responsabilidad, pero no elimina la solidaridad pasiva que la ley estableció respecto de
las obligaciones laborales y previsionales que ésta adquiere. Por tal razón no es una
obligación simplemente conjunta.

19) "Eduardo Mauricio Espinoza Cares con Ingeniería y Construcción Sigdo Koppers
S.A.", RIT O-1131-2010, Primer Juzgado del Trabajo de Santiago, 27 de agosto de 2010:
En atención a que conforme dispone el artículo 183 B del Código del Trabajo la empresa
principal es solidariamente responsable de las obligaciones laborales, no pudiendo
restringir éstas a las obligaciones de dar, sino también a las de hacer, ya que entenderlo
conduce a que pierde el sentido el sistema normativo que busca proteger integralmente
a los trabajadores que prestan servicios a una empresa principal y a una contratista,
144
donde el cumplimiento en el pago de las remuneraciones y cotizaciones de seguridad
social es tan importante como velar de manera real, eficiente y oportuna por la seguridad
de los trabajadores, actividad que no se puede entender por satisfecha con la sola
existencia de un manual al efecto.

20) "Sotraser S.A. con Inspección del Trabajo de Valdivia", rol Nº 8024-2010, Corte
Suprema, de 26 de mayo de 2011: La obligación de adoptar las medidas necesarias para
proteger la vida y salud de los trabajadores, en materia de seguridad, están dirigidas o a
los empleadores —acorde con el artículo 184 del Código del Trabajo ya referido— o
bien, a la empresa principal, respecto de los trabajadores que laboran en su obra,
cualquiera sea su dependencia; y respecto de los contratistas y subcontratistas, asumen
sólo la responsabilidad en tanto cuanto empleadores, al tenor de la norma general del
artículo 184, ya referido. En consecuencia, si en la especie se trata del incumplimiento
de una norma de seguridad de parte de una empresa subcontratista, la ley, al tenor de lo
que se ha razonado precedentemente, la impone también respecto de la empresa
principal, carácter que no tiene la reclamante, ya que como se estableció en los hechos
de la causa, inamovibles para este tribunal, ésta es solo contratista.

2.5. La exposición imprudente al daño del trabajador como causal eximente de


responsabilidad del empleador

En el capítulo I dedicado al Deber de Seguridad hemos hecho referencia a la obligación de


seguridad compete al trabajador y en lege ferenda a las bases que debieran guiar la labor
interpretativa de los tribunales de justicia.

En el presente capítulo damos cuenta de ejemplos concretos en los cuales nuestros


tribunales reconociendo la exposición imprudente al riesgo de parte del trabajador, han
aplicado la regla del artículo 2330 del Código Civil, ya sea para atenuar la responsabilidad
del empleador o derechamente para desestimarla.

JURISPRUDENCIA JUDICIAL RELACIONADA:

1) "Maori Otárola Araya con Alimentos Fruna Limitada", rol Nº 530-2014, Corte de
Apelaciones de Santiago, 25 de septiembre de 2014: Si la víctima del accidente se ha
expuesto imprudentemente al daño, corresponde aplicar a la relación entre el empleador
y el trabajador la regla de compensación de culpas y de disminución correlativa de la
indemnización.

2) "Sebastián Arias Fuenzalida con Abengoa Chile S.A.", rol Nº O-2967-2011, 2º Juzgado
del Trabajo de Santiago, 19 de diciembre de 2011: Que el hecho de indicarle al actor
que no realizara trabajo el día del accidente, por no encontrarse en condiciones físicas
era eficaz para evitar el accidente, [...] por cuanto la instrucción era no trabajar, y al no
acatarla el actor se expuso imprudentemente al daño que sufrió.

3) "Durán Valenzuela Marcelo con Mendizábal Monardez y Cía. Ltda. y otro", rol Nº 491-
2013, Corte de Apelaciones de Antofagasta, 30 de julio de 2014: Que en cuanto a la

145
exposición imprudente a los daños [...], alegada por los demandados solidarios, por
haber conducido el vehículo sin cinturón de seguridad, esta Corte procederá a acogerla,
de conformidad a lo prevenido en el artículo 79 Nº 10 de la ley Nº 18.290.

4) "Pablo Castillo Astorga con Amadei Ingeniería en Procesos Mecánicos Ltda.", rol
Nº O-4508-2013, Primer Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago, 20 de febrero de
2014: Se estima que el accidente sufrido por el actor no corresponde ser indemnizado
por la demandada, toda vez que su causa basal se debe a un descuido, un accionar
involuntario efectuado por el trabajador, el que al presionar el pedal de la prensa liberó
el pestillo ocasionando la caída de la misma y atrapamiento de sus dedos índices.

5) "Román Oporto Jorge Jesús con Transportes Vic Ben S.A.", rol Nº O-156-2013,
Segundo Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago, 9 de mayo de 2013: Lo cierto es
que con o sin faja, el accidente tuvo como única causa la exposición imprudente del
trabajador en la labor encomendada, pues habiendo recibido instrucción respecto del
manejo de carga en ascenso se coloca imprudentemente en la posición contraria, lo que
provoca la grave lesión. En consecuencia, se estima que en la especie no ha existido
nexo causal entre el accidente del trabajador y culpa por parte de la demandada en su
ocurrencia, motivo por el cual se desestima la demanda en todas sus partes.

6) "Vega Maldonado Verónica Salomé con Sandoval Follel Manuel", rol Nº 64-2012,
Corte de Apelaciones de Antofagasta, 13 de junio de 2012: La exposición imprudente al
daño fue alegada por el recurrente en la contestación de la demanda, en los términos
indicados por el citado artículo 2330, esto es, "la apreciación del daño está sujeto a
reducción, si el que lo ha sufrido se expuso a él imprudentemente", por lo tanto, el
recurrente no puede pretender que, a través de ella, se elimine la negligencia culpable.

7) "Giovanni Alexis Díaz Mondaca con Empresa Constructora Bravo e Izquierdo


Limitada" O-3314-2011, Segundo Juzgado de Letras del Trabajo. 23 de enero de 2012:
Que atendido lo expuesto en las reflexiones precedentes, no cabe sino concluir que el
accidente del trabajo que sufrió el demandante fue provocado por su propia falta de
cuidado al descender del montículo de tierra sin la debida calma, habida consideración
que a pesar de contar con las instrucciones e implementos para la adecuada y segura
realización de sus labores, contravino tales instrucciones especialmente, todo lo cual
produjo las consecuencias tenidas por probadas.

8) "Miguel Palma Vega con Pavimentos Quilín Limitada", 14 de mayo de 2010, RIT O-
396-2010, Primer Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago: La figura que invoca,
contemplada en el artículo 2330 del Código Civil, resulta inaplicable a este caso, en que
la fuente legal en que se sustenta la responsabilidad del empleador, deriva justamente de
la existencia de un contrato de trabajo, de manera que necesariamente la responsabilidad
involucrada es la contractual y no la extracontractual, que rige la norma esgrimida.

146
3. RESPONSABILIDAD CONSTITUCIONAL DEL EMPLEADOR

3.1. Alcance de la acción de tutela de derechos fundamentales

En la medida que un infortunio laboral cause un daño a la vida, a la integridad física o


psíquica del trabajador, puede estimarse que afecta la garantía consagrada en el artículo 19
Nº 1 de la Constitución Política de la República, siempre que su vulneración sea
consecuencia directa de actos ocurridos en la relación laboral, conforme lo exige el artículo
485, inciso primero, del Código del Trabajo.

La ley Nº 20.087, D.O. de fecha 3 de enero de 2006, estableció una indemnización


sancionatoria que el juez laboral puede conceder dentro del marco de una acción de tutela
laboral conforme al artículo 489, inciso tercero, del Código del Trabajo, y que fluctúa entre
seis y once remuneraciones mensuales del trabajador.

En esta sede también se exige la culpa del empleador como criterio de atribución de
responsabilidad, porque el artículo 485 del citado Código, junto con establecer determinadas
garantías bajo la protección de la acción de tutela, señala en su inciso segundo que "Se
entenderá que los derechos y garantías a que se refieren los incisos anteriores resultan
lesionados cuando el ejercicio de las facultades que la ley le reconoce al empleador limita
el pleno ejercicio de aquéllas sin justificación suficiente, en forma arbitraria o
desproporcionada, o sin respeto a su contenido esencial...", todas calificaciones que son
atributivas de al menos culpa a la entidad empleadora.

Si bien históricamente la invalidez profesional generó despidos por la causal de caso


fortuito o fuerza mayor, primero, y más adelante por necesidades de la empresa por falta de
adecuación laboral o técnica del trabajador, los tribunales de justicia y más tarde el legislador,
le pusieron término a esta práctica derogando la falta de adecuación laboral o técnica del
trabajador como justificante de las necesidades de la empresa e incorporando el artículo 161
bis del citado Código. Así, en la actualidad y bajo el imperio de este último precepto, si una
entidad empleadora decide desvincular a un trabajador afectado por un infortunio profesional
que le cause invalidez, por no poder reubicarlo en nuevas funciones, debe necesariamente
invocar como causal de terminación de los servicios la contemplada en el artículo 161 del
Código del Trabajo, esto es, las necesidades de la empresa, establecimiento o servicio, con
los inconvenientes que dicha causal supone.

Por otra parte, en el supuesto señalado el trabajador puede ejercer la acción de tutela laboral
contemplada en el artículo 485 y siguientes del Código del Trabajo, la que se presenta como
una alternativa más para reclamar la reparación de los daños causados por accidentes del
trabajo y enfermedades profesionales. Así lo sostuvimos apenas estrenado el procedimiento
tutelar, pues estaban dadas las condiciones para accionar en esta sede con el objeto de obtener

147
indemnizaciones de un modo más ágil, en la medida que la estimación de daños se ajustara
a los parámetros comprendidos entre seis y once meses de la última remuneración mensual.100

Si bien este es un mecanismo para obtener de manera más ágil la reparación de estos daños,
en la práctica casi no ha sido utilizada según hemos podido comprobar con el paso del tiempo,
siendo mucho más frecuente el ejercicio de la acción indemnizatoria emanada del Derecho
Civil.

Una explicación a esta tendencia dice relación con la magnitud de las indemnizaciones que
por vía de tutela laboral es posible obtener, dado que se encuentran tarifadas (entre seis y
once remuneraciones mensuales), a diferencia de las que pueden obtenerse ejerciendo la
acción indemnizatoria civil, que no tiene límites especialmente en lo relacionado con el daño
moral.

3.2. Análisis de campo

En una revisión realizada en tres Juzgados de Letras del Trabajo durante el año 2013, en
Antofagasta, Santiago y Valparaíso, la hipótesis planteada se confirma.

En efecto, en el caso del Juzgado de Letras del Trabajo de Antofagasta, en el año 2013 se
ingresaron tres casos de demandas por vulneración de derechos fundamentales que incidían
en un accidente del trabajo101, que representaron el 2,15% del total de causas ingresadas en
procedimiento de tutela en ese año.

En el Segundo Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago, en el año 2013 se ingresaron


tres casos de demandas por vulneración de derechos fundamentales que incidían en un
accidente del trabajo 102 , que representaron el 0,43% del total de causas ingresadas en
procedimiento de tutela en ese año.

En el Juzgado de Letras del Trabajo de Valparaíso, en el mismo año 2013 se ingresaron


dos demandas por vulneración de derechos fundamentales que incidían en un accidente del
trabajo103, que representaron el 0,72% del total de causas ingresadas en procedimiento de
tutela en ese año.

Esta constatación no dista mucho del resultado general que ha tenido la acción de tutela de
derechos fundamentales en los mismos tribunales revisados durante el año 2013. No siendo

100
GAJARDO HARBOE, María Cristina, "Nuevo Procedimiento de Tutela Laboral: Los Derechos Protegidos. El
derecho a la vida y a la integridad física y psíquica de la persona", en: Revista Laboral Chilena, julio de 2009,
pp. 77 a 82.
101
Los casos fueron "Manuel Marambio Michea con Lausanne Terein y otra", RIT T-52-2013; "Jacqueline
Avila Risso con Corporación Municipal de Desarrollo Social de Antofagasta", RIT T-61-2013; "Tomás
Escalona Morales con Representaciones Componentes Mineros Cía. Ltda.", RIT T-83-2013.
102
Los casos fueron "Alicia Cuminao Calfileo con Servicios Alimenticios Hendaya SAC", RIT T-105-2013;
"Ángel Yáñez Contreras con Servicio Automotriz Movil Service Ltda.", RIT T-626-2013 y "Roxana Gómez
Lorca con Outside Servicio de Ventas y Merchandising", RIT T-128-2013.
103
Los casos fueron "Inspección Comunal del Trabajo Viña del Mar con Ingeniería y Construcciones IGH
Limitada", RIT T-209-2013; "Gabriel Cerda Martínez con Enap Refinerías Aconcagua S.A.", RIT T-229-2013.

148
el tema central del presente trabajo, sólo referiremos en detalle el caso del Segundo Juzgado
de Letras del Trabajo de Santiago:

149
Fuente: M. Cristina Gajardo H., 2014, Facultad de Derecho, Universidad de Chile.

150
De acuerdo a la muestra, del total de causas ingresadas en el año 2013, sólo el 16% llegó
a contar con sentencia definitiva; el 72% se resuelve antes, a través de avenimientos o
conciliaciones, lo que no resulta muy esperanzador en relación con el objetivo perseguido,
cual es hacer efectiva la responsabilidad de la entidad empleadora cuando existen efectivas
vulneraciones a garantías fundamentales de los trabajadores; es evidente que hoy no se
investigan ni se discuten.

Dentro de este 16% que llegó a sentencia definitiva figuran los tres casos que conoció el
tribunal, correspondientes a acciones que incidieron en accidentes del trabajo o enfermedades
profesionales, esto es, un 0,43% del total de acciones de esta naturaleza ingresadas durante
el año 2013.

4. RESPONSABILIDAD INFRACCIONAL DEL EMPLEADOR

4.1. Alcance

El supuesto de operación de este ámbito de responsabilidad del empleador será su falta de


cumplimiento de las normas que lo obligan a cumplir con ciertos deberes en los que el bien
jurídico protegido es la vida y salud de los trabajadores, un medio ambiente libre de
contaminación o bien la salud de la población, todas garantías fundamentales contenidas en
nuestra Constitución Política de la República y que se encuentran regulados en múltiples
textos legales y reglamentarios sin una estructura orgánica que nos permita contar con un
derecho de la prevención de riesgos, según explicamos en el capítulo I del presente trabajo.

Esta diversidad de regulación posibilita que en casos de accidentes del trabajo o


enfermedades profesionales de cierta magnitud, distintos organismos fiscalizadores inicien
procedimientos administrativos sancionatorios en contra del empleador, los que se
desarrollan de manera simultánea —y paralela— a la existencia de procesos judiciales
laborales, civiles o penales, realidad que permite abrir debate en torno a sus implicancias en
el principio non bis in idem.

4.2. El principio non bis in idem

El non bis in idem constituye un principio general del derecho que impide condenar dos
veces por un mismo hecho, basado a su vez en el principio de la proporcionalidad y respeto
de la cosa juzgada, cuya aplicación es fundamental para el debido proceso. Esto desde una
mirada procesal.

Sus orígenes se sitúan en el Derecho Penal y hoy suele aceptarse su aplicación en todos los
ámbitos del derecho y desde una perspectiva muy amplia104. En un plano orgánico hay que
tener en cuenta la posible intervención de dos tipos de órganos represivos —judiciales y
administrativos—, lo que significa que la duplicidad de decisiones puede surgir a los menos
en los siguientes ámbitos: entre dos tribunales penales, entre dos organismos públicos o bien

104
NIETO, Alejandro, Derecho Administrativo Sancionador, Tecnos, Madrid, 2ª edición, 1994, p. 398.

151
entre un tribunal penal y un órgano administrativo, siendo este último el supuesto más
corriente.

Más allá de lo procesal, desde una perspectiva normativa la regla del non bis in idem sería
simplemente el resultado de un concurso de leyes, pues si existe la posibilidad de una
pluralidad de sanciones por un solo hecho, ello es consecuencia de que existe una previa
pluralidad de tipificaciones infractoras del mismo. Porque es evidente que una misma
infracción no es posible sancionarla dos veces, a no ser en supuestos de reincidencia
expresamente contemplados en la norma.

Alejandro Nieto apunta que la cuestión de la pluralidad de sanciones se reconduce a la de


la pluralidad de infracciones y, como éstas tienen que estar tipificadas en una norma previa,
en último extremo nos encontramos ante la cuestión del concurso de normas 105 a propósito
del non bis in idem.

Dentro de la triple identidad que debe darse para el supuesto de operación del principio en
referencia, esto es, identidad de sujetos, identidad de hechos e identidad de fundamentos, en
la materia que ahora nos ocupa ciertamente tenemos que detenernos en los fundamentos, que
no son otra cosa que la justificación de la conducta tipificada como infracción.

Para ello, hay que atender a los intereses protegidos en cada caso, y la forma en que el
legislador tipifica la infracción que los lesiona. La tendencia mayoritaria observada en
nuestros tribunales es la de no hacer lugar al principio non bis in idem para preferir una
sanción administrativa por sobre otras, o en relación a infracciones penales, en el entendido
de que existen en el ordenamiento jurídico diversas normas que, cada una en su ámbito de
especialidad y cada una de manera independiente, sancionan conductas atentatorias contra la
seguridad y salud en el trabajo, cuestión que pareciera tener sustento en el artículo 191 inciso
tercero del Código del Trabajo al establecer lo siguiente: "Cada vez que uno de los servicios
facultados para fiscalizar la aplicación de normas de higiene y seguridad, se constituya en
visita inspectiva en un centro, obra o puesto de trabajo, los demás servicios deberán
abstenerse de intervenir respecto de las materias que están siendo fiscalizadas, en tanto no
se haya dado total término al respectivo procedimiento".

4.3. El problema de la falta de tipicidad

Debe apreciarse muy claramente por el operador jurídico cuál es la conducta sancionada y
el interés protegido por la misma, estándar que resulta difícil de satisfacer en lo relacionado
con el deber de seguridad del empleador.

En efecto, hemos venido señalando insistentemente que la conducta central que debe
verificarse en el empleador descansa en conceptos jurídicamente indeterminados, como son
la "eficacia" en la protección de la vida y salud de los trabajadores, y los medios de protección
"necesarios" para tal fin, conforme lo establece el artículo 184 del Código del Trabajo.

105
NIETO, op. cit., p. 404.

152
La calificación jurídica de la eficacia y de la necesidad a que hacemos mención queda
entregada en cada caso particular al criterio del funcionario fiscalizador, quien es el que
termina dando contenido a dicha exigencia. Así, la exigencia de tipicidad de la conducta
infraccional no se cumple, al no poder apreciarse ex ante, en el artículo 184 del Código del
Trabajo, cuál es en concreto la conducta sancionada.

Raúl Fernández y Pedro Contador 106 sostienen que la particular naturaleza de las
contravenciones administrativas en la prevención de riesgos laborales, en las que se suman
componentes múltiples y complejos, algunos de ellos impregnados de elementos técnicos y
sujetos a variabilidad en el tiempo, hacen imposible su condensación descriptiva en un
precepto de orden general como lo es una ley, lo que provoca que el principio de tipicidad al
trasladarse al ámbito sancionatorio de la Administración del Estado admita ciertos matices
de atemperación.

No compartimos esta aseveración al menos en la realidad normativa que Chile tiene hoy,
en que dada la gran amplitud en que puede operar la conducta general tipificada en el artículo
184 del Código del Trabajo, se termina favoreciendo la discrecionalidad por parte de quien
ejerce la potestad, vulnerando no sólo el principio de tipicidad consagrado en el inciso final
del artículo 19 Nº 3 de la Constitución Política de la República, sino también el principio de
igualdad ante la ley consagrado en el Nº 2 del mismo precepto constitucional.

Nuestra discrepancia dice relación con la necesidad de promocionar desde la norma


positiva la realización de conductas preventivas, las que resultan difíciles de concretar en
tipos infraccionales tan amplios.

Eduardo Cordero Quinzacara expresa que el gran problema de la tipicidad es el nivel de


densidad normativa que se le exige al legislador al determinar las conductas constitutivas de
infracción. Este es un problema tradicional en el ámbito del Derecho Penal y se plantea a
propósito de las denominadas leyes penales en blanco, en especial aquellas cuyos tipos deben
ser complementados por normas reglamentarias, práctica bastante habitual en el ámbito
administrativo, a lo que se agrega la indeterminación y ambigüedad en la descripción de estos
tipos. Cita al efecto doctrina del Tribunal Constitucional conforme a la cual el artículo 19
Nº 3 de la Constitución exige que la conducta se encuentre "expresamente" descrita en la ley,
pero no que esté "completamente" descrita en el precepto legal, lo que permite dar cobertura
al amplio catálogo de leyes cuyos deberes son complementados por normas administrativas;
sin embargo, la realidad nos entrega casos mucho más extremos, en donde la remisión
realizada por la ley constituye una mera excusa para que por la vía administrativa se
determinen las conductas constitutivas de la infracción, anotando por vía de ejemplo el caso
del artículo 174 del Código Sanitario107.

106
FERNÁNDEZ TOLEDO, Raúl y CONTADOR ABRAHAM, Pedro, "Principios del derecho administrativo
sancionador en la normativa sobre prevención de riesgos laborales",en Revista Actualidad Jurídica Universidad
del Desarrollo, año XVI, Nº 31, enero de 2015, pp. 311-337.
107
CORDERO QUINZACARA, Eduardo, Derecho Administrativo Sancionador. Bases y principios en el derecho
chileno, Legal Publishing Chile, 2014, pp. 244-245.

153
¿Es el artículo 184 del Código del Trabajo un tipo infraccional en blanco? Pudiera
estimarse que la generalidad de los términos en que está planteado se supera con las normas
de diversa jerarquía relacionadas a esta materia, que se encuentran dispersas en el
ordenamiento jurídico, lo que José Luis Diez Schwerter advierte cuando señala que el
empleador debe cumplir con una larga lista de exigencias legales, exigencias contenidas en
reglamentos sectoriales (sobre protección radiológica, seguridad minera, control de armas y
explosivos, almacenamiento de combustibles, etc.), así como exigencias impuestas
directamente por organismos públicos en el desarrollo de ciertas actividades y el
cumplimiento de la Norma Oficial Chilena elaborada por el Instituto Nacional de
Normalización y las propias disposiciones del Reglamento Interno de Higiene y Seguridad
de las empresas empleadoras108.

En la práctica, las multas por infracciones a los deberes relacionados con la seguridad y
salud en el trabajo son dejadas sin efecto en la sede judicial cuando la conducta sancionada
no aparece claramente descrita en el acto administrativo que las contiene, primando muchas
veces la razonabilidad ante un marco regulatorio que presenta deficiencias.

JURISPRUDENCIA JUDICIAL RELACIONADA:

1) "Constructora PB 70 Cima S.A. con Secretaría Regional Ministerial de Salud Pública


de la Región Metropolitana", rol Nº 1824-2014, Corte Suprema, 2 de julio de 2014:
Incurren en error de derecho los jueces del grado al sostener que no es posible revisar lo
obrado en el sumario sanitario a través de la acción de reclamación prevista en el artículo
171 del Código Sanitario, ya que tal norma permite efectivamente que el juez revise los
antecedentes administrativos para determinar, entre otros aspectos, si los hechos
atingentes se encuentran realmente comprobados.

2) "CESMEC S.A. con Comisión Chilena de Energía Nuclear", rol Nº 1037-2014, Corte
de Apelaciones de Santiago, 23 de julio de 2014: Si bien no se produjo un peligro
concreto a la seguridad y salud de las personas, de seguirse permitiendo el actuar de la
reclamante, de la manera que lo hacía a esa fecha, incrementaba las posibilidades de
ocurrencia de un accidente o incidente en materia radiológica, lo que significaría,
además, por parte de la aludida Comisión, el no ejercicio de la labor fiscalizadora que la
ley le ha otorgado y cuya aplicación en ningún caso es facultativa, sino por el contrario,
es deber de la institución hacer uso de ésa y evitar la posibilidad de ocurrencia de hechos
que puedan poner en peligro los bienes jurídicos que se le han encomendado proteger.

3) "Red Televisión Chilevisión S.A. con Secretaría Regional Ministerial de Salud de la


Región Metropolitana", rol Nº 6475-2014, Corte Suprema, 5 de junio de 2014: No
contando el foso con medida de seguridad alguna, resulta forzoso concluir que la citada
instalación no fue mantenida en condiciones seguras para evitar el daño a las personas,
pues precisamente la ausencia de advertencias y actos concretos de prevención originó
el accidente mortal de que se trata. De la misma manera, resulta evidente que no se
suprimió en el lugar de trabajo un factor de peligro y que las omisiones referidas
108
DIEZ SCHWERTER, José Luis, "La culpa del empresario", en: Cuadernos de Extensión Jurídica Nº 10 de
Universidad de los Andes, Santiago, 2005, pp. 79-83.

154
causaron la muerte a una trabajadora. En tales condiciones, la reclamación de la multa
impuesta por la SEREMI de Salud debe ser rechazada.

4) "Compañía Minera Zaldívar Limitada con Secretaría Regional Ministerial de Salud de


la Región de Antofagasta", rol Nº 7558-2013, Corte Suprema, 6 de marzo de 2014: Que,
sin embargo, la naturaleza de las contravenciones administrativas, en las que confluyen
componentes técnicos, dinámicos y sujetos a variabilidad en el tiempo, hace imposible
su síntesis descriptiva en un precepto general como lo es una ley, de modo que el
principio de tipicidad al traspasarse al ámbito sancionatorio admite ciertos grados de
atenuación.

5) "Ice Market S.A. con Secretaría Regional Ministerial de Salud de la Región de Los
Lagos", rol Nº 9610-2012, Corte Suprema, 9 de octubre de 2013: Que, sin embargo, la
naturaleza de las contravenciones administrativas, en las que confluyen componentes
técnicos, dinámicos y sujetos a variabilidad en el tiempo, hace imposible su síntesis
descriptiva en un precepto general como lo es una ley, de modo que el principio de
tipicidad al traspasarse al ámbito sancionatorio de la Administración admite ciertos
grados de atenuación.

6) "Constructora Baker Ltda. con Inspección del Trabajo de Puerto Montt", rol Nº I-9-
2013, Juzgado de Letras del Trabajo de Puerto Montt, 7 de junio de 2013: La
fiscalizadora sancionó no solo por no haber vigilado la entrega, sino también el uso
correcto de los elementos de protección tal como exige el Nº 3 inciso final del artículo
9º D.S. Nº 76, por lo que la infracción se encuentra normada y existió.

7) "Inspección Provincial del Trabajo con Servicios de Arrendamiento de Maquinarias


Río Quillón Limitada", rol Nº 230-2013, Corte de Apelaciones de Concepción, 1 de
octubre de 2013: No todo accidente o enfermedad que pueda ocasionar incapacidad para
el trabajador se debe denunciar, porque es de normal ocurrencia que trabajadores
informen permanentemente a sus empleadores de alguna enfermedad o accidente, y no
asistan a sus labores, pero no toda enfermedad o accidente que ocasiona incapacidad
para el trabajo debe ser denunciado al organismo administrador respectivo, sino que
aquellas que tengan un vestigio o indicio de haberse producido a raíz de un accidente
del trabajo.

8) "Comunidad Edificio Santiago Centro con Secretaría Regional Ministerial de Salud de


la Región Metropolitana", rol Nº 5954-2012, Corte Suprema, 5 de junio de 2013: El acta
suscrita por el fiscalizador del Servicio de Salud, quien tiene el carácter de ministro de
fe, da cuenta de la constatación de la inexistencia de trabajo seguro en altura, del no uso
de un arnés de seguridad por parte del trabajador que resultó accidentado y de la falta de
información al trabajador acerca de su derecho a conocer los riesgos presentes en las
distintas actividades a desarrollar, acta que de acuerdo a lo dispuesto por el artículo 166
del Código Sanitario basta para dar por establecida la existencia de la infracción que
motivó la aplicación de la multa.

9) "Ingeniería y Construcción Ricardo Rodríguez y Cía. Ltda con Seremi de Salud", rol
Nº 24536-2014, Corte Suprema, 23 de octubre de 2014: No se denuncian como
155
infringidas las disposiciones legales de orden sustantivo relacionadas con el fondo de la
cuestión litigiosa constituida por el artículo 171 de dicho Código que consagra la
reclamación en sede judicial en contra de las resoluciones de la autoridad sanitaria que
aplican sanciones a los administrados, así como tampoco del artículo 174 del mismo
cuerpo normativo que establece las sanciones a aplicar. Lo anterior es relevante si se
tiene en consideración que estos autos versan sobre una reclamación regida por el
mencionado artículo 171 del Código Sanitario, por lo que las facultades de análisis del
sentenciador se rigen por la mencionada normativa. Por otro lado, tampoco se acusa la
vulneración del artículo 76 de la ley Nº 16.744 que permitió a la autoridad administrativa
configurar la infracción sanitaria y establecer la responsabilidad de la actora.

10) "Cheffco S.A. con SEREMI de Salud de la Región Metropolitana", rol Nº 1615-2014,
Corte Suprema, 15 de abril de 2014: Que el artículo 174 del Código Sanitario menciona
las penas que pueden aplicarse a quienes incurran en conductas transgresoras a sus
preceptos y a los reglamentos sanitarios. Esta disposición debe relacionarse con lo
establecido en el artículo 82 del mismo texto legal, que prescribe que el respectivo
reglamento debe comprender normas que se refieran a "las condiciones de higiene y
seguridad que deben reunir los lugares de trabajo, los equipos, las maquinarias,
instalaciones, materiales y cualquier otro elemento, con el fin de proteger especialmente
la vida, salud y bienestar de los obreros y empleados y de la población general".

11) "Áridos Coronel Limitada con Secretaría Regional Ministerial de Salud del Bío Bío",
rol Nº 11462-2013, Corte Suprema, 16 de enero de 2014: Atendiendo a lo dispuesto en
los artículos 184 del Código del Trabajo, 82 y 174 del Código Sanitario, 66 bis de la ley
Nº 16.744, 3º, 36, 37 y 53 del Reglamento sobre Condiciones Sanitarias y Ambientales
Básicas en los Lugares de Trabajo y 21 del Reglamento sobre Prevención de Riesgos
Profesionales, se concluye que la conducta por la cual se sancionó a la empresa
reclamante se encuentra debidamente encuadrada en las disposiciones que imponían la
obligación de mantener las medidas de seguridad orientadas a evitar accidentes que
importaran un riesgo para la vida de los trabajadores y de terceros en general, según lo
contemplado en las previsiones legales y reglamentarias indicadas.

12) "Condensa S.A. con Secretaría Regional Ministerial de Salud de la Región


Metropolitana", rol Nº 3117-2012, Corte de Apelaciones de Santiago, 13 de septiembre
de 2013: Que respecto de Sumario Sanitario (...), se puede concluir que este fue iniciado
de oficio (...) de conformidad con lo dispuesto por el artículo 161 del Código Sanitario,
notificando la ocurrencia del accidente de acuerdo a lo estipulado en la circular Nº 2.345
del año 2007, y que al momento de levantarse el acta, no mantuvo la auto suspensión en
razón de los términos de la referida circular, dejando constancia que las causas que
dieron lugar al accidente fueron la realización de pruebas de envases con gas
comprimido en lugar no autorizado, hecho que el personal desconocía los riesgos
asociados a la manipulación de envases con gas comprimido y sus consecuencias al
aplicarles temperatura con medio térmico directo, por ende, no existiendo suspensión de
las actividades que realiza el personal de la empresa y el hecho de que los trabajadores
realizaban pruebas de envases de gas comprimido con fuego, constituye una infracción
según lo dispuesto en el artículo 37 del Reglamento sobre Condiciones Sanitarias y

156
Ambientales Básicas en los Lugares de Trabajo, según consta en el decreto supremo
Nº 549 del año 1999 del Ministerio de Salud.

13) "Secretaría Regional Ministerial de Salud Región de Valparaíso con Municipalidad


de Viña del Mar", rol Nº 11488-2011, Corte Suprema, 25 de marzo de 2013: Que como
se advierte del texto del artículo 171 del Código Sanitario, no existe en él limitación a
las facultades jurisdiccionales que tienen los tribunales de justicia para revisar, por la
vía de la reclamación, las sanciones que imponga la autoridad sanitaria, sea en cuanto a
su procedencia, sea en cuanto a su entidad o monto. En efecto, al consignar dicho
precepto que "De las sanciones... podrá reclamarse ante la justicia ordinaria...", es
posible inferir que se puede reclamar tanto de la procedencia de las mismas como de la
cuantía de ellas. Si se otorga a los tribunales la facultad de revisión de la sanción
impuesta, que constituye lo más, tienen entonces la facultad de examinar el monto, que
es lo menos. Lo que regula el inciso segundo de la mencionada disposición, en cuanto a
las condiciones que deben concurrir para que el tribunal deseche la reclamación, no trae
como corolario necesario que, a contrario sensu, sólo se puede acoger una reclamación
pero no disminuir la multa impuesta.

14) "María Llanca Gajardo y otros con Alejandra Uribe Cuevas", rol Nº 676-2010, Corte
de Apelaciones de Concepción, 30 de noviembre de 2010: Que se haya sobreseído al
empleador demandado en el sumario sanitario, que persigue la aplicación de una multa
para los casos señalados en la ley, no es suficiente para eximirlo de responsabilidad en
el accidente, por cuanto, en primer lugar, lo opinado por el Seremi de Salud no obliga a
los tribunales de justicia.

15) "Sodexho Servicios S.A. con Inspección Comunal del Trabajo de Maipú", rol Nº 619-
2014, Corte de Apelaciones de Santiago, 13 de octubre de 2014: Efectivamente, la
Inspección del Trabajo tiene facultades para fiscalizar y, eventualmente, sancionar, las
infracciones a la legislación laboral y de seguridad social, sin perjuicio que disposiciones
legales especiales le otorguen competencia, además, a otros organismos. Lo que no es
posible, desde luego, es fiscalizar y sancionar a una empresa a la vez por distintos
organismos y por la misma infracción.

16) "Sociedad Trevizán y Epsa S.A. con Secretaría Regional Ministerial de Salud de la
Región de Antofagasta", rol Nº 1184-2013, Corte de Apelaciones de Antofagasta, 2 de
junio de 2014: Que tal como se ha fallado, si bien el principio non bis in idem constituye
un estándar de derecho internacional penal, ello no impide que se aplique en otras
materias como civil y administrativa, por cuanto es una resultante del principio de la
cosa juzgada, más aún que en el caso que nos ocupa, la imposición de multa, es una
manifestación del poder sancionador del Estado, de manera que tiene características
propias del Derecho Penal. Que lo anterior, además, ha sido tratado en otras materias,
por el artículo 191 inciso 3º del Código del Trabajo.

17) "Eulen Chile S.A. con Inspección Comunal del Trabajo Norte Chacabuco", rol Nº I-
141-2013, Segundo Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago, 12 de julio de 2013: Si
bien la reclamada, con toda razón, estima que ciertos hechos infringen no sólo una, sino
que varias normas del D.S. Nº 594, al tratarse, en definitiva, de un mismo hecho, debió
157
cursar una sola infracción, toda vez que al ser el fundamento fáctico de la segunda
infracción una mera reiteración de aquellos extensamente consignados en la primera,
correspondiendo, por lo demás, a hechos de idéntica naturaleza, la autoridad
administrativa de conformidad a las reglas generales del derecho sancionatorio, sólo
pudo aplicar una sanción, por tratarse de una misma conducta, sin perjuicio de la facultad
de considerar su carácter pluriofensivo a efectos de determinar su gravedad y el monto
de la sanción.

5. RESPONSABILIDAD PENAL DEL EMPLEADOR:

5.1. Es una responsabilidad personal y no institucional

Sabido es que la responsabilidad penal afecta a personas naturales y no a entidades con


personalidad jurídica109. Siendo así, en los casos de accidentes del trabajo y enfermedades
profesionales subsumibles en los tipos penales aplicables, serán sancionadas penalmente las
personas que hayan intervenido directamente en los hechos, como quien dio una instrucción
equivocada o bien no supervisó la correcta realización de las tareas.

Lo anterior es sin perjuicio de la responsabilidad civil del empleador bajo cuya


subordinación se desempeñen dichas personas, en razón de la responsabilidad civil que le
atribuyen los artículos 2320 y 2322 del Código Civil, pudiendo excepcionarse sólo en el
supuesto de probar que el ejercicio de las funciones por parte del dependiente se ha hecho de
manera impropia y que no tenía el medio de prever o impedir, empleando el cuidado ordinario
y la autoridad competente.

Como en toda sentencia condenatoria en materia criminal viene envuelta la obligación de


pagar las costas, daños y perjuicios por parte de los autores, cómplices, encubridores y demás
personas legalmente responsables, en los términos del artículo 24 del Código Penal, la
víctima de un accidente del trabajo o de una enfermedad profesional que sean constitutivos
de delitos podrá accionar directamente en contra del dependiente por cuya conducta culposa
o dolosa ocurrió el hecho, para que sea sancionado penalmente y, en lo relacionado con la
acción civil indemnizatoria, podrá accionar directamente del empleador, por la
responsabilidad que le cabe en virtud de los artículos 2320 y 2322 del Código Civil 110 .
Obviamente, la triple identidad del non bis in idem desaparece.

5.2. Tipos penales aplicables

En modelos comparados existen tipos penales creados específicamente para castigar


conductas peligrosas para la seguridad y salud en el trabajo, a las que se suman los tipos
penales generales que pudieran ser procedentes.

109
Con excepción de los supuestos contemplados en la Ley Nº 20.393, Diario Oficial de 2 de diciembre de 2009,
sobre Responsabilidad Penal de las Personas Jurídicas.
110
Véase para mayor detalle a ZELAYA ETCHEGARAY, Pedro, La responsabilidad civil del empresario por los
daños causados por su dependiente: naturaleza y requisitos, Editorial Aranzadi, España, 1995.

158
En el caso de España, los artículos 316 a 319 de su Código Penal establecen delitos de
peligro, dentro de los que destaca el supuesto general contemplado en el artículo 316: "Los
que con infracción de las normas de prevención de riesgos laborales y estando legalmente
obligados, no faciliten los medios necesarios para que los trabajadores desempeñen su
actividad con las medidas de seguridad e higiene adecuadas, de forma que pongan así en
peligro grave su vida, salud o integridad física, serán castigados con las penas de prisión de
seis meses a tres años y multa de seis a doce meses".

En Uruguay existe la ley Nº 19.196 (D.O. de fecha 4 de abril de 2014) cuyo artículo 1º
establece: "El empleador, o en su caso, quien ejerciendo efectivamente en su nombre el poder
de dirección en la empresa, no adoptaren los medios de resguardo y seguridad laboral
previstos en la ley y su reglamentación, de forma que pongan en peligro grave y concreto la
vida, la salud o la integridad física del trabajador, serán castigados con tres a veinticuatro
meses de prisión".

En el caso de Chile, no se encuentran delitos específicos en donde sea posible identificar


como bien jurídico protegido la seguridad y salud en el trabajo. En aquellos casos en que la
vida y salud de los trabajadores se vean afectados por la conducta dolosa o culpable de otros,
son aplicables los tipos penales generales contenidos en el artículo 390 y siguientes del
Código Penal, relativos a crímenes y simples delitos contra las personas, o bien en el artículo
490 y siguientes del mismo Código en supuestos de culpa.

159
CAPÍTULO VI LA GESTIÓN DEL SEGURO SOCIAL

La gestión del seguro social de la ley Nº 16.744 se basa en el régimen de reparto que inspira
su sistema de financiamiento, a través del pago de una cotización básica general y una
cotización adicional diferenciada en función de los riesgos laborales que presente la entidad
empleadora, que es la obligada al pago de dichas cotizaciones.

Este sistema, que constituye una excepción en la tendencia de los últimos treinta años en
Chile —en que ha predominado el modelo de capitalización individual—, unido a la
naturaleza jurídica que deben tener los órganos gestores del ámbito privado, quienes deben
constituirse como corporaciones de derecho privado sin fines de lucro, ha servido de modelo
a muchos países en el pasado, atentos a los resultados históricos obtenidos particularmente
en la reducción de las tasas de accidentabilidad y en el otorgamiento de prestaciones médicas
de gran calidad por parte de las Mutualidades de Empleadores.

Hoy la gestión del sistema enfrenta nuevos desafíos, tanto en la orientación de las
prestaciones que ofrece como también en el énfasis particular que los tiempos actuales
requieren en materia de prevención de riesgos en el trabajo.

1. ORGANISMOS ADMINISTRADORES

Las normas legales que se refieren a los organismos administradores del sistema se
contienen en los artículos 8º a 14 de la ley Nº 16.744, y sonreglamentadas por el D.S. Nº 101
de 1968 y por el D.S. Nº 285 de 1969, ambos del Ministerio del Trabajo y Previsión Social.

Los organismos administradores son:

1.1. Instituto de Seguridad Laboral

Administra el sistema desde el Estado, correspondiendo a los Servicios de Salud el


otorgamiento de las prestaciones médicas, las que pueden ser otorgadas también a través de
las Mutualidades de Empleadores en virtud de convenios especiales que pueden suscribir.

1.2. Mutualidades de Empleadores

Entidades que deben constituirse según referimos antes como corporaciones de derecho
privado y cumplir con los siguientes requisitos:

160
— Los miembros adherentes deben ocupar, en conjunto, 20.000 trabajadores a lo menos,
en faenas permanentes.

— Disponer de servicios médicos adecuados, propios o en común con otra Mutualidad, los
que deben incluir servicios especializados incluso en rehabilitación.

— Deben realizar actividades permanentes de prevención de accidentes del trabajo y


enfermedades profesionales.

— No pueden estar administradas directa ni indirectamente por instituciones con fines de


lucro, y

— Sus miembros son solidariamente responsables de las obligaciones contraídas por ellas.

Cabe destacar que gestionan el seguro social de la ley Nº 16.744 de manera integral, lo que
hace una diferencia con modelos comparados en que la prevención de riesgos está entregada
a entidades independientes.

En Chile existen tres Mutualidades de Empleadores: la Asociación Chilena de Seguridad,


el Instituto de Seguridad del Trabajo y la Mutual de Seguridad de la Cámara Chilena de la
Construcción.

Estas entidades están autorizadas para extender la atención médica cuando estén en
condiciones para ello y sin desmedro de las funciones y obligaciones que les encomienda o
impone la ley. De acuerdo al artículo 29 del D.L. Nº 1.819 de 1977, se requiere de una
autorización del MTPS.

Son fiscalizadas por la Superintendencia de Seguridad Social y, en el ámbito de las


materias que conocen, los Servicios de Salud.

1.3. Empresas con Administración Delegada

Se trata de entidades empleadoras que cuentan con 2.000 o más trabajadores permanentes
en sus faenas, y que han obtenido la autorización del Ministerio del Trabajo y Previsión
Social para administrar el seguro social de la ley Nº 16.744, con excepción de las pensiones
que, en esta modalidad, no pueden otorgarlas ni pagarlas, atribución que se entrega al
Instituto de Seguridad Laboral.

Deben cumplir con los siguientes requisitos:

— Poseer y mantener servicios médicos adecuados, con personal especializado en


rehabilitación.

— Realizar actividades permanentes de prevención de accidentes del trabajo y


enfermedades profesionales.

161
— Otorgar beneficios iguales o superiores a los que conceda la entidad delegante (Instituto
de Seguridad Laboral).

— Constituir garantías para asegurar el fiel cumplimiento de las obligaciones que asumen.

— Contar con el o los Comités Paritarios que exige la ley.

— Incluir en la protección que otorguen a la totalidad de sus trabajadores.

— No pueden deducir suma alguna de los aportes al sistema para gastos de administración.

En el pasado existió un gran número de empresas que gestionaban el seguro social de la


ley Nº 16.744 bajo esta modalidad, las que paulatinamente fueron incorporándose al régimen
general, por lo que hoy se registran las siguientes empresas con administración delegada: las
cuatro divisiones de la Corporación Nacional del Cobre de Chile (El Teniente, Andina, El
Salvador y Chuquicamata) y la Pontificia Universidad Católica de Chile.111

Gráfico Nº 3

Número de entidades empleadoras cotizantes según organismo administrador del


seguro ley Nº 16.744

Fuente: Memoria Anual Sistema Nacional de Seguridad y Salud Laboral año 2013, Suseso.

Es preciso señalar que si bien el mayor porcentaje de entidades empleadoras y sus


trabajadores dependientes se encuentran adheridos al Instituto de Seguridad Laboral, la
experiencia muestra que gran parte de ellos reciben atención médica en los servicios médicos
dependientes de las Mutualidades de Empleadores, en virtud de los convenios de atención
que dichos organismos administradores mantienen vigentes.

111
En el pasado fueron administradores delegados: Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones, Empresa
Nacional de Petróleo, Empresa Nacional de Minería, Chilectra Metropolitana, Endesa, Empresa Nacional del
Carbón, Compañía Minera del Pacífico, Asmar, entre otras.

162
2. ADHESIÓN A UN ORGANISMO ADMINISTRADOR

Rige en esta materia el principio de automaticidad, esta vez expresado en la siguiente regla:
la adhesión se entiende hecha por el solo ministerio de la ley al Instituto de Seguridad Laboral,
a menos que el empleador decida afiliar a sus trabajadores a una Mutualidad de Empleadores
o bien obtenga autorización para la administración delegada que, como hemos dicho, es la
excepción.

La adhesión a un organismo administrador es decidida por la respectiva entidad


empleadora, lo que reconoce las siguientes particularidades:

— En entidades del sector público, la adhesión requiere de autorización del Ministerio


respectivo para ingresar a una Mutualidad de Empleadores; es preciso consultar a las
Asociaciones de Funcionarios y puede efectuarse en forma separada, debiendo eso sí
incorporarse a todo el personal de una región a un mismo organismo administrador.

— Los trabajadores independientes deben efectuar su afiliación al sistema de un modo


individual, cuyas reglas se contienen en los artículos 88 y 89 de la ley Nº 20.255 y en el D.S.
Nº 67 de 2008, del MTPS.112

3. FINANCIAMIENTO

Las normas legales que se refieren a financiamiento del sistema se contienen en los
artículos 15 a 24 bis de la ley Nº 16.744, y son reglamentadas por el D.S. Nº 101 de 1968, el
D.S. Nº 110 de 1968 y el D.S. Nº 67 de 1999, todos del Ministerio del Trabajo y Previsión
Social.

El sistema se financia con los siguientes recursos:

3.1. Con una cotización básica general del 0,9% de las remuneraciones imponibles de cargo
del empleador. Cabe destacar que desde el 1º de septiembre de 1998 y en virtud del artículo
6º transitorio de la ley Nº 19.578 (D.O. de 29 de julio de 1998), la cotización básica general
del sistema ha venido siendo incrementada en 0,05%113, y así se mantendrá hasta el 31 de
marzo de 2017.114

3.2. Con una cotización adicional diferenciada en función del riesgo de la actividad de
riesgo de la entidad empleadora, la que se determina presuntivamente en el D.S. Nº 110 de
1968 citado respecto de empresas con una antigüedad inferior a dos años, y en los demás
casos conforme al riesgo efectivo que haya registrado la empresa en los últimos dos años,

112
Véase también la circular Nº 2.483 de 3 de octubre de 2008, de la Superintendencia de Seguridad Social.
113
Lo que tiene su origen en la ley Nº 19.564 (D.O. de 30 de mayo de 1998) que otorgó con carácter general
aguinaldos a pensionados del sistema de seguro social de la ley Nº 16.744, cuyo artículo 7º dispuso que debían
ser financiados con recursos propios de las Mutualidades de Empleadores conforme al artículo 55 de la ley Nº
16.744.
114
De acuerdo a lo que dispuso la ley Nº 20.739 (D.O. de 24 de marzo de 2014).

163
conforme a las normas del D.S. Nº 67 de 1999. Esta cotización no puede exceder de un 6,8%
de las remuneraciones imponibles de cargo del empleador.

Los Servicios de Salud y las Mutualidades de Empleadores evaluarán cada dos años la
siniestralidad efectiva (en términos simples consideran las incapacidades temporales y
permanentes, muertes derivadas de infortunios laborales) ocurrida en las respectivas
entidades empleadoras, proceso que se realiza durante el segundo semestre del año calendario
que corresponda. Las entidades empleadoras afiliadas al Instituto de Seguridad Laboral son
evaluadas por los Servicios de Salud; las afiliadas a las Mutualidades de Empleadores son
evaluadas por estas últimas.

Se excluyen de la evaluación las incapacidades y muertes originadas por accidentes de


trayecto y por accidentes del trabajo sufridos por dirigentes sindicales a causa o con ocasión
de sus cometidos gremiales; también quedan fuera las incapacidades y muertes causadas por
accidentes del trabajo ocurridos en una entidad empleadora distinta de la evaluada, o por
enfermedades profesionales contraídas como consecuencia del trabajo realizado en una
entidad empleadora distinta de la evaluada, cualquiera que fuese la fecha del diagnóstico o
del dictamen de incapacidad, las que se incluyen en la evaluación del empleador que
corresponda.

Las rebajas o exenciones de la cotización adicional proceden sólo respecto de las entidades
empleadoras que hayan acreditado ante el organismo administrador, al 31 de octubre del año
de la evaluación, los siguientes requisitos:

a) Hallarse al día en el pago de cotizaciones;

b) Tener en funcionamiento, cuando proceda, el o los Comités Paritarios de Higiene y


Seguridad, y

c) Cumplir con mantener un Departamento de Prevención de Riesgos cuando proceda,


llevar estadísticas de accidentes y contar con Reglamento de Higiene y Seguridad.

Si no pueden acreditar el cumplimiento de estos requisitos en la fecha indicada, pueden


hacerlo antes del 1º de enero del año siguiente, caso en el cual la nueva cotización adicional
regirá a contar de 1º del tercer mes siguiente a aquel en que los acreditaron.

Por otra parte, los organismos administradores pueden aplicar recargos de hasta el 100%
de la cotización adicional diferenciada, en casos de incumplimiento de las medidas de
seguridad, prevención e higiene, recargos que se imponen de acuerdo con el D.S. Nº 67 de
1999 sin perjuicio de las demás sanciones que les correspondan conforme a las disposiciones
legales vigentes. En la experiencia esta modalidad de recargo de cotización adicional tiene
escasa aplicación.

3.3. Con el producto de las multas que cada organismo administrador aplique en
conformidad al artículo 80 de la ley Nº 16.744.

164
3.4. Con las utilidades o rentas que produzca la inversión de los fondos de reserva, los que
deben mantener los organismos administradores para atender eventualidades.

3.5. Con el producto de las cantidades que les corresponda por el ejercicio del derecho de
repetir de acuerdo con el artículo 69 literal a) de la ley Nº 16.744.

Ya hemos señalado que el retardo y/o el incumplimiento por parte del empleador de su
obligación de cotizar en el sistema no impide el otorgamiento al trabajador de las prestaciones
de seguridad social. Para perseguir el cobro de cotizaciones impagas se aplican las normas
de la ley Nº 17.322 (D.O. de 19 de agosto de 1970), siendo deber de los organismos
administradores perseguir este cobro.

JURISPRUDENCIA RELACIONADA:

a) Negativa a adhesión: Un Sindicato señala que, a raíz de las condiciones de seguridad


que presenta esa Industria, la Mutualidad no ha aceptado de su empleador, pues practicó
una visita inspectiva a la empresa y constató condiciones de sordera irreversible en
varios trabajadores, lo que les ha significado que se encuentren "desprotegidos" ante la
ocurrencia de un siniestro laboral. La Mutualidad ha informado que evaluó las
condiciones de seguridad y prevención de la empleadora y los resultados fueron
negativos, por lo que recomendó la adopción de medidas que no se han cumplido, lo
cual determinó que en este caso no se aceptara la adhesión. Sobre el particular, este
Organismo debe expresar que, sin perjuicio que las Mutualidades de Empleadores
puedan aceptar o rechazar una solicitud de adhesión que les formule una empresa, ello
no resulta óbice para que los Servicios de Salud cumplan con las obligaciones que les
asignan las normas legales y reglamentarias vigentes en conformidad con el artículo 65
de la ley Nº 16.744. (Ordinario Nº 7.555 de 19 de julio de 1995, Superintendencia de
Seguridad Social).

b) Requisitos de rebaja de cotización adicional: el cumplimiento de los requisitos


establecidos en el artículo 8º del D.S. Nº 67 de 1999, del Ministerio del Trabajo y
Previsión Social, para acceder a la rebaja o exención de la cotización adicional
diferenciada, debe ser acreditado al 31 de octubre del año en que se realiza el proceso
de evaluación ante el organismo administrador respectivo. Las entidades empleadoras
que no den cumplimiento a este plazo, pueden hacerlo con posterioridad pero antes del
1 de enero del año siguiente, teniendo derecho a que la nueva tasa de cotización adicional
se les aplique a contar del día 1 del tercer mes siguiente a aquel en que acrediten el
cumplimiento de todos los requisitos y hasta el 31 de diciembre del año siguiente.
(Ordinario Nº 18.414 de 23 de marzo de 2015, Superintendencia de Seguridad Social).

c) Rebaja o exención debe justificarse: Si una entidad ha disminuido su siniestralidad


efectiva, como afirma la Comunidad Nataniel Cox, las rebajas o exenciones a su
cotización adicional no operan de manera automática (aun cuando no es necesario que
la entidad empleadora eleve una solicitud especial al efecto) pues debe acreditar tal
disminución; conforme al artículo 8º, del D.S. Nº 67, aquéllas procederán sólo respecto
de las entidades empleadoras que hayan acreditado, al 31 de octubre o 31 de diciembre

165
del año en que se realiza el Proceso de Evaluación, ante el Organismo Administrador
del Seguro de la ley Nº 16.744, que cumplen con los requisitos que dicha norma
establece. (Ordinario Nº 80.726 de 23 de diciembre de 2013, Superintendencia de
Seguridad Social).

d) Domicilio válido de notificación: Una sociedad ha solicitado un pronunciamiento de


esta Superintendencia acerca de la procedencia del cobro retroactivo que le formuló la
Mutualidad que indica, por diferencias de cotización adicional diferenciada. Señala no
haber tenido conocimiento oportuno de la Resolución, mediante la cual esa Mutualidad
alzó su cotización adicional diferenciada, toda vez que la carta certificada, en que se les
notificó tal aumento nunca llegó a su domicilio y solo se enteraron por un llamado
telefónico. Sin embargo, dicha resolución fue notificada por correo certificado dirigido
al domicilio registrado por esa empresa adherente en la Institución, por lo que conforme
a lo dispuesto en el artículo 18 del D.S. Nº 67, de 1999, del Ministerio del Trabajo y
Previsión Social, el recargo se encuentra válidamente notificado y produce todos sus
efectos legales y reglamentarios. (Ordinario Nº 25.111 de 20 de abril de 2007,
Superintendencia de Seguridad Social).

e) Cálculo de cotización adicional diferenciada: Una Mutualidad ha solicitado a esta


Superintendencia que reconsidere su dictamen Nº 102, de 1992, por el cual resolvió que
no correspondía considerar en el cálculo de la tasa de cotización adicional diferenciada
de la empresa que indica, 70 días en los que uno de sus trabajadores estuvo con licencia
médica, puesto que la afección que la motivó habría sido de carácter común y, por ende,
no laboral. Sobre el particular, cabe manifestar que un nuevo estudio de la situación ha
permitido al Departamento Médico de esta Superintendencia concluir que los referidos
70 días de reposo médico, a que estuvo sometido el trabajador, fueron ocasionados por
una afección psiquiátrica derivada de un accidente del trabajo, el que, a su vez, le había
producido un anterior período de reposo médico y que fue considerado como lapso de
días de trabajo perdido para los efectos de la determinación de la tasa de cotización
adicional diferenciada de la referida empresa, por lo que se niega lugar a la
reconsideración. (Ordinario Nº 9.895 de 7 de octubre de 1993, Superintendencia de
Seguridad Social).

f) Empresa sin actividad: En conformidad a lo dispuesto por el artículo 7º del D.S. Nº 67,
solo deberá evaluarse la siniestralidad efectiva en las entidades empleadoras que, al 1º
de julio del año en que se realice la evaluación, hayan estado adheridas a algún
Organismo Administrador de la ley Nº 16.744 o tengan la calidad de administradores
delegados, por un lapso que en conjunto abarque, al menos, dos Períodos Anuales
Consecutivos. Esa empresa no pudo incluirse en el proceso de evaluación que tuvo lugar
en el segundo semestre del año 2005, ya que no registraba actividad al menos en dos
períodos anuales consecutivos, por lo que debe mantener la cotización adicional a que
se encontraba afecta de 1,28%, acorde a lo establecido por la citada norma reglamentaria.
(Ordinario Nº 33.711 de 11 de julio de 2006, Superintendencia de Seguridad Social).

166
CAPÍTULO VII PRESCRIPCIÓN

1. PRESCRIPCIÓN DEL DERECHO AL COBRO DE LAS PRESTACIONES DEL SISTEMA DE SEGURO


SOCIAL DE LA LEY Nº 16.744

El artículo 79 de la ley Nº 16.744 establece que las acciones para reclamar las prestaciones
por accidentes del trabajo o enfermedades profesionales prescribirán en el término de cinco
años contado desde la fecha del accidente o desde el diagnóstico de la enfermedad. En el caso
de la neumoconiosis el plazo de prescripción será de quince años, contado desde que fue
diagnosticada. En su inciso segundo agrega que esta prescripción no correrá contra los
menores de dieciséis años.

Estas reglas se aplican a la prescripción de las acciones para reclamar las prestaciones que
la misma ley Nº 16.744 contempla, vale decir, las comprendidas en su Título V, entre los
artículos 25 y 50.

En otros términos, para activar el sistema de seguridad social en lo relativo a las


prestaciones de esta ley existe esta prescripción de cinco años como regla general, y de quince
para las neumoconiosis; sin embargo, en el caso de las prestaciones médicas, una vez que se
accede al sistema, el trabajador tiene derecho a ellas mientras subsistan los síntomas de su
accidente del trabajo o enfermedad profesional, como lo reconoce el artículo 29 de la ley
Nº 16.744.

Existen excepciones contenidas en textos legales posteriores a la promulgación de la ley


Nº 16.744 y que, por lo tanto, prevalecen por sobre la norma general ya enunciada:

— Los subsidios por incapacidad temporal prescriben en el plazo de 6 meses contados


desde el término del respectivo reposo, conforme al artículo 34 de la ley Nº 18.591 (D.O. de
3 de enero de 1987).

— Las mensualidades de pensión, en cualquiera de las que contempla el sistema de seguro


social de la ley Nº 16.744, prescriben en el plazo de 2 años contados desde cuando debieron
cobrarse, conforme lo dispone el artículo 4º de la ley Nº 19.260 (D.O. de 4 de diciembre de
1993); debe tenerse presente que el derecho a pensión es imprescriptible, de manera que el
plazo señalado rige sólo para el cobro de mensualidades atrasadas.

167
2. PRESCRIPCIÓN DE LA ACCIÓN INDEMNIZATORIA DEL DERECHO COMÚN

La remisión que hace el artículo 69 literal b) de la ley Nº 16.744 al derecho común, respecto
del ejercicio de acciones para demandar indemnizaciones por daños más allá de las
prestaciones del seguro social, permite sostener que el plazo de prescripción de la acción para
reclamar dichas indemnizaciones es de cinco o cuatro años, según se demande conforme a
las normas del artículo 2515 o del artículo 2332 del Código Civil, esto es, aplicando las
normas de la responsabilidad contractual o extracontractual, respectivamente.

A propósito del ejercicio de las acciones para demandar indemnizaciones de perjuicios por
neumoconiosis, algunas sentencias —incluso unificadas— han considerado que el plazo de
prescripción es el contemplado en el derecho común, esto es, en los artículos 2514 y 2515 del
Código Civil, pues el artículo 69 en su literal b) de la ley Nº 16.744 hizo una remisión en
bloque a las normas del Código Civil. Otras sentencias —también unificadas— han resuelto
que el artículo 79 de la ley Nº 16.744 al referirse al plazo de prescripción para reclamar las
prestaciones del sistema de seguro social que contempla lo hizo en términos amplios, siendo
comprensivo de beneficios, retribuciones o indemnizaciones de cualquier naturaleza, por lo
que en el caso de las neumoconiosis la acción prescribiría en el plazo de 15 años.

JURISPRUDENCIA RELACIONADA:

1) "Aguilera Vélez, Eduardo y otros con Codelco Chile División Andina", rol Nº 23.497-
2014, Corte Suprema, 22 de julio de 2015: Se hace prácticamente inviable sostener que
el criterio de la demandada sea el que más conforme parezca con el espíritu de la
legislación, último y holístico principio de que Bello se vale en el artículo 24 de su
recopilación. Además, en un soporte técnico, el artículo 79 de la ley Nº 16.744 es de
carácter especial, toda vez que se refiere específicamente a la prescripción de las
acciones de cobro de las prestaciones que derivan de los accidentes del trabajo y
enfermedades profesionales; la regla de la especialidad obliga a supeditar la aplicación
de la ley general —el artículo 2525 del Código Civil— a la ley especial.115

2) "Pozo Caviedes Francisco Armando con Corporación Nacional del Cobre de Chile
División El Teniente", rol Nº 71-2014, Corte de Apelaciones de Rancagua, 2 de
septiembre de 2014: En cuanto a las normas aplicables al inicio del plazo de prescripción
de la acción indemnizatoria por daño moral de que habla el literal b) del artículo 69 de
la ley Nº 16.744, el mismo fallo establece: "Que, en armonía con lo reflexionado,
habiéndose decidido en la sentencia atacada que el plazo de prescripción de la acción
indemnizatoria ejercida en estos autos se rige por los artículos 2514 y 2515 del Código
Civil, en atención al reenvío que al derecho común hace el artículo 69 de la ley Nº 16.744,
el que se cuenta, en este caso, desde la fecha en que se ha emitido el dictamen definitivo
por la autoridad competente.

115
En similar sentido véase "Poblete Adolfo y otros con Codelco Chile División Andina", rol Nº 30.182 de 2014,
22 de julio de 2015, fallo dictado por la Tercera Sala de la Corte Suprema con disidencia de la Ministra Sra.
Rosa Egnem.

168
3) "Germán Berlín Pastén Contreras con Codelco Chile División El Salvador", rol Nº 9-
2014, Corte de Apelaciones de Copiapó, 16 de abril de 2014; "El artículo 79 preceptúa:
Las acciones para reclamar las prestaciones por accidentes del trabajo o enfermedades
profesionales prescribirán en el término de cinco años contados desde la fecha del
accidente o desde el diagnóstico de la enfermedad...". Ello, por cuanto es de toda lógica
atender a la ley que establece la acción para determinar el plazo de prescripción de la
misma y si, además, no resulta posible entender una distinta intención del legislador ante
la precisa redacción del citado artículo 79 de la ley Nº 16.744, ni aun cuando esta última
norma utilice la expresión "prestaciones", la que ha de entenderse en términos amplios,
es decir, comprensiva de beneficios y de retribuciones o indemnizaciones.

4) "Rigoberto Rogelio Guajardo Cofré c. Corporación Nacional del Cobre", rol Nº 1876-
2013, Corte de Apelaciones de Santiago, 24 de marzo de 2014: El artículo 69 b) hace un
reenvío al derecho común respecto de la regulación de la acción indemnizatoria derivada
de accidentes del trabajo y enfermedades profesionales, pero la remisión es solo de
carácter general, a saber, el derecho común se aplica a todos los aspectos de la acción,
excepto en materia de prescripción, en que la propia ley en su artículo 79 regula en
particular el plazo de prescripción de la acción, conclusión que se confirma por cuanto
la aludida disposición está en un apartado especial.

5) "Jorge Salinas Pizarro con Corporación Nacional del Cobre de Chile", rol Nº 1222-
2013, Corte Suprema, 10 de julio de 2013: La indemnización del daño moral debe
ceñirse a lo dispuesto en los artículos 2514 y 2515 del Código Civil, computándose la
prescripción desde que la obligación se hizo exigible, esto es, desde el diagnóstico de la
enfermedad o desde que se produjo el accidente que ocasionó daño al trabajador por
haber incumplido el empleador sus obligaciones.

6) "Garrido Figueroa José Domingo con Ingeniería y Construcción Sigdo Koppers S.A.",
rol Nº O-4208-2012, Primer Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago, 28 de febrero
de 2013: Las prestaciones a que se refiere el artículo 79 de la ley, no son otras sino
aquellas que la propia ley regula, [...] remitiéndose en lo que dice relación con el daño
moral y otros daños al derecho común, esto es, a las disposiciones que sobre la materia
prevé el Código Civil. En consecuencia, solo al resarcimiento de las prestaciones
contempladas en la ley Nº 16.744 se hace aplicable la prescripción de los cinco años
contados desde el diagnóstico de la enfermedad, no así respecto del daño moral y otros
daños, el cual se regula por las normas del derecho común.

7) "Rafael Segundo Godoy Tapia con Soc. Punta de Lobos S.A."; rol Nº O-2923-2011,
Segundo Juzgado de Letras del Trabajo de Santiago, 13 de diciembre de 2011: Conforme
a la letra b) del artículo 69 de la ley Nº 16.744, cuando el accidente o enfermedad se
deba a culpa o dolo de la entidad empleadora o de un tercero, [...] podrán reclamar al
empleador o terceros responsables del accidente, también las otras indemnizaciones a
que tengan derecho, con arreglo a las prescripciones del derecho común, incluso el daño
moral. Que a la luz de la disposición legal transcrita en el motivo precedente, para los
fines de determinar tanto el plazo de prescripción de esa acción como su forma de
cómputo, es preciso acudir a las normas contenidas en el Código Civil. Primero, porque
la norma legal precitada se remite a las disposiciones del derecho común y, enseguida,
169
porque el precepto del artículo 79 de la ley Nº 16.744, sólo es pertinente a las
prestaciones derivadas del seguro social contra riesgos de accidentes del trabajo y
enfermedades profesionales.

8) "Frogman Chile Limitada contra Pérez Ojeda, César Leandro", rol Nº 7336-2009,
Corte Suprema, 21 de diciembre de 2009: Este es el sentido y alcance de la disposición
contenida en la letra b) del artículo 69 de la ley Nº 16.744, en cuanto señala que "La
víctima y las demás personas a quienes el accidente o enfermedad cause daño podrán
reclamar al empleador o terceros responsables del accidente, también las otras
indemnizaciones a que tengan derecho, con arreglo a las prescripciones del derecho
común, incluso el daño moral", en la cual se destaca especialmente el perjuicio moral.
Que, dilucidado lo anterior, es conveniente precisar que las prestaciones a que se refiere
el artículo 79 de la ley Nº 16.744 no son otras sino aquellas que la propia ley regula, es
decir, como se anotó, las indemnizaciones por daño emergente y lucro cesante por ella
reglamentadas, remitiéndose en lo que dice relación con el daño moral al derecho común,
esto es, a las disposiciones que sobre la materia prevé el Código Civil.

170
BIBLIOGRAFÍA

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