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TRABAJO PRIMEROS AUXILIOS HERIDAS

ANGIE DANIELA CASTILLO LUGO


BELLANUD CORDOBA
KAROL LIZETH CASTILLO LUGO
MARIA DEL ROSARIO LUGO ARIAS
GUSTAVO ADOLFO GALEANO QUINTERO

CURSO PRIMEROS AUXILIOS BÀSICOS


CAMPOALEGRE- HUILA
2019
INTRODUCCION

Una herida es cualquier daño que causa una ruptura o una abertura en la
piel. Una herida la puede padecer cualquiera, en cualquier momento y por
muchas razones diferentes. Normalmente una herida se cura con el tiempo,
pero a veces, por razones conocidas o desconocidas, una herida puede
llegar a ser crónica o curar muy lentamente. Las heridas son causadas por
cortes, desgarros, quemaduras y aplastamientos de la piel. También pueden
ser consecuencia del calor y del enfriamiento. El calor excesivo
desnaturaliza las proteínas y el enfriamiento por debajo de los cero grados
produce formación de cristales en el interior de las células. También son
causa de heridas las corrientes eléctricas intensas, la agresión química y la
interrupción del aporte sanguíneo. Es importante conocer la causa de la
herida para establecer el tratamiento más adecuado y el tiempo previsto de
cicatrización. También hay que saber cuánto tiempo ha transcurrido desde
que se produjo la herida, para evitar complicaciones.
CLASES DE HERIDAS
Hay diferentes tipos de heridas, unas necesitan una atención más urgente
que otras. Su aspecto nos dará una idea de a qué tipo de herida nos
enfrentamos y cómo actuar ante ellas:

 HERIDAS ABIERTAS
Con separación de la piel. Debemos comprobar la distancia que hay
de un borde a otro de la herida, y la profundidad. Si no es muy
abierta, no será necesaria una sutura.

 HERIDAS CERRADAS
No se observa separación de la piel, pero generalmente hay
hematoma. Suelen estar producidas por golpes, y requieren una
atención rápida para descartar el compromiso de algún órgano o de la
circulación.

 HERIDAS SIMPLES
Alcanzan solamente a la piel sin afectar ninguna función del
organismo. La persona solo manifiesta dolor local, no se queja de
dolor en órganos internos.

 HERIDAS COMPLICADAS
Son extensas y profundas, con hemorragia abundante, y
generalmente conllevan lesiones de músculos, nervios, vasos u
órganos internos. Son muy llamativas y se reconocen fácilmente.
TRATAMIENTO DE HERIDAS
Los síntomas más habituales de las heridas son dolor, sangrado visible y
separación de los bordes de la piel. Para tratar de forma correcta las heridas
leves, los pasos a seguir, son los siguientes:
 Evitar el contacto con la sangre para evitar la infección de la herida y
para proteger a la persona que interviene. Es fundamental realizar un
lavado de manos previo.
 Lo importante es detener la hemorragia. Para ello, tapar y comprimir
directamente sobre la herida con una gasa o, en su defecto, con un
material limpio y que no suelte pelusa, como por ejemplo un
pañuelo.
 Limpiar la herida con agua corriente y fresca a chorro. También se
puede limpiar con suero fisiológico si se tiene a mano.
 Secar la piel de alrededor, sin tocar la herida.
 Desinfectar con un antiséptico. La limpieza de la herida se tiene que
hacer en círculos, desde el interior hasta el exterior para expulsar
posibles cuerpos extraños en el interior. Repetir el proceso una
segunda vez.
 Tapar la herida con una gasa (no con algodón, porque pueden quedar
fibras en el interior) y esparadrapo para que fije el apósito y evite
rozaduras o nuevo sangrado.
 Nunca se debe utilizar directamente sobre la herida alcohol (es
irritante y vasodilatador), productos mercuriales (mercurocromo) por
sus efectos secundarios, algodón o papel porque dejan restos en la
herida ni polvo o pomada con antibióticos, ya que éstas debe
indicarlas un profesional.
 Otras de las advertencias importantes son: nunca frotar la herida para
quitar la suciedad, ni retrasar la asistencia médica en el caso de que
sea preciso (el plazo para que se puedan aplicar puntos de sutura en
una herida importante es de un máximo de cuatro a seis horas desde
que se produce). Tampoco se deben poner vendajes apretados para
evitar que sangre, ni cauterizar (quemar) la herida, ni intentar extraer
un cuerpo extraño clavado sobre la herida.