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Capítulo Criminológico Vol.

32,Nº 3, Julio-Septiembre 2004, 315-341 ISSN: 0798-9598

La Reponsabilidad Penal del Adolescente por el Acto Delictivo


que Ejecuta*

Nola Gómez Ramírez**

** Abogado, Magíster en Ciencias Penales y Criminológica. Doctora en Derecho. Lic. en


Trabajo Social. Especialista en Metodología de la Investigación. Asistente en Investigación
del Instituto de Criminología de la Universidad del Zulia.

RESUMEN

El objetivo fundamental de la investigación, consistió en analizar “La Responsabilidad


Penal del Adolescente por los actos delictivos que realizan a partir de la implementación
de la Ley Orgánica Para la Protección del Niño y del Adolescente”. La investigación fue de
tipo descriptivo. Fundamentándose en un análisis de la teoría del delito, primordialmente
en la imputabilidad, inimputabilidad y culpabilidad. La población por ser pequeña, se tuvo
acceso a ella. Estuvo conformada por los 33 adolescentes que se encontraban internado
en el Centro de Diagnostico y Tratamiento Sabaneta. Para la recolecci ón de datos se
utiliz ó instrumento tipo encuesta, semi estructurada, las cuales se aplicó a los jóvenes
recluidos. Para el análisis e interpretación de los resultados obtenidos, se utilizó la
estadística descriptiva. Los resultados muestran poca participación de adolescentes de 12
y 15 años de edad, en la comisión de delitos. La edad promedio es de 16 años, edades
éstas aún baja para exigirle responsabilidad penal a esos adolescentes. El estudio de la
imputabilidad y responsabilidad del adolescente, se hizo en el marco de la teoría del
delito.

Palabras clave: Adolescente, Responsabilidad Penal, Imputabilidad, culpabilidad, delito.

Juvenile Penal Responsibility for Delictive Actions Realized

ABSTRACT

The fundamental objective of this research consists in analyzing juvenile penal


responsibility for delictive actions realized after the implementation of the Organic Law for
Protection of Children and Adolescents. The research undertaken was descriptive, basing
itself on an analysis of delictive theory, principally in imputation, non-imputability, and
guilt. The study population was small, and was made up of 33 adolescents found in the
Sabaneta juvenile retention center for diagnosis and treatment. A semi-structured
interview type instrument was used to gather data, and the results obtained were
analyzed descriptively. The results indicate little participation of adolescents in the ages
between 12 and 15 years old in delictive action. The average age was 16, which is a low
age for the application of penal responsibility. The study of the imputation and
responsibility of adolescents was made within the framework of delictive theory.

Key words: Adolescent, penal responsibility, imputability, guilt, crime.

Recibido: 14-06-2004 . Aceptado: 16 -09-2004

INTRODUCCIÓN

En Venezuela a partir del 01 de abril del año 2000, con la entrada en vigencia de la Ley
Orgánica para la Protección del Niño y del Adolescente, la cual tiene su origen en la
Asamblea General de las Naciones Unidas que aprobó la Convención Internacional Sobre
los Derechos del Niño, en fecha 20 de Noviembre de 1989, se inicia todo un movimiento
con relación al cambio legislativo que implica la derogación de la “Ley Tutelar del Menor”
del año de 1980.

En el ámbito internacional, los postulados que sustenta la LOPNA se encuentran en la


Declaración Universal de los Derechos del Niño (1959) donde se afirma la necesidad de
proporcionar al niño una protección especial, en la Convención sobre los Derechos del
Ni ño (1989), documento éste que reconoce a los niños, sin discriminación, todos los
derechos que consagran los pactos internacionales de derechos humanos; en las Reglas
Mínimas de Naciones Unidas para la Administración de la Justicia de Menores (Reglas de
Beijing, 1985) que establece todo lo relacionado al procedimiento que se sigue a los
adolescentes que comenten delitos, de igual manera, en las Reglas de la Naciones Unidas
para la Protección de los Menores Privados de Libertad (Reglas de Riyadh, 1990) en la cual
se establece como objetivo, normas aceptadas por las Naciones Unidas para la protección
de los menores privados de libertad, en todas sus formas, de manera compatible con los
derechos humanos y libertades fundamentales, y con miras a contrarrestar los efectos
perjudiciales de todo tipo de detenci ón y fomentar la integración en la sociedad”.

Está investigación se enfocó en el análisis de la responsabilidad penal del adolescente


por sus actos delictivos, en el nuevo marco jurídico penal, establecido en la Ley Orgánica
Para la Protección del Niño y el Adolescente y la importancia del tema en la sociedad
Venezolana. Con ella se pretende dar respuesta a las interrogantes más importantes en
relación con la responsabilidad penal del adolescente y los principios establecidos en la
teoría del delito. En este trabajo se realizó un estudio desde el punto de vista jurídico
penal, de la teoría del delito y los elementos que lo conforman, haciendo énfasis en la
imputabilidad, inimputabilidad y la culpabilidad como presupuestos básicos para la
responsabilidad penal. De igual forma, se resalta la importancia que tiene, dentro de la
teoría del delito, los requisitos para imputar un delito a una persona. Este trabajo
constituye un avance del trabajo que se viene realizando dentro del Proyecto del “El
Sistema Penal de Adolescente y Control Social Formal en Venezuela”. Adscrito al
Programa: “Modernización y Reforma del Control Social Formal en Venezuela Parte III”. En
el se estudia todas las instituciones que integran el sistema penal del adolescente, y las
teoría que fundamentan el delito, como fuente de argumentación para acreditar
responsabilidad penal a los adolescentes.

1. REFERENTES TEÓRICOS

Esta investigación sobre la responsabilidad penal del adolescente por sus actos delictivos
se analizó desde perspectivas jur ídicas, en función de la teoría del delito.

1.1. Definición del Delito

Antes de entrar a estudiar la teoría del delito es necesario definir lo que significa delito,
ello se fundamentará sobre la base de los siguientes autores: Pérez Isidro M. (1963:197)
señala que en el Derecho romano, no se hablaba propiamente de delito”. “Se atendía más
bien al resultado y por eso, se decía noxa, que luego se trasforma en noxia, que significa
daño. Después se adoptaron diversas palabras para hablar de delito, en cuanto al hecho
en sí, de las cuales predominaron en Roma al final, delicto o delictum y también crimen.
En cuanto a la definición del delito se hace un silogismo que plantea el problema pero no
lo resuelve; esto es, repite el mismo concepto con diferentes palabras”. “El delito es un
acto penado por la Ley”. Y el autor infiere provisionalmente y plantea que el delito es una
acción u omisión antijur ídica y culpable.

En Venezuela la mayor parte de los Códigos (todos los modernos) no dan una definición
de delito. En Ibero América los antiguos lo definen más o menos con el concepto de los
códigos penales españoles de la época.

Pérez Isidro señala una clasificación de Códigos penales y define “El delito como acción u
omisión voluntaria penada por la Ley”. Según el autor antes señalado la definición del
delito aparece en los Códigos penales, de Chile el cual lo define en su artículo 1, en
Nicaragua articulo en el 1, en el Código de Salvador, artículo 1, el de Honduras artículo 7,
el de Guatemala en el artículo 11, en México artículo 7, y en Uruguay artículo 1. En
Venezuela según Pérez Isidro Miguel, el código penal no definen el delito. Sin embargo el
Doctor José Rafael Mendoza, señala que la definición de delito puede encontrase implícita
en el análisis de los artículos 1º y 61 del Código Penal Venezolano. Estos art ículos hace
referencia al principio de legalidad. Es decir al principio de nullum crimen, nulla poena sine
lege y el artículo 61, referido a la culpabilidad. En este sentido, el delito es la acción u
omisión típicamente antijurídica, imputable y culpable sometido a condiciones objetivas de
penalidad.

Grisanti (2000: 78) señala que en vista del fracaso tanto del concepto filosófico, como el
sociológico del delito se ha preferido formular un concepto jurídico en los siguientes
términos: “El delito es un acto típicamente antijurídico, culpable e imputable a un hombre
y castigado con una pena, m ás ampliamente castigado con una sanción penal”.

El concepto material del delito según el Roxin Claus (1997: 51) señala “que el derecho
del legislador a establecer penas, es decir, el ius puniendi, se desprende del articulo del
Código penal, que hace referencia a las penas pues la atribución que allí, se hace del
derecho penal al campo de la legislación concurrente permite reconocer que el legislador
constitucional presupone la existencia de un derecho del Estado a penar”.

Pero con ello aún no se ha dicho nada sobre cómo tiene que estar configurada una
conducta para que el Estado esté legitimado para penarla. Esta es la cuestión acerca del
concepto material del delito, es decir, de la cualidad en cuanto a contenido de la actuación
punible. Mientras que el concepto formal del delito que se discute la conducta punible sólo
es objeto de una definición en el marco del Derecho positivo, el concepto material del
delito se remonta más atr ás del respectivo derecho penal codificado y pregunta por los
criterios materiales de la conducta punible. Por tanto, el concepto material de delito es
previo al Código penal y le suministra al legislador un criterio político criminal sobre lo que
el mismo puede penar y lo que debe dejar impune. Su descripción se deriva del cometido
del derecho penal, que se entiende como protección subsidiaria de bienes jurídicos.

La lesión de un bien jurídico como presupuesto de la penalidad parte de la exigencia de


que el Derecho penal sólo puede proteger “bienes jur ídicos”, que ha desempeñado un
importante papel en la discusión de las reformas de las últimas décadas. Se partió de la
base de que el Derecho penal sólo tiene que asegurar determinados bienes previamente
dados como: la vida, la integridad corporal, la libertad, el honor, la administraci ón de
justicia., y de esa posición se ha deducido la exigencia de una sustancial restricción de la
punibilidad.

Zaffaroni (2001:360,361) señala en el análisis que realiza acerca de la estructuración


básica del concepto del delito el siguiente planteamiento: ”Los datos sociales enseña que
el poder punitivo selecciona personas y la conducta es s ólo el pretexto con que opera”.

Según él esta tendencia debe ser neutralizada por el derecho penal en todo cuanto le
sea posible. Es elemental que para contener el impulso selectivo personal del estado
policial, según Zafaronni el derecho penal debe asegurarse al menos, de cualquier
pretensión del ejercicio punitivo que se lleve a cabo sobre la base de una acción, aunque
con esto no neutraliza la selección por la vulnerabilidad de la persona criminalizada, por lo
menos se logra asegurar que la criminalización no se formalice sin que haya una acción
que le otorgue la base como requisito sin el cual el poder punitivo caería en un grado
intolerable de irracionalidad discriminatoria si lo acepta sin que se de la acción.

Zaffaroni dice que no es tolerable que se pretenda formalizar jurídicamente un poder


punitivo sobre otra cosa que no sea una persona y en razón de una acción de ésta. En
consecuencia desde la base misma de la construcción, se debe excluir del concepto de
delito, toda pretensi ón de ejercicio del poder punitivo sobre cosas, animales, personas
jurídicas etc., como también, el que quiera ejercerse sobre personas por algo que no sea
una acción (es decir, por el color, género, nacionalidad, edad, elección, etc.) o por algo
que cause sin relación a la voluntad de una persona porque lo empujan, arrastra, arrojan,
etc. Esta es la consagración teórica del nullum crimen sine conducta, que en la
responsabilidad penal del adolescentes se debe observar las misma bases teóricas de la
construcción del delito, para determinar responsabilidad penal como consecuencias de sus
actos a los adolescentes.

1.2. Análisis de la Teoría del Delito

La responsabilidad penal es estrictamente personalísima y de interpretación restringida,


sólo está dirigida a quienes sean capaz, de realizan hecho punibles establecidos
previamente en la ley. Se encuentra prohibida su aplicación a quienes no han realizado
ninguna conducta típicamente antijurídica y demostrada la relación de causalidad entre el
ejecutor y el resultado de la conducta de la cual da origen al delito, lo que sería
perseguirle de oficio y de orden público.

Con la implementación de sistema de responsabilidad penal para los adolescentes,


creado en la LOPNA, nace una nueva forma de ver los problemas y conflictos de los
adolescentes en su contexto social y jur ídico, donde la conducta realizada por los jóvenes
adolescentes, va a estar bajo los limites establecido en la LOPNA, es decir, en edades
comprendidas entre 12 y 18 años de edad, que realicen conductas o hechos tipificados
como delitos los cuales serán sancionados de acuerdo a lo establecido en el Artículo 528
que señala lo siguiente:

El adolescente que incurra en la comisión de hechos punibles responde por el hecho en


la medida de su culpabilidad, de forma diferenciadas del adulto. La diferencia consiste en
la jurisdicción especializada y en la sanción que se le impone. La cual atribuye
responsabilidad penal de acuerdo a la gravedad del daño.

La teoría del delito, constituye un mecanismo que permite explicar cuando se ha


cometido un delito, el cual es, el núcleo central y fundamental de la tesis de la
responsabilidad penal. En materia de responsabilidad penal, resulta de gran importancia
estudiar la culpabilidad e imputabilidad de un sujeto con madurez y salud mental para
comprender los hechos que realizan.

En tal sentido, López E. (1998:3,4) señala que hace muchos años se estudiaba al delito
como un ente monolítico, el cual solo se le identificaba con lo contrario al derecho (lo
antijurídico). El autor señala, que la teoría del delito “atiende al cumplimiento de un
cometido esencialmente práctico, consistente en la facilitaci ón de la averiguación de la
presencia o ausencia del delito en cada caso concreto”. Está teoría se va a encargar de
estudiar cada delito en particular, y las partes comunes de todo hecho delictivo, con el fin
de determinar si existe o no un ilícito. Estas partes o elementos son la conducta, la
tipicidad, la antijuridicidad, la imputabilidad, la culpabilidad, las condiciones objetivas de
punibilidad, la punibilidad así como sus elementos negativos, ausencia de conducta,
atipicidad, causas de justificación inimputabilidad, ausencia de condiciones objetivas de
punibilidad, excusas absolutorias, todo esto con el fin de establecer cuando se le podrá
imputar un hecho delictivo a un sujeto. Para determinar la responsabilidad se debe
estudiar cada elementos que conforma un todo, tanto positivo y negativo en la teoría del
delito y en este sentido tenemos:

1. Los elementos positivos del delito comprenden y configuran la existencia del delito
que son: Conductas, Tipicidad, Antijuricidad, Imputabilidad, Culpabilidad, Condiciones
Objetivas, Punibilidad.

2. Los elementos negativos del delito son aquellos que constituyen la inexistencia del
delito: Ausencia de conducta, Ausencia del tipo penal, Causas de Justificaci ón,
Inimputabilidad, Inculpabilidad, Falta de condiciones Objetivas, Excusas absolutorias. En
la teoría del delito, señala el autor los elementos que forman parte de la responsabilidad
penal, entre los que se encuentra está: la imputabilidad, la inimputabilidad y la
culpabilidad; que forman fragmentos de lo que constituye responsabilidad penal.

1.3. La Teoría de la Imputabilidad

La Imputabilidad como elemento positivo de la teoría del delito constituye el aspecto


fundamental para determinar si el sujeto es capaz, es decir, si tiene capacidad de ser
sujeto del derecho penal; para hacerlo reprochale su conducta e imponerle la
correspondiente penalidad. Etimológicamente significa atribuir, en otros términos, significa
atribuibilidad, posibilidad de atribuir a una persona determinada un acto por ella realizada.

La imputabilidad es definida por Caballero Frías (1998: 199) como “Una calidad personal
o estado del agente exigido por el Derecho para hacerle responsable de su acción
típicamente antijurídica” Caballeros Fr ías (1996:226) “Esencialmente la imputabilidad que
integra la culpabilidad como su elemento, con arreglo a la “teoría normativa ” es capacidad
personal de reprochabilidad ético-jurídica.

Grisanti (2000:173) señala que la imputabilidad “Es el conjunto de condiciones físicas y


psíquicas, de madurez y salud mental, legalmente necesaria para que pueda ser puesto en
la cuenta de una persona determinada, el acto típicamente antijurídico que tal persona ha
realizado.

El autor Carlos Franco ha se ñalado que es la capacidad de obrar en materia penal.


En este sentido el autor López (1998:179), realiza un estudio sobre la imputabilidad de
la cual hace aseveraciones con relación a la responsabilidad que depende directamente de
la imputabilidad que le da viabilidad y su correspondiente culpabilidad. En este orden, de
ideas y siguiendo al jurista español Jim énez de Asúa (1990:335), citado por López
(1998:179), quien señala el pensamiento Jim énez de Asúa, cuando se refiere “que la
culpabilidad y la responsabilidad son consecuencias tan directas, tan inmediatas de la
imputabilidad, que las tres ideas son a menudo consideradas como equivalentes y las tres
palabras como sinónimos. Pero estos tres conceptos pueden distinguirse y precisarse.
Jim énez de Asúa, señala que la imputabilidad es la capacidad de querer y entender en el
campo del derecho penal. Querer significa, estar en condiciones de aceptar o realizar algo
voluntariamente y entender es tener la capacidad mental y la edad biológica para
desplegar esa decisión.
López (1998:180) señala, así mismo, “que el individuo requiere dos condiciones para
que se presente la imputabilidad: edad biológica y edad mental, y en ese sentido el
hombre debe ser capaz de entender y querer el resultado delictivo. López define la
Imputabilidad citando el diccionario mexicano como “la capacidad, condicionada por la
madurez y salud mental, de comprender el carácter antijurídico de la propia acción u
omisión y de determinarse de acuerdo a esa comprensión”.

La capacidad de culpabilidad seg ún Jescheck (1981:595) es el primero de los elementos


sobre los que reposa el juicio de culpabilidad, únicamente quienes han alcanzado una
determinada edad y no sufre graves perturbaciones psíquicas, posee aquel mínimo de
capacidad de autodeterminarse que el ordenamiento jurídico requiere para la
responsabilidad jurídico penal. La capacidad de culpabilidad está orientada a considerar la
edad, y la madurez biológica del sujeto así como la salud psíquica, mental que tiene el
sujeto, esto es, no se puede formar un concepto de culpabilidad hasta haber hecho un
estudio del grado de madurez, fuerza de voluntad y desarrollo intelectual que ha
alcanzado y así analizar hasta qué grado el individuo tiene comprensión de que sus actos
son ilícitos.

La capacidad jurídico penal, ésta orientada para conocer y valorar el deber de respetar la
norma y determinarse espontáneamente, conforme a ella y en este sentido la capacidad
jurídica en desarrollo en materia de delincuencia juvenil, no pueden ser tratados los
adolescentes que comenten delito como adultos, pero tampoco ser considerados
totalmente incapaces, ya que cada edad tiene un grado de comprensión y madurez, propia
del desarrollo.

1.4. Elementos de Imputabilidad y Responsabilidad en el campo del Derecho


Penal

La imputabilidad según Maggiore (1989:478) es la piedra angular de todo el derecho


penal y afirma que Cararra, construy ó sobre ella la arquitectura de un sistema
concluyendo que la imputabilidad es la expresión técnica para denotar la personalidad, la
subjetividad, la capacidad penal.

No obstante, los elementos de la imputabilidad se encuentra en la capacidad de entender


y la capacidad de querer. En este sentido Maggiore (1989: 480) ha señalado que la
capacidad de entender es:
La facultad de aprender las cosas en sus relaciones necesarias y universales, y por lo
mismo, de medir y prever las consecuencias de la conducta propia. El que mejor prevé,
más entiende. Inteligencia no es sino previsión”. En cuanto a la capacidad de entender o
capacidad de comprensión abarca aspectos como un cierto grado de desarrollo intelectual,
así como un grado de madurez ética.

La capacidad de entender para este autor, se desarrolla en el proceso de la conciencia.


La conciencia para Maggiore es “Un acto de distinción de la relación en el acto mediante el
cual distinguimos, y al mismo tiempo asociamos el sujeto y el objeto, él yo y el no
yo” (Idem: 500). Vasconcelo (1967) citado por (López: 188) ha se ñalado la importancia
de que el sujeto conozca la ilicitud de su acto, para que de esa manera tenga la capacidad
de determinarse en función de lo que conoce. “ la noción de imputabilidad requiere no s ólo
el querer del sujeto sino además su capacidad de entendimiento, pues únicamente quien
por su desarrollo y salud mental es capaz de representarse el hecho, conocer su
significado y mover su voluntad al fin concreto de violación de la norma, puede ser
reprochado en el juicio integrante de la culpabilidad. En este sentido, según Vasconcelos
(1967: 340) al tenerse presente la corriente psicológica esa capacidad habrá de dar
significación entre el nexo psíquico, entre el hecho, y su autor.

Maggiore (1989:500) señala que la capacidad de querer es “Paralelo al proceso de la


ciencia en el proceso de la voluntad que no nace inmediatamente como tal, sino que va
pasando por grado intermedio. Primero es una tendencia indistinta o apetito; después una
tendencia distinta en su objeto o deseo; luego un querer sin ley o arbitrio; y por último un
querer subordinado a la razón y a la ley, o sea libre ”. Por lo tanto la capacidad de querer
es la facultad de autodeterminarse, es decir, de determinarse con libertad entre los
diversos motivos que impulsa a la conducta. La capacidad de querer consiste en
determinar la voluntad para realizar un hecho. Así, el concepto de la capacidad de querer
es la autorización para uno mismo determinarse libremente entre los motivos y causas
que guían a las conductas. Querer es liberarse, obrar y realizar a cada momento la propia
autonomía espiritual. La imputabilidad junto con la capacidad y la responsabilidad,
conforman el aspecto psicológico del delito.

En este sentido la imputabilidad que es la capacidad psíquica de culpabilidad y la


comprensión de la antijuridicidad, señalada por el autor antes mencionado, el delito
requiere determinada capacidad psíquica del agente cada vez, que en uno de sus niveles
analíticos se demanda la presencia de un aspecto o contenido subjetivo; lo que es
necesario cierta capacidad psíquica para que haya conducta o, lo contrario, sería una
incapacidad psíquica tan profunda que elimina directamente la conducta
(involuntabilidad), también el dolo puede faltar a causa de una incapacidad psíquica de
sujeto para reconocer los elementos requeridos para configurar la finalidad típica, lo que
genera un error de tipo psíquicamente condicionado; y por último, la culpabilidad exige
capacidad psíquica de culpabilidad o imputabilidad, con lo que se, completa el panorama
general de la capacidad psíquica de delito.

En el Derecho Penal han surgido múltiples divergencias respecto a la ubicación de la


imputabilidad dentro del mismo, siendo la opinión de algunos tratadistas que la misma se
encuentra impl ícita en el tratado del delincuente o actor de la conducta delictiva, otros son
del criterio que debe ser estudiada dentro de la teoría del delito. Los doctrinarios
alemanes prefieren considerarla como elemento subjetivo del elemento culpabilidad, que
en sentido amplio abarca todos los problemas atinentes al nexo moral que liga al sujeto
con sus actos, se considera que al definir el delito, se da vida propia a la imputabilidad
como elemento del mismo a fin de ilustrar mejor la base de la culpabilidad. En este
sentido Jiménez de Asúa (1998:326-326) señala:

Imputar un hecho a un individuo es atribuírselo para hacerle sufrir las consecuencias; es


decir, para hacerle responsable de él, puesto que de tal hecho es culpable. La culpabilidad
y la responsabilidad son consecuencia tan directas, tan inmediatas de la imputabilidad que
las tres ideas son a menudo consideradas como equivalente y las tres como sinónimas.

La capacidad del sujeto no es simplemente la aptitud del individuo para conocer lo que
ocurre en su entorno, sino la capacidad de entender el valor social del acto realizado; no
es necesario que este entienda que su acción es contraria a la ley, basta que pueda
entender que ésta es contraria a las exigencias de la comunidad. Jiménez de Asúa,
sostiene que la capacidad de querer significa la aptitud del individuo para determinar su
autonomía de resistir sus impulsos y facultad de querer. Cuando se habla de imputable, se
está haciendo referencia al modo de ser de la persona y capacidad de recibir la norma
penal tambi én puede usarse el t érmino válido destinatario de la norma penal. “La
inimputabilidad es, por tanto, uno de los llamados presupuestos del delito, pues, así como
la norma penal lo es, ocurre igual cosa con su término correlativo y recíproco.” Señalado
por Frías Caballero (1981:20). En doctrina se encuentra un criterio que en la imputabilidad
dentro del elemento culpabilidad, y explica que para que pueda reprocharse el hecho
cometido por el agente delictivo, es decir, hacer un juicio de culpabilidad, el primer
elemento que debe hacerse presente es la imputabilidad, no pudiendo considerarse
culpable al incapaz. Así lo señala el autor Arteaga S ánchez (1997:155).

La responsabilidad penal corno la responsabilidad humana en general tiene como


presupuesto inconmovible la libertad del ser humano, y la imputabilidad penal,
precisamente la capacidad de querer y de entender, se reduce en última instancia a la
capacidad de elección que tiene el hombre en cuanto a ser personal dotado de inteligencia
y de voluntad.

1.5. La Inimputabilidad

La inimputabilidad del sujeto viene a estar determinada por la incapacidad de la persona


para conocer y comprender la antijuricidad de su conducta. El inimputable según esta
teoría no obra culpablemente ya que presenta una serie de fallas socio culturales que le
impiden valorar sus actos y regular su conducta. Dentro de este campo de apreciación hay
diversidad de elementos que constituyen total o parcialmente eximentes de imputabilidad
y que deben ser apreciados no sólo por el Juez o Tribunal que conozca de una
determinada situación sino que debe ser también objeto de estudio por especialistas en
psicología, criminalística, psiquiatras, médicos, etc., que sirvan de auxiliares y ayuda al
Juez en la loable misión de impartir justicia. Las causas de inimputabilidad son los motivos
que impiden que se atribuya o que se pueda atribuir, a una persona, el acto típicamente
antijurídico que ella ha realizado. De acuerdo con las disposiciones del Código Penal
Venezolano, estas causas de inimputabilidad se clasifican en: a) Falta de Madurez o
desarrollo mental (minoría penal), consagrada en el artículo 1, inciso F del Estatuto de
menores y la falta de salud mental suficiente se encuentra consagrada en el artículo 62
del Código penal. b) En el caso de desarrollo mental, o sea, la minoridad ésta
contemplada en nuestro Código Penal, en los artículos 69 y 70 que establece el primero,
que no es punible el menor de 12 en ningún caso, ni el menor de 15 años, a menos que
parezca, que obr ó con discernimiento, y el artículo 72, “No se procederá en ningún caso
contra sordomudo que al comete el hecho punible no hubiere cumplido los 15 años de
edad, pero si fuere mayor de esta edad y menor de 18 años, se aplicarán las disposiciones
del artículo 71, si obro con discernimiento, si no se le declarará irresponsable. Hoy en día,
las situaciones penales, que se les presenten a los adolescentes, en edades de 12 a 18
años de edad, son tramitadas, por el sistema de responsabilidad penal del adolescentes,
previsto en la LOPNA.

Nuestro Legislador, ha estimado que antes de esa edad, los menores carecen de
capacidad de derecho penal y son inimputables en relaci ón con la persona. De manera que
si para la fecha de la perpetración del acto el agente no ha alcanzado la edad de 18 años
de edad cumplidos tal joven es inimputable y en consecuencia penalmente irresponsable.

Doctrinariamente son inimputables, los menores de edad, los ancianos, los indígenas,
los sordomudos, los enfermos mentales, los que actúan en estado de inconciencia: los
sonámbulos y bajo formas agudas o crónicas de ebriedad. La inimputabilidad de los
menores, según la doctrina existente, es la separación entre el derecho de menores en
situación irregular y el derecho penal, en razón de que al menor se le excluía del campo
del derecho penal y no se le atribuía responsabilidad en los hechos cometidos, puesto que
se consideraba la misma como un correlativo de la imputabilidad. La Inimputabilidad del
menor según Arteaga Sánchez (1997:242).

No es un estado ni una calidad personal sino, simplemente un límite cronológico fijado


arbitrariamente por la norma legal (ope legis) por debajo y por encima del cual el Derecho
positivo determina el régimen de consecuencias y el sistema que debe observarse cuando
un menor realiza una acción típicamente antijur ídica.

Las causas de inimputabilidad son aquellos motivos que impiden que le sea atribuida al
sujeto una conducta típicamente antijurídica que él halla realizado. La inimputabilidad es
incapacidad para valorar la trascendencia del comportamiento o hecho que se realiza o la
incapacidad de regular la conducta seg ún las exige del derecho debido a inmadurez
sicológica o trastorno mental. Se observan dos aspectos en esta noción de
inimputabilidad, uno intelectivo y otro volitivo. Henr íquez (1949:32.) afirma que

El aspecto intelectivo esta referido a la incapacidad para comprende la ilicitud del


comportamiento y se concreta en la incapacidad de valorar o juzgar, entendiendo este
termino corno a facultad de apreciar diferencialmente los valores y sus magnitudes esta
capacidad para juzgar esta comprometida cuando existe un obstáculo para percibir la
existencia de los valores de su magnitud.

En algunos casos puede suceder, que el agente o actor no pueda apreciar el valor, o que
aún apreciándolo, no le dé la trascendencia o alcance que tiene o le dé un alcance que no
le corresponde con las pautas de valor ético-social que normativamente lo rige. Se debe
hacer la observación, que no es lo mismo incapacidad de comprender que inconsciencia de
la acci ón que se ejecuta, es evidente que el que no sabe lo que hace, mal puede saber
que obra con licitud, sin embargo, esto no quiere decir que la existencia de la conciencia
del acto o la dirección de la voluntad vayan aparejadas con la imputabilidad.

Esta incapacidad es señalada por Carrara, cuando es comentado en el Código Penal


Toscano de 1854, en su articulo 34 que consagra la inimputabilidad de las violaciones de
la ley, cuando quien las comete no haya tenido conciencia de sus actos, y expresa “Tal vez
sería mejor que dijera maldad de los actos, porque puede tener conciencia de los propios
actos en su aspecto puramente material, sin tener conciencia de sus actos morales y
jurídicos” (Carrara, 1971: 184).

Agudeo Bentancur citando jurisprudencia española expresa que:

Es bueno resaltar las expresiones con las que la jurisprudencia española se refiere a este
aspecto de la inimputabilidad “...conciencia para comprender la ilicitud del acto que
realiz ó...” (sentencia del 3 de Marzo de 1930); “...no pueden discernir...la intensidad del
mal que realiza, la trascendencia de sus actos y la ilicitud de los mismos...“ (sentencia 8
de Marzo de 1944); “Conocimiento del alcance de sus actos...” (sentencia de 20 de Mayo
de 1958).

También debe apreciarse en la inimputabilidad el elemento volitivo, aunque exista


conocimiento y comprensión de la ilicitud de un acto violatorio de la ley, no puede
predicarse por ello la imputabilidad ya que puede faltar la voluntad para la realización de
la acción. La incapacidad de comprender la ilicitud o de determinarse según las
prescripciones del derecho debe provenir exclusivamente de inmadurez o de trastorno
mental. Esto es importante tenerlo en cuenta porque debido a una equivocada
representación sobre la situación normativa, el sujeto puede no saber que está ejecutando
una acción o hecho dañoso; error de tipo, o error de prohibición cuando sabe lo que hace
pero cree que le esta permitido, o bien puede ser coaccionado. La razón por la cual el
inimputable no es capaz de delinquir o, más exactamente, de actuar culpablemente, es la
de que presenta fallas de carácter psicosomático o sociocultural, que le impide valorar
adecuadamente la juridicidad o antijuricidad de sus acciones y regula su conducta de
conformidad con tal valoraci ón.

Estas fallas se evidencian en desarrollo mental deficitario, inmaduro o senil, en


trastornos biosíquicos permanentes transitorios.

1.6. La Culpabilidad en el Derecho Penal

Reyes Echandía (1991:4) señala que el concepto de culpabilidad tal como hoy, lo
entendemos en sentido general, es relativamente reciente, los romanos por lo menos
Cicerón, se referían a él en términos no muy desacertados, como se desprende de la
siguiente definiciones: “Culpa enim est nomen generis, quod continent non modo quidquid
negligenter peccatum est sed et dolose et malitiose”.

En el lenguaje popular y literario suele emplearse equivocadamente esta expresión como


sinónima de responsabilidad se escucha así la afirmación de que alguien es culpable de
la muerte de un hombre, cuando lo que se quiere significar es que se le ha encontrado
responsable de un delito de homicidio. En el ámbito jurídico las expresiones utilizadas para
designar el fenómeno han variado notablemente: los clásicos con CARRARA a la cabeza,
preferían emplear la expresión “fuerza moral del delito”; los neoclásicos hablaban de
causalidad s íquica; otros utilizan el giro referibilidad síquica y no pocos de atribuibilidad.

Generalizado el uso de la palabra culpabilidad los alemanes la designan con la voz


schuld, los italianos con la de “colpevolezza”, los franceses con la de “culpabilité”, los
ingleses con la de “culpability”, los portugueses y brasileños con la “culpabilidade” y los
españoles y latinoamericanos con la de “culpabilidad”. La culpabilidad es el conjunto de
presupuestos que fundamentan la reprochabilidad personal de la conducta antijurídica. La
imputabilidad es un supuesto indispensable de la culpabilidad y es por ello, que la
imputabilidad se le llama “capacidad de culpabilidad”, para ser culpable hay que ser
imputable. En un Estado de derecho, el delito y la pena se regula por la ley previa, estricta
y cierta y únicamente por ella y desde este punto de vista, el principio de legalidad del
derecho penal, es solo una manifestación del imperio de la ley. Por ello, en un Estado
Democrático esa ley no sólo debe ser expresión de un cuerpo representativo (democracia
formal), sino que ha de respetar los lí mites formales y materiales establecidos en la
Constitución y los tratados públicos y propiciar la creación y fortalecimiento de las
condiciones sociales para que puedan ser satisfechas las necesidades básicas de todas las
personas (democracia material), racionalizando los procesos macro sociales que se
opongan a esa meta (Estado social), pero respetando en todo caso la dignidad y
autonomía ética del individuo y protegiendo, incluso penalmente, sus bienes
fundamentales y sus derechos humanos Estado Liberal.

El concepto de culpabilidad según Grisanti (2000), Se refiere a que “Es el conjunto de


presupuestos que fundamentan la reprochabilidad personal de la conducta antijurídica”. La
imputabilidad es un supuesto indispensable de la culpabilidad, es por ello, que el autor se
refiere a que es la imputabilidad se le llama “capacidad de culpabilidad”, para ser culpable
hay que ser imputable, por lo tanto toda persona culpable tiene necesariamente que ser
imputable, pero no toda persona imputable es culpable, tiene para ello que cometer un
delito. La naturaleza de la culpabilidad se encuentra fundamentada en dos (2) teorías
fundamentales que la sustenta: La primera referida a la teoría psicológica y la segunda la
teoría normativa. La psicológica según ella la culpabilidad tiene un fundamento puramente
psicológico que se desarrolla de acuerdo con el concepto de conocimiento y voluntad que
domina en el autor del acto en el momento de su ejecuci ón.
Tinedo (2003:41) señala “que la doctrina moderna exige, la compresión del hecho
antijurídico y la capacidad de ajustar su conducta a esa comprensión. Comprender el
hecho requiere que lo que el autor del mismo capte sea no sólo el sentido de las cosas
sino también el valor negativo de su acto y por consiguiente, la posibilidad de motivarse
en la norma” “lo que está en juego es la capacidad de la persona para captar las
consecuencias de su acción en el ámbito normativo ”.

2. ANÁLISIS DE LOS RESULTADOS

Al analizar la responsabilidad penal del adolescentes por los actos delictivos que realiza,
desde la privación de libertad y la situación actual en el Centro de Diagnóstico y
Tratamiento Sabaneta, institución ésta que sigue perteneciendo al Instituto Nacional de
Atención al Menor (INAM). Tenemos como fortaleza del análisis de los datos estadístico lo
siguiente: En un 64% de la población encuestada de jóvenes privados de su libertad
manifestaron haber ejecutado el delito de Robo Agravado, lo que representa la mayoría de
adolescentes privados de su libertad, que fueron sancionados a la pena prevista, en la
LOPNA, en concordancia con la Ley Sobre Hurto y Robo de Vehículos Automotores, el cual
establece una pena de 4 a 8 años, pero en el caso, de los adolescentes el sistema penal,
dispone una sanción para este delito, que no supera los cinco (5) años. Sin embargo, la
privación de libertad es aplicada en el caso de este delito de robo agravado, al igual que el
delito de homicidio, violación, secuestro y tráfico de drogas. La LOPNA establece una
sanción que en su límite máximo sea igual o mayor a cinco (5) años.

De acuerdo a ello, la criminalidad observada en la población de adolescentes para este


delito, demostró, que los delitos convencionales más relevante corresponden a delitos
contra la propiedad con un resultado de un 64% de la población de adolescente analizada
que incurrió en la ejecución del delito de Robo Agravado. Seguido de los delitos contra las
personas como lo es, el delito de Homicidio, con un 11%, lo cual se considera alto, porque
se trata de uno de los delitos mas graves, ya que lo que esta en juego, es el valor de la
vida como bien jur ídico protegido y garantizado por el Estado. De igual manera, el delito
de Violación, con un 11% de ocurrencia en la población de adolescentes, observando con
mucha preocupación la situación sobre la violación ejecutado contra niños de su mismo
sexo. Con un 6% el delito de Tráfico de Drogas, el cual aparece según los resultados, que
son utilizados como mula, es decir, como trasporte y traslado de la misma. Otra conducta
delictiva observada es la tenencia del porte ilícito de armas con un 2%, es decir, que
fueron sorprendidos con un tipo de armas, la cual no pueden poseer, ya que para la
misma se requiere de unos requisitos previos que deben presentar ante el Ministerio de
Interior y Justicia, que obviamente no cumple. En este sentido estos resultados nos
permiten inferir que la mayor parte de la población manifestó, haber cometido el delito
de Robo Agravado, evidenciándose que de los jóvenes privados de su libertad cometen
delitos convencionales conocidos como delitos comunes.

En el instrumento que se aplicó se les preguntó ¿De qué se te acusa? Y la población


respondió de la siguiente manera:

A la pregunta ¿Es la primera vez que realizaste el hecho del que te acusan? Contestaron:

En este ítem se obtuvo el resultado de que un 75 por ciento de la población de


adolescentes manifestaron que es la primera vez que realizan el hecho del que se les
acusa, mientras que el 25 por ciento manifestó que si era la primera vez que realizan el
hecho del que se le acusan. En este sentido estos datos nos permiten inferir que la mayor
parte de la poblaci ón es reincidente en el delito que se les acusan. Así se desprendió del
estudio que se realizó cuando se obtuvo un resultado del 79% de una población de 33
entrevistados que habían realizado alguna conducta similar. Por lo que se considera, esta
situación delicada en el sentido de que al observar este tipo de conductas reincidentes en
jóvenes adolescentes que han iniciado una conducta desviada a tan temprana edad,
limitando toda posibilidad de cambio de conducta dirigida a resocializarse dentro de un
programa de formación socio educativo.

En relación a la edad en la que comenzaron a actuar, contestaron en un 52 por ciento la


edad de diecisiete (17) años, seguida de un 24 por ciento, la edad de dieciséis (16), y un
12 por ciento la edad de 15 a ños, un 9 por ciento 14 años y por último con un 3 por ciento
la edad de 11 años.

Se desprende de este resultado, que la edad, más frecuente en los jóvenes adolescentes
para cometer delito, es la edad de diecisiete (17) a ños. Quedando evidenciado que la edad
de los 12 años, es la edad establecida en la LOPNA, para atribuir responsabilidad penal, de
conformidad con el artículo 531, que dispone las disposiciones de este titulo serán
aplicadas a todas las personas con edad comprendida entre 12 y menor de 18 años, al
momento de cometer el hecho punible.../... ”

A la pregunta. ¿A qué edad comenzaste a actuar de esa manera?

Quedando demostrado la poca frecuencia de la edad entre 12 y 15 años, por lo que se


considera, que deberían ser extraídos o sacados de este titulo lo referente a la
responsabilidad penal de estos jóvenes pre adolescentes en estas edades y dejarlos para
aquellos adolescentes que cometan delito en edades comprendidas de 16 a 18 años de
edad. En cuanto a los motivos que tuvieron para que se generare esa conducta se pudo
observar el predominio en un 34% de la necesidad económica seguido de un 15% por la
coacci ón a que lo sometieron. Este estudio reveló que existen distintas motivaciones que
dan lugar a que influyan e incidan en la conducta delictiva de los adolescentes. La misma
revela que una parte de la población actúa por la mayor presión y coacción a que son
sometidos por otras personas que en su gran mayoría son mayores de edad. En este
sentido esta investigación arrojó como resultado que en un 82% de la población de
adolescentes respondieron que no actúan solos en la ejecución de la conducta delictiva.

Por tal motivo, la ejecución del mismo se realiza con el acompañamiento de otros
sujetos del mismo sexo, mayores de edad, lo que evidencia la influencia en la
determinación de la voluntad para realizar la conducta delictiva, influyendo hechos
externos para su acometimiento.

De igual manera, del análisis de la investigación se pudo conocer, acerca de los


procedimientos legales que prevé la LOPNA, para los adolescentes en hechos delictivos,
como lo es el proceso penal, mediante el cual se le seguirá un juicio donde se investigará
y comprobará el hecho delictivo, donde el juez le impondrá la sanción correspondiente de
acuerdo al delito, y su participación en la medida de su culpabilidad.

Las sanciones que son aplicables a los adolescentes de acuerdo al artículo 620 de la
LOPNA son: Amonestación, Imposición de reglas de conducta, Servicios a la Comunidad
Libertad Asistida, Privación de libertad. En este sentido, la sanción de privación de
libertad, es la medida que arrojó un resultado de un 100% de la población de
adolescentes que se encuentra en la referida instituci ón. De acuerdo a ello, la sanción
penal que le fue impuesta, fue la privación de la libertad. De igual manera, se observó que
la población de adolescentes con relación a la pregunta si comprende lo que significa un
proceso penal, se evidenció, en un 58%, que no comprenden lo que significa un proceso
penal, lo que se considera grave ya, su importancia es vital para la vida del adolescente,
porque del proceso penal dependerá su libertad o su privación por un largo per íodo de
tiempo. Cuando se analiz ó la comprensión del sometimiento a juicio penal, por la
imputación de un delito, se constató que un 55% de los adolescentes estudiados
manifestaron no comprender porque lo sometieron a juicio penal, donde lo acusan de un
delito, desconociendo la implicancia de lo que significa el mismo para su futura vida.

CONCLUSIONES

l Al describir la imputabilidad del adolescente en los hechos punibles que realizan,


se pudo constatar que la edad que comenzaron a actuar, la mayoría de los jóvenes
adolescentes encuestado, comienza a delinquir a los diecisiete (17) años, edad
promedio de los jóvenes privados de su libertad en el referido centro.
l Para explicar la culpabilidad de los adolescentes en los actos delictivos que
ejecutan, se pudo constatar de los resultados que arrojo que en un 70% no
pensaron que debían cometer el hecho, lo que para la teoría del delito, si no tiene la
intención de realizar el hecho punible no hay culpabilidad, porque no existe la
intención de realizarlo, asimismo, en un 82 por ciento manifestó no planificar como
realizar el delito.
l Los resultados arrojaron que un 34 por ciento de la población indica que su
conducta delictiva, se había generado por necesidad económica, siendo esto una
causa social, que impulsa al individuo a cometer actos delictivos, observ ándose en el
Centro de Diagnóstico y Tratamiento Sabaneta, los jóvenes adolescentes privados
de su libertad, son de clase económica muy baja, trayendo ésta situación
frustraciones en el sentido, de que no hay otra alternativa para cambiar el estilo de
vida, si no es, el de delinquir para cubrir necesidades fundamentales.
l En cuanto al identificar los delitos más comunes, que realizan los adolescentes se
concluyó que en un 64 por ciento de la población encuestada el delito de robo
agravado con la modalidad a mano armada es él mas frecuente, seguido del delito
de homicidio en un 11 por ciento al igual que la violación.
l En cuanto al grado de capacidad del adolescente exigido por la ley para responder
penalmente, se demostró que la edad de los 12 años, que es la edad establecida en
la LOPNA, para acreditar responsabilidad penal, en la realidad se constató que son
poco los casos en esta edad, que se pudo encontrar, el referido centro de
internamiento. Por lo que se considera, que deberían ser eliminadas las edades
comprendidas entre 12 y 15 años, para atribuirles responsabilidad penal, ya que no
existe capacidad para prever sus consecuencias y además se demostró la poca
participación de adolescentes en estas edades en la ejecución de hechos punibles.
l Se pudo corroborar la no-correspondencia entre los postulados y principios que
establece la LOPNA en cuanto al interés superior del niño y del adolescente y el
nuevo paradigma de atribuirle responsabilidad penal con la experiencia vivida en el
desarrollo de la investigación, en la cual se constató que la finalidad de la privación
de libertad como sanción de responsabilidad penal por el acto delictivo que ejecuta
el adolescente no se corresponde como lo prevé la referida LOPNA.

RECOMENDACIONES

l Se recomienda con relaci ón a la edad establecida en la LOPNA, para aquellos


adolescentes que incurra en hechos punibles, de acuerdo a los resultados arrojados,
en esta etapa de la investigación, que la mayoría de los jóvenes adolescentes,
comienza a delinquir a los dieciséis (16) años de edad, que es la edad promedio,
de jóvenes privados de libertad. Comprobándose que la edad de los 12 años, edad
establecida en la LOPNA, para acreditar responsabilidad penal, es poco frecuente o
muy esporádica la participación de jóvenes en esa edad en la comisión de delito. Por
lo que se considera, que deberían ser eliminadas para el sistema penal de
adolescentes, esas edades comprendidas de los 12 a los 15 años, ya que se
evidenció la poca participación de adolescentes en la ejecución de delito.
l Se recomienda retomar la discusión jur ídico-penal, en los niveles legislativos,
acerca de la teoría del delito y los elementos que lo forman, a fin de poder sustentar
desde el punto de vista jurídico penal, la fundamentación de la postura teórica que
apoyan la responsabilidad penal de los adolescentes en las edades ya mencionadas.
Por considerar que las teorías que sustenta y le da la fuerza de ley al sistema penal,
no se corresponde ni se adecuan con la misma.
l Se recomienda generar desde la academia y centro de investigaciones penales y
criminológica, discusiones sobre ésta posición asumida en el Titulo V, referido al
sistema de responsabilidad del adolescente, fijado en la LOPNA, para evaluar los
resultados en estos cuatro (4) años de vigencia acerca de la responsabilidad penal
de los adolescentes en edades de 12 a 18 años.

* Este trabajo es producto del Programa de Modernización y Reforma del Control Social,
financiado por el Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico de la Universidad del
Zulia (CONDES). Proyecto VAC-CH-0742-2003.

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