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MARCO TEÓRICO

Como en el caso de la atención también son muchos los autores que han tratado
de dar una definición clara y precisa acerca de este dominio cognitivo como es la
percepción visual. En general, se podría definir la percepción como la
interpretación que realiza el cerebro de los diferentes organismos de los estímulos
recibidos mediante los sentidos. En otras palabras, este dominio también podría
ser definido como el conjunto de procesos mediante el cual una persona organiza,
selecciona e interpreta, de manera significativa y lógica, mediante su experiencia
previa, la información proveniente de los órganos de los sentidos. Es decir, se
trata de un proceso activo del cerebro a través del cual se crea una realidad
externa mediante la trasformación de la información lumínica captada por el ojo.

El ojo es un órgano capaz de detectar estímulos luminosos y transformarlos en impulsos


nerviosos que son transmitidos al cerebro e interpretados como imágenes. Las células
que reaccionan a estos estímulos se denominan fotorreceptores, un tipo de neurona
altamente especializado. Las células fotorreceptoras se sitúan en la retina, en la superficie
interior del globo ocular. En el ojo humano hay dos tipos básicos de fotorreceptores, los
conos y los bastones. Los bastones son los más numerosos, alrededor de 120 millones en
cada ojo, mientras que el número de conos es de 6 – 7 millones. Estos fotorreceptores
son los que intervienen en el sentido de la visión.

‘’Una de las diferencias funcionales entre los bastones y los conos consiste en su
respuesta a las condiciones generales de iluminación.’’ (Schiffman H., 2009)

Tanto conos como bastones aparecen en la capa más superficial de la retina. Los
bastones son más numerosos y más sensibles a la luz, pero no son sensibles al color. Los
conos, por el contrario, son menos numerosos, se concentran en la fóvea y son menos
sensibles a la luz (necesitan mayor intensidad) pero detectan el color.

La adaptación a la oscuridad es un fenómeno que ocurre, cuando se pasa de un ambiente


rico en energía lumínica a uno carente de esta, consiste en la adaptación de los
receptores sensoriales visuales (Foto-receptores): los bastones y los conos, quienes
producen reacciones fisiológicas a nivel químico para facilitar nuestra visión en la
oscuridad.

El objetivo de esta serie de investigaciones e experimentos es tener contacto el


fenómeno de adaptación a la oscuridad e identificar el tiempo en el que la persona de
adapto completamente a la oscuridad.
Para llevar a cabo el experimento fueron necesarias dos personas, a las cuales se le tomo
el tiempo con un cronometro en una habitación oscura. Fueron necesarias nueve hojas de
papel blancas, donde se escribió nueve palabras polisílabas con tres diferentes colores
(negro, azul y rojo. Tres de cada color) en todo el centro de la hoja en un tamaño
considerable para que los experimentados lograran verlas luego de su adaptación.

Al proceder con el experimento, se llevó a una de las experimentadas a la habitación,


primeramente iluminada por el bombillo de luz, se le pidió que se sentara y posterior a
esto que mirara por diez segundo el haz de luz producida por el bombillo. Luego de esto
procedimos a pagar la luz y colocamos en frente de ella una de las hojas con la palabra,
primero el color rojo, luego el negro y por último el azul. Antes de cambiar la palabra de un
color a otro se le volvía a encender el foco para que el sujeto mirara nuevamente por diez
segundos la luz lumínica y así de nuevo apagarlo y cambiar el color de la palabra. Todo
este procedimiento se le aplico nuevamente al experimentado número dos, bajo las
mismas condiciones.

Antes de esto, nos aseguramos que bajar las cortinas de la habitación, para evitar que
entrara cualquier tipo de luz, sin embargo el experimento fue realizado en horarios de la
noche así que la probabilidad de que entrara mucha luz a la habitación era poca. Quizás
pudo afectar el resultado la luz emitida por el celular al momento de tomar el tiempo con
el cronometro, pero tomando en cuenta que el brillo del celular fue reducido a su nivel
mínimo antes de empezar. Otro de los factores que pudo afectar el resultado fue el ruido
incontrolable ruido emitido a fuera de la habitación pero antes de empezar se le pidió
disposición y la mayor concentración de la atención de los experimentados en lo que se
estaba haciendo.

Respecto al experimentado número uno, al principio afirmaba no poder reconocer las


formas de las letras y ver manchas color verde encima de las hojas. Primero logro
identificar algunas letras para después dar con la palabra. A el experimentado se le
dificulto más reconocer las palabras color azul, esta decía que no lograba captar la forma
de la letra y muchos menos la identificaba, también menciono que al tratar de ver un lado
de la hoja esta se oscurecía y trataba de enfocar la luz en la parte posterior de la hoja. En
las rojas se le hizo un poco más fácil reconocer las palabras pero sin embargo, aún se
demoraba cierto tiempo en lograr ver las letras. Con las palabras de color negro fue un
poco más rápido (pero solo un poco, no se notó mucho la diferencia) pero afirmaba que
no lograba ver las letras.

El experimentado numero dos presento una adaptación más rápida a la oscuridad


respecto a los tiempos anteriores. Sin embargo, menciono que una luz en forma de discos
amarillos le obstruía ver la palabra. Afirmo tener dolor de cabeza y ojos irritados a mitad
de la experiencia. Lograba ver las palabras con claridad después de segundos, al
principio solo identificaba algunas letras y así las asociaba con conocimientos previos
finalmente dar con la palabra.
Estos fueron los resultados:
Concluimos que Cuando una persona permanece mucho tiempo expuesto a una luz
intensa un elevado porcentaje de los fotopigmentos, tanto de los bastones como de los
conos, queda reducido a retinal y opsinas. Es más, gran parte del retinal de los bastones y
de los conos también se convierte en vitamina A. debido a estos dos efectos la
concentración de los pigmentos fotosensibles que quedan en los bastones y en los conos
está bastante disminuida y, en la misma medida, la sensibilidad del ojo a la luz se
encuentra reducida. En cambio, si la persona permanece mucho tiempo a oscuras, el
retinal y las opsinas de los conos y los bastones se convierten de nuevo en pigmentos
fotosensibles. Además la vitamina A se vuelve a convertir en retinal para proporcionar
todavía más pigmentos fotosensibles; el límite final queda determinado por la cantidad de
opsinas de los bastones y los conos que se combinan con el retinal.

Los conos no experimentan el mismo grado de variación de sensibilidad con la oscuridad


que los bastones. Por tanto, a pesar de su rápida adaptación los conos dejan de
adaptarse a los pocos minutos, mientras que los bastones, de adaptación lenta, continúan
adaptándose durante muchos minutos, incluso horas, con lo cual aumenta enormemente
su sensibilidad.

Hemos podido entender que la adaptación a la oscuridad es un fenómeno que solo se


presenta cuando se pasa de un ambiente rico en luminosidad a un ambiente carente de
esta. La pupila varía de tamaño y es adaptativa, es decir que regula su tamaño
dependiendo de si nos encontramos un ambiente o espacio bien iluminado o con poca
energía lumínica, nuestra pupila desarrolla el papel de lo que vendría a ser el diafragma
en una cámara fotográfica, cuando hay poca luz, esta se dilata y cuando hay gran
cantidad de energía lumínica esta se cierra para controlar la calidad de la visión. Cuando
se dice que la pupila es adaptativa es porque su función es ajustar la cantidad de luz que
vemos, con el fin de reproducir una imagen. También podemos concluir que en este
fenómeno tiene dos células nerviosas capaces de convertir la luz en impulsos nerviosos:
Los conos y los bastones. Los conos tienen tres tipos y son sensibles a la luz de
diferentes colores de manera que, en conjunto, permiten la sensación de la visión en
color. En cambio, existe un solo tipo de bastones, que permite una visión en tonos de
grises. En la gran mayoría de los estudios realizados sobre adaptación a la oscuridad, se
menciona una curva de adaptación a la oscuridad, que hace referencia a cómo se da esta
en relación al tiempo y se especifica que en este fenómeno, la adaptación es realizada en
primer lugar por los conos con un lapso de tiempo de 3 a 5 minutos y finalmente una
adaptación más tardía pero de mayor especialización es realizada por los bastones al
cabo de 25 a 30 minutos

‘’Cuando se pasa de un ambiente rico en iluminación a un ambiente poco iluminado, se da


un momento de ceguera temporal, sin embargo, al cabo de un rato se empieza a obtener
la capacidad de distinguir algunas de las siluetas y características de los objetos a nuestro
alrededor. Este fenómeno de ajuste a las condiciones ambientales con pobreza de
estímulo

Lumínico, se le denomina adaptación a la oscuridad. ‘’(Schiffman H., 2009)


REFERENCIAS Y BLIBLIOGRAFIA

Goldstein B., (2004). Sensacion y percepcion.Editorial pearson. 5ta edición,


España: Barcelona.

Schiffman H. (2009). Percepcion sensorial. Editorial pearson. 6ta edición,México.

Matlin y Foley. (1992). Sensacion y percepcion. Editorial pearson. Tercera edición,


México.

Regulación automática de la sensibilidad de la retina. Adaptación a la luz y a la


ocuridad,http://mural.uv.es/retina/conos/regulacion.htm

Conos, bastones y ipRGCs: los fotorreceptores del ojo humano,


https://curiosoando.com/conos-bastones-y-iprgcs-los-fotorreceptores-del-ojo-
humano
LABORATORIO 3 ADAPTACIÓN A LA OSCURIDAD

AUTORES:

ARRIETA MEDINA ALEJANDRA

BAUTISTASANJUANELO JULIANA

MATTA ZARCO ANDREA

SAMPALLO GONZALES JULAIDIS

DOCENTE:

Fabiola Mesa de Danies

LABORATORIO DE ATENCIÓN Y PERCEPCIÓN

UNIVERSIDAD DEL NORTE

22/02/2019