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UNIVERSIDAD NACIONAL DEL ALTIPLANO PUNO

FACULTAD DE CIENCIAS JURIDICAS Y POLITICAS

ESCUELA PROFESIONAL DE DERECHO.

LOS DERECHOS HUMANOS

JUAN CASAZOLA CCAMA.

Al finalizar este capítulo Ud. estará en condiciones de:

• Conocer y comprender a cabalidad las bases que fundamentan el goce irrestricto


de los derechos humanos.

• Conocer la normativa nacional y supranacional que los protege y promueve.

1. TEORIA DE LOS DERECHOS HUMANOS

1.1. ELEMENTOS PARA ELABORAR UN CONCEPTO DE DERECHOS


HUMANOS.

a).- Los derechos humanos son principios, de aceptación universal, reconocidos


constitucionalmente y garantizados jurídicamente, orientados a asegurar la dignidad
del ser humano como persona, en su dimensión individual y social, material y
espiritual. La dignidad del ser humano implica libertad e igualdad. Al respecto, la
Declaración Universal señala en su Preámbulo que "todos los hombres nacen libres
e iguales en dignidad y derechos (...)."

Enfoques de dignidad humana.

- Enfoque antropocentrista del desarrollo y el derecho (Art. 1.CPE)

- Enfoque holístico.
El ser humano es valioso por sí mismo, y por principio, debe realizar sus
potencialidades a plenitud en armonía y equilibrio con la naturaleza. Ello supone
cuidar y generar las capacidades necesarias para la construcción de una sociedad
de ciudadanos y ciudadanas fundamentada en principios éticos; una sociedad
igualitaria, justa, libre, solidaria y productiva.
“Todo hombre y toda mujer por más insignificante que parezcan, tienen en sí una
nobleza inviolable que ellos mismos y los demás deben respetar sin condiciones,
que toda vida humana merece por sí misma, en cualquier circunstancia, su
dignificación; que toda convivencia humana tiene que fundarse en el bien común,
en la realización cada vez más fraterna de la común dignidad, lo cual exige no
instrumentalizar a unos a favor de otros” (III Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano. Puebla 317).

Por lo tanto, la dignidad implica la certeza o seguridad que cada persona tiene de
su valor, o del que tienen los demás. El ser humano (varón y mujer) es un ser digno:
no puede ser utilizado por otros hombres, no puede ser tratado como objeto; no es
un medio sino un fin en sí mismo; por tanto los derechos humanos derivan de la
dignidad inherente (unida in separadamente) a la persona.

Al respecto Raul Zafaroni, se pregunta ¿Desaparece la dignidad del humano frente


a la Pachamama (personalidad de la naturaleza exigiendo respeto y reciprocidad)?
Todos estamos en la tierra, somos parte de ella, de ella venimos, en ella estamos a
ella regresaremos. Los humanos hemos desarrollado nuestra escucha. Esa es la
diferencia del humano sobre sobre el resto de los entes: porque tenemos más
desarrollado la escucha, también tenemos mayor capacidad para vivenciar la
pertenencia. En síntesis tenemos mayor dignidad porque estamos dotados de
mayor capacidad para oír, escuchar, tomar conciencia de pertenencia y, por ende,
para dialogar. “A lo largo de los siglos hemos ido acrecentando nuestra conciencia
de dignidad a medida que fuimos aprendiendo a hacer mejor uso de esta capacidad:
así comprendimos que otros humanos son humanos, aunque muchos no estén aún
del todo convencidos. No la perderemos por dar un paso más y comprender que la
naturaleza, el planeta, la tierra, la Pachamama, es otro ente con el que podemos
dialogar y, más aún, cuando comprendamos que debemos dialogar…Solo
reemplazando el saber de dominus por el de frater podemos recuperar la dignidad
humana, que importa, en primer lugar, reconocernos entre los propios humanos.
No se trata de regresar –desandar el camino- de las Declaraciones, sino seguir
adelante, progresar por la misma senda, avanzar más allá de las Declaraciones,
ampliarlas, llevar el dialogo a todo lo que compartimos en el planeta. Desarrollar el
Horen –la escucha- volver a oír, como las culturas originarias, no para competir
despiadadamente por ningún centro, sino para asumir la capacidad distintiva de los
humano entre todos los entes con los cuales somos necesariamente
interdependientes. La ecología constitucional, en el marco de la concepción que
proviene de nuestras culturas originarias, lejos de negar la dignidad humana la
recupera de su camino perdido por el afán de dominación y acumulación indefinida
de cosas. (ZAFARONI. 2011).

La dignidad de la persona deriva de la dignidad social. Es resultado de la relación


social dinámica en los niveles económicos, culturales, políticos, religiosas, de
cosmovisión, etc. Desde esa experiencia, saberes previos interpretamos,
reinterpretamos la realidad y asumimos posturas para que las cosas cambien o
mantengan su status.

b).- Constituyen prerrogativas que el derecho internacional concede a la persona


frente al Estado, para impedir que éste interfiera en el ejercicio de ciertos derechos
fundamentales, o para obtener del mismo la satisfacción de ciertas necesidades
básicas inherentes a todo ser humano por el hecho de serlo. Los derechos humanos
tienen su origen en la propia naturaleza del ser humano (Bacigalupo). La dignidad
del ser humano implica libertad e igualdad. Al respecto, la Declaración Universal de
los derechos humanos señala en su Preámbulo que "todos los hombres nacen libres
e iguales en dignidad y derechos (...)."

Los derechos humanos, sin dejar a un lado su carácter inicial de derechos de


defensa frente al Estado, se proyectan más allá para arribar a una dimensión
funcional e institucional que los convierte en parte esencial de un ordenamiento
democrático en deberes positivos por parte del propio Estado que consisten en
contribuir a la efectividad de dichos derechos. Estos derechos positivos del Estado
comprenden a todo empleado público y personas que prestan servicios al Estado
bajo cualquier modalidad, así como a los miembros de las Fuerzas Armadas y la
Policía Nacional. Al pronunciarse sobre este aspecto la Corte Interamericana de
Derechos Humanos señaló: "en una sociedad democrática los derechos y libertades
inherentes a la persona, sus garantías y el Estado de Derecho constituyen una
triada", en la que cada componente se define, completa y adquiere sentido en
función de los otros (Caso Yatama, sentencia de 23 jun. 2005, párrafo 191).

Las principales obligaciones del Estado están referidos : a) respetar los derechos
consagrados en la constitución los tratados en derechos humanos y en las normas
de menor jerarquía, b) a garantizar el pleno ejercicio de todos los derechos, c) y
sancionar cuando se vulneran los derechos.

c).- En el ámbito internacional, los derechos inherentes a la persona toman la


denominación de derechos humanos. En dicho ámbito el Estado resulta
responsable por cualquier violación de los mismos, mientras que en el ámbito
interno se los identifica como derechos fundamentales o derechos constitucionales
de la persona humana, suponen la respuesta del Derecho a las necesidades
básicas de los individuos y de las comunidades, los que deben ser respetados y
garantizados por el propio Estado, pudiendo caer en responsabilidad internacional
en cuanto no sea capaz de adoptar las acciones necesarias para atender, sancionar
y reparar adecuadamente las violaciones a estos derechos fundamentales dentro
de la jurisdicción nacional. (Art. 1 y 43. CPE).

d).- Históricamente, los derechos humanos han sido resultado de luchas sociales
por lograr mejores condiciones de vida para los seres humanos. Como fruto de estas
luchas han quedado documentos en los que se consagran diversas garantías.
(instrumentos universales, regionales, nacionales)

Las primeras declaraciones de derechos individuales con fuerza legal, fundadas


sobre el reconocimiento de derechos inherentes al ser humano, las encontramos en
las revoluciones de Independencia norteamericana e iberoamericana, así como en
la Revolución Francesa. Dichas declaraciones constituyen la manifiesta expresión
de la lucha por eliminar los gobiernos absolutistas y reemplazarlos por gobiernos
democráticos.

d).- De esta forma se realiza el tránsito hacia el Estado de Derecho, que implica la
delimitación y reglamentación de las funciones de poder mediante un control del
Estado por el derecho y la adopción de las formas representativas con la finalidad
de defender los derechos de los ciudadanos.

1.2. FUNDAMENTO

El valor social fundamental de la dignidad de la persona humana es el fundamento


de los derechos humanos, y la realidad social o intersubjetiva proporcionan la
consistencia necesaria para que puedan ser reconocidos, respetados y promovidos
en su conjunto, de forma indivisible e interdependiente, y puedan proyectarse hacia
un desarrollo siempre perfectible.

El fundamento de los derechos humanos tiene las siguientes características:

• Es estable o permanente, al constituirse en el centro de gravedad o referencia que


les da sentido de unidad y permanencia.

• Tiene carácter histórico; en cuanto va tomando significado y sentido según las


distintas épocas o culturas que lo materializan. Por lo tanto, es formalmente estable,
pero materialmente variable; es decir, tiene estructura estable, pero contenido
variable.

• Existe por ende un concepto formal y universalmente aceptado acerca del mismo,
que es la dignidad de la persona humana, pero su significado y contenido varía de
unas culturas a otras y de una épocas a otras.
• Se va enriqueciendo históricamente; en cuanto que las conquistas y logros para la
dignidad de la persona humana se convierten en cada época en el mínimo
imprescindible para épocas futuras. Como consecuencia, se va ensanchando y
llenando de contenido a lo largo de la historia.

• Determina en una doble dirección, la base, el sustento y el engarce tanto de los


derechos humanos, como de sus correlativos deberes básicos, y a su vez de los
derechos fundamentales y sus correlativos deberes jurídicos fundamentales.

• Tiene naturaleza valorativa al ser un valor social fundamental que está en estrecha
relación con un doble plano de lo social: con las necesidades básicas, que
constituyen el objeto de los derechos humanos, y con los demás valores sociales
fundamentales: justicia, igualdad, paz, vida, seguridad y felicidad.

1.3. LÍMITES

En el ámbito de ejercicio de los derechos humanos, hay dos conceptos que aunque
están estrechamente unidos son distintos: el de límite y el de limitación de los
derechos fundamentales.

Los límites suponen la barrera infranqueable en el ejercicio de los derechos


humanos que viene determinada o estructurada por la propia naturaleza y el
contenido esencial de cada derecho y en armonía con los anteriores, por la
posibilidad de existencia de congruencia, no contradicción o compatibilidad en su
ejercicio de los distintos derechos, de tal manera que el ejercicio de uno no impida
el ejercicio de otro u otros.

Las limitaciones, por el contrario, no derivan o son consecuencia directa de la


naturaleza y estructura de los derechos fundamentales, sino de la regulación
concreta que se haga de los mismos. Entre los límites y las limitaciones existe una
relación muy estrecha, que se puede sintetizar en los siguientes puntos:

• Las limitaciones son especificaciones normativas a los límites que los derechos
fundamentales tienen en cuanto que derechos humanos.
• Las limitaciones no pueden exceder el ámbito de los límites de los derechos
humanos, lo contrario supondría la pura y simple supresión del derecho fundamental
del que se trate. Este principio es fundamental e incondicionado; válido, en
consecuencia, para situaciones sociales excepcionales.

• Existe una total dependencia y derivación de las limitaciones respecto de los


límites de los derechos fundamentales.

Conviene resaltar que los textos internacionales de derechos humanos, las


legislaciones internas, la doctrina jurisprudencial interna e internacional y la doctrina
de los autores establecen como límites de los derechos humanos, los siguientes:

• El derecho ajeno. Establecido como derivación del carácter sistemático de los


derechos humanos, del principio de coordinación de los mismos y del contenido del
derecho de que se trate.

Por ejemplo el derecho a la libertad de expresión tiene su límite en el derecho a la


intimidad o en el derecho al honor de otra persona.

• El orden público. En este caso los límites tienen estas características


fundamentales:

- La aplicación de la cláusula de orden público debe respetar rigurosamente las


garantías normativas, especialmente los principios de legalidad y jerarquía
normativa. A tenor de ellos, deben definirse por la ley los supuestos que dan lugar
a la excepción del orden público; las competencias que corresponden a las
autoridades administrativas en la adopción de las medidas de las que se trate; la
imposibilidad de que sus disposiciones violen normas de rango superior, etc.

- Debe existir congruencia y proporcionalidad entre los medios empleados para


mantener el orden público y los fines que se deseen alcanzar, referidos
necesariamente a la evitación o remedio de desórdenes efectivos.
- La aplicación del orden público en la esfera de los derechos fundamentales debe
entenderse siempre como de carácter excepcional, sin que quepa una explicación
arbitraria, caprichosa o extensiva de esta cláusula.

- Los tribunales deben ser en última instancia los que salvaguarden (especialmente
a través de los recursos de constitucionalidad y amparo) los derechos
fundamentales ante posibles arbitrariedades de la administración.

• El abuso del derecho. Entendido como la responsabilidad en la que incurre quién


no obstante ejercer un derecho, lo hace sin necesidad o beneficio para él, y por el
contrario en perjuicio de otra persona.

1.4. CARACTERÍSTICAS

Los derechos humanos son:

• Innatos e inherentes. Por nuestra condición de seres humanos todas las


personas nacemos con derechos. Consecuentemente, su origen no es el Estado o
las leyes, decretos o títulos, sino la propia naturaleza o dignidad de la persona
humana. Por tal motivo, cuando una ley viola los derechos humanos se la considera
nula, carente de efecto jurídico, porque va contra la misma naturaleza humana.

• Universales. Son preceptos éticos de carácter generalizable. Constituyen criterios


de racionalidad que, por sí mismos y en cuanto criterios morales, se tiende a buscar,
mediante la acción comunicativa, el máximo de aceptación, y en consecuencia, de
universalidad. Implican un contenido ético imprescindible común a toda la
humanidad, aunque su interpretación, desde diversas culturas, pueda variar. Se
adscriben a todos los seres humanos; todos los hombres son sujetos de derechos
humanos en virtud de la indistinta dignidad humana. Por lo tanto, todos los seres
humanos son titulares de un deber general y universal de colaborar en la protección
de los bienes de la personalidad.
Respecto del tratamiento legal de los derechos humanos, todos los hombres son
iguales ante la ley, lo que debe llevar lógicamente a la superación del tratamiento
discriminatorio con relación al ejercicio de los derechos fundamentales, entre
nacionales y extranjeros. Su protección constituye una exigencia cuyo objeto va
siendo, cada vez más, patrimonio común de la humanidad. De esta manera ninguna
persona puede quedar excluida o discriminada del disfrute de tales derechos. En tal
sentido, tienen ¡guales derechos una mujer, un hombre, un niño, una niña, un
anciano, una anciana, un indígena, un foráneo, un citadino, un campesino, un
obrero, un intelectual, un civil y un militar.

También un europeo, un americano, un chino, un árabe, un peruano, un


estadounidense, un cristiano, un musulmán, un negro, un blanco, un pobre, un rico,
una persona honesta, un delincuente, etc.

• Inalienables e intransferibles. Se consagran a la persona humana al margen de


su consentimiento o incluso en contra de su consentimiento. Los bienes sobre los
que recae su protección son atribuidos a la persona humana de manera ineludible.

La persona humana no puede, sin afectar su dignidad, renunciar a sus derechos o


negociarlos. Tampoco el Estado puede disponer de los derechos de los ciudadanos.
No obstante, se entiende que en situaciones extremas algunos derechos pueden
ser limitados o suspendidos. El carácter expansivo que afecta tanto a la idea como
al contenido de los derechos humanos se manifiesta en el proceso histórico de la
humanidad, a través del surgimiento y desarrollo de tres sucesivas generaciones de
derechos.

Los derechos de primera generación o derechos civiles y políticos; los de segunda


generación o derechos económicos, sociales y culturales; y los de tercera
generación o derechos de los pueblos o de la solidaridad.

La dinámica propia de la humanidad y la dinámica interna de los derechos


preexistentes, generan cambios cualitativos que devienen también en nuevas
necesidades por satisfacer a los seres humanos, que implican la búsqueda,
consecución y mantenimiento de nuevos derechos a través del tiempo. Estos
nuevos derechos humanos, luego de alcanzados, forman parte del patrimonio de la
dignidad humana. Tras su reconocimiento formal, la vigencia de los derechos
humanos no caduca, aun cuando se hayan superado aquellas situaciones de
coyuntura histórica que condujeron a su reivindicación.

Luego de ser asignados a las personas, no pueden ser revertidos por los estados o
gobiernos y gozan de una especial resistencia o fortaleza frente a las decisiones de
los órganos políticos. Por el contrario, tienden a constituirse en un código macroético
de carácter universal, que se siente como necesario, vinculando a la humanidad en
su conjunto y estimado como un todo unitario.

• Inviolables. Entre los deberes básicos o fundamentales de los estados,


considerados individualmente o de forma colectiva, figura el de respetar los
derechos humanos. Consecuente-mente, nadie puede atentar contra ellos,
lesionarlos o destruirlos.

Esto significa que los estados, los gobiernos y las personas deben regirse por el
respeto a los derechos humanos; y las leyes dictadas no pueden ser contrarias a
ellos; tampoco las políticas económicas y sociales que se implementen pueden
afectarlos. En ese sentido, el derecho a la vida no puede ser violentado bajo ninguna
circunstancia, como suele suceder en la realidad concreta, ni por acción de las
fuerzas estatales, ni como consecuencia de políticas económicas que afectan a la
población más desfavorecida.

• Obligatorios. Los estados y gobiernos tienen el deber de adoptar medidas de


carácter interno que hagan posible la aplicación de las normas que componen el
sistema de derechos humanos (Declaración Universal y demás convenciones y
declaraciones internacionales y las normas constitucionales), con el fin de hacer
efectivos los derechos humanos reconocidos. Esta obligación está contenida en el
artículo 2º de la Convención Americana sobre Derechos Humanos respecto del
sistema interamericano. Asimismo, el deber de garantizar el ejercicio efectivo de los
recursos y procedimientos de protección de los derechos humanos está previsto en
el Artículo 25 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. Esto significa
que los derechos humanos imponen al Estado y a las personas, la obligación
concreta de respetarlos aunque no haya una ley que así lo diga; implicando tal
obligatoriedad el respeto de todos los derechos humanos que existan en nuestra
legislación, y aun de aquella que todavía no se haya incorporado al derecho positivo
peruano.

• Trascienden las fronteras nacionales. La comunidad internacional puede y


debe intervenir si comprueba que un Estado está violando los derechos humanos
de su población. En tal sentido, ningún Estado puede argüir violación de su
soberanía cuando la comunidad internacional interviene para requerir que se corrija
una violación a los derechos humanos.

• Indivisibles, interdependientes, complementarios y no jerarquizables. Se


encuentran estrechamente relacionados entre sí. De esa manera no se puede hacer
ninguna separación ni suponer que unos son más importantes que otros. La
negación de algún derecho en particular significa poner en peligro el conjunto de la
dignidad de la persona, por lo que el disfrute de algún derecho no puede hacerse
afectando a los demás.

Se desprende entonces, por ejemplo, que no podemos disfrutar plenamente de


nuestro derecho a la educación si no estamos bien alimentados o si carecemos de
una salud adecuada, ni podemos ejercer nuestro derecho a la participación política
si se nos niega el derecho a manifestarnos públicamente o estar bien informados.

1.5. EVOLUCIÓN HISTÓRICA

Desde una perspectiva general, puede afirmarse que en la Edad Antigua el


concepto de personalidad y sus derechos inherentes resultaron desconocidos. Así,
la libertad en su concepción primitiva "mágica" era autoritaria, al provenir de los
dioses y dirigirse a los hombres a través de otros hombres; pero desconociendo
siempre el diálogo. El logos divino expresaba por sí sólo la profundidad del ser del
hombre.
Por otra parte, la confusión entre lo humano y lo divino, lo sacro y lo profano, impidió
una real autonomía individual y una concepción profunda y operativa de la libertad
personal. El poder político y el poder religioso venían a ser una misma cosa.

Asimismo, toda la existencia del hombre era esencialmente política, es decir,


comunitaria. La comunidad -el grupo histórico- se imponía al individuo con una
fuerte presión social y con un control en el que los elementos prohibitivos y
sancionadores no estaban, como están hoy, suficientemente diferenciados.

Sin embargo, puede afirmarse que hay algunos datos que permiten afirmar el
comienzo, aún en grado muy incipiente, del reconocimiento de la dignidad de la
persona humana.

En la Edad Media, de forma fragmentaria y con significación equívoca, aparecen


recogidos una serie de derechos que pueden ser considerados antecedentes de los
derechos fundamentales. Ese reconocimiento se realiza en los fueros, que son los
que regulan la adquisición y garantía de los derechos.

Como caracteres comunes a los textos jurídico-normativos medievales,


contemplados desde la perspectiva de la historia de los derechos humanos, se
pueden señalar los siguientes:

• Se producen como consecuencia del paso del régimen feudal al régimen


estamental.

• Constituyen una garantía y un límite frente al poder real de unos derechos


reconocidos.

• Se constituyen en el punto de partida para el reconocimiento posterior de nuevos


derechos y nuevas reivindicaciones extendidas a sectores cada vez más amplios
de la población.

• Son un fenómeno común a todo el territorio europeo:

- En España se pueden señalar, entre otros, los siguientes textos básicos: el Pacto
convenido en las Cortes de León en 1188 entre Alfonso IX y su reino; el Privilegio
General de Aragón de 1283, otorgado por Pedro III en las Primeras Cortes de
Zaragoza; los Privilegios de la Unión Aragonesa de 1286; el Acuerdo de las Cortes
de Burgos de 1301; el Acuerdo de las Cortes de Valladolid de 1322; el Fuero de
Vizcaya de 1452 y las Partidas.
- En Francia encontramos las cartas de las comunas urbanas, como la Gran Carta de
Saint Gaudens de 1203.
- En Italia, el Cuarto Consejo Luterano de 1215.
- En Inglaterra, la Carta Magna de 1215.
- En Hungría, la Bula de Oro de 1222.
- En Suecia, los Capítulos del Rey de las Leyes de los Condados Suecos, del siglo
XIV.
• Constituyen un antecedente del moderno constitucionalismo y suponen el inicio
del principio de legalidad como garantía de los derechos reconocidos.
• Son derechos pactados entre el soberano y los barones y hombres libres. La masa
sometida de los súbditos queda privada de toda eficaz defensa jurídica contra los
gobernantes.
• Son concesiones que los nobles consiguen arrancar del poder real, como
consecuencia de la lucha mantenida entre el Rey y la nobleza.
• Los siervos no gozaban de lo que hoy denominamos derechos civiles y políticos.
Estaban siempre sujetos a toda suerte de contratación que sobre ellos hicieran los
dueños, como venta, donación, cambio, transacción., etc. Los siervos no podían
testar ni casarse sin previo acuerdo de su señor. Estaban sometidos a la justicia de
su amo, sin posibilidad de recurso alguno ante otro tribunal. Si la ley establecía
penas contra los dueños que daban muerte o mutilaban a sus esclavos, no era
porque se reconociera la personalidad jurídica de éstos, sino porque la finalidad de
la ley estaba en evitar que la sociedad quedase privada de un instrumento
productivo.
• Aunque se trataba del reconocimiento formal y escrito de derechos preexistentes
de carácter consuetudinario, lo que se pretendía era garantizarlos con vistas al
futuro, precisamente mediante su formulación y reconocimiento solemne por parte
del Rey.
• Aquí podemos encontrar un precedente fundamental de la idea -claramente
reflejada posteriormente por el iluminismo francés- de la escrituralidad y publicidad
como garantía de los derechos individuales reconocidos en la ley, frente al sistema
absolutista, partidario de órdenes secretas e instituciones reservadas.

• Se produjo posteriormente un incipiente reconocimiento de los derechos


colectivos, en la medida en que se empezaba a reconocer la libertad de entidades
sociales sobre las cuales el príncipe reconocía no tener poder. Así, en la Carta
Magna inglesa de 1215 se proclama la libertad de la Iglesia de Inglaterra (cláusula
1ª), de la ciudad de Londres y de otras ciudades y villas (cláusula 13).

• Se empieza a reconocer una serie de garantías de los derechos, como la


prohibición de arrestos arbitrarios (cláusula 39 del la Carta Magna), o la jurisdicción
que en materia constitucional ejercía el Justicia Mayor de Aragón, a través de la
posibilidad de ejercitar el contrafuero contra aquellas disposiciones del poder
público que violasen las franquicias del pueblo

En la Edad Moderna comienza la historia de los derechos humanos con el


surgimiento de tres modelos históricos de aparición de derechos humanos que
tendrían lugar a partir del siglo XVII:

- el inglés,
- el francés, y
- el de las colonias inglesas de América del Norte.
Estos modelos son resultado de otros dos modelos de aparición del Estado en
Europa: el insular (inglés) y el continental (francés), que son identificables porque
describen un proceso de aparición de un poder absoluto que hegemoniza la
actividad coactiva y represora, terminando con los estamentos medievales y el
poder eclesial.
Ambos se diferencian en que mientras el proceso de Inglaterra se caracteriza por
una evolución gradual y continuista, el de Francia implica una revolución violenta y
rupturista. También porque en el inglés el poder se centra en el Parlamento y se
expresa en el Common Law, mientras que en el francés se propone una división de
poderes, una Constitución escrita y una declaración solemne de derechos del
hombre.
Por otra parte, para diferenciarlos, esquemáticamente podemos considerar a los
modelos históricos de aparición de los derechos humanos sobre la base de tres
criterios:
 En cuanto a lo fáctico: La importancia que se concede a la experiencia histórica
y a las construcciones racionales.
En el inglés -acorde con su empirismo-, la experiencia histórica es fundamental para
las teorías posteriores; en el francés -acorde con su racionalismo-, las teorías
anteceden a la experiencia; y, en el de las colonias inglesas -acorde a su
sincretismo-, toman "argumentos históricos como puntos de partida y argumentos
racionales como punto de llegada".
• En lo referente a las teorías éticas: la distancia o proximidad con las religiones
y el iusnaturalismo.
En el inglés, no hay reminiscencias de teorías religiosas o iusnaturalistas previas.
En el francés y en el de las colonias inglesas, por el contrario, es importante la
influencia del iusnaturalismo racionalista o protestante y del humanismo laico,
además de la mutua influencia de uno y otro modelo.
• En lo referente a la legislación emergente, la amplitud de las declaraciones
con relación a los titulares: localismo y/o universalismo.
En el inglés y en el de sus colonias, las declaraciones tienen un marcado alcance
local y carácter etnocéntrico. En el modelo francés, por el contrario, destaca la
proyección universalista.
Vistas las diferencias entre los tres modelos, podría mostrarse al menos dos
elementos comunes en los distintos modelos de aparición de los derechos
humanos: uno, de carácter axiológico; otro, de carácter antropológico: el liberalismo
y el individualismo.
• El liberalismo político (francés) no demoraría en convertirse en un liberalismo
económico (inglés). Antecedentes de este paso podemos encontrarlos en el artículo
17 de la Declaración de 1789, cuando por influencia de los fisiócratas se considera
a la propiedad un derecho sagrado e inviolable; relevancia semejante a la otorgada
por Locke a este derecho.

• El individualismo, común a uno y otro modo de liberalismo, será el propuesto por


Hobbes, como la antítesis al colectivismo, el corporativismo medieval o sociedad
estamental. Este elemento -que desempeñó al comienzo un papel renovador o
progresista- pronto se manifestaría como arma dilecta para los conservadores o
quienes pretendían mantener el status quo, impidiendo la libertad de asociación a
nivel interno y negándose a reconocer la posible titularidad de derecho de otras
sociedades políticas, pueblos o naciones a nivel internacional.

Estimamos que estos dos factores, desde el comienzo generaron desigualdades


crecientes en la sociedad. Por ejemplo, en las colonias inglesas de América del
Norte, los indios y negros no estaban amparados por las declaraciones de derechos
naturales de los "nacidos ingleses" (sic). Por cuanto, desde el comienzo, estas
declaraciones sólo pudieron ponerse en práctica con una constante apelación a la
violencia o coacción armada contra quienes resultaban desfavorecidos en tales
circunstancias. Consecuentemente, el belicismo es un tercer elemento común a los
tres modelos propuestos.
A pesar de la doctrina dominante, se puede proponer un cuarto modelo histórico de
aparición de los derechos humanos, que corresponde a la legislación indiana de los
siglos XVI y XVII, que es resultado de las críticas de la Escuela de Salamanca al
poder imperial y papal por el modo de colonizar y evangelizar América.
Esta Escuela, con Francisco de Vitoria a la cabeza, concibe una relación armónica
de todo el orbe regido por el derecho a la comunicación, clave para la relación entre
hombre y pueblos en lo ético y económico. A la vez delimitan las condiciones para
una guerra justa, como último acto de justicia punitiva, que sólo podía ser tal en
tanto que defensiva, etc.
Este modelo tendría la ventaja de superar desde sus planteamientos teóricos el
individualismo posesivo y belicista de los tres señalados con anterioridad, pero tiene
en contra la escasa o nula concreción histórica que llegó a tener en su época,
además de su temprana desaparición.
Resulta entonces de gran interés para la historia de los derechos humanos la fuerte
corriente doctrinal que en el siglo XVI se produce desde la llegada de los españoles
a América, a propósito de la legitimidad de la conquista y del trato que aquellos
deben dar a los indígenas.
En este sentido, los siguientes autores españoles son imprescindibles.
Francisco de Vitoria, fundador del moderno Derecho Internacional, quien escribió
Reelecciones, enunciando derechos que constituyen el principal fundamento ético
para el establecimiento de una serie de derechos -que hoy denominamos
fundamentales- por parte de la Corona española, que culminan en las llamadas
"Leyes nuevas de las Indias", de 1542, y de un modo más matizado en las
"Ordenanzas de descubrimiento" de 1573.
El otro es el padre Fray Bartolomé de Las Casas, defensor de los derechos de los
indios, cuya obra De Regia Potestate tiene un pensamiento de valor programático y
político excepcional, al punto de estimársele precursor de la teoría actual de los
derechos humanos de tercera generación o de los pueblos.
Las principales declaraciones de esta época se pueden clasificar en tres grandes
bloques, correspondientes con los tres grandes modelos históricos de aparición de
los derechos humanos, que constituyen las tres grandes líneas de evolución de los
derechos: las declaraciones inglesas, las declaraciones angloamericanas y las
declaraciones francesas.
Las declaraciones inglesas tienen las siguientes características:
• Son textos legales. Se trata de auténticas normas jurídico-positivas y no meras
declaraciones de derechos en sentido estricto.
• Se trata de normas de derecho constitucional -de tipo consuetudinario- que
constituyen la referencia de interpretación y de aplicación de cualquier otra norma.
• Se trata de textos legales que recogen derechos que proceden del derecho
consuetudinario inglés, remontándose su origen a textos medievales (como la
importante Carta Magna de 1215) e incluso a épocas anteriores.
• Se trata del reconocimiento de derechos que si en la Edad Media iban sólo
referidos a determinado grupos de personas, como los nobles, se generalizan ahora
a todos los súbditos.
• Representan el triunfo del Parlamento sobre la Corona, lo que supone que todos
los poderes, incluido el poder real, deben estar sometidos a la ley dada por el
Parlamento.
• Reconocen una serie de garantías, entre las que figuran como importantes en
especial, además del ya referido reconocimiento del principio de legalidad, la
garantía del habeas corpus.

• Se reconoce en ellas el papel de los jueces, en cuanto que órganos


independientes, como elemento esencial de protección de los derechos
fundamentales.

Los grandes textos ingleses son los siguientes:

• La Petition of Rights, de 1628, que protege los derechos personales y


patrimoniales.

• El Habeas Corpus Act, de 1679, que tiene una significación trascendental, por
cuanto establecía que la detención de una persona no podía ser realizada sin un
previo mandamiento judicial y obligaba a someter a la persona detenida al juez
ordinario dentro del plazo de veinte días.

• La Declaration of Rights, de 1689, que confirmaba los derechos ya consagrados


en los textos anteriores.

Las declaraciones angloamericanas:

• En buena medida responden a las características propias de las declaraciones


inglesas, de las que derivan directamente.
• Responden, sin embargo, a las circunstancias peculiares de las colonias
americanas respecto de la metrópoli. En este sentido, aparecen como
especialmente significativos algunos derechos, como es el caso, por ejemplo, del
derecho a la libertad religiosa.
Los principales textos angloamericanos son los siguientes:

• Declaración de Derechos del Buen Pueblo de Virginia, la colonia más grande,


en 1776, que resulta la más importante por su influencia posterior y haber dirigido
las innovaciones constitucionales. Redactada por el agricultor - abogado George
Masón, sirvió de modelo para la Declaración de Derechos de los otros estados, de
la posterior Declaración de Derechos Federal de 1791 y de la famosa Declaración
adoptada por la Francia revolucionaria en 1789: la Declaración de Derechos del
Hombre y del Ciudadano.
Básicamente, se caracterizó por lo siguiente:
- Muchos de sus artículos especifican principios básicos del gobierno: igualdad
humana, derecho a la revolución, gobierno de la mayoría, reconocimiento del
principio de división de poderes y superioridad del poder civil sobre el militar.
- El resto de los artículos exponen una lista de derechos y garantías: derecho de
sufragio, libertad de prensa, libertad religiosa y algunas garantías en materia penal.
• La Constitución Americana, escrita en Filadelfia en 1787, que en sus siete concisos
artículos, establece garantías para la libertad personal apoyado por el habeas
corpus; la seguridad de ser juzgado mediante un juicio con jurado; y la prohibición
de mandamientos de confiscación y leyes "ex post facto".
• La Declaración de Derechos Federal de 1791, como consecuencia del proceso de
ratificación por parte de los estados que demandaba una declaración de derechos
más explícita, siendo formulada por James Madison. Su contenido reconocía
libertad de culto, los derechos de reunión, e indemnización por daño producido por
el gobierno, garantías de juicios civiles y otras de tipo penal.

Las principales declaraciones francesas de la época son las siguientes:

• La Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789, cuyas


características básicas son las siguientes:
- Su discutido origen histórico que gira sobre tres posturas doctrinarias: la de Jellinek,
que la tilda de copia norteamericana en un contexto puritano inspirado por Lutero;
la francesa, que refuta la anterior y afirma que derivó principalmente de la literatura
europea y especialmente del pensamiento ilustrado francés del siglo XVIII; y la
ecléctica, que postula la compatibilidad de las dos anteriores.
- Consta de 17 artículos que condensan derechos individuales: a la propiedad, a la
libertad, a la seguridad personal, a la libertad de expresión, a la libertad de
conciencia y de religión; reconociendo además el principio de legalidad penal y el
derecho de resistencia ante la opresión.

• Las Declaraciones de 1791 y 1793, que resultan sugestivas en la medida que en


ellas empieza a haber un tímido intento de reconocimiento de derechos que hoy
denominamos económicos, sociales y culturales.

En el siglo XIX se producen diversas declaraciones de derechos, cuyos caracteres


básicos son:
• Están vinculadas al movimiento constitucional, típico de la época. Son
declaraciones constitucionales de signo liberal.
• Se sigue la línea marcada por la Declaración de Derechos del Hombre y del
Ciudadano de 1 789, pero se distancian en cierto modo de ella en los siguientes
elementos:
- Se empieza abandonar el tono filosófico abstracto. Se inicia una línea de
especificación de derechos. Es el proceso de positivación constitucional de los
derechos.
- Los derechos humanos ya no son referidos a todos los hombres en general, sino a
los ciudadanos de un determinado país. Es el proceso de subjetivización.
- Se empieza a especificar garantías de los derechos. Es el proceso de positivación
de las garantías.
- Se empieza a ampliar los derechos concretos reconocidos. Es el proceso de
expansión de los derechos. Especialmente importante es el referido, desde la
segunda mitad del siglo XIX, a los derechos económicos, sociales y culturales. Y
ello como consecuencia de la presión social ejercida por las reivindicaciones
obreras y por diversas ideologías de carácter social.

Como principales declaraciones en el siglo XIX pueden citarse, entre otras:

 La Constitución francesa de 1848.


 La Constitución de Cádiz de 1812.
 La Constitución de la Monarquía Española de 18 de junio de 1837.
 La Constitución española de 23 de mayo de 1845.
 La Constitución de la Monarquía Española de 1856.
 La Constitución de la Nación Española, de 1 de junio de 1869.
 El Proyecto de Constitución Federal de la República Española, de 17 de julio de
1873.
 La Constitución de la Monarquía Española de 1876.

En el siglo XX surgen un conjunto de declaraciones como producto de las profundas


transformaciones de las relaciones internacionales y la evolución interna propia de
los estados.
Tales declaraciones se caracterizan por lo siguiente:

• Están vinculadas en su surgimiento, evolución y caracteres a las profundas


transformaciones sociales, culturales, políticas y jurídicas que tienen lugar a lo largo
de ese siglo.

• Además, son consecuencia tanto de la evo-lución interna de los estados, como de


las profundas transformaciones en las relaciones internacionales. Especialmente
cabe destacar en el ámbito internacional las dos guerras mundiales, lo que va a dar
lugar al proceso de internacionalización de los derechos humanos, una de cuyas
manifestaciones será la aparición de declaraciones de carácter universal y regional.

• Como consecuencia de la universalización del fenómeno bélico y de su especial


incidencia sobre el reconocimiento y la garantía de todos los derechos humanos,
aparece -por vez primera en las declaraciones- la paz como valor esencial a
proteger por la acción internacional.

• Están vinculadas a los grandes fenómenos sociales de la época: proceso de


independencia de antiguas colonias, surgimiento de las empresas multinacionales
como foco de poder supranacional, etc.

• Desarrollan las líneas de evolución iniciadas en los siglos anteriores, siendo la


Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano la principal fuente de
inspiración; consagración constitucional e internacional definitiva de los derechos
económicos sociales y culturales, y el inicio del reconocimiento de los derechos de
la tercera generación; acentuación del proceso de expansión de los derechos
humanos y sus garantías; acentuación del proceso de concreción o especificación
de los derechos; acentuación del proceso de generalización y universalización del
sujeto de los derechos humanos.

Las principales declaraciones que han tenido lugar durante el siglo XX se pueden
clasificar en cuatro grandes bloques:

• Las declaraciones internacionales de derechos humanos, que, a su vez, se


clasifican en declaraciones universales y declaraciones regionales.

• Las declaraciones constitucionales.

• Las declaraciones formuladas por organizaciones religiosas.

• Las declaraciones formuladas por organizaciones no gubernamentales.

SOBRE DERECHOS FUNDAMENTALES

Los derechos fundamentales suponen la respuesta del Derecho a las


necesidades básicas de los individuos y de las comunidades, y son, en la
cultura jurídica y política moderna, un instrumento de organización social que
favorece el desarrollo moral de las personas. El derecho positivo de los
derechos fundamentales ha conducido la reflexión a la construcción de una
teoría jurídica de los derechos fundamentales, que es sobre todo una teoría de
las fuentes y de las garantías. Pero el panorama de esa reflexión no es
1.6. GENERACIONES

Si se reconoce la forma progresiva en que los derechos humanos han ido


institucionalizándose a lo largo de la historia, es posible distinguir hasta tres
generaciones de estos derechos, precisándose que tal reconocimiento de ninguna
manera significa afirmar que los derechos de una generación existieron en el tiempo
antes que los de una segunda generación; tampoco que exista una prioridad de una
generación sobre otra.

Existen diversas formas de clasificar los derechos humanos; una de las más
conocidas es la llamada tres generaciones, en la que se toma en cuenta su
protección progresiva.

1.6.1.-Primera generación, o de derechos civiles y políticos

Surgen con la Revolución Francesa, como rebelión contra el absolutismo del


monarca. Imponen al Estado el deber de respetar siempre los derechos
fundamentales del ser humano:
• A la vida. El derecho a la vida es un derecho humano fundamental que se
constituye en prerrequisito para el disfrute de todos los demás derechos humanos.
De no ser respetado, todos los demás derechos carecen de sentido. En razón del
carácter fundamental del derecho a la vida, no son admisibles enfoques restrictivos
del mismo.

En esencia comprende el derecho de todo ser humano de no ser privado de la vida


arbitrariamente, y el derecho a que no se le impida el acceso a las condiciones que
le garanticen una existencia digna. Los estados tienen la obligación de garantizar la
creación de las condiciones que se requieran para que no se produzcan violaciones
de ese derecho básico y, en particular, el deber de impedir que sus agentes atenten
contra él.

Sobre la pena de muerte resulta pertinente señalar que su aplicación por un país no
constituye una ejecución arbitraria, siempre que la misma se haya encontrado
previamente contemplada en el ordenamiento jurídico nacional. No obstante los
diversos instrumentos internacionales disponen algunas limitaciones:

- Que la pena de muerte no sea restablecida en aquellos países que la abolieron.

- Que los países que contemplan la pena de muerte no amplíen las causales o
delitos para su aplicación; y

- Que la pena de muerte sólo se aplique para los delitos graves, y no para delitos
políticos ni conexos con los políticos.

El derecho a la vida en sentido estricto se postula frente al hambre, la pena de


muerte, las ejecuciones sumarias y arbitrarias, desapariciones forzadas, genocidio,
aborto, eutanasia y la manipulación genética.

 A la integridad física y moral. Implica el derecho que tiene toda persona de


mantener y conservar su integridad física (preservación de órganos, partes y tejidos
del cuerpo humano), psíquica (preservación de habilidades motrices, emocionales
e intelectuales) y moral (preservación de sus convicciones). Este derecho se postula
en defensa del honor, la intimidad (violación de la correspondencia y el domicilio,
frente a las escuchas telefónica e informática), y de la propia imagen.
 A la libertad personal. Constituye una condición que permite alcanzar a cada
individuo los objetivos y fines morales que persiga y que son la expresión de la
dignidad humana, como el fundamento de los demás derechos humanos.
Puede ser apreciada desde diversos aspectos: social, político, jurídico, psicológico,
moral, etc.; aunque en este caso esté referida a la libertad física.
Este derecho se yergue contra la esclavitud, en defensa de la libertad de
pensamiento, expresión y conciencia (los derechos a la libertad religiosa y objeción
de conciencia).
 A la seguridad personal. Implica una situación en la que la persona humana
desarrolla su vida y actividades en condiciones ajenas a riesgos y amenazas que
afecten su vida, salud y propiedad, cuya percepción le proporcione la paz y
tranquilidad necesarias. Comprende los derechos a la nacionalidad, libertad de
movimientos, migración y asilo.
 A la igualdad ante la ley. Implica que la ley no establece distinciones individuales
respecto a aquellas personas de similares características, ya que a todas ellas se
les reconoce los mismos derechos y las mismas posibilidades. Una consecuencia
de esa igualdad ha sido la abolición de la esclavitud y la supresión mayoritaria de
los privilegios de nacimiento. Todas las personas son iguales ante la ley, sin
distinción de credos, razas, ideas políticas, sexo, posición económica, etc. Del
genérico derecho a la igualdad derivan todos los derechos específicos que podemos
denominar derechos de igualdad, y el bien jurídico protegido por ellos es la igualdad
social.
 A la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión. Constituye la facultad
que tiene toda persona de adoptar la religión o creencia de su elección, conservarla
o cambiarla, practicar su culto y celebrar reuniones con ese fin. También la facultad
de fundar y mantener instituciones para el logro de sus objetivos; escribir, publicar
y difundir su religión y sus creencias; solicitar y recibir contribuciones voluntarias
para financiar sus actividades; celebrar festividades y ceremonias de conformidad
con los preceptos de su religión, con las limitaciones que la ley establece.
 A la libertad de pensamiento (opinión), expresión e información. Son derechos
íntimamente relacionados e importantes para la constitución de un Estado
democrático, así como condición fundamental para el progreso y desarrollo personal
de cada individuo.
La libertad de pensamiento u opinión es la facultad que tiene toda persona de
adoptar y mantener sus convicciones o creencias sobre aspectos de cualquier
índole.
La libertad de expresión e información es la libertad de buscar, recibir y difundir
informaciones e ideas de toda índole, en forma oral, escrita o en forma impresa o
artística, o por cualquier otro procedimiento de su elección. No constituye un
derecho absoluto en cuanto puede ser restringida por razones de seguridad
nacional, orden público y moral pública, o en respeto a la reputación de los demás,
aun cuando fijadas en la ley.
 De resistencia y de inviolabilidad del domicilio. El domicilio es la morada donde
la persona desarrolla en forma habitual sus actividades diarias juntamente con su
familia, deviniendo en un lugar exclusivo para quienes allí viven y excluyente para
los demás, salvo autorización en contrario.
Consecuentemente, implica que nadie puede ingresar a un domicilio si no es con
autorización de su dueño -salvo delito flagrante- o por mandato judicial de la
autoridad competente por razón prevista en la ley.
Se trata de un derecho que no es absoluto, pudiendo ser restringido por razones de
excepción contempladas en la ley.
 A la libertad de movimiento o de libre tránsito. Consiste en la facultad que tiene
toda persona de desplazarse libremente por todo el territorio del Estado, así como
de entrar y salir del mismo libremente.
Es posible su restricción sólo sobre la base de la protección de la seguridad
nacional, el orden público, la salud o la moral pública.
 A la justicia. Implica el derecho a la tutela jurisdiccional efectiva y al debido proceso.
Constituye el derecho de toda persona a que se le "haga justicia", a través de un
proceso (administrativo o judicial) seguido con las garantías mínimas e ineludibles.
En otras palabras, la tutela jurisdiccional apunta a lo abstracto, al postulado, que es
alcanzar una solución justa, mientras que el debido proceso es la manifestación
concreta de ese postulado.
 A una nacionalidad. La nacionalidad es el vínculo jurídico-político que liga a una
persona con un Estado determinado, por medio del cual se obliga con él con
relaciones de fidelidad y lealtad y se hace acreedora a su protección diplomática.
 A contraer matrimonio y fundar una familia. La familia es el núcleo esencial de
toda sociedad, por lo que el Estado está obligado a protegerla promoviendo su
unidad y evitando su desintegración.
El derecho a constituir una familia conlleva la posibilidad de que un hombre y una
mujer decidan libremente vivir juntos y procrear hijos. Una vez constituida, ambos
gozan de iguales derechos y responsabilidades, durante el matrimonio y en el caso
de su disolución.

 A participar en la dirección de asuntos políticos. Es el derecho a tomar parte en


el gobierno y participar en elecciones genuinas, periódicas, libres y de voto secreto;
es de fundamental importancia para la salvaguarda de los derechos humanos.
La experiencia histórica demuestra que los gobiernos derivados de la voluntad del
pueblo, expresada en elecciones libres, son los que proporcionan la más sólida
garantía de que los derechos humanos fundamentales serán observados y
protegidos.
 A elegir y ser elegido a cargos públicos. Es la concreción del derecho anterior,
eligiendo a sus representantes o siendo elegido como tal.
 A formar un partido o afiliarse a alguno. Se refiere a la libertad que tienen las
personas en su condición de ciudadanos en ejercicio y sin ninguna inhabilitación
impuesta de acuerdo a ley, para organizar y/o afiliarse a cualquier partido político,
en función de sus simpatías y/o intereses.
 A participar en elecciones democráticas. Está relacionado con el derecho que
tienen las personas con capacidad de ejercicio político, para participar con su voto
en las diversas consultas electorales que se realicen en el país en general y/o en
su circunscripción en particular, en tanto cumplan con los requisitos y prescripciones
legales inherentes a cada una de ellas.
1.6.2. Segunda generación o de derechos económicos, sociales y culturales
La constituyen los derechos de tipo colectivo, los sociales, económicos y culturales.
Surgen como resultado de la Revolución Industrial, por la desigualdad económica.
México fue el primer país en incluirlas en su Constitución, en 1917.
Los derechos económicos, sociales y culturales surgen después de la Segunda
Guerra Mundial. Se integran como sigue.

Derechos económicos

• A la propiedad (individual y colectiva). El derecho de propiedad privada es uno


de los derechos políticos más controvertidos. Las diferentes concepciones que
existieron y siguen habiendo sobre el particular, determinaron -por ejemplo- que
este derecho no fuera incluido en los Pactos Internacionales de Derechos Humanos
de 1966 ni en la versión original de la Convención Europea de Derechos Humanos.
El derecho de propiedad corresponde por naturaleza a todos los seres humanos,
habilitándolos para utilizar y disponer libremente de sus bienes y de los frutos de los
mismos, así como también trasmitirlos por donación o herencia; siendo el derecho
más pleno y completo que se pueda tener sobre una cosa.

• A la seguridad económica.

Derechos sociales

• A la alimentación. El derecho a una alimentación adecuada es requisito


imprescindible para la supervivencia, la dignidad y el bienestar humano, estando
estrechamente enlazado con el derecho a la vida.

• Al trabajo (a un salario justo y equitativo, al descanso, a sindicalizarse, a la


huelga). El derecho al trabajo se dirige a la oportunidad de obtener los medios para
llevar una vida digna y decorosa a través del desempeño de una actividad lícita,
libremente escogida o aceptada, deviniendo prohibido consecuentemente todo
trabajo gratuito.
Implica el derecho a una remuneración justa y equitativa que asegure al trabajador
y su familia una existencia digna del ser humano, a cargo del empleador público o
privado, respecto de quien constituye obligación prioritaria sobre cualquier otra.
Además, la facultad de disponer de sus horas de descanso extra laborales, a
organizar libremente y/o afiliarse a sindicatos de acuerdo con las regulaciones de la
ley; y hacer uso del derecho de huelga en los casos que resulte pertinente de
acuerdo a normatividad existente.

• A la seguridad social. Corresponde a la protección de la persona contra las


consecuencias de la vejez e incapacidad que la imposibilite física o mentalmente,
para obtener los medios para llevar una vida digna y decorosa; a través de un
conjunto de medidas que el Estado y la sociedad proveen con el objetivo de proteger
a sus miembros en accidentes, vejez y muerte.

•A la salud. El derecho a la salud (física y mental) es fundamental y es considerado


de tipo individual y social; está vinculado con el ejercicio de otros derechos como
son a la alimentación, vivienda, trabajo, educación, acceso de información, no
discriminación, entre otros. No debe entenderse como el derecho a estar sano, en
tanto implica la libertad de controlar la salud y el cuerpo, y el derecho a no ser
sometido a experimentos médicos no consensuados.

• A la vivienda.

• A la educación. El derecho a la educación implica acceder a la difusión de los


conocimientos necesarios y útiles para poder desarrollar la inteligencia del ser
humano a través de la instrucción y la formación de la moral y la conciencia, que
forman la personalidad de todo individuo.

Constituye un derecho humano intrínseco y un medio indispensable que permite a


los adultos y menores, marginados económica y socialmente, salir de la pobreza y
participar plenamente en sus comunidades.

Derechos culturales
• A participar en la vida cultural del país. El derecho a la cultura se refiere
fundamentalmente a la participación en la vida cultural de la sociedad que destacan
satisfacciones principalmente espirituales, y al goce de los beneficios del progreso
científico y tecnológico.

• A gozar de los beneficios de la ciencia.

• A la investigación científica, literaria y artística.

1.6.3. Tercera generación o derechos de los pueblos o de solidaridad

Surgen en nuestro tiempo como respuesta a la necesidad de cooperación entre las


naciones y de los distintos grupos que la integran. Se forma por los llamados
derechos de los pueblos: a la paz; al desarrollo económico; a la autodeterminación;
aun ambiente sano; a beneficiarse del patrimonio común de la humanidad; a la
solidaridad.

1.7. TITULARIDAD

Basándonos en el concepto de dignidad humana, es posible afirmar que la


titularidad de los derechos humanos le pertenece a toda persona, como individuo,
sin ningún tipo de discriminación de raza, sexo, nacionalidad, capacidad, etc.

En este sentido, el concebido igualmente posee la titularidad de estos derechos,


mientras que, por el contrario, la persona jurídica no es titular de derechos humanos
en tanto pertenece a la empresa. Pero cada persona como individuo es titular y para
su ejercicio será indispensable la interacción social solidaria y equitativa.

1.8. INTEGRALIDAD

¿Podemos tener salud si no hay agua potable y no contaminada?, ¿si no tenemos


un servicio de recolección de basura diario y eficiente?, ¿si nuestra comida no es
balanceada o simplemente completa?, ¿si en los hospitales no recibimos la atención
debida?
¿Podemos vivir una vida digna si los salarios no son justos y las condiciones de
trabajo no nos dejan tiempo para desarrollarnos como personas y como integrantes
de la comunidad, pues debemos trabajar más de las ocho horas diarias para
sobrevivir?

¿Podemos esperar que nuestros hijos o hermanos aprendan en la escuela si no


están bien alimentados o no tienen un espacio cómodo e higiénico para estudiar en
casa? ¿O si tienen que salir a trabajar desde niños o si en las cercanías del hogar
no hay escuelas? ¿Podemos ejercer el derecho a participar en los destinos del país
y elegir si nos reprimen cuando manifestamos para reclamar nuestros derechos?

Desde hace mucho tiempo la gente que trabaja por los derechos humanos ha
intentado responder a estas preguntas. No ha sido fácil ponerse de acuerdo y más
bien el resultado han sido diferentes posiciones sobre los derechos humanos, que
no siempre favorecen la visión integral de los mismos.

¿En qué consiste la integralidad de los derechos humanos?

Si todos los derechos son fundamentales, no debemos establecer ningún tipo de


jerarquía entre ellos y mucho menos creer que unos son más importantes que otros.
Es difícil pensar en tener una vida digna si no disfrutamos de todos los derechos.
Violar cualquiera de ellos es atentar contra la dignidad humana, que se fundamenta
en la igualdad y la libertad, tal como lo establece el Artículo 1 de la Declaración
Universal, cuando establece que "todos los seres humanos nacen libres e iguales
en dignidad y derechos".

Si definimos integralidad como "partes integrantes de un todo", en el caso de los


derechos humanos significa que estos son indivisibles e interdependientes. Tal y
como lo afirma el Relator Especial de Naciones Unidas en su informe sobre la
realización de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales de 1992: "... todos
los derechos humanos y las libertades fundamentales son indivisibles e
interdependientes; debe darse igual atención y urgente consideración a la
aplicación, promoción y protección de los derechos civiles, políticos, económicos,
sociales y culturales".
En síntesis, la integralidad la entendemos como lo plantea también el Relator
Especial cuando afirma que "la promoción, el respeto y el disfrute de ciertos
derechos humanos y libertades fundamentales no pueden justificar la denegación
de otros derechos y libertades fundamentales". ¿Qué quiere decir esto?

• Que obviamente no gozamos del derecho a la salud si el Estado no garantiza


buenos servicios públicos y atención adecuada en los hospitales.

• Que obviamente no tenemos una vida digna si no tenemos salarios justos o


buenas condiciones de trabajo.

• Que obviamente sólo tendremos acceso a la educación si contamos con una


vivienda digna y una buena alimentación.

• Que obviamente no existe democracia si no podemos ejercer libremente el


derecho a manifestarnos para defender nuestros derechos o peticiones.

• Que obviamente sólo lograremos que la integralidad de los derechos humanos


sea una realidad cuando eduquemos, luchemos y exijamos al Estado la vigencia
de todos los derechos humanos por igual y para todos.

LECTURA RECOMENDADA

INFORME ANUAL SOBRE LA SITUACION DE LOS DERECHOS


HUMANOS EN EL MUNDO

Las democracias pluripartidistas siguieron estables en casi toda Latinoamérica


y El Caribe, con la destacada excepción de Cuba, donde el gobierno de Fidel
Castro se acercaba a su cuadragésimo aniversario en el poder sin que se
oteara en el horizonte una muestra de apertura política significativa.

Las tendencias antidemocráticas del presidente Alberto Fujimori de Perú se


hicieron más manifiestas con sus maniobras en busca de un tercer periodo en
el cargo, a pesar de una limitación constitucional a dos mandatos consecutivos
para cualquier presidente.

Las maquinaciones de Fujimori para perpetuarse en el poder continuaron


socavando el Estado de derecho y la independencia de la judicatura: todos los
PREGUNTAS DE CONTROL
¿Cuál es su percepción sobre la vigencia de los derechos humanos y la democracia
en su localidad? Fundamente. ¿Qué contradicciones encuentra entre la vigencia de
los derechos humanos y la democracia y los derechos humanos en nuestro país?
Fundamente. ¿Cómo se puede conciliar la vigencia de los derechos humanos y la
democracia, en un mundo globalizado, caracterizado por la competitividad y el
egoísmo?

2. MARCO NORMATIVO DE LA PROTECCIÓN DE LOS DERECHOS


HUMANOS

2.1. FUENTES LEGALES

La base legal para la vigencia y aplicación de los derechos humanos -derechos


fundamentales- está constituida por instrumentos internacionales, regionales y
nacionales diversos, cuyo listado principal se expone a continuación.

De carácter universal

1. Declaración Universal de Derechos Humanos, adoptada y proclamada por la


Asamblea General en su resolución 217A (III), del 10 de diciembre de 1948.
Contiene 30 artículos.

2. Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, adoptado y


abierto a la firma, ratificación y adhesión por la Asamblea General en su resolución
2200A (XXI) del 16 de diciembre de 1966; entró en vigor el 3 de enero de 1976.
Contiene 31 artículos.

3. Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, adoptado y abierto a la firma,


ratificación y adhesión por la Asamblea General en su resolución 2200A (XXI), del
16 de diciembre de 1966; entró en vigor el 23 de marzo de 1976. Contiene 53
artículos.

4. Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos,


adoptado y abierto a la firma, ratificación y adhesión por la Asamblea General en su
resolución 2200A (XXI), del 16 de diciembre de 1966; entró en vigor el 23 de marzo
de 1976. Contiene 14 artículos.

5. Segundo Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Civiles y


Políticos, destinado a abolir la pena de muerte, aprobado y proclamado por la
Asamblea General en su resolución 44/128 del 15 de diciembre de 1989. Contiene
11 artículos.

6. Declaración sobre el derecho y el deber de los individuos, los grupos y las


instituciones de promover y proteger los derechos humanos y las libertades
fundamentales universalmente reconocidos, resolución aprobada por la Asamblea
General 53/144 del 8 de marzo de 1999. Contiene 20 artículos.

7. Proclamación de Teherán, proclamada por la Conferencia Internacional de


Derechos Humanos en Teherán el 13 de mayo de 1968. Contiene 21 artículos.

8. Declaración de las Naciones Unidas sobre la eliminación de todas las formas de


discriminación racial, proclamada por la Asamblea General el 20 de diciembre de
1963 mediante resolución 1904 (XVIII). Contiene 11 artículos.

9. Declaración sobre la eliminación de la discriminación contra la mujer, proclamada


por la Asamblea General en su resolución 2263 (XXII), del 7 de noviembre de 1967.
Contiene 11 artículos.

10. Declaración de los Derechos del Niño, pro-clamada por la Asamblea General en
su re-solución 1386 (XIV), del 20 de noviembre 1959. Contiene 10 artículos.

11. Convención sobre la Esclavitud, firmada en Ginebra el 25 de septiembre de


1926; entró en vigor el 9 de marzo de 1927. Contiene 12 artículos.

12. Reglas mínimas para el tratamiento de los reclusos, adoptadas por el Primer
Congreso de las Naciones Unidas sobre Prevención del Delito y Tratamiento del
Delincuente, celebrado en Ginebra en 1955, y aprobadas por el Consejo Económico
y Social en sus resoluciones 663C (XXIV) del 31 de julio de 1957 y 2076 (LXII) del
13 de mayo de 1977. Contiene 95 artículos.
13. Convención sobre el Derecho Internacional de Rectificación, abierta a la firma
por la Asamblea General en su resolución 630 (VII), del 16 de diciembre de 1952;
entró en vigor el 24 de agosto de 1962. Contiene 14 artículos.

14. Convenio sobre la libertad sindical y la protección del derecho de sindicación,


adoptado el 9 de julio de 1948 por la Conferencia General de la Organización
Internacional del Trabajo en su trigésima primera reunión; entró en vigor el 4 de julio
de 1950. Contiene 21 artículos.

15. Convenio sobre el derecho de sindicación y de negociación colectiva, adoptado


el 1 de julio de 1949 por la Conferencia General de la Organización Internacional
del Trabajo en su trigésima segunda reunión; entró en vigor el 18 de julio de 1951.
Contiene 16 artículos.

16. Convenio sobre los representantes de los trabajadores, adoptado el 23 junio de


1971 por la Conferencia General de la OIT en su quincuagésima sexta reunión;
entró en vigor el 30 de junio de 1973. Contiene 14 artículos.

17. Convenio sobre las relaciones de trabajo en la administración pública, adoptado


el 27 junio de 1978 por la Conferencia General de la OIT en su sexagésima cuarta
reunión; entró en vigor el 25 de febrero de 1981. Contiene 17 artículos.

18. Convenio sobre la política del empleo, adoptado el 9 de julio de 1964 por la
Conferencia General de la Organización Internacional del Trabajo en su
cuadragésima octava reunión; entró en vigor el 15 de julio de 1966. Contiene 11
artículos.

19. Convención sobre el consentimiento para el matrimonio, la edad mínima para


contraer matrimonio y el registro de los matrimonios, abierta a la firma y ratificación
por la Asamblea General en su resolución 1763A (XVII), del 7 de noviembre de
1962; entró en vigor el 9 de diciembre de 1964. Contiene 10 artículos.

20. Declaración sobre el Progreso y el Desarrollo en lo Social, proclamada por la


Asamblea General en su resolución 2542 (XXIV) del 11 de diciembre de 1969.
Contiene 27 artículos.
21. Declaración de los Principios de la Cooperación Cultural Internacional,
proclamada por la Conferencia General de la Organización de las Naciones Unidas
para la Educación, la Ciencia y la Cultura en su 14ª reunión, celebrada el 4 de
noviembre de 1966. Contiene 11 artículos.

22. Recomendación sobre la Educación para la Comprensión, la Cooperación y la


Paz Inter-nacional y la Educación relativa a los Derechos Humanos y las Libertades
Fundamentales, aprobada por la Conferencia General de la Organización de las
Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, en su 18ª reunión del
19 de noviembre de 1974. Contiene 45 artículos.

23. Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, adoptada


y abierta a la firma y ratificación, o adhesión, por la Asamblea General en su
resolución 260A (III) del 9 de diciembre de 1948; entró en vigor el 12 de enero de
1951. Contiene 19 artículos.

24. Convención sobre la imprescriptibilidad de los crímenes de guerra y de los


crímenes de lesa humanidad, adoptada y abierta a la firma, ratificación y adhesión
por la Asamblea General en su resolución 2391 (XXIII), del 26 noviembre de 1968;
entró en vigor el 11 de noviembre de 1970. Contiene 11 artículos.

25. Principios de cooperación internacional en la identificación, detención,


extradición y castigo de los culpables de crímenes de guerra, o de crímenes de lesa
humanidad, según Resolución 3074 (XXVIII) de la Asamblea General del 3 de
diciembre de 1973. Contiene 9 artículos.

De carácter regional

1. Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, OAS Res. XXX,
aprobada en la Novena Conferencia Internacional Americana (1948). Contiene 38
artículos.

2. Convención Americana sobre Derechos Humanos; entró en vigor el 18 de julio


de 1978. Contiene 32 artículos.
De carácter nacional

1. Constitución Política del Perú (1993), cuyo contenido recoge la legislación


internacional sobre la materia.

2. Código Procesal Constitucional.

3. Legislación positiva diversa, principalmente penal.

4. Plan Nacional de Derechos Humanos.

3. MARCO CONCEPTUAL Y JURÍDICO SOBRE LAS OBLIGACIONES


INTERNACIONALES DEL ESTADO PERUANO EN MATERIA DE DERECHOS
HUMANOS Y DEMOCRACIA

3.1. LOS DERECHOS HUMANOS COMO DERECHOS INHERENTES A LA


PERSONA HUMANA Y LÍMITE AL PODER ESTATAL. LA RELACIÓN CON EL
ESTADO DE DERECHO

Los derechos humanos tienen su origen en la propia naturaleza del ser humano. La
dignidad del ser humano implica libertad e igualdad. Al respecto, la Declaración
Universal señala en su Preámbulo que "todos los hombres nacen libres e iguales
en dignidad y derechos (...)."

En el ámbito internacional, los derechos inherentes a la persona toman la


denominación de derechos humanos. En dicho ámbito el Estado resulta
responsable por cualquier violación de los mismos, mientras que en el ámbito
interno se los identifica como derechos fundamentales o derechos constitucionales
de la persona humana, los que deben ser respetados y garantizados por el propio
Estado, pudiendo caer en responsabilidad internacional en cuanto no sea capaz de
adoptar las acciones necesarias para atender, sancionar y reparar adecuadamente
las violaciones a estos derechos fundamentales dentro de la jurisdicción nacional.
Los derechos humanos surgen como una respuesta a la necesidad de establecer
límites al poder público. Por lo tanto, consisten en derechos subjetivos de defensa
de los individuos frente al Estado.

Las primeras declaraciones de derechos individuales con fuerza legal, fundadas


sobre el reconocimiento de derechos inherentes al ser humano, las encontramos en
las revoluciones de Independencia norteamericana e iberoamericana, así como en
la Revolución Francesa.

Dichas declaraciones constituyen la manifiesta expresión de la lucha por eliminar


los gobiernos absolutistas y reemplazarlos por gobiernos democráticos.

De esta forma se realiza el tránsito hacia el Estado de Derecho, que implica la


delimitación y reglamentación de las funciones de poder mediante un control del
Estado por el derecho y la adopción de las formas representativas con la finalidad
de defender los derechos de los ciudadanos.

Esto evidencia no sólo el derecho paralelo y estrechamente vinculado entre el


Estado de Derecho y los derechos humanos, sino también que estos derechos se
constituyen en los principios inspiradores de la política estatal, cumpliendo un rol de
fundamento y límite de todas las normas que rigen los poderes públicos.

El Estado de Derecho es el producto de la necesidad de conciliar los derechos de


los particulares con la soberanía estatal, de modo tal que las normas no sean un
producto arbitrario, sino el resultado de una voluntad mayoritaria democrática,
dirigida a garantizar los derechos fundamentales.

3.2. LA DIGNIDAD DE LA PERSONA Y LOS DERECHOS HUMANOS COMO


FUNDAMENTO DE ORDEN POLÍTICO DEMOCRÁTICO

Los derechos humanos, sin dejar a un lado su carácter inicial de derechos de


defensa frente al Estado, se proyectan más allá para arribar a una dimensión
funcional e institucional que los convierte en parte esencial de un ordenamiento
democrático en deberes positivos por parte del propio Estado que consisten en
contribuir a la efectividad de dichos derechos.
Estos derechos positivos del Estado comprenden a todo empleado público y
personas que prestan servicios al Estado bajo cualquier modalidad, así como a los
miembros de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional.

Al pronunciarse sobre este aspecto la Corte Interamericana de Derechos Humanos


señaló: "en una sociedad democrática los derechos y libertades inherentes a la
persona, sus garantías y el Estado de Derecho constituyen una triada", en la que
cada componente se define, completa y adquiere sentido en función de los otros
(Caso Yatama, sentencia de 23 jun. 2005, párrafo 191).

En el ámbito regional, la Carta de la OEA establece, entre otros principios, tres


estrechamente vinculados: la solidaridad de los estados americanos, la que requiere
la organización política de los mismos sobre la base del ejercicio efectivo de la
democracia representativa (artículo 3 d.); la proclamación de los derechos humanos
sin distinción (artículo 3 I.), así como la eliminación de la pobreza crítica como parte
esencial de la promoción y consolidación de la democracia representativa, lo que
constituye responsabilidad común y compartida de los estados americanos (artículo
3 f.).

La consideración de la pobreza crítica hace necesario tener presente que la relación


entre democracia y derechos humanos no se agota en los derechos políticos.

La Carta Democrática Interamericana, adoptada en Vigésimo Octavo Periodo


Extraordinario de Sesiones de la Asamblea General de la OEA, en setiembre del
2001, establece en su artículo 13 que la promoción y observancia de los derechos
económicos, sociales y culturales son consustanciales al desarrollo integral, al
crecimiento económico con equidad y a la consolidación de la democracia en los
estados del hemisferio

Sin embargo, la unión indisoluble de estos conceptos llega a su máxima expresión


con la consideración de la democracia en sí misma como un derecho de los pueblos,
concepto repetido también en la Carta Andina para la Promoción y Protección de
los Derechos Humanos, de julio de 2002.
3.3. PROMOCIÓN Y PROTECCIÓN CONJUNTA DE LOS DERECHOS CIVILES,
POLÍTICOS, ECONÓMICOS, SOCIALES Y CULTURALES Y DERECHO
COLECTIVO COMO OBLIGACIÓN EXIGIBLE AL ESTADO

El Estado, a través de estos tratados sobre la materia, se obliga a promover y


proteger todos los derechos humanos, de tal modo que, junto con el cumplimiento
inmediato y pleno de los derechos civiles y políticos, debe garantizar el respeto a
los derechos mínimos de subsistencia para todos, con independencia del nivel de
desarrollo económico del país.

En el campo de los derechos económicos, sociales y culturales, se admite un


margen de discrecionalidad de parte del Estado, para que seleccione los medios
para llevar a cabo sus objetivos. Sin embargo, esta discrecionalidad va de la mano
con la obligación de iniciar inmediatamente el proceso encaminado a la completa
realización de los derechos económicos, sociales y culturales. Por tanto, los
esfuerzos desplegados por el Estado en este sentido no pueden ser diferidos
indefinidamente.

El Tribunal Constitucional tiene numerosa jurisprudencia sobre la materia, en donde


se recoge los desarrollos logrados en el campo internacional.

Al respecto establece:

"No se trata, sin embargo, de meras normas programáticas de eficacia mediata,


como tradicionalmente se ha señalado para diferenciarlos de los denominados
derechos civiles y políticos de eficacia inmediata, pues justamente su mínima
satisfacción representa una garantía indispensable para el goce de los derechos
civiles y políticos. Sin educación, salud y calidad de vida digna en general, mal
podría hablarse de libertad e igualdad social, lo que hace que tanto el legislador
como la administración de justicia deban pensar en su reconocimiento en forma
conjunta e interdependiente". (Sentencia del Tribunal Constitucional emitida el 5 de
octubre del 2004 en el Exp. 2016-2004-AA-TC. Fundamento 10).
Luego de analizar el principio de progresividad en el gasto público, el Tribunal
sentencia:

"... no puede ser sentenciado con carácter indeterminado y, de este modo, servir de
alegato frecuente ante la inacción del Estado, pues para este Colegiado la
progresividad del gasto no está exenta de observar el establecimiento de plazos
razonables, ni de acciones concretas y constantes del Estado para la
implementación de políticas públicas". (Sentencia del Tribunal Constitucional
emitida el 8 de julio del 2005 en el Exp. 141 7-2005-AA-TC)

Se debe entender que el Estado incumple con sus obligaciones en materia de


derechos económicos, sociales y culturales y derechos colectivos cuando: no logra
adoptar una medida exigida por los tratados sobre la materia; no logra remover con
la mayor brevedad posible y cuando deba hacerlo, todos los obstáculos que impidan
la realización inmediata de un derecho; deliberadamente, no logra satisfacer una
norma internacional mínima de realización generalmente aceptada y para cuya
satisfacción está capacitado; retrasa deliberadamente o detiene la realización
progresiva de un derecho, a menos que actúe dentro de los limites permitidos en el
tratado o que dicha conducta se deba a la falta de recursos o a una fuerza mayor.

3.4. LA LABOR DE PROTECCIÓN EN EL ÁMBITO UNIVERSAL

Los principales tratados de las Naciones Unidas en materia de derechos humanos


establecen un conjunto de órganos encargados de la vigilancia y del cumplimiento
de los mismos, llamados comités, conocidos como mecanismos convencionales. El
Estado debe presentar ante cada uno de estos comités, informes nacionales
periódicos sobre el cumplimiento de los compromisos asumidos en el respectivo
tratado.

Con la presentación de informes nacionales no se busca condenar al Estado que


no cumple, sino acompañarlo en un proceso serio de aplicación práctica de los
compromisos. Esto implica que adicionalmente a la finalidad de conocer la marcha
real de la implementación, promoción y protección de los derechos humanos dentro
del Estado a través del informe, éste se convierte en base documental para
establecer un diálogo con los comités de Naciones Unidas en el que se explican los
logros y dificultades del lado del Estado, y el análisis y las recomendaciones al
proceso de parte de estos órganos. En este sentido, el Estado debe dar especial
valor a dichas recomendaciones y tenerlas presentes al momento de evaluar el
estado de cumplimiento de los tratados.

La elaboración de dichos informes debe convertirse en una promisoria oportunidad


para generar un amplio debate público sobre los logros y planes destinados a la
realización de los derechos civiles, políticos, sociales, económicos y culturales.

3.5. LOS DERECHOS HUMANOS EN EL ACUERDO NACIONAL

La recuperación de la democracia en el país y la necesidad de establecer bases


sólidas para iniciar un nuevo rumbo en la marcha del Estado luego de las
traumáticas experiencias de las décadas pasadas, lleva el 22 de julio de 2002 a la
firma del Acuerdo Nacional entre el Presidente de la República y los líderes de los
partidos políticos, las organizaciones sociales y las instituciones religiosas.

Los dos primeros objetivos planteados en el Acuerdo tienen una vinculación directa
con el tema de los derechos humanos: democracia y Estado de Derecho y equidad
y justicia social. Estos objetivos han determinado que cinco de las políticas de
Estado adoptadas en el Acuerdo recojan el tema de los derechos humanos desde
diversos aspectos.

Particularmente destacables son dos de las políticas de Estado planteadas en el


Acuerdo Nacional debido a sus alcances. La primera es el compromiso para
consolidar el régimen democrático y el Estado de Derecho (Primera Política de
Estado) y, la segunda, es llevar a cabo una política exterior al servicio de la paz, la
democracia y el desarrollo, que promueva una adecuada inserción del país en el
mundo (Sexta Política de Estado). En torno a estos compromisos centrales pueden
agruparse las siguientes políticas vinculadas a los derechos humanos, como son:
fortalecer el orden público y el respeto al libre ejercicio de los derechos y al
cumplimiento de los deberes individuales (Séptima Política de Estado); promover la
igualdad de oportunidades sin discriminación (Undécima Política de Estado);
adoptar políticas que garanticen el goce y la vigencia de los derechos
fundamentales establecidos en la Constitución y en los tratados internacionales
sobre la materia (Vigésima Octava Política de Estado); optimizar el servicio que
prestan las Fuerzas Armadas dentro del irrestricto respeto a los preceptos
constitucionales, al ordenamiento legal y a los derechos humanos (Vigésima Quinta
Política de Estado).

3.6. PLAN NACIONAL DE DERECHOS HUMANOS 2006-2010 (D.S. Nº 017-


2006-JUS DEL 11 DIC. 2005)

Sobre la base de los acuerdos de la Conferencia Mundial de Derechos Humanos


realizada en Viena, Austria, en 1993, convocada por las Naciones Unidas, el
impulso consecuente de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas
para los Derechos Humanos, y la necesidad de articular los diversos planes de
acción a favor de distintos sectores de la población en condición de mayor
vulnerabilidad, a través del Decreto Supremo N 017-2006-JUS del 11 dic. 2005, se
puso en vigencia el "Plan Nacional de Derechos Humanos 2006-2010".

El citado documento prevé la formulación de un diagnóstico sobre la realidad de los


derechos humanos en el país, que ofrezca a los formuladores y operadores de
políticas públicas, los elementos de juicio requeridos para remover, de manera
sistemática y adecuada, los obstáculos o dificultades que afecten la realización de
estos derechos.

2.4. CASUÍSTICA

Existe un amplio listado de casos pasibles de ser considerados como tortura. En


efecto, como señala la Corte Interamericana, recogiendo el pensamiento de la Corte
Europea sobre el tema, ciertos actos que no son calificados como tratos inhumanos
o degradantes el día de hoy podrían ser considerados como torturas en el futuro,
como consecuencia de las crecientes exigencias de protección de los derechos y
de las libertades fundamentales.
Así mismo, la Corte Interamericana ha manifestado que la tortura no sólo puede ser
ejercida mediante la violencia física sino también a través de actos que produzcan
en la víctima un sufrimiento físico, psíquico o moral agudo.

En el mismo sentido, el Comité de Derechos Humanos ha manifestado: "La


prohibición enunciada en el Art. 7, se refiere no solamente a los actos que causan
a la víctima dolor físico sino también a los que causan sufrimiento moral.

Con respecto de la calificación del victimario, para que se perfeccione el tipo del
delito, su autor deberá ser:

• Un funcionario público u otra persona en ejercicio de funciones públicas.

• Cualquier otra persona que hubiese actuado bajo instigación, consentimiento o


aquiescencia de un funcionario público o de otra persona en ejercicio de funciones
públicas.

La finalidad del análisis de la casuística vinculada a derechos humanos estaría


resumida en el criterio que la Comisión Interamericana sostiene al señalar: "Es
necesario que todos los gobiernos adopten una política deliberada contra la tortura,
que ha de tener dos elementos fundamentales: la exhaustiva investigación de toda
denuncia de tortura por autoridades imparciales y sanción ejemplar y pública de
quienes resulten responsables de actos de esa naturaleza cualquiera que sea su
posición o jerarquía.

En cuanto a las obligaciones que debe cumplir un Estado ante una denuncia de
tortura o malos tratos, el Comité de Derechos Humanos ha establecido: "Las
denuncias de malos tratos deben ser investigadas eficazmente por las autoridades
competentes. Debe imputarse a quienes se declaren culpables la responsabilidad
correspondiente y las presuntas víctimas deben tener recursos eficaces a su
disposición, incluido el derecho a obtener reparación.
DERECHOS FUNDAMENTALES RECOGIDOS E INSTRUMENTOS
INTERNACIONALES OBLIGATORIOS PARA EL PERU

Este resumen se destina a brindar una fuente inmediata de consulta respecto de


ciertos derechos fundamentales.

DERECHOS BASE NORMATIVA


FUNDAMENTALES
 Derecho a la vida.  Declaración Universal de Derechos Humanos.
 Derecho a la integridad personal  Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.
y al trato humano.  Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales
 Derecho a la libertad personal. y Culturales.
 Libertad de conciencia, religión  Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre
y culto. Derechos Humanos en materia de Derechos
 Libertad de pensamiento, Económicos, Sociales y Cultura-les "Protocolo de San
expresión e información. Salvador".
 Derecho al honor, la honra,  Declaración Americana de Derechos y Deberes del
buena reputación o buen Hombre.
nombre, voz e imagen, y a la  Convención Americana sobre Derechos Humanos.
intimidad.  Declaración Americana de Derechos y Deberes del
 Derecho de rectificación o Hombre.
réplica  Convención Americana sobre Derechos Humanos.
 Derecho de circulación o  Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar
tránsito y de residencia. la Tortura.
 Derecho de reunión.  Convención Contra la Tortura y otros tratos o penas
 Libertad de asociación. crueles, inhumanas o degradantes.
 Derecho a la participación  Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y
política. Erradicar la Violencia contra la Mujer.
 Derecho a la igualdad y a la no  Convención sobre la eliminación de todas las formas de
discriminación. discriminación de la mujer.
 Derecho a la personalidad  Convención sobre los Derechos Políticos de la Mujer.
jurídica.  Convención Interamericana sobre Concesión de los
 Derecho a la nacionalidad. Derechos Políticos de la Mujer.
 Derecho a la identidad y al  Convención Interamericana para la eliminación de todas
nombre. las formas de discriminación contra las persona con
 Derecho a la propiedad. discapacidad.
 Derechos del niño.  Convención Internacional contra el Apartheid de los
 Derecho a la familia y a su Deportes.
protección.  Convención Internacional sobre la Eliminación de todas
 Derechos de la mujer. las formas de Discriminación Racial.
 Derecho a un recurso idóneo y  Convención relativa a la lucha contra las
eficaz. discriminaciones en la esfera de la enseñanza.
 Derecho a la tutela jurisdiccional  Convención para la Prevención y la Sanción del Delito
efectiva y a un debido pro-ceso. de Genocidio.
 Derecho a la indemnización  Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada
de Personas.
 Derechos económicos, sociales  Convención sobre los Derechos del Niño.
y culturales.  Protocolo Facultativo relativo a la Venta de Niños, la
 Los derechos humanos en esta- Prostitución Infantil y la Utilización de Niños en la
do de excepción. Pornografía.
 Convenio OIT N 11 relativo a los Derechos de
Asociación y de Coalición de los Trabajadores
Agrícolas.
 Convenio OIT N 87 relativo a la libertad sindical y a la
protección del derecho de sindicación.
 Convenio OIT N 98 relativo a la aplicación de los
principios del Derecho de Sindicación y de Negociación
Colectiva.
 Convenio OIT N 169 sobre Pueblo Indígenas y Tribales
en Países Independientes.
 Convenio OIT N 100 relativo a la igualdad de
remuneración entre la mano de obra masculina y la
mano de obra femenina por un trabajo de igual valor.
 Convenio OIT N 111 relativo a la discriminación en
materia de empleo y ocupación
 Constitución Política del Perú
 Código Procesal Constitucional.

CASO PRÁCTICO 1

Benito Pérez es un ciudadano español que radica desde hace muchos años en el Perú. Una noche,
por razones que aún se desconocen, es intervenido por la Policía Nacional, la que ingresa a su
domicilio, lo detiene sin señalarle los cargos en su contra ni mostrarle la orden judicial de detención,
y luego es ingresado a la maletera de un auto policial, supuestamente para conducirlo ante un juez
y tomarle su declaración. Los vecinos del lugar presenciaron estos hechos. Sin embargo, pasan
varios días y los familiares (padre y madre) de Benito no logran obtener información sobre el
paradero de su hijo, señalando las autoridades policiales que no saben nada del tema y que, por
tanto, no tienen nada que investigar.
CASO PRÁCTICO 2

Guillermo Rossell es un viejo activista político, que últimamente ha decidido liderar un movimiento
religioso llamado "Paz Universal", el mismo que viene ganando gran cantidad de adeptos entre la
población peruana.

Sin embargo, a raíz de unos panfletos, que vienen siendo distribuidos por el movimiento, en los
cuales plantea "la desaparición de las fronteras y las nacionalidades", "la integración física entre
países" y "la disolución del Estado peruano", varios dirigentes de ese movimiento han sido
detenidos, sometidos a largos y continuos interrogatorios (cada 2 horas durante 4 horas), impedidos
de recibir visitas de familiares así como de sus abogados, y recluidos en cárceles sin luz y con
mínima ventilación.

Frente a tales hechos, Rossell interpone un habeas corpus, en el que acusa directamente a la