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1.- ¿Qué debe conocer un docente para realizar una clase efectiva?

Si el docente es capaz de impartir una clase amena, en un ambiente agradable y


en el que se cree un entorno divertido, relajado y abierto al diálogo, los alumnos se
educarán de una forma más plena y satisfactoria para todos. La motivación del docente,
su aptitud pedagógica y dotes comunicativas son fundamentales para que las clases sean
amenas. También es necesario un mínimo de motivación por aprender e interés por las
materias de los estudiantes.

El docente debe tener claro los objetivos para la clase, es decir, ¿Qué quiere que
sus estudiantes logren?, debe estar relacionado con las competencias a desarrollar en el
alumno; otros aspectos que debe tomar en cuenta el docente es: seleccionar los
contenidos que se desarrollaran en la clase, tomando en cuenta el tiempo disponible para
la clase, incluyendo además del contenido la práctica, hacerla de una manera más
didáctica, una clase con solo contenido no es una clase efectiva. Como se cita en
Perafán (2013): “buscar una teoría alternativa sobre los contenidos escolares que tenga
en cuenta que para la determinación del conocimiento escolar hay que considerar la
integración didáctica de diferentes formas de conocimiento y, más concretamente, el
conocimiento cotidiano y el científico” (p. 84).

Después de seleccionar el contenido a impartir, debe planificar sus actividades


de enseñanza (ensayos, juegos, trabajos colaborativos) y estrategias pedagógicas que
utilizará (repetición, mapas conceptuales, mentales, entre otros); debe tomar en cuenta
también, que a la hora de impartir una clase debe crear un vínculo con sus estudiantes,
conocerlos, aparte de las clases de la asignatura, promover valores, y no olvidar las
normas de convivencia.

2.- ¿Cómo conocen un docente la materia que enseña?

Perafán (2013), nos dice:

El corpus disciplinar pasa por un proceso de designación de contenidos a


enseñar, y dicha designación marca el tipo de contenidos que se integran
definitivamente al currículo, sin que por el momento se dude de su lugar
de origen: la disciplina. (p. 86).

Es por ello que el conocimiento didáctico del contenido se construye a partir del
conocimiento del contenido que el profesor posee, así como del conocimiento
pedagógico general, del conocimiento de los alumnos, tomando en cuenta el currículo.
Para ello, los docentes han de conocer el currículo pedagógicos, didácticos y
psicológicos desde un nivel general, es decir sin especialización disciplinar; en segundo
lugar, los docentes han de poseer un conocimiento del contenido que enseñan,
comprendiendo tanto su estructura propia como su origen. Asimismo, los docentes han
de conocer cuáles son las características de los alumnos a los que van a enseñar el
contenido que conocen.

Los docentes desarrollan concepciones, creencias u orientaciones acerca de la


materia que enseñan, así como también desarrollan autoconcepto respecto a las materias
y a los temas dentro de las asignaturas. esto influye en la forma en que enseñan los
profesores.

3.- ¿Cuáles son los saberes científicos de la asignatura en estudio que se deben
convertir en objeto de enseñanza?
Para hablar de saberes científicos nos referiremos a la transposición didáctica,
vista como una transformación de un contenido del saber sabio o saber científico, a una
versión comprensible para la enseñanza denominada saber a enseñar, el cual a su vez
sufre un conjunto de nuevas transformaciones hasta hacerse objeto de enseñanza. Como
se cita en Ortega (2017): “constituyen un potente marco teórico que soporta la
comprensión del trabajo docente a reconocer-se como un trabajo de reorganización,
adaptación, transformación o transposición del conocimiento que ha sido dispuesto para
ser enseñado” (p.88).
Entonces, tenemos que se busca que la enseñanza conlleve hacia un proceso
significativo y minucioso, es decir que tenga una secuencia didáctica, para que los
estudiantes aprendan el contenido de acuerdo a su estilo de aprendizaje y apliquen la
información nueva a la vida cotidiana, sin seguir el patrón de repetición, donde el
docente se debe apropiar de un contenido de tal manera que reconozca en él lo
significativo y pueda transmitirlo, con el fin de que, a partir de esa mediación, tenga
lugar el proceso formativo.