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Enpsiclopedia Por Rudy

Ajedrez y psicoanálisis
Uno de los participantes del foro Buffet Freud del Congreso virtual de psicoanálisis preguntó:
–¿En qué se parece y en qué se diferencia un congreso de psicoanálisis de un torneo de
ajedrez?
He aquí la respuesta de Buffet Freud:
–En ajedrez hay ELO, en psicoanálisis hay EOL.
–En ajedrez nadie mata al rey y luego se acuesta con la reina para finalmente descubrir que era
hijo de ambos.
–En ajedrez nadie paga por las jugadas que no hace, y ...
–En ajedrez hay Jaques, y en los Congresos psi hay Jacques.
Y recomendó la lectura de los siguientes artículos
Envidia del peón, por Sigmundo Fallocorto;
Jaque a his majesty the baby, por Melanie Karpov;
Juanito, un caso de fobia a los caballos 4 torre, por Jacques Alrey;
El yo y sus defensas: diferencia entre la siciliana y la nimso-india
La angustia ante la pérdida de la torre, por Aldred Capablanca;
Cómo atravesar el objeto alfil, por Karl Korchnoi, y
Jaquean a un niño; El trabajo de un analista con su paciente; Escisión y escaque en la
esquizofrenia (Spaltung und Schuitzerái).

Enpsiclopedia
por Rudy
Por el profesor Karl Psíquembaum
Los neuróticos son una de las tantas especies existentes dentro del reino animal, con ciertas
particularidades que los hacen ser la especie predilecta de los analistas, quienes los capturan
ya sea para tenerlos como mascotas, o para obtener alimento, vivienda, trabajo, dinero, amor y
placer (aunque a veces hay seres mixtos, cruza de analista y neurótico, que poseen las
características de ambas especies).
Hay tres grandes subespecies: los obsesivos, los fóbicos y las histéricas. Y se trata de
subespecies porque se aparean entre sí. Así, es frecuente que un obsesivo se aparee con una
histérica (si lo logra) o que un fóbico se acerque (hasta una distancia prudencial) a una
histérica, o que una histérica rechace a un histérico sin que éste llegue a enterarse jamás,
sumido en su propia bella indiferencia. A decir verdad, son complejas las relaciones de
apareamiento de esta especie.
Son seres sexuados (aunque a veces no lo saben) y su modo más tradicional de apareamiento
es de a dos, un macho y una hembra. (Si son dos machos o bien dos hembras, tal vez no sean
neuróticos, aunque tal vez sí lo sean, como diría un obsesivo). También existe el apareamiento
de a muchos (amuchamiento) o de a uno (onanismo). Como consecuencia de ese apareamiento
puede sobrevenir un embarazo, deseado o no, una relación de pareja, deseada o no, y un
tratamiento psicoanalítico (deseado o no, claro está).
Los neuróticos suelen tener una época de celo (sobre todo si son obsesivos) en la que el
neurótico sospecha que su pareja mantiene relaciones sexuales con otro ser que no es él
mismo (ella misma), pero más allá de esta época, las posibilidades sexuales de un neurótico no
se limitan a una etapa del año, ni del baño, y están siempre dispuestos al sexo, a la seducción,
a la pasión, o al rechazo, según de quién se trate.

Costumbres de los neuróticos, parte 2


La caza del neurótico
Por Karl Psíquembaum
Como muchos psicoanalistas bien lo saben, no es tan simple la caza del neurótico, sobre todo
si la idea es capturarlo lo más sano posible, y curarlo. Muchas veces los neuróticos olfatean la
presencia de un psicoanalista y ponen en juego lo que en zoología se denomina “mecanismos
de defensa”: dentro de los más conocidos se hallan la indiferencia, la postergación, la negación
y la escasez de dinero, ficticia o real (algunos neuróticos tienen tan desarrollada esta defensa,
que son capaces de perder todo su dinero con el único fin de no ser capturados por un
psicoanalista). Otro de los mecanismos es el camuflaje: un neurótico le trasmite a su cazador la
falsa imagen de que “él ya se está analizando con otro colega” y emite algunos sonidos que
confunden al analista que deja escapar a su presa.
Epocas de caza: se sabe que hay momentos en el que los neuróticos abundan más que en
otras; por ejemplo, para las fiestas de Navidad y fin de año, también es cierto que los
neuróticos suelen migrar, en enero y febrero suelen buscar otro tipo de clima más cálido.
Lugares: los analistas suelen frecuentar los mismos lugares que los neuróticos: conferencias,
cines, oficinas. El género neurótico, sobre todo la especie “diván” (“neuroticus divanis” en la
clasificación) suele abundar en las ciudades; el así llamado “neurótico de campo” es más reacio
al psicoanálisis.
Trampas: si el neurótico está en pareja, el analista puede cazarlos a ambos con la carnada de
que van a comprender qué les ocurre.
Vida útil: los psicoanalistas saben que los neuróticos no les van a durar para siempre. La vida
no es eterna (ése es uno de los motivos por los que los neuróticos son neuróticos) y además a
veces los neuróticos se trasmutan a otra especie, la de los psicóticos (“neuroticus chalecus”), la
de los sanos (“neuroticus curatus”) o la de los analistas (“neuroticus colegus”). Pero un buen
neurótico puede durar más de 10 años en el diván, si se sabe (o si no se sabe) cómo tratarlo.

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Por Rudy
Dios no podría ser psicoanalista porque:
1. Porque, al ser Dios, no tiene posibilidades de creerse Dios.
2. Porque, al saber todo (ser omnisciente), no puede ocupar el lugar del Supuesto Saber.
3. Porque no tendría con quien supervisar sus casos (¿quién se anima?).
4. Porque al no tener una forma concreta, es difícil para los pacientes identificarlo con su padre-madre-
tía-perro, etcétera.
5. Porque un buen analista no usa mandamientos sino señalamientos.
6. Porque en el psicoanálisis los pacientes se acuestan en el diván para hablar con su analista, no se
arrodillan y juntan las manos.
7. Porque no suele atender a sus pacientes personalmente, sino a través de miembros que dicen ser de
su escuela.
8. Porque diciendo no desearás la mujer del prójimo no se resuelve el Edipo.
9. Porque si cada vez que un paciente se tienta y trasgrede el encuadre lo echa del consultorio, o le
manda un diluvio de 40 días, o lo trasforma en estatua de sal, se quedaría sin casos.
10. Porque al ser uno y trino sería freudiano, kleiniano y lacaniano a la vez, y entonces no lo aceptarían
en ninguna institución.
11. Porque los que no se pudieran curar irían al infierno.
12. Porque no se hablaría de Yo, Ello y Superyó, sino de El.
13. Porque hablaría en hebreo antiguo, arameo o latín, que no se entienden, y no en lacanés que es
clarísimo ;-).
14. No se lo puede nombrar en vano, lo que limita la transferencia.
15. Porque sus pacientes se podrían enterar de demasiados datos sobre su vida leyendo la Biblia, lo que
atentaría contra la abstinencia del analista.
16. Porque sus pacientes esperarían milagros con justa razón.
17. Porque en seis días se podrá crear el mundo, pero no alcanzan para curar a un neurótico.

Pero Dios sí podría ser psicoanalista porque...


1. Trabaja seis días y descansa uno, como Freud.
2. Muchísima gente tiene fantasías sobre cómo será su verdadera imagen.
3. Trabaja en un gran sillón.
4. Se organizan miles de grupos de estudios sobre sus obras, de las que sacan conclusiones no
coincidentes.
5. Una de sus escuelas le da especial importancia al nombre del Padre.
6. Aunque no dice “ajá” ni “¿usted qué piensa?”, tampoco suele dar respuestas a los interrogantes que
uno le plantea.
7. Porque más de una vez uno duda de él y se pregunta si de verdad existe.

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Por Rudy
Iatrogenia: Enfermedad debida a un mal accionar médico. Si el médico en cuestión fuera un
psicoanalista, no se habla de iatrogenia sino de resistencia.
Identrificación: Mecanismo por el cual un sujeto se lava los dientes imitando el estilo de otro
y, sobre todo, usando la misma marca de pasta dental.
Idishemame: Uno de los pilares del psicoanálisis, como fuente de trabajo. Participa en forma
activa de los primeros años de vida de los futuros pacientes. La gran diferencia entre una
idishemame y un psicoanalista es que si un día uno falta a lo del analista le paga igual y se
terminó el problema.
Ignorar: Desconocer. La contracara del “supuesto saber” del analista es indudablemente el
“supuesto ignorar” de los pacientes, tema del que mucho no se habla porque, obviamente, se
ignora.
Incesticida: Producto que, si se aplicara masivamente, sobre todo en el inconsciente, no
habría neuróticos, ni psicóticos, ni nada.
Incondiente: Pieza dentaria de la que no se tiene conciencia. Puede tratarse de una pieza que
realmente existe, pero está por ejemplo anestesiada, o tal vez el individuo cree que se la
extrajeron y en realidad eso no ocurrió. Pero también puede tratarse de una fantasía, como
aquella de la vagina dentada, el libro dentado (“agarrá los libros que no muerden”) o hasta de
falsas teorías como esa que dice que “perro que ladra no muerde”, teoría que ha sido muy
difundida, por los perros. Finalmente recordemos aquel nunca bien ponderado ejemplo del
Refranero Freudiano: “Freud no le da pan al que no tiene pacientes”.
Incquilino: Persona, objeto o imagen que ocupa el inconsciente de otro, pagándole a tal efecto.
El que permite que su inconsciente sea ocupado de esta manera es porque obviamente se
volvió locador.
Isteria: Cuadro clínico psicopatológico que, debido a ciertos supuestos traumas sexuales
acaecidos durante la infancia y luego reprimidos, impide escribir la letra “h” a quien lo sufre.
Ivaginativo: Sujeto que tiene el poder de imaginar muchas cosas, pero todas remiten a la
misma idea fija.

Fragmento del libro Freud más o menos explícito, de próxima aparición (Ed. Planeta).