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BOLILLA 16: LOS CONTRATOS ADMINISTRATIVOS

Concepto de contrato administrativo y otros contratos de la Administración.


Identificación de los contratos administrativos. Criterios en la doctrina y en
la jurisprudencia.

La administración pública en sentido material ( comprensivo de los órganos


ejecutivo, legislativo y judicial), desarrolla su actividad de manera cotidiana,
comprando, vendiendo, alquilando, autorizando usos o requiriéndolos, y para ello
debe celebrar contratos con otros entes administrativos, con particulares o con
otras administraciones internacionales, provinciales o municipales.

Como todo contrato implica un acuerdo de voluntades, y de sus cláusulas


surgen libertades y limitaciones de derechos para todas las partes contratantes, es
necesario que existan normas de carácter legislativo formal ( ley del Congreso)
que establezca el régimen general de las contrataciones del Estado, para suplir
aquellas situaciones que no fueren previstas en las normas del derecho privado,
como pueden ser las normas de contratación particular en materia contractual, o
bien que se establezcan normas de derecho público que regulen determinados
contratos en los que interviene la administración.

Esta norma legal, debe establecer el régimen general de los contratos de la


administración, los derechos y obligaciones de las partes, las posibles sanciones
en caso de incumplimientos de ambas partes, los mecanismos de solución de
conflictos y la competencia jurisdiccional correspondiente.

La reglamentación, que se encuentra en cabeza de cada uno de los


órganos de gobierno ( ejecutivo, legislativo y judicial) en lo que le corresponde,
dictará las normas reglamentarias, que sin desvirtuar las normas legales, facilite la
ejecución de las políticas dictadas por el parlamento en materia de contrataciones
del sector público.

De esta manera, y bajo este paraguas normativo, las administraciones de


gobierno ( en sentido amplio), podrán realizar contrataciones bajo estas normas
generales, bajo las cláusulas de cada uno de los contratos celebrados, o bien por
las normas del derecho privado, según sea el caso.

La aplicación de una u otra norma tendrá que ver con el tipo de contrato en
cada caso. Algunas veces la administración celebra contratos típicos de derecho
privado, y en esos casos el régimen y las normas aplicables serán las del derecho
común. Otras veces se celebran contratos en los cuales se produce la aplicación
del derecho civil o comercial por un lado, y las normas del derecho público por el
otro lado, como pueden ser la competencia o la jurisdicción. Finalmente, hay
contratos en los cuales el objeto es plenamente de interés público, actuando la
administración en su función materialmente administrativa y sometido
íntegramente al derecho público en general y administrativo en particular.

La doctrina y la jurisprudencia no consiguen ponerse de acuerdo respecto a


la existencia o no de una categoría especial llamada “ contratos administrativos”
prefiriéndose en definitiva hablar de contratos de la administración.

Una parte de la doctrina sostenía que no podía hablarse de contratos


administrativos, porque no había un acuerdo de voluntades, sino que una de las
partes ( el particular) solamente adhería o no a estos contratos, pero no
participaba de un acuerdo de voluntades.

Otros autores sostienen que los contratos administrativos solamente existen


cuando la ley se refiera en forma expresa a ellos y les de este carácter, citando
como ejemplos de contratos administrativos a los de concesión de obras o
servicios públicos, los de suministro y con disidencias al de empleo público.
Otra parte de la doctrina un poco más extrema, sostiene que son
administrativos todos los contratos en los que interviene la administración, dado
que siempre la competencia, la jurisdicción y el objeto serán de derecho público.

La jurisprudencia tampoco es feliz ni pacífica en este tema, presentando


ondulaciones en uno y otro sentido, pero coincidente en que los contratos
administrativos constituyen una especie dentro del género de los contratos,
caracterizados por tener como requisitos esenciales que una de las partes
intervinientes sea una persona jurídica estatal, que su objeto sea un fin público o
propio de la administración, y que lleven insertas implícita o explícitamente
cláusulas exorbitantes ( Dulcamara-1990, Cimpast- 1993).

Este criterio es tan aceptado como discutido por la doctrina, con


argumentos sólidos en favor de una y otra parte, con lo que esta discrepancia
académica respecto de la categorización de los supuestos contratos
administrativos, aun no se agota y posiblemente corra mucha tinta antes de que
ello suceda.

Sin perjuicio de ello, se puede definir a estos contratos ( administrativos o


de la administración), como el acuerdo de voluntades que vincula a la
administración por un lado, que en el ejercicio de su función materialmente
administrativa, tiene por objeto la realización de un fin de utilidad pública.

El régimen legal aplicable tendrá relación con el objeto del contrato, al igual
que la jurisdicción aplicable al mismo.

Elementos, caracteres, nulidades y extinción de los contratos


administrativos

Los elementos de los contratos administrativos o de la administración son


los siguientes:
1- Sujeto: comprende a las partes involucradas en el acuerdo de voluntades,
una de las cuales necesariamente ha de ser un ente u órgano
administrativo, pudiendo ser la otra, un ente u órgano administrativo
internacional, provincial o municipal, o un particular.
2- Objeto: consiste en la prestación que se pretende obtener con el acuerdo
de voluntades, y que puede ser una obligación de dar, hacer o no hacer.
3- Consentimiento: Más allá de las diferencias teóricas o dialécticas, la ley
presume que en todo contrato hay un acuerdo de voluntades, y por ende
que los titulares de ese acuerdo han prestado su consentimiento para
obligarse por las cláusulas contractuales.
4- Causa: En general, se ha previsto que este tipo de contratos
(administrativos) tienen como causa la satisfacción de una necesidad
pública, de no ser así, se estará ante un contrato de la administración.
5- Finalidad: O fin del contrato, que es el cumplimiento del fin de la
administración, consistente en el bien común o interés público.

Los caracteres de este tipo de contratos son tres: 1) Formalidad: Todo contrato
administrativo se encuentra regido y habilitado por la ley del Congreso que lo
regula de manera general, por la reglamentación que efectúa cada órgano de
gobierno, también de manera general, y por las normas particulares y las
cláusulas contractuales autorizadas por las normas generales. 2)
Personalismo: Los contratos por lo general, son celebrados en atención a las
características personales de los contratantes, por lo que no pueden ser
transferidos. Cuando este carácter intuito personae no resulte relevante en la
contratación y las cláusulas contractuales admitan la posibilidad de su
transferencia en determinadas situaciones, con la conformidad del co-
contratante podrá realizarse. 3) Desigualdad jurídica: Puede ocurrir que por la
naturaleza del contrato, el fin de utilidad pública y lo esencial del servicio
involucrado en la prestación, se pacten o que la ley autorice a establecer
cláusulas que generen una desigualdad jurídica, que razonable y
equitativamente, aseguren la prestación del servicio de manera eficiente y
segura.

El régimen de nulidades será el que surja de la ley general, al igual que el


régimen de nulidades de los actos administrativos, y por supuesto, deberá
aplicarse en particular las cláusulas del contrato que – en cumplimiento de la ley-
establezcan nulidades por algún tipo de vicio o incumplimiento del mismo.

Estos contratos, se pueden extinguir por modos normales o anormales. Por


modos normales, se da cuando se cumpla el tiempo de duración del mismo, o bien
que se haya cumplido su objeto.

Los modos anormales de terminación se podrán dar de manera bilateral o


unilateral. De manera bilateral se produce cuando las partes acuerdan finalizar el
contrato, y de manera bilateral, cuando la administración decide por
incumplimiento de la otra parte poner fin al mismo, o en aquellos casos en que no
se ponga en riesgo la continuidad de un servicio esencial, el contratista ante un
incumplimiento grave de la administración, y estando previsto en las cláusulas
contractuales, decida poner fin al mismo.

En cuanto a las causas por las cuales se puede extinguir un contrato de la


administración, pueden ser por rescate ( la administración decide poner fin al
contrato y cumplir con la prestación por sí misma), por fuerza mayor, imprevisión,
hecho del príncipe, muerte o quiebra del contratista, renuncia o caducidad.

Regímenes legales de los contratos administrativos, autoridades del


sistema, principios, sistemas de selección (Dto. 1023/2001 y su
reglamentación Dto. 436/2000)

En la República Argentina, al finalizar el año 1956 , la dictadura gobernante

dictó el decreto-ley 23354/56 que aprobó la mal llamada Ley de Contabilidad y


Organización del Tribunal de Cuentas de la Nación y de la Contaduría General de

la Nación”, norma que luego fue ratificada por Ley 14467. En el Capítulo VI , en 10

artículos ( 55 al 64) se regulaba el régimen de Contrataciones del Estado

Nacional.

En el año 1972, bajo otro gobierno de facto, se dictó el decreto 5720/72 que

reglamentó el mencionado Régimen de Contrataciones, bajo la denominación de

Reglamento de las Contrataciones del Estado.

El gobierno constitucional del Dr. Raúl Alfonsín dicta los decretos 825/88,

826/88 y 827/88 que crea el padrón de proveedores del Estado, el registro de

sancionados, y se establecen normas sobre publicidad y confección de pliegos y

selección de ofertas.

En 1992, la Ley 24156 de Administración Financiera y Control del sector

Público Nacional, derogó la llamada Ley de Contabilidad, salvo los capítulos de

gestión de los bienes y régimen de contrataciones.

En 1994 por decreto 1545 se crea el Sistema de Contrataciones del Sector

Público Nacional, y la Oficina Nacional de Contrataciones como órgano rector de

este sistema.

En el año 2000 se dicta el Decreto 436, al que llamó Reglamento para la

adquisición, enajenación y contratación de bienes y servicios del Estado Nacional,

reglamentario del Capítulo VI – De las Contrataciones- de la llamada Ley de

Contabilidad ( Decreto-Ley 23354/56).-

Al año siguiente el Poder Ejecutivo Nacional elaboró un anteproyecto de

ley, sometiéndolo a opinión popular vía internet, pero sin ningún resultado.
En agosto del mismo año, dictó el decreto delegado 1023 que establece el

actual régimen general para la contratación de bienes y servicios de la

Administración Pública, habilitando contrataciones públicas electrónicas, suprime

regímenes especiales y modifica la Ley Nacional de Obras Públicas (13064).-

Esta última norma surge invocando su habilitación mediante una supuesta

delegación legislativa que se habría efectuado por medio de la Ley 25.444.-

Lo cierto es que no se desprende de la ley referida una delegación expresa

en este sentido, con lo cual su legalidad es dudosa, y su ilegitimidad es clara.

El decreto 1023/01 pretende suplir vanamente una ley del Congreso que
establezca un régimen general de contrataciones, pero es una norma
groseramente imperfecta, incompleta, parcial e inadecuada para el fin que
pretende cumplir.

Este reglamento, que cumple hoy las funciones de la Ley, que no se ha


dictado, prevé que este régimen tendrá por objeto que las obras, bienes y
servicios sean obtenidos con la mejor tecnología proporcionada a las necesidades,
en el momento oportuno y al menor costo posible, como así también la venta de
bienes al mejor postor, coadyuvando al desempeño eficiente de la Administración
y al logro de los resultados requeridos por la sociedad. Toda contratación de la
Administración Nacional se presumirá de índole administrativa, salvo que de ella o
de sus antecedentes surja que está sometida a un régimen jurídico de derecho
privado.

El régimen será de aplicación obligatoria a los procedimientos de


contratación en los que sean parte las jurisdicciones y entidades comprendidas en
el inciso a) del artículo 8º de la Ley Nº 24.156 y sus modificaciones.
Los principios generales a los que deberá ajustarse la gestión de las
contrataciones, teniendo en cuenta las particularidades de cada una de ellas,
serán:

a) Razonabilidad del proyecto y eficiencia de la contratación para cumplir con el


interés público comprometido y el resultado esperado.

b) Promoción de la concurrencia de interesados y de la competencia entre


oferentes.

c) Transparencia en los procedimientos.

d) Publicidad y difusión de las actuaciones.

e) Responsabilidad de los agentes y funcionarios públicos que autoricen,


aprueben o gestionen las contrataciones.

f) Igualdad de tratamiento para interesados y para oferentes

Desde el inicio de las actuaciones hasta la finalización de la ejecución del contrato,


toda cuestión vinculada con la contratación deberá interpretarse sobre la base de
una rigurosa observancia de los principios que anteceden.

Este régimen se aplicará a los siguientes contratos:

a) Compraventa, suministros, servicios, locaciones, consultoría, alquileres con


opción a compra, permutas, concesiones de uso de los bienes del dominio público
y privado del Estado Nacional, que celebren las jurisdicciones y entidades
comprendidas en su ámbito de aplicación y a todos aquellos contratos no
excluidos expresamente.

b) Obras públicas, concesiones de obras públicas, concesiones de servicios


públicos y licencias.

Quedarán excluidos los siguientes contratos:

a) Los de empleo público.

b) Las compras por caja chica.

c) Los que se celebren con estados extranjeros, con entidades de derecho público
internacional, con instituciones multilaterales de crédito, los que se financien total
o parcialmente con recursos provenientes de esos organismos, sin perjuicio de la
aplicación de las disposiciones del presente Régimen cuando ello así se
establezca de común acuerdo por las partes en el respectivo instrumentó que
acredite la relación contractual, y las facultades de fiscalización sobre ese tipo
contratos que la Ley Nº 24.156 y sus modificaciones confiere a los Organismos de
Control.

d) Los comprendidos en operaciones de crédito público.

Las contrataciones se regirán por las disposiciones de este régimen, por su


reglamentación, por las normas que se dicten en su consecuencia, por los Pliegos
de Bases y Condiciones y por el contrato o la orden de compra según
corresponda.

La autoridad administrativa tendrá las facultades y obligaciones


establecidas en este régimen, sin perjuicio de las que estuvieren previstas en la
legislación específica, en sus reglamentos, en los pliegos de bases condiciones, o
en la restante documentación contractual.

Especialmente tendrá:

a) La prerrogativa de interpretar los contratos, resolver, las dudas que ofrezca su


cumplimiento, modificarlos por razones de interés público, decretar su caducidad,
rescisión o resolución y determinar los efectos de éstas. Los actos administrativos
que se dicten en consecuencia tendrán caracteres y cualidades otorgados por el
artículo 12 de la Ley Nº 19.549 y sus modificatorias.

b) La facultad de aumentar o disminuir hasta un VEINTE POR CIENTO (20%) el


monto total del contrato, en las condiciones y precios pactados y con la
adecuación de los plazos respectivos.

La revocación, modificación o sustitución de los contratos por razones de


oportunidad, mérito o conveniencia, no generará derecho a indemnización en
concepto de lucro cesante.

c) El poder de control, inspección y dirección de la respectiva contratación.

d) La facultad de imponer penalidades de las previstas en el presente Régimen a


los oferentes y a los cocontratantes, cuando éstos incumplieren sus obligaciones.

e) La prerrogativa de proceder a la ejecución directa del objeto del contrato,


cuando el cocontratante no lo hiciere dentro de plazos razonables, pudiendo
disponer para ello de los bienes y medios del cocontratante incumplidor.
f) La facultad de inspeccionar las oficinas y los libros que estén obligados a llevar
los cocontratantes.

g) La facultad de prorrogar, cuando así se hubiere previsto en el Pliego de Bases y


Condiciones Particulares, los contratos de suministros de cumplimiento sucesivo o
de prestación de servicios. La misma no procederá si se ha hecho uso de la
prerrogativa establecida en el inciso b) del presente artículo.

Se podrá hacer uso de esta opción por única vez y por un plazo igual o menor al
del contrato inicial.

Cuando éste fuere plurianual, no podrá prorrogarse más allá de UN (1) año
adicional, en las condiciones que se determinen en las normas complementarias.

Sin perjuicio de las facultades y obligaciones previstas en la legislación


específica, en sus reglamentos, en los pliegos de bases y condiciones, o en la
restante documentación contractual, el cocontratante tendrá:

a) El derecho a la recomposición del contrato, cuando acontecimientos


extraordinarios o imprevisibles de origen natural, tornen excesivamente onerosas
las prestaciones a su cargo.

b) La obligación de ejecutar el contrato por sí, quedando prohibida la cesión o


subcontratación, salvo consentimiento expreso de la autoridad administrativa, en
cuyo caso el cocontratante cedente continuará obligado solidariamente con el
cesionario por los compromisos emergentes del contrato.

Para ello se deberá verificar que el cesionario cumpla con todos los requisitos de
la convocatoria al momento de la cesión.

c) La obligación de cumplir las prestaciones por sí en todas las circunstancias,


salvo caso fortuito o fuerza mayor, ambos de carácter natural, o actos o
incumplimientos de autoridades públicas nacionales o de la contraparte pública, de
tal gravedad que tornen imposible la ejecución del contrato.

Los funcionarios que autoricen, aprueben o gestionen las contrataciones


serán responsables por los daños que por su dolo, culpa o negligencia causaren al
Estado Nacional con motivo de las mismas.

La adjudicación deberá realizarse en favor de la oferta más conveniente


para el organismo contratante, teniendo en cuenta el precio, la calidad, la
idoneidad del oferente y demás condiciones de la oferta.

Cuando se trate de la compra de un bien o de la contratación de un servicio


estandarizado o de uso común cuyas características técnicas puedan ser
inequívocamente especificadas e identificadas, se entenderá, en principio, como
oferta más conveniente, la de menor precio.

Concepto y caracteres de los principales contratos: Obra Pública, Concesión


de Obra Pública, Concesión de Servicios Públicos, Suministro.

El contrato de obra pública se rige por la ley 13064, que considera obra
pública nacional toda construcción o trabajo o servicio de industria que se ejecute
con fondos del Tesoro de la Nación, a excepción de los efectuados con subsidios,
que se regirán por ley especial, y las construcciones militares, que se regirán por
la ley 12.737 y su reglamentación y supletoriamente por las disposiciones de la ley
13064.

Antes de sacar una obra pública a licitación pública o de contratar


directamente su realización, se requerirá la aprobación del proyecto y presupuesto
respectivo, por los organismos legalmente autorizados, que deberá ser
acompañado del pliego de condiciones de la ejecución, así como de las bases del
llamado a licitación a que deban ajustarse los proponentes y el adjudicatario, y del
proyecto de contrato en caso de contratación directa. La responsabilidad del
proyecto y de los estudios que le han servido de base, caen sobre el organismo
que los realizó.

El proyecto de obra pública deberá prever, en los casos de obra que


implique el acceso de público, para su aprobación por los organismos legalmente
autorizados, la supresión de las barreras arquitectónicas limitativas de la
accesibilidad de las personas con discapacidad.

En casos excepcionales y cuando las circunstancias especiales lo


requieran, el Poder Ejecutivo podrá autorizar la adjudicación, sobre la base de
anteproyectos y presupuestos globales, los que tendrán el carácter de provisional
por el tiempo necesario para que se preparen y aprueben los documentos
definitivos.
La licitación y/o contratación de obras públicas se hará sobre la base de
uno de los siguientes sistemas:
a) Por unidad de medida;
b) Por ajuste alzado;
c) Por coste y costas, en caso de urgencia justificada o de conveniencia
comprobada;
d) Por otros sistemas de excepción que se establezcan.
En todos los casos la contratación podrá hacerse con o sin provisión de materiales
por parte del Estado.

Podrá ser realizado con licitación o sin ella el arrendamiento de inmuebles y


de máquinas (implementos, equipos, transportes, embarcaciones, dragas, grúas
flotantes, etcétera) destinados a obras públicas nacionales.
No podrá llamarse a licitación ni adjudicarse obra alguna, ni efectuarse
inversiones que no tengan crédito legal.

Exceptúanse de este requisito las construcciones nuevas o reparaciones


que fueron declaradas de reconocida urgencia, con cargo de solicitar el
otorgamiento del crédito correspondiente al Honorable Congreso. En caso de que
el mismo no se hubiera pronunciado dentro del período ordinario correspondiente,
se tendrá por acordado el crédito solicitado, así como la autorización para
financiarlo.

Sólo podrán adjudicarse las obras públicas nacionales en licitación pública.


Quedan exceptuadas de la solemnidad de la licitación pública y podrán ser
licitadas privadamente o contratadas en forma directa, las obras comprendidas en
los siguientes casos:
a) Cuando el costo de la obra no exceda del monto que establezca el Poder
Ejecutivo Nacional.
b) Cuando los trabajos que resulten indispensables en una obra en curso de
ejecución, no hubiesen sido previstos en el proyecto ni pudieran incluirse en el
contrato respectivo. El importe de los trabajos complementarios antedichos no
excederá de los límites que fije el Poder Ejecutivo Nacional.
c) Cuando los trabajos de urgencia reconocida o circunstancias imprevistas
demandaren una pronta ejecución que no dé lugar a los trámites de la licitación
pública, o para la satisfacción de servicios de orden social de carácter
impostergable;
d) Cuando la seguridad del Estado exija garantía especial o gran reserva;
e) Cuando para la adjudicación resulte determinante la capacidad artística o
técnico científica, la destreza o habilidad o la experiencia particular del ejecutor del
trabajo o cuando éste se halle amparado por patente o privilegios o los
conocimientos para la ejecución sean poseídos por una sola persona o entidad;
f) Cuando realizada una licitación pública, no haya habido proponente o no se
hubiera hecho oferta admisible;
g) Los demás casos previstos en el Capítulo I del Título II del régimen de
contrataciones de la Administración Nacional, en tanto no se opongan a las
disposiciones del presente.

Formarán parte del contrato que se subscriba, las bases de licitación, el


pliego de condiciones, las especificaciones técnicas y demás documentos de la
licitación.

El contratista no tendrá derecho a indemnización por causas de pérdidas,


averías o perjuicios ocasionados por su propia culpa, falta de medios o errores en
las operaciones que le sean imputables. Cuando esas pérdidas, averías o
perjuicios provengan de culpa de los empleados de la administración, o de fuerza
mayor o caso fortuito, serán soportados por la administración pública.

Para los efectos de la aplicación del párrafo anterior se considerarán casos


fortuitos o de fuerza mayor:
a) Los que tengan causa directa en actos de la administración pública, no
previstos en los pliegos de licitación;
b) Los acontecimientos de origen natural extraordinarios y de características tales
que impidan al contratista la adopción de las medidas necesarias para prevenir
sus efectos.

Para tener derecho a las indemnizaciones a que se refiere este artículo, el


contratista deberá hacer la reclamación correspondiente dentro de los plazos y en
las condiciones que determinen los pliegos especiales de cada obra.

En caso de que proceda la indemnización, se pagará el perjuicio de


acuerdo, en cuanto ello sea posible, con los precios del contrato.

De la recepción de las obras


Las obras podrán recibirse parcial o totalmente, conforme con lo establecido
en el contrato; pero la recepción parcial también podrá hacerse cuando se
considere conveniente, por autoridad competente.

La recepción total o parcial tendrá carácter provisional hasta tanto se haya


cumplido el plazo de garantía que se hubiese fijado.

La recepción definitiva se llevará a efecto tan pronto expire el plazo de la


garantía que se hubiese fijado en el contrato, siendo durante este plazo el
contratista responsable de la conservación y reparación de las obras salvo los
efectos resultantes del uso indebido de las mismas.

En los casos de recepciones parciales definitivas, el contratista tendrá


derecho a que se le devuelva o libere la parte proporcional de la fianza y de la
garantía para reparo, con arreglo a lo dispuesto en los artículos 20, 44 y 46.

De la rescisión del contrato


En caso de muerte, quiebra o concurso civil del contratista, quedará rescindido el
contrato, a no ser que los herederos, o sindico de la quiebra o concurso, ofrezcan
llevar a cabo la obra bajo las condiciones estipuladas en aquél. La administración
nacional fijará los plazos de presentación de los ofrecimientos y podrá admitirlos o
desecharlos, sin que, en el último caso, tengan dichos sucesores derecho a
indemnización alguna.

La administración nacional tendrá derecho a la rescisión del contrato, en los casos


siguientes.
a) Cuando el contratista se haga culpable de fraude o grave negligencia o
contravenga las obligaciones y condiciones estipuladas en el contrato;
b) Cuando el contratista proceda a la ejecución de las obras con lentitud, de modo
que la parte ejecutada no corresponda al tiempo previsto en los planos de trabajo
y a juicio de la administración no puedan terminarse en los plazos estipulados;
c) Cuando el contratista se exceda del plazo fijado en las bases de licitación para
la iniciación de las obras;
d) Si el contratista transfiere en todo o en parte su contrato, se asocia con otros
para la construcción o subcontrata, sin previa autorización de la administración;
e) Cuando el contratista abandone las obras o interrumpa los trabajos por plazo
mayor de ocho días en tres ocasiones, o cuando el abandono o interrupción sean
continuados por el término de un mes.
En el caso del inciso b), deberá exigirse al contratista que ponga los medios
necesarios para acelerar los trabajos hasta alcanzar el nivel contractual de
ejecución en el plazo que se le fije y procederá a la rescisión del contrato si éste
no adopta las medidas exigidas con ese objeto.
En el caso del inciso c), se podrá prorrogar el plazo si el contratista demostrase
que la demora en la iniciación de las obras se ha producido por causas inevitables
y ofrezca cumplir su compromiso. En caso de que no proceda el otorgamiento de
esa prórroga, o que concedida ésta el contratista tampoco diera comienzo a los
trabajos en el nuevo plazo fijado, el contrato quedará rescindido con pérdida de la
fianza.
Resuelta la rescisión del contrato, salvo el caso previsto en el inciso c) del
artículo anterior, ella tendrá las siguientes consecuencias:
a) El contratista responderá por los perjuicios que sufra la administración a causa
del nuevo contrato que celebre para la continuación de las obras, o por la
ejecución de estas directamente;
b ) La administración tomará, si lo cree conveniente y previa valuación
convencional, sin aumento de ninguna especie, los equipos y materiales
necesarios para la continuación de la obra;
c) Los créditos que resulten por los materiales que la administración reciba, en el
caso del inciso anterior, por la liquidación de partes de obras terminadas u obras
inconclusas que sean de recibo, y por fondos de reparos, quedarán retenidos a la
resulta de la liquidación final de las trabajos;
d) En ningún caso el contratista tendrá derecho al beneficio que se obtuviese en la
continuación de las obras con respecto a los precios del contrato rescindido;
e) Sin perjuicio de las sanciones dispuestas en esta ley, el contratista que se
encuentre comprendido en el caso del inciso a) del artículo anterior perderá
además la fianza rendida.

En caso de que rescindido el contrato por culpa del contratista la


administración resolviera variar el proyecto que sirvió de base a la contratación, la
rescisión sólo determinará la perdida de la fianza, debiendo liquidarse los trabajos
efectuados hasta la fecha de la cesación de los mismos.

El contratista tendrá derecho a rescindir el contrato, en los siguientes casos:


a) Cuando las modificaciones mencionadas en el artículo 30 o los errores a que se
refiere el artículo 37 alteren el valor total de las obras contratadas, en un 20 % en
más o en menos;
b) Cuando la administración pública suspenda por más de tres meses la ejecución
de las obras;
c) Cuando el contratista se vea obligado a suspender las obras por más de tres
meses, o a reducir el ritmo previsto en más de un 50 % durante el mismo período,
como consecuencia de la falta de cumplimiento en término, por parte de la
administración, de la entrega de elementos o materiales a que se hubiera
comprometido;
d) Por caso fortuito y/o fuerza mayor que imposibilite el cumplimiento de las
obligaciones emergentes del contrato;
e) Cuando la administración no efectúe la entrega de los terrenos ni realice el
replanteo de la obra dentro del plazo fijado en los pliegos especiales más una
tolerancia de treinta días.

Producida la rescisión del contrato en virtud de las causales previstas en el


artículo anterior, ella tendrá las siguientes consecuencias:
a) Liquidación a favor del contratista, previa valuación practicada de común
acuerdo con él sobre la base de los precios, costos y valores contractuales, del
importe de los equipos, herramientas, instalaciones, útiles y demás enseres
necesarios para las obras que éste no quiera retener;
b) Liquidación a favor del contratista del importe de los materiales acopiados y los
contratados, en viaje o en elaboración, que sean de recibo;
c) Transferencia, sin perdida para el contratista, de los contratos celebrados por el
mismo para la ejecución de las obras;
d) Si hubiera trabajos ejecutados, el contratista deberá requerir la inmediata
recepción provisional de los mismos, debiendo realizarse su recepción definitiva
una vez vencido el plazo de garantía;
e) Liquidación a favor del contratista de los gastos improductivos que probare
haber tenido como consecuencia de la rescisión del contrato;
f) No se liquidará a favor del contratista suma alguna por concepto de
indemnización o de beneficio que hubiera podido obtener sobre las obras no
ejecutadas.
En el caso del inciso d) del artículo 53, no será de aplicación el inciso e) del
presente artículo.
Jurisdicción contencioso administrativa

Todas las cuestiones a que dé lugar la aplicación e interpretación de los


contratos de obras públicas, derivadas de los mismos, deberán debatirse ante la
jurisdicción contencioso administrativa, renunciando expresamente los contratistas
a toda otra jurisdicción.

La exigencia de este artículo será voluntaria para el contratista hasta tanto


no se dicte la ley que rija el trámite en lo contencioso administrativo. En caso de
someterse el contratista al actual tramite podrá convenir con la autoridad
administrativa un tribunal arbitral que decida en única instancia.

CONCESION DE OBRA PUBLICA

La concesión de obra pública, es un contrato en el cual interviene una


autoridad pública por un lado, a quien se denomina concedente, y por la otra un
concesionario, donde el primero cede al segundo la explotación de una obra
pública, que implica la realización de una actividad estatal, en favor de terceros, a
cambio de un precio que será abonado conforme a las estipulaciones
contractuales.

Mediante el contrato de obra pública, se encarga al contratista, la


realización de una autopista, y mediante el contrato de concesión de obra pública,
se encarga al concesionario la explotación de la misma, su cuidado y
mantenimiento, a cambio de un precio que se abonará por parte del gobierno o los
usuarios.

El Decreto-ley 17520 regula la cuestión de las concesiones de obras


públicas sosteniendo que el Poder Ejecutivo podrá otorgar concesiones de obra
pública por un término fijo, a sociedades privadas o mixtas o a entes públicos para
la construcción, conservación o explotación de obras públicas mediante el cobro
de tarifas o peaje conforme a los procedimientos que fija esta ley. La concesión se
hará por decreto del Poder Ejecutivo.

La concesión podrá ser:


a) A título oneroso, imponiendo al concesionario una contribución
determinada en dinero o una participación sobre sus beneficios a favor del Estado;
b) Gratuita;
c) Subvencionada por el Estado, con una entrega inicial durante la
construcción o con entregas en el período de la explotación reintegrables o no al
Estado.
Las concesiones de obra pública se otorgarán mediante uno de los
siguientes procedimientos:
a) Por licitación pública;
b) Por contratación directa con entes públicos o con sociedades de capital
estatal;
c) Por contratación con sociedades privadas o mixtas. En tal caso las
tratativas preliminares entre la persona o entidad privada y la entidad pública
concedente, se llevarán a cabo hasta fijar las bases principales de la futura
concesión; hecho lo cual se optará por la licitación pública con dichas bases o se
convocará públicamente para la presentación de proyectos en competencia,
mediante los avisos o anuncios pertinentes. En este caso si no se presentaran
mejores ofertas, el contrato podrá celebrarse directamente con la persona o
entidad privada que inició las tratativas preliminares hasta la redacción de aquellas
bases. Si se presentaran ofertas mejores, a juicio exclusivo del Estado, se llamará
a licitación pública o privada entre los oferentes para la construcción, conservación
o explotación de que se trate.

En todos los casos el contrato de concesión deberá definir: el objeto de la


concesión; su modalidad, el plazo; las bases tarifarias y procedimientos a seguir
para la fijación y los reajustes del régimen de tarifas; la composición y las
facultades de la representación o de la delegación a que se refiere el artículo 5º de
esta ley; la indicación -si correspondiese- de utilizar recursos del crédito para
financiar las obras según lo previsto en el artículo 5º de esta ley; las garantías a
acordar por el Estado; los alcances de la desgravación impositiva, si la hubiere; el
procedimiento de control contable y de fiscalización de los trabajos técnicos; las
obligaciones recíprocas al término de la concesión; las causales y las bases de
valuación para el caso de rescisión.
En los casos en que las inversiones motivo de la concesión fuesen a ser
financiadas con recursos del crédito a obtenerse por el Estado o por el
concesionario con la garantía de éste, la concesión -además de prever los
procedimientos de fijación y ajuste de tarifas- deberá contener las disposiciones
que aseguren la amortización y servicio de las deudas y obligaciones a contraerse,
así como la obligación del Estado de proveer el eventual defecto de ingresos si las
tarifas autorizadas o reajustadas no resultasen suficientes.

CONCESION DE SERVICIOS PUBLICOS

Una vez que el gobierno ha decidido mediante la publicatio que una


actividad determinada, en un momento dado, se prestará bajo el régimen jurídico
del servicio público, puede materializar la gestión de la misma, por si ( llamada por
administración), o bien encomendar la misma a un tercero, mediante los contratos
de concesión o licencia de servicio público.

Mediante estos contratos, el gobierno busca satisfacer necesidades


generales, encomendando a los concesionarios o licenciatarios, la organización y
funcionamiento de la actividad que por decisión estatal pasó a prestarse bajo el
régimen del servicio público.

En cada caso existe un marco regulatorio dictado por ley formal, como lo
son los casos del gas y de la electricidad.
La Ley 23696 de emergencia administrativa, en su artículo 15 establece que
el Poder Ejecutivo podrá otorgar permisos, licencias o concesiones para la
explotación de los servicios públicos.

CONTRATO DE SUMINISTRO

Llamado también contrato de abastecimiento o provisión, es el que vincula


a la administración pública con otra persona, llamada proveedor, a fin de que ésta
le provea de cosas muebles, a cambio de un precio.

Mediante este tipo de contratos, la administración consigue proveerse de


medicamentos, alimentos, uniformes, papeleria y cualquier otro bien mueble,
necesario para el cumplimiento de su función.

El régimen jurídico de estos contratos, se encontraba regulado por la


llamada Ley de Contabilidad (Decreto ley 23354/56) y el Decreto 5720/72, y
actualmente por el Decreto 1023/01 y su reglamentación el Decreto 436/2000.-

El Contrato de Empleo Público (Ley 25164). Principales caracteres. La


estabilidad. Régimen de derechos y obligaciones. Régimen disciplinario.

El 15 de septiembre de 1999, el parlamento sancionó la Ley 25164, llamada


LEY MARCO DE REGULACION DE EMPLEO PUBLICO NACIONAL, que regula
los derechos y obligaciones del personal de la administración pública nacional,
que no se encuentre regido por convenciones especiales.

Quedan expresamente excluidos del ámbito de aplicación de esta ley el


personal del Poder Legislativo nacional y del Poder Judicial de la Nación, que se
rigen por sus respectivos ordenamientos especiales.
Esta normativa regula los deberes y derechos del personal que integra el
Servicio Civil de la Nación. Este está constituido por las personas que habiendo
sido designadas conforme lo previsto en la presente ley, prestan servicios en
dependencias del Poder Ejecutivo, inclusive entes jurídicamente descentralizados.
Quedan exceptuados de lo establecido en el párrafo anterior:
a) El Jefe de Gabinete de Ministros, los Ministros, el Secretario General de la
Presidencia de la Nación, los Secretarios, Subsecretarios, el Jefe de la Casa
Militar, las máximas autoridades de organismos descentralizados e instituciones
de la Seguridad Social y los miembros integrantes de los cuerpos colegiados.
b) Las personas que por disposición legal o reglamentaria ejerzan funciones de
jerarquía equivalente a la de los cargos mencionados en el inciso precedente.
c) El personal militar en actividad y el retirado que prestare servicios militares.
d) El personal perteneciente a las Fuerzas de Seguridad y Policiales, en actividad
y retirado que prestare servicios por convocatoria.
e) El personal diplomático en actividad comprendido en la Ley del Servicio Exterior
de la Nación.
f) El personal comprendido en convenciones colectivas de trabajo aprobadas en el
marco de la Ley 14.250 (t.o. decreto 198/88) o la que se dicte en su reemplazo.
g) El clero.
Al personal que preste servicios en organismos pertenecientes a la Administración
Pública Nacional, y esté regido por los preceptos de la Ley de Contrato de Trabajo
Nº 20.744 (t.o. 1976), y modificatorias o la que se dicte en su reemplazo, se les
aplicarán las previsiones contenidas en ese régimen normativo.
En los supuestos contemplados en el párrafo anterior y en el inciso f), las partes,
de común acuerdo, podrán insertarse en el régimen de empleo público, a través
de la firma de convenios colectivos de trabajo, tal como lo regula el inciso j) de la
Ley 24.185 y de acuerdo con las disposiciones de dicha norma.

El personal podrá revistar en el régimen de estabilidad, en el régimen de


contrataciones, o como personal de gabinete de las autoridades superiores. La
situación del personal designado con carácter ad honorem será reglamentada por
el Poder Ejecutivo, de conformidad con las características propias de la naturaleza
de su relación.
El régimen de estabilidad comprende al personal que ingrese por los
mecanismos de selección que se establezcan, a cargos pertenecientes al régimen
de carrera cuya financiación será prevista para cada jurisdicción u organismos
descentralizados en la Ley de Presupuesto.
La carrera administrativa básica y las específicas deberán contemplar la aplicación
de criterios que incorporen los principios de transparencia, publicidad y mérito en
los procedimientos de selección para determinar la idoneidad de la función a
cubrir, de la promoción o avance en la carrera basada en la evaluación de la
eficiencia, eficacia, rendimiento laboral y de exigencias de capacitación acorde con
las necesidades de las tareas o funciones a desarrollar, así como la previsión de
sistemas basados en el mérito y la capacidad de los agentes, que motiven la
promoción de los mismos en la carrera.
El régimen de contrataciones de personal por tiempo determinado
comprenderá exclusivamente la prestación de servicios de carácter transitorio o
estacionales, no incluidos en las funciones propias del régimen de carrera, y que
no puedan ser cubiertos por personal de planta permanente.
El personal contratado en esta modalidad no podrá superar en ningún caso el
porcentaje que se establezca en el convenio colectivo de trabajo, el que tendrá
directa vinculación con el número de trabajadores que integren la planta
permanente del organismo.
Dicho personal será equiparado en los niveles y grados de la planta permanente y
percibirá la remuneración de conformidad con la correspondiente al nivel y grado
respectivo.
La Ley de Presupuesto fijará anualmente los porcentajes de las partidas
correspondientes que podrán ser afectados por cada jurisdicción u organismo
descentralizado para la aplicación del referido régimen.
El régimen de prestación de servicios del personal de gabinete de las
autoridades superiores, que será reglamentado por el Poder Ejecutivo, solamente
comprende funciones de asesoramiento, o de asistencia administrativa. El
personal cesará en sus funciones simultáneamente con la autoridad cuyo gabinete
integra y su designación podrá ser cancelada en cualquier momento.
El personal alcanzado por el régimen de estabilidad que resulte afectado
por medidas de reestructuración que comporten la supresión de organismos,
dependencias o de las funciones asignadas a las mismas, con la eliminación de
los respectivos cargos, será reubicado en las condiciones reglamentarias que se
establezcan. A este objeto se garantizará la incorporación del agente afectado
para ocupar cargos vacantes. Asimismo en los convenios colectivos de trabajo se
preverán acciones de reconversión laboral que permitan al agente insertarse en
dichos cargos.
En el supuesto de no concretarse la reubicación, el agente quedará en situación
de disponibilidad.
El período de disponibilidad se asignará según la antigüedad del trabajador, no
pudiendo ser menor a seis (6) meses ni mayor a doce (12) meses.
Si durante el período de disponibilidad se produjeran vacantes en la
Administración Pública Central y Organismos descentralizados, deberá priorizarse
el trabajador que se encuentre en situación de disponibilidad para la cobertura de
dichas vacantes.
Vencido el término de la disponibilidad, sin que haya sido reubicado, o en el caso
que el agente rehusare el ofrecimiento de ocupar un cargo o no existieran
vacantes, se producirá la baja, generándose el derecho a percibir una
indemnización igual a un (1) mes de sueldo por cada año de servicio o fracción
mayor de tres meses, tomando como base la mejor remuneración mensual,
normal y habitual percibida durante el último año o durante el tiempo de prestación
de servicios si éste fuera menor, salvo el mejor derecho que se estableciere en el
Convenio Colectivo de Trabajo y las indemnizaciones especiales que pudieren
regularse por dicha vía.

Las personas vinculadas laboralmente con la Administración Pública


Nacional, según el régimen al que hubieren ingresado, tendrán los siguientes
derechos, de conformidad con las modalidades establecidas en las leyes, en las
normas reglamentarias y, en cuanto corresponda, en los convenios colectivos de
trabajo:
a) Estabilidad.
b) Retribución justa por sus servicios, con más los adicionales que correspondan.
c) Igualdad de oportunidades en la carrera.
d) Capacitación permanente.
e) Libre afiliación sindical y negociación colectiva.
f) Licencias, justificaciones y franquicias.
g) Compensaciones, indemnizaciones y subsidios.
h) Asistencia social para sí y su familia.
i) Interposición de recursos.
j) Jubilación o retiro.
k) Renuncia.
l) Higiene y seguridad en el trabajo.
m) Participación, por intermedio de las organizaciones sindicales, en los
procedimientos de calificaciones y disciplinarios de conformidad con que se
establezca en el Convenio Colectivo Trabajo.
La presente enumeración no tiene carácter taxativo, pudiendo ser ampliada por vía
de la negociación colectiva.
Al personal comprendido en el régimen de contrataciones y en el de gabinete de
las autoridades superiores sólo le alcanzarán los derechos enunciados en los
incisos b), e), f), i), j), k) y l) con salvedades que se establezcan por vía
reglamentaria.
El personal comprendido en régimen de estabilidad tendrá derecho a
conservar el empleo, el nivel y grado de la carrera alcanzado. La estabilidad en la
función, será materia de regulación convencional.
La adquisición de la estabilidad en el empleo se producirá cuando se
cumplimenten las siguientes condiciones:
a) Acredite condiciones de idoneidad a través de las evaluaciones periódicas de
desempeño, capacitación y del cumplimiento de las metas objetivos establecidos
para la gestión durante transcurso de un período de prueba de doce (12) meses
de prestación de servicios efectivos, como de la aprobación de las actividades de
formación profesional que se establezcan.
b) La obtención del certificado definitivo de aptitud psicofísica para el cargo.
c) La ratificación de la designación mediante acto expreso emanado de la
autoridad competente con facultades para efectuar designaciones, vencimiento del
plazo establecido en el inciso a).
Transcurridos treinta (30) días de vencido el plazo previsto en el inciso citado sin
que la administración dicte el acto administrativo pertinente, designación se
considerará efectuada, adquiriendo el agente el derecho a la estabilidad.
Durante el período en que el agente no goce estabilidad, su designación podrá ser
cancelada.
El personal que goce de estabilidad la retendrá cuando fuera designado para
cumplir funciones sin dicha garantía.
No será considerado como ingresante el agente que cambie su situación de
revista presupuestaria, sin que hubiera mediado interrupción de relación de
empleo público dentro del ámbito presente régimen.
La estabilidad en el empleo cesa únicamente cuando se configura alguna de las
causales previstas en la presente ley.
El personal tiene derecho igualdad de oportunidades en el desarrollo de
carrera administrativa, a través de los mecanismos que se determinen. Las
promociones a cargos vacantes sólo procederán mediante sistemas de selección
de antecedentes, méritos y aptitudes. El Convenio Colectivo de Trabajo deberá
prever los mecanismos de participación y de control que permitan a las
asociaciones sindicales verificar el cumplimiento de los criterios indicados.
El régimen de licencias, justificaciones y franquicias será materia de
regulación en el Convenio Colectivo de Trabajo, que contemplará las
características propias de la función pública, y de los diferentes organismos.
Hasta tanto se firmen los convenios colectivos de trabajo, se mantiene vigente el
régimen rige actualmente para el sector público.
El personal podrá ser intimado a iniciar los trámites jubilatorios cuando
reúna requisitos exigidos para obtener la jubilación ordinaria, autorizándolos a que
continúen en la prestación de sus servicios por el período de un año partir de la
intimación respectiva.
Igual previsión regirá para el personal solicitare voluntariamente su jubilación o
retiro.
El personal que goza de jubilación o retiro no tiene derecho a la estabilidad.
La designación podrá ser cancelada en cualquier momento, por razones de
oportunidad, mérito o conveniencia. En ese supuesto el agente tendrá derecho al
pago de una indemnización que se calculará de conformidad con lo normado en el
artículo 11 de la presente ley, computándose a los fines del cálculo de la
antigüedad, el último período trabajado en la administración.
La renuncia es el derecho a concluir la relación de empleo produciéndose la
baja automática del agente a los treinta (30) días corridos de su presentación, si
con anterioridad no hubiera sido aceptada por autoridad competente.
La aceptación de la renuncia podrá ser dejada en suspenso por un término no
mayor de ciento ochenta (180) días corridos si al momento de presentar la
renuncia se encontrara involucrado en una investigación sumarial.

Los agentes tienen los siguientes deberes, sin perjuicio de los que en
función de las particularidades de la actividad desempeñada, se establezcan en
las convenciones colectivas de trabajo:
a) Prestar el servicio personalmente, encuadrando su cumplimiento en principios
de eficiencia, eficacia y rendimiento laboral, en las condiciones y modalidades que
se determinen.
b) Observar las normas legales y reglamentarias y conducirse con colaboración,
respeto y cortesía en sus relaciones con el público y con el resto del personal.
c) Responder por la eficacia, rendimiento de la gestión y del personal del área a su
cargo.
d) Respetar y hacer cumplir, dentro del marco de competencia de su función, el
sistema jurídico vigente.
e) Obedecer toda orden emanada del superior jerárquico competente, que reúna
las formalidades del caso y tenga por objeto la realización de actos de servicio
compatibles con la función del agente.
f) Observar el deber de fidelidad que se derive de la índole de las tareas que le
fueron asignadas y guardar la discreción correspondiente o la reserva absoluta, en
su caso, de todo asunto del servicio que así lo requiera, en función de su
naturaleza o de instrucciones específicas, con independencia de lo que
establezcan las disposiciones vigentes en materia de secreto o reserva
administrativa.
g) Declarar bajo juramento su situación patrimonial y modificaciones ulteriores con
los alcances que determine la reglamentación.
h) Llevar a conocimiento de la superioridad todo acto, omisión o procedimiento
que causare o pudiere causar perjuicio al Estado, configurar delito, o resultar una
aplicación ineficiente de los recursos públicos. Cuando el acto, omisión o
procedimiento involucrase a sus superiores inmediatos podrá hacerlo conocer
directamente a la Sindicatura General de la Nación, Fiscalía Nacional de
Investigaciones Administrativas y/o a la Auditoría General de la Nación.
i) Concurrir a la citación por la instrucción de un sumario, cuando se lo requiera en
calidad de testigo.
j) Someterse a examen psicofísico en la forma que determine la reglamentación.
k) Excusarse de intervenir en toda actuación que pueda originar interpretaciones
de parcialidad.
l) Velar por el cuidado y la conservación de los bienes que integran el patrimonio
del Estado y de los terceros que específicamente se pongan bajo su custodia.
m) Seguir la vía jerárquica correspondiente en las peticiones y tramitaciones
realizadas.
n) Encuadrarse en las disposiciones legales y reglamentarias sobre
incompatibilidad y acumulación de cargos.

El personal queda sujeto a las siguientes prohibiciones, sin perjuicio de las


que en función de las particularidades de la actividad desempeñada se
establezcan en las convenciones colectivas de trabajo:
a) Patrocinar trámites o gestiones administrativas referentes a asuntos de terceros
que se vinculen con sus funciones.
b) Dirigir, administrar, asesorar, patrocinar, representar o prestar servicio
remunerados o no, personas de existencia visible o jurídica que gestionen o
exploten concesiones o privilegios de administración en el orden nacional,
provincial municipal, o que fueran proveedores o contratistas de las mismas.
c) Recibir directa o indirectamente beneficios originados en contratos, concesiones
o franquicias que celebre u otorgue la administración en orden nacional, provincial
o municipal.
d) Mantener vinculaciones que le signifiquen beneficios u obligaciones con
entidades directamente fiscalizadas por el ministerio, dependencia o entidad en el
que se encuentre prestando servicios.
e) Valerse directa o indirectamente de facultades o prerrogativas inherentes a sus
funciones para fines ajenos a dicha función o para realizar proselitismo o acción
política.
f) Aceptar dádivas, obsequios u otros beneficios u obtener ventajas de cualquier
índole con motivo u ocasión del desempeño de sus funciones.
g) Representar, patrocinar a litigantes o intervenir en gestiones extrajudiciales
contra la Administración Pública Nacional.
h) Desarrollar toda acción u omisión que suponga discriminación por razón de
raza, religión, nacionalidad, opinión, sexo o cualquier otra condición o
circunstancia personal o social.
i) Hacer uso indebido o con fines particulares del patrimonio estatal.

Es incompatible el desempeño de un cargo remunerado en la


Administración Pública Nacional, con el ejercicio de otro de igual carácter en el
orden nacional, provincial o municipal, con excepción de los supuestos que se
determinen por vía reglamentaria, o que se establezca en el Convenio Colectivo
de Trabajo.
REGIMEN DISCIPLINARIO

El personal vinculado por una relación de empleo público regulada por la


presente ley, y que revista en la planta permanente, no podrá ser privado de su
empleo ni ser objeto de medidas disciplinarias, sino por las causas en las
condiciones que expresamente se establecen.
Al personal comprendido en el régimen contrataciones, y de gabinete se le
aplicarán los preceptos del presente capítulo, en las condiciones que establezcan
las respectivas reglamentaciones.
El personal no podrá ser sancionado más de una vez por la misma causa,
debiendo graduarse la sanción en base a la gravedad de la falta cometida, y los
antecedentes del agente.

El personal comprendido en ámbito de aplicación del presente régimen


tiene derecho a que se le garantice el debido proceso adjetivo, en los términos del
artículo 1º inciso f) de la Ley 19.549 o la que la sustituya.

El personal podrá ser objeto de las siguientes medidas disciplinarias:


a) Apercibimiento.
b) Suspensión de hasta treinta (30) días en un año, contados a partir de la primera
suspensión.
c) Cesantía.
d) Exoneración.
La suspensión se hará efectiva sin prestación de servicios ni goce de haberes, en
las normas y términos que se determinen y sin perjuicio de las responsabilidades
penales y civiles que fije la legislación vigente.

Son causas para imponer el apercibimiento o la suspensión hasta 30 días:


a) Incumplimiento reiterado del horario establecido.
b) Inasistencias injustificadas que no exceden de diez (10) días discontinuos en el
lapso de doce meses inmediatos anteriores y siempre que no configuren
abandono de tareas.
c) Incumplimiento de los deberes determinados en el art. 23 de esta ley, salvo que
la gravedad y magnitud de los hechos justifiquen la aplicación de la causal de
cesantía.

Son causales para imponer cesantía:


a) Inasistencias injustificadas que excedan de 10 (diez) días discontinuos, en los
12 (doce) meses inmediatos anteriores.
b) Abandono de servicio, el cual se considerará consumado cuando el agente
registrare más de cinco (5) inasistencias continuas sin causa que lo justifique y
fuera intimado previamente en forma fehaciente a retomar sus tareas.
c) Infracciones reiteradas en el cumplimiento de sus tareas, que hayan dado lugar
a treinta (30) días de suspensión en los doce meses anteriores.
d) Concurso civil o quiebra no causal, salvo casos debidamente justificados por la
autoridad administrativa.
e) Incumplimiento de los deberes establecidos en los artículos 23 y 24 cuando por
la magnitud y gravedad de la falta así correspondiere.
f) Delito doloso no referido a la Administración Pública, cuando por sus
circunstancias afecte el prestigio de la función o del agente.
g) Calificaciones deficientes como resultado de evaluaciones que impliquen
desempeño ineficaz durante tres (3) años consecutivos o cuatro (4) alternados en
los últimos diez (10) años de servicio y haya contado con oportunidades de
capacitación adecuada para el desempeño de las tareas.
En todos los casos podrá considerarse la solicitud de rehabilitación a partir de los
dos (2) años de consentido el acto por el que se dispusiera la cesantía o de
declarada firme la sentencia judicial, en su caso.

Son causales para imponer la exoneración:


a) Sentencia condenatoria firme por delito contra la Administración Pública
Nacional, Provincial o Municipal.
b) Falta grave que perjudique materialmente a la Administración Pública.
c) Pérdida de la ciudadanía.
d) Violación de las prohibiciones previstas en el artículo 24.
e) Imposición como pena principal o accesoria de inhabilitación absoluta o
especial para la función pública.
En todos los casos podrá considerarse la solicitud de rehabilitación a partir de los
cuatro (4) años de consentido el acto por el que se dispusiera la exoneración o de
declarada firme la sentencia judicial, en su caso.
La exoneración conllevará necesariamente la baja en todos los cargos públicos
que ejerciere el agente sancionado.

La substanciación de los sumarios por hechos que puedan configurar


delitos y la imposición de las sanciones pertinentes en el orden administrativo, son
independientes de la causa criminal, excepto en aquellos casos en que de la
sentencia definitiva surja la configuración de una causal más grave que la
sancionada; en tal supuesto se podrá sustituir la medida aplicada por otra de
mayor gravedad.

La aplicación de apercibimiento y suspensión hasta el máximo de cinco (5)


días, no requerirá la instrucción de sumario.
Las suspensiones que excedan de dicho plazo serán aplicadas previa instrucción
de un sumario, salvo que se funden en las causales previstas en los incisos a) y b)
del art. 31.
La cesantía será aplicada previa instrucción de sumario, salvo que medien las
causales previstas en los incisos a), b) y c) del art. 32.

El personal sumariado podrá ser suspendido preventivamente o trasladado


dentro de su zona por la autoridad administrativa competente cuando su
alejamiento sea necesario para el esclarecimiento de los hechos investigados o
cuando su permanencia en funciones fuera evaluada como peligrosa o riesgosa.
Esta decisión deberá ser tomada por la autoridad competente con los debidos
fundamentos y tendrá los efectos de una medida precautoria, no pudiendo
extenderse en ningún caso, durante más de tres (3) meses desde la fecha de
iniciación del sumario. Vencido dicho plazo, si el sumario no hubiera sido
concluido, el trabajador deberá ser reincorporado a sus tareas habituales. Una vez
concluido el sumario, si del mismo no resulta la aplicación de sanciones o las que
se determinen no impliquen la pérdida de los haberes, el trabajador que hubiera
sido afectado por una suspensión preventiva tendrá derecho a que se le abonen
los salarios caídos durante el lapso de vigencia de la misma, o la parte
proporcional de los mismos, según le corresponda.

Los plazos de prescripción para la aplicación de las sanciones


disciplinarias, con las salvedades que determine la reglamentación, se computarán
de la siguiente forma:
a) Causales que dieran lugar a la aplicación de apercibimiento y suspensión: seis
(6) meses.
b) Causales que dieran lugar a la cesantía: un (1) año.
c) Causales que dieran lugar a la exoneración: dos (2) años.
En todos los casos, el plazo se contará a partir del momento de la comisión de la
falta.

Por vía reglamentaria se determinará las autoridades con atribuciones para


aplicar las sanciones a que se refiere este capítulo, como así también el
procedimiento de investigación aplicable. Este procedimiento deberá garantizar el
derecho de defensa en juicio y establecerá plazos perentorios e improrrogables
para resolver los sumarios administrativos, que nunca podrán exceder de seis (6)
meses de cometido el hecho o la conducta imputada.

Contra los actos administrativos que dispongan la aplicación de sanciones


al personal amparado por la estabilidad prevista en este régimen, el agente
afectado podrá optar por impugnarlo por la vía administrativa común y una vez
agotada ésta acudir a sede judicial, o recurrir directamente por ante la Cámara
Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal o por ante las
cámaras federales con asiento en las provincias, según corresponda conforme al
lugar de prestación de servicios del agente. La opción formulada es excluyente e
inhibe la utilización de cualquier otra vía o acción.
El recurso judicial directo sólo podrá fundarse en la ilegitimidad de la sanción, con
expresa indicación de las normas presuntamente violadas o de los vicios que se
atribuyen al sumario instruido.

El recurso judicial directo deberá interponerse ante el Tribunal dentro de los


noventa (90) días de notificada la sanción, debiendo la autoridad administrativa
enviar al Tribunal el expediente con el legajo personal del recurrente, dentro de los
diez (10) días de requerido.
Recibidos los antecedentes, el Tribunal correrá traslado por su orden por diez (10)
días perentorios al recurrente y a la administración.
Vencido este plazo y cumplidas las medidas para mejor proveer que pudiera haber
dispuesto el Tribunal, llamará autos para sentencia, la que se dictará dentro de los
sesenta (60) días. Todos los términos fijados en el presente artículo se
computarán en días hábiles judiciales.

Si la sentencia fuera favorable al recurrente, en caso de ordenar su


reincorporación, la administración deberá habilitar una vacante de igual categoría
a la que revistaba. Este podrá optar por percibir la indemnización prevista en el
artículo 11 renunciando al derecho de reincorporación.

La relación de empleo del agente con la Administración Pública Nacional


concluye por las siguientes causas:
a) Cancelación de la designación del personal sin estabilidad en los términos del
artículo 17.
b) Renuncia aceptada o vencimiento del plazo de conformidad con lo previsto en
el artículo 22.
c) Conclusión o rescisión del contrato en el caso del personal bajo el régimen de
contrataciones.
d) Vencimiento del plazo que le correspondiere de conformidad con lo previsto en
el artículo 11 por reestructuración o disolución de organismos.
e) Razones de salud que lo imposibiliten para el cumplimiento de tareas laborales.
f) Aplicación de sanciones de cesantía o exoneración.
g) Baja por jubilación, retiro o vencimiento del plazo previsto en el artículo 20.
h) Por fallecimiento.

Doctrina: “De la peligrosidad o inutilidad de una teoría general del contrato


administrativo”, Héctor A. Mairal (ED 18/9/98); BIANCHI, Alberto B., Algunas
reflexiones críticas sobre la peligrosidad o inutilidad de una teoría general del
contrato administrativo (Una perspectiva general desde el derecho administrativo
de los Estados Unidos), en Revista Jurídica El Derecho.