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COLECCIÓN FREUD oLACAN

Dirigida por Roberto Harari Paul-Laurent Assoun

EL PERJUICIO
Y EL IDEAL
Hacia una clínica social
del trauma

Ediciones Nueva Visión


Buenos Aires

11L----------------------------------------------.JIJiiiLLIII LiiiJJlJ...I_,I_.(j_..LU_l_lj_l_!._l_ljjj_Ul_Ujj_UiJJjjjjjjjjjjjJJjjjjjjjjjjjjjjjjjJILiliiiJJ]IIiilLLIIIIIILLIIILILJIIIIILLIIIILLIILILLILLII¡LILILILLLLLILILLIIIJ
Introducción
159.964.2 Assoun, Paui-Laurent
ASS El perjuicio y el ideal - 11 ed. - Buenos Aires:
EL SUJETO DEL PERJUICIO:
Nueva Visión, 2001 TRAUMA IDEALIZADO
240 p.; 19x13 cm.

Traducción de Paula Mahler ¿Qué te han hecho, a ti, pobre niño? 1

ISBN 950-602-429-4
1Título - 1. Psicología Social

Título del original en francés:


Le préjudice et l'idéal. Pour une clinique social du trauma La pregunta de Goethe nos ubica en el centro mismo de lo cuestionado
© Ed Anthrophos, 1999 por el psicoanálisis, de lo que querríamos hacernos eco aquí, como lo
que, al retornar, lo interroga: alusión a un cierto perjuicio de origen
-en forma de exclamación a la patética perplejidad-, que se supone
inflige a un niño -pues siempre se trata de un niño, hasta en las
formas más "adultas" de daños inconscientes-, un "otro" enigmático,
causa putativa de esta "adulteración".
Quizás el creador del psicoanálisis, alimentado por el texto de
Goethe, como en una reminiscencia, se haya recordado a sí mismo, en
un momento decisivo -probablemente el que toma acto del mismo
nacimiento del psicoanálisis-. 2 Esto nos dice que hoy es preciso un
redescubrimiento de este origen, cuando la figura del perjuicio está
en el cenit de la "enfermedad de la civilización".
Este libro se publica en el marco del Programa Ayuda a la Edición En efecto, se trata de designarla como la pregunta simultáneamen-
Victoria Ocampo del Ministerio de Asuntos Extranjeros de Francia te más actual-porque algo del síntoma colectivo adquiere significado
y el Servicio Cultural de la Embajada de Francia en la Argentina. aquí y ahora- y la menos nueva -ya que da cuenta del centro mismo,
traumático, de lo originario infantil-. Cuestión de "época", en la
Toda reproducción total o parcial de esta obra por cualquier sistema medida en que cada época le da su estilo -radicalmente singular- a
-incluyendo el fotocopiado- que no haya sido expresamente autori- este problema atemporal.
zada por el editor constitu-ye una infracción a los derechos del autor Lo que la práctica clínica muestra y encuentra en lo cotidiano de la
y será reprimida con penas de hasta seis años de prisión (artículo. 62 enfermedad es este avance de un cierto sentimiento de perjuicio,
de la ley 11.723 y artículo 172 del Código Penal). configurado en el malestar de sus formas sociales singulares. Esta
referencia a los "perjuicios" en su materialidad organiza una posición
© 2001 por Ediciones Nueva Visión SAIC, Tucumán 3748, (1189) 1
Goethe, Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister.
Buenos Aires, República Argentina. Queda hecho el depósito que 2
Carta a Fliess del22 de diciembre de 1897, citada por Jeffrey Moussa'ieff
marca la ley 11.723. Impreso en la Argentina 1 Printed in Argentina Masson, Le Réel escamoté, Aubier, 1984, p. 132.

5
subjetiva que podemos denominar perjudicial: oímos que el sujeto WAS = qué, objeto del trauma perjudicial
organiza su habla y su acción alrededor de esta convicción de un HATMAN = te han, acto que perjudica al sujeto anónimo
perjuicio cuya eventual reparación exige -con formas más virulentas DIR =a ti, sujeto destinatario de la demanda y objeto
o de modos más discretos-, pero que, sobre todo, organiza su estilo de del perjuicio: por lo tanto, sujeto-objeto
vida (inconsciente) y su estar-en-el mundo y la relación con los demás. ARMESKIND =pobre niño, calificación del sujeto del incali-
Un sujeto que tiene de qué quejarse, por supuesto, pero que no sabe ficable perjuicio, objeto de compasión nom-
cuál es el tema del objeto de su queja. Aquí interviene la posición del brado por su perjuicio (colocado, por reforza-
inconsciente, en el nexo entre la clínica y lo social. miento, en aposición de esta segunda perso-
Pues el hecho es indisolublemente colectivo -perjuicio "generaliza- na interpelada)
do", de alguna manera- y está articulado con la posición singular de GETAN =hecho, acción -perjudicial- del Otro, que se
los sujetos, uno por uno. Por consiguiente, parece pertinente y inscribe como "pasión" de la "víctima".
fecundo retomar la actualidad del malestar de la civilización a través
del tema del perjuicio, a través de ese "pliegue" del sujeto del malestar De esta manera, detrás de la expresión en su opresiva concisión, se
-en tanto viene a generar sus modos de idealización (mórbidos) y dibuja una impactante ecuación de la cuestión del perjuicio origina-
cuestionar el ideal-de-civilización (Kulturideal), 3 lo que hace de él un rio y, con la densidad del verbo de Goethe, que Freud amaba, vuelve
factor de verdad. a su memoria, como eco de la pregunta sobre sí mismo, la pregunta
sobre el sujeto de la "escena originaria".
Por otra parte, no es indiferente que en este pasaje de los Años ... ,
La ecuación traumática el sujeto de la interpelación sea impreciso: ¿es la misma interesada a
o la "pregunta de Mignon" la que se interpela, en ese momento de lamento que el autor pone en
su boca? ¿O es el autor quien interroga y, en este caso, a quién se
Cuando Freud percibe un cierto eco del trauma originario en el dirige, más allá de ella, sino al lector al que se le pide que sea testigo
sufrimiento neurótico, le escribe a su amigo Fliess lo que Goethe de este enigma? Ejemplo paradigmático de "polifonía" en el sentido
había puesto en boca del personaje Mignon, en los Años de aprendi- bajtiniano, en la que es indiscernible el sujeto que habla en el texto.
zaje de Wilhelm Meister. Esta "polifonía" tiene más de un referente: el que habla o al que se
Tomemos esta expresión, -esos versos extraídos de la Balada de habla es justamente el sujeto del perjuicio, colocado en posición de
Mignon- en su letra, para comprender por qué puede servir de oráculo ciego, que se plantea como otro testigo. En efecto, él solo podría
epígrafe para nuestra cuestión -estructural- que quiere volver a decirlo pero, ¿puede hacerlo, en cuanto es denominado y designado
lanzar de la manera más aguda la coyuntura (de un cierto malestar por su "siniestro"? La fórmula de Goethe echa mano de una cierta
de estructura). Un espectrograma de la expresión muestra la proble- captación melancólica del sujeto en su malestar.
mática a la que la pregunta de Mignon, la heroína miserable, da su Ahora bien, éste es el hecho decisivo: con este auto-cuestionamien-
valor de verdad con todo su pathos. to -"heterológico"-, Freud, confrontado con el reverso de la seducción
El centro de gravedad de la exclamación interrogativa está en el fantasmática, propone hacer "una nueva divisa".
"qué": "¿qué te hicieron?" En ese objeto del perjuicio está condep.sado
el nudo de preguntas solidarias: ¿quién te hizo?, ¿cómo?, ¿por qué? Por
un efecto de aspiradora nos vemos remitidos al punto oscuro del Un trauma llamado Mignon
trauma, exorbitante real y enigmático.
En efecto, Freud inscribe en un momento decisivo, en el frontispicio
del psicoanálisis, este verso de la saga de Mignon. Decisión de erigir
3 P.-L. Assoun, Freud et le8 sciences sociales. Psychanalyse et théorie de la
como "divisa" (Motto), como bautismo del psicoanálisis, para re-
culture, Armand Colin, 1993, p. 124. dirigirlo a aquellos de los que la recibe -y, por consiguiente, a todos

6 7
los analistas- es decir, los sujetos de la escena originaria: ¡esa ciudad Surge de manera inesperada en medio de la evocación idílica y
siniestra cuyo príncipe es un niño! sensual de la Italia natal, por la que sueña incurablemente y que no
¿Quién es Mignon, la heroína epónima del complejo que intenta- sabemos si pudo conocer. En todo caso, se trata de ese lugar de placer
mos circunscribir? originario del que ha sido frustrada para siempre.
Es el personaje con el que se encuentra Wilhelm Meister durante El incipit de esta balada es el verso célebre en el que vibra el mítico
sus peregrinaciones. A pesar de su nombre, es una "nena", lo que Heimat:
podemos llamar "niño-nena". Es significativo que Goethe haya duda-
do del sexo de su personaje, porque cuando lo fm:ja habla de "él" o de ¿Conoces el país en el que florecen los limoneros?
"ella" -como una madre que ignora el sexo del niño por nacer-. De hecho,
todo sucede como si Goethe presintiera como un elemento esencial en Sobre el fondo "azul" de este paisaje lujurioso, de la casa acogedora
la naturaleza de "Mignon" una vacilación de la sexuación, como si el a la que el enamorado querría llevar a su bienamada -soñando con la
trauma que ella encarna debiera conjugarse con lo "neutro". Mignon dulzura de vivir juntos allí-, surge, como una mancha, la evocación de
-que finalmente será una nena- es primero, "el pobre niño", sacado de esta irrecusable miseria, esa "sombra" en el sol:
su patria -esa Italia que para Goethe es el lugar del deseo feliz-, raptado
y maltratado, y al que se le impone, con el exilio, la desposesión, Y las estatuas de mármol se levantan y me miran.
irreversible y dolorosa, de sí mismo. Objeto de malos tratos tanto más ¿Qué te han hecho, a ti, pobre niño?
impresionantes cuanto que dejan de evocarse -como algo "peor" que es
indecente enunciar- y que, después, muere de nostalgia. Éste es el trauma originario: el lugar oscuro de un "error" y de un
Mignon es la "criatura" (das Geschopf), "el niño" (das Kind) -pa- perjuicio que ponen una mancha en la belleza del mundo, lo que
labras de género neutro, traducción de un efecto de estructura que inscribe la sombra de la infelicidad en el cuadro festivo de la felicidad.
vamos a tratar de discernir-. Lo más preciso que podemos decir es Pasado inolvidable que viene a estropear las promesas de felicidad, do-
que su desamparo -físico y moral- permite transparentar un trauma bladillo de "noche" en pleno mediodía.
oscuro -que provoca una compasión fascinada en el que se propone Hay que señalar que las efigies de la Cultura -los monumentos de
ser su salvador, ese prototipo de la "novela de formación" (Bildungs- mármol que hacen al esplendor de Italia, al lado de los limoneros-
roman) que es el viajero Wilhelm Meister-. toman la palabra para hacer la pregunta. Esta pregunta viene del
La que traiciona su significación es la "sombra" del trauma de Otro marmóreo -según una bella intuición de Goethe- que Mignon
origen sobre su persona. N o sólo Mignon presenta la imagen de la cree entender que le recuerda con compasión su infelicidad, que
traumatizada, sino que da su nombre de bautismo a un trauma que explota sobre la felicidad del Origen. Del otro proviene el lamento:
encarna en su persona y en su vida desafortunada. Esto no impide "¡Pobre de mí!".
que Wilhelm Meister sea objeto de una seducción y el "tropismo" de Clavada en el centro de esta balada surge "la idea negra" como lo
una felicidad a recuperar. Embelesada, ella tiene el carácter "encan- que estropea la felicidad, en presencia de lo ideal. La imagen de mármol
tador" de la traumatizada -lo que se confirma en una "elección de sugiere que la pérdida del objeto está idealizada. Goethe no se equivocó
objeto particular" cuya existencia se comprueba-. Encanto trastorna- al hacer de Mignon el emblema de la poesía del duelo (de sí).
do, entre la santidad y la anorexia, de las jóvenes traumatizadas por
los hombres hasta la "oblación" un poco obsesiva -fila que va, sin
dudas, de Mignon hasta Lol V. Stein-...4 Del "trauma mignon" a la pregunta freudiana
La cita de Freud, epígrafe de nuestra problemática, aparece en la
"balada" que abre el libro III de los Años ... 5 ¿Por qué Goethe bautizó Mignon 6 a este ser definido por su infelici-
dad? Mignon, adjetivo nominalizado que evoca la ternura frente a
4
Marguerite Duras, Le ravissement de Lol V. Stein, 1964.
5
Goethe, Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister. 6
En francés, mignon, es un adjetivo que significa bonito, lindo. [N. de la T.]

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1
alguna linda preciosidad -que, por otra parte, enseguida reprime el mente a su testimonio, el gesto originario de Freud consiste en dejarse
sentido original de la palabra, ya que "bonito" sirve para designar a aprehender por la pregunta de Mignon, que repercute en sus "histé-
un "mendigo"-. ¿Por qué dotó de una encarnación tan linda al ser ricas", un(a) por un(a): "¿y a ti, qué te han hecho, como niño?", sin
traumático? ¿Qué vienen a hacer aquí el amaneramiento y la afecta- Pliminar la interrogación por medio de la compasión ni de la fascina-
ción de una atracción, para cubrir con ellos los despojos del ser ción, dejando, sin embargo, "impresionar". Esto lo compromete a
desheredado? ¿Qué puede tener de "bonito" ese cuerpo frágil e atravesar la línea de la posición subjetiva del trauma para extraer su
hipersensible, atravesado de espasmos y repugnante en su género, ya más allá, es decir, el espacio de la verdadera pregunta: "¿qué vas a
que está marcado por malos tratos originarios? ¿Hay que compren- hacer, tú, con lo que te han hecho?" ... para no reducirte más a ese rol
der que la joven damnificada sigue siendo "bonita" a pesar del daño, de "pobre niño" en el que suponemos que "el otro" -aunque más no sea
o que saca de ese daño una "preciosidad" particular? el padre- te ha puesto, con el que, para peor, te identificas?
De hecho, el efecto de contraste entre significado y significante Gesto decisivo por el cual el creador del psicoanálisis acepta dejar
contribuye misteriosamente a conferirle al personaje su alcance que ese perjuicio del sujeto le pregunte y, al mismo tiempo, le exija
emblemático -al punto que Goethe confesó que escribió toda la novela cuentas sobre su propia postura.
para introducirla a ella, que parecería no ser otra cosa que una silueta Momento trágico que abre la dialéctica de una posible libertad -pa-
de encuentro del héroe-viajero-. Mignon es el niño inocente, "gracioso ra usar una gran palabra necesaria aquí, ya que forma una pareja con
como un corazón", pero damnificado. Manera de subrayar que el ser la "necesidad"-.
asesinado conserva, más allá del horror del tratamiento de que fue
objeto, ese carácter "bonito" de la infancia que resiste. No podríamos
decirle "bonita". Lo que pasa es que en ella se encarna el trauma El perjuicio y su ideal
llamado "Mignon".
En el texto de Goethe y en la actitud de Wilhelm Meister, Mignon Pero esto supone aprehender el vínculo entre la problemática del
detenta el encanto turbio del trauma: lugar del perjuicio innombra- perjuicio y la del ideal, pues la línea de resistencia es la de la
ble, también índice de un ideal. Allí se hace la pregunta de la (auto)idealización del perjuicio.
"recepción" del perjuicio del otro: ¿qué quiere Wilhelm Meister de En apariencia existe una oposición radical entre las dos nociones. ·
Mignon, qué espera de ella, qué pretende darle? Sin duda, emociona- El per:juicio dice la falta, el daño, el "dolo", es decir, el sentimiento vivo
do por su desamparo, ayudarla, asegurarle su tierna compasión a la en el sujeto de una "privación", como consecuencia de un mal que se
que llama "mi hijo". Hijo adoptivo de su deseo que, marcado por el le hizo; el ideal apunta hacia un objeto de los más preciosos, verdadero
estigma del pasado, significa una promesa de "retorno" hacia ese país "generador" narcisista que dinamiza la existencia delsujeto. Tensión
perdido. Prueba de que el ser que simboliza el trauma señala un cierto radical de la des-completud y de la completud.
objeto de la pé1·dida de la que, exilado, sostiene y mantiene el placer ... Pero si miramos bien, precisamente, el ideal designa la falta que
para el otro. La indigencia de Mignon parece destinada a proporcio- viene a suplir (lo que traiciona el trabajo del ideal, siempre activo
narle al viajero la energía para seguir su ruta, para realizar su deseo, para ensalzar un objeto que sostiene la búsqueda, precisamente de
en tanto que ella morirá de nostalgia sin tocar la tierra prometida. , faltar). En cuanto al perjuicio, si se confronta con la des-completud,
Esto proporciona el alcance del pensamiento goethiano de Freud, va a la caza de cualquier cosa que parezca llena. La subjetividad
en ese período de "equinoccio" de la escena originaria, 7 en la que se perjudicada encuentra en su propia falta la posibilidad de (re)ganar
interroga sobre la ligazón entre realidad y fantasía y actualiza lo real la fuerza de su propia fundación.
traumático de lo infantil. Nos acercamos al lugar que hay que extraer y explorar: interfase
Lejos de denegar la realidad del trauma, 8 ni de acceder inmediata- entre la "depresión perjudicial" y la "exaltación mental" del objeto. En
su punto extremo, el efecto subjetivo del perjuicio es ensalzar el ideal.
'Véase, P.-L. Assoun, Psychanalyse, PUF, 1997, pp. 121 y ss. Lo sentimos en las Cruzadas redentoras, cuando los desarrapados
8
Véase nuestra obra, L'Entendement fi·eudien. Lagos et Ananhe, Gallimard, adquieren vocación mítica.
1984.

10 11
Más allá de alguna psicología de la "sobrecompensación", sistema- Esta expresión está escrita, de alguna manera, en "discurso indi-
tizada por Adler, 9 tenemos que pensar en esta posición: un sujeto que n•cto", que se utiliza cuando se refiere literalmente la sustancia de lo
basa su ideal en su perjuicio y que encuentra en su falta-de-ser el que un locutor dijo. En él encontramos el "razonamiento perjudicial":
principio de su propio cierre. r·t!ferencia a antiguas pruebas y a una privación (Entbehrung) de
Figura de dos caras (clínica y social) que puede ser caracterizada origen que justifica negarse a dar consentimiento a nuevos renuncia-
como "superlativización" de la miseria. mientos -aunque más no sea para obtener, en un determinado plazo,
una "ganancia" personal en cuanto a la "capacidad para actuar y para
disfrutar"-, pero, más allá, a la Ley de la Necesidad (Notwendigkeit),
El "síndrome de excepcionalidad" válida para todos y para cada uno -pero, justamente, para esas
"personas particulares" (einzelne Personen)-.
¿Cómo pasa el sujeto perjudicado del pensamiento de su falta a su En resumen, estos sujetos tienen el sentimiento de haber "ya dado"
idealización? Esto es lo que podemos denominar "posición de excep- <~, inclusive, "más a menudo de lo que correspondía" y a quién, en el
ción". fimdo, si no a ese Otro que los desangró y del que, sin duda, tendrán
En el centro de la situación analítica esta figura es descripta por "su religión". Éste es el fundamento del rechazo a dar un paso de más
Freud, quien sugiere el valor de este "tipo de carácter". 10 en el camino del análisis, en la lógica de las concesiones, pero también
El "carácter" se revela por medio de una actitud sintomática que del reconocimiento. Y se erige la pretensión de reivindicación (Ans-
surge durante el trabajo analítico. Se trata del momento en que al- pruch) de verse exceptuados de las obligaciones de esta ley imposible
gunos pacientes se irritan por las exigencias de renunciamiento para el "común de los mortales".
parcial a una satisfacción, que el tratamiento exige: "Si se les pide a Por lo tanto, esta especie de "avance" sobre el daño, por medio del
los enfermos un renunciamiento provisorio a cualquier tipo de satis- perjuicio de origen, abre un "crédito" -simbólico- para el sujeto que,
facción de placer, o un sacrificio, una disponibilidad para aceptar a partir de ese momento, plantea a todos los otros, actuales y futuros,
durante un tiempo un sufrimiento (Leiden) con la meta de un fin como potenciales deudores: "Nadie tiene nada más que pedirme, que
mejor o, aunque más no sea, la decisión de someterse a una necesidad exigirme, dado lo que (ellos) -el Otro- me hicieron". Entonces puede
válida para todos, nos enfrentamos a ciertas personas (einzelne argüir una cláusula de excepción, de legítima excepción.
Personen) que se irritan ante este tipo de demanda con una motiva- Comprendemos que esta actitud implica mecánicamente, de algu-
ción particular". 11 Éste es, por lo tanto, el hecho, el "incidente", y éste na manera, un aplanamiento del trabajo en curso, pues el sujeto se ve
es el discurso que lo motiva, ya que el sujeto perjudicado sostiene, más enquistado en una posición de origen, inexpugnable. Pero (y esto es
o menos, este discurso: lo que nos interesa) lo que surge en el dispositivo analítico es lo que
organiza un verdadero estilo de vida. Inclusive, es el análisis el
"Dicen que resistieron bastante y que se sintieron bastante privados, que hace surgir el síntoma social.
que tienen derecho a la dispensa de nuevas exigencias y que no se
someten más a una necesidad no amistosa, pues serían excepciones
(Ausnahmen) y entienden también que siguen siéndolo." (Subrayado
nuestro.) La excepción

Lo que Freud muestra aquí, en un texto decisivo, es lo que Existe la resistencia de carácter, pero no basta con darse cuenta de
bautizamos como "síndrome de excepcionalidad". que estos sujetos son reacios al análisis: más bien, es necesario
comprender por qué lo que se revela en el análisis, precisamente, de
9
Véase, Psychanalyse, op. cit., pp. 254 y ss. manera electiva, es un sujeto que nada contra la corriente. El
10
Quelques types de caracteres tirés du travail psychanalytique, 11, "Les "malestar de la civilización", en este momento preciso, viene a visitar
exceptions". al análisis o, para decirlo de otra manera, el analista está en posición
11
"Les exceptions", op. cit, G. W., X, p. 366.
de efectuar un sondeo en el "malestar de la civilización". Esos sujetos

12 13
reacios a la lógica del intercambio analítico son los mismos que
manifiestan en la atmósfera colectiva esa "maneJ;"a de ser". clínico, según una estrategia fundamental que explicamos en otra
Pero aparece una pregunta mayor: ¿contra qué chocan estos obra. 12
sujetos "chocados"? Es esencial no convertirlos en una clase aparte, En efecto, Richard Glocester entra en la escena del texto freudiano
como sostiene la teoría de los borderline, cuyo aparente parentesco t~n el lugar en el que podríamos haber esperado ejemplos clínicos "de

con las "excepciones" está comprobado. carne y hueso". Lo que pasa es que este personaje muestra ser, en
Freud se cuida de recordar que el psicoanálisis también es reacio acto(s), un portavoz de esta condición de reivindicación que tiene
a cierta lógica del sacrificio: cuando se requiere que los pacientes como fondo el perjuicio. Lo que lo caracteriza es ese "carácter" de la
"renuncien", no es de manera incondicional y, de ningún modo, sine "reivindicación de excepción" (Ausnahmeanspruch), correlativa con
die. N o se trata de renunciar a "todo placer". Ya conocemos los efectos la "desventaja" (Benachteiligung) congénita. Este personaje poco
perversos del "sacrificio" en la economía neurótica. Esto no quiere atractivo y patibulario, cuyos actos cínicos llenan la acción dramática
(a tal punto que se dudó de que el autor de Hamlet hubiese podido ser
decir que no exista análisis sin la confrontación con eso "que hay que
perder". Condición sine qua non para anular esa "vida de placer" el autor de un drama tan grandguiñolesco, que culmina con un
inconsciente mórbida que pone al sujeto a esperar su estancamiento. infanticidio en escena), dispuesto a todo y que hace de todo para llevar
Por lo tanto, hay que creer que estos sujetos dieron demasiado -o, a cabo sus sangrientas ambiciones, en cierta medida, se ve promovido
como dicen ellos, "los otros" tomaron demasiado de ellos- para por Freud, de acuerdo con los indicios del inconsciente, a "santo
tener todavía algo ... que perder. Éste es un "agarrotamiento" patrón" de los "perjudicados".
mayor, que refiere al síntoma en el análisis y que revela -en Pues este hombre, primero, tiene de qué quejarse: imagen de la
espejo- el síntoma social. Los sujetos van por el mundo con esta desgracia, empieza por tomar la palabra para quejarse y hacerle oír
"reivindicación" (Anspruch) que configura su ser-en-el-otro. al espectador un terrible "discurso-programa" de destrucción y un
Por otra parte, hay que recordar que todo el mundo tiene una autorretrato justificativo. Allí exhibe su "deformidad" (Missgestalt).
tendencia a "considerarse una excepción" y "reivindicar privilegios El "monstruo" se "muestra": "Vean, dice, cómo me ha hecho 'la
en relación con los otros". Hablar de excepción es hablar del sujeto naturaleza', o más bien 'contrahecho"': "deformado" (entstellt), olvida-
-que se cree -crónicamente- "excepcional"-. Lo que se designa aquí do (verwahrlost), en resumen, "mal terminado" y "mal amado" (en
es, más allá de esta disposición, una figura que configura su ser en contraste con los queridos hijos de la naturaleza, favoritos de los
un cierto trauma de origen, contemporáneo de sus "destinos de vida dioses, admirados por los hombres y amados por las mujeres).
(Lebensschicksalen) precoces". En relación con el drama, la cuestión determinante para Freud es
La figura en cuestión se anuda a partir de un elemento doble: golpe la del afecto del espectador: por lo tanto, hay que plantear la misma
de suerte y sentimiento de inocencia: "Sus neurosis estaban ligadas pregunta para Ricardo III y paraEdipo de Sófocles: ¿en qué consiste
a un acontecimiento o a un sufrimiento de los primeros tiempos de la y cuál es el origen del efecto que produce? Ahora bien, aquí nos
infancia, del que se sabían inocentes y al que podían considerar como encontramos con una paradoja: ese ser eminentemente peligroso e
una desventaja injustificada de su persona" (subrayado por nosotros). inquietante, tan cercano a la abyección, por las palabras que el propio
poeta pone en su boca, el Dichter Shakespeare, se beneficia con una
simpatía difusa e inconfesable por parte del espectador. Algo del
Ricardo lll o el "perjuicio monstruo" espectador adhiere a ese razonamiento que se repite en él como eco
de ese sentimiento íntimo de perjuicio, que está adormecido, de
Si hubiese que buscar un "patrón" (en el sentido en que la palabra alguna manera, en todo mortal.
figura en la expresión "santo patrón", aunque el patronazgo en Incluso antes del crimen, en Ricardo está la "discapacidad". Lo que
cuestión no tenga, como veremos, olor de santidad), lo encontraría-
12
mos en la figura shakesperiana de Ricardo III. Esto es, en todo caso, P.-L. Assoun, Littérature et psychanalyse. Freud et la création littéraire,
Ellipses Edition Marketing, 1995, cap. VIII, "Richard III ou 'l'effet monstre':
lo que sugiere Freud cuando toma el texto literario como indicador spectacle et narcissisme", pp. 93-94.

14
15
en sustancia dice -al que quiera escucharlo- es que él, que no tiene tructiva sangrienta: una vez que ha sido decretada la denegación de
el amor de las mujeres, ni la consideración de los hombres, ni los .i usticia, el "actuar" no se detendrá-. El dios vengador del Perjuicio es
bienes del mundo, no tiene otro remedio -hay que ponerse en su d Moloch que exige sin cesar nuevas víctimas: hasta los "hijos de
lugar- que el siguiente: hacer con ese perjuicio, hacer algo de ese Eduardo", esos corderos cuya inocencia inmolada simbolizará la
perjuicio. Ese "algo" será lo peor. El desgraciado se queja del Otro que inocencia del crimen. Temible escalada que entrega a los niños,
lo desfavoreció y lo dejó contrahecho, y alega, como un derecho, la víctimas puras, a Moloch suscitado para realizar la venganza del
indemnización ... a través del crimen. perjuicio originario.

El "derecho de excepción" El niño del perjuicio


o el perjuicio imprescriptible
Si una cara del perjuicio muestra al criminal, la otra muestra a la
Escuchémoslo. ¿Qué dice? "La naturaleza cometió una fuerte injusti- víctima. Al respecto, Dostoievsky hace lo mismo que Shakespeare. En
cia contra mí. .. La vida me debe una indemnización que yo me la gran tirada de Iván Karamasov, precursor de la parábola del Gran
procuraré." 13 ¿Y cómo? "Yo mismo debo cometer la injusticia porque Inquisidor, encontramos la referencia al sufrimiento del hijo como
se me hizo una injusticia." paradigma del sufrimiento humano. "Quería hablar de los sufrimien-
Lo vemos con este esquema: el sujeto (no) confía (más que) en sí tos de la humanidad en general, pero es mejor limitarse a los
mismo para tomar las medidas que se imponen, para forzar el destino sufrimientos de los niños." 14 Pero esto es porque el sufrimiento del
en otro sentido -con el fondo, hay que señalarlo, de un profundo niño es el paradigma del sufrimiento humano, como si Dostoievsky
sentimiento "de destino"-. Como un desafío casi literal a las palabras adivinara que el que sufre es remitido a su infancia como al perjuicio
socráticas que sostienen que "es preferible sufrir la injusticia que originario.
cometerla", basa su derecho a cometer la injusticia en la creencia en En su metafísica, Dostoievsky hace del sufrimiento infligido al
lo Injusto -Unrecht, la equivocación que se le infligió basa el derecho niño inocente el prototipo del mal. Esa imagen desastrosa de la
imprescriptible de excepción-. Seguimos dentro de la lógica del víctima, que no tiene nada que ver con la crueldad que la alcanza, se
Derecho, pero con la huella de su investidura, en conformidad con enfrenta a una pérdida que no puede decirse.
el aspecto perverso: en nombre del Un-Recht, de la "denegación de Pero el mismo criminal basa su transgresión en una convicción de
justicia" del Otro, el sujeto basa sus derechos en el acto transgresor. inocencia ontológica combinada con un "dolo" histórico, falta que le
Lo que Freud encontrará en su práctica clínica, y el clínico del hizo el Otro.
malestar actual sin dificultades, son pequeños Ricardo III.
Notemos que esta deformidad y esta injusticia están imputadas a
la Naturaleza, a una figura Diosa-madre, y que también pretende La economía melancólica
exigirle la reparación a ella, en su nombre. No pasa por el padre -al o el reverso del ideal
menos fue concebido "feo y malo" como su procreador, que así permite
una identificación-. Con la referencia a ese Otro que lo "hizo mal", Por consiguiente, el perjuicio abre una lógica de la pérdida que Freud
abandona todo proyecto de identificación con una instancia simbólica: considera en su ensayo mayor sobre la melancolía: "Las ocasiones
el perjuicio activado como un crimen es la manera de reafirmar la (Anlasse) de la melancolía van mucho más allá del caso claro de la
adhesión al Origen para mostrar allí una siniestra fidelidad. pérdida por la muerte y comprenden todas las situaciones de veja-
En este monólogo vemos emerger el superyó criminal-y después ción (Krankung), de humillación (Zurücksetzung) y de decepción
de haber "dicho", sólo se expresará por sus actos, en una escalada des- (Entltiuschung), por las que una oposición de amor y de odio puede
14
1a G. W., X, p 365. Los hermanos Karamasov, libro V, cap. IV.

16 17
Los términos merecen pesarse. La Benachteiligung es, literalmen-
ser introducida en la relación o por la cual una ambivalencia presente
lr•, el hecho de tratar a alguien por su desventaja (Nachteil), palabra
puede ser reforzada". 15
que designa una circunstancia o una situación desfavorable: ahí
Prestemos atención a los tres términos que ordenan la subjetiva-
oimos la palabra "parte" (teil), es decir lo que a alguien le toca en
ción del perjuicio. ~twrte, "para bien" (Vorteil: ventaja) o "para mal" (Nachteil). El sujeto
~'~''estima y se siente dañado -estado de Beintrachtigung-.
• Krankung, es la herida del amor propio, es el hecho de que
alguien se sienta herido (uerletzt), en su "sentimiento del honor" Este "mal" se inscribe como "daño" (Schade) para el interesado que,
(Ehrgefühl), por algo que surgió como algo extremo, del lado del otro: dPsde ese momento, aspira al des-daño (Ent-schadigung).
este comportamiento, aquellas palabras, abren un desahogo narcisis- También sabemos que en derecho, el demandante está habilitado
para reclamar reparación de un perjuicio con el fundamento de que
ta. Hl! cometió un error con él (y se supone que se establece un vínculo
• Zürücksetzung, es el hecho de sentir que uno es tratado
¡•r1tre este error-de otro- y el perjuicio). Aquí se trata, más radical-
vilmente, sentirse menos bien tratado o sentirse menos estimado de
mente, del sentimiento de un perjuicio como consecuencia de un error
lo que uno habría de esperar.
• Enttauschung, es el hecho de haberse equivocado en las absoluto del Otro contra él y que se basa en una convicción de haber
~ido perjudicado, articulado al Error del Otro.
expectativas o en las esperanzas de algo que debería haber venido del
otro -sentimiento de pérdida como consecuencia de la no realización Pero en la medida en que esta lógica jurídica -del sujeto del
perjuicio- remite a una cierta relación con el otro, discernimos en ella
que, curiosamente, va a la par de una "des-ilusión"-.
una especie de "teología" espontánea.
Ésta es la trilogía de las modalidades subjetivas de la "herida del
ideal" y de la mortificación: "vejado", humillado, decepcionado, el su-
jeto "registra" una pérdida que se le vuelve sensible, es decir, un revés El tiempo y el Otro del perjuicio
que viene a significarle en la realidad una falta de ganancia. El sujeto
se encuentra confrontado a la "vergüenza de ser". Observemos que la Este camino por la temporalidad trágíca del sujeto, que forja su ley
brecha por donde se abre la melancolía no es necesariamente la pérdida contra la Ley, nos lleva al tiempo del síntoma, es decir, de estos
de objeto, sino la herida del ideal avergonzado. Es la "llaga" melancólica "destinos de vida" organizados alrededor de la convicción de un
lo que hay que buscar en el corazón del sujeto perjudicado. perjuicio originario o de un origen perjudicial. En efecto, este origen
funciona como un destino -referencia a una especie de catástrofe
fatídica primitiva- pero que, por un efecto de retorno, instala una
creencia sustitutiva de un orden de reparación.
La economía anómica
Por un lado, el sujeto perjudicado, que se basa en su perjuicio
o la lógica del perjuicio
pasado para negarse a anticiparse, se fija en el presente, punto en el
Por lo tanto, tenemos el dibujo definitivo de la lógica jurídic<t que cual, en efecto, "se apoya". Ya no se trata de "dialectalizar" su historia.
sostiene la espiral, del perjuicio al crimen: sentimiento de una . Por eso, como él cree que el punto actual es el punto-límite de las
injusticia ( Unrecht) que remite a una "desventaja" (Benachteiligung) concesiones, se niega a ir más allá. El "pasado" funesto funciona como
razón de "no-futurización".
del sujeto -sujeto del perjuicio- y enlaza una reivindicación (Anspruch)
con una compensación (Entschadigung) o indemnización. Ésta, por Pero, por otro lado, el sujeto, mezclado con la Necesidad, se libra a
un cambio y un sobre-enriquecimiento, llega a la demanda de un poder providencial. Si bien, en efecto, como excepción, él está en
disidencia con lo "universal" de la condición humana, obligada a la
"privilegios". La sensibilidad hacia el Unrecht -no derecho-lleva a
Necesidad, válida para todo hijo de los hombres, invoca una relación
la demanda de Vorrecht (derecho prioritario).
con cierto Otro y con un cierto futuro que sólo podemos denominar
15 Deuil et mélancolie, G.W., X, p. 437. "providenciales".

19
18
Más precisamente, basa su "convicción" de excepcionalidad en la Sociología de la "exclusión"
"creencia de que una providencia (Vorsehung) vela por él". Oímos y psicoanálisis de la "excepción"
sehen (ver) en Vorsehung: un Otro benévolo lo cobija con la mirada,
vela por él, él, que por otra parte está tan "mal visto", nadie lo Sabemos que hubo una palabra en boga para designar la anomia
"considera" ni lo "tiene en cuenta". tmcial: la "exclusión". Palabra que, más allá de la "pobreza", designa
Para un ser que aspira a "ceñir su existencia", sin que ninguna Ley 11 na precariedad crónica de ciertos sujetos. Categoría psicosociológica
la fundamente, tenemos que suponer un poder que vele por él. que relaciona el concepto económico y lo dota de un aura "psicológica".
La "exclusión" tiene peso como "fetiche verbal" del discurso social
(del malestar y de su escritura). La palabra, como un (frágil) Schibbo-
El perjuicio a lo femenino, leth, será pronunciada cada vez que retorne el síntoma del sistema.
lo femenino del perjuicio Por un lado, un discurso "científico" sobre la exclusión; por otro,
una voluntad de "darle la palabra a los excluidos" (para atrapar el
El texto-matriz de la teoría freudiana del perjuicio nos reserva una Habor amargo de la "miseria del mundo" en su propio centro).
sorpresa, en su "caída": se trata de una mujer. El psicoanálisis interviene para delimitar este "eslabón perdido"
Lo que encontramos ahí es la "reivindicación (Anspruch) de las Pntre el discurso sobre y el testimonio de estos perjudicados.
mujeres a derechos (Vorrechte) y a la liberación de las muchas En su vertiente sociológica, nuestra operación podría descifrarse
obligaciones de la vida". 16 ¿Se trata de un diagnóstico brutal sobre la con esta proposición: "Para introducir el síndrome(inconsciente) de
"causa de las mujeres"? Mediante un vericueto bastante brutal, es excepcionalidad en la sociología de la exclusión". Teoría de losAus-
verdad, Freud argumenta, con el testimonio de la experiencia analí- nahme que toma al revés, y como a contrapelo, la problemática de la
tica, que revela el sentimiento de perjuicio infantil por haber sufrido exclusión, que tiene como efecto reduplicar lo real de la exclusión por
"sin tener la culpa, el recorte de un pedazo". medio de un discurso de la "exclusión".
De aquí podemos entender (por un espíritu reducido a la letra) que En el orden del discurso y de la práctica sociales la palabra
Freud asimila la condición de ser-mujer a un perjuicio en sí, incluso perjudicada puede caracterizarse como "lo inconsciente" de la exclu-
como el colmo del perjuicio. Formulemos aquí el enunciado, en su sión. Manera de asignarle el lugar de su ignorancia, el focus imagi-
propia indignidad, para medir la provocación freudiana. Por cierto narius, el lugar imaginario de su producción.
que lo que hay que comprender no es esto (salvo que pensemos que "la Por consiguiente, no es casual que reconozcamos en las figuras
mujer está castrada"), sino que, por una parte, se inserta en el marco inconscientes del perjuicio las formas reales de exclusión: privación
de lo contencioso con la madre (a la que se le reprocha que la haya económica, del saber, de la salud, del domicilio (deculturación, disca-
"traído al mundo como niña y no como varón") y, por lo tanto, que el pacidad, vagabundeo, delincuencia), pero no se tratará de abordarlo
sentimiento de perjuicio se inscribe como una queja contra la figura desde lo externo (a través de la palabra de los dueños del sistema) ni
materna; por otra parte (y este punto es estructural para nuestros creyendo en lo vivido por los "esclavos" del mismo sistema, sino
objetivos), en el horizonte del perjuicio encontramos lo femenino. colocándose en la falla de la fractura perjudicial (la que muestra la
¿Por qué y en qué se vinculan? "fractura social", imagen traumatológica con un fondo revelador,
Porque el sujeto perjudicado -más allá de su sexo, nos atrevería- salvo que esté configurada con la Spaltung del sujeto).
mos a decir- ocupa un lugar de lo femenino. Lo femenino designa
la posición de lo "insoportable" que, sin embargo, viene a encarnar
-entendámoslo: dar carne- toda diferencia. Es lo íntimamente exclui- Psicoanálisis del perjuicio
do lo que acosa al sistema al recordarle la precariedad de su ideal de
inclusión. La postura del psicoanálisis frente a la subjetividad perjudicada se
esboza justamente allí. Darle crédito a lo imaginario del perjuicio es
16 G. W, .X, p. 367 comprometerse con su desprecio, ese sujeto que,justamente, hace del

20 21
desprecio para con él una cuestión vital. ¿Hay que decir que se tra-
,.,, i' del ideal, que debe deconstruir el guión inconsciente del perjui-
ta de volverlo nuevamente deudor, como para hacer más pesado su
c·io, de acuerdo con tres parámetros:
"débito" social por alguna exigencia de norma simbólica? Sería el
<~ómo se constituye lo real del perjuicio, por el trauma originario del
colmo, con seguridad. "nwl encuentro" -con sus efectos conexos de somatización-(capítuloii).
En este caso hay que enfrentar la paradoja, pues constituye el
Cómo se instituye el Otro, por desempate entre el "destino" y el
centro de la ética del psicoanálisis cuando se enfrenta al malestar de
11 z: 1r, que le da al "infierno" esa forma tan particular de una existencia
la cultura. N o hay que excluir los momentos en los que el sujeto vuelve
t 1111 "azarosa" como "provocada por el destino" a partir de una visión
a culparse pero ... por cuenta propia. d<•lo real que podemos asimilar al "mal encuentro": en este caso hay
La cuestión es que reevalúe elpretium doloris. Pues ese precio de
que reconsiderar la dualidad entre Ananké (destino) y Tujé (azar).
su dolor lo realiza al precio de una abdicación de su posición de sujeto. 1t':tpítulo III).
Se subjetiva como el Objeto del perjuicio: especulación sintomática de
Cómo se forja el sujeto perjudicado, el de la vergüenza, de la herida
su miseria material. dPI ideal al odio (capítulo IV).
Luego seguiremos los destinos de la vergüenza -ya sea en la
n•paración por el saber del no-saber originario- que exhibe la aven-
Figuras y destinos del perjuicio
l.iJra del "autodidacta" (capítulo V), ya sea por los ideales colectivos,
:t través de los celos, el odio del perjuicio (capítulo VII), la cuestión del
Lo que se dibuja en la escucha clínica del malestar de la cultura es una
trabajo y del desempleo como transición (capítulo VI).
verdadera fenomenología inconsciente de la subjetividad perjudica-
da y te su dialéctica idealizan te. La paradoja está simbolizada por la En un tercer momento, trataremos de aprehender El malestar de la
mltura a prueba del perjuicio. Dicho de otro modo, se trata de comprender
doble efigie de que formamos parte, en las huellas freudianas, de
cómo el Otro social acusa recepción del perjuicio inconsciente (de qué
Mignon a Richard Glocester, es decir, el niño inocente, víctima
manera el exilio que lo definió encuentra asilo en él). El primer acto es
perjudicada, y el criminal cínico, perjudicado que se convirtió en
una socialización del perjuicio, desde la "exclusión" hasta la "rehabilita-
"perjudicador". ción" (capítulo VII). El segundo acto se relaciona con la institucionaliza-
Esta fenomenología es la que este libro quiere restituir.
ción, a través del velo "institucional" (capítulo IX). El tercero se ocupa
Es,justamente, lo que le confiere un "aire de familia" a figuras que,
de la reglamentación del "placer social" (capítulo X), de acuerdo con el
por más heterogéneas que sean, constituyen testimonio de los desti-
principio que dice que la excepción, más que confirmar la regla, la
nos de un mismo conflicto, lo hacen resonar a través del síndrome
establece y regula su reproducción.
descripto por Freud y reavivan los colores del malestar actual.
La propia unidad de estas figuras compromete la unidad de la N o se trata de que cedamos al ambiente semántico, modernizando
el discurso freudiano, sino de aprehender en sus palabras la actuali-
presente investigación. Si hacemos que resuene el "síndrome de excep-
dad del malestar. No para vestir el modelo freudiano con los colores
cionalidad" haremos surgir el aire de familia de estas figuras, de
actuales -por otra parte, bastante lavados-, sino para aprehender lo
manera que cada una de ellas permita su redefinición. Por lo tanto,
que sigue operando de este modelo estructural en el presente.
haremos oír este leit moti u durante todo el trayecto, al releer el texto
Lo que se desprende de este operador crítico es una verdadera
freudiano que lo atrapó al vuelo. Economía de plusvalía social del perjuicio (como veremos en las
En un primer momento (capítulo 1), haremos una arqueología
conclusiones). 17
de la exclusión (a través de la cual es hablado el perjuicio so-
cial), de la que la descripción del "síndrome de excepcionalidad" 17
La elaboración de la presente problemática se fotjó a través de una serie
prefigura el dibujo y de la que el drama de Mignon, de alguna de estudios que tejieron la temática del perjuicio y del ideal. Esta obra se basa
manera, es la efigie. Lo que surge es una especie de clínica social en esos estudios, que nutrieron sus capítulos.
del trauma. • "Le dé sir de reglement. Désir de légitimation et éthique administrative", en
Ésta debe intentar descrifrarse en una Metapsicología del perjui- Psychologie et science administrative, Publicaciones CURAPP, Presses Univer-
sitaires de France, 1985 (cap. X).

22
23
Anexo lc'•rmino como una criatura (Geschopf): por un escaso margen "se da a
MIGNON, su ENIGMA y WILHELM MEISTER: ,.,,nocer como una muchacha" y como consecuencia de la perplejidad.
PSICOANÁLISIS DE UNA UNIÓN 1:m~the le atribuye a su propio personaje, Wilhelm, su duda en tanto
t·n~ador de Mignon: convertirla en una muchacha o en un varón. Para ver
I'Ht.o, primero hay que ir al final de la historia: Mignon es enterrada
e1iHfrazada de "ángel": prueba de que, de alguna manera, tiene el sexo del
c'111gel, imposible de decidir, pero de un ángel desconsolado, golpeado por
En la medida en que convertimos al personaje goethiano de Mignon en l11 desgracia. Y entre ambos, se coloca esta extraña exclamación, en el
la heroína epónima de un verdadero "complejo", se vuelve necesario momento en que se le sugiera que use ropa femenina: "Mignon se apretó
explicitar su contexto dentro del texto de Goethe. De esta manera, la l"ontra Wilhelm y dijo con un tono apasionado: 'Soy un varón, no quiero
elucidación del enigma de Mignon es inseparable de la unión secreta que HPr una muchacha"' (p. 161).
la une a Wilhelm Meister. En este primer encuentro, ella aparece con un traje "andrógino" y una
El encuentro con Mignon se hace bajo el signo altamente revelador del l"iPrta "mirada negra y de acero" "de costado" (p. 69). Pero enseguida,
equívoco sexual: "Unajoven criatura dio un paso hacia él y de esa manera Wilhelm, que corre a ayudar al niño maltratado por su raptor, siente que
atrajo su atención. Un chaleco de seda corto y pequeño, con las mangas He anuda su vocación de benefactor. Adivina, a través de un sentido
cortadas a la española, y un pantalón bombacha constituían una vesti- bastante seguro, que esta niña "fue raptada" (p. 77). Después de verla
menta muy sentadora. Tenía el cabello largo y negro, con bucles y bailar concibe la importancia que esta "interesante niña" tiene para él:
trenzado alrededor de la cabeza. Él la miró asombrado, y se preguntó si "Lo que ya había sentido confusamente por Mignon, lo experimentó en
debía considerarla un varón o una muchacha. Pero enseguida se decidió Pse instante de golpe: un ardiente deseo de hacer entrar en su corazón
por la última opción ... " (subrayado por nosotros) (Los Años de aprendi- a esa niña abandonada, de adoptarla, de tomarla en sus brazos y de
zaje de Wilhelm Meister, libro II, capítulo IV, p. 68). De esta manera, despertar en ella, por su amor paterno, la alegría de vivir" (libro Il,
Mignon surge, de pronto, en el campo visual de Wilhelm, en primer capítulo VIII, p. 88). Mignon tiene para ella el encanto oscuro de la
desgracia que lleva consigo. Y, al ejecutar un baile de equilibrista, al
• "La passion d'apprendre ou l'inconscient autodidacte", en Pratiques de "bailar" -literalmente- "sobre huevos", conquista definitivamente a
formation, Formation permanente, Universidad de París VIII, "Éducation et Wilhelm.
psychanalyse", 1992, (cap. V). De esta manera se forma esta comunidad, tan intensa como indefinible.
• "Transfert institutionnel et transfert ininstituable", en Nouveaux lieux, Como se considera un padre adoptivo, padre de amor, con un senti-
nouvelles pratiques, Les Cahiers d'IPPC, Institut de Psycho-Pathologie Clinique, miento "muy puro" por ese niño, enseguida quiere educarlo. Ahí aparece
Universidad de París VII, 1992, (cap. IX).
• "Le symptome comme destin: Ananke inconsciente et Tuche réelle", en el síntoma: primero, no hay que desconocerlo, una cierta dislexia.
Cahier des psychologues, XVIII Jornadas de psicólogos, organizadas por el Hermosa intuición del vínculo entre el trauma originario y el trastorno
ANPASE sobre el tema: "El destino", 1995 (cap. III). de la letra.
• "La mauvaise rencontre ou l'inconscient traumatique", en Traumatis- Pero el síntoma más espectacular de Mignon aparece en el pasaje
mes et ruptures de vie, Champ psychosomatique No. 10, septiembre de 1997 capital del fin del segundo libro en el que él le anuncia su partida y en el
(cap. 11). que el amor que creció en secreto, la fidelidad que se hizo más firme a
• "Lajouissance a u travail", en "Le travail", Trames, No. 25, octubre de 1997 escondidas, aparecen a la luz del día y se revelan a los interesados (p.
(cap. VI). 110). Ahí estalla la crisis: "Sintió que ella se sacudía con una especie de
• "Le sujet de la psychanalyse: du préjudice inconscient a u préjudice social", espasmo primero muy débil, pero que luego se fue acentuando y progre-
en Réhabilitation du sujet et réhabilitation psychosociale, Revue pratique de
sivamente, afectó todos sus miembros". Ahí comienza el "espantoso
psychologie de la vie sociale et d'hygiene mentale, No. 1, 1998 (cap. VIII).
• "Le préjudice et l'idéal: symptóme collectif et inconscient", en La psycholo- espectáculo" (p. 111) que constituye nada menos que una de las más
gie des peuples et ses dérivés, Centre National de documentation pédagogique, notables descripciones de la crisis de histeria traumática de la literatura.
1999 (cap. VII). En ella encontramos la anestesia de la atonía: "La atrajo contra él
• "Le sujet du préjudice: l' 'exclusion' a l'épreuve de la psychanalyse", en y le dio un beso. N o respondió con ninguna presión de la mano, con
Dire l'exclusion, Éditions Eres, 1999 (cap. 1). ningún movimiento". Luego viene la fase "hipertónica" y propiamen-
• "Le sujet du destin. Figures freudiennes du destin", en Logos OAnanké, te "espasmódica".
No. 2 (cap. 111). Nos enfrentamos con una crisis de forma epiléptica, en su aspecto

24 25
tetánico: "Los espasmos continuaban y, desde el corazón, se comunica- 1
ban a los miembros fofos; no tenía fuerza en los brazos ... De pronto, sus
músculos parecían tensarse de nuevo, como si soportara el sufrimiento LA "EXCLUSIÓN".
fisico más atroz y, enseguida, sus miembros se reanimaron con una PARA UNA ARQUEOLOGÍA
nueva violencia; como movida por un resorte, se lanzó al cuello de DEL SIGNIFICANTE SOCIAL DEL PERJUICIO
Wilhelm, mientras en lo más profundo de su ser se producía una especie
de violento desgarro y, en el mismo momento, un río de lágrimas sur-
gió de sus ojos y regó el pecho de su amigo".
Lo que dice querer en esta ocasión es un padre: "¡Padre mío, exclamó,
no quieres abandonarme! ¡Quieres ser mi padre! ¡Yo soy tu hija!" Hija un
tanto incestuosa, si se juzga por esta explosión, que traduce en angustia
una exultación corporal, entre miedo por el abandono y emoción erótica,
de algún modo angustia erotizada, en una confusión de sentimientos
tiernos.
Pero, ¿qué busca este "padre" en Mignon, más allá de su sincera
oblatividad? Una huella del "objeto perdido", configurada por Italia. ¡,Qué puede aportar el psicoanálisis a la problemática de la exclusión?
Pensemos en la famosa balada. En su comentario, Wilhelm se vuelve un Esta pregunta se duplica en dos perplejidades: ¿qué puede decir el
"buen entendedor": "En el tercer verso, el canto se hacía más pesado y psicoanálisis, considerado un saber y una terapia centrados en la
triste." "¿Conoces el país?" se decía con misterio, como si ella pesara las individualidad, sobre lo colectivo?
palabras. El grito "allí, allí sentía una irresistible nostalgia" (p. 113). Ese ¿Qué puede aclarar específicamente sobre las formas actuales de
país es Italia, pero frente a la pregunta "¿Ya estuviste allí, pequeña?", la crisis de lo colectivo y de sus "ideales", que el síntoma de la exclusión
mutis: "La niña no respondió y le fue imposible sacarle nada más". Por -síntoma propiamente social- cristaliza?
lo tanto, quiere que su "padre" la lleve, pero nunca dirá si venía de allí. A la primera pregunta dimos una respuesta global en otro trabajo: 1
Mignon es, por consiguiente, el "marcador" para siempre mudo de este
objeto nostálgico, de este exilio de un placer ignorado. Italia es el lugar el vínculo social se define por condiciones inconscientes, del lado del
al que el padre debe llevarla. sujeto -término que preferimos, con derecho, al de individuo, salvo que
Por más enamorada que esté de su "maestro", Mignon seguirá siendo asumamos su complejidad y construyamos su función-: 2 existe un suj e-
ineducable. Goethe lo imagina a través de una intuición notable de la to inconsciente que tiene, como un Jano de dos cabezas, un "lado"
debilidad de lo simbólico que la marca: "Era infatigable y comprendía colectivo y un "lado" individual/ 1 sin extensión a un "inconsciente co-
bien lo que se le explicaba; sin embargo sus letras seguían siendo lectivo" que, como subraya Freud, es un pleonasmo que no explica nada. 4
desiguales y las líneas no eran derechas" (p. 104). Lo que arranca este Frente al segundo interrogante, es lícito sugerir que existe un decir
comentario en forma de diagnóstico: "También en este caso su cuerpo del psicoanálisis sobre las formas, al mismo tiempo perennes -ya que
parecía en conflicto con su alma". De hecho, a Mignon no le faltan ni son estructurales- y móviles -ya que son "históricas- de lo que Freud
sensibilidad ni inteligencia, pero en ella hay un trastorno mayor de la denomina Malestar de la civilización o de la cultura.'' En este punto
letra, una "dislexia" que confirma su carácter de "exiliada". se opera la regulación social del perjuicio.
El homenaje fúnebre que le hacen a Mignon, a pesar de su carácter un
tanto edificante -parece muerta casi con "un olor de santidad", el abad' 1
Paul-Laurent Assoun, Freud et les sciences sociales. Psychanalyse et théorie
evoca su costumbre de besar "la imagen del crucifijo tatuado artística- de la culture, Armand Colín, "Cursus", 1993.
mente en su endeble brazo"(p. 448), símbolo de la afinidad de su calvario 2
Véase el examen de la función de sujeto inconsciente en Paul-Laurent
con el Calvario- es el acto de un extraño anonimato: "No podemos decir Assoun, Introduction a la métapsychologie freudienne, PUF, "Quadrige", 1993.
3
más que pocas palabras del niño al que damos sepultura. Todavía S. Freud, "Pour introduire le narcisisme", y nuestro comentario en Freud et
ignoramos su origen: no conocemos a sus padres y sólo podemos suponer les sciences sociales, op. cit.
4
su edad" (p. 44 7). Especie de da imán con una breve encarnación terres- S. Freud, L'homme Moi'se et la religion monothéiste, G. W., XVI, p. 241.
a
tre, se llevó la tumba el secreto de su ser: "aquí yace el objeto del
5
S. Freud, Malaise dans la civilisation. Véase nuestro Freud et les sciences
sociales, pp. 132 y ss.
perjuicio" ...

26
27
La "exclusión", Schibboleth o estereotipo l.a "exclusión": de la palabra a la cosa
de los discursos sociales
El diccionario 9 -que tiene el mérito de atenerse a la letra de los signi-
Con este telón de fondo de la dinámica del vínculo social y del malestar ficantes de manera tan limitada como lúcida- nos dice que es la acción
de la cultura puede releerse lo que se convirtió en una especie de de excluir de un grupo, de una acción, de un lugar, por consiguiente,
Schibboleth6 o "contraseña" de los discursos sociales (un significante de "expulsar, de separar". Excluir es "poner a alguien fuera, expulsar-
director que ordena todo discurso sobre la crisis, como una "clave de lo, echarlo de un lugar".
sol" musical destinada a hacer posible la escritura de las "disonan- El término es, por lo tanto, originariamente espacial: el excluido es
cias"). puesto "fuera de lugar". Pero esta idea enseguida se enlazó con la idea
La exclusión es evidente: es un hecho patente que se convirtió en un del rechazo: "excluir" es, entonces, "rechazar a alguien de un grupo, de
pliegue en los discursos. Se podría temer que esta "contraseña" se una organización".
haya convertido en un estereotipo en el que se confunde la "represen- Del rechazo a la prohibición no hay más que un paso: excluir es,
tación de la palabra" con la "cosa" que se supone expresa. Pntonces, "no permitir que alguien acceda a una acción, a una
La exclusión es evidente en un sentido más radical: está acompa- f"unción".
ñada por una especie de mutismo, estupefacción de la palabra de los La noción encuentra su forma más rigurosa en la lógica en la que
excluidos. En este punto es en el que se requiere el psicoanálisis, para designa "una relación de dos clases ('novacías')talque ningún elemento de
hacer oír este silencio -en contraste con los discursos demasiado una pertenece a la otra, o a alguna otra recíprocamente". Vemos que la
elocuentes y apurados por "decir la exclusión", pero también en el Pxclusión lleva a la segregación. Es una noción de lógica social.
vacío de su propia experiencia de la "miseria simbólica" que aclara, en Por lo tanto, es difícil transcribir el lenguaje de la exclusión en el
cambio, el sujeto de la miseria real-. campo social, en la medida en que en él hay algo preinscripto: el hecho
La exclusión constituye una metáfora que se ha vuelto una verda- de la exclusión hace converger el sentido propio y el figurado para
dera categoría de análisis socioeconómico. El psicoanálisis puede recapitular la secuencia: de la puesta fuera de lugar a la segregación,
intervenir para asignarle el reverso inconsciente (de acuerdo con su pasando por el rechazo y la expoliación de los derechos, la exclusión
vocación de desciframiento de lo social, tal como lo expusimos e constituye el borde negativo de la norma social.
ilustramos en otro trabajo, es decir, lo social aprehendido en su
dimensión de "inconfesable)". 7
El saber del inconsciente consiste en reconocer que las palabras En búsqueda de la exclusión
tienen pleno alcance. ¿Qué se dice cuando se dice "exclusión"?Y como,
también aquí, "decir es hacer", ¿qué se hace cuando se logra que Aquí comienza la cuestión: ¿quién excluye a quién?, ¿de qué se está
surjan del registro de la exclusión estas formas de "anomia social" excluido?
(para emplear la fuerte expresión de la sociología durkheimiana)?8 "Alguien es excluido", éste es el texto de esta fantasía social -al
mismo tiempo precisa y ciega, singular y anónima- que parece
parafrasear la fantasía paradigmática desplegada por Freud con el
título de "Un niño es castigado". Es verdad que esta "fantasía" se
6 Según la Biblia (Libro de los jueces) Schibboleth es la palabra que hay que
apoya en una realidad de las más certificadas, la de la miseria y la de
pronunciar para atravesar el Jordán. la precariedad. Pero, detrás de la evidencia factual de esta constata-
7 Véase, P.-L. Assoun, "Le déreglement passionnel ou la socialité inavouable", ción, encontramos todo un trabajo de la representación social: "Se
en P.-L. Assoun, M. Zafiropoulos, La regle sociale et son au-dela inconscient. excluye a la gente". ¿Qué significa este enunciado de alguna manera
Psychanalyse et pratiques sociales, Anthropos/Economica, 1994, pp. 11-37. sin sujeto, que acecha en los discursos sociales e "imaginariza" las
8
Sobre la noción de anomia, véase nuestro Freud et les sciences sociales, op.
cit., pp. 102-103. 9
Grand Dictionnaire Larousse.

28
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _. . ._ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _w"'""'""
291 1¡1

11
prácticas? La exclusión se habla en una parte y se vive en otra: esta Por más útil que sea esta investigación en el nivel de las ciencias
Hociales -en el sentido en que Foucault hablaba de scientia sexualis
escisión se reproduce en los discursos.
No se trata de "psicologizar" (sobre) la exclusión, hecho social c'c1mo de ese extraño saber forjado para proporcionar dispositivos
masivo. Sino, más bien, asignarle a este "funtor" que es la exclusión discursivos a prácticas sociales- no podría más que hacer sobresalir
su verdadero alcance -en lo que el reverso inconsciente de lo real puntos de apoyo para el imaginario social.
¡,Qué imagen surge de este trayecto a través del significante
puede orientarnos-. "pobreza"? En primer término, la exclusión se lee como una "brecha"
En apariencia todo es claro: comprobamos, con "indicadores" fla-
grantes, la constitución de individualidades o de grupos que están c'll la prosperidad -gap que inscribe los labios de una herida o las
"excluidos", al mismo tiempo que de un mínimo de placer social, de las paredes de un foso que separa a sujetos de la masa entre sí-. Luego,
HC' define como un paso allímite-"umbrales" llamados "pobreza"-. En
normas que definen el habitus social que se supone define una
C'l primer caso, el excluido es el que vive, en cierto modo, en esos
socialidad mínima y "liminar". Como este proceso se confirma y se
agrava, en su amplitud y en su agudeza, y más aun por su longevidad "islotes" en los que se refugia la pobreza; en el segundo, se supone que
-precariedad de largo alcance, es decir lo que no termina de termi- c•n un determinado momento atravesó una línea imaginaria y que, al
nar- se trata de hacer derecho a esta noción de exclusión. De ahí una hacerlo, quedó aparte en relación con una "media" o una "mediana".
reflexión sobre las formas que toma lo que se perfila como una ver- Pero, precisamente, en estos "islotes" no encuentra ningún refugio:
dadera condición de excluido y los medios de remediar sus consecuen- la "corte de los Milagros", forma de socialización de la miseria de hace
tiempo, u se desparramó y explotó: estos islotes son errantes, "islas
cias, a falta de asignarle las causas.
La problemática de la exclusión sustituyó la temática clásica de la flotantes" que miden el grado de naufragio según la posición respecto
"pobreza" -por la misma lógica por la que la noción de "discapacidad" de la "línea de flotación". En cuanto al "umbral", se atraviesa en un
sustituyó la de "enfermedad". Esto permite, evitando una peyoración punto que es difícil de decidir, en todo caso cuando el sujeto no puede
imaginaria, transferir la cuestión al registro "funcional", mi en tras se soportar una restricción más -como el burro de la pequeña ciudad de
Schilda de que habla Freud, del que se creía que podría levantar sin
instituye una metáfora que, al mismo tiempo, vuelve más amplia la
noción -la exclusión no se reduce a la pobreza económica, aunque se cesar una ración más y que asombró a todos cuando una simple ración
apoye en ella en lo material- y la disuelve y la pone en suspenso. Un de menos -y una frustración de más, y un agujero más en el cinturón-
quebró su resistencia-. 12
compromiso revelador es el retorno de la imagen reprimida bajo una
forma bastante misteriosamente "actualizada", bajo la figura de los Luego, esto se vuelve un efecto de "bola de nieve", de acumulación
de "discapacidades", que se inscribe en la precariedad.
"nuevos pobres". ¿Como concesión a la noción sin edad de pobreza,
curiosamente combinada con la idea de una innovación: la moderni-
dad inventaría esto, una forma inédita de "carencia"?
El espacio-tiempo de la exclusión

La exclusión instaura una relación singular con las dos coordenadas


Para una arqueología del espacio y del tiempo.
del discurso de la exclusión
Pensemos en el alcance de esta noción de "precariedad". Se dice que
es "precario" lo que "no ofrece ninguna garantía de duración, de es-
Aquí se requiere una perspectiva histórica 10 para aprehender la
tabilidad". Pero esto procede de que se denomina "precario" lo que "no
cuestión en su genealogía: lejos de surgir de golpe, como una consta-
tación empírica, la problemática de la exclusión se edifica según una existe o no se ejerce más que por una autorización revocable": es
asombroso que precarius signifique "lo que se obtiene por la súplica".
cierta lógica discursiva ligada a elecciones y a contextos.
11
Véase, al respecto, el esclarecedor trabajo de Hélime Thomas, La production
10 La corte. de los Milagros fue "disuelta" en 1673 por iniciativa del poder real.
12
des exclus, PUF, 1997. Sobre el burro de Schilda, véase S. Freud, Sur la psychanalyse.

31
30
En consecuencia, es "lo que siempre puede ser cuestionado" y debe
1·~el que acampa en la sociedad -fórmula que parafrasea la expresión
ser, sin cesar, repreguntado. La exclusión está acompañada por un
111~ 1siglo XIX para el proletariado que se instalaba en la nación, con esta
sentimiento de algo potencialmente "revocable" ... irrevocable.
Vemos qué relación con el tiempo abre esto: como no hay conti- diferencia mayor de que esta "clase" de los "nuevos pobres" es
nuum, sino sentimiento de una sucesión de días que siguen unos a 1•rninentemente lábil, en contraste con la categoría construida por los
discursos sociopolíticos del siglo pasado-.
otros, el sujeto puede ver cómo se abre ante sí de un momento a otro
ese punto de ruptura en el que no puede "unir más las dos puntas".
Dificultad para anticiparse como sujeto de una vida. Tiempo "intem-
El sujeto de la exclusión:
porizable" de la "galera", en la que el golpe de remo es un comienzo que
1nconsciente del perjuicio
recomienza sin cesar.
En la relación con el espacio, encontramos el efecto de espejo.
De alguna manera, la noción de falta de domicilio cierra este ¡,< ;ómo puede abordar el psicoanálisis esta problemática discursiva de
concepto que, con una fuente en una metáfora espacial, parece la exclusión?
encontrar en esta noción de deslocalización temporalizada la Primero, debe intentar averiguar dentro de esta consideración
marca material de esta categoría que, en cierto modo, corre mnsiva-"estadística" y de la "sociología" ampliamente "empírica"- en
qué se convierte el sujeto, al que se gratifica con la etiqueta, inclusive
después de sus marcas.
Como parte de una exigencia jurídica -puesto que todo sujeto debe ron el título, "de excluido". No se trata solamente del recuerdo puro
justificar una "vivienda, domicilio o residencia fija"-, 13 la noción tomó .v simple de los derechos de la "individualidad" frente al punto de vista
tal amplitud que el acrónimo SDF 14 se convirtió en una calificación "holístico". Lo propio del proceso de socialización es hacer del sujeto
subjetiva del ser-excluido. El excluido es el encerrado afuera. mismo, tomado en los retos de lo que se denomina proceso de
N atemos que el acrónimo no es más que una comodidad para PXclusión, el síntoma vivo, de alguna manera, de una anomia social
abreviar una categoría: es la condensación significante la que instau- que lo descalifica como sujeto.
ra, de alguna manera, un verdadero "sujeto" suigeneris. Vnesdéefl 5 De esta manera, los discursos de la norma se acomodarían dema-
~iado bien a los complementos humanistas sobre los derechos de la
-para dar una transcripción fonética de una manera comprensible-
es otra cosa, es algún otro que no es un mendigo. El sujeto de la individualidad. La lógica más objetivamente cínica de la norma se
exclusión "posmoderna" es literalmente acronímico, es el efecto del rPsarce fácilmente de una retórica del derecho a la dignidad. Dere-
acortamiento de un sujeto a la función de síntoma social que debe chos imprescriptibles que prescriben de la norma. Por el contrario,
encarnar -al punto de identificarse con ella: "¿Qué dice usted que !.memos que instalar el imprescriptible derecho del sujeto incons-
riente a su verdad.
soy?" "Entonces voy a llamarme como usted me llama"-. Ésta es la
forma de la lógica de servidumbre que contiene la moral de los ¿Qué dice este sujeto? ¿Basta con dejarle al pobre la palabra y
desgranar "la miseria del mundo" 16 para que su verdad se levante
mejores sentimientos sociales.
y se oponga a lo que "se" -la instancia que enuncia los males del
El excluido se ve definido exteriormente en términos de falta -falta
de ganar, de alguna manera, que lo convierte en una persona despre- Pxcluido y "quiere su bien"- dice de él, para que grite a la faz del
ciada-. Más aun: encarna una especie de condición de "exilio interno": m un do su verdad, reverso fraudulento de un mundo que se considera
Pn su lugar?
A pesar del interés por apoderarse de lo real de la miseria al ras de
13 Exigencia del Código penal (1804), actualizada por la ley del 3 de enero de
In palabra de sus actores, parece que la referencia a lo vivido por el
1969 que se ocupa de las "personas que carecen de domicilio o residencia fija": este
artículo 10 contiene la noción jurídica que tuvo una espectacular difusión
individuo no puede ser el eco del imaginario de la precariedad, que
sociológica y mediática. parece que sólo puede decirse si se repite -en un psitaquismo
14 Sin domicilio fijo .. [N. de la T.]
15 Transcripción de la pronunciación francesa del acrónimo. [N. de la T.] 16
La misere du monde, bajo la dirección de Pierre Bourdieu, París, Le Seuil,
1!)93.

32
33
sacudido, es verdad, por acentos de verdad- lo que el discurso dice de La palabra no está ausente, pero se vuelve auto-comentario de la
él. "¿Quién dice usted que soy?¿Un excluido? Entonces, voy a hablar con 111i:-;eria -en una inflación que enmascara mal el no-poder-decir-.
este nombre que usted me da." La exclusión se convierte en el síntoma·· En ellugary en la ubicación de una palabra viene el acto; en ell ugar
material que el sujeto convierte en rasgo para él y para los otros. ch·l :-;íntoma, el malestar.
Círculo verificado en todas las patologías sociales: Corte de Los "síncopes" de la palabra están llenos de actos -vagancia y
milagros llena de "toxicómanos", de "alcohólicos", etc. -el "acorta- ronductas anómicas- en tanto que el síntoma se disuelve en el
miento"17 es el efecto lingüístico pasmoso del idiolecto contemporáneo rnalestar que lo sostiene.
que da cuenta de esto-. La reducción silábica y la neutralización de Por lo tanto, es muy difícil encontrar un organizador central
la desinencia no tienen como efecto solamente acortar, recalifican: el :-;intomático de un habla de este tipo, en el que podría mostrarse la
drogado que intenta decir su falta, de toxicómano, se transforma en VC'rdad del sujeto, cuando hace otra cosa que presentarse como efecto
"toxico" y así se identifica con el papel que el discurso le imparte, clP la miseria.
convirtiendo en imaginario la etiqueta que le otorgó el saber "médico- ¿Cómo abrir un espacio a esta habla por detrás del malestar y del
social". neto, que pueda dar derecho a ese íntimo sentimiento de exclusión? Lo
Nos parece que el psicoanálisis -en su inspiración propiamente c•ncontramos,justamente, en un cierto "síndrome" de perjuicio mos-
freudiana- interviene para romper este círculo de la palabra de la trado por Freud, mucho antes de la aparición de la coyuntura de la
miseria a la miseria de la palabra, intentando darle a esta palabra su c·xclusión, que podría darnos acceso a la posición subjetiva en cues-
efecto de verdad. tión.
Pero esto sólo es posible si-el psicoanálisis asume este desafío de Ésta se marca en ciertos pacientes, en un momento de crisis de la
una palabra que ni siquiera está ordenada por la creencia tácita en la relación analítica basada en un compromiso de habla, pero también
verdad de la palabra que comporta la neurosis -que, como sabemos, ele renunciamiento -relativo- a ciertos modos de satisfacción sustitu-
basa su experiencia de escucha-. La palabra de la miseria no es, por tivos que refuerzan la formación mórbida: "Si se le pide a los enfermos
cierto, ella misma miserable, tiene sus recursos, pero con el fondo de un renunciamiento a la satisfacción de algún placer, un sacrificio, una
este desastre social que se inscribe como un desmoronamiento simbó- disponibilidad a tomar un poco de tiempo de uno mismo, un sufri-
lico. A partir de ahí, puede instaurarse el sujeto de la exclusión en su miento para un fin mejor o, cuanto mucho, la decisión de someterse
relación consigo mismo, lo que calificamos como sujeto del perjuicio. 18 a una necesidad válida para todos, nos enfrentamos a ciertas perso-
nas que se irritan con una demanda de este tipo con una motivación
particular". 19
Lógica del perjuicio Lo que Freud ve como un "tipo de carácter" revelado en un
momento crítico en el proceso de cura analítica nos parece revelador
¿Dónde se muestra, entonces, este reverso del mundo social? de un retorno de lo real en la escena del síntoma del sujeto, en
N o en la palabra de entrada. El psicoanalista, experto en palabras, resumen, de un verdadero "síntoma social".
debe saber reconocerlo. En el malestar silencioso, por una parte; en
el acto sintomático, por otra.
Para el excluido, lo primero que llega como respuesta es el "déjeme El "síndrome de excepcionalidad"
tranquilo". Luego, el acto-síntoma, en el que haremos entrar, más allá o la auto-exclusión legitimada
de los actos de calificación penal, todo modo de saber hacer y de
"arreglarse" en la miseria. Recordemos los términos de esta invocación de una cláusula de
17 En francés, a los toxicómanos se les dice, de manera abreviada "toxicas" y a
excepcionalidad basada en el sentimiento de ciertos perjuicios anti-
los alcohólicos, "alcoolos". Este recurso de creación de palabras es frecuente en 19
francés pero prácticamente no se utiliza en español. [N. de la T.]. Véase, Freud, "Les exceptions", en Quelques types de caracteres tirés du
18 Véase la Introducción. travail analytique, 1915, G. W., X, p. 366.

34 35
guos, incluso originarios: "Dicen que ya aguantaron bastante y que 1•:1 soliloquio del pobre y su Otro
ya fueron lo suficientemente privados, que tienen derecho a estar
dispensados de nuevas exigencias y que no se someten más a una SPgún una hermosa y pertinente sugerencia de Freud, cuando falta
necesidad no amistosa, pues constituyen excepciones y entienden que ••l1tmor, la "necesidad" (Ananké) se encarga de la educación de los
seguirán siéndolo". El sujeto perjudicado invoca un trauma de origen, Hujetos. Ésta es la escuela de la vida: los sujetos son educados
con efectos de recidiva durante la vida y que la organizan como un "duramente" por esa divinidad vinculada con el padre.
destino, pero que, por esta misma razón, lo justifican en la derogación El trayecto de la "deriva" se inaugura frecuentemente con un hecho
de la Ley de la "Necesidad". t r: tumático que, al venir a desgarrar el continuum de una existencia,
Este perjuicio se inscribe en la realidad -malestar social u orgánico IP abre al sujeto el camino de la "galera". Tenemos que cuidarnos de
que se siente como una transmisión hereditaria o una catástrofe l11s modalidades de esta fatal "desvinculación". Si la pérdida de tra-
desorganizadora en un momento de la historia-, un trauma desorga~ bajo tiene como efecto normal poner en crisis al sujeto y a sus afectos,
nizador, de alguna manera, de una economía de la deuda simbólica. 11os damos cuenta de que la espiral que se abre de este modo se
El sujeto arguye un "dolo" real anterior que lo pone fuera de la ley precipita a partir del momento en que el sujeto "levanta el pie"y entra
(más allá de las consecuencias que saquen de esto). En resumen, lo •·n la anomia. Esto supone tener cuidado con el efecto simbólico, des-
real de la ex-clusión genera el sujeto de la ex-cepción. Himbolizante, de un trauma propiamente social. El accidente es este
"mal encuentro" 22 que en ese momento actualiza una "falla" subjetiva
unterior: de esta manera, la partida de la mujer, como presunta
De la falla narcisista consecuencia del desempleo y de los problemas en la relación conyu-
a la exclusión idealizada gal, es aun más apta que la pérdida de trabajo para abrir la espiral de
la "falta de localización", porque se relaciona con la posición
Para el sujeto, el trauma se inscribe a través de una falla narcisista, (psico)sexual del sujeto. La disidencia social puede servir como la
es decir, una crisis de la relación del "yo" con su "ideal". Sin esta Pxpresión de lo que dejó de mantenerse en la relación del sujeto con
dimensión, el sujeto no puede amarse. El sentimiento de autodesva- .,¡otro.
lorización debe entenderse, más allá de la "crisis de identidad", como Entonces aparecen estrategias de repliegue reconocibles. El "ex-
un siniestro espectacular: entendamos que el sujeto se ve confronta- el uido" encuentra en la unión con el animal doméstico, compañero de
do, en la vergüenza, con una dificultad para organizar una relación vagabundeo, una afectividad sustituta, tanto más efectiva cuanto que
viable Vergüenza de vivir, literalmente. 20 se dirige a seres que no hablan y que, por consiguiente, dispensan
Paradójicamente, la carga de sufrimiento en estos destinos de vida ambivalencia y colman la demanda de amor.
puede llevar a lo que Freud considera como una "deformación de También entonces aparecen, como forma de defensa frente a la
carácter" (Charakterverbildung). Esta noción, de un manejo tan tentación de consagrarse a un Destino persecutorio, formas de "pro-
difícil como portador de potencialidad de análisis socio-clínico, sugie- videncialismo" sustitutivo -el sujeto que se dedica a la creencia en
re una inflexión del ideal bajo el efecto del "pasado cargado de poderes protectores y tutelares, cuya evocación puede perfilarse
sufrimiento". en las palabras en las que se traiciona un poco la intimidad del ser-
Atención, que los discursos de la "rehabilitación", 21 como los de la en-el mundo-.
"revalorización", pueden sumergir a los "que hay que rehabilitar" en
ese callejón sin salida de la miseria ideal.

20 Véase, infra, cap. IV. 22


21
Véase, infra, cap. VII. Véase, infra, cap. III.

36 37
De la exclusión sin sujeto La experiencia muestra que el sujeto perjudicado está tironeado
al sujeto de la exclusión t•nLre una tendencia al encierro y una tentación a la evasión.
Desde el primer punto de vista, la exclusión incluye, con mayor
¿Cuáles son las conclusiones de esta especie de clínica de la patología propiedad, una "sobreinclusión": pues nadie es más dependiente del
social? HiHtema que el sujeto que no se beneficia con él. Es como una mosca
Con seguridad, el modelo del perjuicio subjetivado complica las dt·ntro de un tarro, ese móvil que gira en redondo y se golpea contra
representaciones acreditadas -ingenuas o (pseudo)científicas- de la 1aH paredes del recipiente que delimita sus libertades de movimiento.
exclusión. Desde el segundo punto de vista, la evasión es lo mismo que
Observada del lado del sujeto, la exclusión, en caso de que responda l«hmtificarse con una profesión de fe de estar fuera de un estatus,
a un proceso, supone que, de manera al mismo tiempo sutil y material, Inclusive fuera de la ley, que invita al sujeto a asumir y a encarnar una
el sujeto se excluye. La forma pronominal es esencial en este caso; no •·spccie de "barbarie" frente a la mentira civilizada.
hay nada de exclusión social sin un sujeto que produzca el gesto de
excluirse.
Esto no deja de apuntar a cierta "responsabilidad": se sabe muy De la falta del otro a la falta de uno
bien que las posibilidades de "elección" son cada vez más raras en el
estado designado como "precariedad". Pero el sujeto agrega a esta 1le esta manera, enfocado por los discursos del Otro social, el "exclui-
exclusión objetiva un cierto ser-uno mismo, vivido en el modo de la do" se encuentra definido por este e status: encarna la falta de algo que
exclusión -que no es otra cosa que un complemento "psicológico" del no debería haber faltado. Falla de la dosis de goce exigible -del
estatus social, pero, de alguna manera, es su adaptación subjetiva a "pstándar" a la "calidad de vida-. ·
este estado- Vemos que se dibuja el juego jugado entre la norma y lo "desnor-
Paradójicamente, este gesto lo coloca frente a una alternativa que malizado": se ve construido e instituido frente a una norma que queda
se trabaja: o bien identificarse con la posición subjetiva del excluido l'onfirmada al desmentirla. De ahí su duda en hablar la lengua del
y repetir el malestar, con las palabras proporcionadas por la ciencia icliolecto -jugando la carta de la disidencia, como lo muestran todas
social que confirma, en este caso, su función ideológica; o bien las formas de verlan, argot posmoderno- o el lenguaje de la norma.
"construir con hormigón" su posición al vivirse a sí mismo como "ex- "Bilingüismo" generador de una extraña cacofonía subjetiva. Sujetos
cepción" y construir un mito personal de la marginalidad. Este mito de este tipo se instalan a menudo en esa escisión entre un habla entre
lo pone en vilo, y encarna un "dis-placer" convertido en un amargo Pilos y un lenguaje destinado a dirigirse al Otro (social).
placer, en toda dimensión de intercambio apta para mantenerlo en el Pero con esto dan cuenta de que, contra los discursos sociales que
orden del deseo. Doble encierro subjetivo en el ser-excluido. los ubican en el lugar de la Falta (colectiva), para seguir existiendo
Al cuestionar de esta manera al sujeto del perjuicio, el psicoanálisis como sujetos tienen que construir una falta propia.
apela a esta Caribdis del normativismo -pobreza autogestionada- y Punto en el que tiene que meditar el Otro social: se trata de no
a esta Escila del miserabilismo -que encontró acentos seguramente "robar" a los excluidos lo que detentan todavía en presencia de su
fuertes en los Soliloques du Pauvre de Jehan Rictus, pero reproduce miseria, esa "falta" que es sólo de ellos. Aquel al que le falta (casi) todo,
el callejón sin salida imaginario de una exclusión que se vuelve sólo sigue siendo "alguien" si le falta algo propio.
perenne con el goce de su propio "canto"-.
Visto desde el lado del Otro social, está el discurso de la exclusión
que se apoya en una visión de la identidad: existiría una comunidad El excluido, un síntoma social
y sus excluidos -que vienen a recordar en la conciencia común los
momentos de la "intemperie"- con el riesgo de asombrarse de que El excluido signa el momento en el que vacila la evidencia del vínculo
los excluidos, uná. noche más fría que las otras, no salten para entrar social. Es un síntoma -colectivo- del malestar y, pot consiguiente,
al redil. lo encarna al vestirlo con su propia ropa vieja subjetiva.

38 39
De algún modo definido por su déficit, el sujeto aborda su ser en lns voces de los desheredados, a partir de la prueba de la verdad del
términos de perjuicio. Hin toma.
El término designa objetivamente un "atentado a los derechos, a Considerado de esta manera, el psicoanálisis no es una manera de
los intereses, al bienestar de alguien, por un tercero", por efecto de un dPcir más sobre la exclusión: tiene un efecto más específico y radica
juicio precipitado. En este caso, ¿es posible designar al tercero? t•n:
Subjetivamente, el perjuicio se distingue porque es experimentado
por el que siente su propio ser en el modo de la "privación". Sujeto de • por una parte, relacionar la exclusión con lo real, frente al
una queja que busca su destinatario. r maginario de los discursos;
Sujeto de la "galera" -como dice lúcidamente el argot, que evoca • por otra parte, relacionarla con el sujeto, frente al imaginario de
esta mezcla de vagancia y de obligación en la que hay que "remar" ... /m; roles.
a contracorriente-.
¿Qué "visión del mundo" y de uno mismo se organiza alrededor de En efecto, el psicoanálisis requiere pensar lo real del ser-excluido,
este estado? lo que las letanías sobre la exclusión en el fondo, en un manejo
La "condición del excluido" -más allá de la norma-estándar de los retórico, sólo evocan para eludirlo: la exclusión es, en efecto, lo que
que comparten este estatus anómico- tiene que ser aclarada en su produce un agujero en lo social y, por lo tanto, recuerda el reverso de
real inconsciente. indigencia. Pero con el mismo movimiento, convoca al sujeto a ocupar
Quizás esta postura subjetiva se aclare mejor con la letra misma de PI lugar del que las prácticas y los discursos de la exclusión lo han
lo que está significado en el per-juicio: prae-judicum, sentimiento t•xiliado. Así, por una parte, el psicoanálisis agrega "la hipocresía de
de ser "juzgado antes" ... ¿y antes de qué, si no es, de alguna manera, la cultura"23 que reconoce que la exclusión es su prueba de realidad;
antes de haber nacido? Sentimiento que, frecuentemente, manifiesta por otra, le ordena a los excluidos que se comprometan en una "des-
haber tenido su origen hipotético en un "destino". identificación" con el perjuicio para encarar mejor lo real de la
Entonces, lo que se organiza es un sentimiento de "daño primitivo" t•xclusión y su reapropiación.
que vuelve irrevocable la precariedad -paradoja, si pensamos que la Él abre el camino para un imperativo: ahí donde esté el no-decir de
idea de precariedad implica la revocabilidad-. la exclusión, el decir de lo real debe poder llegar ...
Esta tus de interinato temporizado, con el horizonte del "desempleo En este punto se impone la deconstrución del discurso social de la
de larga duración" que crea en el sujeto una relación particular con la Pxclusión, por medio de una metapsicología calcada de su objeto
temporalidad. "socio-clínico".

Psicoanálisis y exclusión: lo real y el sujeto

Este malestar, históricamente renovado por la adversidad socioeco-


nómica, se adosa a un malestar crónico que Freud expresó desde los
primeros escritos: el hecho de que la "civilización" esté basada en la
"represión de las pulsiones", de manera que su "ideal" está sin cesar
desmentido por el síntoma neurótico. Lo que está cuestionado es lo
que él denomina Lebenstüchtigkeit, término que designa esta expe-
riencia moral (de dignidad) y material (de decencia) sin la que una
vida no es tal. El psicoanálisis es recuerdo de esta exigencia, en el
sentido en que no hace más que volver a dirigirle al ideal de la Cultura 23
"La 'moral sexuale civilisée' et la nevrosité moderne", 1908. Sobre el
contexto, véase nuestro Freud et les sciences sociales, op. cit., pp. 43 y ss.

40 41
11
TRAUMA ORIGINARIO Y PERJUICIO CORPORAL

Para el hombre tal como es, encontrar el universo


con el rostro descubierto, es morir.
Para encontrar el universo y seguir vivo,
tiene que ponerse una máscara, una máscara de
oxígeno ...
Y. Mishima, Le soleil et l'acier, 1970
Gallimard, 1973, p. 126

En estas palabras del escritor, la experiencia de lo real se encuentra


situada del lado de un cierto encuentro mortífero, que el sujeto sólo
puede evitar a través de un cierto "enmascaramiento" que vuelve
posible la vida. Podemos sospechar que, como un eco, el momento del
trauma es aquel en el que ese velo se desgarra y en el que se recuerda
td choque frontal con una realidad con cara (in)humana. Entonces,
vivir sería sobrevivir a la realidad. ¿Dónde situar la "punta" -in-
consciente- del trauma, esa herida plantada en el corazón (en el
cuerpo) de la mente?
Esta pregunta directa trabaja toda teoría del trauma. Esta noción
analógica, no hay que olvidarlo, ya que está "importada" del registro
médico- tiene un "filo" especial en la clínica psicoanalítica. Podemos
aprehenderla en la definición clarificadora y pluridimensional que
Freud da de ella: "Llamamos así a una experiencia vivida que aporta,
1m poco tiempo, un aumento tan grande de excitación a la vida psíqui-
ca que fracasa su liquidación o su elaboración por los medios normales
.v habituales, lo que inevitablemente da lugar a trastornos duraderos
1•n el funcionamiento energético". 1

El acontecimiento y su trastorno:
la economía del trauma

El trauma es, por consiguiente, "experiencia" (Erlebnis): primero,


su cede algo que se inscribe en la economía de esta "e m presa" (Betrieb)
1
S. Freud, Ler;ons d'introduction a la psychanalyse, XVIIIe, Gesammelte
Werke, Fischer Verlag (según nuestra propia traducción), G. W., XI, p. 284.

43
que es la mente del sujeto, por una elevación de la dosis de excitación al sujeto. Ser sujeto con un trauma es estar expuesto al "mal
(externa) elaborable (de manera interna). Este flujo excepcional, encuentro".
limitado en el tiempo, crea un "surmenage" de hecho. A este "costo", Este "encuentro -habría que redescubrir la vieja palabra "desven-
a esta sobrecarga de excitación, el sujeto reacciona por medio de tura",2 para especificarla- se distingue, justamente, porque no está
"trastornos": el efecto llamado "pos-traumático" es, literalmente, "personalízado", ni identificado, ni localizado: con frecuencia, a partir
"acusar el gol pe". Sabemos que el sujeto, en el momento del trauma, de sus efectos retroactivos, debemos inducir el trauma de sus efectos:
puede mantener la cabeza fría y el cuerpo sereno (la "sangre fría"): como si, en este tema, hubiese debido de pasar algo ... La escucha
pero la "ruptura" se produjo, y se ve en las redistribuciones ineludi- clínica de las configuraciones traumáticas debe dar derecho a la
bles de sus flujos de energía. El traumatizado es el que, en el sentido impresión que éste proporciona.
literal, está "trastornado". Por lo tanto, tenemos que orientarnos hacia una situación extraña,
Mucho antes de cualquier definición dinámica del trauma, hay que que constituye la "sede" del trauma: encuentro ciego y mudo con un
aclarar este aspecto económico "bruto", que nos remite a una realidad cierto "otro" que no se inscribe necesariamente por medio de una
desorganizadora: algo "de más" se produce, que acorrala la psiquis herida visible. El mismo Freud, hay que señalarlo, pone el trauma en
-concebida como "sistema" y no como algún "principio"- a un costo contradicción con su etimología al localizar el colmo del trauma en la
elevado, a un gasto imprevisto y desproporcionado. La "empresa" cfracción ... sin herida.
para no quebrar se pone "en descubierto" y, a partir de ese momento, Razón para buscar la "punta" del trauma en esta efracción inopinada,
enjugará los "gastos" por medio de una "neo-economía", como una que toma "desprevenido" al sujeto. Este estado de "falta de preparación"
especie de endeudamiento inamortizable. Economía gravemente característica del sujeto acosado por el trauma debe hacer eco a un
"deudora". exceso de realidad. Esto nos abre una reflexión sobre la causalidad
En este punto de enquistamiento traumático se forma el "síntoma". propiamente traumática: la irrupción del trauma -propiamente "del
Esto es verdadero a tal punto que en el núcleo de toda neurosis acontecimiento"- subraya su contingencia. Este encuentro -"malo",
encontramos "una neurosis traumática elemental", como Freud le que habría podido ser "bueno"- parece lo que hubiese podido no suceder.
recuerda a los "fanáticos de la traumatología", que exageran la autono- El trauma se da como una "anti-necesidad": decir que es "inesperado" es
mía de las neurosis clasificadas como propiamente "traumáticas". poco, es lo que sucede "contra toda expectativa", especie de significación
"fuera de contexto". En otras palabras, el sujeto parece haber caído en
algo que, al ponerle un obstáculo, lo hace "caer".
El trauma como realidad: Pero no nos equivoquemos: este mal encuentro -circunstancial-
el encuentro poco afortunado toma su pleno efecto patógeno de repetir un mal encuentro "pre-
histórico" que le proporciona su violencia retroactiva. La "deflagra-
Por lo tanto, esto coloca al trauma del lado del "choque frontal" con ción" no deja de tener su "efecto de soplo" de ese primer momento que
algo "vivido" (Erlebnis) invivible -hay que entender bien el "oxímo- vuelve a escena con toda la intensidad del "presente". Inclusive, es ese
ron"- que se inscribe por un refuerzo de la periferia o de la "para- aplastamiento en la escena del presente el que "signa" la temporali-
excitación". Es el "agujero" que, a partir de este momento, se dad traumática.
inscribirá y encarnará el déficit económico. Pero, precisamente, el
trauma es, como el proceso y su efecto, la realidad misma, el mo-
mento del "choque", "la hora H". Para que el sujeto entre en el proceso Lo traumático azaroso
traumático es preciso que haya encontrado algo -lo que se escribe en
pretérito, tiempo del después (en el que se oye, más allá de su uso La clínica del trauma, abordada radicalmente, nos enfrenta ala pregun-
trillado, el "sucio golpe" retroactivo)-. La "pepita" en el engranaje de ta de lo real y del otro, en sus modalidades de "azar" y/o de "necesidad".
la máquina es el "encuentro" con esta "ocurrencia" de lo real (con
rostro humano, eventualmente) que viene a "herir" -"hacer polvo"- 2
En francés, malencontre, literalmente: mal encuentro. [N. de la T.]

44 45
Por supuesto que existe una causalidad interna que el trauma ac- Después de todo, disponemos de la inscripción de ese Azar primero
tualiza -y sería como mínimo imprudente convertir al trauma- t•n la escena originaria de la historia paradigmática del psicoanálisis:
acontecimiento en la causa de la patología-, la ingenuidad a la que ,.,., cualquier cosa menos azar si, ese día, en la ruta de Delfos, hijo y
remiten las concepciones traumatológicas posfreudianas, a pesar de padre se cruzaron, sin saberlo, para que se cumpla el destino sellado
la elaboración decisiva de la cuestión de la "escena originaria."'3 Esto por el oráculo edípico pero, justamente: esto pone en desnudo ese
no debe ocultar que esta "necesidad interna", esta especie deAnanké "orden de lo accidental". En este caso, la necesidad, justamente, toma
(neurótica) tiene como efecto conectarse con un hecho bruto, desig- la forma de este "accidente de circulación" "estúpido", como se dice en
nado como dustukia, la forma engañosa de la Tujé o el Azar. Pstos casos, como si las muertes por necesidad fueran las únicas
La Tujé, en efecto, tiene dos caras, de "fortuna" (y entonces es "inteligentes". Esos dos tuvieron que encontrarse ese día (y no otro),
"suerte") y de desgracia (y entonces es "mala suerte"). Sería una t•n ese lugar (y en ninguna otra parte): esto se llama "un encuentro".
equivocación tratar este encuentro desafortunado como un "detalle" 1.a rotura de los ejes del carro fatal significan, en este caso, la ley
o como un pretexto. Si bien el "golpe sucio" enmascara lo que en el puntual de la dustukia, revés del poder de la Ananké. Esto podría
sujeto lo espera, esto no significa dejar de reconocer que, cuando llega, valer para todos los casos en Jos que la necesidad más vivaz esté
éste no lo espera. En este contraste se mide el "ángulo" d8 la escisión significada por la punta más acerada del azar. Éste es un tipo de mal
instauradora del trauma. La subjetividad traumática se instaura a t•ncuentro. La forma traumática del "protón pseudo" es el "mal en-
partir de este desfasaje: lo "peor" se produce con esta convicción de ruentro". La experiencia traumática se sostiene en esta díada sincro-
que todo podía producirse como telón de fondo, salvo eso ("Todo, pero nizada: él y su "mal encuentro", ese día, juntos.
no eso") que, justamente, sucede. Así, se puede decir que ese día en el que tenía una cita con el
Por lo tanto, tenemos que quedarnos a la altura de lo que da cuenta desgraciado golpe de su destino, "mejor hubiese sido que se rompiera
la clínica del trauma: esa "temporalidad" de la Tujé y de la dustukia. un brazo". Idea ridícula, pero muy significativa, evocar como precio
Trauma que se inscribe en la "hora H" del reloj del sujeto para que hay que pagar por la exención de un mal encuentro, un acciden-
descomponerlo (el instante infinitesimal previo a la "catástrofe"): te ... "menos peor".
pero esto es la letra ("H") del otro. Entendamos que el sujeto se "rompe
la cara" (como se dice en la elocuente trivialidad del lenguaje cotidiano)
contra algo y/o con algún "otro". Momento en el que "entra en la pared" El síntoma, entre "destino" y "azar"
-que no es solamente la dureza del material real, sino de la resistencia
y de la rugosidad del otro-. En resumen, todo trauma digno de este Sólo existe síntoma porque hay algo que, en un cierto momento, anda
nombre es trauma, aquí y ahora, "en el otro". En el momento en que mal en la ejecución de una "función". Quizás no sea inútil recordar
encuentra algo insoportable -e "innombrable"- en el otro, el sujeto se esta evidencia para denominar, en contraposición con una concepción
"fractura". A partir de ese momento será "la cruz y los cirios" hacerlo psicopatológica del proceso sintomático, la clínica real que seíiala el
resurgir de esta temporalidad común de la que lo expulsó la irrupción síntoma como acontecimiento. El momento en que "no va más" no es
de la temporalidad traumática que lo pone en "estado de excepción". más que el efecto de un proceso, pero de una realidad "ineluctable" de
Ésta es la paradoja que nos instala en el centro del acontecimiento alguna manera. Esto se marca sin duda mejor en el síntoma somático,
traumático: cuando el clínico se da cuenta tiene ganas de gritar que, ' acontecimiento físico 4 por el hecho de que todo síntoma "mental" es-
decididamente, no es casual que, en tal momento de la vida de un tá acompaíiado por un marcador somático, como se observa si se
sujeto eso, "esa pepita de salud", por ejemplo, llegó: ya que nos presta atención. Es preciso algo que "renguee" y que "deje de
enfrentamos al rostro desnudo del Azar, oigamos en este registro lo renguear" -Freud habla del síntoma como de una "luxación del yo"-
que llega, de alguna manera, con la soberanía -arrogante y terrible-
del Acontecimiento. 4
P.-L. Assoun, Le¡;ons psychanalytiques sur Corps et sympt6me, Anthropos/
Economica, 1997, 2 vol.
3 5 S. Freud, Analyse f!nie et anal y se inf!nie, G. W., XVI, p. 85.
P.-L. Assoun, L'entendement Freudien. Logos et Ananke, Gallimard, 1984.

46 47
.n No hay síntoma sin esta "cojera" que hace que algo "no ande bien"
posiblemente, Laquesis, la que representa "lo fortuito (das Zufdllige)
(alg-o que todavía antes "andaba"). dentro de la legalidad del destino". 8
Bajo el efecto "detonador" de una realidad que un sujeto "descom- Ahora bien, en ese intervalo, en el que ya nací pero todavía no morí,
pensa" -y a esta realidad hay que darle el alcance de ese poder mítico 1'11 el que estoy vivo, puede pasarme algo. Lugar del encuentro, bueno
que es la Tujé-. Es decir, la "fortuna", la "suerte", "un hecho feliz o o malo -el "vel" "o bien/o bien" es constitutivo, ya que lo fortuito
infeliz". 6 Es notable que en esta pareja, la "felicidad" parece aludir a implica, a diferencia de lo "fatal", esta posibilidad crónica de "cambio"
un estado, la "infelicidad" a su contrario, apuntando a un aconteci- ele lo "bueno" a "malo" y de lo "malo" a "bueno"-. Estamos en el regis-
miento. Uno es feliz, posee la felicidad, en tanto que la infelicidad tro de la "ocasión" y de su tiempo propio, la "oportunidad" (kairos).
llega -lo que "hace infeliz": esto merecería que el "mal encuentro" Vivir es exponerse al riesgo del encuentro y, por lo tanto, caer en la
fuese una categoría clínica, con su correspondiente "instrucción" 1~sfera de influencia de lo "traumático". Vivir (y desear) es azaroso, y
meta psicológica-. 1·sto es lo que convierte al trauma en una modalidad existencial
La Tujé se parece a una "lotería", vicisitudes de la suerte, "lo que crónica.
sucede por azar, por accidente, sin reflexión, sin motivo" -lo que "le
cae en suerte" al sujeto, lo que le cae encima (Zufall)-. Comprende-
mos que cuando una gran felicidad "cae encima", puede adquirir un Figuras del trauma:
acento traumático (sabemos el aura traumática que amenaza a todo separación, castración, seducción
el que gana el primer premio de la lotería). Esto es lo que le da a la
satisfacción del goce el estilo de la catástrofe. Si reservamos el "traumatismo" a la esfera del "desgaste" no tenemos
Si el psicoanálisis pone el acento en el carácter de "destino" de la que dejar de subrayar esta inserción del trauma en el "vivir" y,
formación-de-síntoma, no por eso pierde de vista que dos "potencias" correlativamente, en el "desear". Lo que se archiva, desde la separa-
se conjugan en la determinación del destino de un hombre, como ción hasta la castración y, luego, en la "seducción", es la génesis de
señalaFreud: "daimon" -su "demonio" personal, su "constitución", lo 1•ste "originario desencontrado" que le da a la relación con el otro su
que ya es- y "tujé" -su socio oscuro, el que organiza la cadena de resonancia traumática: la de un sujeto desbordado.
encuentros, "buenos" o "malos", que forja la trama de lo que después Reconsideremos desde este punto de vista el momento de la
de todo aparecerá como su "destino de vida"-. La anamnesis tiene catástrofe primitiva, limitada, demasiado fácilmente, a la separación
que hacer su parte en esta parte de lo "fortuito" (Zufdlligkeit). de la madre. Lo que Freud fija, en un cuadro inolvidable al que nos
Daimon kai tujé, "demonio y azar": por supuesto, van juntos, pues referimos en otro trabajo, 9 es ese momento en el que "el bebé", "en
lo que constituye la fuerza del azar es que algo del "demonio" del lugar de su madre ve a una persona extraña". 10 Éste es el primer
sujeto no sólo "lo espera", sino que lo pone en acto. Y el registro de lo "golpe duro". No sólo perder de vista a la madre, cuyos efectos de
"demoníaco" -en su forma de la "compulsión de repetición"-' confir- desastre escópico 11 conocemos bien, sino encuentro con un intruso, un
ma su alcance, en el registro de las manifestaciones de la pulsión de otro que no es la madre. Trauma inicial del "mal encuentro": aquí está,
muerte. Sin embargo, hay que insistir en este ángulo de lo real que lo que no esperábamos. Lo único que hay es decepción: esperaba a la
debería hacer que nos abstengamos de "psicologizar" la lectura de las madre y ella no llega. El trauma primitivo es que una cara extraña
ocurrencias de vida atrapadas por el síntoma.
Entre la primera y la tercera Parcas -la que representa la 8
S. Freud, Le motifdu chuix des coffrets, G. W., X, p. 33.
disposición fatal, innata (Cloto) y la que encarna "lo inevitable, 9
P.-L Assoun, Ler;ons psychanalytiques sur le regard et la voix, Anthropos/
la muerte" (Átropos)- hay que darle un lugar a la más discreta, l•:conomica, 1995, t. I, p. 62.
10
6
S. Freud, lnhibition, sympt6me, angoisse, Appendice C, G.W., XIV, p. 202.
Véase, infra, cap. III. 11
P.-L. Assoun, "Du sujet de la séparation a l'objet de la douleur", en
7
P.-L. Assoun, "La passion de répétition. Genese et figures de la compulsion "Vicissitudes du travail de séparation de l'enfance et de l'adolescence", Neurop-
dans la métapsychologie freudienne", en Revue {ranr;aise de psychanalyse, t. sychiatrie de l'enfance et de l'adolescence, Año 42, agosto-septiembre de 1994, No.
LVIII, abril-junio de 1994, pp. 335-337. H-9, pp. 403-410.

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49
haga efracción en el espacio que va a proporcionar el modelo de t•ncuentro que puede ser desastroso -lo que atestigua la experiencia
cualquier "pesadilla". Ahora bien, la pesadilla esboza la situación fúbica en la que el sujeto se expone en todo momento de encuentro, en
paradigmática de este encuentro "dentro", de este "otro malo". lo real, de un signo que amenaza con la falta, como efecto de sobre
El "sueño traumático" es, en efecto, el encuentro, dentro del mismo 1mpresión (verdadera "surrealidad"). Conmemoración de la "mala
sueño, de lo que, sobre todo, no había que encontrar. Verdadera 11oticia", manifestada por el encuentro con la falta fálica de la madre
emboscada que acorrala al soñador en un callejón sin salida del que fuente del "trauma escópico" originario-.
sólo puede salir si se despierta precipitadamente. Esto es lo que hace En el fondo, a pesar de las apariencias, el sujeto se acomoda mejor
fracasar el sueño y, al mismo tiempo, la "realización de deseo" -"amok :t 1a pérdida que al encuentro desafortunado. Y, en la experien.cia del
superyoico" que describimos en otro trabajo-. 12 También es el princi- dolor, tal como la describimos en otra parte, 14 lo que constituye lo
pio de la vigilancia del insomnio, cara a· cara con lo que "existe" "vivo" es el encuentro sin cesar del objeto perdido. Esto da cuenta de
irrecusable. "Galera" que va de la pesadilla al insomnio. 1:t dustukia como modalidad de encuentro violento con el otro: ya sea
En la cara descompuesta de dolor del bebé se inscribe justamente l'll el odio celoso -en el que el infante encuentra en el doble pleno del
esto: la confrontación con lo que hace fracasar el principio de placer n·gazo materno la imagen que lo excluye del goce del objeto-, 15 ya sea
y la Wunscherfüllung. 13 l'll la dimensión del deseo, en la que el sujeto se confronta, en la escena
Pero sería demasiado fácil distinguir al "otro bueno" -el que originaria -de seducción o de coito paterno- con la realidad del deseo
nuestro bebé esperaba- del "indeseable": lo peor es que puede ser ... dl'l otro que lo mira: esto es lo que convierte en seductor al "extraño",
el mismo. Pues "la persona al tanto", propicia para la satisfacción de cuya mímica de seducción transforma un rostro que quiere ser afable
la necesidad, también es la que puede agobiar al sujeto con su t•n una cara toda colorada y que hace muecas.
presencia. De esta manera, la madre que vuelve, después de haberse
eclipsado, ¿no "traumatiza", sobre todo por su "retorno"? ¿A partir de
ese momento no será asimilable a la "extrai'ia", al otro que era ella, al La escritura de la dustukia: el "caso Perec"
otro de ella misma? La famosa escansión de1Fort que se aleja y del Da
que se recupera, ¿no tiene como efecto secreto conjurar el trauma de 1'ara volver sensible este efecto del "trauma de la letra", 16 con tanto
su retorno real que, al actualizar el vacío de la ausencia que se significado para una clínica del trauma, nos orientaremos a través de
profundizó, lleva al colmo de la angustia? una escritura del mal encuentro. W. ou le souuenir d'enfance es la
Metaforizar el ir y venir de la madre es intentar desembarazarnos de <'Vocación de esta relación insimbolizable con la dustukia. En el
él de una buena vez, al exorcizar ese momento refractario del "retorno". l'ontexto de la pérdida del Otro paterno -por la guerra (del lado del
Lo que explicaría que el nii'io, que sufre el martirio de la partida de la padre) y por la deportación (del lado de la madre), respectivamente
madre viva, se quede impávido ante la pérdida de la madre para por el mal azar de la "bala perdida" y la mano fatídica del verdugo-
siempre, en la muerte, como lo sei'iala Freud. Más allá de la madre que t•l huérfano tiene la revelación del momento en que se le anuncia,
falta o que se ha perdido, se dibuja la figura de la "madre alterada". Se mientas está ocupado trabajando en el campo, que llegó alguien "para
trata del puro y simple trauma: caer sobre lo que no afloja ... PI". Éste es el anuncio: alguien viene para ti, acontecimiento sorpren-
Algo de este trauma de la pérdida -que más bien hay que describir th·nte, aunque él haya podido adivinar que era alguien de la familia.
como el encuentro con la posibilidad de alteración de la presencia <~u ando corre hacia esa silueta que avanza hacia él a través del
materna- se conserva y se repite en el "inciso" de la castración, en el 1'< t m po, sin embargo, parece haber deja do de pensar y, cuando re cono-
que se reactiva no sólo la angustia de pérdida, sino la angustia de un
H P.-L. Assoun, Ler;on¡; psychanalytique¡; sur le regard et la voix, Anthropos/

12P.-L. Assoun, "Le trauma de l'éveil. Psychanalyse de l'insomnie", en l':conomica, 1995, t. I, pp. 58-59.
1
" !bid. p. 62.
Synapse, No. 115, junio de 1995.
' P.-L. Assoun, "Le trauma a la lettre. L'inhumain de l'enfance", enAnalyses
11
13 Véase "Révision de la doctrine des reves", Nouvelles conf"érences d'introduction
1'1 réfZexions sur Georges Perec W. ou le souvenir d'enj"ance, Ellipses/Marketing,
a la psychanalyse, ·XXlX, G. W., XV, pp. 6 y SS. 1~J97' pp. 85-95.

50 51
ce a su tía que le sonríe amistosamente, se produce ese efecto que lo real de ese "sentimiento de culpa inconsciente" que se diferencia
describe luego, cuando escribe sus memorias, como el "develamiento de radicalmente de una culpa vivida: el sujeto no se siente culpable, "se
una verdad elemental": "A partir de ese momento, todos los que c•nferma", da un traspié, en resumen, pone en acto lo que no quiere que
lleguen a ti serán extraños". li• suceda. Por eso todo trauma real-y el más radicalmente "impon-
No es difícil reconstituir el lugar de la decepción mayor: el clt>rable"- tiene resonancias del trauma originario. Quizás por este
sabía que la madre estaba muerta pero, justamente, le dicen que l:~do haya que abordar nuevamente la escucha pos-traumática del
mujer viene a encontrarse con él y algo del Wunsch primitivo ":~ccidentado de la vida".
reactiva: "ella vuelve". Ahora bien, objeción de lo real-es otra persona
que no es la madre la que está allí- y entonces el "mal encuentro"
convierte en un emblema -que marcará con su sello la relación con El "estado de excepción" o el cuerpo en guerra
cualquier mujer: "No te pertenecerán, no les pertenecerás, porque lo
único que sabrás hacer es apartarlas"-. Esta situación puede describirse como un "estado de excepción",
Lo que estalla a la luz del día en ese momento es un trauma tan situación límite de la que el estado de guerra puede servir como
violento como discreto: la revelación de una cita fallida que · ¡•rnblema. La teoría de Freud sobre las neurosis traumáticas de
un desfasaje crónico con el otro -de manera que todo fracaso guerra, redescubierta correctamente, puede servir para descifrar ese
podrá "referirse" a él-. N atemos que el malestar nace del hecho de ,·hoque, en este caso conviene decir, "en primera línea".
la presencia molesta del otro (que no era la que se estaba es La originalidad del desciframiento freudiano de las "psiconeurosis
actualiza la ausencia (de la que, entonces, falta muy terriblemente de la guerra" reside en que sitúa el efecto traumatógeno menos en la
Encontrar la ausencia de objeto a través del encuentro de la :unenaza bruta del peligro (para la auto-conservación) que en la es-
equivocadamente, se encuentra ahí, en esa hora "H", para l'isión subjetiva del "guerrero" entre el "yo de paz" y el "yo de guerra". 17
la decepción, y así "ser la fecha" de todas las citas fallidas de la 1,o que aparece es que el sujeto "se enferma" al encontrar, en una
futura, constituye una decepción mortal. situación de enfrentamiento con el enemigo, un peligro particular: el
De ahí toma acto un trastorno general de la orientación -especie de de su "doble interno". El "soldado" se ve confrontado a una instancia
trastorno de la lateralización- que llega a la dislexia (a la que de su "yo" de algún modo "dispuesto a todo" y al sentirse desbordado
escritura suple). También se produce una sarta de síntomas somáti- por esta pulsión auto-destructiva heroica, "se viene abajo", expresión
cos, que archivan en el cuerpo accidentado el choque con lo real muy elocuente.
traumático: "paracaídas, brazo en cabestrillo, braguero para la her- Existe menos "cobardía" que temor por un heroísmo paralizante
nia", esto es lo que queda en el recuerdo: vuelco en un trineo, caída en -clave de la que nos interesa valorar su alcance para el mecanismo de
un barranco a bordo de un bobsleigh, picadura de una abeja: el órgano síntoma somático en su mecánica traumática-. 18
da cuenta de esto, del mal encuentro. Por otra parte, en esta situación en la que el sujeto se expone al
En efecto, ¿de qué habla ese "omóplato" ("hueso que no se pueae "mal encuentro" con el doble, la herida, lejos de agregarse como factor
enyesar") o ese muslo que se "hincha a más no poder", sino de ese agravante del trauma, puede ser una "compensación" para el trauma
choque frontal con esa realidad? Pero también es la picazón que bruto. Si recordamos que el trauma se marca, "en el comienzo", por
provocan esas camisas en la piel, que fueron ofrecidas de corazón, medio de una elevación drástica de la excitación externa no maneja-
pero que no nos gustan, "regalo" fallido que augura una vida "que no ble -aumento de la erogenidad general del cuerpo-, la herida permite
regalará nada". ligar, alrededor del lugar herido, una parte de esta excitación: "La
El traumatizado parece tener el arte de encontrarse en el lugar no conmoción mecánica del trauma propiamente dicho tiene como efecto
adecuado y en el momento no adecuado, incluso de volver a los lugares el aumento de la excitación sexual y la influencia sobre la distribución
de los crímenes que no cometió -lo que somete a duras pruebas al
accidentado es, justamente, que ese azar disimula una necesidad
1
'S. Freud, Introduction ala psychanalyse des psychonévroses deguerre, 1919.
18
oculta o, peor, que haya quedado librado al puro Azar-. Activación en P.-L. Assoun, Ler;ons psychanalytiques sur Corps et symptome, Anthropos/
Economica, 1997, t. 1., pp. 67-70.

52 53
drt In llhldu" ~~ 11:1 c\t'N111111 lmd 111111do proporciona recursos de re- proporciona una oportunidad -al mismo tiempo reveladora y mortí-
lnv••t.ltlurM "hlf'IIJIIIIIIIt'll" "111111 herida simultánea con el trauma li•ra- del desenmascaramiento.
rt~thll't~ltu•tu••lltllllliul"li cl1• 1111cimiento de una neurosis", gracias a la Comprendemos que el momento del trauma puede marcarse de
"•uhrt~III\'IIMfhlm'' IIIII'I'IHi:-;t.a del órgano que sufre". Esto permite manera insidiosa, cuando algo innombrable se percibe "en el otro":
1'11111111 11111lt•t· 1""' '1111' 1'1 trauma sin herida puede ser, por el contrario, 1•sto sucede, por ejemplo, con un adolescente que correlaciona, cierto
'"'1"'1'11111111'1111• pnt ogl'llO. 11 i a, la percepción de algo "insoportable" en la imagen paterna con la
I':Ntll dol1l•· l'onsidcración permite situar el colmo del trauma en dPcisión oscura e irremisible de una huelga de hambre cuyos efectos
1'11II•PIII'III'IIIro bruto y brutal con un acontecimiento "des-simbolizan- nnoréxicos recién se verán más tarde. ¿Por qué ese día? Porque -asu-
,,, .. qu•• 11o permite que el sujeto asegure más su continuidad vital y lllamos la tautología, pues ahí se compromete la escritura de lo real-
qlll' no desee "ligar" la energía liberada de este modo. El trauma puro fue un día de más -"día negro" en el que la verdad se vuelve
consiste en esta "implosión" sin desgarro. luminosamente traumática, en la que eso no puede ocultarse más,
El trauma actúa como agente "desintrincador"20 que impone un porque ese día se produjo el mal encuentro-. Hecho sin hablar que
destino disjunto a Eros y a Tánatos. Ahí, el perjuicio se hace cuerpo. ln1sca la inscripción -eminentemente física-.
Desafío a la anamnesis de las historias que escanden estos traumas
silenciosos que sólo se perfilarán en el "inciso" del habla retroactiva
El agujero en el Otro o el trauma puro o en las estrategias de escritura ("traumatográficas")-.
En términos metapsicológicos, el mal encuentro marcaría hic et
El aporte más distintivo de la clínica analítica a la "traumatología" nunc, aquí y ahora (en tanto el trauma es "histórico") el momento de
podría consistir en esta referencia a la dimensión de "encuentro" la desunión pulsional -aunque se viva en la relación amorosa del
fallido: el trauma se juega en relaéión con esta actualización de una (•ncuentro pasional, como nos enseña la clínica del fenómeno conocido
relación con el otro al mismo tiempo "fallida" y dramáticamente !'on el nombre revelador de "demonio del mediodía"-. 22 "Quemadura
"presente". Toda causalidad traumática es real y, por lo tanto, está de sol" en el cenit en el que se encuentra expuesto el sujeto, en el
incluida en esta especie de "causalidad ocasional'?' o sea "motivada" "vadeo" de su vida pulsional.
en relación con el otro. Repetición ciega de la "primera edición" del mal No nos asombra la impresión de contingencia violenta que dan
encuentro cuyas versiones estructurales vimos sedimentadas: el otro (•stos momentos traumáticos en los que el sujeto parece librado a la
que no es la madre, el objeto causa de angustia, el otro del deseo. potencia invasora de una realidad que no puede insertar en una
Bajo la figura de la dustukia éste se actualiza. De este modo, el •·strategia desean te, ni tejer en la trama de sus pertenencias subjeti-
trauma sólo es resimbolizable si el sujeto, volviendo a atravesar lo vas vitales. El sentimiento de "irreversible" que surge procede de la
real del "mal encuentro", se expone al pensamiento más duro: el del !'onvicción de un "perjuicio" irremediable que le otorga a la suqjetivi-
puro Azar. Pero, entendamos que no se trata de la ausencia de (1ad traumatizada su pliegue trágico: pues es tranquilizador instalar-
motivación -tiene que reconocer la ligazón de lo que le sucede con la se en un destino que se supone que, justamente, va a recusar el
trama significante de su deseo-, sino, en el sentido de ese "afuera" Pncuentro con el otro malo. También sabemos de las "alianzas" con
mal-encontrado que produjo una incisión en su historia. algún "ángel guardián" que conservan, invirtiéndola, la superstición
El momento fatídico que "corta en dos" el continuum de su historia de la "mala suerte" y le agregan un regulador providencial. Para que
-entre el "antes" y el "después" del acontecimiento- es, también, la Pl sujeto salga de este "tejido trágico" y de sus estrategias "mágicas"
emergencia en lo real de una cierta verdad de la relación con el otro y para que encuentre el camino de esa realidad azarosa se precisa una
que, a partir de ese momento, no puede ocultar más. El trauma l'scucha del trauma.
19
S. Freud, Au-dela du principe du plaisir, cap. IV, G. W., XIII, p. 34. 22 P.-L. Assoun, "Le démon de midi a l'épreuve de la psychanalyse. Contribu-
20
P.-L Assoun, Le¡,;ons psychanalytiques sur Corps et.sympt6me, Anthropos/
Economica, 1997, t. l, p. 98. tion a une clinique des passions de mi-vie", en Synapse, No. 99, septiembre de
21
!bid., t. 2, pp. 92-95. 1993, pp. 32-47.

54 55
De manera que, paradójicamente, se impone pasar por el momento De los beneficios al goce
de goce que decidió el enquistamiento del trauma. En un sentido,
equivale a mirar a la muerte de frente -en el sentido sugerido por J•:sto nos lleva a enfrentar la cuestión del centro del goce inconsciente
Mishima-23 pero sin máscara de oxígeno, ni falta de aire. Si bien que se encuentra en la base del sufrimiento mórbido más comproba-
Freud localiza el trauma en la "decisión inútil de la época originaria" do y más irrecusable.
(die unzugiingliche Entscheidung aus der Frühzeit), 24 por mala y N o se trata de retener ese movimiento de sorpresa escandalizada
terca que ésta sea -la que abre la temporalidad traumática-, como que provoca la afirmación -acreditada en el psicoanálisis- de que,
toda "decisión", es reversible. Volver a encontrar al Otro aciago ... y por cruel que ésta sea, en la enfermedad habría algo de goce. Pro-
quedar vivo. vocación para el enfermo que oiría decirse, en lo más profundo de su
dolor: "En el fondo -o: dentro del fondo- gozas".
Para comprender bien el enfoque del psicoanálisis sobre esta
La renta del perjuicio paradoja, conviene recordar dos puntos:
o los beneficios de la enfermedad
• En primer lugar, se trata del goce inconsciente: no se trata
El psicoanálisis experimenta una paradoja cuyo alcance clínico vale de darse un concepto general y banal del goce, hay que recordar que
la pena volver a descubrir: existiría en la enfermedad -ese mal que se "por supuesto, es inconsciente". No, existe un goce inconsciente y
apodera del cuerpo e inicia la capacidad para "actuar y gozar" en su tiene una textura muy diferente de lo que habitualmente se refiere
fundamento ("la salud")- algún "bien". En ese "maleficio" habría un con goce. Freud, con su "más allá del principio del placer", abre el
beneficio. Aunque la enfermedad, con su cortejo de daños y de camino para pensar esta alteridad del placer, que da su verdadera
sufrimientos, no es una "bendición" para nadie, bien podría ser un dimensión a este inconsciente.
"beneficium", un factor de "bien". • En segundo lugar, el goce, si puede estar acompañado
Desde la perspectiva del perjuicio, se trata de cuestionar todo para por el mayor "displacer" (en el sentido fisio-psicológico) designa
lograr que surja lo decisivo, más allá de la distinción corriente en- más que un estado, una postura subjetiva. Por lo tanto, no podría
tre los llamados "beneficios" "primarios" y "secundarios" de la enfer- rcgularse según lo vivido, aun cuando le agreguemos un "suple-
medad, distinción que enseguida se convirtió en una manera cómoda mento de alma" inconsciente: se trata de aprehender la "ganan-
de pensar en esto. ¿En qué consiste lo que Freud caracteriza como cia" de goce que conlleva el proceso de "enfermarse" (el Er-
"ganancia de la enfermedad" (Krankheitsgewinn)? l•rankung en el sentido freudiano) en el sentido más literal,
La expresión junta, en una comprobación provocadora, dos térmi- cuando alcanza el cuerpo.
nos que parecen "pelearse" entre sí:
Esta economía del "bien" es subversiva de una "hedonística".
• Gewinn designa una ventaja, un provecho, una ganancia, l'or lo tanto, tenemos que volver a la pregunta: "¿cuáles son los
una renta, es decir, un beneficio. beneficios de la enfermedad?" con el mismo tono que: "¿Para quién
• Krankheit designa un mal, una afección, un sufrimiento, es PS provechoso el crimen?" No para imputarle la enfermedad al
decir, una enfermedad. tmfermo, como un crimen al criminal, sino, muy por el contrario,
para aprehender lo que el sujeto juega de sí mismo y de su derecho
Quiere decir que habría una falta que ganar. ¿En qué sentido el Pn el síntoma.
malestar sería "bueno"? Estas dos preguntas generales y fundamentales no tienen que
admitirse como simples presupuestos adquiridos de la experiencia
23 Sobre el contexto, véase nuestro libro Le Pervers et la femme, Anthropos/ psicoanalítica que hay que "aplicar" a la cuestión de la enfermedad
Economica, 1989, 2a edición, 1996, pp. 179 y ss. somática. Se trata, más bien, del examen del momento somático
24
S. Freud, Analy se finie et analy se infinie, sec. II, G. W., XVI, p. 64. inconsciente que, justamente, puede ayudar a darle su contenido

56 57
-y, de alguna manera, su carne clínica- a estos dos enunciados de ,.;íntoma tiene un "lado", una especie de frontera común con el yo,
nivel "meta psicológico". 2'3 instancia represora, al que ofrece una "satisfacción": en este sentido
PI síntoma es "gratificante" para el yo -metapsicológicamente, se
pude hablar de "yo enfermo"-.
De la "formación de síntoma" ... Por lo tanto, el síntoma es una "huida en la enfermedad" para
Pvitar un conflicto, pero en "muchos casos esta huida está totalmente
Si abordamos el problema en estos términos, estamos proponiendo- _justificada".
una interrogación con una doble expansión: ¿en qué consiste Pero hay más: una vez que esta enfermedad está instituida,
"beneficio de la enfermedad"?, ¿en lo que concierne al síntoma aparece alguna "ventaja más o menos apreciable en la realidad" y
genéricamente?, ¿en qué sentido el llamado síntoma somático ligada a "muchas situaciones de la vida". Esta vez, se pasa a un
una ganancia particular? beneficio "externo". El ejemplo más concreto y corriente que propor-
En primer término, no hay que confundir "síntoma" ... y ciona Freud es claro: se trata de una mujer maltratada por su marido
dad. Significa, de entrada, una ruptura con el modo de pensamien y que no puede escapar de su tutela, por ejemplo, buscando un
médico que está regulado a partir de "la enfermedad", agrupación reemplazante, ya sea por temor a las represalias, ya sea porque -no
articulada de síntomas. En la clínica psicoanalítica, el síntom hay que subestimarlo- "todavía está ligada a ese hombre por su
precede. El hecho primitivo es la "formación de síntoma" sensibilidad sexual" (es decir, porque sigue teniendo a ese bruto "en
bildung). La enfermedad propiamente dicha consiste en la fijación la piel"). En la enfermedad encuentra la huida que le permite
síntoma. mantener un callejón sin salida interno y, al mismo tiempo, encontrar
Recordar esto es capital y en toda reflexión sobre el beneficio de 1 <"iertos recursos en el exterior y ¿en quién si no es en el médico?: "Ella
enfermedad debe permanecer el carácter factual del síntoma: quizás, Pncuentra una ayuda (Helfer) en el médico".
como veremos, la "enfermedad" puede servir para disimular el traba- Éste es el beneficio "externo o accidental" -que hay que distinguir
jo del síntoma inconsciente. del que marcó la propia formación del síntoma que es "interno" y
"necesario"-. N os interesa respetar la escansión del proceso mórbido:
de un beneficio inherente al estar-enfermo, por una parte, y del
... a la renta neurótica: economía de los beneficios retorno a lo real de las "situaciones de vida" de un beneficio secunda-
rio, por otra parte. Señalemos que, en el lenguaje de los negocios, es
Por lo tanto, ubiquémonos nuevamente en ese momento en el que, el equivalente de realizar un buen negocio que es "todo beneficio" en
menos, la formación de síntoma tomó su forma de cristaliz · sí mismo y realizar, durante las transacciones, beneficios, explotando
patológica en la enfermedad. y haciendo fructificar ("fructificación" que es la forma material del
¿En qué consiste, pues, fundamentalmente, la "ganancia interna goce) una situación ya adquirida.
de la enfermedad"? 26 El "alivio de un conflicto a través de la forma-
ción del síntoma es la salida (Auslwnft) más cómoda y más agradable
para el principio del placer", en la medida en que economiza un La auto-conservación a través del síntoma
"trabajo interno grande y que se siente como dificultoso". En este
sentido, la neurosis, aun con su caudal de sufrimiento, es de manera Una vez que llegamos a la paradoja de que la neurosis puede ser para
originaria -primaria- un "buen negocio": es una manera de realizar el interesado un "negocio jugoso", llegó el momento de recordar con no
economías en el presupuesto del sufrimiento. En consecuencia, el menor fuerza lo que toda esta economía de la rentabilidad no debería
perder de vista: que la "neurosis", al final de cuentas -hay que
25 P.-L. Assoun, Introduction a la métapsychologie freudienne, PUF, "Quadri- decirlo- es un "mal negocio". Efectivamente, el sujeto se ha cargado
ge", 1993. con un "síntoma de sufrimiento" (Leidensymptoni), está en descubier-
26 Le<;ons d'introduction a la psychanalyse, XXIVe le<;;on, G. W., XI.
to, sus créditos en "ganancia" no alcanzan para cubrir sus débitos en

58 59
sufrimiento. El "yo" hizo un "mal negocio" a través de esta adquisi- 111ental, se presenta como la solución económicamente más cómoda en
ción. Al menos, puede crearse, como el trabajador que se enferma, una .. 1caso de un conflicto mental (huida en la enfermedad), incluso si en
ganancia secundaria, renta de invalidez (Unfallsrente que, en l11 mayor parte de los casos la inutilidad de una escapatoria de este
mán, designa, literalmente, la "renta por accidente" en la que 1ipo ulteriormente carece de equívocos". Éste es el beneficio "interno,
accidente convierte al accidentado en rentista de su desastre). En este psicológico", que se opone al beneficio secundario, externo y, de algún
sentido, el mal negocio puede no ser otra cosa, en la lógica del 111odo, "situacional".
inconsciente, que un "mal cálculo". Sin embargo, conviene no perder de vista la sugerencia de origen
Volvimos a la lógica de la "auto-conservación". Enganche al que que mantiene su valor clínico: ¿el síntoma no es el "tubo de ensayo" de
Freud le otorga un rasgo social. Si el "pobre" -el económicamente l11 enfermedad? Este punto es esencial para no ceder a la "supersti-
débil- es dispensado con más frecuencia, por la necesidad de la vida, ción" (médico-psiquiátrica) de la entidad psicopatológica denominada
de la prueba neurótica que ... el rentista (en el sentido social), parece "mfermedad" y para ubicar el eje clínico en el estar-enfermo y la
que, una vez que ésta se instala, le resulta mucho más difícil desem- dinámica correlativa de formación-de-síntoma.
barazarse de ella ... "¿Y por qué? Es que le rinde buenos servicios en.
su lucha por la auto-conservación. En otras palabras: el beneficio de
la enfermedad secundaria que le aporta es demasiado importante" 27 Del perjuicio corporal a la renta somática
(para que renuncie a él). La neurosis puede ser un órgano de
adaptación a la miseria ambiente, una prótesis simbólica de la··· l'or lo tanto, algo anda mal en el cuerpo. Este malestar que inscribe
discapacidad social. la lesión y la disfunción del órgano se traduce defacto en una "li-
mitación del yo".
Tenemos los ojos puestos, de alguna manera, en el órgano lastima-
Estar-enfermo contra la enfermedad do (lo que supone, con derecho, el paso por la mirada médica).
Pero, en el caso del síntoma somático -por poco que supongamos
La discusión que Freud mantiene consigo mismo a propósito de la que puede ser reducible a "lo orgánico"- sigamos la reflexión clínica
relación entre síntoma y enfermedad -entre 1905, fecha de aparición precedente.
del informe del caso Dora, y el agregado de 1923- es rica en enseñan- Es legítimo preguntarse, aunque los perjuicios sean flagrantes, en
zas clínicas. En efecto, había empezado por sostener que "los motivos dónde se encuentra el "yo" implicado en el proceso de represión.
de la enfermedad no están presentes al comienzo de la enfermedad y El cuerpo se vuelve el terreno del conflicto de maneras muy
sólo aparecen secundariamente". 28 Dicho de otro modo, en esta diferentes (y aquí estamos en el campo del abigarramiento de la
primera versión, el "síntoma al comienzo no es otra cosa que un "clínica del cuerpo") Y Digamos que, en este caso, el sujeto huye ... en
huésped que no es bienvenido en la vida mental": "Recién cuando una l't>e adentro externo que es el cuerpo. Hay que darle sentido pleno a
corriente mental encuentra cómodo utilizar el síntoma, éste adquiere la sugerencia de Ferenczi de una "acción interna":32 -esfuerzo para
una función secundaria y se ancla en la vida mental". 29 En 1917, transformar a través de lo interno aquello sobre lo cual no se puede
precisa: "El motivo de estar enfermo es siempre la intención de actuar a través de alguna transformación del mundo externo, especie
ganancia ... siempre hay que reconocer un beneficio primario de la de "adaptación interna". Quiere decir que no queda inerte: si parece
enfermedad en toda afección neurótica". 30 Dicho de otro modo, el afán sufrir un mal-verdadera "pasión" del cuerpo- hay que suponer que
de lucro -inconsciente- de la neurosis contribuye a su nacimiento. produjo una especie de pasaje al acto "sobre el órgano" ...
Esto se origina en la economía: "El estar-enfermo ahorra una acción Notemos que, en este caso, de alguna manera, el beneficio se
27
radicalizó, pues el sujeto hace una economía considerable: la acción
A propos de l'introduction du traitement, G.W., VIII, p. 466.
28 Fragment d'une analyse d'hystérie, agregado de 1923, G.W., V, p. 202.
31
29
/bid., versión de 1905, G.W., V, p. 203. Ler;ons psychanalytiques sur Corps et symptome, t. 1, "Clinique du corps".
30 Ler;ons d'introduction a la psychanalyse. 32
]bid. , t.1, pp. 40 y SS.

60 61
mental propiamente dicha está "economizada": en su lugar, el dt• la enfermedad en el contenido precioso de ese cuerpo que está
"actúa" (por donde el perjuicio toma cuerpo). pariendo un conflicto.

El cuerpo del síntoma El enunciado fatídico o el cuerpo del trauma

Una vez que el síntoma "se abre" y la incorporación (Einverleibu Así aparece el sitio de esta subjetividad perjudicada -término provo-
se lleva a cabo, se plantea la cuestión de la ganancia de la oper r:tdor, pero porque se origina en un desfasaje-.
Hay qué volver a leer la descripción de Freud de la instalación El sitio del perjuicio es el trauma-cepa cuya fórmula proporciona
sujeto en la enfermedad: "El yo se comporta como si fuera cond l•'reud, al observarlo como una invariante en "los destinos de vida
por la consideración: el síntoma está ahí y no es posible apartarlo; anteriores" de estos candidatos al síndrome de excepcionalidad: "Una
lo tanto, se trata de gozar con esta situación (sicht mit die ser Situa t•xperiencia o un sufrimiento que les había sucedido en los primeros
zu befreunden) y sacar la mayor ventaja posible de ella (Vortei/)". 33 1 iempos de la infancia, de los que se sabían inocentes y que podían
yo forma cuerpo con el síntoma a punto de "luxarse", pero también considerar como una injusticia, un perjuicio sobre su persona"-.
sacar de esta luxación una economía de su propio goce. Un destino, por lo tanto, una transmisión fatídica.
Pero lo esencial de este Fatum es lo que esto determina en la
postura del sujeto.
Las cuentas masoquistas Tenemos a una paciente que sufre de "un doloroso mal orgánico que
le impidió lograr los objetivos de su existencia". No basta que actúe
¿De dónde surge que "una neurosis que desafió todos los para que haga un destino: "Todo el tiempo que consideró este mal
terapéuticos" pueda "desaparecer" pura y simplemente "cuando romo una adquisición ocasional y tardía, lo soportó con paciencia".
persona adquiere una enfermedad orgánica"?:34 "Mantener una 1'ero, detrás de la Tujé, se dibuja la M aira: "Desde el día en que se le
cantidad" (constante) de "sufrimiento", en esto reside el trabajo de t•xplicó que formaba parte de su patrimonio hereditario, se rebeló".
máquina de calcular de la infelicidad y su paradójico axioma o "Cambio de actitud frente a la vida." Prueba de que el sujeto solo
quina de calcular" masoquista. En esta matemática, el s adhiere a su vida según la versión del Otro que se dé.
(Leiden) es la "constante" convertible en "grandezas" físicas Éste es un ejemplo simétrico al de una infección ocasional provo-
morales. Lo esencial es que "la cuenta" esté allí. cada por una nodriza -dustukia- que, en un joven, basa su convicción
La "necesidad de castigo", otro nombre del "sentimiento de de estar bajo una providencia particular y que "vive todo el resto de
inconsciente" se vuelve un órgano de su enfermedad. El superyó su existencia con la pretensión de una indemnización al estilo de una
bien implicado en este negocio. renta de invalidez".
Lo mismo sucede con esa paciente cuyo destino nos cuenta Aquí necesitamos una meta psicología del Destino -y de su reverso
que, por el amargo goce de una operación ginécológica, encuentra de azar-.
caminos de su histeria.
No podemos aplicarle lo que Freud dice sobre las neurosis traum
ticas: "Se quejan de su enfermedad, pero la usan con todas sus fuerzas
y, si queremos quitársela, las defienden como, según el dicho, el
defiende a su cachorro" .35 Imagen atractiva que convierte el momento

33
Inhibition, symptóme et angoisse, cap. III, G. W., XIV, p. 126.
34
Le probleme économique du masochísme, G. W., XIII, p. 379.
35
La question de l'analyse pro{ane, cap. V, GW., XIV, p. 252.

62 63
111
EL OTRO, EL IDEAL Y EL PERJUICIO:
I~NTRE DESTINO Y AZAR

81 creador del psicoanálisis inscribió la "creencia" en la Ananké -uno


de los nombres de la necesidad- en el frontispicio de su empresa. 1
Ananké es una figura del "destino" -el "destino necesario", para
decirlo en el lenguaje pleonástico apropiado a lo "destinal"-. 2 Ahora
bien, ¿acaso el psicoanálisis no es, más allá de toda "visión del mundo"
liberadora, lo que sostiene la irritación del sujeto contra esta figura
del destino que se llama neurosis, de manera que sólo tiene sentido si
contraría la fatalidad neurótica -que, contrariamente a los "males de
Hesíodo", que se derriten silenciosamente sobre los hombres, es algo
que se habla-? ¿Cómo puede Freud evocar una figura del destino
-acoplada, es verdad, al Logos, imperativo de inteligibilidad del
deseo, "inflexible" en su género-?
Ésta es una manera de abordar el problema del destino desde una
perspectiva freudiana.
Podríamos decirlo de otra manera: la efigie trágica del destino se
inscribe, con el tema edípico, en el principio mismo de su propia
escritura del inconsciente -salvo que, justamente, se piense en una
"declinación" del complejo de Edipo, que se dedique a desbaratar su
captura-. Esto plantea la siguiente pregunta: ¿qué, en la posición
analítica, reconduce la posición del destino -"sentimiento trágico" del
deseo- si no es la vida? Por un lado, lo trágico edípico marca con su
1 Sobre este punto, remitimos a nuestra obra L'entendement freu.dien. Logos

et Ananhé. La presente contribución prolonga esa investigación, pero considera


el conjunto del campo semántico, es decir, ocurrencias de la temática del destino
!Schicksal) en la obra fi·eudiana.
2 Charles Baudoin traduce sumariamente: "Tengo dos dioses, i. .ogos y Ananké,

la razón y el destino", en Y a-t-il une science de l'ame? Fayard, 1957.

65
••'lloc'l dmwo h lllllllllll, irremediablemente; por otro, existe algo como
lltllt "lutlud(m" purn lll callejón sin salida edípico, un "saber arreglár- "psicologización-. Cuando el destino está ahí, configura de manera
•nlnH c'clll", quo pormite encarar, incluso exigir, una salida del cierre aplastante y sofocante la "vida" del sujeto, al que no le queda otro
.,.,,u-lw. ;.(~u(l HoHtiene al sujeto, del lado del destino? ¿Cómo hacer que remedio que inclinarse ante éL
upnt'Cl1.CII un sujeto en el destino? El "destino" es un "superpoder" (Ubermacht), la fuerza "desde
A la hechicera metapsicológica hay que pedirle el retrato de este arriba" que debe aventajar a sus víctimas y sujetos. La Suerte es la
Hujeto del destino. soberana que somete, es decir, transforma las individualidades presun-
tuosas -dotadas de ubris- "en sujetos". 6 Es lo que le da una "orientación
demoníaca" a ciertas existencias, marcadas por el "masoquismo mo-
El destino a prueba de la metapsicología ral". Freud, sin embargo, es formal: "Nuestra manera prosaica de
luchar con el Demonio consiste en esto, que describimos como un
Lo que contiene el "destino" -la Moira o heirmamené griega, el Fa- objeto científicamente aprehensible". 7 Esto se hace al re-transformar
tum de los latinos, el Schicksal germánico- es la idea de un "poder" esta realidad trascendente en "psicología del inconsciente".
que se ejerce sobre el sujeto y se impone a su historia -la "super-visa"
de manera que "ciertos acontecimientos estarían determinados de
antemano, suceda lo que suceda". 3 Es comprensible que el destino Lo fatídico: el destino como invocación
tenga dos opuestos: como es irrevocable, se opone a la libertad; como
está programado, se diferencia del azar -dualidad de laAnanké y de Por lo tanto, en el apresamiento del sujeto en esta idea de "destino",
la Tujé-. tenemos que intentar comprender lo que se relaciona con la expresión
¿Cómo influir en esta idea del destino, en su "contenido de cosa" de algo vivido endógeno -profundamente opacado-. Pues la verdade-
(Sachverhalt) inconsciente? ra figura del destino podría consistir, según un círculo revelador, en
El Destino es una idea, una abstracción alegórica -y Freud requie- la influencia de la idea del destino sobre el sujeto que, entonces, lo
re "traducir" el contenido de estas "ideas" según el principio esencial evoca más o menos explícitamente y lo invoca solemnemente. El
de la deconstrucción meta psicológica aplicable a cualquier "realidad destino es un enunciado fatídico -por medio del cual se recuerda la
suprasensible". 4 Sea este objeto denominado "Destino": hay que supo- aprehensión del hablar (fari) en el Fatum-: el Destino es la figura de
ner que en él se encuentra proyectado -si se supone que actúa en el lo Dicho -lo que recuerda la forma tautológica "lo que está dicho, está
mundo exterior- aquello de lo que el sujeto detenta una percepción dicho"-: el Destino tiene su estructura tautológica y es, para parafra-
interna ("endopsíquica"), fundamental, fenómenos que conoce maL sear el dialecto del malestar, "lo que ocupa la cabeza" del sujeto, lo
En efecto, el Destino puede ser ubicado entre "los mitos endopsí- invade como un pensamiento sin salida.
quicos". "Psicomitología" cuya génesis Freud sugiere muy temprano: El Destino es lo que los sujetos que atribuyen sus vicisitudes a la
"La oscura percepción interna del sujeto de su propio aparato psíquico acción de ese principio, tan enigmático como material,invocan. Nada
provoca ilusiones que, naturalmente, se proyectan hacia fuera y de más "popular", en el fondo, que esta idea: el destino es lo que estaba
manera característica hacia el futuro, en un más allá". 5 escrito en lo que sucede. Y, en efecto, se trata de una cuestión de es-
De hecho, el destino pertenece a la exterioridad: es lo que golpea al critura, salvo que nos preguntemos por el verdadero autor. Pues el
sujeto en lo real -su exorbitante presencia parece recusar toda sujeto recibe notificación del otro -paterno-: cuando la madre del
pequeño Hans enuncia que la masturbación es una "chanchada", ella
3
A. Lalande, Vocabulaire technique et critique de la philosophie, Félix Alean,
6
1926, t. I, Artículo "Destin". En este párrafo se presentan dos juegos de palabras intraducibles, por una
4
Psychopathologie de la vie quotidienne, cap. XII, G. W., IV, p. 288. parte, entre "du dessus": desde arriba y "avoir le dessus": aventajar y, por otra
5 entre "destin": destino y "destinée": destino, suerte. [N. de la T.)
Carta a Fliess del 12 de diciembre de 1897, en La naissance de la
7
psychanalyse, PUF, p. 210. Carta a Stefan Zweig del 14 de abril de 1925, en Sigmund Freud, Stefan
Zweig, Correspondance, Bibliotheque Rivages, 1991, p. 39.

66
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no crea la neurosis, sino que "juega un rol de destino (Schiksalrolle)",
Por lo tanto, ahí hay una "impresión", es decir, una sensación, un
dice Freud. 8 Dicho de otro modo: las palabras amenazadoras de la
sentimiento del efecto de un agente externo sobre estos ''destinos de
madre le ponen un sello fatídico a la castración, le presta su voz al
vida": el destino surge de esta sensación de ciertas existencias, de la
destino que hace que, desde antes del nacimiento, hubiese estado
acción sobre ellas de un "agente externo" -en ocasiones tan enigmá-
previsto que un pequeño Hans se daría contra la pared del enigma que
ticamente desastroso que puede ser "impresionante"-.
no se le ahorra a ningún ser que desea y que habla ...
Lo que signa el carácter "destinal" de estas existencias es la
El destino, ese concepto fuertemente simbólico, ya que es el
repetición de un guión que las transforma en un relato reiterativo.
enunciado fatídico del Otro anónimo, implica dos contrarios o antóni-
~~sta habilidad para forjar el término de Schicllsalsneurose -"neuro-
mos, según que se lo tome a través de la imagen primaria -la libertad-
sis de destino"- es tanto más notable cuanto que Freud no muestra
o a través de lo real -el azar-.
una inclinación a la multiplicación de las neurosis -iniciativas falsa-
• El sujeto preso del destino se basa en él para deplorar el hecho de
mente innovadoras en el plano clínico o de utilidad muy relativa (del
no poder ejercer su libertad: el destino es la invocación imaginaria
tipo "neurosis de fracaso", "neurosis de abandono", etc.)-. ¿Qué
de trabas a la libertad (un "non possumus").
autoriza a proporcionar el perfil de una neurosis que tiene al destino
• El sujeto que invoca el destino no acepta, en el mismo movimien-
como estilo distintivo? ¿Qué es lo que hace que en la clínica freudiana
to, que algo que hubiese podido no suceder pueda suceder; es decir,
tenga un lugar una neurosis con rostro destinal?
que algo le haya sucedido en serio.
Hay que creer que estos sujetos se encuentran sin cesar en el
Presentimos que el Destino es una idea cómoda, y ya que, por una
mismo camino (Bestimmung), sin que hayan decidido tomarlo a
parte, vuelve inocente al sujeto, más que de "la parte que le toca en
sabiendas. Ciclo implacable de un mismo fin, funesto, luego de inicios
el desorden del m un do", de la culpa de su deseo, ya que, por otra parte,
prometedores. Ésta es la figura concreta del Destino: esa figura que
es la base de una prevención -hasta de un odio- de lo real como lo que
el sujeto vuelve a encontrar sin cesar, eso que lo espera "a la vuelta
sucede (lo que implica que pueda o no suceder). "Cualquier cosa
de la esquina", en la fase terminal de cada uno de sus ciclos de vida.
siempre que dependa de mí, que yo tenga algo que ver": ésta es la
(~ue el sujeto sea agente del destino es algo que él no puede conside-
"tendencia pesada" de la lectura del sujeto por sí mismo, que le da a
rar. Lo propio del destino es que "la persona parece vivir pasivamente
la tesis del destino un prestigio incomparable.
algo sobre lo que no puede influir". Y, sin embargo: "El psicoanálisis
sostuvo desde sus inicios que un destino de esta naturaleza estaba, en
gran parte, preparado por el mismo sujeto y determinado por las
La neurosis como destino influencias de la primera infancia".
Lo repite en las Nuevas conferencias: "Hay gente que repite
Esto se lee en la clínica, en la que el destino toma la figura del síntoma.
siempre en su vida sin corregirse (ohne Korrektur) las mismas
El destino se deja ver en la experiencia analítica en un cierto momento
reacciones en su propio detrimento (zu ihrem Schaden) o que incluso
de la vida de los sujetos, tal como lo describió Freud. Primero es una
parecen perseguidos por un destino implacable, mientras que una
"impresión" que se desprende de la vida de "personas neuróticas": nos
investigación más precisa enseña que ellos mismos se prepararon ese
da la impresión de un destino que las persigue (eines verfolgenden destino sin saberlo (unvissentlich)". 10
Schicksals), de un rasgo demoníaco en su vida (eines diimonischen
Lo que queda claro es que el sujeto experimenta -y hace experi-
Zuges in ihrem Erleben)". 9 Un Otro parece estar pisándoles los
mentar a los espectadores de su vida, marcada por un sello trágico-
talones, los arrincona sistemáticamente y demoniza su existencia: y
cómo el decreto de poderes externos e independientes de su voluntad
es este Otro al que encuentran infaliblemente ante ellos, por un cierre ha sido preparado, si no programado, por el sujeto ab origine (es decir,
de retroacción del pasado sobre el futuro.
desde la infancia): las condiciones están dadas por el sujeto y su
8 Analyse de la phobie d'un enfant de cinq ans, cap. II, G. W., VII, p. 263. 10
9
Nouvelles confétences d'introduction a la psychanalyse, XXXII, G. W., XV,
Au-deZa du principe de plaisir, cap. III, G. W., XIII, p. 20 p. 114.

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prehistoria. El destino es lo que se repite de un origen inmemorial, por El signo de esta compulsión es una especie de "revolución" en el
una torsión del terminus ad que m (¡todo "terminus" tiene resonancias H!mtido astronómico: la relación -de autoridad, de amistad o de amor-
fatídicas!) al terminus a quo. PHtá obligada a "atravesar las mismas fases", antes de "conducir al
En resumen, lo que se perfila es que el destino es el sujeto, en tanto mismo fin". El circuito es completo. Hay que empezar a ejercer las
ve volver su origen -reprimido- en lo real de su historia. buenas acciones para que empiecen a surgir la ingratitud y el rencor
Aunque el sujeto se asombre, se indigne, se lamente, enseguida se contra los benefactores; hay que creer en la amistad para que, en un
observa que esta idea del destino lo sostiene -le permite, en un momento dado, sobrevenga la traición y la decepción; es necesario que
momento determinado, "oprimir su existencia" por esa atención PI otro sea puesto en un pedestal antes de que sobrevengan la
funesta pero sostenida del Otro respecto de él-. El trabajo analítico destitución y la caída; hay que creer en el amor para que llegue la ho-
no significa que se vuelva "libre como el aire" -que puede ser la ra de los sinsabores.
primera sensación del comienzo del análisis- sino reinstaurarlo como En suma, el destino trabaja las vidas y se nutre del tiempo ... de no
agente de su destino. ¿Esto quiere decir que lo hará libre? Más bien comprender: no está solamente en el cumplimiento del mismo fin o de
lo pone en otra postura: el reconocimiento de otro destino. la misma "caída" (como se dice de las historias, inclusive de las menos
Pues hay destino y destino o, para decirlo en griego, hay Moira y "divertidas"): consiste en el isomorfismo del proceso. El destino se
Ananké. Podría ser que se trate de cambiar la Moira por laAnanké. presenta como la recurrencia de lo mismo -"eterno retorno de lo
mismo"-, 14 en tanto ésta tiene que pasar por la ilusión de lo nuevo.
<;onsiste en la ilusión de la no repetición, que remite in fine al mismo
De la compulsión de repetición desenlace, por donde se demuestra la compulsividad. El sujeto está
a la clínica del destino preso de un juego en el que, al final, saca sin cesar la misma carta, lo
que Lacan designa como la "carta forzada" (en donde se oye Zwang,
¿Cómo conciliar esta idea de alienación respecto del Otro con la parte, la activación de la obligación freudiana). Esto es lo que hace de la
oscura pero comprobada, que tiene en esto el sujeto? víctima del destino, más que un eterno perdedor, un jugador que está
El punto de articulación es la compulsión (Zwang): el destino se Pn una mesa de juego de la existencia, eterna y repetitivamente
inscribe en el sujeto y el sujeto suscribe el destino por compulsión que, burlado. Guerrero incansable que da batalla sin cesar, para volver a
en este caso, recupera su sentido literal de obligación (repetición). perder la misma guerra ...
Como sujeto compulsivo toma figura el actor del destino. "Atribuimos Más que el gran Ciclo que parece ser, el Destino consiste en estos
el carácter demoníaco a la compulsión de repetición", enuncia Freud "epiciclos" que trabajan estas existencias alienadas y las organizan en
con claridad. 11 f"alsos pasos a repetición.
Hay que prestar atención a los ejemplos que proporciona Freud de Por eso mismo se demuestra la escisión del sujeto en relación con
la "compulsión de destino", pues contienen una clínica del destino, su historia: ya que parece que no aprende nada y que fracasa cuando
que ayuda a anclar lo "demoníaco" en lo real y es la base del carácter metaforiza. El destino es el trastorno de la metaforización que des-
"impresionante" de estos cuadros de existencias. historiza las existencias. La amnesia de "la vez" anterior llama a su
Lo que surge de ellos es una compulsión de destino (Schicksal- repetición ("una vez más") que hace rodar la máquina del destino.
zwang). 12 El destino se manifiesta como una restricción de existencia. Ahí es donde el destino hace historia: necesita la historia -la carne
Es decir que el Destino, lejos de estar "encima" de las existencias, es fresca de los existentes- para vampirizar las existencias.
lo que las "trama" (lo que exacerba lo que se puede considerar como
"pasión de repetición"). 13

11
Nouvelles conf"érenc:es, op. cit. la compulsion de répétition dans la métapsychologie freudienne", en Revue
12 Au-dela du principe de plaisir, cap. III, G. W., XIII, p. 22. fi·anr;aise de psychanalyse, abril-junio de 1994, pp. 335-357. ·
1'3 Véase nuestra contribución "La passion de répétition. Genese et figures de 14
Véase P.-L. Assoun, Freud et Nietzsche, PUF, 1981, "Quadrige".

70 71
)4~1 rl(IStino y la imago ... Avance capital y fuertemente original del psiconnúliHiH: lll di'Ht.inu
n~mite a la cuestión del amor. Cuando el sujeto estú agobiado por· ••l
;,Cómo entran los sujetos en una galera de este tipo? ¿Qué lógica destino, es porque es rechazado: de ahí el desamparo que abro lu
masoquista les da la vocación de un "voto" de repetición funesta? fatalidad: "¿Qué hice para merecer esto?" y, por lo tanto, "¿Qué quiere
Puede orientarnos un principio simple proporcionado por Freud: PI otro de mí que me hace esto?" Ser feliz es ser amado por los dioses ...
estos poderes, que se presentan como "externos" y actuales, que de la infancia y, por lo tanto, poder ignorar la dependencia paterna.
golpean a los sujetos desde afuera, tienen su origen adentro y antes: Ser infeliz es experimentar la repetición del abandono. Podríamos
hay que encontrarlos en la "pareja de las divinidades" (Gotterpaar) apostar que en los grandes sueños traumáticos esto es lo que se
domésticas, es decir la "pareja paterna" (Elternpaar). Éstas constitu- (~xperimenta de manera desafortunada: la impotencia ante un recha-
yen "los poderes (Gewaltcn) más externos y más lejanos" 1s cuyo culto zo de amor catastrófico.
se perpetúa, comunicado por el superyó, lo que Freud denomina En cada ocurrencia del destino -por configurado que esté en un
"superyó paterno" (elterliches Uberich). rontexto a los datos nuevos e inéditos de la existencia- cuando el
Dicho de otro modo: hay que estar de a dos, padre y madre, bloque sujeto se sienta eminentemente "arrinconado" por el lado del amor-
de lava -"padre-madre"- pllra darle forma al destino. odio, tendrá la impresión más pregnante de que "eso vuelve a
Aunque Freud habla del destino como de una "proyección paterna" (•mpezar", es decir, los enojos con las divinidades paternas tutelares,
(Vaterprojektion), 16 es necesario considerar el alcance masivo del prestigiosas y despóticas.
significado paterno. Para decirlo resumidamente, el contenido me- Entendemos el aura persecutoria inherente a la repetición de los
tapsicológico del Destino es irreductible, al significante paterno o a g·olpes de suerte: el sujeto se siente perseguido por la mala racha, esa
la figura materna tomada aparte. El Destino es el busto gemelo de la pez viscosa apta para metaforizar ese hundimiento en una regresión
Imago Je la Pareja procreadora. Detrás de su unicidad monolítica arcaica, trabazón en la obediencia paterna. Más aun: cada vez que el
habría que entrever la calidad de gemelo de las Imagines. sujeto oye resonar un enunciado fatídico, como por ejemplo, "¡Es
Por eso mismo, el destino se junta con el amor en ese sentido al grave!" -diagnóstico amenazador-o, "¡Entre nosotros todo terminó!"
mismo tiempo particular y precioso: "Si uno tiene mala suerte, -notificación de ruptura-, ese enunciado lo lleva a la voz siniestra que
significa que no es más amado por ese poder superior (dieser hochsten l'mana de la autoridad augusta en relación con la cual se negociaron
Macht) y que, amenazado por esa pérdida de amor, uno se repliega originariamente las relaciones con la castración, con el amor y con la
nuevamente ante la representación de los padres en el superyó que, muerte. En estos momentos de padecimiento, en los que el sujeto
en la felicidad, queríamos ignorar" .17 siente en la nuca el soplo de la angustia de muerte, se despierta el viejo
contencioso superyoico, con una frescura insospechable -el superyó
es "el heredero vivo de la instancia paterna"-. También f'~ le une la
... una historia de amor Necesidad paterna: en la enfermedad mortal o en la caída amorosa,
siente que la vieja divinidad paterna puede golpearlo; como, en los
El sujeto preso del destino tiene el sentimiento -físico y moral- de momentos inesperados de triunfo ideal-yoico, siente un signo de la
estar en la mira de un poder superior -demasiado fuerte para él, bendición paterna. Pierda o gane, el sujeto verifica que es castigado
de otra índole-. Ahora bien, esto lo conoció en los primeros o recompensado por la Ley de amor paterno. Hay dones del destino,
tiempos de su existencia real: es la autoridad paterna, la que tuvo divinas sorpresas o regalos envenenados ...
poder de vida y de muerte -y, sobre todo, de amor- sobre su
persona. Universo implacable, reino del que era sujeto y sobre el
cual reinaba la doble imago paterna. El Destino, superyó del afuera
15 Le probleme économique du masochisme, G. W., XIII, p. 381.
16 Dostoiévshi et la parricide, G. W., XIV, p. 409. Aclaración capital: el sujeto se siente libre respecto de la felicidad,
17 Malaise dans la civilisation, G. W., XIV, p. 486. obstaculizado respecto de la desgracia. Convicción de que, en la

72 73
adversidad, la fatalidad superyoica (que es la base de la superstición La pulsión de muerte con rostro de destino
fatalista) lo vuelve a atrapar.
Con el Destino sucede algo como una trascendencia interna que Freud sostiene que la compulsión de destino, ejemplificada por la
se significa. El Destino es propiamente lo trascendental paterno. neurosis de destino, permite dar cuenta de las manifestaciones,
De paso, notemos que en la inverosímil fantasía originaria kleinia- larvadas pero actuantes, de este principio de repetición que manifies-
na de los "padres combinados" se instituye una imagen irrevocable y, ta la "pulsión de muerte".
en el fondo, catastrófica de la Moira, pareja soldada en la que el padre Lo que el destino muestra ("en enigma") es el poder de desligazón
es el apéndice encastrado de la madre. que desencadena un automatismo de repetición. La neurosis de
Pero Freud busca el trabajo del destino en otra parte, es decir, en destino forma parte del pequeño cortejo de hechos privilegiados por
las tribulaciones del superyó y del yo. los que la pulsión de muerte hace sentir su presencia oculta. El
El destino se muestra como una autopercepción del superyó. Para destino le da figura a la pulsión de muerte: está ribeteado de muerte
parafrasear la expresión freudiana sobre la mística: "La autopercep- -repetitivo- del tejido de la vida. Principio clínico que hay que
ción oscura del reino, más allá del yo ... del superyó" .18 Así como, en el verificar: cuando, en un trayecto de vida o en un devenir familiar,
Erleben místico, el "reino del ello" se vuelve sensible por una especie algo se repite con una obstinación particular, es posible detectar la
de percepción oscura del yo, entonces capaz de "percibir relaciones en puesta en historia de la pulsión de muerte, de la Todestrieb en tanto
el ello", así el Erleben destina! permitiría acercar el yo al superyó. El Schicksalzwang.
yo y el superyó están unidos como el martillo y el yunque, cuyo choque Estamos acercándonos a una idea capital: el destino podría ser la
hace resonar el sentimiento del destino. Sentimiento casi físico: puesta en escritura -existencial-de la pulsión de muerte, que organiza
cuando el yo se encuentra bajo la influencia sensible del Superyó, un la relación con el otro en la repetición.
gusto de destino le viene a la boca, un gusto de lo más amargo. También entendemos que el adolescente, confrontado a esta poten-
El sentimiento destina! es mayor cuando el superyó se vuelve cialidad de desligazón, pueda entender el enunciado "tienes toda la
sensible al yo: es el apogeo de la "superyoización". Es el retorno del vida por delante" que se supone prometedor, como una verdadera
poder superyoico en lo real. El Uberich se manifiesta, entonces, como condena a vivir, que cierra sobre el destinatario de esta promesa las
Ubermacht. mandíbulas de hierro de un destino de vida (Lebensschicksal), que
Comprendemos que esto implica la angustia de muerte, que se puede tener el sabor de una pesadi1la: condena a perpetuidad.
"juega entre yo y superyó". 19 Freud subraya su gesto que consiste en También es el sentimiento de no tener ningún destino y de estar
"derivar la angustia de muerte real de los hombres de este tipo de librado a una sucesión de días que ninguna intención del Otro para
concepción paterna del destino (elterliche Auffassung des Schick- con él anima y, así, se siente acorralado por la desesperación: pobre
sals)". Gesto audaz: la angustia de muerte real sería la expresión de destino, el de sentirse sin ningún destino personal. Tiempo de la
una angustia simbólica. Sugerencia de una sorprendente profundi- "galera" en el que el único golpe de remo del día permite dibujar, como
dad: cuando el sujeto está frente a la muerte no tiene otra sensación si fuera un grafiti, el rostro del sujeto sobre la arena de un destino
que la de una dependencia moral dolorosa e impresionante. · improbable.
Lo que convierte a la angustia de muerte en un "análogo de la
angustia de castración" "es la situación en la que reacciona el yo", es
decir, "el abandono del superyó protector -los poderes del destino La escritura destina! de la repetición
(Schicksalsmachten)"-. 20
A escala del sujeto, el destino no es solamente un azar: es una
18
estructura intersubjetiva que vuelve imposible decidir cuál es la
Sobre este aforismo de 1939, véase nuestra obra L'entendement f'reudien.
Logos et Ananke, op. cit., cap. III, pp. 127 y ss. posición de "agente" o de "paciente" de la causalidad destina!. Relea-
19
Le moi et le qa, cap. V., G. W., XIII, p. 288. mos "la historia de esa mujer cuyos tres maridos se enfermaron poco
20
lnhibition, symptóme et angoisse, cap. VII, G. W., XIV, p. 160. tiempo después de haberse casado con ellos y a los que tuvo que cuidar

74 75
llaHta su muerte"Y ¿Quién es agente y quién es paciente de ese rurso a la voz de su bienamada, a través de una e~;pirnl q1111 llt'VIIII lu
destino? Esa mujer experimenta la repetición, ya que ve a maridos t!Pstrucción en el objeto amado.
t.:on buena salud, que le prometían felicidad, transformados en Consideremos la historia con la trivialidad del buen sentido: por·
inválidos, y se encuentra atada a sus lechos de enfermos. Especie de supuesto que se trata de una mujer un tanto extraña, que anida en
remake de la historia de Sara del Libro de Tobías. Pero, si leemos el 11 na forma extraña (caballero o árbol) de manera que Tan credo parece
guión en su literalidad ¿esta mujer no es ella misma un destino t·n frentarse a una metida de pata excusable. N un ca mata a Clorinda en
para cada uno de los hombres que anudan con ella un destino de pPrsona,in corporee in anima, sino a otro, a algo que no es ella. Ahora
cama, de manera que ella es lo que ven surgir en la cabecera, como bien, esto es lo que confirma la fatalidad de la repetición y la "culpa"
signo del peor augurio, de la muerte cercana? Aquí observamos un de Tancredo: como no la reconoce y como, cada vez, a la que mata es
cambio de roles: la mujer, paciente del destino se convierte en su·. a ella, confirma que el texto del guión fatídico tenía que suceder en la
oscuro agente; los maridos, agentes del destino, se vuelven sus os- n!alidad: "Clorinda fue matada por Tancredo".
curos pacientes. Este "golpe de espada" en las aguas turbias del destino tiene su
La síntesis en forma de desenlace se encuentra en este cuadro: al significación metapsicológica: para que el automatismo de la repeti-
final, ¿qué vemos? Una mujer obligada a cuidar a un hombre -uno, ción se ejerza se precisa ese momento ciego, ese gong del reloj de lo
dos, tres- hasta la muerte (¡la de ellos y la de ella!). En esta escena real. Se precisa un "choque" (acontecimiento de descarga, gesto, acto)
artificial se unen los dos socios del destino. N o está excluido -quizás para sacudir la realidad. El colmo reside en que este acontecimiento
sea inherente a la estructura intersubjetiva del destino- que cada puro, que desencadena la repetición fatal, es concebido como un
uno de los participantes de estos guiones asuma el rol alternativo o demento repentino, inesperado, imprevisible, es decir, como el efecto
simultáneo de agente/paciente del Otro destina!. del azar. "Golpe de suerte". De hecho, es la punta de azar de la
Verdad del destino: el sujeto puede convertirse en destino para otro estructura de repetición.
sujeto. Lo que le otorgaría una nueva figura a la fórmula sartreana: ¿Cómo se escande la historia tramada por el destino? Por una lógica
el infierno, son los otros ... como destino -lo que demuestra la tragedia de "golpes": "golpes duros", sufridos "golpe a golpe", desencadenados
doméstica de las "viejas parejas" en la que cada uno se convierte en ''de golpe", que golpean a la víctima "en el acto" 23 y que la dejan "bajo
el destino del otro y viceversa-. d peso de". 24 El destino golpea "sobre seguro'?;' pero necesita ese
momento en el que la situación tapona el acontecimiento. Se juega
como "o pasa o rompe".
El "golpe de suerte" o la espada de Tancredo El entendimiento vacila frente a este tipo de repeticiones: se dirá,
sin temor a contradecirse, que algo es efecto del azar, el golpe de
Pero el misterio del destino se agudiza porque conjuga la fuerza suerte en estado puro, o bien que "no es por azar": podemos llegar a
oscura e invisible de la repetición, oculta en el corazón del sujeto, con creer que la primera vez fue una casualidad, pero ¿la segunda?
un acontecimiento de afuera: lo que se llama, con tanta justicia, "el Quizás haya que oír aquí la pregunta de Nietzsche: ¿el agente
golpe de suerte". estará listo para cada uno de sus actos, en cada nueva repetición del
Freud proporciona una espléndida ilustración de este elemento, 22 "eterno retorno", como si fuese nuevo? ¿Querrá esto cada vez?
la de la espada de Tancredo, en la Jerusalén liberada de Tasso: no El corte de la espada del héroe, amante desastroso, sobre la corteza
contento con haber matado a su bienamada, Clorinda, sin haberla del árbol encantado en donde encuentra la maldición del acto, esto es
reconocido bajo su disfraz de caballero enemigo, vuelve a herirla, lo que inscribe el destino en la realidad. Esto supone que el corte de
mientras su alma se encuentra refugiada en el gran árbol de un la espada ilustra la fatalidad del acto: al mismo tiempo nuevo y el
bosque encantado. Su golpe fatal hace derramar la sangre y da libre mismo. Tan credo mata a Clorinda una sola vez, pero esta vez se dilata
21
"1 En francés, la expresión utiliza coup: golpe. [N. de la T.]
Au-delá du principe de plaisir, cap. III, G. W., XIII, p. 21. 21
Idem anterior.
""!bid. 25
Idem anterior.

76 77
por el entre-dos-veces, en la "segunda edición". Confirmación que no
habrá eludido, la de tenerla muerta dos veces y no una ... Comprendemos que Freud encuentra la cuestión de lo que, de esta
fi>rma, "cae" de manera inesperada a propósito de las acciones -aza-
rosas- (Zufallshandlungen) psicopatología de la vida cotidiana: la
Destino y azar: Ananké y Tujé "metedura de pata" podría ser el prototipo -anodino pero emblemá-
tico- de lo que pasa de improviso y desgarra el velo de represión social.
Este golpe fatal libera el paso de Freud a Lacan. ¿Qué es lo que hace La dupla nocional Ananké/Tujé 32 adquiere, en este caso, todo su
que Lacan busque, más allá de la tragi-mitología, por el lado de la relieve. En el sentido originario, Ananké designa, en griego, la
física, el desciframiento de este reverso del automatismo de repeti- necesidad o la "obligación" y, por especificación, el destino: a través de
ción, el "azar"? El hecho de que la Tujé -cuyo crédito Freud le otorga la idea de "inevitable" se pasa de uno a otro. También es la "necesidad
a Empédocles-26 radicaliza la idea de Zufall. física", la "ley de la naturaleza" y, por lo tanto, la "miseria" o el
La Tujé es la "fortuna" -buena (eutakia) o mala (dustukia)-, "sufrimiento" (en la medida en que la necesidad puede ser difícilmen-
"depende". Es lo que, con el daimón, determina, según Freud, "el te satisfecha). Finalmente, es la "necesidad lógica" (lo que vincula
destino de un hombre". 27 El destino del hombre está en esta "serie Lagos y Ananké), pero también los "lazos de sangre". 33 Señalemos que
complementaria" de su demonio personal, de lo que viene de él y lo que Freudhace un uso muy completo del término, que muestra la realidad
le aporta el afuera, independientemente de su "constitución" y de su lexicográfica al hacerla funcionar en el terreno analítico.
deseo. Tuxr¡ es la "fortuna", la "suerte" y, también, "el acontecimiento feliz
¿Qué tipo de necesidad se notifica en esta relectura, tan "libre" o infeliz" .34 Por lo tanto, en contraste con la necesidad (lógica y física),
como atenta, de la Física de Aristóteles, especialmente de esa parte es lo que sucede. Pero el diccionario nos recuerda que, en primer
del libro II (capítulos IV-VI) que se ocupa de la cuestión del azar? 28 De término, es "lo que el hombre alcanza por decisión de los dioses". Hay,
hecho, allí donde Aristóteles convierte al automaton y a laTujé en dos pues, una divinidad de la Tujé: en contraposición con la que aprieta
formas de azar -la que conlleva la finalidad y la que es pura "es- la garganta, es la que hace que algo suceda. "Vicisitudes de la suerte",
pontaneidad"-, Lacan radicaliza la Tujé para pensarla como "el "lo que sucede por azar, por accidente, irreflexivamente, sin motivos".
encuentro de lo real" -que toma la figura del trauma- y oponerla al Es decir, es la suerte que puede ser "buena" -y es un éxito, y por eso
automaton, ubicado sin lugar a dudas del lado del significante. 29 los actos públicos, documentos y contratos se hacían bajo la égida de
En el alemán de Freud encontramos la pareja "destino" (Schicksal) h agathé tujé (la buena suerte)- o "mala" -y, por lo tanto, las
y "azar" (Zufall). adversidades y los sinsabores-. Es la manera en que el hombre "llega
Schicksal es "el conjunto de cosas de las que el hombre no es a la meta" -pasa la línea- o al "menos llega a la meta". Dustukia es
responsable, el poder superior que (por decirlo así) rige la vida". 30 la "mala suerte", el infortunio, lo que "anda mal".
Zufall es "el acontecimiento inesperado, no previsible" .31 En la prime-
ra palabra oímos el verbo shicken, noción de desarrollo de las cosas
provistas por un poder y, en la segunda, el verbo fallen, la idead~ El adentro y el afuera o la necesidad y el azar
caída.
Es asombroso que la actualización del determinismo psíquico, deno-
minador común de las expresiones "psicopatológicas" de lo cotidiano,
Analy se finie et analyse sans fin, G. W., XVI.
26

Sur la dynamique du transfert, G. W., VIII, p. 364.


27 haya puesto a Freud, por primera vez, frente a la cuestión del azar.
28 Séminaire XI, Les quatre concepts fondamentaux de la psychanalyse, V, 12 La fórmula se encuentra en una declaración de "creencia" tan clara
de febrero de 1964. en su letra como compleja por sus repercusiones: "Creo con seguridad
29 V éase, al respecto, nuestra contribución "Le symptóme comme destin: Ananke
32
inconsciente et Tuche réelle", Cahier des psychologues, 1995, pp. 130-135. Sobre los aspectos mitológicos y filosóficos de la Ananké, véase Heinz
30 Storig, Das grosse Worterbuch der deutschen Sprache, Parkland. Schreckenberg, Ananke, Helft 36, 1964.
31 3:l Bailly, Dictionnaire grec.
!bid.
34
!bid.

78
79
en el azar externo (real), pero no en el azar interno (psíquico)". 0'" A daras: toda la "necesidad" está adentro, el azar está afuera; es,
decir verdad, Freud usa dos palabras diferentes en esta oración: inclusive, la figura propia del "Afuera". Figura no exclusiva, ya que
reserva la palabra Zufall para el azar externo y usa la palabra l<'reud también llama Ananké, es decir, necesidad, a esta "realidad
Zufalligkeit para designar el carácter "azaroso" -carácter bastante Pxterna" o "necesidad de la vida". Tujé, el Azar, ¿no será una divini-
cercano a la "contingencia" en sentido filosófico-. Freud subraya que, dad rival de Ananké, la Necesidad? Una vez que se reconoce el poder
al recusar lo "fortuito" del acontecimiento psíquico, no deja de creer de esta dupla gemela de la Razón y de la Necesidad (Lagos y Ananké),
en el azar real. Hay que ir más lejos en nuestra problemática: el tutelar de la "comprensión freudiana", ¿no hay que darle un lugar a
determinismo interno pone al desnudo el azar como efecto de reali- Tujé, ese reverso del Fatum?
dad, de manera que el "determinista endógeno" radical que es el El problema estaba muy claro desde 1904. Veremos resurgir el
psicoanalista no cree más que en el azar como estructura misma de /\zar -no fortuitamente, tampoco bajo su nombre "profano" (Zufall),
lo real. Nadie está mejor ubicado que el que vuelve de la superstición :-;in o bajo su denominación "demoníaca" (Tujé)-. Nos sorprendemos al
del azar interno para afrontar la cuestión de ese bruto de lo real que comprobar que la problemática de la "constitución" reactualiza el
es el Azar. problema.
El nudo del debate es el estatus de un cierto algo ... "oculto" (etwas El dato constitucional-incluso tomado en el sentido psicosexual-
uerborgenes): es, en efecto, lo que basa la superstición. El supersticio- <'S ese polo de la necesidad interna: pero también está lo que sucede
so actúa reaccionando frente a esta idea -justa en sí misma- de que fortuitamente; lo que la realidad aporta, ese orden "histórico" de lo
hay "algo oculto" en la realidad: pero la localiza fuera de él. No sabe cotidiano y, más radicalmente, la "impresión" que marca el inicio de
nada de la motivación de sus acciones y actos fallidos fortuitos, cree <~sta realidad vivida y que, también, habría podido no serlo (definición
que ahí hay azares -aquí habría que decir: "fortuitos" psíquicos-; por del orden de la "contingencia").
eso se inclina a atribuirle al azar externo una significación que se En realidad, Freud no dejó de interrogarse sobre este problema de
expresará en el devenir real, en ver en el azar un medio de expresión las relaciones entre un adentro constitucional (que n-unca pensó en
para algo de afuera que se le "disimula". negar) y un afuera de los acontecimientos en e] '\"Ue puso el acento a
Por lo tanto, el supersticioso es "in-determinista" en el plano través de su concepción "histórica" del desarrollo libidinal. Responde
"psíquico" (interno), lo que lo lleva a deificar, de alguna manera, o ; t esto en una síntesis de 1917, a través de su concepción de la "serie
mejor, a demonizar el azar como Fuerza al mismo tiempo misteriosa complementaria" (Erganzungsreihe).:16
y todopoderosa. Lo "oculto" se encuentra proyectado y encarnado en
esta Ley arbitraria del mundo. La demonización del azar es, pues, el
correlato de no-poder-saber (de uno) e instituye, en consecuencia, La Tujé y su demonio
el no-querer-saber. En este sentido, el Azar se construye a imagen del
"adentro" que no puede ser reconocido: el supersticioso es el que Freud conoce muy bien los estragos de la explicación "constituciona-
confunde afuera y adentro de la manera más insidiosa, construyendo lista" clásica. Pero recusa el reproche de haber negado "la importan-
la imagen del Azar según el modelo de su propio desconocimiento. cia de los factores innatos (constitucionales)" a favor de las "impresio-
Esto es lo mismo que decir que la superstición es la denegación de lo nes infantiles", y es esto lo que va a hacer que vuelva a surgir el Azar,
real: el supersticioso, que desconoce el adentro, disuelve el afuera. en una nueva pareja.
Este último punto es el nervio de este desarrollo de Freud. Para el En una nota preliminar al ensayo La dinámica de la transferencia,
supersticioso, alienado en su propia verdad, no hay realidad: sola- explica que el psicoanálisis tuvo que subrayar, y en cierto modo exa-
mente un espejo de simulacro de una verdad que no se inscribe en gerar, la importancia de los "factores accidentales", justamente
ningún saber. porque habían tenido poco derecho a la expresión. Pero llegó el
En esta primera versión, nunca perimida en Freud, las cosas son momento de reafirmar la importancia de la "cooperación" de dos
35
Psychopatologie de la vie quotidienne, cap. XII, G. W., IV, p. 286. 36 Ler,;ons d'introduction a la psychanalyse, XXIII e, G. W., XI, pp. 375-376.

80 81
1wciendo que repercuta en este otro elemento. El "significante" es, por
fuerzas para el "efecto observado". Ahora, ¿cómo denominarlas? lo tanto, propiamente el autómata y el dispositivo analítico, proceso
Respuesta: "óm~rov Kat '!UXTJ determinan el destino de un hombre; de "automatización".
raramente, quizás jamás, uno de los dos poderes solo". 37
El "adentro" -aquí "constitucional" o "innato"- refiere al "demonio
(daimon) y el afuera -"histórico" o "adquirido"- al Azar (Tujé). La existencia azarosa
Fórmula elegante y pertinente en el plano de la clínica psicoana-
lítica: ¿el destino de vida no muestra todo el tiempo esta partición i\hora podemos asumir la paradoja que permite tomar la medida de
entre el "demonio" de un sujeto y el azar, esa fuerza que pone al lo real como síntoma: habría que situar el punto de cruzamiento de la
demonio en acto, pero que justamente no actuaría si el demonio no la Ananké y de la Tujé. En la primera, el acontecimiento-síntoma tiene
"esperara"? <.:arácter "destina!'', en la medida en que el sujeto está "ordenado" en
N os parece que en este "cruce" preciso Freud se pone en la pista de su "destino" respecto de la necesidad libidinal. Es lo que La can expone
lo real. Por una parte, porque la dualidad daimon/tujé no cubre <.:omo "morbidez del deseo". Pero la segunda tiene un carácter absolu-
totalmente la de la realidad psíquica y la de la realidad material y, tamente "improgramable": incluso da una idea pura de lo que sucede
para nada, la de la psiquis y de la realidad. Por otra parte, porque a de afuera, del "encuentro fallido" (lo que junta la dustukia con la tu-
través de la Tujé se reconoce la figura desnuda de lo real. .ié). Es lo que no pasa "como debe ser", siempre fuera de tiempo -de-
En su escrito sobre el motivo de los tres cofres y sobre la diosa masiado pronto o demasiado tarde: por eso la escena originaria de la
intermediaria de la trilogía de las Moiras, Freud plantea la cuestión seducción es "patógena" por su "precocidad", pero la propia noción de
del azar en el corazón de la "legalidad" del destino. Si Cloto representa Tujé implica esta "discronía"-.
"la significación de la disposición fatal, innata", en tanto que Átropos Factor de desorden mayor de toda "vida": la repetición de lo que se
es "lo inevitable, la muerte", Laquesis "parece lo fortuito dentro de la produjo y no deja de ser olvidado/vuelto a jugar. No hay rutina posible
legalidad del destino" ("das innerhalbder Gesetzmassigkeitdes Schick- en este caso: en tanto el destino es el desarrollo de un error primitivo,
sals Zufallige"). 38 aquí tenemos que pensar en un "error" en relación con el aconteci-
Hay que entender el alcance de esta relectura que hace Freud del miento. Cada vez que el sujeto se pregunta por su (des)ser, es llevado
"tríptico destina}" del sujeto. Entre su destino interno (el del registro
a lo que le sucedió.
"constitucional"), es decir lo que trae con él y que no lo abandonará En este sentido, Lacan radicaliza la idea freudiana de una causalidad
nunca del todo y su destino externo (la muerte que lo espera al final psíquica articulada con la de la historia singular, a través de la noción
del trayecto), se inserta el registro de lo "vivido" (Erleben). Ahora bien, de una verdadera "causalidad tíquica". El emblema que podríamos dar
vivir es, entre estos dos destinos, desarrollar también un destino, pero es de ese "accidente de circulación" que, en la ruta de Delfos, marcaba
susceptible de ... Zufall. "Vivir" significa que me puede pasar algo. la cita de un cierto Edipo con su destino. Había que encontrarse ahí, en
Esto es justamente lo que abre la dimensión de lo real, también en sus ese cruce de caminos, para que la dustukia se encontrara con laAnan-
connotaciones traumáticas. ké ... a través del acontecimiento, de una virtualidad libidinal, en la que
Ahora bien, en este intervalo, expuesto al riesgo y a la "dificultad el niño se muestra como un "perverso polimorfo".
de vivir", en el acontecimiento mismo del deseo, puede pasarme algo
que es irreductible al destino: esto es el "encuentro", "bueno" o "malo",
malo y bueno, es decir, entre "suerte" y "desgracia", amor y síntoma. La Tujé inconsciente o la ley de lo real
Bajo la categoría de la seducción de la tujé, dustukia bruta que es el
"trauma" y tiende a "refractaria" en ese "dispositivo automático" que Sin duda es por azar -¡hay que decirlo!- que las dos ocurrencias de la
es el lenguaje. En la cura, hablar es repetir esta realidad, pero Tujé se sitúan en dos escritos mayores de la "técnica psicoanalítica",
3
uno sobre la transferencia como resorte de la cura, la otra sobre su
' Sur la dynamique du transfert, G. W., VIII, p. 364. problemático fin.
38
Le moti{ du choix des coffrets, G. W., X, p. 33.

83
82
l•'r·eud encuentra formulado "el reconocimiento del rol del mezclarse (en el sentido de fusionarse) y, al mismo tiempo,
(/ Jie Anerkennung der Rolle des Zuffals)" en Empédocles de i ndecidible-.
to. La mención figura en la enumeración de los elementos del "t:uull'lv¡ Volvamos a oír las sucesivas afirmaciones de Freud "sobre las
doctrinal" de este pensador presocrático, tan caro a Freud, importancias alternativas de los dos factores" (constitución y vivido)
postula una relación "criptomnémica" con sus teorías. En otro que mantienen un derecho crónico de "modificar sus puntos de vista",
mostramos el alcance de empedocleísmo en el trabajo metapsicológi- luego sobre la ley de Empédocles "de alternancia incesante de
co.40 La idea principal que Freud toma de Empédocles es sobre la pt~ríodos", oscilación entre las "dos fuerzas fundamentales" -Amis-
dualidad entre Filia y N eikos, Amistad y Discordia, cuya resonancia 1ad y Discordia-.
se aprehende en el segundo dualismo pulsional. Sin embargo, el Llegamos a la punta de lo real-punto de vacilación decisivo, que
trabajo anterior atrajo nuestra atención sobre esta determinación aclara esta posibilidad crónica de in/desintrincación pulsional que,
tíquica: no puede ser fortuito que Freud considere a Empédocles quizás, sea la versión mayor de la metapsicología. El "arte de la
también un pensador de la Tujé. brujería" sería, en este sentido, ciencia de lo real stricto sensu.
La Tujé interviene, según la lectura de Freud, a través de los Pero, simultáneamente, es la instancia de juicio clínico: pues, ¿qué
comentadores contemporáneos, como un elemento motor de la "evo- t•s, si no, esta aptitud para apreciar, sin cesar, lo que viene del sujeto
lución por estadios del ser vivo" (die stufenweise Entwicklung der .v de la realidad y que no se manifiesta más que por el sin toma -lo que
Lebewesen) -expresión con resonancias "transformistas"-. La Tujé "cae mal", lo que señala una desintrincación-.
interviene, también, de alguna manera, como factor de "fortuna" que
completa la teoría de las "mezclas" de los "elementos" (tierra, agua,
fuego, aire). Las "mezclas" se producen por la Tujé. Tujé y automaton:
Podemos ir más lejos: ¿no es la Tujé el "catalizador" de la dinámica Aristóteles revisado por el psicoanálisis
Amor/Muerte? Perspectiva un tanto vertiginosa que toma algún
crédito en la clínica psicoanalítica. En efecto, conocemos el impacto de En este punto preciso podemos apreciar la reactivación efectuada por
esos momentos de lo real-desimbolizantes-en los que se opera la des- Lacan, en el núcleo de su teoría, sobre la Tujé. Se trata de leer y de
intricanción pulsional. "revisar" la relación que establece Aristóteles entre el automaton ...
Se dibuja u.n esbozo metapsicológico de la Tujé: "detonador" de las .v lo que él designa como la Tujé. 41
mezclas pulsionales en el plano económico, "catalizador" de los prin- Lacan anuncia: para él, la Tujé es el "encuentro con lo real" y el
cipios pulsionales en el plano dinámico, "intercambiador" de los a utomaton es "la red de significantes". Pero no hay que olvidar que el
"sistemas" en el plano tópico. mismo Freud -ya lo recordamos- había elaborado una concepción de
¿No es lo que constituye un momento de verdad del "fin" del la Tujé inconsciente. Por lo tanto, tenemos que accionar con un solo
análisis, cuando el sujeto, que experimentó el poder de su Ananké movimiento este triple "pedal" para hacer oír los armónicos de la Tujé:
inconsciente, asume su realidad? Aquí encontraríamos el sentido PS decir, la concepción aristotélica que permite, al ser releída por la
originario: "toca" ... "la" meta, encuentra su propio deseo. teoría lacaniana de lo real, volver a presentar la concepción freudiana
Quizás hayamos llegado al punto de apoyo de una teoría psicoana- de la Tujé, la que encontró en la compulsión de repetición, signo de la
lítica de lo real, de alguna manera, su roca metapsicológica. "pulsión de muerte", su "punta".
En términos "mitológicos", lo vimos esbozado por Freud como Este "acoso" a la Tujé nos remite a la gran física, la de Aristóteles . 4 ~
ese entredós entre daimonytujé; luego, en tantoTujé, como entre- 41
dós entre Filia y Neikos. Punto de densidad máxima -en ese lugar Jacques Lacan, Le Séminaire, libro XI, "Les quatre concepts fondamentaux
de la psychanalyse", V, "Tuche et automaton", 12 de febrero de 1964, Seuil, pp.
en el que "adentro" y "afuera", amor y destrucción "chocan" sin r;:l-62.
42
Es posible consultar la traducción clásica de la Física de Aristóteles hecha
"
9
L'analyse finie et infinie, G.W., XVI, p. 91. por Jules Barthélémy Saint-Hilaire, revisada por Paul Mathias;Presses Pocket,
4
°Freud, la philosophie et les philosophes, op. cit. colección Agora, 1990.

84 85
Si bien Freud no la evoca, aunque era un lector de Aristóteles Por lo tanto, cuando, comprometido con un comportamiento "con
Lacan, como sabemos, hace un uso preciso de ella. Lo que nos in un fin", logro otro fin que el que me había propuesto, estoy en el orden
es esta sucesión y esta recuperación de una reflexión sobre lo de lo "fortuito". Pero en este punto decisivo, justamente, a comienzos
desde Freud hasta Lacan. Es preciso que releamos la concepcw1• del capítulo IV, Aristóteles hace jugar la diferencia entre Tujé y
aristotélica para ver qué puede reconocer en ella la teoría psicoana- automaton, traducidos aquí como "azar" y "espontáneo". 49
lítica. En una primera aproximación, parece que lo "espontáneo" es el
Lo que está en juego es la teoría del azar expuesta en el libro Il de género de lo cual "el azar" es la especie. "Lo espontáneo o lo que sucede
la Física, más precisamente en los capítulos IV, V y VI. La teoría del por sí mismo es más comprensivo que el azar, dado que todo azar es
azar pone a prueba la concepción de las causas naturales. espontáneo, en tanto que todo lo espontáneo es azar". 50 Es preciso
El primer gesto de Aristóteles consiste en recusar la negación pura repetirlo: "El azar o la fortuna sólo pueden incluir las cosas en las que
y simple del azar: hay que constatado, "hay una multitud de cosas que la actividad es posible", lo que supone "preferencia libre y reflexiva"
se producen y que lo hacen por efecto del azar y espontáneamente". 44 (proairesis) y, por consiguiente, voluntad de felicidad. Esto lleva a
En consecuencia, "es extraño que los sabios no hayan admitido él Aristóteles a afirmar que "ni el ser inanimado, ni el animal ni,
azar". De manera provisoria, Aristóteles es, en este momento, el de- inclusive, el niño, hacen algo que podamos calificar como azar". 51
fensor de la creencia popular y de la observación. "Hay fenómenos Aquí se dibuja una forma más general y radical de lo"fortuito", del
de los que se pretende excluir el azar, sin embargo, muchas cosas se orden de lo que sucede por sí mismo, de este tipo de cosas que se
producen por su causa". 45 En resumen, "es indiscutible que el azar y producen por sí mismas (auto) y"en vano" (Aristóteles juega, aquí, con
la espontaneidad son algo". 46 Pero, ¿qué, con precisión? PI adverbio "mathén", que significa "en vano"). 52 Dominio de la
Sólo es posible hablar de azar "si hay cosas producidas con un "vanidad", es decir, de lo que sucede no sólo sin necesidad (esto
determinado fin": 47 en efecto, "cuando en las cosas que suceden con también sucedía con la tujé), sino sin finalidad (de manera que lo
un cierto fin se produce una, accidentalmente, entonces se dice que podríamos calificar como "reflejo" en el sentido más material de la
ésta es fortuita y que es espontánea". 48 Por lo tanto, el azar concierne palabra).
a esa parte de los actos con un determinado fin que no obedece a la Los ejemplos de este "automaton" son elocuentes: "Un caballo se
necesidad: así, por ejemplo, un acreedor va al mercado sin la intención puso a caminar espontáneamente, este azar le salvó la vida; pero no
de recuperar su dinero, pero allí se encuentra con su deudor y alcanza lo hizo para salvarse". 5:3 0: "El trípode cayó fortuitamente y por sí
un objetivo no programado en la finalidad de su acción. Buen o mal mismo; en su caída, quedó de tal manera que era posible sentarse
encuentro, azar feliz o desgraciado: éste no es, hablando con propie- encima; pero el trípode no cayó para servir de asiento a alguien".
dad, antinómico de la inteligencia, del mismo modo que no es "nunca En estos casos, "sucede" pura y simplemente, "sin que sea para el
causa de ninguna cosa". Pero, de algún modo, sobreviene de manera efecto que se produce". Literalmente, el efecto está desconectado de
lateral al fin perseguido. En suma, "El azar y lo espontáneo, es decir, todo fin. Notemos el vértigo que significa pensar en el automaton, en
lo que se produce por sí mismo, son ambos causas indirectas y una consecución sin acontecimiento y efecto, sin finalidad. Hay que
accidentales en las cosas que no pueden ser ni absolutamente siem- tener en cuenta esto: "Un fenómeno se produce contra las leyes
pre, ni en la mayoría de los casos, y entre estas cosas, en las que naturales", por movimiento interno.
podemos mirar como que se producen con un objetivo determinado". Si, por lo tanto, "creer en el azar" es negar "lo natural", si las "leyes
naturales" constituyen el despliegue teleológico propio de laphysis,
43 Véase nuestroFreud, la philosophie et les philosophes, PUF, 1970, reedición
49
"Quadrige", 1995, pp. 306-308. Según la traducción de Berthélémy Saint-Hilaire: "Tujé" sería también
44 Aristóteles, Le¡;ons de physique, op. cit., capítulo IV,§ 4, p. 133. traducible por "fortuna" o "suerte".
50
45 Idem, cap. IV,§ 9, p. 136. Aristóteles, op. cit., cap. VI, § 2, pp. 143-144.
51
46 Idem, cap. V, § 1, p. 137. Idem, cap. VI, § 4, p. 144.
52
47
!bid. Idem, cap. VI,§ 8, p. 146.
53
48 Idem, cap. V, § 5, p. 139. Idem, cap. VI,§ 6, p. 145.

86 87
vemos que se aparta de la esfera de esta extraña causalidad sin fin, finalidad, constituye una especie de simulación de la acción intencio-
puramente "interna", de esta avalancha, este movimiento que "cae nal-salvo que una finalidad inesperada produzca un cortocircuito de
b1en", sin que se dibuje allí una sombra de finalidad. Si "la naturaleza la finalidad propiamente dicha: quedamos en el dominio de la inten-
es una causa que actúa con un fin", Aristóteles toma en cuenta un ción (proairesis), pero lo que se realiza efectivamente es un efecto
sagrado "desecho" de este telas, modo de existencia en falso respecto diferente de la intención o el efecto de otra intención (que el actor no
de la necesidad y la finalidad, ¡otra escena, de alguna manera! tuvo realmente)-. "El azar es un encuentro accidental que parece un
Si reflexionamos bien sobre esto, habría que ubicar la realidad, en encuentro intencional". En otros términos, es "la causa accidental de
los términos de la Física aristotélica, del lado de la Naturaleza y de las efectos excepcionales o accesorios que revisten la apariencia de la
"causas" -en su despliegue ("material", "formal", "motriz", "final")-; lo finalidad". El automaton puro es ese punto límite en el que no existe
real sería ubicable del lado de esa categoría del Azar o, más genérica- más finalidad: esto "cae" bien o mal, "así se encuentra": puede unirse
mente, de lo "espontáneo" -manera de traducir el automaton-. a una finalidad externa, pero no procede de ella.
Lo espontáneo y/o fortuito plantean la cuestión de lo que sucede sin Así, para citar a Alejandro de Afrodisía, "un caballo que se había
obedecer a la ley de la causalidad propiamente natural. Sin que sea, escapado encuentra a su dueño por casualidad; hay o.mo¡..to.'t'ov para
propiamente, "contra natura", se trata, de alguna manera, de un el caballo y !UXll para el dueño". 5;;
desafío al telas natural. Lo arreglamos diciendo que "sucedió por Ahora comprendemos mejor el uso particular que Lacan hace
casualidad". de esta dupla nocional: el automaton se sitúa del lado de ese efecto
Vemos que aquí se ahueca, en el centro de la realidad (propiamente de repetición, por cierto, pero de significante, es decir, de "retor-
dicha, la de la "naturaleza"), algo real: campo de lo "fortuito" en su no" que, en una especie de insistencia fundamental, desencadena
forma radical: automaton, es decir, la "máquina" en bruto. Sin ser un una cadena de efectos de lenguaje. La tujé -especie de automaton
vacío en la física aristotélica, es la admisión de un punto de "vacío" de en Aristóteles- designa esa versión de la repetición como real, "lo
la finalidad. ¿En qué se convierte "el orden de los fines" cuando el que sucede siempre en el mismo lugar", designable "clínicamente"
caballo hace su salto hacia delante, cuando el trípode cae, cuando algo · como el trauma.
"cae parado", en un tropezón que decide su supervivencia, producción Para decirlo en términos aristotélicos, reactivados por Lacan: el
de una "utilidad", incluso de su supervivencia, sin que éste le asigne automaton encuentra, en su punta, a la Tujé. Lo que explica que en
el menor fin? el colmo de la repetición destina! nos encontramos en posición de
Aquí, en el desgarro del velo de finalidad con que se teje la invocar al azar bruto. Cuando el Otro del destino pone las cartas boca
naturaleza, emerge de lo "real bruto", que Aristóteles parece alejar de arriba, su "mano" se juega con una carta, la "carta forzada", la que se
"lo humano", al ubicarlo del lado del animal, de la bestia y de la cosa. da por azar ... y con seguridad.
Pero "esto no impide que exista": esto da, inclusive, la noción de un
existir radical, que no simboliza ninguna esencia.
El registro del "azar" -tíquico- tomado genéricamente, se define La atracción mórbida del destino
como una especie de saldo de la naturaleza, lo que puede resumirse
así: "La naturaleza ... es lo que actúa en virtud de una finalidad; pero: Si existe un "universo mórbido del error", existe una apetencia
1) cada acción que se lleva a cabo con un fin produce, accesoriamente, mórbida por el destino.
efectos que no están comprendidos en el fin ... ; 2) las acciones de este Así, esas familias que dan la impresión de estar sometidas a una
tipo pueden tener entre ellas encuentros que tampoco están compren- "orientación demoníaca" -muertes violentas, accidentes repetidos-
didos en la finalidad de estas acciones. El conjunto de estos efectos como si cada uno tuviese que ir agregándose a él sucesivamente -tra-
accesorios constituye la 'WXll y el o.mo)la:rov". 54 gedia digna de Atrides, de la que Giono dio su versión moderna en Le
Pero el azar como Tujé, tomado todavía en el registro de la
53
· Artículo "Hasard" del Vocabulaire de Lalande, en el que se encuentra esta
51 Artículo "Hasard" del Vocabulaire de Lalande. cita.

88 89
Moulin de Pologne-. 56 Si encontramos, con un poco de atención, una
la Moira de los griegos por la pareja de dioses Logos y Ananké". 59 No
"mancha" originaria -especialmente el error del padre-, dustukia
hay una elección filosófica, sino un compromiso decisivo de la ética
inaugural, nos preguntaremos por la obstinación con la que los des- clínica del psicoanálisis.
cendientes pagan, por la repetición, esa deuda inamortizable. Los
El Destino de forma 1 -la Moira- es la unidad indivisible-; el
dioses del destino son tanto más sedientos cuando algo no ha sido
destino de forma 11 -la Necesidad- es considerado una hermandad,
simbolizado, cuando quedó en la estacada en la saga familiar, ab
un entredós que permite que juegue, más allá de cualquier "dialécti-
origine. ca",60 el espacio del sujeto.
¿Cuántas tragedias dignas de Rougon-Macquart se originaron en
La Moira es la Diosa madre que sostiene al sujeto y al cual él está
el Error de una Madre, cuya locura se extiende como una cascada
ligado, capturado por un goce oscuro. LaAnanké es lo que él no puede
sobre la descendencia y requieren la mitología de la herencia para dar
cambiar y que, como contrapunto, es el fundamento de su propia
cuenta del trabajo de la pulsión de muerte?'H
postura. De la Moira, sólo hay una puesta en acto mortífera; de la
La Wiederholungszwang tomó aquí la forma de un destino fami-
Ananké, un Logos. De la Moira, no hay más que una sombra de goce;
liar, de una "mala suerte" impresionan te. El destino es "estar pegado"
frente a la Ananké hay un pensamiento-de-deseo.
al origen, imposibilidad de "despegarse" de una ve·z por todas.
La Moira es lo que hace que la espada de Tancredo caiga de nuevo
Pero el destino puede volverse renta por una situación, como en
(y en todos los mundos posibles -como en las ficciones borgeanas-),
esos sujetos que no dejan de cobrar una renta por un "perjuicio"
amputando el objeto de su deseo, el que no quiere matar y, sin
originario, con el argumento de una situación de excepción. El
embargo, destruye con cada golpe -como si fuera el primero-. La
Destino permite, entonces, imaginarizar el perjuicio. De ahí la para-
Ananké es, más allá del "principio de realidad", la necesidad de
doja: por una parte, arguyen un derecho de excepción en relación con
la existencia. Freud presenta la Ananké como la "gran creación de la
una "necesidad indeseable"; por otra, basan su convicción en la
cultura" (Kulturschopfung), 61 "la naturaleza no dominada", 62 para
creencia de que "una providencia particular vela por ellos". De esta
subrayar que marca la salida de lo salvaje de la Moira. También es un
manera, Freud da cuenta del rasgo neurótico, a través del Hombre de
polo de análisis, en contraposición con el "cumplimiento del deseo" (la
los lobos, que "nació con buena estrella", con "una ventaja (Bevorzu-
Wunscherfüllung).
gung) personal del destino'', 5R que contradice las vicisitudes de la
El destino (Schicksal) es ese poder al que el sujeto le hace pequeños
realidad.
o grandes sacrificios. De esta manera, perder un objeto, aunque sea
de valor, en la "psicopatología de la vida cotidiana" es soportado con
un secreto estoicismo, porque ese objeto precioso fue sacrificado al
Los dos destinos del Destino Destino: los actos fallidos pueden valer como actos de "exorcismo del
destino" (Schicksalbeschworungen). 6a El sujeto, a través de este
Entrevemos dónde se juegan los dos destinos del "Destino". Juego con
pequeño engaño, se siente libre frente a esta divinidad primitiva.
las palabras que se legitima en el uso freudiano, cuando habla de los
Pero también, como vimos, está la lógica del sacrificio que lo convierte
"destinos de las pulsiones" (Triebschicksalen).
en objeto del Otro, a través de un auto-sabotaje de sus objetivos de
Hay que entender en todo su alcance la fórmula freudiana de vida.
adhesión a la operación realizada por Multatuli: "haber reemplazado
Freud bautiza "hiperpotencias" (Ubermachte) a estas dos fuerzas
56 P. L.-Assoun, "La fernrne cornrne visage du destin dans Le Moulin de (el "destino" y la "naturaleza"), 64 pero la primera es sólo un culto
Pologne", en Le Pervers et la femme, Anthropos/Economica, 2" edición, 1995, pp. 59
Le probleme économique du masochisme, G. W., XIII, p. 381.
121-140. 60
57 P.-L. Assoun, "Puissance rnaternelle et inconscient du pouvoir. L'infortune Sobre la aporía entre rnetapsicología y dialéctica, véase L'entendement
fi·eudien, op. cit., cap. VII, pp. 263 y ss.
des Rougon" en Analy ses et réflexions sur Zola, La Fortune des Rougon, Ellipses/ 61
Totem et tabou, G. W., IX, p. 114.
Marketing, 1994, pp. 25-33. · 61
58 A partir de l'histoire d'une nevrose infantile, cap. XI, G. W., XII, p. 154. L'avenir d'une illusion, cap. III, G. W., IV.
63
Psychopatologie de la vie quotidienne, cap. IV, G. W., IV.

90
91
oscuro, en tanto que, frente a la otra, es posible un logos. Esto tiene Es un momento en el que la actividad analítica puede verse
incidencias en el acto analítico. expuesta a la acusación de "la temeridad de querer rivalizar con el
destino". 67 Cuando en lugar de tratar los síntomas ya constituidos,
{~sta encara un tratamiento preventivo de los conflictos pulsionales
El heroísmo del destino aún no presentes, lo que remite a "llamar a la vida a nuevas formas
de sufrimiento", inéditas: ahora bien, le está reservado al destino
Ésta es la posición del análisis como empresa freudiana, como postura aportar nuevas formas de sufrimiento. ¿No se trata de anticipar? Esta
frente al destino. simple evocación señala que existe un acto analítico que, inclusive
Pues es también lo que puede indicar una vocación heroica: el aunque Freud rechace una profilaxis de este tipo, permite encarar el
enunciado-de-destino "no se puede hacer nada con este chico" síntoma en la dinámica de la vida del sujeto, y no como una formación
puede responderse, en ese niño llamado Sigmund que lo oye en la psicopatológica.
boca de su padre ...un tal Jacob Freud-, con una decisión de
conquistador que desmiente el destino anunciado y, con eso, ganar
el amor del padre al negar el veredicto. Cuando exclama "Tengo El juego del destino y el tiempo del deseo
un destino que cumplir" 65 (crear el psicoanálisis), sigue respon-
diendo al desafío del enunciado fatídico con el que construyó su ¿Cómo desanudar el nudo del sujeto y de su destino? Esto puede
destino -en el sentido de que hace de él un asunto personal, lo que decirse, en el registro de lo femenino -a través del cual Freud
supone "mover el Aquérón"-. ¿Qué niño no escuchó palabras aprehende, como sabemos, la imagen de la muerte y del destino-68 en
excesivas? Freud, como niño, lo constituye como un desafío: referencia a la trilogía de las Parcas, "diosas del destino"69 que
imposible, sin ese "algo faustiano", que algo se mueva del lado de despliega el poder de la Moira. Diosas del tiempo (las Horas)-en tanto
las "Madres". 66 Para crear, se necesita un orden del Otro, oído y las diosas del destino son originariamente "diosas meteorológicas"-.
contradicho: conquistador que "fuerza el destino". Así como Ananké/Logos dialectiza la Moira, la trilogía de las Moiras
"trinitariza" al introducir algo de juego.
El destino del juguete humano es estar preso entre la "disposición
La transferencia y el destino fatal, innata" que preside el nacimiento y "lo ineluctable, la muerte".
Entonces, se trataría de apoyarse en la Parca del medio, Laquesis, la
El acto del análisis alcanza al destino, como Moira y Ananké. que entre la Parca que preside el nacimiento de lo viviente (Cloto) y
En la "reacción terapéutica negativa", la actividad analítica en- la que corta el hilo (Átropos), da la buena medida de la vida, es decir,
cuentra los efectos mortíferos de la desligazón: no es una casualidad el lugar en el que algo le sucede a alguien (campo de la "experiencia
si, en el paso decisivo de Más allá del principio del placer, "el vivida"). Vivir es darse la posibilidad de que suceda algo: "lo fortuito
comportamiento en la transferencia" figura justo antes que "el desti- en el seno de la ley del destino (das innerhalb der Gesetzmiissigkeit
no de los hombres". des Schicksals Zufallige)". Allí donde el perjudicado prejuzga su
Pero al hacer acto de análisis, analista y paciente, cada uno en presente y ocupa todo el espacio de su futuro a través de un pasado en
su lugar (disimétrico), afrontan la figura de la Ananké (que Freud forma de destino.
hace surgir con regularidad en el horizonte del trabajo sobre el Freud recuerda que el hombre le debe una muerte a la naturaleza.
deseo). Pero, mientras espera que "la tercera de las mujeres del destino, la

67
64
L'Avenir d'une illusion, G. W., XIV. Analy se finie et analyse sans fin, IV, G. W., XVI, p. 76.
68
65
Conclusión de la discusión sobre el onanismo, 1912, G. W., VIII, 340. Describimos su incidencia en Freud et la femme, Calmann-Lévy, 1983;
66 Véase nuestra contribución "Voyage au pays des Meres", en "Les Meres", Payot, 1995, pp. 24-33.
69
Nouvelle revue de Psychanalyse, No. 45, primavera de 1992, pp. 109-130. Le moti{ du choix des coffrets, G. W., X, pp. 31-33.

92 93
IV
silenciosa diosa de la muerte" lo tome en sus brazos, el sujeto tiene que
EL SUJETO DE LA VERGÜENZA:
conjurar la atracción mórbida del destino, voz insidiosa y silenciosa
DE LA HERIDA DEL IDEAL AL ODIO
que lo invita a "ceder a su deseo". Es decir: soportar el trastorno de
vivir y la pena de desear ...

El afecto que con más propiedad da cuenta del alcance de la quiebra


del ideal del sujeto tiene un nombre: "la vergüenza". La vergüenza es
ese afecto que toma al sujeto de improviso, en una situación, y lo
confronta con algo vivido irrecusable de "confusión". Mucho antes de
saber por qué tengo vergüenza, si tengo razones, si tengo solamente
razón de tener vergüenza, me encuentro enfrentado a la evidencia
lamentable de esta sensación, aquí y ahora. La vergüenza se introdu-
ce por el enunciado subjetivante de un estado vivido (Erlebnis):
"Tengo vergüenza". El sujeto perjudicado "irradia" la "vergüenza de
vivir".
La palabra suena de manera diferente si hablo de "la vergüenza",
por ejemplo, en la interjección "¡Qué vergüenza!" Se supone que en
este caso la vergüenza está allí, en el ser, que se la comprueba y que
enunciarla -con el tono necesario para "agregar algo"- no es otra cosa
que producir un juicio. Juicio de existencia, evaluativo en sí mismo,
"moral".
La vergüenza nos interesa porque revela algo de la posición del
sujeto, confrontado con el sentimiento social, en un callejón sin salida
justamente revelador del compromiso de ese sujeto en su pertenencia
Hocial conflictiva. El inconsciente de la vergüenza es el acceso al
estatus del sujeto inconsciente en su dimensión social.
Para darnos una idea de la medida de la vergüenza, conviene
desalojada del lugar en la que la ubican los discursos: el de la "moral"
(aunque, al partir de esta connotación moral que adhiere a todo
discurso sobre (de) la vergüenza, será posible volver a ella para
interrogar lo que está en juego).
El Diccionario nos dice que la vergüenza es el "sentimiento dificul-

94 95
toso provocado por un error cometido, por una humillación, por el demanda la referencia al otro, más precisamente, a su mirada-. La
temor a la deshonra" (Larousse). Institución de la ligazón con el Ideal, vergüenza supone que el otro es susceptible de "hacerme un repro-
pero presa dentro de un círculo imaginario perfecto. Sentimiento che" por algún "incumplimiento". Enrojecer supone que la mirada
susceptible de inscribirse físicamente en el enrojecimiento: la ver- del otro me alcanzó, que mostré algo de vergonzoso en el otro. ¿De qué
güenza hace ponerse colorado. El enrojecimiento es la vergüenza in otro se trata? Del que se supone que ve o sabe algo sobre mí, que tiene
corpore, pero es una vergüenza debidamente incorporada, que no se con qué hacerme poner colorado. Asumamos que este círculo nos
ve y que, sin duda, no es la menos dolorosa. Vergüenza deriva de entrega toda la dialéctica de la vergüenza.
deshonrar (hohnen). Por lo tanto, la vergüenza se vincula con el error, con el ideal y con
el otro -trilogía que organiza la dialéctica del sujeto de la vergüenza-.
N os resta seii.alar que si hay una subjetividad de la vergüenza, ésta
La herida del ideal puede designar una acción, una palabra: eso puede, quizás, ser una
vergüenza. "Es una vergüenza": ¿sigue suponiendo un sujeto?Una voz,
Aquí comienza el problema clínico: la vergüenza es, sin lugar a dudas, de alguna manera anónima, enuncia: "Es una vergüenza". O -en una
un sentimiento del que me doy cuenta por una cierta confusión, un sintaxis más aproximativa, pero que con su elipsis significa el opro-
malestar que advierto corporalmente: pero, finalmente, significa bio-: "¡Qué vergüenza!" (Registro, como veremos, de la Verponung).
sentirse incómodo, ver que uno se pone colorado porque se da cuenta Prueba de que la vergüenza alcanza al acto y al ser. Esto nos obligará
de que, para él, hay "un error". ¿Tiene fundamentos este "error"? Por a interrogar, al final de la dialéctica subjetiva, a la figura de una
su movimiento propio, el "error cometido" o identificado como tal, aun vergüenza sin sujeto, de una vergüenza que está allí y que hace sentir
en el modo imaginario, engendra más directamente culpa. La ver- sus efectos sobre alguien.
güenza es el índice de un error imaginario. Sería imprudente concluir Se trata de ver cómo la meta psicología alcanza la vergüenza para,
que porque hay un error efectivo tengo vergüenza: pero el hecho luego, extraer el espacio de la vergüenza como afecto social. Esto
mismo de tener vergüenza permite asegurar que en mí hay un supone extraer, de debajo del calambre imaginario del yo convulsio-
sentimiento del error, sensación de ser falible. No existe vergüenza nado por la vergüenza ("sentimiento") la posición del sujeto de la
sin imaginario del error, pero, ¿dónde está el error?, ¿cuál es su vergüenza -como acontecimiento-.
objeto?, "¿de quién es el error?". La vergüenza le plantea al sujeto un
problema espontáneo de autointerpretación: puede reaccionar pen-
sando que "es grave" o, por el contrario, que "es demasiado tonto", pero Las dos vergüenzas
está ahí: su vergüenza debe tener alguna razón. Puede identificarse
con ella o maldecida, pero en cuanto existe, forman un par, él y su El alemán dispone de dos palabras para designar la vergüenza, que
vergüenza ... no dejan de tener relación con esta dualidad: Scham y Schande.
Eminentemente subjetiva, la vergüenza se vincula con la herida
del ideal: efectivamente, la "humillación" es decisiva para la génesis • Scham es, literalmente y en sentido propio, el sentimiento
propia del ideal. Sentirse avergonzado implica expresar un "senti- de ver la desnudez expuesta a la mirada del otro, de estar exhibido,
miento de humillación". Más aun: basta que yo presente una pérdida con su correlato, en sentido "figurado", del sentimiento de haber dicho
del "honor" -pérdida del prestigio- para que la vergüenza caiga sobre o hecho algo que no corresponde o que es inconveniente.
mí -en pleno rostro-. • Schande es algo que hizo que alguien sintiera vergüenza y
Hay todavía un punto esencial que tratar: la vergüenza, ese que acabó con su "reputación", que lo hace sospechoso "con mala
sentimiento íntimo, alcanza al otro: al sentir que "tengo vergüenza", fama".
debo suponer -ipso {acto- que "me causan vergüenza", por algo. Ahí,
tengo vergüenza del hecho mismo, de que la vergüenza me atrape, de El primero se refiere, por lo tanto, a algo como "vergüenza física",
que tengo que postular que hay de qué tener vergüenza -lo subjetiva, que golpea de lleno al sujeto -vergüenza adánica, en cierto

96 97
modo, que nos recuerda al sujeto de la vergüenza como al "hombre desatada por la angustia sometida a la represión puede volver como
desnudo" -cuando muestro- a los otros, incluso al Otro- algo de mí vergüenza-. 2
mismo que tendría que haber permanecido oculto y que tiene "derecho Esta idea proviene de su prototeoría de la histeria: la vergüenza es
a mirar". uno de esos sentimientos subjetivos que pueden llevar a la expresión
La segunda hace alusión a la vergüenza "moral", la que realmente del trauma primitivo: las "impresiones" que no pudieron ser abreac-
sucedió y que me expone a la reprobación, incluso al oprobio (Verpo- tivadas se descargan sustitutivamente como vergüenza. La vergüen-
nung). Pero una y otra muestran su naturaleza especular. za es, por lo tanto, una forma primitiva de la "defensa" (Abwehr), es
Círculo inevitable: tengo vergüenza porque o, más bien, de tener profundamente defensiva.
el sentimiento de que hay de qué tener vergüenza (Schamgefühl),
por-que lo que hice es "una vergüenza" (Schande) -"Schande!" suena
como "¡es una vergüenza!"-. Pero lo es porque me llega desde el otro La vergüenza y la represión
(de alio) y porque lo siento de esa manera, a título personal: nada es
más "un asunto personal" que la vergüenza, pero también, nada es Al incluirla en el desarrollo psicosexual, el psicoanálisis accede a la
más "social". vergüenza por algo diferente de ella misma, es decir la pulsión de
la que constituye la "formación reactiva", sobre todo, la pulsión
escópica. "El poder que se opone al placer de ver (Schaulust) y que se
Meta psicología de la Schamhaftigkeit encuentra eventualmente reemplazado es la vergüenza (como antes
había sido el asco)" Y Vergüenza y asco constituyen un par como
Con esta primera evocación y esta primera demarcación, aparece el "resistencias" (Widerstande) a la libido. 4 La vergüenza figura, con el
carácter especular de la vergüenza, que se relaciona con la mirada: de asco y las "exigencias del ideal morales y estéticas", entre esas
entrada es, y lo es en un sentido radical, social, como "vergüenza- "represas" edificadas por el "período de latencia". 5
sentimiento" y como "vergüenza-estado".
Las expresiones empleadas por Freud van todas en el mismo
La vergüenza es lo que muestra el enrojecimiento -lo que evoca su sentido, sin dejar de especificar de qué se trata en cada caso: "diques
costado sintomático, ereutofóbico-. Pero antes de evocar esta psicopa- psíquicos" (psychische Da m me),6 "poderes psíquicos (psychische Mach-
tología, por otra parte elocuente, consideremos que todo sujeto que te),1 "formaciones reactivas" (Reaktionsbildungen). 8
"tiene vergüenza" sufre un acceso, grande o pequeño, de ereutofobia. La vergüenza forma parte de esta "serie" -el asco y la "moral" no
Siente, cree que tiene de qué ... tener vergüenza: el sujeto social es están nunca alejados en el texto freudiano cuando evoca la vergüen-
potencialmente ereutófobo.
za- que embalsa, pero que también actúa como "poder"; que ejerce un
¿Cómo considera el psicoanálisis esta vergüenza? Seguramente no poder activamente inhibidor sobre el desarrollo sexual: "todavía
mirándose en el espejismo de su propio espejo -ya que es su propio antes de la pubertad, bajo la influencia de la educación se persiguen
espejo- ni "psicologizándola". La vergüenza vivida es una realidad, enérgicas represiones de ciertas pulsiones y poderes psíquicos tales
pero es el espejo de otra cosa. como la vergüenza (Scham), asco, moral que mantienen estas repre-
¿En qué se basa la Schamhaftigkeit, la aptitud para sentirse siones como guardianes". 9
avergonzado? 1
Este sentimiento penoso está emparentado con el sentimiento 2
Ler;;ons d'introduction a la psychanalyse, G. W., XI, p. 418.
penoso por excelencia, la angustia. De hecho, Freud menciona la 'lTrois essais sur la théorie sexuelle, G. W., V, p. 56.
vergüenza (Sham) y el malestar (Velegenheit) a propósito de 4
Op. cit., p. 58.
la histeria, como la transformación de la angustia -la angustia 5
Trois essais, 11, G. W., V, p. 78.
6
ldem, G. W., V, p. 92.
7
l· La expresión aparece en un manuscrito contemporáneo de los Études sur
Sur la psychanalyse, 4u lección, G. W., VIII, p. 47.
8
l'hystérie, de noviembre de 1892 CG. W., XVII, p. 13). Selbstdarstellung, sección III, G. W., XIV, p. 62.
9
G. W., VIII, p. 47.

98
99
Se dice correctamente que la vergüenza mantiene la represión: es La seducción o el recuerdo vergonzoso
una formación psíquica que reconoce la represión en el presente. La
vergüenza no es solamente el afecto derivado de la represión, es el ¡,Cómo llega la vergüenza a hacer síntoma si, de alguna manera, es la
agente ejecutivo de la acción represora. Entendemos que alcanza al expresión del efecto "normal" de la represión?
ideal, si nos damos cuenta de que "el ideal del yo" es la instancia de En este caso hay que partir del trauma originario con el que
la represión, su "condición" del lado del yo. tropieza la neurosis, es decir, la seducción. Freud pone cuidado en
mostrar que la seducción tiene un efecto sobre un niíio en el que los
"diques psíquicos" -la vergüenza y el asco- "no están todavía realiza-
De una vergüenza que le llega al sujeto dos o están recién en formación". 13 En el lugar preciso en el que evoca
la posibilidad del niño de revelarse como un "perverso polimorfo", bajo
Por lo tanto, podemos ver surgir la vergüenza, acontecimiento "histó- el efecto de la seducción, es ese estado de represión embrionaria lo que
rico" del devenir del sujeto. evoca. La seducción actúa plenamente, podríamos decir, en la medida
El niño ignora la vergüenza, sólo con la represión llega el tiempo en que alcanza al niño en un estado en el que el régimen de libertad
de la Verponung, del oprobio sobre el objeto pulsional, hasta ese libidinal -la ausencia de vergüenza- todavía se mantiene, al menos
momento con una alta estima. parcialmente.
La hermosa época de la vergüenza es el "período" denominado "de
latencia": "Sobreviene un tiempo de latencia que dura hasta la
pubertad, durante el cual se erigen las formaciones reactivas de Clínica de la vergüenza: la vergüenza neurótica
la moral, de la vergüenza (Scham), del asco". 10
Pero Freud considera con audacia este acontecimiento en el plano En el neurótico, el "reproche" (Vorwur(J de participación en la seduc-
filogenético: "La regresión de la excitación olfativa parece una conse- ción -"de haber realizado en la edad infantil la acción sexual"- se
cuencia de la separación del hombre de la tierra, de la decisión de "transforma fácilmente en vergüenza" (de que otro lo sepa). 14
caminar erguido, que vuelve visibles las pares genitales y vuelve Existe la "defensa primaria": la vergüenza toma lugar entre la
necesaria su protección y, de esta manera, provoca la vergüenza (das Gewissenshaftigkeit y la conciencia de culpabilidadY
Schamen) (literalmente: el tener-vergüenza)". 11 Freud se cuida de mostrar que cuando se confiesa la representación
El momento de la vergüenza es como en el Génesis, la desnudez que fantasmática "se pega a un niño", se lo hace con "vergüenza y un
se vuelve consciente y, correlativamente, culpable: la pareja echada sentimiento de culpa" (Schamen und Schuldbewusstsein) que hacen
del Edén concibe la vergüenza, sentimiento nuevo, al verse desnudos. síntoma, en la medida en que se desencadenan "más fuertemente que
Al erguirse, la humanidad, en la versión freudiana de la antropogé- todas las otras informaciones análogas del comienzo de la vida
nesis, expone sus partes genitales y entra en la represión. Vergüenza sexual". 16
y culpa van juntas.
Freud sugiere que en este desarrollo de las "inhibiciones de
sexualidad" (Sexualitatschemnwngen) -la vergüenza, el asco o la La perversión o el objeto de la vergüenza
piedad- ambos sexos no siguen el mismo ritmo: "La vergüenza
interviene antes en la niña y se enfrenta a una menor resistencia en Esto concierne, precisamente, al perverso que combate estas resis-
el varón" .12 tencias y convierte en un honor el triunfo sobre ellas. La perversión
trabaja electivamente sobre los objetos de la vergüenza, como lo
13
10
Trois essais sur la théorie sexuelle, G. W., V, p. 92.
G. W., XIV, p. 62. 14
Nouvelles remarques sur les psychonévroses de défense. G. W., 1, p. 389.
11
Malaise dans la civilisation, cap. IV, G. W., XIV, p. 459. 15
G. W., I, p. 508.
12
G. W., p. 120. 16
"On bat un enfant", sect. 1, G. W., XII, p. 197.

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indican la coprofilia y la necrofilia. 17 El perverso no es solamente 1•~1 amor o el más allá de la vergüenza
que no siente vergüenza en los casos en los que los otros sí lo hacen,
sino el que motiva su goce en la vergüenza. ¿Dónde estaría el Si es verdad que el amor es la capacidad de "obviar las represiones",
transgresor si no existiera allí -en el actuar perverso- de qué 11 no de sus aspectos es la superación de la vergüenza. El cuerpo a
vergüenza? Allí donde había inhibición, llega el acto perverso: y allí, ruerpo supone la intimidad, no sólo en su realidad, sino por efecto de
precisamente, está el espacio de la vergüenza. 1111 retorno sobre las "formaciones reactivas".
No es una paradoja decir que en el perverso se constituye el objeto Muchas de las rarezas de la vida sexual del obsesivo se aclaran a
de la vergüenza -entendamos un objeto-causa de placer-. Allí lravés del choque entre la fijación en el objeto pregenital y el
los demás sienten vergüenza, el perverso hace un acto y obti mantenimiento en paralelo de fuertes formaciones reactivas -tanto
asombrosas "prestaciones" (Leistungen) y los otros son reclutados 11 nas como otras hacen fracasar la genitalidad-. Esto se marca en esa
como testigos o cómplices de esta vergüenza activada. ducha escocesa de escatología y de prudencia que forma su estilo.
Lo que es uerpont -deshonroso, inclusive abyecto- ve su lugar
n'conocido, más allá de toda perversión, en el amor. El abrazo
La melancolía o el más allá de la vergüenza amoroso une a los sujetos en un tiempo anterior a la gran represión
pulsional -comprendemos aquí cuál es la base de la torpeza de la
Un rasgo no desdeñable del melancólico, en su dramática autodeni- ~wxualidad adolescente-.
gración, es la ausencia de vergüenza: le falta "la vergüenza del otro" La disyunción entre "corriente tierna" y "corriente sensual", a la
(das Schiimen uor anderen), de manera que podemos suponer que que Freud convierte en el principio de la impotencia20 -no sólo
obtiene satisfacción en su propia exhibición. 18 sintomática, sino de alguna manera crónica del "hombre civilizado"-
Punto capital: la vergüenza, si tiene su origen en algo que se ve liene como correlato una vergüenza formada por sentimientos inces-
demasiado, reacciona a eso ocultándose. Al sujeto le encantaría llwsos que laminan y dividen en capas la vida pulsional adulta. El
ocultarse para ponerse colorado y, por lo menos, busca disimular su signo físico del amor es, de (acto, ese algo que hace callar las voces de
confusión. Esto sucede en los casos en los que el melancólico expone la vergüenza, de la que la pulsión es el objeto. El amor hace que eJ
su indignidad y su abyección de manera vergonzante. N o solamente sujeto deje de hacerse reproches por tener un cuerpo que puede
se vuelve inaccesible a la vergüenza, 19 sino que podemos suponer que ~·ozar ...

si esa vergüenza desaparece es porque se ha fundido en una secreta


borrachera de exhibición y que a esa vergüenza el melancólico la
saborea y ella alimenta una borrachera masoquista. Grita que hay de Sobre la vergüenza como afecto social
qué tener vergüenza y, peor aun -no hay palabras lo suficientemente
fuertes para nombrar sus errores-, proclamar esta Vergüenza de ser 1;onsiderada desde el aspecto social en el que hace síntoma, la
parece que a él no le da vergüenza. vPrgüenza marca la herida del ideal.¿ Cómo se determina el sujeto del
Freud vio con claridad esta secreta indecencia del melancólico que pt~rjuicio en relación con su vergüenza? En primer lugar, la vergüenza
ofrece el cuerpo desnudo de su sufrimiento a la mirada del prójimo, sP relaciona con "la angustia social" Y También con la "autoridad": la
le da de comer a esa desnudez -en contraste con el neurótico que se vPrgüenza se menciona, en la conclusión de los Tres ensayos, con su
preocupa por mantener su vergüenza en secreto o de maquillarla-. rortejo familiar, al lado de las "construcciones sociales de la moral y
dP la autoridad". 22
¿En qué hace síntoma social la vergüenza, allí donde está hiperac-
17 Trois essais sur la théorie sexuelle, G. W., V, p. 60.
18
Deuil et mélancolie, G.W., X., p. 433. 20
Un choix d'objet particulier chez l'homme.
19 En francés, la expresión "toute honte bue" incluye la palabra "beber", por eso
21
Sobre esta noción, véase nuestro Freud et les sciences sociales, pp. 98 y ss.
la relación posterior con la borrachera. [N. de la T.] "' Trois essais sur la théorie sexuelle, G. W., V, p. 132.

102 103
tiva, como en la figura que nos interesa de la herida del ideal La "vergüenza de vivir"
perjuicio originario? El trayecto de las figuras clínicas es, a
elocuente. La vergüenza "se mete allí", es imparable y el sujeto la sufre como una
Para acercarnos a la sede perjudicial de la vergüenza, hay fatalidad íntima. Si pensamos en el enrojecimiento, esa pasión del
preguntar por la relación entre estos dos polos: la vergüenza h cuerpo, esta especie de fardo, mancha roja sobre la piel que vuelve
liante neurótica y la no-vergüenza o lo desvergonzado melancólico. patente algo que pasa adentro y que el sujeto, por definición, no
¿Ocultar su indignidad por medio de su vergüenza o "m controla -conocemos las ansias de la "ereutofobia", ese temor obsesivo
sin vergüenza? ¿Hacer de ella una pertenencia subjetiva o de a ponerse colorado, específicamente en público y, por lo tanto, en una
de ella? ¿Destilarla o "bebérsela toda"? Esta vergüenza no está posición social-. Por supuesto que existe una cierta vergüenza que no
interiorizada por un trabajo fantasmático, como en la neurosis se percibe desde afuera, y que no es ni la menos vivaz ni la menos
transferencia, ni escotomizada, como en la neurosis narcisista: está, cruel, vergüenza "tragada", si no "bebida".
propiamente, "contenida" o, en contraste, puesta en acto por un exhi- ¿Qué relación mantiene el sujeto con su vergüenza? No podría ser
bicionismo reactivo. más intima -ya que se trata, justamente, de su vergüenza- pero
Por otra parte, puede alimentar estrategias que evocan la perver-' también es anónima -ya que es el encuentro con "la vergüenza", cuyo
sión: hacer algo con esa vergüenza, idealizarla de alguna manera. origen se oculta, y con los efectos que se despliegan-. Los discursos
moralistas toman la vergüenza como el imaginario y convierten en
espejo su propio fenómeno. La vergüenza aparece como la señal
La Verponung y su afecto infalible de que el sujeto está en falta, que falló, se rebajó, hizo o dijo
lo que no había que hacer l'li decir, mancha que "signa" y que paga con
La sede de la vergüenza social nos sitúa en un mundo que no obedece ese sentimiento, en efecto, "penoso".
directamente a las leyes de la represión; y si bien nos remite a una Sin duda, puede tomarse como lo real: la vergüenza manifiesta
especie de "blanco" que evoca la psicosis, no se reduce natural primero una modalidad del "ser clavado" en sí mismo, que se siente
a ella; en cuanto a la perversión, sentimos que esta vergüenza obti como un exceso de ser. Ser vergonzoso es sentirse identificado con
menos transgresiones que expedientes. uno mismo hasta la náusea. El ser vergonzoso es el ser desnudo,
Una palabra usada por Freud con regularidad puede Pxpuesto por su desnudez -física o moral- a darse a ver al otro sin
en este caso: Verponung .23 N os equivocaríamos si la convirtiésemos posibilidad de "evasión" -concepto al que Emmanuel Levinas le dio
una categoría con el mismo formato meta psicológico que la Verdran- todo su alcance en su primera filosofía- : "Lo que aparece en la
gung o de la Verleugnung o de la Verwerfung. Pero se trata de vergüenza es [... ] el hecho de estar limitado a uno mismo,
dimensión que muestra un indicador de esta forma aguda de angus- la imposibilidad radical de huir para ocultarse de uno mismo, la
tia social. Es verpont lo que es deshonroso, porque tiene un presencia irremisible del yo en uno mismo". Dicho de otro modo: "Es
abyecto y, por consiguiente, está marcado por el oprobio. Es lo que nuestra intimidad, es decir, nuestra presencia en nosotros mismos la
merece una "multa" (poena), especie de atentado a las que es vergonzosa". 24
costumbres. La vergüenza es una especie de náusea: ésta, originariamente
La vergüenza podría ser, en este sentido, la forma subjetiva de "mareo", se presenta como asco. Pero éste tiene como característica
Verponung. Si la observamos con atención, es la articulación volver el cuerpo del sujeto tan sensible a sí mismo que no puede
Schande -el estado de rechazo desvergonzado- y Schan -afecto tomar la menor distancia respecto de lo que sucede. El acercamiento
estar en el lugar del desecho-. El sujeto, "en la vergüenza" -social- extremo de uno como otro es el principio común de la náusea y de la
pone una multa. vergüenza. La vergüenza es náusea moral (la náusea puede ser una
especie de vergüenza física). En la náusea, el sujeto .sabe y experi-
Sobre esta dimensión, véase nuestro Freud et les sciences sociales, op. cit.
2 .1
24
pp. 95-97. Levinas, De l'évasion, 1934.

104 105
menta que tiene un ser que no lo deja y que no puede ocultar s Por la vergüenza, el sujeto da cuenta de que sigue siendo un sujeto.
persona (a él mismo menos que a nadie). Se reconstruye, alrededor de la herida del ideal, testimoniando que
Llegamos aquí a la "vergüenza de vivir" de Lacan 25 que pondera permanece en sufrimiento del ideal.
"vergüenza del ser" (Heidegger): "El ser lleva consigo la vergü Hay una "parte sujeto" y una "parte objeto" de la vergüenza. Una
la vergüenza de ser". La que hace que se tenga que vivir su ser parte cae en el oprobio, otra levanta la cabeza para decirse: aun
hasta la náusea. El sujeto, entonces, se descubre a sí mismo, cuando... La vergüenza es la prueba de que sigue habiendo un
presencia ineludible. De paso, comprendemos que la adolescencias sujeto ... para sentirla.
la edad de la vergüenza, vergüenza de vivir ... y del otro. Revelaci Sentimiento de naufragio en sentido propio: el evocado por Freud,
de su raigambre irrecusable en la pasta del ser, en su viscosidad. de Ulises que aparece "desnudo y cubierto de barro" en N ausícaa, "en
que me da vergüenza, profundamente, es no poder des harapos, desnudo y cubierto de polvo", "errando en el extranjero" (in
de mi existencia, no poder ser otro que no sea yo mismo. der Fremde herunschweifen)Y
Si otro me sorprende, de improviso, en plena actividad El sujeto experimenta su naufragio subjetivo por la pérdida del
incluso si ésta no tiene nada de escabroso, tendré vergüenza: sentimiento de vergüenza en las diversas estaciones de su naufragio
güenza de haber sido sorprendido en flagrante delito tan igual a -material, social u orgánico-. Pero en ese momento se agarra de esas
mismo, de estar limitado a mi existencia privada. Estamos en regiones en las que su vergüenza sigue viviendo o -aunque sea
centro del sujeto de la vergüenza social. SDF 28- puede encontrar refugio. Esto permite comprender que es
una manera de humillarlo suponer que, allí, el sujeto alcanzó tanta
miseria que ya no puede tener más vergüenza de recibir.
La vergüenza, testigo del sujeto La vergüenza es ese "idiolecto" que hacer ver -o entrever- la
herida del ideal. ¿Qué hacer con esa vergüenza?
En tanto ser vivo, estoy sujeto a la vergüenza. Muerto, ¿escaparía de
ella? Seguramente. Salvo que ... Aquí surge el terrible veredicto
kafkiano: "Era como si la vergüenza fuera a sobrevivido".~" Una De la vergüenza al odio
vergüenza que surge en el sujeto que la lleva y que da cuenta de él,
¿qué es? Habría que hablar en este caso de la "Vergüenza de Dios", El sentimiento del perjuicio, en su epicentro, organiza una posición
como se habla de la "Tristeza de Dios". Hablamos de una Vergüenza que pertenece a la jurisdicción del odio.
que excede y sobrevuela la vergüenza de los sujetos vivos. Del mismo hecho de darse cuenta de que una equivocación ( Unre-
El psicoanálisis trae, sin embargo, esta idea de una pasividad de la cht) se le ha infligido, concibe un odio -en el sentido spinozista de una
vergüenza. La vergüenza se origina en una herida del ideal y en una "tristeza", es decir, sentimiento de disminución de "perfección",
caída en el ser. Es una experiencia de la pérdida: existe una "pérdida de trabazón del ser asociada con la idea de una causa externa-. El
objeto" y una vulnerabilidad narcisista en el origen de la vergüenza y, destinatario de este odio está más allá de los otros con los que se
por ende, un fondo melancólico en ese naufragio subjetivo -pequeño o encuentra y, a través de ellos, es el Otro que perjudica.
grande-. Pero justamente: la vergüenza es irritación frente a la pérdida En este caso, es esencial aprehender, más allá del afecto -
de objeto y a la caída narcisista. Si el melancólico puro pierde hasta el psicológicamente describible- el proceso meta psicológico en marcha.
sentimiento de la vergüenza es porque el sujeto "abatido por el objeto" El "retrato metapsicológico del odio", tal como lo presentamos en
no se preocupa más de él mismo. La vergüenza concierne en sí misma otro trabajo, 29 debe encontrarse movilizado para situar la dimensión
a la protesta narcisista: ese miedo de "perder la cara" confirma, a
27
contrario, que existe, que queda ... una cara por perder. L'interprétation des reves. Sobre este punto, véanse nuestras Ler,;ons
f'sychanalytiques sur le regard et la voix, pp. 32-35.
25 La can, Séminaire, XVII, L'Envers de la psychanalyse, 17 de junio de 1970, 28
Siglas para denominar a las personas que carecen de vivienda fija. [N.
Seuil, 1991, p. 211. de la T.]
26 Kafka, El proceso. 29
P.-L. Assoun, "Portrait métapsychologique ele la haine: du symptóme a u lien

106 107
del odio en la conciencia perjudicada y articularla en relación con a su vez, "representa" la pulsión de muerte. El odio (Hass) "muestra
otro efecto -primordial-, que es la vergüenza. Odio y el camino":J3 para esta "pulsión de destrucción" (Destruktionstrieb).
forman una extraña pareja: en los casos en los que la vergüenza El odio, con la doble forma de la destrucción del otro y de la
autohundimiento del sujeto, el odio es reivindicación de sí mismo. autodestrucción, puede surgir en la parte anterior de la escena, con
embargo, el odio puede ser figura o "destino" de la vergüenza. las formas más virulentas, que vienen a signar una desintrincación
pulsional. Cuando Eros ya no hace callar a Tánatos, llega a la
expresión como "al desnudo". En el momento de la desunión pulsional
El odio o la "legítima defensa" del perjuicio el odio muestra su rostro -muy diferente del de la legítima preocupa-
ción por uno mismo-.
El odio inherente al perjuicio manifiesta en primer En la espiral de la desligazón abierta por el perjuicio, el odio y sus
irritación, recuerdo de la "preocupación por uno mismo": legitimidad estrategias (auto)destructivas toman lugar al lado de los automatis-
del odio que, según Freud, alcanza a las "pulsiones de auto-conserva- mos de fracaso y otros "mecanismos destinales" de los que hablamos
ción". Si es verdad que "el odio es el precursor del amor", que "es el odio anteriormente. Odiar se vuelve afirmación de uno al desmentir a
y no el amor la relación de sentimiento primario entre los hombres", 30 Eros. Vemos en qué sentido esto habla de Ricardo III, nuestro
hay que entenderlo en su radicalidad metapsicológica: "El odio es, prototipo de la génesis del crimen a partir de una convicción de
como relación de objeto, más antiguo que el amor" .31 Amor y odio, lejos perjuicio (véase supra).
de haber "salido de un común originario, tienen orígenes diversos". 32
El odio está, al menos en su forma primaria, en su vertiente de la auto-
conservación y se origina en las "pulsiones del yo", en contraste con La vergüenza odiosa
las pulsiones objetales propiamente sexuales.
Por lo tanto, hay que suponer que, cuando el sujeto experimenta un Sin embargo, Jo más revelador es esta articulación entre odio y
"daño", se relaciona con ese "reflejo" de preocupación por uno mismo: vergüenza, que da todo su relieve a la dialéctica perjudicante.
odia legítimamente lo que lo disminuye. Este odio es la apología Odio y vergüenza constituyen dos destinos de la herida narcisista.
agresiva de uno mismo. Si la vergüenza parece darle la razón al Otro y el odio inculparlo,
¿cómo pueden coexistir la vergüenza y el odio en un mismo crisol, en
el que la muerte se "funde" en el ideal y el ideal se "moldea" sobre la
El odio como desligazón muerte?
El sujeto puede odiarse por sentir vergüenza. Odiar a muerte su
Pero sabemos que el odio sigue siendo, más allá de esta posición vergüenza, odiarse, vergonzoso de vivir. La vergüenza más viva y la
simple, un componente de la vida afectiva que la com plejiza, en tanto más autoflagelante mantiene una coloración de reivindicación. El
que, por una parte, un odio parcial se mezcla crónicamente con el sujeto llega a odiar al que o a lo que Jo obliga a la vergüenza. Trampa
amor -en lo vivido ambivalente- y que, por otra parte, bajo el efecto especular que está en el centro del dolor moral del perjuicio.
de un vínculo con la sexualidad, adquiere un tinte sádico. Como vimos, el odio es irritación narcisista que se vuelve contra
Más allá, Freud convierte al odio, en su segundo dualismo pulsio- uno a través de una energía de desligazón mortífera. El sujeto odiaría
nal, en un "indicador" (Wegweiser) de la "pulsión de destrucción" que, para no tener vergüenza, para forzar a su vergüenza y para radica-
lizarla en violencia -cuyo origen en la herida narcisista no hay que
social", en P.-L. Assoun, M. Zafiropoulos, La haine, la jouissance et la loi. olvidar-. El acto anómico puede convertirse en el acting de la ver-
Psychanalyse et pratiques sociales, Anthropos/Economica, pp. 129-161. güenza de vivir, su retorno en el mundo como odio del ser. Entonces,
30
S. Freud, La disposition a la névrose obsessionnelle, G. W., VIII, p. 451. el odio es la forma belicosa de la vergüenza.
31
Pulsions et destins des pulsions. G. W., X, p. 231.
32
Op. cit., p. 230. a3 Le moi et le r;a, cap. IV, G. W., XIII, p. 261.

108 109
En este punto encontramos la escalada deletérea que arguye un V
perjuicio para basar una destrucción. La razón para odiar sumerge la DEL PERJUICIO SOCIAL AL IDEAL DEL SABER:
vergüenza de ser víctima. EL DESEO "AUTODIDACTA"
El odio encierra al sujeto en un no saber, articulado con la con-
vicción propiamente dogmática de un error desvergonzado del Otro
-según un mecanismo persecutorio en el que el Otro debe ser
nombrado y abyecto-.
Volvemos a encontrarnos en un cruce de caminos: ¿para un sujeto
determinado, qué hacer con su vergüenza?, ¿qué hacer con su odio?
¿Cómo vivir el entredós?
Pregunta que abre la cuestión de las estrategias de reparación del
sujeto, de su perjuicio social y simbólico. Por ahí se descubre "el
puente" con la pregunta por la "psicología colectiva" en la que, a
contrario, el perjuicio hace estragos como ideal colectivo.
El trayecto del perjuicio al ideal pasa por el examen de la puesta en
exilio.
El que dice exilio -sólo con pronunciar la palabra- dice "miseria".
La etimología verifica aquí la intuición clínica. Transplantado de su
lugar de nativo (no necesariamente natal), el exiliado se enfrenta a la
miseria de la pérdida.
Hay que identificar el objeto de esta pérdida de lugar, que la
indicación local actualiza.

La "puesta en exilio"
o el perjuicio de la pérdida

En primer término, el exilio es situación de fuera-de-lugar. Migración


o desplazamiento, cambio de lugar de residencia. Con esto pretende-
mos no "psicologizar" su efecto. El exilio se convirtió en un generador
inagotable de metáforas, en los casos en los que la clínica invita a
volver a interrogar a lo real, lugar donde abrevan estas metáforas.
Ahora bien, éste es el sentimiento originario del exiliado: "Mi casa no
está donde vivo". De esta manera da cuenta de que el hábitat y la casa
-que para el autóctono, en principio, coinciden- "son dos" para el
exiliado. El "mismo" del indígena, es la otra parte del extranjero -sea
refugiado o inmigrante-. Como se decía eufemísticamente entre las
dos guerras, "una persona desplazada".
El que vive en el extranjero no logra "acostumbrarse" a las
costumbres del lugar. Entonces, el exilio se relaciona con esta sepa-
ración, que se experimenta físicamente, entre el lugar y "la casa de
110
111
uno". Además, esto instaura una relación intensa con ese lugar en el mo", más todavía que de la ausencia del objeto faltante, de la
que se vive a pesar de uno: pues tiene que ser, sin cesar, redescubierto presencia invasora del objeto de la falta.
y reconquistado -allí donde una fenomenología del autóctono revela Este recuerdo genérico que compromete toda la meta psicología del
una continuidad familiar, incluso perezosa, una Lebenswelt-. objeto será suficiente para que planteemos nuestra pregunta: ¿cómo
Se comprende que el exilio -ese sentimiento de estar, donde uno podrá reconfortarse a un sujeto, desde el interior, respecto de ese
vive, en otro lado, que no es donde uno reside, o de vivir su hábitat sentimiento de estar en otra parte, de ser extranjero, exiliado?
como un "extranjero" (de uno mismo)- no es exclusivo de los que
experimentan un desplazamiento geográfico. Tampoco se trata, sim-
plemente, del malestar subjetivo que acompaña a la migración. Se El perjuicio del saber:
habla de exilio siempre que el sujeto tenga el sentimiento de que no la figura del "autodidacta"
puede hacer suyo el "sitio" en el que vive. Sensación paradójica de
estar incluido en un espacio que, hostil o "acogedor" en sí mismo, no Creemos que el ejemplo "situacional" y clínico más apto para aprehen-
le permite al otro reconocerse en él y, por consiguiente, lo excluye. der la configuración es el del sujeto al que se designa como "autodidac-
Correlativamente, se trata de un sujeto cuya vida parece organi- ta", sobrecompensación del perjuicio de saber. Que el saber esté
zarse en un complejo nostálgico: no es casual que la clínica más precoz implicado surge de esta consideración de un no-saber originario. Todo
de la inmigración haya centrado su investigación alrededor de esta lo que sabe este sujeto perjudicado es que "eso" le fue negado -eso a lo
noción de nostalgia -que remite a la "añoranza", 1 expresión que, más que tenía derecho-. El daño del Otro se inscribe a través de este
allá de su uso común, formula bien de qué se trata: un dolor "locali- defecto de transmisión de origen. El sujeto tiene que saber enseñarse,
zado" ... en el lugar de la pérdida-. ser un verdadero "autodidacta".
Una clínica del exilio tiene que pensar en esta extrañeza radical En este punto volvemos a encontrarnos con la cuestión del "auto-
que se vincula con una posición al mismo tiempo subjetiva y material. didacta", es decir del que, como está literalmente significado, se
Por lo tanto, más allá de la oposición confortable entre "adentro" y t>nseña a sí mismo. Por lo tanto, es el que, en sentido estricto, toma el
"afuera", se trata de encontrar el sitio del exilio. lugar del Otro -requerido por la "relación" pedagógica- para dirigirse
Hablar de "exilio interno" es, para designar una cuestión de las más a sí mismo (la forma pronominal es esencial aquí) un cierto saber con
efectivas, confiar en el confort de una dualidad, especie de metáfora d que el Otro no lo "gratificó". Problema que puede plantearse en
cómoda: habría exiliados en sentido propio -falta de localización tórminos sociales: el Autodidacta sería, primero, el que fue privado,
geográfica y social- y exiliados en sentido figurado-desubjetivización y por razones "coyunturales", en virtud de su condición social e histó-
malestar de la interioridad-. Un paso más y nos preguntaremos sobre rica, de esa transmisión de saber y que tuvo que suplir por sus propios
la interacción entre "adentro" y "afuera". medios esta "falta de completud". Se trata de una cuestión de una
Pues un sujeto expuesto al trauma de la pérdida de sus raíces, uno cierta "des-socialización". El autodidacta, a través de su reivindica-
de los más reales, no presentará una patología prolijamente ordenada ción de ser enseñado, se dirige a una cierta instancia del Otro -en su
respecto del complejo nostálgico. La clínica psicoanalítica nos enseña dimensión "imaginaria" y "simbólica"- que supone su demanda al
que el sujeto inconsciente está tomado en una relación de objeto que Otro en su "realidad" social. En este sentido es que el psicoanálisis
abre en él la experiencia de la pérdida -¿lo que muestra el melancólico puede intentar aclarar esta dimensión del deseo autodidacta como
es algo diferente al dolor de una pérdida, acompañada por un reveladora, en profundidad, del deseo de enseñanza. En efecto, al que
sentimiento aterrorizador de ser el extraño absoluto con respecto a los le faltó, puede definir mejor el efecto de "verdad", haciendo síntoma
demás?-. También la nostalgia es, como el extrañar agudo de un (ya que el síntoma es "vector", en el sentido más fuerte, de "verdad").
cierto pasado que se supone "pleno", uno de los sentimientos más Aquí hay que precisar algo: ¿quién no se sintió en algún momento
actuales de un objeto ausente. Por lo tanto, el nostálgico está "enfer- "autodidacta"? En esto hay, de hecho, una "necesidad", sin duda
1 En francés: "mal du pays". [N. de la T.]
característica de la multiplicidad de las formas del saber y de las redes
de transmisión social -correlativa con la declinación del ideal de la

112 113
mathesis universalis-. Sin embargo, aquí consideramos la figura del la aclaración psicoanalítica -que parece haber desdeñado hasta este
Autodidacta -la mayúscula es el signo del sujeto- que, de alguna momento un recurso de este tipo-. Por otra parte, London, en su
ntanera, al convertir este problema universal en un "asunto perso- ansiedad por saber, se encontró con la obra de Freud, aunque es
nal", se siente existencialmente con una falta de saber. De ahí una verdad que demasiado tarde como para que pudiera hacer algo más
búsqueda de saber, al mismo tiempo mística y con una apariencia que encontrar en ella elementos de su drama personal.
"patológica". El "Autodidacta" de que hablamos, en términos casi El callejón sin salida del Autodidacta se enlaza en London con un
"clínicos" es el que vive su falta de saber al punto de vivirse como callejón sin salida de la filiación: de uno al otro, lo que está en juego
"defecto de saber". Verdadero Cogito faltante: "yo" no sé, inmediata- es la legitimidad. Hijo de la relación de Flora Welman con John
mente negado en: "cuando debería haber sabido", en donde "eso" que Chaney, astrólogo itinerante, fue "legitimado" ocho meses después de
tendría que haber sabido es en lo que tengo que convertirme. Al punto su nacimiento, por su padre adoptivo, por el que siempre sintió
de consumir los días y las noches de su existencia empírica para ternura y respeto. 4 Paga esta situación con la humillación de ser
realizar este mandato. En este sentido puede, como contraparte, "bastardo", que recuerdan los sarcasmos de sus condiscípulos y la
aclarar el deseo de saber distintivo de la modernidad, precisamente lamentable negación de paternidad por parte de su padre naturaJ.5 De
en su costado paroxístico. ahí el cuadro clásico de una "disipación" adolescente, en la que se
afirman el gusto por la violencia y los efectos de la marginalidad. Pero
esta primera reacción frente al oprobio de su origen familiar fue
El "caso London": sustituida por una "decisión" que cambiaría -para este hijo de un
pasión de aprender como síntoma "astrólogo"- su destino: a partir del fin de la adolescencia, empieza lo
que él llama "una loca carrera por el saber". 6
¿Dónde buscar el texto de este deseo del Autodidacta, en su forma ¿Hay que ver en esto solamente una avidez por el "ascenso social",
exacerbada, en tanto da forma a una existencia, si no es en una obra que puede hacerlo pasar de la "fábrica de conservas" y de la carnicería
literaria colocada bajo el signo de una escritura de ese deseo, en sus familiares al mundo de los "cuellos blancos", del universo de los
"activaciones" y en sus puntos muertos? El "paradigma" lo proporcio- "vagabundos de los rieles" a la sedentariedad burguesa? En efecto, la
na la obra de Jack London, contemporáneo, además, del nacimiento carrera por el saber toma fuerza como voluntad de evasión de su
y de la primera fase de expansión del psicoanálisis.~ destino social y, por consiguiente, como una reacción frente a
La obra prolija de London da forma, poligráfica, como debe ser, a su "entorno". Pero enseguida hay que darse cuenta de que ese deseo
esa escritura de la búsqueda del saber, de sus conquistas y de sus encuentra más que su aprobación, su fuente, en el deseo de la madre.
fracasos. Un momento de verdad es esa especie de "autoficción" que Mujer cuyo retrato muestra el contraste entre la debilidad física y la
se produce en Martín Eden, en el "pasaje del vado" decisivo de una 4
Sobre esta "novela familiar", véase Andrew Sinclair, op. cit. pp. 10-16.
vida.:3 En efecto, allí London se cuenta a sí mismo, con el efecto de London lo resume de esta manera: "Nunca tuve infancia y me parece que nunca
deformación "autográfica" y dota al "autodidacta", en su pasión dejé de buscar esa infancia perdida".
5
de verdad y en sus efectos de ilusión subjetiva, de un texto que merece En Berkeley, cerca de Oakland, su ciudad de origen, conoció su ilegitimidad:
"Finalmente comprendió, comenta Sinclair, por qué se había sentido privado de
2 Jack London, escritor norteamericano (1876-1916), autor de novelas cortas afecto durante sus primeros años [... ] Supo más cuando consultó los archivos
(a partir de 1893), de novelas (a partir de 1902) y de libros de cuentos. de los diarios de San Francisco. [... ]Cuando Jack supo el nombre del que, según
3 Se trata de la autobiografía, en cierto modo "exotérica" -aunque transpuesta lodas las probabilidades, era su verdadero padre, le escribió una carta. Chaney
como corresponde- que London redactó "durante un viaje" en 1908 (véase infra). terminó por contestarle de manera vaga y calumniosa, diciendo que Flora era
Por otra parte. escribió otra autobiografía de alguna manera "esotérica" que una mujer de mala reputación y que "la existencia demasiado dura que llevaba
permaneció como un proyecto y cuyo manuscrito se encuentra en la Universidad en ese momento, así como sus esfuerzos intelectuales (sic) lo habían dejado
de Southern, California. Nos basamos en la síntesis de Andrew Sinclair, Jack, a impotente durante los dos años que había pasado con la madre de Jack" (4 de
biography of Jack London, Weidenfield & Nicolson, Londres, 1977 (traducción junio de 1897). Momento decisivo de la "trampa" que se cierra sobre el hijo, entre
francesa: Belfond, 1979) que accedió a los papeles, diario, notas y corresponden- la cobardía del padre y el oprobio de la madre ...
6
cia del autor. Citado por Sinclair, op. cit., p. 41.

114 115
voluntad de hierro: 7 visiblemente, para responder a las expectativas da en su famoso ranch 11 - expresa el otro término de la alternativa:
de la madre y para llevar a cabo su propia presunción fálica, en el afincarse en algún Heimat en donde pueda hacerse un poco el
límite de la edad humana, se obligó a esa "misión" apabullante e "matamoros" y significar que se vive "en" y "de" sus "fondos", en
"imposible" -porque había surgido de un "pedido"-. De alguna mane- realidad, "hijo de sus obras". Heredero de sí mismo, usufructo de su
ra, proviene de su madre (de matre) y así llena su temible "cuaderno tesoro, caramente adquirido, de "saber". Pero ésta es la miseria
de cargas". Ella lo sabe tan bien que, en cuanto el hijo fue objeto de secreta y obstinada del self made man que encuentra su propia
reconocimiento público, reivindicó el mérito exclusivo de su éxito y imagen abandonada a través de la de ese Otro. Drama de no haber
elimihó con un gesto soberano cualquier contribución de un padre, tenido que "pedirle nada a nadie": a un hombre así, "no se le hacen
natural o adoptivo. 8 regalos". Pero cuanto más acumula "riquezas", más peso tiene la
miseria de esa falta primitiva y pone en carne viva la herida interna.
Como sucede frecuentemente cuando la filiación simbólica está
La auto-educación o la escritura ordálica cuestionada, el "desheredado" responde con una "ordalía" personal, a
través de la cual se pone a prueba, de la manera más arriesgada, como
El signo patente de este malestar, propio del excluido del "Reino del para "volver a comprar" una identidad, buscando, en alguna divini-
Padre", es la "manía de moverse" (Wanderlust en el sentido freudia- dad misteriosa (un Destino) o en signos (sociales) un reconocimiento.
no). El que no tiene "bajo los pies" la sede simbólica de la referencia La ordalía de London fue la del saber y la de la escritura.
paterna buscará sin cesar otra escena, móvil como el mar -es el En efecto, para el hijo ilegítimo, el único medio para elaborar este
sentido del episodio del Snark, ese equipo que fallaH del que, sin problema de la filiación es el imperativo de la escritura. Y es la misma
embargo, salió su escrito autobiográfico mas importante-. En efecto, escritura la que surge de este imperativo. Un detalle toma, en este
sabemos que London escribióMartin Eden, carta de amor a la mujer caso, todo su relieve; el primer libro que, según su propio testimonio,
inaccesible pero, de hecho, más allá de la Carta al padre imposible, leyó London -que, por casualidad, cayó en sus manos y que recordaba
más codificada que su homóloga kafkiana y mucho más patética. 10 que le "pertenecía"- hablaba de esto: Signa, novela de Ouida, relata
En la otra punta, la necesidad de arraigo de London -materializa- la historia de un pequeño italiano, hijo ilegítimo -de una campesina
7 Madre tan severa como depre.siva: "acosada por la ambición de llegar a algo",
y de un pintor- que sale de su indignidad y de su pueblo natal
"se quejaba con fuerza y pretendía que se estaba muriendo cada vez que un nuevo convirtiéndose en violinista y, luego, al ser reconocido como un gran
sueño se deshacía. Casi siempre estaba de mal humor, melancólica y angustiada, compositor. Como dice London al fin de su vida, no es casual que esa
y sus crisis de histeria le daban miedo a toda la familia. Su hijo se escapaba ante fuera la estrella a la que se enganchara el carruaje de su infancia. 12
ataques de rabia que nunca olvidaría" (Sinclair, op. cit. p. 14). Hizo dos intentos A partir de ese momento, en cuanto el origen está marcado por esa
de suicido cuando su amante, el presunto padre de Jack, la abandonó. London "vacilación" del nombre del padre, es imperativo hacerse de un
intentó "ganar la consideración" de esta madre (p. 30). Joan London, hija de Jack,
describió a Flora como una mujer "notablemente inteligente, testaruda y sin nombre, electivamente por la escritura. La firma al final del escrito
humor, que se parecía física y moralmente mucho más a un hombre que a una permite homologarse como nombre propio ante la mirada de la
mujer" (p. 165). Opinión, ersatz del Otro simbólico, exorcizando, al mismo tiempo, el
8 "La madre de Jack London le contó a Pauline J acobson de dónde había sacado
rechazo de que fue objeto por parte de un padre real. Hacerse re-
su hijo su físico y su talento literario" en San Francisco Bulletin, 22 de julio de conocer al caer bajo la mirada de la Opinión, encontrando allí el
1996. Esto provocó el asombro de la entrevistadora por el silencio en cuanto al
papel del padre. Esto da una idea del lugar del padre en el discurso de la madre · "renombre" esperado, indemnización del "oprobio" -pero ordenada,
de Jack London. no dejemos de señalarlo, respecto de la misma "lógica imaginaria"-.
9 Se sabe que London hizo construir ese barco, a bordo del que tenía que dar El drama que se produce entonces -ejemplar del Autodidacta tal
la vuelta al mundo en seis años: momento decisivo de su camino "ordálico" (véase como lo entendemos nosotros- es que la acumulación de las "pruebas"
infra). El viaje, jalonado de incidentes y de problemas de salud, tuvo que
terminarse a los dos años (véase Sinclair, op. cit., pp. 167 y ss.). 11
Sobre este ranch en elque se instaló en California, véase Sinclair, op. cit.,
10 Para la comparación con Kafka, véase nuestro análisis en Le pervers et la pp. 183 y SS.
12 Carta a Marion Humble del 11 de diciembre de 1914.
femme, Anthropos/Economica, 1989.

116 117
del "talento", esa serie inaprensible de escritos fatalmente "desigua- amor a una mujer el desheredado del saber se decide n libra!' una
les" que se supone tienen que valer como testimonia, no calman nunca batalla. De acuerdo con el principio de la fantasía, indicado por Freud,
a ese Moloch que exige siempre más "sudor". En suma, nunca se sabe el sueño ambicioso se adosa a un contenido erótico: "Así como en
lo suficiente, nunca se escribe lo suficiente, nunca se inscribe el muchos retablos de altares el retrato del donante es visible en una
suficiente goce en el Otro, nunca se paga lo suficiente con la propia esquina, podemos descubrir en la mayoría de las fantasías de ambi-
persona. La herida primitiva, del ideal del yo, no deja de agrandarse, ción, oculta en alguna esquina, a la dama por la que el soñador lleva
de manera que la escisión entre "el hombre" y "la obra" se agrava "a a cabo todas sus hazañas, a los pies de la cual deposita como ofrenda
primera vista". El stajnovismo -"¡Trabajen todo el tiempo!"- da todos sus éxitos". 16 La proeza del autodidacta-héroe no escapa a esta
cuenta del sine die de la "nominación" del "autor". regla. El rol de la Dama, que corresponde en la realidad a Mabel
¡Cómo estar a la altura de la demanda materna primitiva, si no es Appelgarth, la primera gran pasión de London, 17 está encarnado en
"pagando con su persona", pago atestiguado en los estigmas físicos el escrito por Ruth Morse. El deseo está aquí más sutilmente ligado
crecientes en él, que decía que tenía "una salud de hierro"! de lo que parece con la "barrera social", como si, para ganar un corazón
Cuando se dio cuenta, al final de su vida, el mismo London lo supo y superar el obstáculo de la diferencia de "condiciones, hubiese que
y lo dijo: existe un saber de esta unión materna. Ésta es la frase de apoderarse de ese "botín" precioso del saber -que pasa por la conquis-
Freud -¡encontrada en un libro de Jung!-que subraya, como un lector ta del Saber en su forma social y simbólica, universitario-. Para
aplicado: "Freud afirma que existe un deseo de incesto con la madre, Martin Eden, el famoso retruécano adquiere su sentido literal: para
inconsciente pero seguro" (sic). 13 ¡Entonces recordaba que a menudo él, la Universidad lleva hacia "Citérea", 18 ya que, con un solo movi-
llamaba a las mujeres queridas "mamá-mi madre" o "mi mamá"! Pero miento, pretende obtener el reconocimiento del Alma mater y el
también este mensaje sólo puede ser entrevisto y eludido -última amor de la mujer.
14
evasión- por un equipo a través del "inconsciente colectivo" . Precisamente, lo que hay que interrogar es el contenido de esta
El carácter de algún modo "bestial" de la búsqueda de saber y de ligazón estrecha. Más allá del "hacer valer", se notifica una cierta liga-
riqueza -que no lograrán un ca un "sabio" o "un rico" así no más- obtiene zón entre el amor y el saber -a través de la cual Martin Eden toma su
su coloración apasionada del ímpetu por saber del pequeño Edipo -cuyo forma de "abertura" de la ecuación personal de London-. Hacerse
1
talento de "investigador" y de "detective" fue señalado por Freud-. ;' Es amar por el saber y por la mujer deseada son la misma cosa: hacer-
como si, en suma, el "saber" estuviera ubicado en el lugar mismo de la se ver por el Otro. Pero esto revela de hecho que el deseo propiamente
pulsión -lo que lo pone en una situación de "competencia" con el objeto dicho, sexual, que es sobre un objeto, está como suspendido en esta
del deseo (la mujer)-. Pero,justamente, todo sucede como si se hubiese "normalización" de la relación con el saber; más aun: que no hay
establecido una confusión entre la pulsión y el objeto-saber. medios para realizar el deseo de la mujer (entendamos: de habitarla
efectivamente) si no se pasa por el goce del saber. Pero, ¿quién detenta
este "saber"? Aquí comienza el "equipo loco", acoso enfurecido, tanto
De la pulsión de saber al deseo de la mujer del saber como de la identidad de su supuesto "propietario".
El Otro tiene un "territorio" en el que hay que penetrar (éste es el
El guión fantasmático alrededor del que se anuda el drama del deseo deseo más caro de nuestro hombre): el de los "dueños" -del poder y del
del Autodidacta está proporcionado por la trama de Martin E den: por
16
Le Créateur littéraire et le fantasmer, G. W., VII. Sobre este tema, véase
13 En la Psychologie de l'inconscient (edición norteamericana de 1915). nuestra obra Le Couple incunscient. Amour fi·eudien et passion postcourtoise,
14 No deja de ser interesante ver que, en 1916, justo antes de su muerte, Anthropos/Economica, 1992.
London se proponía "escribir un libro sobre J ung y Freud en el plano sexual, pero 17
En Berkeley, en donde fue admitido en la universidad, London conoció a Ted
de ficción" (citado por Sinclair, op. cit., p. 258). El "inconsciente colectivo" se Appelgarth y a su hermana. El padre era ingeniero en minas. Relató esta pasión
acomodaba mejor a su sueño neodarwiniano. unos doce años después.
15 Sabemos que Freud siempre puso el acento en este aspecto en Trois essais 18
Véase la sugerencia lacaniana: "unidos-hacia-Citérea", éste sería el Wunsch
sur la théorie sexuelle. de la comunidad "universitaria".

118 119
saber- y de sus mujeres. Pero también es el lugar del que se vuelve -polo del Ideal, soporte de la identificación terminada, que Freud
profundamente decepcionado: "Tuve éxito como comerciante de mate- convirtió en la piedra angular de la "psicología de los estudiantes del
ria gris. La sociedad me abrió todas sus grandes puertas.[ ... ] Cenaba liceo", cristalización de la Vatersehnsucht- 2:J el que aquí faltó y se
con los dueños de la sociedad, con sus hijas y esposas" . 19 Participar del destituye de la creencia, se vuelve objeto de un "proceso" de usurpa-
goce del Otro, éste es el "hic", pero "de esto no se vuelve": en lo que ción. El "malestar" del Autodidacta nace de la "resaca" de estos
respecta a las "mujeres", "descubrí que estaban hechas de la misma movimientos.
pasta que todas las mujeres que había conocido en medios más bajos, en Por lo tanto, se traduce en un efecto de "desubjetivización" del que
los sótanos", "tenían la misma piel bajo sus ropas". ¿Y sus "propietarios"? London proporciona una evocación patética: el Autodidacta busca
"Los dueños también me decepcionaron. [... ]Frecuentaba a los hombres "su" verdad, con una autenticidad sin compromisos a la que tiene que
que estaban en los lugares más altos -pastores, profesores, políticos, darle, a pesar de todas las mentiras, un rostro; pero se encuentra en
hombres de negocios, editores-. Cuando no estaban completamente la posición de "engañar", tanto como efecto de la mentira del mundo
podridos o eran deshonestos, no eran otra cosa que muertos vivos". 20 El cuanto del señuelo imaginario: "Así me engaño con mi yo íntimo.
momento de la decepción, por cruel que sea, permite medir la naturaleza ¡Pobre yo íntimo! Me pregunto si no terminará por atrofiarse, por
y la medida de la esperanza primitiva: el "dueño", lugar del "ideal", consumirse e irse un día o el otro". 24 Volatilidad de un "yo" que no fijó
"noble, santo y dinámico", le muestra su verdadero rostro, horrible, el una transmisión simbólica, condenado a una huida hacia delante, en
de la canalla o de la "momia"; en cuanto a las "damas", tendrían que la recreación perpetua y frágil de un "uno mismo" inencontrable (lo
haber estado hechas con "otra pasta", pero son simples "mujeres", que confirma una vida autoescópica de desdoblamiento).
vestidas con el mismo "tegumento" que todas las hijas de Eva. Para superar un cierto asco que vuelve sin cesar, 2" que London
En suma, el Dueño, el propietario, que se supone usufructúa el Saber, diagnostica en sí mismo, sigue abierta la posibilidad, en alternancia
no sabe: ¿cómo sacarle lo que no tiene? Y el objeto de que goza, que se con esta especie de "autointoxicación" por la escritura, de una búsque-
supone es de otra tela, porque es objeto-signo del goce del Dueño, ¿es en da del "objeto" -de la que la "fiebre del oro" es símbolo-. 26
el fondo distinto del que se alimenta el pobre, en los bajofondos? Aquí En este acceso a la "despersonalización" hay que ver una crisis de
hay que "declararse en quiebra" en esta empresa que muestra su la creencia, que se "reembolsa" por medio de una especie de "culto"
fracaso. La desgracia es que se trata también del suyo, porque se nutrió del objeto. Como si, para olvidar que el padre mintió y dañó, habría
de los relieves de ese (falso) festín 21 y de los desechos de un goce usurpado que librarse a excesos, en una especie de "potlatch" ...
dos veces. El Autodidacta es, entonces, denuncia de la mentira de los Esta relación de "objeto parcial" se marca en London por un
"que tienen todo" y recuerdo de los derechos de una "verdad" que él no comportamiento adictivo multiplicado, que toma una forma alterna-
puede articular por sí mismo ya que "le faltan las palabras" (inclusive tiva o sucesivamente alcohólica, bulímica y toxicómana.
cuando llegó a descifrarlas y a jugar con ellas como un virtuoso). En cada caso se trata de suplir la falta por una avalancha hacia el
goce amargo, satisfacción inmediata y desmesurada. Círculo infer-
nal: la tentación alcohólica vuelve, desde una cierta borrachera
De la enfermedad narcisista a la pasión del objeto infantil, 27 de manera recurrente; en la otra punta, la enfermedad y la
degradación corporal instauran una dependencia de los tóxicos que
En este punto, la ola de la queja (cuyo aspecto melancólico ya vimos)
fluye del sujeto que se mueve para "plantear una queja". 22 El Otro 23 Sobre este texto de 1914 (G. W., X, pp. 204-207), véase nuestro comentario

en Freud et les sciences sociales, op. cit.


24
19 Citado por Sinclair, op. cit., p. 125. Citado por Sinclair, op. cit., p. 99.
25
20 lbid., p. 145. !bid.
21 "Festín desnudo" en el sentido de Burroughs, que cruza, a su manera, la 26
London señala que "nunca tocó un centavo" de las concesiones de oro del
problemática de London del objeto de la falta. Klondike, pero que gracias a ese viaje "pudo ganarse la vida después": signo de
22 Según la alternancia marcada por Freud en Deuil et mélancolie entre esa relación "mágica" con el objeto que brilla.
hlagen (quejarse) y anhlagen (plantear una queja). z; Véase, sobre este punto, su novela John Barleycorn.

120 121
"'"

plantea un equívoco sobre las condiciones de su muerte, como si ésta llevar a cabo, en su función simbólica, 33 dejando intacto, al mismo
fuera simbólicamente indescifrable: de una decisión al suicidio o de tiempo, "el deseo del asesinato" y la identificación con la "bestia
una "sobredosis", balanceo del goce a la muerte. 28 primitiva". Bulimia del ideal, trenzado de violencia (lo que aclara
Quizás la avidez alimentaria de London, que creció con la edad, sea la predilección por el tema de la "selección natural" y de la "competen-
la más reveladora: la inclinación a "engullir" cantidades considera- cia vital" .a4 Si el padre miente, no hay otra ley que "la vida" (el deseo
bles de carne o de pescado crudos evoca irresistiblemente la idea de salvaje): de esta manera se escribiría el "razonamiento" inconsciente
una relación de objeto caníbal. que sostendría la fantasía licantrópica de London, verdadero "hom-
En nuestra opinión, exceso ligado secretamente al desborde poli- bre lobo". Con esta "hambre de lobo" aborda "el alimento terrestre" y
gráfico; como si, a la vez, la producción de escritura "por línea" y, de "come saber". Lo que se verifica en indescriptibles e interminables
alguna manera, "por metro" 29 materializara esa relación paliativa con perturbaciones de la dentición, que tienen que leerse, sin duda, más
la falta que no debe dejar de escribirse, de convertirse en escritura, so allá de las causas fisiológicas inmediatas, en un contexto sádico-oral
pena de volver como lo real con sede en la angustia y que luego debía ser de incorporación que se vuelca a la auto-devoración.
"amortiguado" por una absorción de energía calórica proporcional.
Pero hay más todavía: no hay que dudar en darle derecho a esta
impresión que asimila progresivamente el "escritor autodidacta" al ¿Qué quiere el autodidacta?
caníbal, que practica de manera transgresora, en esas orgías alimen-
ticias, la relación con lo prohibido totémico: se trata en efecto "del El examen de la aventura de London muestra, en la singularidad de
padre" al que hay que asimilar en una "economía" circular: tantos su situación mental, las grandezas y las vilezas de la aventura del
escritos, tantas líneas escritas; tanta plata, tantas "codornices" 30 Autodidacta. N o se trata del "inconsciente" de los autodidactas,
-que, ingeridos, ayudarán a producir tantos escritos y, así de seguido, porque las situaciones mentales de los sujetos son todas diferentes.
hasta estar "demasiado lleno", "indigestión" final que deja la obra en Sino de que un sujeto, por el desfile de sus propios conflictos y las
suspenso-... obligaciones de lo real, llegue a instaurar una relación con el saber que
La prueba de esta relación totémica es la fascinación de London por le da un estilo a su existencia. Esto es lo que muestra "el inconsciente
el "relato del origen" 31 alimentado por una temática evolucionista, 32 autodidacta", es decir, una posición del deseo de saber que da un "aire
desde Antes de Adán hasta El llamado de la selva. Más precisamente, de familia" innegable a destinos distintos. 3'; También hay que com-
sus biógrafos muestran como un hecho intrigante la identificación prender que el inconsciente del sujeto está constreñido en este
progresiva con el lobo o con el perro, animal totémico por excelencia. "autodidacta", ya que el sujeto se dedica a educarse frente a esos
Lo que el autor de Colmillo Blanco llevaba a su mayor expresión era "enigmas de la vida" que ligan el destino del saber con lo "sexual".
esa identificación con un poder originario, el de la "bestia primitiva", Paradoja de un saber que el pequeño Edipo debe conquistar
mal matada. Éste es el Autodidacta en su forma salvaje: el "lobo de la solamente con sus propios recursos, apoyándose en la referencia a un
horda". saber preexistente. La verdad del "orden simbólico" es que debe tener,
Todo sucede como si el asesinato del Padre no se hubiese podido pre-supuesto a "mi" saber, un Autor del saber. N o hay manera, por lo
28
Para subrayar sus males físicos London se inyectaba drogas. Véase la 33
discusión sobre la tesis del suicidio en Sinclair, op. cit., pp. 276 y ss. ' Véase nuestra síntesis: "Fonctions freudiennes du pere", en Le Pere, Denoel,
29 Se sabe que London les anunciaba a sus editores sus proyectos "en cantidad 1989.
34
de líneas". Sabemos que London se interesó especialmente por las teorías de Spencer,
30 Aludimos a su predilección por los patos engullidos de a muchos y casi cuya obra, de alguna manera fue su Biblia. De la selección saca una especie de
crudos. London sostenía como prueba de éxito ser "gordo". ética del outlaw. Esto se relaciona con y aclara su posición crítica sobre el
31 Véase, al respecto, nuestro texto "Le roman des origines. London avec socialismo (al que había adherido) como último sostén de la metáfora paterna.
35
Freud", en Furor, 1992. Perspectiva de una historia del autodidacta como figura de la modernidad:
32 Véase, Sinclair, op. cit., pp. 110 y ss. A partir de 1903, las cartas que de esta manera mostraríamos, más allá de la diversidad histórica, las afinidades
enviaba a sus parientes estaban firmadas "Wolf'. "estructurales" entre London y Panait Istrati, por ejemplo.

122 123
r
tanto, de econqmizar un Padre, si no es por medio ya no de saber "por Entendemos que el Autodidacta está bien ubicado, en ese lugar de
mi cuenta", sin reevaluar la herencia y la pretensión de omnisciencia. falta-de-saber y de la demanda-de-saber, para encarnar el deseo
Vimos cómo el Autodidacta se confunde, hasta la náusea y la deses- de que se le enseñe en su violencia pasional. Compromete a su propio
peración, alrededor del esta tus del saber como "goce": ¿es mío o es del ser en ese "acoso" de los signos culturales, al punto de que lo vive como
Otro? Si es del Otro, estoy privado de él; si es mío, ¿es un saber? Si una prórroga de existencia: quiere, en primer término, actuar su
él "lo" tiene, ¿qué me queda a mí? Si él no "lo" tiene, ¿qué puedo pasión ...
tomar de él? Al preguntar hasta la angustia este derecho al goce
del saber, el Autodidacta objetiva una pregunta mayor, la del
estatus inconsciente del saber, verdad de su condición social. La auto-rehabilitación o el ideal del saber
Insistimos en los callejones sin salida de esta búsqueda -a través
de la "salida" de esa "loca carrera por el saber" que le confiere su Si el saber adquiere una importancia vital es porque se liga con su
carácter "ciego"-. Pero también permite ver el reverso de "crea- propia legitimidad de existir. Al que le faltó esto, ¿merece vivir, tiene
ción" de este debate con el objeto del ideal educativo. N a die mejor que suficientes recursos cumo para hacerlo? El saber le plantea esta
el Autodidacta para oponerse a la creencia en la Escuela y en su pregunta ontológica al Autodidacta, ya que ésta compromete su pro-
"conciencia desgraciada". pio esta tus. Pero, al mismo tiempo, comprometido con su rumiar sobre
¿Qué muestra el Autodidacta? Seguramente una fe en el saber, un la falta de que fue blanco y, de alguna manera, víctima, se forma la
hambre de aprender. Sed singularmente inextinguible, hambre par- idea de un cierto dolo o perjuicio del que da cuenta: el Otro -el que nos
ticularmente insaciable. Metáforas que hay que tomar al pie de la cercó, de ahí la falla de la transmisión- le faltó, lo privó de algo
letra: el saber es aquí posición de "objeto" que hay que asimilar; más ''debido". Si, por lo tanto, por una parte compensa esta falta con una
aun: devorar o tragar, en cantidad máxima. El Autodidacta está especie de "auto-atiborramiento", por otra se constituye en el testigo
frente al Saber como frente a un océano de objetos que lo conminan de una cierta falta en el Otro.
a que los consuma. Inagotable biblioteca que lo conmina a apoderarse Este punto es esencial, pues señala en qué sentido el deseo del
de los objetos múltiples que la componen, de absorberlos en un Autodidacta hace síntoma frente a los resortes más determinantes
verdadero furor sciendi. del deseo inconsciente del saber.
Por otra parte, el Autodidacta muestra una pérdida en el origen de Por un lado, el Autodidacta nutre un deseo melancólico, ya que se
la transmisión, en esa avidez de saber: algo esencial no fue transmi- origina en una cierta pérdida de objeto: algo que le habrían tenido que
tido cuando era el momento. Defecto de transmisión, lugar de una "dar" (el condicional es, en este caso, el tiempo de la nostalgia) no llegó
decepción de origen que lo pone en posición de tener que recuperar ese y, con el tiempo, no deja de medir los daños que esto provocó. Por otro
atraso y solicitarle a ese Otro, instancia del Saber, tesoro de sentido -el que habría tenido que transmitirle-, cuanto más se dedica a llenar
que fue avaro con él y al que le dirige una demanda duplicada y, en el vacío y cuanto más mide el desafío, más sospecha que existe una
última, desesperada (es el momento de rabia, reverso de la demanda). falta en el Otro -lo que lo "condena a crear", si en efecto el Otro no es
Este sujeto Autodidacta se estructura en ese doble movimiento, de esa instancia del saber absoluto que pretende ser-. No nos equivoque-
llamada que emana de un "objeto" (el saber) que se vuelve llamada a mos en esto: el Otro se apoderó de los prestigios imaginarios del Saber
ese Otro que le debe, de alguna manera, un reembolso de esa falta absoluto -ya que sostiene la esperanza del Autodidacta de nutrirse
originaria. El saber es ese objeto que le faltó a tal punto que lo con ellos-, pero dado que esa falta insiste en él, como la rajadura del
encarna: él es esa falta en persona, ya que el saber es lo que le faltó tonel de las Danaides, vuelve al Otro para pedirle cuentas de su
más personal y cruelmente. Por lo tanto, hace síntoma de esta falta, propia legitimidad: de esta manera desafía el Saber absoluto al
ya que es lo que "no anda" en él (todo lo que no leyó ni le fue enseñado) testimoniar, desde su falta, la Falta inscripta en el Saber.
y lo que incansablemente lo hace hablar y organizar su búsqueda En este punto preciso su callejón sin salida se vuelve "creador". En
(todas esas secuelas que hay que recuperar y que ningún tiempo contraste con el saber conocido y enciclopédico -aquel del que sueña
humano bastará para agotar). apropiarse, es verdad, hasta la última miga-, frente a los discursos

124 125
r thd mtwHtroquesiguenformando parte de su fantasía por su voluntad
de "excelencia", recuerda una falta y una falla: le falta algo a
propia persona, dice al final de su trayecto, luego con otras y,
finalmente, en un audaz avance, con el género humano en su conjun-
Enciclopedia como a la universitas litterarum et scientarum, to"_:;o Formulación sobriamente audaz de este gesto que, bien com-
impone la "originalidad". Es verdad que hay "verdaderas" originali- prendido, eleva al "autodidacta" a su reflexividad. En efecto, no se
dades -la de los grandes autodidactas en el sentido nietzscheano, trata de otra cosa que de una conquista (por el saber) de esta
dan nombres nuevos a "cosas nuevas" -como esas "semi "alteridad íntima" (in-sue) que sólo puede realizar quien se reapropia
des" de esa "paraliteratura"- que sentimos que produjeron, según de su parte de verdad inalienable ...
palabra reveladora, una obra "desigual". Pero el gesto mismo Esto nos remite a la dialéctica de la obra (del trabajo) y de la
atravesar el saber supone, después de haber realizado la tram-~ -~ desocupación (del desempleo).
la liberación de él: momento de verdad en el que se decide la
para fundar algo.
Precisamente en el fundador del psicoanálisis encontramos
capacidad para retomar y romper, que, más allá de la
la que acusó recibo, lo convierte en un verdadero Autodidasker.
es la palabra que resuena en el soñador Freud, en el centro de su
análisis contemporáneo de la invención de ese algo inédito denoru1un..
do "psicoanálisis" .36 Freud descompone el término, lo que en Autodi.;,
dasker permite que surja Autor: ¿el que se hace a sí mismo no es "el
autor" propiamente dicho? Las asociaciones literarias remiten a
guión que reconocemos porque lo reconstruimos en London: la
tura de la Obra pasa por la prueba de la femineidad. Es como si
Autodidacta tuviese que enfrentar la prueba del deseo (de la m ·
para realizar ahí, del mismo modo que por él, su "destino":a 7 acceso
la sublimación y a la Cultura, pero también cumplimiento de un
"auto-erotismo" (el que resonaría en el "auto" de "autodidacta").
El autoanálisis de Freud, acontecimiento sin precedentes, erige
cierto "autodidactismo"38 como instrumento de puesta al día de
mismo. Como no es posible apoyarse transferencialmente en el
(inexistente, ya que se volvió posible por la propia fundación
nalítica y por la invención del psicoanálisis) Freud, en un gesto
audacia, tuvo que pagar con su persona: "Intenté esto primero con
36
El término aparece en 1890, el sueño "Autodidacta" se sitúa en el otoño
1898. Véase el estudio de este sueño aportado en la Traumdeutung por
Allzieu, L'Auto-analyse de Freud, PUF, t. II, pp. 512-520.
37 El "pre-texto" del sueño está proporcionado por la referencia a J

Julius David, escritor judío autodidacta. Por otra parte, se encuentra


evocación de la novela de Zola,La obra (1886): Lantier vive el conflicto entre
vocación de pintor y su deseo de mujer (Christine) ... hasta el suicidio.
38
Hay que señalar que J.-J. David, el novelista autodidacta al
Freud, en 1889 sostuvo una tesis sobre el "autodidactismo" de 19
Lettre a Romain Rolland. Un trouble de mémoire sur l'Acropole, 1935,
método de aprendizaje del saber, en el momento en que Freud ponía a punto Introducción, G. W., XVI, p. 250.
propio método "autodidacta".

126 127
VI
DEL PERJUICIO DE LA DESOCUPACIÓN
AL IDEAL DEL TRABAJO

-¿En qué sentido usted no es nada?


-No tengo trabajo. 1

Este diálogo de un personaje de Walser que, de cierta manera,


rechaza su identidad, consiste no tanto en presentarse como un
"desempleado" sino en tomar acto de esta necesidad, al mismo
tiempo singular y social, de presentarse como "una negatividad
sin empleo", para parafrasear las palabras de la carta a Kojeve de
Georges Bataille. 2
Si bien la exclusión es, en primer término, económica, plantea
la cuestión del des-empleo, de la puesta en exilio en relación con
lo que es ley -lo que el sujeto siente como la forma material de su
existencia perjudicada, pero también como lo que hace síntoma
viviente en el ideal- es decir, el trabajo, al mismo tiempo ley social
e ideal, investido por el sujeto para configurar en él su existencia.
Este acontecimiento -quedar fuera del circuito de trabajo-
constituye la oportunidad para aprehender lo que significa el
trabajo, núcleo de la actividad económica, como "función de lo
real" en la economía inconsciente, en un anclaje pulsional.

1 Robert Walser, Les enfants Tanner, 1907, Gallimard, 1985, pp. 25-26.
2 Carta del6 de diciembre de 1937, reproducida en Denis Hollier, Le College
de sociologie, Gallimard, Idées, 1979, p. 171.

129
,...

Lo existencia sin trabajo anticipa lúcidamente la vanidad del trabajo para un ser finito y
mortal-? ¿No hay que considerar el trabajo desde el ángulo de la
No imagino que una existencia sin trabajo pueda ser ilusión?
agradable ... En principio, Freud no argumenta de manera edificante: no existe
No encuentro ninguna otra cosa atractiva. en él elogio del trabajo, pero tampoco, y es lo mínimo que podemos
decir, "elogio de la pereza". En primer término, se trata de un "rasgo
¿Quién habla aquí? ¿Algún asceta o un puritano para el que el trabajo idiosincrásico" personal: se lo "construye"; es una especie de disposi-
es un culto? Es el creador del psicoanálisis. 3 Sin embargo, esta ción "orgánica": la vida sin trabajo es para él, de {acto, algo no
declaración de amor al trabajo queda inmediatamente especificada: agradable y lo que lo sostiene es estar bajo el yugo de la producción.
"Imaginación creadora y trabajo, para mí, van juntos". El corazón de La expresión "sentir el trabajo" recuerda ese "destino" del que está
la "productividad' está evocado en el mismo lugar: trabajo delPhan- consagrado al trabajo como si se tratara de una ley vital y del deseo.
tasieren.4 Esto no convencerá al perezoso, 7 porque no está hecho para eso.
Pero esto sitúa el trabajo teórico en los confines de la "creación" Inclusive es un tanto provocador al producir una comprobación de
-búsqueda de lo nuevo- y de una actividad marcada por la repeti- este tipo, hasta sin "profesión de fe" trabajadora.
ción. La creación también es trabajo. Es la idea sumaria y fuerte de De manera que esta manía por el trabajo no significa exaltarlo. En
estar "ocupado" en algo. Lo que Freud dice en palabras claras, como unas vacaciones imposibles, puede realizar, según sus palabras, "un
un imperativo categórico de uso personal: "Uno tendría que estar deseo durante mucho tiempo insatisfecho: dedicarse sin obstáculos al
siempre haciendo algo para que lo interrumpan; esto es mejor que trabajo", pero agrega con una amargura de autoburla: "So sehen
desaparecer en un estado de pereza". 5 Fórmula luminosa que se erfüllte W ünsche aus" (¡éstos parecen ser nuestros deseos!). 8 En otras
vincula con la relación del sujeto con el trabajo, del homo laborans con palabras: "Tenemos los deseos que podemos tener". Es una idea rara
la vida, con el deseo y con la muerte. Para el trabajador sería convertir al trabajo en objeto de la Wunscherfüllung. La pasión por el
insoportable desaparecer sin haber homologado algo de él mismo, a trabajo no termina, en el centro mismo del goce, sin una autodeplo-
un "palmo" de la muerte, como si el "desocupado" estuviera librado ración -del "trabajador"- por ese masoquismo que ubica sus "deseos"
a la muerte, pura y simplemente. Dejarse vivir sería ofrecerse a la (Wünsche) en el lugar en el que, habitualmente (habría que decir
muerte, como una presa insignificante: Freud parece sugerir que si "normalmente") no ocupan. Pues, en el fondo, ¿quién se ufana de amar
a uno lo sorprende la muerte trabajando, ya que no puede haber un el trabajo? Ni siquiera, quizás, el que lo elogia basándose y apoyán-
happy end, éste sería un final más o menos digno para un "mortal". dose en la retórica de la moralidad y, luego, de la norma -de la
Que la "guadaña" (pues la muerte también está trabajando) nos sociabilidad o del desarrollo del self-. El mismo Freud nunca dice que
sorprenda en el trabajo y así evitaremos morir en estado de pecado él "ama" el trabajo, dice que no puede vivir sin él (esto recordaría más
mortal... las formas de adicción pasional en las que el otro, se trate o no de
Pero, ¿por qué sería peor "desaparecer en estado de pereza"? cuestiones de "amor", comprueba que no puede sostener su existencia
Después de todo, ¿la muerte no viene a anular toda ilusión de sin el otro9 -amor y trabajo pueden ser "verdugos implacables"-).
perdurabilidad, lo que vuelve vano hasta el trabajo -si uno sabe que En el examen clínico, Freud reafirma esta evidencia de que el
"únicamente la muerte es para nada", 6 y el "perezoso",justamente, no trabajo toma al deseo a contrapelo, que los hombres no están acostum-
3
Carta a Pfister, del 6 de marzo de 1910.
brados a buscar en este terreno escarpado del "laburo" el "camino que
4
Véase nuestra contribución "L'imaginaire métapsychologique. Théorie et lleva a la felicidad". En suma, los hombres son más bien ingratos con
fantasme chez Freud", en L'imaginaire de la théorie, Texte No. 18/19, Toronto/ respecto a este auxiliar de su libido ...
Canadá, pp. 217-232 y nuestra Introduction a la métapsychologie freudienne,
PUF, "Quadrige", 1993. 'Véase, Paul Lafargue, Le droit a la paresse.
5
Carta a Etingon, del20 de marzo de 1932 (sobre la redacción de lasNouvelles e Carta a Karl Abraham del 25 de agosto de 1914.
9 P.-L. Assoun, Le Couple inconscient. Amour freudien et passion postcourtoi-
conférences).
6
Le clivage du moi dans le processus de défense. se, Anthropos/Economica, 1992

130 131
!"'

Es aun más preciso. Esta productividad incansable, en tanto resultado de esta actividad. Luego, es la actividad profesional (beru-
perdura de una manera un poco "ciega", no podría ser una "facilidad": fliche Ti:itigkeit): "trabajar", en el sentido social, es ejercer un trabajo
Freud, como un verdadero autor, habla de las angustias de los profesional (es lo que comprendemos cuando nos preguntan, Schib-
obstáculos, del miedo de que "no lleguen las ideas" -lo que puede boleth social, "¿qué hace usted en la vida?", prueba del poder del homo
provocar sonrisas cuando uno lee sus textos, pero que habla de la fobia laborans en el imaginario social, como si el hacer "definitorio" fuera
de la escritura que trabaja en secreto en aquel al que denominamos la actividad profesional, lo que expone al desocupado al no ser). Con
"polígrafo"-. A diferencia del "grafómano", cuya pluma es incansable esta forma también se designa una prueba escrita, y un gran esfuerzo.
pero estéril, el que "escribe mucho" para sentirse a la altura del Sabemos que, en francés, "trabajo" evoca, etimológicamente, el tripa-
significante de una obra, lucha contra el temor a la "mala palabra" o lium, con el que se yerran las herraduras del caballo y, también, que
ala interrupción que no le permita decir bien lo que quiere decir. Bajo el "trabajo" de parto evoca un esfuerzo violento. Finalmente, en físi-
la amenaza de no poder estar a la altura de la escritura, el sujeto ca, el término tiene sentido propio, mecánico, de gasto regulado de
escribe con mayor intensidad. energía -lo que también se encuentra en el uso interno de la metáfora
Vayamos más lejos: en el trabajo hay -independientemente de su metapsicológica intensiva que Freud hace en otro lado-: 11 en este
e status de necesidad ("hay que trabajar")- algo inconfesable, cuando sentido se dice que una máquina "trabaja" (connotación termodiná-
se lo reivindica como un "placer", como objeto de codicia. ¿Quién mica). De hecho, hay algo "maquinal" en el trabajo, aun en el más
puede atreverse a decir: "a mí me gusta trabajar", sin mostrar, en el "inteligente".
fondo, una preferencia obscena? El trabajo, fa tu m colectivo, se vuelve Vemos que Freud se refiere literalmente a esta noción de una
una extraña figura cuando toma la forma de un deseo o de un síntoma, "actividad" que ocupa. El que trabaja hace y, al hacer, se ocupa de
y atrapa a un sujeto que trabaja, de este modo, "por cuenta propia". algo. Por lo tanto es una Leistung, una "prestación" que tiene como
Pues, "además de estar obligado", podríamos decir que trabajar le da efecto (inconsciente) y como finalidad (social) vincularse con un objeto
placer ... Justamente, "placer" no es la palabra: nos acercamos a la y con los otros -inclusive con los otros por el objeto-.
cuestión del placer del trabajo o, mejor aún, del placer en el trabajo. La problemática del trabajo -como función "actante" y "social"- se
Freud es de los que se atreven a confesar esa tendencia culpable despliega alrededor de la noción de trabajo (Arbeit) directamente vin-
-que va más allá de la confidencia personal-. Especie de coraje que culada con la de "comunidad" de trabajo (Arbeitsgemeinschaft). Ade-
le permite, justamente, elSapere aude (atrévete a saber) inconscien- más de un trabajo inconsciente, en las formaciones inconscientes
te. Pues el psicoanálisis puede apoderarse del problema: ¿cuál es la (desde el sueño hasta el síntoma) hay un "trabajo de cultura" (Kultur-
"ganancia inconsciente" del trabajo? ¿en qué consiste el placer-del- arbeit).12
trabajo (Arbeitslust)? Hay que atreverse a saber lo que le pedimos
al trabajo, de manera de "trabajar" ese trabajo para desentrañar el
secreto de la turbia ligazón que el hombre mantiene con él. Sobre el trabajo
como modo de empleo libidinal
Campo semántico del "trabajo" en Freud Transportémonos a Malestar en la cultura: ahí encontramos, en una
larga nota del capítulo II, asombrosos acentos para enunciar no los
En primer término, establezcamos la noción. Arbeit designa en beneficios del trabajo, sino su precioso uso en la economía de la libido,
alemán corriente una "actividad" (Ttitikgkeit) u "ocupación" (Betiiti- en su relación estrecha con la realidad.
gung), en las que oímos la palabra Tat (acto) cuyo alcance metapsi- Al evocar a Cándido, en su vínculo voltariano que ya describimos
cológico en Freud ya demostramos; 10 la palabra también denota el
11 Véase nuestra Introduction a l'épistemologie freudienne, Payot, 1981,

reedición, 1990.
10
Véase nuestralntroduction ala métapsychologie freudienne, PUF, "Quadri- 12 Véase nuestro Freud et les sciences sociales. Psychanalyse et théorie de la
ge", 1993, pp. 179 y SS.
culture, Armand Colin, Cursus, 1993, p. 124.

132 133
r
en otro trabajo, 13 Freud hace un "diagnóstico" cuyas palabras hay
apreciar correctamente: "Si ninguna disposición particular pre'"'"' el trabajo. Pero este tipo de enunciados parece unn comprubau:i«~n c.h,
imperativamente una dirección a sus intereses de vida, en su 1a utilidad "dietética" de la libido que, además, tiene MU pmm du VC!I'd ~ad
puede intervenir el trabajo profesional (Berusfarbeit), accesible a empírica. N o hay trabajo sin repetición de la misma taron, on un clt:lu
cualquiera, que le indica el sabio consejo de Voltaire: "de cultivar su temporal definido, que permite crear una ligazón -con los "cultli{UK"
jardín" (sein Garten bearbeiten)Y (los Mitarbeiters, los que "trabajan con")-.
Por consiguiente, el trabajo sería "sedante" (Linderungsmittel) de
esa mercancía en bruto. Freud no habla aquí del trabajo creador, sino
de las tareas cotidianas. ¿Por qué cumplen esta función? Porque La obligación de trabajar:
"ninguna otra técnica de conducta de vida (Lebensführung), más la Ananke laboriosa
que la acentuación del trabajo, relaciona tan fuertemente al indivi-
duo con la realidad". ¿De qué realidad se trata? N o simplemente de la · Si es necesario recordar esta utilidad libidinal del trabajo, es porque
realidad material, sino de ese "pedazo de realidad" que es la "comu- es demasiado poco evidente para los interesados, que no ven nunca
nidad humana" (menschliche Gemeinschaft). En suma, el trabajo es sus virtudes hedónicas. Freud pone cuidado en recordar que las
el medio más importante -porque es el más accesible- de socializa- masas sienten un limitado placer en el trabajo (Arbeitslut): "Las
ción de la libido. En tanto que el ocio -el estado de "no ocupación"- no multitudes son perezosas y carecen de discernimiento, no aman el
sería "la madre de todos los vicios", sino el terreno de la depresión, renunciamiento pulsional"Y Hay una "obligación al trabajo" (Ar-
como desligazón libidinal. Éste es el efecto des-socializante del des- beitzwang) -evocación, literalmente, de los "trabajos forzados"-, de
empleo, por desinvestidura libidinal de lamenschliche Gemeinschaft. manera que el trabajo social lleva esa marca compulsiva, aunque se
¿Esto es lo mismo que esos elogios del trabajo en los que Nietzsche hable del "desarrollo a través del trabajo". En suma, a pesar de la
diagnosticaba un odio sordo por la individualidad? ¿El creador del utilidad libidinal de la que puede dar cuenta el psicoanálisis, "el
psicoanálisis mezclaría su voz con los "alabadores del trabajo" (Lo- trabajo es poco apreciado por los hombres como medio de felicidad"
bredners der Arbeit) que evoca un aforismo de Aurore, los que magni- (als Weg zum Glück, literalmente: "camino hacia la felicidad"). 18
fican (Verherrlichung) el Trabajo mostrando un "temor por todo lo que En efecto, si no sería masoquismo: recordemos que, en el siglo XVI,
es individual"? 15 En efecto, Freud le contesta a Nietzsche y comprueba el trabajo designaba "la máquina para herrar a los caballos", del bajo
que, cuando no hay nada mejor, "eso", lo que en argot significa "matar- latín tripalium, que designa un instrumento de tortura. 19 En su
se", es el más común y el más precioso de los "reguladores" libidinales. origen, trabajar es atormentar y sufrir y recién en el siglo XVI se
El sujeto enfrentado a la frustración y al dolo no dispone de los treinta convertirá, simultáneamente, en "labrar" y "obrar". Extraúo tóxico el
y seis remedios: "supresión tóxica", "diversión por influencia psíqui- del trabajo, especie de tormento autoinfligido.
ca".16 El trabajo sería el tóxico anodino y "democrático", fácilmente Ésta no es más que una nueva prueba de que la ganancia libidinal
accesible, como la diversión pulsional más poco razonable. Pequeño y la "felicidad" forman una pareja y, sobre todo, que placer y goce
guiño de ojos de la "viveza de la razón" libidinal: de esta manera obedecen a dos lógicas divergentes. Como mucho es posible, para el
serviría a la comunidad asegurando la sinergia de las libidos. uulgum pecus, convertir la necesidad en virtud, es decir en Ananké 20
Es claro que Freud no une su voz a los discursos normativos sobre "moral": es así como los discursos sobre el trabajo van de la repugnan-
cia (casi fóbica) al elogio (enfático).
13 P.-L. Assoun, "Freud, lecteur de Voltaire: Candide inconscient", en Furor, Pero esta obligación es la que constituye una ligazón, un antídoto
No. 26, Ginebra, 1994, pp. 119-133.
14 Malaise dans la civilisation, G. W., XIV, p. 432. 17
L'avenir d'une illusion, secc. 1, G.W, .XIV, p. 328.
15 18 Malaise dans la civilisation, G. W., XIV, p. 438.
Aurore.
16 lnhibition, symptóme et angoisse, G. W., XIV, Véase, al respecto, nuestras 19 Albert Dauzal et al., Nouveau Dictionnaire étymologique et historique.

Ler;;ons psychanalytiques sur corps et symptóme, t. 2., Anthropos/Economica, Larousse.


1995. ~o Sobre esta noción de Ananké, véase nuestra obra L'entende1.;ent freudien.
Logos et Ananke, Gallimard, 1984.
134
135
,...

La inhibición se caracteriza como unll "llmltnclt1n f'unulumd dtl yo",


contra el aislamiento: 21 Freud no tenía en mucha estima las vi Freud cita la "inhibición en el trabajo" (Arflt~itllhtmtmWtlt) tn \In
del retiro de la comunidad (eremitismo). La cuarta sección de sondeo revelador, después de otras tres "funcluno•" qua putdtn ••r
taren la cultura plantea desde el comienzo esta función de ligazón impedidas: sexual, nutritiva y locomotriz. En todo• tltCII OltiUII, 11
través del trabajo: descubrimiento de la Urmensch, el hombre de ejecución del acto o prestación (Lesitung) -copular, c:omur, eamlnar,
orígenes, "de mejorar su suerte en la tierra a través del trabajo": 22 trabajar- está impedida y/o "trastornada". Como suceden manudo
otro adquiere para él el valor de un colaborador (Mitarbeiter=colega .. cuando Freud hace un inventario (¿y qué puede hacerse con la1
"de origen", de alguna manera) con el que le resultaba útil vivir". inhibiciones si no es, primero, inventariarlas?), sugiere una lógica de
aun: "Los miembros de las familias fueron, verosímilmente, su nrim"'"' afinidad secreta en la serie: tiene que haber rasgos homólogos entre
ra ayuda". El que designa a la familia -lugar de todos los estas categorías de actos. Y podríamos apostar que, justamente,
y cuna del Edipo- como unidad de producción y lugar originario de cuando un acto o una acción que no sean sexuales no funcionan bien,
división del trabajo es el creador del psicoanálisis y no un economis no es sólo porque sus funciones propias estén "dañadas", sino porque
En suma, la "obligación al trabajo" (Zwang zur Arbeit) y "el son "parasitarias" del acto principal, sexual.
del amor" forman, conjuntamente, "el vivir-en-conjunto (Zusamm.Pn.- En otros términos: "La función del yo de un órgano está dañada
leben) de los hombres". 2•3 Esto no impide que "la familia logre ·cuando su erogenidad, su importancia (o significación=Bedeutung)
mayor cantidad de gente y de manera más intensiva de lo que lo sexual aumenta". 26
el interés de la comunidad de trabajo". 24 Eros y Ananké se dividen El momento de verdad del acto es, justamente, cuando se vuelve
tarea de unir a los hombres, pero el trabajo, por más intenso que inejecutable o cuando entra en contradicción con lo que, ¡"normal-
no alcanza la capacidad de ligazón de Eros. (Esto sucede, sin d mente"! no tenía problemas: su ejecución o "actuación". En este
porque el imaginario socio-institucional envidia secretamente el sentido, Freud hace surgir la teoría del trastorno funcional, que es la
der de ligazón-de-sentimientos de la familia y copia los "ideales", pero inhibición de su modelo, incluso de su "ideología" funcionalista. Si el
no "le llega a los talones".) sujeto se vuelve menos "ejecutivo" o si fracasa totalmente en la
"El motivo de la sociedad humana es, en última instancia, econo- realización del acto, esto revela, más allá de alguna carencia funcio-
mico": "dado que no tiene los suficientes medios de subsistencia para nal, el trabajo de un conflicto y el retorno en lo real de un callejón sin
mantener a sus miembros en su trabajo, debe limitar la cantidad de salida. Prueba de que el acto es irrealizable desde el momento en que
miembros y cambiar su energía de la actividad sexual hacia el señala un conflicto. La meta psicología compite con una psicología de
trabajo", -camino para la sublimación más material-. 2ó la acción y del trabajo. Pero lo que se muestra es ese prodigioso secreto
de la inhibición: el acto "fallido" confronta al "actante" con el goce de
La inhibición en el trabajo un acto logrado.
o los sinsabores del acto ¿Qué sucede en la inhibición en el trabajo? Se asiste a un "placer
disminuido" (verminderte Lust) o a una ejecución peor o a fenómenos
Pero entonces surge lo que tenemos que llamar "inhibición en el de reacción como la fatiga (vértigo, vómitos) cuando se impone la
trabajo". Freud la sitúa, en un buen lugar, en la lista de las inhibicio- continuación del trabajoY Lo primero que se produce es una "anhe-
nes (Hemmungen) que abre su gran ensayo sobre Inhibiciones, donia": al producirse una falta de placer en la tarea, la ejecución
síntomas y angustia. (Ausführung) de la acción se resiente. El sujeto y el acto llegan a tal
divorcio que si se intenta obtener la ejecución del acto por obligación
21 Sobre esta noción de Vereinsamung(Malaise dans la ciuilisation, G. W., XIV,
(erzwingen), esto se vuelve imposible y el síntoma alcanza al cuerpo:
p. 335), véase nuestro artículo "Métapsychologie de la solitude: clinique de l'etre-
seul", en Topique, 64, 1998, pp. 75-85.
se reconocen síntomas histéricos, vértigo y vómitos, como si el sujeto
22
Malaise dans la ciuilisation, G. W., XIV, p. 458.
26
23
!bid. p. 460. lnhibition, symptóme, angoisse, G. W., XIV, p. 116.
24 2
!bid. p. 462. ' Op. cit. p. 115.
25
Le¡;ons d'introduction a la psychanalyse, lección XX, G. W., XI, p. 322.
137
136
se sintiera violado por el acto que hasta ese momento ejecutaba sin - tarea que se espera (de uno mismo y de los otros), cuyos gastos el
problemas. sujeto no dejará de amortizar, con gran usura. Y sabemos cómo
Freud menciona una patología histérica comprobada: "La histeria
el sujeto, a fuerza de vivir de esta manera, miserablemente, ve que su
impide la disposición para el trabajo a través de la paralización de campo de acción disminuye y su "capacidad para actuar y para
órganos y de funciones cuya existencia es incompatible con la reali-
disfrutar" se arruga como piel de lija. Cada vez puede menos, cada
zación del trabajo". Clave inconsciente del ausentismo o de la falta de nueva moción de acto invalidado vuelve más dificultosa la nueva
pragmatismo. ¿Qué "física" histérica se oculta, en el fondo, detrás ejecución: es el calvario de la impotencia sexual, de la anorexia y del
de la persona a la que se etiqueta como "haragana", que "no mueve un síntoma neurológico que impide caminar -que aplican una política de
dedo para nada"? La función motora está comprometida y vuelve austeridad de las más costosas-. Las psicologías de estas perturbacio-
físicamente imposible el trabajo (de ahí el dolor sordo de la haragane- nes se vuelven ridículas cuando quieren intentar una descripción de
ría). Es interesante recordar que Freud encontró en Charcot la idea lo vivido cuando, en realidad, lo que hay que hacer es una patología
25
de una histeria específica de las "clases trabajadoras". del acto.
La inhibición en el trabajo obsesivo tiene otro estilo: "La neurosis
obsesiva perturba el trabajo a través de una diversificación perpetua
y por la pérdida de tiempo con atrasos y repeticiones intercaladas". De la apatía a la pasión por el trabajo:
Esto se parece a una "huelga de celo" en el trabajador obsesivo que es·"
el goce laborioso
muy cuid~doso, como el Hombre de las ratas, que tenía como testigo
el espíritu del padre difunto al que velaba en horas inesperadas para
Partimos de un testimonio (que no es, justamente, de un recién
llevar a cabo su trabajo estudioso ... llegado) que sentía fanatismo por el trabajo y encontramos su opuesto
¿Qué puede decir el psicoanálisis de la inhibición sin caer en el
exacto en ese impedimento que anula todo. Entre los "verdugos del
círculo vicioso de la explicación comportamental, estéril, pero aún en
trabajo" y los "establecidos" incurables, decididamente, no hay di-
uso? ferencia de temperamento, sino dos posiciones antinómicas que se
Freud nos proporciona un principio iluminador: si bien es verdad
aclaran mucho mejor recíprocamente.
que toda inhibición alcanza al yo -que ya no puede hacer-, lo que
Pues, justamente, el que, como Freud, se dedica al trabajo y a la
sucede es que el yo (!eh) renuncia a una de las funciones que le
producción continua -con las angustias que esto implica- no tiene
pertenecen- "limitación del yo" (lcheinschriinkung)-. Pero para qué,
demasiado para decir sobre esta apetencia: el acto habla por sí mismo
si no es "para no tener que producir una nueva represión, para evitar
y no podría dar cuenta de esta libido laborandi -salvo por las
un conflicto con el ello" (Es). Éste es el primer grado de la inhibición,
producciones, que constituyen su demostración ("¡Un libro más!"). En
libidinal, pero hay un segundo grado, más fuerte: "El yo renuncia a
el inhibido en el trabajo -o en el momento, con frecuencia dramático,
estas acciones (Leistungen) para no entrar en conflicto con el su-
de la dificultad de la tarea en el que es un "grande en el trabajo"- se
peryó".2~
traiciona algo del secreto de lo que se juega ahí, in actu.
Por consiguiente, la inhibición no proviene de algún inexplicable
Pues el momento de verdad del acto laborioso es precisamente ese
doblegamiento pasivo de la actuación -aunque los interesados lo
momento en el que no funciona más, es decir, en el que el sujeto se da
vivan de esta manera-, sino de una decisión (inconsciente) de produ-
cuenta de que ese acto lo gratifica con una satisfacción libidinal que
cir ... un acto de renunciamiento, que se opone a la acción que se
lo pone "en rojo" en el libro de cuentas de la represión.
considera peligrosa. Por lo tanto, la inhibición tiene su "sabiduría"
Por lo tanto, hay que rendirse ante la evidencia paradójica: un
(económica): aligerarse de nuevos gastos de represión y de angustia
exceso de goce "signa" la inhibición. Y ese mismo goce es el que está
(superyoica). El precio que hay que pagar es el renunciamiento a la
en juego en el trabajo, con la diferencia, capital, de que el sujeto sabe
qué hacer con ese goce y lo pone en marcha en lugar de temer ... su
28 Véase, A propos de l'étiologie del' hystérie (1896), G. W., I, p. 447. éxito.
29 Inhibition, symptóme et angoisse, G. W., XIV, p. 117.
La inhibición es el horror del acto, lo que muestra que existiría

138 139
de qué tener miedo en el actuar. El sujeto que da marcha atrás El trabajo como síntoma
ante el acto, muestra,por el contrario, que hay ungocedel trabajo
en el trabajo. No es casual que los ejemplos proporcionados por Freud den cuentn
Volvamos a los ejemplos de Freud: detrás de la inhibición, apare- de la actitud frente al trabajo como se muestra durante el "tratamien-
cen el trabajo del síntoma y de la angustia. N o nos dejemos convencer to" analítico. Esto plantea la cuestión del lugar de la relación con el
por el hecho de que la inhibición se traduce en un "placer disminuido": trabajo en el habla del paciente y de lo que traduce de su relación -co-
en la cuesta del goce, "sube", más que "baja". Y la anhedonia es el mo sujeto que vive y desea- en sus actos.
efecto -reactivo- de una retirada del actosobreinvestido en el aspecto Pues, en el fondo, las quejas más "cotidianas" se producen con
del goce inconsciente. referencia a las situaciones del marco profesional (delBerufsarbeit).
De esta manera, tanto la histérica cuyo trabajo consiste en vomitar Primero, son las "preocupaciones" del momento en relación con el
(o vomita por la fuerza que pone en trabajar), como el obsesivo que, trabajo las que aparecen en el "orden del día", a tal punto que la
en las márgenes de su despiadada tarea toma caminos en sentido preocupación por lo sexual, si bien no queda abolida, pasa a segundo
opuesto -maneras de hacerse la rabona a través de los "agregados" plano. Pues si lo sexual es el lugar de lo "grave", el trabajo es el lugar
(Zutaten, actos-de-más) y "atrasos inútiles"- dan cuenta de de lo "serio".
retorno del goce reprimido en los bordes del acto,j ustamente en forma Por supuesto que la huida de la tarea señala la primacía del trabajo
de síntomas. en el obsesivo, ese trabajador opinable -que descifra toda relación de
Al menos a través de ese sobresalto o esa manera de "perder el acuerdo a cuán laboriosa sea (hasta el trabajo de hacer gozar a su
tiempo", se le "quita" algo al trabajo, indemnización del propio pareja)-. Pero lo que aparece aquí es el movimiento de la balanza
renunciamiento -algo absurdo pero gratuito que el obsesivo se ofrece entre mociones de rivalidad -en las que la libido homosexual se
en esos rituales propios, en tanto que, en el resto de su existencia en socializa- y las investiduras de objeto en las que pone en acto la
general, se pone al servicio del otro ... Son, en suma, placeres robados relación con las mujeres. Con el efecto revelador de que la actividad
en base al servilismo, que tienen el aspecto de una "obligación". laboral se ve "erotizada" a ultranza y que, en cambio, la relación
El goce imposible de asumir en el acto verdadero pasa, por consi- sexual se vuelve obligatoria, casi un trabajo duro -lo que signa la
guiente, por un juego en un trabajo incompleto o "mecánicamente" dificultad mayor para un verdadero encuentro-.
ejecutado, y por un juego en esos síntomas que, como sabemos, dan · Es como el rumor de esa vieja tensión que Freud encontraba con
cuenta de "una realización de deseo" (Wunscherfüllung). simplicidad, entre esas dos potencias que son "amor" y "trabajo".
El sujeto que "se hace la rabona" ante su tarea -por ejemplo, frente Pero esto mismo aclara la actitud del paciente en el análisis:
a la página en blanco- cree, apropiadamente sin dudas, que le pasa también ahí hace lo que se llama "un trabajo" -y hace trabajar al
eso porque no está inspirado y porque le falta el placer de la tarea. analista-. ¿Cuál es su esta tus? Con seguridad, es complicado, ya que
Podríamos apostar que lo que lo detiene es el miedo a demasiado goce, si bien, por un lado, pertenece a la lógica económica (del tiempo de
que realizaría si cediera a su acto. La famosa "angustia de la hoja en trabajo retribuido), por otro lado escapa totalmente de ella, ya que allí
blanco" disimula muy bien otra cosa: la angustia del encuentro con la el sujeto tiene tiempo libre -en el sentido más radical- para pensar
letra que, al llenar la página, saturaría ese espacio. Horror, en suma, y hablar de ... él: sin ese principio de "gratuidad" no podría haber
de la "página oscurecida". Esto es lo que hace que mucha gente "libres asociaciones".
renuncie a escribir, dé marcha atrás ante la voz de un superyó que les
dice: "esto te gustaría demasiado". Esto nos incita a buscar el goce del
trabajo en el superyó que ordenaría gozar por el acto. El trabajo, Jano bifronte

Freud habla, entonces, de esta canalización "sana", o más bien


"juiciosa": el trabajo del escolar y del trabajador, que "trabaja duro".
Pero éstas no agotan las figuras del trabajo. Por una parte tenemos

140 141
r al denominado "verdugo de trabajo", que "cultiva su jardín", pero Esta sugerencia lingüística va más allá de una simple teoría sobre
también lo explota y realiza una operación libidinal al menos más la sublimación o, mejor aun, la funda solidariamente en la lengua y
compleja y que, si observamos con atención, evoca una operación afín en el cuerpo: nos encontramos con el acto en su realidad, sexual, cuya
a la perversión. Por otra parte, ¿cómo situar la satisfacción en el actividad laboral sería la forma metafórica que da cuenta del origen
trabajo respecto de esa otra cara, la del goce que reintroduce los sexual (sexuelle Herkunft).
"intereses de la vida" (Lebensinteressen) en el centro mismo del Aquí hay una idea de ritmo, de retorno periódico de los mismos
trabajo? sonidos y movimientos. Comprendemos el prodigioso regulador libi-
No nos interesa proporcionar una jerarquía, del tipo trabajo dinal que constituye el trabajo: no solamente en el hecho de que deriva
"común" versus trabajo "noble". Pues el trabajo, en realidad, podría la pulsión hacia una meta no sexual, sino porque conserva, en la
ser un Jan o bifronte. De la cara "cándida" a la cara feroz del trabajo repetición escandida de una tarea, algo esencial del placer -esa re-
no hay más que un salto. Podemos representarlo con alguna precisión petición que lo depura del goce, repetición que se vuelve su propia
metapsicológica. meta (especie de "autotelos")-. La raíz común es el acto. En este
¿Qué tiene que ver el trabajo, en su "galera", con el goce, ese sentido, nada es más sexual que el trabajo, en tanto perpetúa el go-
movimiento gratuito de "gasto" que no piensa en otra cosa que en ce sexual de origen, desnudándolo del acto. Es la Leistung por
cubrir sus gastos? excelencia, en la que se muestran, descarnados, los hilos de la
Podemos designar su lugar en una economía singular de la repeti- maquinaria. Nos encontramos en una "física" del goce por el acto.
ción y una dinámica superyoica de un tipo particular. Expulsado de la significación por efecto de la represión, lo sexual
del acto se habría disfrazado con el significante -"civilizado"- de
trabajo, y el amor se habría vuelto "laburo".
El placer de repetición: trabajo y sexualidad

Bajo la égida de una hipótesis relativa al origen del lenguaje -ori- El trabajo como conminación superyoica
ginariamente del lingüista Hans Sperber- Freud señala el trabajo de
la repetición que lleva del sexo a la labor. Para comprenderlo hay que pasar por el superyó. El trabajo puede ser
"Los sonidos (Sprachlaute) originarios sirvieron como información la forma más corriente y más material de conminación superyóica.
y para llamar a la pareja sexual: el desarrollo posterior de las raíces Ese superyó, en tanto "paterno", traduce una cierta pasión del
lingüísticas habría acompañado las ejecuciones de trabajo (Arbeitsve- padre. En efecto, ¿por qué trabajar, si no es en nombre del padre -aun,
rrichtungen) del hombre primitivo". 30Aquí, el ritmo inscribe el trabajo cuando más no fuera, para obedecerle, para trabajar, para hacerse un
en lo colectivo, forjando el "espíritu de cuerpo". Pero, por eso mismo nombre en su sepultura (según la violencia ambivalente de la que el
se habría "desplazado hacia el trabajo" "un interés sexual" :31 hijo obsesivo proporciona el modelo)-? Pero hay más (o "peor").
En suma: "el hombre del origen" (Urmenschc) habría logrado que La paradoja reside en que el trabajo puede volverse "vital" en el
el trabajo fuera aceptable al tratarlo como un equivalente y un sentido más literal, cuando es tomado como la conminación de esa
sucedáneo de la actividad sexual (als Aquivalent und Ersatz der instancia que Freud designa como "cultura pura de la pulsión de
Gesc hlechts tiitig keit). muerte".a 2
Ésta sería la doble potencialidad significante de todo "verbo", que En otras palabras, el superyó laborioso puede ser la forma más
se refiere al mismo tiempo al "acto sexual" (Geschlechtssakt) y a la común y más paradigmática de ese "masoquismo moral" que consti-
actividad laboral CArbeitstatigkeit). Solamente que, con el paso del tuye el aporte más importante, por ser el más específico, del ensayo
tiempo, esta significación sexual se volvió irreconocible y quedó fijada sobre el masoquismo.
en el trabajo. Comprendemos la extremada "glotonería" del superyó, de la que
30
Ler;ons d'introduction a la psychanalyse, Xe., G. W., XI, p. 169. 32
Le Moi et le r;a, G. W., XIII, p. 273.
31 [bid., p. 170.

142 143
habla La can, como buen entendedor de ese texto en el que Freud pone Del acto de amor al "amor al trabajo"
al desnudo el trabajo del superyó. Pero esa "avidez" es la que
encontramos en el trabajo: es claro, en efecto, que no se agota en la "El amor es un acto sin importancia, ya que es posible hacerlo
tarea puntual, sino que se convierte en un imperativo -"toda la gente indefinidamente."36 Ésta es la expresión cínica de AlfredJarry sobre
importante es una gran trabajadora"-, 33 puesto que al mezclarse el el amor que, relacionado con el acto, tendría su esterilidad repetitiva.
superyó, siempre va a pedir más. Esta espectrografía meta psicológica ¿Acaso el coito no golpea con su "insignificancia" al amor, no por su
de los "grandes trabajadores" no da la medida de la voracidad en la trivialidad, sino solamente porque es "repetible"? A menos que,
que se traiciona el origen pulsional, "ciego" y que no toma en cuenta justamente -Lacan le responde aquí al autor de Ubú y de Surmále-
el tiempo. sea, justamente, el único acto verdadero, a falta de la posibilidad de
una relación sexual (que hace que el acto tenga siempre "que reha-
cerse").
El trabajo o la mujer Pero si evaluamos el trabajo desde este punto de vista, su "virtud"
consiste en que, en efecto, podemos repetir indefinidamente el proce-
En este punto de exacerbación, el superyó laborioso encuentra un dimiento. ¡La repetición pertenece al ser del trabajo! En el trabaJo .,e
límite que no es otro que lo femenino. muestra, por consiguiente, lo vivo del acto, repetitivo y siempre
Partamos del lugar común significativo de que el hombre navega- cercano al comienzo. El "amor por el trabajo" es una expresión
ría, en su investidura de tiempo y de deseo, entre trabajo y mujeres. contradictoria en sus términos: lo que se comprueba es la complacen-
Detrás de esto se perfila una cuestión "tópica". Desde Thomas Hardy cia en la reiteración, que asegura el sujeto de un comercio con lo
a Jack London, en el registro del deseo autodidacta, 34 permanece un imposible del acto que desemboca, al menos, en una "obra". En este
tema: el que ubica a la mujer como obstáculo, puesto que el hombre sentido, el trabajo es irremplazable, porque relaciona al sujeto con su
estaría en la posición de tener que elegir entre la pasión por el trabajo "necesidad" de repetición (como se habla de "necesidad de ejercicio",
o el Eros. El propio Freud no escapa a esta fantasía -sin duda que hay que tomar aquí en su valencia libidinal). Una vez "lanzado",
portadora de una realidad inconsciente- cuando sugiere que por el trabajo nutre, por la ley de las "fuerzas vivas", su propia libido, aun
haber cedido al deseo -legítimo- de su novia, que pretendía tener un cuando sea de manera "autofágica".
acercamiento tierno durante vacaciones, por primera vez se vio Pero, precisamente, el trabajo muestra la trama del acto, algo como
privado de obtener el renombre, justa recompensa de los frutos de su la sexualidad bruta, de haber perdido de vista, para parafrasear la
trabajo sobre los efectos terapéuticos de la cocaína. 35 expresión de Freud sobre la sublimación, la "meta" propiamente
Parecería que el hombre se encontrara en un punto de cruzamien- sexual. Entonces, el trabajo muestra el reverso de lo sexual: es decir,
to, para decirlo en los términos austeros de la objetividad meta psico- como desafío a lo imposible del acto, un acto posible ...
lógica, entre las exigencias del superyó del trabajo y las de la
objetalidad. Por un lado la sublimación -pero también la rivalidad
mortal con hermanos enemigos-, por el otro la potencia erótica. El sujeto desocupado

Podemos aquí situar al sujeto de este acontecimiento que implica


estar desempleado. Desacomodamiento a causa de la pérdida de esta
"actividad', de esa "técnica de conducta de vida" que liga ... firmemen-
te al individuo con ese "pedazo de realidad" que es la "comunidad de
33
Sobre este punto y su lugar en el diferendo, véase nuestra obra Freud et los hombres". Dificultad de "sumar" y de instalarse en esa ligazón.
Nietzsche, PUF, 1980, "Quadrige", 1998. Inhibición forzada, pasión contrariada: la desocupación se lee como
34
Véase, supra, cap. V.
35
Selbstdarstellung, cap. I. G. W., XIV, p. 38. 36 A. Jarry, Le Surmale.

144 145
r
el reverso de las figuras exploradas. La conminación del superyó del
homo laborans resuena en el modo de la "angustia social". N o es VII
casual que el desempleo proporcione la causa "ocasional" y material'· SOBRE EL PERJUICIO
de una falla simbólica. Pensemos en la resonancia inmediata de la COMO SÍNTOMA COLECTIVO:
precariedad social y de la impotencia sexual, como espejo de una EL IDEAL EN GRUPO
impotencia social que muestra una precariedad sexual preexistente,
No creo que ganemos nada al introducir el concepto
en el anl_ldamiento familiar. de un inconsciente "colectivo". El concepto de in-
A la inversa, aparece la confrontación del sujeto con la posibilidad consciente es, en efecto, por principio, colectivo ... 1
de asumir a través de la "negatividad sin empleo" una salida fuera de
la ley del trabajo, configurada según la ley del dueño. Camino angosto
en el que lo real perjudicial del desempleo vuelve a cuestionar el ideal
del trabajo.

En su propio laconismo, esta meta del creador del psicoanálisis de no-


recibir, quizás proporcione el punto de partida de una reflexión sobre
el psicoanálisis ("ciencia del inconsciente") y sobre las llamadas
ciencias sociales,justamente porque parece clausurar el debate antes
de que se abra; al constatar que "el inconsciente" -el objeto del
psicoanálisis- es en sí mismo, por principio, esencialmente -über-
haupt- "colectivo", Freud no hace otra cosa que romper lanzas con los
"creyentes" del Inconsciente colectivo. Pero no erige el inconsciente
"individual" (palabra que se denuncia a sí misma por su ausencia en
el vocabulario freudiano) contra un pseudo inconsciente "colectivo".
Simplemente significa que como hecho innovador, el término no nos
permite avanzar ni un solo paso; se conforma con enunciar un
pleonasmo y es lo mismo que confundir un concepto con una redun-
dancia verbal. ¡No obtenemos nada con esta palabra que otros usaron
como Schibboleth!
¿Cómo pensar, entonces, la lógica colectiva del perjuicio?

Lo colectivo a prueba del inconsciente:


psicoanálisis y ciencias de lo social

Hay que partir de este enunciado para evaluar la contribución tan


precisa como original de Freud a la problemática de la psicología
denominada "colectiva" (Massenspsychologie) y, más específicamen-
te, de la "psicología de los pueblos" (Volkerpsychologie). Este último
1 L'homme Moi"se et la religion monothéiste, 2" parte, sección "h", "L'évolution
historique", G. W., XVI, p. 241.
146
147
~

aspecto es desconocido, porque el psicoanálisis parece demarcarse mente problemática, que aquí tomamos como a minima, en el sentido
esos estereotipos ideológicos que dan vueltas alrededor de una en que, después de todo, el sujeto inconsciente se declina en singular-
puesta psicología de los "pueblos". se enfrenta a la realidad del "hecho colectivo"? Si la tesis psicoanalí-
Conviene mirar más de cerca pues también en este caso, tica del inconsciente envuelve la propiedad de lo "colectivo", ¿cómo
denegar la Zeitgeist, el psicoanálisis se aparta con fuerza. Freud pensar el "desarrollo" por el que se "perfila" lo "colectivo"? Decidida-
podía ignorar la existencia de esa "disciplina" a la que Wilhelm W mente, este diagnóstico en "pleonasmo" es el que permite pensarlo y
le da sus títulos nobiliarios a comienzos de siglo y que da nacimi nos ubica en el centro mismo de la conjunción que nos ocupa.
al psicoanálisis. Lazarus y Steinthalle dieron el nombre en 1851 "Psicoanálisis y ciencias sociales" ,3 la conjunción de los términos no
además, esta disciplina contaba con una revista: Revista de psicolo- logra conformar una sintaxis. Es más, hay que saber darle una base
gía de los pueblos y de la ciencia del lenguaje (Zeitschrift für Volkerps- a esta conjunción, saber donde colocarla (lugar-entre esos dos conti-
cyhologie und Sprachwissenschaft) y Wundt escribió su . nentes epistemológicos que tienen el nombre de psicoanálisis y de
chologie, segundo aspecto de su síntesis sobre Mito y religión. "ciencias de lo social") y, de alguna manera, cómo "pronunciarla". La
Freud está tan lejos de negar esta noción que la convierte en una palabrita y notifica una necesidad innegable y, al mismo tiempo, un
realidad, atestiguada en la existencia de una ciencia sui generis que desafío implícito: ¿qué puede tener que ver con las ciencias sociales el
la considera: "Sin la hipótesis de una mentalidad colectiva (Massens- psicoanálisis, esa disciplina creada por Sigmund Freud, bautizada
psyche), la psicología de los pueblos no puede existir en absoluto". 2 hace un siglo?
Freud toma acto de este factor de perennidad -"la herencia de las Para dibujar la necesidad que se perfila a través de este requisito
disposiciones mentales"- como una especie de a priori inmanente de ' y de este desafío -que adquiere acto de un encuentro datado- nos
su síntesis en la materia, Tótem y tabú. El "Inconsciente colectivo" es parece esencial ubicar la problemática que subyace a este acerca-
a tal punto una superstición -o, como mucho, un pleonasmo- como la miento.
"psiquis colectiva" es un operador de la explicación analítica, en N o se trata, en efecto, de casar a las "ciencias del inconsciente" (nos
conexión con la Volkerpsychologie contemporánea. damos cuenta del desafío de una denominación de este tipo en sí
Al comprobar esto, Freud, sin embargo no se desembaraza del ' misma) y "ciencias de lo social" (denominación que designa un m un do
problema que plantea: podemos decir que se lo lega al que cuestione abigarrado y complejo) sin su consentimiento. Y no se trata de que, al
el lazo entre "inconsciente" y "colectivo" (en el aspecto del objeto) y el conjugar sus tesoros específicos, psicoanalistas y "sociólogos" asegu-
lazo entre psicoanálisis y ciencias sociales (en el aspecto de la ren su ''comunicación". Necesitamos una especie de "estado de duda"
"posición de objeto"). El movimiento por el cual se despliega silencio- metodológica que, al presentar el problema de manera plana, pueda
samente la afirmación: "el inconsciente es sólo colectivo" o el incons- aprehender la posibilidad en vivo.
ciente llamado "colectivo" es sólo el inconsciente mismo, sugiere una Esto nos compromete en una doble investigación, una sobre las
tensión que esta formulación anula. Si bien aquí existe pleonasmo condiciones de posibilidad del saber psicoanalítico -de epistemología
-la tesis freudiana más importante en la materia- sin embargo freudiana-, la otra sobre las condiciones inconscientes del vínculo
conviene comprender por qué existe "efecto de pleonasmo", es decir, social. De esta manera podemos experimentar, en la problemática de
por qué es seductor, sin ceder a la tentación de "hipostasiarlo", de una inv~stigación propia, una contradirción quizás sintomática
postular una instancia colectiva del inconsciente. Esto es lo que del mismo campo.
sucede, al menos en las psicomitologías y en un cierto movimiento de La posición freudiana traduce al mismo tiempo la convicción firme
las ciencias sociales: se trata de una inclinación crónica a objetivar, de una especificidad irreductible del psicoanálisis, en su objeto y en
con el objeto de lo social, algo como ... un inconsciente de lo social. Pero su experiencia propia -lo que la expresiónfara da sa traduce vigoro-
esto remite solidariamente la pregunta al psicoanálisis: ¿cómo este samente- y una apertura de la "ciencia del inconsciente" hacia sus
saber, articulado por entero con la "individualidad" -palabra alta- fronteras, especialmente hacia las ciencias de lo social -lo que la
2
Totem et tabou, IV ensayo, conclusión, G. W., IX, p. 190. 3 Véase nuestro Freud et les sciences sociales, op. cit.

148 149
alguna "imaginarización" de lo socinl; lnM ciuncinM cll'l lu 11udul nu
expresión "psicoanálisis aplicado" (angewendte Psychanalyse) signi- remiten a una realidad tercera, con un estntuH hfl>rldu, cmt.ru "p11h~ul11"
fica con firmeza-. De manera que sería conveniente redescubrir y · y "realidad". Lo "social" exige un tratamiento cun IRIII cnnclluhiMIIM
asumir la letra de esta expresión que adquirió mal nombre epistemo- inconscientes, las que se consideran en una "psiculu¡cf" ~~tpllnrfA
lógico, porque produjo muchos productos eclécticos con esa marca que · (angewendtePsychologie), 6 es decir, no"pura"(querefieru n In JlMiquiM
mancillaron el principio original, ya que existe un movimiento espon- propiamente dicha), sino a sus "fronteras" -ya que todo lo quu no
táneo desde el psicoanálisis hacia las llamadas ciencias "del hombre". pertenece a lo real en el sentido físico cae en esta "cláusula" inconH-
Por lo tanto, no se trataría de aplicar el psicoanálisis a los objetos de · ciente-. En este sentido, no hay "física social".
las ciencias sociales como un "cataplasma", sino de aprehender el Pero,justamente, al introducir el "punto de vista del inconsciente"
movimiento por el cual elinconsciente, como objeto suigeneris, tiende en la psicología, Freud redefine por una parte la psiquis y, por otra,
a "aplicarse" a lo "social", movimiento que hay que acompañar y abre, como extensión de ese saber meta-psicológico (literalmente de
pensar. los procesos que llevan más allá del consciente)7 un capítulo más de
Vemos en qué sentido, la profundización de la especificidad episté- la psicología -la "psicología" más el inconsciente, de alguna manera-.
mica del psicoanálisis, lejos de alejar a las ciencias sociales, las acerca: Éste es otro concepto de la psicología, incluso, en este sentido, es "la
"ahondar" es, en la experiencia psicoanalítica, el medio para desple- psicología pura" (reine Psychologie). Pero, con el mismo movimiento,
gar ... abre el camino para un psicoanálisis aplicado a lo social.
N o podríamos eludir la afirmación de Freud que parece recusar la La construcción "psicoanálisis aplicado" adquirió una connotación
idea de un objeto sociológico: "La sociología, que se ocupa del compor- peyorativa porque carga con tener una historia de (malos) usos y
tamiento de los hombres en la sociedad, no puede ser otra cosa que provoca justas sospechas: ¿se aplicará el psicoanálisis, como una
una psicología aplicada. Estrictamente hablando, existen sólo dos "grilla" de explicación o una sustancia mágica, a diversos objetos,
ciencias: la psicología, pura y aplicada, y la física" .4 Si tuviéramos que como los objetos sociales? Sin embargo, se trata de algo muy distinto
considerar este enunciado con apariencia categórica literalmente, y es, justamente, una condición esencial de la conjunción entre
quedaría cerrado el camino para el menor acercamiento con las "psicoanálisis y ciencias sociales" explicitar de qué manera esta
ciencias de lo colectivo: no habría lugar para un saber de la psiquis expresión significa una necesidad legítima y una exigencia epistemo-
-especificado por la hipótesis del inconsciente- por una parte, un lógica.
saber de lo real, por otra parte -el saber de lo social "que cae" en la ¿Qué tiene que decir el psicoanálisis sobre esta cuestión? Su
esfera de la "psicología" o "psicoanálisis aplicado"-. "mirada" propia, en esta materia como en otras, sólo puede provenir
Con seguridad, conviene tomar literalmente esta aserción, emitida de la clínica real. En efecto, el sujeto (que no hay que confundir con
no fortuitamente luego del examen y de la discusión del marxismo, en el individuo) es el que puede informarnos, en su lenguaje sintomáti-
1932-1933, 5 pero si se comprende bien su significado. En ella no hay co, sobrE' el impacto de la pertenencia colectiva en la problemática
nada que acredite una psicologización de lo social o la absorción de la propia, y abrir, como si de algún modo fuese un espejo, perspectivas
sociología en una "psicosociología" o "psicología social"; es más, como sobre esta dimensión colectiva y su significación inconsciente.
veremos, Freud proporciona una crítica precisa de la llamada "psico- En tanto que la Volkerpscyhologie postwundtiana se encaminó
logía social", que surge contemporáneamente con el psicoanálisis. hacia las versiones místicas y mistificad oras del Inconsciente-pueblo
Quizá lo más importante sea esta referencia a un saber de lo real, a o bien hacia las relecturas "caracterológicas" de las idiosincrasias
una física (Naturkunde) que, de alguna manera, se plantea "enfren- nacionales, 8 Freud abre un camino más original, que nosotros tene-
tada" con la psicología científica -es decir, el psicoanálisis-. Justa-
6 Sobre esta noción, vinculada con la creación de la revista !mago, véaseFreud
mente, por medio de este dualismo epistemológico Freud previene
et les ciences sociales, op. cit., pp. 24-26.
7 Primera definición dada de la metapsicología: véase nuestra Introduction a
4
Nouvelles conférences d'introduction ala ps:ychanalyse, XXX, G. W., XV, p. 194. la métapsychologie fi·eudienne. PUF, 1993.
5 Véase nuestra confrontación metapsicología!dialéctica en L'entendement 8 Richard Thurnwald, promotor de la Zeitschrif~ für Sozialpsychologie entre
freudien, op. cit., pp. 263 y ss.

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mos que encontrar, porque se diluyó en el paisaje general del psicoa-
nálisis. En efecto, a través de algunos señalamientos puntuales, identidad y su propia impronta; en esta palabra hay que entender la
incluso lacónicos, Freud "muestra" -el término toma su sentido expresión o la imagen propia (Gepriige, Abdruck, Bild).
propio más allá de los usos trillados- ese momento "caracterial" La Verbildung es la deformación de una imagen, en sentido propio,
colectivo en la historia del síntoma del sujeto. con un matiz de falsificación, hasta de corrupción. De esta manera, se
crearía una especie de "falsa impronta", una cierta manera de fijar-
se en un ser-otro. Aquí hay un punto que es necesario precisar: ¿cómo
Trauma colectivo y "deformación" subjetiva se manifiesta esta alteración en el plano clínico?
Por otra parte, Freud habla de pasado "cargado de sufrimientos"
Volvamos al pensamiento liminar de nuestra problemática que está -traducción literal de leidenschwer-. Leiden es la enfermedad, el
contenido en una alusión de las más lacónicas de Freud, en un trabajo sufrimiento, el dolor; también es el daño. El daño-que se refiere a un
sobre Las excepciones (1915), para desplegarla en el plano de la pato- registro del trauma- abre la problemática del perjuicio. Aquí es
logía de lo colectivo. Al describir una cierta patología de carácter donde la analogía logra su alcance: lo que Freud describe en este texto
"individual", menciona -para ponerla al día- lo que para nosotros es un cierto síndrome que se traduce en un cierto "comportamiento"
hubiese sido una investigación mayor sobre el "síntoma colectivo". (Benehmen), es decir, un modo de actuar y de ser. La determinación
"No quiero abordar la analogía evidente (die naheliegende Analogie) "caracterológica" se expresa en actos. ¿Cuáles? Todos aquellos a
con la transformación de carácter (Charakterverbildung) después de través de los cuales el sujeto significa que se 1~ debe un reembolso de
una larga enfermedad (Kranklichkeit) de la infancia y el comporta- algo y que apuntan a recordar que hay "gente atrasada" con esta
miento de pueblos enteros con un pasado cargado de sufrimiento."9 "deuda". Nos encontramos dentro de la lógica en un sentido no
¿Qué esta sugiriendo Freud? Una cierta deformación (Verbildung) amortizable del trauma originario.
puede afectar el "carácter" de un pueblo, llegar a darle un cierto La contribución de lo colectivo a la problemática subjetiva pertene-
"estilo", como consecuencia de cierto pasado, lleno de experiencias ce al orden de lo "caracterológico": los rasgos de carácter constituyen,
perjudiciales, como las pruebas duras y las persecuciones. en efecto, esas formaciones reactivas -en modalidades de idealización
¿Con esto le da crédito al proyecto de la "psicología de los pueblos" sublimante- destinadas a defender al sujeto, no sólo del incremento
(Volkerpsychologie )? En otra parte ya mostramos la filiación original pulsional, sino también, de alguna manera, de la constitución de
en relación con esta "disciplina", en la tradición wundtiana. 10 En este síntomas. De golpe, la alteración de carácter es, al mismo tiempo,
sentido, existiría un registro "caracterial" colectivo pero, lejos de menos regresiva que una formación de síntoma y más grave, por la
reducirse a alguna determinación idiosincrásica constitutiva, lo rela- "coraza" y la fijación que determina. ¿Cómo volver sobre un rasgo de
ciona con la realidad histórica de la larga duración que habría tenido carácter interiorizado de este modo?
como efecto imprimir un pliegue específico al carácter colectivo. Como vimos, Freud se refiere a esta figura de la "excepción" como
Para apreciar el alcance de esta idea, tenemos que tener mucho "tipo de carácter". Por lo tanto, hablando con propiedad, no estamos
cuidado con las palabras que usamos. ¿Qué hay que entender en la en sentido estricto en el registro del síntoma, sino más bien en el del
expresión Charakterverbildung? En el sentido descriptivo -luego lo carácter, considerado, además, en situación analítica -lo que no
especificaremos en el sentido analítico- el carácter es el conjunto de impide que las actitudes (Einstellungen) que se muestran en esta
cualidades espirituales y psíquicas de un hombre, lo que constituye su ocasión luego se manifiesten en el mundo-. El síndrome caracterial
en cuestión aparece a través de una forma de resistencia particular,
es decir, como rechazo de frustración.
1925 y 1933 desplazó el "eje globalista" de Wundt hacia el estudio empírico de la En efecto, Freud siempre subrayó que el trabajo analítico se
"caracterología" de los pueblos, con lo que se acercó a la psicología social apoyaba en una cierta aptitud del paciente, no para renunciar a las
norteamericana.
9 G.W, X., p. 367. satisfacciones, sino para saber "privarse (entbehren) provisoriamen-
1
°Freud et les sciences sociales, op. cit., pp. 51 y ss. te", o seá, para "aprender a cambiar tal" ganancia de placer "inmedia-·
to" por "otra más segura". Flexibilidad determinante que implica una
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miento relativo que llevaría al sujeto a reconciliarse con la realidad.
economía de la libido: si nos damos cuenta de que el síntoma es Lo que vemos dibujarse es un proceso que va más allá de alguna
justamente fijación en una prima de placer ligada con la formación transformación del complejo de inferioridad en complejo de superio-
patológica, el progreso del tratamiento requiere paradójicamente un ridad, por alguna compensación -aunque el aspecto interesante en
renunciamiento a estas estrategias, para realizar ese progreso del Adler podría residir, más allá de las reducciones a los efectos clínica-
principio de placer al principio de realidad, condición sine qua non mente reductores, en esa intuición de un polo del "perjuicio" en la
para volver a encontrar los caminos de una satisfacción efectiva. estructuración subjetiva-.
Ahora bien, éstos son "los huesos" del tratamiento de estos sujetos: Lo que está en juego es una idealización -en cierto sentido sobre-
"Si pedimos a los enfermos, con la autoridad del médico, un renuncia- compensadora- de la "herida". El "yo" encontraría en la disminución
miento provisorio a cualquier satisfacción de placer, un sacrificio, una una razón de "exaltación del ánimo". La ventaja es una estrategia
disponibilidad a tomar algo de ellos mismos, un sufrimiento para un subjetiva de supervivencia. Conocemos los efectos de la resurrección
fin mejor, o cuando mucho, la decisión de someterse a una necesidad espectacular de un sujeto después de un accidente, que le permite no
válida para todos, se enojan con una motivación particular ante una sólo volver a encontrar sus capacidades más allá de las llamadas
exigencia de este tipo". ¿Y con qué argumentos? "Dicen que ya "curas" deficitarias, sino incluso lograr lo que nunca había hecho
sufrieron bastante y que ya fueron privados de manera suficiente, que antes del trauma y, por lo tanto ¡sin el trauma!
tienen derecho a que se los dispense de nuevas exigencias, que no se El inconveniente es que, al hacer esto, el sujeto instituye, de
someten más a una necesidad indeseable, que son excepciones y que manera mortífera, el trauma como hogar de energía y se pone fuera
quieren seguir siéndolo." de la ley. Esta "disidencia" con laLey-delaNecesidad o del interés de
la humanidad como especie-lleva a esa espiral insensata de indem-
nización de uno en detrimento del otro. Los efectos pueden ser,
La "excepcionalidad" en grupo además, de gravedad variada, desde los efectos de satisfacción maso-
o la idealización del perjuicio quistas y las torturas morales hacia el prójimo, hasta reales estrate-
gias de destrucción.
Volvamos a la descripción del síndrome de excepción en el plano La legitimidad narcisista parece implicar una disidencia con la
individual, para darle cuerpo a la analogía sugerida por Freud y para legalidad simbólica. Nos encontramos en los parajes de la paranoia
darnos cuenta de a qué caminos nos lleva, según una Volkerpsycho- colectiva, desde la desobediencia a las leyes de la especie hasta el
logie freudiana. El síndrome surge en situación analítica cuando se derecho a negar la existencia del otro en nombre del perjuicio. Aquí
requiere un renunciamiento provisorio del paciente a algún tipo de toma todo su sentido la terrible expresión de Tiberio, que Sade
satisfacción, la aceptación de un sufrimiento o la simple sumisión ala también usó, cuando ordenó "cortar la cabeza del género humano"
necesidad. Excepciones en relación con la Notwendigkeit o Ananké, para "uno solo de sus placeres". La convicción de un perjuicio origina-
es decir, en relación con la necesidad que, justamente, se aplica a rio, paradójicamente, es la base de un sentimiento de hiperpoder
todos ... sin excepciones. psíquico o, más precisamente, la reivindicación de "privilegios" (Vo-
En este caso, entonces, el perjuicio, suma de los sufrimientos y de rrechte) como daños-intereses, en tanto reparación de un cierto "dolo"
las privaciones -estamos en el registro de la "necesidad" y de la primitivo.
miseria- justifica un privilegio de "compensación". Aquí aparece un Es preciso entender bien lo que Freud describe aquí en el plano
punto capital: el sujeto se basa en la convicción de que una providen- singular, para amplificar su eco en el plano colectivo: detrás de esta
cia (Vorsehung) particular vele por él y lo preserve de los sacrificios actitud "de excepcionalidad" aparece "una particularidad común del
dolorosos. Por lo tanto, vemos cómo se dibuja un comportamiento enfermo en sus destinos de vida precoces": la neurosis se articulaba
mágico todopoderoso, en contraste con la razón, un finalismo en con un acontecimiento (Erlebnis) o con un sufrimiento (Leiden) que
oposición a un reconocimiento de la realidad. El síntoma se vuelve la habían experimentado en la primera infancia, de los que se sabían
prima del placer: el pasado del sufrimiento real se evoca como una inocentes y a los que podían considerar como un perjuicio (Benach-
coartada para no curarse, para no entrar en una lógica del renuncia-
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teilung) "injusto". Los ejemplos proporcionados por Freud son los de "Carácter nacional" y neurosis:
un "doloroso sufrimiento orgánico congénito o de una "infección el caso Dostoievsky
fortuita", es decir, un mal encuentro, especie de casualidad desgracia-
da (dustukia) -"independiente de su voluntad"-. Como hemos visto, Freud no deduce de algún tipo de pertenencia
Por consiguiente, hay una equivocación o una "injusti<:ia" (Un- colectiva una especie de determinación inconsciente que sería aplica-
recht) que se le hace al sujeto, de la que surge la reivindicación por los ble al sujeto. Más bien marca la incidencia de la determinación
daños (Entschadigungsansprüchen) y la actitud de resistencia ladina colectiva -histórica- en la constitución de la subjetividad.
(Umbotmasigkeit) contra la ley de un mundo tan cruel. Ahí Sin embargo, nos encontramos frente a la cuestión distinta, pero en
el sentimiento de "exclusión" en el sentido más literal y más radical: cierto sentido cercana, de la fijación de un síntoma colectivo que le
expulsión de algo universal, por lo tanto, de una lógica en la que sea daría su "estilo" a una pertenencia colectiva en el plano nacional. En
posible renunciar lo suficiente como para ser uno mismo sujeto de ; este caso es que Freud encuentra un cierto rasgo que remite a un
derecho. Por el contrario, hay que concebirse como poseedor de dere- cierto carácter nacional y a una tradición histórica, pero siempre lo
chos, especie de pensión por invalidez (Unfallsrente). hace en una situación de lectura clínica singular. En este sentido hay
La conciencia de la discapacidad se articula con la presunción de que entender la alusión al "carácter ruso" en el ensayo sobre Dosto-
ser un ser bastante excepcional como para gozar de un estatus ievsky. En el momento en que se refiere a la singular concepción de
de excepción. En la etimología se entiende el lazo entre el perjuicio y . moralidad (Sittlichkeit) en el autor de Los hermanos Karasamov,
el "juicio": se trata, justamente, de un juicio anticipado que, por·· vincula el grado más elevado de "moralidad" al "pecado más profun-
extensión, induce la idea de daño. El sujeto que se organiza alrededor do" (Sündhaftigkeit).u
del sentimiento de haber sido objeto de un perjuicio -en su "prchisto- En tanto que el hombre ético clásico reacciona frente "a la tentación
ria"- también tiene la idea de un juicio (judicium) anticipado (prae ); interior y reacciona sin ceder a ella", el sujeto dostoievskiano "peca y,
se lo sometió demasiado temprano a un juicio que, desde ese m al mismo tiempo, alza los hombros y luego, en sus remordimientos,
to, lo persigue como un destino; menos destino trágico que "collar" al· plantea las exigencias morales más altas" y, de esta manera, evita "el
que está atado, de manera tan absurda como arbitraria: "Se lo renunciamiento" y sus inconvenientes. Criminal y pecador forman un
prejuzgó ... " ser de dos caras, y Freud sugiere que este ser provoca un hermoso
Fue "pre-juzgado" (juzgado antes de haber nacido, de algún modo) juego cuando, habiendo cometido lo peor, se flagela ruidosamente y
y en el horizonte de eso "prejuzgable" encara su propia identidad (en se insulta ante sí mismo y ante los otros como "un pobre y abominable
un punto en el que lo real y la fantasía parecen ser inseparables). pecador". Aquí interviene la lectura histórica en el plano colectivo:
Comprendemos la importancia de la sugerencia freudiana de un: "Recuerda las invasiones de los bárbaros, que asesinaban y pagaban
sentimiento de culpabilidad preexistente en todo acto que intente, a una multa, con lo que la multa (die Bube) se vuelve inmediatamen-
partir de ese momento, volver a encontrarlo y verificarlo. Juzgado por te una técnica para hacer posible el asesinato. Iván el Terrible se
contumacia, el sujeto quizás corra durante toda su vida detrás de la comportaba así: ese compromiso con la moralidad es un rasgo ruso
causa de este perjuicio y detrás de las consideraciones de ese juicio. Este característico". 12
clima kafkiano --en el sentido más literal- nos da el clima genérico de la Si observamos esto de cerca, el mecanismo produce un cortocircui-
neurosis, en la medida en que es definible como "neurosis traumática to en la lógica del intercambio y del renunciamiento que constituye
elemental" y, más específicamente, de esa subjetividad que se organiza · una conexión del sujeto en lo universal: Freud habla aquí de los
selectivamente alrededor de la convicción de un trauma real, que se "intereses prácticos de la humanidad" que realiza la Sittlichkeit. La
vuelve postura subjetiva y verdadero hábito, manera de vivir en el lógica rusa -la de Iván el Terrible, de la que da cuenta Dostoievsky a
mundo y de considerarse a uno mismo -en su relación con el mundo través de su gusto por la autocracia zarista- es un "acomodamiento",
y con el otro-. En ese mundo, los "limoneros" pueden florecer o _
marchitarse; pero el sujeto lo percibe y lo habita desde un fuera-del -. 11
Dostoievsky et le parricide, G.W., XIV, p. 399.
12
mundo -precintado en un pasado inmemorial-. !bid., p. 400.

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un arreglo respecto de las "reivindicaciones pulsionales" que, en el .
fondo, tolera la satisfacción y paga los gastos del arrepentimiento. terreno de un Hermann Keyserling, ese autor que sin descanso
El fondo masoquista dostoievskiano implicaría, por lo tanto, una encuentra caracteres nacionales y al que el creador del psicoanálisis
idealización del sufrimiento pero, simultáneamente, de la pulsión: el desprecia claramente? Es un camino estrecho, pero que nos capacita
superyó que tortura enseguida se encargaría de mantener una para juzgar el aporte psicoanalítico a esta cuestión delicada, ya que
es fronteriza.
relación mórbida con la culpa. Pero, para el autor de Crimen y castigo,
hacerle mal al otro sería una manera de indemnizarse secretamente
de un perjuicio originario, que legitimaría la. violencia. De hecho, lo
que encontramos en el origen de su historia es al padre que maltrata Los paradigmas colectivos de la defensa
-que no deja de evocar la "bestia" paterna de la "horda primitiva"
freudiana: las crisis de epilepsia, de naturaleza histérica según ¿N o nos estamos acercando a darle crédito a la idea de una psiquis
Freud, serían la puesta en acto, al mismo tiempo, de la culpabilidad colectiva, atribuyéndole a las "naciones", incluso a las "razas", consi-
ante el deseo de asesinar y el goce del "mal"-. La experiencia del derando esta historia traumática, una especie de habitus propio?
presidio sancionaría esta culpabilidad e instituiría el perjuicio: pero Hay un camino, sin duda estrecho pero riguroso, que está indicado
el escritor Dostoievsky sólo pone por escrito el cuestionamiento del para considerar esta configuración colectiva del síntoma y hacer la
crimen y, al final de cuentas, presenta un Jano con dos cabezas, sano economía de una hipótesis de este tipo.
y criminal, ilustrado por Raskolnikov y por El idiota. Nos encontra- Como siempre en este campo, hay que conformarse con una
mos aquí con una pista criminológica: en tal criminal, el sentimiento. sugerencia en el texto freudiano, pero que interviene con toda su
de excepción puede dar lugar a un "egoísmo sin límites" y a una fuerza. Cuando reflexiona sobre el "fin del análisis", sobre la "modi-
"pulsión de destrucción": las dos características del criminal. ficación del yo", fenómeno fuertemente "individual" -como factor de
Pero, más allá, se desprende la posición de un pueblo criminal resistencia bajo el efecto de los mecanismos de defensa- Freud
-imagen difícil de evocar, pues acompaña movimientos destructivos subraya la predeterminación de las estrategias defensivas. Esto
que conocemos muy bien-. Al menos comprenderíamos cómo los significa en primer término que el "yo" -individual, asumamos el
verdugos, en lo peor del acto, evocan de manera inexplicablemente pleonasmo en este caso- no utiliza todo su abanico o la panoplia de
cínica los perjuicios que sus víctimas les habrían infligido. mecanismos de defensa, sino que tiene mecanismos favoritos, selec-
Estamos tocando el tema de la economía del sadomasoquismo: no cionados para este fin: en este sentido, habría "diversidades de yo" de
nos asombremos de encontrar en la escritura dedicada a este alguna manera "originarios", incluso "innatos". Aquí, Freud vuelve
una alusión a los "tipos de caracteres rusos": "el masoquismo crea la a encontrarse con la idea de "herencia arcaica" -expresión que no usa
15
tentación de la acción 'pecadora' (sundhaften Tun) que, por lo tanto, mucho--. Sólo adquiere sentido en esta coyuntura: el inconsciente
hay que castigar (gesühnt) a través de los reproches de la conciencia. personal no está tallado sobre algo arcaico colectivo. Solamente que
sádica (como en tantos tipos de caracteres rusos) o a través del castigo " la adopción del sujeto -el "neurótico individual"- de una estrategia
del gran poder paterno del destino". 13 El "masoquismo moral" que defensiva no parte de cero: se encuentra aguijoneada, de algún modo,
revela el superyó feroz encuentra su problema "nacional" en el "tipo por "direcciones evolutivas", "tendencias" y "reacciones". Ahora bien:
ruso" y en ese "nacionalismo mezquino" que se encuentra como una "Las particularidades psicológicas de las familias, de las razas y de las
mancha en el genio dostoievskiano. 14 naciones no encuentran otra explicación en su comportamiento
¿Freud nos está llevando a la creencia en entidades de carácter respecto del análisis" .16 En este caso, Freud usa el término, tanto más
nacional, aunque sea de un modo refinado y con toda la agudeza de la cargado de sentido como raro, de "simbólico", al referirse a algunas in-
clínica? Por una ironía de la historia, ¿no se estaría acercando vestigaciones de psicología de los pueblos "que presuponen que la
humanidad vuelve a caer en la herencia arcaica".
1'J Le probleme économique du masochisme, G. W., XIII, p. 382.
15
14 Dostoievsk)' et le parricide, G. W., XIV, p. 400. Véase L'entendement freudien, op. cit., pp. 137 y ss.
16
Analyse finie et analyse infinie, sección VI, G. W., XVI, p. 86.
158
159
r Por consiguiente, el inconsciente ignora la diferencia nacional que,
Establezcamos bien el lugar de esta realidad colectiva: se ::;J~lUlllA! además, no es operante. Se la evoca, más bien, como defensa contra
a través de un cierto antecedente con una estrategia el inconsciente: de esta manera, la señora norteamericana convierte
individual: "Incluso antes de que exista el yo, se toma una en un síntoma una característica nacional (austríaca). Conocemos la
Nos tienta llamarlo el "ello colectivo"; digamos, con mayor justi animosidad de Freud por Pi erre J anet, que se atrevió a establecer una
que hay homología entre el antecedente de lo colectivo con correlación entre la teoría psicoanalítica de la etiología sexual con el
individual" y entre el ello y el yo -por filtrado superyoico-. La clima vienés de libertad sexual.
imagen es la de "dirección": la elección defensiva es "tendenciosa", · El psicoanálisis no sólo evita esta cuestión de lo universal y de lo
sea, predeterminada por cierto código cultural. ¿Hay que concluir "nacional", sino que la convierte en un síntoma. Freud recuerda con
es posible otorgarle a cada cultura mecanismos o modos de defem><! ironía que el psicoanálisis pasó por ser reacio al "genio latino" -lo que
propios o "típicos"? En realidad, todo sucede como si un sujeto explica las dificultades que tuvo originariamente en Francia- en
hiciera "soplar" (en el sentido teatral) un cierto estilo de defensa tanto que lo menos que podemos decir es que el "genio teutón" no lo
es propio de su grupo. Decir, por ejemplo, que Dostoievsky actúa acogió como hijo querido y preferido. 18 Quizás en ese momento se
manera "típicamente rusa" no es subsumir al sujeto Dostoievsky acordara de la reacción de Charcot frente a la queja de que "los
un tipo étnico o sociológico: es preguntar por el lazo entre este franceses eran un país mucho más nervioso que los otros, que la
colectivo y la respuesta única que el nombrado Dostoievsky aporta histeria era un defecto ( Unart) nacional" y su alegría al encontrar los
su conflicto existencial y descante -que abreva en el "estilo" que efectos en un "granadero prusiano". Que la histeria se encuentre en
forjó durante una historia colectiva. Como si se hubiese forjado una mujer francesa y en un militar prusiano simboliza la recusación,
cierto saber-hacer en la pulsión y la prohibición de un estilo a través de lo universal sintomático, del prejuicio sexual y del
lectivo- de superyó. prejuicio nacional (hay algo femenino en el granadero prusiano y algo
Más allá de la prometedora pista que se nos ofrece, tenemos del granadero en la grácil histérica parisina).
preguntarnos por el alcance de esta consideración de la pertenenci~ Además, el psicoanálisis encuentra la cuestión de la "nación" en el
colectiva en el trabajo inconsciente. Para formular el problema plano colectivo: por una parte en el plano del "goce de grupo", por otra
manera definitiva: ¿cómo es posible que concuerde el principio del parte, en el plano del malestar de laKultur.
-en su universalidad (singular}- con la postulación de estas espec1es
"cuerpos intermedios" que son las entidades psíquicas colectivas?
es el centro de la contradicción del inconsciente y de lo colectivo. El "narcisismo de las pequeñas diferencias"
o el goce de las naciones
Lo "universal" inconsciente y la ilusión nacional Al evocar, algunos años más tarde, la idea de que "son precisamente
las comunidades vecinas y más cercanas entre sí las que se pelean y
Debemos recordar que la formación inconsciente es un crisol se denigran recíprocamente, como los españoles y los portugueses, los
sal" en el que se disuelve la diferencia étnica: lo que Freud ilu alemanes del norte y del sur, los ingleses y los escoceses, etc.", Freud
encantadoramente en su escrito sobre las desilusiones de la dice: "A este fenómeno le di el nombre de 'narcisismo de las pequeñas
de 1915, al refutar la protestadeciertadamanorteamericana acerca diferencias', que no ayuda mucho a su explicación". Manera de decir
que nuestros sueños no están dominados por "sentimientos que se trata de una denominación fenoménica de alcance explicativo
y que, en todo caso, eso podía ser cierto para Austria, pues ella "medio"; el "narcisismo de las pequeñas diferencias" no está destinado
capaz de afirmar que tanto ella como sus amigos, hasta en s a "explicar sino a mostrar estas manifestaciones" de la satisfacción
tenían sentimientos altruístas. En este caso, Freud es formal: "En cómoda y relativamente inocente de una inclinación a la agresión,
sueño, la noble norteamericana era tan egoísta como el austríaco"
17 Considérations actuelles sur la guerre et la mort, G. W., X., p. 338. 18 Autoprésentation, sección VI, G. W., XIV, p. 88.

161
160
""" gracias a la cual los miembros de una comunidad se mantienenjuntos
con mayor facilidad. etapa precoz- no puede ser "dueño" y se "altera" en esta prueba, on
N os encontramos en el registro del desencadenamiento mortífero, en una verdadera "adaptación" a sus mecanismos de defensa que trans-
la desligazón extrema, pero en la producción de una economía narcisista forman la prueba en habitus -de ahí nace el "carácter"-. La sedimen-
dentro de las comunidades. El desarrollo puramente mortífero de odio tación traumática, que constituye la historia de un grupo, ¿no tendrá
tiene como objeto de destrucción al Otro. Lo que se juega, desde la un efecto homólogo? Esta hiperadaptación a las defensas supone
vanidad pueblerina hasta el nacionalismo, muestra una relación com- reubicarse en situaciones en las que la estrategia defensiva favorita
pleja entre regulación -colectiva- del narcisismo y "odio celoso". puede reiterarse.
Para Freud, la "nación" es el efecto de la escisión, como consecuen- Pero si los mitos son las "fantasías seculares de la joven humani-
cia de la reivindicación narcisista, del ideal de la Kulturpor completo. dad" y las "supervivencias deformadas de fantasías de deseos de
Si bien es verdad que "la satisfacción que ofrece el ideal a los naciones enteras", 21 hay que suponer que la ilusión proviene de ese
participantes en la civilización tiene naturaleza narcisista", que se "olvido" del Asesinato en común del Padre, forma narcisista y destruc-
basa en el "orgullo" de la prestación eminente, enseguida aparece la tiva -según la lógica de la "voluntad de poder"- del heroísmo. Especie
comparación con otras "civilizaciones" o "culturas": "En base estas de "confiscación" del acto en provecho de un grupo heroico (lo que
diferencias, cada cultura se atribuye el derecho a despreciar las otras. nutre la vena de la saga nacionalista).
De esta manera, los ideales de civilización se vuelven la ocasión para La garantía del inconsciente universal colectivo es el Acto origina-
una escisión y para la hostilidad entre los diferentes círculos de rio: que todos los hombres hayan matado al Padre crea ligazones (de
civilización, como a parece con mayor claridad entre las naciones". 19 acuerdo con el mito científico freudiano en su alcance estructural). La
Por lo tanto, el ideal nacional es el producto de esta Entzweiung, de "nación" es escisión en relación con este universal-al reactivar la se-
este desdoblamiento del ideal de cultura ("universal"), que abre el cesión a través del narcisismo y del heroísmo mítico-. Al respecto,
círculo de la hostilidad y del narcisismo. Freud trae a colación el papel del judaísmo que por recordarle a las
Por consiguiente, el psicoanálisis está articulado con este diagnós- naciones su culpa común, pagó un algo costo en términos de resenti-
tico sobre el nacionalismo que, de alguna manera, se critica intrínse- miento. Ahora bien, en el ideal se repara la negación del Asesinato,
camente. No se trata de deplorar la deriva nacionalista de un "multitud por multitud" -"artificial": recrear un objeto que funda-
universal abstracto, sino de comprender -meta psicológicamente, de mente la identificación-. 22 En el trabajo del superyó y en su correla-
algún modo- este proceso de "desdoblamiento y de devenir-hostil" tivo superyoico se vuelve perenne "la angustia social", "angustia ante
(Entzweiung und Verfeindung) que es el destino colectivo del narci- el superyó". Pero esto alimenta la base del malestar en la civilización.
sismo. Aquí hay, de alguna manera, un desarrollo "mórbido" del ideal. El análisis sería esa exploración de los perjuicios de la Cultura a
Ahora comprendemos en qué sentido el psicoanálisis, más allá de partir de los cuales el sujeto se encuentra resituado. Aquí se confir-
cualquier tentación "psicohistórica", que no puede ser otra cosa que maría que la referencia del deseo respecto de la ley toma el goce a
un callejón sin salida desde una perspectiva freudiana, puede permi- contra corriente. Comprendemos que la noción de "Inconsciente
tir comprender este trabajo de historización de un trauma que le da colectivo" es homóloga al goce colectivo, en tanto que el psicoanálisis
a lo colectivo su dimensión caracterológica inconsciente (en el sentido interpone la referencia al sujeto, que lleva a repensar la Ilusión
estipulado más arriba). Aquí tendríamos que atrevernos a trabajar la constitutiva de las "multitudes artificiales" y la de un "objeto" que
meta psicología para aclarar el mecanismo de esta constitución de un sostiene al grupo-lo que une idealización y desunión mortífera-. Éste
"estilo". En el plano individual, Freud señala que el yo puede defor- es el gesto freudiano decisivo en este tema: designar el reverso de
marse bajo el efecto (Wirkung) de "traumas precoces", es decir, verdad inconsciente de la ilusión colectiva.
"prehistóricos". 20 Hay que suponer que el "yo inmaduro" -en esta Ahora tenemos que comprender cómo se opera el paso, en lo
21 L'écrivainet le fantasmer, G. W., VII, p. 222. Para el desarrollo de este punto,
19
L'avenir d'une illusion, sección II, G. W., XIV, p. 334. véase nuestra Littérature et psychanalyse.
20
Analyse finie et inf!nie, G. W., XVI. 22 Véase Psychanalyse collective et analyse du moi y nuestro comentario en

Freud et les sciences sociales.


162
163
r colectivo, de la cristalización imaginaria del perjuicio con esa ligazón El teatro fraternal: el nudo de lo social
celosa que da su forma más virulenta -a veces mortífera- al ideal
colectivo (como se da en el caso de los nacionalismos). Aquí es preciso Encontramos al menos tres figuras que organizan esta escenografía,
pasar por la relación fraterna. verdadero teatro, en tres "cuadros" que se observan regularmente en
los dormitorios en donde nacieron, como eco de los lugares en los que
se presentan espectáculos infantiles :
Las paradojas de la fraternidad
• la parada, en donde se hace un espectáculo para el otro;
Se trata de una doble evidencia que puede parecer un lugar común: • la seducción, que hace que uno busque captar al otro y que
por una parte, lo fraterno se evoca en el modo -sublimado- de la intente atraerlo a su camino (de acuerdo con la etimología);
concordia ("filadélfica"); por otra parte, se lo sitúa en el lado de los • el despotismo, que instaura una relación de dominación.
"hermanos enemigos", bajo el signo de la discordia y de la rivalidad.
¿A qué ideal pueden sacrificarse los hermanos el día del 'juramento ¿Qué tenemos para decir de esto? Lo que sucede es que, paradóji-
de unión perenne" 23 cuando caen todas las barreras de los "privile- camente, la pareja rival oculta la pareja imaginaria -como el árbol
gios"? ¡De qué crueldades no son capaces los hermanos enemigos, oculta el bosque-: "Aunque allí haya dos participantes, la observación
cuando desanudan brutalmente esa ligazón y, al romper los tratados de la relación (que caracteriza a cada una de las reacciones entre los
de paz, se sacan las máscaras! Ésta es la paradoja que le da interés al niños enfrentados) no muestra un conflicto entre dos individuos, sino,
problema: ¿cómo se encuentran unidos, durante toda la vida, esos dos en cada sujeto, un conflicto entre dos actitudes opuestas y comple-
compañeros de ruta que se enfrentaron sin piedad en su primera mentarias".
infancia? (Aunque ellos lo hayan olvidado, los testigos al menos se Dicho de otro modo: en apariencia hay uno que se exhibe y otro que
acuerdan y los sueños dan cuenta de esto.) Este punto de la "transfor- mira; uno que seduce y otro que es seducido; uno que domina y otro
mación de afecto" es para nosotros el punto de partida de nuestra que obedece. De hecho, parece que en esta situación imaginaria, de
investigación sobre esta ligazón inconsciente. 24 ¿Cómo los hermanos manera ejemplar, están dentro del mismo círculo, análogo al del
pueden ser capaces, enfrentados entre sí, de lo peor y de lo mejor, no "regador regado" (que inaugura lo especular cinematográfico): obser-
sólo de uno y del otro, sino de uno por el otro? vador/observado; seductor/seducido; dominador/dominado, la fratria
Cuando los hermanos no son unidos rivalizan ... por celos; pero parece imaginaria permite que cada uno de los participantes de este dúo
que haber pasado por las angustias de los celos permite que recreen una ponga en acto su especularidad. Captura en el mismo espejo de dos
unión tan poderosa como original. Rivalidad o unión, eso parece incom- caras -en sus funciones de exhibición, de seducción y de dominación-.
patible, ya que la competencia separa lo que la unión junta; pero quizás Sólo se desafían para asumir mejor la propia imagen, en una división
sea aquí donde adquiere forma esta relación tan intensa como paradó- de roles que contribuye a la constitución de la sede imaginaria de uno
jica -a la que bautizamos como "unión celosa"-. Es el momento en el que y del otro, de uno por el otro.
el "complejo de intrusión" -"experiencia que realiza el sujeto primitivo,
en general cuando ve que uno o varios de sus semejantes participan con
él de la relación doméstica, es decir, cuando tiene hermanos"-2'; se Fratria y "patria imaginaria"
vuelve catalizador del "sentimiento social".
Según una hermosa expresión de Lacan, "cada participante confunde
23
' En francés:juramento del ''jeu de paume" ,juramento que, en las vísperas de la patria del otro con la suya y se identifica con él". Una fratria se
la Revolución Francesa, realizaron los diputados del pueblo de "no separarse"
hasta que se decidiera algo sobre sus reivindicaciones. [N. de la T.]
define, en su real inconsciente, por compartir la misma patria
24
Le¡;ons psychanalytiques sur Freres et soeurs, Anthropos/Economica, imaginaria. Dicho de otro modo, el alter ego proporciona la oportuni-
1998, p. 8. dad para poner en escena -y en acto- el desdoblamiento especular del
25
Les complexes familiaux, 1938, Navarrin ed., 1984. sujeto. El hermano muestra que el ego es alter, distinto de uno mismo.

164 165
l•:llwrmuno, por lo tanto, no es solamente un rival: es un "doble" que, se reconocen, antes de cualquier acto de hostilidad, por esa postura de
pul'll d "original", encarna su propia duplicidad en el afuera. Por eso uno que calla y, como lo dice tan elocuentemente el lenguaje popular,
va a ser amado y odiado, testigo y espejo. También sabemos a qué lleva "muestra una cara imposible". Lo que Lacan describe con términos
el odio étnico de los hermanos enemigos que, al confundir su "patria más elegidos como una verdadera "autodestrucción pasional". Todo
imaginaria" sólo conciben que si uno vive en ella, el otro debe ser un se recapitula en esa "mirada amarga" (amare aspectu). Ama rus es no
expatriado. Versión mórbida de ese "com patriotismo" imaginario que sólo lo amargo-y hay un efecto de la amargura en esa mirada-, sino lo
muestra los efectos desastrosos del odio, esa pasión oscura. "agrio" y lo "difícil", lo "moroso" y lo "ácido", el gusto del veneno.
El hermano de leche es captado visiblemente en un espectáculo
que, al mismo tiempo, lo concierne íntimamente y lo aliena dolorosa-
El perjuicio fraterno y su "escena originaria" mente. "Entiende su dolor" en el momento preciso en el que "se
reconoce" -de visu- como "un hermano" cuyo goce, aquí y ahora,
Lo más evidente de los celos no reside en la competencia vital, no produce un cortocircuito y arruina el propio. Lo que cela en el
pertenece simplemente al orden de la necesidad y de la auto-conser- hermano, lo que "hace sombra", es el objeto faltante que el hermano,
vación, es decir, de la "legítima defensa". Por el contrario, cuando la al que considero gratificado, me revela. Lo que él "tiene" es eso,
necesidad está saciada, se plantea la cuestión de lo que el otro toma mostrable como "objeto", objeto del deseo, que ve designado como mo-
de mí, de lo que me saca, me arrebata, me frustra, de eso de lo que tor de mi deseo. Aquí no hay solamente "mimetismo"; el hermano es
ahora ya estoy destetado y, por lo tanto, estrictamente, no necesito más bien ese "semejante" que es un espejo o un "reflector" de ese
más. Como el sujeto está saciado, "muere de celos" y comprende el objeto que me polariza.
dolor que siente por no ser, no ser más, el único gratificado por el El intruso fraterno envenena, al mismo tiempo que la existencia,
maná materno. la "leche" nutricia-es la experiencia de las nodrizas de que habla San
Existe un desasosiego en el encuentro del doble fraternal: "Sor- Agustín, y también de los hermanos "de leche" y no "de sangre"-.
prendido por el intruso en el desasosiego del destete, reacciona sin Prueba de que lo que constituye una unión es menos la sangre de la
cesar ante este espectáculo". N atemos el choque del primer encuentro filiación biológica que un cierto "objeto" que hay que compartir. Pero,
-en el que se cristaliza el perjuicio afectivo- y su reactivación justamente, lo que el hermano -de leche- mayor no puede "tragar" es
recurrente y punzante, cada vez que el rival imaginario "aparece" de ver a su doble gratificado con lo mismo que a él le falta, no porque se
nuevo y los celos se reactivan, siempre nuevos. lo nieguen, sino porque nadie piensa que todavía lo necesite. Ahora
San Agustín, Padre de la Iglesia, proporcionó un cuadro inolvida- bien, todavía -y más que nunca- tiene ganas o, mejor dicho, desea esa
ble de este espectáculo que, por su concisión, vale su peso de verdad completud que le da el espectáculo del otro parvulus, del chiquito
clínica. "Vi y conocí a un niño celoso: todavía no hablaba y, pálido, colgado del pecho materno. Es el "último pequeño" el que se convierte
miraba fijamente con amargura (amaro aspectu) a su hermano de en el "que tiene todo". Aquí se ve cristalizado elperjuicio originario, en
leche." 26 su crisol imaginario.
El espectáculo del goce del hermano (no destetado) despierta en el
hermano (destetado hace poco) la nostalgia de su propio objeto y
muestra, al mismo tiempo, que éste está separado de él y que ese Del "vínculo celoso" al ideal colectivo
objeto precioso está en posesión de otro. Todo está en un lugar en estas
dos frases, del drama a los celos. Todavía no hay sujeto hablante, o a Llegamos a la paradoja fecunda que lleva a la expresión de la dualidad
penas; el infans está ahí, de alguna manera, toda mirada. Su palidez de lo fraternal: los celos -en su dimensión estructural, tal como la
mortal es la inscripción en el cuerpo, en una cara descompuesta por restituimos- son los que constituyen vínculo. Esto es lo que basa la
el dolor moral, de un espectáculo que lo hace estar "de duelo". Los celos "re-conciliación" que hay que entender más que como un milagro de
la "fraternidad", como la solidaridad forjada por el tiempo alrededor
26
Confesiones, libro 1, cap. IV. de un objeto cuya codicia se compartió. Por haberse mostrado juntos;

166 167
por haberse seducido recíprocamente, por haberse enfrentado en un VIII
duelo, los antiguos "rivales" se vuelven inseparables, conciudadanos PERJUICIO Y DISCURSO SOCIAL:
de una misma patria imaginaria configurada en su infancia común. EL IDEAL DE REHABILITACIÓN
Éste es un "vínculo celoso", creado a pesar y por los celos, en una
especie de connivencia que simboliza, en el "mito científico" freudia-
no, el asesinato conjunto del padre, fundamento de la complicidad
fraterna. Por lo tanto, se muestran de común acuerdo, generan la
seducción, se vuelven "hermanos en las armas" y en el "ideal".
De esta manera, entendemos el resorte mórbido de todo irredentis-
mo, el hecho de argüir un perjuicio "histórico" para anudar un goce
fraterno, exterminador, que empuja a los grupos de hermanos unos
contra otros, alrededor de un territorio en el que se perfila la sombra
de la "patria imaginaria". De esta manera, la mortificación primitiva·
funda la convicción de legitimidad de la destrucción, en una desastro-
sa espiral imaginaria. Llegó el momento de determinar lo que el psicoanálisis tiene para
El "vínculo celoso" es el principio del "sentimiento social". "Los aportarle a la problemática de la rehabilitación social, a partir de su
sentimientos sociales nacen ... en el individuo como superestructura propia experiencia y de su teoría del inconsciente -descifrada por la
(Uberbau) sobre las mociones de rivalidad celosa por hermanos y dialéctica del perjuicio y del ideal-.
hermanas." 27 Estas palabras de Freud presentan la dimensión social ¿Se trata de agregar la dimensión inconsciente a un problema
como "construida sobre" estos movimientos primitivos de celos entre social, salvo que lo "psicologicemos"? En realidad, se trata de enten-
hermanos y hermanas. Vemos que los celos primitivos son el fermento der lo que está significado aquí. El psicoanálisis se distingue por hacer
de este vínculo social-y que pueden reactivarse, como una "brasa", resonar lo que se die~, hasta ese punto en el que, ineludiblemente, se
cuando se desgarran, prueba de que el vínculo social se adosa a la encuentra lo real. Esto no se relaciona con lo que se denomina -de
realidad-. Nudo del síntoma colectivo. manera tan equívoca- "el individuo", sino el sujeto de lo colectivo y los
discursos y prácticas que tratan sobre él.
En efecto, en primer término, tenemos esta palabra: "rehabilita-
ción". Acto de rehabilitar, es decir, de devolverle sus prerrogativas a
un sujeto destituido de sus derechos -condenado, de alguna manera-,
de permitirle que vuelva a tomar posesión de los derechos que se le
quitaron como consecuencia de una condena. Literalmente, quiere
decir que vuelva a ser hábil, es decir apto, ¿pero para qué, esencial-
mente, si no es para ejercer sus derechos más imprescriptibles? Nos
encontramos en el registro ético-jurídico y la metáfora se impone
aquí en su materialidad.
Esto supone tres elementos: un sujeto, un objeto (y su goce, en el
sentido jurídico) y otro. Al perder sus derechos, el sujeto vacila en su
propia existencia de sujeto: rehabilitado radicalmente es devolverle
su estatus de sujeto. Es poner fin a alguna expropiación: pero esta
"reapropiación" sólo puede hacerse en nombre, y por la acción, de otro
que vuelve sobre su decisión de condena. (Conocemos la dramaturgia
27 Le moi et le ra, G. W., XIII, p. 265. simbólica de las rehabilitaciones políticas.)

168 169
,..

De la in-habilitación a la "rehabilitación" mínimo de goce social garantizado. Sin embargo, si la exclusión fuese
exitosa, no tendría que verse: pero no deja de volver todo el tiempo.
¿Qué quiere decir rehabilitación social? Devolverle a un sujeto en Nuestra idea es que el excluido, lejos de salir del sistema, vuelve
estado de precariedad algo así como su "dignidad". En Freud hay una ineludiblemente a su interior: y la descripción de la marginalidad
palabra interesante: Lebenstüchtigkeit, la aptitud de los sujetos para sugiere, además de la idea de las "galeras", caminos sin fin, la de las
vivir decentemente, 1 es decir, teniendo en cuenta su satisfacción, moscas dentro de un tarro, es decir, el colmo de la "inclusión".
dada su condición cultural. El que no tiene que ser rehabilitado sería, El discurso de la rehabilitación social es un discurso de la exclusión
entonces, el "hábil" en el sentido social, el que "puede", el que está y de la reinclusión, pero remite a una realidad de la sobreinclusión
habilitado en la vida social. No solamente el que "sabe arreglárselas" que, para los desfavorecidos, se combina con una dificultad de "circu-
-sabemos que Pascal llamaba "hábiles" a los que sabían acomodarse lación".
a las injusticias- sino el que puede, el que está habilitado para la vida. Antes de organizar un discurso, veamos cómo se presenta ese
¿Rehabilitar a los "inhábiles" sería, por lo tanto, hacer que los sentimiento de "in-habilitación", a causa del aumento de la miseria
desfavorecidos sean más hábiles? ¿Integrar a los excluidos para que social y de las patologías en su dimensión social.
puedan "tener su parte de la torta", para que se instalen en la mesa El psicoanálisis puede decir algo muy preciso de esto, más allá de
de juego, con algunos triunfos en la mano? O bien, más radicalmente, su propia experiencia, la de las "neurosis" y de los callejones sin salida
¿restituirles su potencialidad propia, más allá de la "discapacidad simbólicos que éstas presentan, pero también gracias a ella. En
social"? efecto, este malestar social parece ir más allá de los dramas signifi-
El psicoanálisis puede ayudar a identificar esta problemática un cantes que el decorado analítico hace aparecer como la "pasión
poco más de cerca: ¿qué le falta al que tiene que ser rehabilitado? ¿De neurótica". Estos sujetos desheredados se quejan ostensiblemente de
qué fue "desvestido"? Y, pregunta correlativa: ¿qué instancia del Otro la realidad que los empequeñece y los daña, al inscribirlos en una "a-
se requiere aquí para pronunciar su procedimiento de rehabilitación? nomia" que ellos encarnan.
¿Ante qué instancia el sujeto puede interceder una demanda de esta El analista no precisa una tortícolis para discernir lo que pasa más
"expoliación", al mismo tiempo evidente y difusa? allá de su consultorio. El "malestar en la civilización" no sólo llega al
Más aun: ¿de qué naturaleza es todo este "proceso" -en el sentido umbral del espacio analítico, sino que configura la escucha del
de proceso y procedimiento- que de esta manera reorienta la relación de síntoma. Y éste es precisamente el avance del psicoanálisis sobre lo
un sujeto con el otro, a través de una nueva relación de objeto? colectivo: detrás del malestar social, hacer percibir los rumores de
En apariencia, lo que le falta son las cosas materiales: el nivel lo que Freud bautizó -verdadera categoría- "malestar" de (en) la
mínimo económico, lo que prescribe una ficha de identidad social. civilización. Este malestar social muestra, encarna -de la misma
Habría que agregarle, como la flor humanista del djscurso de la manera que puede ocultarlo- ese malestar de la estructura que le da
norma social, el derecho a la dignidad, al respeto del ser moral y su verdadero alcance.
material. Y la instancia sería esta especie de "opinión pública", de
Offentlichkheit.
Del perjuicio social al perjuicio inconsciente

La "sobreinclusión", síntoma social de la "exclusión" ¿De qué se trata? Lo que muestra la práctica clínica en lo cotidiano del
malestar es ese avance hacia la parte anterior del escenario de un
Aquí vuelve a nuestro encuentro la metáfora de la exclusión: ¿de qué cierto sentimiento de perjuicio, configurado en su materialidad so-
están excluidos los sujetos? Del sistema, pero, más radicalmente, del cial. Esta referencia a los perjuicios organiza una posición subjetiva
que podemos denominar perjudicada.
1
La "morale sexuelle civilisée" et la nevrosité moderne, 1908. Véasé nuestro
Esta posición se marca en el habla, en el acto y en el cuerpo.
Freud et les sciences sociales, op. cit., p, 44. El sujeto organiza su ser hablante -aunque sea sincopado y

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,..
as in táctico- alrededor de esta convicción, y también de una constata- más efectiva la libido con el "pedazo de realidad" que es "la comunidad
ción, de un perjuicio cuya reparación exige, de las maneras más humana". 2 Este vínculo -verdadero Eros social- es imposible a causa
discretas y más ruidosas, en el modo depresivo o en el modo querellan- de la situación de desempleo: el "accidente de la vida" "libera"
te. Dicho de otro modo, este ser en el mundo organiza un estilo de vida patologías que, sin embargo, no creó accidentalmente.
(inconsciente y social). Escuchemos entonces al sujeto que, de esta manera, manifiesta su
También el actuar está cuestionado, en sus aspectos: la desocupa- perjuicio: le da significado al daño, al "dolo", a la privación, como
ción, abierta por la situación de desempleo, que impide actuar, y las consecuencia de un "error" que se le infligió. La vida fue muy cruel con
"puestas en acto" patológicas, desde tomar tóxicos hasta el acto él, como se dice de manera tan sugerente. Algo se le negó "desde el
delictivo, pasando por el vagabundeo, que manifiestan el malestar. comienzo", maltrato originario que lo condena a la exclusión de la co-
Finalmente está el cuerpo, es decir que el malestar se encarna en la munidad simbólica. El otro le "hizo mal".
enfermedad somática, inscribe el daño social en "perjuicio corporal".
Nos enfrentamos con un sujeto que tiene de qué quejarse. Esta
queja tiene, simultáneamente, una "materia" y un objeto. Aquello La existencia perjudicada
de que se queja, en efecto, lo "tiene", lo convierte en una posesión (ya
que no puede ser propietario de otra cosa). La materia es la realidad Aquí reconocemos la figura que permite establecer la especificidad de
proporcionada por la anomia social y familiar. Pero, ¿cuál es el objeto? esta posición subjetiva. Ahora bien, sorpresa: la encontramos en la
En este punto es cuando tenemos que poner en movimiento al práctica analítica a un que nos parezca que toma más relieve (y esto es
psicoanálisis. ¿Sabe bien el sujeto cuál es el objeto de su queja? ¿Cómo lo que nos interesa) en la situación social.
se sitúa en relación con esta "falta de ser" inconsciente de la que es No temamos ser reiterativos con este corto texto,:1 en forma de
portadora su falta de ganar-y de "volver a ganar"- social? ¿Cuál es su "flash", en el que Freud encuentra una actitud particular de ciertos
"postura" respecto de lo que vive, de lo que los demás le hacen vivir? pacientes durante el proceso analítico.
Por otra parte, siente que no puede satisfacer sus necesidades: pero, Como sabemos, supone una cierta lógica de renunciamiento rela-
más allá, pide algo que no se reduce a la necesidad: obtener lo que no tivo, lo que se denomina "regla de abstinencia": en efecto, es imposible
necesita, pero sin lo cual la vida tiene poco precio: el reconocimiento de llegar a la verdad sin romper con una cierta lógica del goce, no en
su ser -lo que, si nos atrevemos a decirlo así, "no es un lujo"-. nombre de un sospechoso ideal moral cripta-puritano, sino porque,
No se trata de proporcionar un "diagnóstico" sobre el desfavoreci- justamente, el mismo síntoma se nutre de ese goce mórbido.
do, sino de plantear una pregunta genérica: ¿qué sabe de lo que le Ahora bien, revivamos el hecho: "Si les pedimos a los enfermos [en
falta? ¿De dónde viene la convicción del sistema de detentar un los que, justamente, va a tratar de encontrar esta actitud] un renun-
"saber" de este tipo? ciamiento provisorio a la satisfacción de cualquier placer, un sacri-
Por lo tanto, el hecho es indisolublemente colectivo, perjuicio ficio, una disponibilidad para hacerse cargo de un tiempo de sufri-
generalizado, y está articulado con la posición singular de los sujetos. miento con un fin mejor o, al menos, la decisión de someterse a una
Más allá de la patología de masas, hay que aprehender lo que es ese necesidad válida para todos, nos enfrentamos a ciertas personas que
sujeto que puede vivir sus perjuicios, vivirse como existencia perju- se enojan ante un pedido de este tipo con una motivación particular".
dicada. Y volvamos a escuchar su "queja": "Dicen que ya sufrieron bastante
La situación de desempleo de largo plazo puede servir para que nos y que ya se han visto suficientemente privados, que tienen derecho a
demos cuenta de la manera más tangible de ese perjuicio en la que se los dispense de nuevas exigencias y que no se someten más
realidad, algo así como un malestar que no termina. Esto no quiere 2
decir que el desempleo masivo no afecte a los sujetos "uno por uno" y Malaise dans la civilisation, véase el cap. VI. Sobre la concepción freudiana del
trabajo, véase, también, nuestra contribución "Freud, lecteur de Voltaire. Candide
ningún "retrato-robot" de un desocupado permitirá eludir esta prue- inconscient", en Voltaire, Furor, No 26, Ginebra, 1994, pp. 119-130.
ba de verdad. 3
"Les exceptions", en Quelques types de caracteres tirés du travail ancilytique,
Freud nos dice que el trabajo es lo que comúnmente une de manera 1915, en Essais de psychanalyse appliquée, Gallimard.

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a una necesidad poco amigable, pues son excepciones y quieren
seguir siéndolo". A tal punto que vuelve a la mente del interlocutor la "divisa" que
¿Por qué esta "figura" es tan elocuente para nuestros propósitos? Freud propone inscribir en el frontispicio del psicoanálisis: "Y a ti,
Porque alude, en el habla de un sujeto, a un perjuicio, dolo, daño pobre niño, ¿qué te han hecho?".
originario, si no inmemorial que, a sus ojos, legitima una posición de Lo que Freud consideraba una especie de "tipo de carácter", nos
excepción. Manera de decir: ''Ya di y de manera más que suficiente, parece portador de una verdadera clínica de lo social, lo que llama-
ya tuve más que mi dosis de dolor. Basta de seguir privándome". Éste mos "síndrome de excepcionalidad", correlativo de un complejo de
es el sujeto perjudicado, que se muestra enquistado en un trauma de perjuicio.
origen cuyos efectos persisten, en la trama de su vida. Rechazo a la ley
de la Necesidad -la que vale para todos, la Ananké-.
¿Es decir que el psicoanálisis postula que hay que arrodillarse ante Del sentimiento de perjuicio
la Necesidad e inclinarse ante la miseria, en nombre de algún tipo de a la demanda del Otro social
fatalismo mental? Para nada, se trata de la participación del sujeto en
el proceso y del hecho de que éste podría poner en juego algo de su Volvamos a la escena del encuentro entre lo social y el síntoma. En el
"libertad": el sujeto "no está bien" y, aunque sea el más marcado por "aire del tiempo" encontramos sujetos siniestrados por lo colectivo
la miseria, la reduplica con una cierta "vida de placer" inconsciente, la que, uno por uno, van por el mundo con ese estilo de vida inconscien-
del goce oscuro de su malestar. Por lo tanto, no traemos a colación te que marca su actuar y su habJtuR. Es el que perciben los trabaja-
la Ananké para incitarlo a renunciar a ella, sino para que se confronte dores sociales o el personal de ayuda en el marco institucional donde
a la realidad como ley, frente a lo real de su deseo. El psicoanálisis, en se filtran el malestar y la demanda. Esto es lo mismo que decir que
la medida en que quiere darle al sujeto una capacidad afectiva para esta gente se encuentra en una posición "parapsicoanalítica" de
actuar y para gozar, lo lleva a romper con esa vida de placer escucha del síntoma.
inconsciente que constituye el síntoma, atornillado al yo que no se Se ha instalado una "equivocación" o una injusticia (Unrecht) que
"adapta" a él demasiado bien. se fenomenaliza en formas diferentes en sí: ¿qué hay de común entre
Éste es un problema genérico del estado neurótico, siempre más o el marginal depresivo, el paciente somático crónico, el toxicómano, el
menos adosado a un perjuicio. Pero ésta es una figura singular: ciertos delincuente -cuyo emblema, para Freud, es Ricardo III de Shakes-
sujetos muestran una privación real -una desgracia familiar o una peare-? Quizás, justamente, esta lógica que va del trauma a la
enfermedad, adquirida o congénita- que les impuso un daño por el reparación, en sus formas salvajes de "reembolso". Promulgaciones
cual exigen una indemnización. Por lo tanto, se niegan a avanzar unilaterales de derecho a la indemnización por vacaciones de la ley. 4
hacia la emancipación, como si el recorrido hubiese agotado su El sujeto arguye su convicción de haber sido juzgado desde antes
capacidad de renunciamiento y exigen una indemnización, sin plazo de su nacimiento (reconocemos la etimología: prae-judicium). Juz-
suplementario. Ya "sufrieron" lo suficiente y, de golpe, piensan que no gado sin proceso, por su ascendencia y su existencia: "Mi historia
vale más la pena gastar la saliva en el espejismo de una "palabra viene de lejos". La "anamnesis" parece chocar con una amnesia que
verdadera" que nunca tendrá respuesta. Entonces, el habla se con- vuelve irrisoria la "rehistorización".
vierte en ropaje del perjuicio. Pues, paradójicamente, el perjuicio se repara, autoidealización del
Comprendamos bien esta "economía": el adelanto o el anticipo trauma, y constituye una especie de "mito personal". Puede dar lugar
sobre el daño abre un crédito simbólico para el sujeto, que desde ese a conductas por otra parte contradictorias que van de la autodestruc-
momento plantea que todos los demás son sus deudores potenciales: "El ción a los actos violentos, en la medida en que se legitiman secreta-
otro no tiene nada más que pedirme ni exigirme". Es más, el otro es un mente de esa deuda contraída por el otro injusto. Derecho de cometer
deudor: "Nunca sabrán todo lo que me hicieron". Especie de "ruptura de la injusticia, ya que la naturaleza o la sociedad cometieron una
contrato" por una cláusula de excepción, que exige que los "daños e
4
intereses" sean una verdadera "renta por invalidez" simbólica. "Les exceptions", op. cit. Véase P.-L. Assoun; Littérature et psychanalyse.
Freud et la création littéraire, Editions Ellipses!Marketing, 1995.

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175
r injusticia para con él. Los "criminales por conciencia de culpa"5 son El psicoanálisis
culpables antes del acto que, entonces, regula su superyó. a prueba de la anomia social

Volvamos, por lo tanto, a la problemática de la rehabilitación.


Perjuicios sociales y perjuicios corporales Ésta designa el punto decisivo del malestar pero reproduce, para-
dójicamente, la trampa imaginaria de su sujeto: el que pide una
Por otra parte, Freud nos dice que, por ejemplo, el largo despojo de indemnización imaginaria que reproduce e instituye su negación.
una enfermedad infantil produce, tanto en los individuos como en los Lejos de desconocer el peso de la desgracia social, el psicoanálisis
pueblos "con un pasado cargado de sufrimientos", "una deformación no deja de recordar menos radicalmente las exigencias del "orden del
del carácter" (Charakterverbildung). 6 deseo". El goce de la desgracia se agrega a la desgracia para que
Vemos cómo aquí aparece la idea de un cuerpo perjudicado que el sujeto se adapte a él; entonces hay razones para "ceder al deseo".
metaforiza el cuerpo del perjuicio. El perjuicio se convierte en "cláusula resolutoria" del "contrato
Entre las causas del duelo de uno mismo con frecuencia figura una simbólico".
enfermedad infantil contraída accidentalmente o el efecto de una en- El derecho social también da vueltas en este círculo de un sujeto
fermedad congénita (hereditaria o genética). que sostiene un perjuicio real para evitar confrontarse con el Otro
Pero, más allá de este caso específico, el cuerpo da cuenta regular- simbólico, que convierte en imaginario al Otro social.
mente de esta "tajada" en el cuerpo, perjuicio corporal, en sentido En este sentido, el perjuicio material serviría de coartada y su
literal. Basta un "problema de salud" para que el sujeto realice el mal expresión sería: "No tengo otra falta que ésta ni otro rasgo identifica-
encuentro, grano en la máquina que abre una clínica del trauma, torio que esta falta". Mecanismo de dependencia: articulación a una
social y corporal. 7 "tara" que dirige al Otro social una demanda de suplencia de lo que
Hay que señalar la posición en el tiempo del deseo y de la demanda habría debido de venir del Otro prehistórico.
que se desprende aquí: todo sucede como si el sujeto perjudicado se Si, en este sentido, hay un chantaje del perjudicado al Otro social,
basara en un déficit pasado para negarse a anticiparse, fijándose en ese Otro no cede a él más que porque sabe que existe un malestar en
el estado presente y reclamando los intereses de un préstamo forzado su fundación y "no quiere atraer la atención" sobre este aspecto
sobre su persona. vergonzoso y escabroso. 9
Un detalle permite que nos demos cuenta de esta evolución: volver Vemos qué compleja es la posición de apelación del psicoanálisis a
''jurídicos" los daños simbólicos; buscar reparación por las vías judi- los protagonistas de esta relación. Por supuesto que no se trata de
ciales de un perjuicio imaginario o imaginarizado es el recurso de sugerir que la víctima "cargue las tintas" de sus desgracias a través
alguna manera reflejo de la era del perjuicio. de un cierto tipo de complacencia exagerada que haría que la desgra-
Manera de ex-ceptuarse de la ley y de hacer reconocer, en cambio, cia social fuese más inocente. Pero conviene recordarle al sujeto los
el exilio propio. A partir del momento en que la Ley no se sostiene plazos frente al orden del deseo, que le niega el derecho a enmendarse
más, el sujeto inicia una escalada de pedidos de compensación que, a través de los beneficios secundarios del perjuicio que, al final de
por otra parte, mientras dura el procedimiento, le asegura una cuentas -y llegando al colmo- puede hacer de la miseria instituida
apariencia de relación con la ley. Modelo kafkiano de la modernidad. 8 como posición subjetiva ... confortable.
Al Otro social, el psicoanálisis tiene que recordarle con firmeza lo
5
que pertenece al orden de la "hipocresía cultural". 10
En Quelques types de caracteres ... , op. cit. El sujeto "carente de privilegios" muestra una mancha en el cuadro
6
"Les exceptions", op. cit. Véase, supra, cap. VII.
7
P.-L. Assoun, Ler;ons psychanalytiques sur Corps etsymptome, Anthropos/ social, "desluce" el conjunto, pero, al hacerlo, muestra algo que falta
Economica, 1997, 2 vol.
8
P.-L. Assoun, Le pervers et la femme, Anthropos/Economica, 1989, 2a edi- 9 Ler;ons d'introduction a lapsychanalyse, 1917, Introducción.
ción, 1995, e infra, cap. X. 10 Sobre esta noción, véase nuestro Freud et les sciences sociales, op. cit.

176 177
IX
en el Otro, en el ideal cultural. Le da cuerpo al malestar, de manera LA INSTITUCIÓN DEL PERJUICIO:
que el rol que le es impartido es, por definición, equívoco. TRANSFERENCIA E IDEAL INSTITUCIONALES
• Por lo tanto, vemos cómo se desprende el espacio fecundo -y
estrecho, es verdad- que designamos como "clínica de lo social".
Estudio de la interacción sintomática entre los "participantes" de esta
relación.
El sujeto candidato a la rehabilitación le habla -tanto al clínico
como al asistente social- de un tiempo que ellos desconocen por
completo. Vidas que dan la impresión contrastada de una contingen-
cia, que pertenecen al reino "del día de mañana", de la casualidad, de
la Tujé -juego de datos en el que sale lo peor más que lo mejor, entre
ganga y mala suerte-. Ése al que llamamos "accidentado de la vida"
vive una vida que no domina, sembrada de trampas y malos encuen-
tros. Esto le da una noción poco simbólica de la Ley. Pero,justamente,
El perjuicio social de los sujetos, uno por uno y en masa, debe ser
si se los escucha bien, estos sujetos muestran una creencia, aparen-
tratado por la norma social y administrado por el dispositivo social
temente contraria, en una especie de providencia que, más allá de la
que lo recibe.
"galera", vela por ellos. Como ese paciente del que hablaba Freud que
La institución terapéutica y la institución social se convierten en
pensaba que una "providencia particular velaba por él, que lo prote-
espejos: por una parte, en tanto la función terapéutica se configura
gería de los sacrificios dolorosos". Esta frase de Freud no envejeció:
respecto de una finalidad social; por otra, en tanto la institución social
¿por qué creció el culto de los "ángeles guardianes" como signo de esta
toma, por propia voluntad, la forma de "remedio" inspirada en la
reparación mágica? El sujeto puede hacer surf entre dos olas en
norma terapéutica: el perjuicio social llega a ser "tratado" como
cuanto se cree protegido o, mejor dicho, amado por los dioses-creencia
enfermedad, en el movimiento mismo en el que la enfermedad se ve
mágica- más allá de los golpes de suerte. Manera de encontrar un
evaluada en términos de "costo social".
lugar en el mundo, aunque sea por un tiempo, a través de este poder
¿Qué sucede, desde la perspectiva de la escena inconsciente, en
que vela por él. De este modo, el sujeto aspira a un "golpe de suer-
estos lugares y prácticas, que se consideran "nuevas" -porque es-
te" que, de una sola vez, echaría por tierra los años de galera: especie
tán configuradas respecto de la actualidad del "malestar de la
de esperanza terminal de las vidas sin metas. Con este voto, también,
civilización" y porque dan un "estilo de época"-? Más allá de la es-
pide la asistencia social, la rechaza o la desafía.
cisión de los dispositivos -"institucionales" y "analíticos"-, se
Freud dice que la cultura se basa en una economía de los perjuicios.
trata de delimitar qué forma de transferencia se instaura en la
En efecto, el sujeto "sale trasquilado" -en su economía pulsional- en
institución, para sostener la idea institucional, cuyo efecto es ins-
el "renunciamiento de cultura", especie de perjuicio originario.
tituir el perjuicio.
Rehabilitar sigue siendo una palabra fuerte y significante, si se la
limpia de su connotación imaginaria. Entonces, lo que se desprende
es un espacio posible de renegociación del sujeto con el Otro simbólico.
¿Algo "nuevo" en el malestar?
De este modo, allí donde estaba el perjuicio podría surgir un sujeto.
¿Qué hay de nuevo en las prácticas socio-institucionales sobre el
"síntoma"? La simple formulación de esta pregunta evoca el estatus
de acontecimiento en el devenir cultural: desde el punto de vista del
psicoanálisis revela un hecho estructural mayor, que se designa como

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"Malestar en la civilización" .1 La referencia al presente -aun cuando Esta pregunta nos enfrenta con un problema relacionado, tanto
sólo sea a la modernidad, o a la posmodernidad- se destaca sobre este con su objeto cuanto con su "metodología": ¿cómo comprender ese
fondo de "rumor". Sobre el "ruido de fondo" del malestar, indisociable- "lugar" en el que se "practica" el síntoma, como lugar en el que se
mente "adentro" y "afuera", puede evaluarse lo "nuevo". No porque fabrica, también, el síntoma? Por una parte, porque la institución
estemos condenados a una lógica del "eterno retorno" en esta materia, socializa el síntoma, al dotarlo de dispositivos (codificación institucio-
como tampoco en otras: existe historia en lo social-y la institución es, nal) pero, por otra, y más aun, porque la propia institución como
en primer término, realidad socio-histórica-, pero ésta no parece función instituyente revela el "síntoma social". Doble puesta en
evaluable si no se la separa del fondo del malestar, como surge de un escena solidaria.
diagnóstico socio-clínico a largo plazo -y todavía es decir poco: sería De manera que de nada sirve "psicologizar" de entrada los proble-
posible remontarse a este origen del vínculo social que Freud enuncia mas de la institución; hay que partir del hecho de que la institución
a partir de su mito fundador-. Entonces, si tomamos en cuenta este ya está ahí, requerida e instituida por su función social-en este caso:
origen, ¿qué hay de "nuevo bajo el sol"? "hacerse cargo" de lo terapéutico-. Pero esto no quita el derecho a
La "institución" -terapéutica, la que nos interesa aquí en especial- problematizar el síntoma institucional, es más, nos obliga a hacerlo,
parece ubicada, como todo "hecho" sociocultural, en los confines de un desde el momento en que lo enfocamos en el contexto, en el sentido
pasado inmemorial-que se relaciona con el origen de la Kultur- y de más fuerte, del "Malestar de la Civilización", en su cortejo de síntomas
un presente que no podría ser más real e insistente, en el que se opera sociales. En resumen, se trata de la condición moderna de lo social
la reproducción del "síntoma en lo cotidiano". Por lo tanto, no podría- que exhibe la institución.
mos hablar intemporalmente de ella, salvo que neguemos lo que se En sus usos corrientes, la institución designa tanto una organiza-
juega en su actualidad; pero tampoco conviene caer en la trampa de ción como su estructura, la "acción de instituir algo" y la "norma o
la captación imaginaria que implica esta referencia al presente: la práctica, socialmente sancionada" que, a la larga, crea un "hábito"
institución forma parte de tal modo de lo social que acredita, o mejor o una "costumbre". 2 Por lo tanto, la institución es una "forma" dotada
digamos que instituye, una cierta "creencia" relacionada con la de una cierta materialidad (social y jurídica) definida por finalidades
ideología -concepto que, para "datar" algunos de sus usos, no deja de u "objetivos". Toda institución es instituida (por la sociedad) e insti-
estar en el horizonte de nuestro problema-. tuye dispositivos y efectos, es decir "prácticas" interiorizadas y repro-
ducidas por "agentes" o "actores".

La puesta en escena institucional


El lugar oscuro de la institución
En efecto, es claro que una cierta creencia estructura la institución y
que ésta toma al "individuo" en cuanto entra en la institución y, como ¿El psicoanálisis va a servirnos para producir una psicosociología de
se dice de manera un poco cínica pero realista: ahí, él "funciona" los "roles" y "estatus" institucionales? ¿Va a servir para ampliar y
("bien" o "mal"). especificar el análisis de la psiquis de (en) la institución con referencia
Nuestro propósito consiste en volver a plantear, como "desde el a los "procesos inconscientes"? En realidad, interviene como teoría de
llano", la siguiente pregunta, tan elemental como fundamental: ¿En la escena primitiva de la institución. Sin duda, tenemos que remitir-
qué situación -''psíquica" y "social", indisolublemente- corresponde la nos a la cuestión genérica (que tratamos en otro lado) 3 de la psicología
institución terapéutica? como "psicología social". Pero aquí mostraremos la paradoja de
1
nuestro objeto actual que, justamente, permite operar una puesta a
Sobre el papel operador de este concepto forjado por Freud, en la obra que punto del uso del psicoanálisis como "psicología social": es decir, la
lleva este título (1930) para una clínica de lo social y de la modernidad, remitimos
a "Malaise de l'idéal" (Pscyhologie clinique, No. 6), Klincksieck, especialmente 2
"Malaise de l'idéal et actualité du malaise", pp. 7-23, y a nuestra obra Freud et Grand Larousse, 5 vol., artículo "Institución".
les sciences sociales, cap. 10, pp. 119-133. "Freud et les sciences sociales, op. cit., cap. 7, pp. 79-92.

180 181
,....

distancia sintomática, en el discurso freudiano, entre el discurso


sobre lo "Institucional" (en un sentido global que hay que definir) y el En todo caso, tenemos que partir de una "comprobación" que es un
discurso sobre la institución propiamente terapéutica. argumento de realidad: en el medio siglo que separa el "paradigma
Por una parte, Freud sitúa el síntoma -"psiconeurótico"- en freudiano" de la actualidad social, el tejido social se cubrió de institu-
relación con la "neurosis moderna" que también es un hecho colectivo, ciones: lo "social" se declina de manera dominante en la modalidad
que le permite llegar hasta el malestar fundador de la Cultura y, por institucional, de manera que el desfasaje sería, esencialmente, socio-
consiguiente, se percibe en el centro mismo de lo que, justamente, lógico.
denomina "institución de civilización" (Kulturinstitution). 4 Ésta es una consideración innegable pero, al mismo tiempo, insu-
Por otra parte, cuando aborda la cuestión de las "instituciones" en ficiente para nuestros propósitos. Freud es contemporáneo de esa
el sentido estrictamente social, a las que denomina significativamen- mutación de la socialización de la "enfermedad mental": se dio cuenta
te "multitudes artificiales"," analiza su dinámica inconsciente, pero perfectamente de la renovación que se introdujo en los "policlínicas",
justamente no en la forma de institución terapéutica: se dedica a la con las modalidades de tratamiento ambulatorio, que permitió una
Iglesia y al Ejército. relación terapéutica nueva respecto de la realidad social y que
El que quiera buscar en el discurso fundador del psicoanálisis una permitió situar allí la intervención psicoanalítica. Es verdad que los
problemática cercana que nos diga qué se juega en el plano socio-ins- llamados "hospitales de día" recién aparecieron a fines de la vida del
titucional en el campo "terapéutico" tiene que distanciarse de esta "de- creador del psicoanálisis 7 y que la Segunda Guerra Mundial inauguró
cepción", porque, sin duda, en el esfuerzo por aprehender su sentido, se un cambio espectacular de la institucionalización terapéutica, que
produce una tendencia a negar el problema o a colmar rápidamente la abrió una era de "revoluciones en cascada" que impone la idea de un
"laguna" aparente de instrumentos de análisis disponibles. cambio acelerado.
En efecto, ¿de dónde surge que Freud, que abre perspectivas Más que una "falta de sincronía", nos enfrentamos con una especie
interesantes sobre lo "cultural" desde la perspectiva del síntoma por de "puerta falsa" estructural entre la terapia psicoanalítica y las
una parte, sobre los mecanismos de idealización social en el funciona- terapias institucionales. No hay que apurarse, ni "tapar" la diferencia
miento de las "instituciones" por otra parte, y cuya fecundidad ya o atenuar la contradicción; hay que comprender bien sus términos y
demostramos, 6 parece responder a nuestra pregunta -la de la situa- los compromisos que propone. Esta relativa atopía de la posición
ción social y psíquica de la institución terapéutica- por medio de un psicoanalítica es, justamente, lo que va a permitirle emitir un "diag-
silencio? ¿Será un "silencio de muerte" que indica que el psicoanálisis nóstico" sobre lo que se juega en la institución terapéutica (por
deformó o negó el problema? ¿Se puede "tapar" este agujero con un consiguiente, no analítica) no para ubicar "la verdad" terapéutica del
"psicoanálisis institucional", de la forma que sea, aplicando la "grilla" lado del psicoanálisis, sino para evaluar a qué título los saberes y las
de desciframiento freudiano de las instituciones en general a la prácticas del psicoanálisis pueden aclarar la institucionalización
institución terapéutica en particular? terapéutica. Además, lo institucional sufre el mal de las "innovacio-
nes": el discurso del cambio ("nuevas prácticas") prolifera tanto más
1
" Véase, "La momle sexuelle civilisée" et la nervosité moderne, 1908, comenta-
cuanto que la institución vuelve (en concordancia con su definición
da en Freud et les sciences sociales, op. cit., pp., 43-47.
5 Psychologie collective et analyse du moi, 1921, cap. VIII. Si bien Freud no se literal) a problemas, por el contrario, permanentes: la institución da
refiere al concepto de "institución" en el sentido social, elaborado especialmente la impresión de no dejar de cambiar ... como si se tratara de un cambio
por la escuela sociológica francesa, de Durkheim a Mauss, piensa su teoría de lo crónico. Cuanto más intenta incansable y febrilmente renovar su
social desde la perspectiva de la "psicología de los pueblos", en el sendero de "estilo" (en un brain stonning intensivo), más se vuelve a encontrar
Wundt, y de las "multitudes" (Le Bon). Los hünstliche Massen son, por lo tanto, confrontada con el mismo problema de su monotonía (función del
conglomerados humanos que se mantienen juntos por una cierta "obligación
externa" y que, por eso mismo, están dotados de una cierta perennidad que, poder social y de los "dispositivos"). 8 Por lo tanto, no debemos temer
justamente, está asegurada por el trabajo de colectivización del ideal. una reflexión estructural que permita discernir, justamente, en qué
6
Freud et les science~; sociale.~, op. cit., p. 87-92. Véase, también, "Le sujet et
7
l'idéal", ( n Aspects du malaise dans la civilisation, Navarin editores, 1987. El primer hospital de día apareció en 1933 en la Unión Soviética.
8 En el sentido dado por Michel Foucault.

182
183
r sentido la institución se conserva y en qué sentido "cambia" (o en terapéutica: ¿qué tipo de transferencia se instaura en la situación
qué sentido "cambia" para conservar ... ) institucional?
Cuando nos damos cuenta de esta "contradicción" central, pode- Freud aborda la cuestión de las "instituciones terapéuticas" no
mos usar el psicoanálisis, justamente porque introduce un momento analíticas (Heilanstalten) 10 en los textos de "técnica analítica".
nuevo -acontecimiento que hay que pensar en su radicalidad- en el En cuanto prestamos atención a este aspecto, nos damos cuenta
centro mismo de un "sistema" en plena gestación -"otra escena", no enseguida de que Freud regularmente se enfrenta con esta cuestión
simplemente "revolucionaria", sino, de alguna manera, de la "alteri- desde sus primeros textos hasta los años de madurez de la técnica
dad"-. psicoanalítica, 11 aunque, es verdad, sólo lo hace brevemente cada vez.
El buen método para que nuestro problema evolucione consiste en Parecería que Freud sólo se ocupa de esta cuestión de la "otra terapia"
comprender en qué sentido esta situación sui generis (analítica) al pasar, pero hay una necesidad que lo lleva a desmarcarse de ella.
puede ayudar a comprender la realidad del otro (institucional). Por supuesto que en el discurso freudiano sobre las instituciones,
No se trata de un diagnóstico externo ni de una comparación. Sino al mismo tiempo, "sincopado" y coherente, hay un compromiso "po-
de dar cuenta de la dificultad señalada anteriormente respecto del lítico" terapéutico: la terapia en las instituciones compite con la
psicoanálisis: escisión aparente entre un discurso del Malestar com- terapia analítica. Por lo tanto, hay que marcar los límites y los riesgos
binado con un silencio sobre las instituciones y un estudio de las de un tratamiento "no analítico" -al menos en el terreno de las
instituciones sociales gravado por un silencio sobre las instituciones "psiconeurosis", que constituyen el objeto idóneo de la "nueva terapia"
propiamente terapéuticas. Por lo tanto, utilizaremos el "operador" de esa época que se denominó "psicoanálisis"-. En suma, la "evalua-
psicoanalítico para poner en evidencia, por efecto de contraste, la ción" freudiana está en una posición objetivamente "partidaria" y no
situación psicosocial institucional y deducir su especificidad. El podemos esperar encontrar en ella la apología de la terapia institucio-
"psicoanálisis" como "terapia" será requerido para hacer síntoma de nal. Sin embargo, en otro sentido, el juicio freudiano es interesante e,
la forma institucional de la terapia. En el efecto de ida y vuelta entre inclusive, irreemplazable para nuestros propósitos: se trata de la
los dos "espacios" será posible aclarar lo real de esta "situación". La descripción -concisa pero precisa- de la situación psíquica y social de
"voluntad de cambio" de las instituciones puede ser interrogada como la terapia institucional, diferenciada de la situación analítica. Nos
"síntoma" de un problema estructural. enfrentamos con un "esbozo" (casi en un sentido "pictórico") de lo que
se juega en esto -y es, justamente porque este "diagnóstico" no se sitúa
en un marco "psicosociológico" sino de práctica-del-síntoma que re inte-
En búsqueda de la transferencia en la institución rroga la función social subyacente, como adquiere todo su valor-.

Como sabemos, el psicoanálisis -como "práctica terapéutica"- 9 expe- 10


Aquí aparece una cuestión de vocabulario: Anstalt designa una "institución
rimentó su especificidad, lenta pero seguramente, a través de la (Einrichtung) que sirve a un fin determinado y también el edificio que está
noción de transferencia. A través de una evolución muy bien conocida, destinado a ello" (Sti:irig, Grand dictionnaire de la langue allemande, Parkland,
la transferencia, descubierta primero en el camino de la terapia 1990, art. Anstalt). Por lo tanto, se trata del establecimiento en general, pero, por
abreviación, la palabra designa, más específicamente, "el establecimiento de cura
analítica como un "obstáculo" y/o un "medio", llegó a adquirir tanta de trastornos nerviosos" (Nervenheilstalt). Estas expresiones se encuentran en
importancia constitutiva que puede definir legítimamente lo esencial Freud y son estas ocurrencias las que analizamos luego. Las distinguiremos del
de la situación psicoanalítica. · registro de la Institución como estructura socio-cultural (en el sentido menciona-
Ahora bien, ésta es una cuestión de principios en toda situación do anteriormente). Traducimos Anstalt eomo "institución" en el sentido "ma-
terial".
11
9 En sus definiciones del psicoanálisis Freud menciona regularmente el En las Obras completas de Freud comprobamos el desarrollo de este tema
"método de tratamiento" como el segundo componente del "psicoanálisis", entre en aproximadamente un cuarto de siglo, es decir, entre 1898 y 1918. Todos los
su naturaleza de "procedimiento" psicológico de comprensión de los procesos textos que se refieren a este tema son analizados aquí para tener una mirada de
inconscientes y el conjunto de concepciones que tiende a convertirse en una conjunto de la posición freudiana sobre esta cuestión. En 1925, Freud toma
"ciencia" (véase "Psychanalyse" et "théorie de la libido", 1923). posición acerca del vínculo con la medicina en La question de l'analyse profane.

184 185
.
Lo que tiene que interesarnos, más allá del "veredicto" sobre la
ineficacia de la terapia institucional en cuanto a sus objetivos, es paciente experimenta de nuevo los síntomas de su sufrimiento" que
la descripción de la situación en sus modalidades transferenciales (y debe "dominar" a través de una estadía "de tanto en tanto en su
contratransferenciales). La pregunta no puede ser más "psicológica": refugio", con lo cual una parte de su existencia debe pasar de manera
¿qué sucede? ¿A qué real inconsciente la institución da forma? "improductiva" (unproduktiu) [para la sociedad, pero también para
sus propios intereses existenciales] en este tipo de establecimiento (o
bien, "dirigir a otra parte los esfuerzos para curarse").
La institución "de la delicadeza" Este texto es importante porque, hace un siglo, realiza una crítica
profunda que se apoya en una descripción realista y "positiva" de una
En su primera exposición sobre la etiología sexual de las neurosis, se situación. Ya que se habla de la hidroterapia, es tentador decir que lo
fija la postura de Freud sobre las "instituciones de curación" destina- que hace el establecimiento terapéutico es "ahogar el síntoma". Éste
das a los "nerviosos" (las llamadas "casas de reposo"): si "de hecho, la es el órgano de la función social: cuando un sujeto "ya no funciona
institución es indispensable para el aplacamiento de los casos agudos más" bien, para él y para la gente que lo rodea, hay que aislarlo y
cuando se produce una psiconeurosis por distracción, cuidados y "hacer que se vaya" para que sea "viable" y vivible (para los otros).
dominio, para la eliminación de los estados crónicos no tiene ningún Pero esta descripción no es tan "vieja" como parece: la multiplicación
efecto". 12 Por lo tanto, la institución sirve en las urgencias, porque se y el refinamiento de las "técnicas" terapéuticas y de las modalidades
hace cargo del paciente en una crisis (notemos el registro de depen- institucionales no parece haber invalidado esa función originaria (el
dencia en el vocabulario empleado), t:l pero el síntoma es recurrente. mismo "vino" se encuentra en el fondo de las "cubas" que se suponen
Freud proporciona una imagen "viva" con el "cuadro" de esa "mujer "nuevas"). Quizás haya otros medios para ahogar el síntoma que no
ansiosa neurasténica" a la que sacan de su casa para enviarla a un sean la hidroterapia, por ejemplo, cuando se piensa que una mujer
está "bajo influencias" ...
establecimiento de hidroterapia y a la que, allí, liberan de "todos sus
deberes" y donde, de alguna manera, puede "distraerse", "bañarse, Ahora bien, ésta es la mayor incidencia del psicoanálisis en el
hacer gimnasia" (ya existían las "terapias corporales"), "alimentar- origen: no es "ahogando" el síntoma que llegamos al fondo del sujeto.
se abundantemente", "de manera que uno se siente atraído a poner en La "causa recidiva" es el mismo sujeto al que podemos "distraer" de
la cuenta del descanso de la enferma y de la ganancia de fuerza que su sufrimiento -cura de olvido bajo asistencia- sin que por eso
le dio la hidroterapia, el mejoramiento, con frecuencia sorprendente, saquemos de su memoria el conflicto deseante que lo ocasiona. Más
que logró en algunas semanas". 14 Sin embargo, Freud, con el lúcido aun: el sufrimiento es un rostro de ese deseo, de manera que aislán-
humor de un "buen sentido" que el terapeuta serio ya no percibe, dolo de la vida (sobre todo familiar) se busca instituir ... una negación
sugiere que podría ser que el "alejamiento de la casa" y la "interrup- de ese deseo-causa-de-sufrimiento.
ción del comercio conyugal" hayan tenido que ver con el mejoramien- De ahí la afirmación de Freud: hay que abordar las "tareas
to, de manera que la "exclusión temporaria de la causa patógena" terapéuticas" "en el interior de las relaciones-de-vida del paciente".
produce el "efecto terapéutico". No hay nada asombroso cuando, Los cuidados analíticos se relacionan, por ende, con el origen, a través
después, al volver a sus "relaciones vitales" (Lebensverhaltnissen), "la de esta voluntad por reinsertar al sujeto en su tejido existencial,
contra la voluntad de "abstraerlo" de la institución.
12
La sexualité dans l'étiologie des névroses, 1898, G. W., I, p. 514. Sabemos
cuán importante es este texto "proto-analítico" para la teoria de la etiología
sexual de las neurosis.
13
Pflege es el hecho de ocuparse de alguien de manera de mantenerlo con La transferencia "en todos sus estados"
buena salud; Schonung es el hecho de tratarlo con cuidado, ahorrándole o la libido de la institución
cualquier inconveniente; Ablenkung es el hecho de dirigir las ideas hacia otra
parte, "cambiarle las ideas". Sin embargo, este primer discurso freudiano sobre la institución se
14
Op. cit., p, 504. Recordemos que el Hombre de las ratas aprovechó una
hidroterapia para mantener una relación amorosa.
especifica después del advenimiento del método propiamente psicoa-
nalítico, centrado, en un segundo momento, en la relación transferen-
186
187
r cial. A partir de ahí, el psicoanálisis empieza a medir el alcance de la
transferencia para él mismo -lo que se opera (como sabemos) espe-
cialmente a través de ese "detonador" que fue el tratamiento de Dora,
muestran allí, pero que tienen que ser evaluados como tales". 17
Primera afirmación, pues: también hay transferencia en las institu-
ciones, pero no "objetivada" como tal. Las instituciones producen
cuyas consecuencias más claras son planteadas por Freud a partir de transferencia sin saberlo, como M. Jourdain prosa, pero, justamente,
1905- y puede formular una teoría de la transferencia propiamente debe de haber razones por las que la transferencia no se nombre ni se
institucional. Este segundo aspecto, tan desconocido en el discurso identifique en ellas.
freudiano como célebre es el primero de la transferencia analítica, es ¿Qué transferencia?
el que queremos poner de relieve aquí. La que se menciona primero, y no sin malicia, es la transferencia
Someramente podríamos decir que en el interior del análisis las "negativa": "La aparición de la transferencia negativa es muy fre-
"transferencias" fueron reconocidas luego de haber sido subestima- cuente en las instituciones. Precisamente, el enfermo deja la institu-
das. Luego la transferencia fue apreciada en todo su alcance, primero ción sin cambios o con regresiones (rückfiillig= en estado de recaída)
como "obstáculo" y resistencia y, luego, como verdadero "motor" en cuanto cae en la transferencia negativa". Freud no tarda en
terapéutico. 15 La reflexión sobre "el amor de transferencia" permite describir más adelante esa transferencia negativa (al menos por su
finalizar con esta "promoción" de la transferencia que, finalmente, es efecto de esterilidad del tratamiento y de efecto arraigado de sínto-
reconocida como el "resorte más potente del progreso" del tratamien- ma) cuando ya menciona el "aspecto" positivo de la transferencia en
to.16 Además, no hay que perder de vista la metáfora espacial o la institución. "La transferencia erótica no actúa en las instituciones
"cinética" del término: se trata del desplazamiento de un "afecto" -po- de manera tan inhibitoria (hemmend), dado que ahí, como en la vida,
sitivo y/o negativo- sobre la persona del analista, por repetición de está velada (beschonigt) en lugar de estar visible (aufgedeckt)."
"prototipos" infantiles, lo que permite sostener, por efecto de esta De esta manera, la transferencia de afectos positiva funcionaría en la
relación, el trabajo de rememoración en sus modalidades ambivalen- institución como en cualquier otro lado, "en la vida", es decir "velada":
tes (amor/odio). lo que Freud quiere decir aquí es que la situación analítica es,
Este recuerdo es suficiente para entender cómo Freud, en plena justamente, la única en la que la transferencia se reconoce franca-
elaboración de la relación transferencia}, en 1912-1918, reactiva la mente y de alguna manera "a cielo abierto". Es el lugar en el que el
cuestión del tratamiento dentro de una institución: ya no solamente "terapeuta" no se engaña con los efectos de la transferencia (al menos
para marcar sus límites en cuanto a la eficacia, sino las modalidades pone su esfuerzo en ellos y paga muy caro el no poder reconocerlos).
de los acontecimientos transferenciales que se dan en ese espacio. Encontramos, entonces, la sugerencia capital de que la "transferencia
En el momento de concluir su análisis de la "dinámica de la erótica" no deja de actuar en las instituciones, pero sin que se la
transferencia", en 1912, Freud formula la siguiente pregunta, tan reconozca. Menos "inhibitoria" por supuesto, pero, igual que un
natural como incongruente: ¿la "transferencia", "originalidad" del "obstáculo blando", no se desarrolla como una resistencia útil.
tratamiento analítico, es su "especialidad" o su "exclusividad"? ¿Se Pero, justamente, por el mismo efecto, una transferencia de este
produce en las "instituciones" (in Anstalten)? "Podemos preguntar- tipo "se expresa ... claramente como resistencia a la cura". ¿Cómo? No
nos por qué los fenómenos de resistencia de la transferencia sólo se "empujando al paciente fuera de la institución" -"al contrario, lo
ven en el psicoanálisis y no en un tratamiento indiferente a ellos, mantiene dentro de la institución"- pero, al hacerlo, "lo mantiene
es decir, dentro de las instituciones. La respuesta es que también se alejado de la vida". Freud muestra el efecto "adictivo" de la institución
15 El término "transferencia" apareció en 1895 en relación con las "asociaciones
como inherente a su propia función: como se trata de "proteger" al
verbales". En el informe del caso Dora (tratado en 1899, escrito en 1905), Freud paciente y como esto sólo puede hacerse a través de una transferencia
habla de ellos en plural, como "nuevas ediciones" o "reimpresiones". En las Cinco "que ligue", algo se opone a la cura-lo que, convengámoslo, es el colmo
lecciones de psicoanálisis (1909), le otorga un "rol decisivo" al fenómeno, cuyo para una institución con funciones terapéuticas-. Freud sugiere que,
alcance reconoce en 1912, en La dinámica de la transferencia. al dedicarse a curar, la institución desarrolla una transferencia
16 Véase, Observations sur l'amour de transfert (1905) y el desarrollo sobre la

transferencia que aparece en Le¡;ons d'introduction a la psychanalyse (1917).


17
Sur la dynamique du transfert, 1912, G. W., VIII, p. 372.

188
189
al mismo tiempo, no quiere saber nada de lo que, en el síntoma del
erótica que, por un "efecto perverso", tiende a lo que se denomina
sujeto, cuestiona y "desafía" a la misma norma social. Por eso la
"cronicización".
institución es, al mismo tiempo, demasiado "cómplice" del modo social
Por una especie de ironía, el sujeto que "supera su angustia o
del gozo (lo que se traduce por su falta de distancia en relación con la
inhibición en la institución" puede volver a encontrarlas "en la
"vida" corriente) y generadora de un modo artificial de "afectividad".
realidad de la vida". De esta manera, habría una especie de "autar-
Finalmente, todo gira alrededor de esta noción de "velo" (Bescho-
quía" de la institución que no "cura" más que en su propio espacio y nigung) y su correlato, "transferencia velada" -expresión que forja-
aísla de la realidad al "paciente", cuyos síntomas, de esta manera, se
mos para calificar de la manera más precisa la función institucional
"instituyen". Vemos que el efecto "des-vitalizante" de la institución
de la transferencia-: el término (beschónigen) significa, literalmente,
(marcado desde el origen) reaparece, sostenido por la "norma tera-
"presentar algo de manera más inocente y más favorable de lo que es"
péutica" (construcción de la cura a través de la norma institucional y
y, por lo tanto, volverlo anodino y minimizar su importancia. Como
social). acto de habla, una Beschonigung es un eufemismo.
Estamos a medio camino entre "mentira" y "maquillaje" de la
realidad: digamos que la realidad, en su dureza, es "embellecida",
La "transferencia velada" como en esas formas demostrativas de "optimismo" circunstancial. El
o el eufemismo institucional término implica una sospecha ética: ¿con el velo de lo anodino, no se
está engalanando un "error"?
Volvamos a la referencia a esta noción de "vida", en el sentido de Ésta es una pista esencial: al hacer caer un "velo" sobre la realidad
realidad (social). Parecería que Freud hace un uso contradictorio: por transferencial-estamos en la "retórica" funcionalmente calmante de la
una parte, subraya esa tendencia de la institución a separar al institución- ésta opera su función de reproducción en lo cotidiano y en
"paciente" de la vida (efecto literalmente "desvitalizante"); por otra el sector que le pertenece, de la negación social. Por otra parte, se trata
parte, señala que la transferencia se produce "como en la vida" -es de una idea fuerza que se ve en la concepción freudiana de la vida social:
decir, de manera "velada"-lo que es lo mismo que señalar, esta vez, la sociedad, en la medida en que "no le gusta que se atraiga la atención
la continuidad importante entre la "vida afectiva" de la institución sobre este costado oculto de su cultura" -es decir, la "represión pulsio-
y la del resto de la sociedad. En contraste, hay que comprender que, nal"-18 está basada en una cierta forma de Verleugnung (término cuyo
desde este último punto de vista, el psicoanálisis opera una ruptura más alcance respecto de la perversión conocemos). Hl El lenguaje institucio-
clara con "la vida" cotidiana y su régimen afectivo -ya que proporciona nal trae a la expresión la naturaleza "eufemística" de la institución.
esa "otra escena" en la que la transferencia se reconoce como laregla del Podríamos decir que la institución "fabrica" o "inventa" una trans-
juego y se trabaja como tal-; pero, por otra parte -y, quizás, justamente, ferencia ad hoc para sostener, en lo cotidiano (lo que ella llama "re-
porque pone en el orden del día el deseo del sujeto en persona- tiende laciones humanas"), la función eufemística del ideal social.
a volverlo más apto para intervenir entre su deseo y la realidad y, por En esta presentación de la transferencia que se produce en la
consiguiente, volver más "vivible" su mundo. institución se yuxtaponen dos "modalidades" negativa y positiva,
Esta "danza cruzada" permite medir lo que se juega en esta como si, de alguna manera, cada una tuviera su propio destino. Por
alternativa psicoanálisis/institución: esta última reproduce, al mis- un lado, efectos negativos de la transferencia (que llevan a los
mo tiempo que la "demanda social" con respecto al sujeto, las ilusiones "fracasos terapéuticos" "evasiones" o "recaídas") y, por otro, "intensi-
que sostienen la propia realidad social. Esto es lo mismo que decir que dades" patógenas de la "positividad" transferencia!. En cada caso, hay
no hay "condena" de la institución que "engañaría" pura y simplemen- algo de más, que Freud muestra en un señalamiento, para nosotros,
te al sujeto, ni acreditación del ideal que sostenga a la institución. La capital: "N o es exacto que durante el psicoanálisis la transferencia se
institución es tanto el "síntoma" cuanto el órgano ("material") de la
!S Véase la introducción a Le¡;ons d'introduction a la Psychanalyse. Sobre el
sociedad. Por lo tanto, en ella encontramos esa función, distintiva de
alcance de esta idea, véase Freud et les sciences sociales, op. cit., p. 95.
la vida social, en su forma moderna, de sostener la vida del sujeto 19
Freud, Le moi dans le processus de défense, 1937, y Fétichisme, 1927.
enfermo al mantener una apariencia de relación con la norma cuando,
191
190
produzca de manera más intensiva y sin contención que fuera de él. negatividad transferencia! y la pasión transferencia!, la institución
En los establecimientos en los que los nerviosos son tratados de estaría en una posición objetiva, por una parte de "adular" la afecti-
manera no analítica, observamos las intensidades más altas y las vidad del sujeto para arrancársela y, por otra, de "mantenerlo a
formas menos decentes de una transferencia que llega a la dependen- distancia" en cuanto se sobrepasa una cierta "medida" de transferen-
cia y también a la coloración erótica más característica". 20 Y, por lo cia y se pone en peligro "el equilibrio afectivo" de la institución. Si lo
tanto, para decirlo directamente, la institución terapéutica es un releemos de esta forma, obtenemos un desciframiento de esos sismos
lugar terapéutico en el que "hay un lío bárbaro" en el plano del afecto afectivos de la vida de la institución -"ducha escocesa" poco inteligible
transferencia!. La palabra "sujeción" (Horigkeit) utilizada en particu- de otro modo- que se relacionan, sin duda, más con los caprichos y
lar en el sentido de una dependencia pasional\ casi "erotomaníaca") 21 el desconcierto de sus actores, que con la contradicción que debe
sugiere lo que se juega ahí. gestionar en lo cotidiano del "oscuro objeto" de una transferencia,
¿Por qué la institución favorece la eclosión de una "pasión" de este clandestino y, al mismo tiempo, "controlado" ...
tipo, que se incuba bajo las cenizas o que es impetuosa? Es que,
justamente, la transferencia no puede ni debe reconocerse allí como
tal: por la misma razón que la transferencia está velada y exacerbada Del afecto a la sugestión:
en la reproducción institucional. Parecería que, negada, la transfe- la dependencia institucional
rencia se "demonizara". "Demonización" tranquila, que se despliega
en lo ordinario de lo "cotidiano" y, alternativamente, en las "rebabas" Lo que encontramos como caso particular del régimen social del afecto
que, en las crisis de relación, se recuerdan brutal y esporádicamente es el registro del afecto en la institución. Si bien involucra el cuerpo, es
en el "buen recuerdo" de los actores y alimentan las inagotables notable que, al pasar por vías que no son la "representación" ni el
crónicas de los conflictos institucionales ... lenguaje, como pura "descarga", 22 sea objeto de interés y de solicitud
En la institución nos enfrentamos con una transferencia que particulares por parte de lo social. Las figuras del afecto son cuidado-
podríamos denominar "desintrincada", por el hecho de que sus dos samente reguladas por la norma social, lo que significa que los afectos
modalidades extremas no se unifican, ni siquiera en una "contradic- son, al mismo tiempo, refrenados y provocados (a los fines de una
ción": por un lado, "lo negativo"; por el otro, "lo positivo"; por un lado, "manipulación"). Pareciera como si la sociedad, alternativamente
la norma; por el otro, la erotización; por un lado, un no-querer-saber- (incluso simultáneamente), "soplara lo frío y lo caliente" sobre el
nada-de la transferencia; por el otro,jugarse por entero en el modo de afecto. Lo que observamos en la institución son "erupciones" afectivas
la transferencia, "a tontas y a locas". Mezcla explosiva de "funciona- que, luego, por otras consideraciones, son apagadas "como si fueran
lidad" y de "afectividad" que le da a la institución su estilo inimitable una catástrofe". En este caso, la institución es, al mismo tiempo,
pero, en su género,perverso. Dado que está mitigada y es "innombra- "piromaníaca" y "bombera", porque tiene que "sobre-erotizar" el
ble", la transferencia institucional está consagrada a ser sobre- vínculo transferencia! (para mantener el contacto con el paciente),
erotizada. pero también "congelarlo", de manera bastante brutal, en cuanto el
Por lo tanto, cuando, no sin malicia, Freud le recuerda a los "objeto" de la institución -"el trono y el altar"- está en peligro. Por otra
detractores del psicoanálisis, que sostienen que se preocupa demasia- parte, ésta es una contradicción que trabaja en todas las instituciones
do por las turbulencias "eróticas", que, justamente, en las institucio- que se ocupan del deseo -de "saber" o de "curarse"-. 23
nes consideradas serias se producen "las formas más indecentes de Ahora bien, esta situación efectiva -sobre-erotización de la rela-
transferencia", apunta a un elemento preciso y confirmado: en tanto ción que llega a la "sujeción", creación de un vínculo que produce un
que la situación psicoanalítica permite que el sujeto viva a pleno la
22 Sobre el estatus metapsicológico del afecto, véase nuestralntroduction a la.

20Sur la dynamique du transfert, G.W., VIII, p. 367. metapsychologie freudienne, PUF, 1993, cap. VII, pp. 137-158 y sobre el estatus
21Véase, Psychologie collective et analyse du moi. En sexología, el término social del afecto, Freud et les sciences sociales.
·23 Es posible comparar con lo que se juega en la escuela, en la que, mutatis
designa la "sujeción sexual" (Krafft-Ebing).
muntandi, puede aplicarse lo que decimos aquí.

192 193
r
efecto de "poder"- nos recuerda otra, muy familiar para el psicoaná- cuestión de la ley del análisis -frustración, incluso "abstinencia"
lisis ya que forma parte de él: se trata de una relación de sugestión pulsional- que condiciona su resultado favorable. Ahora, en el mo-
(con su aura hipnótica). La institución tiene como objetivo dedicarse mento de hablar de las "satisfacciones de sustitución" (Ersatzbefrie-
a los sujetos para inscribir en ellos el efecto terapéutico deseado: se digungen) en la cura y fuera de ella, se impone el acercamiento.
trata de "obtener en el plazo más corto posible éxitos visibles": 24 No nos asombra que la transferencia esté nuevamente enjuego en
justamente, a propósito de las instituciones, Freud habla de este este caso: pero se la menciona como el medio de "gratificarse" en la
"cocktail" que hace el "psico-terapeuta" cuando "mezcla un pedazo de cura analítica, al evitar, de alguna manera, el daño de los sacrificios:
análisis con una porción de influencia por sugestión". "El enfermo busca ante todo la satisfacción de sustitución, en la
Por otra parte, es preciso mostrar que Freud une toda "aplicación propia cura, en la relación de transferencia con el médico, y puede,
masiva" de una terapia -es decir, su inserción en la demanda social- inclusive, esforzarse por indemnizarse por ese camino contra todo el
como necesidad de apostar al poder de la "sugestión directa": de este renunciamiento que se le impone de otro modo". 26 El erotismo trans-
modo, el mismo psicoanálisis, si pudiera "aplicarse en masa" -lo que ferencia! toma aquí un sentido casi "pasional" y Freud lo subraya
Freud no solo excluía, sino que consideraba una especie de ambición tanto más vigorosamente cuanto que le preocupa cuidarse de los
social de expansión- tendría que resignarse a "aliar abundantemente "disidentes", partidarios de las técnicas demasiado "activas", y no
el oro puro del análisis con el plomo de la sugestión directa". 25 Esta "cargar las tintas".
última aclaración da cuenta de que Freud, a pesar de su "diagnóstico" El ejemplo que proporciona (y que no hay que seguir) es el de la
radical sobre la institución no analítica, no posa como si fuese un institución terapéutica analítica: "El que, como analista, le ofrece al
"alma buena" frente a cierta "corrupción" del mundo social. En cuanto enfermo toda la plenitud de su corazón misericordioso, todo lo que un
se limita a las restricciones de la lógica social, el proyecto terapéutico hombre puede esperar del otro, comete el mismo error económico que
toma partido a favor o en contra de los poderes de la sugestión. N o deja nuestros establecimientos terapéuticos no analíticos. Éstos no tien-
de oponer el objeto precioso del análisis, "metal noble", al metal vil de den solamente a ser lo más agradables posibles para el paciente, de
la sugestión, con lo que pone las cosas en su verdadero lugar, sin que manera que se sienta cómodo y le guste encontrar refugio frente a las
al hacerlo alabe cierto "romanticismo" de negación de la Ananké dificultades de la vida". Éste es el deseo de la institución: "gustar" a
social. su paciente -¡a su clientela!-, ser un tapón para las durezas de la vi-
da, suplantar el "amor" por la Ananké real. 27 Aquí Freud da cuenta de
una verdadera "oblatividad" de la institución (cualesquiera sean los
La institución terapéutica, entre oblatividad y poder resortes de "beneficio" material y social). De esta manera se precisa
el evitamiento decidido por la institución de toda negatividad trans-
No es casual que en pleno debate sobre la técnica psicoanalítica se ferencia! que complicaría su tarea.
imponga el análisis "diferencial" de la situación institucional, bajo los Ahora bien, esta generosidad (por más "interesada" que esté en el
virulentos ataques de Ferenczi y Rank, sobre todo, que estremecieron "orden social") es un error de principio respecto del paciente. Tratado
el modelo primitivo de la cura. Esta fuerte polémica, con consecuen- así, como un "niño mimado", será menos apto para enfrentar la
cias dentro del movimiento psicoanalítico, implica, de hecho, la frustración real: volvemos a encontrar la idea de los textos preceden-
tes, especificados por su compromiso. Al ofrecer cobijo y refugio, las
24 Conseils au médecin dans le traitement psychanalitique, 1912, G. W., VIII, instituciones "bien intencionadas" "renuncian a que el paciente sea
p. 384.
25 Chemins de la thérapie psychanalitique, 1918, G.W., XII, p. 193. En la
más fuerte en la vida, a que sea más apto para realizar sus propias
conclusión de esta conferencia, Freud considera, en los términos más precisos, en tareas". 28 Por consiguiente, el deseo de la institución respecto del
esta época de fines de la guerra, perspectivas de institucionalización social del 26
Chemins de la thérapie psychanalitique, op. cit., p. 189.
psicoanálisis, con psicoanalistas dentro de instituciones. El uso complementario 27
Sobre esta noción, esencial en la ética freudiana, véase nuestro estudio
de la sugestión es considerado en analogía con el tratamiento contemporáneo de L'entendement f'reudien. Lagos et Ananké, Gallimard, 1984, y supra, ~ap. III.
las "neurosis de guerra". 28
Op. cit., ibid.

194
195
paciente puede producir un profundo daño en su "autonomía" en estructura transferencia} "práctica". En suma, se trata de una ética
tanto sujeto que vive y que desea. -más que de una técnica- del sujeto en relación con ese Otro ... que
Este error, de alguna manera "ético", es, al mismo tiempo, un error "quiere" para él un cierto "bien" sobre el que va a tener que hacerse
técnico -en el sentido de una economía de la transferencia-. preguntas. Señalemos que la obtención de ese "bien" se opera en la
Lo vemos como oposición al "deber analítico": "En la cura analítica, institución a través de un anaclitismo autoritario -ya que se invita al
hay que evitar todo mimo (Verw6hnung) 29 de este tipo. Respecto de su paciente a instalarse, a través de sus "necesidades", en el Otro institu-
relación con el médico, el paciente tiene que conservar abundantes cional proveedor de ayuda que, por esa causa y con el mismo gesto, ejerce
anhelos no satisfechos (unerfüllte Wünsche)". El psicoanalista es el "un poder"-. Vemos hasta qué punto las "nuevas patologías" son el
que tiene que "prohibirle las satisfacciones que desea con mayor espejo de las prácticas "nuevas" de la institución -en una especie de
intensidad y que expresa de la manera más acuciante"- en los casos relación especular de dependencia en el doble sentido de la palabra-.
en los que la institución va a "mimarlo"-. En todo caso, parecería que la institución entra en competen-
La oposición planteada por Freud es interesante: por un lado, una cia, para Freud, con lafamilia, que constituye el verdadero tejido
institución terapéutica complaciente con el paciente; por el otro, un existencial del sujeto. Lo propio de la intervención psicoanalítica
"psicoanálisis" que frustra de manera bastante "autoritaria" los es abordar el síntoma, en la medida de lo posible, en situación
anhelos infantiles, a tal punto que la ética sugerida parece revestir familiar. Esto surge de un curioso pasaje de Lecciones de introduc-
resonancias casi puritanas. En términos "paternos", estaríamos en- ción al psicoanálisis. Freud recuerda la "regla" que se impuso de
frentados a dos modelos "pedagógicos": uno (culpablemente) liberal, "no tratar al que no esté sui juris, que sea independiente de los
incluso "laxo"; el otro, directivo y, más bien, severo. ¿Freud no sugiere demás en sus relaciones vitales esenciales" 31 -o sea, no autónomo
que la intensidad del deseo es un signo que hay que reprimir? y todavía "bajo dependencia" de los padres o bajo "tutela" (aun
De hecho, estamos en un modelo muy diferente del "pedagógi- cuando más no sea moral)- y precisa: "Quizás usted concluya de
co": simplemente, se descubre la oposición determinante entre un mi advertencia a los parientes que, para un psicoanálisis, habría
modelo de relación materna fusional (de tipo "institucional") 30 con que sacar a los enfermos de sus familias y, por lo tanto, limitar
el "que cura", y un modelo de relación paterna "no fusional'', que esta terapia a los miembros de las instituciones terapéuticas para
remite a la ética de la terapia analítica -uno busca unirse al nerviosos". A esto, Freud le opone: "Es mucho más ventajoso que
sujeto, completando algo de sí mismo; el otro lo endurece para que los enfermos -en la medida en que no estén en una fase de mucho
no se sienta satisfecho con su síntoma-. agotamiento- durante el tratamiento permanezcan en las relacio-
El cuadro, enfrentado con la realidad, puede parecer forzado. La nes a las que tienen que combatir con las tareas que se les
institución, cuyos efectos represivos se han comprobado, ¿tiene una imponen". Aclaración esencial: la terapia analítica debe encarar
tendencia tan profunda a "mimar" a sus "huéspedes"? A la inversa, ¿el al paciente en el campo de su "combate" -el de su sufrimiento y el
psicoanálisis es una relación "dura"? De hecho, no se trata solamente de de sus guerras y conflictos familiares, in situ. No hay que sacarlo
"clima afectivo": lo que está en juego es la estrategia social y su "artificialmente" de ese lugar nativo, humus familiar de la neuro-
sis -en esto el gesto de la institución toma sentido a contrario:
29 Verwi:ihnen significa "mimar" en el sentido de "educar con demasiada
debe encontrar el síntoma en su lugar "natural"-. 32 Ésta es una
ternura", de "tratar a alguien de manera magnánima, para colmar todos sus
deseos": la Verwi:ihnung se opone a laEntbehrung, que consiste en la abstención de 31 Este fragmento se encuentra en la última lección (XXIII, dedicada a "la
algo que necesitaríamos (término que, justamente, Freud emplea aquí, en
contraste, como medio de tratamiento analítico). No hay que perder de vista que terapia analítica"). G. W., XI, p. 480.
Freud presenta el análisis como una post-educación, destinada a que los sujetos
32
Señalemos, de paso, esta idea central de Freud de que, en contraste con
vuelvan a encontrar los caminos de la realidad, a través de los conflictos la psicología social (de su tiempo, la del origen, que "recorta" artificialmente
desean tes. un pedazo de tejido social, el psicoanálisis toma al sujeto en su pertenencia
B 30 Esto es lo que mostramos a propósito de la psicosis en "Freud, la psychose social, en este sentido, "natural". Sobre el alcance epistemológico de este
et l'institution", epílogo a Franc;ois Ansermet y María-Grazia Sorrentino, punto para la relación psicoanálisis/psicología social, véase Freud et les
Malaise de l'institution, Anthropos/Economica, 1992. sciences sociales, op. cit., p. 83.

196 197
r constante del discurso freudiano desde sus comienzos, en cuanto vemos la consecuencia de todo lo que se describió acerca del régimen
al rol esencial de la inserción familiar del síntoma. libidinal de la institución: que el deseo del (psico)terapeuta tiene un
papel clave. Justamente porque el deseo transferencia! está al mismo
tiempo descalificado y sobreexcitado, el terapeuta se convierte en el
De la transferencia ininstituible "blanco" y en el instrumento de los sismos transferenciales, que
a la "contratransferencia" instituida problematizan sin cesar su "implicación" personal en la vida de la
institución: alternancia de estrategias de "huida" y de dificultades
Para el psicoanálisis, no se trata tanto de enfrentar al sujeto neurótico para "toma de distancia" que interroga su "rol" institucional.
con la norma social, como de que se reconozca, tanto como sujeto de De modo que vimos que existe una "transferencia institucional" de
síntoma cuanto como síntoma de lo social. Lo que surge del análisis alguna manera suigeneris, pero que vive de esta contradicción que
precedente, y en este sentido no es anacrónico, sino lectura de la consiste en ser in-instituible; algo de la transferencia sigue siendo
actualidad crónica de la institución, es que en el espacio institucional imposible de dominar y zapa el trabajo de "normalización". Esto es lo
la transferencia tiene tanto menos frenos cuanto que, por otra parte, que le dio ese aspecto de "salvajismo" secreto a la institución, al lado
es "imposible de llevar a cabo" o "incompleta" (en el sentido más bien y más allá de su aspecto "policial". Pero, al mismo tiempo, parecería
que el "agente" institucional -psicoterapeuta, equipo terapéutico-
literal).
Esta "electricidad estática" -que constituye el clima afectivo de la tuviese que "pagar con su persona" para sostener sin cesar esta
institución, su "meteorología" cotidiana alimentada por su "crónica", contradicción. En este sentido, la "contratransferencia" tendría una
esa miríada de acontecimientos al mismo tiempo irracionales y función tanto más determinante en la institución cuanto que la
familiares que todos sus actores conocen bien -paradójicamente transferencia "verdadera" (en sentido limitado) es imposible de rea-
traduce los efectos proyectivos de una relación transferencia! que no lizar y es "invivible" allí. Solicitar la transferencia del paciente y, al
podría llegar a una "verdadera" transferencia. En este sentido, Freud mismo tiempo, amurallarse contra la invasión del síntoma del otro a
la presenta como una especie de "artefacto" de transferencia y, simul- través de estrategias defensivas: el "personal terapéutico" experi-
táneamente, señala su banalidad, porque esta interdicción muda menta todos los días los efectos contratransferenciales, en especial en
reproduce algo del "contrato" social: evitar el "error", salvar la aparien- los casos de las "nuevas patologías" cuyo estilo existencial es la
cia, negación que sepaga con un tipo particular de "violencia", la de los dependencia.
"pequeños conflictos" ... que producen los grandes malestares.
Dada la naturaleza de lo relativo a la "sugestión" en esta relación,
entendemos que los llamados fenómenos contratransferenciales sean Ideal institucional e ideal social
especialmente determinantes en la institución. Sabemos que Freud es
avaro con este término y que limita la contratransferencia a una Ahora podemos darle un nuevo "marco" a la institución terapéutica
especie de "hecho" inherente a la relación analítica, inevitable e en el contexto genérico de las instituciones -de esta manera concilia-
innegable, pero que no conviene "convertir en un tema", ubicando el remos dos aspectos de la teoría psicoanalítica cuyo destino diferente
centro de gravedad en la transferencia y, por lo tanto, del lado vimos desde el comienzo-.
del paciente. La "fórmula libidinal" de la institución enuncia que consiste en la
Más allá de la cuestión de la contratransferencia, esta "influencia suma de los individuos que, al ubicar en el lugar de su ideal del yo
del paciente sobre el sentimiento inconsciente"33 del psicoanalista, propio un objeto externo que tiene el lugar de ideal del yo colectivo
pudo, en su yo, identificarse entre sC34 Por lo tanto, lo que se
33 Les chances futures de la thérapie psychanalytique, 1910. El término se
introduce aquí entre comillas ("Gegenübertragung"), pero sólo para recordar que
"todo psicoanalista no va más lejos de lo que le permiten sus propios complejos un ideal de "autodominio" del analista. (Conseils au médecin lors du traitement
y sus resistencias internas" y para remitirlo a su "análisis" y a la vigilancia psychanalyÚque, 1912, G. W., VIII, p. 383).
constante. Freud más bien sugiere la imagen de un "espejo opaco" al que subyace 34 Psychologie collective et analyse du moi, 1921, cap. VIII.

199
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colectiviza es el "objeto del ideal" del sujeto inconsciente. "Objeto" "demarcación" respecto del idtutl l"t!pruduciclo pot• In t!l'1!11lll'lu ,Y lt1M
vacío, ya que se llena solamente con el "anhelo" inconsciente, pero se prácticas de la institución.
realiza, justamente, a través de la "complicidad" alrededor de este A través del desenmascaramiento dt~l ido al du ''l:u nlrol" cput Muh.vn·
objeto, por destitución de uno mismo. Forma de "oblatividad" paradó- ce al ideal pastoralnew look propagado por lm! inHtit.uciunt'"• ,,¡ JIMil'll·
jica que se realiza, por ejemplo, en la institución terapéutica, a través análisis está, sin Weltanschauung propiamente políticu u Mocinl dtJ
del "objeto" "Salud" (mental). "liberación", en una posición de oposición de {acto.
Estamos dando cuenta de la creencia -tanto más impuesta como Vemos que la institución sostiene, al mismo tiempo, una figura de
"secularizada"- de la institución: nada es más sagrado, no hay otra modernidad social, pero que también se enfrenta con una cuestión
cosa sagrada que no sea este objeto. Ese objeto es el que organiza los estructural (quien, quizás, mejor haya visto esto fue un contemporá-
"rituales" de la institución y ordena los modos de reproducción: en neo de Freud: Kafka, cuando muestra el enfrentamiento con la cara
este sentido, existe una "religión" de la institución, con su aura arcaica del poder que la situación más moderna -la de la Administra-
compulsiva35 (ritualización). ción- encarna anónimamente: 38 lo que le da una vuelta kafkiana al
De esta manera, la institución reproduce, inseparablemente, un modo de funcionamiento institucional, en el sentido preciso de una ley
cierto modo de goce social destinado a "colmar" al sujeto y un cierto al mismo tiempo imperativa y perversa, ya que opera un reglamento,
modo de control ideológico: hay que hacerle preguntas a ese "principio que no tiene bases como la ley.3 9 La transferencia, al mismo tiempo
de placer" como expresión de la modernidad. Complacencia con el intensa y "ciega" que actúa allí libera el régimen "del afecto".
sujeto (el paciente) que, con el mismo movimiento, lo sujeta. Freud se Quizás haya sido Tocquevillle quien, en su profecía del siglo
da cuenta de esto en su comentario sobre la tendencia a "ser agrada- pasado, haya enunciado mejor las implicaciones de este principio
ble" con los pacientes y, al mismo tiempo, esquivar la reivindicación hedónico con efectos mortíferos -ya que se trata de unir los efectos de
la pulsión de muerte y, al mismo tiempo, insertarlos en los rituales
propia de deseo.
¿De qué "bien" se trata en este caso? Del "bienestar" que se promueve institucionales-: "Veo una multitud enorme de hombres parecidos e
como Bien Soberano en el horizonte del Welfare State que se ocupa de iguales que giran sin descanso sobre sí mismos para procurarse
los sujetos, en sus modalidades inseparables de "control" y de protec- pequeños y vulgares placeres con los que llenar su alma ... Por encima,
ción. Ideal "pastoral" en su género, que, para volverse laico, adopta el se eleva un poder inmenso y tutelar, que se encarga solo de asegurar
lenguaje del "cuidado de las almas". 36 En la recepción y la institución de sus satisfacciones y de velar por su suerte". 40 Ahora bien, nosotros
los perjuicios la institución encuentra su goce propio, el ideal. podríamos agregar que, entre ambos, se encuentra justamente la
Nos acercamos, se siente, a algo esencial en el deseo de la moder- institución que se encarga del "comercio" entre estos dos participan-
nidad social en la que participa la institución terapéutica con una tes: si ese Otro "trabaja a gusto por la felicidad de ellos", también
quiere "ser el único agente y el único árbitro", socializando el goce a
parte no desdeñable.
Como, por su parte, el psicoanálisis toma el ideal social "a contra- través del control. Ésta es la ganancia y también la ilusión del Otro:
pelo",37 no es asombroso que aquí se experimente la función crítica de hacer que los sujetos hagan la economía de la "dificultad de vivir" y
de la "perturbación de pensar" -renunciamiento cuyo precio recuerda
35 Sobre la ligazón estructural entre compulsión y religiosidad, véase nuestra el psicoanálisis-.
contribución, "La passion de répétition. Genese et figures de la compulsion dans La institución, fachada del edificio social, tiene como función -pero
la métapsychologie freudienne", en Revue francaise de psychanalyse, 1994, pp. no sin el heroísmo de sus miembros- sostener el ideal social que es,
335-357. justamente, "salvar la apariencia" y, por lo tanto, silenciar el malestar
36 Este ideal pastoral es el que señala Foucault en la especie de clínica del poder
moderno que opera en la pretensión de poder para mantener la vida de sus
"sujetos". Notemos que el "cuidado de las almas" (Heilsorge) implica una metá- 38 Véase nuestro análisis en La perversion et la fe m me, Anthropos/Economica,

fora terapéutica, que se mantuvo luego en su forma secular. 1989.


37 No por coquetería Freud pone el acento incansablemente en el destino del 39 Véase, infra, cap. X.
psicoanálisis con1o objeto de resistencias: es porque el análisis resiste a su ideal 40 De la démocratie en Amérique, libro Il, cap. VI ( 1840).

que la sociedad se resiste, en profundidad, a su "mensaje".

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de la Cultura y maquillar de ideal al perjuicio. No es "bueno" decir X
toda la verdad -la sociedad sólo tolera la "dosis de verdad" necesaria DEL PERJUICIO REGLAMENTADO
y suficiente para su reproducción-. Entendemos que la institución se AL DESEO DE REGLAMENTO
ubique "al frente" de esta contradicción de la verdad del síntoma y del
engaño social. Esta mirada psicoanalítica sobre la institución puede
ayudar a desunir esta ligazón entre la exigencia de verdad del
síntoma y la restricción de la norma social, que constituyen una
especie de imperativo para el sujeto de la institución: darse cuenta de
"vivir según la verdad psicológica". 41

El examen de la dialéctica entre perjuicio e ideal nos lleva a reexami-


nar la cuestión del Otro social y la cuestión mayor de la sociología
política, considerada en su aspecto inconsciente, la de la regulación de
la anomia a través de la instancia del Otro social que encuentra su
expresión moderna en la Administración.
Esta instancia es la que acusa recibo de esta anomia y la trata,
filtrando la economía del perjuicio.
Ya vimos en la arqueología preliminar de la mal llamada exclusión
que ésta incluye una verdadera "sobreinclusión". En términos más
precisos: la ano mi a se relee a través del texto social. Allí interviene lo
que ha sido descripto como síntoma, no de manera fortuita, antes de
haber sido descripto como institución. Tenemos que descifrar en esto
una forma determinante del deseo de la modernidad, que es posible
caracterizar como "deseo de reglamento". Desde este ideal reglamen-
tario puede descifrarse el destino del perjuicio "individual", de ser
reglamentado. La excepción confirma la regla y, como contraparte, la
regla enferma la excepción.

Figuras y poderes del reglamento

La casuística reglamentaria

Una rápida fenomenología de la idea de "reglamento" será útil para


41Aludimos a la esperanza de Freud de que, para eludir la "hipocresía" social delimitar su contenido y lo que compromete en el plano que nos
en sentido restringido, el hombre se esfuerce "por vivir según la verdad psicoló- interesa a nosotros, el del inconsciente.
gica" (Considerations inactuelles sur la guerre et la mort, G. W., X, p. 336). Hay regla o reglamento cuando nos encontramos frente a una

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"expresión que indica o prescribe lo que debe hacerse en un caso parece que, por naturaleza, está consagrado a estar subordinado a la
determinado". 1 Por lo tanto, existe la idea de prescripción, junto con ley, que se limita a completarla a través de la regulación de su
la de "caso". N o hay nada asombroso en el hecho de que no estemos aplicación o a suplir una ley inexistente cuando, de hecho, no deja de
alejados de la idea de "casuística" (el matiz peyorativo que adquirió ganar terreno. 5 En suma, el reglamento parece apuntar hacia algún
después de PascaP no debe hacernos olvidar su importancia). Podría peligro de subversión de la racionalidad de la ley a través de la
ser que la "casuística" haya sido la primera en experimentar los irrupción de la arbitrariedad del poder. ¿Reglamentar no sería,
problemas de esta lógica, al mismo tiempo concreta y prescriptiva, también, amenazar con desregular la propia ley, usurpándola con el
que será retomada por el administrador en el siglo xrx. Tenemos que pretexto de "aplicarla"? Ética contra casuística y, por lo tanto, el de-
entender la idea de un "estudio de los casos de conciencia, es decir, de bate no se ha cerrado.
los problemas de detalle que resultan de la aplicación de las reglas El reglamento está pegado a la ley como la condición práctica de su
éticas en cada circunstancia particular" 3 -en contraste con la ética paso a la realidad: la ley, que de otro modo puede ser "letra muerta",
que las enuncia en su pura pureza-. El casuista, como el administra- debe exponer su cuerpo sagrado a la reglamentación; pero,justamen-
dor, debe prescribir en función de las "circunstancias", es el hombre te, ese pequeño nudo literal al que se denomina "reglamento" tiene
que debe articular la regla con la circunstancia, pero también saber algo de una "letra muerta" en sí mismo, que funciona por sí misma.
regular la circunstancia. En contraste con la Letra noble que se dicta como una racionalidad sui
No es asombroso, entonces, que sostenga la misma sospecha que generis, el reglamento, ley"en acto", que incluso "pasa al acto", parece
antes se tenía con los casuistas, es decir, que "por las sutilezas de la signar la huella de algo arbitrario. El reglamento sigue significando
lógica, llegaban a justificar cualquier acto". 4 Habría que decir que el momento en que la ley debe comprometerse de tal modo con la
extrae su legitimidad, justamente, del acto. El juego de palabras no realidad que debe encarnarse en ella. Pero también es un signo mayor
es fortuito: el reglamento emana del ejecutivo, porque el reglamento de la modernidad que el reglamento se afirme y extienda su poder a
administrativo es, en sí mismo, un "acto" denominado "administrati- tal punto que parece adquirir "fuerza de ley".
vo", y que tiende a dictar una disposición general e impersonal. Por Justamente, el psicoanálisis permite reinterpretar una distinción
eso mismo, hereda la ambigüedad del mismo acto: por una parte, importante de la casuística moral, que no está muy alejada de la
1 Según el artículo "Regle" del Vocabulaire technique et critique de la philoso·
problemática inconsciente del reglamento: la de la "regla" y la del
phie de André Lalande, Librairie Félix Alean, 1926, t. II, p. 695. El reglamento
"motivo". Tradicionalmente se sostenía que la regla moral enunciaba
es lo que le da cuerpo material a la "regla": en este sentido, el reglamento no tiene "lo que debe hacerse", en tanto que el "motivo" actuaba "sobre un
otro sentido que la "regla", puesto que le da a la regla carácter objetivo y literal. individuo para empujarlo a que lo hiciera". 6 Desde esta perspectiva,
Por lo tanto, el reglamento es al mismo tiempo forma (como expresión de la regla) es esencial afirmar que "lo que regula la voluntad no es su resorte".
y "objeto". Por consiguiente, la regla tiene un carácter abstracto, en tanto que el Dicho de otro modo, en el esquema moral tradicional, el "motivo" o la
reglamento es un objeto legible y casi tangible -lo que no deja de tener consecuen-
cias en cuanto a su "poder" social e inconsciente- (véase infra).
representación engendrarían el deber, que, a partir de ese momento,
2 Véase en Provinciales la arremetida famosa contra la casuística jesuítica. sería una regla de acción para la voluntad. Por lo tanto: comprender
3 Según el artículo "casuística" del Vocabulaire de Lalande, op. cit., t. 1, p. 97. el deber es lo que obliga a actuar. La regla sería el retorno del de-
Habría que precisar que la casuística administrativa responde más bien a la ber sobre el sujeto a partir de la representación primitiva.
defmición de la llamada casuística "objetiva", la que, "sin considerar el estado Lo que tenemos que pensar en el esquema administrativo es muy
íntimo de tal o cual conciencia, estudia de manera abstracta tales o cuales
conflictos de deberes nacidos del encadenamiento de hechos accidentales" -lo que extraño, si consideramos este modelo tradicional: aquí, la regla se
le da pretensión científica a la llamada ciencia "administrativa"-. En cuanto a la transformó en "motivo" per se. La regla es la que motiva, en sentido
"casuística subjetiva" -la que proporciona las obligaciones, los consejos, las literal. Caracterizado de este modo, el reglamento podría ser el núcleo
exigencias morales al grado de luz y de fuerza de cada alma para educarla per
5
gratus debitos para que decida en los casos de conciencia de una manera cada vez Por ejemplo, en el derecho público francés ha adquirido especial importancia
más delicada"- se convirtió en el arte del "que decide" en relación con la gente la introducción del decreto-ley, a partir de 1926.
6
denominada "los administrados". Esta distinción está propuesta en el Manuel de morale de G. Richard, citado
4 Artículo, "casuística", citado. en el artículo "Regle", mencionado más arriba.

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de la "razón administrativa". Con esto es posible desamparar el legitimado por este poder. En medio de una larga declaración,
esquema de la casuística tradicional, pero también mostrar su pers- interviene la confesión, preciosa para nosotros: "Mi mayor deseo,
picacia. ¿Qué debe ser una regla, como para que impida el "motivo" y diría que el único, ponerme en regla con la Administración". 8 Esta
que, en su lugar, desde el exterior, se imponga a una subjetividad frase inusitada constituye un desafío importante al pensamiento
preexistente, la produzca, incluso la constituya? El "hombre del político y a la teoría psicoanalítica. ¿Cómo estará hecho ese "deseo
reglamento" es el que se motiva con la regla, el que convierte a la regla mayor", mejor dicho, "el único" deseo de ese personaje, como para
en su motivo más determinante, el más preciado. En este sentido, se encarnar al sujeto testarudo y, al mismo tiempo, desarmado de la
trata de una regla radicalmente "subjetivada". modernidad, es decir, "ponerse en regla" con Ella, "la Administra-
ción"? Aquí es posible reconocer el pathos de la defensa del individuo
La pasión reglamentaria contra los poderes ocultos como el del elogio del Estado: ¡aquí hay uno
que ama el reglamento a tal punto que lo convierte en el único objeto
El problema singular que el reglamento le plantea al psicoanálisis es de sus efusiones!
el siguiente: la experiencia muestra que algo, en el sujeto, "ama" el Pero, ojo: no dijo que la "amaba"; tampoco que quisiera algo de Ella,
reglamento, o lo "quiere" o "aspira a él". No podemos decir nada esa mujer augusta y fría, la Administración: primero, no la ama pero
preciso acerca de este deseo si no determinamos su contenido. Es un la "desea"; luego, lo que lo motivaba era "ponerse en regla", pero apa-
deseo doblemente paradójico: en principio, porque es sobre una sionada y exclusivamente.
"prescripción" que, normalmente, debería trabar, dificultar la expan- Hacer la teoría del inconsciente del administrado es responder a la
sión del "principio de placer", soberano en el inconsciente; luego pregunta fascinante e inquietante -unheimlich, diría Freud-, en
porque, inclusive si se superó ese prejuicio al comprender que la ley tanto evoca al mismo tiempo algo que nos es familiar y casi imposible,
puede ser causa del deseo, 7 y no sólo impedimentum, esta pasión es o doloroso, de pensar: ¿qué hay de deseable en el "ponerse en regla con
paradójica, porque no es sólo sobre la prescripción reglamentaria -y la administración"? Con sus dos correlatos: ¿para qué tipo de sujeto
no sobre la instancia de la ley-, sino, además, tiene prescripción como esto es deseable o quién es el que hace de esto su deseo supremo? Y,
objeto, más que como causa o "referencia" .Pasión por la norma propia ¿quién es ella, esa"Administración" cuyo verdadero significado para
de la modernidad. la mirada del inconsciente es, quizás, que designa eso a lo que se apega
Para acercarnos a este "secreto" de la pasión administrativa, toma- ese deseo-de-ponerse-en regla? ¿Quién o qué es ella para provocar
remos como referencia una confesión capital que trata, justamente, eso? Y, finalmente, ¿quiénes somos nosotros, sujetos de la moderni-
sobre esta pasión. Que sea literaria no disminuye en nada su validez dad, para dejarnos provocar un "deseo" de este tipo?
clínica, ya que la literatura es tanto más reveladora cuanto que le da su Plantear esta pregunta es también plantear una nada psicológica.
letra a una pasión que, a priori, no parecía hecha para ser exaltada. Pues,justamente, cuando se hace "psicología" con la administración,
Esta confesión se encuentra en El castillo de Franz Kafka. Y no es ésta es la pregunta que no se hace (por otra parte, de aquí proviene
casual, pues esta obra es una parábola sobre la modernidad. que se pueda sospechar que hacemos psicología para no hacer esta
Conocemos el argumento: se nombra a un agrimensor en un lugar pregunta). El psicoanálisis que, en el fondo, es tan poco "psicologizan-
misterioso que se llama "el Castillo", dominado por un poder oculto al te", por el contrario, tiene la vocación de formularla. Cuando se hace
que no se ve nunca, dominación de dueños ocultos que reinan a través psicología de la administración, no se puede decir que se la detesta y
de intermediarios. Enseguida, el agrimensor se da cuenta de que no que le tememos o, más aun, que molesta, porque "deshumaniza". Todo
tiene ninguna función y que no existe para el Castillo. Sentimiento de esto es tan verdadero que no explica nada. Tenemos que partir del
exclusión radicaL Aparentemente, su objetivo es resistir a este poder, otro, de nuestro agrimensor del Castillo que, en efecto, odia a la
cueste lo que cueste, pero enseguida aparece, como un reverso de esta administración, pero con un odio tan preciso y singular que lo ejerce
resistencia, su ambición verdadera por que se lo reconozca y sea
8 El castillo. A partir de este momento, remitimos a nuestro estudio, Le Peruers
7 Lo que Jacques Lacan mostró magistralmente. et la femme, op. cit.

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a través de ese deseo arisco de ponerse en regla con ella y, de este la regla al estado de fin: "Actúa solamente según la ley universal que
modo, de participar del goce del que está excluido. hace que puedas querer, al mismo tietn po, que sea una regla", es decir,
regla suprema. Y esta regla, considerada fin práctico, no es otra cosa
El imperativo reglamentario que el "Reglamento", justamente porque está excluido de la Ley.
de la "razón administrativa" Esta inversión no es simple retórica: contiene una lógica que nos
permite pensar el presente de la razón. En todo caso, esto es lo que
En efecto, es un "imperativo categórico". La expresión pertenece a dice -correctamente desarrollado- el agrimensor del Castillo. ¿Pues
Kant, el teórico de la moralidad. Desde Kant, ya no se cree en la qué es lo que sostiene ese deseo forzado de la puesta-en-regla, sino ...
"sabiduría", concebida como un acuerdo entre "el bien moral" objetivo: una ley? Para él "fue una ley" sólo desear eso, eso que es, por lo tanto,
por eso se adhiere a la ley, pilar de la "razón práctica". Y esta ley está su fin. Por consiguiente, se juró a sí mismo actuar universalmente
concebida como principio de determinación de la libre voluntad. El -en todos los casos posibles- según esa ley que hace que deba querer
deber no es otra cosa que "la necesidad de llevar a cabo una acción por al mismo tiempo que esa acción esté de acuerdo con el reglamento.
respeto a la ley", 9 un "ser razonable" es solamente el que tenga El deseo de reglamento guarda toda la fuerza, incluso la austeri-
vocación de "representarse la ley" y el deber es lo que la razón le dad, de las morales de la ley: pero este kantismo invertido derivó toda
prescribe de manera absoluta al sujeto moral. la energía de la ley hacia lo que sólo debía ser su trampolín. La apuesta
Pero antes del deber, Kant postula "un principio subjetivo de la de esa "operación" solamente consiste en producir un goce supremo y
acción, que el mismo sujeto se da como regla", y la llama "máxima". paradójico: gozar con el reglamento. Y, como en Kant, es incondicional
En tanto que el "deber" prescribe cómo tiene que actuar, la "máJci- y categórico. Ahora hay que parafrasear a Spinoza: el reglamento no
ma" prescribe cómo quiere actuar. Ésta es la formulación del "impe- tiene otra recompensa que una beatitud que está fuera de él mismo,
rativo categórico" sin el cual toda razón práctica sería letra muerta: pero la contiene por su sola virtud.
"Siempre tengo que conducirme de manera que también quiera que Esta vez hay que formular una pregunta que constituye el plazo de
mi máxima sea ley universal". Éste es el imperativo categórico del la investigación: ¿hay que situar de dónde proviene esta "extraña"
sujeto moral: "Actti.a solamente según la máxima que hace que virtud del reglamento, es decir, lo que afecta al sujeto-en-regla con
puedas querer al mismo tiempo que sea ley universal". Es claro una certeza (por más que sea amarga) de goce? El famoso equívoco de
que Kant fija un destino decisivo para la cuestión moral: la regla -en la palabra -que vincula el placer con una dimensión jurídica- podría
tanto referencia subjetiva de la acción- tiene como único objetivo jugar especialmente en este tema.
éticamente aceptable la coincidencia con la ley universal como obje-
tivo regulador de la acción. Este paso de lo individual a lo universal
se confunde con la transposición de la regla en ley. Ésta es la única El inconsciente del reglamento
condición en la que el imperativo puede ser denominado "categórico". o la perversión de la modernidad
Confrontemos esta pasión por la ley con la que tenemos que pensar,
la pasión por el reglamento. Tienen una categoría en cierto modo Decididamente, tenemos que saber lo que quiere ese agrimensor.
complementaria y solidaria. Una y otra articulan el "bien" entre un "Ponerse en regla": el pronombre apunta hacia una reflexividad
sujeto y una "prescripción". Pero el efecto de la segunda se deja interesante. Ya no se trata de estar en regla, sino que hay que ponerse
aprehender, justamente, por la inversión que produce en la primera. en. ¿Significa "hacerse reconocer" por el Otro? En efecto, hay algo de
Digámoslo en palabras que habrían desconcertado a Kant, profeta de eso, porque lo que se dibuja en este procedimiento es el deseo de
la razón práctica, pues ésta es el imperativo categórico de la razón legitimación: pero esto ya es muy rico en "intersubjetividad". No,
administrativa, que para él sería un simple imperativo hipotético. realmente, todo lo que quiere es acceder a un ajuste de su ser al re-
Para esto, tenemos que hacer que la ley pase a un estado de medio y glamento, sin que eso moleste demasiado a la instancia reglamenta-
ria legitimadora, sólo deslizarse en ella, de manera de poder igualarse
9 Véase Fondements de la métaphysique des moeurs. a su ser reglamentario. Ambición pequeña en sí misma, estrecha,

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r

hasta mezquina, pero que proviene de una pulsión de tal envergadura tiches" 10 . En cuanto al encuentro con el objeto, tiene que restringirse,
(Drang, Trieb, diría Freud) que tiene que revelar en algún lado una justamente, a una manipulación reglamentada. Si se cambia una
ambición muy fuerte. letra del reglamento, todo -el todo del goce- puede derrumbarse. La
función vital del reglamento es practicar la negación al reiterar sus
Perversión y goce reglamentado artículos.
En segundo lugar, esta actividad reglamentaria tendrá que justi-
Un indicio nos permite seguir adelante: estas ganas de ubicarse o ficarse, no en referencia con la ley paterna simbolizada, que le es
"posicionarse" respecto de una situación rigurosamente prescrita, de inaccesible, sino en referencia con unhiperpoder idealizado, todavía
la que saca un placer preciso -es decir, rigurosamente determinado paterno pero que no abre ninguna dialéctica. Aquí se encuentra la
por la propia prescripción- que condiciona imperativamente la obten- referencia razonada a algo arbitrario, sin lo cual el poder reglamen-
ción del placer, tiene un nombre, adaptado a la cosa: "dispositivo tario sería impotente. Para el sujeto, cada reglamentación se apoya en
perverso". esta referencia al sujeto idealizado hi perpotente sin el cual la máqui-
La idea de perversión -en su ambigüedad semántica- connota na daría vueltas en vacío.
lo que parece lo contrario: una transgresión a la prescripción legal Esta instancia se concibe de una manera muy diferente de la
que inscribe al sujeto en una desviación. Pero justamente, ese instancia de la ley: más bien como lo que reina sobre la ley y la pro-
rechazo de la ley -sistematizado por el psicoanálisis como nega- duce. En suma, es la instancia pura del poder, forma de soberanía que
ción (Verleugnung)- se combina con un vínculo extraño y difícil de ejerce el poder al actuar (o, mejor, como "actante"). En contraste con
entender con otra forma de prescripción, reglamentaria. Justa- la ley que dicta lo que el sujeto debe, el reglamento concebido de este
mente, se reconocen las modalidades del goce perverso en el hecho modo dicta lo que el sujeto debe querer para estar de acuerdo con su
de que está, estrictamente -administrativamente, podríamos de- propio poder.
cir- reglamentado. En este punto preciso, al haber seguido hasta el final lo que en el
¿Y por qué, precisamente? Porque la relación con la prescripción sujeto -"el administrado"- era la huella de un deseo paradójico,
legal, de la que el Padre es portador en el inconsciente, sigue siendo encontramos la otra instancia, ese Sujeto mayúsculo que es su
letra muerta. El reglamento prolifera en los intersticios que la ley referencia obligada. Ya podemos entrever lo que es a través de su fun-
deja vacantes: al decir esto, no sabemos si estamos hablando de la ción -en ninguna otra ocasión la palabra se adaptó mejor que para
posición perversa inconsciente o de la modernidad socio-jurídica más este ser reducido a su funcionalidad (o "funcionaridad"): es decir, el
material, confusión que no es para nada fortuita. El psicoanálisis nos garante del reglamento-. Ahora bien, esta instancia legitimante -que
dice que mientras el neurótico se extenúa en contra de una ley cuya entrega "pastillas" sin las que los "pequeños sujetos" no existirían ni
legitimidad de naturaleza, al menos, reconoce -a tal punto que en un momento- se distingue por ser un lugar vacío.
nombre del Padre y de la ley se levanta en contra de uno y de la otra,
como se ve en la ambivalencia obsesiva-, el perverso elude esta El reglamento como práctica del "repudio":
dialéctica edípica que le habría revelado, para mejor o para peor, el la Administración como verdadero kafkaísmo
vínculo de su deseo con la ley, cuya castración es la amenaza y la
apuesta. Si de esta manera evita los plazos de la culpa que marca En este momento podríamos estar en el centro de la significación
la miseria neurótica, no puede evitar liberarse de los "gastos falsos" de la instancia administrativa para el inconsciente: lo que, de
de la operación de negación. manera paradójicamente solidaria, encarna lo arbitrario -poder
Esto se marca en dos elementos muy apreciados para nosotros y que se ejerce al legitimarse por su acto- y lo que produce un modo
qué nos permiten acercarnos más a la fuerza del deseo de reglamento. de conjuración muy particular de la falta. Aterroriza porque le da
En primer lugar, el enfrentamiento con la falta faltada se suelda a su poder el rostro de la Ananké, fascina porque se atiene al
en una irrupción de la angustia en los agujeros de lo propiamente real. 10
P.-L. Assoun, Le Fétichisme, PUF, "Que sais-je?", 1994.
Esto es lo que hay que colmar con los tapagujeros que son los "fe-

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reglamento ... e invita y, al mismo tiempo convoca, al sujeto a que él "estamos tranquilos", siempre que estemos de acuerdo con lo que
haga lo mismo. En suma, tiene el poder de lo que maneja más plantea. Conocer a fondo el reglamento es una excelente estrategia
comúnmente con el término "repudio" -palabra a la que recurrió perversa, ya que permite ahorrarse la ley. También podría consistir
espontáneamente Jacques Lacan 11 para denominar el hecho de en una estrategia muy aceptable de triunfo administrativo. Además,
ponerse fuera de la ley del Padre, como el acto administrativo más la ley obliga a volver a interrogar sin cesar la tensión famosa entre la
desastroso que tiene que producir un inconsciente humano-. Ten- "letra" y el "espíritu": el espíritu del reglamento es su letra. Parte de
dríamos que agregar que con esto también se puedejugar, y obtener su atractivo inquietante consiste en que se reduce a la letra. Por otro
un goce muy singular: finalmente, esto es lo que "ata" al sujeto a la lado, ésta es una de las lecciones más importantes de El castillo: que
administración, a título tanto de administrado como de administra- el Poder no piense nunca nada más que lo que dice: no hay intención
dor ... de su propio deseo. más allá de la letra, lo que, al final de cuentas, disuade la sospecha
Si volvemos al héroe de El castillo, ahora podemos entender mejor paranoica ... salvo que la instituya como el funcionamiento de la
su deseo perverso. Ahí podríamos encontrar la forma verdadera del realidad, de manera bruta, porque da cuerpo al reglamento.
kafkaísmo, asociado desde hace mucho con la ambición burocrática
moderna, pero quizás como un malentendido. Pues lo más kafkiano El Otro en el dispositivo reglamentario
no sería tanto lo que se asocia en general con el guión de El proceso,
es decir un sujeto perseguido por un poder ciego que le pide cuentas. Con esta base, tenemos que pensar una relación entre estos dos
Hay algo todavía peor y más preciso: ese mismo sujeto que corre participantes extraños -el administrado y la administración- com-
detrás del poder para que lo afecte, que quiere hacerse desear tanto pleja pero también más determinante de lo que habitualmente se
como lo desea. cree. Uno y otro definen las dos puntas de una cadena que instituye
Nos atrevemos a denominar a este fenómeno, teniendo en cuenta el dispositivo "perverso" en el que tenemos que incluir al "reglamen-
la neurosis particular de Kafka, 12 la perversión de la modernidad, y to". Pues, justamente, por la letra del reglamento se mantienen
el dispositivo que descubrimos es el siguiente: un sujeto que quiere unidos el poder reglamentario y aquello a lo cual se "aplica" este
depender de un reglamento, es decir que convierte al Otro, a la poder. ¿Para quién que no sea el "administrado" se habría producido
Administración, en la conditio sine qua non -expresión la más el reglamento de manera que sea él quien lo "finalice"? Y ésta es la
radicalmente reglamentaria- de su goce de sí mismo. Esto se parece manera, muy especial, por supuesto, de "amar" el poder reglamenta-
a la estrategia obsesiva -hacer siempre de "necesidad virtud" (ser rio: asegurar a "sus" administrados un estatus que reglamenta una
más "paternalista" que el padre para soportar su veredicto)- pero con parte de su existencia -a tal punto que el administrado tiene la
un aura de horror suplementario: convertir al límite en la condición impresión (totalmente falsa) de que tiene un papel y otra existencia,
misma del goce. Para esto se requiere al Otro, imperativamente. Y si, la del "administrado", porque está incluido en los retos de esa
justamente, la Administración no mostrara ser otra cosa que este relación. En cuanto a la administración, ¿de dónde saca su justifica-
poder que oprime, al que el humanismo describe, ni otra cosa que ese ción si no es del "poder" que ejerce a través del reglamento?
brazo necesario del Bien general, es decir, el síntoma del deseo Recordemos que no lo ejerce en nombre de la ley -y esto es
reglamentario de la modernidad, ¿quién, por no creer en la ley, se indudable-. Pero, justamente, el pasaje de la ley a la realidad -si
consagró al reglamento? suponemos que es posible en tanto tal- debe pasar por este dispositivo
Con la ley no se termina nunca, porque siempre vuelve a hacer la reglamentario que le impone su propia semántica. Porque la ley
pregunta de lo que el sujeto desea. Lo bueno del reglamento es que con legisla, pero no reglamenta -si entendemos esto con el mismo tono con
que antes se decía que el rey reina pero no gobierna-. A través del
11 Para traducir la palabra freudiana Verwerfung, que literalmente expresa el reglamento los sujetos son vigilados y encasillados, en alma y cuer-
hecho de "dejar de lado". po, 13 por la ley. De esta manera, su estatura simbólica no dibuja más
12 Véase, sobre este punto, la Carta al padre que analizamos en Le pervers et
13
la femme, op. cit. Michel Foucault dedicó toda una obra a detallar este trabajo "encasillante"

212 213
que un lejano referente, en tanto que los reglamentos piden cuentas efectos. Por lo tanto, nunca enuncia nada que no sea "positivo" y
enseguida. Por eso el individuo moderno discierne mejor lo que quiere "vacío". Es verdad que un reglamento también es "prohibitivo". Pero
decir "contravención" que "transgresión". no en el sentido en que basa y promulga una prohibición -prerroga-
A través de este camino podemos ver mejor cuál es el estatus del tiva de la ley- sino en el sentido en que dibuja un campo de exclusión
sujeto en la modernidad, justamente a partir de considerar que el dentro del cual un fenómeno puede ejercerse "lícitamente". Para
reglamento se volvió la forma corriente de relacionarse con sus conocer las reglas basta con "consultar" el reglamento.
"deseos". Finalmente, podemos comprender por qué, paradójicamente, un
Cuando el punto de vista de la "ley" -en el sentido planteado más reglamento provoca simultáneamente una prescripción y una prohi-
arriba- dirige una dialéctica del deseo con lo prohibido -división entre bición. Dicho de otro modo, de alguna manera es una orden para gozar
la vida y la muerte-, el punto de vista del "reglamento" la suspende, de una prerrogativa dada, acompañada por una restricción. Así se de-
en algún lado, junto con un "orden" que también es una "detención": fine la "situación", muy específica, que le otorga un campo propio a un
la existencia está "reglamentada", a tal punto que el reglamento debe reglamento. De este modo, cada reglamento crea una zona propia de
incluso apartar el pensamiento sobre la muerte. Lo que pertenece al goce, en la que los usuarios están "seguros" siempre que "sigan las
orden de la privación es apartado por lo que podemos denominar la flechas indicadoras", es decir, que observen las cláusulas. Vemos que
"cláusula resolutoria". Término que tiene, es verdad, resonancias el Otro convoca el goce: si se siguen las prescripciones y prohibiciones,
inquietantes, incluso mortíferas, pero que se conforma con enunciar es decir, sus "órdenes", "nada va a faltar". Quizás el orden y el
que existe una disolución del efecto reglamentario. Pero mientras ese reglamento supremo, en este sentido, sea no faltar. Donde la ley
efecto actúa, sólo puede considerarse "positivo". dejaba un espacio entre la falta y la satisfacción, a partir de lo cual
El peligro está en otra parte: en el hecho de que un pedazo de podía iniciarse una dialéctica, el reglamento solo permite todo o nada,
realidad escape al poder reglamentario, que lo deje virgen -no regla- balanza binaria que decide sobre la letra del reglamento, al mismo
mentado- y, por eso mismo, temible para la propia existencia re- tiempo frágil y apodíctica.
glamentada. Así sucede, por ejemplo, con el pánico en una organiza- Ésta es la base de la "complicidad" entre los dos participantes.
ción cuando se presenta un "vacío jurídico": es como si se hubiese Podríamos expresarla a través de la ironía dictada por la propia
"desenchufado" de la máquina que le garantizaba su energía. Un realidad de la relación: no hay que esperar absolutamente nada de ese
reglamento, en contraste con la ley que pretende proporcionar una Otro ya que no nos habla ni nos conoce como sujetos. En consecuencia,
mediación, sólo aporta algo que sirve para "tapar agujeros". Por eso se reduce, literalmente, a su modo de empleo.
no hay nada que sea más indispensable y más insignificante al mismo Si reglamenta tan bien un goce hipotético, no queda más que una
tiempo. También tenemos que pensar en esto: que lo insignificante se cosa por hacer: adherir al goce que promete, identificarse con lo que
haya vuelto indispensable. Por eso no hay contradicción entre decir dice de "sí mismo" y tomarnos por lo que la letra dice que somos,
que el administrado no espera nada de laAdministración y que espera exigiendo, en cambio~ que cumpla con su tarea reglamentaria. La
todo -lo que nos muestra el estatus de ese Otro al que se dirige una propaganda y la publicidad son eficaces a partir de esta lógica de
"espera" de este tipo-. captación imaginaria -perversa en el sentido definido: obligar al
Con seguridad que hay que temer a la instancia de la ley pero, al sujeto a identificarse con "él mismo"-. Por eso nadie cree más en la
menos, eso puede basar un deseo -ya que al enfrentarse con lo "persona" que el publicitario, el propagandista ... y el administrador:
prohibido el sujeto mide su propio deseo-. Del poder reglamentario ¿sobre qué podría ejercerse ese trabajo al que le convienen estos
sólo podemos pensar un cierto efecto. Porque el reglamento no dice poderes, es decir, identificarse con su "rol"?
nada sobre el sujeto del deseo: se conforma con regular los juegos de Del lado del sujeto identificado así con su "rol", no queda nada,
porque no se espera nada de él, salvo que espere todo, como intercam-
bio por el respeto de la letra. Éste es el administrado ideal, que exige
del poder: en este sentido, se trata de una teoría de la perversión del poder que se le acuerde, en virtud del reglamento, todo lo que nunca habría
moderno.

214 215
r
pedido si el reglamento no hubiese existido. En sentido estricto, se esta instancia del Padre posee una atracción sólida: garantiza al grupo
trata de un pedido totalitario. Pues, justamente, una vez que llega a su goce, pero, es verdad, le agrega la condición de que lo reconozca como
este punto puede volverse un fanático. Podemos denominar a esto ideal y que se atenga a él. Como contraparte, reglamenta el goce del
"dependencia" o" alienación". Pero también es la forma extrema de un grupo ... Si uno "está en regla" con él, tendrá derecho a gozar.
deseo, que aspira a un "uno mismo" garantizado (reglamentariamen- La función de la idealización se aclara en su función para el vínculo
te) para tapar la angustia de la propia división como sujeto. social. Esto se lee en la definición de la constitución libidinal de la
masa primaria: "Una suma de individuos que pusieron un solo y único
objeto en el lugar de su ideal del yo y, en consecuencia, en su yo se
El reglamento y el vínculo social identificaron unos con otros" .15 Dicho de otro modo, cada energía
narcisista idealizante a través de la cual el sujeto se ama -herencia
La idealización de la Nada del narcisismo perdido de la infancia-la deriva y la drena ese "objeto
externo" que, ubicado en esa posición de convergencia estratégica del
Ahora bien, Freud nos da los medios para crear la teoría de este Otro, conjunto de los narcisismos individuales, puede ser erigido como ideal
idealizado para encarnar el poder reglamentario. Lo hace en una obra del Yo colectivo, con lo que colectiviza el narcisismo. De manera
que no es Tótem y tabú. Allí nos habla de la ley paterna que se inmola que debe ser provocado, casi "inventado" por el grupo, para volver
a sí misma, por interposición del hijo-del-padre, para acomodarse posible la identificación recíproca de los miembros entre sí. Lo que
mejor identificándose con el sujeto. Mito espléndido y fundan te que, Freud representa con el siguiente gráfico:
sin embargo, deja en suspenso lo que precisamos: un vínculo social
pensado por hijos bien vivos -herederos sobrevivientes del asesinato
del Padre- y, al final de cuentas, relevos del padre muerto, lo

~ •~objeto
suficientemente fogosos como para agitar multitudes y para permitir,
Ideal
en las llamadas multitudes "convencionales", que estos hijos se del yo
identifiquen al proponerse a ellos mismos como objetos de idealiza- : yo
' '
'
ción. Este modelo es el que presenta en Psicología colectiva y análisis
del yo (1921).
En otro trabajo intentamos mostrar que a través de esta idealiza-
~-- ~\\objeto
·~~--------~-------·~
.:.
-----,flexterno
ción el sujeto practica socialmente su división denominada incons-
ciente.14 ¿No es justamente en este eje que hay que buscar la referen-
cia libidinal del deseo de reglamento?
: ______.- I - ~/',
~l
El ideal del Yo colectivo, sugiere Freud, ~unciona como fetiche,
objeto contra-fóbico, para mantener el estado de goce de las masas,
como lo indica el "pánico" consecutivo a su desaparición. Pero, en Vemos que el vínculo social se traduce en este "acoplamiento" -a
contradicción con el Padre de la horda primitiva, violento, frustrante través de la idealización- de los sujetos y del Sujeto. Esta "economía"
y sólo bueno para funcionar como Padre muerto en la identificación, debe expresarse en un texto que ligue a ambos participantes. Hay que
14 Entendida corno división estructural del "saber" que un sujeto puede tener
señalar que en el esquema de Freud el eje de los "objetos" es el único
de sí mismo y de la verdad que lo produce -lo que aparece desnudo en el que no está unido. 16 Podemos preguntarnos si no habría que ubicar
"síntoma"-. Estudiarnos la socialización del síntoma en nuestro texto "Destins allí el "reglamento", es decir, ese objeto que es lo no dicho del vínculo
sociaux de l'idéalisation", en Champ social et inconscient, CNRS, 1983, y en "Le 15 Psychologie collective et analyse du Moi, cap. VIII, in fine.
sujet de l'idéal", en Aspects du malaise dans la civilisation, Navarin, 1987. 16
Véase, también, "La fernrne et le syrnptórne de l'organisation sociale" en VV. Se trata de "objetos libidinales", el Yo está tornado entre su objeto ("perso-
nal") libidinal y su Ideal del Yo: este último es el instrumento de socialización. ¿Y
AA., Femmes et pouvoirs, ed. De l'Epi, 1985. si el reglamento indicara el eje "objetal'' del goce social?

216 217
r
social al que el texto reglamentario le da forma y hasta un "cuerpo". que metaforiza esas "aberturas" que no dejan pasar nada salvo lo que,
A través de ese objeto, tan singular como anónimo, el grupo creará un en el sujeto, se reduce a lo que permite reconocerlo como un "adminis-
vínculo y se instituirá. trado". K, el héroe de El castillo, reducido a su inicial, formula muy
bien esto en su diálogo con la administración: le gustaría oír en lo que
La máquina reglamentaria el reglamento dice de él algo que sea, verdaderamente, "sobre él".
Pero, justamente, el destino del reglamento y el del sujeto son
Pero, al mismo tiempo, habría que pensar en una relación más disjuntos. En este lugar preciso encontramos la dimensión propia-
específica del Sujeto de la idealización y de ese objeto discursivo que mente política de la estructura inconsciente que hemos aislado.
lleva en sí mismo el modo de la idealización: en rigor, el reglamento Para encontrar la huella histórica de esta relación que hasta este
sería lo más importante, es decir, el soporte de la idealización -de Uno momento hemos descripto y que nos gustaría que sea objeto de teoría,
por los otros- en tanto máquina reproductora del goce social. hay que regresar a un texto esencial de Tocqueville, la conclusión
Kafka proporciona una atractiva imagen de esta máquina en La famosa de La democracia en América, que podemos leer con un oído
colonia penitenciaria: un dispositivo confeccionado para imprimir, a atento a la problemática precedente -justamente en el momento en
modo de castigo, el reglamento sobre el cuerpo del sujeto recalcitran- el que surge la "ciencia administrativa"-. 17
te. El carácter sangriento de la imagen no debe ocultar su valor de
verdad, dado que expresa la ambición reglamentaria de unir a través El modelo político: el Secreto de la modernidad
de un texto el destino del sujeto y el de la institución. El modo de o el despotismo de la razón
idealización reproductor encuentra su modo de inscripción que revela
su violencia simbólica. En el capítulo VI, la descripción de Tocqueville, que busca la lógica
Pero el momento de verdad es aquel en que, desesperado por la estatista de la igualdad, se convierte en un verdadero poder visiona-
perspectiva de desaparición de la máquina, instrumento sagrado del rio. Para pensar lo que está en juego aquí, la conceptualización clásica
poder, el ejecutante se ubica a sí mismo en ella. Este último sacrificio es insuficiente: ni siquiera Montesquieu había previsto esa mezcla
muestra la extraña solidaridad entre la instancia ejecutiva del poder monstruosa de democracia y despotismo. En ese lugar crítico, La
reglamentario con la que el sujeto se había identificado y el que recibe democracia en América se eleva a la dimensión del Espíritu de las
su conminación. En última instancia, se confunden en un solo cuerpo leyes, adaptado al mundo post-revolucionario. Lo que pasa es que el
reglamentado/atormentado. Las dos caras del poder se confunden en "despotismo" del Leviatán moderno supera cualitativamente -y no
un último homenaje a la máquina reglamentaria. En este siglo se sólo en cantidad- al despotismo antiguo.
profundizaron sus demostraciones más funestas. Esta dimensión En ese momento preciso -en el que situamos el momento cumbre
propiamente kafkiana es la que hay que inscribir en el reverso del de la reflexión de Tocqueville- se produce un fenómeno asombroso:
modelo de idealización de Freud (más o menos por la misma época). Tocqueville se siente impotente para nombrar ese poder misterioso
De esta manera, lo que tenemos que pensar en esta "referencia que supera la idea del despotismo producido por las democracias. ¿No
idealizada" del deseo de reglamento es, decididamente, muy especí- se trata del efecto preciso de ese "terror religioso" que evocaba en su
fico: por precioso que sea, lo que Freud nos muestra en ese polo de Introducción, y al que, en ese momento, puede invocar?
"Ideal del Yo colectivo" parece estar bastante "personalizado" o, al
menos, "individualizado" como para que los sujetos de la "masa 17
En 1840 apareció la última parte del libro II de La democracia en América.
convencional" puedan verlo. El Sujeto-referente del Reglamento no Sobre el contexto del presente análisis en el plano político, remitimos a nuestro
tiene otra cara que ese lugar vacío del que parte la tranquilidad de que estudio "Tocqueville et la légitimation de la modernité", en Analy ses et réfZexions
el goce no le faltará a todo el que -a cualquier sujeto- se adhiera a lo sur De la démocratie en Amérique (Il, 4), ed. Marketing, 1985. En ese momento,
justamente, se dibuja el nuevo campo de la ciencia administrativa con losÉtudes
que el reglamento prescribe. administratives de Alexandre-Franc;ois Vivien (1845), hecho nada fortuito para
Por eso no es visible -en El Castillo siempre hay escritorios detrás el tema que tratamos. Tocqueville construye su teoría sobre esta mutación socio-
de los escritorios visibles, de manera que se ven como ''ventanillas"-, lo política que, simultáneamente, tiene una práctica propia.

218 219
No es que no haya una palabra disponible para designar este la posición ambigua y desconfiada entre ellos, tratan sin distinción,
principio de la modernidad: "Busco en vano una expresión que como existencias concedidas, aunque tengan formas diferentes. E,
reproduzca exactamente la idea que me hago de él y que lo sintetice; inclusive, ellas tienen que sostener y proclamar, para obtener una
las antiguas palabras de despotismo y de tiranía no sirven más. Es concesión del cielo, el hecho de ser dominadas, gobernadas, poseídas.
algo nuevo y, por lo tanto, hay que intentar definirlo, ya queno puedo Y, por otra parte, están estos principios, cuya grandeza es inversa-
nombrarlo". Se requiere esta postura "teológica" para realizar esta mente proporcional a su cantidad". 18
"ciencia" nueva prometida en la Introducción para pensar un "mundo La analogía es demasiado insistente como para ser fortuita: oposi-
nuevo". Pensar eso -ese principio hasta este momento innombrado, ción de dos esferas que definen el orden político ("abajo" y "arriba"),
loinnombrable de la modernidad política-es abordar"eso nuevo" que descripción simultánea de estas esferas como opuestas y nutriéndose
Tocqueville está buscando. unas de otras, metáfora religiosa que expresa el orden político -con
Es preciso señalar la originalidad del camino tomado: Tocqueville la idea central del principio de un vínculo de igualdad entre indivi-
no intenta adaptar su concepto nuevo de "despotismo democrático" al duos, "mónadas", y la dominación de Uno, que se nutre de la igualdad
concepto existente, especificándolo, sino que parece colocar delante y de la tensión recíproca-. Es verdad que Marx pone el acento en la
suyo ese "algo nuevo" que se le reveló y que produjo una especie de agitación recíproca, en tanto que Tocqueville insiste en el aislamiento
imaginación capaz de liberar su secreto. De esta manera, esta "visión" recíproco ("cada uno de ellos, apartado, es extraño al destino de todos
es un método apropiado para definir lo nuevo que hay que pensar. Es los demás ... sólo existe él y sólo para él"). Ésta es la diferencia entre
lo mismo que anticipar -"Quiero imaginar con qué nuevos rasgos el una visión del antagonismo y una visión "atomista"; pero lo que
despotismo podría producirse en el mundo"- pero también desarro- perciben el teórico del comunismo y el del liberalismo (uno partiendo
llar totalmente el concepto, de manera que su virtualidad alcance la de la situación alemana y el otro del ejemplo norteamericano) es el
realidad. Por otra parte, es una idea fuerza del pensamiento político mismo hecho constitutivo de la modernidad, en el mismo momento.
tocquevilliano el hecho de que, en la modernidad, la realidad se une Para comprender por qué "las antiguas palabras de despotismo y
a la ficción. de tiranía no sirven más" para expresar "la especie de opresión que
Tocqueville usa un procedimiento ilustrado por "el sueño de Esci- amenaza a los pueblos democráticos", hay que retomar, justamente,
pión" con que concluye La república de Cicerón: procedimiento el contenido de estas nociones de manera de ver qué permitieron
mitológico que permite proferir una verdad importante en relación con pensar y qué no permiten pensar. Ahí se ve mejor el punto en el que
la realidad política como si fuera ficción. El tema central de esta visión Tocqueville, que retoma la teoría de Montesquieu, se separa de ellas
fmal-que se despliega en la larga descripción precedente, que partía de presionado por lo que él tiene que pensar. Según Montesquieu, la
la experiencia- es el enfrentamiento entre una multitud de sujetos "especie de gobierno" denominado "despótico" es aquel en el que "una
anónimos y el Sujeto que los domina: ''Veo una multitud enorme sola persona, sin ley y sin regla, decide todo por su voluntad y por sus
de hombres parecidos e iguales, que dan vuelta sin descanso alrededor caprichos". 19 Dado su poder unívoco, se opone al tipo de gobierno
de sí mismos para procurarse pequeños y vulgares placeres con los que "democrático", en tanto que por su "anomia", se opone al gobier-
llenar el alma ... Por encima de ellos se eleva un poder inmenso y no "monárquico", en el que el poder de Uno está asegurado por "leyes
tutelar, que se encarga de asegurar sus deseos y velar por su suerte". fijas y establecidas".
Asombroso: en el liberal Tocqueville encontramos una descripción Este recordatorio permite ver lo que se juega en la democracia
que se parece demasiado, hasta en el estilo, a la que cierto Carlos moderna, a tal punto que puede desarmar la tipología de Montes-
Marx daba, en un texto de 1842, de la Crítica de la filosofía del derecho quieu. En efecto, nos enfrentamos con una "democracia despótica".
de Hegel, es decir, a penas dos años después de la aparición de la Pero esto sigue siendo una expresión (que, por otra parte, Tocqueville
segunda parte de Sobre la democracia en América: "¡Qué espectáculo! evita) cuya lógica política es preciso comprender. Ésta se anuncia,
La división al infinito de la sociedad en una multiplicidad de razas que
18
se oponen entre sí con sus antipatías mezquinas, su mala conciencia Critique du droit politique hégélien, Ed. Sociales, p. 200.
19
y su mediocridad brutal, y que sus maestros, precisamente a causa de L'Esprit des lois, libro II, cap. l.

220 221
justamente, en el destino separado de las dos características: unici-
dad y legalidad. Si la "democracia" clásica (en el sentido de Montes-
quien) es el lugar donde "todo el pueblo y no solamente una parte del
pueblo tiene el poder soberano", aquí tenemos enunciado el principio
J1 de la metáfora. El fundamento de la relación de dependencia funda-
mental entre los individuos y el Estado -asimilado a un "poder
paterno"- es una ética eudemonista, es decir, la búsqueda de la
"felicidad" material. Este principio es el móvil de la "sociedad civil".
~ También es la principal adquisición del siglo xvm, que ubica al hom-
de la democracia en general, radicalizado en la democracia moderna. ·t
Pero, justamente esta soberanía popular, destinada a controlar el ·'~- bre en un programa de progreso y de disfrute material.
poder de Uno, lo reintroduce con mayor fuerza. Pero si hablamos de Tocqueville ve en esto, además, el principio de una dominación
despotismo para expresar esta "centralización" del poder, inmediata-
mente tenemos que agregar que, a diferencia del déspota clásico, que
reina por "su voluntad y por sus caprichos", este déspota moderno, el
Estado, es cualquier cosa menos "caprichoso": reina por la razón,
1
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política radicalizada. Como los individuos se han reducido al
estado de átomos sensitivos, que se dedican a la búsqueda de su
propio interés, el Estado puede reinar tranquilamente por encima
de ellos. Pues ese Estado "ama que los ciudadanos disfruten,
inclusive por la "racionalidad" -de tal manera que Tocqueville logra siempre que no piensen en otra cosa que en disfrutar" (subrayado
darse cuenta del principio moderno de la tecnología política-. Ejerce nuestro). Dicho de otro modo: "Trabaja con gusto por la felicidad
su tiranía a través de la razón, en tanto que en todo el pensamiento de ellos; pero quiere ser el único agente y el único árbitro". El
antiguo, la tiranía era el principio de la locura en el orden político, es Estado administrador e intendente de los placeres, así ve Tocque-
decir la monstruosidad perfecta. ville este temible poder, que Nietzsche definía como "el más frío
Ésta es la asombrosa idea de Tocqueville: la relación entre los de todos los monstruos fríos".
individuos y el tirano moderno, literalmente, se invirtió. En la tiranía Las dos ideas no son incompatibles: en la carrera por los
clásica, Uno goza, "caprichosamente", de su poder al reinar sobre una placeres de los individuos, solamente el Estado mantiene "la cabeza
masa dominada y que, por consiguiente, une una común denomina- fría". Incluso necesita que los individuos sean aguijoneados por un
ción. En el despotismo moderno, el Estado-déspota se volvió (mortal- solo y el mismo móvil para reinar sobre sus placeres como el "único
mente) serio, o neutro como un administrador, en tanto reina sobre árbitro". Así es el Estado: una Providencia de los placeres. Es decir,
una masa de sujetos que se libran a sus placeres. Por eso "ama que los "provee la seguridad, prevé y asegura las necesidades, facilita los
ciudadanos gocen". En última instancia, él es el único "regulado", ya placeres, conduce los asuntos principales, dirige la industria, regula
que reglamenta los desarreglos de su rebaño. El próspero Estado las sucesiones, divide las herencias ... ". En suma, socializa el goce.
moderno se nutre de esos desarreglos de los ciudadanos entregados Ahí se ubica la reserva de Tocqueville, atravesada por la ironía
a la tiranía de los placeres individuales. Éste es el Leviatán moderno, específica del observador: "¿Acaso ese Estado de Providencia no
que tiene la cara anónima del poder reglamentario. puede sacarles por completo la perturbación de pensar y la dificultad
Si los términos de Montesquieu eran preciosos para describir la de vivir?" La ironía vibrante de este enunciado consiste en que
oposición de los principios de gobierno, la realidad moderna los expresa, al mismo tiempo, el deseo efectivo del Estado y su límite
supera. Esta mezcla de los principios más opuestos -despótico y radical. Quizás sea su deseo supremo, para perfeccionar su domina-
democrático- da cuenta de que la función de unidad, lejos de desapa- ción, suprimir en ellos hasta el principio de contradicción que tan
recer, se refuerza, mientras -y por eso mismo- la soberanía se bellamente aparece en estas dos expresiones: "perturbación de pen-
extiende. Justamente, se concentra tanto más cuanto se extiende: sar" y "dificultad de vivir". Aquí se nombra lo irreductible en la
ésta es una de las leyes políticas más importantes en obra en la individualidad, lo que reintroduce crónicamente la inquietud.
modernidad, que Tocqueville parece percibir. Pero, justamente, no hay compañías de seguros para esto -la
perturbación de pensar y la dificultad de vivir- ni siquiera la más
Deseo de reglamento y ética de la modernidad formidable inventada por el hombre, el Estado de la democracia
moderna. O habría que suprimir la propia individualidad como fuente
Pero, precisamente, para acercarnos más a la representación de propia. El eudemonismo Sistematizado a tal punto que el individuo ya
Tocqueville de estas dos "esferas", hay que subrayar el carácter ético no tiene que asumir lo que su pensamiento tiene de "trastorno" y su

222 223
J
vida de "dificultad", éste sería un programa totalitario completamen- ·~'}' Conclusión
te exitoso. EL PERJUICIO INCONSCIENTE
En efecto, sería "perfecto", sugiere la ironía tocquevilliana, si no Y SUS PLUSVALÍAS SOCIALES
hubiera ... cierto sujeto que no se reduce totalmente a la función que
.~:
le asigna el Sujeto supremo. Este desecho que cae fuera de "toda"
política sigue siendo lo más preciado para el sujeto. También es con
ese desecho que el psicoanálisis puede hacer teoría, al volver a
introducir en la política lo que ella practica y excluye, es decir, "el
i
'
trastorno del inconsciente" y la "dificultad de desear" ...

Lo que surge de nuestro trayecto a través el perjuicio inconsciente y


su modo de socialización -que va del trauma a la norma- remite a una
exploración del reverso inconsciente de la contradicción social. A ésta,
en tanto "miseria social", se aplican las palabras de Charcot, que se
sentía muy atraído por Freud, que toman relieve en la versión social
de la realidad: "eso no impide existir". ¿Qué "apertura" puede brindar
el psicoanálisis sobre este tema, que no vuelva inocente el sistema sin
quitarle peso al sujeto?
Justamente, recordar lo que le toca al sujeto, antes de la "imagina-
rización" que se forma como consecuencia de considerar la realidad de
manera masiva. Con lo que tenemos que volver a la cuestión de la
ideología -palabra que casi no nos atrevemos a pronunciar, pero que
todavía sigue actuando, a pesar de la cantidad de modelos que sos-
tenían que habían agotado su desciframiento--.
Podemos reconsiderar este trayecto sobre el perjuicio y el ideal
como una economía social del (des)goce.

La ganancia de la causa social

El Otro social -o sea, la instancia que sostiene lo colectivo como


fantasía material- se vuelve hecho y causa para el sujeto en "estado
de precariedad y de exclusión". Por otra parte, él es el que enuncia, el
que encuentra las palabras que los sujetos adoptan y en las que, luego,
se reconocen. Pero toda "causa" tiene una "ganancia", como dice la
expresión "salirse con la suya": 1 por supuesto, obtener una ganancia,
1
En francés: "avoir gain de cause. [N. de la T.]

224 225
realizar una ganancia de esta causa (quizás sea lo que hace que operador freudiano de doscifrnminnto doltnl\htlltlllr d~ lA alviUIMUIOI\ 1
esperemos ver surgir de toda causa social una ganancia inconfesable hay que pensar un circuito proplnmllnto tr&tn•furmMdnr d1l IIIH
que no necesariamente pasa por una franca corrupción: toda "causa" colectivo, que va de la privación u In Mnhr&~rrllnlllu,oh1n,
parte de una falta de ganancia). Sabemos que Lacan busca en Marx In pnlnbrn "piUMYMifM 11 1 Cltlt\ 11
La tesis que surge es la siguiente: el perjuicio (del sujeto) constituye que el autor de El capital desmonta ol goce Cftpitnllllt,., P""'
ttUI\Vttr•
para el Otro (social) una fuente de beneficio. Ésta es una afirmación tiria en el motor de ese plus-de-goce distintivo do In atlnttnltlfA dtd
seguramente provocadora: que la "anomia" -esa falta de armonía objeto. También habla de la emergencia de un cálculo -utllltnriNII\U u
entre los objetivos individuales y sociales (Durkheim)- alimenta a su benthamismo- de los "placeres".
Otro (en el sentido de la expresión "alimentar a su hombre"). La Marx realiza una clínica de la historia 2 y desmonta ol guco un El
patología de la ley alimenta la Norma social. Hay que avanzar por este capital, como plusvalía realizada sobre el Trabajo. Bentham roducu
camino para ver hasta dónde nos lleva. los placeres a un algoritmo.
Esto se une a la operación freudiana -con lo que este trío, Marx-
Bentham-Freud, puede parecer un tanto excéntrico, en la medida en
El "deber de salud" que, desde el momento en que se promulga un "principio de placer",
la esencia del placer se convierte en algo propiamente imposible de
¿El Otro social no está en posición de tratar de reparar, de evitar el encontrar-. Por una parte, es efecto de una termodinámica
daño de lo que se caracteriza como exclusión, precariedad, deterioro? de transformación de energía; por otra, no es más que el efecto de un
Responde a esto por medio de dispositivos (institucionales, de saber, "cálculo", pero de un cálculo apretado y determinante para toda la
etc.); provee, toma las medidas que considera necesarias y que puede economía del sujeto, que mantiene sus cuentas-salvo que se enfrente
exceptuarse de imponer ya que, como se dice, "se imponen". Veamos con un "descubrimiento" mayor, el que abre la "pulsión de muerte" y
la expresión, al menos simbólica, que aparece en el artículo que su correlato, el "más allá del principio de placer" -que especifica la
inauguró -hace exactamente medio siglo- esa Institución que se termodinámica particular del inconsciente-.
llama Organización Mundial de la Salud: "la Salud para Todos", es Ahora bien, todo esto se lee, también, en el aspecto social, ya que
decir, "llevar a todos los pueblos al nivel de salud más alto posible". el sujeto del inconsciente no es otro que el sujeto de lo colectivo.
La Salud, "lo empírico trascendental" del Otro social como dato de
experiencia e imperativo -aprehendido como estado completo
de bienestar (físico, mental y social) -con su correlato, el acceso de El objeto de la plusvalía
todos los pueblos al conocimiento médico científico, para alcanzar ese
alto grado de salud, con la opinión esclarecida y la acción de los "La plusvalía" es el hallazgo marxista en economía o, más bien, lo
gobiernos. El bien llamado Wel Fare State. Notemos la norma y la que permite desmontar críticamente la economía: es lo que la eco-
intensidE+d -"más alto", no sólo ausencia de padecimiento o de enfer- nomía capitalista no puede pensar, es decir, su realidad. Lo que
medad, sino salud como ideal regulador "positivo"-. Se trata de tomar pasa es que ésta "no encuentra" cuando "piensa". Es la relación
a sujetos dañados para poner a flote la norma -sanitaria-. La sanidad interna e íntima entre el Capital y el Trabajo: ese "excedente"
es el imperativo categórico de un orden social que le añade su ética, realizado por el capitalista. No hay que confundirlo con el "bene-
al mismo tiempo "condicional", ya que hay que suponer que cualquie- ficio", que no es más que una forma fenoménica (interés, renta,
ra quiere la salud, e imperiosa: deber de salud. beneficios). Es la diferencia entre la fuerza de trabajo proporcio-
nada (por el trabajador) y lo que ella aporta como "valor-trabajo".
Es la conversión del trabajo en beneficio: la compra deficitaria del
La "termodinámica social": la plusvalía
2 Véase nuestra contribución, "Marx clinicien de l'histoire", prefacio a la

Pongamos las cosas en su lógica real: desde el punto de vista del reedición de Marx et la répétition historique, 1978, ed. "Quadrige", 1999.

226 227
trabajo enriquece el Capital. Por ahí pasa la lógica del asalariado: "se endulza" con los beneficios, inclusive con la especulación dul Míntu·
es decir, el salario oculta el Capital. ma, para obtener reembolsos de lo que ese Otro, el "fisco" dt~ln (~ult.ur&1,
Esto se origina en el goce, porque se lo aparta del proceso de descuenta. Es la ironía de la neurosis: ya que el Otro socinl pnttn con ul
intercambio, aunque haya surgido del proceso de producción. El producto de la caza, él va a hacer lo mismo, pero gozando ... u trnvó11 dtt
Capital crece con ese plus volátil. su síntoma. Eso es lo que el Otro no va a tener nunca.
Por lo tanto, existe el sujeto de la fuerza de trabajo, el Otro o el Sin embargo, podríamos tener la impresión de que el Otro -do In
Capital y, entre ambos, el objeto: la plusvalía. sociedad, que no quiere saber nada con el fundamento de la represión,
De la plusvalía (Mehrwert) Lacan extrapola el plus-de-goce (Me- es decir, lo sexual- reacciona a esto colmando la brecha. La neurosis es
hrlust). 3 Esto supone una radicalización: donde Marx da por sentada una "menos-valía" del goce colectivo. El mismo Freud la compara con
-hay que decirlo-la reapropiación colectiva de los medios de produc- la tuberculosis, que aumenta el costo social y perfila su propio servicio
ción, la recuperación de esa plusvalía en beneficio de un goce colecti- en los policlínicas. Para el sujeto, los beneficios del síntoma son una
vo, La can reinscribe una estructura irreductible, que se relaciona con falta de ganancia, un "agujero" en el presupuesto social. No, en todo
el carácter insuperable de la oposición dialéctica del amo y el esclavo. caso, una plusvalía.

La economía cultural del goce social De la culpa primitiva al goce social


Volvamos a Freud, en un eslálom que se relaciona con nuestro Notemos que esta "microeconomía" dentro de la Economía incons-
trayecto como reflejo de un zigzag del síntoma y de lo social. ciente se despliega sobre una "macroeconomía" de la deuda -la que
Desde el comienzo, y siempre, Freud abordó lo colectivo en su inaugura lo social a través del Asesinato del Padre-. Hay una especie
aspecto inconsciente a través de su economía, situando al sujeto con de "débito originario" que abre la culpa primitiva. Pero, precisamen-
sus síntomas -"psiconeuróticos"- del lado de un déficit. En Freud, la te, ésta queda exonerada por estrategias de goce que abren un crédito
intuición más elemental de lo colectivo reside en que el sujeto deja ahí sustituto.
las plumas y está basada en la "represión de las pulsiones". Enunciado Es revelador que el crimen originario y las secuelas de culpabilidad
que se encuentra en un ensayo, La "moral sexual civilizada" y la no hagan que el sujeto social se desmorone bajo el fardo de la culpa.
neurosis moderna (1908) que precede a Tótem y tabú (1912-1913), Lo que hace es reconvertir en "plus-de-gozar" esa falta del inicio. Hay
donde Freud presenta la solución estructural al problema del conflic- "acomodamientos hacia el cielo" como con el asesinato del padre.
to pulsional del asesinato del padre y su reproducción social. La Aquí se produce la reinvención de la "solución paterna", a través de
cuestión de lo social en la lógica freudiana de lo colectivo se anuncia una reproducción del goce.
en la economía del perjuicio colectivo, lo que vuelve al neurótico
testigo del síntoma social, "síntoma vivo".
El neurótico no se encuentra en el balance de las cuentas, en el crédito El saber del síntoma
y en el débito, como lo indica el "renunciamiento pulsional". "Imperso- y la economía social
nal" -el Otro de la Cultura-, le piden demasiado. El déficit no es de
ningún modo funcional: se relaciona con la economía del goce. Pero, de ¿Cómo se las arregla el discurso social para tratar el síntoma? En
alguna manera, el sujeto se venga, al indemnizarse por ese renuncia- principio, por el camino de la "psicoterapia": construyendo las entida-
miento y por su sufrimiento, por lo que podemos denominar los benefi- des apropiadas para situar el malestar: "neurastenia", "depresión",
cios del síntoma, no solamente secundarios, sino "primarios". En suma, "estrés"; luego, "perturbaciones cognitivas y comportamentales",
"fobias sociales". Poniendo a punto los instrumentos de evaluación
3 J. Lacan, Sé mi naire, libro XVII, L'envers de la psychanalyse, Seuil, 1991, p.
estadística y diagnóstico del déficit: DSM. El Manual estadístico y
92, 11 de febrero de 1970.
diagnóstico de las perturbaciones mentales es el instrumento psiquiá-

228 229
trico que lleva a cabo la aplicación del ideal que nació cuatro años tenemos que poner en movimiento, por última vez, lo que nos sirvió
después que la OMS. de martillo para hacer sonar el yunque del malestar social, con los
Esto fija el síntoma, lo muestra como una psicopatología empírica, recursos insospechados del texto freudiano sobre "Las excepciones".
que vuelve inocente de hecho el goce social. La medicina ayuda a que Un perjuicio supone:
el Otro social psicologice la perturbación: el individuo es el que falla,
no sin relación, por supuesto, con el "medio". La psiquiatría lo cuida, • la alusión a un trauma o "equivocación" (Unrecht) "primitivo"
el médico colabora con el control social de la enfermedad. ("dicen que sufrieron lo suficiente y que ya se los privó bastante");
¿Por qué las terapias comportamentales y el modelo cognitivo • la ruptura con una lógica del renunciamiento y de la deuda;
tienen tanta aceptación? Porque son lo más apropiadas para el • la demanda de un resarcimiento por el error ("que tienen derecho
modelo de reproducción en forma de negación del síntoma por el Otro a ser dispensados de nuevas exigencias");
social y están homologadas por éste. • la reivindicación de una "recuperación" del tiempo perdido;
¿Qué concepto de socialidad surge de ese universo DSM? • el estatus de excepciones, institucionalizado y para siempre ("son
¿Qué quiere decir "social" en la expresión "fobia social"? Se trata de excepciones y quieren seguir siéndolo").
un "miedo marcado y persistente en situaciones sociales o en situacio-
nes en las que es preciso actuar, en las que puede sobrevenir un En este momento, el trauma social y/u orgánico hace que el sujeto
sentimiento de molestia", de manera que provoca "una respuesta salga del circuito, lo pone fuera del circuito, Aus-nahme. Especie de
ansiosa inmediata" (ansiedad social). El miedo debe interferir de desembrague simbólico.
manera significativa en sus actividades profesionales o sociales. Un sujeto de este tipo instituye una relación disidente con la lógica
"Esto se concreta en el ataque de pánico unido a la situación o de la deuda simbólica que sostiene lo social desde el Urverbrechen, el
facilitado por ésta." Cualquier cosa con tal de no pensar en la Crimen originario. Reclama un certificado de enfermedad que lo
angustia, en sus interferencias del deseo y de lo real. dispense de los esfuerzos de pagar la deuda.
En cambio, el psicoanálisis produce dos movimientos que hay que Como se dice, "gasta" sin "contar" (la "compulsión del endeuda-
pensar solidariamente: miento" podría proceder de este sentimiento de tener que tener
saldadas todas las cuentas).
l. Lleva el síntoma al centro del sujeto, en su causalidad incons-
ciente.
2. Reinstala el trastorno en el centro del "malestar de la cultura" La socialización del perjuicio
y de sus manifestaciones sociales.
¿Cómo el Otro social define su postura frente a estas excepciones?
Con ambos gestos destituye la individualidad -forma imaginaria
del sujeto inconsciente y "mónada" solipsista-: en nombre del sujeto; • Reconociendo el perjuicio -"situándolo", instituyéndolo- y ne-
en nombre del Otro. gando al sujeto.
• Instaurando un discurso que encontró su significante maestro:
"la exclusión", supliendo las depredaciones del ideal por la "rehabili-
La equivocación social o el perjuicio inconsciente tación", "institucionalizando" la anomia y, finalmente, reglamentan-
do el goce social.
¿Dónde hallar el punto en el que se encuentran los discursos del
síntoma y de lo social? Propusimos designarlo como una palabra, Al final del circuito está el perjuicio instituido, que forma parte del
verdadera Schibboleth de esta clínica de lo social, reescrita a la luz del imaginario. El Otro toma acto y hasta obtiene ganancias en la
"malestar de la civilización" de fines del siglo: perjuicio. En este punto economía social del ideal.
Retomemos los términos de la producción de plusvalía, tal como el

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clínico de lo social, Karl Marx, lo había mostrado en el libro III de El había previsto su institución como cuidado paliativo en el que el Otro
Capital. Está el sujeto del síntoma perjudicado, está el Otro social y, social no abandona al sujeto hasta que haya dado el último suspiro.
entre ambos, la producción de plusvalía. El pexjuicio refuerza el tejido asociativo, ella lo crea. El "biopoder"
Ahora bien -y aquí nos encontramos en el centro de nuestros acompaña al sujeto, desde el nacimiento hasta la muerte.
propósitos- el perjuicio de los individuos perjudicados se usa para
reproducir el goce social.
A estos "individuos" -que con esta condición reciben su tarjeta de El perjuicio y su "justo precio"
identificación- se les pide que pongan sus perjuicios en el mazo de la o el pretium doloris social
seguridad social. A los sujetos pexjudicados se les pide que amontonen
sus faltas, de manera que este montón de faltas se una y sostenga, En un determinado momento todo esto se vuelve rentable. El perjui-
como plus-de-gozar, al grupo-meta: cooperativa de los perjuicios, cio hace que haya negocios. Lo social se convierte en una federación
compañía de seguros traumática. de grupos de presión entre los que el Otro social media (el término
Estrategia inaugural de la modernidad del poder, que mostró "mediador" tiene mucho futuro).
Michel Foucault, el clínico del poder: la institución funciona, con su También sabernos que hay una moda, proveniente de los Estados
ideal, como una máquina de reciclaje de los desechos sociales, a través U nidos, que consiste en abordar cualquier relación social en términos
de ese "conversor" llamado ideal institucional. En este sentido, la de potencialidad para obtener indemnizaciones del otro. Esto provoca
"ecología" es el modo de pensamiento dominante del Estado, de lamo- una curiosa economía transferencia!. Corresponde que uno sepa qué
dernidad socio política, adoptada por el que decide en su modo de goce. fuente de perjuicio constituye el otro que es mi interlocutor -corno
El imaginario del estado es "ecológico" en este sentido. prestatario de servicios- y se deja que los especialistas calculen
"el precio justo", la plusvalía que eso representa para mí. Ésta es una
regla de conversión del pexjuicio en goce, que está por ser reglamen-
El perjuicio, creador de vínculo tada jurídicamente.

Examinemos los modos de tratamiento del pexjuicio como goce-


vínculo: El reverso inconfesable de la práctica social
• ¿Qué hacer con un síntoma o con una discapacidad? Solución: La "corrupción" -en el sentido común- termina por aparecer, la plata
crear una asociación. se usa para otra cosa y hay algo que se vuelve flagrante: la "mafia" del
• ¿Qué hacer con un trauma? Solución: ayudar a las víctimas. tráfico de goces. Ahora bien, en este sentido preciso -como forma
• ¿Qué hacer con una anomia -sexual- (homosexualidad)? Solu- mixta de norma y de goce-, lo social es mafioso. En este momento
ción: una sub-cultura (gay). escandaloso, se le pide ayuda al ideal humanista.
• ¿Qué hacer con una anomia sociocultural (desculturación)? Cuando un "escándalo" estalla sobre este frente del síntoma y de lo
Solución: una forma de creación (rap). social, que se vincula con esa actividad de reciclaje, podernos pregun-
• ¿Qué hacer con una anornia identitaria (toxicomanía)? Solución: tarnos si no es esto lo que salta en la cara del Otro social: que él vive
transformación de los bienes químicos en algo que sirva para "crear". de esto, de la "plusvalía" del síntoma. Entonces, naturalmente, él (se)
• ¿Qué hacer con una anomia socioeconómica (desempleo, endeu- vela esta cara, con consideraciones de moral social. En ese momento
damiento)? Solución: autogestión de la penuria, de la miseria "tempe- es cuando bajo sus narices para el tráfico de goces que sostiene su
ramental". reproducción. "Eso" es su realidad, el resto es discurso, y el discurso
es lo que sostiene cotidianamente la realidad social. Es su "literatura"
Freud decía que la muerte es lo único que "no sirve para nada": 4 no
4
S. Freud, Le clivage du moi dans le processus de défense, G. W., XVI, p. 60.

232 233
en sentido dudoso, su fraseología. Reverso inconfesable de la sociali- dolor, un "plus-de-gozar" -lo que lo vuelve una renta sagrada-. El
dad. Éstas son, también, las "prácticas sociales de la salud". "Prácti- mismo principio se aplica a lo colectivo: el trauma es el premio mayor
cas inconfesables", lo inconfesable puesto en práctica, esto es lo que de la lotería.
hay que demostrar: cómo eso goza en lo social, si se sabe que lo social Goce del perjuicio, de ubicarse en la posición del objeto. El Otro
funciona en base al doping. Es un espejo de la estrategia tóxica del social aspira los objetos perjudiciales para que su máquina funcione.
sujeto que busca en el "quebrantador de preocupaciones" (Sorgenbre· El displacer, por el automatismo de repetición, se crea puertas de
cher) ese "pedazo tan deseado de independencia del mundo externo" goce.
-manera de llevar a cabo la evasión por medio de "sensaciones de
placer inmediatas"-. 5
El sistema y sus "rebabas"

Metapsicología de lo social En el fondo, no habría nada que nos llame la atención, si no hubiera
extraños fenómenos que nos dicen que algo no anda.
Esto es posible a través de un doble desciframiento, termodinámico Un ejemplo: médicos hematólogos se dan cuenta de que una forma
y metapsicológico -doble enfoque de esta "economía"-. extraña de anemia aparece en una serie de sujetos (mujeres) y
Una máquina, en el sentido termodinámico, es un sistema de encuentran su "explicación" en una inexplicable compulsión de estas
conversión/transformación de energía que permite, al mismo tiempo, mujeres a desangrarse por distintos tipos de transfusión sanguínea.
creación y pérdida. Entre dos estados, algo se transforma y se pierde. Esto se llama "el síndrome de Lasténie de Ferjol". 6
Principio de la "entropía". Son enfermeras que, ante las narices de los médicos, desvían su
En ese entredós podemos situar la máquina-de-gozar, de regular función y derraman esa sangre. Esas mujeres que cotidianamente se
los (no) goces. desangran en las cuatro venas, en el servicio hospitalario, lo hacen
La máquina social no necesita demasiado para funcionar: una para nada, por su cuenta, entre ellas. Lío que paraliza el modo
falta, una falta de ganancia, por supuesto, que hay que poner en orden dominante del goce.
encontrando "soluciones". Más allá de la discusión clínica que abre este pasaje al acto
Por lo tanto, podemos tomar la palabra "solución" en el sentido patológico, aquí vemos el síntoma de un fallo de la máquina clínica.
termodinámico. En este caso, la "solución" no es una síntesis que Estas mujeres hemorrágicas hacen un mal uso del dispositivo instru-
permita integrar la contradicción -o negatividad- con la tesis. La mental que define su oficio. Como sangre menstrual derramada, que
"solución" es realizar una transformación "a pérdida", generadora de mata en cada efusión vana una paternidad, que signa la pérdida
un "plus". Juego en el que "el que pierde gana", que liga la perversión termodinámica del sistema hematológico -al mismo tiempo que una
del dispositivo social. Triunfo de la socialización del perjuicio. "desim bolización"-.
¿Cómo es metapsicológicamente posible? Por el "más allá del
principio de placer".
Pues hacer de un Unlust un plus-de-placer es aritméticamente De la pulsión de muerte al "sobre-gozar"
imposible. Recordemos que Freud demostró que el principio de placer ¿Esto nos recuerda algo? La· manera en que el Otro social husmea en
trabajaba en secreto para un principio superior. todos las esquinas para ver dónde se oculta o se ve un modo de goce
En cada repetición del displacer el sujeto cosecha una "prima". Esto disidente y lo lleva al centro del círculo visible -mediático y en
da una idea de la plusvalía. Fragmentación del "des-goce" de la madre internet- para que cada uno goce. El Otro es aquí, evidentemente
partida en múltiples pequeñas ganancias sobre esa pérdida. Cada vez carroñero. Encuentra la pequeña perversión, la enfermedad rara, la
que vuelvo a perderla, se dice el niño, gano, al mismo tiempo que un
"Actualizado en la hematología (Jean Bernard>"según el personaje de Histoire
5 S. Freud, Malaise dans la civilisation, cap. 11, G. W., XIV, p. 436.
sans nom de J. Barbey d'Aurevilly.

234 235
'!1

infelicidad sensacional, para ponerla en su vidriera y cosechar los El beneficio primario o el síntoma social
dividendos.
Lacan señala esta paradoja: el rico, cuando compra -y no hace otra No hay que dejar de señalar que esta consideración de la Economía
cosa que hacer esto, de manera proporcional a su riqueza- no paga inconsciente del goce social implica una "reforma del pensamiento".
nada, porque tiene la riqueza. 7 Por lo tanto, solamente el pobre paga. El beneficio primario del goce social, lo que se inscribe en el sujeto
Solamente el pobre es un buen pagador. (Ésta es la contribución neurótico como "beneficio secundario", debe ser ubicado en el sitio del
lacaniana a la economía política, breve pero incisiva.) Asimismo, el síntoma social. Por lo tanto, el goce y su imperativo regulador deben
sujeto perjudicado no lo sabe, pero compra y paga la prestación social. ser ubicados en el sitio del Otro.
Por supuesto que se la conceden -renta mínima- pero al hacerlo, él Alguien ya había visto esto: Alexis de Tocqueville, el primero en
está remunerando el goce del Otro social, con la promesa de la darse cuenta del viraje que tomaba el Otro, el Estado, que ya no era
"reinserción". Y además, es curioso, olvidamos el proyecto de reinser- el Padre autoritario y festivo, sino el trabajador a destajo buenazo y
ción y pasamos a la "garantía", prueba de que lo esencial es garantizar burócrata, intendente de los placeres de los sujetos en los que basaba
la reproducción económica del marginal. El sistema ajusta en el su propio goce. Éste no era el "buen goce", para hablar como Lacan,
margen -para eso se inventó una palabra: "incrementalismo", estra- sino ese goce adquirido como una prima del contrabando de los
tegia de un sistema de ajuste en el margen-. Por lo tanto, el Otro placeres y de las penas." ¿Acaso ese Estado, dice Tocqueville, no puede
"toma" el perjuicio. "Esto lo hace gozar", dicho brevemente. Breve- sacarles por completo el trastorno de pensar y la dificultad de vivir?"
mente, porque el Otro social tiene una manera un poco especial de Se olvidó del deseo, dificultad y trastorno mayor. 8 Más aun: no se lo
gozar, no como se da en el "buen goce", sino al redistribuir los goces ve gozar -como al soberano en la mesa del festín-, hay que entrever
en el cuerpo de los otros. Es el Estado servicial, que "da servicios", el goce en el intersticio del goce de los otros, de sus sujetos -amargo
descripto por Tocqueville. goce del reglamento-.
Los perjuicios forman cadenas y redes -es su modo de ser diacró- El Estado Soberano es el esclavo-rey que da forma al goce de sus
nico y sincrónico- y de estos núcleos nace la topología posmoderna del dueños y que saca su temible dominio de su servicio a todos, elevado
a lo universal.
goce social.
Bien visto, el Otro social es el gran "encubridor" del goce prejuicioso Ésta es la "suave soberanía" que vela por los placeres (Tocqueville)
-"locura dulce" del bienestar racionalizado-.
de las mónadas.
El Otro social transforma en goce la pulsión de muerte que, según Por vocación, el psicoanálisis va a contracorriente de la moderni-
Freud, atraviesa la "cultura". Es su manera de practicar y de "hacer dad, salvo que trabaje el síntoma. Se enfrenta con la estructura
positiva" la negación. Pero ésta es su última forma de ingenio: el Otro perjudicada de la subjetividad, pero para atravesar su callejón sin
social convierte todo lo que le llega de los "des-goces" que provienen salida, para llegar a conjurar el imaginario que se ha hecho con ella,
del malestar de la cultura en algo que se puede ganar, un "sobre-goce". al revocar al sujeto de lo real y al hacer caer los efectos de la
El ejemplo paradigmático es el de la toxicomanía: el goce prohibido idealización del perjuicio -que perpetúan la servidumbre imaginaria
se trata, luego, se canaliza (así lo dice la institución) y, finalmente, y sostienen la alienación social-. Reintroducir en la miseria del
prescribe. En una punta de la cadena lo social responde con una perjuicio y el goce mórbido del ideal, ese sujeto que se da el trabajo y
sorpresa de que eso exista, luego responde descifrándolo y, finalmen- la perturbación de desear ... a su cuenta.
te, lo reproduce. Se produce a pesar de él y logrará que se produzca por
él: sobre todo que no suceda nada sin él: lo peor, de lejos, se vuelve lo
mejor, si es reciclado a través de sus cuidados. Quiere "estar en eso".

7 J. Lacan, Seminaire, L'envers de la psychanalyse, op. cit., p. 94.


8 P.-L. Assoun, L'entendement freudien. Lagos et Ananke, Gallimard, 1984.

237
236
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ÍNDICE

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Introducción. El sujeto del perjuicio:


trauma idealizado .. ........ 5
I. La "exclusión". Para una arqueología
del significante social del perjuicio ....... . 27
II. Trauma originario y perjuicio corporal .. 43
III. El otro, el ideal y el perjuicio:
entre Destino y Azar 65
IV. El sujeto de la vergüenza:
de la herida del ideal al odio ................. . 95

·~ 1 V. Del perjuicio social al ideal del saber:


el deseo "autodidacta" ..... .... 111
VI. Del perjuicio de la desocupación
al ideal del trabajo ................ . .... 129
VII. Sobre el perjuicio como síntoma colectivo:
el ideal en grupo 147
VIII. Perjuicio y discurso social:
el ideal de rehabilitación ..... 169
IX. La institución del perjuicio:
•· transferencia e ideal institucionales 179
X. Del perjuicio reglamentado
al deseo de reglamento 203
Conclusión. El perjuicio inconsciente
y sus plusvalías sociales ....... . 225

239