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República Bolivariana de Venezuela

Universidad de Los Andes


Facultad de Ciencias Económicas y Sociales
Escuela de Economía

Inflación e Hiperinflación en Venezuela


(1970-2018)

Luis Carlos Pérez Avendaño


C.I. V-23.719.046

Mérida, Marzo 2019


INTRODUCCIÓN

La inflación es un proceso económico caracterizado por alzas generalizadas


y sostenidas de precios en el tiempo, lo cual implica que aumentan todos los precios,
tanto los de los bienes y servicios, como los del servicio del trabajo (sueldos y
salarios). Este proceso se origina cuando la cantidad total de moneda, también
conocida como oferta monetaria, crece más rápidamente que la producción de
bienes y servicios, es decir, cuando la tasa de crecimiento de la moneda excede a la
tasa de crecimiento del producto interno bruto (PIB) que es el valor de todo lo
producido en un país durante un período determinado.
En tal sentido, la inflación se caracteriza por un exceso de moneda en un
mercado con poca producción de bienes y servicios, porque al incrementarse los
medios de pago se está aumentando la demanda de bienes y servicios. Si este
estímulo a la demanda excede a la oferta, los precios irremediablemente serán
forzados al alza.
Es importante destacar que la inflación significa una disminución de los
ingresos reales, el ahorro de los ciudadanos se reduce: ya no hay tantos recursos
económicos para el futuro, pues una proporción cada vez mayor de los ingresos
debe gastarse en asegurar, simplemente, la supervivencia y cuando se reduce la
capacidad de ahorro interno de un país las consecuencias económicas son graves,
pues del ahorro global proceden, directa o indirectamente, los fondos que las
empresas destinan a la inversión productiva y al reducirse esta inversión se deja de
adquirir nuevas tecnologías, se van atrasando con respecto a las de otros países y,
en síntesis, se reduce la productividad.
Así mismo, cuando la moneda pierde sistemáticamente su valor, además de
desaparecer los incentivos para el ahorro, el futuro se torna imprevisible, se pierde
la conciencia del vínculo que hay entre el esfuerzo presente y la satisfacción de
necesidades futuras. El vínculo indispensable entre el presente y el futuro mediato,
se va tornando difuso y poco perceptible, generando angustia y ansiedad lo que
desestimula la creatividad y el trabajo productivo. Esto afecta profundamente el
modo de vida de las sociedades, las retrasa en su desarrollo, las hace inestable social
y políticamente, lo cual explica los conflictos sociales y políticos que surgen cuando
las sociedades viven períodos inflacionarios.
De manera particular en Venezuela, durante los últimos gobiernos, se han
llevado a cabo políticas monetarias poco responsables que nos han sumido en un
largo período inflacionario, de consecuencias sociales y políticas sumamente
graves. Se han manejado al libre albedrío y con fines populistas las magnitudes
económicas y se han impuesto controles siempre con un criterio de corto plazo,
postergando acciones que resultaban necesarias para controlar y desacelerar la
inflación.
En este orden de ideas, el presente trabajo tiene como propósito exponer de
forma breve y sucinta el proceso inflacionario en Venezuela y cómo este ha
desembocado en la hiperinflación experimentada en los últimos años, cuyas
consecuencias agobian a la sociedad venezolana.
Inflación e Hiperinflación en Venezuela (1970-2018)

La inflación es un proceso monetario caracterizado por el incremento


constante de los precios, según Guerra (2008), se define como:
…el alza sostenida del nivel de precios en una economía. Para que
exista inflación no basta que se incremente el precio de un bien o
servicio en particular, sino que los aumentos sean generalizados. En
Venezuela, la medición oficial de la inflación la realizaba el Banco
Central de Venezuela mediante la estimación del Índice de Precios al
Consumidor (IPC) para el Área Metropolitana de Caracas, usando para
ello una canasta de bienes y servicios que representaba el consumo
promedio de una familia típica de esa región. A partir de enero de 2008,
el BCV y el Instituto Nacional de Estadística (INE) comenzaron a
elaborar y divulgar el Índice Nacional de Precios al Consumidor
(INPC), el cual cubre las diez principales ciudades más una muestra de
74 localidades y de la cual el IPC de Caracas es un componente
fundamental. El INPC comprende trece agrupaciones que van desde los
alimentos y bebidas alcohólicas y no alcohólicas, salud y transporte
hasta los servicios educativos y, los restaurantes y hoteles. Con base en
el INPC se calcula su variación porcentual y se obtiene la tasa de
inflación respectiva, tanto general como la de cada agrupación (p.1).

Con respecto a la hiperinflación, Hernández y Gil (2017), citando al


economista estadounidense Philip Cagan, señalan que:
…las hiperinflaciones comienzan en el mes en el que incrementos en
los precios exceden el 50 por ciento y terminan en el mes antes de que
el aumento mensual en precios caiga por debajo de esta cantidad y se
mantenga así por al menos un año (p.1).

Por su parte, Guevara (2018), (citando a Ortiz y Jaramillo, 2016) expresa que
la hiperinflación existe cuando la tasa alcanza una variación anual superior a 500
por ciento (p.6).
Ahora bien, en Venezuela para el año de 1950 hasta los primeros años de la
década de los 70, la inflación se mantuvo relativamente estable ubicándose por
debajo del 2% interanual promedio, lo que indicaba que la inflación en Venezuela
estaba muy por debajo del resto de países de la región. La disciplina monetaria y
fiscal que caracterizó a esos años, en conjunto con la elevada capacidad de compra
externa generada por unas exportaciones petroleras elevadas y estables que
permitieron implantar una política cambiaria de libre convertibilidad con un tipo de
cambio fijo, fueron factores clave para el logro de aquella estabilidad de precios,
como se aprecia en el siguiente gráfico:

Gráfico 1. Tasa de inflación en Venezuela (Variación % del Índice de Precios


al Consumidor (IPC))
Fuente: Guerra, 2018, p.1.

La situación comenzó a cambiar con la llamada crisis petrolera de mediados


de los años 70. El repentino aumento de los precios internacionales de los
hidrocarburos que se produjo desde fines de 1973 llevó a que la administración
entrante de Carlos Andrés Pérez pusiera en marcha una política fiscal francamente
expansiva, a través de la cual se inyectaban a la economía los mayores ingresos
petroleros. Aun cuando el sector productivo experimentó durante esos años
crecimientos interanuales cercanos al 10%, éste no podía generar los bienes y los
servicios suficientes para satisfacer plenamente el consumo interno, el cual crecía
más intensamente (Zambrano, Palma y Maza, 2011, p. 253).
Así mismo, los prolongados y rígidos controles de precios aplicados durante
los últimos años de la administración de Pérez afectaron a múltiples unidades de
producción, muchas de las cuales estuvieron a punto de cerrar operaciones debido
a la severa contracción de sus márgenes de ganancia. Ello contribuyó a que poco
tiempo después de tomar posesión el presidente Herrera Campíns en febrero de
1979 se decidiera liberar los precios, materializándose la inflación represada de los
años anteriores, e iniciándose una escalada inflacionaria que no cedió sino hasta
1981. (Zambrano, Palma y Maza, 2011, p. 254).
Continúan expresando los autores mencionados anteriormente que a fines de
1983 existía una importante crisis caracterizada por un alto desequilibrio externo,
por un aislamiento financiero ante la negativa del gobierno de avanzar en el proceso
de reestructuración de la deuda externa con la banca internacional, por una alta
vulnerabilidad a acontecimientos foráneos adversos, por una profunda recesión y
por el deterioro del nivel de vida de los venezolanos. Esto llevó a que a comienzos
de 1984 la administración entrante, encabezada por el presidente Lusinchi,
anunciara la implantación de un plan de ajuste, caracterizado por políticas
económicas de carácter restrictivo, muy en línea con los patrones de
condicionalidad aplicados entonces por el Fondo Monetario Internacional, lo que
llevó al periodo de gobierno de Jaime Lusinchi a llegar a tener una inflación
acumulada de 181,84%.

Tabla 1. Periodos presidenciales e inflación (1969-2017)

Presidente Inflación (acumulada durante el


periodo)

Rafael Caldera (1969-1974) 18,50%

Carlos Andrés Pérez (1974-1979) 50,15%

Luis Herrera Campins (1979-1984) 82,12%

Jaime Lusinchi (1984-1989) 181,84%

Carlos Andrés Pérez (1989-1993) 356,20%

Ramón José Velásquez (1993-1994) 29,17%

Rafael Caldera (1994-1999) 618,37%

Hugo Chávez (1999-2013) 1.937,88%

Nicolás Maduro (2013-Presente) 40.019,51%

Fuente: Prodavinci, 2017.


Se observa un repunte de la inflación en el quinquenio de Lusinchi, Señalan
Zambrano, Palma y Maza (2011) que específicamente:
Desde mediados de 1986 se comenzó a notar un repunte de la inflación
debido al aumento cada vez más intenso del consumo. Aunque la
producción interna también creció, no lo hizo al ritmo de la demanda.
Adicionalmente, en diciembre de 1986 se produjo una intensa
devaluación del bolívar, pasándose el tipo de cambio controlado
aplicable a la gran mayoría de las importaciones de Bs/$ 7,50 a Bs/$
14,50. (p. 258).

Avanzando a 1993, la inflación tuvo un repunte en comparación con los años


anteriores, esto se debe al aumento en los precios de los alimentos y de servicios
públicos, los cuales estaban estancados en 1992 por consecuencia de los intentos de
golpe de Estado. También devaluación del bolívar en 1994, combinada con los
problemas de desabastecimiento creados por el poco suministro de divisas en los
primeros meses del control cambiario, generó un incremento de precios de
importancia desde mayo hasta fines de año, haciendo que la inflación promedio
subiera a 60,8% y que la variación acumulada de los precios a nivel de consumidor
entre diciembre de 1993 y diciembre de 1994 supera el 70%.
La política económica en los años 2002-2003 con el gobierno de Hugo
Chávez se enfocó a lo que se llamó «nueva economía» o «economía paralela»,
utilizando las empresas públicas, las misiones y la regulación del crédito bancario
para lograr este fin y, en conjunto con subsidios más bajos ingresos afectos al
gobierno produjeron un crecimiento sostenido y significativo del gasto público.

Gráfico 2. Gasto del Gobierno Central (% del PIB, 1980-2005)


Fuente: Santos y Villasmil, 2015, p.351
Todas estas acciones generaron un proceso inflacionario que se caracterizó
por presiones sobre los precios tanto de lado de la oferta como de la demanda. Por
su parte la política anti-inflacionaria se centró en la atenuación de las presiones
inflacionarias que el mismo gobierno había generado con sus decisiones de política
económica, las más relevantes son: la pronunciada reducción de la tasa de
devaluación del tipo de cambio oficial hasta su anclaje definitivo y la asignación de
subsidios a los sectores productores de bienes de consumo masivo.
El gobierno al controlar las divisas que entran al país por la exportación de
petróleo y darle prioridad a cancelar la deuda externa que cada vez se hacía mayor,
en conjunto con la caída de los precios del petróleo generaron que el sector privado
recurriera al mercado paralelo para poder realizar sus actividades lo que se tradujo
en un constante aumento en los precios.

Gráfico 3. Deuda Externa


Fuente: García, 2017.

Con respecto al dólar paralelo, señala Prodavinci (2017) que:


La falta de acceso a monedas extranjeras a tasas preferenciales fomenta
la existencia de un mercado paralelo. Cuando una parte de los bolívares
que ingresa a la economía se destina a la compra de divisas, sube el tipo
de cambio en el mercado paralelo que se utiliza como referencia para
fijar los precios de productos y servicios. Entre 2003 y 2014 se
adquirían dólares para 9% de las importaciones a través del mercado no
oficial de divisas, según Ecoanalítica. A partir de 2015, la caída en la
oferta de moneda extranjera por los canales oficiales forzó a los
importadores privados a recurrir al paralelo. Las divisas de este
mercado financian hoy la mitad de las importaciones privadas (s.p).

Para García (2007), el desplome de los precios petroleros (Gráfico 4) que


caracterizó el segundo semestre del 2008, impactó las finanzas públicas con rezago
reflejándose especialmente durante el 2009. La caída en el nivel del gasto público,
y el mayor deterioro de la economía privada, afectaron no sólo el crecimiento
económico sino, muy severamente, las finanzas públicas al punto de provocar la
devaluación del tipo de cambio y la instauración de un régimen de cambio múltiple,
que al ser improvisado, afectó severamente el funcionamiento del mercado
cambiario, provocando su casi paralización durante los primeros meses del 2010.

Gráfico 4. Producción y Precios del Petróleo 2003-2017 Venezuela


Fuente: García, 2017.

En los últimos años el Índice Precios Nacional al Consumidor (IPNC),


calculado por la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, viene
caracterizada al alza por el incremento de la liquidez, el financiamiento monetario
del gasto público y la subida del dólar “paralelo”; estos últimos especialmente
durante 2016 y 2017.

Gráfico 5. Inflación y Variables Monetarias Venezuela


Fuente: García, 2017.

Venezuela a lo largo de su historia ha atravesado grandes períodos de


inflación, pero en estos momentos se encuentra atravesando una hiperinflación,
como se evidencia en la Tabla 1, debido a las políticas implementadas por el
gobierno de Nicolás Maduro en los últimos años, como es el caso de financiar las
empresas públicas por medio de la creación de dinero por parte del Banco Central
de Venezuela.
Otro punto importante, según Prodavinci (2017) es que el gobierno mantiene
un tipo de cambio protegido de 10 bolívares por dólar para subsidiar la importación
de alimentos y medicinas. La decisión de mantener un tipo de cambio
artificialmente bajo aumenta el incentivo del Gobierno para recurrir al
financiamiento del Banco Central, pues disminuye los ingresos en bolívares de
Petróleos de Venezuela.
Así mismo, con la caída de los precios del petróleo en 2014 (Gráfico 4), que
es la principal fuente de ingreso de Venezuela, el gobierno de Nicolás Maduro ha
recortado las importaciones, por lo que hay menos bienes provenientes del exterior
y las empresas no pueden operar en su totalidad por la falta de materia prima e
insumos y que finalmente afecta directamente la calidad de vida de las personas.
CONCLUSIONES

Cuando los ingresos fiscales son menores a los egresos, los gobiernos obligan
a los Bancos Centrales a emitir dinero para pagar los gastos que el Estado no puede
cubrir con sus ingresos o la emisión de deuda. Este proceso se llama monetización
del déficit fiscal y es una de las principales causas de los fenómenos inflacionarios.
El desbalance entre el nivel de producción y la cantidad de dinero en la economía
puede alcanzar tal proporción que desencadena procesos hiperinflacionarios.
Cuando ocurren estos procesos, las personas gastan su dinero lo antes posible
para adelantarse a los aumentos. Si esta conducta se generaliza, el dinero circula
más rápido y agrava el proceso inflacionario, destruyendo el valor de la moneda,
los ingresos en términos reales se rezagan y los ciudadanos pierden capacidad de
compra, lo que provoca el crecimiento súbito de la pobreza. En tal sentido, las
cantidades demandadas de bienes y servicios disminuyen mientras que los costos
crecen, lo que compromete la sostenibilidad económica y financiera de las empresas
y se hace imposible mantener los precios y los costos de transacción.
Puntualizando en Venezuela, la hiperinflación que actualmente se
experimenta obedece a las distorsiones de la política monetaria, cuyas efectos se
agudizan cuando se mezclan con los aspectos políticos e ideológicos, tal como se
ha venido desarrollando durante los regímenes de Hugo Chávez y Nicolás Maduro,
donde ha imperado la premisa de intervención del Estado en todos los aspectos de
la vida ciudadana, con la aplicación de un conjunto de decisiones y prácticas cuyos
resultados se ven reflejados en una rápida desactualización del cono monetario,
escasez de productos por los controles de precios y la caída de las importaciones.
De acuerdo a los autores consultados, el fenómeno hiperinflacionario en
Venezuela obedece a las siguientes causas: crecimiento desorbitado de dinero sin
respaldo para financiar sector público; abultados y sostenidos déficits del sector
público; pérdida de confianza en el bolívar como depositario de valor; colapso del
sector externo y alza desmedida del dólar negro; así como indexación creciente de
precios y remuneraciones. La eliminación de la hiperinflación constituye una tarea
pendiente, que depende enteramente del poder del Estado para poder atacarse.
REFERENCIAS

García, H. (2017). Por qué se ha producido la hiperinflación actual en Venezuela.


[Artículo en línea]. Disponible en http://www.finanzasdigital.com/2017/11/se-
ha-producido-la-hiperinflacion-actual-venezuela/.

Guerra, J. (2008). La inflación en Venezuela. Propuestas para su enfrentamiento.


Caracas: Instituto Latinoamericano de Investigaciones Sociales (ILDIS).

Guevara, A. (2018). Hiperinflación: Perspectiva histórica para Venezuela.


Caracas: Observatorio Gasto Público, Cedice.

Hernández, J. y Gil, J. (2017). Venezuela hiperinflacionaria: ¿Qué esperar? En


Datanalisis al día, 7. p: 1-4.

Prodavinci (2017). Hiperinflación en Venezuela: causas y soluciones. Un especial


de Prodavinci. [Artículo en línea]. Disponible en:
http://especiales.prodavinci.com/hiperinflacion/.

Santos, M. y Villasmil, R. (2015). La economía venezolana durante el último cuarto


de siglo: análisis y propuestas para alcanzar el desarrollo. En R. Balza
(Coordinador). Venezuela 2015. Economía, política y sociedad. Caracas:
Universidad Católica Andrés Bello, Fundación Konrad Adenauer.

Zambrano, L., Palma, P. y Maza, D. (2011). La inflación y su impacto en la calidad


de vida de los venezolanos En L. Zambrano y P. Palma (Coordinadores).
Propuestas a la Nación. Caracas: Academias Nacionales de Venezuela. p: 241-
286.