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TRUJILLO MENA, Valentin (1981) La legislación eclesiástica en el Virreynato del

Perú durante el siglo XVI. Lima: Ed. Lumen

SIGNIFICADO DE LAS DOCTRINAS 1533-1550

Más delante de tiempo, aumentando el número de clérigos y religiosos, los


Encomenderos para mejor descargo de conciencia el oficio de doctrinas lo confiaron a
éstos, y desde entonces a los clérigos y religiosos encargados del cuidado espiritual de
los indios, los denominaron, Padres doctrineros y a los pueblos de los indios recién
convertidos, doctrinas […]1 (p. 240)

MISIÓN Y DOCTRINAS-PERIODOS ECLESIÁSTICOS2

La misión, reducción y conversión (que todo era una misma cosa) era como la
iniciación en la cultura cristiana por la debían pasar mayor o menor tiempo los pueblos,
parcialidades o regiones de indios, antes de ser elevadas a doctrinas o parroquias de
indios. De esta manera, era una etapa o periodo de iniciación, no sólo los principios
fundamentales de la Doctrina Cristiana, sino también de la civilización y cultura. Pues,
se procuraba no sólo catequizarlos sino también civilizarlos, reuniéndolos en pueblos
más o menos uniformes, según las circunstancias y las regiones. El periodo de
transición de Misión –reducción- conversión a doctrinas, al principio no era fijo, pero,
más tarde se estableció a un espacio de diez años, transcurridos los cuales, eran elevadas
a la categoría de Doctrinas, y a partir de entonces debían los indios pagar tributos. (p.
241)

[…] De modo que esta organización abarcaba dos periodos: primero, el de misión –
conversión- reducción que estaba habitada por catecúmenos; segundo, el de Doctrinas o
parroquias de indios poblada por neófitos, es decir de fieles recientemente convertidos.
(p. 241)

Finalmente las posición de las Doctrinas con relación a las Misiones – Reducciones -
Conversiones y a las Parroquias de derecho común, usualmente conocidas con el
nombre de “parroquias de españoles”, era intermedia. Pues, en la nueva organización
eclesiástica americana, las Doctrinas eran consideradas superiores a las Misiones –
Reducciones – Conversiones – e inferiores a las parroquias de españoles o de derecho
común. (p. 251)3

1
Trujillo Mena señala que esto se dio solo en los comienzos desde 1533 a 1550, y que a partir de 1565
ya no se doctrinaba en público, pues antes debían de ser examinados y aprobados y con licencia expresa
por escrito del Ordinario del lugar (240).
2
Sin embargo para el caso de Nueva España Trujillo Mena menciona que no puede afirmar lo mismo
debido a la falta de documentación que sustente ello. Así: […] desde el comienzo de la evangelización en
la Nueva España, todos los centros de reducción o pueblos de indios encomendados al cuidado y
vigilancia espiritual de los religiosos se llamaban sin más, Doctrinas. (p. 242)
3
Véase p. 251, 252 donde Trujillo explica el porqué de estos grados, así es superior, porque “ […] las
Doctrinas eran el término de evolución de las Misiones – Reducciones – conversiones, y eran beneficios y
como tales sujetos al Patronazgo; la evangelización y la civilización estaban bien avanzadas, mientras que
ESTRUCTURA Y NATURALEZA DE LAS DOCTRINAS

En la América Española, durante los siglos XVI y XVII, según P. Muriel (Morelli) se
llamaban Doctrinas a las Parroquias de indios […]De manera que las doctrinas eran las
Parroquias de los Indios, asistidos por uno, dos o más sacerdotes, bien seculares o
regulares, con cura de almas. (p. 242)

ELEMENTOS CONSTITUTIVOS DE LA DOCTRINA

Fueron 4:

1) Porción determinada de territorio dentro los confines de una diócesis;

El territorio de una Doctrina siempre estaba situada dentro de los límites de una diócesis,
pues, esto obedecía a la rápida creación y multiplicación de los Obispados; así en el
territorio del Perú actual, durante el siglo XVI, se erigieron las diócesis del Cuzco en
1537, la de Lima en 1541 y la de Arequipa y Trujillo en 1577 (estas dos últimas de
hecho se ejecutaron años más tarde en 1609), de suerte que las Doctrinas, casi y desde
un principio ocupaban una porción territorial de una obispado. (p. 243)

2) Iglesia o iglesias subordinadas a una principal;

[…] en general esta unidad u pluralidad de iglesias dependía del número de pueblos que
abarcara una Doctrina. Casi siempre, durante el siglo XVI, una Doctrina comprendía no
sólo un pueblo de indios sino varios, y así es un error histórico tener como sinónimo de
Doctrina a un pueblo de indios y viceversa. (p. 243)
Así, pues, la iglesia principal o matriz estaba situada en el pueblo más importante o
cabecera de reducciones, era una verdadera iglesia parroquial, porque en ella se
guardaba la Santísima Eucaristía, se tenía la pila bautismal, se celebraban los oficios
divinos y se administraban los Santos Sacramentos, mientras que en las iglesias
subordinadas situadas en los caseríos o rancherías, si bien, tenían utensilios sagrados y
se podían celebrar los oficios divinos y administrar los Sacramentos, no estaba
reservado permanentemente el Santísimo porque los Doctrineros se hallaban siempre
sólo de paso girando, para luego volver a la iglesia principal o matriz, donde residían
generalmente. (p. 244,245)

3) Doctrinero, sacerdote secular o regular, uno o más, según la importancia o necesidad


de la Doctrina, con oficio de cura de almas y jurisdicción.

las otras no eran beneficios, ni estaba sujetos al Patronazgo, la evangelización y la civilización se


encontraban incipientes, y así eran como puntos de partida para la erección de las Doctrinas (después de
diez años) […]”; y era inferior porque “Las parroquias de derecho común por lo general se erigían en los
centros o ciudades habitadas únicamente por los españoles; las leyes civiles y eclesiásticas las tenían en
primera línea en cuanto al cuidado y atención; eran estables y sobre todo sus feligreses eran enteramente
españoles, viejos y cristianos, por tanto homogéneos no sólo en la estirpe sino también en la cultura
religiosa; por el contrario, las Doctrinas se fundaban en los pueblos o rancherías de indios; en las
legislaciones y documentos eclesiásticos y civiles ocupaban un lugar secundario; inestables en su
elemento material y formal, y último su población estaba íntegramente formado de indios autóctonos
recién convertidos y en algunos casos por convertirse.” (p. 251, 252)
[…] a medida que iban aumentando el número del clero secular, las Doctrinas fueron
pasando en poder de éstos; pues, el oficio de Doctrinero o párrocos de indios, a los
religiosos los situaban, en ciertos casos, al margen de sus reglas y constituciones, cosa
que no convenía para el nombre y disciplina de la Orden o Religión. El número de
sacerdotes que atendían las Doctrinas, por lo general era uno, durante el siglo XVI, si
estaban a cargo de los seculares, mientras en las que estaban al cuidado de los religiosos
había posibilidad de que hubiesen dos o más y como efecto los hubo […] (p. 245)

4) Población o feligreses en su totalidad indios o autóctonos.

[…] era de indios autóctonos en su totalidad, aunque no se excluye que de hecho hayan
existido otros grupos menores de otra población; ésta es la razón porque no sólo en uso
común o vulgar sino también en los documentos legislativos, tanto eclesiásticos como
reales se les da el nombre de “parroquias de indios”. (p. 245)4

LA DOCTRINA COMO BENEFICIO

[…] Exceptuando el primer momento de la Conquista y evangelización, debido a la


inestabilidad de las cosas y a la reciente y tímida organización de las iglesias, las
Doctrinas de hecho fueron consideradas siempre como verdaderos beneficios, tanto por
las leyes eclesiásticas como por las reales, no obstante que durante el siglo XVI y
principios de XVII, no se concedieran a título perpetuo.

Decimos de hecho y no en teoría que las Doctrinas fueron consideradas como


verdaderos beneficios, porque ex iure el concepto de beneficio no cuadraba del todo a
las Doctrinas, por lo menos hasta el año de 1609 […] Por consiguiente, para que
hubiese beneficio eclesiástico era menester que concurrieran los seis elementos
siguientes:

1) Que fuese erigido por autoridad eclesiástica competente;


2) Que el ius percipiendi estuviese anejo a un oficio espiritual;
3) Que el que concediese fuese una persona eclesiástica;
4) Que se diese a un clérigo;
5) Que fuese perpetuo5 y
6) Que se concediese a otro, y no así mismo. (p. 247, 248)

De manera que las Doctrinas, durante el siglo XVI, y principios del XVII o sea hasta
1609, cuando se comenzó por norma general a conceder título perpetuo eran realmente
verdaderos beneficios aunque formalmente no, por faltarles la perpetuidad subjetiva que
en el antiguo derecho era esencial a todo beneficio. Con todo, no obstante este defecto,
todas las Cédulas Reales referentes a las Doctrinas, las consideran como verdaderos

4
En el texto se menciona más adelante a las “parroquias de españoles” las cuales se hallaban al frente de
las parroquias o Doctrinas de indios. Asimismo señala las obligaciones que estos tenían para con sus
indios al servicio y a los esclavos, la obligación de enseñarles la Doctrina(p. 245, 246)
5
Trujillo Mena señala que ésta perpetuidad es la que le faltaba a las Doctrinas, se refiere a la
“perpetuidad subjetiva”, y no a la objetiva o material (que aunque no se trataba del crédito o dote, “[…]
sino de las pensiones que se pagaban de las arcas reales o de los contributos que daban los
Encomenderos”) estas eran fijas y permanentes; mientras que la “perpetuidad subjetiva” la cual mientras
“[…]en el derecho antiguo era esencial a todo beneficio, por voluntad y mandato real, no existió hasta
1609, porque todas las Doctrinas se debían proveer por vía de encomienda y no en título perpetuo […]”
(resumen 248-249)
beneficios y más aún en algunos casos toman las Doctrinas como sinónimos de
beneficios y viceversa. (p. 250)

[…] en resumen nos hallamos ante dos hechos históricamente ciertos: a) Que las
Doctrinas fueron consideradas y tratadas siempre, por la corona, como beneficios y
beneficios curados; b)Que todo el siglo XVI y parte del XVII (hasta 1609), las
Doctrinas, se concedieron casi siempre en encomineda, es decir de un modo transitorio
y precario, “amovibiles ad nutum”. Por consiguiente, el oficio de cura de almas en las
Doctrinas o parroquias de indios, teniendo verdadera perpetuidad objetiva o sea por no
concedérselas al titular ad vitam, de donde resulta que los Doctrineros no eran, en rigor
del derecho antiguo, verdaderos beneficiados. (p. 251)

LEYES ECLESIÁSTICAS ANTES Y DESPUÉS DEL CONCILIO DE TRENTO (p.


254-261)