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LAS TÉCNICAS DEL MASAJE.

(1ª parte)
Dres. J.Mª Gil Vicent y Jordi Sagrera Ferrándiz. GBMOIM

Conocemos por técnicas cada uno de los movimientos efectuados por el


terapeuta sobre el paciente para la aplicación del masaje tradicional. Este
masaje básico es reconocido por nosotros, los iberoamericanos, como el
quiromasaje terapéutico, que en su día sistematizó, enseñó y dignificó el doctor
V. L. Ferrándiz en su Escuela Española de Quiromasaje de Barcelona.
Para un nórdico, el masaje tradicional será el masaje sueco, para un
centroeuropeo el masaje de balnearios o masaje de Forrest y, para un
americano, el masaje de Kellogg. Son todos ellos métodos de masaje
parecidos, pues tienen una línea de procedencia común, la escuela del
profesor Henri Ling del Instituto Gimnástico Central de Estocolmo, quien reunió
todas las manipulaciones practicadas en el tratamiento vigorizador de los
deportistas, clasificándolas como movimientos de gimnasia pasiva.
Hecho este inciso, quiero dejar bien claro que las técnicas del masaje
deben «aprenderse» en una escuela. Pero no basta con mirar y leer para
aprender. Hay que adquirir la formación en masaje bajo una buena dirección y
con mucha práctica. Y hay que aprender bien lo básico, sobre lo que se
fundamentan todas las variantes e innovaciones en este tratamiento, pues en
masaje no existen ni «técnicas secretas» ni «pases mágicos» ni
manipulaciones «milagrosas» que condicionen los resultados de un mismo
tratamiento en manos de diferentes quiromasajistas. Lo que de verdad mejora
los resultados de un tratamiento es el trabajo bien hecho. Así, quien mejor
trabaja, quien en un ambiente adecuado y sin prisas dedica todo el tiempo
necesario al tratamiento, quien mejor conoce las condiciones previas del sujeto
al que trata y quien mejor logra conectar psicológica y anímicamente con el
paciente es quien mejores resultados alcanza, sobre todo tratándose de sujetos
sanos como son los deportistas.
Hay que desconfiar de los «santones» y de los que rodean sus actos
terapéuticos de una aureola de misterio. Hemos tenido ocasión de ver
gabinetes de masaje que parecían iglesias barrocas, adornados con cientos de
motivos esotéricos y con tantas velas aromáticas encendidas que dificultaban
la respiración. En estos casos, los terapeutas suelen reclutar a sus pacientes
mediante publicidad engañosa, pero estos clientes son como aves de
temporada, pues no son tontos y dejan de acudir incluso antes de que el
terapeuta logre agotar los recursos con que los mantiene en el engaño. Se
aprende pronto a distinguirlos porque son individuos que no han aprendido ni
practicado bien lo fundamental del masaje, pero van siempre locos por la
novedad. Suelen ser autodidactas a quienes les falta el criterio que proporciona
una formación «de escuela».
Así pues, hay que formarse en una buena escuela de masaje y aprovechar
bien el tiempo en ella. Y, puesto que la materia básica del masaje es la misma
en todas las escuelas, o debería serlo, y en la época actual no existen
problemas de información, será mejor escuela aquélla en la que existan
mejores profesores y monitores, mejor programa didáctico y más seriedad en el
trabajo. En este ambiente de calidad, trabajo y seriedad se darán las mejores
condiciones para un «crecimiento personal» en conocimientos, habilidad
terapéutica y «euritmia manual» (como decía Hipócrates) que hagan del
alumno un buen quiromasajista dentro de un estricto código ético.
Dicho esto en defensa de las buenas escuelas y los buenos terapeutas,
pasemos a tratar las técnicas básicas del masaje.
Para empezar creo necesario emplear una misma nomenclatura para
referirnos a la manipulaciones fundamentales del masaje.
En la octava lección de su Primer Curso de Masaje, el doctor Ferrándiz
exponía 62 manipulaciones fundamentales con «nombre propio», muchas de
las cuales no son sino variantes. Yo mismo, en mis revisiones bibliográficas
sobre el tema he podido recoger cerca de 200 más. Y pienso que esto no es
serio. No puede ser que cada autor se invente su «pase» o su «manipulación»
particular, y no puede ser por la sencilla razón de que no puede inventarse lo
que ya está inventado. Las manipulaciones del masaje no son productos
industriales a los que podemos acceder con diferentes modelos de acabado.
Por ello, siguiendo los criterios del doctor Jacques Samuel, médico
rehabilitador, director de la Escuela Francesa de Ortopedia y de Maso-
Kinesiterapia de París (EFOM) y máximo referente del masaje moderno, voy a
reducir todas estas manipulaciones a las siguientes, para pasar después a
describirlas detalladamente en su ejecución y a destacar sus efectos sobre el
organismo:

Grupo I. Las presiones:


1. Las presiones deslizantes superficiales o éfleurages.
2. Las presiones deslizantes profundas.
3. Las presiones locales y las kinesis.

Grupo II. Las maniobras movilizadoras locales:


4. Los pellizcamientos o pétrissages.
5. Las fricciones.
6. El amasado.

Grupo III. Las maniobras complementarias:


7. Las vibraciones.
8. Las percusiones.
9. Los pases neurosedantes o neurocutáneos.

Esta clasificación no es ninguna novedad. La encontramos ya redactada de


forma muy parecida en la que hoy se considera la primera publicación seria
sobre el tema en el ámbito europeo bajo el punto de vista médico: Le traitement
des fractures par le massage et la mobilisation («El tratamiento de fracturas
mediante el masaje y la movilización»), un libro curioso editado en París en
1895 por Rueff y Cc. Editeurs y cuyo autor era el doctor Just-Lucas
Championniere, que debió de ser un gran hombre «de escuela», puesto que
más de un siglo después tanto sus teorías como sus técnicas e incluso sus
clasificaciones siguen vigentes.
La escuela del doctor J. Samuel considera el resto de las técnicas
contempladas en el apartado correspondiente al masaje en la Encyclopédie
Médico-Quirurgicale Française como técnicas particulares y aplicables al
masaje en el deporte, y cito como más interesantes:

1. El masaje segmentario o de Dicke (masaje reflejo del tejido conectivo).


2. El masaje muscular de Kölhrausch (masaje reflejo del tejido muscular).
3. La técnica de Grossi (masaje de las zonas reflexógenas viscerales).
4. La masopuntura (derivada de la acupuntura).
5. El masaje transverso profundo de Cyriax.
6. La técnica de Knapp (combinación de masaje circulatorio con masaje
abdominal y masaje de puntos dolorosos).
7. El masaje perióstico de Vogler.
8. La técnica de Feje (basada en los micromasajes orientales).
9. El katapateo (técnica de masaje realizado con los pies).
10. El masaje subacuático.
11. El criomasaje o masaje con hielo (massage à la glace).
12. El masaje neumático (modalidad de presoterapia alternante).
13. El masaje asociado a la contracción muscular.
14. El masaje en estiramiento del profesor Sagrera Ferrándiz (combinación de
masaje y estiramientos pasivos).
15. La técnica global tóraco-abdominal de F. Colell.
16. El masaje reflejo de los pies o reflexoterapia podal.

Éstas son las principales técnicas particulares consideradas hoy con


entidad propia. Posiblemente existan otras, pero una vez conocidas, si las
estudiamos y practicamos, podremos ver a la larga que todas estas técnicas
pretendidamente originales pueden quedarse en una concepción muy simple
en cuanto se reducen a lo esencial.
He dejado en último lugar el masaje reflejo de los pies, conocido también
como reflexoterapia podal, porque debe considerarse como una técnica
individualizada de tratamiento y como una terapia aparte, aunque su empleo
puede ser muy beneficioso para los deportistas y cada vez se utiliza más en
sus tratamientos, pero por su complicación y el alcance de sus respuestas
precisa una buena enseñanza y un aprendizaje especial.

POSICIONES BÁSICAS DE LAS MANOS EN EL MASAJE

Los gestos del masaje, bien aprendidos y muy practicados, con el tiempo
pasan a formar parte del quehacer del terapeuta de tal manera que se consigue
la «euritmia de las manos» en su contacto con el paciente. «Es un manitas», se
dice de una persona que sabe hacer muchas cosas y las hace con habilidad.
Pues bien, esa habilidad manual, esa euritmia se alcanza aprendiendo una
correcta posición de las manos al trabajar sobre el paciente. Las técnicas se
aprenden luego poco a poco, pero antes hay que aprender a «tocar». Y ello se
logra con una serie de gestos de las manos, cuya posición facilita tanto las
maniobras del masaje como el paso de unas secuencias a otras en el
transcurso de un mismo tratamiento.
Éstas que describimos aquí, son posiciones universalmente aceptadas por
todas las escuelas de masaje como posiciones básicas de las que parten cada
una de las técnicas, que luego estudiaremos.

1. Posición unidigital
La acción de masaje se realiza con un solo dedo. El movimiento se aplica a
través del apoyo de la punta o el pulpejo de un solo dedo, de preferencia el
pulgar; todo depende de la habilidad que vaya ganando el masajista. El resto
de la mano puede estar separada del paciente, o bien apoyada, lo que en
ocasiones facilita la tarea por fijar más la acción del dedo y facilitar la aplicación
de presión.

2. Posición unidigital reforzada


Como en la posición anterior, sólo se emplea un dedo, pero su acción se ve
reforzada por el peso que le imprime el apoyo de un segundo dedo sobre el
primero, bien sea este segundo dedo de la misma mano (medio sobre índice) o
de la otra (pulgar sobre pulgar). Esto refuerza no sólo la presión sino también la
acción de arrastre del gesto del masaje.

3. Posición multidigital
En esta posición las yemas de varios dedos a la vez se encargan de aplicar
el masaje. Pero son los dedos y sólo los dedos los que se mueven, pues el
resto de la mano permanece quieta. Con esto se domina un campo más amplio
que en las posiciones anteriores, lo que permite masajear por ejemplo todo un
vientre muscular con un solo gesto, sobre todo en zonas reducidas y delicadas
o difíciles de alcanzar (zona axilar, inguinal, parte posterior del cuello, región
submaxilar, etc.).

4. Posición multidigital reforzada


Mientras los dedos de una mano realizan el masaje, los de la otra refuerzan
la acción apoyándose sobre ellos. Con esto no sólo se imprime más fuera sino
que además se favorece la coordinación de los movimientos.

5. Posición palmar
Es una postura que tiene poco que explicar y mucho que practicar. Durante
la acción de masajear se mantienen toda la palma y los dedos en contacto con
la zona tratada.

6. Posición palmar reforzada


Más de lo mismo. La acción de masaje palmodigital realizada con una
mano se ve reforzada por el apoyo palmodigital de la otra. Es una posición muy
útil para trabajar en grandes zonas musculares, sobre todo en deportistas con
gran volumen muscular, como es el caso de los culturistas.

7. Posición bimanual completa


En esta posición, el masaje se realiza con el contacto total de ambas
manos. Suele ser la maniobra más agradable y muchas técnicas se realizan de
esta manera.

8. Posición nudillar
En esta posición el masaje se realiza con la superficie dorsal de las
falanges mediales y de las articulaciones interfalángicas proximales de los
dedos, imprimiendo movimiento a los mismos con el puño semicerrado; pueden
emplearse ambas manos, una sola o una en posición reforzada; si el puño se
mantiene flexible, se mejora el contacto y el movimiento tiene más plasticidad.

9. Posición de puños cerrados


Para favorecer las maniobras de arrastre con presión en algunas
manipulaciones, o para percutir.

10. Posición lateral cubital


Se apoyan los bordes cubitales de las manos. Esta posición se emplea en
maniobras de separación o de compresión de tejidos y para favorecer las
fricciones alternantes en algunas zonas determinadas (canales
paravertebrales) y las percusiones.

11. Posición de antebrazos


En algunos casos, en zonas muy amplias, donde se deben aplicar
movimientos de remoción, de extensión y de aproximación se aplica, además
de las manos, la mitad anterior de los antebrazos, que entran en contacto pleno
con el paciente.
ESTUDIO DETALLADO DE LAS MANIPULACIONES DEL
MASAJE

Toda sesión de masaje debe comenzar por la palpación exploratoria de las


zonas que se van a tratar, lo cual nos proporcionará una información
importante del estado de los tejidos, de las zonas dolorosas, de los cambios de
temperatura local y del tono basal de la musculatura, así como del estado de la
piel, que puede presentar alteraciones de tipo infeccioso que desaconsejen la
práctica del masaje en ese momento.
Valorada esta información y conociendo el diagnóstico y la adecuada indicación
del tratamiento, podremos iniciar la sesión de masaje, para la que disponemos
de un gran arsenal de manipulaciones.

GRUPO I. PRESIONES

1. LAS PRESIONES DESLIZANTES SUPERFICIALES.


Las presiones deslizantes superficiales o éffleurages, en sus modalidades
de «acariciamiento» y «frotación», permiten el reconocimiento exploratorio por
palpación tegumentaria, la toma de temperatura, la conciencia del trofismo de
la piel, la presencia de adherencias en el plano superficial y el hallazgo de
puntos y zonas dolorosas.
Como respuesta terapéutica, podemos decir que facilitan la comunicación
masajista-paciente, aumentan la circulación superficial y permiten el
deslizamiento de la piel sobre el plano subcutáneo. Además, son las maniobras
más adecuadas para aplicar y extender los lubricantes o las sustancias
Presión sencilla longitudinal: Se realiza con la palma de una o las dos
manos, con los dedos juntos, ejerciendo una presión mínima y recorriendo el
tronco o las extremidades en sentido ascendente hacia la cabeza o
descendente hacia los pies. Cuando se masajean zonas curvas o estrechas,
las manos se mantendrán flexibles de manera que se adapten en su recorrido
tanto a las curvas como a los relieves que encuentren, actuando de manera
«envolvente» siempre que sea posible.

Presión sencilla transversal: En esta manipulación el sentido del movimiento


es transversal, bien hacia el eje corporal o bien hacia fuera, y se puede utilizar
una sola mano o ambas, bien juntas, bien separadas, realizando el
deslizamiento en sentido convergente o divergente.
Presión superficial alternante: En ella, ambas manos se alternan en sus
recorridos (una hacia arriba y otra hacia abajo, una a la derecha y otra a la
izquierda) por una misma zona del cuerpo.

Presión superficial digital: Suele realizarse con los pulgares, que recorren de
manera alterna una pequeña zona, generalmente en situación periarticular, por
ejemplo en el codo, o en el tobillo o la muñeca, mientras sostenemos la
extremidad o estabilizamos la zona con el resto de ambas manos.
2. LAS PRESIONES DESLIZANTES PROFUNDAS

Al efectuarse con mayor grado de presión, las presiones deslizantes


profundas permiten reconocer el estado del plano subcutáneo, la presencia de
nódulos indurados y las zonas con retracción, y movilizan todo el plano
superficial sobre el plano de las fascias, alcanzando también grandes zonas de
tejido conectivo.

Su efecto es eminentemente relajante cuando se efectúan a ritmo lento y


con largo recorrido, y muy estimulante cuando el recorrido es corto y el ritmo
rápido. Mejoran yaceleran la circulación de la zona, elevan la temperatura local,
consiguen un barrido de sustancias nocivas y además favorecen mucho la
circulación de retorno cuando se hacen en ese sentido.
Combinadas con las presiones locales, constituyen las manipulaciones de
elección en la técnica del drenaje linfático manual.
a) Presión deslizante profunda digital: Se realiza con los pulpejos de los
dedos apoyados en la piel, deslizando las manos con movimientos largos de
«arrastre» que acompañaremos proyectando en la manipulación parte del peso
de nuestro cuerpo, o con movimientos cortos de «peinado». Es una maniobra
muy estimulante.

b) Presión deslizante profunda palmar bimanual: Se realiza con toda la


palma y los dedos. Los movimientos son como en las presiones deslizantes
superficiales, pero la carga aplicada sobre el cuerpo del paciente a través de
nuestras manos es mayor, y la presión ejercida por los dedos en las maniobras
envolventes, también.
Las manos, además, pueden desplazarse juntas o separadas, y el
movimiento lo pueden realizar en la misma dirección o en dirección contraria
(alternando)

c) Presión deslizante profunda doble, doble cruzada o entrelazada: Se


utilizan ambas manos y durante el gesto manipulador las manos se van
cruzando en su movimiento o entrelazándose al llegar al final de sus recorridos.
d) Presiones deslizantes profundas divergentes: Se realizan con una o con
ambas manos, trabajando en sentido transversal las fibras de los músculos
subyacentes, sobre todo si son músculos anchos y planos, con el fin de
ensancharlos y favorecer su trofismo y desarrollo. Se utilizan mucho en el
masaje aplicado a los culturistas.

e) Presión deslizante profunda reforzada: En esta maniobra, mientras una


mano efectúa el recorrido, la otra refuerza el mecanismo de presión de la
primera descargando su peso sobre ella, con la fuerza de carga que, según la
exigencia de la zona tratada, le queramos dar.
3. LAS PRESIONES LOCALES Y LAS KINESSIS

El principio de estas maniobras se basa en presionar, durante un espacio


de tiempo más o menos largo, ciertas estructuras entre ambas manos, entre el
dedo pulgar y los otros dedos de una mano, o bien entre la mano y los planos
subyacentes de la zona que se trata. Estas maniobras de presión van siempre
seguidas de una reducción en la presión aplicada.
Pueden aplicarse de manera aislada o repitiendo el gesto con determinada
cadencia, produciendo en la zona tratada un efecto mecánico secuencial de
«compresión-descompresión» que produce en el espacio intersticial de los
tejidos una secuencia de «depleción-repleción» de los líquidos circulantes, lo
que conocemos por mecanismo de bombeo.

Según la zona abarcada y la fuerza ejercida, tendremos:

a) Presión local superficial: Se realiza con una presión mínima que apenas
va más allá del contacto. La zona de influencia será de mayor o menor amplitud
según utilicemos las dos manos abiertas, las manos juntas paralelas, una sola
mano, varios dedos o un solo dedo.
b) Presión local sencilla: Es como la anterior, pero su acción va más allá de la
mera superficie corporal, pues en su mecánica se aplica al menos el peso de
las manos y los brazos del masajista. En caso de efectuarla con un dedo, esta
presión sería la mínima para una manipulación de digitopuntura.

c) Presión local profunda: Es como las anteriores, pero en la carga aplicada


ya transmitimos parte del peso de nuestro cuerpo. Hay zonas muy musculadas,
con un fondo óseo robusto (la zona sacra, las nalgas, los canales
paravertebrales, etc.) en las que aplicaremos una carga importante, y zonas
más delicadas (como el cuello, los pechos o los huecos poplíteos) en las que,
aún tratándose de una presión profunda, la carga será menor.
Existe una variante de esta técnica que consiste en mecer la zona
comprimida de atrás adelante y viceversa, lo que además de un aumento de la
presión local produce un desplazamiento en sentido transversal de los tejidos
abarcados en la manipulación, y ello favorece el ensanchamiento muscular y la
capacidad de contracción, aumentando así la potencia y el rendimiento de
dichos músculos.

d) Presión local profunda digital: Se realiza con el dedo pulgar o con ambos
pulgares a la vez, o bien con las puntas de los otros dedos (incluso en
individuos muy robustos se puede recurrir a la punta del codo), ejerciendo una
compresión intensa que alcance todos los tejidos subyacentes.

Se puede aplicar de manera puntual y aislada o repetirse a lo largo de una


cadena de puntos determinados previamente, para obtener una respuesta
refleja.
Cuando se practica con acierto, se produce un bloqueo por
sobreestimulación de los receptores sensitivos zonales que cierra la «puerta de
entrada» (pain gate control) de la información del dolor hacia los centros
superiores del sistema nervioso, con lo que se obtiene una relajación del tejido
muscular contracturado por mecanismo de defensa antiálgica.

Por ello, ésta es la técnica de elección para el tratamiento de los «puntos


gatillo» en los pacientes con síndromes miofasciales, y también para estimular
puntos de «acupresión» y «digitopresión» (shiatsu) o para aliviar puntos
sometidos a tensión excesiva.

Se trata de manipulaciones que en masaje deportivo se han utilizado


siempre, aunque muchas veces los masajistas no eran conscientes de ello por
desconocimiento de los trabajos de presión sobre puntos reflejos o sobre
puntos de energía, hoy tan en boga.
e) Presión profunda local reforzada: Se realiza apoyando la palma de la
mano sobre la zona tratada, realizando una presión profunda y reforzando su
carga al presionar sobre ella con la otra mano, con lo que no sólo se transmite
más carga sino también más fuerza por el efecto de extensión del codo
correspondiente a la mano de encima.

f) Kinessis: Esta presión reforzada puede acompañarse de vibración más o


menos rápida según la finalidad que persigamos, o bien de una oscilación que
traslada lentamente los puntos de carga o de presión a distintas zonas de
contacto entre la mano y la superficie corporal, lo que se conoce con el nombre
de kinessis.
Según el profesor Garrido, éstas son manipulaciones de significado
profundo, de intensa comunicación masajista-paciente y de respuesta refleja
marcadamente antiálgica, sobre todo si se saben elegir bien las zonas de
estímulo en relación con el efecto buscado. También activan mucho la
circulación local a través del mismo mecanismo reflejo.

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