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La conquista cultural de los alimentos

Estudiantes de Administración Ambiental


Universidad Tecnológica de Pereira

La alimentación va más allá de la ingesta de alimentos y se relaciona con procesos culturales


del acto de comer. Dicha cultura tanto de producción y consumo de alimentos en la ciudad
de Pereira ha tenido trasformaciones en el tiempo, empezando por la colonización española
a finales del silgo XV, pasando por las influencias antioqueñas y vallecaucanas, la
industrialización de la comida ligada a los siglos XIX y XX, y con esto, procesos más
modernos relacionados con la macdonalización de la vida (Ritzer, 1995).

De acuerdo a estos planteamientos, se afirma que a lo largo de la historia las sociedades han
interactuado con la naturaleza por medio de procesos para obtención de alimentos, con lo
cual se genera el objetivo de responder a la pregunta: ¿Qué relación tiene la comida, las
formas de producirla y las repercusiones sobre el entorno natural? en este sentido, la presente
ponencia se direcciona desde la historia ambiental, teniendo en cuenta la definición propuesta
por Alimonda (2011). Es decir, como en diferentes épocas las interrelaciones entre la
sociedad y la naturaleza, pueden estar mediada por una cultura alimenticia que ha ido
cambiando a lo largo de los años según diferentes procesos de colonización e influencias
relacionadas a la modernidad, de cómo los humanos han interpretado su entorno para
modificarlo y beneficiarse de él, para satisfacer una necesidad básica como es la
alimentación.
Como se mencionó, el punto de partida que se tomara para reconocer los cambios culturales
alimenticios es la colonización española, la cual representa formas de poder, de saber y de
ser, empezando desde la importación de alimentos desde Europa a América, acto que
implantaba gustos y prácticas imponiéndose sobre las culturas alimenticias locales. Como
plantea Adolfo Albán Achinte (2010) “el proyecto colonizador, además de sus pretensiones
religiosas y político-administrativas, también tuvo características gastronómicas, en cuanto
el colonizador trajo su impronta alimenticia e intentó reproducirla”

En un primer contraste “la producción agrícola de los Quimbaya fue típica de territorios de
clima templado: produjeron yuca, maíz, ciruelas, aguacate, guayaba y guaba” (El tiempo,
2009), en cambio la dieta europea se basaba en pan, aceite de oliva, aceitunas, carne y vino.
Estos datos explican los grandes cambios que los europeos generaron en los paisajes y
entornos naturales de las zonas locales para satisfacer sus gustos y tradiciones alimenticias.
Sumado a esto, había una gran diferencia entre los grupos de animales domésticos que
existían a ambos lados del atlántico. Colón en 1493, arribó cerdos, reses, gallinas, ovejas y
gansos a América que terminaron remplazando a los animales nativos como el pecarí, la
guagua y el armadillo.
En general, fueron muchas plantas y animales domésticos traídos del viejo mundo al nuevo
mundo, tanto que para 1550 ya era visible la europeización de la flora y la fauna tanto en
américa del norte como en américa del sur. Cabe aclarar que los europeos aceptaron muchos
alimentos americanos y utilizaron las plantas originarias, sin embargo, no fue tan relevante
como la importación que realizaron.

En su intento de convertir el nuevo mundo a semejanza del viejo tanto como fuera posible,
traían barcos llenos de semillas de trigo, garbanzo, melones, cebollas, rabanitos, hortalizas
verdes, vides, frutales, PLATANO y CAÑA DE AZUCAR (monocultivos predominantes en
zonas aledañas a Pereira). Otro de las influencias fue el consumo de azúcar; entre el siglo XV
y XVII la caña de azúcar se llegó a propagar desde el golfo de México hasta el rio de la plata
con el objetivo de producirla. (Crosby, 1991)

De acuerdo a lo anterior, las maneras de ocupar el territorio y de utilización del suelo cambian
repercutiendo en la manera que los seres humanos se relacionan con la naturaleza mediante
una cultura alimenticia.

Siguiendo una línea cronológica, otro aspecto influyente en la transformación de los patrones
de consumo de alimentos, es la influencia antioqueña y vallecaucana que tuvo la zona de
Cartago viejo durante el siglo XIX y principios del XX, hoy conocido como Pereira. Al ser
este un punto de paso, se convirtió en una zona de interés para muchos que querían imponer
sus costumbres y colonizar nuevas tierras; entre esas imposiciones se encuentra lo
relacionado a los alimentos.

Aunque muchos afirman que fue "una colonia próspera de origen no antioqueño" y que en
Pereira surgió una ciudad "mitad antioqueña y mitad vallecaucana” como expone James
Parsons, otros rechazan esta tesis y confirman que “no tiene consistencia ya que la villa surgió
y se desarrolló dentro del mismo proceso de colonización antioqueña” (A. Valencia, 2000).
A pesar de estas discusiones se puede afirmar que hubo alteraciones en las costumbres
alimenticias que hasta el día de hoy son evidentes, como el consumo de frijoles, mazamorra,
arepa, huevo, gallinas, cerdos y café.

Paralelo a lo que ocurría a nivel local, se estaba gestando un proceso muy relevante a nivel
mundial, que años después, se implantaría en Pereira, al igual que en todo Latinoamérica y
el mundo. Este hito es la industrialización de la vida y los procesos productivos, entre estos
los agrícolas. Así pues, ya el cambio no es representado tanto por el QUÉ se come, sino
CÓMO se producen los alimentos y su relación con los impactos que se generan sobre el
ambiente.

La revolución industrial, llevada a cabo en Europa durante el siglo XIX, aportó a que los
procesos y actividades de manufactura, textil y agrícolas pasaran de ser manuales a
mecanizarse en las fábricas. Dicho suceso produjo que la agricultura tradicional, que era
realizada en el campo a pequeña escala, pasara a industrializarse y comenzara a desarrollarse
a una escala mucho mayor; empieza el auge de grandes empresas alimenticias, lo cual se ve
reflejado en la creación de granjas avícolas, piscifactorías y ganaderías las cuales permitieron
obtener proteínas animales más baratas para adquisición de las clases menos favorecidas
(Fernández-Armesto, 2001). Lo que produjo que el impacto en el ambiente incrementara por
la producción de carne a gran escala, debido a los grandes desechos que las industrias
comenzaron a generan por los procesos productivos.

La alimentación tradicional se vio gravemente afectada por la industria debido a que originó
grandes cambios genéticos en la semilla para que pudiera crecer más rápidamente y poder
producir mayores cantidades. Adicional a esto, el uso de fertilizantes y pesticidas para que
los cultivos no se vean afectados por depredadores, conllevo a una gran afectación tanto al
ambiente como a la salud humana, puesto que se altera los compuestos químicos de los
alimentos para que estos puedan ser más resistentes y su vida sea más prolongada.

Esta época originó una expansión de la comida que en la modernidad se agudizó con la
homogeneización de la comida a escala mundial, originando así facilidad y rapidez en su
acceso. El fenómeno que describe este proceso es conocido como Mcdonalización (Ritzer,
1995), el cual se basa en conseguir comida de forma fácil, rápida e idéntica. Esto conlleva a
que las personas hoy en día no se preocupan demasiado por saber que se comen, ni cuál es
su origen, ni con que ingredientes fue hecho el producto, solo se basan en comer y no en
alimentarse.

De acuerdo a lo planteado anteriormente, se ha pasado por un recorrido hasta llegar a la


actualidad con un nivel de desarticulación con los alimentos, ya que en Pereira y zonas
aledañas predominan los monocultivos y tierras no destinadas a producción de alimentos.
Además, muchos de los alimentos consumimos en Colombia son importados, como el maíz
(El Heraldo, 2016). Así pues, se podría decir que se pasa de tener una íntima relación con la
producción y consumo de alimentos, como la tenían los indígenas precolombinos, a
actualmente ingerir alimentos procesados que además para su producción a gran escala
generan afectaciones al ambiente y la salud.
Finalmente, se plantea que es necesario aplicar alternativas al desarrollo actual como podría
ser la agroecología, que algunos definen como una ciencia nueva, sin embargo, puede
relacionarse con prácticas y saberes ya utilizados por los antepasados. Ésta, “incorpora ideas
sobre un enfoque de la agricultura más ligado al medio ambiente y más sensible socialmente;
centrada no sólo en la producción sino también en la sostenibilidad ecológica del sistema de
producción”. Como complemento, se cree que es necesario cuestionar el consumo de carne
animal y lo que implica sobre el ambiente, así como su relación con el cambio climático. sin
embargo, es un tema no abordado a profundidad para este caso, pero genera nuevas
inquietudes y cuestionamientos futuros.
A manera de conclusión se debe comprender que “la historia de los alimentos y de los hábitos
alimentarios en distintos contextos nos puede ayudar a entender que el hábito de comer es
intrínsecamente complejo” (Alvarez, L.). los alimentos representan poder y traducen
diversidad de relaciones sociales, culturales y ambientales, puesto que los procesos
productivos relacionados con la comida, están estrechamente relacionados con la manera en
que los seres humanos entienden su entorno y lo modifican para satisfacer sus necesidades.
Esto no quiere decir que este mal modificar el ambiente, sino que se debe lograr comprender
la complejidad de este y saber articularse con él para obtener sus beneficios sin degradarlo.

Referencias
Albán, A. (2010). COMIDA Y COLONIALIDAD TENSIONES ENTRE EL PROYECTO
HEGEMÓNICO MODERNO Y LAS MEMORIAS DEL PALADAR. Recuperado de:
https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/3735183.pdf
Alimonda, H. (2011). La colonialidad de la naturaleza. Ediciones Ciccus.
Alvarez, L. para Food Empowerment Project. La colonización, los alimentos y el hábito de
comer. Recuperado en: http://www.foodispower.org/es/colonialismo-en-la-alimentacion/
Crosby, A. (1991). El intercambio transoceánico: consecuencias biológicas y culturales a
partir de 1492. Universidad Nacional Autónoma de México
Ecologistas https://www.ecologistasenaccion.org/?p=15660
El Heraldo. (2016). Colombia importa 30% de los alimentos que consume. Recuperado de:
https://www.elheraldo.co/economia/colombia-importa-30-de-los-alimentos-que-consume-
273145
El Tiempo. (2009). Economía precolombina. Recuperado de:
https://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-3377133
Fernández-Armesto, F. (2001). Historia de la comida: alimentos, comida y civilización.
Editorial los 5 sentidos.
Parsons, J. citado por Valencia, A. (2000). COLONIZACIÓN FUNDACIONES Y
CONFLICTOS AGRARIOS. Recuperado de:
http://albeirovalencia.com/recursos/colonizacion_y_fundaciones.pdf
Ritzer, G. (1995). La Macdonalización de la sociedad. Editorial Ariel.
Valencia, A. (2000). Colonización, fundaciones y conflictos agrarios. Recuperado de:
http://albeirovalencia.com/recursos/colonizacion_y_fundaciones.pdf