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Z~pqlntz

Este libro forma parte de un grupo de cuatro volúmenes


sobre teoría política de orientación empírica; The Political
System fue el primero que se publicó. En él sostuve que
debíamos revisar a fondo nuestros conceptos sobre la tarea
que compete a la teoría política; en aquel momento, el domi-
nio de la teoría histórica y ética había contribuido a eliminar
los pequeños brotes de teoría empírica que aparecieron antes
de la segunda guerra mundial. Desde su publicación se ha
vuelto innecesario insistir sobre ello : la teoría empírica ha
ido creciendo paulatinamente y promete hacerlo a un ritmo
mucho mayor en el futuro.
Al arribar al término de The Political System me compro-
metí a seguir trabajando en una teoría sustantiva de la vida
política, y la presente obra es una realización parcial de mis
ideas básicas de entonces. Pero si en aquella época creía
que la tarea podría completarse con otros dos libros, más
tarde se tornó evidente que se necesitaban por lo menos tres.
Esta obra, la segunda del mencionado proyecto, retoma
las conclusiones de la primera, e intenta exponer lo que
enuncia su título : un esquema para el análisis de los sistemas
políticos. Establece el molde dentro del cual podría vaciarse
una teoría sustantiva de la vida política. La denominación
más adecuada sería análisis sistémico, pero es preciso tomar
esta frase con gran precaución, pues su significado presenta
muchos matices; el que le será atribuido en esta obra se debe
derivar operacionalmente, es decir infiriéndolo de modo ex-
clusivamente del texto, y no de los significados diversos que
se le dan en la totalidad de las ciencias que se ocupan de
sistemas.
Nos hemos propuesto desarrollar una serie integrada de
categorías de fuerte relevancia empírica que permita inter-
pretar la vida política como un sistema de conducta. Comen-

9
zaremos por identificar y detallar los supuestos subyacentes tes como para aplicarlas en forma abundante en sus propias
en dicha interpretación. A partir de ellos construiremos luego investigaciones empíricas y teóricas. Gracias a esta acogida
una estructura de conceptos. Pero debemos prevenir al lector favorable que tuvo mi pensamiento en una fase tan tem-
contra la tentación de buscar algo más que una indicación prana de su desarrollo, lo que diré en este libro ha perdido
esquemática en lo que se refiere a su aplicación práctica parte de la novedad que de lo contrario tendría. Pero en
Aquí nos hemos limitado a 'levantar el andamiaje más es- compensación por ello, dispongo de una gran cantidad de
cueto posible; en una tercera obra que en breve seguirá aplicaciones y verificaciones inesperadas de conceptos muy
a ésta, nos proponemos poner en práctica estos conceptos. similares a los que propuse, material que utilizaré como
Esta introducción, sin embargo, demostrará muy pronto que * ilustración tanto en este libro como en el próximo.*
nuestra intención es revelar los procesos básicos por los Desde la publicación del artículo arriba citado y algunos
que un sistema político, prescindiendo de su tipo genérico otros en que desarrollé y apliqué partes del mismo esquema,
o específico, puede persistir como sistema de conducta en un se despertó algún interés por las fuentes de este método. Las
mundo de estabilidad o de cambio. Indagaremos lo que raíces de las ideas están tan delicadamente entrelazadas que
habremos de llamar los procesos vitales de los sistemas polí- a menudo desafían toda clasificación precisa. No es de ex-
ticos como tales, no los exclusivos de un tipo determinado trañar, pues, que algunos comentarios aparecidos con poste-
de sistema (democrático, dictatorial, burocrático, tradicional, rioridad hayan producido cierta desorientación.
imperial, etc.) . Aunque en sociología y en economía el concepto de "siste-
También se advertirá que nuestra atención se ha de centrar ma" ocupa un lugar prominente, interpretaríamos errónea-
en gran parte en los procesos de los sistemas, no en las for- mente esas disciplinas si intentáramos identificar sus pers-
mas estructurales mediante las cuales se satisfacen los reque- pectivas teóricas con la que desarrollaremos en esta obra. Es
rimientos de estos procesos. Nuestra necesidad de entender
las estructuras es vital, pero creemos que solo pueden ana- • Con respecto a "demandas" en particular, véase M. Weiner,
`tq"Y{xuñuoí"{r"]oméouñ¨1" Chicago, University of Chicago Press, 1962,
lizarse con éxito tras haber establecido cabal e inequívoca- esp. cap. 9; T. Parsons, "General Theory in Sociology" en R. K.
mente las funciones características de los sistemas políticos. Merton, L. Broom y L. S. Cottrell, (h.), compiladores, ]{ou{x{s¨
Proceder de otro modo equivaldría a poner el carro ante un `{pm¨1"Nueva York, Basic Books, Inc., 1959, págs. 3-38, esp.
caballo inexistente. De ahí la exigencia de una obra teórica pág. 19; también T. Parsons, "On the Concept of Political Power"
Yé{oqqpuzsí"{r"ñtq"Jyqéuomz"Ytux{í{}tuomx"]{ouqñ¨1" 107, 1963, 232-
final, la cuarta, en la que estudiaremos las categorías indis- 62, esp. pág. 234. Sobre el empleo técnico de "demandas" y otros
pensables para entender las variaciones de estructura. conceptos, como "insumos ", "productos" y "conversión', y algunas
En un artículo anterior, "An Approach to the Analysis of formas de modelo de sistemas, véase, entre otros, G. A. Almond,
"A Functional Approach to Comparative Politics" G. A. Almond
Political Systems",* enunciamos en breve esbozo los concep- y J. S. Coleman, comp., en `tq"Y{xuñuoí"{r"Mqúqx{}uzs"Jéqmí1
tos fundamentales de este libro. Dos circunstancias posterio- Princeton, Princeton University Press, 1960, págs. 3-66, esp. págs.
res a su publicación nos alentaron a continuar con la línea 14-17; G. A. Almond y S. Verba, `t3q"Luúuo"Lóxñóéq1"Princeton,
de pensamiento expuesta allí por primera vez. En primer Princeton University Press, esp. pág. 15; J. C. Wahlke, H. Eulau,
lugar, el artículo fue prontamente reproducido en varias co- etc., `tq"Uqsuíxmñuúq"]¨íñqy1"Nueva York, John Wiley & Sons,
Inc., 1962, cap. 1; W. C. Mitchell, `tq"Jyqéuomz"Y{xuñ¨1" Nueva
lecciones de estudios sobre ciencia política y sociológica, y York, The Free Press of Glencoe, Inc., 1962, esp. cap. 12. No se
para los lectores extranjeros en A mericana (1956-7) y en la puede decir que otros estudiosos interpretaran siempre los concep-
edición italiana de The Political System. En segundo lugar, tos del mismo modo en que aparecieron en el artículo de c{éxp
me causó satisfacción ver .que, en unos pocos años, los trata- Y{xuñuoí"de 1957; pero sí en una forma bastante semejante, lo que
nos autoriza a suponer una conjunción o convergencia de perspec-
distas consideraron estas ideas lo suficientemente interesan- tivas teóricas básicas. Si así fuera, nuestra disciplina habría reco-
rrido mucho camino desde el estado en que se hallaba en el mo-
• W orld Y{xuñuoí1"9, 1957, 383-400. mento de publicarse `tq"Y{xuñuomx"]¨íñqy" en 1953.

43 11
natural que haya duplicidad y desarrollo. Nadie quiere (r, problemas comunes en un enfoque sistémico, considerado
podría, probablemente, aunque lo quiiiera) ignorar o desde- ijxij"el punto de vista de todas las ciencias, físico-naturales,
ñar sus aportes para la comprensión del funcionamiento ij biológicas y sociales.* Gracias a la sabiduría y espíritu pre-
los sistemas sociales. Pero el enfoque sistémico que detallan ‘isor de Ralph W. Tyler (entonces Decano de la División
se inspira principalmente en otras fuentes. El modo ma. de Ciencias Sociales y actualmente Director del Centro de
resumido de describirlas es decir que son las ciencias de siste• Estudios Superiores de Ciencias Sociales) y del Dr. Lowell
mas, a veces caracterizadas más estrictamente como ciencia T. Coggeshall (entonces Decano de la División de Ciencias
de las comunicaciones. Representan los productos de la re• * Biológicas y actualmente Vicepresidente y Fideicomisario de
volución teórica más reciente en la conceptualización ij/ 1 La Universidad de Chicago), obtuvimos una serie de locales
sistemas, una revolución que va mucho más allá del desarro para nuestras actividades. En ellos nos reunimos todos los
llo corriente de este tipo de pensamiento en la sociología martes durante unos dos años; pasábamos allí el día entero;
la economía. El simple hecho de que yo hable de insumos el almuerzo era preparado en nuestra propia cocina, insta-
y productos, por ejemplo, no se debe interpretar como que lada en uno de los locales. Con muchos de los principales
adopto el análisis de insumo-producto tan conocido por loe miembros del Comité continué colaborando un año más,
estudiosos de la economía. Pronto advertirá el lector que en el Seminario de Teoría del Instituto de Investigaciones
toda semejanza es en realidad, en su mayor parte, una men sobre Salud Mental, de la Universidad de Michigan. Para
coincidencia. intervenir en este Seminario, heredero del anterior Comité,
Pero como previne antes, no fue posible apoyarnos, para el viajaba desde Chicago a Ann Harbor una vez por semana.
esquema que aquí se detalla, en un modelo elaborado; tam- Tras subsanar algunas dificultades iniciales debidas a la dife-
poco serviría tomar eclécticamente préstamos de diversos rencia de idiomas, perspectivas y expectativas con respecto
enfoques sistémicos. Era preciso crear una nueva estructura al método —conceptos comunes para fenómenos diferentes,
coherente de conceptos que se amoldara al tipo de sistema conceptos diferentes para fenómenos casi idénticos, impor-
que la vida política constituye. tancia variable asignada a la necesidad de cuantificar al
Quizá la descripción del medio institucional donde se formó principio y no sobre la marcha— nos dedicamos a examinar
en parte mi pensamiento ayude a esclarecer por qué razones lo que pronto nos pareció a muchos evidente: las perspec-
asocié más íntimamente mi método teórico con las ciencias tivas de un análisis sistémico sirven para unir todas las
de sistemas en general que con cualquier otra ciencia en ciencias, naturales y sociales, hacen posible y provechosa
particular, social o natural, que para el caso es lo mismo. la comunicación entre ellas y originan problemas comunes
Aunque ya estaba experimentando de lleno con mi propia que el examen interdisciplinario puede ayudar a resolver.
variante de análisis sistémico —la que considero más ade- La experiencia en este Comité fortaleció mi convicción de
cuada a la materia de la política—, fue mi participación en
un grupo interdisciplinario de extraordinaria envergadura •"Rzjxywt"Gtrny‘"jxyfgf"nsyjlwfit"utw"qtx"xnlznjsyjx"rnjrgwtx
uwnshnufqjx="Htsfqi"X1"Gfrugjqq/"uxnhtqtlıf>"Vtgjwy"Gwfsj/"mnxyt0
reunido en la Universidad de Chicago, el Comité de Cien- wnf>"Hf{ni"Ifxyts/"hnjshnf"utqıynhf>"Htsfqi"[1"Jnxpj/"uxnhtqtlıf>
cias de la Conducta, lo que me ayudó a apreciar mejor las Vfqum"[1"Kjwfwi/"sjzwtknxntqtlıf>"Hw1"Ljswnjyyf"Ljwgtqxmjnrjw/
valiosas ideas que ofrece el método general de las ciencias rjinhnsf"nsyjwsf>"Nfrjx"K1"Qnqqjw/"uxnhtqtlıf>"Nfhtg"Qfwxmfhp/
de sistemas, y a acrecentar mi comprensión de él. jhtstrıf>"Vnhmfwi"V4"Qjnjw/"uqfsnknhfhnós>"Ntms" \4"Tqfyy/"kıxnhf>
Esfytq"Vfututwy/"gntqtlıf"rfyjr¨ynhf>"Vtljw"Wujw wÇ/"gntqtlıf>
Dicho comité se creó en 1951, principalmente por iniciativa Wmjw}tti"[fxmgzws/"fsywtutqtlıf1"Is"ytwst"f"jqqtx"xj"rt{ıf"zs
de James G. Miller (presidente en aquel momento del De- lwzut"fqlt"rfÇtw"Ç"{fwnfgqj/"htruzjxyt"utw"jq"fqzrsfit"ij"qf
partamento de Psicología de la Universidad de Chicago) Ysn{jwxnifi"js"xz"htsozsyt/"ozsyt"hts"inxynslznitx"{nxnyfsyjx"vzj
para dedicarse a un estudio prolongado e intensivo de los fxnxynjwts"js"hfqnifi"ij"ns{nyfitx"ij"ytitx"qtx"uzsytx"ijq"ufıx1

12 13
que la labor continua dentro del marco de referencia sis• e
en asuntos gubernamentales), que me concediera la Funda-
témico moderno es plausible y fructífera. ción Ford en 1960-61. Las ventajas que me proporcionó el
En un plano más personal, deseo expresar mi agradeci- hecho de ser miembro del Centro de Estudios Superiores
miento a John R. Platt, del Departamento de Física de la de Ciencias Conductalistas de Stanford (California) fueron
Universidad a que pertenezco, por las numerosas conver- incalculables.
saciones que sostuvimos sobre la investigación de sistemas /
Mi esposa participó, como de costumbre, en el desarrollo de
y también a Donald W. Fiske y John M. Butler, del Depar- las ideas contenidas en este libro y en la corrección y revisión
tamento de Psicología, por nuestras ocasionales aunque de los sucesivos borradores. Razones de índole convencional
estimulantes discusiones. El constante intercambio de ideas I me impiden expresar en su verdadera medida el valor de
con Leonard Binder, de mi propio Departamento, en nues- su continua e intensa contribución intelectual durante años.
tro compartido Seminario sobre Cambio Político, las con•
versaciones mantenidas con mis ex colegas Myron Weinerl David Easton
y David E. Apter y los esclarecedores debates, lamentable• !
mente poco frecuentes, con Karl W. Deutsch, Heinz Eulau.
Bertram M. Gross, George Modelski y David J. Singer, me'
fueron también de gran utilidad. Además, Lawrence Senesh. *

de la Purdue University, aclaró el año pasado algunas de


mis ideas gracias a su convicción de que los conceptos bási-
cos de las ciencias sociales pueden ser traducidos en un len-
guaje suficientemente simple como para tornarlos acce-
sibles a la • enseñanza sistemática en los grados inferiores de
la escuela elemental. El ha demostrado que esta tarea es
enteramente factible.
Debido a que mis ideas fueron adquiriendo forma en cursos
y publicaciones a lo largo de varios años, numerosos gradua-
dos, algunos de ellos auxiliares míos y todos actualmente con
responsabilidades propias en la docencia, la investigación u
otras actividades, contribuyeron a su desarrollo. Lo hicieron
a su manera, adhiriendo fielmente al código científico de la
duda, la objeción, el perfeccionamiento y la reconstrucción.
Deseo mencionar especialmente a Ellen Samuels Baar, Re•
ginald Bartholomew, Peter Clark, Jack Dennis, Roger D.
Masters, John D. McCaffrey, Tadao Okamura y Aristide
Zolberg.
Por último, deseo agradecer la asistencia financiera y la
oportunidad de poder dedicar tiempo a ciertos aspectos de
la investigación que me ofreció el Comité de Investigaciones
de Ciencias Sociales, de la División de Ciencias Sociales de
la Universidad de Chicago, como también la Ford Research
Professorship in Governmental Affairs (Beca de investigación

14 15
1. Xjtwıf"j"ns{jxynlfhnós
ij"qf"htsizhyf

Este libro trata sobre un nuevo tipo de enfoque teórico para


el análisis de la vida política, método que a falta de un
nombre más descriptivo podría llamarse análisis sistémico.
La elección del análisis sistémico como enfoque principal de
la teoría política refleja solo una entre muchas estrategias
significativas posibles para construir una teoría política ge-
neral. 4 Pero se trata de una estrategia que nos permite apro-
%echar una revolución conceptual ya muy avanzada, no solo
en varias disciplinas conexas sino también en las ciencias
naturales y biológicas.
Siempre resulta viable tomar el aparato conceptual de otras
disciplinas y aplicarlo analógicamente a los datos de un
1 Véanse también los siguientes enfoques: G. A. Almond, "A Func-
tional Approach to Comparative Politics" en G. A. Almond y J. S.
Coleman, comps., Th.e Politics {r"Developing A reas, Princeton, Prin-
ceton University Press, 1960, págs. 3-66; K. W. Deutsch, The Nerves
{r"Government, Nueva York, Free Press of Glencoe, Inc., 1963;
S. N. Eisenstadt, The Political Systems {r"Empires, Nueva York,
Free Press of Glencoe, Inc., 1963; C. J. Friedrich, Man and His
Government, Nueva York, McGraw-Hill Book Company, 1963;
H. D. Lasswell y A. Kaplan, Power and Society, New Haven, Yale
University Press, 1950; H. D. Lasswell, The Decision Process: Se-
ven Categories {r"Functional A nalysis, College Park, University of
Maryland, Bureau of Governmental Research, 1956; W. G. Mit-
chell, The A merican Polity, Nueva York, Free Press of Glencoe,
Inc., 1962; y varios artículos sobre política de Talcott Parsons,
por ejemplo "Voting» and the Equilibrium of the American Po-
litical System" en E. Burdick y A. J. Brodbeck, comps., A merican
V oting Behavior, Nueva York, Free Press of Glencoe, Inc., 1959,
págs. 80-120; "On the Concept of Political Power", "Proceedings
{r"the A merican Philosophical Society, 107, 1963, págs. 232-62;
"On the Concept of Influence", Public Opinion Quarterly, 27,
1963, págs. 37-92, y "Some Highlights of the General Theory of
Action" en R. Young, comp., A pproaches to the Study {r"Politics,
Evanston, Illinois, Northwestern University Press, 1958, págs. 282-
304. Se hallará una interesante exposición de los problemas actua-

17
campo diferente. Aunque no se llevara más lejos el intente que muestre sus fronteras y los contornos de sus formaciones
esto podría ser muy útil como estímulo para la investigaciés principales. Observaré la nueva estructura conceptual a tra-
teórica de la política. En la historia de la ciencia, la analog i.es de una lente de poco aumento, por decirlo así, de modo
y la metáfora sirvieron más de una vez como fuente G` que no nos abrumen los detalles. En la obra que pienso
nuevas ideas y de transformaciones fundamentales del per publicar más adelante procuraré emplear para el análisis
samiento. La ciencia política tomó constantemente en préJ tiatérnico de la vida política una lente más poderosa. Tras
tamo modelos de análisis de otros campos. 5 esta excursión preliminar, es menos probable que perdamos
En lo que atañe a la teoría política, estamos en la actualida„ el rumbo a través de la considerable cantidad de detalles
dispuestos a ir mucho más allá. Podemos explorar los linea• teóricos de que luego dispondremos, y que nos serán nece-
mientos básicos de una estructura conceptual fundada en la sarios.
adopción y adaptación específica de análisis sistémicos pan
la comprensión de la vida política. Como debe ocurrir co:
todo esfuerzo genuino para edificar sobre conceptos tomado
de otros campos y perspectivas, la investigación teórica e: La revolución en la teoría política
términos de sistemas adopta en este proceso muchas dimen•
siones nuevas, y los conceptos antiguos adquieren nuevo con.; Cuando se publicó la primera edición de mi obra The Poli-
tenido, a menudo imposible de reconocer. Aunque el análisis¡ tical Systems, 8 resultaba imprescindible justificar la cons-
sistémico —adaptado a los fines de la investigación social— trucción de una teoría general de orientación empírica en la
permanezca en definitiva dentro del mismo terreno concep ciencia política. Indice del salto gigantesco que se produjo
tual en que se formó, al final de nuestro examen encontra• en el desarrollo de la ciencia política como disciplina es que
remos que ha avanzado en direcciones sustancialmente dis. un tema que era entonces apropiado para suscitar intensas
tintas. Los estudiosos de las ciencias naturales y biológicas' *
discusiones ahora ya no se discute. Muchos podrán dudar
ya no se sentirán en su elemento en él, aunque bien puede aún de que esta disciplina sea capaz de producir teorías
ser que les suscite recuerdos vagos y nostálgicos de una generales útiles en la fase actual de desarrollo de la ciencia
patria conceptual que alguna vez conocieron. política misma y de las ciencias sociales en su totalidad. Pero
En este libro intentaré trazar un mapa del nuevo terreno >
cada vez son menos los individuos de mentalidad arcaica que
niegan la utilidad de los esfuerzos que se hacen en este sen-
les de la teoría política en T4"G. March, "Some Observations on tido, y muy pocos cometerían la extravagancia de emprender
Political Theory" en L. K. Caldwell, comp., Politics and Public una investigación empírica sin intentar vincularla, por mo-
A ffairs, Bloomington, Indiana University, 1962, págs. 121-39. destamente que fuera, con un contexto teórico más amplio.
2 Véase M. Landau, "On the Use of Metaphor in Political Analy- El rasgo más notable de esta revolución intelectual fue, en
sis", Social Research 28, 1961, págs. 331-53, esp. pág. 353, donde
el autor llega a esta conclusión: "La ciencia política recurrió siem• realidad, el ritmo con que esta disciplina cambió de rumbo
pre a metáforas, avanzó de lo conocido a lo desconocido. Los que sin perder el control de su aparato intelectual. Ello es testi-
critican el uso de "modelos" deben comprender que también ellos monio de la gran reserva de talento, aptitudes y conocimien-
necesitan usarlos. Por consiguiente, gran parte de la controversia tos heredados que la ciencia política, como disciplina, ha
sobre el uso de modelos carece de razón de ser. La opción no es
entre modelos y no modelos, sino entre una conciencia crítica de logrado reunir. En tan breve tiempo se ha producido una
su empleo y una aceptación acrítica. El uso abierto e "higiénico" revolución en las perspectivas generales, proliferan nuevos
de modelos podrá o no ayudarnos a formar una teoría política conceptos a un paso cada vez más rápido, y se han presen-
empíricamente sólida; pero no evitará correr muchos de los riesgos
que asumimos con las metáforas solapadas, implícitas y entume- 3 N4"Easton, The Political System, Nueva York, Alfred A. Knopf,
cidas que se suelen encontrar en los tratados de ciencia política". Inc., 1953.

7B 19
sería muy arduo llegar a un acuerdo con respecto a quiénes,
tado, para su investigación y estudio serio, nuevas estructura
conceptuales, de variable claridad. entre los especialistas de la ciencia política, deben identifi-
Todo esto ha ocurrido bajo el signo de un sismo intelectua carse como investigadores conductalistas, es decir, con res-
que ha sacudido a todas las ciencias sociales, y al qu' pecto a quienes son los miembros auténticos del movimiento
durante un tiempo se denominó enfoque conductalist; o sus adeptos legítimos. En segundo lugar, hallaríamos tam-
-nqtmúu{émx"m}}é{mot."3" La nueva teoría, que luchó por ve bién franco desacuerdo sobre aquello que se debe acentuar
la luz en la ciencia política durante toda una década y qw en una investigación conductalista, o sea sobre su natura-
solo ahora comienza a tener vida propia, es en gran partí leza como empresa intelectual.
hija de este cataclismo. Su feliz nacimiento promete, a st Examinemos el primer punto. Los criterios para determinar
vez, dar nuevo rumbo e inspiración al método conducta. la pertenencia al movimiento son tan vagos y ambiguos como
lista. Siendo producto de este movimiento y estando vincu. borrosos y discutibles sus límites. Al igual de lo que ocurre
lada a él, la teoría política de orientación empírica e en la mayor parte de los movimientos sociales, la pertenencia
denomina a menudo teoría conductalista. no consiste en integrar una organización formal sino en sen-
Para evaluar el papel que la nueva teoría comenzó a dei» tir que se participa de una misma orientación, que se poseen
empeñar en la orientación y el progreso de la ciencia polí ideales y supuestos semejantes, que cada cual respeta los
tica, y comprender hasta qué punto está inextricablemenu intereses del otro, que se busca ayuda y apoyo recíprocos o se
amalgamada con el crecimiento de la conducta política com: acepta un liderazgo común.
método distintivo de investigación, interesa estudiar t Sin embargo, ciertos símbolos materiales y pautas de con-
significado de esta gran revolución. ¿Qué se entiende pa * ducta distinguen efectivamente el citado movimiento. Sus
investigación de la conducta con respecto a la vida po adherentes escribieron para un número limitado de publi-
lítica? La respuesta a esta pregunta revelará el papel cen- caciones periódicas, 7 e incluso llegó a producirse, en forma
tral que está cumpliendo la teoría de orientación empina * inesperada, una cierta especialización en la elección de las
en la transformación de la ciencia política, y ubicará e: * casas editoras de libros. Aunque el movimiento no crista-
un contexto más amplio uno de los enfoques tendientes a lizó nunca en sentido formal, hay estructuras como los
desarrollo de una teoría general: el del análisis sistémicc Comités de Conducta Política y de Política Comparada
del Consejo de Investigaciones de Ciencia Social, que pro-
porcionaron, de alguna manera, un núcleo institucional, al
menos en estos dos campos. Por otra parte, hace ya algún
La investigación conductalista como movimiento tiempo los sentimientos de los adeptos se encendieron lo su-
ficiente como para discutir la conveniencia de establecer
La conducta política representa a la vez una tendencii o instituciones propias, por ejemplo un periódico u organiza-
intelectual y un movimiento académico concreto. Comc ción especial. 8 A diferencia de lo que ocurrió en psicología,

corriente intelectual se la puede detectar en muchos esto- psiquiatría y otras ciencias, en que a partir de una asocia-
diosos de la política, al menos en cierto grado; como mol', ción inicial se escindieron otras de puntos de vista diver-
miento, sus adeptos y partidarios incondicionales son mucha gentes, de la Asociación Norteamericana de Ciencia Política
menos. Esto es indudable, y al respecto concordarían prc
8"Por ejemplo Public Opinion Quarterly, W orld Politics, A merican
bablemente con nosotros quienes comparten, de una u otn U8ohápvyhs"Scientist y B.ehavioral Science.
manera, este punto de vista. Pero el enfoque es tan nuesc! S Creo justo aclarar que el A merican Behavioral Scientist (antes
y sus límites tan mal definidos que difícilmente pueda alcas UWTI-"se fundó en la atmósfera creada por estas discusiones, por
zarse consenso sobre sus aspectos positivos. En primer lugar iniciativa de Alfred de Grazia y bajo su responsabilidad.

53 54
no surgió ningún grupo que diera expresión institucional a, ínatituciones, como por ejemplo entre sistemas de partidos
nuevo enfoque. La Asociación demostró ser ps"basta r legislaturas, o entre sistemas electorales y partidos, o al
flexible como para adaptarse con la velocidad necesaria efecto de diversos tipos de convenios institucionales sobre
carácter cambiante de este campo de estudios.° el reclutamiento de personas destinadas a cargos de dirección
Pero estos símbolos materiales proporcionaron un vínc autoridad. :
demasiado informal con el enfoque conductalista, y fue Pese a las críticas en sentido contrario, son los raros estu-
demasiado fragmentarios y de alcance limitado como p diosos de la conducta política quienes se someten en exceso
servir a satisfacción de foco central del movimiento. a los límites de la investigación definidos por sus técnicas
consecuencia, éste siguió en un estado muy rudimenta rigurosas. En la práctica observamos que la mayor parte
incapaz de originar una verdadera ortodoxia o doct hi"los conductalistas están dispuestos a aplicar los mejores
inviolable. Es así como la profesión de la ciencia polit recursos técnicos disponibles, aunque esto signifique que el
se salvó del trauma de los cismas institucionales. ¡ Pero a q cínico método factible sea el tradicional. En realidad, el con-
inesperado costo! Los "titulares" del movimiento conde: ductalista es un producto mixto de lo tradicional y lo conduc-
talista no se pueden distinguir con facilidad de los que sor talista, con tendencia a esto último; pero lo que con fre-
simples "compañeros de ruta", simpatizantes tolerantes, pa cuencia vuelve difícil identificar a los conductalistas autén-
tidarios ocasionales o críticos ambivalentes. Es posible qtr ticos es el carácter que adopta esa mezcla en cada caso
los tradicionalistas consideren a un autor como pertenecie particular.
al campo antagónico, y al mismo tiempo este último gru
ps"desautorice basándose en razones diametralmente opuesta i
La ambigüedad procede tal vez de la naturaleza del cor.
promiso .que se exige de un conductalista. Este no está pr •l La conducta política como tendencia intelectual
vado o incapacitado, por el solo hecho de serlo, de continu_:
con investigaciones tradicionales siempre que las considec° Si mi primera tesis es que la conducta política tiene mu-
necesarias y apropiadas, como ocurre en el estudio de Lt chas de las cualidades de un movimiento social incipiente,
relaciones entre instituciones. El método conductalista dr! la segunda es que, precisamente por estar tan mal definido,
mostró poseer su mayor fuerza en investigaciones relativas f resulta mucho más fácil describirlo con referencia a su con-
individuos (especialmente en sus relaciones cara a cara tenido intelectual que con referencia a sus miembros. La
o a un tipo de conducta colectivo como la votación. Is mayor parte de los estudiosos de la política, aun los que se
estructura y procesos internos de pequeños grupos y orgarL resisten a ser clasificados como conductalistas, probablemen-
zaciones, y ciertos aspectos de comunidades bien definida: te estarían contestes sobre la naturaleza general de las supo-
representan el ámbito más amplio para el que se creara' siciones y objetivos conductalistas, pese a las grandes dife-
técnicas perfectamente conciliables con las supuestas del cor- 4 rencias que habría en lo concerniente al énfasis que debe
ductalismo. Esas técnicas son menos confiables y sus resu: colocarse en cada uno de ellos.
tados menos valederos si se aplican a las relaciones ent
Véase M. Sherif y B. L. Koslin, `tq{éqñuomx"mzp"[qíqméot"[q2
6 Esto tiene su historia, que sería interesante investigar para cor f DCéñíC"`tq"'Rzíñuñóñu{zmx'"úí3"lKqtmúu{émx,"L{zñé{úqéí¨"uz"]{oumx
prender cómo una disciplina logra enfrentar con éxito los cambia ]ouqzoq"üuñt"]}qoumx"[qrqéq1Noq"ñ{"Y{xuñuomx"]ouqzoq1" Norman, Ins-
en sus objetivos y métodos, adaptación que en modo alguno r titute of Group Relations, University of Oklahoma, 1960. Los auto-
puede dar por descontada. En esa historia desempeñaron un pape =
res, observando la investigación política desde la perspectiva de la
crucial Evron M. Kirkpatrick, Director Ejecutivo de la Americzl, psicología social, aplaudieron sin reservas la insistencia en el en-
Political Science Association, y Pendleton Herring, Presidente te: foque institucional que hallamos en la ciencia política.
Social Science Research Council.

22 56
1. Cuantificación. Para que el registro de datos y la formu-
¿Cuál es la índole de estas suposiciones y objetivos, piedre Lación de los hallazgos sean precisos se necesita medir y
fundamentales del movimiento? No hay una única caracte cuantificar, no como procedimientos válidos por sí mismos,
rización que resulte satisfactoria para todos, pero la siguiera tino solo cuando sean posibles, relevantes y significativos
lista constituye una enumeración bastante precisa y exhaui a la luz de otros objetivos.
tiva. ; :3 bmx{éqí3" La evaluación ética y la explicación empírica
63 [qsóxméupmpqí3" En la conducta política, se pueden des. requieren dos clases diferentes de proposiciones que, en be-
cubrir uniformidades expresables en generalizaciones o teo neficio de la claridad, deben distinguirse analíticamente. No
rías con valor explicativo y predictivo. obstante, nada impide que un estudioso de la conducta polí-
73 bqéuruomouóz3" La validez de esas generalizaciones debe se tica enuncie, juntas o por separado, proposiciones de cual-
verificable, en principio, con referencia a una conducta re quiera de ambas clases, siempre que no las confunda.
levante. 6. Sistematización. La investigación debe ser sistemática, es
3. `éozuomí3"Los medios para recoger e interpretar datos decir que teoría e investigación se deben considerar partes
se pueden dar por supuestos. Son inciertos y hay que exa- entrelazadas de un cuerpo coherente y ordenado de cono-
minarlos escrupulosamente, perfeccionarlos y validarlos, & cimientos. La investigación no respaldada por la teoría pue-
manera de contar con instrumentos rigurosos para observar de resultar trivial, y la teoría que no se apoye en datos, vana.
registrar y analizar la conducta. 7. Ciencia pura. La aplicación del conocimiento es parte
integrante, al igual que la comprensión teórica, de la empresa
8 Pe"qe~sv"parte de sus ítems se pueden extraer de . ps"uyi"se dic científica. Pero la comprensión y explicación de la conducta
del enfoque conductalista en las siguientes fuentes: N2"C. Charla
worth, `tq"Uuyuñí"{r"Kqtmúu{émxuíy" in Y{xuñuomx"]ouqzoq1" Philado- política son lógicamente anteriores a los esfuerzos por aplicar
phia, American Academy of Political and Social Science, 1962; el conocimiento político a los problemas prácticos y urgentes
Cowling, `tq"Wmñóéq"mzp"Uuyuñí"{r"Y{xuñuomx"]ouqzoq1"Nueva York de la sociedad, y les sirven de base.
Cambridge University Press, 1962; B. Crick, `tq"Jyqéuomz"]ouqz3
{r"Y{xuñuoí1"Rñí"Xéusuzí"mzp"L{zpuñu{zí1" Londres, Routledge x A3 Rzñqsémouóz3" Las ciencias sociales se ocupan de la totalidad
Kegan Paul Ltd., 1959; R. A. Dahl, "The Behavioral Approach'., de la situación humana; por ello, si la investigación política
en American Political Science Review, 55, 1961, págs. 763-72; Y. prescinde de los hallazgos de otras disciplinas, corre el peligro
Duverger, Véñt{pqí"pq"xm"]ouqzoq"Y{xuñuáóq1" París, Presses Univc de reducir la validez de sus propios resultados y socavar su
sitaires de France, 1959; Easton, `tq"Y{xuñuomx"]¨íñqy"y "Traci
tional and Behavioral Research in American Political Science zeneralidad. El reconocimiento de esta interrelación contri-
qz"Jpyuzuíñémñuúq"]ouqzoq"Zóméñqéx¨1" 2, 1957, págs. 110-15; E buirá a que la ciencia política recupere su status de siglos
Eulau, `tq"Kqtmúu{émx"Yqéíómíu{z1" Stanford, Calif., Stanford Uc•: anteriores y vuelva al gran redil de las ciencias sociales.
versity Press, 1963; C. S. Hyneman, `tq"]ñóp¨"{r"Y{xuñuoí1"Urban- Esta lista incluye probablemente las tesis principales del credo
University of Illinois Press, 1963; H. D. Lasswell, `tq"Oóñóéq"q
Y{xuñuomx"]ouqzoq1"Wóqúm"e{éw1" Atherton Press, 1963; W. G. Run conductalista y es representativa de las mayores divergencias
timan, ]{oumx"]ouqzoq"mzp"Y{xuñuomx"`tq{é¨1" Nueva York, Can- existentes entre los modos de investigación conductalistas y
bridge University Press, 1963; D. B. Truman, "The Impact et tradicionales. En este carácter, nos ofrece una exposición pu-
Political Science of the Revolution in the Behavioral Sciences", e
Research Frontiers uz"Y{xuñuoí"mzp"P{úqézyqzñ1"Washington, D. C. ramente formal del significado del conductalismo, explica-
Xli"Brookings Institution, 1955, págs. 202-32, y "The Impk- ción que no nos ayuda tanto a comprender a éste cuanto
gexmsrw"sj"Political Behavioral Research", qz"Rñqyí1"5, 1951, pie e"apreciar la naturaleza de las preguntas que debemos
6:16?B"Z2"Van Dyke, Y{xuñuomx"]ouqzoq1"J"Ytux{í{}tuomx"Jzmx¨o1 formular. En efecto, aunque consiguiéramos, sin mayor di-
Wxerjsvh0"Calif., Stanford University Press, 1960; D. Waldo, Pw
ñuqp"]ouqzoq"uz"ñtq"azuñqp"]ñmñqí"{r"Jyqéuom1" París, UNESCO ficultad, un acuerdo formal con respecto a esta lista, no
4?89B"A Report {r"ñtq"Kqtmúu{émx"]ouqzoqí"mñ"ñtq"azuúqéíuñ¨ hay duda de que inmediatamente subirían a la superficie
Chicago, University of Chicago, Self-Study Committee, 1954; Ec- diferencias importantes, no tanto sobre los elementos corn-
xsrep0"'[lex"is Political Behavior", Y[XM1"1, 1958, págs. 42-+:;

8:
ponentes del credo conductalista en sí como sobre la pro- v al vino, vino? ¿ Qué es lo que hizo necesario o útil acuñar y
minencia relativa de unos u otros. hacer circular una nueva moneda conceptual: la conducta
política? Al fin y al cabo, la ciencia. siendo un ideal
Al examinar las diversas explicaciones que ofrecen los mis- venerado en los Estados Unidos. Durante las décadas de
mos conductalistas observamos que, dentro de los amplios 1920-30 y 1930-40, la frase "ciencia de la política" fue, en
límites fijados por el credo, el método conductalista ha ter- efecto, el modo predilecto de designar las tendencias más
minado por significar casi tantas cosas como comentaristas nuevas del período que originó la reacción moderna. ¿Es
hay. Cada uno pone su propio acento, y de este modo se acaso necesario dar otro nombre a la rosa?
convierte en su propio conductalista. ¿ Emplea este enfoque Si nos contentáramos con aceptar la explicación de la con-
exclusivamente el método científico, o es solo una disposi- ducta política como la aplicación continua del método cien-
ción favorable hacia él? C ¿Recurre a ciertos tipos de datos tífico a la política iniciada en la época que va de 1920 a
hasta ahora ausentes de la investigación política, especial- 1940, podríamos descartar inmediatamente este cambio de
mente a los hallazgos de ciencias de "núcleo sólido" como terminología atribuyéndolo a un mero capricho, a las va-
la psicología, la sociología y la antropología, 10 o equivale riaciones inexplicables que favorecen las modas del lenguaje,
en gran parte a un retorno al individuo como punto foca! o a la necesidad de contar con un símbolo para autoidenti-
de dicha investigación? 11 ¿Acaso podríamos considerar el ficarse en las batallas con la ortodoxia establecida. No hay
conductalismo, con mayor amplitud y flexibilidad aun, como duda de que tales factores desempeñaron algún papel en la
una botella vacía en la que se pone cualquier vino, sea difusión del rótulo conductalista. No obstante, si nos detu-
nuevo o añejo, mientras se presuma que tiene aroma de viéramos aquí y concluyéramos que la nueva denominación
ciencia? 78 Sea cual fuere nuestro punto de vista, podemos no significa más que esto, olvidaríamos ciertas implicaciones
volvernos .hacia ciertas autoridades para solicitar una inter- esenciales, reveladoras de que nuestra disciplina forma parte
pretación. de un cambio más profundo que tiene lugar en todas las
No existe, empero, una completa anomia interpretativa ciencias sociales de nuestra época. Para apreciar en todo su
Aunque los distintos énfasis pongan en primer término as- significado la tendencia conductalista debemos ampliar nues-
pectos diferentes del paisaje y hasta produzcan la impresió: tros horizontes y ver en este desarrollo una reacción contra
momentánea de que hay gran distancia geográfica entre las el hecho de que todas las ciencias sociales avanzan hacia una
autoridades en la materia, un examen más detenido revela nueva fase, fase, estaría tentado de decir, de mayor madurez
que todos miran en la misma dirección: una ciencia de la científica y que se caracteriza por nuevas aspiraciones teó-
política formada según los supuestos metodológicos de las ricas. Reacción contra ese hecho y a la vez reflejo de él.
ciencias naturales.
Esta conclusión nos deja, como dije antes, con una pregunto
fundamental sin contestar. Si esto es todo lo que significa Insuficiencia de una explicación metodológica
realmente la reacción contra la tradición, si los conductalistas
se limitan a bregar por la implantación del método cieno Si nos contentamos con aceptar el enfoque conductalista
fico, ¿por qué no nos contentamos con llamar al pan, pa: ,orno un modo de indicar que sus adeptos se proponen em-
plear los métodos más adelantados de la ciencia social, y
9 Dahl, "The Behavioral Approach". nada más, nos echamos encima el problema que veremos a
10 Truman , "The Impact on Political Science". continuación. Varias otras ciencias sociales, como las llama-
11 Easton, The Political System.
12 "What is Political Behavior", PROD. das ciencias de núcleo sólido, a que ya nos hemos referido,

8? S"8A
se juzgaron a sí mismas durante muchos años, desde ante investigación adecuadas. Si no se dispone de una técnica
de la segunda guerra mundial, como devotas del métoi confiable, considérase que el tema no se puede investigar.
científico. Gran parte de sus esfuerzos se dirigieron a esclr A consecuencia de que los medios técnicos de la investiga-
recer y elaborar las premisas metodológicas de las ciencia ción social atraviesan, según se admite, una fase primitiva
sociales y a crear técnicas refinadas y rigurosas para la acr de su desarrollo, el método conductalista solo puede facilitar
mulación, interpretación y análisis de los datos. Lo notabl py"lo que atañe a la política, dícese, conocimientos confia-
en este caso es que, si bien esas disciplinas ya se concebías bles sobre lugares comunes o trivialidades. Los problemas
l"sí mismas de este modo en el intervalo entre ambas guerra realmente importantes de la vida política no pueden ser
solo a partir de la década 1950-60 comenzaron a denomi abordados con estos medios; de ahí que la insistencia en
narse y ser denominadas ciencias conductalistas. wl"prioridad de la competencia técnica logre eliminar el
Como en el caso de la ciencia política misma, podría= wtm~p"juego del insight y la imaginación.
alegar que un nombre no significa nada, que las oscilacione No es éste el momento ni el lugar para pesar los méritos
de nomenclatura entre las ciencias sociales y las conducta- op"esa crítica. Pero desde el punto de vista del significado
listas son irrelevantes y carecen de consecuencias. Pero p de la conducta política, si concediéramos que ésta es sim-
sentido común nos dice algo más: que los nombres refleja: ple vehículo de la verdadera y fidedigna expresión "método
y refuerzan (a menudo por anticipado) cambios ya pro- científico", daríamos la impresión de que sus críticos no
ducidos en los objetos a que se refieren. A mi entender estaban muy desacertados. Representaría en lo fundamental
los cambios de nombre tienen precisamente este significa& un cambio de disposición anímica, en favor de la metodo-
en las ciencias sociales. logía, los métodos y especialmente las técnicas científicas.
La inclusión del estudio de la vida política como parte & Nadie podría alegar que no representa estas cosas, y aun-
las ciencias de la conducta sugiere igualmente que, prescin. que no representara nada más, sería un aporte bastante sig-
diendo por el momento de la naturaleza de la transforma. nificativo. No obstante, si queremos ser totalmente justos no
ción producida, debe implicar algo más que la simple im- podemos deternernos en este punto. Ello nos llevaría a des-
portación del método científico a la ciencia política. Pa. deñar o ignorar por completo un aporte igualmente crucial
esta razón no entederemos todas las connotaciones del tér- v sustantivo, que contribuye a tender un puente importante
mino "conducta política" a menos que lo consideremos co- entre la ciencia política y sus disciplinas vecinas, por un
mo parte de la evolución de las disciplinas sociales en s: * lado, y el futuro de la investigación política, por otro.
conjunto. Es demasiado fácil, pero engañoso, interpretarle
como sinónimo de lo meritorio de la investigación o de:
método científico; ver en él un arma ideológica que im•
prime color y vigor al movimiento de un grupo difuso e Perspectiva histórica
informal de académicos en rebelión contra las tradiciones
solo en parte es correcto. El pasado
Además, con ello se disminuye mucho el valor de este nuevo
movimiento. Inadvertidamente, esas interpretaciones sim• Para apreciar hasta dónde la aparición de un enfoque con-
plistas dan crédito a la misma tesis que sostienen sus críticos ductalista va más allá de una reorientación metodológica
más apasionados, al acusar a los estudiosos de la conducta o meramente técnica, debemos ubicar las tendencias recien-
política de escoger los problemas a investigar, no por su tes de la investigación política en el contexto del movimien-
significación teórica o ética, sino basándose en gran medida to histórico general de las ciencias sociales. El modo más
en la circunstancia accidental de disponer de técnicas de rápido para lograrlo, sin verse envuelto en la maraña de su

5;
historia, es seguir la evolución de los nombres con que se Esta somera reseña de los nombres asociados al conocimien-
designó lo que acabamos por llamar ciencias conductalistas 1
to de la realidad social en sus diversas fases nos advierte
En dichos nombres hallaremos reflejada la esencia de la que la aparición de un nombre nuevo no es un hecho sin
transformación histórica que resulta relevante para nuestra precedentes en la historia, en una historia que data de miles
fines inmediatos. de años y que sin duda habrá de continuar. Cada transición,
Históricamente hablando, el saber social era al principio desde la filosofía a la filosofía natural y la filosofía moral,
uno e indivisible; la especialización del trabajo aparece bas. a las ciencias naturales y morales, a las 'iencias sociales, y
tante tarde en el escenario intelectual del mundo occiden- ahora a las ciencias conductalistas, señala una fase de un
tal. Durante casi dos mil años, desde los comienzos del pe- movimiento realmente rectilíneo en la índole de nuestra
ríodo griego clásico hasta cierto momento del siglo xvm, comprensión del hombre en sociedad y en las suposicio-
los hombres no se consideraban fundamentalmente unos a nes subyacentes. Bien podemos sospechar que se han pro-
otros como especialistas, sino como buscadores de sabidu- ducido o se están produciendo algunas transformaciones
ría y conocimiento, como filósofos en la acepción original de fundamentales.
la palabra. Cierto es que ya en la Edad Media, el derecho.
la teología y la medicina figuraban en las universidades co- El presente
mo campos de aprendizaje y enseñanza separados y coordi-
nados, pero la filosofía seguía abarcando el grueso de la Quedas pues, el problema de entender por qué un sector
conocimientos humanos sobre el hombre en sociedad. importante de las ciencias sociales ha recibido el nombre de
A medida que aumentaba la importancia del conocimiento ciencias conductalistas en este momento particular de su
en la época moderna y que cambiaba el ritmo y dirección historia. Por sus orígenes, sería válido considerar a este con-
de su desarrollo, este cuerpo general de saber comenzó, sin cepto accidental. En el 79° período de sesiones del Congreso
embargo, a dividirse paulatinamente en segmentos especia- de los Estados Unidos, un comité del Senado encaró la ne-
lizados. En el siglo xvm, por ejemplo, ya se puede distin- cesidad de crear una fundación científica nacional que es-
guir de la filosofía moral la que dio en llamarse filosofía timulara y financiara investigaciones académicas; diversos
natural y a medida que se incrementaba el conocimiento e: representantes de las ciencias sociales prodigaron entonces
ambos campos a lo largo de la centuria, sus nombres sufrie- sus esfuerzos para que sus disciplinas fueran incluidas en
ron otra sutil modificación: bajo el prestigio creciente de la el ámbito de la legislación propuesta. Ya sea por un autén-
química, la física y la biología, pasaron a denominarse cien- tico error o en forma deliberada, hubo senadores que en
cias naturales y morales. Su mayor elaboración durante el Lis reuniones plenarias del cuerpo insistieron en hablar de
siglo xix, en especial gracias al impulso de Saint-Simon la ciencia social como ciencia socialista. Con el fin de evitar
y Augusto Comte, y el hecho de centrar su enfoque en las una confusión mayor, dicese, fue acuñada la expresión "cien-
relaciones humanas dentro de la sociedad, hicieron que las cias conductalistas" para designar todos los sistemas vivos
ciencias morales recibieran finalmente la denominación ac- de conducta o comportamiento, tanto biológicos como socia-
tual de ciencias sociales. Por supuesto, la indagación ética les. Esta denominación se fundaba en la idea de que servi-
la filosofía persistieron a través de esta complicadísima evo. ría para identificar aquellos aspectos de las ciencias socia-
lución del conocimiento social. Pero la filosofía perdió s: les que se pudieran poner bajo la égida de una fundación
carácter de depositaria de casi todo el saber existente 1 dedicada a apoyar la ciencia rigurosa 13 Aproximadamente
quedó reducida al papel de categoría residual, cuya ampli-
1"

tud siguió disminuyendo hasta nuestros días, viéndose obliga- 13 J. G. Miller, "Toward a General Theory for the Behavioral
da a redefinir periódicamente las tareas que le son propias Sciences", en L. D. White, comp., `tq"]ñmñq"{r"ñtq"]{oumx"]ouqzoqí1
Chicago, University of Chicago Press, 1956, págs. 29-65.

30 97
por esa época se organizó la Fundación Ford, y al buscar dos ingredientes que contribuirán a apartarla de todas las
un nombre apropiado para la sección destinada a fomentar épocas pasadas. En primer lugar, nunca hubo una demanda
el desarrollo científico del conocimiento social, se optó por tan grande de atención escrupulosa a la teoría empírica en
División de Ciencias Conductalistas. Estas dos fuerzas acci- todos los niveles de generalidad —tanto de alcance medio
dentales combinadas ayudaron a popularizar el nuevo ape- como general— que se pueda reducir, en principio, a pro-
lativo. posiciones verificables. En segundo lugar, como parte de
Sea esta historia auténtica o apócrifa, y por interesante que ello, las ciencias sociales se han enfrentado con el problema
resulte especular sobre el origen de una idea, huelga decir teórico de localizar unidades de análisis estables que pudie-
que no es un hecho decisivo. Muchas ideas nacen, pero po- ran desempeñar en lo social el mismo papel que las par-
cas sobreviven y se propagan. Lo que importa es entender tículas de materia desempeñan en las ciencias físicas 15.
qué particularidades de la situación actual de la investiga- Este vuelco hacia la teoría empírica estuvo parcialmente
ción han llevado a los hombres de ciencia a adoptar el vinculado con una esperanza nunca abandonada por com-
nombre nuevo en lugar del más antiguo y corriente. pleto en la historia de la especialización creciente del saber
Las diversas fundaciones, institutos y programas departa- y que reapareció con fuerza particular en las décadas del
mentales universitarios que emplean el término de ciencia treinta y el cuarenta: que la . comprensión del hombre en
conductalista 14 lo aplican a cualquier investigación social
2" sociedad se enriquecería inmensamente si se encontrara el
interesada en la comprensión científica del hombre en so- modo de integrar las ciencias sociales en una unidad básica.
ciedad, prescindiendo de la disciplina bajo la cual se cobije. Hubo un tiempo en que dicha integración constituyó una
Oímos hablar del estudio de la conducta religiosa, econ& especie de quimera académica; si bien más tarde perdió su
mica, política, psicológica, etcétera. La aplicación de este ırujyz"primitivo, dejó tras suyo un residuo vital.
concepto sobrepasa los límites de las tres disciplinas consi-
deradas de núcleo sólido; pero, como ya vimos, su uso seria
superfluo, por lo menos en cuanto a ayudar a que estas Modos de integración
disciplinas avanzaran más rápida o seguramente en una i
rección científica; su adhesión al ideal científico es bit Resultó que los estudiosos podían concebir esa integración
conocida y han dado pocas señales de cambiar de rumbo disciplinaria como producida en varios niveles diferentes 482
Podríamos preguntarnos, por consiguiente, si en el amplx
camino recorrido por la historia del conocimiento social, California y la Behavioral Sciences Division, actualmente disuelta,
idea de las ciencias conductalistas no hace prever una ti de la Fundación Ford; asimismo, en los periódicos Kqtmúu{émx"]ouqz2
qq"¨"Jyqéuomz"Kqtmúu{émx"]ouqzñuíñ3
furcación de caminos, el comienzo de un desarrollo orienta- iS Sobre la analogía con la física véase "The Point of View of
do en una dirección radicalmente nueva. La respuesta a the Author" en M. Black, comp., `tq"]{oumx"`tq{éuqí"{r"`mxo{ññ
a no dudarlo, afirmativa. Yqéí{zí1"J"Léuñuomx"N´myuzmñu{z1" Englewood Cliffs, N. J., Pren-
tee-Hall, Inc., 1961, págs. 311-63.
16 Siguiendo esta orientación, véanse algunas sugerencias en L.
Wirth, comp., Nxqúqz"`üqzñ¨2]u´1"J"Mqompq"{r"]{oumx"]ouqzoq
Integración de las ciencias sociales [qíqméot1" Chicago, University of Chicago Press, 1940; C. Dollard,
"A Middleman Looks at Social Science, en Jyqéuomz"]{ou{x{suomx
[qúuqü1"15, 1950, págs. 16-20; B. F. Hoselitz, "The Social Scien-
En la nueva terminología se refleja el hecho de que a i< xs in the Last Two Hundred Years", en `tq"S{óézmx"{r"Pqzqémx
investigación contemporánea de lo social se han añadid Npóomñu{z1" 4, 1950, págs. 85-103; E. R. A. Seligman, "What Are
ésp"Social Sciences", en Nzo¨ox{}mqpum"{r"ñtq"]{oumx"]ouqzoqí1" Nueva
14 Este término aparece en los nombres de instituciones como e dz~v2"The Macmillan Company, 1929.
Center for Advanced Study in the Behavioral Sciences at Stanfoi

65 46
En el nivel de la aplicación, los datos de las distintas cien. para lograr la verdadera síntesis, lo que acabó por ser un
cias sociales se podían reunir para solucionar todos los pro cuarto nivel posible de integración.
blemas sociales. La unificación debía efectuarse sobre lt Detrás de este método se oculta la convicción de que exis-
marcha, por así decir. La vivienda, el desempleo, la paz ten ciertas unidades fundamentales de análisis referentes
etc., no se debían considerar asuntos exclusivamente socia• a la conducta humana con las que se puede generalizar,
lógicos, económicos o políticos; para estudiarlos como co de que estas generalizaciones pueden proporcionar una
rresponde era preciso aplicar conocimientos derivados de u: mláp"común para construir las ciencias especializadas en el
conjunto de disciplinas. Mediante grupos de especialistas estudio del hombre en sociedad. En lugar de una combina-
que trabajaran juntos con fines prácticos se podía alcanzar ción mecánica de las ciencias sociales, esto coloca como
una especie de integración disciplinaria. mláp"una ciencia de la conducta. Pese a que algunos
Una segunda especie de integración puede surgir de pro. autores, de inspiración reduccionista, se pronunciaron a fa-
gramas de capacitación en investigaciones, en los cuales la vor de la psicología como ciencia básica ya existente y otros
estudiantes no dirijan sus miras a una disciplina sino a la en favor de la sociología o de la antropología, y hasta de la
problemas sociales; cabe esperar que de ese modo aprende- ciencia política, los principales esfuerzos se orientaron hacia
rán a relacionar con ellos los modos de análisis y datos de La búsqueda de una base completamente nueva.
cualquier esfera del saber y de cualquier campo de inves- Vl"expectativa y la esperanza de crear una teoría social bá-
tigación que les parezcan relevantes. Se supone que el estu- sica común impulsa las investigaciones en ciertas direcciones
diante hará caso omiso de las barreras que separan las inevitables 4: Lo más importante para nuestros fines es que
4"

diversas disciplinas y se considerará a sí mismo, simplemen- sl"llevado a buscar una base común de análisis que pueda
te, un científico social. En un programa de esa índole la nutrirse fácilmente de los temas que estudia cada una de
referencia• al nombre formal de una disciplina podría ser estas disciplinas. En teoría, las unidades deberían ser repe-
un verdadero tabú. titivas, ubicuas y uniformes, moleculares más bien que mo-
Relacionada con este método, aunque diferente, habría una rares. Constituirían de este modo las partículas que forman
tercera especie de integración: se entendía que preparar a tolo comportamiento social y que se manifiestan por medio
una persona en dos o tres disciplinas podría originar una le diversas instituciones, estructuras y procesos.
integración limitada en la mente individual. Por lo mena
alentaría a una fusión de esta clase dentro de los límites op
wl"capacidad de una persona para asimilar y sintetizar por Unidades alternativas de análisis
su cuenta varios campos sociales. En este caso, la prepara-
ción debería ser de orientación disciplinaria, pero su resul• Para hacer más concreto el significado de lo anterior, ob-
tado sería la unión integral de dos o más disciplinas. servemos cómo ha evolucionado hasta ese punto. En el caso
Cada uno de estos tres niveles de integración tiene algo de Talcott Parsons, por ejemplo, la noción de acción, to-
en su favor, cada uno dejó su señal en los planes de estudia mada de Weber, parecía facilitar la unidad más fructífera
{l~l"la preparación de científicos sociales, y contribuyó a con la cual construir una macroteoría común útil a todas
n~pl~"una nueva autoimagen de las ciencias sociales, por lo las disciplinas sociales. Aunque el marco de referencia de la
xpyzá"con respecto a sus interconexiones intrínsecas. Sin acción se puede, de este modo, asociar fácilmente al nom-
pxml~rz2" ninguna de estas sendas llevó a una unificación bre de un autor, se han propuesto otras unidades de aná-
integral de las disciplinas; lo que se proponía era, a lo sumo >

íyl"especie de fertilización cruzada o intercambio de cono- 17 Algunas de estas orientaciones se indican en R. G. Grinker,
cimientos. Ello abrió el camino a la búsqueda de un medio comp., `{ümép"m"azuruqp"`tq{é¨"{r"Qóymz"Kqtmúu{é1" Nueva York,
Basic Books, 1956.

67 33
lisis, cuyo origen es, empero, múltiple, difuso y convergente. formen el núcleo de una teoría útil para comprender mejor
Para algunos autores, muy influidos por la psicología socia; la conducta humana en todos los campos. A esto se ha
la decisión, u opción entre alternativas, pareció ser la une unido la vaga creencia de que la psicología, la sociología
dad más promisoria. Hasta la economía, única ciencia so r la antropología son las ciencias básicas de las cuales bien
cial que parecía invulnerable al cambio en esta dirección puede surgir una teoría semejante.
dado que poseía ya una teoría de estrecha trabazón y con- Resulta claro que este enfoque subraya el compromiso con
tenido propio, resultó contaminada por esa idea. Para otra los supuestos y métodos de la ciencia empírica, en especial
procedentes del campo de la antropología, las diversas clase para aquellas disciplinas que, como la ciencia política, se
de funciones proporcionaban un tipo de unidad bastante habían mostrado hasta ahora reacias a adoptarlos. Pero va
amplia y diferente, algo escurridiza, sin duda, pero utiliza- más allá. Al hacer hincapié en el componente teórico com-
ble en muchas disciplinas. 18 pletamente descuidado hasta ahora, enriquece el método.
En época reciente aparecieron como focos posibles los sis- De todo el credo científico que hemos presentado, son sus
temas, comenzando por la célula más pequeña del cuerpo principios teóricos los que se magnifican en el período ac-
humano como sistema y avanzando hacia sistemas cada va tual y dan a la tarea científica de las disciplinas sociales el
más incluyentes, por ejemplo el ser humano como organis- particular carácter implícito en la idea de ciencias conduc-
mo, la personalidad humana, pequeños grupos, institucione talistas.
más amplias, sociedades y conjuntos de sociedades como d
sistema internacional. Se parte del supuesto de que la con-
ducta en estos sistemas se puede regir por procesos análoga
si no homólogos. El análisis general de sistemas es tal va Relevancia para la ciencia política
un esfuerzo, más ambicioso aún que la teoría de la acción
por colocar varias disciplinas en un marco común, puesto En este punto, podemos decirnos: Todo esto está muy bien
que extiende su red a todas las ciencias, tanto físicas i en cuanto a la posición histórica actual del conjunto de las
biológicas como sociales, considerándolas sistemas de con- ciencias sociales, pero ¿ qué importancia cabe atribuir a es-
ducta. 19 tas tendencias con respecto al significado del enfoque con-
ductalista en la ciencia política? Teniendo presente el am-
Dejemos de lado por el momento las respuestas particula- plio contexto en que desarrollamos nuestro examen, comen-
.res que se han ofrecido para montar la estructura de una cemos ahora a atar cabos para ver más claramente las
teoría general. En sus más amplios alcances, la adopció: principales implicaciones teóricas del conductalismo en la
del rótulo "ciencias conductalistas" simboliza, en definitiva ciencia política.
la esperanza de descubrir algunas variables comunes, que Ya señalamos que en la literatura sobre el tema se insiste
en interpretar el método conductalista en política como sím-
18 R. K. Merton, ]{oumx"`tq{é¨"mzp"]{oumx"]ñéóoñóéq1"Nueva York bolo del método científico, como la incorporación de nuevos
Free Press of Glencoe, Inc., 1949; M. J. Levy, (h.), ]ñéóoñóéq"ó
]{ouqñ¨1" Princeton, Princeton University Press, 1952; K. Dar's /
datos tomados de las ciencias sociales de núcleo sólido, etc.,
"The Myth of Functional Analysis as a Special Method in So- á"que cada intérprete pone el acento donde le parece más
Biology and Anthropology", en Jyqéuomz"]{ou{x{suomx"[qúuqü1"21, conveniente. Ninguno de estos puntos de vista, empero,
1959, 7, 757-73. considera seriamente la conexión entre el método conduc-
19 A. R. Radcliffe-Brown, J"Wmñóémx"]ouqzoq"{r"]{ouqñ¨1"Nuera
York, Free Press of Glencoe, Inc., Falcon's Wing Press, 1957. talista en la ciencia política y las tendencias actuales hacia
varios artículos en Pqzqémx"]¨íñqyí1" anuario de la Society fa el desarrollo teórico en el conjunto de las ciencias sociales,
General Systems Research, esp. los de L. von Bertalanffy y I tendencias cuya chispa fue encendida por el gran interés
Boulding en el vol. 1, 1956; y Grinker, `{ümép"m"azuruqp"Yolvx 3

36 M"6:
en la integración de estas disciplinas. El aspecto conducta- Pero en la ciencia política no tuvo lugar esa secuencia orde-
lista del nuevo movimiento significa algo más que un méto- nada de exposición a los diferentes aspectos del método
do; refleja el comienzo de una búsqueda teórica de unidades científico. Desde el punto de vista de la experiencia de otras
estables para comprender la conducta humana en sus ciencias sociales, ha sufrido dos revoluciones simultáneas:
aspectos políticos. por una parte, llegó al método científico más o menos por
la época en que todas las ciencias sociales cambiaban de
rento pasando de los métodos de investigación como única
La revolución dual en la ciencia política preocupación, a la teoría. En la práctica, salteó una de las
fases experimentadas por las disciplinas de núcleo sólido, o
¿ A qué se debe que las interpretaciones actuales del movi- bien combinó dos fases en una. La ciencia política está a
miento conductalista de la ciencia política no aprecien este punto de absorber las suposiciones básicas del método cien-
aspecto teórico? El olvido es comprensible: procede de las tífico al mismo tiempo que se lanza a la tarea, igualmente
js tativa, de dar significado a la conducta en estudio rela-
circunstancias históricas peculiares por que atraviesa hoy la
ciencia política misma. cionándola con algún contexto teórico empírico.
Si volvemos nuevamente la mirada a las llamadas ciencias Ocurrió lo siguiente: los estudiosos de la ciencia política
de núcleo sólido, en especial la psicología y la sociología han adoptado los supuestos y medios técnicos asociados a
vemos que las técnicas de la investigación empírica había una ciencia de la sociedad, a la vez que se han movido
ido madurando en ellas, en forma paulatina, mucho ante hacia un enfoque conductalista. Esta formulación tiene un
de la segunda guerra mundial. De hecho, estas disciplinas peligro, ya que implica que el conductalismo es algo dife-
habían tenido tiempo sobrado para adherirse en exceso a rente del método científico, cuando solo es método cientí-
las escuetas habilidades técnicas asociadas a un enfoque fico con el acento desplazado a los problemas sustantivos
científico. Habían caído en los malos hábitos del empirissrx de formación de conceptos y construcción teórica. Pero debi-
burdo, en la acumulación de datos por amor a los data do a que el énfasis conductalista se ha hecho tan visible
mismos, desatendiendo las cuestiones referentes a la impor- a otras ciencias sociales, se ha adoptado este rótulo para
tancia y significación general de los hallazgos. Solo a fire aplicarlo a las dos clases de cambio que se están producien-
de la segunda guerra comenzaron a abordar seriamente i do de manera simultánea en la ciencia política. Si provi-
idea de que el empirismo burdo no basta y a redescubre atiamente mantenemos separados del enfoque conductalista
algo en lo que habían insistido unos pocos autores desee la imperativos técnicos del método científico, comprende-
tiempo atrás: que la relevancia y la comprensión solo sr =nos mejor el verdadero carácter de la revolución dual
lograrían mediante el desarrollo de una teoría amplia. que tiene lugar hoy en la ciencia política. Sea cual fuere el
criterio lógico utilizado, ambos aspectos, el técnico y el
La acogida al método científico se produjo, no obstante, ni
cho antes de que apareciera en el horizonte el término Ce Bórico, integran, por supuesto, el método científico.
ciencia conductalista. El compromiso con la investigaciee
científica y el apego a ella precedieron, por ende, al re-
1
1"

ciente despertar de la necesidad de una teoría general sil- C4 revolución técnica


nificativa para la conducta humana. El efecto se expe- /

mentó, en estas disciplinas, en dos etapas: primero vira Mco hay que decir sobre la acogida al aspecto técnico. Sus
el método científico, y considerablemente más tarde La orígenes se remontan a los comienzos de este siglo (la dé-
preocupaciones teóricas, como puede identificárselas a tri► mela 1920-30) en que se dictaron una serie de conferencias
opotnlolá" a la nueva ciencia de la política. Pero la invasión
vés del conductalismo.

W
38
total se produjo después de la segunda guerra mundial. que es escaso, como era de esperar. Pero teniendo en cuenta
uso creciente, en la investigación política, de entrevistas • que hace muy poco tiempo que el enfoque conductalista pe-
dadosamente preparadas, encuestas, métodos técnicos netró en la investigación política, descubrir que hay un
medición y la formalización del análisis en símbolos 16 . número respetable de otros enfoques conceptuales para es-
y matemáticos, atestiguan el avance de las técnicas rin tudiar la vida política o algunas de sus partes principales,
rosas. Estas se fortalecieron con la amplia difusión de c puede ser una sorpresa agradable. No es que estas estructu-
sobre los alcances y método de la ciencia política y ras conceptuales estén plenamente desarrolladas ni tampoco
los procedimientos mecánicos de registro y análisis de da cerca de alcanzar una forma ideal; pero son un comienzo
En el campo de la investigación política cada vez res y una promesa para el futuro. 20
más difícil mantener el paso si no se está familiarizado, Como en el caso de la revolución puramente técnica, no
lo menos, a través de lecturas, con las técnicas que se a •' todas las innovaciones teóricas fueron del período de pos-
can. Caben pocas dudas acerca de la naturaleza y pred .. perra; también se propusieron y elaboraron algunos mar-
nio de este aspecto de la revolución dual. cas empíricos de análisis entre las dos guerras. Catlin, por
ejemplo, tomó a la "voluntad" como unidad básica de aná-
qnxnx"21 , y Merriam y otros estudiosos de la Escuela de Chi-
La revolución teórica cazo se concentraron en el poder, elevando al grupo a una
posición central. Desde la segunda guerra mundial se aña-
Si bien cabe considerar este cambio técnico como parte dieron elementos importantes que contribuyeron a ampliar
movimiento conductalista, es evidente que ello solo el margen de elección, a vincular la ciencia política con
acertado si al mismo tiempo percibimos la segunda revela, las principales corrientes de investigación de otras discipli-
ción qué hoy tiene lugar, y que refleja con mucho rra . nas, y a enriquecer sus insights teóricos. Es indudable que
fidelidad las presiones que han actuado sobre otras ciencia esta búsqueda de unidades adecuadas de análisis —cual-
sociales transformándolas en disciplinas conductalistas. la quiera sea el grado de conciencia del problema— prepara
plícita en esta revolución estaba la clara visión de que er el terreno del que podrá brotar un consenso mínimo en un
rrocharíamos nuestros recursos técnicos si no concentr. futuro próximo.
bamos mucho más nuestros esfuerzos en la teoría empíria
En la ciencia política no siempre es posible advertir el letra Examinando más de cerca los tipos de unidades que han
progreso alcanzado con respecto a la búsqueda de orieno surgido podemos captar mejor el fermento teorético que
ciones teóricas útiles bajo la vasta y ambigua protección yace en el núcleo de la tendencia conductalista. Hasta la
conductalismo. Tal vez se deba esto a la necesidad de ces úécada de 1940, Lasswell fue casi el único en asumir la
trarse en la difícil y laboriosa tarea de moldear nuevame. tuea de vincular la teoría y la investigación empírica. A
te las herramientas de investigación, aprender nuevos lea fines de la segunda guerra mundial se le unió Herbert Si-
guajes de análisis y familiarizarse con los métodos, datos • mon. Aunque en su momento su mérito fue poco recono-
hallazgos de disciplinas afines. Pero la antigua y tradicio:a cido, mirando las cosas en forma retrospectiva poca duda
preocupación de los especialistas en ciencia política por 't cabe de que Simon despertó el interés de los tratadistas
teoría los volvió particularmente sensibles a las repercusc. rolíticos de posguerra por la teoría empírica. El título mis-
nes teóricas de las tendencias conductalistas, e hizo qm
respondieran a ellas sin advertir con claridad esta circus .0 Z‘fxj"zs"fs¨qnxnx"de fqlzsfx" de jqqfx"en qfx"xzynqjx" y ujsj
j{fqzfhntsjx"de Deutsch, `tq"Wqéúqí"{r"P{úqézyqzñ3 -rantes
tanda. En verdad, cuando nos detenemos a mirar el inveo 1l C. Catlin, J"]ñóp¨"{r"ñtq"Yéuzou}xqí"{r"Y{xuñuoí1"Nueva York,
tario de ideas teóricas de orientación empírica, observara! The Macmillan Company, 1930.

40 96
mo de su obra cimentadora, A dministrative Behavior 77, primer plano un tipo especial de decisiones que las perso-
vela la íntima vinculación entre el movimiento condu • nas deben tomar en varios contextos, por ejemplo en el
lista y la teoría, en este caso la teoría de la administrara acercado económico, o al participar en diversos comités,
Al mismo tiempo esa obra presentó por primera vez a v no solo en las elecciones. En este nivel es donde se hace
profesión la potencia teórica y empírica de su unidad pm. asís notoria la cualidad integrativa del enfoque decisional.
cipal de análisis: la decisión. Por otra parte, de un modo vago y general, numerosos
El empleo de esta variable como unidad central se extef paliticólogos lo adoptaron en sus investigaciones de proce-
die, rápidamente a otras esferas de la vida política, para sas políticos generales, a los que se presenta como procesos
cual ayudó su predominio en otros campos de la inves '•Y mediante los cuales se toman decisiones políticas o se for-
cien01 social. La toma de decisiones ha pasado a ser el mula la política pública. Es posible, pues, que la orienta-
generalizado de los nuevos conceptos en la investigaciú ción decisional haya comenzado a perder su ímpetu inicial,
política. Se lo adoptó formal y sistemáticamente para yz"porque haya probado ser inapropiada para las tareas
vestigar la estructura y los procesos políticos de la co a que se la destina, sino más bien porque sus puntos de más
nidad, para comprender empíricamente las relaciones In valor fueron absorbidos en gran parte por la corriente prin-
ternacionales 89 y, en el nivel formal, para la lógica de
2"
cipal de la investigación política.
opción, expresada en las teorías de los juegos 2 7 Al Otras unidades de análisis, además de la decisión, se han
que ello sucedía, la investigación sobre las votaciones, bu propuesto para el estudio de la conducta política. Por
el estímulo de la psicología social, descubrió en el concelt ejemplo, el concepto de grupo que ocupó un lugar promi-
decisional una matriz teórica para sí misma 2 8 La votaciá nente en el período interbélico, fue elevado por Truman a
dejó de interpretarse como un acto muy particular de ty tul nuevo nivel de refinamiento, volviéndolo a todas luces
sistema . democrático y pasó a ser un acto que pone a más utilizable para fines teoréticos 8? Almond intentó vin-
4"

cular las ideas de sistema, cultura, función, estructura y


22 Herbert Simon, A dministrativ.e Behavior, Nueva York, The Mr u:xión en un esquema conceptual diseñado específicamente
millan Company, 1957.
23 Especialmente en las obras de Richard Snyder. ;:ara el análisis comparativo y la investigación 8A Deutsch
4"

24 Véanse los trabajos de M. Kaplan, A. L. Burns y R. E. Quad organizó una estructura conceptual en torno al mensaje y
y el simposio de W orld Politics, 14, 1961. Un estudio particulao sus redes como unidad principal para un tipo de análisis
mente innovador y fructífero sobre la vida interna de los sistema conducente a una teoría de las comunicaciones políticas 8B 4

políticos fue llevado a cabo por W. H. Riker, The Theory of Poi.


tical Coalitions, New Haven, Yale University Press, 1962. Las ]éínszá"otros estudiosos asociados al movimiento conducta-
guientes lecturas seleccionadas revelan el alcance y profundidad l iota tomaron como unidad principal, un tanto indefinida
psw"enfoques teóricos y políticos del juego: H. Guetzkow y otra pero al menos real, al "individuo que se comporta" (behav-
comps., Simulation in International Relations, Englewood CiA irtg individual) en relación con otros individuos que se
Nueva Jersey, Prentice-Hall, Inc., 1963; H. Guetzkow, comp., SI
mulation in Social Science: Readings, Englewood Cliffs, Nuess
Jersey, Prentice-Hall, Inc., 1962; M. Shubik, comp., Game Theo- ;ti D. B. Truman, The Governmental Process, Nueva York, Alfred
and Related A pproaches to Social Behavior, Nueva York, Jcfa K4"Knopf, Inc., 1951. En este aspecto hay que examinar las breves
Wiley & Sons, Inc., 1964. aksrvaciones de A. de Grazia contenida en "Research on Voters
25 Véase cómo predomina esta orientación en B. R. Berelson, P.1 aad Elections" en Research Frontiers in Politics and Government,
Lazarsfeld y W. N. McPhee, V oting, Chicago, University of f1 pdzs. 221-37.
cago Press, 1954; se hallará un breve comentario sobre p~l ;i Almond, The Politics of Developing A reas. Para un énfasis es-
en el artículo de D. Easton °"R. D. Hess, "Youth and the Politic tructural mayor, ver D. Apter, "A Comparative Method for the
System" en S. M. Lipset y L. Lowenthal, . comps., Culture lé Study of Politics", A merican Journal of Sociology, 44, 1958, 221-37.
Social Character, Nueva York, Free Press of Glencoe, Inc., 19e, 9"U4"W. Deutsch, Nationalism and Social Communication, Nueva
págs. 226-51, esp. pág. 232. York, John Wiley & Sons., Inc., 1953.

42 :9
fuera nada más que esto, significaría éus{é"y{éñuí1" como se
comportan, todos los cuales tienen actitudes, motivaciones
conocimientos y valores determinables que de este mod apresuraron a señalar acertadamente sus críticos apoyándo-
constituyen las "partículas" universales de la vida polítio. te en los puntos de vista tradicionales, clásicos e institucio-
nales. El enfoque conductalista prueba que se aproxima para
E"lo largo de mi obra, investigué la utilidad del sistema
como unidad principal, enfocando la vida política com d conjunto de las ciencias sociales la edad de la teoría, aso-
sistema de conducta que opera en :.l interior de su aa ciada, no obstante, a la adhesión a las suposiciones y mé-
biente social y responde a él, al hacer asignaciones obliga- todos de la ciencia empírica. A diferencia de las grandes
teorías políticas tradicionales, la nueva teoría tiende a ser
torias de valores. 5< análitica, no sustantiva, explicativa más que ética, menos
Aunque esta lista no sea exhaustiva, ilustra la atención cío-
ciente que se viene prestando en la investigación polítia particular y de mayores alcances. El sector de la investiga-
a los conceptos de orientación empírica o conductalista ción política que comparte esta adhesión tanto a la nueva
Prescindiendo por completo de los méritos de cualquiera peoría como a los medios técnicos del análisis y la verifica-
estas perspectivas conceptuales, no es fácil separar de la ción, vincula de ese modo la ciencia política con tendencias
enfoque conductalista el hecho de que actualmente se di. conductalistas más amplias de las ciencias sociales; de ahí
pone de una diversidad considerable de unidades alternativa su calificativo de conducta política. Este es el sentido e
para elegir, y de que en los últimos tiempos se ha acentuada importancia cabales del enfoque conductalista en la ciencia
política.
la convicción de que las premisas teóricas de la labor emc
rica deben ser articuladas y cuestionadas con espíritu crítica
De ahí también que podamos entender mejor los esfuerza
por redefinir o exponer los límites de la ciencia política coral
campo de fenómenos relativamente independientes y sus
cientes en sí mismos. Lo que algunos consideraban indagada
nes estériles y antieconómicas acerca de las fronteras teórica
de nuestra disciplina, representó una mera búsqueda aproz /
mada de las unidades según las cuales identificar, observar,
analizar la vida política; el poder, la adopción de políticas i
decisiones, los grupos, las comunicaciones políticas, las fu.
ciones y los sistemas son unidades de esta índole. Aunque i
sistamos en cortar la cabeza al dragón de la redefinición de.
tro de una disciplina, éste vuelve a alzarse una y otra vez, e
nuevas formas y hacia niveles más altos de sofisticación co›
ceptual.

La investigación de la conducta es, pues, un nuevo puyar


de partida de la investigación social en su conjunto; es e
más reciente de una larga serie de enfoques diversos pau-
la comprensión de la sociedad. Significa algo más que te-
nicas científicas, más que mero rigor. En realidad, át"res
5<"H1"Ifxyts/"%Es"Euuwtfhm"yt"ymj"EsfqÇxnx"tk"Ttqnynhfq"WÇxyji
en W orld Politics, 9, 1957, págs. 383-400.

44
2. Pf"{nif"utqıynhf"htrt"xnxyjrf tima" se ha popularizado tanto en la última década que
las enfoques más desiguales trataron de cobijarse y ser re-
ij"htsizhyf frendados por ella. Es uno de los conceptos que más estré-
ptto provococaron en este siglo; originado en las ciencias
naturales, reverberó rápidamente no sólo en todas las cien-
cias sociales sino también en campos tan remotos como la
educación, el arte y la estética 5 1"Sin embargo, el hecho de
que se haya puesto tan en boga (por no decir que se ha
No hay un modo único de conceptualizar cualquier esfets convertido en víctima de una manía académica) contribuyó
importante de la conducta humana que tenga en cues tesis a oscurecer que a aclarar su significado. Propongo, por
ta toda su diversidad y complejidad. Cada orientación te& consiguiente, que se dé a esta orientación teorética un sen-
rica plantea una serie de diferentes problemas, proporciona tido mucho más específico y restringido. Esto permitirá dis-
insights únicos, hace hincapié en aspectos diversos, y, et tinguir las adhesiones al método que detallaré en esta obra
consecuencia, posibilita que teorías alternativas y aun coa. de muchas otras investigaciones en que descuella o se des-
petitivas presten simultánea y pareja utilidad, aunque I ara por su frecuencia la idea de sistema. 6
menudo para fines totalmente distintos. La orientación coc Tal como aquí lo concebimos, el análisis sistémico se funda
ceptual que propongo —el análisis de sistemas— para. sobre las premisas generales que se indican a continuación.
como premisa fundamental, de que la vida política pueá
nsralmente, hace siglos que se estudian sistemas, pero ahora se ha
considerarse como sistema de conducta. El sistema polítia urdido algo nuevo... La tendencia a estudiar sistemas como en-
será su principal y más grosera unidad de análisis. edades, no como conglomerado de partes, concuerda con la ten-
drncia de la ciencia contemporánea a someter a examen las in-
teracciones en lugar de aislar los fenómenos en contextos estrechos.
Bajo lag bandera de uzúqíñusmouóz"íuíñéyuom"-¨"sus numerosos
Análisis de sistemas : visión panorámica ne;Jnimos) presenciamos también la convergencia de muchos es-
tudios científicos contemporáneos más especializados. Allí donde
Qué clases de compromisos * se pueden contraer inadvr. r reúna un grupo de interesados en la investigación de sistemas,
hallaremos probablemente representantes de todas las disciplinas
¿

tidamente al caracterizar la vida política como sistema es científicas, especialistas en campos tan diversos como la teoría
conducta y averiguar diligentemente las implicaciones es de la decisión, la teoría del valor, la teoría de los juegos, el juego
esta caracterización? Responder a tal pregunta será el ob operacional y la teoría organizacional. Estos y otros cometidos se
jeto de esta sección. mntretcjen en un esfuerzo de investigación cooperativo que abarca
sn espectro cada vez más amplio de disciplinas científicas y téc-
Muchas investigaciones supusieron la existencia de un sistt. su:as. Participamos en lo que ha de ser, sin duda, la tentativa
ma de actividades políticas; en efecto, se podría alegar Te mis cabal realizada hasta ahora para llegar a una síntesis del
es imposible llevar a cabo una investigación coherente si: ucocimiento científico." R. L. Ackoff, "Games, Decisions and
hacer una suposición de esta especie. Esto solo podría baste Ckzanizations", en Pqzqémx"]¨íñqyí1" 4, 1959, págs. 145-50, pág.
1.13'. Véase además A. Kuhn, `tq"]ñóp¨"{r"]{ouqñ¨C"J"azuruqp
para justificar que los enfoques de esta índole se caracter. x}}é{mot1" Homewood, Illinois, Richard D. Irwin, Inc., y The Dor-
zan como formas del análisis sistémico. Así fue que se aplid rv Press, Inc., 1963.
a veces el rótulo de "análisis sistémico" a numerosos ww1• Véase, por ejemplo, L. Meyer, Ny{ñu{z"mzp"Vqmzuzs"uz"Vóíuo1
dos de análisis, como la teoría de los juegos, la investigacies Chicago, University of Chicago Press, 1956.
Para apreciar con qué amplitud y diversidad se puede incluir
funcional o la teoría del equilibrio.' La idea misma de "ss ñ"

.la campo de estudio en la categoría de análisis sistémico, véanse


1 "En las dos últimas décadas hemos asistido al nacimiento de iu artículos de Pqzqémx"]¨íñqyí1" anuario de la Society for General
4litems Research.
(sistema» como concepto clave de la investigación científica, Z
5

46 i +7
Solo las dos primeras necesitan compartirse con otros enmarañar con su auxilio los procesos gracias a los cuales
de análisis que giran en torno al concepto de "sistema" cana un sistema político puede enfrentar las diversas tensiones
eje principal. ve sufre. En este aspecto, resulta gratificador. Los logros
1. Sistema. Es útil considerar la vida política como sistexa tefinitivos de este modo de análisis permitirán al investiga-
/

de conducta. da entender de manera más cabal cómo logra persistir en


2. A mbiente. Un sistema se puede distinguir del ambiet una sociedad una clase de sistema político frente a tensiones
en que existe y está abierto a influencias procedentes de ' que, según lo previsible, deberían haberlo destruido.
3. Respuesta. Las variaciones que se produzcan en M Qvz"conceptos principales mínimos que es preciso entender
estructuras y procesos dentro de un sistema se pueden intes para analizar la vida política en el marco sistémico son los
pretar con provecho como esfuerzos alternativos constrra kl"sistema, ambiente, retroalimentación y respuesta. Partien-
tivos o positivos, por parte de los miembros del sistema do de esta estructura conceptual inicial, sostendré la posibi-
para regular o hacer frente a una tensión que procede taxi lidad de construir un esquema relativamente más complejo,
de fuentes ambientales como internas. 4 también, cabe esperar, más coherente, desde el punto de
4. Retroalimentación (feedback). La capacidad de un nw anta lógico, para un análisis de la vida política que traiga
xiqe"para subsistir frente a una tensión es función de a la palestra un nuevo orden de problemas.
presencia y naturaleza de la información y demás influerca
que vuelven a sus actores y a los que toman las decisiox
Las premisas tercera y cuarta establecen una clara distinta
entre esta clase de análisis de sistemas y otros enfoques pis Ow"aislamiento de un sistema
el estudio de la vida política que la interpreten, por lo mexm
implícitamente, como un sistema de conducta. Tal ces Qué se entiende por sistema de conducta? ¿Es la vida
yo lo concibo, el análisis sistémico arranca en general de 'I política un sistema de esta especie? Teniendo presente que
concepción de la vida política como un conjunto delimitas calificar la política como sistema político pasó a ser lugar
de interacciones, enclavado en otros sistemas sociales y vv cat wín en los últimos años, podría parecer trivial, si no
deado por ellos, y a cuya influencia está constanteme_tr superfluo, preguntar en fecha tan tardía si es útil o apro-
expuesto. En tal sentido, resulta útil interpretar los few piado aplicar este término a la vida política. Lo cierto es que
menos políticos como constitutivos de un sistema abierto qk el concepto, aunque de uso muy frecuente, solo en casos
debe abordar los problemas generados por su exposicióc >*M excepcionales se emplea en un sentido estricto que implique
las influencias procedentes de estos sistemas ambienta:a compromisos teoréticos específicos. En la mayor parte de
Para que subsista es preciso que consiga retroalimentarse üá"casos no es más que un término cómodo, popular y apa-
grado suficiente de sus realizaciones pasadas y que pues rentemente simple para designar un conjunto de fenómenos
tomar medidas para regular su conducta futura. Dicha rr ¡ que en épocas anteriores habría originado una terminología
gulación exigirá tal vez la adaptación simple a un mea distinta, como, por ejemplo, política, gobierno o estado. No
cambiante, según las metas fijadas, pero también modifiat obstante, encierra importantes implicaciones teóricas. Al
metas antiguas o transformarlas por entero. Quizá no bast analizarlas prepararé el terreno sobre el cual posteriormente
la adaptación simple y sea necesario que el sistema cuemt parecerá razonable, si no indispensable, interpretar la vida
con la capacidad de transformar su propia estructura política como sistema de conducta adaptativo, autorregula-
procesos internos. dor y autotransformador. El propio concepto de "sistema",
Visto desde esta perspectiva, el análisis sistémico de la vü empleado con rigor, implica ya un análisis sistémico.
política demuestra mucha sensibilidad cuando se intenta k.

:B 49
Sistemas empíricos y simbólicos generalizaciones que los empleen. Confío en que el contexto
permita deducir con claridad si hago referencia al sistema
El concepto de sistema puede ser usado en dos sentidos dife- empírico o al teórico. El concepto "sistema político" iden-
rentes aunque relacionados entre sí. Puede referirse a la corr, tificará el sistema de conducta, y los conceptos "estructura
ducta empírica que observamos y caracterizamos como vida de análisis", "marco conceptual" o "teoría" se emplearán
política. Tales son nuestros objetos de observación, las cosas para designar el sistema simbólico.
que, como estudiosos de la política, deseamos comprender!
explicar. Cabe llamar a esta realidad fenoménica el sisteat
empírico o de conducta con respecto al cual esperamos fa- Sistemas empíricos naturales y constructivos
mular una teoría explicativa.
En segundo lugar, el concepto puede designar, no el mundo Me he referido a la vida política como si formara un sistema
de la conducta, sino la serie de símbolos mediante los cuales de conducta sobre el que podemos desarrollar un sistema
confiamos en identificar, describir, delimitar y explicar la teórico; ahora bien, ¿qué pruebas tenemos de que así sea?
conducta del sistema empírico. La palabra sistema se aplia ¿Acaso el sentido común nos obliga a aceptar este supuesto
en este caso a un conjunto de ideas o teoría; por consiguiente sin mayor indagación? ¿No carecerá quizá la interacción
podemos llamarlo sistema simbólico o teorético. En la cieno política de las propiedades que podemos intuitivamente aso-
empírica, por contraste con las ciencias deductivas como a ciar a todo aquello que, con cierto grado de plausibilidad,
matemática, el valor de todo sistema simbólico reside en s podríamos denominar sistema? Estas preguntas no son mera
,mayor o menor correspondencia con respecto al sistema de retórica: plantean el problema de saber cuándo un conjunto
conducta que con él se pretende explicar. En este sentik de interacciones forma un sistema.
una teoría política causal constituiría un sistema simbólica Se las puede contestar de dos modos. Cabe sostener que el
cuyo punto de referencia es el sistema de conducta cite hecho de que una serie de interacciones constituya o no un
llamamos política. sistema dependerá de la medida en que tales interacciones
Es de suma importancia distinguir estas dos clases de siste- mantengan cohesión natural entre sí. Desde este punto de
mas. En esta obra trataré del sistema político empírico o & vista, los sistemas se dan en la naturaleza; siendo fenómenos
conducta para el cual intentaré hallar un sistema teórica. naturales, la tarea del científico social consistirá en descubrir
Mi problema será el siguiente: si deseamos entender cór los que existen realmente si desea observar su funciona-
funciona el sistema político de conducta, ¿qué tipo de com- miento.
promisos se nos exigen en el nivel conceptual una vez que Pero es posible adoptar otra posición y sostener que todos
atribuimos cualidades sistémicas a las acciones que luexi los sistemas son construcciones mentales. Se podría alegar
identificaremos como constitutivas de la vida política? que es vano tratar de distinguir los llamados sistemas natu-
En consecuencia, deberé usar simultáneamente como objeta rales de los no naturales o inexistentes. Según esta interpre-
de referencia tanto a los sistemas de conducta como a la tación, cualquier agregado de interacciones que decidamos
simbólicos. A veces desearé referirme a las implicaciones, a identificar forma un sistema: se trata de una mera cuestión
el nivel teorético, de los supuestos que he de formular; esso de conveniencia teorética o conceptual. Este punto de vista
es en esencia una tarea lógica, por atemperada que esté cae parece muy difícil de defender. No obstante, como veremos,
nuestros conocimientos sobre la forma en que las persorrx ra el único que nos permite evitar los problemas que de otra
interactúan políticamente. Otras veces, consideraré necesaria manera crearía el concepto.
hablar del grado de correspondencia con el mundo empíra
(es decir, con el sistema empírico), de los conceptos y '-te

50 1 51
El problema ahhurda. Por más que en principio tengamos amplia libertad
para atribuir a un término cualquier significado que quera-
La primera posición, la de que los sistemas están en mos, parecería aconsejable buscar relaciones políticas cohe-
naturaleza a la espera de que el observador los descula rentes o interconectadas de algún modo material, antes de
e investigue, es el supuesto más usual y parece concor llamarlas partes de un mismo sistema. Veríamos entonces,
con el sentido común. Habría en apariencia pocos motiva dr. inmediato, que los Bantú forman sistemas políticos com-
para identificar como sistema de conducta algún aspecto w pletamente separados y diferentes del de los Estados Unidos
la vida si no creyéramos que "realmente" es un sisters& t que, dejando de lado los contactos interñacionales, el mejor
Sobre la base de esta premisa, la naturaleza nos proporciaa modo de estudiarlos sería como unidades del mismo nivel
conjuntos de acciones interdependientes tales que cualgtre y no como partes de la misma unidad.
cambio que se produzca en un lugar afectará probablemeat
lo que ocurra en otra parte. Solo se incluirán dentro de í
Mnsistir en reservar el concepto de "sistema" para una unidad
que incorpore pautas de conducta interrelacionadas por na-
sistema las acciones que revelen coherencia y unidad o cae» turaleza parece tan directo e indiscutible, que resulta extraño
tituyan un todo. Las modificaciones en cualquiera de sa que haga falta mencionarlo, especialmente con tal extensión;
sectores deben tener repercusiones determinadas en oat hay, no obstante, buenas razones para esta aparente insis-
sectores. Si no hubiera esta conexión entre las partes, sei 1 tencia en lo obvio. Lo que parece tan simple e intuitivo
viría de poco identificar la conducta como sistema. Coca * Multa considerablemente más complicado en teoría. Si per-
dice un ardiente paladín de esta concepción, "un sistema sistirnos en suponer que los sistemas son naturales en el sen-
natural es, pues, una porción conceptualmente aislada l * ddo mencionado y que los conjuntos de interacciones poli-
realidad fenoménica (el sistema separado del resto del un. tizas deben contar entre sus propiedades la cohesión natural
verso, que resulta entonces el ambiente total del sistenu, para que podamos llamarlos sistemas, acabaremos por expo-
constituida por una serie de entidades de tal modo relaar nernos de continuo a la duda de que las pautas de conducta
nadas entre sí que forman una unidad naturalment lientificadas más tarde como sistemas políticos constituyan
cohesiva". 7 Debido a que las interacciones que estudiarse nn sistema "genuino". No es conveniente proseguir con la
parecen tener un destino común, y a que los elementos te,;ria sin haber eliminado toda duda razonable sobre el status
mueven conjuntamente, podemos decir —y aun estatria del sistema como concepto de análisis.
obligados a hacerlo— que forman un sistema. 8
Partiendo de este punto, sería completamente erróneo pa.
tular que cualquier serie de elementos reunidos para tal s
cual fin de la investigación puede configurar un sistema. fs Limitaciones del concepto de "sistemas naturales"
efecto, sostener que no hay sistemas naturales sino que ctr*
quier serie de interacciones sociales puede constituirlo, peo- Oy"realidad, la utilidad de la idea de sistema natural para
mitiría afirmar que las contiendas políticas entre los Bata Enes teóricos es muy reducida. Tres argumentos fundamen-
de Africa, por ejemplo, y los partidos políticos de los Estada tales apoyan esta conclusión.
Unidos, forman un único sistema político. En primer lugar, si afirmáramos que nuestras principales
Así expuesta, esta posición parece muy ingenua y has más groseras unidades de análisis son sistemas naturales,
ello no nos ayudaría en modo alguno a localizar dichos
4 Radcliffe-Brown, J"Wmñóémx"]ouqzoq"{r"]{ouqñ¨1" pág. 20.
5 H2"T. Campbell, "Common Fate, Similarity and Other Ind sistemas. Restaría aún tomar un conjunto cualquiera de
of the Status of Aggregates of Persons as Social Entities", KqUí3 relaciones políticas e investigar si están conectadas entre sí.
úu{émx"]ouqzoq1"3, 1959, págs. 14-25. ]t"encontramos que se determinan mutuamente, podemos

52 ;9
pensar que hemos acertado y que desde el primer momeo ele si una serie de actividades configura o no "realmente"
hicimos la selección de variables correcta. Si, por el cm un sistema abre las puertas a interminables discusiones que,
trario, las relaciones esperadas no aparecen y los eleme:m axtw veremos, son por completo innecesarias y espurias, y
seleccionados resultan independientes entre sí, rechazare= no hacen más que apartar a los estudiosos de los verdaderos
el conjunto, juzgando que sus relaciones son producto problemas.
azar. Concluiremos, pues, que en todo momento debient En tercer lugar, no toda covariación satisfaría intuitivamente
de formar un no-sistema. lo criterios de un sistema. En la acción política se pueden
El hecho de que decidamos designar el sistema como nata descubrir varias clases de relaciones para las que todavía no
o como no natural, no nos ayuda en lo más mínimo a esta Reiste explicación valedera. Esto deja en pie la siguiente
blecer el grado de determinación de las relaciones. SO1 catión: la existencia de lo que solo es aparente interde-
mediante una investigación se puede averiguar si la 1 pendencia, ¿ transformaría acaso los elementos en un sistema
por el poder entre los Bantú de Africa covaría de meé de alguna especie? Según fuera el juicio subjetivo de dos
relevante con la política partidaria en los Estados Unióa al crvadores distintos, las mismas variables podrían integrar
Decir, pues, que al adoptar sistemas como nuestra unid das conjuntos mutuamente excluyentes, sistemas y no-siste-
grosera de análisis político estamos obligados a selecci tnas, por lo menos hasta que no se aporten pruebas de que
únicamente sistemas políticos naturales, tiene poco val u interdependencia es genuina.
operativo para descubrir y aislar un sistema de este tipos Otro interrogante es éste: para tener un sistema natural
para comprobar su cohesión. Aún debemos constatar si ¡sería necesario demostrar que estas relaciones entre varia-
elementos de nuestro sistema tienen interrelaciones suficiect bles realmente existentes son relevantes para comprender el
como para formar un presunto sistema "natural". funcionamiento del sistema? La búsqueda de los llamados
En segundo lugar, la búsqueda de sistemas naturales crean sistemas naturales tampoco parece resolver mucho en este
además una dificultad casi insuperable. En el caso de que a aspecto. Nos dejaría aun con el problema crucial de esta-
componentes de cualquier serie de conductas estén sóEE blecer que una serie de variables están interconectadas y
mente —y también significativamente— conectados, no Ea iemostrar que tienen relevancia o significación teórica.
problema. Si el cambio en una de las variables acarrea a
inmediato algún cambio en otra, o si un cambio pequeño e
alguna de ellas produce modificaciones de magnitud en oca Ventajas del concepto de "sistemas constructivos"
los vínculos sistémicos resultan transparentes. Así, por ejem
plo, no ofrece problema alguno vincular en un único sistem 5utemas interesantes versus sistemas triviales
las expresiones de preferencias electorales y el poder de a
partidos republicano o demócrata en los Estados Unida Desde un punto de vista metodológico parecería posible,
Pero cuando los componentes de un presunto sistema esta provechoso y, por lo tanto, sensato, abandonar la idea de
débilmente asociados, cuando un cambio considerable en ca que los sistemas políticos están dados en la naturaleza. Pos-
de ellos no produce efectos perceptibles en el otro, o 'a tulando que cualquier conjunto de variables seleccionadas
produce en ínfima proporción, la respuesta ya no es no para la descripción y explicación se puede considerar como
fácil. A medida que los lazos entre las variables se atenúas zs sistema de conducta, se simplifican enormemente los
¿en qué punto el conjunto pierde su carácter de sistema t problemas del análisis sin forzar los datos empíricos en modo
se presenta como una mera colección al azar? Eh a1gi alguno. Establecer desde el principio si es un sistema dado
parte habría que trazar la línea, pero si es difícil saber dóc& ea la naturaleza o simplemente una construcción arbitraria
teóricamente, mucho más lo es empíricamente. Lao cuestii de la mente humana, es, desde el punto de vista operacional,

87
zsf"dicotomía fútil e innecesaria. Lo que reclama nuestra Criterios para seleccionar sistemas constructivos
atención es decidir si el conjunto de actividades es intere-
sante, en el sentido de que es relevante y nos ayuda a com- Corno crítica de esta posición se podría preguntar: ¿Qué
prender algunos problemas teóricos, o bien si carece de nos impide afirmar que cualquier cosa del mundo está rela-
valor y resulta trivial. donada con todas las demás, con lo cual toda la vida social
En caso de que las partes escogidas de la vida política sean se combinaría en un único y gran sistema? Si procediéramos
relevantes, muestren algún grado de interdependencia y pa- así, nos ahorraríamos al menos la difícil decisión sobre los
rezcan tener un destino común, podemos decir que estamos elementos a incluir en un sistema aparentemente arbitrario.
ante un sistema interesante y útil para comprender el pro- Nada nos impide, por supuesto, proceder de este modo.
bable funcionamiento de los sistemas políticos. Si esos aspec- Podríamos decir que todas las especies de conducta del
tos tienen poco que ver entre sí y el conocimiento de urn mundo, dondequiera se encuentren, deben reunirse en un
no ayuda a comprender el otro, podemos afirmar, no obs- sistema universal, colectivo.
tante, que constituyen un sistema de conducta político, pera Aunque este procedimiento no merece ninguna objeción
que lo único que cabe afirmar de sus elementos es que soa lógica, importa más tal vez señalar que tampoco hay razón
independientes: lo que le ocurre a uno no afecta al otra alguna que aconseje adoptarlo. No existe en apariencia un
Para la búsqueda de generalizaciones sobre la vida política fundamento teórico ni sustantivo para suponer que gracias
constituyen un sistema relativamente trivial y poco atractiva a él comprenderíamos mejor cómo se comportan política-
No se trata, pues, de que en un caso tengamos un sistetra mente las personas. Si delimitamos el sistema observado o
político y en el otro no; antes bien, en ambos casos tenemos escogemos una serie particular de elementos políticos de entre
sistemas: uno interesante y otro trivial. todas las combinaciones que podrían formar un sistema, es
No debe • verse en esto una manera evasiva de definir e porque fundándonos en varias razones teóricas (que se exa-
concepto; tampoco es una mera objeción secundaria. Tf minarán en capítulos subsiguientes) creemos que algunas
el contrario, este modo de clasificar sistemas presenta dra variables tienen mayor significación que otras para nuestra
ventajas notorias para nuestro enfoque. En primer térmirt: comprensión de este punto. Nuestra tarea consistirá en esta-
elimina toda discusión posible acerca de si el objeto x blecer criterios de selección, tal como lo indiquen los intere-
nuestro análisis es o no "realmente" un sistema. Cualqu1e ses de la investigación, de modo que podamos extraer una
serie de elementos políticos que deseemos considerar coca cantidad limitada de actividades de la realidad fenoménica
sistema, se convierte automáticamente en tal. Quizás en jxt total de la política. Ellas compondrán nuestra unidad em-
momento no se aprecie con claridad la trascendencia a púica grosera a analizar, y a esto lo denominaremos sistema
nuestra observación, pero ésta se hará notoria cuando wjf político.
pongamos a identificar los elementos del sistema polít3 Tfwf"otros fines, o a partir de otra clase de posición teórica
empírico. que la que aquí adoptamos, no solo es concebible sino pro-
Esta posición nos permite, además, modificar nuestros juicio bable que se seleccione otro conjunto de variables super-
sobre la importancia de los sistemas. Nos autoriza a das puesto, en parte, al anterior, que constituirá el sistema en el
que un sistema totalmente desprovisto de interés por t vzj"se centrará la atención. No hay razón alguna para
poca interrelación existente entre sus partes, adquirió re suprmer que exista un conjunto preordenado, inalterable de
vancia de repente al sugerir nuevos datos otras conexicc.c variables, cuyo examen permita responder todas las pregun-
posibles, para aseverar lo cual no precisamos recurrir aun ass políticas significativas. También supera nuestra capaci-
discusión superflua sobre la repentina mutación de un wtxf- dad de comprensión actual la esperanza de lograr alguna
sistema en sistema. vea aislar y describir de manera completa y definitiva los

56
principales elementos de la vida política que contribul*s personalidad. En estos últimos años, .se sumaron muchos
a sus variaciones temporales y espaciales; ello represen modos nuevos de concebir formas antiguas de actividades
una "edad de oro" a la que ninguna otra ciencia, por rr1 políticas y numerosas especies adicionales de conducta, inte-
rosos que sean sus métodos o ambiciosos sus fines, se grando lo que la mayoría de los estudiosos de la vida política
aproximado jamás. No hay razón, pues, para pensar que convendrían en aceptar como parte de un sistema político.
la ciencia política habrá de ser la única excepción a es Desde el punto de vista lógico, pues, somos libres de incluir
regla. py"un sistema político cualquier variedad de acciones; desde
La tolerancia aparente con respecto al capricho de c el punto de vista sustantivo, a la luz de los objetivos de la
autor que esta posición sugiere, por no decir la indulgeiú investigación, estamos limitados por nuestras concepciones
excesiva, es engañosa. Aunque arbitrariamente decidiérams op"lo que es significativo y relevante para comprender por
considerar a un ornitorrinco y al as de espadas como nuesm qué las personas actúan como actúan en diversas situaciones
sistema político —y desde el punto de vista lógico nada It políticas. Debido a esta evidente restricción en cuanto a las
impide—, conceptualmente resultaría fútil. Nuestra tarea ss casas que se deben incluir o excluir, en la práctica el modo
es elegir caprichosamente las variables, sino seleccionar l{¡ * op"definir un sistema político no es algo arbitrario o ca-
lla combinación que, sobre la base de la experiencia, insiir prichoso.
e investigaciones anteriores, sea la que con mayor probaba Tal vez éste sea el único contexto en que tenga sentido
lidad y de la manera más económica y valiosa nos perra hablar de la vida política como sistema natural. En este
saber por qué las personas se comportan políticamente coca caso, todo lo que ello puede significar es lo siguiente: la
se comportan. Por desgracia, no se pueden especificar jw experiencia, el insight y el saber acumulado nos dicen que,
antemano los criterios electivos que garanticen la mear dada la índole de los interrogantes, el observador probable-
selección posible. Pero esta clase de "ajuste de cuentas", a mente no pueda darles respuesta sin considerar un conjunto
la forma de una mayor comprensión, pone freno a las e- especificado de variables. Es probable que éstas pertenezcan
ciones y va contra la selección indiscriminada de actividade a un ámbito de fenómenos acerca de cuya relevancia con-
aptas para construir los sistemas que se pretende analizo cordarían la mayor parte de los estudiosos de la vida polí-
Que existen tales restricciones lo demuestra toda la history tica. Configuran un sistema natural en el sentido de que
de la física. Puede demostrarse que no es sino la historia 6 entre ellas parece haber una coherencia significativa. Sin ellas
las sucesivas redefiniciones del sistema que constituye la ud• ao parece probable, por razones a priori, que se pueda
dad principal de análisis. Agregando, eliminando y revisar, obtener una explicación adecuada de los fenómenos políti-
alternativamente los elementos constitutivos del sistema l:, cos en sus aspectos principales. La interconexión de las
mado átomo, se lo fue ampliando y reconceptualizan& variables parece clara y evidente, por lo menos mientras la
hasta que en nuestros días resulta casi irreconocible cuan& indagación subsiguiente no las separe; solo de esta manera
se lo compara con versiones anteriores. se las puede considerar "dadas" en la naturaleza o por la
Igualmente, aun sin las modificaciones que sugeriremos rri naturaleza. Pero esto no es sino otro modo de decir que
adelante, el sistema político ya ha sido ampliado y modi, forman lo que llamé sistema interesante, en oposición a
cado en las investigaciones norteamericanas sobre la materia sistema trivial.
desde hace medio siglo o más. Al principio se lo consideran
como compuesto de estructuras formales o jurídicas ccn
actividades concomitantes o incidentales; luego se incluyó es La universalidad del concepto de sistema
él las actividades informales dentro de la estructura form. Prosiguiendo la crítica de esta interpretación amplia del
los grupos de intereses y las dimensiones motivacionales o hw significado del concepto "sistema", se podría alegar que si

58 1 59

i
todas las cosas, aisladas o combinadas, pueden consideres-v s{nificativo. Su adopción impondrá, no obstante, dentro de
un sistema, por definición es imposible que exista un cca !nrenes amplios, las clases de análisis posibles en lo que
junto de variables que no forme tal sistema. Puesto c t srsñe a la lógica y coherencia. Por otra parte, si bien no
todas las cosas pertenecen a la clase de los sistemas, no pu * supone límites estrictos, posibilita y sugiere un ámbito de
haber una clase de no-sistema. Si no se omite nada d: sttncización que de otro modo sería imposible de lograr. Este
>

concepto mismo de "sistema" tiene poco significado. fx"su valor principal, valor que fácilmente se pasa por alto;
No se trata de saber si de este modo es válido utilizar e d concepto abre más puertas interesantes que las que cierra,
concepto. Los conceptos no son nunca verdaderos ni falsa agito nada desdeñable en la ciencia. De poco serviría
son solo más o menos útiles. Por consiguiente, nuestra pa Ehstxev"un concepto como éste si no pudiéramos hacer con
/

gunta, para ser apropiada, debe referirse a la utilidad ót es concurso algo sustancialmente diferente de lo que se puede
un concepto tan liberal que comprende como sistemas pce, hacer sin él.
bles a todo el universo social o cualquiera de sus partes. armo veremos en seguida, al conceptualizar la vida política
Acerca de esta cuestión se ha señalado que las ciencias 9r oreo sistema y al deslindarla con nitidez de su medio am-
viales no serían las primeras en descubrir el valor centra; biente, estaremos en condiciones de introducir un conjunto
que tiene para sus análisis una categoría tan universal. EL inj"cuestiones cuyo análisis sería de lo contrario muy traba-
concepto "sistema" corresponde de algún modo a la ida iaro. Estas cuestiones revelarán, empero, ser sumamente ilus-
de masa en la física. El físico atribuye una masa a toda trativas, si no insoslayables, para intentar comprender cómo
las cosas físicas; en su conceptualización de las cosas físiat raciona la vida política. Este modo de conceptualización
no cabe que no la tengan. Al hacerlo no pretende trate loe permitirá interpretar la vida política como sistema abier-
esta formulación como una hipótesis o descripción sujeta s dq y"en consecuencia interrogarnos sobre los tipos de inter-
confirmación fáctica, sino simplemente trabajar con su ed ambios que ese sistema mantiene con su ambiente, el modo
jeto de estudio de modo unificados an que los miembros del sistema responden a este intercam-
Lo mismo puede afirmarse con respecto a la función di bio y las determinantes de estos procesos dinámicos.
sistema corno concepto en la investigación social. Represe=
un modo de orientarnos, por lo menos, hacia nuestros data
y, como ya insinué y luego expondré con mayor extensiéa,
proporciona también una guía crucial para el análisis hx
nuestra materia. No obstante, si como modo de contempx
la vida social, en lugar de facilitar los esfuerzos por coa,
prender y explicar la interacción política los entorpeciera,
debería al punto dejarse de lado para usar en su lugu
procedimientos más fructíferos.

Por la variedad de contextos en que se usa actualmente ó


idea de "sistema ", nos consta que no indica un único mom
de análisis, ni siquiera en calidad de concepto orientada
9"Lj"ytrfit"jxyj"jojruqt"ij"V2"G1"Fzhp/"%Ss"ymj"Ptlnh"tk"K•
sjwfq"Fjmf{ntw"WÇxyjrx"XmjtwÇ% 1"js"L1"Jjnljq"Ç"Q1"Whwn{js/"htrf/
Vuzzqí{ñm"]ñópuqí"uz"Ytuxóí{}t¨"{r"]ouqzoq1"Qnssjfutqnx/"Ysnw
xnyÇ"tk"Qnssjxtyf"Twjxx/"4<89/"M/"u¨lx1"55606;/"jxu1"u¨l1"55:1"¡Wf
jrgfwlt/"jq"fzytw"qt"zxf"hts"knsjx"tuzjxytx"f"qtx"rıtx$

60 dl
Vlá"dificultades conceptuales comienzan cuando se nos dice
3. El status teórico de los sistemas que tal vez sea imposible adoptar al ser humano como
unidad principal para analizar sistemas sociales. Insistir en
esto parecería violentar seriamente la realidad fenoménica.
Sostendré, no obstante, que todos los sistemas sociales se
componen de interacciones entre personas y que esas inter-
acciones forman las unidades básicas de dichos sistemas. Un
aiatema político no es una constelación de seres humanos
Tanto si los sistemas sociales son construcciones artificial escogida para nuestra investigación, sino un conjunto de
de la mente como si son reproducciones simbólicas de á interacciones aislado de otros tipos de interacciones en que
nómenos naturalmente cohesivos, no podemos dar por intervenga el ser humano. Salta a la vista que una interpre-
tado que los elementos típicos comunes a todos los sistema tación de esta índole y sus consecuencias no resultan . evi-
sean intuitiva o inmediatamente conocidos. No se tría dentes para el sentido común ni podemos contar con que
aquí de las características sustantivas que distinguen sa e las acepte sin más.
tipo de sistema de otro, por ejemplo un sistema polka Vz"dicho en el capítulo anterior elimina por lo menos un
de un sistema económico. Examinaremos este problema s obstáculo. Puesto que sabemos que a cualquier conjunto de
su tiempo, pero antes hay una cuestión previa que coca cosas se lo puede llamar sistema, estamos eximidos de la
derar. ¿ Es siquiera posible conceptualizar un sistema soda necesidad de considerar si nuestro conjunto de interacciones
6xma un sistema social "genuino". Todos los sistemas tienen
cualquiera de modo que se pueda distinguir fácilmente f
nz~yz"tales igual validez en nuestra terminología, aunque tal
otros sistemas? ¿ Qué elementos básicos componen los sir
mas pólíticos, como sucede con los demás sistemas socia* vez no todos sean igualmente útiles para entender la vida
política.
Si bien las dudas sobre el status empírico de un sistema no
deben detenernos, aparece una nueva complicación. Con
frecuencia las acciones de un sistema, como el político, por
Las unidades de un sistema eemplo, no se encuentran en aislamiento relativo: están
incluidas o mezcladas con otras interacciones y apenas se
En principio podríamos sentirnos inclinados a contestar qur pueden distinguir empíricamente de éstas. No hay duda
el elemento básico común a todos los sistemas es la penan dr que esto crea todavía más dificultades al pretender abs-
individual. Intuitivamente, ésta parece ser la respuesta aa traerlas para analizarlas como sistema aparte, aunque inter-
razonable. Si pudiéramos detenernos aquí e imaginar fww re acionado.
los sistemas sociales están compuestos de entidades coi 1 Estos comentarios ponen sobre el tapete una cuestión prin-
persona biológica en su conjunto y la totalidad de su cm /
cipalísima, con respecto al status teórico de cualquier sis-
ducta, pocas serían las dificultades conceptuales que se xtÇ tema social, especialmente en lo que atañe a su influencia
citarían. Un sistema compuesto de seres humanos interxc obre el sistema político. ¿Es útil o empíricamente correcto
tuantes, palpables, visibles y enteros, no exigiría por risa concebir a un sistema político como compuesto de personas
un gran esfuerzo a la imaginación. No obstante, por extra js"interacción mutua? ¿No deberíamos más bien considerar
que parezca, en esta interpretación del sentido comía e }íp"pá"íy"conjunto de interacciones en las que intervienen
esconden insólitas ambigüedades, fácilmente ignoradas o I p~pá"humanos y, no obstante, aisladas temporariamente de
sadas por alto. otras clases de conducta no política en la que participan esas

62
personas? ¿Hay tal vez dos diferentes clases de sistemz li que sostiene que por lo menos algunos sistemas sociales, o
unos, los sistemas de miembros, que comprenden a la pts stbiistemas, son más bien sistemas concretos de miembros
sona concreta y total como entidad básica, y los otros, u pie sistemas analíticos.
sistemas analíticos, referidos solamente a las interaccicee El sentido común parece confirmar que existen sistemas de
abstractas en que participan personas, interacciones que Le miembros y que son fundamentalmente diferentes, al menos,
sido separadas de la trama total de conducta de que for- de aquellos sistemas que se componen de interacciones di-
man parte? 6mdidas en toda la sociedad y abstraídas de los individuos
Sugeriré que la utilidad y necesidad de separar, desde E pee en ellas intervienen. En calidad de sistema de miembros,
punto de vista especulativo, un conjunto de interacciece un sistema religioso puede comprender todas las personas,
de esta índole, consisten en que podemos luego usarlo caca GSQS"tales, que sean miembros de organizaciones religiosas.
instrumento para simplificar la realidad. Es evidente, cpe 1 En calidad de sistema analítico, comprendería presumible-
en tanto estudiosos del hombre en sociedad, no podes mente todas las interacciones en que intervengan individuos
abarcar toda la conducta de una persona de modo indiás cualesquiera en una sociedad y que puedan calificarse de
renciado y total. Nos vemos forzados a crear conceps tudl2iosas, prescindiendo de que tengan lugar en un contexto
que nos permitan observar las interacciones especiales cíe .v anizado o en un medio estrictamente religioso. Es conce-
nos interesan, por ejemplo las políticas, como si se proas bible que el sistema analítico sea mucho más amplio que el
jeran por separado. Empíricamente, tales interacciones e cisterna de miembros, teniendo en cuenta que muchas per-
producirán, sin duda, como parte inseparable de otras, f e canas pueden tener una conducta religiosa sin pertenecer
probable que estén condicionadas por estas últimas. Pea e"unidades religiosas.
para analizar un conjunto cualquiera de interacciones e Aun planteándolo de este modo, el problema hace bastante
obligatorio apartarlas de la matriz total de conducta en qn plausible esta distinción entre sistemas: que los sistemas de
tienen lugar. A esto nos referiremos cuando digamos que ut miembros no son analíticos porque toman como entidades
sistema político es analítico. Todos los sistemas sociales ti y"personas totales. Pero esto es solo la apariencia. Antes de
ben interpretarse como de carácter analítico. Será, pues, s peder aceptar lo que parece evidente para el sentido común,
capital importancia investigar las razones en que nos link arcesitamos determinar en forma explícita si cada clase de
mos para creer en la necesidad de esta interpretación, par enema tiene referentes igualmente claros en el mundo
preliminar inevitable en la senda que lleva a la construccáit ienoménico. Si nos viéramos obligados a concluir que nin-
de un aparato conceptual para comprender la vida politii guno de los dos tienen, ni pueden tener en principio, refe-
rentes de esta índole, el desarrollo de una ciencia empírica
multaría, sin duda, mucho menos útil.

El carácter analítico de todos los sistemas social,


Xı"sociedad como suprasistema que todo lo abarca
La plausibilidad de los sistemas de miembros
(membership systems) El mejor modo de comprender el status teórico de un
enema político es comenzar con la unidad social más inclu-
¿Cómo se justifica la afirmación de que los sistemas soca:e s•.nte que conocemos: una sociedad. Sea cual fuere el modo
deben ser de carácter analítico? Para apreciar la índole como definamos este término para fines sustantivos, por lo
los compromisos intelectuales * que esta concepción requieit menos incorpora dentro suyo a todos los demás sistemas
investiguemos las implicaciones de la posición alternativa 0
codales y, en consecuencia, designa el suprasistema más

97
abarcador e inclusivo en el que participa un grupo de i X?"imagen empírica de un sistema analítico
sonas biológicas. En este sentido, la sociedad constituye a
tipo único de sistema social. Sería imposible especificar trrt lyxe"este punto, fuera de la terminología, parecería que
la serie y variedad de interacciones en que intervienen lz tie"materia hay para las cavilaciones. Pero un obstáculo
personas que la componen. Al referirnos a la sociedtt de magnitud impide aceptar sin dilaciones esta perspectiva
concebimos a toda conducta indiferenciada en lo que oca, labre la posición teórica del concepto de sistema. Una cosa
cierne al tipo, como lo que podríamos denominar la mis iw"decir que las interacciones políticas constituyen un sistema
perceptiva de observaciones presente a nuestros sentidos. E erepíxmgs0"y otra cosa intentar ver su significado o suscitar
concepto de sociedad llama la atención sobre la gran mee una imagen empírica de un sistema de esta índole. ¿ Es
de interacciones sociales no organizadas conceptualmera mfpi"transformar dicha imagen en modelo fenoménico?
tswmfpi
que podríamos percibir si abarcáramos con una mirad', negativo, ¿ cómo habremos de captar el significado
literalmente, la totalidad de una sociedad. uyi"subyace en la noción de sistema analítico?
No obstante, una vez decididos a digerir nuestra masa Si hubiéramos partido de la idea de que un sistema político
sensaciones en bruto, comenzaríamos por poner cierto orne. í"un sistema de personas biológicas, se nos habrían presen-
en ellas, diferenciando las que nos interesan y poniéndola tido pocas dificultades. Es relativamente fácil imaginar que
rótulos. Si procediéramos así para comprender cómo feas un grupo de empleados administrativos de un organismo,
ciona la sociedad, estaríamos aislando en rigor diferer s muchos de los cuales están situados en una zona contigua
sistemas de conducta. Para decirlo en un sentido formt Llamada oficina, configura un sistema de personas. En prin-
y más general: mi uso del término sociedad comprende e 1 cipio, aun en el caso de un organismo mayor con oficinas
este caso la conducta social de un grupo de personas bioüí• dispersas en el espacio, mientras existiera la voluntad y el
gicas, concebidas en su totalidad. Un sistema social identifo equipo para ello podríamos imaginar que todo el grupo es
un aspecto o parte más restringidos de las interacciones sr reunido en un lugar, puesto sobre un vehículo y transpor-
ciales en que intervienen esas personas biológicas. Estas intc4 to como unidad a un nuevo lugar de trabajo. El grupo
acciones representan los diversos roles que desempeñan it l:resenta un aspecto físico evidente que hace fácil visuali-
personas, de modo tal que las mismas personas biológ t zulo como sistema, en forma muy parecida a lo que ocurre
pueden desempeñar roles sociales diferentes. con los sistemas físicos de las ciencias naturales, con los que
Con el transcurso del tiempo pareció útil para fines cie atamos bien familiarizados. Hay en él una unidad y una
tíficos, identificar tipos diversos de interacciones, cada ura cohesión intrínseca notorias determinadas por la presencia
de los cuales había revelado su importancia para explica física de personas, su proximidad, su estructura común y
el funcionamiento de las sociedades. Son tan conocidos Çu u compartida finalidad.
apenas necesitan mayor elucidación; los hemos clasificad' Robustece esta opinión el hecho de que cuando habla-
en conductas de tipo religioso, económico, fraternal, edua. mos de los empleados administrativos de un organismo
cional, político, cultural y otros por el estilo. Cuando pareen memos presente, a todas luces, algo más que las simples
aconsejable, se estudió a cada uno de ellos por separan' acciones que al parecer consideramos. En principio con-
como sistema. Teniendo en cuenta que esos sistemas sx cebimos a cada individuo en interacción con los otros y a
representan la totalidad de las interacciones que hay en usa mos ellos en interacción mutua, persistiendo a través del
wsgmiheh0" sino solo partes abstraídas de la masa percepti-a lempo y formando una imagen simple y muy satisfactoria
hi"pe"conducta, son, a mi juicio, de carácter analítico. la de un sistema físico.
interacciones políticas constituyen uno de sus tipos. Aunque pasemos del grupo organizado a sociedades moder-
nas diferenciadas, y aunque ésta no sea una tarea conceptual

?A
tan simple como la anterior, parece sensato, no obstante política en la sobremesa o en el curso de sus transacciones
pensar inicialmente en personas biológicas que actúen e comerciales; los educadores pueden intercambiar opiniones
relación mutua en un sistema cohesivo de conducta. E políticas cuando se ocupan de solucionar cuestiones pura-
sociedades diferenciadas aparecen en el sistema político ros. mente educacionales.
especializados que aparentemente ocupan, si no la totalidad En este caso puede parecer más difícil captar dicha imagen.
de las interacciones de la persona biológica, por lo' mena Si concebimos al sistema como un modelo físico en el que
una parte lo bastante grande como para que una persona on grupo de personas biológicas está en interacción continua
sea identificada con el nombre del rol mismo. Así, tenema tracias a su condición de miembros de una entidad (por
estadistas, diputados, administradores, jueces, líderes polítr ejemplo, una organización formal, grande o pequeña), o
cos, etcétera. No necesitamos forzar mucho la imaginaciéa mediante la comunicación a distancia, un sistema político
para ver que todos ellos, en conjunto, están más o mena no siempre resistiría la prueba. Es imposible reunir a todos
relacionados entre sí en un sistema de interacción. Debida los actores políticos y transportarlos a un nuevo sitio —como
al grado de especialización del rol, hasta parece evident lnpo e en el caso de un grupo organizado— sin que al
que un sistema de esta especie constaría de toda la persona mismo tiempo se desplace la localización de toda la red de
y se podría interpretar perfectamente como sistema de coe. istemas sociales llamada sociedad. Al trasladar a los actores
ducta de miembros. El miembro de un sistema político coa- políticos tendríamos que trasladar también a las mismas
puesto de estos y otros roles sería la persona biológica. personas biológicas dedicadas a actividades económicas, re-
ligiosas, educacionales y a las otras clases de conducta que
constituyen una sociedad. No solo transportaríamos un sis-
A mbigüedades con respecto a estructuras sociales tema político, sino a la vez todos los demás sistemas. No
fusionadas iempre es posible separar de modo empírico o físico las
interacciones que podríamos convenir en llamar políticas
La imagen de un sistema comienza a venirse abajo cuando °"considerar a los actores políticos como un grupo parcial o
apartándonos de los roles especializados o grupos organiza totalmente independiente de los actores económicos y de
dos, nos fijamos en el vasto complejo de actividades polítiar otra índole. El resultado es que si calificamos todas estas
difundidas en toda la sociedad, por diferenciada que esté a actividades políticas formales e informales (es decir, todas
estructura política. Por ejemplo, aun en sociedades modem loo interacciones políticas) como componentes de un sistema
sumamente estructuradas, muchos miembros se pueden de* político, ese sistema resulta, sin duda, menos real o menos
dicar a actividades políticas ajenas a todo rol formal al au tangible que un sistema compuesto aparentemente por un
se designe como político, o que formen parte 'de su condixt Manero especificable de personas biológicas, como en el caso
en roles francamente apolíticos. Discutir orientaciones poi. de: una organización o de otro grupo formal.
ticas, formular demandas, convenir en apoyar a un caro• Cuando dirigimos la mirada a sistemas no-alfabéticos y a
dato y criticar a autoridades oficiales son formas de partir+ mochos sistemas tradicionales, en que las áreas de actividad
pación política que no es necesario que ocurran, y que cm 0o imponen el grado de diferenciación y especificidad de
frecuencia no concurren, en el contexto de una organizad► ha sociedades modernas, resulta infinitamente más compli-
política o en cualquier medio político formal. También e ro identificar en forma empírica un sistema político, o
costumbre que los individuos hagan circular opiniones p.il. aun otros tipos de sistemas sociales. El jefe de una tribu
ticas y hasta soliciten apoyo en favor de sus puntos .de vi puede ser el que adopte las principales decisiones econó-
mientras participan en acciones asociadas a un ol chal micas; tal lo que ocurre cuando depende de su autoridad
mente apolítico. Los hombres de negocios pueden ablir di decidir el momento en que el grupo habrá de trasladarse

9;
xixi"no están diferenciados políticamente de ninguna otra
js"gzxhf"ij"{ı{jwjx/"Ç"jq"wzrgt"vzj"mf"ij"xjlznw1"Xfrt
uzjij"xjw"jq"qıijw"wnyzfq/"jq"¨wgnywt"uwnshnufq"ij"qfx"inxuff
guanera y que, por consiguiente, no se podrían incluir como
Ç"jq"joj"ij"qfx"kjxyn{nifijx1"Xtif"hqfxj"ij"fhyn{nifijx"y
vn todo entre los elementos constitutivos de un sistema po-
uzjijs"hjsywfw"js"zs"úsnht"nsin{nizt1"S"qt"vzj"jx"•
ilt:co. No obstante, estas acciones tienen en potencia conse-
rnxrt="ytitx"qtx"nsin{niztx"ij"qf"xthnjifi"uzjijs" vievqe1
^u ncias importantes para la vida política de la sociedad;
qf"rfÇtwıf"ij"qfx"yfwjfx>"xzx"rnjrgwtx"st"sjhjxnyfs"nif
re"duda es preciso no omitirlas como parte de un sistema
ynknhfw"qf"xjufwfhnós"ij"yfwjfx"rjinfsyj"qf"jxujhnfqnáfs
político, al menos para no violar todos los cánones del buen
yjrnit1"Wn"f"kns" de hacer aceptable la idea de sistema
ij"wtqjx1"E"qt"xzrt/"jruıwnhfrjsyj/"ytifx"qfx"fhyn{nifi-
jxy¨s"qnlfifx"ij"rfsjwf"nsj~ywnhfgqj"js"zs"súrjwt"qnrnyf- debimos insistir en que sus miembros son un grupo de per-
ij"wtqjx/"htrt"utw"jojruqt/"jq"ij"ufwnjsyj/"fijuyt"ij" e
tnaa3 biológicas que interactúan exclusivamente, o en gran
ojkj"t"ojkj"xzuwjrt1
tevxi0"ijsywt"ij" un marco político, es evidente que no po-
dríamos nshqznw"esas interacciones como parte de un sistema
Eijr¨x"ij"qtx"itx"hfxtx"j~ywjrtx"vzj"mjrtx"nqzxywynj
utqıynht1
+qfx"xthnjifijx"rtijwsfx"jxywzhyzwfqrjsyj"inkjwjshnfif>
qtx"ujvzjñtx"xnxyjrfx"ywngfqjx"ywfinhntsfqjx,"xj"uwjxjsry
rzhmtx"lwfitx"ij"inkjwjshnfhnós"t"kzxnós"ij"wtqjx1"Tjwt" ibr
ijrzjxywfs"vzj"st"jx"sjhjxfwnt"ijxqnsifw"yfs"sıynifrrj
Ip"carácter analítico de todos los sistemas
qf"{nif"utqıynhf"ij"tywtx"ynutx"ij"htsizhyf"js"ytifx" ^
xthnjifijx1"Ezs"js"qfx"xthnjifijx"rtijwsfx/"st"ytifx"qfx"xz
Yr"qshs" ij"htshjuyzfqnáfw"jxyf"inknhzqyfi"htsxnxynwıf"js
Hjhnw"vzj"yjsjrtx" dos subtipos diferentes de sistemas: un
yn{nifijx"utqıynhfx"xts"yfs"k¨hnqrjsyj"fnxqfgqjx"htrt"j=="y
hfxt"ij"qtx"gnjs"ijknsnitx"wtqjx"utqıynhtx/"hfif" uno de mw Mema de miembros o entidad, por oposición a un sistema
cuales tiene su designación propia. Un ciudadano que a á analítico. El primero constaría de personas biológicas en
vez que compra un pedazo de pan intercambia opinicas ortanizaciones físicamente separadas; el segundo, de conjun-
con el vendedor sobre el candidato local a un cargo poli= tos de interacciones dispersas en el espacio, difundidas o
aporta cierta actividad a dos clases de sistemas: el mas. Incluidas en otras clases de conductas. La utilidad de esta
mico y el político. Por debajo de los niveles altar= / :uificación reside en que pone de manifiesto la importan-
diferenciados de la actividad política de la sociedad as = notoria de las acciones organizadas en la vida política.
derna, queda siempre un sustrato más profundo de condum Rs"obstante, si pensáramos que con ello hemos distinguido
que integra las actividades generales, indiferenciadas. ;lua sistemas de status teórico dispar, cometeríamos un gra-
todo miembro de una sociedad. Alguien hablará de poli= ve error conceptual. Tanto los sistemas de miembros como
con un conocido al acudir a la iglesia el domingo por '} so sistemas analíticos son sistemas analíticos de subtipos
mañana; en la mesa familiar, se transmitirán sin obstácán xüéfnk icativamente diferentes, pero del mismo status teórico.
actitudes políticas importantes. No obstante, no nos se* Difieren en lo que respecta a la acentuación o énfasis de
mos inclinados a incluir a la iglesia o a la familia, excrsr xmre"orientación política; por lo común los grupos de miem-
en circunstancias especiales, como organizaciones polka ároa tendrán un grado más alto de diferenciación y espe-
sin más, y por lo tanto, como componentes estructurales cialización, en el espacio y en el tiempo, de sus nsyjwfhhnt0
un sistema utqıynht1 sjx"utqıynhfx1
Is"qfx"xthnjifijx"rzÇ"utqnynáfifx"ij"Shhnijsyj" y en la 4$zf"ver sus elementos comunes en tanto sistemas, volvamos
numerosos grupos tribales no alfabetizados, por citar un casz f"examinar más detenidamente los grupos bien definidos de
toda la contextura de una sociedad puede estar penetra& vmkiw"utqıynhtx"vzj"qqfrfrtx"twlfsnáfhntsjx1"Hjgnit"f"qf
de interacciones políticas de esta índole. Ocurren en medut in{nxnós"Ç"jxujhnfqnáfhnós"ijq"ywfgfot/"yfsyt"js"qf"utqıynhf

70 77
nzxz"en otras esferas sociales, tenemos en las sociedai por naturaleza. Algunas son no políticas, aunque en pro-
modernas numerosas organizaciones e instituciones en N porciones desdeñables.
que la cantidad y notoriedad de las actividades políra Gano ya hemos indicado, tal vez no revista gran impor-
ázy"tan grandes que se las suele considerar de natura tancia señalar en la práctica la obvia significación econó-
esencialmente política. El hecho de que se les dé desi mica de la conducta de los partidos políticos. La asignación
ciones políticas destaca que están fuertemente cargadas lr * de fondos a campañas políticas tiene indudablemente es-
consecuencias políticas para la sociedad. Los partidos p► * casa importancia para el estado de la economía, no así, en
líticos, las legislaturas, las diversas clases de grupos de irla¡ cambio, desde el punto de vista conceptual. Indica que, en
reses o los tribunales son parte innegable de la vida política la práctica, cuando examinamos tipos de conducta alta-
Pero es precisamente por esa misma falta de ambigiiedat mente específicos y diferenciados, como los de una or-
sobre su relación con la política, que a menudo se pieft ganización política, extraemos de la masa perceptiva total
de vista, que los miembros de estas estructuras no son idí.st- op"acciones solamente las políticas. El hecho de identificar
ticos a la persona biológica total. El propio concepto * c así un conjunto de conductas no debe hacernos olvidar
"miembro" refleja el hecho de que solo prestamos atenciú * que hemos abstraído una parte del todo y que hemos
a ciertos aspectos de la conducta de la persona biol&i puesto al todo el rótulo correspondiente a aquélla. Dicho
y de que la incluimos entre las partes del sistema orar de otro modo: aun las organizaciones de naturaleza predo-
nizacional. Está en nuestras manos prescindir por compres minantemente política, por ejemplo un partido político, son
de otros aspectos de esta conducta, o tratarlos solo coas abstracciones de la conducta total de una persona, y
condiciones externas relevantes. Los roles de los miembts por consiguiente, subsistemas analíticos. Los llamados sis-
de un sistema político conllevan a menudo conductas 4w temas de miembros no son en realidad sistemas de personas
tienen consecuencias en otras esferas de la sociedad. Lt biológicas, sino de roles especializados. En este sentido tam-
partidos políticos recaudan y gastan dinero, y en este set bitn ellos son sistemas analíticos. Al referirnos a estos sis-
tido contribuyen a la producción de bienes y servicio ternas con fines de investigación, abstraemos de la pauta
Promueven también la amistad y por ende la integráis total de conducta de la persona la parte relacionada con
estructural de la sociedad. las acciones que lleva a cabo en sus roles organizacionales.
Lo dicho sobre el partido político se aplica igualmente c Esto es lo que hacemos, justamente, al considerar formas
otros roles y estructuras políticas. Toda institución poli lz"organizacionales de la conducta o al entresacar los
tiene efectos múltiples sobre diversos aspectos de la soca aspectos políticos de interacciones tomadas en medios or-
dad; las campañas electorales, por ejemplo, los tienen, bits ganizacionales o institucionales cuyo carácter no es primor-
que marginales, sobre la economía. El dinero que una piel dialmente político. De las interacciones totales en que una
sona proporciona a su candidato o partido preferido s persona interviene abstraemos las que se orientan a la
se gasta en otros bienes y servicios. La razón de que l{wt3 política, prescindiendo de si actúa en el rol de miembro
}ípxzá"el calificativo de "políticas" a ciertas organs de un grupo de linaje, director de una empresa o elemento
ciones, instituciones o roles, reside simplemente en que ;á, destacado del mundo artístico. Por el momento podemos
consecuencias principales de la conducta de estas unidaxs dejar de lado toda pregunta referente a los criterios según
se dirigen más bien a la esfera política que a la econórn:a los cuales se decide qué es político y qué no lo es. No tar-
religiosa u otras. Pero aun cuando encontremos un fuer daremos en volver a este punto. Para nuestros fines inme-
acento político en la significación de la conducta u > diatos, nos supondremos en condiciones de establecer algu-
podemos deducir automáticamente que todas las actisi a. nos criterios de acuerdo. En tal caso debemos reconocer
opá"tengan solo consecuencias políticas ni que sean polí&z que todas las interacciones que satisfacen los requisitos son,

72 l A9
y solo pueden ser, derivadas de modo analítico, prescindie;, litica, estaremos examinando interacciones concretas, ob..
do de si tienen lugar en un rol específicamente político e servables.
como aspectos inadvertidos y ocultos de algún rol en api- Podemos decir, pues, para concluir, que si por sistema de
rienda ajeno a la vida política. Desde el punto de visa miembros entendemos sistemas de personas biológicas úti-
teórico, constituyen abstracciones de la situación total. I les para la investigación, no hay nada semejante en la
estudio de la conducta social no abarca en ningún casa ciencia social. Todos los sistemas de conducta son analíti-
la masa total indiferenciada de acciones que realiza urr cos. Algunos, más diferenciados, específicos e integrados
persona biológica. Por definición, toda acción, tal como la para fines limitados, podrían llamarse organizaciones, sis-
percibe el estudioso de la ciencia social, debe ser de natu- temas de roles o sistemas de miembros en el sentido restrin-
raleza analítica. gido del término. Otros, difusos e indiferenciados, están in-
mersos en tipos analíticos diferentes de interacciones. Pero
prescindiendo de la expresión estructural de la conducta,
todos los sistemas se deben interpretar como abstracciones
La realidad empírica de las unidades analíticas de la realidad, que si bien son empíricamente significati-
vas aislan solo una parte del mundo fenoménico.
Ahora bien, el hecho de que un sistema político no pueó El status teórico de un sistema político consiste en que, como
dejar de ser analítico ¿significa acaso que debe ser en algí todos los demás sistemas sociales, es de carácter analítico y,
sentido menos concreto u observable que la masa perceptiva no obstante, empírico. Nuestra exposición de lo que enten-
de conducta de la persona biológica? Que sea una abs- demos por sistema nos exime de la necesidad de discutir si
tracción de un tipo definido de conducta entre otros mu- las interacciones políticas, en cuanto conjunto analítico,
chos no lo vuelve menos observable empíricamente que s son o no realmente un sistema de conducta. Esta discu-
masa bruta e indiferenciada de conducta de la que forsrr sión sería superflua. Puesto que por definición todo con-
parte. junto de interacciones se puede calificar de sistema, la
La característica analítica del sistema político no afecta sa pregunta a formular será si una clase especial de conducta
condición empírica; solo se refiere al hecho de que, a los abstraída, brevemente identificada como política, es, des-
fines del tratamiento teórico, las actividades políticas se de el punto de vista científico, interesante. ¿ Contendrá
pueden diferenciar y abstraer transitoriamente de todas lis un cuerpo de referentes suficientemente amplio y adecuado
demás. Pero seguimos ocupándonos de la conducta obser- como para permitirnos contestar algunos de los interro-
vable. Este enfoque no nos debe hacer olvidar de las otr l'antes principales que ha planteado históricamente la in-
clases de conducta, aquellas de las que se hace abstracció vestigación política, o que parecen significativos en la
ya que tendrán consecuencias importantes para los aspec- actualidad para comprender la vida política? EA caso nega-
tos políticos de la conducta total. En efecto, veremos mis tivo, esto no "demostrará" por cierto que no constituyen
adelante que constituyen el ambiente social de un siste- un sistema. Solo puede sugerir algunas explicaciones plau-
ma político. Tendremos que considerar la interacción js0 sibles: por ejemplo, que no hemos tenido perspicacia sufi-
tre los diferentes sistemas analíticos que permiten dar forirr ciente para aislar, a efectos de incluirlas en nuestro siste-
a una conducta política. Es posible idear instrumenta ma, y por ende en nuestro ámbito de interés, las variables
analíticos para ejecutar esto en forma sistemática; c políticas críticas; o que la conceptualización de la vida po-
ello nos ocuparemos en buena parte de los capítulos si- lítica como sistema no es muy útil para comprender los
guientes. Aquí deseo insistir en que, al examinar esa paste fenómenos que nos interesan.
analítica de la interacción social que calificaremos de po.

74 4":8
71"Mijsynknhfhnós"ijq"xnxyjrf"utqıynht tubremos de identificarlas? Segundo, ¿qué se quiere decir
u hablar de un límite entre sistemas analíticos? Tercero,
;qué cosas se excluyen del sistema para ser interpretadas
,creo parte de su ambiente? Estas cuestiones reclamarán
aurstra atención en este capítulo y el siguiente.

Las premisas adoptadas hasta ahora con respecto a las a Gwnyjwntx"ufwf"nijsynknhfw"zs"xnxyjrf"utqıynht


racterísticas de los sistemas sociales son de dos clases. Pia
representar el sistema en el foco de atención se puede selec- ¿Cómo distinguiremos aquellas interacciones de la sociedad
cionar cualquier conjunto de variables. La sociedad, qie ´ut"habremos de calificar de componentes de un sistema
es el sistema social más incluyente, es la única que abata político? Este es uno de los pasos críticos para examinar
todas las interacciones sociales de las personas biológica wl"dinámica de la vida política. Al describir la propiedad
implicadas. Cualquier otro sistema social, inclusive el pe. general de las interacciones que se deben considerar como
lítico, se limita a aislar algunos aspectos del comportamies• parte de sistemas políticos, estableceremos automáticamen-
to total, y en consecuencia, tiene que ser de natural= te qué tipos de conducta se omitirán. Es indispensable
analítica. que nuestros criterios de inclusión no dejen de lado ele-
De acuerdo con el tipo de análisis que se examina en ese mentos esenciales. Si no explicamos en forma adecuada
libro, la vida política se interpretará como un sistema cea- crimmo funciona un sistema político, se habrá echado por
ceptualmente distinto de los otros sistemas de una sociedad terra el incentivo principal para aislarlo. No obstante,
Las interacciones que quedan fuera de un sistema polis para los fines de la investigación, la ciencia política no
se pueden llamar el ambiente en que existe. Al abordar puede estudiar todos los fenómenos; es necesario reducir
la cuestión en estos términos daré por sobreentendido Tia e simplificar de algún modo el mundo real. Esto suscita
entre un sistema político y su ambiente hay algún líntix siempre el temor de que se excluyan inadvertidamente ele-
Como veremos, esta idea es capital; una vez establecida mentos de importancia capital.
nos permitirá hablar de los intercambios o transacciora Esta posibilidad existe siempre, puesto que como hemos
que tienen lugar entre un sistema y su ambiente. Para corss visto, no hay una prueba definitiva en lo que atañe a qué
truir una teoría detallada, una de las tareas principa elementos se deben incluir, por naturaleza, como constitu-
sería tratar de identificar estos intercambios y explicar cót.0 tivos de un sistema político, aparte de su poder explicativo
enfrenta un sistema político los obstáculos que ellos opora previsto. Pero saber esto no nos orienta gran cosa; la utili-
a su subsistencia. En términos algo diferentes pero teórica. dad explicativa es siempre un tipo de test ex post facto. En
mente más generales, sería superfluo, si no imposible, pro. {p"selección inicial de las propiedades de los elementos ca-
seguir nuestro análisis y conceptualizar la vida política coma racterísticos de la vida política, debemos guiamos por lo
sistema abierto y autorregulador (cual es mi intención), n que el estudio de la historia (o experiencia pasada) y la
menos que se pudiere distinguir, tanto analítica como em. observación de los sistemas en funcionamiento (o experien-
píricamente, un sistema político de su ambiente total. cia actual) nos permiten conocer acerca de la vida política.
Con el objeto de deslindar un sistema político de otras Todo posible capricho inherente al insight y juicio subje-
clases de sistemas habrá que contestar varias preguntas tivo es restringido en definitiva por el hecho de que las
Primero, ¿qué cosas incluye un sistema político y cómo personas que partan de premisas diferentes, construirán nor-

:9
malmente modelos teóricos distintos. En la crítica y dise, Al ensancharse estas estrechas miras impuestas a la ciencia
sión de estas alternativas tienen lugar procesos selectiva palítica, gracias al descubrimiento de las naciones en desa-
y correctivos; es de esperar que éstos conduzcan al mejor> rrollo y sus tan diferentes estructuras, los autores han mira-
miento de nuestras formulaciones teóricas, y en consecur.. w con menos favor cada vez esa insistencia en las estruc-
cia, de nuestra comprensión del modo en que funcional turas formales e informales. A pesar de ello seguimos
los sistemas políticos. obligando al estudio de estos nuevos sistemas políticos a
conformarse al lecho de Procusto de las suposiciones tra-
dicionales.
Las interacciones como unidades de un sistema Desde el punto de vista del análisis que aquí desarrollamos,
sh"estructura es definidamente secundaria, tanto que solo de
En los estudios tradicionales de la vida política, la conduce manera incidental y con fines de ilustración se requiere
que corresponde aproximadamente a lo que llamaré sir algún comentario acerca de ella. No intentaremos, por cier-
tema político se ha caracterizado de muchos modos, com. na, considerarla en forma sistemática. Partiremos de la su-
binando las necesidades de la época y las predileccione posición de que hay ciertas actividades políticas y procesos
del investigador u oscilando entre ambas. La vida polítia (tísicos que son característicos de todos los sistemas políti-
se ha descrito como el estudio del orden, el poder, el Jf2 cas, aunque las formas estructurales por medio de las cuales
tado, la política pública, la adopción de decisiones o r manifiestan puedan variar, y de hecho varíen considera-
monopolio del empleo de la fuerza legítima. En The"Uv2 blemente en cada lugar y época. Desde el punto de vista
litical System y otros trabajos 4 examiné in extenso vara lógico, es esencial investigar la naturaleza procesual de tales
de estos puntos de vista y las razones que existen para rt interacciones políticas, y esto debe hacerse antes de exami-
chazarlos, no como erróneos, naturalmente, sino como rrr nar dichas estructuras. Esta insistencia en los procesos de
nos útiles para nuestro nivel actual de conocimiento (lar interacción política da al análisis político un carácter di-
la alternativa que expondré a continuación. námico que, como luego veremos, debe estar exento de todo
En su contexto más amplio, la vida política, a diferenra énfasis prematuro e indebido en las formas o pautas de la
de los aspectos económico, religioso, etc. de la vida, se pues conducta política.
describir como un conjunto de interacciones sociales de
dividuos y grupos. Las interacciones son la unidad bíth
de análisis. El test de las interacciones políticas
Por simple que sea esta formulación, resulta antagónica a
una tendencia que sigue prevaleciendo en la investigarla Por otra parte, lo que distingue las interacciones políticas
política: dirigirse directamente a las estructuras particuia. de todas las otras interacciones sociales es que se orientan
res, tanto formales como informales, a través de las cuales predominantemente hacia la asignación autoritaria de va-
se manifiestan las interacciones políticas. El estudio de la lores para una sociedad. Por consiguiente, la investigación
legislaturas, poderes ejecutivos, partidos, organizaciones f"1 política tratará de comprender el sistema de interacciones
ministrativas, tribunales y grupos de interés —para mena. mediante el cual se hacen e implementan dichas asignacio-
nar solo algunos casos— sigue dominando el enfoque inia nes obligatorias o autoritarias.
con que los autores de ciencia política abordan sus data Dicho brevemente: las asignaciones autoritarias distribuyen
cosas valoradas entre personas y grupos siguiendo uno o
1 D. Easton, "Political Anthropology" en B. J. Siegel, comp., Kuz3 más de tres procedimientos posibles: 8 privando a la persona
zumx"[qúuqü"{r"Jzñté{}{x{s¨1" Stanford, Calif., Stanford Univer nr
Press, 1959, págs. 210-62. 2 Sometí a un examen detenido esa interpretación de la ciencia
política en The Political System.

:; 19
de algo valioso que poseía, entorpeciendo la consecución de Nada se opone a que adoptemos una interpretación tan
valores que de lo contrario se habrían alcanzado, o bien liberal de la política que permita descubrir sistemas polí-
permitiendo el acceso a los valores a ciertas personas ticos en todos los otros grupos sociales, además de la socie-
negándolo a otras. dad misma. En verdad que de este modo violaríamos el uso
Una asignación es autoritaria cuando las personas que o- normal del término: la investigación política no se ocupa
cia ella se orientan se sienten obligadas por ella. Hay varia de ordinario de los procesos internos de los grupos por sí
razones para que los miembros de un sistema se consideres mismos, ni es éste tema de su incumbencia particular. Solo
obligados, cuyo conocimiento nos ayudaría a comprender en la medida en que pueden estar relacionados con proce.
las variaciones de los procesos de diferentes sistemas. Cate los políticos más amplios de la sociedad, tales procesos in-
pensar que resultan distinciones importantes según que wl ternos de los grupos organizados —"el gobierno privado'—
asignaciones se acepten como obligatorias por temor al er . atrajeron en otro tiempo la atención de los estudiosos. Em-
pleo de la fuerza, o bien de una sanción psicológica sever f pero, el hecho de que esto no sea habitual en las investiga-
como las imprecaciones en los sistemas primitivos o el opro dones tradicionales no basta por sí solo para disuadirnos.
bio social en otros más complejos. El interés personal, m En realidad, podríamos sostener, con fundados motivos, la
tradición, la lealtad, un sentido de la legalidad o de la inclusión de aspectos de las interacciones sociales internas
legitimidad, son variables adicionales significativas para a- de todos los subgrupos sociales como ejemplos de sistemas
plicar por qué un sujeto se siente obligado a aceptar de,t políticos por derecho propio. Ya lo dijo Charles Merriam:
siones con carácter de •autoritarias. Pero prescindiendo MéD "Evidentemente hay gobierno en todas partes: lo hay en
las razones particulares, el hecho de considerar las asigna. pw"cielo y en el infierno; hay gobierno y ley entre las per-
ciones como obligatorias distingue a las asignaciones pos. lonas fuera de la ley, y en la cárcel" 9
4

ticas de otras clases de asignaciones, según la conceptual. Kw"igual que la sociedad más amplia de la que forman
zación que expondré más adelante. parte, los grupos establecen efectivamente asignaciones que
sus miembros aceptan como obligatorias. En las familias, las
btlesias, las hermandades y otros subgrupos hallamos cons-
tituciones, competencia por el control entre las élites domi-
Sistemas parapolíticos nantes y ambiciosas, y grupos de presión o facciones. Para
obligar a que se cumplan sus asignaciones, estos subgrupos
Los sistemas políticos de grupos pueden aplicar sanciones poderosas, por ejemplo la exco-
munión, el ostracismo, la expulsión o la coerción ejercida
Si la investigación política se limitara a estudiar cómo por medio de la violencia, como en el caso de las organi-
establecen las asignaciones obligatorias, prescindiendo de sa zaciones delictivas. Acogiéndose a las normas dominantes,
contenido, tendería redes de trama tan amplia que coger la mayoría de sus miembros puede considerar legítimo invo-
en ellas numerosas conductas no consideradas por lo ce car estas sanciones. Es evidente que en el sistema político
mún estrictamente políticas. En todos los tipos de grupa. mis amplio dentro del cual, o junto al cual, se encuentran
desde la familia y el linaje, pasando por las hermandlies los subgrupos, hay estructuras y procesos paralelos.
y las organizaciones religiosas, educacionales y económicas. Aunque, como dije antes, para algunos fines pueda ser pro-
se dan asignaciones de índole autoritaria. Bien se pod:ú vechoso ampliar el concepto "sistema político" de modo de
preguntar si, en mi conceptualización, también éstos tia::: incluir estos aspectos de grupos y organizaciones, a nosotros
que representar sistemas políticos o si, por lo menos, incor-
poran sistemas políticos como un aspecto de su conduce I C. Merriam, Public and Private Government, New Haven, Yale
Cnivcrsity Press, 1944.
total.

80 ! el
nos bastará con considerarlos análogos más que isomórficat No hay duda de que puede tener lugar una diferenciación
en relación al sistema político de una sociedad. Por eses de funciones, de modo tal que algunos grupos adquieran ro-
razón, es posible que el examen de las estructuras y proas les mayores en la resolución de tales conflictos. Un linaje
sos relacionados con la asignación autoritaria de valora real se puede apropiar de todo derecho a ocupar cargos
en organizaciones y otros grupos, resulte muy útil para públicos en un sistema político tribal; un partido político
minar las estructuras y procesos del sistema político soce puede dominar los procesos políticos de una sociedad mo-
tario más amplio. Sostener lo contrario significaría contri derna. En estos casos, la naturaleza del sistema intragrupal
decir un número creciente de pruebas que revelan serrrk o parapolítico ayudará a determinar el modo externo de
jamas importantes. El estudio de organizaciones y pequeeca comportamiento del grupo en el sistema político societario.
grupos en función de sus relaciones de poder : procesos óe
2" No obstante, los sistemas políticos internos mediante los cua-
decisión y flujos de comunicación, ha facilitado insights r les se asignan valores dentro de los grupos mismos —el clan
conceptos para analizar el sistema político mayor. o el partido, para seguir con el mismo ejemplo— se ocupan
Pero semejanzas no son identidades: existen significativa kl"una serie más limitada de problemas que los que surgen
diferencias teóricas y empíricas. Para diferenciar con ciar;. lu"el sistema político de la sociedad en que esos grupos
dad el sistema político societario de otros sistemas mena pueden gozar de tanto poderío. La existencia misma de un
inclusivos, llamaré sistemas parapolíticos a los sistemas pe. grupo organizado prueba hasta cierto punto sus preocupa-
líticos internos de grupos y subgrupos, y reservaré el cona. ciones y responsabilidades, en comparación con la sociedad
to de "sistema político" para la vida política de la unidaá más amplia de la que forma parte.
más inclusiva que analizamos o sea la sociedad. No se trata de que la sociedad incluya más personas. An-
tes bien, ocurre que como partes de un sistema político
societario, estos grupos intervienen en los procesos por los
Diferencias entre los sistemas políticos ñ"los whyhwvsí{pjvz cuales quedan a su alcance todos, y no solo algunos, los
problemas que plantea la convivencia. Por consiguiente, el
Aunque los procesos y estructuras de los sistemas pampa- sistema político societario tiene un margen mucho más am-
ticos son muy similares al sistema político societario, difiera plio de responsabilidades que los sistemas parapolíticos de
por lo menos en dos aspectos fundamentales. En pries éff"subgrupos.
lugar, los sistemas parapolíticos son a lo sumo aspectos Cc Ello no significa que el sistema político societario establez-
subsistemas de una sociedad: son subsistemas de subsism ca asignaciones autoritarias con respecto a todos los as-
mas. Los miembros de un sistema parapolítico no aceptan.1 pectos de la convivencia ni a todas las diferencias que sur-
ni se espera que acepten, las responsabilidades derivada ;,in. El hecho fundamental con que se enfrentan todas las
del hecho de que un agregado de personas conviva en una xxiedades es la escasez de algunas cosas valoradas, que pro-
sociedad, comparta diversas situaciones vitales y se sea duce inevitablemente disputas sobre su asignación. Según
obligado, por consiguiente, a tratar de resolver conjunta. La sociedad, y dentro de una sociedad cualquiera, según la 1
mente sus diferencias. Estas responsabilidades trascienden 1 ¿poca, muchos de los conflictos referentes a la demanda de
el alcance de cualquier grupo organizado. Los sistemas pa- valores escasos se dirimirán como resultado de la interac-
rapolíticos se ocupan solo de problemas relativos a lasase ción autónoma entre individuos y grupos ; . Con respecto
naciones autoritarias dentro del grupo. f"estas cuestiones, es posible que la sociedad no intervenga
4 D. Cartwright y A. Zander, comps., Lyv}w"Iñuhtpjz1"Wlsláh S D.Easton, F"Yolvyl{pjhs"Fwwyvhjo"{v"F}{ovyp{ñ1"Stanford, Calif.,
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York, Free Press of Glencoe, Inc., 1956.

82 83
de un modo formal s"especial, o tal vez no se prevé que .fiferenciados mediante los cuales se ejerzan las principales
haga. En la mayor parte de los casos, la sociedad fatils rsponsabilidades en lo que respecta al manejo de los asun-
un esquema mínimo de orden (a pesar de que en cierta tts políticos de los grupos. En ambos casos cabe denominar
sistemas primitivos no hay un equivalente de la paz d autoridades a los individuos que desempeñan estos roles,
rey o el orden del jefe) ; pero fuera de ello no intenta m"bien en las sociedades modernas existen para los roles de
zanjar todas las discrepancias entre los individuos o grupa los sistemas parapolíticos nombres mejores, como comité
que la constituyen. ejecutivo, consejo de gobierno o junta directiva. Pero a di-
Ahora bien: cuando las diferencias no se resuelven de ne~ ferencia de sus contrapartes en los sistemas parapolíticos,
nera independiente y se perciben como atentatorias cona las autoridades de los sistemas políticos se distinguen por
las ideas dominantes de orden y justicia, toda sociedad pre. su capacidad especial para movilizar los recursos y energías
porciona procesos por los que algunas estructuras espera. hi"los miembros del sistema y aplicarlos a objetivos amplios
les ayudan a regular las diferencias o imponer un arreg'a s"especificados. Lo pueden hacer en nombre de la sociedad
A estos roles diferenciados los identificamos con concepaa ~"con la autoridad obtenida por la aceptación de su posi-
como dirigentes, gobierno, autoridades, jefes y ancianos si ción en aquélla. Ningún cuerpo gobernante de un sistema
clan. parapolítico tiene esta capacidad de hablar en nombre de
Esto no quiere decir que la sociedad en su totalidad debe sociedad, el sistema social más incluyente, a menos que
gozar de estos arreglos según un conjunto de criterios acera coincida con las autoridades del sistema político societario.
de lo que es bueno y lo que es justo. El orden o regulacida Debido a sus responsabilidades, dirigidas hacia la sociedad
puede favorecer, y de hecho favorece, a un grupo come 4 en su conjunto, las autoridades suelen disponer de instru-
nente más que a otro. Tampoco es necesario que los arre. mentos especiales para reforzar sus capacidades y apoyar las
glos contribuyan empíricamente al orden; bien pueden agry expectativas de que contribuirán a solucionar diferencias.
var la situación provocando violencia y caos, que tal se: Por consiguiente, la mayor parte de los miembros de la
conduzcan en definitiva a la destrucción de la sociedad sociedad, aun aquellos que tal vez se opongan a sus deci-
no a su integración. Las consecuencias para la sociedaf siones o no sean afectados por ellas, las considerarán obli-
constituyen siempre una cuestión empírica que no es pose catorias, excepto en los períodos de cambio rápido o de
ble prejuzgar, aunque sí predecir si se dispone de informo crisis. Las normas especiales de legitimidad, tradición o cos-
clon suficiente. No obstante, con independencia de ellas, §x tumbre han evolucionado universalmente con el carácter
diferencia principal entre un sistema político y un sistema hi"sanciones informales a disposición de aquellos sobre quie-
parapolítico reside en la serie de asuntos de que se ocupa nes pesan dichas responsabilidades. En muchos casos tienen
uno y otro. En realidad, éste es uno de los significa& como complemento sanciones formales por vía de instru-
implícitos en la afirmación de que los sistemas políticos so- mentos para aplicar la fuerza y la violencia e imponer así
cietarios son más incluyentes que todos y cada uno de la xe"conformidad con las asignaciones. Tal vez los instru-
sistemas parapolíticos, ya sea que se los tome por separada mentos más comprehensivos y poderosos que producen es-
s"ir"conjuntó. tas consecuencias, han sido los desarrollados en forma con-
junta con el crecimiento de esa especie de sistema político
Sxve"distinción importante consiste en que los poderes de societario que convinimos en llamar Estado. En él, el uso
uyi"dispone el sistema político societario para regular pe legítimo de la fuerza está exclusivamente en manos de quie-
hmjivirgmew" suelen ser más amplios, correspondiendo así f nes actúan en nombre de toda la sociedad . 9
wy"qe~sv"amplitud de responsabilidades. Tanto en los sis-
xiqew"parapolíticos como en los políticos puede haber role i Se hallarán pruebas de que los sistemas políticos pueden per-
+íl~"aunque no haya un monopolio legítimo de compulsión ma-

84
Cierto es que grupos como la familia o las organizaciones menos, iguales responsabilidades (definidas como lo hicié-
formales pueden contar con la obediencia de sus miembros ramos antes) y capacidades especializadas semejantes para
e imponer sanciones severas a la desobediencia. Pero la movilizar y comprometer a los miembros de una sociedad.
legitimidad de los arreglos que imponen es solo reconocida Ello no significa que este análisis carezca de importancia
y aceptada por sus propios miembros, y no, de ordinaria, para los sistemas parapolíticos; en realidad, hay buenas
por la mayoría de los miembros de la sociedad misma (tam- pruebas de que, con las debidas modificaciones, arroja luz
poco es forzoso que ello suceda) . Si las demandas de obe- sobre algunos de los problemas internos e intercambios de
diencia de esos grupos y organizaciones se hacen extensivas, límites de los subsistemas de un sistema político.?
más allá de sus miembros, a toda una sociedad con respecto La decisión de limitar el análisis a los sistemas políticos
a los principales problemas de convivencia, entrarán en tiene otra ventaja: que sin sacrificar criterios de selección
conflicto con la estructura de gobierno existente, o bien teóricos, se ajusta a una larga tradición de investigación
deberán identificarse con esa estructura. política. Esto ha dictado que la materia de la investigación
Sería perfectamente posible emprender un análisis compa- política, en su nivel y contexto más amplios, abarque el
rativo de los sistemas político y parapolítico, o bien con- sistema político más incluyente de una sociedad.
siderar a ambos como los referentes primarios de un análisis Si bien ajustarse a la tradición no representa una virtud
conceptual. A no dudarlo, se aprendería mucho así de las en sí, dicha tradición no nació tampoco por azar. Refleja el
estructuras y procesos mediante los cuales se establecen e reconocimiento continuo de que ninguna sociedad puede
implementan asignaciones obligatorias para grupos de per- sobrevivir si no provee procesos por los cuales se puedan
sonas. Un procedimiento de esta índole nos podría lleva: establecer asignaciones autoritarias, siempre y cuando sur-
fácilmente, sin embargo, a pasar por alto las dos difere jan diferencias con respecto a las cosas valoradas. Contra-
ciar que .acabo de comentar. riamente a lo que podría inferirse a partir de los análisis
Como veremos con más detenimiento en un capítulo pos- antropológicos de las llamadas sociedades sin gobierno o
terior, el objetivo primordial del análisis político es com- acéfalas, hay pruebas suficientes de que aun entre las ban-
prender de qué manera los sistemas políticos logran suE das más exiguas de bosquimanos, integradas por un peque-
sistir. Si lo deseáramos, podríamos basarnos para ello tan: elo grupo de parentesco extenso de no más de 50 personas,
en la experiencia de los sistemas políticos como parapoll- existe lo que podríamos llamar "gobierno" ; Por lo menos
1"

ticos, pero las diferencias ya indicadas entre ambos, junto algún cabecilla puede tener un rol especial. En esas socie-
con los ambientes diversos en que existen, se oponen a sa dades, la ausencia de estructuras diferenciadas para des-
fusión. empeñar las tareas inherentes al establecimiento y ejecución
En vez de hacerlo así, excluiré de mi marco de referencia de asignaciones obligatorias, no indica la falta de sistemas
los sistemas políticos internos de grupos y organizaciones, políticos.
no los juzgaré coordinados con el sistema político cris
amplio de una sociedad. Por el contrario, en la estructura Desde la perspectiva por mí adoptada, pues, se hacen asig-
conceptual que pretendo desarrollar incluiré únicamerss naciones políticas en toda clase de sistemas empíricos so-
sistemas políticos societarios. Estos tienen en común, ú ciales que no son la sociedad misma: familias, grupos de
parentesco extenso, empresas comerciales, sindicatos obreros,
terial en I. Schapera, Government and Politics in Tribal Societls ' J. C. Wahlke y otros, The Legislative System, Nueva York, John
Londres, C. A. Watts & Co., Ltd., 1956, pág. 217. Indica el atare Wiley & Sons, Inc., 1962, esp. cap. I.
que en las tribus de los bosquimanos y bergdama, el jefe cams I Véanse las referencias que aparecen en Easton, "Political Anthro-
de estos poderes; la defensa propia es el único modo de haca aalogy", y Schapera, Government and Politics in Tribal Societies,
cumplir las normas. pá g. 217 y otras partes de la obra.

86 ;4
partidos políticos o iglesias. Cada uno de estos subsistes san conceptos de alcance muy general, pero cada uno de
sociales comprende un conjunto de actividades que se p. d;os —ciudadano, súbdito, pariente, secuaz— es específico
den denominar su sistema político. La estructura concep^.0 mn respecto al rol difuso que desempeñan las personas en
a desarrollar en este caso resulta significativa para compaa. saciedades cuyos sistemas políticos son típicamente distin-
der el funcionamiento de estos sistemas parapolíticos. Seis ta. Súbdito se aplica de ordinario a las personas que viven
muy instructivo asimilar indiscriminadamente en mi tern í pl"un sistema de tipo autoritario, ciudadano a las de un
nología los sistemas políticos y parapolíticos en una tcfit atado moderno de orientación territorial, allegado a las
clase de objetos; pero por las razones expuestas, reservas die sociedades tribales, etcétera.
mos el concepto de "sistema político" a los roles e intenta. Buscando un concepto genérico para identificar el rol de
ciones relevantes para las asignaciones autoritarias de usa wl"persona que forma parte de un sistema político en cual-
sociedad en su conjunto. quier clase de sociedad y sistema, me pareció útil adoptar
íy"término bien simple: el de "miembro". Me referiré, pues,
a los miembros de sistemas políticos diversos, entendiendo
{z~"ello el rol más general de una persona en una sociedad
La unidad estructural básica de análisis dada con respecto a la vida política. Es decir que conside-
del sistema político raremos a una persona desde el punto de vista de su par-
tcipación en la vida política, sea cual fuere el modo que
El sistema político es, repitámoslo, el sistema de conducta ata participación adopte, y aunque se limite a ser receptor
más inclusivo de una sociedad para la asignación lar pasivo de los resultados del comportamiento activo de otras
toritaria de valores. Como vimos, esta conducta se refiera {p~ázylá2" hacia las que aquélla se orienta. La utilidad del
término consiste en que deja en suspenso la naturaleza es-
solo a 'un aspecto de las interacciones totales en que
intervienen las personas biológicas de una sociedad. é Cama pecífica del rol. El miembro de un sistema político puede ser
ciudadano o súbdito, allegado o extraño, gobernante o go-
llamaremos, pues, a estas personas que participan en
hernado. Puede actuar individualmente, como parte de un
teracciones políticas de una u otra clase? Tal vez sería ízi
reservar el concepto de "persona" para designar toda la arregado (ya sea una éxuñq"política o público) o bien como
miembro de un grupo como la asociación, la legislatura o el
masa aperceptiva de interacciones en que interviene la ui►
dad biológica. Lo que necesitamos es un recurso analít:or partido.
Hay que tener en cuenta que el concepto de "miembro de
que nos permita seleccionar el aspecto de la persona que mi sistema político" no se refiere a toda la persona bioló-
interviene en política.
;ica ni a todas sus interacciones: es una categoría analítica.
Volvamos a formular esto mismo en la terminología formil Selecciona o abstrae solo aquellos aspectos de su conducta
de la investigación social contemporánea. Buscamos un tér- aiís o menos directamente relacionados con las asigna-
mino genérico útil para designar el rol político a difererá (.ones autoritarias de valores en la sociedad. En con-
del económico, religioso u otros roles generales de una px-
rcuencias, el concepto de miembros -yqynqéítu}í." de un
sona. Tenemos numerosos conceptos para designar rail sistema político identificará en forma colectiva a las perso-
políticos específicos, pero ninguno para identificar el mi ras de una sociedad en el desempeño de sus roles políticos.
político como tal. Con respecto a algunos sistemas política Será un modo rápido de evitar el circunloquio de "todas las
podemos hablar de los súbditos o ciudadanos e incluir lw personas biológicas con respecto a los aspectos políticos de
en nuestro estudio a todas las personas que actúan en ál
tus interacciones sociales".
roles políticos.' Para sistemas tribales podemos hablar del pa,.
riente o secuaz de un jefe particular. Estos términos (kit

88 139
Un sistema político se identificará, pues, como una serien
interacciones abstraídas de la totalidad de la concitar*
5. El ambiente de un
social mediante la cual se asignan autoritariamente valer sistema político
en una sociedad. Las personas que intervengan en esas.
teracciones, es decir las que actúen en roles políticos, se
marán genéricamente miembros del sistema. Si la conce?
tualización de la vida política como sistema nos obliga s
identificar los elementos principales y generales del sistema
nos impone igualmente exponer lo que queda fuera de d. Si se identifica un sistema político como se hizo en el ca-
Como se apreciará en el capítulo siguiente, ello suscita a pitulo anterior, es de prever que el reverso de la medalla
cuestión de si tiene sentido hablar de cosas externas a aa revele lo que no está incluido en el sistema. Pero para
sistema analítico. retener la idea de que existen cosas fuera de un sistema,
debemos conservar latente la idea complementaria de que
bay límites de cierta especie que deslindan un sistema po-
lítico de todo cuanto no pertenezca a él. En tal caso, es
preciso indicar la naturaleza del límite que nos dice si algo
zurre en el ambiente, o sea fuera de la esfera política. Lo
menos que puede pedirse a un límite de esta índole es que
no sea conceptualmente ambiguo. Debe poseer referentes
empíricos suficientes, de modo de contar con indicios po-
dtivos para saber cuándo una persona actúa como miembro
ij"un sistema político, y cuándo sus acciones son exteriores
a esta esfera.
Por otra parte, una vez introducida la idea de límite entre
sistemas, ha de tener sentido afirmar que si algo ocurre en
a arena no política, tal vez influya en el sistema político,
produciéndose, un intercambio a través de los límites de
ambos sistemas. Si no fuera por esta posibilidad, de poco
serviría buscar claridad conceptual con respecto al am-
biente de un sistema político.

Ambigüedades del concepto de "límites sistémicos"


Parece prudente imponer a la terminología vinculada con
sistemas requisitos conceptuales como éstos. Pero cuando
fijamos nuestra mirada en los sistemas fenoménicos trope-
sunos con ciertas dificultades y ambigüedades notorias. Vea-
mos como ejemplo un obstáculo relativamente simple: ¿Hay

C6 C7
que excluir de los sistemas políticos a las familias, coca En el peor de los casos, esta imagen parece invitar a una
unidades estructurales? Si consideráramos exclusivamen2 reificación excesiva o a una inaceptable formulación de ana-
sociedades primitivas, no alfabetizadas, tal vez no estarir :ozías; en el mejor, nos coloca ante el problema de decidir
mos muy dispuestos a proceder así; en ellas, las interaccio- cómo describiremos los límites de un sistema político de
nes dentro de las familias nucleares y grupos de parenteso modo de saber qué podemos incluir y excluir con provecho.
extenso, y también entre aquéllas y éstos, están muy caz. Y"lo que es lo mismo, suscita la cuestión, más grave aún, de
gadas de contenido político; lo mismo se podía decir anta si podemos seguir hablando de modo inteligible de los lí-
de las clases aristocráticas de muchas sociedades europeas mites de un sistema de interacciones, y de movimientos o
La mayor parte de las familias de las sociedades modenue intercambios a través de esos límites.
siguen desempeñando, por lo menos en dos formas, asa
papel en la política: mediante su aporte en cuanto a act
tudes, conocimientos y valores políticos para la socialir-
ción de los miembros que se acercan a la madurez, y de La significación de los límites sistémicos
manera difusa, por el moldeamiento continuo de las act.
tudes y opiniones políticas de sus miembros adultos. Zpéz Oy"caso de que los interrogantes que plantean los límites
el grueso de las actividades de una familia se relaciono —si son mito o realidad, si simplifican o complican las co-
con cuestiones que no cabe calificar de políticas. No obr sas— tuvieran pocas consecuencias para nuestro análisis
tante, la clara participación de la familia en el área %j a subsiguiente, de poco serviría continuar este examen. Sin
de la socialización política y de la formación de actitudes embargo, la idea de intercambio entre un sistema político
¿ sugiere acaso que debe incluírsela normalmente como es. y su ambiente desempeña un papel crítico en el método
tructura, • en el sistema político? Hacerlo así sería ir contra teórico que desarrollamos. El concepto de "límites" será un
el sentido común. nstrumento analítico indispensable, y ello por dos razones.
En un orden de cosas parecido podríamos mencionar !al
políticas de inversiones y otras actividades de las poderme
casas financieras de una sociedad industrializada. K"veis Sistemas cerrados y sistemas abiertos
resultaron críticas para el destino político de un partido
de un gobierno, como ocurrió con la presunta influeck:a En primer lugar, una concepción explícita de los límites nos
del Banco de Inglaterra durante la crisis financiera del ayudará inmensamente a simplificar, interpretar y com-
bierno de Ramsay MacDonald, en la década de 1930'. prender cómo los cambios del ambiente se comunican a
¿ Ubicaremos al Banco de Inglaterra y sus acciones este• 'ni sistema político, y cómo el sistema intenta hacer frente
cíficas en esa época dentro de los límites del sistema uwt( i estas influencias. Es evidente que muchos de los cambios
tico inglés? Es probable que nos negáramos a ello basánd:. de un sistema tal pueden originarse en factores intrínsecos.
nos en que el Banco era primordialmente una instituc¿n iu propia forma de organización es a veces fuente de difi-
económica y, por consiguiente, formaba parte de la ea. nitades importantes, como por ejemplo Jas atribuidas a la
nomía, en ese momento, en que estaba bajo el dominio pe, s*paración de poderes en el sistema político norteamericano.
vado. ¿Significa esto que, para ser consecuentes, debec..la ?tro otras tensiones significativas pueden provenir del he-
considerar que una estructura como ésa forma parte de óa -±o de que el sistema esté abierto a influencias; de su am-
sistemas, o por lo menos oscila entre el político y el ea- 5iente. Esta observación parece inevitable; una perogrullada
nómico? empírica no siempre establece, empero, los cimientos de un
aaílisis teórico. K"menudo es necesario y conveniente violar
1 R. Basset, Wuzqñqqz"`tuéñ¨2XzqC"Y{xuñuomx"Léuíuí1" Londres, 3Lx
millan & Co., Ltd., 1958, cap. 4, esp. pág. 62.

<5
lo conocido, por lo menos transitoriamente, a fin de ca >wtijrtx"distinguir lo interno de lo externo, y nunca lo
truir un modelo simplificado, aunque su semejanza coc */ mgraremos a satisfacción si no examinamos las propiedades
realidad sea solo remota. Es posible concebir un modo it :e un presunto límite entre ambos. Más adelante, la lógica
análisis que se atenga a ciertos modelos de sistemas físico ra que se apoya la idea de sistema abierto obligará también
p"interprete la vida política como sistema cerrado, ais1a0 a desarrollar conceptos que permitan analizar los inter-
de las influencias de su ambiente. Tal interpretación no wrnbios entre un sistema y su ambiente. Veremos entonces
exigiría explicar lo que ocurre dentro del sistema exc iue las ideas de insumo y producto tienen un valor inapre-
vamente en función de sus actividades internas. dable a este fin. Una vez más, la noción de intercambios
Esta concepción no es tan traída por los cabellos ceo o flujos de efectos tendría poco sentido si no pudiéramos
podría parecer. En el pasado, numerosas investigaciones I concebir límites a través de los cuales se produjeran dichas
la vida política dejaban la impresión de que no se liaban transacciones.
tomado suficientemente en cuenta los parámetros de la ccn•
ducta política. Hasta hace poco, la personalidad, la culpa
y la estructura social, tres de los principales sistemas pi,- Identificación de variables dependientes
ramétricos, se empleaban solo en forma esporádica cona
variables explicativas centrales. Pero ningún estudioso pt. En segundo lugar, la adopción del concepto de límites será
día desconocer los efectos notorios de algunos aspectos m mmbién un paso estratégico hacia la simplificación de la
políticos de la vida social. realidad, condición indispensable para cualquier investiga-
No obstante, si para comenzar el análisis adoptamos el so- ción científica. Nos proporcionará un criterio para deter-
puesto de que un sistema político es enteramente cerraür, minar qué elementos políticamente importantes deben ser
nos veríamos obligados a concluir que ese sistema se deba investigados en profundidad como variables dependientes
mover hacia lo que podemos llamar entropía social mi> principales, y cuáles se pueden aceptar como dados en la
ma. Nos veríamos en apuros, empero, para describir hz brma de variables externas. Cada una de estas clases de
exactitud qué implica la noción de un sistema político 4r elementos, los internos y los externos, será de crucial inte-
se "agota", más o menos como la empleada en las cierra ola para comprender los problemas que se refieren a sis-
físico-naturales, de las que se han tomado las ideas h tinas políticos, pero a su vez poseerá un status teórico
sistema cerrado y entropía. oferente en el modelo conceptual que ahora construimos.
Por poco sentido que tenga el término para un sistema pr
lítico, nos obliga a conceptualizar la índole de las relaciaaa
entre un sistema y su ambiente, y este punto es vital. m
decir, hace consciente lo que fue un supuesto latente, r Las propiedades generales de los
modo que reconozcamos que en realidad concebíamos ^ Emites sistémicos
vida política como sistema abierto. Debido a que esta z i.
ción permanecía latente, sus implicaciones no fueron hes ¡Cómo distinguir un sistema político de su ambiente? á Tiene
entendidas ni se explotó de manera clara o cabal su siga entido empírico y teórico decir que un sistema político
ficado teórico. dtne un límite que lo separa de su ambiente? En caso
Una vez elevada la idea de sistema abierto al nivel afirmativo, á cómo definir la línea demarcatoria?
conciencia teórica, debemos aclarar qué significa que> Ví"dificultades con que tropezamos para contestar estas
sistema es algo distinto de su ambiente. Decir que un sise- preguntas se pueden aclarar, en parte al menos, analizando
ma está abierto a influencias externas solo tiene sentida t heevemente otras clases de conducta o sistemas empíricos,

<7
para los cuales la existencia de límites ofrezca muchas de conducta, aunque en este caso existe una complicación:
nos dudas. Al descubrir el significado verdadero del concepas cada gota de líquido, tras una breve detención, abandona
de límites en estos sistemas, apreciaremos mejor la utilidt+i el sistema para no retornar jamás. Este rápido fluir del
de atribuir límites en apariencia semejantes a sistemas cx zzua a través del sistema no nos lleva a confundir la casca-
interacción social, como son, por ejemplo, los sistemas ui da con el precipicio al que cae, con el río que trae el agua
ticos. También se verá que con este procedimiento no aa y se la vuelve a llevar, ni con los vientos que contribuyen
apartamos de la realidad. a su turbulencia. En realidad, aunque en el sistema se pro-
duzcan perturbaciones capaces de modificar el movimiento
del agua, los límites cambiarán, habitualmente, solo en las
Los límites de los sistemas físicos y biológicos márgenes: tienden a ser estables durante breves intervalos.
Una manzana es un sistema orgánico aislado de su am-
Se ha comprobado que todas las clases de sistemas sal biente por la cáscara. Concedamos que si nuestra intención
igualmente útiles para la investigación en las ciencias nao pá"comprender los procesos que se dan en la manzana misma
rales, por lo menos en el sentido de que ninguno funciou a medida que madura y se pudre, debemos tomar en cuenta
en un vacío en el mundo fenoménico. Todos están inca- factores externos a la cáscara. El suelo en que crece el man-
porados a alguna clase de ambiente, aunque para fir zano, la naturaleza misma del árbol, y la humedad, tempe-
heurísticos deba excluirse provisoriamente la influencia de ratura y circulación de aire del lugar en que se conserva
ambiente, como ocurre con el estudio de la gravedad a el fruto una vez separado de aquél, son elementos de im-
ausencia de rozamiento. Pero si bien todos los sistema portancia decisiva para la vida de la manzana como sistema.
están en algún medio, pueden mantener su identidad col `o obstante, desde el punto de vista del horticultor, cons-
nitidez suficiente, de modo que es relativamente fácil ¿s tituyen variables externas a dicho sistema. El límite está
tinguirlos. perfectamente definido por la cáscara.
Desde esta perspectiva, un guijarro es uno de los sistema El cuerpo humano es otro sistema biológico cuyos límites
físicos más simples. Su densidad lo separa del aire que ü consisten, no en una línea imaginaria, sino en una epidermis
rodea, y sus partes tienen un destino común mientras cceo que parece aislarlo inequívocamente de su ambiente. En el
se w{e su carácter de guijarro. Así, cabe distinguirlo de otra curso de nuestra maduración aprendemos muy pronto a no
guijarros contiguos y del suelo sobre el que descansa. E confundir las cosas que encierra nuestra piel con las ex-
límite entre el guijarro y otras cosas es claro e inequívc . ternas.
Nuestro sistema solar, integrado por el Sol y sus satéli:.ts
representa igualmente (como lo dice su misma designacie: En cada uno de estos sistemas físicos o biológicos, los límites
un sistema físico de interés. En forma tanto imaginara parecen sencillos de percibir. Ellos configuran las fronteras
como literal, gracias a la tecnología, podríamos trazar a su espaciales o materiales del conjunto de variables que nos
alrededor una línea que señalara su límite físico. Incl st interesa. A veces contienen efectivamente estas variables a
cabe considerar la interacción entre sus partes, como si fuera modo de un sobre, como sucede con la epidermis de la man-
en ese momento independiente del campo gravitatorio de áí una o del cuerpo humano; otras veces es preciso forzar
propia galaxia o segmentos aun mayores del universo. S un poco la imaginación para concebir alguna clase de cu-
bemos, no obstante, que su destino está ineluctablemezzat bierta o corteza exterior, como ocurre con el guijarro, la
vinculado al ambiente más amplio que yace más allá de su cascada o el sistema solar. En el recipiente delimitado por
limites espaciales. dicha corteza quedarían decididamente aisladas las varia-
Una caída de agua puede concebirse asimismo como sists. bles relevantes de sus ambientes respectivos.

C? CA
Pero un sistema de interacciones sociales (por ejemplo u: dados en la naturaleza, como si los sistemas fueran en verdad
sistema político) suele estar tan esparcido a través de toda puramente naturales. Pero la simplicidad de esta concep-
una sociedad, que resulta muy difícil acomodar a esas accic tualización es muy engañosa. Lo cierto es que, desde el
nes, tomadas en conjunto, la misma imagen que aplicama punto de vista fenoménico, estos límites no están allí afuera
sin inconvenientes a sistemas biológicos y físicos. No es nece- esperando que se los identifique. También a ellos se aplica
sario que un sistema de interacción social abarque todas nuestra conclusión general sobre el carácter de los sistemas:
las acciones de la persona o grupo; por lo común ello ro que son producto de una selección analítica. Lo mismo cabe
sucede. Naturalmente, si pensamos en una organización decir de los límites de los sistemas políticos.
política específica, por ejemplo una legislatura, un partida Si hemos elegido como límites la densidad de un guijarro,
político, un grupo de intereses o un tribunal, atribuir u: la línea celestial imaginaria que rodea nuesto sistema solar,
límite físico a cada una de estas organizaciones no desborda ¡ forma de la cascada, la cáscara de la manzana y la piel
nuestra capacidad de imaginación. Por lo menos podema del cuerpo humano, es porque nos interesa muy particu-
imaginar que tomamos a todos los miembros identificada larmente comprender lo que ocurre con un conjunto de
con estas organizaciones y los colocamos dentro de un ed:. variables definidas por ellos. Aunque nos hemos acostumbra-
ficio (suponiendo que lográramos construir uno suficiente- do a aceptarlos como tales, estos límites proceden de deci-
mente grande) . siones del observador que indican la índole y limitaciones
Nos consta, empero, que las interacciones políticas no te de sus intereses teóricos —o, para el profano, de sus intere-
producen exclusivamente dentro de dichas estructuras de ses prácticos—. De haberlo deseado, habríamos podido hacer
objetivos bien definidos. Gran parte de ellas se dan en caso omiso de ellos y trazar otros completamente distintos.
otros contextos, ajenos por completo a una organización Habríamos podido considerar a cada uno de estos sistemas
política (como vimos en nuestros ejemplos de la familia a como subsistema de un suprasistema más amplio; éstos cons-
de una organización económica del tipo de un banco). E. tarían, respectivamente, de todas las formaciones de rocas
posible, además, que las personas actúen en roles políticos coa que constituyen, por ejemplo, el estrato precámbrico, la ga-
intermitencias, mientras lo hacen a la vez en un plano eco laxia de la Vía Láctea, un sistema fluvial, un huerto o
nómico o religioso, de modo que dan la impresión de e<ts ¡como quiere Patrick Geddes) el organismo biológico hu-
entrando y saliendo continuamente de un sistema político. mano como parte del sistema ecológico. En realidad, con
A menudo hablamos de temas políticos en el trabajo, en respecto a la piel humana, cuando los citólogos avanzan
reuniones sociales, etcétera. Si consideramos todas las clases en dirección contraria y la reducen a sus células compo-
de conducta política difundidas en la sociedad, la idea ¿e nentes, en un punto dado del análisis encuentran dificul-
encerrar las interacciones políticas en alguna especie de so- tades para distinguir las células epidérmicas del aire que
bre o dentro de líneas demarcatorias espaciales parece exige las rodea. La piel, como límite aparentemente natural,
por cierto un considerable esfuerzo del lenguaje o de la desaparece.
imaginación. En muchos casos, por consiguiente, podemos trazar una
línea física que represente el límite de un sistema; pero ésta
es una propiedad empírica accidental, aunque útil, solo de
Carácter general de los límites algunos sistemas. Desde el punto de vista conceptual, un
limite es algo totalmente diferente de su posible representa-
Circunscribir los límites de sistemas físicos y biológicos es, ción física. Una línea demarcatoria constituye más bien un
como vemos, bastante simple, en apariencia. No pareces símbolo o corporización espacial de los criterios de inclusión
depender de una decisión del investigador sino que estío e exclusión con respecto a un sistema. Es un modo sumario

98 ! `
de referirse fenoménicamente a lo incluido o excluido te metros. Necesitamos conocer tales variaciones, pero por lo
un sistema. Si para sistemas en los que el espacio es u_a xmún las aceptamos como "dadas" y tratamos de averiguar
dimensión importante, podemos señalar una línea o un red. et repercusión sobre las variables internas dependientes, o
piente, sabemos de inmediato que lo que está dentro force tariables políticas.
parte de ese sistema y lo que está afuera pertenece tal su Xípáé~l" posición metodológica no difiere fundamentalmente
a otros. mi este punto de la que adoptan los estudiosos de los sis-
Tratándose de sistemas en que la localización espacial ca temas físicos o biológicos ya mencionados. Las fuerzas gra-
esté bien definida, o que no estén altamente diferenciarla vitatorias del universo componen parte del ambiente signi-
con respecto a otros sistemas, y en los que pueda haber um ficativo relevante del sistema solar; si se producen grandes
confusión considerable de conductas correspondientes a la cambios en estas fuerzas puede destruirse el sistema. Sin
tintos sistemas, necesitamos describir o identificar los limita embargo, para el análisis del funcionamiento del sistema
de otro modo. Puesto que no cabe separar cada sistema op dar basta con dar por supuestos estos cambios, hacer caso
los demás en el espacio y de manera total, los límites ve omiso de sus causas y limitar nuestro interés a la conducta
pueden identificar por medio de criterios que permitan de. del sistema.
terminar si cada interacción pertenece o no a un sistema Del mismo modo, la provisión insuficiente de alimento
dado. Para el sistema político, como ya indicamos, actúa a puede provocar la destrucción del organismo humano como
modo de prueba la relación más o menos directa de las inter- estema biológico. No obstante, para enfrentar la cantidad
relaciones con las adjudicaciones autoritarias de valores pl excepcional de problemas que se les plantean en su espe-
una sociedad. calidad, los biólogos no necesitan convertirse en estudiosos
En consecuencia, lo que incluyamos en nuestro sistema, la profesionales de la agricultura ni del sistema de distribución
que coloquemos dentro de sus límites, dependerá de lo que e intercambio de una sociedad.
deseemos examinar en detalle; para fines científicos se tu. Np"esta descripción general de lo que implica la delineación
pone, además, que estas variables deben exhibir interrel- 3e límites, no se desprende forzosamente que una vez esta-
ción y coherencia considerables. Dejaremos fuera, como pi:. blecidos queden fijados para siempre. Por una interpreta-
te de su ambiente, aquellos factores que podamos acepar d& errónea o tal vez falta de insight, o bien si queremos
como dados; ellos representan las variables independien= mejorar nuestra comprensión del sistema político, debemos
o parámetros del sistema. Al identificarlos nos eximimos de incluir en él un elemento asignado antes al ambiente; pero
detallar cómo surgen y qué los induce a tomar los valonas rsto no nos plantea una crisis. Simplemente, volvemos a de-
que toman. finir el sistema para satisfacer nuestras necesidades analíti-
En comparación con las variables internas o dependienta .s. Cada vez que ampliamos nuestro sistema, restringimos
las externas bien pueden tener consecuencias importar s1 mismo tiempo el ambiente. Si esto parece introducir un
para el funcionamiento del sistema; el hecho de que bs demento de ambigüedad en nuestra conceptualización, me
consideremos parámetros no se debe interpretar como india amito a lo que entendemos por sistema: un recurso para
de su irrelevancia o importancia secundaria para compre-, liudarnos a entender un área definida y redefinible de con-
der aquél. Su exclusión a los fines del análisis nada nos d:m huta humana, no una camisa de fuerza que encierre en
sobre su aporte a la subsistencia o transformación del u- Firma permanente el análisis dentro de un molde o modelo
tema; solo indica que lo que deseamos entender es la int r• ?reconcebido.
relación de los elementos o variables incluidos en éste:u
variables estrictamente políticas. Dejamos a los especialista
en estas áreas la explicación de las variaciones de los pan-

100 434
Carácter engañoso de los límites geográficos os límites físicos no son el único modo empírico de separar
sistemas.
Podría pensarse que exagero mis objeciones contra la de~:-
neación espacial de un sistema político. Al fin de cuenta;
tenemos mapas de sociedades, y los límites que aparecen e
ellos representan restricciones reales a la conducta de lar Msinhfitwjx"jruıwnhtx"ij"qtx"qırnyjx"ij
personas de la sociedad. ¿Acaso no son ellos los lími te xnxyjrfx"utqıynhtx
físicos de un sistema político? Con frecuencia se los denocri.
na límites geopolíticos. Al pasar de un sistema a otro no atravesamos ninguna línea
Podría resultar plausible usar los límites geográficos codo concreta; no obstante, la experiencia da sentido real a la
coincidentes con los analíticos; pero en realidad, no ser existencia de un límite entre el sistema político y los demás
ellos a los que me refiero. Los límites geopolíticos tiene: sistemas de una sociedad. La mayoría de las sociedades nos
obvias e importantes consecuencias para un sistema político, ofrecen indicios que permiten averiguar cuándo nos tras-
y en este sentido representan una variable de consideraciáe. ladamos de sistema, aunque la falta de señales notorias no
Contribuyen a definir las demandas jurisdiccionales de on prueba en forma concluyente que no haya tenido lugar
conjunto de autoridades y la aceptación de esas demandes un intercambio de esa índole.
pero representan los límites políticamente definidos pan Los indicios más significativos aparecen en sociedades de
toda la sociedad, ya no solamente los del sistema politiza alto grado de diferenciación estructural, como en los siste-
de esa sociedad. Los límites geopolíticos no nos ayudan a mas sociales modernizados. Suele haber en ellas una demar-
diferenciar las interacciones políticas, dentro de la sociedad, cación nítida de muchos roles políticos con respecto a otros
de las económicas, religiosas, educacionales, etcétera. Nos roles. Los miembros de una sociedad tendrán expectativas
dicen cuándo una persona pasa de las demandas jurisdic. diferentes acerca del modo de conducta de las personas en
cionales de una serie de autoridades a las de otra, pero ca lbs roles políticos, en comparación, por ejemplo, con los
nos permiten comprender cuándo esta persona pasa de la religiosos o familiares. Cuando pasamos de un ámbito estric-
/"

ámbito económico a un ámbito político. Circunscriben toda tunente religioso o familiar a otro político, se prevé que
los sistemas interconectados de la sociedad, no un sistema nuestras reglas de conducta cambiarán en alguna medida
social específico. conocida. Dicho de otro modo: en una sociedad estructu-
ralmente muy diferenciada, las pautas regularizadas de ex-
Este examen debe llevarnos a la conclusión de que, en su pectativas acerca de cómo actuar en diferentes situaciones
status teórico, los límites de sistemas no siempre deben ser constituyen una prueba empírica de la existencia de límites
de naturaleza espacial. Desde el punto de vista analítico. entre sistemas. Esto es tan claro que en la conversación co-
se pueden interpretar como los criterios de inclusión en —a rriente solemos decir que alguien (un líder religioso, o un
exclusión de— los sistemas en que se centra el interés. El hombre de ciencia, pongamos por caso) "se sale" de su rol
hecho de que, empíricamente hablando, un sistema de inter- si se pone a actuar como profeta político o como político
acción política no pueda, sin mezclarse con otros sistema profesional.
sociales, ser encerrado dentro de una línea trazada en un En muchas sociedades, sin embargo, las clases de conducta
mapa ni colocado simbólicamente dentro de un sobre q.e analíticamente distinguibles pueden estar fusionadas en el
lo separe de manera inequívoca de otros sistemas de inter- plano empírico. Por ejemplo, en varias sociedades tradicio-
acción social, no reduce la utilidad del concepto de "límite' nales, no alfabetizadas, es posible que unas pocas estructuras
como instrumento analítico. Solo nos obliga a reconocer quo desempeñen las tareas fundamentales. La estructura del pa-

102 436
wjsyjxht"ujwrnyj"wjfqnáfw"ytifx"qfx"fhyn{nifijx"sjhjxfwnfx inknjwjs"ij"qtx"htwwjxutsinjsyjx"f"tywtx"wtqjx1 5"Ffx¨sitstx
ufwf"vzj"qf"xthnjifi"ujwxnxyf/"utw"jojruqt"qf"uwtizhhnós js"jxytx"nsinhfitwjx/"utiwıfrtx"flwzufw"f"qfx"xthnjifijx"js
ij"gnjsjx"Ç"xjw{nhntx/"qf"ywfsxrnxnós"ij"stwrfx"hzqyzwfqjx/"qf zs"htsynszt/"xjlús"qf"snynijá"ij"ijknsnhnós"Ç"ijqnsjfhnós
nshzqhfhnós"ij"rtyn{fhntsjx"Ç"qf"ktwrzqfhnós"ij"fxnlsfhntsjx jruıwnhf"ij"qtx"qırnyjx"nsyjwxnxy‘rnhtx1
tgqnlfytwnfx1"Is"yfqjx"hnwhzsxyfshnfx/"jq"xnxyjrf"utqıynht/jx0
yfwıf"nsxjwyt"utw"htruqjyt"js"jxyf"jxywzhyzwf"uwnshnufq"Ç"xzx
htrutsjsyjx1"Xfq"{já"zs"ojkj"fhyúj"st"xtqt"htrt="ojkj
utqıynht"xnst"htrt"inwjhytw"ij"hjwjrtsnfq/"fzytw"uwnshnufq Iq"frgnjsyj"ij"qtx"xnxyjrfx"utqıynhtx
ij"qfx"ijhnxntsjx"jhtsórnhfx"Ç"ojkj"úqynrt"ij"qf"zsnifi"ij
ufwjsyjxht"js"xzx"fxujhytx"kfrnqnfwjx1"^"js"qf"uw¨hynhf"uzjij Los zpz{lthz"intrasocietales
vzj"qqj{j"f"hfgt"ytifx"jxyfx"fhhntsjx"inkjwjsyjx"js"ktwrf
xnrzqy¨sjf1"Ix"ijhnw"vzj"zsf"ujwxtsf"uzjij"fhyzfw"js"hzfq0 Ysf"rfsjwf"ij"ljsjwfqnáfw"js"qt"vzj"fyfñj"f"qtx"fxujhytx
vznjw"wtq"fsfqıynhfrjsyj"inkjwjshnfit"xns"hfrgnfw"xz"fr0 vzj"hfjs"kzjwf"ij"qtx"qırnyjx"ij"zs"xnxyjrf"utqıynht/"jx"fknw0
gnjsyj"t"xz"wtq"jruıwnht1 rfw"vzj"htsxyfs"ij"ytitx"qtx"ijr¨x"xzgxnxyjrfx"ij"qf"xt0
Is"jxyfx"htsinhntsjx/"qtx"nsinhfitwjx"jruıwnhtx"ij"qtx"qırnyjx hnjifi="htsxynyzÇjs"jq"frgnjsyj"ijq"xnxyjrf"utqıynht/"vzj
jsywj"jq"xnxyjrf"utqıynht"Ç"tywtx"xnxyjrfx"xthnfqjx"xjwıf1 fgfwhf"yfsyt"jq"frgnjsyj"xthnfq"htrt"jq"kıxnht1"Wfq{t"vzj"jq
htsxnijwfgqjrjsyj"r¨x"htskzxtx"vzj"js"qfx"xthnjifijx"rt0 htsyj~yt"nsinvzj"qt"htsywfwnt/"jxyj"htshjuyt"xj"zxfw¨"js"qt
ijwsfx1"Rt"tgxyfsyj/"sn"xnvznjwf"js"jxyj"hfxt"jxy¨"qf"xthnjifi xzhjxn{t"js"frgtx"xjsynitx1"Tjwt"jxyj"frgnjsyj"zsn{jwxfq/
ijxuwt{nxyf"ij"ytif"xjñfq"jruıwnhf"htwwjxutsinjsyj"f"qfx hts"xz"in{jwxnifi"ij"xnxyjrfx"inkjwjshnfgqjx/"ynjsj"itx"fxujh0
hqfxjx"ij"htsizhyf"fsfqıynhfrjsyj"inxynslzngqjx1"Ysf"wjzsnó0 ytx"uwnshnufqjx>"jx"ijhnw"vzj"qtx"szrjwtxtx"xnxyjrfx"j~yjwstx
ij"qtx"fshnfstx"ijq"hqfs/"zs"htsxjot"ij"lzjwwf"t"qf"nsywt0 f"zs"xnxyjrf"utqıynht"jxy¨s"htruzjxytx"utw"itx"ynutx"kzsif0
izhhnós"ij"zs"hjywt"js"zs"wnyzfq/"nsinhfs"f"qtx"ufwynhnufsyjx rjsyfqrjsyj"inkjwjsyjx="jq"nsywfxthnjyfq"Ç"jq"j~ywfxthnjyfq1"Iq
jq"hfrgnt"ij"rjint"t"ij"fhyn{nifi1"Is"jxyj"xjsynit/"yfqjx Gzfiwt"4"rzjxywf"jxyf"inhtytrıf"j"nsinhf"in{jwxfx"hqfxjx
nsinhntx"uzjgfs"vzj"xj"mf"fywf{jxfit"jq"qırnyj"mfhnf"hn ij"xnxyjrfx"nshqznifx"js"hfif"zst"ij"jxytx"itx"ynutx"uwns0
xnxyjrf"utqıynht1 hnufqjx1
Wj"mf"xzljwnit"vzj"jq"lwfit"ij"inkjwjshnfhnós"ij"qtx"xnx0 Gtsxnijwjrtx"jq"jxvzjrf"ij"hqfxnknhfhnós1"Ttijrtx"ijxnlsfw
yjrfx"utqıynhtx"hts"wjxujhyt"f"tywtx"xnxyjrfx"xthnfqjx"+Ç"jf hts"jq"y‘wrnst"%frgnjsyj%"f"qf"ufwyj"ijq"frgnjsyj"xthnfq
htsxjhzjshnf/"fñfinwıfrtx"stxtywtx/"qf"hqfwnifi"ijq"qırn X"kıxnht"vzj"jxy¨" m}lyh"ij"qtx"qırnyjx"ij"zs"xnxyjrf"utqıynht/
jsywj"jqqtx,"xj"utsj"ij"rfsnknjxyt"utw"qfx"xnlznjsyjx"uwtu•=j0 ujwt"klu{yv"ij"qf"rnxrf"xthnjifi1"Ix"qf"ufwyj"nsywfxthnjyfq
ifijx="4,"jq"lwfit"js"vzj"qtx"wtqjx"Ç"fhyn{nifijx "utqqynhcj ijq"frgnjsyj1"Eq"j~frnsfw"qf"wjujwhzxnós"ij"qtx"hfrgntx
xj"inxynslfs"ij"tywtx"wtqjx"Ç"fhyn{nifijx"t/"utw"jq"htsywfwp 1 frgnjsyfqjx"js"zs"xnxyjrf"utqıynht/"stx"jxyfwjrtx"wjknwnjsit
jq"lwfit"js"vzj"jxy‘s"nsxjwytx"ytitx"js"jxywzhyzwfx"qnrnyfifx f"qtx"hfrgntx"vzj"ynjsjs"qzlfw"js"jxytx"xnxyjrfx"xthnf0
htrt"qf"kfrnqnf"t"qtx"lwzutx"ij"ufwjsyjxht>"5,"jq"lwfif= qjx1"Ysf"ijuwjxnós"js"qf"jhtstrıf/"zs"hfrgnt"ij"{fqtwjx
js"vzj"qtx"vzj"ijxjrujñfs"wtqjx"utqıynhtx"ktwrjs"zs"lwzf== Ç"fxunwfhntsjx"js"qf"hzqyzwf"t"zsf"rtinknhfhnós"ij"qf"jxywzh0
fufwyj"js"qf"xthnjifi"Ç"yjslfs"xjsynit"ij"xtqnifwnifi"nsyjwf yzwf"ij"hqfxjx"uzjijs"yjsjw"htsxjhzjshnfx"ufwf"zs"xnxyjrf
Ç"ij"htmjxnós>"6,"jq"lwfit"js"vzj"qtx"wtqjx"utqıynhtx"fituyjx utqıynht1"Ixytx"hfrgntx"xj"uwtizhjs"js"¨wjfx"j~yjwntwjx"f"qt
qf"ktwrf"ij"ojwfwvzıf/"inxhjwsngqj"ij"tywfx"ojwfwvzıfx"kz=0 vzj"stwrfqrjsyj"xj"htshngj"htrt"xnxyjrf"utqıynht/"ujwt
ififx"js"qf"wnvzjáf/"jq"uwjxynlnt"Ç"ijr¨x"hwnyjwntx"st"utqn10 js"qf"rnxrf"xthnjifi"vzj"htsynjsj"f"jxyj"úqynrt1"Ixyf"ufwyj
htx>"7,"jq"lwfit"js"vzj"qtx"uwthjxtx"ij"wjhqzyfrnjsyt"Ç"qf ijq"frgnjsyj"ytyfq"wjhqfrfw¨"zsf"itxnx"htsxnijwfgqj"ij
hwnyjwntx"ij"xjqjhhnós"ij"vznjsjx"ijxjrujñjs"wtqjx"utqnhh
Véase Eisenstadt, The Political Systems of Empires.

437
i 105
atención de nuestra parte. Cuando vamos más allá, hacia
los sistemas extrasocietales, nos ocupamos en realidad de lo
que suele denominarse sistema político internacional.
Esta parte intrasocietal del ambiente de un sistema político
se puede clasificar de varios modos, pero será útil simplifi-
carla y ordenarla dividiéndola en varios sistemas internos,
de importancia para la subsistencia y cambio del sistema
político; los sistemas ecológico, biológico, de la personalidad
y sociales son algunos de los más importantes.
Este esquema no tiene nada de predeterminado ni de sacro-
santo. Sería fácil bosquejar formulaciones alternativas. Te-
niendo en cuenta que el modo de análisis que pretendemos
investigar no descansa mayormente en la categorización es-
pecífica del ambiente del sistema político, no es preciso que
nos detengamos mucho en él. Por el contrario, lo impor-
tante es reconocer el hecho de la existencia del ambiente
y los problemas teóricos que plantea. Sin ello no podríamos
o aclarar analíticamente de qué manera pueden los sistemas
o
políticos persistir y cambiar, o sea enfrentar las tensiones
t. a que están expuestos de continuo.
E
Ç
Examinaremos a continuación, de modo sucinto, los prin-
C
cipales sistemas ambientales intrasocietales. El sistema eco-
V
lógico abarca el ambiente físico y las condiciones orgánicas
no humanas de la existencia humana. En la parte física del
o
sistema ecológico se pueden incluir características geográ-
ficas o espaciales como, por ejemplo, la índole de los recursos
ú' físicos, la topografía, la extensión del territorio, el clima y
otras propiedades semejantes, que influyen en las condicio-
E nes de toda existencia, inclusive la política. Los aspectos
o
w orgánicos no humanos de los sistemas ambientales se refie-
V R E.o
ó ren a la naturaleza, ubicación y accesibilidad de la provi-
h ti u sión de alimentos y otros elementos de la flora y fauna que
R '0 .0 utilicen los miembros de un sistema político. Es sabido
a « que las variaciones en la provisión de alimentos afectan,
M1 tanto en las sociedades nómadas como en las sedentarias
tn 0. W
$ (y suponiendo que la tecnología permanezca constante), la
•4
=97 ú estructura y los procesos del sistema político. 6
E -v i
iñú
^.

ñá 3 E. R. Leach, Political Systems of Highland Burma, Cambridge,


u, Harvard University Press, 1954, en que la estructura política parece

43:
El sistema biológico del ambiente lleva a primer plano el Stuart Mill, y los estudios recientes en torno al tema del
hecho de que, al procurar entender los procesos políticos. arácter nacional y de tipos variables de conducta política
es fácil pasar por alto las propiedades hereditarias capaces supuestamente asociados a diversos tipos de personalidades,
de decidir en cierta medida las motivaciones humanas, tanta reflejan el firme reconocimiento del papel que desempeña
en contextos políticos como en otros contextos sociales. Se este parámetro esencial. 8
refiere al aspecto de las interacciones políticas determinado Se sabe que las fluctuaciones en la cultura social que plasma
o influido por la constitución biológica de los hombres. Ea !as personalidades y en la economía, los cambios en la es-
la medida en que las características genéticas limitan la con- tructura general de la sociedad o en algunos de sus aspectos
ducta de los individuos, ello puede traer consecuencias específicos (por ejemplo, el número y tamaño de los grupos
para la vida política. Se dice que la capacidad de compor- e de las clases sociales) y las modificaciones del volumen,
tarse pacífica o racionalmente, de cooperar en vez de pro- tasa de crecimiento, composición y distribución de la po-
vocar conflictos, está relacionada con la herencia genética. blación son cruciales para lo que ocurra en el sistema político
Los freudianos ortodoxos han insistido en que ningún orden relevante. Los investigadores dedicaron una buena dosis de
social, inclusive el político, puede ignorar sin peligro los ss s esfuerzos a averiguar, por lo menos de manera informal,
impulsos agresivos inherentes a los seres humanos.' No dis- las relaciones entre el sistema político y estos sistemas am-
cutiremos aquí la validez de este aserto; solo queremos so- bientales o paramétricos. Aunque no considero que el inten-
ñalar que no es posible hacer caso omiso de los rasgos bio- so de extraer sistemáticamente las verdaderas relaciones que
lógicos políticamente significativos como parte del ambiente hay entre cualquiera de ellos y el sistema político sea tarea
total en que opera un sistema político. El hecho de que la propia de una introducción al análisis de sistemas, trataré
ciencia política proceda de ese modo no reduce, por supuesto. por todos los medios de desarrollar un conjunto satisfactorio
la importancia teórica y empírica de dichos rasgos. de categorías que permita lograrlo.
Los sistemas de la personalidad y los sistemas sociales haz
sido objeto de cuidadoso análisis en la literatura tradicional
Estos últimos se pueden clasificar en varios tipos: sistemas
culturales, estructuras sociales, sistemas económicos y demo-
gráficos. Una vez más, carece de importancia definitiva la W"Z‘fxj"N. J. Smelser y W. T. Smelser, comps. P.ersonality and
subdivisión precisa que se adopte. facial Systems, Nueva York, John Wiley & Sons, Inc., 1963; J.
Hace tiempo que las variaciones en las personalidades r W2"Mill, A System of Logic, qngwt"VI, esp. cap. V, vzj"qqj{f" el
isnificativo yıyzqt"de "De la jhtqtlıf/"la hnjshnf"de la ktwrfhnós
motivaciones adquiridas de los miembros de un sistema polí- de! hfw¨hyjw "; L. W. Pye, Politics, Personality and Nation Buil-
tico atrajeron la atención de los estudiosos de la política. La !ing, New Haven, Yale University Press, 1962; Lipset y Lowen-
ciencia de la etología, hacia la que se encaminaba John thai, Culture and Social Character; R. E. Lane, Political Life,
Nueva York, Free Press of Glencoe, Inc., 1959, esp. Tfwyj"III y
wfx"szrjwtxfx"wjkjwjshnfx"vzj" se jshzjsywfs" en particular en u¨lx1
ijxuqfáfwxj" al wnyrt"del ufxfoj"de la flwnhzqyzwf"de qtx"qqfstx"a 4"3"y sigs.; A. Inkeles y D. J. Levinson, "National Character: The
la de fqyzwf>"Schapera, Government and Politics in Tribal Societie:, Study of Modal Personality and Sociocultural Systems", en G.
iwt2"caps. I y VI, y pág. 219. Lindzey, comp., Handbook of Social Psychology, Cambridge, Qfx
4 Z‘fxj"S. Freud, Group Psychology and the A nalysis of the Ego, MM0"u¨lx1"977-1020, con j~yjsxf-achuset,AdionWly1954
Ryize"York, Liveright Publishing Corp., 1951, y Civilization and 51liografía; D. Tomasic, Personality and Culture in Eastern Eu-
Its Discontents, Nueva York, Doubleday & Company, Inc., 1958; ú ean Politics, Nueva York, George W. Stewart Publisher, Inc.,
E. F. Q2"Durbin y J. Bowlby, Personal A ggresiven.ess and fpı4 1948; F. L. K. Hsu, comp., Psychological A nthropology: A ppro-
Ryize"York, Columbia University Press, 1939; y de jxytx"úqynrf ¿ches to Culture and Personality, Homewood, Illinois, The Dor-
ir"htqfgtwfhnós"con tywtx"fzytwjx/"War and Democracy, Ptsiwjx/ af Press, Inc., 1961, esp. el jsxfÇt"de A. Inkeles, "National
Vsyxohki")"Kegan Paul, Ltd., 1938. Character and Modern Political Systems", u¨lx1"172-207.

108 [ 109
Sistemas extrasocietales SEATO, las Naciones Unidas o el bloque soviético, cada
uno de los cuales podría influir de manera separada sobre un
Los sistemas que acabamos que mencionar forman pana sistema político determinado.
de la misma sociedad de la que el sistema político es Nuestra tarea consistirá en hallar la estructura conceptual
sistema. En tal sentido, son externos a este último. Cualquier que permita averiguar sistemática y económicamente los
influencia que ejerzan sobre el sistema político, debe prr, intercambios de los parámetros extrasocietales e intrasocie-
ceder del hecho de que las acciones franquean los límites tales con un sistema político dado. El Diagrama 1 ofrece
que los separan. Esta es la primera acepción del aserto de una versión, muy simplificada, de las relaciones que acaba-
que un sistema es externo al sistema político o está contra, mos de mencionar. Se trata de un modo distinto de inter-
do en su ambiente. pretar la clasificación del Cuadro 1, que proporciona una
Pero hay también otra acepción. Un sistema puede estar representación espacial simple de los intercambios entre
fuera de la sociedad de la que el sistema político es sub& an sistema y los diversos componentes de su ambiente. Más
tema y tener, no obstante, consecuencias importantes pass adelante modificaremos el diagrama para mostrar, primero,
la subsistencia o cambio de éste. Ejemplos de ello son Pmi las relaciones dinámicas de un sistema político con su am-
sociedades y sistemas políticos diferentes de la sociedad 1 biente, y segundo, el flujo de las influencias del ambiente
sistema político en consideración. Desde el punto de vista a través del sistema.
de los Estados Unidos, Francia es una sociedad e induu
un sistema político cuyas acciones pueden tener consecuen- Contestando las preguntas con que iniciamos este análisis,
cias que, franqueando los límites del sistema político norte- timos que la vida política se puede describir como un con-
americano, contribuyan a conformar sus destinos. >"junto o sistema de interacciones definidas por el hecho de
Si consideramos, además, que la sociedad internacional e que están relacionadas en forma más o menos directa con
una unidad externa a cualquier sistema político dado, pode- las asignaciones autoritarias de valores en una sociedad.
mos ampliar notablemente esta imagen del ambiente exter- Aunque en otras organizaciones se producen asignaciones
no. Cabe concebirla como parte esencial del ambiente extra wiqin antes, estimo útil ocuparnos solo de los sistemas poll-
societal. En realidad, es un modo sumario de designar eros societales, y no de los sistemas parapolíticos. No obs-
totalidad de este ambiente, que comprende cada una Cx ante, gran parte de nuestra estructura conceptual se puede
las sociedades como subsistemas de la sociedad internada aplicar igualmente, con las modificaciones necesarias, a los
nal. Desde esta perspectiva, encontramos entre los comp> sistemas parapolíticos de organizaciones.
nentes de la sociedad internacional un sistema ecológica, Lo que ocurra en un sistema político, su estabilidad o cam-
un sistema político internacional y los sistemas socials bio, dependerá del funcionamiento de las variables internas,
internacionales representados por una cultura internaciorsti, bis elementos que más nos interesa comprender y explicar.
una economía internacional, un sistema demográfico inter- Dicho funcionamiento, así como las exigencias que se les
nacional, etc., de modo exactamente análogo a lo que zlíá impongan y la respuesta a dichas exigencias, serán también
con las sociedades nacionales. La sociedad internacional ie producto de lo que suceda en el ambiente total del sistema
conjunto o cualquiera de sus subsistemas podrían constituir político. Un sistema político es un sistema abierto, en el
parámetros en el ambiente extrasocietal de un sistema ux sentido de que está expuesto, en diversos grados, a lo que
lítico dado, y deberían ser tomados en cuenta como posibles zurre en su ambiente. Los conceptos de "límir" y "am-
fuentes de influencia de lo que sucede en dicho sistema. ente" ayudan a ordenar nuestro análisis teniendo presen-
Entre los subsistemas internacionales tendríamos asimismo x"w"estos desiderata. En breve se nos planteará la necesidad
varias colecciones de subsistemas políticos como la OTAN / hi"hallar otra serie de conceptos, adecuados para simplificar
y sistematizar el estudio de las relaciones entre un sistema
su ambiente.
91"Tjwxnxyjshnf"js"zs"rzsit"ij
Antes de emprender esta tarea, precisamos contar con ale jxyfgnqnifi"Ç"hfrgnt
nos elementos más. He especificado ya la naturaleza de &x4

Sistema Intercambio
ecológico
Sistema ó
biológico El
flujo Como se indicó en el capítulo anterior, un enfoque teórico
ambiente t-^ Iq
istémico puede compartir con otros tipos de análisis el
de
Sistemas
de
intrasocietal
concepto de que su objeto de estudio es un sistema inserto
personalidad efectos ea un ambiente y expuesto a lo que ocurra en él. Dicho de
o
á
Sistemas
s otro modo: es un sistema abierto. En este capítulo y en
Fu"j
u sociales k"siguiente descubriremos que la teoría sistémica expuesta
sistema In este libro se distingue por presentar a la vida política
también como un sistema reactivo o responsivo. Constituye
Sistemas
políticos • Intercambio
x"conjunto de conductas mediante las cuales se puede adop-
internacionales
ó
tar una acción positiva para enfrentar a las influencias que
Sistemas
ecológicos
El
flujo aperan sobre él.
internacionales ambiente a
op
político
extrasocietal
41
Sistemas
sociales
internacionales
a
efectos
t la persistencia del sistema
La característica peculiar de los sistemas políticos, compar-
Diagrama I. Intercambios entre el sistema político y el ambiente wat tida con otros sistemas sociales y aun con algunos mecánicos
'biológicos, es que no están necesariamente indefensos fren-
sistema como tal, identificado las características del sistema te a las perturbaciones que los pueden afectar. Sus procesos
que denomino político y llamado la atención sobre el ámbins estructuras no reciben impunemente los caprichosos em-
en el cual debe existir este sistema, que con tanta asiduicid bates del azar. Debido a los rasgos particulares del sistema
se omite. Tras haber dado estos primeros y pequeños {láá político, sus miembros gozan de la oportunidad —que no
estamos habilitados para abrir ampliamente las puertas ap iempre aprovechan, no obstante— de responder a las ten-
tipo de análisis teórico que es posible realizar. A meada dones de modo de asegurar la persistencia de algún tipo
que avancemos, podremos investigar otras propiedades t~ k{"sistema, a fin de tomar y ejecutar decisiones obligatorias.
nificativas del sistema político como sistema de conduela Lee fenómeno —que los sistemas políticos, gracias a sus
acopias respuestas, pueden persistir incluso en un mundo
fe rápido cambio— plantea a la indagación teórica un pro-
!rema central. Así corno la ciencia natural trata de entender
a procesos fundamentales en que se basa la vida orgánica,
tarea de una ciencia conductalista de la política consiste,

112 tti
a mi juicio, en formular interrogantes que revelen cem: tría indagar en los procesos generales, comunes a todas las
están protegidos los procesos vitales o funciones definitor.1 estructuras de personalidad, mediante los cuales se manejen
de los sistemas políticos. Independientemente de la época 'as amenazas impuestas a la integridad del sistema. Del
o lugar, ¿ qué es lo que permite a un sistema conservar alg' mismo modo, el análisis sistémico nos obliga a dirigir nues-
medio de asignar valores autoritariamente, es decir, per- ra atención a los procesos vitales mismos de los sistemas
petuarse? ¿ Cómo enfrenta las tensiones que amenazan des políticos, más que a las estructuras o procesos particulares
truirlo, de modo que aun estando minado hasta un puna que hacen viable un tipo determinado de régimen. Inicial-
crítico por hechos tan fuera de lo común como una guerra mente, y como punto de partida, ello aleja nuestro interés
civil, una revolución o una derrota militar, logra resurgir u de la comparación de diferentes tipos de sistemas políticos.
sistema de una u otra índole? Por el contrario, el análisis sistémico nos orienta hacia los
No se trata solamente de que un tipo determinado de xx1 procesos comunes a todos los sistemas políticos que les per-
tema político pueda enfrentar sus dificultades y sobrevivir, miten enfrentar, con éxito vario, las tensiones que amenazan
o bien que siendo incapaz de ello sucumba y se transfort e destruir la capacidad de una sociedad para sostener un
en un sistema de otro tipo. Nuestro interrogante es rr.ís sistema político, de cualquier especie que fuera.
amplio: ¿A qué se debe que, frente a golpes continua Es preciso plantear cuestiones como éstas a fin de llegar
procedentes del interior o del exterior, sean factibles siqui• al núcleo a partir del cual habrá de desarrollarse una estruc-
ra una organización mínima, la cooperación, la utilizaciéa tura conceptual para el análisis de los sistemas políticos; el
de recursos y energías y la obediencia a la autoridad? Sci intento de resolverlas en su totalidad superaría los límites
estas condiciones sería imposible formular o hacer cumpLr de esta obra, pero es esencial convencerse de su importan-
decisiones obligatorias, ni podría perdurar vida política f0 cia. Si queremos entender en definitiva cómo persiste un
guna, cualquiera fuese la estructura o forma particu sistema, debemos empezar por abordar varios problemas,
adoptada por el sistema. que ayudarán a esclarecer el significado de la persistencia,
A los fines de lo que podríamos llamar una teoría de ynwf á tensión y las respuestas a la tensión.
asignativo (la teoría implícita en la investigación polítia Esto nos lleva a los siguientes interrogantes: ¿ Cuáles son
tradicional), a diferencia de una teoría centrada en ;,a s fuentes de la tensión? ¿ Qué se entiende por "subsisten-
enfrentamientos y la persistencia de los sistemas, nos sea- da"? ¿ Qué quiere decir que la tensión amenaza dicha
riamos inclinados a formular otras preguntas: ¿Cómo fur persistencia? ¿Qué conceptos necesitamos para estudiar el
cionan los sistemas políticos? ¿Cómo asignan realmente la modo como la tensión repercute en los sistemas políticos?
valores? ¿ Qué fuerzas determinan la índole y resultados de Cuando hayamos contestado estas preguntas, habremos lle-
los diversos procesos y estructuras mediante los cuales se vado a su fin nuestra indagación de los fundamentos con-
establecen y hacen cumplir las asignaciones autoritarias? ceptuales indispensables en que se apoya un análisis sisté-
Para el análisis sistémico, sin embargo, tienen primacía q¨1 mico de la vida política.
gica ciertos problemas básicos, referidos a las condiciones es
que pueden persistir estos procesos y estructuras asignativai
Ellos constituyen los procesos vitales de todos y cada tia:
de los sistemas. Fuentes generales de tensión
En el nivel teórico, por ejemplo, es como si apartáramos de
nuestro interés por los sistemas de la personalidad, la inda- No siempre las fuentes de tensión revisten los rasgos espec-
gación de tipos específicos de la personalidad y de la conduc- aculares de una guerra, revolución u otros traumas sociales;
ta de los individuos caracterizados por ellos. Nuestra misa ea realidad, suelen ser mucho más prosaicas. Es muy pro-
s
bable que procedan de las presiones constantes, cotidianas. políticas, aunque solo signifique tener la opinión más pode-
de la vida política. Parecen capaces de poner en serio pela rosa en el cónclave de ancianos de una banda de bosqui-
gro, sin el aditamento de crisis especiales, la capacidad de manos. Rara vez el control sobre estos medios se dejó librado
cualquier sistema político para sobrevivir o la capacidad 77"azar; por lo común fue asunto de gran preocupación,
de los miembros de una sociedad para lograr los arregla generador de graves rivalidades. Desde las sociedades tradi-
tendientes a formular y hacer cumplir las decisiones autori- cionales más pequeñas y simples hasta las más modernas y
tarias. Teniendo esto presente, resulta poco menos que mi- complicadas, hubo siempre al menos algunos individuos
lagroso que se cumplan, de algún modo, las funciones políti- dispuestos a correr los riesgos más serios —y aun ansiosos
cas básicas, a pesar de las grandes tensiones internas a quo por hacerlo— con el objeto de tener voz en la fijación de
cualquier sistema está expuesto de ordinario y de los cambia los arreglos políticos básicos o de los objetivos y fines par-
externos, con frecuencia abrumadores, que deben asimilar. ticulares dentro de una estructura ya existente.
No obstante, son asombrosamente pocas las sociedades que
sucumbieron ante las tiranteces que provocan las pasiones
Fuentes internas láí"desencadenadas, por incapacidad de proveer estructuras
v procesos aptos para la asignación autoritaria de valores.
z Cuáles son las fuentes de esta tensión? Más adelante, er. Cabía esperar que con mucha frecuencia los sistemas polí-
este mismo capítulo, volveremos a tratar el significado op Wcos expuestos a una tensión tan constante entre sus miem-
la tensión. Por el momento, podemos aceptar como válida bros resultaran destruidos. La capacidad de ciertos tipos de
cualquier apreciación intuitiva. Según se la define normal- sistemas políticos para perdurar nos provocaría admiración
mente, la tensión puede proceder de dos partes, una interra si no estuviéramos tan acostumbrados a considerarlo como el
y otra externa; en este caso, tensión externa será la (par curso normal de los hechos.
procede del ambiente intra y extrasocietal.
Si atendemos, en primer término, a las posibles fuentes ir-
ternas recurrentes de tensión, desorganización o destruccicc, Fuentes externas
veremos que, debido a las mismas cuestiones sustantiva
que los sistemas políticos deben tratar, las relaciones entre Tratándose de aquellos sistemas que se sustrajeron a las
los miembros de un sistema tienden a convertirse en el foca devastaciones del conflicto interno, o que se vieron libres de
de las formas más agudas de antagonismo social. La escaso M1 más notable aún resulta el hecho de que no se hayan
es quizás el fenómeno más importante de todas las sociedy- fundido en las simas profundas y peligrosas del ambiente
des, no siempre en un sentido absoluto pero sí en relacioi vital del sistema (en especial en épocas recientes) . La indus-
con las expectativas de los miembros. Toda sociedad posee trialización, y todo lo que ella implica, ha llegado a ser
medios diversos para regular o resolver las diferencias ¿j a fuente de cambio más poderosa en los últimos tiempos.
criterio acerca de la distribución y uso de los valores escasa. fistemas políticos de sociedades que antes habían cambiado
Pero cuando los miembros no puedan zanjar estas diferencia ;entamente —en algunos casos, tan lentamente que eran
privadamente, es decir en forma autónoma, o cuando a ?ocas las diferencias perceptibles en el transcurso de mu-
persecución de un objetivo requiera la movilización de los re- ias generaciones— se vieron de pronto expuestos a fuerzas
cursos y energías de todos ellos, se torna inevitable acudir pe aceleraron enormemente el ritmo de cambio. La natu-
a alguna especie de asignación política. aleza y alcance de los problemas que hoy se plantean a
En ninguna sociedad, por pequeña y simple que fuera.. iwxsw"sistemas políticos se alteraron de modo radical. Los
perdió importancia el control sobre las instrumentalidaPxs istemas políticos en proceso de organización se enfrentan

77? 77A
con la quiebra del orden fundamental, o con la tarea de iones bastante vitales, pero rara vez está en juego la super-
lograr la unidad frente a lealtades internas en conflicto. la vivencia del sistema. Puede haber un Congo librado a sí
llamada revolución de las expectativas crecientes, la nece- mismo para salir del paso sin la preparación adecuada para
sidad de un país de autodefenderse con recursos económica construir un orden político global; un Walter Bagehot puede
limitados, la movilidad horizontal y vertical recién desco. ver en el tumulto político posterior al deceso de la Segunda
bierta dentro de estructuras sociales juzgadas hasta entonen República en Francia, la amenaza de un franco caos, debido
relativamente impermeables, el tribalismo resistente al can> 31 colapso inevitable de toda la organización política.' Pero
bio y otros grupos pluralistas, opciones difíciles en la esfera solo en rarísimos casos en la historia esas situaciones han
de las relaciones internacionales, todo se combina para soy destruido y puesto término a una sociedad, por falta de un
meter a graves tensiones externas a los miembros de I sistema mediante el cual tomar decisiones obligatorias.
nuevos sistemas políticos.
Esto es, en gran parte, producto del industrialismo y de sa
repercusión sobre los sistemas tradicionales rurales, agraria
y no alfabetizados. Pero en los lugares donde el industria Ow"xnlsnknhfit"ij"qf"ujwxnxyjshnf
lismo ya ha arraigado, la segunda revolución industrial de
mediados del siglo xx ha originado sus propios problemas, Frente a la tensión provocada por perturbaciones y cambios
en relación con el ritmo del cambio económico y la cal amo los mencionados, y basándonos en meras conjeturas,
cidad de las sociedades de encontrar estructuras y medida podríamos haber llegado a pronosticar que los sistemas po-
políticas capaces de hacerle frente. 3ticos solo pueden tener un lapso de vida muy breve. Y
Históricamente, en casi todos los casos en que se dieres in embargo es evidente que muchos persistieron, aunque
grandes .cambios económicos y sociales, el sistema politiza. sn número sea tal vez menor que los que sucumbieron o
sufrió también transformación, originando a menudo enti+ fueron absorbidos por otros. Esto plantea el problema de
dades nuevas casi irreconocibles. Pero como sucede con la sltriguar cómo algunos consiguieron persistir mientras
fuentes internas de tensión, solo en casos excepcionales esto rttos desaparecían. Para contestar esta pregunta debemos
fuentes externas incapacitaron a la sociedad para establecer considerar los procesos vitales fundamentales de los sistemas
alguna forma de sistema político, situación que habría pro. políticos. Pero previamente corresponde aclarar qué enten-
vocado su derrumbe total. La estructura de la vida política dernos por "persistencia".
puede cambiar; sus objetivos pueden revisarse de contiran
y sufrir variaciones esenciales; las personas encargadas pq
tomar las decisiones sustantivas pueden ser nuevas e iresr !a desaparición o no-persistencia de los sistemas
pertas y dar lugar a una ruptura con el pasado. Es tan rana
que una sociedad sea incapaz de establecer procedimieraa >Qué intentamos transmitir al afirmar que un sistema ha
y estructuras regularizados para la asignación autoritaria ót 'asistido? Quizá resulte útil examinar primero qué significa
valores, que damos por descontado que, aun frente a ate Y antítesis, o sea, ¿cuándo podemos decir que un sistema
revoluciones más violentas, surgirá en definitiva alguna ¿as irjó de persistir en realidad?
de sistema político. ti decir que un sistema ha fracasado pueden entenderse dos
El conflicto originado en un sistema político por influerz * zas: que cambió pero sigue existiendo de alguna forma,
ambientales suele versar sobre problemas como la clase 6t L Barrington, W orks and Life of W alter Bag.ehot, Londres,
sistema, el personal que debe ocupar cargos de autori¿ Lntgmans, Green & Co., Inc., 1913, vol. I, las siete "Cartas sobre
o la orientación política que éste debería seguir. Son ci} o 4 golpe de Estado francés".

77B 44<
:cüticos tras los primeros días de una guerra atómica 8 4"La
z"que desapareció por completo. Como indica el pri: r :istoria nos brinda otros casos de sistemas políticos desa-
sentido de la expresión, de un sistema puede afirmarse qx ;arecidos algunos definitivamente, otros para recuperar su
subsiste aunque cambie. A primera vista, esto parecería bas-
/"

rtegridad a manos de conquistadores luego de ser absorbi-


tante paradójico; no obstante dejemos de lado por ea los por sistemas políticos extraños. Ejemplos de esta índole
momento esta enigmática afirmación. Ella nos ayuda, al me- son los sistemas políticos de los indios norteamericanos, de
nos, a entender qué significa persistencia si interpretamos, ca Escocia o de las sociedades bálticas.
el segundo sentido, que su antítesis indica que el sistema Por consiguiente, parece que la no-persistencia sugiere, más
desapareció por completo. Para la correspondiente sociedg que un simple cambio, la destrucción y evaporación com-
ya no se podrían establecer asignaciones autoritarias ex pletas de un sistema político.
valores.
Este resultado no es imposible ni insólito. Tal es lo ocurri4t
cuando los miembros de una sociedad fueron destruidos toa!, Sistemas absolutamente estables
mente por una catástrofe natural, por ejemplo un incen&
o una epidemia, o cuando la sociedad dejó de reproducirse Veamos ahora el polo opuesto de la desaparición franca, e
biológicamente, como aconteció tal vez con los indios ce interpretemos la subsistencia, tal vez, como que un sistema
Mesa Verde. También es posible que suceda en el casi continúa sin modificación alguna, en un estado de estabi-
extremo en que, por cualquier razón, se desencadena lidad completa. Solo encontraríamos un sistema de este tipo
guerra de todos contra todos (en el sentido de Hobbes , allí donde un sistema político permaneció intacto durante
la cooperación se hace imposible, aun para los fines mínima an período determinado. Tal cosa podría suceder en dos
de establecer el orden y la ley. Al obtener su independencia circunstancias. En primer lugar, aparecería un sistema como
nominal en 1960, el Congo belga se aproximó a este límite el mencionado si el ambiente mismo no diera muestras de
como ninguna otra sociedad lo hiciera en el siglo üü4"`áp3 cambio, lo cual es bien posible a corto plazo, pero no a
~lyép"cierto período pareció dudoso que se lograra doce ;ergo plazo. Empíricamente, no podemos señalar ningún
al país de autoridades capaces de hablar y actuar per sistema cuyo ambiente haya permanecido inalterado. Aun
toda la sociedad o conseguir la adhesión de la mayoría ó os sistemas tradicionales y tribales relativamente estáticos
sus miembros. El Congo estuvo a punto de desintegrarse jf de otrora, sufren en la actualidad una alteración profunda
numerosos sistemas políticos menores, coextensos con la por desplazamientos en algunos parámetros, como la cultu-
grupos tribales o algunos de los anteriores distritos admi- ra y la economía.
nistrativos belgas. En segundo lugar, un sistema permanecería intacto si pu-
También desaparecieron los sistemas políticos cuando, n diera protegerse a sí mismo de todo trastorno de su ambien-
consecuencia de una guerra civil, revolución o derrota mi- te y también de las presiones sobre sus estructuras y procesos
litar, se derrumbó la unidad política existente para ser re- generados dentro de él. O bien las pautas de conducta que
emplazada en forma temporaria por centros independier a lo constituyen tendrían que ser inmodificables, o bien, lo
observantes de la ley, o bien por bandas ilegales. Ilustra ese que es igual, los miembros del sistema deberían estar en
estado de cosas la situación de Alemania posterior a la se- condiciones de evitar los efectos del cambio.
gunda guerra mundial, la de Francia durante el período ót Es verdad que hasta cierto punto todo sistema es capaz de
la Revolución Francesa, la de Rusia durante el momea at 8"Véase Human. Organization, 16, 1957, número especial dedicado
culminante de la Revolución Rusa y los pronósticos reta. il problema de la "Adaptación humana frente a la catástrofe",
tivos a la probable situación de la mayoría de los sistemas con extensa bibliografía.

786 454
aislarse, por lo menos en parte, de las perturbaciones exta- Ysnitx"ha permanecido inalterable durante muchos años,
societales e intrasocietales del ambiente; no obstante, ni.- ¿un sin tomar en cuenta las enmiendas formales a la Cons-
guno lo logró en forma permanente ni completa. Durara titución. El sistema federal sufrió transformaciones radicales
lapsos limitados, esto se intentó con éxito vario y con respect:; en la década de 1930, durante la presidencia de Roosevelt,
a determinados parámetros. Suiza evitó verse envuelta ea debido a los cambios introducidos en los usos y a decisio-
conflictos militares y alianzas políticas internacionales d.). nes de la Corte Suprema. Es obvio, empero, que durante
rante siglos, con pocas excepciones (los períodos de la Re'. varios años subsistió en el país un sistema político. Análo-
volución Francesa y de la Sociedad de las Naciones). El Lamente, aunque el orden imperial alemán sucumbió a
Japón soslayó el contacto con Occidente, y en consecuec e"República de Weimar, que a su vez fue suplantada por
cia, los efectos de la revolución industrial, a lo largo de do el régimen nazi y éste por un nuevo orden después de la
centurias. rgunda guerra mundial, es innegable que persistió alguna
Los sistemas lograron ponerse a cubierto de cambios pro- forma de sistema político. El cambio es a todas luces com-
cedentes no solo de fuerzas extrasocietales sino también hi patible con la continuidad. Parece posible y necesario decir
algunos parámetros intrasocietales. En los últimos veinx que un sistema dura si, al mismo tiempo, sufre alteraciones
años, la gran amplitud de fluctuaciones en el ciclo comercial sustanciales y significativas.
con las repercusiones políticas consiguientes, se redujo gra- Veamos otro ejemplo: el sistema político británico no per-
cias a algunas medidas de éxito pasajero, por lo menos ge2 maneció estancado durante siglos, sino que sobrellevó di-
las sociedades occidentales industrializadas. versas y radicales modificaciones. Pero a pesar de todo,
Sin embargo, es evidente que si un sistema político puede conservó su identidad básica a través del tiempo. La comu-
levantar eficaces murallas a su alrededor, esa proteccida aidad política inglesa primitiva (núcleo permanente a lo
solo rige para períodos breves o con respecto a aspectos largo de los siglos) amplió su extensión geográfica con la
restringidos de los trastornos externos. Ningún sistema se incorporación de Escocia e Irlanda del Norte, hasta abar-
sustrae a todas las devastaciones originadas por los cam- car la totalidad de un imperio actualmente menguado.
bios internos o externos. Difícilmente cabría nsyjwuwjyfw"ú Tampoco se mantuvieron constantes e intactas las carac-
persistencia de un sistema como una inmutabilidad abete eristicas de su régimen de gobierno. Fluctuó desde un con-
luta. No hay duda de que a la larga aparecen diferencio unto de sistemas políticos diversos en la época de los
importantes en lo que se podría calificar de sistemas peas guerreros anglosajones rivales, hasta el comienzo de la cen-
ticos permanentes. tralización con los Tudor. Más tarde, aparecieron una dic-
tadura semipopular (Cromwell) , un orden político monár-
quico constitucional parcialmente representativo (siglos
Persistencia con cambio y a través del cambio y ~n~,"Ç"una democracia popular en expansión (fines
del siglo xix y el siglo xx) . En este proceso se fue confi-
Este enfoque introduce un elemento paradójico. Persiste:.• purando el sistema de gobierno de gabinete con partidos
cia no es lo mismo que estado perfectamente estático: :u responsables y una prerrogativa real poco menos que en
es incompatible con el cambio. En la mayor parte de a completa decadencia.
casos, incluso en los que tienen lugar en plazos no m's Es evidente que sufrió transformaciones fundamentales la
largos, un sistema debe poder cambiar o adaptarse a c.r- forma primitiva del sistema político británico (como quie-
cunstancias fluctuantes para persistir. No cabe contar col ra que la denominemos) con respecto a la cual el sistema
que soslaye todas las perturbaciones. político actual puede presentar una conexión material e
Ni siquiera un sistema tan estable como el de los Jxyf1>w=n histórica. Ciertamente exageraríamos si sostuviéramos que

455 456
el actual sistema representa una continuación de la miar Si consideramos sus autoridades, pueden variar con mucha
lánea de sistemas políticos celtas originales o de los at frecuencia; igualmente pueden variar su régimen de go-
menos numerosos sistemas políticos anglosajones. No oto- hierno o la extensión de su comunidad. Si pasamos más
tante, es perfectamente sensato y útil interpretar la r fqq¨"de esto, al nivel más general de un sistema, es decir
política inglesa como la persistencia de un modo de páéá aquel en que solo nos interesaría la existencia de medios
blecer asignaciones autoritarias de valores. para establecer asignaciones autoritarias —lo que podemos
La continuidad se pone de manifiesto en dos sentidos. Ea llamar procesos vitales fundamentales de un sistema polí-
primer lugar, los miembros actuales del sistema político bel- tico-- la persistencia frente al cambio en otros niveles es
tánico creen en su identidad histórica con los sistemas pa perfectamente plausible
líticos anteriores, creencia muy firme que puede impulsarle Ea cuanto al modo de análisis que estamos elaborando, el
incluso a la acción. Este elemento ideológico tradiciouü nivel crítico adonde se dirige nuestra investigación no es el
contribuye a mantener un sentimiento de identificación m- le la forma o tipo particular de sistema. No nos interesa
tua, componente a su vez del insumo del apoyo a un sistema aber qué tensiones se ejercen sobre un tipo dado de sistema
político. político (una democracia o un régimen totalitario) o cómo
En el segundo sentido, hay una continuidad material t gran esos sistemas sobrevivir o transformarse en algo di-
nuina con respecto a una comunidad política cuyos miem- írrente. Esta cuestión, por crítica y urgente que sea con
bros han cambiado. En cada momento histórico mal aspecto a la orientación política actual de un sistema o a
señalar las transformaciones o alteraciones, en el sistema lu necesidades inmediatas, resulta secundaria para analizar
entonces existente, que permitieron continuar con la pa= estemas.
de relaciones mediante las cuales fue posible tomar y hace El problema número uno se refiere al modo como están
cumplir decisiones obligatorias. En este nivel general, pera ihaguardadas en una sociedad las funciones fundamenta-
sintió en fa sociedad británica alguna especie de sistema {á :es necesarias para que los sistemas subsistan, y que se ex-
lítico, aunque esa sociedad misma cambiara de carácter t presan por medio de tipos específicos de procesos y estruc-
extensión. A lo largo de las edades se mantuvieron de alrsn turas. Conocidos los diversos tipos de tensiones que podrían
modo los procesos vitales de un sistema político; siernprt aber obstaculizado la persistencia de cualquier sistema po-
hubo una serie de instituciones y usos que permitieron as> co, debemos averiguar cómo las manejaron sus miembros
plir las funciones políticas básicas. de modo de asegurar alguna clase de proceso autoritario
Este ejemplo podría aplicarse a cualquier otro sistema ps la asignación de valores.
lítico actual, en la medida en que se haya adaptado de tü
guna manera a través del tiempo y se pueda observar tal
cierta conexión histórica con sistemas políticos preexistente asistencia y cambio
En este sentido, es mucho más plausible afirmar que tia
sistema puede perdurar aun sufriendo en algunos de sus
persistencia o supervivencia en virtud del cambio no es,
aspectos cambios sustanciales y significativos.
, tan enigmática como podría parecer a primera vista.
edo lo que queremos decir con ello es que para que pueda
urar en una sociedad cualquiera un sistema que cum-
La persistencia y el nivel del análisis la función política básica de adopción y ejecución de
aciones obligatorias es preciso que los miembros estén
Nuestra tesis es que la persistencia o no-persistencia de lw§1 arados para enfrentar las perturbaciones que llevan a
sistema político dependerá del plano en que lo examine tensión cualquiera sea su origen. En caso necesario, hasta

124
Pros ante situaciones nuevas, y sus aptitudes. La autorre-
se pueden ver obligados a modificar el sistema en alzas pilación de un sistema político por parte de los miembros,
de sus principales aspectos. La única excepción tiene u{PUg ¡un al punto de la autotransformación de estructura y ob-
cuando los cambios intrasocietales o extrasocietales no pm. ytivos, representa una capacidad crítica que todos los sis-
ducen efecto en el sistema; tal lo que sucede cuando la
rmas sociales deben poseer 6 . Sin ella, el sistema político
miembros intentan provocar esta situación aislando el si. luedaría a la deriva, desamparado frente a las tormentas
tema de posibles perturbaciones. De lo contrario, los mies.
Rp"cambio.
bros podrían tener que ceder parte de su condición de ta.
por ejemplo en una conquista militar en que los térmica
de la rendición exigieran la cesión de territorio. Si surgieras. Persistencia versus automantenintiento
diferencias internas profundas acerca de los objetivos per
los que deben luchar los miembros del sistema, ya sea a El hecho de que en la idea de persistencia pueda estar in-
forma colectiva o por medio de la estructura de la orp. cluida la de cambio, vuelve indispensable diferenciar este
nización apropiada para ello, quizá sean llevados a refor- concepto del de mantenimiento de sistemas. Mi análisis no
mar el régimen de gobierno. Otra solución sería que mod- está encaminado a investigar de manera exclusiva o primor-
ficaran, no sus objetivos a largo plazo (que yo incluida dial este problema. Una cosa es preguntar por las condi-
dentro del régimen) sino sus políticas de más corto plus:. dones mediante las cuales un sistema es capaz de mante-
mediante la aceptación de grupos variables de autoridades nerse, y otra totalmente diferente tratar de averiguar las
políticas, como ocurre en las democracias. condiciones de la persistencia.
Esto significa que la supervivencia de algunos de los media El mantenimiento se pondera con la idea de salvar la pauta
de tratar en una sociedad las diferencias no resueltas de de relaciones existentes, y dirige la atención hacia su con-
otro modo, exigirá a veces alterar en alguno de sus aspecta servación. La persistencia revela la importancia de conside-
importantes (o en su totalidad, según las circunstancias rar, no cualquier estructura o pauta particular, sino los
un sistema político. Los miembros deben ser capaces de rr.c :rocesos vitales mismos de un sistema. En este sentido, un
dificar el ámbito, estructura y procesos, objetivos, o regL sistema puede persistir aunque cambie continua y radical-
de conducta del sistema, y hasta su propia condición ¿e mente todo lo asociado a él. La noción de persistencia va
miembros; o bien deben poder manejar su ambiente de mucho más allá de la de mantenimiento; se orienta a in-
modo que se alivie la tensión. Solo cuando de algún mcr: 4estigar tanto el cambio como la estabilidad, pues ambos
pudieran soslayar totalmente los efectos de un cambio am- se pueden interpretar como soluciones alternativas para en-
biental o cuando ese cambio fuera desdeñable, cabría e.- frentar la tensión.
perar que el sistema persistiera aun sin estar dotado de eia Si lo deseáramos, podríamos aplicar el concepto "manteni-
capacidad de adaptarse por autotransformación o por ma- miento" a los procesos vitales mismos; esto no causaría darlo
nipulación del ambiente. Por otra parte, la persistencia de teórico alguno, siempre que le atribuyéramos el significado
pautas de interacción capaces de atender las funciones debido. Pero el imperativo de distinguir claramente entre el
líticas fundamentales, requiere que los miembros que se de- mantenimiento de una clase determinada de sistema, o con-
dican a esta actividad puedan adoptar, corregir, reajusta: ;unto de estructura y procesos políticos, y la perpetuación de
controlar o modificar el sistema o sus parámetros para ec- !ice funciones básicas de la vida política —lo que más ade-
frentar los problemas que crea la tensión interna o exterr.ai ante describiré como las variables esenciales de un sistema
Podemos contar con que para este fin se dispondrá de me- político— nos obliga a adoptar otro concepto. El de man-
dios variables, limitados únicamente por las restricciones q..e
imponen los recursos, las tradiciones, el ingenio de sus mies 1 Deutsch, The Nerves of Government, caps. 11-13.

459 45:
tenimiento está demasiado cargado con la idea de estabi .- Elite movilice recursos humanos y materiales y los destine a
dad, y tal como se lo emplea normalmente es ajeno pcc los fines que exigen las nuevas circunstancias. Personal ad-
completo a la idea de cambio. El análisis sistémico busca. ministrativo especializado y otros expedientes semejantes
pues, una teoría que explique la capacidad de un sistema ayudan a alcanzar los mismos objetivos . 9
para persistir, no para mantenerse en el sentido en que
esto se suele entender. Busca una teoría de la persistencia.
no del automantenimiento o equilibrio. .Medios variables hacia la persistencia
El apartamiento del análisis del mantenimiento sistémico
como tema central, se advierte también en otro aspecto Esto no significa que las transformaciones reales que se pro-
Aunque se reconoce que los miembros de sistemas políticos ducen sean forzosamente las únicas que permitirían la per-
pueden enfrentar la tensión y el cambio, esto no significa duración de un sistema. Siempre quedarán los grandes
que todos los sistemas se tengan que comportar adaptad "si..." de la historia. Aun cuando el sistema político ale-
vamente, o que lo logren con el mismo éxito. Para esta mán pasó de la República de Weimar a un régimen tota-
clase de análisis no es necesario que haya una tendencia 4"Etario y de este modo se adaptó a las tensiones resultantes
eufuncional 7 o de satisfacción del mantenimiento. Es posi- de la derrota en la primera guerra mundial y a la inflación
ble que algunos sistemas solo sean capaces de enfrentar re- subsiguiente, existía un gran número de alternativas. Se
laciones internas relativamente armónicas y relaciones ex- dispone de políticas, estructuras o innovaciones variables,
ternas constantes. Tal lo que ocurrió, al parecer, con lo
indios norteamericanos Fox, que destacaban el papel de la igualmente capaces de lograr la persistencia de alguna pau-
armonía por oposición a la eficiencia y el éxito 5 aunque ta de asignaciones autoritarias. La senda particular que se
decida seguir es función de algo más que la capacidad de
E"

hubieran .conservado su independencia, habrían tropezado


con dificultades para enfrentar a la cultura europea. los miembros para enfrentar el cambio. Mi enfoque del aná-
Otros estarán mejor dotados quizá para ocuparse del cam- lisis de sistemas políticos no nos ayudará a entender por
bio. Los sistemas políticos estructuralmente muy diferencia- qué los miembros políticamente relevantes de un sistema
dos, por ejemplo, poseen órganos especializados de adapta- adoptan determinadas políticas. Por otra parte, la capaci-
ción en forma de élites políticas bien definidas, cuyos me- dad de adaptarse no impone que un modo específico de
dios de vida están asegurados mediante bienes patrimonia- hacerlo sea moralmente mejor o peor que cualquier otro,
les o prebendas, o mediante los impuestos, de modo que aunque en esas circunstancias alguien demostrara que es
se pueden dedicar exclusivamente a las tareas políticas. condición necesaria y, por consiguiente, inevitable para la
persistencia.
prestando al sistema la atención que necesite. Cuando se
cuenta con que haya cambio pero éste es, no obstante, ea Por el contrario, con respecto a cualquier acción que se pue-
esencia imprescindible, como en las sociedades moderniza- da adoptar, el análisis sistémico está destinado a escla-
das, dicha especialización de la atención resulta crucial. Lis recer las consecuencias correspondientes a la supervivencia
continuada de alguna forma de vida política. En este sen-
tradiciones ya no sirven de guía para saber cómo enfrentar
situaciones cambiantes. Otras estructuras políticas difere^- tido, operamos en el nivel más elemental de análisis. Nues-
tra intención es comprender cómo es posible que se cumpla
ciadas, por ejemplo los partidos políticos, proporcionan a'-
la función política básica de una sociedad —su asignación
gunos instrumentos para la acción eficaz. Permiten que
4 Sobre este término véase Levy, (h.), Structure of Society, ws D. Apter, "Modernization in Ghana and Uganda", manuscrito,
77. ty"fecha; véase además The Political Kingdom in Uganda, Prin-
5 [2"F2"Miller, "Two Concepts of Authority", en A merican ol crton, Nueva Jersey, Princeton University Press, 1961, caps. 14
thropologist, 57, 1955, págs. 271-89. ~"sigs.

78B 45<
autoritaria de valores— independientemente del lugar y l"partir de un estado anterior que era en alguna forma fa-
época en que ello suceda. orable a la persistencia. Esto no se debe entender, sin em-
bargo, en el sentido de que todo cambio interno o ambien-
tal esté de suyo cargado de tensión. Desde el punto de vista
de las probabilidades de supervivencia de un sistema, los
Tensión sobre un sistema cambios pueden ser insignificantes, o llegar a ser muy be-
néficos o perjudiciales, pasando por todos los casos inter-
Captaremos mejor el significado de la persistencia y gBw medios.
repercusiones para nuestro análisis si consideramos lo (p.c. Para identificar los hechos o sucesos de un sistema o su
está implícito en la idea de tensión, las circunstancias 92 ambiente que es de esperar que produzcan, o han produci-
ponen a prueba la capacidad de un sistema para subsistir. do, un cambio en su funcionamiento, podemos reservar el
He sugerido que la acción de tensiones y la incapacidad. concepto de perturbación. Con él haremos referencia a
para enfrentarlas lleva a un colapso del sistema. Este podz todas las actividades del ambiente o del interior del sistema
perpetuarse en caso de que sus miembros enfrenten adecua- que cabe esperar que desplacen a un sistema de su pauta
damente la tensión. Si entendemos las condiciones generar actual de funcionamiento (o que lo desplazan efectivamen-
les que origina la tensión, o lo que podríamos calificar ú te), prescindiendo de si tal desplazamiento es o no tensivo
estado tensivo podremos averiguar todas las implicaciones para aquél.
de la persistencia como concepto central del análisis ss Las perturbaciones variarán enormemente en número y
témico. : diversidad. También variarán sus consecuencias; por consi-
guiente, se pueden clasificar como neutrales, benignas o ten-
iras según el grado en que afecten las oportunidades de
La perturbación como causa de tensión subsistencia de alguna clase de sistema político, o de todos
ellos. En ciertos casos, habrá una actividad que no afecta
¿Cómo sabemos que un sistema está funcionando bajo ter- en lo más mínimo el funcionamiento de un sistema político,
sión? Para contestar esta pregunta se necesitan dos obser- z"cuyos efectos son tan leves que se pueden desdeñar. En
vaciones previas. En primer lugar, es posible que haya ha- otros, la perturbación será de tal índole que aumentará las
bido tensión, y en tal caso no sería difícil documentara perspectivas de que el sistema sobreviva de alguna manera.
Pero el estado tensivo que más nos interesa es el de tipa El descubrimiento de nuevos recursos materiales en el sector
potencial, -el que constituye una amenaza para el sistema económico de la sociedad o el invento de técnicas que me-
pone en peligro su capacidad de sobrevivir, aunque no ¡oren sensiblemente el nivel general de vida, pueden con-
destruya forzosamente. Dicho estado ofrece a los miembros tribuir de tal modo a la satisfacción que se experimente con
la oportunidad de regular o eliminar las circunstancias qx ttspecto al sistema, que se fortalezca la adhesión a él. Aquí
provocan la tensión o de poner al sistema a cubierto ¿e nos ocuparemos sobre todo de las perturbaciones que ame-
ellas. Que eI estado potencial se concrete o no en perjuico aazan con impedir que un sistema funcione, y que pueden
del sistema, dependerá de la capacidad de los miembros calificarse de tensivas.
para enfrentar tales circunstancias. Amenaza o peligro son las palabras claves. Si se deja que
En segundo lugar, la tensión puede significar un can..u. uta perturbación siga su marcha, puede llevar a la destruc-
dón total del sistema y hasta impedir que resurja en cual-
7 En este volumen, el estudio de la tensión se limitará a ta quier otra forma. Pero si un sistema sobrevive, es necesario
condiciones que la definen. No se investigarán las circunstanciar que haya podido frustrar ipso facto esa tendencia. La per-
especiales que la fomentan.

130 1 797
turbación, entonces, es más bien una amenaza que un he- como la Unión Soviética? ¿Acaso la incorporación de una
cho consumado; impuso una tensión al sistema sin destruir- pauta ordenada y pacífica de sucesión de líderes crearía en
lo. La mayor parte de los tipos de tensión que analizaremos el sistema tensión suficiente para impulsarlo más allá de
son de esta clase. su margen normal, de modo que ya no se lo pudiera consi-
derar totalitario? ¿Desapareció el sistema democrático fran-
cés bajo la tensión del régimen de De Gaulle, o bien sigue
La tensión como variación del margen funcionando dentro de lo que podríamos considerar el mar-
normal de funcionamiento gen normal de una democracia?
La idea de una tensión que impulse a un sistema más allá
En principio hay que reconocer que la identificación precisa de su margen normal de funcionamiento, es aplicable al
de un estado tensivo suscita problemas importantes, insolu- menos a determinados tipos de sistema; sin duda, está im-
bles algunos, teniendo en cuenta nuestro nivel de compren- plícita en gran parte del análisis tradicional al respecto.
sión actual y los datos de que disponemos sobre la vida En teoría, la identificación de un punto de tensión es rela-
política. Puesto que la misión de una teoría es ensanchar tivamente fácil para ciertas clases de sistema. En cualquier
las fronteras del conocimiento y no simplemente codificar la momento en que una perturbación lleva a modificar las
que ya conocemos, este inconveniente por sí solo no nos La características esenciales de un sistema —las que mejor de-
de disuadir. finen su modo característico de funcionamiento— cabe de-
Podemos apreciar la utilidad del concepto de tensión si es- cir que el sistema fue puesto en tensión y sucumbió a ella;
tamos dispuestos a reconocer que posee, al menos, buen empíricamente tal vez resulte más difícil establecer cuándo
sentido desde el punto de vista intuitivo. Este punto ór se ha alcanzado ese punto. Aun en este caso, los contrastes
partida es' suficiente, si no necesario siempre, para asignar principales resultan claros; lo único que continúa ambiguo
un significado más técnico a un término. De modo cazo son los umbrales. Si España permitiera elecciones populares
pero significativo tendemos a hablar de sistemas político libres y hubiera en el país libertad de expresión y asociación
sujetos a tensión; en estos casos pensamos en situaciones según el modelo occidental, o si el régimen francés restau-
que pueden llevar a la destrucción y transformación ó•
1
rara el rol menos dominante del presidente, pasando los
un sistema. Se ha escrito mucho sobre la democracia en partidos a tener uno más destacado, no hay duda de que
crisis, las estructuras políticas propias de la época de la estos sistemas caerían bajo lo que consideraríamos explíci-
carreta en la edad de los jets, la incapacidad de los sistema tamente, margen normal de variación de un sistema de-
políticos tribales para oponerse al impacto de las culturas mocrático.
colonizadoras, los peligros inherentes a las divisiones prop¿aa
de las sociedades pluralistas en una democracia, o las ame-
nazas que se ciernen sobre los sistemas autoritarios y tota- V ariables esenciales corno indicadores de tensión
litarios por las desavenencias de sus élites.
Al caracterizar los sistemas de este modo, parece que, del- Si, por el momento, seguimos utilizando ciertas clases de
beradamente o no, consideramos que en los tipos específicas sistemas como punto de partida, es evidente que al descri-
de sistema en estudio ha sido desplazada alguna pauta no- birlos funcionando dentro de un margen normal, más allá
mal de funcionamiento. Pero si se nos pide que indique= del cual ppdrían sufrir los efectos de una tensión, está la-
concretamente el nivel normal de funcionamiento así me. tente la idea de que hay ciertas variables esenciales 8 des-
dificado, puede resultarnos difícil señalar una medida que Hemos tomado este concepto de W. R. Ashby, An Introduction
goce de aceptación general. Por ejemplo, ¿ cuál es el mar- te Cybernetics, Nueva York, John Wiley & Sons, Inc., 1956, pág.
gen normal de funcionamiento de un sistema totalitaria 197, introduciéndole algunos cambios.

798 7"133
plazadas de este modo más allá de su margen normal. Pan .racionen dentro de cierto margen normal o crítico, se po-
las democracias, se las puede concebir como un grado rn, fri decir que el sistema se amolda a los criterios propios de
gamente definido de libertad de expresión y asociación r ót sn tipo determinado. Por ejemplo, si se quiere calificar a
participación popular, el poder en manos de una élite ?a` m sistema de democrático, tal vez no baste la existencia de
tema totalitario, un grado mínimo de eliminación de bertad de palabra o de una participación popular en es-
participación popular, el poder en manos de una élite pt. lwl"reducida. La cantidad es un factor crítico. Pocos sis-
lítica, la coerción del individuo y una libertad de expi>Mt s eliminan toda libertad, y ciertas formas de partici-
y asociación controladas y muy restringidas. Pero nuestra ón popular resultan casi imperativas en las modernas
criterios de clasificación de sistemas políticos son suficiente• 'edades de masas.
mente imprecisos para dejar amplio margen a la discusihm persistencia de un tipo determinado de sistema político
sobre las variables esenciales que ayudan a distinguir lx uiere algo más que la presencia de variables esenciales.
tipo de sistema de otro. necesario que éstas operen por encima de cierto nivel.
Prescindiendo de los problemas teóricos de clasificación osa o de otro modo: existe un margen crítico, y si hay per-
que tropieza cualquier esfuerzo por develar tales variable,. aciones que desplacen al sistema más allá de él, cam-
partimos del supuesto de que se pueden identificar dos as- de carácter en su totalidad.
pectos diferentes de un sistema. Uno se refiere a los rastras o corolario, los sistemas presentan un segundo aspecto
que permiten a un sistema funcionar de modo caracterísrc& puede cambiar sin que se altere el modo característico
y que, en consecuencia, lo distinguen fundamentalmente ót funcionamiento de aquéllos. Constará de los rasgos no
otros sistemas. Clasificando los sistemas en democrátiosk ciales del sistema. Por ejemplo, a la luz de mi clasifi-
autoritarios, totalitarios, tradicionales o modernizantes, atrs 'ón habitual, los Estados Unidos seguirían funcionando
buimos .a cada clase de sistema modos característicos ¿t~ o una democracia típica pese a los muchos cambios que
funcionamiento; la diferencia entre uno y otro puede pee► sucedieron en su estructura política en los últimos cincuen-
suntamente especificarse mediante los tipos de relaciones a ta años. Es posible que en un tipo de sistema político se in-
pautas de interacción que juzguemos como propiedades as- troduzca gran cantidad de modificaciones sin que esto lleve
trales del sistema. Cabe llamar variables esenciales a esos t la transformación del tipo.
diferencias, cualquiera sea su carácter. Tal vez un ejemplo tomado de la biología sirva para aclarar
En la mayoría de los sistemas, éste conserva sus propiedades diferencia entre las variables esenciales y las rlo esencia-
características (de sistema democrático o totalitario, pee ^is Si nos fijamos en el organismo humano (y esperamos
ejemplo) siempre que las variables esenciales se manten- poder hacerlo sin que se nos acuse de sistema
gan dentro de un cierto margen, al que he llamado mares político en la mayoría de sus aspectos a este sistea bioló-
normal. Una vez más, tal vez resulte difícil discernir pál~ gico), vemos que se pueden producir cambios en ciertas
píricamente cuándo el sistema se acerca al punto crícar ariables internas del sistema orgánico sin que se destruya
más allá del cual se transforma en un sistema diferer. . d modo de funcionamiento del cuerpó en su conjunte. La
Para algunos observadores la Francia de De Gaulle E pérdida de un ojo, una pierna o cualquier otrd órgano que
sobrepasado los límites críticos de una democracia; pero lis t presente de a pares, reducirá tal vez la flexibilidad con
opiniones sobre este límite pueden diferir, al menos desdir Tse el organismo enfrenta eventuales 'perturbaciones, pero
el punto de vista empírico. so deteriora forzosamente el modo típico de fLtncionami$n-
En teoría, es obvio que las variables esenciales no han de a Cabe resumir esta situación diciendo quéi.la v ariablés
,

estar presentes o ausentes en forma total, sino que de ce- xnciales del sistema orgánico se han mantenido 4, dentro
dinario lo estarán en mayor o menor grado. Solo cnar.;,r ir su margen normal. Si la presión de la sangre "varía risas

134
allá de cierto nivel o el contenido de azúcar de la sangre mpedir que la perturbación continuara funcionando ten-
disminuye por debajo de cierto punto, las consecuencias po- ivamente, por lo menos hasta el extremo de destruir el
drían ser más graves. Estas son dos variables esenciales del istema. Esto suele ocurrir cuando los sistemas políticos so -
sistema orgánico y se deben mantener dentro de límites reviven: todo sistema persistente está dotado de recursos
críticos para que subsista el sistema en su totalidad. iomeostáticos que lo ayudan a enfrentar la tensión. Pero
mda vez que una perturbación entorpezca a una variable
sencial en lugar de favorecerla, cabe considerarla tensiva.
La tensión y los límites críticos de las variables esenciales Insistamos: no toda perturbación ha de causar tensión en
an sistema. Algunas pueden fortalecer de hecho el funcio-
Una vez reconocida esta diferencia entre las variables esen- namiento de sus variables esenciales dentro del margen nor-
ciales y secundarias para el modo característico de funcio- mal, con lo que contribuyen a que el sistema siga ,funcio-
namiento de un sistema, contamos con una clave para des- %ando a su modo típico. Volvamos a nuestro anterior
cribir en forma útil la tensión que actúa sobre un sistema ejemplo de la democracia como tipo de sistema. Si aceptamos
Ahora podemos decir que es la situación que se produce á hipótesis plausible de que, entre las condiciones para el
cuando algunas perturbaciones, tanto internas como exter- funcionamiento de la democracia figuran un nivel alto de
nas, amenazan con desplazar las variables esenciales de u alfabetización, la aceptación de la negociación y la tran-
sistema político más allá de su margen normal y hacia alga acción en la cultura general, niveles mínimos de produc-
límite crítico, impidiendo con ello que el sistema funcione ividad económica y el surgimiento de una clase media
según su modo característico. fuerte, los cambios entre sistemas paramétricos que estimulen
Sobre esta descripción del potencial tensivo de una per- atas condiciones pueden muy bien acrecentar la probabi-
idad de que las variables esenciales continúen funcionando
turbación: es preciso agregar dos cosas. Primero, que es
lento de su margen normal. Por la misma razón, todo
posible que carezcamos de medidas o índices empíricos ade.
movimiento de estos parámetros en dirección contraria ac-
cuados para saber cuándo una perturbación se vuelve tea,.
iará como perturbación sobre el sistema democrático y le
siva y amenaza destruir el sistema. Pero como ya se La
indicado, la misión de la teoría es señalar lo necesario: mpondrá como consecuencia situaciones tensivas.
mientras sea posible en principio lograr empíricamente 6a
necesario, la cuestión de averiguar los indicadores empíri-
Las variables esenciales de un sistema
cos de fenómenos teóricamente importantes, a pesar de su
político como tal
gran valor, debe dejarse de lado. No necesitamos preocu-
parnos aquí por la carencia actual de dichos indicadores mas
Cualquiera sea la situación en lo que respecta a la facilidad
de lo que lo haríamos en muchos otros puntos de nuestra k identificar tensión en determinados tipos de sistema, ha
análisis. legado el momento de recordar que nuestra preocupación
En segundo lugar, teniendo en cuentá que la tensión adopta ximordial no es la persistencia de esos tipos. Por el co ntra-
la forma de un peligro o amenaza potencial actual, tal ves :yo, se dirige a todos y cada uno de los sistemas, sea cual
debamos calificar a una perturbación como tensiva aungns fuere su tipo. ¿ Cómo establecer cuándo sufre tensión la hf0
las variables esenciales no superen sus límites críticos. kn ufhnifi"de un sistema político para continuar comol tal,
hecho de que esa perturbación no impulse hasta ese puros independientemente de la capacidad de la ; sociedad para
a las variables esenciales, no sería prueba de nuestro error. mantener un tipo determinado de sistema político? O sea,
Ello podría indicar que, en uno u otro punto, los miembros t"un sistema político en tensión se transforma de democrá-
de un sistema intervinieron de manera constructiva {ly

137
79?
tico en totalitario, o de sistema democrático con poder eje- mo al parecer ocurrió en el Congo durante la última década,
cutivo débil en otro con poder ejecutivo fuerte, la capacidad o ser absorbido por otra sociedad, sujeta a un sistema polí-
de la sociedad de mantener algún tipo de sistema político tico diferente.
no ha sufrido menoscabo alguno. Sin embargo, si se ensa yn a-
Desde este punto de vista, todas las demás variables se pue-
ran uno tras otro diversos tipos de sistema político y se :ca
en considerar no esenciales o accidentales. Debemos insistir
considerara defectuosos, es de suponer que los miembrce co que si nos preocupara efectuar un análisis de clases
de la sociedad se verían incapacitados de apoyar ningúa tiariables de sistemas, por ejemplo las democracias, debería-
sistema político, cualquiera fuera su índole. Esto provocaría mos volver a definir las variables esenciales para que com-
la destrucción de toda vida política en esa sociedad y sir, prendieran cualquiera 1"de las pautas características de rela-
duda la muerte de la sociedad misma; se extinguirían ea dones políticas que hubiéramos asociado a este tipo de
ella los procesos vitales de cualquier sistema político. sistema. Pero si seguimos tomando como nivel de análisis
¿"Cuáles son, pues, las variables esenciales, no de un tipo
la persistencia de algún sistema político, sin reparar en su
determinado de sistema, sino de todos y cada uno de ella tipo —o sea, el estudio de los procesos en que se apoya
Planteada de este modo, la pregunta se contesta por sí misma. mirla vida política—, las variables esenciales para que per-
Ya vimos que sistema político es el conjunto de pautas pq ita un tipo específico, como la democracia, resultan acci-
interacción por medio de las cuales se asignan valores ea dentales con respecto a todos los tipos de sistemas políticos,
una sociedad, y que las más de las veces los integrantes considerados como especies de sistema social. Así, hemos
de una sociedad aceptan en su mayor parte esas asignaciones atablecido que las dos variables esenciales para todos y cada
como autoritarias. Gracias a la existencia de actividades ono de los tipos de sistema político son su "adopción y eje-
que cumplen estas dos funciones básicas, una sociedad puede
cución de decisiones relativas a la sociedad" y su "frecuen-
destinar .los recursos y energías de sus miembros a arregla da relativa de aceptación como autoritarias u obligatorias
diferencias que no es posible resolver en forma autónoma. por parte del grueso de la sociedad".
Por definición, pues, cualquiera sea el tipo de sistema á"q
consideremos, su modo característico de conducta como sis-
tema político —en contraste, por ejemplo, con un sistema
Vmésqz"uvyths"kl"xmí"áhyphislz"oéíñuomí
religioso o económico— dependerá de la capacidad di!
sistema para adjudicar valores en la sociedad y lograr sL
aceptación. Estas dos variables o conjuntos de varias: i El funcionamiento de las variables esenciales no es necesa-
lamente una cuestión de todo o nada. Un sistema puede
principales —la conducta relacionada con la capacidad ¿e +er más o menos capaz de tomar decisiones, ejecutarlas y
tomar decisiones relativas a la sociedad, y la probabilidW lograr imponerlas como obligatorias. La conducta corres-
de que sean aceptadas con frecuencia por la mayoría de §x pondiente varía dentro de un margen de eficacia normal;
miembros como autoritarias— constituyen las variables eses., i el sistema no sobrepasa ese margen puede persistir. Así,
ciales; ello es, por ende, lo que distingue a los sistemas s autoridades no siempre son capaces de tomar decisiones;
políticos de cualquier otra clase de sistemas sociales. Si se t han observado varios grados de parálisis, como en la
producen ciertos hechos que impiden a los miembros de ta República de Weimar y en la Segunda y Tercera República
sistema tomar decisiones políticas, o si una vez adoptadas. Francesa. La cuestión reside siempre en que la capacidad
son rechazadas en forma regular por una gran porción ¿te ij"tomar decisiones no caiga por debajo de algún punto
sus miembros, no hay sistema político alguno (democratiza, ático, situación que revelaría la pérdida de poder para
totalitario o autoritario) que pueda funcionar. Se ve fcr- tomar un mínimo de decisiones, actualmente indeterminable
zado a descomponerse en numerosas unidades menores, co. co el sistema dado. Más allá de ese punto el sistema des-

138 39
aus elucubraciones sobre la vida política, la ciencia política
aparece, puesto que carece del mínimo de eficacia para e interesó por lo común en las condiciones para la super-
resolver las diferencias que surgen entre sus miembros. El iivencia de sistemas democráticos de diversos subtipos, y
punto crítico variará según el tipo de sistema, la época y el para la eliminación o autodestrucción de sistemas dictatoria-
lugar; en general, cada sistema o tipo de sistema tiene su es o no democráticos, de subtipos igualmente variables. Así
punto crítico propio. Bebería ser desde un punto de vista orientado a la acción
De modo análogo, aun en el caso de que las autoridades política y según muchas otras consideraciones de carácter
puedan tomar decisiones y traten de hacerlas cumplir, el %tico. No obstante, desde la perspectiva de intentar construir
acatamiento de tales decisiones variará en un continuo. La
probabilidad de que los miembros acepten todas las deci- ana teoría general, dejamos de lado estas cuestiones que
apuntan hacia la ética. No porque carezcan de importancia,
siones como obligatorias es habitualmente menor que 61"por de más está decirlo, sino porque, de acuerdo con la estrategia
lo menos en un lapso histórico significativo. Sin embarz-á k la investigación, pueden ser mejor y más fidedignamente
debe ser superior sin duda a 0,5. Un sistema viviría ea contestadas si se cuenta con una teoría general conveniente
tumulto y confusión constantes, y estaría tal vez al borde como punto de partida.°
de la desesperación, si hubiera exactamente igual proba-
bilidad de que se aceptaran o rechazaran las decisiones de Sea como fuere, siendo mi objetivo la teoría general, es
la autoridad y las acciones concomitantes. La razón a.^.n- indispensable recordar que lo que califico de tensivo para
mética de la falta de aceptación tiene que caer dentro de u istemas políticos como tales, lo será también para cualquier
margen estrecho muy superior al del azar. Por debajo de otro tipo de sistema. Pero la inversa no es igualmente cierta.
ese nivel, el sistema se hundiría por carecer sus asignaciones las perturbaciones tensivas para un tipo determinado de
de autoridad suficiente. sistema, no lo son necesariamente para las variables esencia-
En consecuencia, mientras las perturbaciones provoquen ca s del sistema político como tal. La destrucción de ese tipo
qny"sistema puede ser una manera de enfrentar la tensión de
el sistema cambios que no afecten su capacidad de manteas
estas dos variables esenciales dentro de su margen normal modo que persista al menos mxsúz"tipo de sistema. Esto no
(indeterminado, pero en principio determinable), no seria, ignifica de suyo que se carezca de otros medios para enfren-
consideradas como tensivas. Diremos solamente que prova:u sir las perturbaciones tensivas. Nadie puede afirmar que el
cambios en el estado del sistema. El sistema puede cambia:, régimen nazi era la única alternativa que se presentaba
pero no en forma tal que resulte afectado su modo nl~~► te a la República de Weimar como medio de mantener
terístico de funcionamiento como sistema político. En canso- variables esenciales de un sistema político alemán dentro
bio si la perturbación introduce cambios que impulsan a wl su margen crítico; probablemente había muchos otros
variables esenciales más allá de su margen crítico, podemi os optativos para ello. Y aunque no los hubiera habido,
calificarla de tensiva, como también si se la considera doudu hecho de que el análisis sistémico lleve a discutir cómo
del potencial suficiente para lograrlo, es decir, si constad ie sistemas suelen evitar la tensión, no indica que cualquier
una amenaza o presión en esa dirección. liado (aunque sea el único posible) deba ser convenien-
Es fundamental tener presente la distinción que intento pá3 medido por mis propios criterios de valor. Tanto el valor
élmwpnp~"entre la persistencia de un tipo de sistema crmut o de las transformaciones de un sistema como su reper-
la democracia, y la de todos y cada uno de los sistemas. Oá 'ón en las probabilidades de supervivencia son esenciales;
fácil deslizarse del nivel general al del tipo, es decir, de toax mismo tiempo, se las puede tratar como cuestiones sepa-
y cada uno de los sistemas a un tipo especial como la decir. y diferentes.
cracia, por ejemplo. Cuesta en verdad resistir la tentacieírs
En mi obra `tq"Y{xuñuomx"]¨íñqy"se desarrolla extensamente este
de bajar a un nivel inferior al de la generalidad, porque esa to.

140
La regulación de la tensión abe encontrar. Al igual que los sistemas biológicos huma-
los, los sistemas políticos se pueden mantener intactos, al
menos durante períodos breves, aislándose de todo cambio;
Se observa, pues, que en un mundo estable o cambian 11 igual que aquéllos, pueden incluso tratar de controlar los
la persistencia es en parte función de la presencia de per- 2mbios ambientales e internos de modo que no se vuelvan
turbaciones tensivas. Como hemos visto, está en la natura- rnsivos; o si esto ya ha sucedido, soslayar los peligros
leza misma de la vida política que no se las pueda evitar. existentes.
Pero las consecuencias de las perturbaciones sobre el destino
del sistema en sí —si sobrevive, y en qué forma sobrevive— Lo exclusivo de los sistemas políticos, por oposición a los
dependerán de la capacidad y agilidad de este último para sistemas biológicos y mecánicos, es la capacidad de trans-
enfrentar a esa tensión. brmarse a sí mismos y de transformar sus metas, sus usos
r la propia estructura de su organización interna. Para
Es una propiedad capital de los sistemas sociales, inclusive mantener vivos sus procesos vitales, sus variables esenciales,
los políticos, la reacción frente a las influencias que se ejer- es posible que vuelvan a moldear sus estructuras y procesos
cen sobre ellos; pueden enfrentarlas y ver el modo de hasta tomarlos irreconocibles. Una democracia se puede
regularlas. No es necesario que los miembros se queden sen- :nnvertir en una dictadura absoluta y un sistema tradicional
tados, por así decirlo, aceptando indolentemente la tensiti; m otro completamente moderno. Ningún sistema biológico
mediante algún procedimiento mecánico para adaptarse s humano pudo hasta ahora emular esta clase de proeza
los cambios que se produzcan en el ambiente. Eso era b autotransformadora, pese a que con la tecnología moderna
que, sin advertirlo, se daba por sobrentendido en el análisis le computación y con el conocimiento creciente de la estruc-
del equilibrio como teoría de la vida política, postura con- mra genética, la mutación controlada entra perfectamente
ceptual característica de gran parte de las investigaciones m el dominio de la probabilidad. Puede abrir las puertas a
políticas 'de los últimos cincuenta años. 10 Los miembros de m modesto margen de reorganización interna de la anato-
un sistema pueden reaccionar constructivamente en una mía y los procesos fisiológicos, que aproxime el sistema bio-
de las diversas direcciones. que permitan regular las pertur- igico a los potenciales autorreguladores de un sistema social.
baciones producidas, o en todas ellas, y así tratar de atenuar in estos comentarios se sobrentiende que hay una capacidad
la tensión real o potencial. e provocar respuestas múltiples en defensa de la variable
Con el tiempo, los sistemas políticos en general, y cada urc aencial. Lo que resulta menos visible es que la selección
de ellos en particular, desarrollaron grandes repertorios de le alternativas de los repertorios no está necesariamente
técnicas para enfrentar posibles tensiones. El hecho de 6- jada. Los miembros pueden escoger y variar sus estrategias
poner de tales repertorios es lo que distingue enormemer..r entro de los límites que permiten las circunstancias. En un
a los sistemas sociales de otras clases de sistemas; ello les astema, un estallido de violencia tal vez sea la respuesta
da una flexibilidad que jamás poseyeron ni siquiera los siste- a una tensión procedente de una profunda crisis económica;
mas biológicos más complejos (y por ende los más versií- otro, una crisis análoga o más grave aún, llevará solo a
tiles) . %presiones aceptables de descontento, acompañadas por un
Aunque reservo para un volumen posterior el estudio de Lis a cremento de medidas políticas correctivas.
respuestas reguladoras características de todos los sistemas, !io solo hay libertad de escoger entre un margen de estrate-
conviene señalar aquí los tipos generales de respuestas qu ;as optativas, sino que en muchos sistemas (al menos en
:;"que no están supeditados a usos tradicionales) los miem-
10 Del "equilibrio" como concepto teórico central me ocupé a-
pecialmente en `tq"Y{xuñuomx"]¨íñqy1"¨" en "Limits of the Egair f"c s buscan deliberadamente nuevos métodos para enfren-
librium Model in Social Research", en Kqtmúu{émx"]ouqzoq1" I, 1954, ar las nuevas o antiguas crisis. En este caso introducirán
págs. 96-104.

142 =76
innovaciones en su repertorio de respuesta, ensanchándolo.
En último análisis, se dispondrá de tantas respuestas alter-
nativas para enfrentar una situación tensiva como sea capar
Iq"xnxyjrf"utqıynht"gfot"yjsxnós
de crear el ingenio humano. Una vez más, a diferencia de
lo implicado en el modelo de equilibrio, los miembros no
necesitan absorber simplemente una perturbación e intentar
restablecer de manera mecánica algún antiguo punto d
estabilidad del sistema político, o pasar a otro nuevo. Ea
realidad, aceptarlo equivaldría a dejar el sistema en manos
de algún elemento político invisible. Los miembros tienen ¡Cómo descubrir el modo en que las perturbaciones afectan
opciones, y dentro del margen de estas opciones puedes al funcionamiento de un sistema? La investigación política
resultar consecuencias alternativas para la persistencia del tendió a prescindir de esta cuestión o a suponer que no
sistema. Una de esas opciones, capital para los sistemas so- constituye un problema especial vincular hechos del am-
ciales, consiste en la búsqueda de caminos completamente biente con las estructuras y procesos internos de un sistema
nuevos para enfrentar incluso tipos antiguos de tensión. L político. Es importante considerar problemático lo que nor-
adaptación, si así se quiere llamar a este proceso, pasa a ser malmente se da por descontado. En efecto, descubriremos
tarea creadora y constructiva, inspirada en ciertos objetivos que el mismo método que resultó útil para averiguar la
y dotada de una dirección. repercusión de las perturbaciones en un sistema político,
nos proporcionará también indicadores de tensión esenciales
Desbordaría los límites de esta obra hurgar, aunque fuera y teóricamente manejables. En este capítulo examinaré el
someramente, en los modos reales con que los sistemas po;% modo preciso en que ciertos hechos y circunstancias del
ticos enfrentaron tensiones, o lo que es lo mismo, en kx ambiente se transmiten al sistema político como fuentes po-
principales tipos de tensión a que estuvieron expuestos ibles de tensión.
desde tiempos inmemoriales. La elaboración del aparato
conceptual apropiado a estos fines constituirá la parte me-
dular de un próximo volumen.
Aunque no ahondemos en estos problemas, es evidente que La comunicación de perturbaciones
para seguir examinando cómo los sistemas manejan la ten- al sistema político
sión, necesitaríamos disponer de conceptos satisfactorios para
descubrir y analizar cómo se les imponen las perturbaciones Perturbaciones ambientales debidas al cambio
No creemos que ésta sea una cuestión de simple sentido
común, si bien la investigación actual parece sostener in- Comenzaré en forma relativamente simple. Intentamos en-
advertidamente lo contrario. Al analizar este punto en el tender cómo se las arregla un sistema político cualquiera
capítulo siguiente, veremos la necesidad de crear conceptcs para persistir. Suponemos que está sujeto a influencias de
especiales para ello: los que he de llamar insumos y pro. varias clases, que derivan del ambiente o de hechos que
ductos. llenen lugar dentro de un sistema político: es lo que hemos
Mamado perturbaciones. Una cosa es reconocer de manera
;eneral que un sistema puede estar sujeto a esas influencias,
y otra muy distinta crear categorías de análisis que permitan
tratar las complejidades inherentes a su transmisión al sis-
tema político.
Teniendo en cuenta la magnitud de la tarea, haré a un lado

7::
478
por el momento las perturbaciones que ocurren dentro de un demostrar que pueden tenerlos) . En muchos casos, por lo
sistema, para circunscribirme a las que surgen en el am- que respecta a las naciones en desarrollo, en especial en
biente, especialmente en la parte intrasocietal. Es lícito pro- Africa, provocaron en los sistemas políticos nativos tensiones
1"

ceder de este modo porque, en teoría, los problemas que tales que esos sistemas resultaron incapaces de enfrentar las
derivan de tratar las perturbaciones internas y externas tie- perturbaciones. Los antiguos sistemas tribales, ya un tanto
nen status semejante, y por consiguiente, no requieren instru- atrofiados por las diversas políticas coloniales, están simple-
mentos analíticos especiales. mente en proceso de desaparición, aunque a paso lento.
Empezaré por suponer, a título ilustrativo, que los sistemas Pocas dudas hay de que serán absorbidos por completo, en
ambientales están sometidos también a cambios considera- la mayoría de los casos, por sistemas seculares de base terri-
bles. ¿ Cómo vincular estos cambios con sus consecuencias torial y organización burocrática.
para un sistema político? Si intentáramos vincular estos cambios del ambiente de un
Por ejemplo, ya es cosa común insistir en los problemas sistema —de su economía, cultura y estructura social— con
principales que se les plantean a las sociedades tradicionales el destino del sistema político en cuestión, deberíamos seguir
por su lenta exposición a los efectos de las civilizaciones enumerando los diversos elementos del ambiente que sufrie-
industrializadas, en los últimos siglos, y el ritmo e intensidad ron cambio. Podríamos vincularlos ad hoc con sus aparentes
repentinamente acrecentados de esos contactos en nuestra resultados para las estructuras y procesos de los sistemas
días. A través de una compleja maraña de influencias, esto políticos relevantes. Según cuáles fueran nuestros intereses,
llevó al nacimiento de nuevas unidades nacionales en nú- podríamos escribir volúmenes enteros mostrando cómo el
mero sin precedentes; a la redistribución de la población cambio y el desarrollo, tanto en las naciones nuevas como
en centros urbanos superpoblados, cargados de tensiones; al qz"las antiguas, provocaron la aparición de partidos, legis-
crecimiento' de una élite educada en los ideales de la civili- laturas, nuevas pautas de reclutamiento político, nuevas da-
zación occidental; a la lenta infiltración de esas ideas en los tes de motivaciones políticas, formas especiales de grupos de
vastos núcleos indígenas, y a la implantación de nuevas intereses, tipos de participación política diferentes de los
escalas de valores asociadas a la desaparición de una eco- que conocemos en Occidente y métodos nuevos de dirección
nomía de subsistencia y a la difusión de cultivos de venta é"control. Pero al final nos encontraríamos; ante la necesidad
inmediata en el mercado. Economía monetaria, movilidad de poner algún orden en esa confusión de teorías descripti-
de las personas y nuevos ideales y objetivos para los indivi- vas materiales y parciales, o sea de las llamadas teorías de
duos y colectividades: todo esto fomentó la importación r grupos de intereses, partidos, personalidades o cambios polí-
adopción de nuevas aptitudes técnicas. Estas, se advirtió, ticos estructurales en las regiones en desarrollo que hayan
eran críticas, tanto para facilitar elemento humano al com- podido surgir. Necesitaríamos, al menos, un orden derivado,
plejo industrial en desarrollo, que puede ser de evolución no ya del hecho de que las investigaciones se ocupen de lo
lenta, como para movilizar a los miembros de la sociedad que todos los observadores concordarían en llamar trans-
en pos de ambiciones y posibilidades recién descubiertas. formaciones importantes de la vida política, atribuibles a
El cambio significó un despertar bastante rápido con res- circunstancias ambientales cambiantes, sino de algo más.
pecto al poder de la conducta organizada por medio de Podríamos tratar de ordenar teóricamente los datos, pos-
sindicatos obreros, partidos políticos y grupos de base étnica tulando requisitos funcionales, la posibilidad de reemplazar
o tribal. Para la consecución de objetivos económicos y poli- estructuras y la comparación de estructuras variables para
ticos es igualmente indispensable adoptar estructuras buro- cumplir funciones constantes. Por más valor científico que
cráticas racionales. pueda tener ese enfoque, se ha demostrado de modo termi-
Los cambios societarios mencionados tuvieron efectos deci- nante que por lo que respecta a la teoría resulta, en el mejor
sivos sobre el funcionamiento de un sistema político (o cabe

146 47:
•e los casos, trivial, 1 y en el peor, atrapa al investigador en
n juego de números gigantesco e interminable: se lo alienta ambientes han permanecido relativamente estables (caso
establecer su número favorito de funciones invariables y excepcional en el mundo moderno, pero frecuente en tiem-
o hay manera satisfactoria de escoger entre las alternativas.: pos pasados y sin duda posible, aunque sea de manera espo-
i n la medida en que este enfoque tiene alguna validez, ésta
rádica, en el futuro), seguimos frente al problema de cómo
•eriva del hecho de que esclarece lo que hay en el fondo tratar en forma económica y sistemática las influencias pro-
•e toda investigación científica. Toda indagación postula cedentes del ambiente. Tanto si un sistema está incluido
*ertas clases de funciones, aunque no se emplee, ni sea ne- en un ambiente en constante cambio o en uno estable, los
esario emplear, el término exacto. Por esta razón, la idea- elementos de éste continúan influyendo sobre su funciona-
ificación explícita de la función no revela la presencia de miento. El análisis del efecto del ambiente estable sobre
inguna teoría especial. Refleja solamente una postura cien- un sistema plantea los mismos problemas teóricos que los
' ica, que sin duda, merece estímulo. Indica además el ambientes de cambio rápido, aunque el ritmo de cambio
•unto de partida para construir la teoría. Detenerse aquí puede tener consecuencias adicionales importantes.
comparar meramente estructuras optativas es obligarnos a Si bien el amor de la ciencia social por los problemas del
esperar en suspenso que llegue la próxima etapa, es decir, cambio ha sido un acontecimiento reciente y repentino,
algún tipo de teoría. y corremos ahora el peligro de ser inundados por una marea
Incluso para comenzar la indagación teórica es necesario de teorías del cambio, por lo menos nos hizo abrir los ojos
mucho más que relacionar las estructuras variables con las ante el hecho de que cualquier teoría general, si posee un
funciones. El orden que el análisis funcional, por lo mena mínimo de adecuación, debe poder tratar el cambio tan
fácilmente como trata la estabilidad . 3 Pero lo cierto es que
tal como ha sido esbozado vagamente en la ciencia política.
al elaborar las categorías básicas iniciales del análisis, no se
intenta poner en la investigación comparativa, deja intacta
requieren conceptos especiales para estudiar el cambio En
los problemas básicos de la construcción teórica y hasta realidad, el hecho de introducirlas sería un signo de debi-
podría perjudicarla, si inadvertidamente se le permitiera lidad y disgregación de la teoría, no de fuerza e integración.
ocupar el lugar de la teorización. No ofrece lo mínimo La estabilidad es solo un ejemplo especial de cambio, que
que cabría pedir: un modo de ordenar datos fundado ea no difiere en género de éste. Ninguna situación social posee
un cuerpo coherente y consistente de conceptos, salvo la Pautas de interacción absolutamente invariables. Para que la
llamados términos funcionales que son y deben ser comunes estabilidad tenga un sentido significativo, es preciso que
a toda indagación 'científica. Además de estas consideradla represente un estado cuyo ritmo de cambio sea suficiente-
nes generales, el llamado enfoque funcional nos haría seguir mente lento para no crear problemas especiales. Pero cam-
luchando en pos de una elaboración sistemática de la rela- bio siempre hay. Por consiguiente, el estudio de sistemas
ción entre los cambios ambientales y las respuestas que se estables comprende un caso especial de cambio, aquel en
producen dentro de los sistemas políticos. que el ritmo es lento. De modo análogo, el así llamado
cambio atrae la atención hacia otro caso especial, en que
el ritmo es lo bastante acelerado para crear consecuencias
La estabilidad como caso especial de cambio
I Aplico en este caso el concepto de "cambio" en el sentido
Aunque renunciáramos a la suposición de que el cambis amplio que le da la ciencia social. Lo cierto es que la estabilidad
se opera en el ambiente y nos fijáramos en los sistemas cuna x"está relacionada con el cambio ni con su antítesis. En cuanto
f"la diferencia entre situación estática y situación cambiante, véase
1 K. Davis, "The Myth of Functional Analysis". fxn"ya citado artículo "Limits of the Equilibrum Model in Social
2 También yo ensayé este "juego de números", por ejemplo lesearch".
el articulo "Political Anthropology" ya citado.

148 47<
de las que es necesario tomar nota, tanto analítica como efecto residual; antes bien, constituye una presión continua
empíricamente. sobre el sistema político.
No obstante, cualquier teoría o marco conceptual general El nuevo status y estructura de clases de la sociedad ejercerá
debe poder ocuparse a la vez de ambos casos especiales 1 en varias formas esa presión sobre la estructura política.
Para comenzar, el objetivo esencial no será crear una serie Podría afectar a las personas reclutadas para cargos políti-
de categorías para analizar casos especiales, sino una que cos, la diversidad de problemas puestos en discusión y el
sea útil para identificar las variables principales incluidas tipo de decisiones que se adopten y ejecuten. La ausencia de
en el funcionamiento del sistema, prescindiendo por el mo- cambio no implica que la política escape a la influencia
mento del ritmo de cambio. El hecho de que un sistema de sus parámetros, sino la estabilización de estas influencias.
cambie en forma imperceptible y de él se diga, por ende, En otras palabras, los intercambios entre un ambiente y el
que es estable, o que cambie rápidamente y se lo califique sistema político en él ubicado continúan, pero sin modifi-
de inestable o en transición, no altera la naturaleza de las caciones importantes.
variables fundamentales a examinar. Puede incrementarlas > Comprender esto es esencial. Aun en el caso irreal de un
pero no suprimirlas. Las categorías que presentaremos están ambiente absolutamente estático, habrá transacciones. De
concebidas con este carácter genérico. otro modo, sería incomprensible que un sistema experimen-
tara tensiones sin que se alteraran sus condiciones de exis-
tencia. Si las condiciones mismas hubieran sido siempre
Perturbaciones ambientales en condiciones de estabilidad tensivas, un sistema podría ser destruido, no a consecuencia
de la aparición de nuevas tensiones, sino de la incapacidad de
Aun en condiciones de estabilidad, en que la tasa de cambio los miembros para tratar en tal o cual momento las antiguas
es lenta, hay interacción entre el ambiente y un sistema. De y estables con el mismo acierto que sus predecesores.
ahí que aunque se necesitara elaborar una teoría especial
del cambio, ella no eliminaría la semejanza existente entre
el cambio y el no cambio con respecto a los continuos
intercambios entre un sistema político y su ambiente. Las variables que sirven de nexo entre
Supongamos, a título de ejemplo, que nos interesa averiguar el sistema y el ambiente
las consecuencias de la estratificación social en la estructura
política. En cierto punto, allí donde se haya producido un De este análisis se desprenden claramente dos cosas: pri-
cambio en la estructura social, podríamos descubrir que el mero, que hay una gran diversidad de influencias proce-
reordenamiento de las clases sociales modificó la distribu- dentes del ambiente de un sistema político que pueden
ción del poder en la sociedad de modo tal que una nueva perturbar la forma en que éste desempeña sus tareas; se-
élite política suplantó a la anterior. Tanto la revolución gundo, que estas influencias existen tanto si el ambiente
francesa como la rusa tuvieron consecuencias de esta índole. es mlativamente estable como si fluctúa a tontas y locas. El
Pero una vez producidos estos efectos sobre el sistema po- cambio ambiental que tanto —y con tanta razón— llama
lítico, esto no eliminó los efectos de la nueva estructura de la atención en la actualidad, no crea problemas teóricos
clase sobre la sociedad, aunque permanecieran absoluta-
nuevos para construir una estructura general de análisis;
mente estáticas las relaciones de la nueva clase. Incorporado
y estabilizado, el cambio puede seguir influyendo sobre otros agrava simplemente un problema analítico ya existente.
aspectos de la sociedad. No es como la fulminación de un ¡Cómo sistematizar o entender el modo en que se trans-
rayo, que causa su daño y desaparece dejando un simple fieren a un sistema político las perturbaciones o influencias
que proceden del ambiente? ¿Debemos tratar cada cambio

150 151
t"ujwyzwgfhnós"htrt"ynut"ufwynhzqfw"t"ljsjwfq/"xjlús"qtx Ezsvzj"ijxij"jq"uzsyt"ij"{nxyf"hnjsyıknht"xjf"rzÇ"nrutw0
hfxtx/"Ç"qnrnyfwstx"f"ijyfqqfw"xzx"jkjhytx"jxujhıknhtxC"Wn"fxı yfsyj"xjñfqfw"jxyj"fxujhyt/"qf"fknwrfhnós"jx"yfs"tg{nf"vzj
kzjwf/"qtx"uwtgqjrfx"ijq"fs¨qnxnx"xnxyjr¨ynht"xjwıfs"nsxzuj0 ynjsj"utht"nsyjw‘x1"Pt"vzj"uzjij"mfhjw"Ç"mfw¨"vzj"qf"firn0
wfgqjx/"ijgnit"f"qf"jstwrj"in{jwxnifi"ij"nskqzjshnfx1"Is xnós"ij"jxyj"{ıshzqt"xjf"fqlt"r¨x"vzj"zsf"ujwtlwzqqfif/"jx
hfrgnt/"xn"uzin‘wfrtx"ijxhzgwnw"zs"rtit"ij"ljsjwfqnáfw jshtsywfw"jq"rtit"ij"fsfqnáfw"qtx"nsyjwhfrgntx"htruqjotx/
szjxywt"r‘ytit/"hfgwıf"jxujwfw"vzj"jxf"in{jwxnifi"xj"wjiz0 ij"rfsjwf"vzj"utifrtx"wjizhnw"qf"jstwrj"in{jwxnifi"ij
ojwf"f"zs"súrjwt"wjqfyn{frjsyj"ujvzjñt/"Ç"js"htsxjhzjshnf nsyjwfhhntsjx"f"uwtutwhntsjx"yjównhf"Ç"jruıwnhfrjsyj"rf0
k¨hnq"ij"rfsjofw/"ij"nsinhfitwjx"t"{fwnfgqjx1"Ixyt"jx"qt"vzj sjofgqjx1
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j~frjs"ujwrnynjwf"fuwjhnfw"Ç"xjlznw"js"ytifx"xzx"htsxjhzj"s0
Transacciones a través de los límites de un sistema hnfx"jq"nrufhyt"utyjshnfq"ij"qtx"mjhmtx"frgnjsyfqjx"xtgwj
jq"xnxyjrf1"Xjsnjsit"uwjxjsyj"jxyj"tgojyn{t/"ijstrnsfw‘" pro-
Xjsnjsit"js"hzjsyf"vzj"mjrtx"htshjgnit"fq"xnxyjrf"utqıynht ductos ijq"uwnrjw"xnxyjrf"f"qtx"jkjhytx"ywfsxrnynitx"f"ywf{‘x
htrt"xjufwfgqj"ij"ytitx"qtx"ijr¨x"xnxyjrfx"xthnfqjx/"Ç"f ij"xzx"qırnyjx"mfhnf"tywt"xnxyjrf/"jkjhytx"vzj"xjw¨s"qtx
rjszit"inkjwjshnfit"fxnrnxrt"utw"zsf"jxywzhyzwf"utqıynhf insumos ijq"xjlzsit"xnxyjrf/"fvzjq"xtgwj"jq"hzfq"nskqzÇjs1
nsijujsinjsyj/"jx"úynq"ywfyfw"qfx"ujwyzwgfhntsjx"t"nskqzjshnfx Ttw"htsxnlznjsyj/"zsf"ywfsxfhhnós"jsywj"xnxyjrfx"xj"htsxnij0
vzj"uwthjijs"ij"qf"htsizhyf"ij"qtx"xnxyjrfx"frgnjsyfqjx wfw¨"htrt"zs"sj~t"jsywj"jqqtx"js"ktwrf"ij"wjqfhnós"nsxzrt0
htrt"intercambios o transacciones vzj"fywf{njxfs"qtx"qırnyjx uwtizhyt1
ijq"xnxyjrf"utqıynht1"Rnslzst"ij"qtx"fruqntx"xnxyjrfx"xthnfqjx Wn"fuqnhfrtx"fmtwf"jxyf"htshjuyzfqnáfhnós"ljsjwfq"ij"qtx
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ij"qtx"ijr¨x>"xj"if"jsywj"jqqtx"zsf"nsyjwujsjywfhnós"htruqj0 xnxyjrfx"frgnjsyfqjx/"tgyjsjrtx"zs"rtijqt"wzinrjsyfwnt"ijq
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vzj"xjf"js"ktwrf"rzÇ"qnljwf1"Wj"uzjij"jruqjfw"jq"y‘wrnst uzjxyt/"xnruqnknhfhnós"j~hjxn{f"ij"qf"wjfqnifi"Ç"ij"rn"uwtunt
%nsyjwhfrgntx%"ufwf"ijxnlsfw"qf"rzyzfqnifi"ij"qfx"wjqfhntsjx1 jxvzjrf"htshjuyzfq1"Tjwt"qf"yfwjf"nsnhnfq"vzj"ijgj"fgtwifw
jx"ijhnw"hzfsit"hfif"zst"jojwhj"nskqzjshnf"wjhıuwthf"xtgwj jq"fs¨qnxnx"jx"jqnrnsfw"qfx"wjqfhntsjx"fhhnijsyfqjx"ufwf"ijofw
jq"tywt/"Ç"%ywfsxfhhntsjx%"hzfsit"ijxjjrtx"nsxnxynw"js"jq"rt0 fq"ijxhzgnjwyt"jq"rfwht"jxjshnfq1"Ixytx"xts"qtx"wjvznxnytx
{nrnjsyt"ij"zs"jkjhyt"js"zsf"úsnhf"inwjhhnós/"ufxfsit rısnrtx"ufwf"jxyzinfw"qf"{nif"utqıynhf"htrt"xnxyjrf"ij
xnruqjrjsyj/"f"ywf{‘x"ijq"qırnyj"ij"zs"xnxyjrf"f"tywt1 4 htsizhyf1"Is"tywf"tgwf"stx"knofwjrtx"htrt"tgojyn{t"fñfinw
{f=nfx"hqfxjx"ij"wjqfhntsjx"htruqnhfifx/"yfq"vzj"jq"rtijqt
4 "Intercambio" -q´otmzsq."se emplea a veces para designar una tkwjáhf"zsf"rjotw"fuwt~nrfhnós"f"qfx"wjqfhntsjx"ij"qtx
u otra clase de relación benéfica mutua, por ejemplo una trans- xnxyjrfx"kjstr‘snhtx1"Is"jxyf"tutwyzsnifi/"jq"fs¨qnxnx"xjlznw¨
acción o vínculo contractual en que cada una de las partes tiene xnjsit"rfhwtxhóunht1"Sgxjw{fwjrtx"qtx"xnxyjrfx"utqıynhtx"ijx0
la impresión de ganar algo. Entiendo que Talcott Parsons emplea
de ordinario en este sentido y en algún otro muy afín a él, dicho con- ij"zsf"inxyfshnf"htsxnijwfgqj/"htrt"xn"kzjwf"f"ywf{‘x"ij
cepto. Véase `tq"]{oumx"]¨íñqy1"Nueva York, Free Press of Glen- zs"yjqjxhtunt/"st"ij"zs"rnhwtxhtunt1"Exı"qt"j~nlj"qf"sfyz0
coe, Inc., 1951, esp. págs. 122 y sigs., y el libro que escribiera en wfqjáf"ijq"hfxt/"ifit"jq"jxyfit"fhyzfq"ijq"fs¨qnxnx"yjównht"js
colaboración con N. J. Smelser, No{z{y¨"mzp"]{ouqñ¨1"Nueva York,
Free Press of Glencoe, Inc., 1956, págs. 105-184. En este pasaje,
en cambio, me limitaré a asignarle un significado neutral, que ra hacer referencia a esta relación, el término "interacción" -uz2
indique solo que los hechos de dos o más sistemas tienen efectcs ñqémoñu{z.1"pero ya es costumbre restringir la aplicación de este
recíprocos sobre los sistemas en cuestión, y que tales efectos están último a las acciones y reacciones entre roles sociales, y no entre
mutuamente relacionados. Se podría haber usado perfectamente, pa- sistemas.

152 153
la investigación política. Aunque contamos con muchos de-
talles empíricos, hemos perdido de vista, en general, la exi-
gencia de apreciar los contornos del panorama total.

Un modelo de flujo del sistema político

A grandes rasgos, el diagrama del funcionamiento de un


sistema político sugiere que lo que sucede en el ambiente
lo afecta a través de las influencias que se mueven hacia él.
Mediante sus estructuras y procesos, el sistema opera enton-
ces sobre estos insumos de modo tal que se convierten en
productos, o sea las decisiones autoritarias y su ejecución.
Los productos vuelven a los sistemas del ambiente o en
muchos casos al sistema mismo, directamente y sin interme-
diarios. En el Diagrama 2 de la pág. 154 las flechas que salen
de los ambientes reflejan la gran diversidad de transacciones
con el sistema político; sin embargo, las flechas apuntan en
una única dirección, y se presentan de modo tal que se
introducen en el sistema, en forma sumaria, como demandas
y apoyo. El intercambio o reciprocidad de relaciones entre
el sistema y sus ambientes, antes simbolizado con flechas de
dos puntas, se indica ahora con flechas que muestran el
flujo de los productos hacia los sistemas ambientales. Esto
revela claramente que los insumos del ambiente son en
realidad iguales a los productos del sistema político. Las
líneas de guiones de los sistemas ambientales reflejan la di-
námica de las relaciones: hay un flujo continuo de influen-
cias o productos desde el sistema político hacia los ambientes
y a través de ellos. Al modificar estos ambientes, los produc-
tos políticos influyen en la próxima ronda de efectos que
retornan del ambiente al sistema político. Así podemos iden-
tificar un círculo continuo de retroalimentación. A medida
que avance nuestra exposición explicaremos el significado
de otras líneas y denominaciones del diagrama.
I I I Aunque el diagrama es detallado, se han omitido muchas
cosas, como cabe suponer. En primer lugar, se habrían
podido añadir muchos otros sistemas ambientales, precisa-
mente para tomar en cuenta los pocos que se mencionaron
en un capítulo anterior. En segundo lugar, se han dejado
Irlo) aauaiquzn 46

155
f
de lado las relaciones entre los sistemas ambientales mismos, ¡Zfwnfgqjx"ijq"nsxzrt
puesto que habrían complicado el diagrama al punto de
volverlo indescifrable. Por último, las estructuras y procesas Demandas y apoyo como indicadores de insumo
mediante los cuales un sistema político convierte sus insumo►
en productos, están representados apenas por una línea on- `El valor del concepto de insumo consiste en que nos permi-
dulada; ello sugiere, sin embargo, que los insumos proce- irá captar el efecto de la gran variedad de hechos y cir-
dentes del sistema externo se elaboran y convierten en pro- cunstancias del ambiente que conciernen a la persistencia
ductos, que vuelven a uno u otro de los sistemas externos de un sistema político. Sin él sería difícil deslindar, en forma
en calidad de insumos. operacional precisa, de qué manera la conducta de los
diversos sectores de la sociedad afecta a lo que ocurre en el
sector político. Los insumos servirán de variables sintéticas
ente que concentran y reflejan todo lo que en el ambiente es
significativo para la tensión política. Gracias al uso que se
les puede dar, constituyen un instrumento analítico podero-
so. Ahora bien: que los empleemos o no como variables
Demandas sintéticas dependerá del modo como los definamos. Podría-
El
;nos concebirlos, en su sentido más amplio, como que com-
Decisiones y prenden cualquier hecho externo al sistema —limitándonos
sistema
acciones por el momento a los insumos ambientales— que lo altere,
político modifique o afecte de algún modo. Así interpretados, jamás
Apoyo
!agotaríamos la lista de los que repercuten en el sistema
político. Tal lo que indica el Diagrama 1, pág. 112. Las
lechas de dos puntas que enlazan los sistemas ambientales
con el sistema político se podrían multiplicar por mil y
'apenas habríamos tocado superficialmente las numerosas
r diversas influencias que fluyen entre estos sistemas.
¡Tomemos unos pocos ejemplos. Los efectos de la economía
l+m\I‘el‘tet il crear y mantener clases económicas poderosas, urbaniza-
Diagrama 3. Un modelo simplificado de sistema político. Iáón, segmentación de grupos de intereses, fluctuaciones en
"ti ciclo comercial y otros fenómenos análogos, constituyen
El Diagrama 3 va aun más allá en la omisión de los abun- n
nsumos (en el sentido amplio) que configuran el carácter
tie la estructura política, la distribución del poder en ella
dantes y complejos procesos políticos; podría decirse que
ú"los objetivos que persiguen las controversias políticas. La
los reduce a sus puros huesos. Presenta del modo más escueto
cultura general contribuye a moldear las restricciones a que
posible las relaciones dinámicas entre dichos procesos.
leben ajustarse la discusión y competencia políticas (supo-
Sirve para realzar una imagen a la que volveremos; revela iiendo que sean permitidas) , imprime color al estilo de la
que, a fin de cuentas, en su forma más elemental, un sistema
sida política y revela los tipos de problemas que los miem-
político no es más que un medio para convertir en productos oros del sistema considerarán importantes. Las pautas mo-
ciertas clases de insumos. Esto es, al menos, un útil punto ávacionales propias de los tipos de personalidad modales
hi"partida para hurgar en las complejidades de la vida o de las personalidades de élite dentro de una sociedad,
política.
n
ntervendrán en la disponibilidad de personal para desem-

7;? 157
peñar papeles políticos, en los incentivos para la partid- cómo un sistema logra persistir, ocurrieran en el ambiente
pación política, y en los tipos de sujetos que alcancen status del sistema. Como sabemos por lo ya expuesto, muchas de
directivo y su percepción de la política. Podríamos ampliar estas influencias pueden tener lugar dentro del sistema. En
esta lista hasta el infinito. Para cada nuevo sector del á medida en que lo que ocurra dentro de un sistema decida
ambiente necesitaríamos una teoría individual que expli- u destino en tanto sistema de interacciones, será posible
cara el efecto probable de sus insumos. El único elemento considerarlo tal como lo reflejan los insumos de los miembros.
unificador sería nuestra intención de conocer e interrelacio- No parece razonable hablar de estos hechos como insumos,
nar los insumos (es decir, los efectos específicos y generales} puesto que suceden dentro del sistema y no fuera de él. Para
de cada uno de estos parámetros con respecto a un objeto ser lógicamente coherentes podríamos llamarlos "co-insu-
común: el sistema político. mos". Este neologismo solo significaría que hemos decidido
No obstante, se simplificaría enormemente la tarea de ana- tratar en forma unificada los efectos que los hechos y cir-
lizar el impacto del ambiente si adoptáramos insumos más cunstancias, tanto interiores como exteriores a un sistema,
estrictamente definidos y los usáramos como indicadores pueden tener sobre su subsistencia. Por consiguiente, si
sintéticos de los efectos más importantes que atraviesan los del contexto no se desprende lo contrario, incluiré los "co-
límites entre estos sistemas. Esta conceptualización nos exi- insumos" en la misma categoría que los insumos.
miría de tratar de investigar el efecto que cada tipo st Esta distinción se torna valiosa, porque el hecho de recono-
acontecimiento ambiental produce por separado sobre un cer las dos categorías nos advierte la utilidad de indagar en
sistema. el interior del sistema y en su ambiente para descubrir las
Como instrumento analítico para esta finalidad, es come- principales influencias tensivas. Así como el cuerpo humano
niente considerar a los parámetros principales centrando sus puede dejar de funcionar por una infección proveniente del
efectos en dos insumos básicos: demandas y apoyo. Por exterior o por el agotamiento, debido a la vejez, de algún
medio de ellos se pueden encauzar, reflejar y resumir mu- órgano (como el corazón), un sistema político puede sufrir
chos cambios del ambiente, lo cual permite emplearlos como tensión por las perturbaciones del ambiente o por fallas
indicadores claves del modo en que los hechos del ambiente directamente atribuibles a la disposición de las estructuras
afectan el funcionamiento del sistema. En el Diagrama 2. lo procesos dentro del sistema mismo. Por ejemplo, los miem-
pág. 154 las múltiples transacciones quedaron reducidas a bros del sistema político norteamericano tienen de vez en
dos insumos principales, únicos a los que se concibe en mo- }cuando la impresión de que todo el régimen está amenazado
vimiento de flujo hacia el sistema político.
Poco importa que consideremos estos insumos internos o ex- 4por las dificultades relativas a la aprobación de las leyes,
agravadas por la separación de poderes. Esta cuestión se
ternos al sistema político : están en el límite, y sirven de suele traer a colación en los debates sobre el sistema de dos
puente entre este último y los demás sistemas intra y extra- partidos que existe en el país, sistema al que se juzga respon-
societales. Según las exigencias del análisis podremos ubicar- sable del problema. El concepto de "co-insumos" permite
los dentro o fuera, siempre que permanezcan cerca de la poner de manifiesto que la perturbación ha tenido lugar
línea fronteriza. fdentro del sistema y que el insumo causante de la tensión
ha sido conformado por las circunstancias internas.
"Co-insumos" como indicadores intrasistémicos
Ejemplos de la función sintetizadora de los insumos
E"veces me he expresado como si todas las influencias o
perturbaciones que hay que tener en cuenta para entender Convendrá indicar brevemente aquí qué comprenden las
demandas y el apoyo y cómo se pueden emplear; no obstante,

158 159
dejaremos para una obra posterior un análisis completo de no tener relevancia para la capacidad de subsistencia
su rol de variables sintéticas mediante las cuales se transmite algún tipo de sistema. Lo importante es que las formas
la tensión. Veamos un ejemplo: supóngase que estamos inte- líticas tradicionales fueron reemplazadas, al menos en apa-
resados en estudiar una nación en desarrollo en transición .:encia, por tipos burocratizados. Para nosotros, las pregun-
desde una forma de organización tribal fundada en cabeci- críticas son: ¿En qué medida las perturbaciones impu-
llas de aldea, ancianos de linaje y un jefe supremo determi- ron tensión sobre el sistema preexistente? ¿De qué modo
nado por el linaje y con un poder mínimo, hasta una eciso se manifiesta y comunica esta tensión? ¿ Cómo en-
dirección política nacional fundada en una organización nta el sistema a esta tensión, si es que realmente lo hace?
secular de partidos, una legislatura, una burocracia orien- n modo útil de contestarlas es investigar qué repercusio-
tada por la eficiencia y un grupo de líderes dominantes. FA tienen en los insumos los contactos ideológicos y econó-
de presumir que las modificaciones del antiguo sistema tribal 'cos con Occidente. En una palabra: la exposición al
se debieron en parte al contacto con los ideales occidentales o de vida posible con arreglo a las formas occidentales
de democracia y administración, reforzados por las necesi- organización social, junto con la aparición de medios
dades de una economía y estructura social cambiantes. teriales debidos al pasaje de una economía de subsis-
Siguiendo los procedimientos actuales de la investigación ncia a otra de precios y salarios, provocó un gran aumento
política, podríamos especificar qué aspecto del cambio po- el volumen de las demandas, que los miembros del
lítico resulta importante. Como criterios de relevancia íál3 tema tratan de satisfacer ahora por medio de la acción
ríamos normalmente los cambios que se produjeran en direc- lítica. Esto por sí solo impone a las antiguas formas tri-
ción a las instituciones democráticas occidentales o que se les de organización una carga tan pesada que posible-
apartaran de ellas. Trataríamos de explicar luego el rumbo, ente no puedan soportarla.
ritmo y resultado de estos cambios examinando todos loe or otra parte, los cambios en el ambiente contribuyen a
cambios externos que probaran ser relevantes con respecto pliar los tipos de demandas para los que ahora se busca
a aquéllos. tisfacción por medio del sistema político. Esas nuevas de-
Desde la perspectiva de nuestro análisis, los cambios ambien- mandas, en su nivel más global, se condensan por lo común
tales se consideran perturbaciones del sistema tribal existente programas de libertad nacional y unidad política entre
debido a la tensión que le imponen, y que en definitiva llegan mtpos divergentes, generalmente vinculados con políticas
a su transformación. El sistema puede responder de dcs nte alientan una rápida tasa de desarrollo económico. Los
modos a la tensión: extinguiéndose y siendo absorbido pa i.ompromisos que se exige a los miembros del sistema para
otra sociedad, o adaptándose mediante estructuras políticas .ntisfacer estos tipos de demanda, son a todas luces dife-
modernizadas en forma de partidos, legislaturas, burocracia Tntes de los requeridos bajo los sistemas tradicionales ante-
racionalizada y dirección generalizada (en vez de una direc- liores. La novedad de las demandas mismas crea crisis gra-
ción de linaje, tribal o de base étnica) . res en las naciones en vías de desarrollo.
Aquí, las cuestiones críticas no se refieren al modo como las Los cambios en volumen y diversidad de las demandas cons-
perturbaciones ambientales modifican la forma particular tuyen uno de los tipos principales de tensión que, según
de las estructuras o procesos internos del sistema. Esos cam- Típop"interpretarse, los cambios ambientales imponen sobre
bios pueden tener lugar sin producir efecto discernible a- l sistema político (y ha sido descuidado en lo fundamental) .
guo sobre la capacidad de persistencia de algún tipo de De este modo, muchos cambios diferentes como éstos pue-
sistema, o sin que guarden una relación fundamental coa
esta capacidad. O sea, el hecho de que la estructura moder- Zariable,
en reunirse y ser observados mediante una sola clase de
es decir, por el hecho de influir en el volumen y
nizada adoptada se inspire en el sistema parlamentario i'iversidad de las demandas.
inglés o en el régimen presidencial norteamericano puede

7?6 $94
Pero algo más está en juego en estas unidades nacionales i(ucho más podríamos agregar sobre la forma en que los
incipientes. Es la necesidad de una nueva dirección capaz amnios de las demandas y el apoyo sintetizan y reflejan
de consolidar un grupo que ofrezca apoyo suficiente para os cambios que se dan en el ambiente de un sistema político,
una nueva unidad política, un nuevo conjunto de estructu- s transmiten al sistema en calidad de perturbaciones y a su
ras para lograr llevar a cabo las acciones políticas, y nue% as rz son objeto de la reacción del sistema, como modo de
autoridades, con aptitud para la dirección y administración. nfrentar posibles tensiones. La confirmación definitiva de
Estos componentes básicos de un sistema político, podrían ve la mayor parte de los aspectos ambientales importantes
ser denominados respectivamente la comunidad, el régimen n refractados a través de estos dos indicadores, exigirá la
de gobierno, y las autoridades políticas. 8 La búsqueda de un aboración previa de cada insumo y la respuesta del sistema.
veloz desarrollo económico y social, combinado con la esta- fi propósito es solamente ofrecer un esbozo preliminar del
bilidad política, impone a esos sistemas la necesidad de pel real que desempeñan estos insumos. La adopción
crear una dirección capaz de promover apoyo para estos e esta clase de conceptualización nos permitirá averiguar
componentes y conservarlo. Para ello, tal vez deban negociar mo se comunica la tensión a un sistema.
coaliciones entre los grupos dominantes en la sociedad (ét- ocos sistemas sucumben a la tensión procedente de un
nicos, de linaje y los nuevos grupos económicos) . Pueden Yunbiente estable, ni siquiera de un ambiente en rápido cam-
buscar apoyo entre los jóvenes, entre las tribus política- bio. El hecho de que muchos de ellos puedan enfrentar
mente desposeídas o entre los trabajadores urbanos, privados x rturbaciones capaces de amenazar la existencia misma de
de la seguridad anterior que le brindaban los vínculos del 'tvalquier sistema, nos induce a indagar los medios que les
linaje. Es posible que recurran al empleo de la coerción. rmitieron lograrlo. Cuando lo sepamos, habremos com-
No obstante, por mucho que la nueva dirección se empeñe ',1letado nuestro preámbulo a las clases de compromisos que
en renovar el insumo de apoyo en favor de algún sistema. nadvertidamente podemos asumir una vez que empezamos
la tensión debida a la pérdida de apoyo del sistema pre- . analizar en forma coherente todo lo que lleva la idea
existente se puede achacar a cambios ambientales de los ¡misma de sistema. Tal será el. tema de nuestro próximo
tipos mencionados. En los casos en que el cambio revele apítulo.
que los sistemas antiguos fracasaron, podemos interpretar
la situación en el sentido de que los miembros lograron ase-
gurar la persistencia de alguna clase de sistema, transfor-
mándose ellos mismos y apoyando un tipo de sistema moder-
nizante o de transición. Prescindiendo del modo como el
sistema enfrenta a la tensión, la cuestión es que las pertur-
baciones ambientales se pueden resumir y unificar por su in-
fluencia sobre el nivel del apoyo en favor de un sistema.
Utilizando así el apoyo como eslabón entre el ambiente y
un sistema, obtenemos un indicio importante para compren-
der la tensión que pesa sobre un sistema: la manera en
que esta variable sirve de centro de muchas clases de cam-
bios ambientales.
5 Véase un breve análisis de estos términos en Easton, "An Ap-
proach to the Analysis of Political Systems", y "Political Anthro-
pology". Los examinaremos con más detalle en un volumen pos-
terior.

162 4 163
i
tvez mayor. A su debido tiempo, si las demandas siguen
8. La respuesta del sistema político 'siendo soslayadas o desechadas, la insatisfacción de los miem-
bros que cuentan se puede extender también al régimen
de gobierno. En ciertas circunstancias, algunos grupos po-
drían intentar apartarse de la comunidad iniciando un mo-
ivimiento separatista.' El fracaso del producto —como lla-
asaríamos al resultado de la renuencia o incapacidad de
,satisfacer las demandas— tendería a socavar el apoyo al
$

Sistema, tipo característico de tensión. Vemos así que las


Nuestra atención se concentró hasta ahora en la forma en que
se comunica tensión a un sistema. El análisis demostró que si demandas tendrán importantes consecuencias para el insumo
de apoyo, por lo menos en la medida en que queden
queremos averiguar qué ocurre en un sistema político, debe- insatisfechas.
mos considerar por separado dos clases de hechos. Una
ecuación representativa de los factores que entran en juego Por otra parte, pueden provocar tensión por razones com-
comprendería no solo índices vinculados a cualquier au- pletamente independientes de su repercusión en el apoyo.
mento amenazador del volumen de demandas o de la dis- Ya aludí a ello en el capítulo anterior, al hablar de la
minución del apoyo, sino también a las respuestas particu- tensión causada por el excesivo volumen y diversidad de
lares de un sistema. Allí donde un sistema es destruido las demandas. Esto implica que la existencia de demasiadas
porque no logra atenuar apropiadamente la tensión, otro demandas, o bien su diversidad y contenido (de tal índo-
puede avanzar raudamente gracias a sus reservas de expe- le que el conflicto que estimulan requiera un tiempo exce-
riencia anterior, a las que puede echar mano para enfrentar sivo para el proceso) pueden ser fuente de tensión. En
situaciones tensivas. Así como se necesitan conceptos para ambos casos el sistema carece del tiempo suficiente para
ordenar las experiencias que llevaron a la tensión, así tam- procesar las demandas, que según se supone no pueden
bién se requieren, en un enfoque sistémico, categorías de aguardar indefinidamente a ser satisfechas. Cabe describir,
análisis que nos permitan interpretar los modos variables ;pues, esta situación de tensión como sobrecarga de insumo
de respuesta de que disponen los sistemas políticos. de demanda. 5 Aunque éste no es el sitio para investigar
as ramificaciones de este tipo de tensión, conviene hacer
'algunas observaciones que permitan apreciar los compro-
?misos inherentes al tipo de enfoque sistémico que estudia-
mos en esta obra.
Tipos de respuestas reguladoras frente
a la tensión derivada de la demanda 4"Pf"Kzjwwf"ij" Secesión norteamericana jx"uno ij"estos casos.
La"htsynszf"inxfynxkfhhnós"hts" los productos js"relación hts"las
Áqjrfsifx"xzwjñfx"provocaron js"definitiva, st"xtqt" un conflicto
Fuentes de tensión derivada de la demanda fysq"sino qf"demanda ij"un sistema político completamente sepa 0
k fit1
Un sistema puede estar expuesto de dos modos a tensión q"N1"K1"Qnqqjw/"%Msktwrfynts"Msuzy"S{jwqtfi"fsi"TxÇhmtufymtqtlÇ%/
procedente de las demandas. Por una parte, si sus autori- m A merican Journal of Psychiatry, 449/"4<93/"págs. 9<80:37>
%Xmj"Msin{nizfq"fx"fs"Msktwrfynts"Twthjxxnsl"WÇxyjr%/"js"[1
dades no están en condiciones de satisfacer en cierta pro- S."Jnjqix"Ç"[1"E1"Eggtyy/"htrux1/" Information Storage and Neural
porción las demandas de los miembros (por lo menos las Control, Wuwnslknjqi/"Mqqnstnx/"Gmfwqjx"G1"Xmtrfx/"Tzgqnxmjw/"4<96/
de los políticamente poderosos), o se resisten a hacerlo, págs. 63405;/"j"%Msktwrfynts"Msuzy"S{jwqtfi%/"js"Q1"G1"^t{nyx/
esa situación provocará en definitiva un descontento cada eK1"X1"Nfhtgn"Ç"K1"H1"Ktqixyjns/"htrux1/"
6 962, [fxmnslyts/"H1"G1/"Wufwyfs/"4<95/"
Self-Organizing Systems,
págs. 940:;1

164 165

i
En primer lugar, la tensión debida a la sobrecarga de insu- .liste tal posibilidad. A fin de dar rasgos distintivos a un
mo se da como consecuencia de un hecho muy simple: foque sistémico, debemos preguntarnos si se pueden exhi-
que ningún sistema puede aceptar y transformar en produc- iir sistemas que hayan ideado modos genéricos de frustrar
tos un número y diversidad ilimitados de demandas. Por antemano posibles tensiones o de atenuar sus consecuen-
definición, las demandas son proposiciones articuladas que s en caso de que éstas resulten inminentes.
se formulan a las autoridades para que lleven a cabo alguna Rt"son probablemente muchos los sistemas que sucumbieron
clase de asignación autoritaria. En algunos sistemas, quizá te la tensión procedente de una sobrecarga de insumo
los miembros estén muy poco acostumbrados a presentar j"demandas. No obstante, en numerosas democracias mo-
demandas de esta índole, salvo tal vez en épocas de grandes rnas se ha sostenido que la pesada carga impuesta a las
crisis. Muchos sistemas tradicionales de población agraria islaturas es una fuente real de peligro para el funciona-
sin movilidad social, apática o impotente, asumieron este ento de esta clase de sistema. La mayoría de los sistemas
carácter. En otros sistemas quizá no se necesiten mucho, dernos se ven obligados a considerar un pavoroso número
o bien la cultura pueda conspirar contra su formulación, proyectos de ley y decisiones. Por extensión, la misma
por ejemplo en los sistemas del siglo xix dominados durante enaza pesaría sobre cualquier otro tipo de sistema poli-
breve tiempo por fuertes sentimientos liberales o de laissez- o que debiera atender un volumen de asuntos mayor que
f aire. Pero en muchos sistemas actuales y en algunos períodos que su organización le permite.
del pasado —p.ej., durante el período mercantilista euro- alegato sobre los peligros posibles de una sobrecarga de
peo— el volumen de demandas que se presentan a las auto- mandas no se apoya en pruebas concretas. Aunque pu-
ridades es suficiente para crear un verdadero problema al era demostrarse que ningún sistema estuvo nunca ame-
sistema, por la imposibilidad de atenderlas. En realidad se zado de este modo, ello por sí solo no prueba mucho;
puede llevar la cuestión más lejos y preguntar si no se verían 'n podría argumentarse que si no fuera por las medidas
todos los sistemas ante un alud insoluble de demandas, de versales de precaución que toman los sistemas, ese pe-
no mediar los diversos elementos reguladores que constan- ro surgiría. Las defensas que los sistemas crearon contra
temente tratan de impedirlo. insumo excesivo de demandas pueden muy bien ser la
Antes de fijarnos en algunos de estos medios, veamos cuál tizón de que pocos o ninguno de ellos hayan sido destrui-
habría de ser la naturaleza de la tensión si hubiera un s completamente por este tipo de tensión. En tal caso, el
flujo ilimitado de demandas. Las consecuencias no son dill- men de estas defensas se tornaría más necesario que
ciles de imaginar. En tanto indicaciones expresas de lo que nca.
las autoridades deberían hacer, las demandas son mensajes
que para llegar a su destino —las autoridades, en este caso—
deben poder fluir a través de canales como la palabra, loa gulación de la tensión de las demandas
medios masivos de comunicación, la correspondencia, etcé-
tera. Cualquiera sea el grado de diferenciación y especiali-
zación estructural de un sistema, jamás poseerá tantos ca- t bservando al sistema político desde esta perspectiva, ad-
rtimos de inmediato que no se puede entender adecuada-
nales que su capacidad de transmitir demandas sea infinita- lente las consecuencias de gran cantidad de dispositivos
En algún punto, según el tipo de sistema, su estructura i recursos a menos que se las vincule con la regulación
cultura, habrá una sobrecarga de insumos de demandas. 7 1 exceso de demandas. En realidad, empiezan a funcionar
Para analizar en forma cabal este fenómeno habría que de el momento mismo en que nace la demanda.
investigar en qué circunstancias cabe esperar que se produz- nos pusiéramos a averiguar el curso seguido por una
ca una sobrecarga de insumo. Por ahora bastará saber que manda en un sistema, encontraríamos que al principio,

7?? 167
antes de ser demanda, se presenta en forma de necesid 'ias de la acción política, o tal vez se excluya la religión,
preferencia, esperanza, expectativa o deseo social, con respec. !stimando que es asunto de incumbencia privada; en un
to al cual en algún momento pensamos que convendría La eríodo de xmuííq¿2rmuéq1"puede incluso dejarse librada a los
intervención de las autoridades. Solo en ese momento "miembros la solución de diversas necesidades económicas,
—cuando nuestras necesidades o esperanzas sociales se expre- in intervención política. Sean cuales fueren los criterios que
san como propuestas formuladas a las autoridades para que adopten para excluir las resoluciones políticas, cada sis-
ellas decidan o actúen— podemos llamarlas demandas po- ym"crea restricciones culturales que contribuyen a limitar
líticas. Es en este punto de conversión de las demandas l número de demandas en el comienzo mismo de su evo-
en propuestas políticas para la acción, que se puede produ- ción, cuando empiezan a formarse a partir de lo que
cir la primera clase de regulación importante de su volumen n todavía exigencias, aspiraciones o deseos no políticos.
y diversidad. s sistemas intentaron mediante muchos otros tipos de
Ilustraré brevemente este punto con algunos de los meca- respuesta regular una posible sobrecarga de demandas. Se
nismos típicos. Así, por ejemplo, no es probable que todos dría demostrar que todos ellos disponen de procesos para
los miembros expresen por igual una cierta demanda. Por ducir de uno u otro modo el volumen inicial de deman-
su status social general, algunos individuos o grupos son das que logran expresarse. Cabe describir estos procesos
más propensos a considerarse suficientemente capaces para IComo la reducción del volumen y diversidad de las deman-
articular una posición política; las personas que desempeñen das mediante la combinación de dos o más en una sola.
estos roles en la estructura social y política controlarán en `Los partidos, grupos de intereses y líderes de la opinión
importante medida la cantidad de demandas presentadas ;desempeñan en las sociedades modernas esta función (insti-
al sistema. Por esta razón podemos llamarlas reguladores tuciones semejantes lo hacen en otros sistemas) . Parte de
estructurales del volumen de demandas; son los sujetos que iu actividad consiste en la síntesis y homogenización de las
impiden la entrada a los canales de admisión de un sis- 'demandas, de modo que reuniendo varias de ellas se puede
tema. En las sociedades modernas podemos identificarlos formar un programa viable y simplificado de acción, y al
como los grupos de intereses, partidos, líderes de la opinión 'mismo tiempo ampliar la base de apoyo del grupo o indi-
o medios masivos de comunicación; en las tradicionales. viduo. Independientemente de los motivos que inspiren la
pueden adoptar la forma de conjunto de notables, aristo- Mnterconexión de varias demandas en un programa sintético
cracia o jefes militares. Cualquiera sea la forma que tomen 'común, la consecuencia es que el sistema debe atender me-
estos reguladores estructurales, es evidente que el volumen *'nos demandas.
o diversidad de las demandas que entren en un sistema v Con todo, para reducir el volumen de las demandas se
empiecen a moverse hacia el punto del producto (las auto- necesita algo más que esto, sobre todo en los sistemas mo-
ridades) dependerá de las características de estos "custo- dernos. La mayoría de los sistemas que sufrieron sobrecarga
dios" de las vías de entrada. respondieron por lo común aumentando su capacidad de
Además de esta limitación impuesta al insumo indiscrimi- circulación, a fin de llevar más rápido las demandas al
nado de demandas, incluso en esta etapa del avance de punto en que se convierten en productos. Los canales para
una demanda, muchas restricciones culturales modifican el comunicar demandas desempeñan un papel esencial en la
número de aspiraciones que los miembros pueden siquiera ayuda ofrecida a un sistema para enfrentar una posible
pensar en convertir en demandas. En todo sistema existen tensión. Por ejemplo, la misma proliferación de estructuras
ciertas inhibiciones culturales acerca de las necesidades para políticas significa que se cuenta hoy con muchos más medios
las que un miembro considera adecuado buscar un arreglo para atender las demandas. El hecho de que la creciente
político. Tal vez las cuestiones estéticas no se juzguen pro- diferenciación estructural haya ido acompañada de mayor

168 A49<

i
especialización, implica también que estos canales pueden á estructuras como medio de mantener por lo menos algún
permanecer abiertos durante lapsos más largos, atendiendo ema de formulación de asignaciones autoritarias. Ya mos-
por consiguiente un volumen mayor. ré que entre todos los tipos de sistemas, los sociales son los
Es imposible agotar en esta breve exposición una descrip- ice gozan de la mayor libertad para adaptar su orden
ción siquiera nominal de los modos típicos de respuesta a la nterno a fin de enfrentar tensiones. Un caso de autotrans-
sobrecarga de insumo de demanda. No obstante, me detuve `ormación que contribuye a asegurar la persistencia de un
lo suficiente en este punto como para ejemplificar qué se sstema de formulación de asignaciones autoritarias es aquel
entiende por respuesta a una sobrecarga de esa índole. De en que, frente al peligro de sufrir una desorganización y un
este modo se obtiene algún indicio sobre la clase de con- nos tales que las variables esenciales ya no puedan fun-
ceptos y tendencias implícitas en un enfoque sistémico, a sonar, se adopta un nuevo orden constitucional (estructura,
medida que se mueve hacia una fase más complicada del normas y objetivos) fundamentalmente diferente del que
análisis. .xistía antes. Es el tipo de respuesta que llamaríamos regu-
!ación estructural del apoyo.

Tipos de respuestas reguladoras frente a la A poyo difuso


tensión derivada del apoyo Todo sistema dispone de medidas menos radicales que la
arriba citada. En estos casos, la persistencia no requiere que
Hemos observado que las demandas representan solo uno e abandone el régimen de gobierno existente ni que se lo
de los índices primarios para ubicar e identificar el modo modifique a fondo. Un sistema puede tratar de inculcar en
en que las perturbaciones ambientales e internas pueden in- sus miembros un alto grado de apoyo difuso 9 a fin de que,
troducir tensión en un sistema. El segundo índice impor- ?ase lo que pase, los miembros continúen vinculados a él
tante es el apoyo brindado a varios aspectos de un sistema aor fuertes lazos de lealtad y afecto. Este tipo de apoyo
(p. ej. a ciertas autoridades, el régimen de gobierno o el continúa independientemente de las ventajas específicas que
orden constitucional), o bien a la comunidad política mis-
el miembro juzga que le reporta pertenecer al sistema.
ma. Cuando este apoyo corre el peligro de disminuir por
El medio para originar este apoyo difuso y generalizado
debajo de un nivel mínimo, cualquiera sea la causa de ello,
el sistema debe ofrecer mecanismos que lo refuercen, pues quede entrañar el aliento de sentimientos de legitimidad y
de lo contrario sus días están contados. Las respuestas a una sumisión, la aceptación de la existencia de un bien común
declinación del apoyo adoptaron por lo común tres formas lue trascienda el bien particular de cualquier individuo
principales, que es conveniente examinar a fin de tener una grupo, o la inspiración de profundos sentimientos de
visión global de los conceptos que sugieren. comunidad. De este modo, mediante los procesos usuales
le socialización política y las diversas medidas especiales
Aunque el concepto de "apoyo" aparece a menudo en la inves-
Regulación estructural del apoyo igación política, su uso aquí promete darle mucha más precisión
le la que es corriente, y dotarlo de amplia significación teórica.
Una respuesta reguladora del apoyo puede incluir inten- Su empleo teórico deliberado fue sugerido por Talcott Parsons en
!I artículo de Young, "Approaches to the Study of Politics", arriba
tos por cambiar la estructura y procesos que caracterizan atado, aunque las categorías propuestas por mí y su significado
a un tipo particular de sistema político. Esta es tal vez la ipecífico fueron ideados teniendo en cuenta mis propios objetivos
estrategia más radical. Requiere transformar los objetivos teóricos.

4:3 4:4
que un sistema puede adoptar si entiende que ese apoyo Esto no significa que un sistema pueda satisfacer todas las
declina, se inculcan en los miembros maduros de un sistema demandas de sus miembros; algunas deben quedar forzo-
sentimientos de legitimidad, el reconocimiento de un bien- samente insatisfechas. Hasta cierto punto, cuando las de-
estar general y un sentido de comunidad política. 7 mandas presentadas al sistema no son atendidas, es posible
que se estimule el descontento y hasta la hostilidad. Sus
Esta referencia a los diversos tipos de respuestas por cuyo consecuencias se modifican siempre, no obstante, por el
intermedio un sistema puede abrigar la esperanza de man- apoyo difuso predominante que el miembro se haya acos-
tener un alto nivel de apoyo con respecto al cual los miem- tumbrado a prestar. Cualesquiera sean los agravios que éste
bros no exijan ningún quid pro quo, apenas roza la función exprese, sigue siendo en lo fundamental fiel al sistema.
central de estos mecanismos: frustrar las tensiones casi antes Pero cuando un sistema desatiende en forma regular y con-
de que se produzcan. tinua las demandas mínimas que los miembros juzgan
No obstante, para los fines que ahora perseguimos bastará justas —y que variarán según el momento histórico y la
con aceptar el hecho de que ningún sistema duraría mucho cultura— el insumo de apoyo específico disminuye. Tendría
si no formara una reserva de apoyo —frecuentemente lla- que confiar cada vez más en los sentimientos generales de
mada patriotismo, amor al país, lealtad, etcétera— con La buena voluntad (apoyo difuso) abrigados por los miembros.
que pudiese contar, sean cuales fueran las pruebas, tribula- Si la frustración sistemática de las que se estiman necesida-
ciones o frustraciones a que en un momento se vieran some- des justas se extiende durante lapsos prolongados y no es
tidos los miembros. 8 compensada con un aumento de insumo de apoyo difuso,
lleva a un grado de agotamiento del apoyo específico que
debilita radicalmente al sistema. Las listas de agravios pre-
Los productos como mecanismo regulador sentadas repetidas veces a los monarcas europeos en siglos
anteriores, fueron consideradas como precursoras de la re-
Una última categoría importante de respuesta a la tensión beldía o de la revolución.
derivada del apoyo se puede describir como productos. Por consiguiente, los productos pueden constituir una de
Mediante ellos, cabe estimular el insumo de apoyo específico las fuerzas centrales para mantener las variables esenciales
cuando el apoyo difuso amenaza con descender hasta un de un sistema. Un análisis más completo exigiría una inves-
punto peligrosamente bajo. Este insumo para el sistema se tigación extensa de los diversos tipos de productos y sus
produce a cambio de los beneficios y ventajas específicos consecuencias. Un solo hecho bastaría para revelar la rele-
que los miembros experimentan como parte de su condi- vancia de los productos: en estas últimas décadas, la ciencia
ción de tales. El representa o refleja la satisfacción que política mostró mayor interés que en cualquier momento del
siente un miembro cuando advierte que sus demandas fue- pasado por la manera en que se conforman y ejecutan las
ron atendidas. políticas públicas. Y las políticas públicas se pueden con-
4 Me ocupé de algunos de los problemas teóricos y empíricos de cebir, de manera muy general, como uno de los tipos de
la socialización política (en colaboración con R. D. Hess) en los productos de un sistema.
siguientes ensayos: "The Child's Changing Image of the Presiden(,
en Public Opinion Quarterly, 24, 1960, págs. 632-44; "Youth and
the Political System", en Lipset y Lowenthal, comps., Culture and
Social Character, págs. 226-51, y "The Child's Political World",
en Midwest Journal of Political Science, 6, 1962, págs. 229-46. Productos
5 Testimonio de ello son los esfuerzos de todo nuevo sistema político
{l~l"fortalecer los vínculos con sus miembros mediante el "adoc- ¿Qué son estos productos? Esta pregunta nos permite ob-
trinamiento", forma de socialización del apoyo en que la ideología servar desde otra perspectiva los intercambios entre un sis-
desempeña un papel importante.

4:5 * 173
tema y su ambiente. Podemos verlos como transacciones que desaparezcan las condiciones que originaron las demandas,
se desplazan de aquél a éste. o bien adoptando medidas que creen esta impresión en el
En todo sistema político se producen varias clases de heci/.s ánimo de los miembros, aunque de hecho solo haya cam-
que repercuten en el ambiente. Podríamos sentir la tentacih biado la imagen. Si no sucede así, las autoridades pueden
de considerarlos a todos, productos; no obstante, a los fi- obligar a los miembros, a través de los productos, a seguir
nes de nuestro análisis será preferible, como en el caso de los apoyando un sistema a pesar de que no haga esfuerzo alguno
insumos, dar un sentido más estricto a los productos. Usare- por satisfacer sus demandas.
mos el término, no para resumir todos los acontecimientos Esta cuestión suscita varios interrogantes. Para determinar
de un sistema, sino solo para aquellos que ya designamos los efectos de los productos sobre el apoyo, deberíamos saber
como asignaciones autoritarias de valores o decisiones obli- qué demandas deben atenderse a fin de mantener un nivel
gatorias, y las acciones que las implementan o se relacionan de apoyo suficiente para persistir, con qué frecuencia debe-
con ellas. ría ocurrir esto, cómo se deberían satisfacer muchas deman-
En este sentido, son ejemplos de productos los status de un das (incluso de estos miembros importantes), etcétera. Pero
orden jurídico, resoluciones y acciones administrativas, de- prescindiendo de todo ello solo me interesa destacar aquí
cretos, reglamentos y otras medidas políticas formuladas por que la capacidad de un sistema para responder a una
las autoridades públicas, el consenso informal de un consejo tensión (propiedad que lo distingue como sistema de con-
de clan, y hasta los favores y beneficios que proceden de las ducta) se puede ejercer mediante su creación de productos.
autoridades. Así como los insumos son un modo de organizar Por consiguiente, será esencial averiguar las consecuencias
y comunicar al sistema político los efectos de los cambios de estos productos en cuanto afectan al ambiente y al sis-
ambientales, también lo son los productos, pero invirtiendo tema mismo y crean las condiciones que nutren sentimientos
el proceso. Representan un método para vincular lo que de apoyo o los aniquilan.
ocurre en un sistema con el ambiente por medio de la con-
ducta singular relacionada con la asignación autoritaria
de valores. Identifican y sintetizan el efecto que las acciones
y hechos del tipo especificado tienen sobre el ambiente, y a Retroalimentación (feedback)
veces directamente sobre el sistema mismo, como lo mues-
tran las flechas correspondientes en el Diagrama 2, pág. 154. Suponiendo que las autoridades de un sistema deseen crear
Por medio de qué procesos influyen los productos en el productos que regulen el volumen de las demandas o eleven
nivel de apoyo específico prestado a un sistema? En sí mis- al máximo el insumo de apoyo, ¿ cómo lo lograrían? ¿ Cómo
mos y por sí mismos, los productos no tienen consecuencias. se enteran de que se les exige llevar a cabo alguna acción?
Deben modificar de algún modo las circunstancias existen- ¿Cómo llegan a hacerse una idea de lo que significan accio-
tes, o mantenerlas en los casos en que, de no mediar su inter- nes justas? En una palabra: para que los miembros de un
vención, se hubieran modificado. A veces, sin embargo, sistema, incluyendo a las autoridades, puedan responder
será suficiente que se comuniquen a los miembros, de modo a una tensión en forma de regularla de alguna de las ma-
que perciban que algo se hace en su beneficio. neras expuestas, ¿qué es lo que les permite, dentro de un
Esto se puede exponer de otro modo diciendo que para que sistema político, esforzarse en tal dirección? Esto nos lleva
los productos repercutan en el apoyo, es preciso que de a la entraña del sistema político concebido como un con-
un modo u otro satisfagan las demandas existentes o pre- junto autorregulador, autodirectivo, de conductas.
vistas de los miembros. Lo lograrán modificando las cir- En términos generales, la capacidad de un sistema de res-
cunstancias ambientales o internas del sistema, a fin de que ponder a tensiones emanará de dos de sus procesos cen-

7A: 175
trales. La información sobre el estado del sistema y su y sobre las demandas expresadas, al menos, por los política-
ambiente puede ser retransmitida a las autoridades; median- mente influyentes. Es importante saber si son adictos al
te sus acciones, el sistema puede cambiar o mantener cual- al borde de la rebelión contra ambos, y cuáles son sus
quier condición en que se halle. Es decir que un sistema demandas específicas.
político está dotado de retroalimentación y de la capacidad En tercer lugar, deben conocer los efectos que ya surtieran
de responder a ella. Mediante la combinación de dichas los productos; pero para ello sería necesario que actuaran
propiedades —retroalimentación y respuesta—, que hasta en oscuridad perpetua. Es preciso que exista un flujo con-
hace pocos años eran virtualmente desconocidas, un sistema tinuo de información que vuelva a ellas, de modo que sean
puede esforzarse por regular la tensión modificando o re- cuales fueren sus objetivos en materia de apoyo o de cum-
encauzando su propia conducta. 9 plimiento de las demandas, tengan conciencia de la medida
en que sus productos anteriores o actuales lograron alcan-
zar dichos objetivos.
Contenido de la retroalimentación Es importante advertir que con respecto al insumo de apoyo,
no podemos dar por descontados los objetivos de las auto-
¿"Qué tipo de información debe obtener un sistema para ridades. No es necesario que éstas se muestren siempre de-
responder y, en consecuencia, enfrentar la tensión? Es evi- seosas de alentar el apoyo a un sistema; aunque por lo
dente, en primer lugar, que sus autoridades, los individuos común se identificarán con el sistema existente, hay casos
investidos de responsabilidades y atribuciones especiales para en que están interesadas en modificarlo radicalmente o en
actuar en su nombre, necesitarían conocer las condiciones destruirlo por completo. Convenía a las intenciones de Hitler
prevalecientes en el ambiente y en el sistema mismo. De llegar al poder aprovechando el sistema de la República de
este modo podrían actuar en prevención de cualquier hecho Weimar, pero tenía prisa por reducirlo a cenizas y reempla-
que determinara el retiro de apoyo, ya sea difuso o específico. zarlo por el Tercer Reich. Desde su posición de autoridad,
Si las acciones se adoptaran antes de que se produjeran De Gaulle logró acabar con el apoyo residual prestado a la
las circunstancias causantes de tensión, no solo tendrían las Cuarta República y transformarla en un régimen que invir-
autoridades mejor oportunidad de mantener el insumo de tió las relaciones entre los poderes legislativo y ejecutivo.
apoyo, sino que a veces sería imperativo tomar esas previ- En casos como ésos, la información retransmitida a las
siones. autoridades se emplea para socavar el orden antiguo, más
En segundo lugar, las autoridades deben tratar de infor- que para apoyarlo.
régimen y solidarios con la comunidad política o si están Prescindiendo, sin embargo, de los objetivos específicos de
marse sobre la disposición de los miembros a prestar apoyo las autoridades, lo importante es que para alcanzarlos debe
haber un flujo de información, de los tipos descriptos, que
6 En jxyj"hfrut" se inxutsj"de zsf"htuntxf"qnyjwfyzwf1" Menciona- les sea retransmitido. Solo fundándose en el conocimiento
wjrtx"fqlzsfx"tgwfx"ufwynhzqfwrjsyj"xnlsnknhfyn{fx"ufwf" el fs¨qnxnx de lo ocurrido o de la situación actual con respecto a la
de qtx"xnxyjrfx"xthnfqjx=" Ashby, An Rzñé{póoñu{z"ñ{"L¨nqézqñuoí"¨ demanda y al opoyo, podrán dar aquéllas una respuesta
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kers, `tq"azpuéqoñqp"]{ouqñ¨1" Toronto, University of Toronto les brindará al menos la oportunidad de utilizarla si así lo
Press, 1959; N. Wiener, L¨nqézqñuoí1" Nueva York, John Wiley
& Sons, Inc., y Technology Press, 1948, ¨"`tq"Qóymz"aíq"{r"Hu- desean. Sin esta retroalimentación, la conducta sería vaci-
man Kquzsí1"edic. rev., Nueva York, Doubleday & Company, Inc., lante o azarosa, y no estaría causalmente relacionada con
Anchor book 1954. lo ocurrido antes.

176 177
El Diagrama 2, pág. 154 ilustra los procesos de retroali- la memoria, está íntimamente relacionada con el buen tino
mentación. Los efectos sobre los productos vuelven al am- de los productos con respecto a la tensión actual.
biente y se desplazan a través de sus sistemas significativos, De todos modos, es evidente que la retroalimentación des-
como indican las líneas de guiones en los rectángulos de empeña un rol prominente en el modo como los miembros
los ambientes. La información sobre estas consecuencias pasa de un sistema enfrentan la tensión. También sirve para
luego otra vez del ambiente al sistema. Debido a que las comprender mejor la capacidad manifestada por los siste-
autoridades son, por definición, los creadores de productos, mas sociales en comparación con todos los otros tipos de
la retroalimentación debe volver a ellas si se quiere que sistemas. Para conservar un sistema de adopción y ejecu-
resulte eficaz para enfrentar la tensión procedente de una ción de decisiones obligatorias, las autoridades pueden res-
declinación del apoyo. La red en su conjunto, desde el ponder a un nivel bajo de apoyo mediante diversas accio-
punto inicial del producto hasta el retorno a las autorida- nes, solo limitadas por sus recursos intelectuales e inven-
des, se puede llamar ciclo de retroalimentación. tivas. Sin retroalimentación, estas posibilidades se desperdi-
ciarían; solo se las podría emplear al azar; en cambio, con-
tando con ella, los miembros de un sistema están en condi-
Otros aspectos de los procesos de retroalimentación ciones de dar a sus esfuerzos una dirección y finalidad. Por
esto se ha reconocido que la retroalimentación es un fenó-
En este libro nos ocupamos exclusivamente de develar los meno central de la conducta humana, tanto individual
compromisos teóricos o supuestos implícitos en la adopción como colectiva ,4

de un análisis sistémico; esto hace innecesario investigar las


numerosas complejidades centradas en los procesos de re-
troalimentación. Necesitaríamos conocer, por ejemplo, qué
clase de información suele retornar a las autoridades si- La tensión y el proceso de conversión
guiendo el círculo de retroalimentación, y en qué medida
es exacta, errónea o distorsionada. ¿Hasta qué punto influ- La identificación de insumos, productos y retroalimenta-
yen en la información retransmitida las anticipaciones y los ción, y de las funciones que desempeñan en la vinculación
retrasos, el número y diversidad de canales de retroalimen- de un sistema con su ambiente, así como con las fuentes de
tación, su longitud como correas de transmisión? ¿Hasta tensión generadas dentro del sistema, nos permiten rede-
qué punto depende la exactitud del aparato perceptivo de finir las interacciones que constituyen un sistema político.
las autoridades, y del modo en que influyan en él la ideo- Ahora podemos concebir a los insumos como la materia
logía, el prejuicio, la indiferencia o la falta de aptitud prima con que se fabrican los productos. De la diversidad
para obtener e interpretar información? Por otra parte, de demandas presentadas en un sistema, sus miembros —y
aunque las autoridades obtengan información exacta, su en particular, a veces, los que tienen especiales responsabili-
falta de voluntad o de recursos para utilizarla, su escaso dades en el liderazgo— deben seleccionar algunas en ca-
discernimiento o aptitud para ello, pueden contribuir a su lidad de metas y objetivos del sistema y reservar para su
incapacidad para enfrentar una disminución del apoyo tan-
to como la misma ausencia de retroalimentación. Necesi- 7 Tenemos la suerte de que muchos de los problemas críticos re-
taríamos, además, averiguar las reglas de decisión que guían lativos a la retroalimentación en los sistemas sociales hayan sido
expuestos por Karl W. Deutsch en numerosos artículos y en su
la extracción de informaciones de los bancos colectivos de reciente libro The Nerves of Government, que apareció después
la memoria en que se almacena la experiencia del pasado. de haber completado yo en lo esencial, el manuscrito de la pre-
La habilidad para emplear la información acumulada en sente obra; su publicación me exime de la necesidad de hurgar
en el amplio trasfondo cibernético de esta clase de enfoque.

7AB 179
realización los recursos limitados de la sociedad. Si los re- Pero ya dije que una explicación de este tipo soslaya los
cursos necesarios son, en gran parte, materiales, se pueden problemas principales. Describe las circunstancias externas
obtener mediante productos que adopten la forma de im- o internas de un sistema político que acompañan, como he-
puestos, órdenes, restricciones o expropiaciones. Si son hu- mos visto, a los cambios sociales, mas no nos da un indicio
manos, pueden originar la organización y movilización de sobre la manera de localizar y describir sistemáticamente los
diversos grupos para conseguir su apoyo en favor del siste- procesos reales a través de los cuales se comunican a un
ma en su conjunto y también en favor de las autoridades sistema político las presiones inherentes a estos hechos.
encargadas de adoptar objetivos específicos y llevarlos a Gracias a la identificación de los insumos y productos
la práctica. como indicadores de combinaciones más complejas de va-
En realidad estoy describiendo un gran proceso de conver- riables, ahora nos es posible señalar con exactitud la locali-
sión. En él se actúa sobre los insumos de demandas y apo- zación de la tensión que puede impulsar más allá del mar-
yo de modo que el sistema pueda persistir y crear produc- gen crítico a las variables esenciales. En vez de vernos obli-
tos que satisfagan las demandas de algunos, por lo menos, gados a entrelazar las diversas perturbaciones amenazadoras,
de los miembros, reteniendo el apoyo de la mayoría. El sis- podemos ahora ubicar la tensión examinando lo que ocurre
tema constituye un modo de traducir en asignaciones auto- con el insumo de demandas y apoyo. Es presumible que las
ritarias las demandas y el apoyo. fluctuaciones de este último provoquen en ciertas circuns-
La persistencia de cualquier tipo de sistema político puede tancias una tensión mayor que en otras sobre el proceso
someterse ahora a una nueva definición. Si cualquier ten- de conversión. Nos interesará saber algo, entonces, acerca
sión amenaza con destruir el sistema, su impacto interferirá de los modos habituales en que, por medio de los produc-
de algún modo en la capacidad de mantener en funciona- tos, un sistema logra frustrar dichas circunstancias, o bien
miento dicho .proceso de conservación. En caso de que no enfrentarlas una vez producidas.
se puedan conseguir productos relacionados con decisiones La persistencia de un sistema, su capacidad de continuar
y acciones obligatorias, el sistema se derrumba. Con el aná- creando productos autoritarios, dependerá, por consiguien-
lisis sistémico tal como aquí se emplea, no buscamos com- te, de que se consiga mantener en funcionamiento un pro-
prender el funcionamiento de tipos específicos de sistemas, ceso de conversión. Esta conclusión nos ofrece una pauta
por ejemplo una democracia. Si así lo hiciéramos, podría- de análisis; sugiere que deberíamos examinar las siguientes
mos decir que esta última fracasó al no poder convertir los variables: primero, la naturaleza de los insumos; segundo,
insumos en productos bajo las restricciones impuestas por la las condiciones variables en que ejercerán una perturbación
naturaleza del sistema. tensiva en el sistema; tercero, las circunstancias del am-
biente y del sistema que originen ese estado tensivo; cuarto,
Volvamos ahora a la tensión, a fin de proyectar sobre ella los modos habituales con que los sistemas intentaron en-
una luz algo distinta. ¿ Qué impide que los sistemas políti- frentar la tensión; quinto, el rol de la retroalimentación de
cos mantengan en acción algún tipo de proceso de conver- información y, por último, el papel que desempeñan los pro-
sión? La respuesta es dolorosamente simple en cierto nivel. ductos en estos procesos de conversión y enfrentamiento.
La derrota a manos de un conquistador, una serie de crisis Tales, en realidad, los lineamientos generales de una obra
económicas o nuevas posibilidades procedentes de la expo- futura, que pensamos dedicar a la construcción de una teo-
sición a la economía, ideales y usos de la cultura occidental, ría sustantiva de la vida política en términos sistémicos.
como ocurre en muchas sociedades africanas tradicionales,
pueden provocar la destrucción definitiva de los sistemas
existentes.

4;3 4;4
Las posibilidades de respuesta de los Conclusión
sistemas políticos
Como sugerí al principio, la investigación conductalista en
Es evidente, pues, que aun cuando una conceptualización política es algo más que la aplicación de las técnicas rigu-
sistémica no nos ofreciera nada más, por lo menos nos rosas de la ciencia y una mayor conciencia de los cánones
brinda un modelo dinámico de sistema político. A medi- de la investigación científica. Constituye por primera vez
da que las demandas y el apoyo se desplazan a través del una adhesión a los amplios y esenciales requisitos del cono-
sistema, éste puede lograr que se haga algo. El resultado cimiento científico: buscar criterios que, dentro del marco
final de esta actividad adopta la forma de productos, los científico, permitan al investigador probar la relevancia de
cuales pueden repercutir sobre lo que se pida al sistema los datos empíricos, y al mismo tiempo ofrezcan alguna es-
hacer a continuación. peranza de facilitar la comprensión de los fenómenos que
Por otra parte, como ya insinué, este flujo no es de tipo lo preocupan. Esto es misión exclusiva de la teoría, y la
pasivo. No es análogo a un líquido que, luego de otravesar ciencia conductalista moderna nos ha guiado hacia su cons-
un conducto, sale convertido en algo diferente porque du- trucción con tal lentitud que solo en la última década co-
rante el camino le añadieron ingredientes químicos; tam- menzó a ser aquélla ligeramente perceptible.
poco lo es al agua que circula a través de una planta ge- Sin lugar a dudas, buena parte del nuevo e intenso entusias-
neradora hidroeléctrica y realiza trabajo durante el pro- mo que provoca la investigación política gira en torno al
ceso. Un sistema político es un sistema que se fija objetivos, descubrimiento y perfeccionamiento de técnicas novedosas
se autotransforma y se adapta de manera creativa. Consta y provechosas para la recolección de datos confiables, su
de seres humanos que pueden prever, evaluar y actuar cons- comparación y análisis. No podría ser de otro modo. Hemos
tructivamente para evitar las perturbaciones del ambiente; descubierto el poder de la investigación rigurosa, en el mo-
a la luz de sus objetivos, procurarán modificar cualquiera mento en que inventos tecnológicos fascinantes se añaden,
de ellas que según se supone, puede producir tensión. Es a un ritmo abrumador, al repertorio que ya poseen todas
posible amoldar las demandas y el apoyo a los fines y de- las ciencias de la conducta. Los procedimientos mecánicos
seos de los miembros en la medida en que lo permitan los de almacenamiento, procesamiento y recuperación de datos
conocimientos, recursos e inclinaciones presentes. han abierto nuevas perspectivas, tan revolucionarias para
Los miembros del sistema no son transmisores pasivos de las ciencias sociales como el descubrimiento de la fisión del
cosas introducidas en él, que las asimilan con indolencia y átomo lo fue para la física o el de los isótopos para las dis-
las envían, en forma de productos, para que influyan en ciplinas biológicas. ;
otros sistemas sociales o en el propio sistema político. Están
habilitados para regular, controlar, dirigir, modificar e in- 8 Una w¨unif"wjxjñf"de fqlzstx"de qtx"jxkzjwátx"uwnshnufqjx" reali-
novar con referencia a todos los aspectos y partes de los áfitx"en jxyf"inwjhhnós"se uzjij"htsxzqyfw"en qfx"A ctas del Gtslwjxt
de qtx"Ixyfitx"Ysnitx" de 1963 (U. S. House of Representatives,
procesos correspondientes. Esto es lo que significa que pue- Committee on Education and Labor, "Ad Hoc" Subcommittee on
den enfrentar constructivamente la tensión. Si queremos a National Research Data Processing and Information Retrieval
comprender cómo una u otra clase de vida política pudo Center, Hearings, 88 <"ujwıtit"de xjxntsjx"del Gtslwjxt"1 7"xjxnós,1
Z‘fxj"fijr¨x="The A merican B.ehavioral Scientist, 6, 1962, súrjwt
mantenerse en la sociedad, debemos volvernos hacia los ijinhfit"a "La szj{f"yjhstqtlıf"jizhfhntsfq%>" P. E. Converse,
problemas teóricos que plantea una conceptualización de "A Network of Data Archive for the Behavioral Sciences", en
esta índole, implícita en la idea de sistema de conducta. Public Opinion Quarterly, 28, 1964, u¨lx1"273-86; Report on the
Minnowbrook Conference on Information Retrieval in the Social
Sciences, Syracuse y Western Reserve Universities, 1961; qtx"tra-
gfotx"uwjxjsyfitx"ante la International Conference on the Use

4;5 4;6
La ciencia política se ha encaminado hacia la investigación parecería pura teoría comparado con la recopilación y al-
rigurosa en el momento oportuno para incorporarse a la macenamiento de datos brutos que, gracias a los asombrosos
marea de la innovación técnica, con todo lo que ésta signi- inventos vinculados con las computadoras, están ya al al-
fica para las disciplinas empíricas en cuanto aprendizaje de cance de la mano.
nuevos lenguajes, aptitudes mecánicas y hasta procesos de Nos hallamos ahora como un niño que da los primeros pa-
pensamiento. Aunque en el pasado la ciencia política vio sos por la senda de las facilidades mecánicas. Nuevos tipos
perjudicado su desarrollo por su tardanza en aprovechar lo de computadoras cada vez más complejas, de posibilidades
bueno que podía ofrecerle la investigación social, ese mismo casi inimaginables, se atisban en el horizonte. Su invención
defecto se convirtió, hecho bastante curioso, en una posible y perfeccionamiento será obra de una nueva generación de
virtud. A diferencia de otras disciplinas sociales más desa- especialistas, los primeros en hablar el lenguaje de las má-
rrolladas, no debe correr con los gastos derivados de reem- quinas desde su primera experiencia con la aritmética y
plazar aptitudes empíricas tradicionales o anticuadas, ni la matemática de la escuela primaria y secundaria. A dife-
luchar con conceptos respecto a los cuales los investigadores rencia de sus predecesores, estos estudiosos se sentirán có-
tienen intereses creados. Por el contrario, gracias a que modos y seguros en su relación con la computadora y en su
aborda la investigación con un lastre mínimo de adhesión dominio de ella. La introducción y empleo creciente de es-
a los antiguos conceptos empíricos y tipo de capacitación, tas máquinas para almacenar y procesar información, debe
es libre de aprovechar en su totalidad las ventajas que le asumir realmente la forma de una empinada curva expo-
ofrecen las más adelantadas técnicas mecánicas. 9 nencial.
Al mismo tiempo, en virtud de su misma potencia, las nue- Aunque solo fuera por su sentido de autoconservación, la
vas aptitudes técnicas lanzaron señales de alarma, como si investigación política científica se verá obligada a controlar
la empresa científica estuviera dotada de reguladores pro- y dar significado, de alguna manera, a este flujo de datos
pios. El conocimiento empírico no basta; en un sentido, sin en continuo aumento. Por consiguiente, la ciencia conduc-
embargo, amenaza resultar más que suficiente. Debido al talista de nuestros días ha empezado a dirigir su atención,
ritmo precipitado con que actualmente se pueden acumu- bien que con lentitud y vacilaciones, a la construcción teó-
lar datos, la ciencia corre el peligro de ser inundada con rica. La teoría general, cabe esperarlo, dará un significado
una oleada abrumadora y prácticamente irresistible de ellos. e importancia más amplios a lo que sería, de no mediar su
Se necesita una fuerza que, actuando en dirección contra- intervención, un cúmulo de investigaciones cada vez más
ria, evite que la disciplina sea sepultada por un alud de dispersas, no obstante ser cada vez más confiables. Por pri-
conocimientos; si esta avalancha se desencadena sin con- mera vez, la teoría orientada empíricamente ha comenzado
trol, solo adquirirá solidez en varias décadas. El hiperfac- a estimular la imaginación de los estudiosos de la política.
tualismo del período anterior a la segunda guerra mundial Y a medida que éstos se sientan más cómodos frente a las
computadoras aprenderán también a usarlas para formular
tk"Uzfsynyfyn{j"Ttqnynhfq/"Wthnfq"fsi"Gzqyzwfq"Hfyf"ns"Gwtxx0Rf0 y solucionar sus propios problemas teóricos.
yntsfq"Gtrufwnxtsx"js"qf"Ysn{jwxnifi"ij"^fqj/"4<96>" Rzñqézmñu{zmx
]{oumx"]ouqzoq"S{óézmx1" 49/"4<97/"súrjwt"jxujhnfq"ijinhfit"f"%Ptx En este libro no fue mi propósito reiterar los persuasivos
ifytx"js"qf"ns{jxynlfhnós"htrufwfyn{f%>"{fwntx"fwyıhzqtx"ij" `tq argumentos que se podrían esgrimir en favor de una teoría
Jyqéuomz"Kqtmúu{émx"]ouqzñuíñ1" :/"4<97/"Ç"{fwntx"súrjwtx"ij"]{oumx general de este tipo, ni tampoco construir dicha teoría. Ya
]ouqzoqí"Rzr{éymñu{z1"kzsifif"js"4<951 intenté lo primero en otra parte 10 ; en cuanto a lo segundo,
<"Ixyt"stx"fÇzif"f"htruwjsijw"—htrt"qt"nsinhf"qf"styf"fsyj0
wntw—"utw"vz‘"qtx"fzytwjx"ij"hnjshnf"utqıynhf"kzjwts"ij"qtx"vzj será el tema de una próxima obra. Aquí me propuse de-
r¨x"uwtrt{njwts"qf"hfrufñf"vzj"xj"qqj{f"f"hfgt"js"jxyf"i‘hfif
js"kf{tw"ij"zs"uwtlwfrf"nsyjlwfit"ij"htsxjw{fhnós/"uwthjxfrnjsyt 10 En `tq"Y{xuñuomx"]¨íñqy3
Ç"wjhzujwfhnós"rjh¨snhtx"ij"ifytx"xthnfqjx1

184 185
mostrar las clases de compromisos a que debemos adherir
si no queremos adoptar el concepto simple de "sistema" de Msinhj
un modo puramente simplista.
Muchos de los que se interesan prácticamente por estas cues-
tiones, juzgarán que la descripción de la vida política corno
sistema no es sino una manera conveniente y elegante, en
vez de otras, de hablar de política en su nivel teórico más
incluyente. Pero si el desarrollo de una teoría política ge-
9 neral es motivo de nuestro fervor, adoptar el concepto de Prefacio
sistema implica ciertos compromisos intelectuales. Podría- 17 1 Teoría e investigación de la conducta
mos seguir utilizándolo en forma vaga, incluyendo en él todo 46 2 La vida política como sistema de conducta
cuanto quisiera poner el hablante. En la investigación po- 62 3 El status teórico de los sistemas
lítica, sin embargo, las ideas analíticas no crecen con tal 76 4 Identificación del sistema político
exuberancia que nos esté permitido ser excesivamente pró- 91 5 El ambiente de un sistema político
digos con ellas. Si queremos explotar a fondo las pocas ideas 113 6 Persistencia en un mundo de estabilidad y cambio
que cada generación consigue arrancar de la dura y recal- 145 7 El sistema político bajo tensión
citrante roca de la naturaleza, debemos hacer de ellas el uso 164 8 La respuesta del sistema político
teórico más riguroso y, por ende, más poderoso. En el caso
del concepto de sistema, esto significa que podría tomárse-
lo como núcleo esencial de un marco analítico, elaborando
en torno a él conceptos secundarios apropiados que constitu-
yeran una serie completa de categorías interrelacionadas. El
análisis en términos sistémicos promete facilitar este marco
conceptual, y en ello reside su mayor justificación.

186 187