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Nombre: Alejandra Cárdenas Semestre: Séptimo “B” Fecha: 03/04/2019

IMÁGENES DE LA COMPLEJIDAD
“LA ORGANIZACIÓN DE LAS ORGANIZACIONES SOCIALES”

Según Arnold las organizaciones formales son fundamentales para la vida humana y la
sociedad, indica muchas cosas como vinculaciones sociales instrumentalizadas, la cualidad
universal de sistemas de cualquier tipo y la función primordial de la administración y el
componente clave del rol de quienes son responsables de ellas. Nuestra vida se encuentra
influida por las organizaciones desde que nacemos hasta nuestra muerte, yendo de la mano con
la evolución social y ocupando varios espacios estratégicos en la sociedad.
En este punto ingresa la teoría general de los sistemas abiertos, donde se inauguran ideas de
procesos organizacionales que se aproximan a las nociones de jerarquía y hegemonía de la
administración lo que permite hasta la actualidad relacionarse conjunto de medios, para el
cumplimento de un todo, manteniendo un equilibrio en el entorno. La organización se ha
enfrentado a un proceso autopoiético que le ha ido proporcionando mayor claridad sobre las
operaciones constitutivas de sistemas. Es decir que mediante la autopoiesis las organizaciones
deben actualizarse permanentemente en sus operaciones internas. (Arnold, 2014, pág. 29)
Una organización emerge diferenciándose del entorno con la definición de sus propósitos, su
sostenibilidad con acciones que los reafirman o especifican y sus cambios más significativos
con su redefinición, requiere una constante cadena de decisiones dado que esta surge
especificando problemas funcionales de la sociedad, ocupándose de canalizar intereses
colectivos, satisfacer necesidades, entregar significados a la existencia humana, distribuir
posiciones sociales o legitimar conocimientos, sin embargo, el principal problema consiste en
reproducirlas y favorecer su conectividad.
Tomando en cuenta que el entorno que rodea a una organización no es indiferente a la hora de
la toma de decisiones de la misma dado que ignorar indicaciones externas puede perturbarlas
seriamente, pero tomarlas en cuenta depende exclusivamente de sus propias determinaciones.
Por ejemplo, no pueden suponerse consumidores de bebidas de coca-cola antes de que esa
empresa las pusiera a disposición, ni tampoco egresados de una Universidad sin la existencia
de ese plantel, (Arnold, 2014, pág. 36) es decir, ningún sistema puede controlar por sí mismo
todas las bases de su existencia, y como tales requieren de lo que no producen, y que por eso
forman parte de su entorno.
Además, las organizaciones no pueden incorporar en su plenitud la complejidad de cada uno de
sus miembros sin colapsar su propia viabilidad es por eso que se establecen jerarquías que
ayudan a reducir la complejidad de la comunicación de decisiones en su dimensión vertical y
con ello previenen potenciales conflictos de intereses.
Después de lo mencionado anteriormente cabe recalcar que los términos, conjunto de reglas y
procesos de una organización no solo aplica a una entidad física, sino que involucra la
importancia de la toma de decisiones en la vida personal principalmente consiste en
reproducirlas y mantenerlas, acceden a los términos que permitan lograr mi objetivo, obligando
a plantearse metas cada vez mas altas basadas en investigaciones e información que se aprenden
en el entorno que se desarrolla el ser humano.
III
las organizaciones, en el entendido de que sus problemas verdaderamente relevantes son
aquellos que afectan su viabilidad, es decir, las operaciones básicas desde donde emergen y se
sostienen. emerge diferenciándose del entorno con la definición de sus propósitos, su
sostenibilidad con acciones que los reafirman o especifican y sus cambios más significativos
con su redefinición: ¡todo es una decisión! Las organizaciones surgen especificando problemas
funcionales de la sociedad, ocupándose, por ejemplo, de canalizar intereses colectivos,
satisfacer necesidades con recursos escasos, entregar significados a la existencia humana,
distribuir posiciones sociales o legitimar conocimientos. La diferencia específica que distingue
a las organizaciones reside en que se componen y mantienen mediante las decisiones que
producen, una organización emerge cuando se delimita aplicándose reflexivamente sus
decisiones, el principal problema consiste en reproducirlas y favorecer su conectividad.
IV
los sistemas sociales se constituyen como redes clausuradas de diferencias cuyos límites se
corresponden con sus comunicaciones. Las organizaciones no son indiferentes a lo que ocurre
en sus entornos; por el contrario, no estar abastecidas de sus presupuestos e ignorar indicaciones
externas puede perturbarlas seriamente, pero tomarlas en cuenta depende exclusivamente de
sus propias determinaciones. En el intertanto, la organización puede potenciar sus programas
racionalizadores reduciendo su complejidad a través de dividir y programar decisiones, lo que
tiene por efecto desplazar, expandir o contraer sus entornos, la producción organizacional, es
decir, lo que efectivamente hacen, tendrá relación con metas y presupuestos. La noción de
autopoiesis no significa autarquía. Ningún sistema puede controlar por sí mismo todas las bases
de su existencia, y como tales requieren de lo que no producen, y que por eso forman parte de
su entorno.
V
No existen organizaciones sociales sin la presencia de seres humanos. Las organizaciones no
pueden incorporar en su plenitud la complejidad de cada una de sus personas-miembros sin
colapsar su propia viabilidad. Estas Necesitan y deben mantener su autonomía, identidad y
requerimientos. Por eso, que se consideren los sistemas organizacionales y los sistemas
psíquicos (personas) como entornos recíprocos, no debe llamar la atención. Sus eventuales
miembros deben consentir desempeñarse del modo prescrito y no de otro; solo así serán
retribuidos. Según Maturana que las relaciones de trabajo no son propiamente sociales, pues no
suponen la aceptación del otro. Se trata de acoplamientos que intentan mantener acciones bajo
control mediante la distribución de incentivos o premios específicos, así pues las jerarquías, por
ejemplo, reducen la complejidad de la comunicación de decisiones en su dimensión vertical y
con ello previenen potenciales conflictos de intereses.