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forma sentenciosa

Todo esto es lo que, de forma sentenciosa, dice el comienzo del primer aforismo hipocrático. En
él está expuesta la lógica del razonamiento práctico, que es el propio de la clínica. Este tipo de
razonamientos no son universales sino particulares, ni por tanto tienen carácter intemporal,
sino que se hallan siempre afectados por el tiempo. Las verdades matemáticas tienen un
carácter intemporal, sirven para cualquier situación, pero las decisiones del médico, por
ejemplo, pueden ser correctas o prudentes en un cierto momento y no serlo en el
inmediatamente ulterior. De ahí la tercera sentencia del protoaforismo: «la ocasión es fugaz».
El texto griego tiene una fuerza que no puede transmitir la versión castellana. Ocasión se dice
en griego kairós. También cabe traducirlo por oportunidad. Las cosas tienen su momento
oportuno, su oportunidad. Y una misma decisión es correcta o incorrecta, según que se tome en
el momento oportuno o no. Hay personas, excelentes por lo demás, que tienen la característica
de ser inoportunas. Aristóteles dice que el inoportuno por exceso de rapidez es el precipitado o
atolondrado, y el inoportuno por exceso de precaución el pusilánime, el que se demora
demasiado, por miedo a tomar decisiones incorrectas. Ninguna de esas actitudes es prudente.
La prudencia consiste en tomar la decisión correcta en el momento adecuado, y tanto los
precipitados como los pusilánimes son imprudentes, no porque la decisión que tomen sea en sí
incorrecta, sino porque lo es el momento en que la toman. De ahí que entre las Sentencias de
Menandro puedan encontrarse éstas: «El momento oportuno tiene mucha más fuerza que las
leyes», «El momento oportuno abole las tiranías», «Examina los asuntos en su momento
oportuno, sí eres inteligente», «No te apresures en hacer lo que no debes ni te demores en lo
que debes apresurarte a hacer», «¡Qué grande es lo pequeño si se da en el momento
oportuno!», «Lo que da ahora, no lo da mañana. Porque el tiempo no es el mismo siempre para
los hombres; así que, si dejas escapar una sola vez la oportunidad que se te presenta, no es
posible atraparla pronto de nuevo».
El protoaforismo añade una cuarta sentencia: «la experiencia, petra, es insegura.» De nuevo
hay que acudir al texto griego. Experiencia es em-peiría. Aristóteles dice al comienzo de
la Metafísica que la experiencia es el origen de la téchne. Los juicios prácticos son siempre y
necesariamente juicios de experiencia. Y los juicios de experiencia son inseguros. No es posible
alcanzar en ellos la seguridad total, por las razones ya aducidas. De ahí que en todas estas
disciplinas prácticas, como en la clínica, y también como en la ética, sea posible que dos
personas realicen dos juicios distintos y hasta opuestos entre sí, sin que por eso hayamos de
concluir que uno de los dos es necesariamente falso. Lo mismo que ante un mismo caso dos
jueces pueden dictar son sentencias distintas e incluso opuestas, sin que ello signifique que uno
de los dos ha sido necesariamente imprudente.