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EN TORNO A LAS

INTERFACES
DEL LENGUAJE EN LA
LINGÜÍSTICA
GENERATIVA

Nora Múgica
Editora

Serie Extensión
Colección Estudios Sociales
y Humanidades
En torno a las interfaces del lenguaje en la lingüística generativa / Marcela Bassano [et al.] ;
editado por Nora Múgica. - 1a ed . - Bahía Blanca : Editorial de la Universidad Nacional del
Sur. Ediuns, Sociedad Argentina de Lingüística 2016.
Libro digital, PDF
Archivo Digital: descarga y online
ISBN 978-987-655-099-4
1. Lingüística. I. Bassano, Marcela II. Múgica, Nora, ed.
CDD 410

Editorial de la Universidad Nacional del Sur


Santiago del Estero 639, Bahía Blanca, Argentina
www.ediuns.uns.edu.ar | ediuns@uns.edu.ar
Facebook: Ediuns | Twitter: @Ediuns

Red de Editoriales de Universidades Nacionales

Libro
Universitario
Argentino

No se permite la reproducción parcial o total, el alquiler, la transmisión o la transformación de


este libro, en cualquier forma o por cualquier medio, sea electrónico o mecánico, mediante
fotocopias, digitalización u otros métodos, sin el permiso previo y escrito del editor. Su
infracción está penada por las Leyes n.° 11723 y 25446.

Queda hecho el depósito que establece la Ley n.° 11723


Bahía Blanca, Argentina, marzo de 2016.
© 2016. EdiUNS.
© 2016 Sociedad Argentina de Lingüística
Volúmenes temáticos de la
Sociedad Argentina de Lingüística
Serie 2014

Editores generales de la Serie:

Isolda E. Carranza
Universidad Nacional de Córdoba – CONICET

Yolanda Hipperdinger
Universidad Nacional del Sur – CONICET

Cecilia Muse
Universidad Nacional de Córdoba

Alejandro Parini
Universidad de Buenos Aires – Universidad de Belgrano

En esta nueva Serie de Volúmenes temáticos se publica una selección de


trabajos presentados en el XIV Congreso de la Sociedad Argentina de
Lingüística, desarrollado en sede de la Universidad Nacional de Catamarca
en abril de 2014, cuyos autores decidieron someterlos a evaluación. Los
trabajos evaluados favorablemente que conforman esta nueva serie de
Volúmenes temáticos corresponden a diversas áreas de los estudios sobre el
lenguaje, organizados de acuerdo con su afinidad temática. El trabajo de
edición ha estado a cargo de especialistas en las diversas áreas. Nuestro
agradecimiento tanto a ellos como a todos los colegas que han actuado en
la evaluación correspondiente y, por supuesto, a los autores.
Índice

Evaluadores de volúmenes temáticos. Serie 2014 6


Autores del volumen 9
Introducción 11
Nora Múgica

Los verbos ‹deadjetivales›. Categorías léxicas y raíces léxicas 19


Nora Múgica, Ma. Eugenia Mangialavori Rasia

Estructuración semántica del Trayecto y visibilidad en la interfaz


syn-sem 41
Ma. Eugenia Mangialavori Rasia, Nora Múgica

Causatividad: estudio de las formas y el significado 69


Cintia Carrió

La pertenencia de las preposiciones latinas a las categorías


funcionales o léxicas 96
Cadina Palachi

Un caso de cambio categorial: los relativos como marcadores de


discurso 118
Rosana Pascual, Daniel Romero

Las construcciones con hacer +N [+loc] desnudo en singular 144


Gabriela Patricia Comezaña
Una perspectiva de integración entre minimalismo y psicolingüística
en la adquisición del lenguaje 171
Horacio Dotti

Las relaciones entre la interfaz conceptual intencional y el


significado: modos de codificación 198
Marcela Bassano

Explicación científica: subsunción y ampliación teórica en la


lingüística chomskiana de los años 80 218
Griselda Sofía Parera
Página | 6
Evaluadores de volúmenes temáticos
Serie 2014

Lidia Aguirre Lorena de-Matteis


Universidad Nacional de Catamarca Universidad Nacional del Sur -
CONICET
Marilina Aibar
Universidad Nacional de Catamarca Silvina Douglas
Universidad Nacional de Tucumán
Bibiana Amado
Universidad Nacional de Córdoba Ana Fernández Garay
Universidad Nacional de La Pampa -
Liliana Anglada CONICET
Universidad Nacional de Córdoba
Adriana Gonzalo
Josefa Berenguer Universidad Nacional del Litoral
Universidad Nacional de San Juan
Eugenia Flores de Molinillo
Liliana Berenguer Universidad Nacional de Tucumán
Universidad Nacional de San Juan
María Soledad Funes
Cristina Boccia Universidad de Buenos Aires -
Universidad Nacional de Cuyo CONICET
Marisel Bollati Gina Furlán
Universidad Nacional de San Juan Universidad Nacional de Córdoba
Adriana Coscarelli María Victoria Goicoechea
Universidad Nacional de La Plata Universidad Nacional del Comahue
Nora González Angelita Martínez
Universidad Nacional del Sur Universidad Nacional de La Plata

María Elena Hauy Luis Paris Molina


Universidad Nacional de Catamarca Universidad Nacional de Cuyo -
Página | 7
CONICET
Laura Eugenia Hlavaka
Universidad Nacional de Cuyo Manuel José Morales Morales
Universidad de Antioquia
Ana María Huvelle
Universidad Nacional de La Pampa Judith Moreno
Universidad Nacional de Catamarca
Ubirata Kickhöfel Alves
Universidade Federal do Rio Grade Cecilia Muse
do Sul - CNPq Universidad Nacional de Córdoba

Estela Klett Teresa Oteiza


Universidad de Buenos Aires Pontificia Universidad Católica de
Chile
Inés Kuguel
Universidad Nacional de General Constanza Padilla
Sarmiento Universidad Nacional de Tucumán -
CONICET
Graciela Llopis
Universidad Nacional de Catamarca María Laura Perassi
Universidad Nacional de Córdoba
Maria-Rosa Lloret
Universitat de Barcelona
Liliana Pérez
Universidad Nacional de Rosario
Esther López
Melina Porto
Universidad Nacional de Tucumán -
Universidad Nacional de La Plata
CONICET
Suana Rezzano
Mario López Barrios
Universidad Nacional de San Luis
Universidad Nacional de Córdoba
Elizabeth M. Rigatuso
Laura Mandatori
Universidad Nacional del Sur -
Universidad Nacional de Catamarca
CONICET
Héctor Manni
Dora Riestra
Universidad Nacional del Litoral
Universidad Nacional de Río Negro
Silvia A. Rivero Silvia Sosa
Universidad Nacional de Rosario Universidad Nacional de Córdoba

Patricia Rogieri Guillermo Soto-Vergara


Universidad Nacional de Rosario Universidad de Chile
Página | 8
María Belén Romano Patricia Supisiche
Universidad Nacional de Tucumán - Universidad Nacional de Córdoba-
CONICET Universidad Nacional de Villa María

Cecilia Saleme Diana Tamola de Spiegel


Universidad Nacional de Tucumán Universidad Nacional de Cuyo

Eva Salgado Andrade Stella Maris Tapia


Centro de Investigación y Estudios Universidad Nacional de Río Negro
Superiores en Antropología Social
Mariana Morón Usandivaras
de México
Universidad de Buenos Aires -
Leonor Sara CONICET
Universidad Nacional de La Plata
Pablo von Stecher
Sebastián Sayago Universidad de Buenos Aires -
Universidad Nacional de la CONICET
Patagonia «San Juan Bosco»
Página | 9
Autores del volumen

Marcela Bassano
Universidad Nacional de Rosario
marcelabassano@hotmail.com

Cintia Carrió
Universidad Nacional de Rosario
Universidad Nacional del Litoral – CONICET
ccarrio@unl.edu.ar

Gabriela Patricia Comezaña


Universidad Nacional del Comahue
gcomezana@gmail.com

Horacio Dotti
Universidad Nacional del Litoral
Universidad Católica de Santa Fe
hmdotti@fhuc.unl.edu.ar

María Eugenia Mangialavori Rasia


Universidad Nacional de Rosario – CONICET
eukenia@gmail.com

Nora Múgica
Universidad Nacional de Rosario
nmugica@arnet.com.ar

Cadina Palachi
Universidad Nacional del Litoral
cadina.palachi@gmail.com
Griselda Sofía Parera
Universidad Nacional del Litoral
Universidad Católica de Santa Fe
grisparera@gmail.com

Rosana Pascual Página | 10


Universidad Nacional de La Plata
rosanapascual@hotmail.com

Daniel Romero
Universidad Nacional de La Plata
Universidad de Buenos Aires
daniel.dromakd@gmail.com
Página | 11
Introducción1

En el marco de la lingüística generativa, se ha dado impulso al


abordaje del lenguaje desde la perspectiva de las interfaces. La
interfaz supone un análisis de cuestiones teóricas y empíricas en
interrelación de al menos dos componentes/niveles del sistema
lingüístico. Estas conexiones o intercomunicaciones pueden ser
estudiadas en un sentido estricto, en el ámbito de la gramática
propiamente dicha, interesándose por las interrelaciones entre los
campos definidos como interfaces fonética-fonología, morfología-
sintaxis, léxico-sintaxis, sintaxis-significado, etcétera, o en sentido
amplio en cuanto a la relación entre lenguaje y otros sistemas
cognitivos, entre lingüística y otras disciplinas.
Las contribuciones que conforman el presente volumen se
incluyen, centralmente, en el primer aspecto de interfaz mencio-
nado, y abarcan desde problemas empíricos específicos, delimitados
en las lenguas particulares (español, mocoví, latín) a reflexiones y
discusiones teóricas en el marco de la lingüística chomskiana (de
Principios y Parámetros, P&P, y del Programa Minimalista, PM).
Esta Introducción no tiene otro alcance que el de presentar el
contenido y la orientación de base de cada uno de los artículos que
forman este volumen.
La interfaz sintaxis-semántica abre variadas reflexiones y dis-
cusiones según sean los puntos de vista adoptados. Se inscriben en
Nora Múgica

este orden las preguntas que forman parte de la tradición gramatical y


lingüística y que se renuevan en la actualidad; nos referimos a la dis-
cusión entre categoría-léxica, categoría funcional, entre categoría
léxica-raíces léxicas, esto es, si es posible argumentar a favor de que Página | 12
ciertos constituyentes pertenezcan a ambas categorías o bien, solo a
alguna de ellas; de igual modo, a definir cuáles son los componentes
de sentido, y cuál la forma de expresión de los mismos, es decir, cómo
se codifica el significado. Dentro de este marco de discusión se
inscriben algunos de los trabajos que presentamos a continuación.
El trabajo Los verbos deadjetivales. Categorías léxicas y raíces
léxicas (Nora Múgica, María Eugenia Mangialavori) y el denominado
Estructuración semántica del Trayecto y visibilidad en la interfaz syn-
sem (María Eugenia Mangialavori, Nora Múgica) que inician este
volumen se complementan en cuanto a que en el primero se discute
cuáles son los rasgos semánticos que caracterizan categorialmente a
verbos y adjetivos emparentados, entre ellos, el Trayecto, y en el
segundo se profundiza acerca de la noción misma de Trayecto. Los
verbos deadjetivales [VDA] son considerados en gramáticas y trabajos
especializados como derivados de adjetivos. El artículo cuestiona, en
primera instancia, la hipótesis que supone que dichos verbos tendrían
un adjetivo en su estructura sintáctica, con el consiguiente problema
de cómo definir, entonces, la categoría resultante y el cambio de
rasgos. El desarrollo comprende una primera parte en la que se discute
la relación entre categoría léxica y raíz léxica para sostener que de una
misma raíz se siguen dos categorías léxicas, V y A, y una segunda
parte, en la que se analizan en el orden semántico y sintáctico las
semejanzas y diferencias entre las dos categorías. El material de
abordaje son los verbos de cambio de estado del español.
La segunda contribución profundiza sobre la noción trayecto, para
lo cual se indaga en el ámbito de la Semántica Conceptual y en cómo
se estructuran léxica y sintácticamente los verbos de cambio de
Introducción

estado, teniendo en cuenta que no todos los componentes de


significado son formalmente visibles. Se apunta a esclarecer la
definición de trayecto y la relación entre cambio y telicidad, en la
medida en que, como lo indican las evidencias lingüísticas, un cambio Página | 13
de estado puede estar acompañado o no por la expresión de punto
final.
Como se señala en el párrafo inicial, es de interés particular el
hecho de que los trabajos abarquen aspectos teórico-metodológicos al
tiempo que, al profundizar en el análisis de las lenguas particulares,
incluyan además del español el mocoví, lengua que muestra un
sistema particular de expresar la relación sintaxis-morfología y
significado, y el latín, en cuanto al campo específico de las
preposiciones.
La causatividad es una relación constante de significado, que sea
por el léxico, sea por la sintaxis, tiene una expresión formal en las
lenguas. El trabajo Causatividad: estudio de las formas y el
significado (Cintia Carrió) se concentra en las formas de expresión de
la alternancia causativa y anticausativa del mocoví (familia Guaycurú,
Argentina). Según la autora, el procedimiento de causación es
incremental, ya que repercute en la estructura argumental (EA) al
habilitar un nuevo argumento, causante/agente. La articulación del
trabajo considera la expresión causativa del mocoví en tres
dimensiones en relación de interfaz, a saber, el análisis de los verbos
sintéticos, el estudio de dos morfemas causativos y la construcción
analítica. Dado que la estructuración morfológica derivativa es una
tendencia central del mocoví, el trabajo se basa en material teórico y
en estudios de casos.
En La pertenencia de las preposiciones latinas a las categorías
funcionales o léxicas (Cadina Palachi), la autora orienta su análisis
para responder al interrogante acerca del «estatuto categorial de las
preposiciones» en el doble comportamiento como categorías-léxicas y
Nora Múgica

como categorías-funcionales. No se legitima una categorización radi-


cal y homogénea de las preposiciones latinas toda vez que, por un
lado, pueden transferir rasgos semánticos y comportarse como
categorías-léxicas y, por otro lado, quedar en el registro de las Página | 14
categorías-funcionales, ya que no toda P puede constituirse en base
léxica para la formación de palabras por derivación. Se trabajan en
particular las preposiciones referidas a la organización del espacio y
del tiempo. La autora apoya la hipótesis de trabajo con argumentos
sintácticos y semánticos seguidos de una amplia ilustración de lengua
latina tomada de distintas fuentes textuales.
Los dos trabajos siguientes se remiten a procesos de reca-
tegorización. Las cuestiones referidas a la construcción de oraciones
relativas tienen una larga tradición en los estudios gramaticales del
español, focalizados, centralmente, en la relación antecedente-anáfora.
La característica fundamental de los relativos es ser portadores de
rasgos flexivos de género y número en el D y de rasgos conceptuales,
persona, locación, tiempo, modo (relativos adverbiales). A partir del
análisis de contextos de uso, Un caso de cambio categorial: los
relativos como marcadores de discurso (Rosana Pascual, Daniel
Romero) se propone retomar el pronombre relativo bajo la hipótesis
de que dicho pronombre se comporta como categoría procedimental
al cancelar los rasgos característicos particularmente visibles en la
concordancia. En palabras de los autores, se trata de un proceso de
recategorización ya que el SQU se constituye como un marcador de
discurso y puede ser sustituido por él (caso de la posibilidad de
sustitución del relativo por por eso, es decir, en consecuencia). El
recorrido del trabajo incluye el análisis de las relativas en el marco de
la Gramática Generativa y el análisis desde la Teoría de la Relevancia
de Sperber y Wilson.
El registro de nuevas combinaciones es una característica natural
de toda lengua activa en una comunidad de hablantes. Tal es el caso
Introducción

de la formada por hacer + N [+loc], hacer plaza, hacer casa, hacer


balcón que se registra en el español actual en la Argentina. En el
artículo Las construcciones con hacer + N[+loc] desnudo en singular
(Gabriela Patricia Comezaña) se abordan la sintaxis y la semántica de Página | 15
esta construcción, caracterizada como intransitiva, con un V definido
por su escasa especificación. El eje global del artículo es el
significado aspectual de la estructura, a saber, actividad, proceso no
delimitado (de acuerdo a las pruebas propuestas por Dowty, 1979 y
De Miguel, 1999). El punto particular de análisis está focalizado en el
N. A partir de la consideración de que se trata de nombres contables
pero interpretados como no-contables (no son referenciales), la autora
plantea, para su abordaje, un proceso de recategorización léxica
promovida por el quale télico (en el sentido de Pustejovsky), de modo
que la lectura de plaza, balcón, pileta… contiene información de
actividad. Se concreta, entonces, una concordancia de rasgo [+act]
entre el V y el N, en la que el V «fuerza a una interpretación eventiva
del N locativo».
Una pregunta inicial en los estudios enmarcados en la teoría de la
gramática generativa focaliza la adquisición del lenguaje. Es una
pregunta inaugural acerca del lenguaje, presente en las distintas etapas
y modelos del programa de investigación de la lingüística generativa
chomskiana. En este contexto, el planteo que se lee en Una
perspectiva de integración entre minimalismo y psicolingüística en la
adquisición del lenguaje (Horacio Dotti) tiene por centro el rol de la
interfaz fonológica en el proceso de adquisición del lenguaje. Si se
adhiere a la hipótesis de que todo hablante dispone de un sistema
lingüístico innato, se sigue la cuestión de cómo funciona este sistema
o, más precisamente, de qué se requiere para activar su funcio-
namiento. La propuesta toma el diseño del PM (Chomsky 1995-2005)
y analiza las relaciones entre los tres factores que propone Chomsky
(2005) para el desarrollo del lenguaje, indagando acerca de qué tipo
Nora Múgica

de información fonológica (segmental y suprasegmental) extrae el


niño del input lingüístico. El análisis experimental trabaja con las
operaciones sintácticas específicas para la adquisición del género
gramatical. Página | 16
Como se ha anticipado en los párrafos precedentes, toda vez que se
plantea cuál es la pregunta fundacional de los estudios del lenguaje,
surge la que se refiere a la relación básica entre forma y significado.
De manera más o menos expuesta, esta relación está presente en el
recorrido de la lingüística generativa. Desde sus primeras formu-
laciones, aun cuando el lugar de privilegio pareciera ser el de la
forma, en todo caso subyace la pregunta acerca del significado, de
cómo se produce, de cómo se lo representa, de cómo se codifica. En
este volumen, se retoman estas indagaciones en Las relaciones entre
la interfaz conceptual intencional y el significado: modos de
codificación (Marcela Bassano); desde la perspectiva del Mini-
malismo biolingüístico, se aboca a analizar el lugar que ocupa el
significado en relación con la interfaz Conceptual-Intencional.
Importa en este trabajo no solo analizar las respuestas que ofrece el
generativismo sino, además, ver qué consecuencias trae aparejadas en
las relaciones entre sintaxis, semántica y pragmática e, incluso, en qué
se entiende por cada una de ellas desde dicha perspectiva.
Por último, introducimos el artículo Explicación científica:
subsunción y ampliación teórica en la lingüística chomskiana de los
años 80 (Griselda Parera). Como la propia denominación lo expresa,
se trata de un estudio epistemológico de lo que se entiende como la
explicación científica y se analizan, a la luz de la filosofía de la
ciencia, dos objetivos decididamente distintos, el de la descripción y
el de la explicación. Luego, cobra sentido asumir como referente la
lingüística chomskiana en tanto y en cuanto generó en el universo
lingüístico la distinción entre adecuación descriptiva y adecuación
explicativa como dos alcances de diferente calibre. Así, pues, en este
Introducción

artículo, la teoría generativa chomskiana ocupa el espacio de la


ilustración. En palabras de la autora,

el presente trabajo puede despertar cierta sorpresa en el lingüista


Página | 17
que no espera encontrar un trabajo de filosofía de la ciencia, o
epistemología, en medio de un conjunto de trabajos sobre
investigación lingüística;

y efectivamente es así, en la medida en que se ubica en una distinta


dimensión de lo propiamente lingüístico, en la dimensión que genera
una mirada desde la epistemología. Aunque de una manera diferente,
estaríamos también entrando en una interfaz entre ciencias. De eso se
trata cuando se pone cara a cara la lingüística y la filosofía de la
ciencia, la epistemología, convertida en una teoría 2, una metateoría
cuyo objeto de estudio es la teoría 1, la lingüística.
De lo expuesto a lo largo del prólogo creo que surge con claridad
que el lenguaje puede ser analizado, visto desde diferentes ópticas,
aun cuando se lo esté mirando desde los lindes de una misma teoría.
De todos modos y en toda ocasión, se descubren líneas que atraviesan
el cuerpo de estos textos en franca coincidencia. Digamos, en una evi-
dente relación de interfaz.

Nora Múgica
Noviembre de 2015
Nora Múgica

Notas

1 Este volumen es una reelaboración de algunos de los trabajos


(autores Múgica-Mangialavori, Mangialavori-Múgica, Carrió,
Página | 18
Palachi, Dotti, Bassano, Parera, docentes e investigadores de la
UNR y la UNL) expuestos durante el Coloquio En torno a las
interfaces del lenguaje en la lingüística generativa realizado en el
Congreso de la SAL, Catamarca, en abril de 2014 y que fuera
coordinado por Nora Múgica, Marcela Bassano y Héctor Manni.
Se incluyen, además, dos trabajos (autores Pascual-Romero y
Comezaña) por afinidad temática y teórico-metodológica.
La compilación y preparación del material estuvieron a cargo de
Nora Múgica y Marcela Bassano, con la colaboración de María
Eugenia Mangialavori. Responsable de edición: Nora Múgica.
En torno a las interfaces del lenguaje en la lingüística generativa,
Nora Múgica editora, ISBN 978-987-655-099-4, págs.19-40.

Página | 19
Los verbos ‘deadjetivales’.
Categorías léxicas y raíces léxicas *
Nora Múgica
Universidad Nacional de Rosario
nmugica@arnet.com.ar

Ma. Eugenia Mangialavori Rasia


Universidad Nacional de Rosario - CONICET
eukenia@gmail.com
Rosario, Argentina

Resumen

Esta presentación se centra en el análisis sintáctico-semántico de los


Verbos Deadjetivales [VDA] esto es, considerados en gramáticas y
trabajos especializados como derivados de adjetivos. Nuestro
trabajo focaliza los aspectos sintáctico-semánticos que caracterizan a
las clases de adjetivos y de verbos vinculados entre sí a partir de la
definición de las semejanzas y las diferencias de cada serie en los
dos órdenes señalados (syn/sem). Antes, planteamos una cuestión
considerada a priori: hasta qué punto es pertinente asumir que los
verbos en cuestión derivan directamente de adjetivos. La pregunta
inicial es si es lingüísticamente aceptable considerar que los VDA
incluyen en verdad otra categoría léxica completa (SA) en su
*
Este trabajo es continuación de la presentación realizada en el Workshop de Gramática
Generativa, Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe, septiembre 2013.
Nora Múgica, Ma. Eugenia Mangialavori Rasia

derivación1. El trabajo consta de dos partes. En la primera se plantea


la relación V–A en cuanto a la derivación propiamente dicha; este
análisis conduce, en síntesis, a trabajar la relación entre raíces
léxicas y categorías léxicas. En la segunda parte, y a partir del Página | 20
desarrollo anterior, la propuesta se concentra en el estudio de las
semejanzas y diferencias entre las dos series.
Centralmente, proponemos que en el análisis derivacional de la
sintaxis léxica es crucial establecer una clara diferencia entre
categorías léxicas y raíces léxicas, sus implicaciones y resultados.
Consideramos que no hay una relación uno a uno entre ellas, sino de
uno a muchos (one to many) en dos sentidos: las raíces léxicas pueden
realizarse a través de distintas categorías léxicas, y una categoría
léxica puede contener distintas raíces léxicas en su interior. Además,
la información relevante supone aspectos semánticos comunes, pero
se instancia de manera diferente en categorías léxicas distintas (A:
gradabilidad; V: gradualidad/propiedad de subintervalo).

Introducción

El tópico central de esta presentación es el análisis sintáctico–


semántico de los verbos deadjetivales [VDA] esto es, de los verbos
considerados habitualmente en las gramáticas y en los trabajos
especializados como derivados de adjetivos (casos como enfriar,
engordar, enceguecer, etc.). Por lo tanto, nuestro trabajo focaliza los
aspectos sintácticos y semánticos que caracterizan a los grupos de
adjetivos y de verbos vinculados entre sí en virtud de las carac-
terísticas semánticas (aspectuales) compartidas y aquellas que los
diferencian. En segundo lugar, interesa definir en qué dominio/s tiene
lugar la codificación de las propiedades semánticas en cuestión. Se
añade una pregunta inicial, que concierne a la derivación, en cuanto a
considerar que los verbos deadjetivales comprenden un A completo
Los verbos ‘deadjetivales’. Categorías léxicas y raíces léxicas

en la base léxica o si, por el contrario, se trata de dos categorías


derivadas de una misma raíz léxica (√), tomando como hipótesis
central el segundo escenario; como se verá más adelante; consi-
deraremos una √ común a V y a A. Por lo tanto, para el desarrollo del Página | 21
trabajo nos guían las siguientes preguntas:
(1) i. Siendo esta √ común a V y a A, ¿qué rasgo/parámetro
semántico caracteriza a √?
ii. ¿De qué manera se manifiesta el rasgo caracterizador de la
√ en las categorías léxicas As y en los Vs ?
iii. ¿Qué diferencia a los A de los V correspondientes?

El problema de la derivación

Como anticipamos en la introducción, hablar de verbos deadjetivales


supone de hecho una noción central; esto es, que la serie de verbos a
considerar derivan de adjetivos2. Es decir, dada la terminología, se
asume que la base léxica del V tiene un núcleo también léxico
representado por la categoría A. De ser así, se supondría (al menos)
una transferencia de rasgos formales (semánticos) desde el A alojado
en el corazón de la estructura a V y el consiguiente cambio de
categoría ([re]categorización). La derivación directa de verbos a partir
de adjetivos es la que rige no solo en la literatura en general, sino más
específicamente en el marco teórico de Hale y Keyser, el cual
tomamos como punto de partida y presentamos esquemáticamente en
(2), donde se incluyen tanto la configuración defendida como la
argumentación pertinente.
Así, en la formación de derivados —caso del verbo modelo
clear— la representación que proponen considera dos categorías
léxicas, seguidas de un proceso de conflación (en el cual un núcleo
fonológicamente nulo atrae la matriz fonológica de su complemento).
Como se ve en el diagrama, parten de una proyección con núcleo V y
Nora Múgica, Ma. Eugenia Mangialavori Rasia

complemento A. A este respecto, cabe señalar que en la propuesta


original (Hale y Keyser, 1993) pareciera darse una identificación entre
el constituyente A y la raíz (entendida como √) al ofrecerse una
representación de un verbo equivalente (break) con 2 elementos Página | 22
estructurales: una raíz (R) y un soporte verbal [verbal host] (V), el
primero ubicándose en relación de hermandad (complemento) del
segundo. No obstante, en las versiones subsecuentes del modelo
(1997, 1998, 2002) se habla de una proyección máxima, de un SA en
la posición de complemento.

(2) a. V

DP V
the screen
V A

clear

b.«Thus, when (phonologically null) V and the adjective


clear are merged to form the derived verbal projection [V
A], conflation ‘happens immediately’. That is to say, in
addition to the standard head complement configuration
which results from Merge, we assume that it is a
property of heads which are phonologically empty,
whether wholly or partially, that they attract the
phonological matrix of their complements, conflating
with them. This has certain consequences for the theory
of argument structure, as we shall see presently» (Hale y
Keyser, 2002: 17, énfasis nuestro).
Los verbos ‘deadjetivales’. Categorías léxicas y raíces léxicas

Luego, la propuesta que hacemos al abordar el problema de las


raíces léxicas y las categorías léxicas en la derivación verbal es que la
serie de verbos como engordar, enceguecer, ennegrecer, etc. no
derivan de adjetivos en sentido estricto. Nuestro planteo es que el V Página | 23
no tiene un A en su interior sino una raíz léxica (√) que eventualmente
se realiza también como A en español. En otros términos, la asunción
es que de una misma raíz léxica con sus correspondientes rasgos
formales, derivan dos categorías léxicas con características sintácticas
y semánticas propias (V y A). Como consecuencia, lo que se destaca
(e importa) es que los V y A relacionados en la derivación
comprenden elementos en común y difieren en otros. El presente
trabajo se propone aportar evidencia en favor de esta hipótesis.
Vale aclarar también que en la presentación de ejemplos dejamos
de lado usos coloquiales, que significan interpretaciones derivadas;
nos remitimos solo a los casos básicos estandarizados.

Raíz léxica y categoría léxica. Antecedentes

La hipótesis general de la distinción entre las clases léxicas y las


raíces léxicas es sostenida por diferentes autores; como punto de
referencia en el contraste semántico entre raíz y categoría léxica en el
adjetivo nos remitimos a Kearns (2005), cuyo razonamiento tiene
antecedentes en trabajos anteriores (3).

(3) «I draw a distinction between the root element cool,


denoting the property scale, and the positive adjective
cool, denoting a region on the property scale. Strictly
speaking, both the verbs descrybed as deadjectival
and the positive form of the associated adjective are
derived from the root, and the verb is not directly
derived from the surface adjective. With this proviso,
Nora Múgica, Ma. Eugenia Mangialavori Rasia

I shall continue to use the term deadjectival verb to


refer to verbs whose base also surfaces as an adjective»
(Kearns, 2005: 4, énfasis nuestro).
Página | 24
Dentro de la cita, hemos remarcado en negrita la parte vinculada,
en la que se lee que los V descriptos como deadjetivales y la forma
positiva asociada de los adjetivos derivan de una raíz, y el V no es
derivado directamente de un adjetivo de superficie. Se introduce,
además, la noción semántica de escala en la diferenciación entre el
radical y el adjetivo; la distinción es que el elemento radical cool
denota la escala de propiedad, y el adjetivo positivo cool denota una
parte en la escala de propiedad. Por otra parte, es necesario considerar
que ciertas propiedades de la escala no son exclusivas de la categoría
léxica A. Entre muchísimos otros, estudios como Bochnak (2010)
proponen un análisis unificado de modificadores escalares cruzando
las distintas categorías léxicas. Esto es, a través de los dominios
adjetival, verbal y nominal con especial atención a los modificadores
proporcionales. Luego, una noción central en nuestro caso será la de
gradabilidad.

Gradabilidad
La noción de grado. Gradabilidad y raíces léxicas
Nuestro punto de partida es que Vs y As que comparten las raíces que
estamos analizando tienen en común propiedades aspectuales, bási-
camente ligadas a una escala.
Los Adjetivos muestran distintos comportamientos como conse-
cuencia de la escala de propiedad (property scale) ya que denotan
grados; no obstante, tal propiedad no es exclusiva de la categoría
adjetivo. Los Verbos reflejan también esta división en cuanto a que
expresan una relación transicional con un proceso y grados. Sin
Los verbos ‘deadjetivales’. Categorías léxicas y raíces léxicas

embargo, como veremos en el desarrollo de este trabajo, el grado no


se instancia de igual manera en A y en V. De acuerdo con esto, y en
base a trabajos anteriores (cf. Mangialavori y Múgica, 2014),
asumimos las siguientes pautas: Página | 25
(4) a. En el A, el grado refiere a la cuantificación de la propiedad.
b. En el V, el grado determinará el tipo de transición y, por
ende, el tipo eventivo.
c. La raíz aporta propiedades comunes que se instancian de
distinta manera dadas las características propias de cada
categoría léxica.
En cualquier caso, la noción de escala es central para la distinción
de estas clases, de hecho es una noción unánimemente compartida por
distintos marcos téoricos (Kennedy y Levin, 2005; Levin y
Rapapport, 1998; Jackendoff, 1996; Krifka, 1998)3.
Consideramos, además, de modo general, la distinción entre los
dos tipos de escala, abierta, cerrada (bounded/unbounded); no
entramos en la distinción más fina entre 4 tipos de escala de acuerdo a
los bordes4. Así, entonces, analizamos Vs y As en dos clases
derivadas de escala abierta y de escala cerrada

El grado determina dos clases naturales de As y Vs


Partiendo de la suposición más simple con respecto a las estructuras
escalares (las escalas pueden o no tener grado máximo y mínimo)
surgen dos opciones: (i) transición entre dos puntos A-----B (Origen --
--Meta) o (ii) desplazamiento a lo largo de un trayecto sin grado
máximo a alcanzar (dirección/ruta) (cf. Mangialavori, 2015; Múgica y
Mangialavori, 2013) como desarrollamos en (5).
Nora Múgica, Ma. Eugenia Mangialavori Rasia

(5) A… .. .. B
Origen .. Meta Dirección/Ruta
√ de escala cerrada √ de escala abierta
sord-, mud-, loc-, roj-, blanc-, tibi-, dulc-, suci-, flac-,
negr-, borrach-, pálid- gord-, bell-, pobr-, grues-, Página | 26
Escala turbi-, chic-, clar-, cort-,
delgad-, fin-, larg-, livian-,
mans-, tont-, tenu-, floj-
sordo, mudo, loco, rojo, tibio, dulce, sucio, flaco,
blanco, negro, borracho, pálido gordo, bello, pobre, grueso,
Zona (+) en turbio, chico, claro, corto,
la escala delgado, fino, largo,
liviano, manso, tonto,
tenue, flojo
entibiar, endulzar, ensuciar,
enflaquecer, engordar,
ensordecer, enmudecer, embellecer, empobrecer,
enloquecer, enrojecer, engrosar, enturbiar, achicar,
Transición
emblanquecer, ennegrecer, agrandar, aclarar, acortar,
emborrachar, empalidecer, adelgazar, afinar, alargar,
enturbiar, embravecer, alivianar, amansar, atontar,
emblanquecer, enrojecer atenuar, aflojar
La noción central es la de escala, que involucra grado y dimensión.
A tal respecto, adoptamos la siguiente definición:
(5)
(6) Se define escala como el conjunto de grados en una di-
mensión particular, entendiendo por grados los posibles valores de los
atributos (en nuestro caso, las diferentes medidas de gordo, por
ejemplo) y la dimensión como el atributo del argumento con grados,
como puede ser volumen, gordura, ceguera (cf. Levin y Rapapport,
1998).
Los verbos ‘deadjetivales’. Categorías léxicas y raíces léxicas

Qué comparten As y Vs
Caracterización general: coincidencias y diferencias entre A y
DAs
Página | 27
De acuerdo a lo que precede, el primer punto emergente es la
gradabilidad, la característica coincidente de A y DVs de expresar el
grado en el que se posee o se alcanza una propiedad. Tomamos dos
ejemplos prototípicos de cada escala: engordar, enceguecer. Princi-
palmente, los ejemplos (7)–(9) ponen en evidencia que es efectiva la
asignación de dos valores en cuanto a la Gradabilidad (±gradable), y
que este hecho determina las dos clases naturales, tanto en los As y
como en los Vs. Asumimos que la (±)Gradablidad es una propiedad
de la raíz, es el rasgo central que caracteriza a las raíces léxicas5 que
forman las categorías léxicas As y V derivado (DAVs). Por lo tanto, la
propiedad de [± Gradablidad]6 se vincula con la noción de escala y la
estructura escalar, que en última instancia tiene que ver con la
estructura eventiva del predicado, según nuestra hipótesis. En
términos de Kennedy y Mc Nally (2005), la gradabilidad es
característica no solo de los A sino también de V y de N, y las
propiedades escalares son compartidas por expresiones catego-
rialmente distintas, pero derivacionalmente relacionadas.
(7) a.{Muy/Demasiado} gordo
b. {*Muy/*Demasiado} ciego
(8) a. Engordó {mucho/demasiado}
b. Encegueció {*mucho/*demasiado}
(9) a. Casi {*gordo/*engorda}
b. Casi {ciego/enceguece}
La diferenciación tan significativa que apreciamos entre As y Vs en
cuanto a la gradabilidad y la escala también alcanza al tipo de evento.
En este sentido, incorporamos una distinción más: hablamos de
gradualidad, entendida como condición semántico eventiva que
Nora Múgica, Ma. Eugenia Mangialavori Rasia

determina un proceso incremental. Es decir, desde esta perspectiva,


tenemos un evento que se desarrolla en el tiempo (proceso); un objeto
que va cambiando y una función que proyecta a la entidad en un
conjunto ordenado de grados —determinando así la medida del grado Página | 28
de un objeto relativo a alguna dimensión escalar—.

(a). Gradualidad y gradabilidad. Los modificadores

Así, entonces, planteamos dos √Ls con las siguientes características:


(10) √gord-: introduce una propiedad +GRADABLE,
+INCREMENTABLE
(A: +intensificable, V: evento +gradual –télico)
(11) √cieg-: introduce una propiedad –GRADABLE,
–INCREMENTABLE
(A: -intensificable, V: evento -gradual +télico)
La combinación de los dos parámetros bajo análisis da lugar a las
distintas características que aparecen en el V y en el A: propiedad
intensificable y evento gradual. Al no suponer un movimiento de un
punto al otro (i.e., una sucesión discreta), sino un proceso que se da en
el tiempo, la transición denotada permite un cambio gradual en el
tiempo (gradualidad), y por lo tanto ser no-télica (cuestión que
retomamos más adelante), caso (10) y lo contrario, caso (11)7.
A continuación, ampliamos lo dicho precedentemente, con el
agregado de los modificadores de intensidad y los modificadores
proporcionales para remarcar la distinción respecto de escala abierta y
de escala cerrada: vale aclarar que se trata de patrones generales y no
de distinciones taxativas.
Los verbos ‘deadjetivales’. Categorías léxicas y raíces léxicas

(12)
Modificadores intensivos (de grado) y
Escala abierta Escala cerrada
proporcionales
más, muy, demasiado, un poco, gordo *ciego
extremadamente, enormemente, engordar *enceguecer Página | 29
razonablemente, inusualmente, levemente

enteramente, parcialmente, absolutamente, *gordo ciego


completamente, totalmente, casi, *engordar Enceguecer
prácticamente

Así entonces, en el caso de enceguecer las combinatorias de la


tabla resultan inaceptables en dos sentidos (i) en cuanto a que la
propiedad no se establece sobre una base comparativa —en el sentido
de que no es posible decir de alguien más ciego que su amigo— y (ii)
la posibilidad de medir la propiedad como completable (interpretación
de totalidad) está dada por los bordes de la escala; y esto es porque el
punto final aparece como una referencia natural. De aquí que, en las
raíces de escala cerrada, los modificadores solo permiten reforzar el
significado de punto final alcanzado. Es decir, completamente,
totalmente, no denotan una modificación de grado del valor estándar.
Solo dicen que Alguien alcanzó el grado final, en su totalidad. Este
comportamiento es válido tanto para A como para V.
(13) a. Totalmente, completamente {*gordo/ciego)
b. {*Engordar/Enceguecer} totalmente, completamente
Dos evidencias más sobre las propiedades escalares, particular-
mente referidas a los V: (i) Progresión indefinida: si pensamos en el
proceso de cambio marcado por la raíz, y la posibilidad de reiniciar o
no este proceso, se sigue fácilmente de lo descripto precedentemente
que las escalas cerradas, al suponer un grado máximo, no permiten la
ocurrencia cíclica del proceso —luego, se da la posibilidad de (14)
pero no de (15)—.
Nora Múgica, Ma. Eugenia Mangialavori Rasia

(14) a.Volvió a engordar / Engordó otra vez


b. {Nuevamente/otra vez} gordo
(15) a. *Volvió a enceguecer/ *Encegueció otra vez
b. *{Nuevamente/Otra vez} ciego Página | 30
Lo que postulamos como diferencia clave entre el A (como
predicado de nivel de individuo [ILP]) y el V (como categoría en la
que no necesariamente la figura posee la propiedad asociada a la √
por participar en el evento) se ve más claramente ante la negación.
Como vemos, los predicados de cambio de estado derivados de una √
de escala cerrada (escala de 2 puntos) tienen la posibilidad de iniciar
el proceso y no llegar a la propiedad resultante (por eso es posible
(17)b pero no (16)b). Por el contrario, los eventos de cambio
derivados de una √ de escala abierta no comprometen un resultado
final equivalente a la adscripción de la propiedad denotada por la raíz;
en el movimiento sin grado máximo, la participación en el evento solo
supone un cambio (desplazamiento) a lo largo de un eje; con solo
comenzar, el cambio ya tiene efecto (el desplazamiento no requiere
alcanzar una meta). Cuando hay un grado máximo, el cambio puede
comenzar sin llegar al punto culmine esperable como resultado.
(16) No engordó (a) No comenzó a engordar
(b)*Comenzó a engordar pero no llegó a
gordo
(17) No encegueció (a) No comenzó a perder la visión
(b) Comenzó a perder la visión pero no llegó
a ciego

Qué distingue a As y Vs. Propuesta

Hacemos un resumen: de lo que antecede se sigue la distinción que


media entre As y Vs: en el orden de la sintaxis léxica, la dos figuras
dan cuenta de dos tipos de relaciones estructurales: (a) asociada al A y
Los verbos ‘deadjetivales’. Categorías léxicas y raíces léxicas

(b) asociada al V (18). Dos estructuras diferentes a partir de la misma


√. Cada categoría léxica supone una organización estructural diferente
de los componentes codificados en la raíz léxica: V selecciona un
complemento, A un especificador. Página | 31
(18)
a. SX b. a
SX

esp X’ X0 comp

X0

En el orden semántico, los A tienen por defecto la interpretación


de predicados de nivel individual (ILP) (cf. Demonte, 1999): ante una
predicación como hombre gordo, lo que se manifiesta es la atribución
de una propiedad intersectiva —el resultado de la combinación N=A
define a la entidad a partir de la intersección entre la pertenencia a al
conjunto de hombres y de cosas gordas)—. No obstante, ésta no es la
situación del V. En todo caso, las raíces léxicas codifican una
propiedad variable, pero el predicado no supone la adscripción de la
propiedad (e.g. engordar no implica poseer la propiedad ‘gordo’,
como sí sucede en ‘hombre gordo’, sino solo un movimiento a lo
largo de la escala relevante). Esto es, la raíz solo especifica el tipo de
cambio transitado, pero el predicado no establece la intersección entre
lo designado por el N y lo designado por la propiedad correspondiente
en grado positivo (A). En algunos verbo (√ escala cerrada), la
propiedad denotada por el A se asocia con la figura como resultado
final (meta) del trayecto recorrido (esto es, en verbos resultativos o
incoativos); en términos concretos, enceguecer sí supone como
resultado la adscripción de la propiedad relevante (por ejemplo, ‘estar
ciego’).
Nora Múgica, Ma. Eugenia Mangialavori Rasia

Ahora bien, lo que antecede nos permite derivar en una dife-


renciación básica entre la categoría léxica A y la Raíz léxica porque
para ajustar la diferenciación, nos es necesario referir la semántica a
los bordes: ¿en qué sentido? En el sentido de que los A de escalas Página | 32
cerradas codifican léxicamente el componente semántico de borde (la
semántica de ciego no tiene grado, sino que expresa un estado
incoativo, de borde izquierdo). Los A de escala abierta, por su parte,
codifican léxicamente el estado correspondiente a una zona en la
escala, y en la sintaxis su relación con el estándar (más X que).
La Raíz, entonces, codifica gradabilidad en ambos casos, codifica
escala con o sin bordes pero no involucra la posesión de la propiedad
(esto es, una zona en la escala, determinada relativamente como grado
positivo de la propiedad).

¿Comportamiento inesperado?

De acuerdo a todo lo antedicho, cabría esperar que la escala cerrada


(de dos puntos) no suponga gradualidad. Sin embargo, ocurrencias
como las siguientes, son, en verdad, naturales (o, cuanto menos,
posibles):
(19) Parcialmente {ciego/mudo/sordo}
(20) Enceguece de a poco/poco a poco/día a día
(21) Un poco/casi ciego
(22) Está encegueciendo
(23) Bastante ciego/encegueció bastante
Entonces, si bien la caracterización prototípica de la escala cerrada
supone la imposibilidad de cubrir trayectos parciales (19), el
fraccionamiento del proceso —definido clásicamente como puntual—
en subprocesos contiguos (20), la adquisición de una propiedad no
gradable en grado parcial (21) o, por motivos que se siguen de las
propiedades de los eventos puntuales, el empleo de la frase progresiva
Los verbos ‘deadjetivales’. Categorías léxicas y raíces léxicas

(22), y la aparente gradabilidad de (23), no obstante, estas opciones


son posibles.
Luego, ¿suponen estos hechos un conflicto con la noción de
telicidad y de cambio no incremental? la respuesta es no, en tanto es Página | 33
claro que ninguno de los casos presentados supone Propiedad de
Subintervalo. Y esto se comprueba fehacientemente contrastándolo
con los casos de escala abierta. Dicho de otra manera, los cambios
estructurados a partir de una raíz de escala abierta (engordar), se
caracterizan por la propiedad clásica de la atelicidad. Según la
Propiedad de Subintervalo, cada segmento o subproceso del trayecto
definido por engordar se corresponde con la propiedad denotada por
la raíz y el tipo de cambio asociado a ella; por ello decimos
(24) Parcialmente{*gordo/bello/frío} Modificadoresproporcionales.
(25) {Engorda/Embellece} poco a poco. Subprocesos contiguos
(26) Un poco/*casi {gordo/bello}. Grado parcial
(27) Está {engordando/embelleciendo}. Progresión
(28) Bastante gordo/Engordó bastante Gradabilidad
Entonces, √ gord- remite a escala abierta; el A, gordo, no tiene
bordes. Expresa estado, independiente de la indicación semántica de
inicio (incoatividad) o de final (telicidad). Engordar no tiene bordes,
solo la semántica propia del proceso con posibles etapas sucesivas y
progresividad indefinida del cambio (la transición incremental puede
darse indefinidamente).
Los casos de (19)–(23), a pesar de mostrar un aparente com-
portamiento atélico o no puntual, se diferencian claramente en tanto la
propiedad asociada a √ceg- no aplica a ninguno de sus subeventos o
subintervalos. Las diferencias en torno a la adecuación o no al P de
Subintervalo se aprecian por las inferencias posibles:
(29) engordó pero no está gordo/pero sigue flaco
(30) *encegueció pero ve/pero ve algo etc.
Nora Múgica, Ma. Eugenia Mangialavori Rasia

Luego, el tipo eventivo no está dado en la raíz, sino en las


categorías léxicas (o sea, no está codificado en el léxico, sino en la
sintaxis léxica).
La propuesta se resume en la arquitectura representada a Página | 34
continuación:
31 Proc P

DP1

Proc Path P

DP2

Path Proc/Res

en-/a- √

Siguiendo el desarrollo del trabajo «Estructuración semántica del


Trayecto y visibilidad en la interfaz syn-sem» de Mangialavori y
Múgica, que integra el presente volumen, tenemos en cuenta que, en
cierto sentido, todo cambio implica movimiento —cuanto menos en la
formalización usual en la literatura, englobando un sentido abstracto
de movimiento. Incluimos, por lo tanto, dos proyecciones, Proceso y
Trayecto, para la representación semántica de los V derivados;
consideramos que los constituyentes prefijados son indicadores de
Trayecto. La R- se plantea con rasgos opcionales: como Res
[resultado], como Proceso, con en-/a- como indicadores de Trayecto.
Al alcanzar la posición del V matriz, se define la selección. La base
léxica se mueve a Trayecto y confla en dicha posición8. Asignamos a
conflación el proceso de ensamble. Se suma a esta operación la
percolación de rasgos.
Los verbos ‘deadjetivales’. Categorías léxicas y raíces léxicas

Conclusiones

En suma, y en virtud de lo expuesto a lo largo del trabajo, surgen


varios puntos a considerar.
Página | 35
En primer lugar, proponemos que los tradicionalmente llamados
verbos deadjetivales no comprenden un A, semánticamente —por
ejemplo, engordar no involucra el ILP gordo— ni sintácticamente
hablando. Más bien, resulta más adecuado considerar que el
argumento relacionado con la raíz léxica puede realizarse como
complemento o como especificador —correspondiendo a un V y a un
A, respectivamente. No solo los distintos resultados de estas alter-
nativas derivacionales muestran características semánticas y
sintácticas propias y divergentes, sino que se evita así la
incongruencia de asumir que un verbo contiene una categoría léxica
completa en su interior (SA) como se ha propuesto en la literatura.
Asimismo, en el análisis derivacional de la sintaxis léxica, es
crucial establecer una clara diferencia entre categorías léxicas (V, A,
N, P) y raíces léxicas. En este sentido, consideramos que no hay una
relación uno a uno entre ellas, sino de uno a muchos (one to many) en
dos sentidos. Para ser más específicos, las raíces léxicas pueden
realizarse a través de distintas categorías léxicas, y una categoría
léxica puede contener distintas raíces léxicas en su interior —entre
raíz léxica y núcleo categorizador)—.
Además, contamos con evidencia para defender que la infor-
mación semántica clave (tipo de escala) viene dada por la raíz léxica y
presenta propiedades empíricamente visibles, de manera consistente,
en As y Vs. Esta información se instancia de manera diferente en
categorías léxicas distintas (A: gradabilidad; V: gradualidad/propiedad
de subintervalo). Esto es, si bien la raíz aporta contenido crucial para
el tipo eventivo del V, esto no está definido en la raíz misma (por
ejemplo, no hay √ télicas o atélicas, sino que esta característica es
Nora Múgica, Ma. Eugenia Mangialavori Rasia

propia del V de cambio de estado; de hecho no están en el estado ILP


denotado por el A derivado de la misma raíz). Luego, las carac-
terísticas eventivas se definen al tomar la estructura correspondiente a
la categoría léxica (V/A), en la sintaxis léxica. Lo único que viene ya Página | 36
dado por la raíz es el tipo de) escala. Por último, proponemos que
cada categoría léxica supone una organización estructural diferente de
los componentes codificados en la raíz (V: comp, A: spec).
Quedan cuestiones pendientes para investigar. Entre ellas, indagar
acerca de la incrementalidad (relación con V de tema incremental);
sobre la función de los prefijos en-/a- generalizados en las derivación
del español (y en otras lenguas romances), tanto en los verbos deadje-
tivales como en los denominales. A nivel de los datos, será preciso
profundizar los comportamientos de series de A y de V sobre la base
de los modelos adoptados, para ambas escalas. Finalmente, queda
pendiente, también, el análisis de las variaciones en las escalas de
propiedad, siguiendo la propuesta de Bochnak (2010) y de Kennedy y
Mc Nally (2005).
Los verbos ‘deadjetivales’. Categorías léxicas y raíces léxicas

Notas

1 Que de igual modo podría ser un N si se consideraran los verbos


denominales.
Página | 37
2 Aclaramos que por razones prácticas mantenemos la deno-
minación de verbos deadjetivales
3 En el marco de los trabajos de Levin y Rappaport, Levin y
Kennedy et al. se distinguen tres tipos de escalas y tres tipos de V
al respecto (en verdad, en relación con la telicidad): a. PROPERTY
SCALES: a menudo con verbos de cambio de estado. b. PATH
SCALES: frecuentemente con V de dirección del movimiento,
ascender, descender. c. EXTENT SCALES: encontradas más frecuen-
temente con verbos de tema incremental , como construir una
casa/comer una manzana.
4 En trabajos semánticos (de corte lexicalista) como Kennedy y Mc
Nally (2005) se argumenta una partición cuaternaria: «A scale can
be: fully open (lacking both minimal and maximal elements);
upper closed (having a maximal element but lacking a minimal
one); lower closed (having a minimal element but lacking a
maximal one); fully closed (having both maximal and minimal
element)» (cf. Bochnak 2010).
5 Cf. Kennedy y Mc Nally (2011:4).
6 Como indican Kennedy y Mc Nally (2005) «...the fact that
gradability is characteristic not only of adjectives but also of verbs
and nouns, and that scalar properties are shared by categorially
distinct but derivationally-related expressions».
7 Una cuestión a trabajar en futuras indagaciones será el carácter
incremental de los A de escala abierta con los V de incremento.
8 Cf. Acedo Matellán y Mateu 2010:10, acerca de Path prefixation.
Nora Múgica, Ma. Eugenia Mangialavori Rasia

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Nora Múgica editora, ISBN 978-987-655-099-4, págs.41-68.

Página | 41
Estructuración semántica del
trayecto y visibilidad en la interfaz syn-sem
Ma. Eugenia Mangialavori Rasia
Universidad Nacional de Rosario – CONICET
eukenia@gmail.com
Rosario, Argentina

Nora Múgica
Universidad Nacional de Rosario
nmugica@arnet.com.ar
Rosario, Argentina

Resumen

El presente trabajo explora relaciones entre la Semántica Conceptual


(Talmy, 1985; Jackendoff, 1990) y la estructuración léxicosintáctica
de ciertos predicados de estado/cambio de estado [CDE] en español,
con especial interés en identificar factores relevantes para la interfaz
sintaxis-semántica, frente a aspectos de significado que no alcanzan
expresión formal.
Específicamente, apuntamos propuestas de refinamiento y
clarificación teórico metodológicas a los fines de evitar tres
(sobre)simplificaciones significativas relacionadas con la concep-
tualización del Trayecto (por ejemplo, conjunto discreto/continuo).
Esto se hará de acuerdo con los datos y las consideraciones teóricas
pertinentes, a partir de una evaluación sucinta de los tipos de Trayecto
Ma. Eugenia Mangialavori Rasia, Nora Múgica

y las definiciones existentes. Primero, apuntamos a los riesgos de


simplificación teórica relacionada con la representación discreta del
trayecto (concepto filmstrip/snapshot) y, en segundo lugar, a la
relación cambio/telicidad, asumiendo que el cambio (incluso el Página | 42
delimitado) no necesariamente es resultativo ni comprende un punto
específico en su estructuración gramatical ni conceptual. Tercero,
apuntaremos a una (inesperada) correlación entre los dominios
conceptuales y la estructuración semántica formal del movi-
miento/CDE. Así, en virtud de los casos expuestos por los verbos CDE
españoles, nos encon-traremos en condiciones de sugerir que la
estructuración conceptual del movimiento/desplazamiento/cambio
supone tanto una distinción conceptual y gramaticalmente
significativa (tipo de trayecto), como distinciones no relevantes a la
gramática (no optimidad del movimiento, función entrópica).

Introducción

Principalmente, el presente trabajo explora relaciones entre la


Semántica Conceptual (Talmy, 1985; Jackendoff, 1990) y la estruc-
turación léxicosintáctica de ciertos predicados de estado/cambio de
estado [CDE] en español. Apunta a distinguir factores relevantes para
la interfaz sintaxis-semántica de aquellos aspectos de significado que
no alcanzan expresión formal.
El marco aludido (Semántica Conceptual)1 comprende contribu-
ciones largamente conocidas al análisis de la codificación de los
conceptos espaciales y su extensión a otros campos semánticos.
Trabajos como Talmy (2000) y Jackendoff (1983) han dejado en
claro, entre otras cosas, que la noción de Trayecto juega un rol crucial
en la identificación de patrones generales de estructuración
léxicosintáctica en los verbos.
Estructuración semántica del Trayecto y visibilidad en la interfaz syn-sem

En nuestro caso, dos motivos específicos fundamentan la elección


del abordaje recién aludido. Primero, este tipo de enfoque no es
exclusivo de una teoría particular2, sino que sus postulados esenciales y
los patrones empíricos identificados aparecen como elemento común de Página | 43
gran parte de trabajos actuales. Segundo, en este marco se han
desarrollado dos argumentos cruciales para el análisis de una lengua
natural óptima (1):
(1) a. La mente no fabrica conceptos de la nada, sino que adapta
mecanismos ya disponibles (cf. Jackendoff, 1983: 189).
b. La organización espacial es central para la cognición
humana y para la estructuración de la arquitectura semántica,
incluso en dominios no espaciales.
Luego, partiendo de la noción de que la organización espacial o
topográfica subyace al lenguaje y además supone una estructura
abstracta que puede aplicarse a una gran variedad de casos (cf.
Jackendoff, 1983: 210), se ha coincidido en el análisis de los cambios
de estados en analogía con el desplazamiento en el espacio físico
concreto; esto es, la estructuración semántica de un predicado CDE
equivale, formalmente, a la estructura conceptual correspondiente al
movimiento. Sobre esta base apuntaremos a revisar algunas
cuestiones referentes a la estructuración del Trayecto (definición,
tipos) y en las consecuencias para la relación entre el Trayecto y las
propiedades eventivas del CDE (telicidad, resultatividad).
El trabajo comprende dos partes. Primero abordaremos el riesgo
que suponen dos sobregeneralizaciones relacionadas con la forma en
la que se concibe el Trayecto. En la segunda parte, nos
concentraremos propiedades conceptuales del Trayecto no relevantes
a nivel léxico-gramatical (no directamente a nivel lingüístico).
Ma. Eugenia Mangialavori Rasia, Nora Múgica

Nociones preliminares

La función GO
Página | 44
La función GO (3) ha sido clásicamente empleada para representar el
cambio desde una posición a otra. Juega un rol destacado al
formalizar la relación transicional (dinámica) desde un punto a otro —
el Trayecto— como ((2)b), estableciendo una diferencia clara con las
relaciones predicativas espaciales estáticas (cf.(2)a).
(2) a. Cristina está en el Vaticano
b. Cristina fue del hospital Umberto Primo al Vaticano
(3) GO (X, Y): X atraviesa Y; Y=trayecto3.
(cf. Jackendoff, 1983: 184).
Luego, GO comprendería en su estructuración dos componentes
diferenciables: la relación dinámica —no necesariamente eventiva, de
acuerdo a la categoría léxica que la instancie, como veremos más
adelante y como ya se ha demostrado extensivamente desde Hale y
Keyser (1998, 2002) y Kayne (1997), i.a.— y una locación de
referencia [RL], necesaria para la estructuración de Trayecto.
Eventualmente4, RL se conceptualiza como Origen y/o Meta a través
de un estados como los representados en ((2)a), usualmente
formalizados por la función estativa (BE). Si las representaciones
semánticas de las oraciones españolas ejemplificadas en (2) equivalen
a las formuladas en (4), entonces GO, como formalización de la
relación representada por ((2)b)), se establece como una estructura
compleja que comprende a la más básica instanciada por ((2)a).
(4) a. Cristina BE at B.
b. Cristina GO from A to B.
Estructuración semántica del Trayecto y visibilidad en la interfaz syn-sem

Aplicación de GO a los cambios de estado

Desde el enfoque representado en (1), junto con los datos recién


expuestos, surge la opción de emplear Trayecto también en el análisis
Página | 45
de desplazamientos/transiciones no espaciales, entre los cuales se
cuentan los trayectos que describen los cambios cualitativos de
propiedades.
La implementación de la función GO a través del concepto de
pasaje responde a la necesidad de formalizar la semántica de los
eventos transicionales como los aquí estudiados. A través de
esquemas como (5), la noción de procesos (transicionales) que se
desarrollan en el tiempo puede reformularse en términos de la noción
espacial de pasaje [travelling] desde una posición espacial a otra
(desde Lyons, 1977: 718). Luego, el pasaje hace referencia no al
Trayecto en sí mismo, sino al evento transicional que se inicia con la
partida de la entidad que sufre el desplazamiento y que termina (o se
superpone [overlap]) con su establecimiento en una nueva situación.
(5) GO: MOVE (ENTITY, SOURCE, GOAL)
Ahora bien, ¿cómo se relaciona esto con la aplicación de las
funciones espaciales a otros campos semánticos? Si contemplamos lo
expuesto hasta aquí y luego pensamos en un cambio de estado
—como bien podría ser el caso de verbos tipo enfriar, calentar,
engrosar, alargar— podremos advertir que el cambio de temperatura
de un objeto ((6)a) puede representarse como un desplazamiento a lo
largo de un trayecto lineal, determinado por la escala térmica ((6)b).
En este sentido, construcciones como El agua se enfrió en diez
minutos emplearían las mismas funciones semánticas que (2) (por
ejemplo, Cristina fue del Hospital al Vaticano en diez minutos, cf.
Krifka, 1998: 27). Luego, si el cambio de estado, en tanto
desplazamiento en una escala de propiedad (6), es estructuralmente
similar al movimiento en el espacio físico concreto (7) (cf. Krifka,
Ma. Eugenia Mangialavori Rasia, Nora Múgica

1998: 7), parece viable entonces proponer una simplificación teórica


significativa, en tanto y en cuanto (6) y (7) quedarían igualmente
captadas por GO (3), de acuerdo con postulados semánticos esenciales
(8). Página | 46
(6) a. El agua se enfrió
b. El agua fue de 50 °C a 10 °C (en el término de una hora).
(7) a. Cristina se movió
b. Cristina fue de un lugar al otro (en el término de una hora)
(8) La percepción (o representación conceptual) de lo denotado
por un predicado CDE debe incluir represen-taciones de
movimiento (desde Lyons, 1977)
De acuerdo con el marco de formalización adoptado, el esquema
central del CDE supondría cuatro elementos (9).
(9) CDE:
a. fondo o parámetro con respecto al cual se mueve la figura;
b. figura, representada por la entidad que sufre el cambio;
c. función eventiva que relaciona estos dos elementos (GO) y
d. trayecto (establece la relación topográfica entre ellos y
permite la medición)5.
Ahora, también debemos tener en cuenta que la noción de
Trayecto no es unívoca y tampoco lo es su definición.

Primera parte: Razones para evitar una (sobre)simplificación en


el análisis de las lenguas naturales

Habiendo presentado las nociones básicas del Trayecto, abordaremos


el primer problema, relacionado con la concepción del cambio como
filmstrip.
Dada la analogía establecida en (6)-(7), muchos estudios han
incurrido en una representación discreta del trayecto y del tiempo.
Según esta visión, la trayectoria supone una secuencia de puntos en el
Estructuración semántica del Trayecto y visibilidad en la interfaz syn-sem

espacio, y los intervalos temporales, conjuntos de puntos temporales;


estableciéndose así una concepción del cambio/transición como tira
de fotos [filmstrip] o secuencia fotográfica [snapshot] (cf. por ejemplo
Verkuyl, 1993; Pustejovski, 1991; Krifka, 1995c). La misma noción Página | 47
subyace al concepto de Path manejado en un gran número de trabajos,
donde el trayecto es definido como «una colección organizada de
espacios normalmente ordenados con una direccionalidad» (cf.
Krifka, 1998; Zwarts, 2005 y Gawron 2006), o como como un «set
contiguo de puntos» (Svenonius, 2010). Esta perspectiva goza de gran
popularidad en modelos de análisis pertenecientes a marcos diversos
y, en muchos se ha establecido como definición generalizada.
No obstante, también es necesario considerar que tal perspectiva
puede ser plausible si la pensamos en términos lógicos, tomando
como base la analogía con una filmación (secuencia de cuadros) y en
las viejas cintas de cine, donde los marcos se suceden y se crea la
ilusión del movimiento. Sin embargo, no es la forma en la que el
movimiento y el cambio son conceptualizados ni estructurados en la
mente humana. En términos prácticos, si pensamos en ejemplos como
Cristina fue del hospital Umberto Primo al Vaticano de ((2)b), está
claro que ni la semántica de una lengua natural ni la representación
mental del evento suponen una secuencia donde Cristina aparece
estática en una sucesión de puntos de la ciudad de Roma, como se
grafica abajo.
Ma. Eugenia Mangialavori Rasia, Nora Múgica

Página | 48

Más bien, el evento designado corresponde a un objeto (o una


persona) moviéndose de manera continua a lo largo de un trayecto, de
manera más o menos similar a lo representado abajo.

No solo eventos como ((2)a,(6)a,(7)a) no se agotan en una


sucesión de situaciones estáticas, sino que precisamente se revela el
componente faltante (por ejemplo, el componente dinámico
correspondiente a la transición/pasaje entre una y otra). En otras
palabras, la percepción del cambio debe incluir representaciones de
movimiento: claramente, no solo concebimos un objeto presente en
distintas locaciones, sino también de su movimiento entre un punto y
otro. De hecho, la única forma de conectar dos puntos es por una
trayectoria (en tanto se relacionan dos estados/situaciones, hay
necesariamente un trayecto entre ellos).
Además, es necesario tener en cuenta que la relación transicional
no aparece solo con eventos que suponen locaciones/situaciones
Estructuración semántica del Trayecto y visibilidad en la interfaz syn-sem

específicas, sino también con movimientos donde no hay puntos


específicos designados (cf. Mangialavori, 2015; Mangialavori y
Múgica, 2013).
Entre muchos otros, Jackendoff llama la atención sobre el hecho Página | 49
de que podemos percibir un objeto en movimiento sin saber nada
acerca del origen o el punto final de ese movimiento. Entonces, si el
movimiento es una noción primaria [prime] inclusive en la cognición
y la percepción visual, bien cabe preguntar por qué la estructura
semántica debería ser tan rígida como para no proveer medios de
expresar esto (Jackendoff, 1990: 94), especialmente si consideramos
los vínculos entre la articulación gramatical de un evento transicional
y su representación cognitiva6.
Esto es, si somos capaces de percibir movimientos sin saber nada
acerca de dónde se inician o adónde terminan, entonces ¿por qué no
pensar que esta opción también podría aparecer en la gramática?

Dos tipos de trayecto

Si volvemos brevemente a la representación semántica ofrecida en


(3), recordaremos que, dentro del esquema, Y representa al
Trayecto, mientras que X hace referencia a la figura que lo recorre y
GO (X, Y) corresponde a la conceptualización del evento transi-
cional: aquél en el cual X atraviesa Y (Jackendoff, 1991; 1996). Sin
embargo, esta no es la definición más obvia (o cognitivamente más
relevante para la articulación lingüística de un Trayecto, cf.
Mangialavori, 2015). En verdad, ha sido ya señalado que, tanto para
la construcción cognitivo-conceptual (Papafragou, 2010), como para
la construcción léxico-sintáctica (cf. Baker, 1988 i.m.a.), la repre-
sentación más natural, y ampliamente más frecuente de un trayecto,
es aquella representada en (10).
Ma. Eugenia Mangialavori Rasia, Nora Múgica

En términos generales, la definición de Trayecto involucra una


entidad X que atraviesa (caminando, corriendo, andando) una cantidad
de espacio extendida entre dos locaciones/puntos (cf. Piñón, 1994: 2
i.a.). Luego, ninguno de los elementos de (10) representa al Trayecto, Página | 50
sino que éste se deduce a partir de los puntos delimitantes (RL), que sí
aparecen realizados en (11); allí, la alternancia preposicional instancia
la opción de realizar un punto u otro (inicio/fin) —o, eventualmente,
ambos (cf. Jackendoff, 1983, 1990, 2002 i.a. y Demonte, 2011 para
las preposiciones españolas)— en la representación lingüística del
evento (cf. ((2)).
(10) GO (X, Z): X va a Z
(11) X corre todos los días {desde/hasta} Z
Así, se asume que la forma lógica de instaurar un Trayecto es la
dada por la distancia entre Origen y Meta [S/G] (13) y en verdad,
muchos estudios reconocen solo el tipo de movimiento representado
por (12). No solo eso, sino que la locación (GOAL) es largamente
definida como constituyente esencial del Trayecto y la única
alternativa es la referente a la manifestación del inicio o del fin (por
ejemplo, Svenonius, 2010: 128).
(12) Set up Path: designar un punto de partida [Source] y un punto
final (Goal). (Gruber, 1965; Schank, 1973; Jackendoff, 1976).
(13) Path: [SOURCE] ------> [GOAL]
Sin embargo, algunos estudios (específicamente, Jackendoff,
1996) han señalado que existe una opción más simple: designar
simplemente una RL–dirección. A diferencia del movimiento SG (14),
esta alternativa no especifica dónde termina o comienza el movimien-
to/transición (15), sino solo la configuración de la trayectoria (la ruta)
y, eventualmente, hacia dónde se direcciona el desplazamiento —ya
sea una dirección cartográfica; ya sea abstracta (escala térmica)—.
Estructuración semántica del Trayecto y visibilidad en la interfaz syn-sem

(14) Movimiento Origen/Fin [Source/goal movement]:


Cristina caminó {desde/hasta} el Vaticano [cf. El agua se
pudrió]
(15) Movimiento Ruta/Dirección [Route/direction movement]. Página | 51
Cristina caminó {por/hacia} el Vaticano [cf. El agua se
enfrió]
Hecha la discriminación entre los tipos de Trayecto posibles
(conceptual y gramaticalmente hablando), surge la pregunta en cuanto
a qué motiva el pareo con los predicados CDE ubicados a la derecha
—o, más bien, la imputación de distintos tipos de trayecto a dos
verbos aparentemente iguales. Sin adentrarnos en la vasta cantidad de
7
literatura sobre la existencia de dos tipos CDE , es importante
considerar que solo algunos verbos comprenden un punto/situación
alcanzado, mientras que otros solo denotan un cambio/ despla-
zamiento a lo largo de un eje (la escala de propiedad correspondiente).
Por ejemplo, para que el evento ‘El agua se pudrió’ aplique, se da por
sentado que el agua debe haber llegado al estado ‘podrido’,
cumpliéndose así con una condición básica de los predicados
télicos/resultativos8. Por los mismos criterios, también es cierto que
una construcción como El agua se está pudriendo no implica que el
evento CDE correspondiente haya tenido lugar, sino solo su comienzo.
Sin embargo, la situación de enfriar es muy diferente. Ciertamente,
‘el agua se enfrió’ puede ser verdadero sin que el agua haya llegado
un punto específico (por ejemplo: el estado frío); por su parte,
también es cierto que la progresión de este cambio de estado ya
implica que un cambio ha tenido lugar (‘el agua se está enfriando’
implica que el agua [algo] se ha enfriado, al menos un grado). Si
pensamos en el agua para el mate, bien puede decir uno ‘el agua se
enfrió’ cuando esta dista de estar fría: para que el cambio de estado
designado por ‘enfriar’ se sostenga, basta con que el agua ronde los,
Ma. Eugenia Mangialavori Rasia, Nora Múgica

digamos cuarenta grados —lo cual es mucho hasta para describirla


como ‘tibia’9—.
(16) a. Cristina {*engordó/encegueció} a medias.
b. El agua se {*enfrió/congeló} a medias10. Página | 52
La diferencia que proponemos —tanto así como la analogía entre
el movimiento espacial y el aplicado a los CDE— se sigue direc-
tamente de las propiedades formales del tipo de Trayecto imputado a
la escala de propiedades correspondientes (cf. Mangialavori, 2015).
Esta diferencia se hace visible tan pronto como las propiedades
aspectuales de los verbos en cuestión son evaluadas. Por ejemplo, un
cambio de estado asociado a un Trayecto sin punto de inicio/final
específico no aceptará modificadores que indiquen un punto in-
termedio (16): sin un valor mínimo/máximo de referencia es
imposible calcular el punto intermedio entre el fin/inicio del trayecto
(Mangialavori y Múgica, 2013).
Tal diferencia tiene muchas y muy diversas consecuencias para el
análisis teórico de los verbos de estado y CDE. Una de ellas es la
aplicación de la noción de Posesión para marcar la diferencia entre un
tipo de movimiento y otro (en el sentido de Jackendoff, 2002). Verbos
como los deadjetivales permiten apreciar que un principio lógico se
transluce en el comportamiento gramatical de transiciones cualitativas
y de movimiento por igual: algo puede estar a mitad de camino entre
A y B, pero algo no puede estar a mitad de camino entre pertenecer a
un campo abierto y pertenecer a otro; luego, el único trayecto
11
asociado a la posesión es el Trayecto SG .
Como alternativa, la posesión podría también emplearse en
referencia a la estructura de este trayecto: si el trayecto comprende
puntos específicos de origen/fin, entonces el verbo presentará
propiedades específicas de acuerdo a parámetros como gradabilidad,
incrementalidad y maximalidad; por el contrario, la imputación a un
Estructuración semántica del Trayecto y visibilidad en la interfaz syn-sem

verbo de un Trayecto que no posea un punto (un lugar específico) en


su estructura, supondrá la aparición de valores opuestos para estos
parámetros (verbo no resultativo, homogéneo, etc.). De hecho, es
posible advertir que cambios de estado a los que se les imputa un Página | 53
Trayecto S/G involucran un punto específico alcanzado (movimiento
((17)a), CDE ((17) (a’)), pero no aquellos a los que se les imputa un
Trayecto de tipo Ruta o Dirección ((17)b. Por el mismo criterio, los
primeros, al ser negados, muestran una ambigüedad —en tanto la
negación puede tener alcance sobre el evento en sí o sobre el
resultado/punto final ((18)a)— ausente en el verbo al que se le imputa
un Trayecto sin punto o lugar específico ((18)b).
(17) Punto alcanzado:
a. Cristina caminó hasta el Vaticano, *pero no llegó al
Vaticano.
a’. El agua se pudrió, *pero no está podrida. [Movimiento SG]
b. Cristina caminó [hacia el Vaticano], pero no llegó al
Vaticano.
b’. El agua se enfrió, pero no está fría [está tibia].
[Movimiento RD]
(18) Implicaciones semánticas de la negación y posibilidad de
doble alcance:
a. Cristina no caminó hasta el Vaticano:
(i) No se movió.
(ii) Comenzó a caminar, pero no llegó al Vaticano.
a’. El agua no se pudrió:
(i) El agua no modificó su pureza.
(ii) Comenzó a descomponerse, pero no llegó a pudrirse.
b. Cristina no caminó hacia el Vaticano:
(i) No se movió.
(ii) Comenzó a caminar, pero no llegó al Vaticano.
Ma. Eugenia Mangialavori Rasia, Nora Múgica

b’. El agua no se enfrió:


(i) El agua no modificó su temperatura.
(ii) Comenzó a enfriase, pero no llegó a fría.
Dado que la extensión del presente trabajo no permite proseguir Página | 54
con detalles, queremos terminar la sección con la propuesta, tomada
de (19), de que ligar directamente Trayecto a culminatividad al tipo de
Trayecto estandarizado (por ejemplo, aquél que comprende un
punto/lugar en su estructura) supondría una primera sobregene-
ralización a evitar. La consecuencia más directa de esta aclaración va
de la mano con la posibilidad de lograr una descripción apropiada del
comportamiento del verbo en determinados contextos12: en tanto el
Trayecto representa, ulteriormente, una medida del evento en el
tiempo, entonces a través de la distinción que resumimos en (20)
obtenemos un vínculo formal directo entre la delimitación del trayecto
y la telicidad del evento (Mangialavori, 2015). Más interesante, la
propuesta coincide con la noción de que el cambio también es
compatible con una falta de límite temporal (cf. Hay, Kennedy y
Levin, 1999).
(19) Movimiento RD es un cambio que se define por la ruta o
trayectoria particular tomada, sin por ello alcanzar un estado
final asociado a esta ruta.
[GO ([Thing X]), [Path TOWARD ([Thing Y])]
(20) La función Trayecto SG es la base de la telicidad: X va a Y.
La función Trayecto dirigido (hacia) (trayecto RD) es la base de la
atelicidad: X se dirige a Y.
De (20) se extraen entonces una serie de conclusiones relevantes
para la segunda sobregeneralización que queremos apuntar (pendiente
desde el inicio), y con la que daremos por cerrada la primera parte.
Primero, que la estructuración del Trayecto determina directamente
las propiedades aspectuales de la transición expresada, como
Estructuración semántica del Trayecto y visibilidad en la interfaz syn-sem

consecuencia de la existencia de dos tipos de Trayecto (esto es, de dos


formas en las que el movimiento/CDE puede ser estructurado
semánticamente). Segundo, que la obtención de un resultado puede
dar lugar a telicidad/resultatividad, pero que la relación transicional Página | 55
(CDE) es una estructura semántica diferente, lógicamente distinguible
de la resultatividad y la telicidad.
En suma, los eventos de cambio no son télicos por definición13, y,
por ende, la estipulación de un punto de partida o de llegada no es
esencial para la función transicional (Go=Event of X traversing Y)14.
Sin dudas, las distinciones ofrecidas suponen diferencias confi-
guracionales a nivel (léxico)sintáctico en la estructura verbal —ya sea
que se asuma que estos aspectos del significado están codificados en
el léxico o bien construidos en la sintaxis—.
En suma, nos interesa destacar que al movimiento no equivale la
sucesión de dos locaciones/estados, sino el pasaje de un punto al otro;
segundo, dado que el movimiento puede no comprender puntos de
inicio/final, entonces el Trayecto en verdad es lo que relaciona
—formal y espacialmente— a los distintos puntos comprendidos en el
movimiento (vector). Llegamos a la noción de que la reducción de GO
a la serie discreta15 es incompatible con el empleo generalizado de GO
en las expresiones de movimiento/CDE: para codificar una transición
que solo contempla dirección/ruta y no puntos específicos (y no
desplazamiento de A a B), debe haber una transición continua.
Notemos, de paso, que incluso marcos teóricos que proponen una
segmentación consecutiva/sucesiva del proceso de cambio en micro
eventos transicionales16 admiten la transición entre ellos y no solo
estados contiguos. En términos prácticos, verbos CDE como enfriar no
se reducen a un evento que designa una sucesión de puntos en la
escala térmica, sino que describe la transición entre estos dos.
Ma. Eugenia Mangialavori Rasia, Nora Múgica

Segunda parte: componentes semánticos gramaticales y


conceptuales

Recordemos que la pregunta que hace Jackendoff (1996) es por qué el


Página | 56
lenguaje no permitiría expresar una distinción semántica (conceptual)
tan significativa. No obstante, no todas las distinciones posibles en el
campo conceptual se transfieren a la gramática de una lengua natural
(no, por lo menos, a las más conocidas). A continuación, proce-
deremos a abordar brevemente este interrogante, como eje de una
segunda parte que complementa lo hasta aquí desarrollado.
El estudio de las cuestiones semánticas ubica una distinción
fundamental de partida entre el significado conceptual y el significado
estructural. Por el primero suele entenderse a aquél irrelevante a la
sintaxis —graficado por el clásico ejemplo de Chomsky (1957)—
acerca de las ideas verdes incoloras que duermen furiosamente; por el
segundo, nos referimos a las partes de significado que se reflejan en
(o se leen de) la construcción (léxico)sintáctica de manera
transparente. Llevado al asunto que aquí nos concierne, corresponderá
entonces admitir que encontramos diferencias que son visibles tanto
en el componente conceptual como en el gramatical17. Dicho de otra
manera, los datos hasta aquí ofrecidos —junto con las observaciones
técnicas correspondientes— nos permiten sugerir que la distinción
recién resumida no sea quizás excluyente.
En verdad, la identificación de dos tipos de Trayecto supone una
distinción con probada relevancia en lo referente al dominio
cognitivo/conceptual (por ejemplo, Papafragou, 2010), pero también
visiblemente significativo en la estructuración semántica formal de los
verbos indagados. En otras palabras —y contrario a lo esperable—, la
participación del Trayecto en la estructuración de los eventos de
movimiento/CDE supone, de alguna manera, una estructuración
conceptual visible a la gramática18.
Estructuración semántica del Trayecto y visibilidad en la interfaz syn-sem

Ahora bien, no por esto queremos caer en otra sobregenera-


lización: sugerir que toda diferencia entre propiedad específica en la
estructura conceptual puede suponer un correlato gramatical o
lingüísticamente, visible. Página | 57
En verdad, la geometría del Trayecto supone dos escenarios
diferentes. Por un lado, la representación conceptual del cambio (la
forma de la trayectoria) supone una que puede ser o bien representada
por una línea recta, o bien comprender variaciones no sistemáticas. En
otras palabras, el Trayecto, en la construcción conceptual, es una
función no necesariamente constante, sino que también puede ser
entrópica: en el mundo real, el cambio/transición no siempre se da de
forma económica (recta).
Esta precisión ha supuesto un avance importante, llevando a la
implementación de la Adyacencia como propiedad distintiva del
Trayecto, en lugar de la linearidad. Más precisamente, el trayecto
clásicamente analizado en los estudios de las lenguas naturales
contempla un tipo prototípico de Trayecto que no es el que aplica en
el movimiento real: se trata de un movimiento sin ramificaciones, no
circular y no intersectivo (Krifka, 1998: 7).
En términos prácticos, digamos que la conceptualización de
Trayecto en la que se sustentan las diferencias apuntadas en la
primera parte del trabajo es ciertamente el caso ideal; no obstante,
debe tenerse en cuenta que el desplazamiento puede ser (y en gran
parte de los casos, no lo es) óptimo: se puede caminar en formas
inusuales de A a B, que incluyen bucles, retrocesos, desvíos, etc. —
dejando de lado la cuestión más elemental de que el movimiento no
comprende una sola dimensión—. Inclusive, podría suceder que el
punto final del trayecto sea el mismo que el de inicio e, incluso así,
haber un trayecto (si la figura ha recorrido otros puntos: e.g.
movimiento circular, descenso y ascenso de la temperatura del agua).
De hecho, bien podría pasar que el desplazamiento de Cristina,
Ma. Eugenia Mangialavori Rasia, Nora Múgica

tomado como ejemplo al inicio del trabajo se hubiera dado como se


ilustra a continuación.

Página | 58

Lo mismo sucede con los CDE. Continuando con nuestro ejemplo,


el agua se enfría de manera constante solo en escenarios ideales: bien
puede suceder que la temperatura baje, luego se mantenga por un
tiempo (o, inclusive, se eleve) y luego descienda abruptamente. Lo
mismo vale para otros cambios cualitativos: si pensamos en
adelgazar, engordar, ensanchar, etc. notaremos que estos trayectos
por lo general son entrópicos: si pensamos, por caso, en ‘Juan
engordó este año’, a nadie se le ocurre pensar que Juan subió
exactamente la misma cantidad de peso cada día, sino que
probablemente haya subido unos kilos en las fiestas, haya bajado la
semana siguiente cuando decidió anotarse en el gimnasio, y luego
haya vuelto a subir, incluso más, en las vacaciones.
Lo que buscamos exponer con estos ejemplos cotidianos es que, a
diferencia del lenguaje, la estructuración conceptual del despla-
zamiento/cambio raramente es óptima.
Sin embargo, la entropía19 no parece transferirse a la gramática;
esto es, las alternativas en la forma de la trayectoria no serían visibles
a la interfaz semántica/sintaxis.
Estructuración semántica del Trayecto y visibilidad en la interfaz syn-sem

Como se ve a partir de las distintas pruebas empíricas ofrecidas


más arriba —básicamente, diferencias de comportamiento deter-
minadas por una misma variable: la ±limitación de la escala—, solo
habría dos escenarios posibles. Página | 59
En efecto, a nivel gramatical la diferencia se limitaría a dos tipos
de trayecto (con o sin puntos específicos), instanciándose así la
correlación entre la delimitación del trayecto y la telicidad del evento.
En concreto, lo que se expresa en la configuración léxicosintáctica20 y
resulta relevante a nivel lingüístico es sólo la transversal que une los
dos valores diferenciales.
Entonces, si bien Jackendoff tiene razón en preguntar por qué el
componente lingüístico no codificaría determinadas diferencias, los
hechos nos llevan a responder que, en el caso del trayecto, algunas
propiedades se instancian lingüísticamente, y otras no lo son.

Conclusiones

En este trabajo nos hemos concentrado en el análisis de los predicados


de movimiento y CDE, teniendo como eje la estructuración de un
concepto clave a tal fin, como es el Trayecto y apuntando a evitar tres
(sobre)simplificaciones significativas.
En cuanto a la definición del Trayecto, apuntamos a los riesgos de
simplificación teórica relacionada con la representación discreta del
trayecto (concepto filmstrip/snapshot) en base a tres puntos. Primero,
que esta función no aparece solo con trayectos que comprenden
puntos específicos y, además, en cualquier caso la noción de
transición es vital incluso en un modelo donde se conciba una
secuencia discreta (necesaria para la transición de un punto al
contiguo). Esta apreciación favorece la formulación de la función
correspondiente GO (X, Y): X atraviesa Y; Y=trayecto. Segundo, la
estipulación de un punto de partida o de llegada no es esencial para la
Ma. Eugenia Mangialavori Rasia, Nora Múgica

función transicional, ni para la configuración estructural del Trayecto.


Luego (tercero) la reducción de GO a la serie discreta es incompatible
con el empleo generalizado de GO en las expresiones de transición
continua que no comprenden puntos (situaciones/estados) específicos. Página | 60
Segundo, se observa que la obtención de un resultado puede dar
lugar a telicidad, pero el mero CDE es una situación aspectual
diferente, lógicamente distinguible de la resultatividad/telicidad.
En tercer lugar, los casos expuestos por los verbos CDE españoles
nos permiten sugerir que la estructuración conceptual del movi-
miento/desplazamiento/cambio también supone distinciones no
relevantes a la gramática (no optimidad del movimiento, función
entrópica).
Estructuración semántica del Trayecto y visibilidad en la interfaz syn-sem

Notas

1 En resumen, la consideración de la Semántica Conceptual (SC)


como marco de referencia, por sobre la Gramática Cognitiva
Página | 61
(Langacker, 1986; Lakoff, 1987), se debe a que la SC está
apuntada a un nivel de análisis sintáctico, antes que a su abandono
y comprometida en la búsqueda de una formalización rigurosa —
bajo la premisa de que el tratamiento formal constituye la mejor
herramienta para testear una teoría (cf. Jackendoff, 1990: 15); más
interesante aún, la SC permite establecer un contacto (o un
contraste) con las cuestiones de arquitectura semántica que se
encuentran expresión sintáctica, en lugar de dejarlas tácitas; y, por
último, tiene como objetivo explorar el empleo de estructuras no
lingüísticas en la organización léxicosintáctica de un predicado.
2 De hecho, a lo largo de los años, el empleo de conceptos y las
funciones semánticas espaciales (Source, Goal, Path, Figure,
Ground) se ha establecido como un recurso generalizado en el
análisis de los predicados de estado y CDE, incluso para modelos
estrictamente gramaticales, ya sea de corte proyeccionista (por
ejemplo, Levin y Rappaport 1998) construccionista (Ramchand,
2007; Svenonius 2002) o intermedios (e.g. Mateu, 2002) que
consideran el problema de la interfaz entre semántica y sintaxis.
3 Considerando que por (Y) podemos entender o bien el segmento
que se extiende entre estos dos puntos (trayecto continuo) o bien
como el set de puntos que integran la recta (set discreto).
4 En las transiciones con punto de partida y de término establecidas
5 Ahora bien, antes de proseguir con la simplificación propuesta,
queremos reparar un instante en ((9)d). Si bien la relación que se
propone puede deducirse lógicamente, también es cierto que una
mínima referencia técnica es necesaria, precisamente porque una
ventaja del abordaje de los cambios de estado en términos
Ma. Eugenia Mangialavori Rasia, Nora Múgica

espaciales es que permiten un análisis directo de los contornos


aspectuales del predicado. Ahora bien, la pregunta es cómo se
efectúa el contacto entre el eje espacial y el temporal.
Como mencionamos, antes, la noción de Trayecto no supone en sí Página | 62
misma un evento (por ejemplo, las preposiciones instancian
gramaticalmente trayectos sin introducir en sí mismas una
predicación eventiva). En todo caso, es necesaria la dimensión
dinámica —de hecho, el mismo Talmy (2002) debe recurrir a esta
implementación adicional en su descripción de los patrones de
codificación. Entonces, cuando el trayecto tiene dirección
(directed paths; Krifka. 1998; Jackendoff. 1996), como sucede en
las escalas, dos relaciones básicas se establecen entre los puntos
articulados por éste: (i) relación de contigüidad (el punto 1 es
contigo al punto 2, el punto 2 es contiguo al 3, etc.), y (ii) relación
de precedencia (1 precede a 2, 2 precede a 3, etc). En la noción
tradicional, entonces, el cambio se representa como un trayecto
(dirigido) unidimensional, donde la relación entre los puntos se
interpreta como precedencia temporal. Trayecto es lo que vincula
a dos puntos con valores diferentes.
Esto es clave en tanto los eventos de cambio pueden medirse por
el trayecto que cubren. Pensemos, por ejemplo, en ‘Cristina
caminó 2 Km’. Así, ‘Km’ representa una función de medida
originalmente diseñada para medir un segmento (i.e., predicación
estática); no obstante, también puede ser utilizadas para definir
una función de medida para eventos de movimiento (transi-
ción/cambio).
(21) a. Cristina caminó 2 km.
b. Cristina engordó 2 kg.
6 Cf. Mangialavori Rasia, 2015 y referencias allí citadas.
7 Para un resumen de la cuestión y referencias relevantes, cf.
Mangialavori y Múgica (2013), Mangialavori, 2014; 2015.
Estructuración semántica del Trayecto y visibilidad en la interfaz syn-sem

8 Considerando que la telicidad se define, por lo general, como


progresión hacia un punto cúlmine.
9 Para consideraciones (semánticas) más detalladas con respecto a
este fenómeno, y al largo debate al respecto, cf. Kearns, 2007; Página | 63
Kennedy y Mc Nally, 2011 i.a.
10 Para la aparente admisibilidad de ‘el agua se enfrió a medias’, cf.
Mangialavori, 2015.
11 Por ejemplo, el tipo CDE denotado por enfriar se define por un
trayecto con dirección descendente en la escala térmica (enfriar=
ir [GO] hacia frío); tanto como la transición denotada por caminar
hacia se define por un avance en determinada dirección, sin por
eso implicar un punto alcanzado.
En contraste, el movimiento SG sí contiene el punto alcanzado al
tener lugar la eventualidad: si pudrirse tiene efecto, el punto
alcanzado será podrido. De hecho, este mismo punto puede ser
negado (el agua no se pudrió); mientras que en el cambio RD, de
negarse, se niega el evento (el agua no se enfrió).
Desafortunadamente, los límites en extensión nos obliga a dejar
de lado una diferenciación adicional que se sigue de esto. Nos
referimos a que las raíces léxicas poseen contenido semántico
muy rico para la descripción de una configuración espacial
basada en las propiedades topográficas o físicas de un objeto de
fondo [ground object], dada la posibilidad de que instancien tanto
el Trayecto como el Punto Final de un Trayecto de movimiento
(cf. Svenonius, 2010 y referencias allí ofrecidas).
12 Para dar un ejemplo, cómo impacta esta diferencia en las
posibilidades de flexión progresiva (e.g., Juan estuvo {engor-
dando/#encegueciendo}, Mangialavori y Múgica, 2013).
13 Cristina engordó *(10kg) en un año: Se registra la telicidad en el
grupo RG en la medida en la que se especifica la cantidad
(medida) o bien que se registre como un cambio global. En todo
Ma. Eugenia Mangialavori Rasia, Nora Múgica

caso, de aceptar el término se interpreta como datación (el año X)


y no como un proceso que avanza hacia su culminación en el
plazo de un año.
14 En todo caso, cualesquiera sean las propiedades particulares del Página | 64
trayecto, GO expresa la transversal de cada punto contenido en la
recta que supone el Trayecto (7).
15 I.e., la correspondiente a la concepción filmstrip/snapshot del
Trayecto.
16 Por ejemplo, la concepción del CDE atélico como sucesión de
microeventos de logro (Kearns, 2005).
17 Asumiendo que la diferencia entre los predicados asociados a un
Trayecto SG o a uno RD también es visible en la configuración
léxicosintáctica o nanosintáctica de los verbos correspondientes.
18 Para más detalles al respecto, específicamente en cuanto a la
discusión teórica, cf. Mangialavori (2014).
19 Vale aclarar que el empleo del término entropía está tomado
como función física, en un sentido similar al manejado en los
valores de Krifka.
20 Esto es, entendiendo al Trayecto como componente gramatical.
Estructuración semántica del Trayecto y visibilidad en la interfaz syn-sem

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Página | 69
Causatividad:
estudio de las formas y el significado
Cintia Carrió
Universidad Nacional de Rosario – Universidad Nacional del Litoral - CONICET
ccarrio@unl.edu.ar
Santa Fe, Argentina

Resumen

Este trabajo presenta el estudio de diferentes formas de expresar la


semántica causativa y anticausativa en la lengua mocoví. Esta lengua
se habla en la Argentina y pertenece a la familia lingüística Guaycurú.
Dado que no es una lengua sobre la que abunden estudios descriptivos
y analíticos, los datos empíricos involucrados recubren importancia en
sí mismos. Para la elaboración del corpus se conjugaron el trabajo
exploratorio bibliográfico con el trabajo de campo directo. Se asume
que la causación permite el incremento de la estructura argumental
que, en este caso, habilita un nuevo argumento externo con rasgos [±
Animado], promoviendo un argumento con papel temático Causa o
Agente. Se analizan las restricciones de papeles temáticos asociados a
los argumentos en las diferentes construcciones analizadas. Se asume
además que el mocoví es una lengua de morfología causativa en la
que se observan casos de alternancia incoativa. El texto presenta una
primera parte en la que se caracteriza a la lengua y luego tres
problemas con diferente grado de avance mediante los cuales se busca
Cintia Carrió

estudiar los datos atendiendo las interfaces. Primeramente nos refe-


rimos a verbos causativos sintéticos. Luego distinguimos dos
morfemas que permiten marcar morfológicamente la causación. Se
muestra la morfología nominal resultativa como implicada en la Página | 70
semántica causativa. Por último se analizan dos construcciones de
causativas analíticas. Se especifican los condicionamientos
semánticos y sintácticos de cada caso.

Introducción

Los pueblos mocovíes residen exclusivamente en la Argentina. En la


actualidad, tras las migraciones de la segunda mitad del siglo XX,
habitan en comunidades localizadas en el sur de la provincia de Chaco
y en el centro y norte de la provincia de Santa Fe. Dichas migraciones
responden a la búsqueda de mejores condiciones laborales y generan
el desmembramiento de comunidades y la conformación de nuevos
grupos de origen diverso, en su mayoría constituyendo núcleos
cercanos a centros urbanos importantes (Santa Fe y Rosario por
ejemplo).
La lengua mocoví pertenece a la familia etnolingüística Guaycurú
y se habla en las provincias de Chaco y centro y norte de Santa Fe
(Rep. Argentina). Su vitalidad varía según la región geográfica.
En este trabajo se describen las construcciones causativas en
mocoví a nivel oracional considerando los condicionamientos semán-
ticos y/o sintácticos que motivan las combinaciones de los morfemas
y las bases. Este estudio resulta pertinente para avanzar en el análisis
de los cambios de la estructura argumental en la lengua. Esta
constituye una propuesta descriptiva de los datos y las operaciones,
instancia necesaria dado el estado de los estudios sobre la lengua.
Luego así se podrá avanzar en la explicación analítica.
Causatividad: estudio de las formas y el significado

Metodología y datos1

Para llevar adelante este análisis fue necesario realizar una


reconstrucción de las diferentes formas de expresión de la causa-
Página | 71
tividad en la lengua. Dado que los estudios sobre la lengua no son
demasiados, y menos aun sobre la temática seleccionada, fue
necesaria la construcción de un corpus de datos. Estas consideraciones
no son menores ya que de ello depende en gran medida el avance del
estudio.
En este sentido, se analizan datos del área santafesina a los que se
accedió mediante trabajo en campo directo a través de elicitación
directa y contextuada, previo diseño de pruebas, y la elicitación de
textos inducidos, los cuales se complementan con elicitación de textos
libres.
Sumado a ello, se consideran los datos de la bibliografía
sistemática básica disponible sobre la lengua, esto es, las
reconstrucciones gramaticales de las tesis de Gualdieri (1998),
Grondona (1998) y Carrió (2009)2 y los diccionarios de Buckwalter y
Buckwalter (2004) y Buckwalter y Ruiz (2000).

La lengua mocoví

Características principales

El mocoví registra un sistema productivo y funcional de


determinantes (también llamados clasificadores y demostrativos) y se
caracteriza por contar con una partícula existencial altamente
productiva que interviene en numerosos procesos morfológicos y
sintácticos.
Es una lengua flexiva que no habilita raíces verbales libres, no
cuenta con morfología temporal marcada en el verbo y no registra
verbos copulativos. Es una lengua de orden libre pero en oraciones
Cintia Carrió

transitivas predomina el orden AVO y en oraciones intransitivas el


orden varía entre SV y VS (Gualdieri, 1998). Permite la caída del
sujeto (pro-drop) y es una lengua de núcleo con complemento a la
derecha. No cuenta con un sistema de preposiciones sino con un Página | 72
marcador de Caso oblicuo (ke) que aparece en contextos previos a
sintagmas determinantes, con un sistema de sufijos direcciones y
locativos, y con una serie de aplicativos de dirección que modifican la
estructura argumental de los verbos con los que se combinan
promoviendo adjuntos a posiciones argumentales y cuyo com-
portamiento está condicionado por la semántica del evento (Carrió,
2013). El núcleo verbal hospeda marcas morfológicas de aspecto
gramatical (Carrió, 2010b), argumentos pronominales, un sistema de
Caso mixto, aplicativos direccionales/locativos, entre otras.
En relación con la concordancia pronominal, la distribución de las
marcas está condicionada por la persona gramatical (Carrió, 2010a).
Los argumentos pronominales de 1° y 3° persona gramatical aparecen
prefijados al radical verbal y el de 2° persona gramatical se marca
mediante un sufijo3.
Para avanzar en la descripción de las construcciones fue necesario
asumir una serie de hipótesis respecto de la arquitectura gramatical
del mocoví. Exponemos dichas asunciones de manera que resulten
más claras las propuestas analíticas posteriores.
En primer lugar, es necesario destacar que las raíces que comien-
zan con oclusivas sordas presentan la tendencia a no alojar marcación
pronominal de persona (Carrió, 2012) en las construcciones intran-
sitivas.
Por otro lado, consideramos que el alineamiento de los prefijos en
el verbo transitivo es jerárquico según la jerarquía de persona: 1 > 3
(Carrió, 2012); esto se debe a que los prefijos para A y O compiten por
su inserción en una única posición previa a la raíz. Dicha jerarquía
implica lo siguiente: cuando en una cláusula transitiva coexistan dos
Causatividad: estudio de las formas y el significado

argumentos de los cuales uno se corresponda con los rasgos de 1º


persona y el otro de 3º persona, entonces, se marcará morfoló-
gicamente el argumento de 1º persona independientemente de la
función gramatical que desempeñe dicho argumento. Página | 73
En lo que respecta a la 1º persona gramatical además, la misma
presenta intransitividad escindida (Split-S), dado que el com-
portamiento es el siguiente: se registran casos en los que en
construcciones transitivas, la marca del argumento en función sujeto
coincide con la marcación del argumento único de verbos
intransitivos (esto es: A=Sa); mientras que también se registran casos
en los que la marcación del objeto en verbos transitivos es coincidente
con la marcación del sujeto en verbos intransitivos (esto es: O=So).
Por último aquí, el comportamiento de la 3º persona gramatical no
ha podido sistematizarse satisfactoriamente hasta el momento, a falta
de una mejor descripción se asume la propuesta de Gualdieri (1998)
aunque no sin reservas (que no se explicitan aquí):

Tabla 1: Sistema de marcación pronominal 1° y 3° singular


S
A O
Sa So
S-
1 s–
i [n] ∼ /ñ/

3 i– ∅– [d∼r] no marcado

Cabe agregar además que no se descarta que la hipótesis de que la


jerarquía de rasgos AF > REI > CONTROL4 (Carrió, 2009) influye en la
determinación de la marcación del pronominal y en la selección de los
alomorfos.
Cintia Carrió

Problema 1

Construcciones causativas en mocoví

En lo que respecta a la causatividad, diferenciamos en la lengua al Página | 74


menos tres tipos de construcciones, las causativas léxicas, las
causativas morfológicas y las causativas analíticas.
A su vez, determinamos que esta lengua presenta alternancia
causativa; lo que implica que los verbos incoativos son básicos y los
causativos derivados, esto así porque los verbos causativos cuentan
con mayor material morfológico que los incoativos (1), mientras que
la variante causativa resulta más compleja, en un sentido morfológico
derivacional, que la forma incoativa (forma básica).

1. a.i. Rο/ο ‘x se enoja’ (incoativo)


a.ii. κε/ε ‘x come’ (incoativo)
b.i. i−n −ο/ο−Gat ‘x enoja a y’ (causativo)
b.ii. i−κε/ε−Gan ‘x alimenta a y’ (causativo)

La alternancia causativa supone una variante intransitiva y una


variante transitiva en la que se especifica la causa. La variante
transitiva surge como efecto de un proceso léxico de causativización.
En mocoví, el proceso de causativización implica una dirección desde
lo incoativo hacia lo causativo. Esto, en términos sintácticos, supone
la proyección de una EA en la que el argumento externo es
agente/causa.
Asumimos además que un verbo expresa una eventualidad de
causa externa cuando existe una causa (agente, instrumento, fuerza de
la naturaleza, circunstancia, etc.) que actúa directamente en la
consecución de la eventualidad que denota el verbo; mientras que
Causatividad: estudio de las formas y el significado

siguiendo a Levin y Rappaport Hovav (1995), consideramos que «un


verbo expresa un evento de causa interna cuando existe una propiedad
inherente al único argumento del verbo, el cual es responsable de la
realización del evento que denota el predicado» (2). Página | 75
Por otro lado, para el análisis, se distingue la causación directa de
la indirecta (Shibatani y Pardeshi, 2002), asumiendo que en la
causación directa interviene una causa agentiva y un causado afectado
(evento único); mientras que la causación indirecta involucra dos
participantes agentivos (volitivos) y dos eventos.

Causativas sintéticas

Los verbos causativos sintéticos son realizaciones o logros en la


clasificación aspectual de Vendler (1967) y Dowty (1979). Expresan
eventos dinámicos y télicos, que pueden ser durativos (realizaciones)
o puntuales (logros).
En mocoví, los verbos causativos sintéticos proyectan una
estructura argumental en la que el argumento externo es un agente (2),
una causa (3), un instrumento (4) o, en algunos casos, un
experimentante (5).

2. so noGot i−aBAti­Fi ni lasom


DET nene 3-abrir-LOC DET puerta
‘El nene abre la puerta’

3. so iaGat i−alaBat ka qo/o­ki


DET lluvia 3A-matar DET pájaro-DIM
‘La lluvia mató al pajarito’

4. so lekat i­tSak ka la/at


DET cuchillo 3-cortar DET perro
‘El cuchillo cortó la carne’
Cintia Carrió

5. so jale landokaik Ralamatatak (Carrió, 2009: 127)


so jale landokaik R­alamata­tak
Página | 76
DET hombre ser.alto 3-enojar-PROG
‘Aquel hombre alto se está enojando’
El ejemplo (5) no habilita una lectura reflexiva sino una
anticausativa que está indicando un proceso que se desarrolla en el
sujeto sin que éste sea agente prototípico de ese evento.

Causativas morfológicas

En las construcciones causativas morfológicas el verbo presenta en su


estructura algún morfema que marca dicha causatividad. En mocoví la
causativazación se marca morfológicamente mediante dos morfemas:
-Gat y -Gan. Estos morfemas se combinan con bases verbales en
diferente contexto sintáctico.

El morfema -Gat

Este morfema causativizador se ensamble a bases verbales intran-


sitivas (inacusativas) y, de este modo, promueve un argumento con
papel temático causa-instrumento (7) o agente (8), esto quiere decir
que permite sumar un causador a la estructura argumental del verbo
base, a la vez que el argumento (único antes de la derivación) es
demovido a argumento interno causado (afectado inmediato)
apareciendo en todos los casos como objeto afectado por causa
externa.
Causatividad: estudio de las formas y el significado

6. R­aSiBi­ta la/va
3-secar-DUR tierra
‘La tierra se secó’
Página | 77
7. ni RaHasa i­aSiBi­Gat na la/va
DET sol 3-secar-CAU DET tierra
‘El sol secó la tierra’

8. so aHlo i­aSiBi­Gat so l­iale


DET mujer 3-secar-CAU DET 3POS-hija
‘La mujer secó a su hija’
El mocoví resulta ser una lengua de morfología causativa; la
variante causativa es derivada, resulta estructuralmente más compleja
que la forma incoativa (básica).

El morfema -Gan

El morfema -Gan causativo5 se combina con bases intransitivas para


derivar verbos causativos.

9. so qo/o O­aio­ta­Sim
DET pájaro 3-volar-DUR-DIR
‘Aquel pájaro vuela [hacia arriba]’

10. so nonot i­aio­ta­Sim ni i­Bo


DET viento 3-volar- CAU-PROG DET 1POS-casa
‘El viento está volando mi casa’
La restricción en la selección de las bases no está del todo clara,
los datos incluidos en nuestra base sugieren que la combinación está
restringida a bases verbales inergativas (‘comer’; ‘chupar’; ‘llorar’;
Cintia Carrió

‘volar’; ‘mover’; ‘reír’). Estas estructuras habilitan una lectura de tipo


factitiva: «hacer hacer».
La incorporación de la capa causativa promueve al lugar de
argumento externo tanto a agentes como a causas. Página | 78

Primera proyección de análisis

Basándose en la propuesta de Ramchand (2007), en Mangialavori y


Múgica (2013) se propone el estudio de la conflación de la trayectoria
(PATH) en verbos deadjetivales, y luego, en Mangialavori (2013), se
propone una relación de parametrización de PATH entre los verbos de
movimiento y los verbos incoativos de cambio de estado, esta-
bleciendo que si en una lengua particular, los verbos de movimiento
conflacionan PATH mediante un elemento satélite en el sentido de
Talmy (1985; 2000), entonces, esto mismo ocurrirá en los verbos
incoativos de cambio de estado. El cambio de cualidades sería así
estructuralmente similar al movimiento en el espacio.
En Carrió (2009, 2011) se estudia los verbos de movimiento y se
postula que el mocoví es una lengua con sistema satellite-framed.
Así entonces, el estudio de las construcciones causativas y
anticausativas permitirá avanzar sobre esta relación, presuponiendo un
análisis basado en la propuesta de Ramchand para luego revisar la
hipótesis de la parametrización. Al momento sabemos que las
construcciones de cambio de estado (incoativas) en mocoví son
sintéticas para el caso de los inacusativos pero analíticas (cf. debajo)
para los casos en que el segundo sub–evento del cambio de estado es
internamente causado.
Por otro lado, para agudizar este análisis resulta necesario contar
con mayor cantidad de material empírico que permita dar cuenta de la
diferencia entre una sintaxis incoativa y una estativa, los datos con los
que contamos hasta el momento no son concluyentes si bien hacen
Causatividad: estudio de las formas y el significado

pensar en la posible diferenciación entre una morfología incoativa y


una estativa.

11. so jale kaq so l­aBa


Página | 79
DET hombre estar.quebrado DET 3POS-brazo
‘Aquel hombre se quebró el brazo’

El caso que presentamos en (11) soporta mejor una lectura


anticausativa que una puramente estativa. Para lograr una lectura de
tipo estativa, parece ser más aceptable una construcción atributiva
como la presentada en (12).

12. kaq­Gaik ni i­aBa


estar.quebrado-ATR DET 1Pos-brazo
‘Mi brazo [está] quebrado’

Por otro lado además resta esclarecer el funcionamiento y la


naturaleza categorial de las construcciones atributivas de esta lengua,
para lo cual resulta necesaria la construcción de una muestra
sustanciosa y un análisis minucioso del morfema atributivo marcado
en (12).

Problema 2

Nominales resultativos

En mocoví se reconoce un morfema resultativo (-ek) que se combina


con verbos para derivar nombres resultativos (Carrió, 2009a; b). Las
bases verbales son «actividades» (Vendler, 1967) por lo que son
siempre eventivas y disponen de dos posiciones argumentales. No
obstante esto, en algunos casos se forman sobre bases inergativas que
presentan alternancia transitiva, en tales casos siempre seleccionan
Cintia Carrió

para la derivación la variante transitiva (13), dado que las bases


inergativas no pueden producir resultativos (Embick, 2004). Estos
nominales derivados pueden aparecer seguidos de un argumento
(afectado y opcional) que restringe la lectura del nominal resultativo Página | 80
(14).
En lo que respecta a su estructura interna, presentan también un
argumento externo agentivo de realización obligatoria que se en-
sambla con la base mediante un prefijo posesivo correferente con el
argumento externo del verbo base de la derivación. En (15) se
presenta un caso de contraste en el que la mala formación responde a
la no–coindexación entre la marca de persona prefijada al verbo
principal de la cláusula y el prefijo posesivo-agentivo del nominal
cuya base refiere al mismo evento que el verbo principal.

13. so aHlo R­eBose­ta­ken nai


DET mujer 3-cocinar-DUR-HAB pescado
‘Aquella mujer siempre cocina pescado’

14. l­eBos­ek (nai)


3POSA-cocinar-NMZRES (sábalo6)
‘Su comida [cocinada por él/ella] (que es un sábalo)’

15. *
si­ain l j ­uBiFis­ek k kadol k
1-tirar 3POSA-fijar-NMZRES moncholo7
* ‘Yo pesco su fijado [por él] que es un moncholo’

Segunda proyección de análisis

La estructura interna del nominal resultativo es compleja, así pues,


involucra dos sub-eventos de los cuales uno es el causante (el
vinculado con el evento actividad) y el otro es el causado (el cual
involucra una fase resultativa). Así pues, este tipo de derivado implica
Causatividad: estudio de las formas y el significado

causación que conduce a un cambio de estado que es producto de una


causa externa, siempre volitiva y, por lo tanto, asociada al rasgo
[+humano], tal como queda manifestado por el contraste presentado
en (16) y (17). Página | 81

16. so norek i R i ­eBose na nai


DET fuego 3-cocinar DET sábalo
‘El fuego cocinó el sábalo’

17.∗so norek i Ri­eBose na l i ­eBos­ek


DET fuego 3-cocinar DET 3POS-cocinar-NMZRES
‘El fuego cocinó la comida [cocinada por él/ella]’

En este sentido, Folli y Harley (2004) postulan la existencia de


diferentes tipos de v con distintas propiedades sintácticas y semánticas
según el rasgo que tengan asociado. Así, los rasgos pueden ser, al
menos según Harley (2009): [BE], [BECOME], [CAUSE] y [DO]. Como
proponen Folli y Harley (2004), v [BECOME] es una categoría funcional
que no puede licenciar argumentos externos y toma como
complemento una raíz. Sí les es posible licenciar argumentos externos
a v [DO] y v [CAUSE] , diferenciándose ambos por los rasgos asociados a
dichos argumentos: [+Animado] y [+/-Animado] respectivamente. A
su vez, mientras que el primero puede tomar como complemento
tanto un v como una raíz; el segundo solo puede tomar como
complemento a otro v. Subyace a este planteo el supuesto de que las
raíces no tienen una categoría asociada sino que la adquieren de los
morfemas funcionales con los que se ensamblan.
Así entonces, retomando el caso de los nominales resultativos del
mocoví, la raíz verbal permite la derivación del nominal resultativo
que hereda la estructura argumental de su base y el argumento externo
Cintia Carrió

es ahora el prefijo posesivo agente mientras que el sufijo resultativo


marca la afectación del objeto8.

Página | 82
En torno a las interfaces del lenguaje en la lingüística generativa,
Nora Múgica editora, ISBN 978-987-655-099-4, págs. 69-95.

Esquema 1: Estructura eventiva interna de los nominales resultativos (basada en Folli y Harley 2004)

Página | 83
D’ D’

D° Sv D° Sv
l– l–

V° [DO] Sv V° [DO] Sv

V° [BECOME] i
V° [BECOME] √eβose
–ek

√eβose –ek
i
Cintia Carrió

La arquitectura de las nominalizaciones es consistente con el


planteo de Folli y Harley (2004) según el cual los v [DO] licencian
argumentos externos y toman como complemento otro v o raíces. En
el caso presentado, los v [DO] licencian argumentos externos agentivos Página | 84
y toman como complemento un Sv [BECOME] . La selección del rasgo
asociado al v más interno del resultativo es aceptable desde los
postulados de Folli y Harley (2004) quienes excluyen la
combinatoria de rasgos *v [DO] + v [CAUSE] dado que ambos licencian
argumentos externos, lo que resulta inconsistente con la teoría.
A su vez, la arquitectura presentada permite, mediante la
presencia de v [DO] , captar la capacidad de los resultativos de licenciar
argumentos externos agentivos asociados al rasgo [+Animado]
(considérense los casos (16) y (17)); mientras que la presencia de
v [BECOME] hace posible marcar la afectación.

Problema 3

Causativas analíticas

Las causativas analíticas son expresiones complejas que presentan


dos cláusulas, en una de las cuales (la correspondiente al causante) el
predicado carece de significado específico. Así entonces, el verbo
causativo toma al evento causado como un elemento dependiente.

√la- + V

Esta raíz causativa está ligada a un argumento externo agentivo.


Puede aparecer junto a una segunda cláusula eventiva habilitando
causativas analíticas indirectas con la lectura: «x hace hacer y a z» o
«x hace que y se haga hacer z» en el sentido de una relación de
causación por indicación, orden o petición del causante.
Causatividad: estudio de las formas y el significado

En estas estructuras se observan dos cláusulas eventivas en las


que el argumento afectado por el primer evento es, a la vez, el
argumento agente del segundo evento.
Página | 85
18. jim i s i ­la so jale j i j −kaq­Gat so
1PRO 1A-mandar DET hombre 3-quebrar-CAU DET
lasote z ni qopaq
gajo DET árbol
‘Mandé al hombre a quebrar el gajo del árbol’

El evento implicado en la raíz -λα (‘mandar’) tiene alcanza sobre


el segundo evento determinando la semántica factitiva que se refleja
en la morfosintaxis.
√ve- + V

Postulamos que la raíz -ve puede combinase con un segundo


verbo y, en ese contexto, el existencial ve acompañado de
morfología pronominal, se lexicaliza como soporte por defecto para
argumentos externos interpretables como causa habilitando una
lectura causativa.

19. ni napaGaintaGanaGa i­ve R­taqa­lek na lere


DET maestro 3-EX 3-hablar-APL DET libro
so noGot
DET nene
‘El maestro hizo leer al niño’

20 O i ­eme­Sim na la/va i i j ­ve i j ­soHmat­aGak


3-levantarse-APL DET tierra 3-EX 1POS-toser-NMZEV
‘Se levantó la tierra y me hizo toser’
Cintia Carrió

En (19) se muestra la combinación del verbo causativo con un


segundo verbo causativo; en (20) se presenta un caso en el que el
verbo léxico especificado se ensambla con un nombre deverbal
eventivo. Página | 86
Postulamos que los causativos sintácticos se forman mediante un
primer verbo que tiene como base la marca de existencial (√ve-),
que se combina con la marcación pronominal correspondiente según
el grado de afectación. Así entonces, se evidencia marcación
agentiva para todos los casos de manera tal que se habilite una
lectura causativa. Los rasgos ponen de manifiesto la necesidad de un
argumento [± animado]; se requiere así de un sujeto agentivo
[+volitivo] que controle el evento o de un sujeto causativo que
involucre los rasgos [+REI], aún sin tener control sobre el evento.

Tercera proyección de análisis

Para analizar la lengua desde la mirada de Pylkkänen (2008), resta


elaborar pruebas que permitan captar el comportamiento de los
adverbios en relación con su alcance, así entonces se podrá avanzar
sobre el tipo de predicado que resulta afectado por el proceso de
causativización (esto es, el causante o el actor). Por otro lado, es
necesario recolectar datos que permitan determinar las
correspondencias con las estructuras habilitadas, es decir, sabemos
que el morfema causativo -Gat deriva construcciones causativas a
partir de bases verbales inacusativas; luego, sabemos que el
morfema causativizador –Gan deriva construcciones verbales a partir
de bases inergativas; entonces, resta corroborar si las dos raíces que
intervienen en las construcciones causativas analíticas toman como
segundo predicado cualquier tipo de verbo o bien, si esa segunda
predicaciones está restringida en algún caso.
Causatividad: estudio de las formas y el significado

Una vez logrados estos datos y su sistematizaciones estaremos en


condiciones de determinar las estructuras configuracionales involu-
cradas en cada tipo de construcción causativa.
Página | 87
Conclusión

En este trabajo hemos presentado y analizado diferentes formas de


expresar la semántica causativa y anticausativa en la lengua Mocoví.
Primeramente nos referimos a verbos causativos sintéticos. Luego
distinguimos dos morfemas que permiten marcar morfológicamente
la causación (-Gat y -Gan). Se especificaron los condicionamientos
de cada caso. Se mostró la morfología nominal resultativa como
implicada en la semántica causativa. Por último se analizaron dos
construcciones de causativas analíticas ([√la- + V] y [√ve- +
V/NEV]).
En todos los casos se hizo referencia a la semántica disparada por
cada construcción, a los tipos de bases que seleccionan las
derivaciones y los contextos morfosintácticos y semánticos que
condicionan su formación.
Se mencionaron las proyecciones teóricas que se están trabajando
para el estudio de cada caso.
En vistas a una descripción global de la lengua, el estudio de las
construcciones causativas: (i) permitirá avanzar en la formalización
del sistema de marcación pronominal de la lengua aportando pruebas
que posibiliten poner al descubierto los rasgos semánticos y/o
funcionales de los morfemas que participan de ese proceso en la
sintaxis; y, (ii) dado que el mocoví es una lengua que no cuenta con
marcación morfológica de tiempo verbal y se vale de otros recursos
para marcar la temporalidad (se ha determinado que entre estos
recursos se cuentan la marcación morfológica del aspecto verbal, la
combinación de diminutivos con bases verbales, los aplicativos
Cintia Carrió

locativos y los determinantes (Carrió, 2009a; 2010b) resta deter-


minar si éstas o algunas de estas formas de codificación de la
causatividad y la anticausatividad aportan a la cláusula, además de
su valor semántico propio, algún tipo de anclaje temporal.
Página | 88
Por último los problemas planteados permiten, a partir de la
evidencia empírica aportada, avanzar en el estudio de las interfaces
morfosintáctico-semántica.
Causatividad: estudio de las formas y el significado

Notas

1 Agradecemos especialmente a nuestros maestros mocovíes por


compartirnos sus conocimientos sobre la lengua. El trabajo de
Página | 89
campo se financió parcialmente con aportes del Proyecto de
Investigación Orientado en Red en Ciencias Sociales “Creación
de recursos informáticos para las lenguas minoritarias Mocoví y
Quechua” (Ministerio de Ciencia y Tecnología del Gobierno de
la Provincia de Córdoba) y del Proyecto C.A.I.+D. PJov 2011,
«Estructura argumental y estructura eventiva de los verbos del
mocoví» (Código del Proyecto 500 201101 00065 LI,
Resoluciones HCS Nº 187/13, de la Universidad Nacional del
Litoral).
2 No se han considerado para esta instancia los aportes de la tesis
de Juárez (2013).
3 Probablemente la diferenciación de la 2° persona respecto de la
1° y la 3° responda a razones de gramaticalización (cf. Carrió
2012).
4 Sea: Afectación > Realización, Efectuación e Instigación >
Control.
5 Cabe aclarar que se reconoce un morfema isomórfico antipasivo
que se combina con bases transitivas y remueve el argumento
afectado para derivar verbos inergativos, reduciendo su
estructura argumental a un único argumento:
(i) R­aser­Gan­o
3-fumar-ANTP-PROS
‘Voy a fumar’
6 ‘Sábalo’ (prochilodus lineatus): tipo de pez de río que habita en
la Cuenca del Plata y adyacentes, de hasta 70 cm. de longitud
total. Especie de gran importancia ecológica ya que ingiere barro
Cintia Carrió

y así sedimenta los fondos. Constituye un recurso pesquero muy


abundante. (SAGPyA, Argentina.)
7 ‘Moncholo’, ‘mandí’ o ‘bagre blanco’ (pimelodus albicans): tipo
de pez de río que habita en la Cuenca del Plata y del Salí-Dulce, Página | 90
de hasta 60 cm de longitud y 2 kilos de peso. Especie de hábitos
migratorios. Comunes en el Río Paraná y zona. (SAGPyA,
Argentina.)
8 Por otro lado estamos estudiando la construcción eventiva interna
de los nominales de instrumento.
(ii) n­qoin­Gat
POSIND-pescar.con.línea-NMZ.INSTR.M
‘anzuelo’
Los objetos con semántica instrumental derivan de raíces
verbales. La marca del nominalizador es formalmente idéntica al
morfema causativo –Gat.
Causatividad: estudio de las formas y el significado

Referencias

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Cintia Carrió

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Ithaca: Cornell University Press. 97–121.
Cintia Carrió

Abreviaturas

- : límite de morfema; ø: morfema vacío;


* : forma imposible o agramatical;
Página | 94
√ : raíz; 1, 2, 3: primera, segunda, tercera persona gramatical;
A: agente;
AF: afectación;
ANTC: anticausativo;
ANTP: antipasiva;
APL: aplicativo;
ATR: atributivo;
CAU: causativo;
DET: determinante;
DIM: diminutivo;
DIR: direccional;
DUR: durativo;
EV: eventivo;
EX: existencial;
F: femenino;
HAB: habitual;
IND: indefinido;
INSTR: instrumento;
LOC: locativo;
M: masculino;
NMZ: nominalizador;
O: objeto;
OBL: oblicuo;
PATH: trayectoria;
PC: paucal;
PL: plural;
POS: posesivo;
Causatividad: estudio de las formas y el significado

PRO: pronombre;
PROG: progresivo;
PROS: prospectivo;
REI: realización, efectuación, instigación; Página | 95
RES: resultativo;
S: sujeto único de intransitivas;
Sa: sujeto único con más agentividad;
So: sujeto único con más afectación;
V: verbo.
En torno a las interfaces del lenguaje en la lingüística generativa,
Nora Múgica editora, ISBN 978-987-655-099-4, págs. 96-117.

Página | 96
La pertenencia de las preposiciones
latinas a las categorías funcionales o léxicas
Cadina Palachi
Universidad Nacional del Litoral
cadina.palachi@gmail.com
Santa Fe, Argentina

Resumen

Este trabajo se ocupa del problema que plantea el estatuto categorial


de las preposiciones, en tanto han sido objeto de numerosos esfuerzos
clasificatorios que las consideran categorías léxicas o funcionales.
Nuestra investigación se centra en las preposiciones del latín y
presenta argumentos a favor de considerar que el comportamiento
morfológico de las mismas permite sostener que no se trata de una
clase unificada en cuanto a su pertenencia a la categoría léxica ni
funcional. Una misma preposición puede presentar rasgos de
Locación o de Trayecto según el sintagma funcional en el que se
inserte; por otra parte, no todas las preposiciones poseen la capacidad
para constituir la base para la formación de nuevas palabras y este
criterio es relevante en tanto solo las bases léxicas admiten entrar en
la morfología derivativa como raíces. La pertenencia a una clase
cerrada es otro argumento que habitualmente se considera
determinante en relación con este problema; entendemos que la
La pertenencia de las preposiciones latinas a las categorías…

posibilidad de formación de nuevos elementos léxicos se encuentra


muy relacionada con el criterio morfológico aquí presentado.

Introducción
Página | 97

Las preposiciones constituyen un inventario cerrado de elementos


referidos a la organización del espacio (y el tiempo). Por tal motivo,
los trabajos que se ocupan de ellas han girado en torno a dos
preguntas; una de tipo categorial: ¿Son las preposiciones categorías
léxicas o funcionales? Y la otra semántica y sintáctica: ¿Qué rasgos
de significado y qué proyecciones funcionles están asociadas a las PP?
Si bien desde una perspectiva lexicalista se sostiene que las
preposiciones pueden clasificarse según sus rasgos de Trayecto o
Locación, se hace evidente que en ocasiones la misma preposición
posee un significado u otro de acuerdo con el contexto sintáctico en el
que se use. Propuestos inicialmente en Jackendoff (1990), en tanto
elementos constitutivos del significado léxico, el Trayecto y la
Locación son retomados en otros marcos en forma de sintagmas
funcionales categorizadores (PLACEP, PATHP) (Winter, 2001; Zwarts,
2005; Svenonius, 2010).
El objetivo de nuestro trabajo es discutir y proponer una solución,
basada en argumentos morfológicos, al problema de la pertenencia de
las preposiciones latinas a las categorías funcionales o léxicas.
En lo que respecta al comportamiento sintáctico de las prepo-
siciones latinas ab-ex, ad-in, circum y trans, su presencia en
diferentes construcciones muestra que una misma preposición puede
indicar tanto la Locación (con o sin Dirección) como el Trayecto, sin
que esto permita diferenciar entre categorías léxicas o funcionales:
(1)a. docet omnes peditatus equitatusque copias Treverorum
tria milia passuum longeab suis castris consedisse.
(Caesar, De Bello Gallico, 5.47.5.6).
Cadina Palachi

Se informa de que toda la infantería y la caballería de


Treviri ha acampado a una distancia de tres mil pasos
desde su propio campo. (Trad. Palachi.)
b.primus ab aetherio uenit Saturnus Olympo arma Iouis Página | 98
fugiens (Virg., Eneida 8.319).
Primero fue Saturno el que llegó desde el celeste Olimpo
huyendo de las armas de Júpiter (Trad. Echave-Sustaeta.)
(2)a. eae miserae etiam ad parietem sunt fixae clavis ferreis, ubi
malos mores adfigi nimio fuerat aequius. (Plauto,
Trinummus, 1039).
Las pobres leyes quedan expuestas al público fijadas en
las paredes con clavos de hierro, donde sería mucho más
justo que quedaran colgadas las malas costumbres. (Trad.
González-Haba.)
b.supplex ad limina venit (Ovidio, Metam. 14.702).
acudió suplicante al umbral (Trad. Ruiz de Elvira.)
(3)a. et ex alto seductas aethere longe despectat terras (Ovidio,
Metam. 4.623).
Desde las alturas del cielo contempla a lo lejos la tierra
(Trad. Ruiz de Elvira.)
a’. iste ex edicto non possederit (Cicero, Pro Quinctio,
84.8).
b. P. Scipio ex prouincia Gallia ad consules subro-gandos
uenit. (Livio, AUC, 34.54.1.1).
(4)a. qui in uestibulo curiae senatus consultum exspec-tantes
steterant (Livio, AUC, 2.48.10.2).
Que habían estado de pie a la entrada de la curia
esperando el senado consulto. (Trad. Villar Vidal.)
b.Lydos cum laetus in agros rex venit (Ovidio, Metam.
11.98).
La pertenencia de las preposiciones latinas a las categorías…

cuando gozoso el rey va a los campos de Lidia. (Trad.


Ruiz de Elvira.)
Los ejemplos (1–4) muestran que una misma preposición puede
ser usada con valor locativo o de trayecto. Por otra parte, lo que Página | 99
distingue a circum y trans no es tanto su posibilidad de expresar la
ubicación (LOC) o el trayecto (TRAY), sino que éstas son categorías
léxicas. Presentaremos argumentos a favor de considerar a las
preposiciones ab y ad como funcionales y a las restantes como
categorías léxicas, basándonos en su comportamiento.

El problema de la categoría

Las preposiciones han sido objeto de numerosos trabajos en los


últimos años, sin embargo, restan muchas cuestiones por resolver.
Uno de los problemas fundamentales es la dificultad en establecer con
claridad qué elementos forman parte de la categoría y cuáles no, tal
como señalan Asbury, Dotlacil et al. (2008:3): «It is not always clear
which linguistic elements should be considered members of the
category P and which should be excluded». En tal sentido, en latín
hay partículas o preposiciones que tienen usos adverbiales y pueden
también insertarse como prefijos en la formación de nuevas palabras.
¿A qué clase pertenecerían tales partículas?
Por otro lado, la categoría de las preposiciones ha sido el objeto de
discusiones sobre su clasificación en funcionales o léxicas, tradi-
cionalmente se las ha considerado a todas como léxicas, tomando
como base los rasgos [-N,-V] propuestos en Chomsky (1970)
(Jackendoff, 1990), en tanto que otros autores argumentan a favor de
pensar que la categoría está compuesta por elementos de diferente
naturaleza (algunos semiléxicos y otros funcionales, Van Riemsdijk);
otras propuestas postulan que son todos elementos funcionales
(Grimshaw, 1990; Baker, 2003; Botwinik-Rotem, 2004) o, tal como
Cadina Palachi

lo sostiene Kayne (2004), quien solo analiza la preposición à del


francés, que se trata de una sonda (probe). Kayne entiende que se
debería extender este análisis al resto de las preposiciones.
En cambio, hay mucho más acuerdo respecto de los valores Página | 100
semánticos de Locación y Trayecto asociados a las preposiciones
espaciales.
En este trabajo asumiremos el marco de la Gramática Generativa
y, dentro de este, nos comprometeremos con una postura sintactista a
la manera de Borer (2005a, b) y la Morfología Distribuida. Borer
(2005a: 10, nota al pie 4) sostiene que, en lo que respecta al estatuto
categorial de las preposiciones:

For such elements, it appears desirable to assume that it is the


structure which determines the category membership of such
items, classifying them as functional or lexical, in the relevant
sense.

Esta autora solo hace esta mención en una nota al pie de página.
Sin embargo, consideramos que esta afirmación es coherente con toda
su propuesta y se acerca, en líneas generales, a la hipótesis de la
Morfología Distribuida, según la cual las raíces entran desnudas en
los sintagmas funcionales donde se categorizan. Aunque hay que
hacer notar que la propuesta de Borer (2005a y b) es mucho más
radical que la que hace la Morfología Distribuida, ya que en esta
última se establece un tipo de diferenciación entre morfemas-l (raíces)
y morfemas-f (núcleos de sintagmas funcionales), lo que implica
algún tipo de categorización previa a la sintaxis.
Aquí nos proponemos argumentar a favor de la idea de que las
preposiciones latinas no son todas del mismo tipo; ab y ad son
morfemas-f que se insertan como núcleos de los Sintagmas
Funcionales, en cambio ex, in, circum y trans son morfemas-l o
raíces.
La pertenencia de las preposiciones latinas a las categorías…

Los criterios tenidos en cuenta para mantener una u otra postura


han sido tradicionalmente: la pertenencia de las preposiciones a una
clase cerrada, el escaso contenido semántico, la incapacidad de las
partículas para realizarse en la sintaxis sin complemento, la capacidad Página | 101
o no para asignar rol-temático a su complemento, el comportamiento
de los SSPP, el tipo de complemento que rigen las Ps (a diferencia de
otros morfemas funcionales las Ps son capaces de llevar com-
plementos nominales o verbales), la obligatoriedad o no del
complemento y la capacidad de éste para moverse por fuera del SP.
Cinque (2010) ha tenido en cuenta, además, el estudio de las afasias
en Froud (2001) según el cual las Ps son tratadas de la misma manera
que los Determinantes y los Cuantificadores por los pacientes con
afasia de Brocca.
El estudio de las preposiciones latinas ab y ad (y creemos que
también formarían parte de este grupo de preposiciones funcionales
per, sine, de y cum, aunque no las trataremos aquí) frente a otras
preposiciones como circum, trans, in y ex, especialmente en cuanto
al criterio morfológico y semántico, permitiría poner en duda la
unidad de la categoría; es decir que, según nuestro criterio,
entendemos que la pregunta adecuada es: ¿hay una categoría a la
que pertenecen todas las preposiciones? ¿Qué se debería resolver
primero: la pertenencia a la clase de las categorías funcionales y
léxicas, o la pertenencia a un tipo de categoría tradicionalmente
considerada como Preposición? Consideramos que la discusión
podría continuar indefinidamente si no se flexibiliza alguno de los
dos criterios de clasificación.
Según nuestra propuesta no todas las preposiciones latinas son
funcionales ni léxicas; en cambio, vale la pena observar el
comportamiento de algunas de ellas e interrogarse si se trata de
morfemas-f o de raíces1. Nuestra hipótesis es que algunas de las
Cadina Palachi

partículas tradicionalmente consideradas como «preposiciones» son


léxicas y otras son funcionales. Esta propuesta ha sido hecha para
otras lenguas, aunque basándose en otros criterios:

Among prepositions expressing spatial relations (and among Página | 102


prepositions in general), it is customary to distinguish between
functional and lexical ones […] The former are generally taken to
comprise basic (i.e. stative and directional) ‘simple prepositions’
such as ‘at’, ‘to’, ‘from’, and the latter ‘complex prepositions’ like
‘in front of’, ‘under’, ‘behind’, ‘next to’, ‘inside’ and so on.
(Cinque 2006: 3).

Con respecto a las preposiciones latinas, Baños Baños (2009: 299)


señala que «las preposiciones en latín, como en cualquier lengua,
constituyen un dominio intermedio entre el léxico y la sintaxis».
Nuestra propuesta se diferencia de ésta, pues para este autor la
hipótesis es que toda la categoría es «semiléxica».
Tres preguntas centrales para la discusión acerca de la categoría de
las preposiciones son las siguientes:
1) ¿Entran las preposiciones en la formación de nuevas
palabras?
2) ¿Qué tipo de significado porta el morfema corres-
pondiente?
3) ¿Todas las preposiciones pertenecen a la misma clase? O
¿se puede pensar en subclasificaciones?
Una solución posible a estas problemáticas parece viable desde la
perspectiva planteada en Borer (2005a y b), de acuerdo con la cual se
trata de elementos listados sin etiqueta categorial que se insertarán en
la sintaxis o bien como categorías funcionales o bien como categorías
léxicas. Esta solución, si se la mira sin mucha rigurosidad, podría
resultar compatible con el marco de la Morfología Distribuida (a
partir de aquí MD). Sin embargo, es preciso notar que la MD establece
La pertenencia de las preposiciones latinas a las categorías…

una diferencia importante entre morfemas-l y morfemas-f y que la


misma se encuentra estrechamente ligada a la diferenciación entre
léxico y funcional.
La distinción entre morfemas-l y morfemas-f propuesta en el Página | 103
marco de la MD describe adecuadamente la diferencia entre raíces
que, combinadas con los nodos n, v y a, se categorizan en la sintaxis y
morfemas abstractos, tradicionalmente considerados «morfemas
flexivos» y «derivativos» núcleos de los sintagmas n, v, a (y otros
como T, Compl, etc.). Sin embargo, resulta mucho más difícil dar
cuenta de morfemas que, como las preposiciones o prefijos, se
caracterizan, como las raíces, porque:
-no son categorizadores;
-poseen rasgos semánticos espaciales, temporales y nocionales.
Pero, al mismo tiempo, como los morfemas funcionales o
abstractos:
-pertenecen a una clase cerrada;
-no se insertan independientemente (de una raíz verbal o de un
sintagma nominal);
-dan caso a su complemento;
-no licencian categorías vacías;
-no reciben morfología flexiva y
-en general, no constituyen la base de procesos de morfología
derivativa (salvo las PP que entran en la formación de
adverbios, que analizamos aquí).

Pertenencia de las preposiciones a una clase cerrada

Afirma Cinque (2006: 5) que «[a]ll and only categories that make up
the extended projection of some other category are closed (i.e.,
functional) classes».
Cadina Palachi

Las preposiciones y sus correspondientes prefijos constituyen en


latín un sistema cerrado en cuanto a la cantidad. Esto las diferencia de
las raíces, que se insertan como complementos en sintagmas
funcionales para categorizarse como v, n o a, pues estas no pueden Página | 104
contabilizarse y su número se modifica a partir de nuevas
formaciones.
Este argumento es determinante en la consideración de las
preposiciones como categorías funcionales en Cinque y Rizzi (2010).
En cambio, para otros autores (Baker, 2003; Asbury y Dotlacil, 2008)
se trata de un punto a favor de incluirlas entre las categorías
funcionales, pero no es el argumento fundamental.
Una característica interesante que distingue a las preposiciones y
prefijos funcionales (estrictamente: ab, ad, per, pro, de) de los
adverbios y de otras categorías léxicas, es que se trata de morfemas
simples, no derivados ni compuestos; es decir, que no se forman
nuevas partículas a partir de otras bases morfológicamente simples y
esto limita su número. Es posible insertar una raíz (preposicional) en
un Sv y en un Sp (tal es el caso de intr- que puede dar la preposición
intra y el verbo intro) pero las preposiciones funcionales no
comparten raíz con otras categorías léxicas. En este sentido, el
argumento de Baker (2003: 304) acerca de la imposibilidad de las PP
de entrar como base en la morfología derivativa es relevante en la
medida en que no es posible la creación de nuevas preposiciones
funcionales a partir de otras raíces, constituyendo, de esta manera, una
clase cerrada.

There is also the obvious fact that P is a closed class: languages do


not have many adpositions and are reluctant to acquire more. (…)
More striking even than the raw numbers is the fact that adpositions
do not take part in derivational morphology, as either inputs to or
outputs of word formation rules.
La pertenencia de las preposiciones latinas a las categorías…

Es posible, entonces, sostener que las preposiciones derivadas de


otras bases (praeter, inter) no constituyen morfemas-f, sino mor-
femas-l. Lo mismo puede afirmarse de las bases que entran en la
sintaxis y pueden categorizarse como P o como Adv, o como N: Página | 105
circum.
De acuerdo con nuestra hipótesis las preposiciones funcionales se
diferencian de las raíces. Las de (5) son funcionales y las de (6)
léxicas.
(5) ab, ad, pro, per, de
(6) sub, in, ex, circum, trans
Uno de los criterios que han servido para considerar a las PP como
categorías funcionales, corresponde a su imposibilidad para recibir
afijos flexivos. Si bien es cierto que los adverbios se caracterizan por
la misma propiedad, también hay que notar que algunos adverbios
latinos sí admiten afijos propios de los grados de comparación, al
igual que los adjetivos. Esto los distingue de las categorías que nunca
aparecen con afijos flexivos de ningún tipo, como es el caso de las
preposiciones. En términos sintácticos, los núcleos funcionales no
pueden incorporarse a otros sintagmas funcionales, y ésta es la razón
por la que las categorías funcionales no reciben afijos flexivos.

Un argumento basado en la morfología

Teniendo en cuenta su capacidad para formar derivados a partir de la


inserción en una estructura con un afijo derivativo, dividiremos a las
preposiciones en léxicas y funcionales. De acuerdo con la hipótesis
central de la Morfología Distribuida, según la cual los morfemas (las
raíces) no poseen categoría definida antes de su entrada en la sintaxis
y se categorizan por su inserción en un sintagma funcional,
entendemos que las preposiciones léxicas requieren la presencia de un
sintagma funcional, puesto que la √RAÍZ desnuda debe insertarse en
Cadina Palachi

un sintagma categorizador, o bien de verbo, o de adverbio u otras


categorías. En (7) se presentan algunas de las posibilidades que tienen
las raíces latinas para insertarse como adverbios, verbos y
preposiciones: Página | 106
(7) √intr-o (v)
√intr-a (p)
√Sub-ter (adv)
√Sub-Ø (p)
√prae-ter-Ø (adv)
√prae-ter (p)
√prae-Ø (p)
√circum-Ø (adv)
√circum (p)
El argumento que sostenemos aquí es que para dar lugar a la
formación de un adverbio o de un verbo, debe existir un morfema-l o
raíz, por lo menos y un morfema funcional. Los morfemas-f pueden,
eventualmente realizarse como Ø, en cambio, las raíces deben estar
presentes. De esta manera, entendemos que las preposiciones que
pueden formar un adverbio a partir de la unión con un sufijo
categorizador (-ter o Ø) deben necesariamente ser léxicas pues se
necesita al menos una raíz para dar lugar a la nueva palabra. Las
preposiciones (como ab y ad) que nunca entran en la formación de
derivados con el sufijo –ter (adverbial), ni con el sufijo Ø (adverbial o
bien verbal con otros morfemas, como es el caso de √INTR-), son
categorías funcionales. Se debe sumar a esto el contenido semántico
enciclopédico que contienen las raíces, frente a lo escueto del
significado de preposiciones funcionales como ab (PUNTO DE INICIO)
y ad (PUNTO FIN).
Los morfemas-l o raíces se caracterizan por tener la capacidad para
insertarse en sintagmas cuyos núcleos (-o, -ar, -ter, o un morfema Ø)
La pertenencia de las preposiciones latinas a las categorías…

las categorizan como verbos (con menor frecuencia) o adverbios. En


estos casos se trata de una raíz o morfema-l.

Sv Sadu Página | 107

v’
adv √sub–
√circum

v √atraves
ar ter

La partícula trans resulta más problemática para ser considerada


adverbio, dado que, si bien se encuentra en los siguientes ejemplos de
Vitruvius sin complemento nominal y el OLD señala la pertenencia de
la misma a dicha categoría, otros diccionarios y bases de datos, como
en el caso del Lewis-Short y del Perseus, solo la consideran
preposición. Por otra parte, los dos ejemplos de De Architectura, al
pertenecer a un solo autor podrían ser el efecto de una generalización
no aceptada por otros hablantes. Para este trabajo consideramos que
los dos ejemplos de Vitruvius son suficientes para categorizar a trans
como raíz:
(8)a. Conlocavit cardines tamquam centra, unum a terra inmani
(spatio) in summo mundo ac post ipsas stellas
septentrionum, alterum trans contra sub terra in
meridianis partibus, ibique circum eos cardines orbiculos
circum centra uti in torno perfecit…. (Vitruvius, De
Architectura, 9.1.2).
(Nature) put the pivots there, to be, as it were, centres,
one of them above the earth and sea and the very top of
the firmament and even beyond the stars composing the
Cadina Palachi

Great Bear, the other on the opposite side under the earth
in the region of the souths. (Trad. Morgan and Howard.)
b. Tantundem eius contraria e conversationis necessitate
suppressa rotatione circumacta trans locis patentibus ex Página | 108
obscuris egreditur ad lucem (Vitruvius, De Architectura,
9.1.4).
(…) an equivalent part of the sign opposite to it is obliged
by the law of their common revolution to pass up and,
having completed its circuit, to emerge out of the
darkness into the light of the open space on the other side.
(Trad. Morgan y Howard.)
Las partículas sub, prae, circum y también trans son raíces que
entran desnudas a la sintaxis y se insertan en sintagmas funcionales
categorizadores. Estos sintagmas categorizadores pueden llevar un
núcleo cuya realización fonológica es Ø o bien otras realizaciones. El
sintagma funcional puede categorizar a estas raíces como adverbios o
como verbos, a partir del ensamble en el correspondiente sintagma (el
ítem de vocabulario, núcleo de dicho sintagma, puede tener
realización fonológica; -ar o -ter, o ser un morfema cero). Las raíces
latinas √prae, √post, √inter, √circum,√ante,√praeter, con sufijo cero,
y, con el sufijo –ter, también √prae y √sub admiten ser insertadas en
estructuras propias de adverbios. Algunos autores, desde una
perspectiva lexicalista, denominan «preposiciones intransitivas» a
aquellas que pueden realizarse sin complemento en la sintaxis y,
cabría agregar aquí que son las que se categorizan como adverbios
con morfema funcional cero; sin embargo, Abraham (2010: 292)
cuestiona el uso de la terminología «intransitivas»2, señalando que las
PP sin complemento son, en realidad, adverbios, cuyos rasgos
fonológicos y semánticos coinciden con los de aquellas. Se puede
observar que la solución que aportamos, a partir del marco teórico de
la Morfología Distribuida, resulta mucho más adecuada; las raíces al
La pertenencia de las preposiciones latinas a las categorías…

categorizar como preposiciones llevan un complemento propio de la


estructura funcional con la que se ensamblan; en cambio, cuando se
ensamblan en una estructura funcional que las categoriza como
adverbios, es la estructura la que no requiere el complemento. Se Página | 109
trata, pues de la misma raíz que se ensambla en diferentes sintagmas
funcionales categorizadores.
Es preciso notar que el morfema –ter constituye la realización
fonológica del nodo adverbio. Sin embargo, al combinarse con una
raíz puede constituir la base, para una nueva categoría, tal es el caso
de praeter.
[ Sprep [ Sadv [√prae] ter]Ø]
Los morfemas ex e in, según indica el OLD, pueden ensamblarse
con un nodo funcional –ter para formar el adjetivo exter; el adverbio
inter, o la preposición extra.
Las preposiciones ad, ab, ob, per, de, pro, cum y sine (esta última
no puede nunca ser prefijo) no pueden combinarse con otros
morfemas para formar nuevas palabras. En estos casos afirmamos que
se trata de morfemas-f o abstractos, es decir que las PP que solo
pueden realizarse como P y como prefijos son morfemas-f, en tanto
que las que pueden categorizarse como preposiciones y prefijos, pero
también son raíces para la formación de adverbios nos abren un
interrogante: ¿se trata de dos tipos de primitivos? Nuestra respuesta a
este problema es que las raíces que se ensamblan en la sintaxis en
sintagmas funcionales son morfemas-l, en tanto que las que no pueden
participar como bases para la formación de palabras (sean éstas
adverbios, otras bases preposicionales, verbos, adjetivos o nombres)
constituyen morfemas abstractos, es decir que el ítem de vocabulario
se insertará en FF como núcleo, encarnando los rasgos propios del
nodo terminal.
Cadina Palachi

La inserción de una de estas partículas funcionales como prefijo


sí puede realizarse, pues en primer lugar la morfología flexiva
(propia de verbo) requiere otra raíz para sostenerse y, por otra parte,
esa misma raíz será el soporte de la palabra, tal es el caso de verbos Página | 110
derivados latinos como absum, adsum, abeo, adeo. Sostenemos que
las preposiciones funcionales ab o ad son prefijos y la raíz,
necesaria para la formación de la palabra, es √SUM o √EO. Luego la
flexión verbal se apoyará en este morfema-l.
Nuestra hipótesis es que hay dos tipos de preposiciones en latín:
-morfemas-l o raíces
-morfemas-f

Otros argumentos sintácticos

A continuación presentamos otros argumentos sintácticos que apoyan


nuestra hipótesis.
Entre las pruebas sintácticas que permiten distinguir categorías
léxicas y funcionales, se ha mencionado la posibilidad de realizarse
sintácticamente sin complemento, aunque no se trata de una prueba
concluyente. En latín circum puede realizarse independientemente de
su complemento, como se observa en (9):
(9)a. age tu interim da ab Delphio cito cantharum circum.
(Plautus, Mostellaria, 347).
Hacer-2simp tu-N2s entre tanto-adv dar-2simp desde-
prep Delfio-Abls rápidamente-adv el cántaro-
Accmsalrededor-adv.
Cuida entre tanto de dar a Delfio rápidamente el vaso y
que circule.
b. Istuc marinus passer per circum solet. (Plauto, Persa,
199).
así como suele el avestruz en el circo.
La pertenencia de las preposiciones latinas a las categorías…

Otro argumento que merece ser tenido en cuenta es la alternancia


entre SSPP y SSNN en ciertos contextos sintácticos, especialmente en
lenguas que marcan con caso morfológico los NN. Esto permitiría
suponer que la P es una extensión funcional de los SSNN, de la misma Página | 111
manera que la marca de Caso morfológico. Cinque (2010: 7) afirma
que las preposiciones simples (funcionales) en muchas lenguas
pueden alternar con SSNN.
Los siguientes ejemplos, tomados de Baños Baños (2009: 308)
muestran cierto paralelismo en la presencia de SSNN y SSPP con las
partículas ab y ad:
(10)a.quale autem beneficum est quod te absti-nueris nefario
scelere? («¿qué favor es ese de que te has abstenido de
[cometer] un crimen horrible?», Cic. Phil. 2,5).
b. ...abstineant... manus animosque ab hoc scelere
nefario («...que aparten... sus actos e intenciones de este
horrible crimen», Cic. Verr. 1,1,37).
(11)a. febri quartana liberatus est («se recuperó de la fiebre»,
Plin. nat. 7,166).
b. te a quartana liberatum gaudeo («me alegro de que te
hayas recuperado de la fiebre», Cic. Att. 10,15,4).
(12)a. has ego tibi litteras eo maiore misi interuallo («te he
enviado esta carta con más retraso», Cic. fam. 8,4,3).
b. itaque ad te litteras statim misi («así que te he enviado
la carta de inmediato», Cic. fam. 5,4,1).
(13)a. haec res et ad febricantes prosunt («este remedio
también ayuda a los que tienen fiebre», Chinon. 115).
b. quae potio etiam febricantibus prodest («este brebaje
también ayuda a los que tienen fiebre», Veg. Mulom.
206,9).
Cadina Palachi

Las preposiciones léxicas, tales como circum y trans son


necesarias para expresar la relación del complemento con el resto de
la estructura, por este motivo no pueden estar en alternancia con
SSNN. Ex e in se presentan como más problemáticas en cuanto a su Página | 112
capacidad para alternar con SSNN pues tienen un valor de origen y fin,
respectivamente, que las acerca a ab y ad y, en tal sentido, a los SSNN
en Ablativo y Acusativo.
Sin embargo, a favor de la hipótesis de que éstas son también
preposiciones léxicas, podemos sostener que poseen significados
enciclopédicos relacionados con el «cruce de límites» que no poseen
ni los SSNN ni los SSPP con ab y ad.

Semántica de Trayecto y Locación asociada a las preposiciones

Un aspecto relacionado con el problema de la inserción de las


preposiciones se refiere a sus posibilidades de expresar la Locación o
el Trayecto. Desde una perspectiva lexicalista, las preposiciones y
partículas son objeto de clasificaciones que dan cuenta de uno de
estos dos valores. Sin embargo, en latín es posible observar que estos
valores no se encuentran directamente asociados como rasgos propios
de cada preposición, sino, como hemos mencionado antes, una misma
partícula puede dar cuenta de la Locación o el Trayecto en diferentes
contextos sintácticos.
Los ejemplos (1)–(4), presentados antes, dan cuenta del
comportamiento de las preposiciones ab, ad, in y ex. En los ejemplos
presentados a continuación se puede observar que también circum y
trans tienen valores de Locación en (14) y (15) b. y de Trayecto en
(14) y (15)a.:
(14)a. ducebat eos circum civitates (Cicero, In Verrem,
2.3.65.2).
los paseaba por las ciudades…
La pertenencia de las preposiciones latinas a las categorías…

b.nunc omnes urbes quae circum Capuam sunt (Cicero,


De Lege agraria, 1.20.8).
ahora todas las ciudades que están alrededor de Capua.
(15)a. trans Rhenum in Germaniam mittit ad eas civitates Página | 113
(Caesar, De bello Gallico, 7.65.4).
Los envió a través del Rin hacia adentro de Alemania y
hacia esas ciudades.
b.proximique sunt Germanis, qui trans Rhenum incolunt
(Caesar, De bello Gallico, 1.1.3.5).
los más próximos son los Germanos, quienes habitan tras
el Rin.
(16) y (17) son más ejemplos del significado de Trayecto que se
puede apreciar en a. y de Locación en b. Es interesante notar que estos
valores suelen estar reforzados por el tipo de verbos de Movimiento o
Locativos, pero no siempre es así.
(16)a. clanculum ex aedibus me edidi foras. (T. M. Plautus,
Mostellaria v. 698).
a escondidillas me he salido aquí afuera… (Trad.
González Abba.)
b.ex umero pendens resonabat eburnea laevo / (Ovidio,
Metamorphoses, L. 8, v. 318).
…colgándole del hombro izquierdo tintineaba una aljaba
de marfil… (trad. de Antonio Ruiz de Elvira.)
(17)a. post hinc ad nauis graditur (Vergilius, Aeneis, 8.546).
luego se dirige a las naves
b.Multa […] corpora silanos adaquarum strata iacebant
(Lucretius, DRN, 6. 1265).
Muchos cuerpos […] cubrían el suelo arro-dillados junto
a los caños de las fuentes. (Trad. Socas.)
Cadina Palachi

Conclusión

Este trabajo examina la naturaleza categorial de las preposiciones


latinas desde el punto de vista morfológico y asume que la posibilidad
Página | 114
de un morfema de combinarse como base para la formación de otra
palabra es un argumento sólido para considerarlo como raíz o
morfema-l.
También entendemos que los rasgos semánticos asociados a los
morfemas-f se distinguen de los que presentan las raíces y pueden
diferenciarse entre significados puramente ligados a la delimitación
espacial básica típicamente relacionada con las características
aspectuales: inicio, fin, trayecto frente a rasgos semánticos de tipo
enciclopédico, como el cruce de límites, la forma geométrica del
espacio recorrido u ocupado, la no especificidad del espacio, entre
otras nociones semánticas no aspectuales.
Consideramos que el argumento referido a la capacidad o no para
entrar como base de procesos de formación de nuevas palabras y la
posibilidad de derivarse, a su vez, de otras raíces, ha sido poco tenido
en cuenta dentro de la bibliografía que trata el tema de las
preposiciones. Sin embargo, puesto que los procesos de formación de
palabras son estrictamente sintácticos y los dos tipos de primitivos
que se combinan constituyen o bien nodos terminales provistos de
rasgos o bien raíces, éste es uno de los argumentos de mayor peso
dado que la combinación de dos primitivos funcionales, sin la
presencia de una raíz, no es posible. Esto permitiría sostener con
seguridad que las preposiciones que dan lugar a nuevas palabras son,
efectivamente, raíces, en tanto que las que no son base de la
formación de otras palabras podrían ser tanto raíces como morfemas
funcionales.
Resta aún analizar las preposiciones latinas que no hemos tratado
aquí y creemos que éstas serán objeto de futuras investigaciones.
La pertenencia de las preposiciones latinas a las categorías…

Notas

1 La categoría de los verbos también es problemática en este


sentido; los verbos llamados «auxiliares» pueden ser considerados
Página | 115
dentro de las categorías funcionales, frente a los verbos léxica-
mente llenos. Es más: un mismo verbo del inglés, have, se
presenta en ocasiones como verbo pleno y en otras como auxiliar,
y se inserta como núcleo de un Sintagma Funcional Modal (de
obligación) o Aspectual.
2 I consider «(in)transitive P» ill termed anyway since this would
presuppose an external argument position. However, there is no
such «subject» for P cross-linguistically. In the light of the
licensing mechanics, as well as the fact that most of the allegedly
«intransitive» Ps are adverbials with an idiosyncratic form, unlike
the form of a P (see the examples Jackendoff 1973 lists for
illustration), there is no choice but to dispense with
«(in)transitivity of P» (Abraham, 2010: 292).
Cadina Palachi

Referencias

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Página | 118
Un caso de cambio categorial:
los relativos como marcadores de discurso
Rosana Pascual
Universidad Nacional de La Plata
rosanapascual@hotmail.com
La Plata, Argentina

Daniel Romero
Universidad Nacional de La Plata – Universidad de Buenos Aires
daniel.dromakd@gmail.com
Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina

Resumen

Nuestro objetivo es describir cambios que se detectan en el uso de los


tradicionalmente denominados «pronombres relativos», unidades
lingüísticas que encabezan las oraciones denominadas «adjetivas» o
«de relativo». En los análisis de la Gramática Generativa son
equivalentes a los SQU que se encuentran en las oraciones interrogativas
parciales y exclamativas por la posición estructural en la que se
ensamblan internamente; presentan la particularidad de que si bien no
son referenciales por sí mismos en varios casos están ligados a una
expresión nominal referencial, denominada antecedente, con la cual
establecen concordancia1. Es decir, son, aparentemente, expresiones
nominales ligadas, similares a los pronombres anafóricos, pero la
relación entre antecedente y anáfora no puede explicarse en términos de
Un caso de cambio categorial: los relativos como marcadores de discurso

ligamiento debido a que no comparten el mismo dominio. Los casos


que nos interesan corresponden a contextos de uso en los que se
produce alguna violación a la norma, ya sea en el relativo, ya en la
concordancia de éste con su antecedente, o en la conformación de la Página | 119
estructura sintáctica de la que forma parte. La hipótesis que inten-
taremos demostrar es que los relativos son categorías procedimentales,
como las define la Teoría de La Relevancia (TR) de Sperber y Wilson
(1986 y 2004), más precisamente que algunos de ellos tienden a
gramaticalizarse como marcadores de discurso obviando sus
propiedades referenciales y la concordancia con el antecedente.
A fin de explorar la hipótesis se considerará el análisis de
producciones espontáneas orales y escritas y de entrevistas orales
perteneciente a hispanohablantes de diferentes edades y sectores
sociales. La metodología que emplearemos será la misma de los
enfoques que constituyen el marco teórico, hipotético–deductiva.

Introducción

Las oraciones de relativo constituyen una de las representaciones


estructurales más complejas de las lenguas humanas, ya que de
acuerdo a los análisis corrientes su procesamiento supone relacionar
una expresión nominal (SN/SD), denominada antecedente, un SQU en
ESP-C y una huella /copia en la posición del SQU en la oración matriz.
(1) [ SC [ SD La actriz [ SC a la cual [ ST vimos a la cual anoche]]]
protagonizó un filme de Tarantino].
Los estudios sobre adquisición ponen de manifiesto que, más allá
de esta complejidad, en términos generales el uso de las relativas es
productivo desde temprana edad. Las especificativas con «que»,
incluso las libres, se registran en el habla de los niños desde los tres
años (Hurtado, 1984: 129). Los casos que presentan dificultad se
relacionan con estructuras que son de uso muy escaso en la lengua
Rosana Pascual, Daniel Romero

oral, como las cadenas con presencia de una preposición en el C o con


el relativo posesivo «cuyo». Sin dudas, el hecho de que la ocurrencia
de estas representaciones sea muy baja en el habla trae como correlato
que su adquisición sea tardía, lo cual se pone de manifiesto en las Página | 120
producciones discursivas de adolescentes y adultos.
Hemos comprobado mediante la observación de distintos discursos
orales y escritos que muchos hablantes no utilizan las subordinadas en
las que el relativo requiere concordancia con el antecedente o es
complemento de preposición y las sustituyen generalmente por
oraciones coordinadas o yuxtapuestas; también registramos que se
emplean relativos pero sin expresar una relación de subordinación, el
relativo se introduce como un marcador de discurso con valores
semánticos diversos y a veces ambiguos.
Nos interesaron en particular los casos de usos de relativas que
abundan en las producciones de jóvenes y adultos, y que constituyen
uno de los principales problemas en la construcción de textos escritos o
de textos orales que presentan cierto grado de formalidad. Nuestra
hipótesis es que los relativos, considerados como categorías proce-
dimentales, pierden, en muchas estructuras, su vinculación con el
antecedente y se gramaticalizan como marcadores de discurso, en
algunos casos integrando una preposición; esta última también pierde
rasgos semánticos y deja de cumplir su función estructural.

Sintaxis de las oraciones de relativo. Las relativas en GG

La estructura de las oraciones de relativo se ha discutido durante años


en el marco de la Gramática Generativa; se puede encontrar una
revisión completa de los análisis más importantes en de Vries (2002),
quien basa su análisis en la polémica que sostuvieron Borsley (1992 y
1997) y Bianchi (1995, 1999, 2000a y 2000b) fundamentada en la
Un caso de cambio categorial: los relativos como marcadores de discurso

Hipótesis de Antisimetría de Kayne (1994) y brinda además un


completo panorama de análisis relacionados.
Todos los trabajos mencionados dejan pendientes algunos
problemas. Página | 121
El primer punto controvertido es el estatuto de la oración de
relativo, si se trata de un complemento o un adjunto. Esto se complica
aún más porque si se considera COMPL se debe establecer cuál es el
núcleo que lo selecciona (N o D). La hipótesis más aceptada es que,
asumiendo la Hipótesis de SD de Abney (1987), las relativas res-
trictivas o especificativas son complementos, seleccionados por un N,
dado que aportan información que restringe el significado intensional
de la expresión referencial. Las apositivas, explicativas o
«incidentales», por ser información accesoria, son adjuntos no selec-
cionados, equivalentes a un SD en aposición. Junto a estas se hallan
también las llamadas relativas libres o sin antecedente. Más adelante
haremos referencia a la clasificación que tomamos como válida, la de
Brucart (1999: 408-456).
Otro punto controvertido es la interpretación de la identidad
referencial entre el relativo y su antecedente. Los análisis más
interesantes utilizan un esquema que llamaremos «mixto», porque se
encuadran en el modelo P&P introduciendo algunos de los aportes
previos a la formulación del PM de Chomsky (1995). Para establecer
la correferencialidad se han propuesto distintos mecanismos de
coindización, no contemplados por los Principios de Ligamiento,
dado que el antecedente y el relativo no se encuentran en el mismo
dominio oracional. Esta solución contradice el Principio de Inter-
pretación Completa de Chomsky (1995), dado que los índices son
elementos no legítimos en la interfaz con CI y la inserción de un
índice en cualquier punto de la derivación está bloqueada por el
Principio de Inclusión (Chomsky, 1995). Además algunos relativos
Rosana Pascual, Daniel Romero

requieren en español concordancia en género y número con su


antecedente.
(2)
Página | 122

Se puede observar en (2) que la estructura que media entre el


antecedente «la actriz» y el relativo «la cual» no permite aplicar los
Un caso de cambio categorial: los relativos como marcadores de discurso

principios de ligamiento y hace difícil que haya concordancia a


distancia dado que se hallan en dominios diferentes. Un caso
particular es el del relativo cuyo (cf. García, L.; Pascual, R. y Romero,
D., 1997), que ya no se registra en la oralidad y se encuentra en alto Página | 123
retroceso en la lengua escrita. En cuanto a la asignación de referencia
asumimos la propuesta de Roich y Romero (2009), los relativos son
Categorías Procedimentales y su referencia se asigna por un proceso
inferencial pragmático.

Criterios de clasificación.

Como se dijo más arriba aceptamos la exhaustiva clasificación de


Brucart (1999: 408-456), en:
a. Con antecedente:
a.1. Especificativas o restrictivas
a.2. Explicativas, incidentales o apositivas2.
a.3. Yuxtapuestas.
b. Sin antecedente.
b.1. Semilibres.
b.2. Libres.
No consideraremos, obviamente, las relativas sin antecedente
porque no presentan problemas de concordancia.
Las relativas especificativas o restrictivas son equi-valentes a
complementos del núcleo N (si bien no seleccionados) y están bajo el
alcance de D, como se puede ver en (2). Podría decirse que son las
únicas a las que se les puede designar con la denominación tradicional
de «subordinadas adjetivas», dado que se asemejan a un SADJ.
Las explicativas pueden considerarse adjuntos a un SD, y además
equivalentes a una expresión nominal, es decir un SD. Su estructura es
la de (3) y (4).
Rosana Pascual, Daniel Romero

(3) [ SD Esa actriz ][ SD [ SC a la cual [ ST vimos a la cual anoche]]]


protagonizó un filme de Tarantino].
(4)
Página | 124

Puede verse en (4) que el antecedente [ SD esa actriz] y el relativo


[ SQU a la cual] se encuentran en dominios distintos, razón por la cual
Un caso de cambio categorial: los relativos como marcadores de discurso

resulta difícil establecer un mecanismo formal para la concordancia. C


es núcleo de fase y no es posible que el relativo coteje sus rasgos en el
ESP del SD superior, salvo estipulación.
De todas maneras no siempre puede distinguirse claramente en el Página | 125
discurso oral si la oración de relativo pertenece a una u otra clase,
razón por la cual aludiremos a la pertenencia a una clase cuando sea
evidente.
Brucart (1999: 417-425) considera a las yuxtapuestas como ora-
ciones independientes que mantienen cierta relación discursiva con la
secuencia que contiene al antecedente y pueden considerarse similares
a las relativas libres.
(5) Anoche vimos a Uma Thurman. La que protagonizó varios
filmes de Tarantino.
Desde el punto de vista semántico suelen ser explicativas que se
ubican al final de uno o más enunciados, el antecedente debe estar
adyacente al relativo o ser oracional, y en la mayoría de los casos, debe
tener rasgos flexivos.
Por la misma razón ya expuesta, que en el discurso oral no es
posible determinar con precisión la duración de la pausa que
determina la independencia sintáctica utilizaremos esta denominación
solo en el caso en que sea perceptible que se trata de una oración
autónoma.

Los datos

Los relevamientos que hemos realizado pueden organizarse en tres


grandes grupos: oralidad informal (coloquialidad cotidiana), oralidad
formal (entrevistas, intervenciones directas en público o mediatizadas
por radio y televisión) y escritura.
En la oralidad coloquial, hemos observado un uso productivo de
relativas que en su mayoría (más del 90 %) son especificativas, los
Rosana Pascual, Daniel Romero

casos de explicativas son inferiores al 10 %; ambas clases aparecen


introducidas por «que» y, en menor medida, por «donde».
El segundo grupo, la oralidad formal o mediatizada, está cons-
tituido por intervenciones en actos públicos (asambleas, reuniones Página | 126
laborales, actos escolares, discursos políticos) y entrevistas televisadas
y radiales a distintos personajes públicos. De ellas hemos selec-
cionado unas pocas que aportaban enunciados con datos que
resultaban útiles a los efectos de nuestra hipótesis.
Finalmente, hemos recurrido a la escritura de estudiantes
secundarios, de nivel superior y universitarios, a partir de considerar
que se trata de un medio o soporte que suele demandar un registro
formal.
Como control hemos recurrido al extenso corpus de discursos de la
presidenta de la Nación Dra. Cristina Fernández de Kirchner, por
tratarse de discursos orales de extensión considerable y con registro
formal y a discursos de un representante de otro dialecto, el presidente
de la República Bolivariana de Venezuela Cdte. Hugo Chávez; la
extensión, situación comunicativa y registro son similares a los de la
Dra. Cristina Fernández de Kirchner.

Análisis

–Entrevista a Gastón Cogorno, expresidente de Racing Club en «90


minutos», Fox Sports.
(6) Fueron dos años…largos, bastante difíciles [en el cual uno
tuvo que convivir con un montón de escenarios que no compartía…].
(7) Yo tengo una vida…vida en la cancha muy larga, [que data
de más de veinticinco años, casi treinta], [en el cual me parece que...
que hoy la verdad que...desde el primer partido…].
(8) No, mirá, durante un año y medio siempre intenté generar…
generar eehh todos los recursos y hacer lo mejor para el club, [en el
Un caso de cambio categorial: los relativos como marcadores de discurso

cual tuve que utilizar todos los mecanismos que estuvieron a mi


alcance…a mi alcance para cumplir con todo lo que pauté…].
–Entrevistas a David Trezeguet, jugador de River.
En «Despertate», TC Sports: Página | 127
(9) Yo en el 2006 tuve una experiencia muy negativa con
Domenech [en el cual jugué muy poco, estuve muy poco tomado en
consideración…].
(10) …yo era en un período [en el cual jugaba en la Juventus,
había salido campeón…].
–En «La última palabra», Fox Sports. 1ra. Parte:
(11) Es verdad que tuve la suerte de poder conocer campeonatos
diferentes en Europa, no? [en el cual ehhh el primero fue el
campeonato francés…].
(12) …y después tuve una larga experiencia, sobre todo en Italia,
diez años en la Juventus, [en el cual aprendí muchísimo…].
(13) Tuve la suerte de tener entrenadores, desde Angelotti, Lippi,
Capello, Dechamps, entrenadores de un nivel [en el cual la aplicación
hacia el jugador en lo individual es lo máximo…].
(14) …pero es verdad que el trabajo siempre se han perfeccionado
mucho sobre el trabajo individual [en el cual aprendí muchísimo…].
(15) Yo he tenido un excompañero mío, Alessandro del Piero [en
el cual ha realizado entre tiros libres y penales más de…
prácticamente más de cien goles…].
(16) …siempre he escuchado una frase muy cotidiana en
Argentina [en el cual se dice que los penales no hay que
practicarlos…]
(17) Sí, es verdad que él en lo que es el aspecto ofensivo, yo
después tuve la posibilidad de haber integrado planteles con gente
que…bueno, [en lo que más ambiciona un jugador en lo personal es
ganar el balón de oro, [en el cual Fabio Canavaro, Zidane, …y eran
jugadores que trabajan mucho…]].
Rosana Pascual, Daniel Romero

(18) En lo profesional aprendí muchísimo…a… [a lo que es la


gestión de la imagen en sí…].
(19) …pero después fue al Milan y terminó siendo el entre-
nador…uno de los entrenadores más importantes, [el cual predo- Página | 128
minaba el fútbol técnico…].
(20) …tuvimos pérdidas…y nuevas compras [en el cual vino
Buffon, Durand…].
(21) Nosotros éramos un grupo de veinticinco jugadores [del cual
veintidós éramos internacionales…].
En «La última palabra», Fox Sports. 2da. Parte:
(22) (El área) es el lugar donde tengo que estar más tranquilo.
(23) …siempre ha sido mis características de juego [en el cual
sigo evolucionando, sigo aplicándome…].
(24) Hoy en día nos encontramos en una situación [en el cual
River atraviesa una situación difícil…].
–En «FoxSports Radio», Fox Sports:
(25) …quería dar la noticia, un poco en representación [a lo que
es para mí Vicente López…].
(26) …porque fue mi deseo cuando llegué a River [en el cual para
mí era una aventura [en el cual quería participar que era lo de…con
un objetivo muy preciso [que era el de subir a primera…]]].
(27) …la persona que me trajo a mí fue Matías Almeyda [en el
cual tengo una relación muy…muy fuerte y muy importante…].
(28) …fui un personaje [en el cual mucho…no soy mucho de
hablar…].
–En «Líbero», TC Sports:
(29) …mis últimas dos experiencias fueron en un cierto
modo…habían sido negativas, [que sea en España] y [que sea en
Emiratos Árabes…].
Un caso de cambio categorial: los relativos como marcadores de discurso

(30) …como lo vimos en el partido contra…contra Gimnasia [en


el cual ya el público…la …la paciencia es menos…es menos
importante…].
(31) Sabemos que nos quedan seis finales [que van a ser difíciles]. Página | 129
En estos enunciados encontramos una recurrencia de la expresión
en el cual con antecedente explícito, por lo tanto podemos
considerarlo como un aparente relativo. Aclaramos previamente que
se trata de discurso oral, la interpretación de las relativas como
especificativas o apositivas es nuestra, y fue realizada basándonos en
la introducción de pausas por parte de los hablantes; en algunos casos
dudosos preferimos la contribución semántica de la relativa al
contenido expresado por el antecedente.
Tomamos en cuenta los siguientes factores:
a) En algunos enunciados aparece un antecedente muy
complejo:
Está formado por sintagmas coordinados (20). Pérdidas…y nuevas
compras.
El antecedente contiene otra relativa (7). tengo una vida…vida en
la cancha muy larga, [que data de más de veinticinco años, casi
treinta],
El antecedente tiene modificadores de distinta categoría (12). una
larga experiencia, sobre todo en Italia, diez años en la Juventus;
incluso aparecen antecedentes modificados por cláusulas de distintas
clases, con y sin flexión. (26) mi deseo [cuando llegué a River]; (11)
la suerte de [poder conocer campeonatos diferentes en Europa].
b) En los enunciados en los que el antecedente es un SD sin
modificadores, o bien no hay concordancia, como en (6): dos años…
largos, bastante difíciles [en el cual…], y (9): una experiencia muy
negativa con Domenech [en el cual…], o bien debería insertarse otra
preposición, como en (27): Matías Almeyda [en el cual tengo una
relación muy…muy fuerte y muy importante…], o bien «en» no
Rosana Pascual, Daniel Romero

corresponde, como en (15): Alessandro del Piero [en el cual ha


realizado entre tiros libres y penales más de … prácticamente más de
cien goles…].
De a) podemos extraer la conclusión de que debido a la Página | 130
complejidad de estas construcciones la relación de concordancia entre
antecedente y relativo se torna muy difícil de establecer. Más
precisamente, los hablantes han adquirido una Lengua-i que no
contiene operaciones que permitan relacionar los constituyentes para
cotejar sus rasgos. Obsérvese la estructura (parcial) del SD del
enunciado (32):
(32) [ SD una [ SN vida [ SP en la cancha SP ] [ SADJ muy larga SADJ ], [ SC
que data de más de veinticinco años, casi treinta SC ], [ SC en el cual me
parece que... que hoy la verdad que... desde el primer partido…
SC ] SN ] SD ].
Un caso de cambio categorial: los relativos como marcadores de discurso

(33)

Página | 131

Si asumimos que el [ SP en la cancha] es COMPL, un argumento


seleccionado por el núcleo, el [ SADJ muy larga] y la relativa [ SC que
data de más de veinticinco años, casi treinta] son adjuntos; la relativa
[en el cual me parece que... que hoy la verdad que...desde el primer
Rosana Pascual, Daniel Romero

partido…], se ensambla como tercer adjunto en algún punto de la


derivación dependiendo del núcleo del SN, [ N vida]. En esta posición
el cotejo de los rasgos del relativo el cual con su antecedente debería
realizarse atravesando los dos adjuntos y el COMPL. Cabe mencionar, Página | 132
además, que el núcleo [ N vida] y el [ ADJ larga] cotejan género y
número con el [ D una] y, si bien carece de rasgos, el [ SQU que]
también podría decirse que coteja en la misma posición; en
consecuencia, no hay operación disponible para que [ SQU el cual]
pueda concordar con el núcleo del antecedente3.
De b) extraemos que en estos enunciados en el cual pasa a
considerarse como marcador discursivo, en el sentido de Portolés y
Martín Zorraquino (1999: 4057-4062), para quienes son elementos
lingüísticos que se caracterizan por: a) si tenían algún rasgo de flexión
lo pierden; b) no tienen función gramatical; c) no tienen rasgos
conceptuales, solo procedimentales.
Los relativos pueden tener rasgos flexivos de género y número,
que aparecen en el D, y algunos poseen rasgos conceptuales, quien/-es
tiene [+persona/animado]; los adverbiales donde, cuando y como
presentan [locación], [tiempo] y [modo] respectivamente, y tienen
función gramatical en la cláusula subordinada. Además poseen rasgos
procedimentales, las flexiones permiten recuperar su referencia en
relación al antecedente, en forma similar a los pronombres anafóricos.
Cuando los rasgos flexivos se pierden porque no es posible establecer
la concordancia quedan como elementos que solo establecen una
relación entre dos constituyentes. Podemos sustituir en algunos de los
enunciados anteriores el SQU por un marcador de discurso (o
simplemente eliminarlo) y se observa que no aparecen diferencias:
(34) No, mirá, durante un año y medio siempre intenté generar…
generar eehh todos los recursos y hacer lo mejor para el club, [en el
cual tuve que utilizar todos los mecanismos que estuvieron a mi
alcance…a mi alcance para cumplir con todo lo que pauté…]
Un caso de cambio categorial: los relativos como marcadores de discurso

(35) No, mirá, durante un año y medio siempre intenté generar…


generar eehh todos los recursos y hacer lo mejor para el club, por eso
tuve que utilizar todos los mecanismos que estuvieron a mi
alcance…a mi alcance para cumplir con todo lo que pauté…] Página | 133
(36) No, mirá, durante un año y medio siempre intenté generar…
generar eehh todos los recursos y hacer lo mejor para el club, ___tuve
que utilizar todos los mecanismos que estuvieron a mi alcance…a mi
alcance para cumplir con todo lo que pauté…].
(37) siempre ha sido mis características de juego [en el cual sigo
evolucionando, sigo aplicándome…].
(38) siempre ha sido mis características de juego, es decir sigo
evolucionando, sigo aplicándome…].
(39) la persona que me trajo a mí fue Matías Almeyda [en el cual
tengo una relación muy…muy fuerte y muy importante…].
(40) la persona que me trajo a mí fue Matías Almeyda, en
consecuencia tengo una relación muy… muy fuerte y muy
importante…].
Sin atrevernos a afirmarlo en forma absoluta, sugerimos que
también se da un cambio en la relación, ya no se establece entre el SD
antecedente y la cláusula, sino entre dos cláusulas yuxtapuestas e
independientes.
Esto parece corroborarse en muchas de las producciones escritas
de estudiantes pertenecientes a distintos niveles, de las que
seleccionamos solo algunos ejemplos relevantes:
–Estudiantes secundarios (ES):
(41) Todo comenzó con su primera experiencia sexual [en donde
como producto de esta da vida a un nuevo ser, [el cual decide darlo
en adopción]].
(42) El tema central [que hace referencia Stevenson] a lo que se
puede esconder en toda sociedad hipócrita. [Los cuales todos son
Rosana Pascual, Daniel Romero

falsos que casi nunca piensan en lo que dicen y hacen, si no es


conveniente para ellos] (…).
(43) (…) es ahí [donde hace referencia a las represiones [que es
representado en la novela como Hyde]]. Página | 134
(44) Los protagonistas empiezan a investigar un robo [que sin
darse cuenta la solución termina en su propia escuela] y [que
descubren al culpable].
(45) Se jugaba el superclásico entre Boca y River en el año 2006
en el Torneo Clausura, River ganaba por un gol, [en el cual los
hinchas de River festejaban] (…), los hinchas de Boca están muy
nerviosos, cuando faltaban 15 minutos, Boca hace un cambio y entra a
la cancha Guillermo, [en el cual el partido estaba casi acabado].
–Estudiantes universitarios (EU):
(46) Esto depende también de la noción de gramaticalidad, [donde
el lingüista debe decidir si las expresiones cumplen con la regla
lingüística];
(47) (…) la aceptabilidad, [que se desarrolla con el momento en el
que se le da uso a la lengua], [donde el hablante-oyente debe decidir
si lo expresado es gramatical y natural].
(48) Lo que se une no es una cosa con un nombre sino un
concepto con la imagen acústica, [que es la representación sensorial
del objeto], [que tenemos en la mente], [que si la llamamos materia es
sólo por oposición al concepto, [que es de carácter abstracto]].
(49) Chomsky también formó parte de la Biolingüística. [La cual
es una ciencia que le interesa estudiar algo muy real como el cerebro,
sus características, funciones, etc. ]
(50) El principio de arbitrariedad [que es el vínculo [que hay entre
el significado y el significante], [por el cual no hay ningún lazo
natural que los una con la realidad] [por el cual es inmotivado].
Un caso de cambio categorial: los relativos como marcadores de discurso

(51) Es una inferencia pragmática con conocimientos extra-


lingüísticos. [En el cual, según Grice, se produce el problema en el
enunciado].
(52) Esta teoría tuvo una reformulación, hecha por Kerbrat- Página | 135
Orecchioni, de igual manera dicha reformulación se hizo con el
sustento teórico de Jakobson, [la cual agregó elementos que se
adecuan mejor].
(53) Se asocia con la característica de valor asociada al signo
lingüístico [donde este tiene valor en oposición a otros signos].
(54) A esta situación Benveniste (1978) dirá que se caracteriza por
ser un acto de apropiación de la lengua, es decir, instancia [en el que
cada sujeto utiliza el aparato formal de la lengua] (…).
(55) Otro espacio [que se representa en este trabajo] será la costa
de la capital federal. Por otros hechos producidos en esta época. [El
cual fue una de las formas más espeluznantes de ocultar las
atrocidades (…)].
(56) El cuento Voz en el teléfono de Silvina Ocampo, Fernando
habla con una persona por teléfono. [En el cual le cuenta lo que había
sido su amor por el fuego].
(57) Como conclusión decimos que el texto de Silvina Ocampo,
está conformado dentro de una comunicación artística, es decir un
género discursivo secundario. [El cual para poder ser entendido (…)].
(58) (…) el relato está representado en forma de un monólogo,
constante con diálogos entre calados (citados por el mismo
protagonista). [En el cual el narrador nos trae algunas de sus
experiencias infantiles, algunas conversaciones, o respuestas de su
personal domestico].
–Estudiantes de Educación Superior (EES):
(59) El lector realiza un muestreo, predice e infiere sobre el texto,
pero [las cuales pueden ser incorrectas].
Rosana Pascual, Daniel Romero

(60) Un lector debe aplicar diferentes estrategias de lectura para la


construcción del sentido del texto, [los cuales se modifican].
(61) La comunicación escrita tiene una percepción simultánea del
texto en su totalidad, [la cual el lector puede programar un tiempo Página | 136
para realizar la lectura].
(62) En ese momento la maestra percibió que era conjuntivitis, [la
cual tuvo que retrasar la excursión].
(63) El objeto no es mío [lo cual me causa intriga saber de quién
es].
(64) Es una actividad acordada con anterioridad, ya planificada,
[lo cual puede volver a tocarse ciertos temas].
Es posible observar el predominio de cláusulas explicativas que se
yuxtaponen a la estructura precedente, pierden su carácter de
subordinadas y funcionan como oraciones independientes. Más allá
del hecho de que esto se manifiesta en algunas oportunidades con
marcas gráficas como el punto (ejemplos 42, 49, 51, 55, 56, 57, 58),
es necesario fundamentalmente notar que:
(i) en muchos casos no es posible determinar un antecedente,
factor decisivo a la hora de interpretar una relativa; esto obedece a
razones como la falta de adyacencia del SQU (ejemplos 50, 52, 61), la
existencia de distintos constituyentes que pueden ser postulados como
antecedentes (ejemplos 47, 48, 53, 56, 57), o su ausencia absoluta
(ejemplos 42, 55, 59);
(ii) por otra parte, es frecuente la anomalía semántica en la
relación entre el SQU y el posible antecedente (ejemplos 41, 45, 46,
47, 53) y la falta de concordancia (ejemplos 43, 51, 54, 60);
(iii) en ciertos casos, el relativo puede ser conmutado por
pronombres o D con valor pronominal (por ejemplo, en 49 «La cual»
por «Ésta»; en 58 «En el cual» por «En él»), por conectores
discursivos (por ejemplo, en 41 «en donde» por «y»; en 46 «donde»
Un caso de cambio categorial: los relativos como marcadores de discurso

por «por lo que»; en 56 «en el cual» por «y»; en 63 «lo cual» por «y»;
en 61, 62 y 64 «la cual/lo cual» por «por lo cual») o simplemente
eliminado (como puede ocurrir en 41 con «en donde» o en 44 con
«que»); Página | 137
(iv) finalmente, hay algunas secuencias con acumulación
enumerativa de cláusulas (ejemplos 48 y 50).
Creemos que el funcionamiento independiente de las cláusulas
obedece a la pérdida en el SQU de los rasgos gramaticales de género y
número, y de los conceptuales como persona y locación. Este hecho
puede corroborarse independientemente en ciertos casos en los que
aparecen elementos reasuntivos dentro de la cláusula, como ocurre en
los ejemplos 41 («de esta» y «lo») y 53 («este»). Además, este
fenómeno suele ser bastante usual en las distintas formas de oralidad
como se puede apreciar en los casos que siguen:
Diálogos informales:
(65) (…) sí # y se pintaron varias aulas # [que los padres vinieron
durante el paro a pintarlas].
(66) Es una canción [que hace unos días estoy meta pensar en
ella].
Intervenciones en una asamblea de docentes y alumnos:
(67) (…) hay una primera batalla ganada [que esa paritaria la baja]
(…).
(68) (…) esa coordinación entre trabajadores # estudiantes y
docentes # [que existe) y (que la tenemos que seguir poniendo en
evidencia (…)].
(69) (…) un montón de cuestiones [que también las abrió este
conflicto].
(70) (…) se votó no aceptar la propuesta [que tanto el gobierno
nacional # este # y este # Baradel salieron a decirla como un gran
triunfo de la docencia # después de 16 días de paro].
Rosana Pascual, Daniel Romero

(71) (…) hoy hay un plenario # de SUTEBA disidente # [donde ahí


también se va a resolver la posición mañana # con respecto a la
marcha de antorchas].
Por último, este proceso de pérdida de rasgos parece ir Página | 138
acompañado en varias oportunidades por una marcada información
procedimental que funciona como una instrucción para establecer
relaciones de causa-consecuencia4. Además de la ya mencionada
relación consecutiva que se puede establecer en los casos citados en
61, 62 y 64, consideraremos solo algunos ejemplos ilustrativos de
esto, correspondientes tanto a la escritura como a diferentes formas
de la oralidad.
Escritura:
(72) Este «doble» del verdadero actúa de tal manera que no se
preocupa en reprimir nada y [que la sociedad lo ve como un ser con
pura maldad [el cual todos desprecian]]. (ES)
Interpretación posible: «y por lo tanto la sociedad lo ve como un
ser con pura maldad, por eso todos lo desprecian».
(73) Es una novela fantástica por la naturaleza de los hechos
narrados [que es la formación de Hyde, [que no tiene explicación y
no se puede probar]]. (ES)
Interpretación posible: «porque la formación de Hyde no tiene
explicación y no se puede probar».
–Entrevista a Lautaro (Ze Pequeño) de la Joven Guarrior (AM 750):
(74) Acabamos de terminar un ensayo con los mucha-chos # [que
estamos preparando la fecha # para el primero de diciembre
presentamos el disco].
Interpretación posible: «porque estamos preparando la fecha, para
el primero de diciembre presentamos un disco».
Un caso de cambio categorial: los relativos como marcadores de discurso

(75) Casi todas las semanas tuvimos un show diferente # y bueno


# eso al mismo tiempo nos está dando un piso de funciones [que #
bueno estamos muy curtidos].
Interpretación posible: «por lo que estamos muy curtidos». Página | 139
–Intervenciones en una asamblea:
(76) voy a dejar que # que hablen los docentes y los estudiantes
[que # que está bueno que puedan contar sus experiencias] (…).
Interpretación posible: «porque está bueno que puedan contar sus
experiencias».
(77) (…) el paro se terminó # [que se levantó anti-
democráticamente por # por ¿? de Baradel] (…).
Interpretación posible: «porque se levantó antidemocrática-
mente…».

Conclusiones

Podemos afirmar teniendo en cuenta lo expuesto que una gran parte


de los relativos se encuentra atravesando un proceso de cambio que
provisoriamente denominamos recategorización. Este proceso es
similar a la gramaticalización mencionada por muchos investi-
gadores, proceso por el que unidades con significado conceptual se
convierten en unidades procedimentales, como se registra en los
marcadores de discurso (por ejemplo «es decir», «a pesar de», «o
sea», etc.). En el caso de los relativos se trata de unidades pro-
cedimentales que sufren la pérdida o modificación de rasgos también
procedimentales, los rasgos formales de concordancia de género y
número, por ejemplo5, o el rasgo locativo de «donde» que adquiere
significación temporal.
En las relativas especificativas o restrictivas se observa un
predominio del relativo «que», que creemos motivado por su carencia
de rasgos flexivos, lo que evita la operación de concordancia6. Se
Rosana Pascual, Daniel Romero

observa también en esta clase de relativas una tendencia a insertar


«donde», que tampoco tiene rasgos flexivos, con múltiples valores
semánticos. Algo similar puede observarse en las llamadas expli-
cativas, incidentales o apositivas. Página | 140
Este cambio se produce fundamentalmente en las denominadas
yuxtapuestas. De estas relativas puede decirse que no expresan una
relación estrictamente formal con la oración matriz7 y por lo tanto
pueden interpretarse como incisos discursivos. Si a esto le sumamos
las ya mencionadas dificultades para establecer concordancia
podemos concluir que los hablantes las procesan como oraciones
independientes y no establecen concordancia, con lo cual los relativos
se gramaticalizan como marcadores de discurso8.
Un caso de cambio categorial: los relativos como marcadores de discurso

Notas

1 SQU: proyección máxima cuyo núcleo en un constituyente que


presenta el rasgo formal [+QU].
Página | 141
2 «Apositivas» no es término de Brucart.
3 Dejamos de lado el hecho de que algunos constituyentes son
núcleos de fase, razón por la cual ya habrían sido transferidos a la
interfaz y no estarían disponibles para un cotejo posterior.
4 Esta idea ya está presente en Frege (1992/95), quien sostiene que,
en ciertos contextos, es posible que en una oración con una relati-
va no solo se esté informando un estado de cosas sino que también
se puede estar dando a entender una relación causal.
5 «En el cual» en los ejemplos de Trezeguet y Cogorno.
6 Ya hemos mencionado que la concordancia del relativo con su
antecedente es difícil de fundamentar en principios de ligamiento
o en la operación Concordancia a distancia.
7 O «principal» con la terminología tradicional
8 En realidad debería decirse «desgramaticalizan» pero optamos por
el término convencional.
Rosana Pascual, Daniel Romero

Referencias

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http://revolucionomuerte.org/index.php/discursos/discursos-
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http://www.foxsportsla.com/videos/playlists/90-minutos-de-
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http://www.youtube.com/watch?v=xYEfs4jlFiQ
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http://www.youtube.com/watch?v=TK83rZGsnzo
http://www.youtube.com/watch?v=NV1m4zvAbh8
http://www.youtube.com/watch?v=gVnpqH4_-40
http://www.youtube.com/watch?v=5dHV0PFkDD8
En torno a las interfaces del lenguaje en la lingüística generativa,
Nora Múgica editora, ISBN 978-987-655-099-4, págs.144-170.

Página | 144
Las construcciones con hacer + N [+loc]
desnudo en singular
Gabriela Patricia Comezaña
Universidad Nacional del Comahue
gcomezana@gmail.com
Viedma, Argentina

Resumen

El objeto del trabajo es caracterizar las construcciones formadas con


el verbo hacer más un complemento nominal desnudo, en singular,
con significado locativo (como hacer playa o hacer calle), de
aparición cada vez más frecuente en el español de la Argentina.
El análisis se propone dar cuenta de las características sintácticas
de la estructura así como de la interpretación asociada a estas
estructuras, abordándolas como un como fenómeno propio de la
interfaz léxico-sintaxis, que toma en cuenta los aportes semánticos
del verbo y los complementos, así como las reglas de inferencia
contextual, en cuya aplicación incide también el conocimiento del
mundo.

Introducción

El objeto del trabajo es analizar ciertas construcciones con el verbo


hacer que aparecen de manera cada vez más frecuente en el español
Las construcciones con hacer +N[+loc] desnudo en singular

de la Argentina. En ellas, el verbo toma como complemento un


nominal desnudo, en singular, con significado locativo.
Para ilustrar tales estructuras, recurro a los siguientes ejemplos,
tomados de Internet: Página | 145
1. Excelente lugar para hacer playa y pile.
2. Me tocó hacer calle cuando empezaron los conflictos con
Angeloz.
3. Tenés que hacer vereda en el boliche, jodete.
4. Vengo a hacer casa, playa, amigos y a tener un poco de
privacidad.
5. A mí hoy me tocó hacer casa, ¡qué lindo!, me encanta poder
estar en casita.
6. Esta tarde si se quieren juntar podríamos hacer costanera,
o shopping, o…
7. … si alguno quiere hacer costa, desde Viedma (Río Negro)
hasta Puerto Madryn… hay unas playas hermosas.
8. Yo hoy me voy a dedicar a hacer balcón, nada más.
9. ¿Si no hace frío quizás podamos hacer terraza este sábado?
10. Estar en los recreos, hacer patio…
11. Estando en AYLOS puedo ir hasta el río o hacer pileta.
12. Esa clase media, que ahora incursiona en la experiencia
de hacer pasillo en el hospital público…
13. Estos fríos días de invierno no pudimos hacer plaza…
14. Recuerdo hacer zaguán años atrás…
15. … iban a «hacer esquina», tomar algo y reunirse con
amigos…

Caracterización de las construcciones

Estas construcciones resultan relativamente nuevas en el español de


Argentina y no aparecen descriptas, por caso, ni en el Diccionario de
Gabriela Patricia Comezaña

uso del español de María Moliner ni en la Base de datos de Verbos,


Alternancias de Diátesis y Esquemas Sintáctico-Semánticos del
Español (ADESSE) de la Universidad de Vigo, por citar dos bases de
datos de uso. Página | 146
Desde el punto de vista sintáctico, son construcciones intransitivas,
en tanto no requieren complemento alguno y podrían reemplazarse
por verbos también intransitivos como callejear o balconear (aunque
en la mayoría de los casos tales verbalizaciones no existen, cf.
*playear, *costear, *terracear, *esquinear…), aunque la interpre-
tación no es totalmente equivalente.
En efecto, en cuanto a su significado, estas construcciones pueden
parafrasearse en forma aproximada a partir de verbos que denoten
trayecto o, mejor aún, estadía en el lugar indicado por el
complemento1: ir al río; pasear por/recorrer la costanera; estar en el
balcón; quedarse en (la) casa.
Si bien no lo abordaré en este trabajo, otro aspecto interesante es
que los sujetos de este tipo de construcciones siempre son humanos;
es decir, la aparición de sujetos animados no humanos produce
resultados extraños:
16. ??Las tortugas estaban haciendo playa.
17. ??Hay muchos perros haciendo calle.
18. ??Dejamos que los gatos hicieran balcón.
Desde el punto de vista del modo de la acción, y considerando la
clasificación aspectual de Vendler (1967), quien distingue estados,
actividades, realizaciones y logros, las construcciones en estudio
denotan actividades. Esto quiere decir que son eventivas, no están
delimitadas intrínsecamente, e implican duración y dinamicidad.
A continuación muestro la aplicación de los tests de aspectualidad
propuestos por Dowty (1979) a las expresiones con hacer + N [+loc]
para mostrar lo anterior:
Las construcciones con hacer +N[+loc] desnudo en singular

a) Compatibilidad con el progresivo (en oposición a los


estados y los logros):
A esa hora, los chicos estaban haciendo vereda.
b) Posibilidad de aparecer como complemento de persuadir o Página | 147
convencer (a diferencia de los estados y los logros)2:
Preferíamos ir al río, pero nos convencieron de hacer
pileta.
c) Interpretación frecuentativa o habitual cuando ocurren en
presente o en un tiempo no perfectivo (a diferencia de los
estados):
La barrita hace esquina (todos los días/los viernes y
sábado).
d) Compatibilidad con marcadores temporales durativos del
tipo durante x tiempo (en oposición a los logros):
Hicieron pasillo por horas antes de que los atendieran.
e) Incompatibilidad con marcadores temporales delimitados
del tipo en x tiempo (en oposición a las realizaciones y los
logros):
*Los alumnos hicieron patio en 15’.
f) Relación de implicación entre V durante x tiempo y V en
todo el tiempo x (a diferencia de las realizaciones):
Hicimos zaguán durante una hora  Hicimos zaguán en
cada fracción de esa hora.
g) Relación de implicación entre estar V-ndo y haber V-do
(en oposición a las realizaciones):
Estamos haciendo esquina  Hemos hecho esquina.
h) Compatibilidad con dejar de (a diferencia de los logros):
Dejamos de hacer terraza cuando se puso fresco.
i) Incompatibilidad con acabar de (a diferencia de las reali-
zaciones):
Gabriela Patricia Comezaña

*Acabamos de hacer pileta porque el club ya cerraba.


j) Lectura inambigua con casi (a diferencia de las reali-
zaciones):
Casi hacemos playa significa que no hicimos playa. Página | 148
k) Compatibilidad con adverbios o frases de significado
adverbial dirigidos al agente (a diferencia de los estados y
los logros):
Vamos a hacer balcón un rato para despejarnos.
Se fueron a hacer vereda despreocupadamente antes de
terminar la tarea.
De Miguel (1999) también incorpora otras pruebas para dar cuenta
del carácter no estativo del predicado, entre las que me interesa citar
las siguientes:
l) Compatibilidad con hace x tiempo + V en tiempo perfecto:
Hace dos días hicimos playa en este lugar.
m) Compatibilidad con después de – V en infinitivo
compuesto:
Después de haber hecho esquina un rato, fueron al
boliche.
En términos de Jackendoff (1992), entonces, son procesos, esto es,
situaciones que implican una dirección (en el tiempo) y que no están
delimitadas. Estas lecturas de actividad pueden obtenerse de diversas
maneras, sea porque el verbo las denota intrínsecamente (como en
caminar o correr), sea mediante procedimientos tales como el
grinding o la reiteración de eventos delimitados (estar corriendo
hasta X lugar o titilar repetidamente, por caso), esto es, mediante una
regla de interpretación.
Las actividades se representan por medio de la siguiente forma-
lización:
Las construcciones con hacer +N[+loc] desnudo en singular

Actividad=
–b

Sit [DIR]
Página | 149

El nombre desnudo [+loc]: ¿contable o no contable?

Los nombres con significado locativo que acompañan al verbo hacer


en estas construcciones son, en principio, contables (cf. una playa /
varias playas, el zaguán / dos zaguanes, etc.). Recurriendo
nuevamente a la formalización de Jackendoff (1992), son entidades
materiales individuales, marcadas con el rasgo +b (en tanto deli-
mitadas), y –i (en la medida en que no son grupos, es decir, no pueden
descomponerse en partes).
Sin embargo, en estos casos, siempre aparecen en singular y no
admiten pluralización, ni determinantes ni cuantificación, ni los
modificadores numeroso, entero o medio:
19. *¿Vamos a hacer la playa hoy?3
20. *En invierno los vecinos nunca hacen patios.
21. *Este fin de semana hago mi casa.
22. *Está lindo, podemos hacer algún patio.
23. *En el paseo hicimos muchos lagos.
24. *Lunes y martes María hizo dos piletas.
25. *Juan hizo todas las esquinas.
26. *Estos días los alumnos han hecho numeroso pasillo.
27. *Sacaron todo lo que había, así que podemos hacer
terraza entera.
28. *A los chicos se les hizo tarde, así que hicieron media
costanera.
Gabriela Patricia Comezaña

A su vez, las construcciones sí admiten ciertos cuantificadores en


singular:
29. En el viaje el tiempo estuvo bueno e hicimos mucha playa.
30. Los alumnos no entran a clase y hacen mucho pasillo. Página | 150
De tal modo, cabe concluir que se comportan como los nombres
de masa o sustancia, esto es, los complementos nominales parecen
haberse recategorizado como nombres no contables. En términos de
Jackendoff, son –b, -i (ni delimitados ni estructurados internamente).
Otro indicio de esta recategorización se deriva de la naturaleza
composicional del aspecto léxico: como señala De Miguel (1999), en
el caso de los verbos de actividad no delimitados, si están
acompañados de un complemento directo delimitado (cuantificado),
denotan un evento delimitado y señalan un fin, pero no así si el
complemento directo no es delimitado (como, por caso, los sintagmas
nominales en singular con nombres de materia o los sintagmas
nominales en plural, en ambos casos sin determinante). De ello se
deduce que, dado que nuestras construcciones se leen siempre como
actividades, el complemento es no delimitado; en tanto que está en
singular y no lleva determinante, debe ser un nombre de materia.
Asimismo, es interesante señalar que estos nombres, si bien son
locativos, no designan un lugar cuando aparecen en esta cons-
trucción, es decir, son no referenciales, de lo cual se desprende su
compatibilidad con la especificación de un espacio:
31. Cuando fuimos a México, hicimos playa en Veracruz y
Cancún.
32. De chicos, hacíamos pile en el club o en casa de una
amiga.
Esta posibilidad de interpretar los nombres contables como no
contables es posible gracias a una de las funciones combinatorias
propuestas por Jackendoff (1992). En este caso, la función en cuestión
Las construcciones con hacer +N[+loc] desnudo en singular

es el «universal grinder» (GR), que hace posible que un término


contable pueda interpretarse como una sustancia, forzado por un
determinado contexto:
Página | 151
playa (masa) =

–b, –i

+b, +i
GR

MatPLAYA
Mat

GR es una de las funciones de «extracción» propuestas por


Jackendoff (1992), en tanto su resultado es una subentidad del
argumento (por caso, la materia de la cual este está formado).
¿Qué consecuencias tiene la recategorización que sufren estos
nominales? Como ya señalaba Seiler (1986, citado en Moreno
Cabrera, 1991: 211), la distinción no contable-contable pone de
manifiesto lingüísticamente una oposición más profunda entre
materia (en la que predomina la concepción del objeto en cuanto a sus
cualidades, la qualia) y medida (desde cuya perspectiva se conciben
los objetos desde el punto de vista de la cantidad, el quantum). Así, a
no ser que haya una recategorización, con los nombres contables se
piensa en términos de cantidad, mientras que con los no contables se
piensa en términos de calidad.
En la operación de recategorización, un nombre que posee un uso
primario pasa a adquirir la propiedad opuesta, en un uso secundario o
derivado que, de acuerdo con Moreno Cabrera (1991), resulta
marcado respecto del uso normal. Tal carácter marcado se demuestra
por el hecho de que el uso es inestable y de significado variable,
dependiente del contexto.
Gabriela Patricia Comezaña

El autor ejemplifica lo anterior con los siguientes casos (cf.


Moreno Cabrera, 1991: 212/213):
33. Es mucho coche para él.
34. Había más coche que garage. Página | 152
35. Tenía coche para rato.
36. Mejor metro que coche.
Así, explica que en el caso de 33 se puede hacer referencia a la
potencia o al tamaño del coche en relación con el individuo señalado
con el pronombre; en 34, la propiedad relevante es el tamaño del
coche; en el caso de 35, puede ser la resistencia al uso o la durabilidad
del vehículo, y en 36, se hace referencia al coche en cuanto medio de
locomoción o transporte.
Es interesante destacar aquí que, en los casos en análisis, luego de
su recategorización, los nombres contables que aparecen con hacer en
las construcciones en estudio, al menos en los ejemplos recogidos, no
denotan un cierto lugar —el indicado por el nombre— sino que,
aparentemente, se relacionan más bien con algún tipo de «acción o
actividad típica» de ese lugar. De tal modo, en los contextos en los
que aparecen, el significado de estas expresiones puede leerse como
‘estar en X y hacer lo que normalmente se hace en X’, donde X es el
nombre utilizado en el complemento del verbo hacer. Veremos más
adelante cómo puede darse esta lectura.

El verbo hacer: ¿pleno o liviano?

En su estudio de la distribución de los nominales desnudos (definidos


como proyecciones nominales defectivas), Masullo (1992) establece
que estos pueden ocupar posiciones argumentales si son licenciados
por medio del reanálisis con un predicado que los marque-θ, un verbo
liviano (como en hacer uso) o una preposición que los seleccione, o
bien si reciben caso inherente de un nombre (en las nomi-
nalizaciones).
Las construcciones con hacer +N[+loc] desnudo en singular

En la base de datos ADESSE, se clasifican siete usos de hacer


según su semántica y, en cada caso, las diversas realizaciones
valenciales en que puede aparecer (omito el detalle de las
realizaciones valenciales): Página | 153
• HACER I (Creación) tiene tres acepciones básicas, una de
ellas con subacepciones ‘producir, crear’ (hacer una
fotografía, hacer una casa), ‘preparar (esp. una comida o
bebida: hacer un café)) y ‘conseguir, obtener’ (hacer
dinero).
• HACER II (Causación) conlleva el significado ‘causar u
ordenar [que ocurra o se haga algo]’ (hacer que el nivel
de vida sea alto, hacer prever, hacer girar…).
• HACER III (Tiempo) significa ‘haber transcurrido el tiempo
que se expresa’ (hace más de cien años, hace mucho que
no se ve).
• HACER IV (Propiedad) conlleva el significado ‘volver/se,
transformar/se; atribuir o adquirir [una cualidad o
estado]’ (haciendo de mí blanco de algunas miradas,
haciendo de tripas corazón, mi dolor se hizo banal, hacer
manifiesta la terrible y sacrílega impostura…).
• HACER V (Adquisición) se asocia con el significado
‘conseguir, llegar a tener, adquirir’ (hacerse
definitivamente con el amor de Adriana, hacerme con la
llave).
• HACER VI (Meteorología) significa ‘producirse o desar-
rollarse un tipo de tiempo meteorológico particular’ (con
el frío que hace esta mañana, hace mucho más calor que
arriba, hace buen tiempo).
Gabriela Patricia Comezaña

• HACER – (Verbos de apoyo) se asocia con la noción


‘ejecutar, llevar a cabo una actividad’ (hacía las
maniobras, haciendo los preparativos, he hecho toda la
carrera, hice bromas y confidencias, hacer daño, lo que Página | 154
has venido haciendo, hacer cine, la literatura que hacen
en…).
Como ya adelanté, no aparece ninguna construcción con hacer +
N [+loc] .
Ahora bien, dado el significado que propongo para las cons-
trucciones hacer + N [+loc] , entiendo que el verbo se comporta como un
predicado liviano o de apoyo, cuyo contenido semántico se asocia con
la noción ‘ejecutar, llevar a cabo una actividad’ mencionada en la
base ADESSE (como en los casos hacer cine/literatura).
Masullo (1992) define a los verbos livianos como aquellos que
tienen escaso contenido semántico4, pueden introducir distinciones
aspectuales o aportan parcialmente a la estructura temática de la
oración. Otra característica que anota es que los verbos livianos no
seleccionan expresiones nominales referenciales como sus com-
plementos, sino expresiones predicativas: frases nominales
indefinidas introducidas por un(a) si el nombre es contable, o
nominales desnudos o frases de cuantificación si el núcleo nominal es
no contable. Tal selección obedece a que el verbo liviano necesita un
complemento predicativo para transformarse él mismo en un
predicado, a la vez que el nominal desnudo o la frase cuantificacional
requieren un elemento que los identifique: como no pueden recibir
caso acusativo, el nominal satisface la Condición de Visibilidad por
medio de la incorporación al verbo liviano.
En las construcciones en estudio, si bien hacer parece ser el
responsable de la introducción del argumento externo, no asigna caso
a su complemento, como se desprende de los siguientes contrastes:
Las construcciones con hacer +N[+loc] desnudo en singular

37. Hicimos playa toda la semana.


38. *La hicimos toda la semana.
39. Los chicos suelen hacer esquina a la tardecita.
40. *Los chicos suelen hacerla a la tardecita. Página | 155
Otra prueba del grado de «liviandad» del verbo hacer surge de su
imposibilidad de ocurrir sin complemento (cf. Masullo, 2007), dada
su insuficiente especificación semántica, aun en contextos en que
permitirían recuperar la información faltante, como se ve en los
siguientes contrastes:
41. ¿Piensan hacer balcón todo el verano?
Sí, pensamos hacer *(balcón) todo el verano.
42. ¿Piensan quedarse en el balcón todo el verano?
Sí, pensamos quedarnos (en el balcón) todo el verano.
43. ¿Hicieron playa?
Sí, hicimos *(playa) todos los días.
44. ¿Fueron a la playa?
Sí, fuimos (a la playa) todos los días.
En términos de Masullo (2007), un predicado debe ser
suficientemente «pesado» para que sus argumentos se entiendan aun
cuando no se saturen sintácticamente, y esa es la razón por la cual los
verbos más livianos no favorecen la omisión de sus complementos,
como ocurre en 41 a 44.
Entonces, siguiendo a Masullo (1992, 2007), podemos concluir
que hacer en estas construcciones es un verbo liviano y forma un
predicado complejo con su complemento nominal.
Voy a mantener esta idea, aun a pesar de que las combinaciones
hacer + N [+loc] no cumplen todas las características que se han
propuesto para las construcciones con verbo de apoyo (cf. de Miguel,
2008). Así, por caso, el verbo soporte no puede suprimirse:
Gabriela Patricia Comezaña

45. Luis dio una explicación escueta a los presentes.


> La escueta explicación de Luis a los presentes (cf. de
Miguel, 2008: 568).
46. Los chicos hicieron playa. Página | 156
??#
La playa de los chicos.
En cambio, el verbo y el nombre sí pueden (o podrían)
parafrasearse con un verbo único:
47. Los adolescentes hacen calle los fines de semana.
equivale aproximadamente a Los adolescentes callejean
los fines de semana.
Asimismo, el verbo de la construcción no se puede intercambiar
por otro de significado similar al que tiene cuando se usa en forma
predicativa:
48. Ayer hicimos/*realizamos playa.
Además, como vimos en los ejemplos 19 a 30, el nombre en la
construcción con verbo de apoyo está sujeto a restricciones en su
determinación.

La interpretación de las construcciones hacer + N [+loc]

Para explicar la interpretación de las construcciones de hacer + N [+loc],


puede resultar iluminadora su comparación con otras construcciones
con el mismo predicado: hacer radio/televisión/teatro/cine/música/
literatura/pintura/danza, etc., que también denotan la realización de
algún tipo de actividad. Más allá de que en estos casos los nombres
complemento no tienen el rasgo [+loc], las características de ambos
tipos de construcciones son muy similares:
Hacer radio/cine/televisión/teatro… funcionan como predicados
intransitivos, que no exigen complementos:
49. El grupo de La Colifata hacía radio en vivo desde
distintos lugares.
Las construcciones con hacer +N[+loc] desnudo en singular

50. Selena Gómez ahora hace cine de acción.


También podrían parafrasearse con verbos también intransitivos,
aunque en general no existen derivaciones tales como *radiear o
*televisar (esta última existe, pero tiene otro sentido). Página | 157
Al igual que en los casos de hacer +N [+loc] , normalmente ocurren
con sujetos humanos, lo cual seguramente obedece a restricciones no
lingüísticas, ligadas a nuestro conocimiento del mundo.
Las construcciones con hacer radio/televisión/cine… también
denotan actividades, como se prueba con los mismos tests aplicados a
las construcciones de hacer + [N +loc ]:
a) Compatibilidad con el progresivo:
El grupo de La Colifata estuvo haciendo radio en vivo.
b) Posibilidad de aparecer como complemento de persuadir
o convencer:
Es un gran profesor y convenció a muchos de hacer
teatro.
c) Interpretación frecuentativa o habitual cuando ocurren en
presente o en un tiempo no perfectivo:
Juana Molina ahora hace música.
d) Compatibilidad con marcadores temporales durativos del
tipo durante x tiempo:
Ahora se dedica a la pintura, pero hizo fotografía
durante varios años.
e) Incompatibilidad con marcadores temporales delimitados
del tipo en x tiempo:
*García Márquez hizo literatura en más de cincuenta
años.
f) Relación de implicación entre V durante x tiempo y V en
todo el tiempo x:
Gabriela Patricia Comezaña

Purogrupo ha hecho teatro durante quince años 


Purogrupo hizo teatro en cada fracción de esos quince
años.
g) Relación de implicación entre estar V-ndo y haber V-do: Página | 158
Rubén está haciendo fotografía  Rubén ha hecho
fotografía.
h) Compatibilidad con dejar de:
Dejaron de hacer teatro porque no consiguieron
productores.
i) Incompatibilidad con acabar de:
*Julio Bocca acabó de hacer danza cuando cumplió los
40.
j) Lectura inambigua con casi:
Casi hicimos cine significa que no hicimos cine.
k) Compatibilidad con adverbios o frases de significado
adverbial dirigidos al agente:
Hace danza con mucha dedicación.
l) Compatibilidad con hace x tiempo + V en tiempo
perfecto:
Hizo televisión hace unos años.
m) Compatibilidad con después de – V en infinitivo
compuesto:
Después de haber hecho radio por años, pasó a la
televisión.
Al igual que en las construcciones con hacer + N [+loc] , el
complemento es no contable, siempre aparece en singular y no admite
pluralización, ni determinantes ni cuantificación, ni los modificadores
numeroso, entero o medio:
51. *¿Tinelli no va a hacer la televisión este año?
Las construcciones con hacer +N[+loc] desnudo en singular

52. *Se dedica sobre todo a hacer fotografías. (Es gramatical


en un sentido sutilmente diferente.)
53. ?? Coppola hizo su cine por décadas.
54. *A esta actriz le gustaría volver a hacer algún teatro. Página | 159
55. *Es un locutor que hizo muchas radios. (En este caso, tal
vez podría ser aceptable si el significado fuera ‘haber
trabajado en muchas emisoras radiales’.)
56. *Actualmente está haciendo una música. (Sería aceptable
si se calificara la música: está haciendo una música
rarísima, forzando la interpretación de ‘tipo de música’.)
57. *A lo largo de su vida artística, Harrison Ford hizo
numeroso cine.
58. *No le gusta hacer media música.
59. *Se toma su trabajo en serio y hace literatura entera.
Finalmente, sí es posible modificar el nombre con ciertos cuan-
tificadores en singular:
60. Mirtha Legrand ha hecho mucha televisión.
De tal modo, también en estos casos radio, televisión, cine son
nombres no contables, por tanto no delimitados (-b), y se utilizan
predicativamente (esto es, son no referenciales).
Las semejanzas observadas entre ambos tipos de construcciones
sugieren que el análisis puede ser similar. Ello refuerza la idea de que
el N [+loc] , cuando se combina con hacer, se comporta como no
contable, se usa no referencialmente e indica cierto tipo de actividad.
La cuestión ahora es dilucidar cómo es posible tal lectura.
En su estudio de las construcciones con verbos de apoyo, de
Miguel (2008) argumenta que son un fenómeno de la interfaz léxico–
sintaxis, producto de un proceso gramatical y semántico regular
determinado por la concordancia de rasgos léxicos contenidos en la
estructura interna (subléxica) de los elementos involucrados en la
construcción. Plantea que este proceso consiste en la homo-
Gabriela Patricia Comezaña

geneización de ciertas partículas del significado interno de las


palabras con información redundante, la que conlleva el «vaciado»
del contenido verbal o su «extensión» metafórica.
El marco de su análisis es la Teoría del Léxico Generativo de Página | 160
Pustejovsky (1995), según la cual las combinaciones de palabras se
rigen por mecanismos de concordancia de rasgos léxicos, presentes en
la definición infraespecificada de las palabras, codificada en la
estructura argumental (que especifica el número y tipo de argumentos
que codifica la unidad y su realización sintáctica), la estructura
eventiva (que da cuenta del tipo de evento denotado), la estructura
qualia (que define los atributos y relaciones esenciales de objetos y
eventos), y por último la estructura de tipología o herencia léxica
(que explica las relaciones entre las estructuras en el léxico).
La combinación de las palabras se encuentra legitimada por la
concordancia de la información léxica de su estructura qualia. A su
vez, la teoría propone ciertas operaciones generativas para explicar los
casos en que las palabras adquieren significados diversos en ciertas
combinaciones o dar cuenta de las construcciones que combinan de
manera interpretable palabras en principio incompatibles. Estas
operaciones son el ligamiento selectivo (que manipula la subestructura
de la expresión para ajustar la interpretación), la co-composición (que
compone las unidades y permite la generación de nuevos sentidos,
inexistentes en las unidades por separado) y la coacción del tipo
denotado por una palabra (que modifica el tipo denotado de un
argumento según las exigencias del predicado).
En lo que hace a la estructura qualia, esta incluye cuatro tipos de
información:
• Quale agentivo: relativo al origen o producción de un objeto
(creador, la clase natural o cadena causal que da cuenta de
su existencia).
Las construcciones con hacer +N[+loc] desnudo en singular

• Quale constitutivo: referido a la relación entre un objeto y


sus partes constituyentes.
• Quale formal: vinculado con la información sobre la
magnitud, forma, dimensiones, color, etc., de un objeto. Página | 161
• Quale télico: relativo al propósito o función de un objeto o
de ciertas actividades.
Sobre la base de este modelo, de Miguel (2008) se propone
explicar el cambio de comportamiento de los verbos en
construcciones en las que actúan como verbo de apoyo con respecto a
aquellos casos en que tienen significado pleno. Así, postula que los
verbos livianos determinan su significado contextualmente, dentro de
las posibilidades previstas en la entrada léxica, infra-especificada pero
flexible y dinámica, lo que le permite designar diferentes cosas según
el nombre con el que se combine.
En tal sentido, los verbos que funcionan como verbos de apoyo
son ítems relativamente vacíos de significado, pero tienen rasgos
léxicos, por lo que hacen una aportación léxica a la combinación y
participan en la selección de los argumentos; por lo demás, se
«rellenan» del significado del complemento nominal.
Para la ampliación de significado en contexto, deben cumplirse
ciertos requisitos de concordancia, mediante la co-composición
(legitimada por la redundancia de rasgos léxicos) o por la previa
recategorización o coacción de los rasgos de una palabra para
concordar con otra. Así, si verbo y nombre son compatibles en cuanto
a su significado eventivo, tal redundancia léxica hace posible varias
de las características que habitualmente se observan en los verbos de
apoyo: su supresión es más fácil que cuando actúan como verbos
plenos, como se ve en la oposición entre la alternancia dada en 45,
frente a lo que ocurre en 60:
Gabriela Patricia Comezaña

60. Luis dio un caramelo amarillo a su sobrino/??/#El


caramelo amarillo de Luis a su sobrino (De Miguel,
2008: 568).
También pueden parafrasearse por un verbo único: Página | 162
61. Luis dio una explicación muy escueta de su
reacción./Luis explicó escuetamente su reacción (De
Miguel, 2008: 569).
Para el caso de hacer, de Miguel entiende que ese significado
subespecificado es ‘crear algo’, e ilustra la co-composición (esto es, la
posibilidad de que el verbo adopte distintas interpretaciones según el
complemento) con la siguiente oposición:
62. Hacer en el horno {un pescado, un cordero}.
63. Hacer en el horno {un bizcocho, un suflé} (2008: 573).
Según su análisis, en 62, hacer en el horno se interpreta como un
predicado de cambio de estado y significa ‘manera de cocinar’, en
tanto un pescado o un cordero denotan entidades preexistentes, que
simplemente pasan de estar crudas a estar cocidas; en cambio, en 63
hacer en el horno se interpreta como un verbo de creación, puesto que
el suflé o el bizcocho no existen previamente y se crean a través de la
cocción (esta información está en su quale agentivo). En este caso, el
mecanismo de co-composición entre hacer en el horno y bizcocho o
suflé genera el sentido de creación, por la identidad de valores en el
quale agentivo de hacer y en el de suflé o bizcocho.
Entiendo que el mismo análisis es aplicable a la posición hacer
{un pescado, un cordero}/hacer {un bizcocho, un suflé}, sin la frase
pre-posicional: en el primer caso tendremos un predicado de cambio
de estado y en el segundo un predicado de creación.
Ahora bien, siguiendo este mismo razonamiento, me pregunto si
hacer siempre conlleva el significado de ‘crear algo’, como propone
de Miguel, o simplemente un significado más básico aun, como
Las construcciones con hacer +N[+loc] desnudo en singular

‘ejecutar, llevar a cabo una actividad’. En tal caso, la noción de


creación se derivaría de la composición de ese significado de
actividad básico y de la naturaleza del objeto denotado por el nombre
complemento bizcocho o suflé, que no es preexistente, es concreto y Página | 163
en su quale agentivo recoge la idea de ser el producto de una
determinada actividad. En el caso de pescado o cordero, dado que el
animal es preexistente y no es un artefacto (lo que surge de su quale
agentiva), la co-composición con el verbo hacer forzará la lectura de
cambio de estado.
La idea de que hacer solo conlleva un rasgo de actividad básico,
que podría simbolizarse [+act], está en línea con la propuesta de
Gallardo (2007), para quien el verbo hacer es una partícula funcional,
un morfema temporal y aspectual libre que, por defecto, opera como
soporte para los argumentos externos. Para lo que aquí interesa, este
autor señala:

[…] los verbos ligeros agentivos (y todos los usos de hacer lo son)
enlazan al argumento externo con el evento originado por éste
siguiendo una regla cognitiva simple como: el presunto
responsable es el que estaba presente en aquel momento (en
términos lingüísticos: el originador es aquel individuo que lleve
aparejada una temporalidad morfológica acorde con la del
evento causado) (Gallardo, 2007: 9, nota 6).

Un poco más adelante argumenta:

Cuando un nombre escueto (o bare nominal) puede aparecer como


complemento del verbo hacer, nos hallamos con un caso de verbo
inergativo sin incorporación, y por lo tanto la función del verbo
hacer sería también su función agentiva por defecto […] En otras
palabras: el hecho de que el originador de la existencia de un
objeto se interprete como agente creador y el originador de un
Gabriela Patricia Comezaña

estado emocional en otra persona se interprete como una causa no


dinámica son consecuencias automáticas de la naturaleza
semántica de los elementos implicados y de cómo su existencia se
presenta aspectualmente (Gallardo, 2007: 9/10).
Página | 164
Adoptando la hipótesis de Gallardo, así como la propuesta de
Léxico Generativo de Pustejovsky (1995), voy a considerar entonces
que el verbo hacer en todos sus usos conlleva el significado ‘ejecutar,
llevar a cabo una actividad’. Así, cuando se asocie con un nombre
concreto que denote un objeto, será un predicado de cambio de estado
o adquirirá el significado de ‘crear’, dependiendo de la preexistencia
de tal objeto, como en el caso de hacer (en el horno) {un pescado, un
cordero} frente a hacer (en el horno) {un bizcocho/un suflé}. En
cambio, cuando se asocie con un nombre eventivo, formará un
predicado también eventivo (hacer uso, hacer (una) fiesta), y será la
redundancia de los rasgos de actividad presentes tanto en el verbo
como en el nombre la que permitirá elidir el verbo «liviano», como
explica de Miguel (2008).
Ahora bien, ¿qué pasa en el caso de los N [+loc] cuando se combinan
con el verbo hacer? Entiendo que en tal caso se dan dos posibilidades,
según el lugar denotado por el nombre preexista o no.
Si el lugar no es preexistente, la combinación de hacer
playa/calle/vereda…, por co-composición, podrá interpretarse como
‘creación’ o ‘transformación’ (por ejemplo, la construcción de una
vereda o un balcón, o la transformación de un espacio
desaprovechado en vereda o balcón), teniendo en cuenta que el quale
agentivo de tales nombres puede codificar rasgos relativos a su origen
o producción —en tanto «artefactos»—. Desde el punto de vista
aspectual, la construcción se leerá como realización (por razones de
espacio, no voy a hacer todas las pruebas para comprobar esto
último); además, será posible que en el complemento aparezca una
Las construcciones con hacer +N[+loc] desnudo en singular

frase con determinante indefinido (en rigor, estas últimas son las
preferidas, pero hay registro de muchos casos con nombre desnudo;
también por razones de espacio dejo de lado el análisis de las sutiles
diferencias de lectura derivadas de tal alternancia): Página | 165
64. La casa tiene un terreno amplio, apto para hacer {(un)
patio, (un) jardín}.
65. Donde tenía un lavadero, en una semana hizo (un)
balcón.
En cambio, si el lugar denotado por el nombre es preexistente
(como en las construcciones que estoy estudiando), la lectura de
creación o transformación no es posible.
Como vimos antes, las combinaciones de hacer + N [+loc] se
interpretan como actividades, dado el carácter no delimitado del
complemento. Además, siguiendo a Pustejovsky, el rasgo [+act] debe
estar presente en los ítems que entran en relación, para que haya
concordancia y se legitime la construcción. En el caso de hacer,
[+act] sería su rasgo básico, infraespecificado, pero es necesario que
también se encuentre en el nombre, como ocurre cuando el nombre
seleccionado denota un evento (hacer (una) fiesta).
Sin embargo, estos nombres no denotan eventos, sino lugares. En
consecuencia, para derivar la lectura de actividad es necesario que
intervenga un mecanismo de recategorización léxica: la coacción del
tipo denotado por la palabra. Entiendo que en nuestro caso, será el
quale télico de los nombres involucrados —que codifica información
respecto de su propósito o función— el que permitirá tal operación.
En este orden de ideas, voy a proponer que en el quale télico de los
nombres playa/balcón/terraza… se incluye información acerca de que
los lugares por ellos denotados pueden ser escenario de determinadas
actividades, o bien que han sido creados para ciertas actividades56.
Será posible entonces establecer la concordancia de los rasgos [+act]
Gabriela Patricia Comezaña

del verbo y del nombre, y la consecuente lectura de actividad que


postulo para estas construcciones.
Obsérvese que, a pesar de tal redundancia de rasgos, en estas
construcciones no puede elidirse hacer (a diferencia de lo que ocurre Página | 166
en hacer una llamada), dado que es la presencia del verbo la que
fuerza la interpretación eventiva del nombre locativo, de modo que su
ausencia daría lugar a resultados extraños:
66. Juan hizo una llamada.
La llamada de Juan.
67. Los chicos hicieron terraza.
??#
La terraza de los chicos. (Solo puede interpretarse con
significado posesivo.)

Conclusión

En este trabajo he abordado la construcción hacer + N [+loc] en


la interfaz léxico-sintaxis, analizando el aporte de significado de
los elementos involucrados en la estructura, junto con la aplicación de
reglas de inferencia contextual, sobre las que incidirá también el
conocimiento del mundo.
Para esta construcción, frecuente en el español de la Argentina,
propongo el significado de ‘estar en X’ y ‘hacer lo que normalmente
se hace en X’, donde X es el nombre utilizado en el complemento del
verbo hacer.
Para dar cuenta de esta lectura, comparo estas construcciones con
otras que claramente conllevan una interpretación de actividad: hacer
cine/radio/televisión/ danza, etc.
Para mi análisis, postulo que hacer funciona como verbo liviano,
mientras que el N [+loc] , si bien inicialmente es contable, se
recategoriza como no contable, dado que es no delimitado, tal como
Las construcciones con hacer +N[+loc] desnudo en singular

indican los tests de aspectualidad, y además aparece desnudo y en


singular.
También propongo que el verbo hacer se asocia con un rasgo
[+act], que puede entenderse como ‘ejecutar, llevar a cabo una Página | 167
actividad’ (de acuerdo con Gallardo, 2007) y que fuerza la lectura
eventiva del N [+loc] cuando este es preexistente, lo que se debe a la
operación de coacción del tipo denotado por la palabra. Esto será
posible dado que el quale télico del N se incluye información acerca
de que los (tipos de) lugares denotados pueden ser escenario de
determinadas actividades. Se establece entonces la concordancia del
rasgo [+act], presente tanto en el verbo como en el nombre, y la
consecuente lectura de actividad.
Para próximos trabajos, queda pendiente refinar el presente
análisis y ajustar su formalización, así como probar si, efectivamente,
los diversos usos de hacer pueden reducirse a la noción ‘ejecutar,
llevar a cabo una actividad’. También queda pendiente precisar con
más claridad qué significados de los nombres se asocian con ellos en
el léxico y cuánto obedece a inferencias a partir de nuestro
conocimiento de mundo.
Gabriela Patricia Comezaña

Notas

1 Si bien me interesan particularmente estos sentidos, más adelante


haré mención a los significados tipo ‘construir’ (hacer
Página | 168
balcón/terraza/casa en el sentido de ‘construir un balcón/una
terraza/una casa’). No me dedico en este trabajo a otros
significados que puedan tener ciertas construcciones (por ejemplo,
hacer casa en el sentido de ‘ir agenciando caudal, con trabajo y
economía’ o ‘anidar’; hacer pasillo —de uso extendido en países
hispanohablantes, con distintos significados—; hacer esquina con
la lectura de ‘formar esquina’; etc.).
2 Vale señalar que las pruebas b) y k), en realidad, dan cuenta de la
agentividad más que del aspecto (cf. Marín Gálvez, 2000), al igual
que la compatibilidad con el imperativo (Hagan patio un rato
antes de encerrarse a jugar con la compu) o como complemento
de obligar o forzar (Las autoridades los obligaron a hacer pasillo
por horas antes de atenderlos).
3 Obviamente, algunas de estas emisiones serian posibles e
interpretables en determinados contextos (cf. 21, que ejemplo,
podría interpretarse en el sentido de que durante el paseo
visitamos muchos lagos).
4 Masullo (1992) también proponía que los verbos livianos no
poseen grilla temática y, por lo tanto, no asignan rol ni caso a su
complemento, posición que actualmente no mantiene en los
mismos términos (comunicación personal).
5 Cabe precisar que, teniendo en consideración que son nombres de
masa y, por tanto, aluden a la materia y no a objetos o sitios
concretos y contables, refieren más bien a un «tipo» de lugares.
6 El tipo de actividades de que se trate será parte del conocimiento
de mundo.
Las construcciones con hacer +N[+loc] desnudo en singular

Referencias

Base de datos de Verbos, Alternancias de Diátesis y Esquemas


Sintáctico-Semánticos del Español (ADESSE). Universidad de Vigo.
Página | 169
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Masullo, P.J. (1992). Incorporation and Case Theory in Spanish: A
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Gabriela Patricia Comezaña

Vendler, Z. (1967). Linguistics in Philosophy. Ithaca: Cornell


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Página | 170
En torno a las interfaces del lenguaje en la lingüística generativa,
Nora Múgica editora, ISBN 978-987-655-099-4, págs.171-197.

Página | 171
Una perspectiva de integración entre
minimalismo y psicolingüística en la
adquisición del lenguaje
Horacio Dotti
Universidad Nacional del Litoral - Universidad Católica de Santa Fe
hmdotti@fhuc.unl.edu.ar
Santa Fe, Argentina

Resumen

La capacidad de infantes de corta edad para extraer información


lingüísticamente relevante a partir de la interfaz fonológica durante el
proceso de adquisición de la lengua materna es discutida a la luz de
propuestas actuales de procesamiento del lenguaje (Corrêa, 2002,
2011; Augusto, 2005, 2007). Se retoma el argumento de que las
habilidades de tipo estadístico-probabilísticas empleadas por los niños
para analizar el input lingüístico durante las primeras fases de la
adquisición permiten activar el funcionamiento de un sistema
lingüístico (innato), cuyo diseño toma como referencia los presu-
puestos del Programa Minimalista (Chomsky 1995-2005a). Se
propone responder a las preguntas de qué tipo de información es la
que el niño debe extraer del ínput lingüístico y a partir de qué
mecanismos se hace esto posible. De esta manera, la noción de rasgo
asumida en el marco generativo minimalista contribuye para una
Horacio Dotti

articulación entre un modelo lingüístico formal y modelos de


procesamiento actualmente vigentes.

Introducción
Página | 172

El objetivo del presente trabajo es abordar la problemática de la


extracción de información lingüísticamente relevante del habla a la
cual se encuentran expuestas las criaturas pequeñas durante el proceso
de adquisición del lenguaje desde la perspectiva del modelo mini-
malista de la lingüística generativa. Es decir, las preguntas que se
intentarán responder son qué es extraído del input lingüístico y cómo.
Se propone dar cuenta en especial del pasaje de la percepción de
elementos de la clase cerrada y de la limitación de elementos de la
clase abierta a partir de mecanismos cognitivos generales
(estadísticos) hacia la representación de categorías funcionales y
léxicas en el léxico mental, de manera que sea posible un análisis
sintáctico (parsing) del input a partir de operaciones consideradas, en
principio, como específicas del dominio lingüístico (Corrêa, 2009).
Primeramente, se retoma la idea de restricción impuesta a un sistema
biológico por sistemas externos a este, en la medida que el
mecanismo de adquisición que extrae información específica del input
debe a su vez interactuar con el sistema que hará uso de esa
información. En segundo lugar, es tratada la cuestión de cómo es
extraída la información del habla por mecanismos generales sobre la
base de hipótesis psicolingüísticas y qué información necesaria para
la activación (bootstrapping) de la GU es extraída. En tercer lugar, se
plantea el problema de cómo es caracterizada la extracción de
información sintáctica del input a la luz de una concepción mi-
nimalista. El cuarto punto ilustra esta propuesta de convergencia a
partir de un experimento cuyos resultados sugieren la necesidad de
recurrir a operaciones sintácticas específicas del dominio lingüístico
Una perspectiva de integración entre minimalismo y psicolongüística…

para la adquisición del género gramatical de nombres nuevos. Fi-


nalmente, una conclusión resume los aspectos más relevantes
abordados.
Página | 173
Los límites del sistema computacional

De acuerdo con la perspectiva biolingüística de Chomsky (2005a, b),


hay tres factores que deben ser considerados en el desarrollo del
lenguaje de un individuo: I Dotación genética, II Experiencia y III
Principios no específicos de la Facultad del Lenguaje (FL). El Factor I
refiere al dominio de la Gramática Universal (GU) que permite
interpretar parte de los estímulos exteriores como lingüísticos; el
Factor II refiere a los datos externos (Lengua-E) que inicializan
(configuran) la GU durante el proceso de adquisición y conducen a la
variación lingüística dentro de un rango bastante estrecho, mientras
que el Factor III expresa las propiedades generales de los sistemas
orgánicos que son el resultado de restricciones físicas impuestas a su
forma y a su desarrollo. Así, las motivaciones para las propiedades
que definen las formas de las gramáticas y su desarrollo se
encontrarían en los sistemas cognitivos que harán uso de las
gramáticas al interactuar con la GU, en la medida que esos otros
sistemas deben interpretar semánticamente y también tener acceso al
material (sonido, u otras alternativas) en el que las expresiones
lingüísticas generadas son realizadas.
El Factor III, que conduce al minimalismo, señala un cambio
respecto de modelos previos ya que ofrece una explicación genuina
(más allá de la adecuación explicativa) a partir de las demandas de
sistemas externos a la GU (por ejemplo: la memoria operativa, sis-
temas articulatorios y perceptivos). En tal sentido, se reconoce un
desplazamiento de la carga explicativa del Factor I al III, ya que surge
Horacio Dotti

la necesidad de hacer que la GU sea lo más reducida y simple posible


en razón de no haber un tiempo suficiente (circa 50.000 años según
Chomsky (2005b: 3)) para que tenga lugar la evolución de un sistema
tan altamente especificado dentro de un órgano mental humano como Página | 174
la FL.
Dos subcategorías son consideradas dentro del Factor III: a)
principios de procesamiento (análisis) de datos que pueden ser usados
durante el proceso de adquisición del lenguaje y en otros dominios b)
principios que restringen la arquitectura, el desarrollo y la eficiencia de
sistemas computacionales como el del lenguaje humano (Chomsky
2005b: 6). En ambos casos, entonces, se trata de principios generales,
no específicos del dominio lingüístico, por lo que surge la pregunta de
cuáles son y cómo interactúan con la GU.
Respecto de la segunda subcategoría, las restricciones al desarrollo
arquitectónico y computacional, una vez que ya no es necesario que
los medios para generar expresiones estructuradas estén altamente
articulados y sean específicos del lenguaje, es posible pensar que una
solución óptima provenga de la satisfacción de las condiciones de
interfaz: las impuestas por los sistemas sensorio-motrices o
articulatorio-perceptivos (AP) y por los sistemas conceptual-
intencionales (CI). En esa dirección, a modo de ejemplo, Chomsky
(2005b:11) señala que una propiedad natural para una computación
eficiente (probablemente generalizable a sistemas no lingüísticos) es
la de que operaciones que forman expresiones complejas pueden
consistir de no más que una reorganización (o reacomodamiento) de
los objetos a los que es aplicada, sin modificarlos internamente por
borrado o inserción de nuevos elementos. Esto reduce la carga
computacional, ya que lo que ha sido construido (ensamblado y
reacomodado), puede ser olvidado una vez computado para el caso de
Una perspectiva de integración entre minimalismo y psicolongüística…

nuevas computaciones, ya que no sufrirá cambios. Esta propiedad es


ante todo una restricción de un sistema periférico, la memoria.
En relación con la primera subcategoría, el procesamiento de datos
lingüísticos, el problema de la fijación de parámetros aparece como Página | 175
central, ya que se requiere establecer el mecanismo que habilita dicha
fijación. La posición minimalista reduce los principios adjudicados a
la GU, pero también los parámetros: el grado de variación presente en
las lenguas naturales ya no queda determinada por la GU, sino que es
atribuido al léxico. En tal sentido, Chomsky (2001) expresa que la GU
(Factor I) debe ser uniforme: se debe asumir que las lenguas son
uniformes, y que la variedad debe ser restringida por propiedades
fácilmente detectables en los enunciados. Puntualmente, en relación
con la computación sintáctica y el proceso de adquisición que nos
ocupa, se ha señalado la relevancia de las categorías funcionales para
la determinación de los valores para-métricos (Chomsky, 2001;
Baker, 2008). En otras palabras, durante la adquisición de una lengua,
el input (Factor II) actuaría como disparador (trigger) del sistema
computacional (Factor I) en la medida que el infante reconoce en el
entorno lingüístico, sobre todo en las categorías funcionales, y a partir
de mecanismos generales no–lingüísticos, los valores paramétricos a
fijar. Para entender la relevancia de las categorías funcionales frente a
estos mecanismos generales (de tipo estadístico), conviene repasar
brevemente la propuesta minimalista.

Aspectos relativos a cómo y qué información extrae el niño/a del


input

El PM propone un modelo de lengua compuesto por un sistema


computacional universal (Facultad del Lenguaje en sentido restringido
(Hauser, Chomsky y Fitch, 2002)) y un léxico que se irá especi-
ficando conforme progrese el proceso de adquisición. Las piezas
Horacio Dotti

léxicas a su vez están compuestas por rasgos semánticos, fonológicos


y formales. Los rasgos semánticos posibilitan que la lengua interactúe
con los denominados sistemas conceptuales e intencionales para la
expresión de significados y la fijación de referencias. Estos rasgos Página | 176
son, por tanto, producto de la interacción entre el dominio cognitivo
de la lengua y un sistema cognitivo conceptual-intencional más
amplio. Los rasgos fonológicos se encargan de que los elementos del
léxico adopten un formato tal que sea convertible a algún medio físico
plausible de ser trasmitido. Así, los rasgos fonológicos deben estar
dentro de los límites de lo que es físicamente posible articulatoria y
perceptivamente. Los rasgos formales solo son accesibles al sistema
computacional durante la derivación sintáctica y la información que
contienen permite que las piezas léxicas sean relacionadas
estructuralmente. Este tipo de rasgos deviene central para un teoría de
adquisición enfocada desde una perspectiva psicolingüística, en la
medida que semánticamente codifican información que permite
distinciones de orden conceptual e intencional gramaticalmente
relevantes para los seres humanos en la medida que van a posibilitar
la conformación de las lenguas de las diferentes comunidades
(Lenguas particulares). Es decir, en los rasgos formales es donde se
señaliza lo que es específico para una dada lengua, y que, a su vez, se
expresará de una u otra forma en la materialización de los elementos
de la clase cerrada. Las distinciones conceptuales e intencionales
pueden así ser visibles a partir de lo que hay de regular en cada lengua
en su morfología o en el orden de palabras (Corrêa, 2009). En tal
sentido, la interfaz fonética sería el lugar del cual el infante puede
extraer parte de la información necesaria para disparar el proceso de
adquisición, tal y como lo propone la hipótesis del Trampolín
Fonológico (Morgan y Demuth, 1996; Gerken, 2001).
Una perspectiva de integración entre minimalismo y psicolongüística…

Así, para que un niño adquiera una lengua particular es condición


necesaria que esté expuesto a una cantidad de input suficiente (puede
ser extremadamente reducido, pero no nulo) y debe además poder
percibirlo y representarlo. Chomsky (1965: 30) expresa que debe Página | 177
poseer (i) una técnica para representar señales del input y (ii) una
manera de representar información estructural acerca de esas señales.
Esto supone que el infante extrae algún tipo de información del habla
que escucha a su alrededor y que puede además relacionar lo extraído
con otra información que ya posee innatamente. La pregunta es,
inicialmente, en qué consiste el análisis perceptual de ese input y qué
es lo que extrae del mismo. En un segundo momento, cabe pregun-
tarse cuál es esa otra información con la que compara o relaciona lo
que obtuvo del análisis perceptivo.
En esta línea de pensamiento, siguiendo a Kelly y Martin (1994:
136), habría dos tipos de conocimiento con los que los humanos
estaríamos innatamente equipados, uno estadístico-probabilístico y
otro más abstracto y propiamente lingüístico. Según estos autores,
numerosos estudios sugieren que los seres humanos poseemos
principios específicos de dominio que restringen la manera en que
recogemos, organizamos y extraemos inferencias acerca de diferentes
tipos de información1. Sin embargo, esta aproximación no descarta la
existencia, en numerosas especies, de la capacidad de resolver proble-
mas a partir de una sensibilidad de dominio general a patrones
ambientales probabilísticos. En concreto, los autores proponen que
cierta capacidad estadística parece penetrar la percepción y la
cognición, aun en áreas como el lenguaje altamente restringidas por
principios específicos de dominio, y es este concepto el que es
compatible con el PM.
Retomemos ahora la cuestión del cómo y el qué extrae una criatura
del entorno lingüístico, aspectos estrechamente entrelazados. En
Horacio Dotti

cuanto al cómo, numerosas investigaciones coinciden en señalar que


un infante de un año no puede realizar un análisis sintáctico completo
de la señal del habla que percibe, es decir, por razones de desarrollo (y
también lógicas) un análisis perceptivo inicial del habla que esté Página | 178
basado en la detección de ciertas pistas perceptuales debe preceder a
un análisis maduro de las estructuras gramaticales del input (Morgan
y Demuth, 1996). Así, uno de los fenómenos que ha sido estudiado
largamente y en el que nos centraremos aquí es el de la segmentación
del habla continua en palabras. Por ejemplo, Cutler (1996) propone la
hipótesis de la existencia de un «ritmo universal», de acuerdo con el
cual los oyentes adoptarían alguna unidad que constituiría la base
organizativa de la estructura rítmica de su lengua primaria como pista
prelexical para determinar los límites de las palabras del input. Por su
lado, el hecho de que los infantes próximos a los 12 meses también
son sensibles a patrones fonotácticos de palabras expresadas al final
de ciertos enunciados maternos (ayudados por el acento enfático que
sus madres imprimen a la última palabra), les permitiría a su vez
identificar esas mismas combinaciones de sonidos —y así delimitar
palabras— en el interior de nuevos enunciados (Aslin, Woodward,
LaMendola y Bever, 1996). Gout y Christophe (2006) señalan que
muy tempranamente, criaturas de 2 a 3 meses de edad son sensibles a
patrones rítmicos de su lengua nativa y que sobre esa base logran
determinar el orden núcleo-complemento. Sin embargo, la capacidad
en niños de corta edad de explotar aspectos rítmicos y fonotácticos y
de reconocer rasgos suprasegmentales tales como acentos, tonos,
moras y curvas melódicas que señalizan el final de una frase o
cláusula parece ser concurrente con otras destrezas como la de obtener
información distribucional. Como formulan Brent y Cartwright
(1996), la regularidad distribucional refiere a la intuición (que poseen
los infantes) de que las secuencias de sonidos que ocurren
Una perspectiva de integración entre minimalismo y psicolongüística…

frecuentemente y en una variedad de contextos son mejores


candidatos para formar parte del léxico que aquellas que ocurren
raramente y en pocos contextos. En particular, la segmentación de la
onda sonora puede ser establecida a partir del denominado cálculo de Página | 179
la probabilidad transicional2 entre sílabas. Se postula que los límites
entre palabras se dan en entornos locales mínimos, donde la
probabilidad transicional es menor que en los entornos vecinos. Es
decir, como ejemplifica Yang (2004), si hay una exposición suficiente
al input del inglés, un niño puede establecer que en un enunciado de
cuatro sílabas como prettybaby, la probabilidad transicional entre pre
y tty y entre ba y by es mayor que entre tty y ba, por lo que un límite
de palabras entre pretty y baby sería una postulación correcta.
Sorprendentemente, este es un logro que se ha observado en niños de
8 meses de vida expuestos a una lengua artificial durante escasos dos
minutos aún en ausencia de marcadores prosódicos (Saffran, Aslin y
Newport 1996)3. Estos resultados solo constituyen una pequeña
muestra de las evidencias aportadas por los investigadores respecto de
las habilidades que los niños poseen a la hora de tener que atender,
percibir y representar el habla que los rodea.
En general, hay acuerdo en que estos factores, de manera aislada,
no parecen alcanzar para que se produzca un análisis perceptivo
inicial del habla que conduzca a una segmentación pertinente, sino
que actuarían de manera integrada (Saffran et al., 1996). Así, según la
hipótesis ya mencionada del Trampolín Fonológico (Morgan y
Demuth, 1996: 10), los niños actuarían perceptivamente «bajo la guía
de ciertas restricciones preprogramadas sobre [la base de] las
características de la unidad que se busca». Como señala Corrêa
(comunicación personal), parecería haber restricciones al tipo de dato
sobre el cual incide el cálculo probabilístico (aquello que el bebé toma
Horacio Dotti

como relevante para ese cálculo, lo que le resulta perceptivamente


más relevante) que serían atribuibles a la FL.
La noción de una especificidad de dominio de la FL en la apli-
cación de cálculos estadísticos (mecanismos generales) permite Página | 180
entonces pensar que se actúa sobre aspectos específicos del input y
que a la vez se extrae un tipo particular de información del mismo,
necesaria para poner en relación lo extraído con conocimientos ya
existentes. De alguna manera, el infante podrá ahora comenzar a hacer
funcionar y desarrollar su sistema lingüístico universal (GU-FL en
sentido estricto).
En cuanto a qué información extrae el niño del input, se puede
decir que dentro de los estudios psicolingüísticos, en el capítulo de la
segmentación de la onda sonora en palabras, tiene un lugar destacado
el problema de la asignación de palabras a las categorías principales:
funcionales y léxicas. En general, la destreza de poder categorizar es
un mecanismo potente que los aprendices en general emplean para
representar e interactuar con el medio ambiente. Las categorías son
compactadores de información que reducen las demandas de la
memoria y permiten rápidas generalizaciones. Las categorías son
siempre pocas y cada ítem dentro de una dada categoría hereda las
propiedades de esa categoría. Las propiedades definitorias suelen
estar basadas en similaridades perceptivas, semánticas o funcionales
(por ejemplo, cosas que son azules, cosas que queman, cosas que
sirven para cortar). Sin embargo, en el dominio del lenguaje natural
hay una relación mucho más laxa entre propiedades perceptivas,
semánticas o funcionales y categorías gramaticales. Un sustantivo no
siempre tiene, por ejemplo, el mismo sonido en el input percibido, o
no siempre expresa características semánticas uniformes dentro de los
enunciados y puede incluso no portar el mismo rol temático (Reeder,
Newport y Aslin, 2013). En suma, los rasgos superficiales que percibe
Una perspectiva de integración entre minimalismo y psicolongüística…

el niño al escuchar el habla circundante no le brindan directamente


informa-ción acerca del tipo de categorías a las que las palabras
pertenecen. Ahora bien, las categorías deben estar representadas en
términos de contextos sintácticos permisibles para las palabras Página | 181
correspondientes a cada categoría. Por lo tanto, este rol del contexto
sintáctico (por ejemplo, definir qué posiciones puede ocupar una
categoría, y por ende una palabra de esa categoría) reenvía
nuevamente a la hipótesis de que los aprendices explotan, al menos en
parte, la información distribucional del input para descubrir una
estructura categorial elemental de su lengua particular (por ejemplo,
Mintz, Newport y Bever, 1995, 2002; Redington, Chater y Finch,
1998). A muy temprana edad los niños/as son sensibles a patrones
denominados de coocurrencia lexical, como en el caso de palabras
que en inglés aparecen frecuentemente detrás del determinante, en
patrones del tipo the X is going ..., que guían al infante a pensar que
son palabras que pertenecen a una misma categoría (Mintz, 2002:
678). Esto significa que los infantes logran diferenciar elementos de la
clase cerrada y abierta como una primera gran clasificación. Incluso a
los 11 meses, evidencias neurofisiológicas sugieren que serían
capaces de distinguir palabras funcionales de lexicales al ser
observados cambios en la actividad cerebral frente a alteraciones en
categorías funcionales (Shafer et al., 1998). Estos resultados son
compatibles con hallazgos previos que mostraron que bebés de 10 a
15 meses prestaron más atención a narraciones escuchadas con
elementos funcionales (determinantes, auxiliares) no alterados
fónicamente que narraciones con alteraciones (Shady, 1996). En
conjunto, la información obtenida a partir de mecanismos inductivos
que reconocen patrones rítmicos y distribucionales aplicados sobre
secuencias lineales de sonidos es de tipo estadístico e informa al niño
qué elementos pertenecen a la clase cerrada y cuáles a la abierta, y
Horacio Dotti

también, por ejemplo, qué probabilidades hay de que un elemento


núcleo aparezca antes o después que un complemento. Llegamos así a
la segunda pregunta planteada arriba: ¿a qué conduce la información
así obtenida? ¿Con qué otra información es relacionado lo que se Página | 182
obtuvo a partir del análisis perceptivo?

Entre un modelo psicolingüístico y un modelo lingüístico

La capacidad de procesar información de tipo fonológica (prosódica,


morfológica y distribucional) que conduce a información de tipo
sintáctica ya es asumida, como queda dicho, por estudios psico-
lingüísticos que hipotetizan un Trampolín Fonológico. Es decir, se
supone que la estructura interna de los enunciados lingüísticos del
input es, al menos en parte, perceptivamente accesible a los niños, lo
que ha quedado demostrado en investigaciones que apuntan, por
ejemplo, a la sensibilidad de los bebés a palabras funcionales como
determinantes y afijos verbales, entorno al primer año de vida, cuando
estos elementos aún no son producidos (por ejemplo, Höhle y
Weissenborn (2000) para el alemán y Name y Corrêa (2003) para el
portugués brasilero, demuestran experimentalmente que al usar la
forma de los determinantes como variable independiente se reduce
significativamente la comprensión de nombres conocidos por parte de
las criaturas testeadas). Incluso, resultados experimentales
preliminares indican que niños/as de 18 meses usan información
categorial para realizar un análisis rudimentario del material
lingüístico que escuchan (Bagetti y Corrêa, 2011). Cabe preguntarse
por qué el hecho de que patrones rítmicos y distribucionales sean
reconocidos por los infantes puede resultar instrumental para un
parsing rudimentario del input. Es decir, como señala Corrêa (2011:
219), habría un vacío conceptual en la explicación acerca de la
activación del procesamiento sintáctico en la Hipótesis Fonológica, en
Una perspectiva de integración entre minimalismo y psicolongüística…

la medida que allí se salta del procesamiento perceptivo directamente


a un análisis sintáctico de la señal acústica. En tal sentido, la
concepción generativista de lengua presentada en el Programa
Minimalista (Chomsky, 1995; 2007; Hauser, Chomsky y Fitch, 2002) Página | 183
es propuesta explícitamente en trabajos contemporáneos como los de
Corrêa (2002, 2007, 2009, 2011), Corrêa y Augusto (2007), Augusto
(2005, 2007a,b,c) dentro de una vertiente psicolingüística de
adquisición del lenguaje a modo de solución para salvar este salto
conceptual, al permitir una caracterización de la manera según la cual
el infante procesa el material lingüístico del input para poder
identificar lo que hay en este de información lingüísticamente
relevante.
La adquisición del lenguaje, en lo que atañe a la sintaxis, es vista
ahora a la luz de esta concepción de lengua, como identificación de
rasgos formales del léxico y de sus propiedades. Así, los niños/as
deben poder conformar tempranamente, guiados por un sistema com-
putacional universal, a partir de la inspección del habla circundante y
de la distinción entre elementos de clase abierta y cerrada, un léxico
mínimo con rasgos formales, con lo que inicialmente cada pieza
léxica es marcada como categoría funcional o léxica. En concreto,
interesa el pasaje de elementos de la clase cerrada y abierta a
categorías funcionales y léxicas en el léxico mental en formación de
manera de posibilitar al infante el análisis del input (volviendo
instrumental ese mismo conocimiento formal). Para Corrêa (por
ejemplo, 2009), esto es posible sobre la base, precisamente, de los
logros perceptivos iniciales arriba mencionados en la inspección de la
interfaz fonética por parte de los infantes: la detección del orden
núcleo-complemento sería representado por el niño/a por medio de un
rasgo formal pertinente, mientras que la distinción gramaticalmente
relevante entre categorías funcionales y léxicas implicaría también
Horacio Dotti

una distinción, —guiada por la FL—, igualmente representada a partir


de rasgos formales. Con esto, el planteo se acomoda a la idea de que
la FL (Factor I) debe ser uniforme y que la variedad entre las lenguas
debe ser restringida por propiedades fácilmente detectables en los Página | 184
enunciados (Chomsky, 2001). Esencialmente, en relación con la
computación sintáctica, las categorías funcionales (y, por ende, la
distinción entre categorías funcionales y léxicas) parecen ser
relevantes para la determinación de los valores paramétricos. En otras
palabras, como ya se expresó antes, en el proceso de adquisición, el
input (Factor II: por ejemplo, patrones de orden de palabras,
morfología flexiva, información visible en la interfaz lengua-sistemas
de procesamiento) actuaría como disparador del sistema compu-
tacional (Factor I) en la medida que el infante reconoce en el entorno
lingüístico, sobre todo en las categorías funcionales, y, a partir de
mecanismos generales no-lingüísticos, los valores paramétricos a
fijar.
Dentro de esta línea de investigación, en la que es integrada una
visión generativista del lenguaje con aspectos psicolingüísticos del
procesamiento lingüístico, han sido desarrolladas investigaciones
tendientes a dar cuenta en especial del pasaje de la percepción de
elementos de la clase cerrada y de la limitación de elementos de la clase
abierta hacia la representación de categorías funcionales y léxicas en el
léxico mental, por parte de infantes cercanos a los dos años de vida, en
la medida que esto posibilita a las criaturas el análisis sintáctico
(parsing) del input lingüístico a partir de operaciones consideradas, en
principio, como específicas del dominio lingüístico (Corrêa, 2009).
En lo que sigue, se abordará brevemente la adquisición del género
gramatical en el español rioplatense puesto que este aspecto cobra
particular relevancia para una hipótesis que plantee conocimientos
previos que guíen la adquisición de una lengua.
Una perspectiva de integración entre minimalismo y psicolongüística…

El caso de la adquisición del género gramatical. La instru-


mentalización de la distinción entre categorías funcionales y
léxicas
Página | 185
Hasta aquí se ha planteado que diferentes estudios psicolingüísticos
apuntan al hecho de que los infantes, al ser innatamente sensibles a
variaciones morfofonológicas del input lingüístico pueden desde muy
temprana edad distinguir entre categorías funcionales y categorías
léxicas, a partir de unas capacidades estadístico/probabilísticas no
lingüísticas pero guiadas por un conocimiento lingüístico. Así, dicha
distinción entre clase funcional y léxica, como se expresó arriba,
parece ser un aspecto relevante para que los infantes alcancen la
‘activación’ del sistema computacional, como viene siendo propuesto
en modelos que procuran una convergencia entre propuestas que
estudian capacidades perceptivas tempranas en criaturas pequeñas y el
modelo de lengua que proporciona el programa minimalista.
En una serie de experimentos (Corrêa y Name (2003); Corrêa,
Augusto y Castro (2010); Dotti, Corrêa, Augusto y Marcilese (2012))
llevados a cabo con niños/as de 3 y 4 años de edad, siguiendo la
propuesta original de Corrêa (2001a), se ha investigado la capacidad
de los infantes para adquirir el género gramatical de (pseudo)nombres
inanimados (y animados) en tres lenguas romances: portugués
europeo, el portugués brasilero y el español rioplatense. Se argumenta
que la adquisición del sistema de género es fundamentalmente
dependiente de operaciones computacionales. Se partió de la hipótesis
de que los niños identifican variaciones morfofonológicas pertene-
cientes al género dentro de la propia clase de los determinantes (D), y
que el parsing del sintagma determinante (SD) presupone la operación
gramatical concordancia (agreement), que en las lenguas bajo estudio
se manifiesta morfológicamente. Sobre la base de este presupuesto, un
Horacio Dotti

niño podría asignar el género del D al nombre (N). La identificación


del género de un N resultaría así del análisis del SD y del proce-
samiento de la concordancia dentro del SD (Corrêa, 2001a). La
formulación de la hipótesis de Corrêa (2001a, 2009) dentro del marco Página | 186
de la gramática generativa (Programa Minimalista, Chomsky,
1995/2007), supone que los niños hacen uso de la información de
género expresada en la categoría funcional D para asignar valor al
rasgo de género intrínseco de N con rasgo inanimado, cuyo género se
presenta como arbitrario al hablante de una lengua. La atribución del
valor al rasgo pertinente de los N sería establecida por la identi-
ficación de la variación morfofonológica en la categoría D, por la
atribución de determinado valor a las subclases identificadas en el
interior de esa categoría y por la transferencia de ese valor al N. De
acuerdo con esta hipótesis, la adquisición del género gramatical por
parte del niño es entendida como un proceso dependiente del
mecanismo sintáctico agreement, puntualmente, la concordancia en
un sintagma que tiene un D como núcleo y un N como complemento.
Es importante destacar, en relación con la argumentación desarrollada
en el presente trabajo, que un modelo de procesamiento como el
expuesto implica asumir que el niño a edad temprana debe poder
segmentar el flujo del habla, reconocer D y N relacionándolos en una
unidad sintáctica, y que es sensible a las variaciones morfofonológicas
dentro de la categoría cerrada D, de modo de poder reconocer la
presencia del rasgo de género a ser representado en el léxico, y para
poder, además, transmitir los valores de dicho rasgo a los N, dentro
del SD, vía concordancia sintáctica.
Por el contrario, hipótesis alternativas proponen que los meca-
nismos de selección perceptiva del ‘sistema que aprende la lengua’
transforman el ‘ruido’ ambiental en un conjunto de estímulos
Una perspectiva de integración entre minimalismo y psicolongüística…

ordenados (definidos) por el propio sistema que los codifica (input),


coherentes con el sistema que los procesa. Esta es una propiedad de
un sistema autoformante, análoga a las que presenta un modelo
conexionista de la adquisición (López Ornat, 1999: 493). Página | 187
En esta línea de pensamiento, hay autores (por ejemplo,
Karmiloff-Smith, 1981; Pérez-Pereira, 1991; Clahsen y Almazan,
1998; y Westergaard, 2008) que han propuesto un aprendizaje de los
sistemas de género que dependería de estrategias cognitivas y se vería
afectado por factores como frecuencia de aparición de elementos
marcados con género en el input, regularidad y transparencia del
sistema en cuanto a marcación de género. En particular, el trabajo de
Pérez-Pereira (1991) relacionado con la adquisición del género en
criaturas de 4 a 11 años que adquieren español sugiere que bási-
camente la pista más robusta que seguirían los infantes a la hora de
asignar género gramatical a un nombre (nuevo) sería la información
morfofonológica del mismo: nombres terminados en -a serían
femeninos y nombres terminados en -o serían masculinos, dado que
esta correlación es la más frecuente en la lengua bajo estudio. Es
decir, no habría una guía preprogramada (operación sintáctica
agreement), innata, que contribuya en la asignación de valor de
género dentro del SD.
Para verificar si hay una capacidad temprana de procesar género
en sintagmas determinantes con nombres inanimados (y animados)
del español rioplatense (Dotti et al., 2012), lo que favorecería la idea
de un conocimiento innato, se diseñaron experimentos para aplicar en
dos grupos de criaturas, uno con edades por debajo de los 3 años
(promedio 2;5) y otro sobre los 3 años (promedio 3;7). Como
estímulo se emplearon 9 historias que introducen cada una un
pseudo–N. Se manipuló la variable género de suerte que el género del
D fuera congruente, incongruente o neutro respecto de la vocal final
Horacio Dotti

del pseudo–N, como se ejemplifica en el cuadro de correlación


(abajo).

Gráfico 1: Correlación entre vocal final y género


Página | 188
Género Congruente Incongruente Neutro

Masculino el dabo el doda el mipe


Femenino la depa la mabo la bafe

El procedimiento consistió en la presentación de imágenes en


formato power-point en pantalla de laptop. Una figura de objeto (o ser
viviente inventado) con un pseudo–N y otra del mismo tipo fueron
presentadas sucesivamente, una tercera imagen de pantalla mostraba
ambas figuras participando de un evento. La figura final mostraba una
sola de esas figuras y se preguntaba al niño a cuál de los objetos (o
seres vivientes) correspondía.
A continuación se ofrece un ejemplo del procedimiento:
«Ésta es una dabo blanca». (Imagen 1)
«Uh!, acá hay otra dabo». (Imagen 2)
«Las dabos están en el ropero». (Imagen 3)
«Uh! ¿Qué dabo quedó acá?». (Imagen 4)
La respuesta esperada es: «La dabo blanca» o «Esta/esa» (ver
figura abajo).
Una perspectiva de integración entre minimalismo y psicolongüística…

Gráfico 2: Dispositivos visuales para elicitación de expresiones referenciales

Página | 189

Interesante para el trabajo en curso fue que los resultados


relacionados con la variable correlación mostraron significativamente
más aciertos en las condiciones neutro y congruente y menos en la
condición incongruente, lo que sugiere que los infantes son guiados
fundamentalmente por el género del D aunque también son sensibles a
la presencia de la vocal temática. Estos resultados, similares a los
obtenidos para el portugués brasilero y europeo, son compatibles con
la caracterización del proceso de adquisición propuesto en los trabajos
de Corrêa aquí comentados. Sugieren que la información morfológica
más sistemática y fiable para identificar el género de N desconocidos
proviene de la presencia de la flexión de género en la clase cerrada de
los D.
Horacio Dotti

Conclusión

El presente trabajo ha tenido por objeto argumentar en favor de la


necesidad de una convergencia entre estudios psicolingüísticos y una
Página | 190
lingüística formal como la gramática generativa en su versión mi-
nimalista. Así, la idea presente ya en estudios actuales acerca del
procesamiento temprano de la señal acústica indica que existe un
cálculo probabilístico que actúa sobre determinados aspectos del input
pero guiado por un conocimiento interno, la gramática universal. En
ese sentido, el programa minimalista favorece dicha convergencia
entre modelos formales y funcionales dadas las restricciones
impuestas por los sistemas de interfaz.
Una perspectiva de integración entre minimalismo y psicolongüística…

Notas

1 Kelly y Martin (1994) señalan que los organismos vivos en


general enfrentan problemas (por ejemplo, la navegación de las
Página | 191
aves) que requieren información específica que debe ser mani-
pulada de modo altamente restringido por sistemas específicos de
dominio.
2 Yang (2004) refiere que la probabilidad transicional entre sílabas
adyacentes A y B (por ejemplo, la probabilidad de que la sílaba B
aparezca en el input después de la A) se sigue de la razón entre la
frecuencia de aparición de B después de A y la frecuencia total de
aparición de A.
3 Saffran et al. (1996) expusieron a los niños a secuencias de sílabas
en las que se repiten algunos grupos de sílabas, sin que medien
acentos, pausas ni variaciones entonativas; luego se comparó el
grado de reconocimiento de «palabras» (secuencias con alta
probabilidad transicional) frente a «partes-de-palabras» (secuen-
cias con baja probabilidad transicional) y se comprobó que logran
discriminar unas de otras, que poseen la capacidad de reconocer
sonidos agrupados (clusters), es decir, de aislar ciertas secuencias
recurrentes.
Horacio Dotti

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Nora Múgica editora, ISBN 978-987-655-099-4, págs.198-217.

Página | 198
Las relaciones entre la interfaz
conceptual intencional y el significado:
modos de codificación
Marcela Bassano
Universidad Nacional de Rosario
marcelabassano@hotmail.com
Rosario, Argentina

Resumen

Una de las tópicas en discusión en el Programa de Investigación de la


Gramática Generativa es la referida a las cuestiones de la interfaz
conceptual-intencional y la naturaleza de sus entidades, esto es, cuál
es el lugar que ocupa el Significado, dónde se produce y qué papel
ocupa la sintaxis en cuanto a su codificación, como así también, el
lugar de la interpretación.
Esta presentación se organiza en torno al lugar que ocupa el
significado en la teoría lingüística generativa considerándolo en
estricta relación con la interfaz conceptual intencional. La manera en
la que el generativismo plantea estas cuestiones produce conse-
cuencias en cuanto al reordenamiento del lugar que ocupan y qué se
entiende por Sintaxis, Semántica y Pragmática.
Si bien esta es una temática que se ha trabajado a lo largo de los
diferentes modelos de lenguaje que han conformado y conforman el
programa chomskiano, nosotros nos concentraremos, en cuanto al
Las relaciones entre la interfaz conceptual intencional y…

modo en el que se concibe el significado, en la última formulación, es


decir, en la manera en la que lo trabaja Chomsky en el denominado
Minimalismo Biolingüístico.

Introducción Página | 199

Una de las tópicas en discusión en el Programa de Investigación de la


Lingüística Generativa (Chomsky 1957, 1965, 1981, 1986, 1995,
2000a, 2005, 2007) es el referido a cuál es el lugar que ocupa el
Significado, esto es, dónde se produce y qué papel ocupa la sintaxis
en cuanto a su codificación, como así también, el lugar de la
interpretación.
Si bien ésta es una temática que se ha trabajado a lo largo de los
diferentes modelos de lenguaje que han conformado y conforman el
programa chomskiano, en los que se ha concebido y concibe al
significado en términos internalistas y naturalistas, nosotros nos con-
centraremos en la manera en la que lo piensa y propone trabajarlo
Chomsky en el denominado Minimalismo Biolingüístico.
Es sabido que el Minimalismo propone un reposicionamiento
teórico de la Facultad del Lenguaje (FL), en tanto y en cuanto la
explicación acerca de su funcionamiento se justifica en términos de
los sistemas de interfaz. Esto se enuncia en la Tesis Minimalista
Fuerte, según la cual el diseño óptimo de la FL será el que satisfaga
las condiciones impuestas por la interfaz AP y CI respectivamente. De
este modo, dicho reposicionamiento implica que ahora Chomsky
«mira» al lenguaje desde las interfaces.
Así, en el Minimalismo Biolingüístico la FL se considera direc-
tamente dependiente de estos sistemas, lo que significa que se integra
con otros sistemas al sistema total de capacidades mentales que
tenemos en la cabeza.
Marcela Bassano

Desde un punto de vista biolingüístico entonces, Chomsky


considera al lenguaje del siguiente modo:

Adopting this perspective, the term ‘language’ means internal


Página | 200
language, a state of the computational system of the mind/brain
that generates structured expressions, each of which can be taken
to be a set of instructions for the interface systems within wich the
faculty of language is embedded. There are at least two such
interfaces: the systems of thought that use linguistic expressions
for reasoning, interpretation, organizing action, and other mental
acts; and the sensoriomotor systems that externalize expressions in
production and construct them from sensory data in perception.
The theory of genetic endowment for language is commonly
called universal gramar (UG), adapting a traditional term to a
different framework. Certain configurations are posible human
languages, others are not, and a primary concern of the theory of
human language is to establish the distinction between the two
categories (Chomsky, 2009:18).

Y especula a grandes rasgos lo siguiente en relación al lugar que


ocupa la FL en las capacidades mentales: la FL es un sistema
especializado en el almacenamiento y manipulación de datos
relacionados con el sonido, el significado y la organización estructural
de los ítems léxicos. Ahora bien, este módulo debe ser diferenciado de
aquellos módulos de la mente que se encargan de la articulación y
percepción de sonidos y de la formulación de pensamientos en
términos conceptuales e intencionales. Estos sistemas, como ya
dijéramos, son externos a la FL, externos dado que ésta no tiene la
capacidad de producir o captar sonido o pensamiento propiamente
dicho, sino que, más bien, su propiedad fundamental consiste en
proporcionar secuencias abstractas de datos que instruyen a dichos
sistemas de actuación. Así, las actividades motoras y conceptuales de
Las relaciones entre la interfaz conceptual intencional y…

la mente pueden nutrirse de los datos que facilita la FL, pero no se


confunden con esta. Ambas acceden a los productos lingüísticos y los
procesan luego para propósitos como referir, engañar, hacer bromas,
etc. Quizás el significado de una expresión sea entonces una Página | 201
instrucción para crear un concepto a partir de recursos mentales
disponibles y no una teoría que asocie expresiones con cosas a las que
se refieren esas expresiones.
Pensar a la arquitectura de la mente de este modo implica una
preeminencia de los sistemas de interfaz por sobre la FL; Chomsky
ahora incluye en la interfaz, nociones que en el modelo de Principios
y Parámetros figuraban en la FL como principios, criterios o sub-
teorías. Lo que significa entonces que cada vez menos se le atribuye
al sistema lingüístico y más se carga sobre las interfaces. Y esto es así
por lo que Chomsky denomina la Tesis Minimalista Fuerte (TMF)
(Chomsky 1997): las operaciones del sistema lingüístico serán
mínimas·, entendiendo por mínimas las que deriven exclusivamente
de las condiciones impuestas por la interfaz para que el lenguaje
pueda ser usable. En suma, la TMF requiere que no encontremos nada
en el lenguaje que no sea Ensamble y lo que las interfaces demandan.
Es más, Chomsky supone que si la TMF es viable, «el lenguaje sería
algo así como un copo de nieve, que toma la forma que toma en virtud
de una ley natural, en cuyo caso la GU sería muy limitada» (Chomsky
2009: 12).
En «Approaching UG from below», Chomsky (2007) supone que
la optimización del diseño —por razones del denominado tercer factor
que a través de los principios de eficiencia computacional restringen
la interfaz— es relativa a la interfaz C–I, lo cual significaría que CI es
anterior a AP y además, cuestión que al menos aquí pondremos en
duda, que esa primacía supondría un lenguaje de pensamiento anterior
al procedimiento mismo de la derivación sintáctica:
Marcela Bassano

Generation of expressions to satisfy the semantic interface yields a


‘language of thought’. If the asummption of asymmetry is correct,
then the earliest stage of language would have been just that: a
language of thought, use internally. It has been argued that an
independent language of thought must be postulated. I think there Página | 202
are reasons for skepticism, but that would take us too far afield
(Chomsky, 2007:14).

Otra cita al respecto es:

Without proceeding, it seems to me no longer absurd to speculate


that there may be a single internal language, efficiently yielding
the infinite array of expressions that provide a language of thought
(Chomsky, 2009: 31).

Por lo tanto, el sistema CI es un sistema de pensamiento


independiente del lenguaje no lingüístico o prelingüístico. Más ade-
lante volveremos a este punto.

El Significado en la Filosofía Analítica: Putnam y Davidson

El diseño desarrollado en la sección anterior tiene consecuencias


importantes en cuanto a la manera en la que se concibe el significado.
Amerita hacerse en primer lugar, dos preguntas, por un lado, a)
¿dónde se produce el significado? y, por el otro, b) ¿cuál es su
estatuto? Luego, c) ¿cuál es el lugar de le interpretación? Estas
cuestiones resultan un tanto problemáticas para el diseño Minimalista,
por el hecho de que no aparecen del todo claras, de los escritos del
mismo Chomsky, las respuestas a las mismas, por momentos, se
tornan confusas en su argumentación.
En principio, lo que sí es claro es que uno de los interlocutores
directos de Chomsky, en estas tópicas, es la Filosofía Analítica desde
Las relaciones entre la interfaz conceptual intencional y…

Frege (1975) en adelante, fundamentalmente en las figuras de Putnam


y Davidson, quienes piensan al significado en términos semántico
—referenciales y por ende, externalistas y de aquí que sostienen que
el significado implica la referencia—. Pero permítasenos al respecto Página | 203
una digresión necesaria.
Desde un punto de vista lingüístico, específicamente generativo, se
piensa al lugar del significado, la interpretación y la referencia, de un
modo muy distinto a la manera en la que fueron consideradas estas
tópicas por la Filosofía Analítica.
Toda la Semántica Contemporánea está marcada por dos
concepciones distintas en torno a estos temas, que expresan los dos
modos diferentes en los que se ha pensado que un signo puede referir
a un objeto. Por un lado, la tradición fregeana, según la cual un signo
puede referir a un objeto en virtud de estar asociado con una
descripción que selecciona el objeto referido. Por otro lado, los
filósofos externalistas, pertenecientes al denominado giro lingüístico,
como por ejemplo, Putnam (1995) y Davidson (1986, 1999), entre
otros, para quienes un signo puede referir a un objeto en virtud de
mantener una relación causal con dicho objeto.
Así, la pregunta acerca de qué es el Significado desde siempre ha
constituido un problema para la Semántica pero no para la Sintaxis.
Para la Sintaxis, es Forma, si bien bastante abstraída y relativamente
removida de la superficie visible del lenguaje. La Semántica, en
cambio, además de no reproducir de un modo trivial aspectos de la
forma lingüística, es enteramente abstracta. El significado es algo
bastante real en el sentido de ser un aspecto de la naturaleza pero por
otro lado es intangible en un modo en el que la Sintaxis no lo es. Lo
que prueba esta intangibilidad es el persistente intento de los filósofos
a través del siglo XX y aún hoy de deshacerse de esa intangibilidad al
redefinir la Semántica reduciendo el significado a relaciones causales
Marcela Bassano

entre las palabras y los objetos, por ejemplo, la teoría causal de la


referencia al estilo Putnam, o al estilo Davidson, entre otros.
La Sintaxis es el modo de desviarnos de la inmediatez de nuestra
experiencia con las denotaciones externas de las palabras que usamos. Página | 204
Es un tipo diferente de significado, ligado a los aspectos gramaticales,
al momento en el que categorizamos conceptos y los insertamos en
configuraciones. No hay modo de seguir este significado denota-
cionalmente y este es el problema con una semántica referencial: las
relaciones externas entre las palabras y las cosas consideradas
independientemente de la mente, no aportan nada, no iluminan esto.
Así, lo que primariamente sea una ciencia del significado radique en
el modo en el que el significado se siga sistemáticamente de las reglas
composicionales del lenguaje (por ejemplo: significado-I) y no de la
asignación externa, el mundo real, ni conjuntos de objetos externos a
predicados ni valores de verdad (o pensamientos ligados con el
mundo) a las oraciones; los significados de las palabras y oraciones
son instrucciones mentales, no cosas externas.
Para los externalistas, en cambio, es posible acceder al significado
de una expresión en la medida en que refiera a un objeto externo. Las
relaciones entre lenguaje e interpretación no están determinadas por
los estados psicológicos de los hablantes, por lo que hay en la cabeza,
sino en directa relación con las entidades del mundo. Una palabra,
semánticamente hablando, tiene tanto una descripción sintáctica como
una especificación de la cosa o las cosas en el mundo a las cuales la
palabra refiere.
Putnam (1995) sostiene que la referencia no está determinada por
los estados psicológicos de los hablantes sino en directa relación con
las entidades del mundo. Este será el foco radical de la discusión con
Chomsky.
Las relaciones entre la interfaz conceptual intencional y…

Otros hablantes pueden fiarse del juicio de algunos hablantes


expertos, de modo tal que la capacidad de reconocer que tienen éstos
la posee el cuerpo lingüístico colectivo a través de ellos, aunque no la
posea cada miembro individual de este cuerpo. De esta forma, plan- Página | 205
tea que es tarea de la sociolingüística investigar este fenómeno y
propone la hipótesis de la universalidad de la división de la tarea
lingüística.
Así, la determinación de la extensión depende de la cooperación
social y no es función del conocimiento de cada hablante competente,
sino que es el estado socio-lingüístico de la comunidad al que el
hablante pertenece la que determina la extensión.
Para Putnam, se requiere que, en relación con el término tigre, por
ejemplo, los hablantes sepan algo de los tigres (estereotípicos) para
que pueda considerarse que adquirieron la palabra tigre.
El estereotipo garantiza, de esta forma, una descripción del sentido
en el uso, basada en el reconocimiento de la norma social y cultural.
Para que el hablante pueda participar de la división lingüística del
trabajo es necesario que disponga de algunas destrezas referidas al
término en cuestión, teniendo en cuenta que la competencia individual
del hablante no podrá nunca fijar la extensión del término.
Para Davidson (1999), existe una conexión entre el contenido de
los pensamientos de las personas y sus relaciones causales con el
mundo en sí. Concebida la comunicación como un instrumento entre
el individuo y el mundo exterior, la tesis de Davidson es que el
estudio de la comunicación no debe partir de la suposición de un
lenguaje compartido, con convenciones compartidas, sino de los
diferentes idiolectos que cada uno de los hablantes lleva consigo en
sus intercambios comunicativos con sus interlocutores. Sostiene que
la comunicación es la fuente primera de toda dimensión semántica y
de su éxito depende el concepto primigenio de significado.
Marcela Bassano

El punto de partida de toda investigación semántica reside en la


comunicación entre los hablantes. El origen del significado es la
comunicación; todo lo que podamos obtener, en lo que a semántica se
refiere, tendrá que venir dado. Página | 206
Davidson (1986) parte, sin duda, del asombro que le produce este
hecho: habitualmente, no importa cuán torpes, balbuceantes, confusos
y dispersos seamos como hablantes; a pesar de todo, conseguimos
comprendernos, logramos hacer entender a nuestro interlocutor lo que
queríamos decir.

El lugar del Significado y la Interpretación en el Minimalismo


Biolingüístico

Chomsky (2000a) en cambio, se resiste a un entendimiento social y


normativo de la noción de significado y referencia. Por el contrario,
un tratamiento naturalista del significado y la interpretación, como el
que él sostiene, implica un tratamiento internalista de estas cuestiones.
Quizás, para empezar a pensar en un tipo de ciencia del significado de
este tipo todo lo que haya sea Ensamble irrestricto disparado por un
ítem léxico que tiene un rasgo Arista y nada más. Volveremos luego
también a este punto.
Desde este punto de vista, argumenta que la referencia debe por lo
tanto ser entendida como parte del uso del lenguaje. No es parte de la
descripción del órgano del lenguaje o de la facultad del lenguaje o de
los mecanismos y el sistema cognitivo interno que permite el uso del
lenguaje. Es más bien parte de una descripción que involucra las
intenciones de una persona y su comprensión de lo que son los
objetos que se encuentran alrededor de él, ninguno de los cuales
puede ser el objeto de comprensión teórica o científica o naturalista.
Dado que el uso del lenguaje ha sido tradicionalmente visto dentro de
la Pragmática, Chomsky propone una clasificación revisada del lugar
Las relaciones entre la interfaz conceptual intencional y…

de la referencia, no en la Semántica sino en la Pragmática. Dado el


hecho de que la noción central de semántica, la referencia, está
inmersa en la intencionalidad y en el uso del lenguaje y dado que las
cuestiones en torno a la intencionalidad no caen dentro de una Página | 207
investigación naturalista del lenguaje, deben incluirse en la
Pragmática.
Para Chomsky todas estas nociones caen dentro de la Pragmática y
el resto es Sintaxis, que es ahora considerada de un modo mucho más
amplio que como la habían pensado los filósofos, para incluir algunas
áreas de una Semántica tratable de un modo internalista y naturalista,
dentro de la cual nociones como referencia o intencionalidad, que
indagan en torno a las funciones externas del pensamiento, no ocurren
en absoluto. Por lo tanto, estudiar la referencia desde las creencias
compartidas o individuales que subyacen al uso del lenguaje cae más
allá de los límites internalistas. La Semántica, si existe, tiene que ver
con el estudio de relaciones como agentividad, tematización, tiempo,
estructuras eventivas, y el lugar de los argumentos en ellas, pero si
existe de ese modo, no es Semántica, sino Sintaxis, en la medida en
que es parte de las representaciones mentales y es independiente de si
existe el mundo. Quizás no sea correcto llamarla Semántica. Quizá
sea la parte de la Sintaxis que presumiblemente esté más relacionada
con el sistema de interfaz que involucra el uso del lenguaje. Es esa
parte de la Sintaxis que ciertamente es Pragmática en el sentido de
que es lo que uno hace con las palabras. De todos modos, Chomsky
sostiene que si la Semántica existe es una cuestión abierta, pero a su
criterio y bajo el marco internalista en el que considera al significado,
debería darse marcha atrás con el supuesto falso que ha sostenido la
Filosofía en cuanto a que existe una relación entre las palabras y las
cosas, independientemente de las circunstancias de uso.
Marcela Bassano

El estatuto de la Interfaz Conceptual Intencional: Chomsky y


Hinzen

Pero vayamos ahora a otros aspectos de las dos preguntas que nos
Página | 208
formuláramos más arriba, en relación a las preguntas por dónde se
produce el significado, cuál es su estatuto y cuál es el lugar de la
interpretación.
Desde un punto de vista internalista el significado se entiende
como una condición de la interfaz semántica impuesta por el sistema
de pensamiento, esto es, existe una interfaz semántica SEM a la que se
llega o accede a través de la derivación mediante principios de
eficiencia computacional: las restricciones de la interfaz. Lo que los
significados son es una consecuencia de los trabajos puros y de la
arquitectura del sistema. Así, la representación semántica SEM
aparece como una necesidad natural en la sintaxis estricta. Esto
apunta entonces a ubicar al significado dentro de la sintaxis y,
consecuentemente, a entender los modos de codificación como modos
de codificación sintácticos.
Para la perspectiva minimalista, entonces, un significado es algo
computado en una derivación, de modo tal que la interpretación
semántica se concibe como una parte inherente del procedimiento
dinámico de la derivación a través de Ensamble y Rasgos.
En relación a esto, Pietroski (2008) sostiene que las expresiones de
una Lengua–I (por ejemplo expresiones-i) son presumiblemente
restricciones para acceder a ciertas representaciones mentales y
generar otras, de acuerdo con principios de lexicalización y
composición. Esas representaciones que se generan y a las que se
accede son conceptos–i, asumiendo de esta manera que conceptos son
representaciones mentales componibles.
Señala además que la lexicalización es fundamentalmente una
cuestión de rotular un concepto ya que los conceptos-i son
Las relaciones entre la interfaz conceptual intencional y…

conceptos lexicalizados. La idea amplia es que los ítems léxicos son


instrucciones para buscar conceptos que encuentran ciertas condi-
ciones mientras que los sintagmas son instrucciones para combinar
conceptos. Desde esta perspectiva las expresiones–i son concepto- Página | 209
construcción-instrucción que reflejan principios que rigen la com-
binación de expresiones-i y que interfacean entre la FHL y otros
aspectos de la cognición humana (Pietroski 2008).
Agreguemos que las estructuras sintácticas además de ser proyec-
tadas composicionalmente en estructuras semánticas lo hacen de un
modo ‘estrictamente’ particular, sus núcleos solo dependen para su
composición de sus respectivos complementos directos.
En suma, para que una expresión signifique lo que significa sus
ítems léxicos deben entrar en posiciones particulares en la estructura
sintáctica de una expresión, de manera tal que para el Minimalismo es
la sintaxis y no la semántica la que debe explicar por qué ciertas
expresiones no pueden tener ciertos significados y deben significar
otra cosa. Así, por ejemplo, La casa de madera no tiene el mismo
significado que La madera de la casa aún cuando ambas expresiones
tengan los mismos nombres. Esto demuestra que las explicaciones
semánticas no son útiles para explicar este hecho. Para Chomsky el
conocimiento semántico no predice ni explica estructuras sintácticas
pero esto no implica que al generativismo no le interese el significado,
sino más bien, como decíamos más arriba, propone un tratamiento
internalista del mismo, en oposición a la lectura externalista ya
aludida. La comprensión acerca de la manera en la que usamos el
lenguaje significativamente y entendemos las expresiones depende y
se explica por mecanismos internos que hacen que esto sea posible.
La dirección entonces, entre sintaxis y CI es puramente sintáctica, es
decir, de la sintaxis a la semántica en el sentido de que las relaciones
semánticas entre las expresiones, pueden rastrearse de sus relaciones
Marcela Bassano

sintácticas establecidas en el curso de la derivación. El significado


surge de procesos combinatorios recursivos y por lo tanto, no
involucra el mundo externo. Es un proceso que no tiene lugar en el
mundo sino en la mente que está equipada con las operaciones Página | 210
combinatorias relevantes. La mente organiza nuestros pensamientos
tal como sus significados se siguen legítimamente de sus partes y la
naturaleza de su construcción. Nada externo entra dentro de este
proceso de construcción y nada externo se corresponde.
Así, el significado de una oración es un mecanismo de selección
léxica que junto con una operación combinatoria recursiva básica
denominada «Ensamble», produce el pensamiento completo. Esto es,
lo que permite la generación de significados es la recursividad y la
operación relevante de la recursividad en el lenguaje es Ensamble.
Por lo tanto, si no hay nada de semántico en la interpretación
semántica, al menos de la manera en la que los filósofos externalistas
la entendían, es decir, en estricta relación con los aspectos referen-
ciales, creemos, junto con Hinzen (2006) que no es conveniente
seguir sosteniendo la denominación semántica cuando en realidad,
como sostiene Chomsky, el significado es una cuestión de sintaxis.
Hasta ahora, pareciera al menos que las cosas son bastante claras;
el problema, creemos, se suscita con respecto al estatuto de la interfaz
CI. Chomsky piensa a la interfaz CI como un sistema de pensamiento
independiente del sistema lingüístico, es decir, del lenguaje. Esto
implica que, como dijéramos antes, la considere pre-lingüística, no
lingüística o pre-sintáctica. Es por eso que en el diseño propuesto por
el Mininalismo, la sintaxis está condicionada desde afuera en la
medida en que las expresiones que ella genera están determinadas por
las demandas de la interfaz. Existe entonces, por un lado, la sintaxis
con su maquinaria computacional, y, por el otro, independiente de
ella, un sistema de pensamiento, CI, que es quien impone las
Las relaciones entre la interfaz conceptual intencional y…

restricciones. Nuestra pregunta es: ¿es posible postular, como sostiene


Chomsky, que el pensamiento existe fuera del lenguaje? ¿Que
podamos pensar independientemente de la maquinaria del lenguaje y
que por lo tanto CI existe independientemente del lenguaje? Si fuera Página | 211
esto plausible, ¿cómo se produciría entonces la interfaz? Creemos,
junto con Hinzen (2007) que es probable que en este punto, el
Minimalismo pueda estar tan equivocado como lo estaba la Semántica
Generativa, al asumir un nivel proposicional de pensamiento y borrar
así los límites entre el lenguaje y el pensamiento: la sintaxis no está
trivialmente determinada por las condiciones semánticas impuestas
sobre ella, una vez que se ha añadido Ensamble. Quizás este sea uno
de los déficits del Minimalismo, puesto que el razonamiento es
contradictorio o al menos confuso. Si bien se sostiene por un lado, un
sistema de pensamiento CI independiente, y por lo tanto, pre-
lingüístico o no lingüístico, por otro lado, se desprende de los escritos
de Chomsky que si la interfaz semántica es consecuencia de las
demandas que impone CI, significa entonces que CI, al abordar el
producto de la interfaz semántica que se obtiene en el curso de la
derivación, tiene un vocabulario en el que, por ejemplo, nociones tales
como proposicionalidad pueden ser formuladas. Entonces, si tiene un
vocabulario posee contenido lingüístico y por definición se afirma, a
la vez, que es prelingüístico o no lingüístico puesto que es externo a la
FL.
Pero si tiene un vocabulario, la sintaxis no está condicionada desde
afuera, sino que tiene una condición ella misma para producir
significados e interpretaciones. Esto es, fuera del sistema lingüístico,
fuera de las derivaciones sintácticas, no hay nada como un sistema de
pensamiento separado de lo que produce la derivación. El pensa-
miento no existe por sí solo a modo de un sistema CI sino que se
construye en la derivación sintáctica. Al respecto Hinzen (2007: 126)
Marcela Bassano

sostiene que no es posible construir representaciones de los conte-


nidos del pensamiento antes de que sean expresados por las
estructuras sintácticas; esto es, los pensamientos no pueden conce-
birse independientemente de la sintaxis que los origina. Hinzen Página | 212
también argumenta que solo las oraciones pueden expresar
pensamientos proposicionales, y en tanto y en cuanto son objetos
sintácticos que se obtienen en el curso de la derivación y no pueden
pensarse aparte o independientemente del lenguaje, no es plausible
proponer un sistema de pensamiento anterior al lenguaje. Así, los
pensamientos humanos dependen de lo que la sintaxis hace, es decir,
de los formatos sintácticos específicos que están disponibles en las
interfaces.
De este modo, los significados proposicionales se derivan en un
proceso computacional. Son los procesos mentales los que explican
los significados de las estructuras que los codifican. Desde un punto
de vista internalista el significado es un mecanismo de selección
léxica que junto con Ensamble produce el pensamiento. La hipótesis
central de Hinzen es que la mente es una suerte de ingenio generativo
que produce creativamente pensamientos con determinadas
estructuras, y las propiedades intencionales que tienen esas estructuras
se deben enteramente a ellas, con adaptaciones que proveen
restricciones sobre su significancia externa.
Lo que Hinzen propone es que las propiedades empíricas de los
contenidos de pensamiento deriven de las estructuras que la FL genera
(por ejemplo, los objetos sintácticos obtenidos en el curso de la
derivación), que le da forma a estos pensamientos. Esto conduce a
pensar que el lenguaje es productivo pero que sus producciones no
son meramente una respuesta expresiva a la satisfacción de las
condiciones impuestas por la interfaz CI desde afuera.
Las relaciones entre la interfaz conceptual intencional y…

Si bien Chomsky (2007) reconoce esto, no se inclina aún por


eliminar totalmente las condiciones CI porque:

The primacy of CI is reduced, though satisfaction of CI


Página | 213
conditions cannot be entirely eliminated: CI must have some
range of resources that can exploit the properties of generated
expressions, along with whatever is involved inuse of language
to reason, refer, seek to communicate perspicuously, and other
mental acts. SMT and the concept of principled explanation
would be correspondingly simplified (Chomsky, 2007: 15).

Sin embargo lo que Hinzen propone es, al menos, reconceptualizar


la noción de interfaz del siguiente modo:

I see no a priori reason to assume, with Chomsky in the quote


above, that the preferred choice of explanatory direction (from the
outside systems to the computational system’s internal
organization) is somehow primary. It seems entirely posible at this
stage that we will have to re–conceptualize today’s commonly
held visión of the ‘interfaces’, and impose a weaker demand on
the architecture of the system: no that its generated expressions
must meet pre-given semantic demands, nor that they meet
conditions of very richly structured external systems, but that,
more modestly, they be (at least partially) usable. This amounts to
a ‘use theory of meaning’ of shorts. Conceptually necessary is that
language is used, not that there is an ‘interface’ of the kind that
current mainstream Minimalist theorizing imposes on the
architecture of the linguistic system (Hinzen 2007:47).

Es así como el rol de las condiciones de interfaz no consiste en


imponer condiciones expresivas sobre el sistema computacional del
lenguaje, sino solamente restringir su poder generativo. Esto es, el
sistema CI no explica la maquinaria de la sintaxis puesto que la
Marcela Bassano

sintaxis no puede estar motivada por las condiciones de la interfaz


semántica sino que solo puede estar restringida por ella. Si la sintaxis
crea algo nuevo son sintagmas, a través de Ensamble: si son ítems
tomados del léxico, hablamos de ‘Ensamble Externo’; si vienen del Página | 214
marcador de frase generado, hablamos de ‘Ensamble Interno’. Lo
correcto, según Hinzen, es estudiar el lenguaje por sí mismo y no
verlo como una expresión directa del pensamiento y leer la
interpretación semántica estrictamente a partir de las estructuras que
la sintaxis provee.

Conclusión

De todo lo expuesto y a modo de conclusión diremos entonces que el


hecho de que el significado y la interpretación sean concebidos en
términos internalistas conlleva las siguientes implicancias:
i. La Referencia no tiene ningún lugar en un tratamiento
naturalista del significado como el que propone el pro-
grama de investigación de la gramática generativa
chomskiana.
ii. Un tratamiento del significado en términos externalistas
no es explicativo.
iii. En el tratamiento del significado la dirección de la
explicación y de la codificación es de la sintaxis a la
semántica en el sentido de que la interpretación semántica
debe rastrearse en la sintaxis a través del proceso de
derivación.
iv. Si el significado es una cuestión de sintaxis, no es
plausible seguir sosteniendo el rótulo semántica para
explicarlo.
v. Una reconceptualización de la interfaz CI no solo en
cuanto a su estatuto sino también, ya no concebida en
Las relaciones entre la interfaz conceptual intencional y…

términos de condiciones impuestas sino en términos de


restricciones.
vi. Un reordenamiento de la Semántica Referencial, especí-
ficamente de la Semántica entendida en el sentido de Página | 215
Frege, y de la Pragmática. La Semántica desaparece
como un dominio separado y autónomo, para ser
absorbido dentro de la Pragmática y de la Sintaxis.
vii. En relación al reordenamiento que se propone de la
Sintaxis, la Semántica y la Pragmática, la referencia no
constituye el núcleo de una teoría del significado.
Mientras que la referencia está relacionada con la
Pragmática, el significado es una parte de la Sintaxis.
Marcela Bassano

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Página | 218
Explicación científica:
subsunción y ampliación teórica
en la lingüística chomskiana de los años 80
Griselda Sofía Parera
Universidad Nacional del Litoral – Universidad Católica de Ssanta Fe
grisparera@gmail.com
Santa Fe, Argentina

Resumen

El presente trabajo revisa la noción de explicación científica y su


operatividad en el marco de las ciencias empíricas. En primer lugar,
se hace referencia al modelo tradicional de explicación formulado por
Hempel y Oppenheim (1948), y en segundo lugar se hace lo propio
desde los desarrollos llevados a cabo dentro del marco de la
Concepción Estructural de la ciencia o estructuralismo metateórico
(Sneed, 1971; Stegmüller, 1981, 1983; Balzer, Moulines, Sneed,
1987). En ambos casos se ejemplifica con casos relativos a la
lingüística chomskiana, en particular, a la Teoría de los Principios y
los Parámetros (Chomsky, 1981, 1986). Se intentará mostrar el modo
en que la última propuesta establece nuevas y mayores exigencias al
modelo de subsunción formulado por el primero. Finalmente se
intentará ponderar los beneficios interpretativos del estructuralismo
metateórico y su capacidad para hacernos comprender lo esencial de
una teoría empírica.
Explicación científica: subsunción y ampliación teórica en la lingüística…

Introducción

El presente trabajo puede despertar cierta sorpresa en el lingüista que


no espera encontrar un trabajo de filosofía de la ciencia, o
Página | 219
epistemología, en medio de un conjunto de trabajos sobre inves-
tigación lingüística. Es entonces, quizás, oportuno reseñar brevemente
qué tipo de relación hay entre una ciencia empírica, como lo es la
lingüística, con la filosofía de la ciencia. Luego, se podrá ponderar el
fruto o ganancia que tal vínculo ofrece y la pertinencia de este trabajo
en el contexto mencionado.
Dada la innegable influencia que las ciencias empíricas ejercen
en nuestras sociedades, Ulises Moulines (1993) hablaba de la
«perentoriedad de la reflexión filosófica» sobre la ciencia. En el
caso de la lingüística, esta perentoriedad viene dada por el volumen
y variedad de producción científica que en este campo se desarrolla,
y de la cual esta compilación es un muestrario. Es debido al hecho
de que esta producción no parece agotarse en lo inmediato, y al
innegable aporte que ella produce al conocimiento que poseemos
sobre relaciones tales como lenguaje-mundo, lenguaje-mente,
lenguaje-acción, que la reflexión filosófica sobre dichas prácticas se
torna necesaria.
La lingüística, como el conjunto de disciplinas que tienen por
objeto hechos que son directa o indirectamente contrastables por la
experiencia sensorial humana, construye marcos interpretativos de
esos hechos, construcciones que llamamos teorías científicas. Si se
considera que estas teorizaciones, llamémosle t 1, pueden, a su vez, ser
objeto de reflexión de la filosofía, lo que se construye sobre ellas es
una nueva interpretación o t 2. La filosofía de la ciencia es en este
sentido, una actividad de segundo nivel o, metateórica, dado que su
objeto de reflexión es el resultado de una actividad interpretativa de
primer nivel.
Griselda Sofía Parera

Así, el filósofo de la ciencia estudia a las teorías científicas como


entidades abstractas, no porque no puedan ser localizadas espacio-
temporalmente, sino porque al ser entidades de primer grado, sub-
yacen y hacen inteligibles a los objetos concretos de su estudio, los Página | 220
que son objetos culturales.
Algunos de los problemas que el filósofo de la ciencia puede
pensar, con el consecuente beneficio para el lingüista son: i) ¿qué es
un concepto científico?, pongamos como ejemplo ‘marcador’ de frase,
‘sintagma’, ‘papel temático’, merge1; ¿qué tipología y diferenciación
entre ellos puede hacerse?; ¿cuál es su grado de dependencia con la
teoría a la que pertenece?; ¿cuánto requiere un término que sea
demostrado efectivamente?, en cuyo caso hablaremos de término
observacional o no; ii) ¿qué son las leyes científicas?, por ejemplo
‘Toda oración tiene sujeto’2, ¿qué requisitos debe satisfacer una ley
para ser aceptada como ley?; ¿en qué medida una teoría requiere de
leyes?, o, ¿frente a qué tipo de teoría estamos en caso de constatar su
ausencia?; iii) ¿cuál es la relación entre leyes y explicación científica?,
¿qué método o modelo adoptaremos para evaluar a una teoría como
explicativa o no?; y problemas de un carácter, quizás más general
como, ¿deben entenderse los productos científicos como repre-
sentaciones especulares de los casos empíricos?, ¿cómo hay que
considerar a la comunidad científica, o grupo de agentes sociales, que
opera en la producción de conocimiento?, ¿qué papel juega la
historicidad de una teoría? El ensayo de respuestas a preguntas como
éstas, entre otras que constituyen una larga lista, no solo ofrece una
mejor comprensión de qué es la ciencia, cómo se practica y cómo
deben ponderarse sus resultados, sino que pueden servir como
herramienta metateórica para el científico que revisa una y otra vez
sus construcciones teóricas.
En este trabajo revisaremos la noción de explicación científica. En
primer lugar nos referiremos al modelo tradicional de explicación
Explicación científica: subsunción y ampliación teórica en la lingüística…

Hempel y Oppenheim (1948) y en segundo lugar haremos lo propio


pero desde los desarrollos llevados a cabo dentro del marco de la
Concepción Estructural de la ciencia o estructuralismo metateórico.
En ambos casos ejemplificaremos con casos relativos a la lingüística Página | 221
chomskiana, en particular a la Teoría de los Principios y los
Parámetros. Se intentará, finalmente, ponderar los beneficios inter-
pretativos de este último modelo con el que le antecede.

La explicación científica

Una distinción clásica en filosofía de la ciencia es la que señala dos


tipos de conocimiento: conocer qué y conocer por qué. Mientras que
el primero es descriptivo, el segundo es explicativo, siendo este el que
provee una comprensión de nuestro mundo. Estas explicaciones son
diferentes de aquellas usadas de modo corriente, donde se ‘explica’
cuando se narra algún tipo de acontecimiento, como por ejemplo
‘Cintia me explicó por qué faltó ayer’, o cuando se lleva a cabo una
elucidación, como ‘Horacio me explicó cómo funciona el horno’.
En ciencias empíricas, el propósito es indicar en términos precisos
cuál es la estructura racional mediante la cual se ofrecen respuestas a
preguntas-P (why-questions). Hempel ofrece un modelo de explic-
ación que, justamente,

[…] answers the question ‘Why did the explanandum-


phenomenon occur?’ by showing that the phenomenon resulted
from certain particular circumstances ([…]) in accordance with
the laws ([…]). By pointing this out, the argument shows that,
given the particular circumstances and the laws in question, the
occurrence of the phenomenon was to be expected; and it is in
this sense that the explanation enables us to understand why the
phenomenon occurre3 (Hempel, 1965: 337). (El énfasis
pertenece al autor.)
Griselda Sofía Parera

Es decir que, en principio, una explicación científica es un tipo de


respuesta que se ofrece a una pregunta-P como distinta de una
pregunta que requiere, solamente, algún tipo de descripción o
caracterización. Podemos dar una cuidada caracterización de la clases Página | 222
de cosas que hay ahí fuera, refinando todo lo necesario el lenguaje
mediante el que se captan o representan esas clases, sin que por ello
estemos proponiendo ningún tipo de aseveración sobre el por qué las
cosas funcionan de ese modo y no de otro. Así, la explicación
científica ha sido asociada a una comprensión científica, donde
‘comprensión’ no debe entenderse como un estado psicológico de
quien comprende sino como un tipo de relación que se establece entre
una teoría científica y un hecho o conjunto de hechos4.
Hay ciertamente, y podría tratarse con un detenimiento que no se
hará aquí, una simetría entre nociones tales como descripción y
explicación científica y aquellas formuladas por Chomsky (1965)5, a
saber: adecuación descriptiva y explicativa. La teoría que satisfaga las
restricciones de la adecuación explicativa es aquella que logre
emparejar los enunciados de la teoría con los hechos empíricos.
Nótese en la cita a continuación que tal emparejamiento se destaca
como condición de una teoría que se jacte de ser explicativa.

La teoría lingüística se acercará a la adecuación explicativa y


contribuirá al estudio de los procesos mentales y la capacidad
intelectual humana, y, más específicamente, a la determinación de
las habilidades que hacen posible el aprendizaje del lenguaje bajo
las limitaciones de tiempo y de los datos empíricamente dadas
(Chomsky, 1965: 45).

Es la denominada Teoría de los Principios y Parámetros


(Chomsky, 1981, 1986), en adelante TPP, la que logra tal requisito de
adecuabilidad. Podemos reconstruir en el marco de la TPP, y solo a
Explicación científica: subsunción y ampliación teórica en la lingüística…

modo de ejemplo, las siguientes preguntas-P (i) ¿Por qué los seres
humanos, cuyos contactos con el mundo son breves, personales y
limitados, son capaces de alcanzar un conocimiento del lenguaje rico
y complejo en un breve lapso de tiempo?, o, (ii) ¿Por qué cierta clase Página | 223
de elementos requieren de otros para poder referir?, (iii) ¿Por qué
ciertos elementos dados en una estructura, se interpretan en un lugar
distinto a aquel en el que aparecen materializados? Este tipo de
preguntas, pretenden ofrecer una explicación de hechos generales o
conjunto de hechos del mismo tipo y no de clases particulares, aun
cuando sean casos individuales los que operan como ejemplar de
análisis para la explicación.
Así, como se verá a continuación, de acuerdo a Hempel, las
explicaciones proveen un modo de comprender, una respuesta, a por
qué ocurre lo que ocurre.

Análisis inferencialista nomológico-deductivo

La explicación científica ha sido considerada de diferentes maneras


durante el siglo XX, habiendo resultado de ello diversas concepciones
acerca de su naturaleza y una cantidad similar de discusiones como
consecuencia de tal diversidad
Para comenzar revisaremos la teoría filosófica más influyente
sobre explicación científica. Este núcleo de análisis se presenta en
Hempel y Oppenheim (1948), extendiéndose su desarrollo,
principalmente, en Hempel (1965). Su propuesta, recupera una idea
más antigua (la que puede remontarse hasta Aristóteles) cuya idea
básica es que la explicación es un tipo de argumento en el que se
puede identificar: i) un caso o conjunto de casos, tema de la pregunta-
P, que requiere una explicación, denominado explicandum (en
adelante: Exm); ii) ciertos hechos que proporcionan la explicación, el
explanans (en adelante: Exs) y, finalmente, iii) un tipo de relación
Griselda Sofía Parera

explicativa en virtud de la cual se puede afirmar que Exm se explica


por el Exs.
Este análisis, conocido como modelo de cobertura legal o modelo
nomológico deductivo (en adelante: ND), reúne dos intuiciones Página | 224
básicas. Según la primera, en una explicación el Exs explica el Exm
en el sentido de que lo hace «esperable». Ofrecer una explicación del
mismo es ofrecer otro fenómeno en relación con el cual el Exm se
puede especificar y, así, esperarse que suceda. Por el contrario,
afirmar que el caso a explicar es inesperable, refleja el hecho de que
no está especificado, existiendo una carencia de relación por la cual
pueda decirse algo acerca de él.
La segunda intuición establece que un hecho X es esperable
—relativamente— a otro hecho Y si X se infiere de Y. La
combinación de estas dos intuiciones proporciona el esquema básico
de este análisis de la explicación como inferencia. Los autores
expresan el modelo a través del siguiente esquema (Hempel y
Oppenheim, 1948: 138):

C1, C2,…, Ck Enunciados de


condiciones
antecedentes
Explanans

L1, L2,…, Lr Leyes generales


Deducción
lógica
E Descripción del
fenómeno empírico que Explanandum
se explica

Nótese que el Exs contiene al menos una ley, el Exm es un hecho


general o particular y que la explicación es una relación de inferencia
lógica: el Exm se infiere del Exs. También suele decirse que la
‘inferencia lógica’ expresa una relación en la que un Exm se vuelve
‘esperable’, es decir que dadas ciertas leyes, más ciertas condiciones
Explicación científica: subsunción y ampliación teórica en la lingüística…

iniciales, solo cabe esperar que suceda lo que sucedió6. Así, en el


7
marco del modelo ND , se habla de subsunción de un hecho particular
bajo ciertas leyes.
En el caso de las ciencias empíricas como la lingüística, el hecho Página | 225
particular debe entenderse como un ejemplar de una clase o tipo
mayor que lo integra. Así, la oración (1) es un hecho particular del
tipo o clase estructuras con Qu y (2) un ejemplar del tipo oración
declarativa; de modo tal que la explicación que se ofrezca para el
caso, se hace extensiva para la clase.
(1) ¿Qué compró Olivia?
(2) La hora transcurrió en calma.
Ahora bien, veamos cómo operaría el modelo ND.
Dadas las oraciones (2) y (3), pueden formularse los siguientes
interrogantes: ¿Por qué (3) no es una oración posible en español?,
pregunta equivalente a esta otra: ¿Por qué (3) no es una oración
interpretable en español?, es decir, ¿Por qué (3), en tanto que oración
perteneciente a un conjunto o clase determinada, no es una construc-
ción gramatical que elaboraría el conocimiento de un hablante
competente del español, mientras que (2) sí?
(3) *La hora transcurrió a Carmela.
Estas preguntas pueden ser respondidas por TPP, lo que equivale a
decir que este conjunto de hechos encuentra, al menos, una
explicación tras su subsunción en el conjunto de leyes expresadas por
la TPP. En el marco de la TPP se afirma que toda oración, que aquí
haremos equivaler a derivación, debe recibir una interpretación, es
decir, una asignación del significado expresado por la construcción.
Ello se hace en un nivel de interfaz conceptualizado como Forma
Lógica (FL), y se expresan ciertas condiciones para que la
interpretación sea asignada.
Griselda Sofía Parera

Los elementos de la FL considerados como interme-diarios entre


la sintaxis (en sentido amplio) y los sistemas de uso lingüístico
(han de) recibir una interpretación apropiada, (han) de estar
habilitados (Chomsky, 1986: 119).
Página | 226

Esta condición de habilitación está regulada por una propiedad de


las lenguas naturales que se denominó Principio de Interpretación
Completa (IC), la que señala, por ejemplo, que es un hecho general
que oraciones como (3) no pueden ser interpretadas, mientras otras
como (2) sí.
Considerando que la condición de habilitación incluye «ciertas
opciones»8, la inferencia deductiva para explicar la habilitación de (2)
y la no habilitación de (3), podría9 esquematizarse como sigue:
Exs:
CI: La estructura ‘La hora transcurrió en calma’: i) incluye
elementos, ítems lexicales, del tipo [nombre]10, [verbo], [preposición];
ii) dichos elementos poseen relaciones entre sí tales que redundan en
un significado composicional; iii) las relaciones que establecen entre
sí el conjunto de elementos no es la misma, de lo que se supone que
los vínculos se establecen de modo estructural; así, el elemento ‘la’ no
establece ninguna relación particular con ‘transcurrió’, mientras que
el compuesto ‘la hora’, sí.
Ley (IC): Todo elemento que llegue a FL debe estar habilitado de
forma apropiada11.
Ley 1 (Lexicón): Todo ítem lexical posee rasgos de selección
semántica, propiedad que: i) indica cuantos lugares argumentales
licencia el núcleo, ii) restringe el tipo semántico de sus argumentos de
acuerdo con los roles o papeles temáticos dados en su grilla temática.
Ley 1 ’: transcurrir <tema>.
Ley 2 (Ppio. Proyección): Toda representación en cada nivel
sintáctico es proyectada desde el lexicón, no pueden alterarse ni
Explicación científica: subsunción y ampliación teórica en la lingüística…

eliminarse las propiedades de subcategorización que los ítems


presentan.
Ley 3 (Teoría-X-barra): Existe una relación estructural general tal
que todo sintagma constituye una misma codificación de relaciones: Página | 227
núcleo-complemento, especificador-núcleo y adjunto-núcleo.
Ley 4 (Teoría-Ɵ): Para toda representación sintáctica el
complemento de cualquier núcleo debe estar seleccionados por ella.
Ley 4’ : Para toda representación sintáctica, el sujeto argumental es
un argumento–E, situado fuera de la proyección máxima del V y
hermano del SV.
Ley 5 (Criterio-Ɵ): En representación sintáctica, cada argumento
carga un solo rol temático y cada rol temático es asignado a un
argumento solamente.
Exm: ‘La hora transcurrió en calma’.
Obsérvese que el Exs posee varias leyes, enumeradas solo para
indicar un volumen de leyes, donde algunas, por ejemplo, IC
(Interpretación Completa) puede considerarse una ley de carácter más
general que el resto, la que se satisface en la medida en que sean
satisfechas las condiciones establecidas por leyes particulares12. La
postulación de CI (condiciones iniciales) es un requisito fundamental,
puesto que establece que el Exm que exige explicación, presenta
rasgos, o es del tipo de casos que busca capturar el conjunto de leyes
especificadas. Piénsese si no en el caso de la oración (4) donde
aparece un elemento anafórico que no puede ser capturado por
ninguna de las leyes que reúne el Exs.
(4) Carmela se mira a sí misma.
Finalmente, el modelo explica tanto la aceptabilidad de (2) como
la no aceptabilidad de (3).
Con el caso, hemos intentado ejemplificar la explicación por
subsunción de un hecho particular dentro o bajo una generalidad
Griselda Sofía Parera

nómica. Así, la inferencia deductiva procede del nivel superior (leyes


y condiciones iniciales) al nivel inferior, movimiento en el que se
genera una deducción de carácter necesario, tal como la siguiente. El
caso (2) es interpretable porque cada uno de sus constituyentes están Página | 228
habilitados:
• dada la selección-s del ítem lexical ‘transcurrir’, se habilita
un único argumento;
• atendiendo al Principio Proyección, la construcción ‘la hora’
satura el lugar argumental con un papel temático ‘tema’,
satisfaciendo la selección-s del V;
• atendiendo a posición argumental regida por T-Ɵ de
acuerdo a Teoría-X-barra, la estructura es del tipo:
SF

SN SV

V’

V’ SP

V° h

Otra forma de explicar la explicación

Este modelo ha recibido variadas críticas, en las que no nos


detendremos aquí. Sí nos interesa reseñar que tales críticas han
Explicación científica: subsunción y ampliación teórica en la lingüística…

conducido a propuestas alternativas. Muchas de estas propuestas han


insistido, por ejemplo, en la estrecha relación que existe entre leyes y
teorías, considerando el hecho de que nunca se enuncia una ley
aisladamente, sino que se hace en el marco de una o varias teorías. En Página | 229
lo sucesivo avanzaremos en el desarrollo de esta idea.
Dentro de la perspectiva del estructuralismo meta-teórico (Sneed,
1971; Stegmüller, 1981, 1983; Balzer, Moulines, Sneed, 1987) son
Thomas Bartelborth (1996a, 2002), John Forge (2002) y José A. Díez
(2002) quienes han trabajado la noción de explicación científica.
El punto de partida es la concepción de Bartelborth, quien ha
afirmado que la relevancia del poder explicativo está dada por la
estructura de red que establecen las teorías entre sí, es decir que
ninguna ley tiene poder explicativo en soledad. Así, puede sostenerse
que aun cuando cualquier explicación puede ser considerada una
subsunción, no toda subsunción es explicativa. Considérese, nue-
vamente, el caso de (4). Obsérvese que este nuevo Exm puede ser
subsumido en el mismo conjunto legal o generalidades nómicas (Exs)
en las fueron subsumidas (2) y (3), pero, sin embargo, tal subsunción
no constituye una explicación para (4). De allí que Bartelborth
considera necesario algún requerimiento extra que garantice que la
subsunción es informativa. Considerando este requisito, «el marco
estructuralista provee las herramientas necesarias para estas con-
diciones adicionales». (Bartelborth, 1996: 30) Según expresa, la
subsunción se lleva a cabo en una secuencia de pasos: 1°)
Inicialmente hay un tipo de conceptualización en la que podemos
incrustar el dato medido en un modelo parcial. Por ejemplo Halley
recogió datos sobre los cometas y las regularidades de sus
recurrencias, tras lo que asumió que se mueven en órbitas elípticas,
las que pueden ser determinadas por los datos. Formuló la hipótesis de
que hay una conexión básica entre las órbitas de los cometas y otros
cuerpos celestes y describió el movimiento de los cometas como un
Griselda Sofía Parera

modelo parcial de la mecánica. 2°) Luego se busca una ampliación


teórica y este es el paso más significativo con respecto a la
explicación científica: allí se busca que el modelo anteriormente dado
se explique de acuerdo a ciertas leyes específicas. Página | 230
Díez (2014) desarrolla una concepción de la explicación que, en
términos generales, continúa con la línea trazada Bartelborth.
Llamaremos a la propuesta de Díez explicación científica como
modelo ampliativo y subsunción especializada.
De acuerdo a Díez, el Exm y el Exs pueden entenderse como
aquellos modelos o estructuras de un modelo, donde el primero
representa una modelización de los datos (en adelante: MD) que
deseamos explicar, en el que se agrupan dominios de entidades (D) y
funciones específicas (f), tal que:

MD = <D 1 ,…,D n , f 1 ,…,f i >

El segundo expresa el modelo teórico (en adelante: MT)


constituido por un conjunto de leyes, y, cuando sea necesario, de leyes
especiales, tales que:

MT = <D 1 ,…,D m , g 1 ,…,g j >.

Nótese que MT≥MD puesto que el modelo teórico debe incluir los
mismos tipos de objetos y funciones que incluyó el MD pero debe
introducir algunos elementos nuevos. Pongamos un ejemplo. Supon-
gamos que un grupo de aficionados al lenguaje observa:
i) que en distintas lenguas aparecen partículas referenciales del
tipo ‘se/si’, ‘a sí mismo/a’, herself, himself, themself, las que
se presentan en construcciones como (5)-(7), ejemplares de
un conjunto mayor e infinito que por razones de economía
hemos reducido a tres casos;
ii) que esas partículas refieren a entidades, personas u objetos
particulares;
Explicación científica: subsunción y ampliación teórica en la lingüística…

iii) que estos elementos refieren de un modo similar al modo en


que lo hacen otros elementos, por ejemplo, ‘grasas’,
‘Octavio’, ‘días’;
iv) que mientras que estos últimos establecen la referencia por Página | 231
sí mismos, los primeros requieren de otro elemento para
referir, elemento que debe estar presente en la estructura.
(5) Octavio se cuida de no comer grasas.
(6) Octavio se quiere a sí mismo.
(7) John likes the pictures of himself.
Ahora debe suponerse que este grupo decide identificar a estas
partículas mediante un nombre y conceptualiza a las primeras como
‘anáforas’, a las segundas como ‘expresiones referenciales’, y a la
relación que se establece entre una anáfora y el elemento del que toma
su referencia, como ‘ligamiento’; supóngase a su vez, que este grupo
de aficionados ha observado que todo elemento referencial requerido
por una anáfora se encuentra en una posición que le antecede a ella,
de modo que hay que identificar una ubicación 1 y una ubicación 2 .
Para más, el grupo adopta un tipo de representación que le permite
identificar a los dos elementos en relación de ligamiento. Así,
representa mediante subíndices del tipo: { j , i , k } como lo ejemplifica
(8).
(8) Octavio j se quiere a sí mismo j .
Nótese que hasta aquí, el grupo ha logrado dar un MD de la
observación hecha sobre los casos (5)-(7), modelo que puede sinte-
tizarse por medio de la siguiente estructura:

MD = <{e 1 ,…,e i } , {a 1 ,…,a n }, {u 1 , u 2 } l, { j , … k }>

donde a son las anáforas, e las expresiones referenciales, l es la


función ligamiento que forma pares <e j , a j >, u la ubicación en que
deben estar e y a para poder estar ligadas y j al conjunto de subíndices.
Griselda Sofía Parera

Sin embargo, también debe notarse que hasta aquí el grupo no


está en presencia de ninguna teoría y, por tanto, de ninguna
explicación de porqué los hechos se dan del modo ejemplificado.
Tan solo se posee una estructura que describe: i) la cantidad de Página | 232
conjuntos base, o cantidad de categorizaciones, y ii) la tipificación
de cada una de ellas, es decir, un conjunto de tipos de vínculos que
hay entre ellos, llamémosle ‘relaciones’ o ‘funciones’.
Así, el MD solo logra expresar axiomas que dicen cual es la
estructura que debe tener cada una de las nociones (e, a, u, l, j) para
que sean consideradas candidatos posibles de una estructura
extensional, es decir, una estructura que contiene elementos tales
como ‘Octavio’, ‘sí mismo’, ‘relación de correferencia entre ‘Octavio’
y ‘sí mismo’, entre otras.
Lo que se necesita ahora son determinadas fórmulas que expresen
las condiciones que deben satisfacer esos conceptos básicos o las
relaciones que entre ellos se han identificado. Así, el MT podría
incluir nociones como: i) ‘toda anáfora requiere de un antecedente
para referir’; ii) ‘todo antecedente de una anáfora es un elemento
referencial’13; iii) ‘todo antecedente debe estar en una posición más
alta o precederle a la anáfora’14.
Ahora sí se puede afirmar que en MT se cumplen las siguientes
condiciones:
i) para toda a ∈A existe un e ∈E
ii) para toda <e, a> si e j entonces a j
iii) para toda <e j , a j > si (e j , u 1 ) entonces (a j , u 2 )
Ahora se está en condiciones de comprender por qué se dijo más
arriba que MD es una parte de MT. Es así porque MT dice más que MD,
es más informativo.
Según Díez (2014), las teorías que son explicativas lo son porque
pueden subsumir un fenómeno en los modelos teóricos definidos por
Explicación científica: subsunción y ampliación teórica en la lingüística…

ciertas leyes, pero generando, a su vez, algún tipo de ampliación


teórica. Esta ampliación es para él una condición que deben satisfacer
las teorías que pretendan ser explicativas; esto es, sus modelos
conceptuales deben introducir alguna innovación relativa a sus Página | 233
modelos de datos. Si no fuera así, la teoría en cuestión hablaría del
fenómeno a explicar, valiéndose —tan solo—, del modelo de datos
preexistentes. De allí que, según él, debe establecerse la siguiente
condición:
(A) Para que un modelo de datos MD subsumido dentro de un
modelo teórico, MT, sea explicativo, MT debe incluir nuevos
conceptos o entidades teóricas.
Puede decirse entonces que el MD se hace esperable puesto que la
predicción hace uso de la maquinaria conceptual nueva.
Pero eso no es todo. Díez establece una segunda condición que
debe satisfacer una teoría que pretenda ser explicativa, y es una
condición relativa al nivel de generalidad que poseen las leyes y a la
fuerza o alcance empírico que poseen estas leyes cuando están estruc-
turadas jerárquicamente en una estructura de red. Veamos entonces
qué es una red teórica antes de pasar a la segunda condición
mencionada.
Piénsese que no todas las constricciones formales que expresa una
teoría están al mismo nivel, es decir, no son todas igualmente
centrales o básicas para la teoría. La idea de red teórica representa la
de un conjunto de elementos que poseen una determinada relación
entre sí y cuya estructura está dada por niveles o estratos constrictivos
que, comenzando desde un nivel superior de generalidad (leyes o
conjuntos de modelos más generales) se van añadiendo, mediante
nodos, leyes más específicas en diversas direcciones para dar cuenta
de distintos fenómenos cada vez más específicos. Así por ejemplo, en
el gráfico subsiguiente se representa una red teórica en la que, por
Griselda Sofía Parera

ejemplo, T4 y T5 son especializaciones de T1, es decir que las leyes


que expresan T4 y T5 deben estar contenidas en un nivel de
generalidad mayor, expresadas en este caso por las leyes de T1 y, a su
vez todas ellas, contenidas en una generalidad superior, que es T0. Página | 234

T0

T1 T2 T3

T4 T5 T6

Según Díez, lo que importa como restricción para la explicación es


que la ley superior o más alta es un principio esquemático de tipo
general

que nos dice solamente el tipo de entidades y el esquema de


conexiones nomológicas que dan cuenta del fenómeno, sin
especificar cualquier conexión nomológica particular (Díez, 2014:
1421).

Por ello, no pueden ser testeadas por sí mismas sino que


necesitan del nodo final de alguna rama de la red. Entonces, para
que una subsunción califique como empíricamente explicativa, se
debe imponer una restricción más:
(S) Para que la subsunción–T en el modelo de datos MD dentro de
un modelo MT sea explicativa, MT debe hacer uso de alguna ley
especial.
Así se llega a una definición de las explicaciones-p como
subsunciones ampliativas, especializadas:
Explicación científica: subsunción y ampliación teórica en la lingüística…

(ASE) MT explica MD si y solo si: (i) MD es nomológicamente


subsumible en MT, (ii) MT incluye conceptos teóricos nuevos y (iii)
MT hace un uso especial de leyes.
Llegados a este punto, puede pensarse la viabilidad de la Página | 235
reconstrucción de la TPP en los términos interpretativos recién
esbozados, esto es, como una red teórica cuyos MTs generan un efecto
de anidamiento de leyes, en el que aquellas leyes que son más
específicas, funcionan como constricciones de un MD más pequeño o
circunscripto a un número menor de casos. Sin embargo, las leyes que
expresan una generalidad mayor, al ser más abarcativas o amplias
deben poder anidar dentro de ellas a las especiales, pudiendo en
términos explicativos decir menos sobre el MD dado.

Conclusión

En primer lugar, consideramos que aún cuando se ha desarrollado


solo una pequeña parte del instrumental que ofrece la Concepción
Estructural de la Ciencia o estructuralismo metateórico, hay
suficientes promesas en él como para esperar que mediante una
reconstrucción de este tipo alcancemos una mejor interpretación de
las teorías científicas en relación a su capacidad explicativa. En este
sentido creemos que hay suficientes razones y material para ensayar
una reconstrucción de la TPP en tanto que red teórica.
En segundo lugar, la explicación por subsunción exige mostrar
relaciones entre los modelos que no se reducen a la explicación
hempeliana, entendida como la inferencia deductiva por necesidad.
En este sentido, una concepción de la explicación por subsunción tal
como la presenta José Díez, contiene una exigencia más fuerte: hay
explicación en la medida en que la teoría ofrece una extensión teórica
que especializa la teoría para el caso.
Griselda Sofía Parera

En tercer y último lugar, debe considerarse que las


determinaciones anteriores no son reducibles a aspectos lógicos de una
teoría, sino que existe un fuerte componente pragmático que exige entre
otras cosas definiciones de comunidad científica y período histórico Página | 236
entre otras. Este último aspecto, es una deuda que deja pendiente el
presente trabajo.
Explicación científica: subsunción y ampliación teórica en la lingüística…

Notas

1 Estos ejemplos y los sucesivos pertenecen a lo que puede deno-


minarse de modo genérico Teoría Chomskiana, en un marco más
Página | 237
general denominado Gramática Generativa.
2 Conocido como el Principio de Proyección Ampliado.
3 «(…) responde a la pregunta ‘¿Por qué el fenómeno-explanandum
ocurre? Al mostrar que el fenómeno es el resultado de ciertas
circunstancias particulares (…) en conformidad con las leyes. Al
señalar esto, el argumento muestra que dadas las circunstancias
particulares y las leyes en cuestión, la ocurrencia del fenómeno ha
sido esperada, y es en este sentido que la explicación nos hace
capaces de comprender por qué el fenómeno ocurre».
4 Para un desarrollo más extenso sobre los tipos de ‘explicaciones’ y
‘comprensiones’, véase Salmon (1998).
5 Aunque en Current Issues in Linguistic Theory (Chomsky, 1964),
hay una aproximación al tema.
6 Según Hempel, existe una simetría ente explicación y predicción.
En la explicación de hechos particulares, ambas tienen la misma
estructura lógica, la única diferencia es pragmática y tiene que ver
con la relación temporal entre la ocurrencia del hecho particular y
la construcción del argumento. En un caso se sabe que se han
producido cierto suceso descripto en el Exm y se buscan las leyes
y hechos particulares para explicarlo, en el segundo caso se
dispone de los enunciados y se espera la presunta aparición del
hecho. «Las explicaciones son retrodicciones, ‘predicciones’ de
hechos conocidos; las predicciones, si llegan a confirmarse, son
explicaciones ‘avanzadas’» (Díez y Moulines, 1997: 239). (El
énfasis pertenece a los autores.)
7 Este patrón da lugar a cuatro tipos de explicaciones, según
correspondan a un Exm general o particular, según el Exs incluya
Griselda Sofía Parera

leyes estadístico-probabilísticas o no, como el caso de las leyes


determinísticas, y según sea la relación inferencial de tipo
deductiva o inductiva. Sólo nos detendremos en uno de ellos, el
modelo de explicación nomológico-deductivo de hechos parti- Página | 238
culares que fuera el modelo originario en Hempel-Oppenheim y a
partir del cual se desarrollaron los modelos restantes. Estos son:
Explicación nomológico deductiva de hechos generales y
Explicación nomológico inductiva de hechos particulares.
8 Véase Chomsky (1986: 112).
9 El ejemplo es una simplificación del estatuto legal que presenta
PyP. Carece la formulación de leyes más específicas que
restringirían la generalidad expresadas por las leyes presentes.
10 Los elementos pronominales son elementos con rasgo [+N], de
modo tal que son considerados como susceptibles de ser
agrupados dentro del grupo [nombre].
11 Véase Chomsky (1986: 121).
12 La reconstrucción de la explicación en cuestión puede diferir de
otras que puedan postularse, dado que, en algún sentido, dicha
reconstrucción es dependiente de la interpretación que el
epistemólogo ha hecho del estatuto teórico que el científico
(Chomsky en este caso) pretendió darle a sus axiomas, y a los
diferentes textos en los que ellos aparecen.
13 Ciertamente el antecedente puede ser también un pronominal,
pero aquí se obvia por razones de simplificación del ejemplo.
14 Nuevamente, por razones de simplificación del ejemplo no se
apelan a los conceptos de categoría rectora, mando-c y otros
relativos a las condiciones en las que una anáfora encuentra a su
antecedente.
Explicación científica: subsunción y ampliación teórica en la lingüística…

Referencias

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Stegmüller, W. (1983). Estructura y dinámica de teorías. Moulines,
U., trad. Barcelona: Ariel.
En la modalidad de publicación inaugurada en la Serie 2012, esta nueva
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