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Resumen de historia de calculo

Los orígenes del cálculo se remontan unos 2500 años por lo menos, hasta los
antiguos griegos, quienes hallaron áreas aplicando el “método de agotamiento”.
Sabían cómo hallar el área de cualquier polígono al dividirlo en triángulos (método

de triangulación), y sumar las áreas de estos triángulos A

Los griegos no aplicaron explícitamente los límites. Sin embargo, por razonamiento
indirecto, Eudoxo (siglo v a. n. e.) utilizó el agotamiento para probar la conocida

fórmula del área de un círculo: . 2 r A

Zenón de Elea, alrededor de 450 a. C., planteó una serie de problemas que estaban

basados en el infinito. Por ejemplo, argumentó que el movimiento es imposible:

Si un cuerpo se mueve de A a B entonces, antes de llegar a B pasa por el punto


medio, B1, de AB. Ahora bien, para llegar a B1 debe primero pasar por el punto medio
B2 de AB1. Continuando con este argumento se puede ver que A debe moverse a

través de un número infinito de distancias y por lo tanto no puede moverse.

Leucipo, Demócrito y Antifon hicieron contribuciones al método exhaustivo griego al


que Eudoxo dio una base científica alrededor de 370 a. C. El método se llama
exhaustivo ya que considera las áreas medidas como expandiéndolas de tal manera
que cubran más y más del área requerida.

Los antecedentes de procedimiento de cálculo, como algoritmo, se encuentran en


los que utilizaron los geómetras griegos, Eudoxo en particular, en el sentido de llegar
por aproximación de restos cada vez más pequeños, a una medida de figuras curvas;

así como Diofanto precursor del álgebra.


No fue hasta la época de Arquímedes (287-212 a.C.), matemático griego de la
antigüedad, que obtuvo resultados tan importantes como el valor del área encerrada

por un segmento parabólico.

Se considera que Arquímedes fue uno de los matemáticos más grandes de la


antigüedad y, en general, de toda la historia. Usó el método exhaustivo para calcular
el área bajo el arco de una parábola con el sumatorio de una serie infinita, y dio una
aproximación extremadamente precisa del número Pi. También definió la espiral que
lleva su nombre, fórmulas para los volúmenes de las superficies de revolución y un

ingenioso sistema para expresar números muy largos.

La consideración del cálculo como una forma de razonamiento abstracto aplicado en


todos los ámbitos del conocimiento se debe a Aristóteles, quien en sus escritos
lógicos fue el primero en formalizar y simbolizar los tipos de razonamientos
categóricos (silogismos). Este trabajo sería completado más tarde por los estoicos, los

megáricos, la Escolástica.

Los algoritmos actuales del cálculo aritmético, utilizados universalmente, son fruto de
un largo proceso histórico. De vital importancia son las aportaciones de Muhammad

ibn al-Juarismi en el siglo IX.

En el siglo XIII, Fibonacci introduce a Europa los números arábigos, un elemento


mayor de nuestro sistema decimal. Se introdujo el 0, ya de antiguo conocido en la
India y se construye definitivamente el sistema decimal de diez cifras con valor
posicional de. La escritura antigua de números en Babilonia, en Egipto, en Grecia o
en Roma, hacía muy difícil un procedimiento mecánico de cálculo.

El sistema decimal fue muy importante para el desarrollo de la contabilidad de los

comerciantes de la Baja Edad Media, en los inicios del capitalismo.


El concepto de función por tablas ya era practicado de antiguo pero adquirió especial
importancia en la Universidad de Oxford en el siglo XIV. La idea de un lenguaje o
algoritmo capaz de determinar todas las verdades, incluidas las de la fe, aparecen en

el intento de Raimundo Lulio en su Ars Magna

A fin de lograr una operatividad mecánica se confeccionaban unas tablas a partir de


las cuales se podía generar un algoritmo prácticamente mecánico. Este sistema de
tablas ha perdurado en algunas operaciones durante siglos, como las tablas de
logaritmos, o las funciones trigonométricas; las tablas venían a ser como la
calculadora de hoy día; un instrumento imprescindible de cálculo. Las amortizaciones
de los créditos en los bancos, por ejemplo, se calculaban a partir de tablas
elementales hasta que se produjo la aplicación de la informática en el tercer tercio

del siglo XX.

A finales de la Edad Media la discusión entre los partidarios del ábaco y los partidarios
del algoritmo se decantó claramente por estos últimos.8 De especial importancia es
la creación del sistema contable por partida doble recomendado por Luca Pacioli
fundamental para el progreso del capitalismo en el Renacimiento.

El descubrimiento más importante del cálculo infinitesimal es la íntima relación entre


la derivada y la integral definida, a pesar de haber seguido caminos diferentes
durante veinte siglos. Una vez conocida la conexión entre derivada e integral, el

cálculo de integrales definidas se hace tan sencillo como el de las derivadas.

La integración es un concepto fundamental de las matemáticas avanzadas,


especialmente en los campos del cálculo y del análisis matemático. Básicamente, una
integral es una suma de infinitos sumandos, infinitamente pequeños. El cálculo
integral, encuadrado en el cálculo infinitesimal, es una rama de las matemáticas en el
proceso de integración o anti derivación, es muy común en la ingeniería y en la
matemática en general y se utiliza principalmente para el cálculo de áreas y
volúmenes de regiones y sólidos de revolución. Fue usado por primera vez por
científicos como Arquímedes, René Descartes, Isaac Newton, Gottfried Leibniz e Isaac
Barrow. Los trabajos de este último y los aportes de Newton generaron el teorema
fundamental del cálculo integral, que propone que la derivación y la integración son

procesos inversos.

La integración se puede trazar en el pasado hasta el antiguo Egipto, circa 1800 a. C.,
con el papiro de Moscú, donde se demuestra que ya se conocía una fórmula para
calcular el volumen de un tronco piramidal. La primera técnica sistemática
documentada capaz de determinar integrales es el método de exhausción de Eudoxo
(circa 370 a. C.), que trataba de encontrar áreas y volúmenes a base de partirlos en
un número infinito de formas para las cuales se conocieran el área o el volumen. Este
método fue desarrollado y usado más adelante por Arquímedes, que lo empleó para
calcular áreas de parábolas y una aproximación al área del círculo. Métodos similares
fueron desarrollados de forma independiente en China alrededor del siglo III por Liu
Hui, que los usó para encontrar el área del círculo. Más tarde, Zu Chongzhi usó este
método para encontrar el volumen de una esfera. En el Siddhanta Shiromani, un libro
de astronomía del siglo XII del matemático indio Bhaskara II, se encuentran algunas
ideas de cálculo integral. Hasta el siglo XVI no empezaron a aparecer adelantos

significativos sobre el método de exhausción.

Buenaventura Cavalieri es el matemático más famoso entre los precursores del


cálculo integral. En su notable “Geometría de los indivisibles” calcula longitud de
líneas, áreas y volúmenes, recurriendo a sumas. Gilles Personne de Roberval calcula
el área de la superficie comprendida entre una curva y una recta, considerándola
formada por un número sumamente grande de rectángulos sumamente estrechos.
John Wallis, por su parte, logra cuadraturas y curvaturas siguiendo las huellas de
Cavalieri. Puesto que el concepto de integral se deriva del de suma, en un principio
se concibió la integral como la suma de una infinidad de rectángulos con una
dimensión infinitesimal. Después que Barrow, en 1669, descubrió que el problema
que consiste en calcular el área bajo una curva es el inverso del de calcular la
pendiente de la tangente, y que Newton y Leibniz reconocieron, a su vez, que la
integración y la diferenciación son operaciones inversas, se definió la integral de una
función de cierta variable independiente por la diferencial de esta variable, como otra

función cuya diferencial era la diferencial propuesta.

En esta época, por un lado, con el trabajo de Cavalieri con su método de los
indivisibles y, por otro lado, con los trabajos de Fermat, se empezó a desarrollar los
fundamentos del cálculo moderno. A comienzos del siglo XVII, se produjeron nuevos
adelantos con las aportaciones de Barrow y Torricelli, que presentaron los primeros
indicios de una conexión entre la integración y la derivación. El cálculo diferencial fue

desarrollado por los trabajos de Fermat, Barrow, Wallis y Newton entre otros.

Así en 1711 Newton introdujo la fórmula de interpolación de diferencias finitas de una


función f(x); fórmula extendida por Taylor al caso de infinitos términos bajo ciertas
restricciones, utilizando de forma paralela el cálculo diferencial y el cálculo en

diferencias finitas.

Los trabajos de Newton relativos al cálculo son anteriores a los de Leibniz, pero el
primero nada publicó en un principio. Basó su concepción en la noción de la
velocidad de sustancias materiales, considerando lo que él llamó “crecimientos
instantáneos”, mientras que Leibniz partió del concepto de diferencias sumamente
pequeñas. Leibniz durante su primera estancia en París creó los procesos
infinitesimales, en que resplandece la tendencia simbolizadora. Abordando el
problema de las tangentes y su inverso, se propuso resolverlos ambos. Al observar
que el triángulo es semejante al que forman la tangente, la subtangente y la ordenada
del punto de tangencia, como lo es igualmente el formado por la normal, la
subnormal y la ordenada de dicho punto, llegó al descubrimiento fundamental de la

identidad del problema de las tangentes y la cuadratura de las curvas planas.

El aparato fundamental del cálculo diferencial era el desarrollo de funciones en series


de potencias, especialmente a partir del teorema de Taylor, desarrollándose casi
todas las funciones conocidas por los matemáticos de la época. Pero pronto surgió
el problema de la convergencia de la serie, que se resolvió en parte con la
introducción de términos residuales, así como con la transformación de series en
otras que fuesen convergentes. Junto a las series de potencias se incluyeron nuevos
tipos de desarrollos de funciones, como son los desarrollos en series asintóticas
introducidos por Stirling y Euler. La acumulación de resultados del cálculo diferencial
transcurrió rápidamente, acumulando casi todos los resultados que caracterizan su
estructura actual.

Es sin duda el barón Agustín Luis de Cauchy uno de los matemáticos más
beneméritos del cálculo diferencial e integral, pues fue el primero en demostrar, de
una manera rigurosa y plenamente satisfactoria, recurriendo al método de los límites,
la consistencia de sus principios fundamentales. A Jacobo Bernoulli se debe la
denominación de Cálculo integral, sugerida en 1960 y adoptada por Leibniz en 1696.
La integración por sustitución fue aplicada desde los primeros tiempos del cálculo,
tanto por Jacobo Bernoulli como por otros, y la expresión cambio de variable se

encuentra en las obras de Cauchy.

Sin embargo, fue Euler quien llevó la integración hasta sus últimas consecuencias, de
tal forma que los métodos de integración indefinida alcanzaron prácticamente su
nivel actual. El cálculo de integrales de tipos especiales ya a comienzos de siglo,
conllevó el descubrimiento de una serie de resultados de la teoría de las funciones
especiales. Como las funciones gamma y beta, el logaritmo integral o las funciones

elípticas.

Los creadores del Análisis Infinitesimal introdujeron el Cálculo Integral, considerando


los problemas inversos de sus cálculos. En la teoría de fluxiones de Newton la mutua
inversibilidad de los problemas del cálculo de fluxiones y fluentes se evidenciaba
claramente. Para Leibniz el problema era más complejo: la integral surgía inicialmente
como definida. No obstante, la integración se reducía prácticamente a la búsqueda
de funciones primitivas. La idea de la integración indefinida fue inicialmente la

dominante.

El Cálculo Integral incluía además de la integración de funciones, los problemas y la


teoría de las ecuaciones diferenciales, el cálculo variacional, la teoría de funciones
especiales, etc. Tal formulación general creció inusualmente rápido. Euler necesitó
en los años 1768 y 1770 tres grandes volúmenes para dar una exposición sistemática

de él.

Según Euler el Cálculo Integral constituía un método de búsqueda, dada la relación


entre los diferenciales o la relación entre las propias cantidades. La operación con lo
que esto se obtenía se denominaba integración. El concepto primario de tal Cálculo,
por supuesto, era la integral indefinida. El propio Cálculo tenía el objetivo de elaborar
métodos de búsqueda de las funciones primitivas para funciones de una clase lo más

amplia posible.

Los logros principales en la construcción del Cálculo Integral inicialmente


pertenecieron a J. Bernoulli y después a Euler, cuyo aporte fue inusitadamente
grande. La integración llevada por este último hasta sus últimas consecuencias y las
cuadraturas por él encontradas, todavía constituyen el marco de todos los cursos y
tratados modernos sobre Cálculo Integral, cuyos textos actuales son sólo
modificaciones de los tratados de Euler en lo relativo al lenguaje. Estos juicios se
confirman con la revisión concreta del famoso Cálculo Integral de Euler y su

comparación con los textos actuales.

La palabra cálculo proviene del latín calculus, que significa contar con piedras.
Precisamente desde que el hombre ve la necesidad de contar, comienza la historia
del cálculo. Tales piedrecitas ensartadas en tiras constituían el ábaco romano que,
junto con el suwanpan japonés, constituyen las primeras máquinas de calcular en el

sentido de contar.

El cálculo integral, encuadrado en el cálculo infinitesimal, es una rama de las


matemáticas en la que se estudia el proceso de integración o anti derivación, es muy
común en la ingeniería y en la matemática en general y se utiliza principalmente para

el cálculo de áreas y volúmenes de regiones y sólidos de revolución.

Euler, partiendo del concepto de integral indefinida como básico, introdujo un


sistema completo de definiciones. La integral, junto con una constante aditiva
arbitraria, la denominó total. La fijación de una constante arbitraria conducía a una
integral parcial. El valor de esta última, para cierto valor determinado del argumento,
daba el equivalente a la integral definida. Esta sucesión armoniosa resultó imposible
de mantener en las cuestiones aplicadas. El necesario cambio del símbolo de Leibniz
para el caso de la integración definida tampoco fue encontrado inmediatamente. El
símbolo al que estamos acostumbrados y que ya nos parece tan natural fue

encontrado por Founier sólo en los años 1819-1822.

En el curso del desarrollo del Cálculo Integral surgió una serie de problemas de
carácter especial. Los esfuerzos en su resolución condujeron a la elaboración de
nuevas ramas del Análisis Matemático, estas últimas, tarde o temprano se separaron
de su fuente inicial, el Cálculo Integral del siglo XVIII.
El cálculo de integrales de tipos especiales ya a comienzos de siglo conllevó al
descubrimiento de una serie de resultados de la teoría de las funciones especiales
como por ejemplo la Función Beta y la función Gamma si es un número natural,

entonces esto dio a Euler base para la definición generalizada de factorial.

Entre las muchas integrales especiales se puede señalar el logaritmo integral la cual

adquirió junto con la función un gran significado en la teoría analítica de los números.

Laplace consideró las integrales con límites imaginarios. Esta rama del Cálculo Integral
jugó un papel importante en la creación de la teoría de funciones de variable
compleja como una de sus fuentes. Así en el transcurso del siglo XVIII se formó en el
Cálculo Integral un conjunto de métodos, próximo a su actual contenido y nivel. Este
Cálculo, además, dio comienzo a nuevas ramas del Análisis Matemático, como por
ejemplo la teoría de las funciones especiales. De él se separaron y transformaron en
campos matemáticos independientes: la teoría de ecuaciones diferenciales y el

cálculo variacional.

El concepto de cálculo formal en el sentido de algoritmo reglado para el desarrollo


de un razonamiento y su aplicación al mundo de lo real adquiere una importancia y
desarrollo enorme respondiendo a una necesidad de establecer relaciones
matemáticas entre diversas medidas, esencial para el progreso de la ciencia física que,
debido a esto, es tomada como nuevo modelo de Ciencia frente a la especulación
tradicional filosófica, por el rigor y seguridad que ofrece el cálculo matemático.
Cambia así el sentido tradicional de la Física como filosofía de la naturaleza y toma el

sentido de ciencia que estudia los cuerpos materiales, en cuanto materiales.

A partir de entonces el propio sistema de cálculo permite establecer modelos sobre


la realidad física, cuya comprobación experimental supone la confirmación de la
teoría como sistema. Es el momento de la consolidación del llamado método
científico cuyo mejor exponente es en aquel momento la Teoría de la Gravitación

Universal y las leyes de la Mecánica de Newton.

Durante el siglo XIX y XX el desarrollo científico y la creación de modelos teóricos


fundados en sistemas de cálculo aplicables tanto en mecánica como en
electromagnetismo y radioactividad, etc. así como en astronomía fue impresionante.
Las geometrías no euclidianas encuentran aplicación en modelos teóricos de
astronomía y física. El mundo deja de ser un conjunto de infinitas partículas que se
mueven en un espacio-tiempo absoluto y se convierte en un espacio de
configuración o espacio de fases de n dimensiones que físicamente se hacen
consistentes en la teoría de la relatividad, la mecánica cuántica, la teoría de cuerdas

etc. que cambia por completo la imagen del mundo físico.

La lógica asimismo sufrió una transformación radical. La formalización simbólica fue


capaz de integrar las leyes lógicas en un cálculo matemático, hasta el punto que la
distinción entre razonamiento lógico-formal y cálculo matemático viene a
considerarse como meramente utilitaria.

En la segunda mitad del siglo XIX y primer tercio del XX, a partir del intento de
formalización de todo el sistema matemático, Frege, y de matematización de la
lógica, (Bolzano, Boole, Whitehead, Russell) fue posible la generalización del
concepto como cálculo lógico. Se lograron métodos muy potentes de cálculo, sobre
todo a partir de la posibilidad de tratar como “objeto” conjuntos de infinitos

elementos, dando lugar a los números transfinitos de Cantor.

Mediante el cálculo la lógica encuentra nuevos desarrollos como lógicas modales y

lógicas polivalentes.
Los intentos de axiomatizar el cálculo como cálculo perfecto por parte de Hilbert y
Poincaré, llevaron, como consecuencia de diversas paradojas (Cantor, Russell etc.) a
nuevos intentos de axiomatización, Axiomas de Zermelo-Fraenkel y a la demostración
de Gödel de la imposibilidad de un sistema de cálculo perfecto: consistente, decidible

y completo en 1931, de grandes implicaciones lógicas, matemáticas y científicas.


Bibliografía

http://es.scribd.com/doc/74346342/Antecedentes-Historicos-Del-Calculo-Integral

http://cesarvalente.blogspot.mx/2012/06/universidadalfonso-reyes-unidad-linda_11.html

http://www.buenastareas.com/ensayos/Historia-Del-Calculo-Integral/129141.html

http://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%A1lculo

http://proyectdiana.blogspot.mx/

http://equipo1-historiadelcalculo.blogspot.mx/2011/08/resumen.html