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didáctica de la química Educ. quím., 22(3), 224-231, 2011.

© Universidad Nacional Autónoma de México, ISSN 0187-893-X


Publicado en línea el 7 de junio de 2011, ISSNE 1870-8404

La incomprendida electronegatividad (trilogía)


III. Comprendiendo a la electronegatividad
Guillermo Salas-Banuet, José Ramírez-Vieyra y Ma. Eugenia Noguez-Amaya*

Abstract (Understanding the electronegativity —Trilogy. III. The misunderstood electronegativity)


There are dozens of electronegativity (X) scales published. Excluding the ones proposing simple
correlations between properties, they are summarized here. The different intents to evaluate and
regulate the X scales are displayed. A balance was made, allowing us to appreciate: the great
diversity of ideas generated over the years; the scales tendency is not so different when comparing
with Pauling’s one; and no one is 100% successfully in a given application. This permits the
authors to suggest that X is not a property, but a behavior. To find a universal X scale at this
moment seems difficult.

KEYWORDS: electronegativity, scales, properties, applications, structure

Introducción zaron para discutir, criticar, valorar, descalificar o aplaudir las


Esta obra es la tercera de una trilogía sobre la electronegativi­ diversas propuestas de sus colegas— con el objeto de explicar
dad atómica (X): La incomprendida electrongatividad. La pri­ y comparar los resultados. También se incluye una sección
mera (Salas, Ramírez y Noguez, 2011a) plantea la situación dedicada a la electronegatividad de los elementos en diferen­
contradictoria y al mismo tiempo similar de la X, que permi­ tes estados de oxidación, que es parte de la X, pero que difie­
te fundamentar algunas preguntas esenciales sobre su validez re de los modelos para los elementos en su estado basal.
y existencia, así como de la trilogía. Se define el foco de esta Como la información se presenta históricamente, es posi­
última en la interpretación del trabajo realizado durante si­ ble apreciar que las propuestas están encadenadas, sirviendo
glos y la propuesta de un significado particular, para intentar la anterior de base a la posterior. Está incluida una sección
comprenderla mejor. Así, ofrece el panorama de la transfor­ de las propuestas para evaluar y reglamentar a la X. Es posible
mación del pensamiento integral, durante la concepción del distinguir un desprecio intelectual hacia la escala empírica de
concepto llamado electronegatividad y sus resultados concre­ Pauling, aunque muchos autores la usen para comparar la
tos, que son algunas escalas cualitativas de X, que ayudaban a suya, lo que entendemos como un intento de validación de su
explicar los resultados de los experimentos químicos y a pre­ propia escala. Es notoria la valoración hacia las propuestas
decirlos; su síntesis se expresa en la primera proposición de que se sustentan en conceptualizaciones teóricas, aunque no
una escala cuantitativa, realizada por Linus Pauling. Como se ajusten bien la química experimental, posiblemente con la
corolario, se racionaliza sobre la imposibilidad de aterrizar las intención de perfeccionarlas. Se distingue la inexistencia de
ideas generadas sobre la X, antes de Pauling, en una escala un acuerdo sobre el significado físico de la X, lo que lleva a
cuantitativa y las circunstancias que rodearon al trabajo del que cada definición de X publicada se base en diferentes pro­
mismo. La segunda obra (Salas, Ramírez y Noguez, 2011b) piedades o estructuras y que tengan, por supuesto, diferentes
presenta los detalles de las propuestas más originales y divul­ unidades (de fuerza, energía, energía/electrón, etc.) o en nin­
gadas, sobre los primeros métodos planteados después de guna, siendo adimensional. En ésta, la tercera parte de la tri­
Pauling, que buscaban proponer una definición universal de la logía, se exhibe la compilación de los trabajos publicados en
X a través de un modelo, para obtener una escala cuantitativa, los siglos pasado y actual, que dan una imagen global de las
también universal. Nos servimos de los argumentos estructu­ múltiples características sobre la X. Con ello fue posible apre­
rados por algunos de esos mismos pensadores —que los utili­ ciar el todo, distinguir los desacuerdos y las ideas sobresa­
lientes que nos permitieron tener acceso a una interpreta­
ción diferente, con lo que pudimos encontrar un significado
* Departamento de Ingeniería Metalúrgica, Facultad de Química, particular.
Universidad Nacional Autónoma de México. Av. Universidad 3000,
México, D.F. Las otras escalas de electronegatividad (X)
Tel.: +52 (55) 5622 5243. Desde la primera propuesta de Pauling hasta la fecha de ela­
Correos electrónicos: salasb@unam.mx; jgrv@unam.mx; boración de este trabajo (periodo de casi 80 años) hemos en­
nogueza@unam.mx contrado, entre las revistas occidentales más consultadas, múl­
Fecha de recepción: 8 de febrero de 2010. tiples trabajos enfocados a proponer una escala de X; los que
Fecha de aceptación: 3 de julio de 2010. sólo usaron relaciones de propiedades o eran poco originales

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se dejaron fuera, quedando cerca de 40 (tabla 1). En ésta es quien utilizó sólo parámetros físicos y químicos medibles y
posible valorar: la concepción de visiones, el planteamiento evitó usar la X. Concluye que todas las escalas dan gráficas
de fundamentos, las diferentes definiciones pensadas y con triangulares que segregan efectivamente a los compuestos
cuál(es) escala(s) decidieron compararse. Las diversas escalas considerados en tres regiones, por el tipo de enlace caracterís­
se fundamentan en características atómicas —principalmen­ tico: metálico, covalente o iónico y que las escalas que pro­
te— y moleculares, tanto de la estructura (radios atómicos, veen la mejor segregación de los compuestos son la de Allen
longitudes de enlace, etc.) como de las propiedades (poten­ (1989) y la de Nagle (1990), con un acierto superior al 96%.
ciales de ionización, carga eléctrica, etc.). Analizando las com­ Esto provocó que Peter G. Nelson publicara un comentario
paraciones, es posible distinguir que cerca del 80% de los au­ (1995) en el que señala, entre otros detalles, que el tipo de
tores comparan su escala con alguna otra; más del 70% lo enlace no es una propiedad medible y que en las ediciones
hace directa (62%) o indirectamente (8%) con la de Pauling; previas del texto de Wells, se da la impresión de haber utiliza­
el 20% que agrupa a las que tienen un origen en la mecánica do la X para realizar algunas de sus asignaciones. Sproul con­
cuántica, no hace comparaciones, o las hace con alguna con su testó (1995), entre otras cosas, que Wells no menciona, en el
mismo fundamento. Al ajustar los valores de una escala al ran­ texto de referencia, la posibilidad de usar a la X para determi­
go de los de la de Pauling, durante las comparaciones, surge el nar tipos de enlace, sino que, para hacerlo, utilizó algunos fe­
concepto de las Unidades Pauling (UP). Aunque el empirismo nómenos subjetivos como conductividad/resistencia eléctrica,
y el fundamento de la escala de Pauling se señalan como erró­ puntos de fusión y características estructurales, tales como io­
neos, la mayoría de los autores validan su propuesta al com­ nes aislados, anillos, cadenas, moléculas separadas, etc.
pararla con ella (sigue siendo la más famosa y utilizada, sobre Murphy et al. (2000) —entre ellos Leland Allen— estable­
todo en la educación) y mantienen el concepto de “atraer cieron nueve reglas que, a su criterio, todas las escalas de X
electrones”, al definirla. Todos los trabajos parten del plantea­ deberían de obedecer:
miento de una hipótesis, aunque sólo Pauling y Malone las
comprueban con experimentación propia; algunos autores to­ 1. Las electronegatividades atómicas necesitan ser obteni­
man experimentación previa ajena y calculan la X con su mé­ das de las propiedades de los átomos libres;
todo; el resto deriva su comprobación matemáticamente. Las 2. Es necesaria una precisión de tres cifras (unidad, décima
propuestas tienen dos características comunes: son conceptos y centésima);
sencillos y se usan fácilmente, esenciales en la ciencia y la 3. La X es una energía por electrón;
educación. 4. Todos los electrones de valencia deben ser incluidos en la
Mullay (1987) realiza un análisis para evaluar el desarrollo definición de X;
de las escalas de X y plantea tres etapas: la primera involucró 5. Tres requerimientos del grupo principal están interrela­
la búsqueda del método apropiado para calcular o medir las cionados: a) la identificación de la X con el poder atra­
X atómicas; en la segunda, cuando se cambió el énfasis hacia yente de un átomo por electrones es generalmente igual
el cálculo de la X de grupo y la carga atómica, se exploraron a su poder para retenerlos; b) los átomos de los gases no­
y clarificaron los efectos de la carga atómica sobre la X, y la bles sólo tienen la habilidad para retenerlos, y c) las mag­
tercera propició la profundización del concepto básico, prin­ nitudes de la X deben, paralelamente, establecer limita­
cipalmente a través del uso de la teoría de la densidad funcio­ ciones de oxidación;
nal (Parr, 1978). Sin embargo, de ahí en adelante se han publi­ 6. Los valores de X de los ocho elementos semimetálicos
cado, indistintamente, trabajos del tipo de las tres etapas (B, Si, Ge, As, Sb, Te, Bi y Po) no deben de traslaparse con
planteadas. En otro orden de ideas, en la tabla 1 se ve que el los de los metales y no metales; se debe respetar la regla
número de trabajos publicados, por decenio, fue: tres durante del Si: todos los metales deben tener valores de X meno­
los años 30 del siglo pasado, dos en los 40, tres en los 50, seis res o iguales al del Si;
en los 60, seis en los 70, 10 en los 80, uno en los 90 y seis en 7. Para los compuestos binarios, AB, las electronegativida­
los primeros ocho años de este siglo; aun sumando a éstos los des de A y de B deben de calificar y definir los tipos de
trabajos que se dejaron fuera (menores en cantidad), el incre­ enlace como iónico, covalente o metálico;
mento no es comparable con el número de químicos reali­ 8. La X debe tener una definición mecánica cuántica via­
zando investigación y publicando en el mismo periodo de ble, y
tiempo. 9. La escala de X debe mostrar un incremento sistemático
de izquierda a derecha a través de los periodos.
Evaluando y reglamentando a la
electronegatividad Esta última regla no es cumplida por la escala de Allen, espe­
Gordon Sproul (1994) pensó que una manera de evaluar 15 cíficamente para los metales de transición. Los autores aplica­
de las escalas de X era usando los triángulos del enlace. Grafi­ ron estas reglas a la escala de XP y dictaminaron que sólo sa­
có el promedio de la X versus la diferencia de electronegativi­ tisface las reglas 4 y 5 del criterio. Además, indican algunos
dades, para 311 compuestos binarios bien identificados por su errores de Pauling que, según ellos, han influido fuertemente
tipo de enlace, obtenidos del libro de texto de A. F. Wells, en la actitud negativa de los químicos hacia la X:

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Tabla1. Compendio de los trabajos que tienen alguna originalidad, que presentan escalas de X.

Autores/Año Definición Compara con:

Malone / 1933 µb = k XA ! XB ; μb: momento dipolar de una molécula en estado gaseoso; k, constante Pauling
dieléctrica; XA y XB, electronegatividades de los átomos A y B.
Gordy / 1946 Atracción de un átomo por los electrones que enlaza en una molécula estable:
! X X $&
k = aN ### A 2 B && + b : k , constante de fuerza del enlace molecular; N, el orden del
"# d &%
& Pauling
enlace; XA y XB las electronegatividades de los átomos A y B; d, la distancia del enlace;
a y b, constantes.
Hinze y Jaffé / Propiedad de los orbitales (de enlace o semiocupados); depende de su carácter y se
1962 calcula mediante potenciales de ionización y afinidades electrónicas para el estado de Pauling
valencia del átomo.
Hinze, Poder de un átomo, en su estado de valencia, para atraer un electrón adicional en la
Whitehead y formación del enlace. La electronegatividad orbital es una propiedad de un orbital
Jaffé / 1963 !
# dE &&
$
individual en el átomo: X j = ## & : E , energía del átomo; nj el número de electrones
##"dn &&%
en el orbital. j

Klopman / 1964 XX = BXr + " s =r C X2 AX+!rs + " s =r C X2 AX! ! (1 ! !rs ) ; B, A+ y A- son constantes,
S S

r y s representan al electrón y al par electrónico correspondiente (spin).

Jørgensen / 1970 !! = 30, 000 "$Xop (X ) ! Xop (M )%' : !! : energía fotónica de la primera banda de transferen­
# &
cia Laporte-permitida en un sistema metal de transición-ligando; Xop(M) y Xop(X), la
electronegatividad óptica del metal y del ligando.
Pauling:
St. John y Bloch / Suma de los componentes orbitales, relacionados directamente con los defectos 2

1974 2 XP = 0.43! Xi + 0.24 ;


cuánticos: X ! a " Xi + b : Xi , componentes orbitales; a y b, constantes. i =0
i =0 Phillips
Grado de transferencia electrónica en un enlace, medido por un multiplicador orbital:
K (RA ! RB ) Pauling;
Simons, Zandler y
XA ! XB = : XA y XB son las electronegatividades de los átomos A y B; Allred-Rochow;
Talaty / 1976 2RA + 2RB St. John
RA y RB, sus distancias al centro del orbital.
Mande, Pauling:
Deshmukh y
( ) :e
e 2 Zeff
XP = 0.788XMDD + 0.5 ;
Para los estados de valencia: XMDD =
r2
2
(Z ) carga nuclear efectiva;
eff
Deshmukh / 1977 r, radio covalente. Allred-Rochow
"dE %
X = !$$$ ''' : E , energía atómica como función de: a) número de electrones de los
Politzer y $# dn '&
Weinstein / 1979
!
átomos enlazados, sus números atómicos y la separación entre los átomos, y b) además
de lo anterior, del número de electrones deslocalizados.
IA + AA
Böhm, Sen, XM = : I A , potencial de ionización más bajo; AA, afinidad electrónica, Pauling
Schmidt / 1981 2
calculados por el método del operador de transición.
" 1%
La orbital: X jA = !U jjA ! $$$PA ! ''' !AA :U jjA , energía de un electrón del orbital j; gAA,
$# 2 '&
Ponec / 1981 integral de repulsión de un electrón; PA, la densidad electrónica total asociada al átomo Pauling

A. La atómica global: !A =
! p jj XA,j : p , densidades de carga orbital individuales.
! p jj jj

Boyd y Markus / La carga nuclear efectiva y el radio relativo del átomo contribuyen a la tendencia Pauling;
1981 " ra % Sanderson;
kZ $ '
general de la electronegatividad: Xa = a $1 ! ( D(r )dr ' : k , constante, Za, número Simons,
atómico; ra, radio relativo. r $ '
a
# 0
& Allred-Rochow;
Mande

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Tabla1. Compendio de los trabajos que tienen alguna originalidad, que presentan escalas de X (continúa)

Autores/Año Definición Compara con:


Para elementos en estados de valencia, la fuerza electrostática ejercida por las cargas
1/2
n * (I Z / R ) Pauling:
Zhang / nucleares efectivas sobre los electrones de valencia: XZ = ; I Z es el XP = 0.241XZ + 0.775 ;
1982
2
r
potencial de ionización para electrones externos; R, constante de Rydberg; r, radio Allred-Rochow
covalente, y n*, el número cuántico principal.
Tendencia de los electrones a escaparse de la especie S. Su negativo es el potencial
Parr y Pearson / 1
químico de los electrones en el átomo: XS = (I S + AS ) = !µS : I S , potencial de
1983 2
ionización; AS, afinidad electrónica.
La de átomos o grupos, incorporando los efectos de hibridación y carga:
1.67Gi z 2 Pauling;
Mullay / 1984 XA! = + 0.41 : Gi : constante; z: carga nuclear apantallada; ne: número cuántico
ne2 Allred-Rochow
principal.
" !E %'
Robles y Para un átomo: X = $$$ ' = (µ : E , energía atómica en el estado basal; n, número de
Bartolotti / 1984 $# !n ''&
Z
electrones. Se deben tomar en cuenta los espines polarizados.
1 3
Para orbitales cerrados: X = ! + ! y para orbitales abiertos:
4 HOMO 4 LUMO
Vera y Zuluaga /
1984 X = !HOMO : !LUMO , energía del orbital ocupado más alto; !LUMO , energía del orbital no

ocupado más bajo.


Bartolotti, Gadre y Parr;
La atómica o molecular, en términos de los multiplicadores de Lagrange Kohn-Sham: Manoli y Whitehead;
Bartolotti / 1987 # "E &( 1 "E Robles y Bartolotti; Sen,
X = !%%% (( = ("i + "j ) : v, el potencial nuclear (constante); !! = "E y !!j = Schmidt y Weiss;
$% "n '(! 2 i
"n "n j
i 0 0 Gazquez y Ortiz.
nX
VX = :VX , potencial eléctrico nuclear no apantallado (a partir de calores de
Luo y rX
Pauling
Benson / 1989 formación de derivados del hidrógeno y de metilo); nX es el número de electrones de
valencia y rX es el radio covalente.

n Pauling; Mulliken;
X= ; n, número de electrones de valencia; α polarizabilidad de dipolo eléctrico Batsanov; Huheey;
Nagle / 1990 !
Allred-Rochow,
estático.
Allen; Zhang

1 {
aq q 1 ! (! / rA!B )}
Smith / 2002 DA!B = (D + DA!B ) ! A B r
2 A!A
; q A y q B , cargas fraccionales de A y B; Pauling
A!B
rA-B, longitud del enlace; a y ρ, constantes.
1
X =a + b : R, radio atómico absoluto; a y b, constantes determinadas para cada
Ghosh / 2004 R
periodo.
1/3
!1$
Ghosh y Gupta / X = m ### &&& + c : ! es la polarizabilidad de dipolo eléctrico estático; m y c, constantes Robles y Bartolotti;
2005 #" ! &% Nagle
para cada periodo.
Energía en el estado basal de un electrón libre, en el estado de valencia, confinado a la
esfera de la primera ionización: XV = E g =
6.133
: E g , energía de confinamiento en el Pauling; Allred; Allred y
Boeyens / 2008
r0 Rochow; Mulliken
estado de valencia y r0, el radio atómico de ionización.
Capacidad de las especies para aceptar un número arbitrario de electrones (propensión
Noorizadeh y para adquirir carga electrónica adicional y resistencia del sistema para intercambiar Pauling;
Shakerzdeh / µ2
carga electrónica con el medio). Está relacionada a la electrofilicidad: ! = ; µ , Allred-Rochow
2008 2"
potencial químico; η, dureza atómica.

julio de 2011  •  educación química didáctica de la química 227


investigación de la mecánica cuántica, usados por los
científicos profesionales para sus predicciones y explica­
ciones detalladas sobre la química contemporánea y los
problemas de la física del estado sólido.

Referente al criterio 4, Pauling (1960b) afirma: “La propiedad


de la electronegatividad de un átomo en una molécula es di­
ferente del potencial de ionización del átomo y de su afinidad
electrónica… aunque está relacionada a esas propiedades de
una manera general.”
Boeyens (2008) establece sólo una regla. Explica que la
forma moderna en la que se grafica la curva de Lothar Meyer
(figura 1), del volumen atómico V = M/ρ (la masa atómica en
gramos y la densidad de los elementos sólidos), presentado
como una función del número atómico (Z), demuestra con­
vincentemente la periodicidad elemental y expresa la X ató­
Figura 1. Gráfica moderna de la curva de Lothar Meyer. mica; Boeyens indica que si se interrumpe la curva en los
puntos donde se sabe que se completan los niveles de energía
s, p, d y f —en vez de conectar todos los puntos en la secuen­
1. Forzó a que la X tuviera unidades de (eV)1/2 en aras de cia de Z—, ésta se fragmenta en regiones formadas por dos u
ajustar mejor unos pocos enlaces más en su relación ener­ ocho elementos, excepto para los de las tierras raras, pero que
gía de enlace–polaridad de enlace original, con lo que se si se toman junto con el par de elementos precedentes (Cs y
ha confundido siempre a los químicos innecesariamente; Ba) y se separa el segmento en el Sm, la curva queda dividida
2. Las electronegatividades de varios metales de transición en dos segmentos de ocho elementos cada uno. Ahora, todos
violan la regla del Si, haciendo que los químicos se cues­ los segmentos son curvas que tienen, alternadamente, una
tionen si la X es realmente aplicable a esta clase de pendiente positiva y otra negativa, lo cual es la base exacta
átomos; para distinguir a los elementos tradicionalmente considerados
3. Su definición de X (1960a) “la atracción por electrones como electropositivos y electronegativos. Esta noción teórica,
de un átomo neutro en moléculas estables” ha sido mal dice Boeyens, provee una definición precisa de X y permite
interpretada por el 15-20% de los textos que discuten su afirmar que las escalas que no reflejen esta periodicidad de­
escala, cuando explican que la X es una propiedad mole­ ben considerarse como inapropiadas.
cular intrínseca, aunque Pauling lo niegue implícitamen­
te en la siguiente frase de su libro, y Ideas pasaporte
4. La definición de Pauling no es viable en la mecánica En algunos de los trabajos revisados existen afirmaciones inte­
cuántica porque está construida sobre propiedades ter­ resantes que nos permiten la movilidad y el ingreso a otras
modinámicas y no sobre electrónicas, lo que implica una consideraciones, ya que muestran las inconsistencias referen­
falta de capacidad para designar las electronegatividades tes a la X:
de 18 elementos. 1. La base física de la electronegatividad ha permanecido
oscura… (Mulliken, 1934).
Años después, Allen (1994) proporcionó cinco criterios para 2. La propiedad cualitativa que los químicos llaman elec­
establecer una definición coherente de X: tronegatividad (Pauling, 1960c).
3. La propiedad de la electronegatividad de un átomo en
1. La X debe ser una cantidad de un átomo libre; una molécula… está relacionada a estas propiedades (po­
2. Debe responderse al problema de por qué la X no se tencial de electrodo, A e I) de manera general (Pauling,
puede medir en el laboratorio; 1960d).
3. Una escala correcta de X debe ser cercanamente compa­ 4. Después de muchas aproximaciones sigue habiendo con­
tible con los valores de X empleados por los químicos fusión acerca de la imagen física que corresponde al tér­
prácticos al racionalizar sus resultados experimentales mino electronegatividad (Izkowski y Margrave, 1961).
durante los últimos 70 años; 5. Ya que la transferencia electrónica no es directamente
4. Se cree que alguna función de las energías de ionización observable, no existe un método adecuado para usar
de los electrones de valencia atómica es el mejor candida­ como base de una escala de electronegatividad (Hinze y
to para ser la propiedad física medible necesaria para de­ Jaffé, 1962).
finirla; 6. El concepto de electronegatividad… nunca se ha defini­
5. Una definición correcta de la X debe ser totalmente com­ do absoluta y adecuadamente (Hinze, Whitehead y Jaffé,
patible y hacer una conexión directa con los métodos de 1963).

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7. Se ha hecho un esfuerzo considerable en tratar de derivar asigna uno; y la evolución del concepto, ya que se han plan­
valores universales cuantitativos de electronegatividad teado muchas hipótesis, argumentos, visiones, racionalizacio­
(sin resultados) (Wells, 1968). nes, críticas y aplicaciones que han facilitado un avance en la
8. La última meta de la química teórica es… entender a los conceptualización teórica de la X, en aras de concretar una
átomos y su comportamiento completo… (Sanderson, definición viable y proveer una escala cuantitativa y univer­
1976). salmente aplicable y explicable. Pero esto depende del pará­
9. De entre todos los conceptos químicos cualitativos, la metro estructural, de la propiedad o de la relación de propie­
electronegatividad es uno de más útiles (Simons, Zandler dades que se esté considerando, ya que cada una de ellas
y Talaty, 1976). significa una interpretación diferente de la X, con lo que se
10. …pocos conceptos son tan ampliamente usados o tan tienen diferentes conceptos de electronegatividad. Por otro
ambiguos… (Boyd y Markus, 1981). lado, se ha asignado un número, o un rango de ellos, a cada
11. Desafortunadamente, a diferencia del número atómico, átomo, a través de una escala o un esquema de cálculo, que es
la masa, la energía de ionización o la afinidad electrónica, la finalidad de la propuesta. Podemos notar que a lo largo del
la electronegatividad no es una propiedad de un átomo tiempo, se ha argüido para apoyar a la igualación total o a la
aislado, experimentalmente medible (Nagle, 1990). igualación parcial de la X; sostener algunas escalas en detri­
12. La electronegatividad…. es también uno de los paráme­ mento de otras; aplaudir unas ideas o señalar los errores de
tros atómicos menos satisfactorios, debido a la dificultad otras, o favorecer su conceptualización teórica o el éxito en su
para producir una escala cuantitativa (Alcock, 1990). aplicación, que muestran la orientación y las preocupaciones
13. A pesar de los considerables esfuerzos para establecer más importantes de cada autor. Entre tanta diferencia, es po­
una definición clara y una escala común aceptable, no sible distinguir dos acuerdos generales: a) la X indica la capa­
hay acuerdo sobre qué escala provee la mejor descripción cidad de atraer y conservar electrones, y b) en un enlace ató­
de la electronegatividad, que ha permanecido como una mico los electrones se comparten en forma desigual.
guía cualitativa práctica (Ghosh, 2004). El balance de los resultados obtenidos no ha sido total­
14. La existencia de muchos y diferentes juegos de valores mente satisfactorio, por lo que algunos de sus adeptos se han
(de X)… ha llevado a una infortunada, pero ampliamen­ desencantando, mientras otros aprecian la utilidad de la X;
te compartida visión contemporánea de que la X es un entre los últimos existen dos posiciones, los que piensan
concepto inherentemente confuso y con bajo contenido que será posible encontrar una escala universal y los que
de información por lo que, algunos químicos piensan, es están convencidos de que es una propiedad o un concepto
indefinible (Allen, 1994). cualitativo.
15. La electronegatividad no es observable y por tanto no Lo que se puede establecer es que:
tiene un valor experimental (Ghosh y Gupta, 2005).
16. El concepto y la escala (de X) aún permanecen y perma­ 1. Las propuestas se fundamentan en las diversas caracterís­
necerán como una entidad científica cualitativa (Ghosh y ticas atómicas (muy pocos en las moleculares): a) en pa­
Gupta, 2005). rámetros de la estructura (muchas en el radio covalente o
17. Para determinar la electronegatividad se miden propieda­ iónico), o b) en propiedades atómicas (la más utilizada es
des dependientes de la distribución electrónica (Nooriza­ el potencial de ionización) y sus diversas correlaciones.
deh y Shakerzdeh, 2008). 2. No existe una escala de X que acierte en un 100% en al­
18. Lo que los químicos llaman electronegatividad es una guno de los usos propuestos.
propiedad cualitativa (Boeyens, 2008). 3. Cada una de las escalas, o grupos de ellas con orígenes
comunes, se relaciona mejor a una aplicación específica.
Observaciones, comentarios y consideraciones 4. Al correlacionarse, las diferentes escalas se ajustan a una
Como en todo cuerpo del conocimiento que crece, existe línea recta, presentando pocas diferencias en lo general;
mucha controversia alrededor de la X y casi nadie está de se observa que cuanto más común sea el origen de ambas
acuerdo con planteamientos diferentes a los suyos. De cual­ menor será la desviación y mayor la correlación; las dife­
quier modo, el conocimiento generado sirve para poder traba­ rencias notorias se deben a las particularidades de la(s)
jar más y explicar mejor; no estar de acuerdo o, lo que es lo propiedad(es) medida(s) a un conjunto de elementos pa­
mismo, no aceptar algo como verdadero es el fundamento de recidos entre sí; el que las correlaciones ajusten a una
la ciencia. Sin embargo, enseñar química significa poder en­ recta no debería de causar admiración, pues las caracte­
contrar explicaciones simples y razonables a los conceptos rísticas atómicas utilizadas para fundamentarlas están
químicos desarrollados y a sus interrelaciones, así como méto­ relacionadas por la misma tendencia, la periodicidad.
dos para incrementar el entendimiento de los alumnos a tra­ 5. Cada escala de X presenta un porcentaje de éxito dife­
vés de visualizaciones. La trilogía presentada debe aportar en rente (ninguno del 100%), en alguna aplicación específi­
ambas actividades; cómo se haga dependerá de los intereses y ca; esto seguramente depende de la relación más o menos
capacidades de cada actor. También permite estimar el amplio directa que tengan las características usadas para su fun­
rango de significados atribuidos a la X, ya que cada autor le damentación con esa aplicación; si ninguna es totalmente

julio de 2011  •  educación química didáctica de la química 229


exitosa en un solo campo, es difícil concebir una que lo dida directamente, se debe a que no es una P sino un C, de­
sea en todos. terminado por una P o relación entre ellas. Es erróneo verla
6. Si las escalas de X son relativamente exitosas en diferen­ como una propiedad. Como es un comportamiento, lo más
tes aplicaciones específicas, se debe a la relación cercana que se podrá obtener es una tabla comparativa de X (escala
que esa aplicación tiene con la(s) característica(s) medi­ relativa cualitativa) que indicará cuál elemento será más elec­
da(s); por lo tanto, es importante definir bien cuál pro­ tronegativo o electropositivo que otro, sin poder precisar qué
piedad, o relación entre ellas, corresponde mejor a cada tanto más. Si se le asigna a un elemento un valor de referen­
aplicación, explicación o uso determinado; por ejemplo, cia, como lo hizo Pauling, por extensión se les podrán asignar
comúnmente se relaciona el punto de fusión con la resis­ valores a los demás, pero éstos estarán representando los valo­
tencia del enlace y, aunque está relacionado, depende res de la P medida originalmente, no los del C. En apoyo a lo
más de la estructura molecular; esto indica que se deben anterior, si no ha sido posible encontrar una escala de X de
ponderar bien en una relación. aplicación universal, sino sólo escalas que tienen el mayor éxi­
7. No se ha podido dar un significado absoluto a la X, por­ to en una sola aplicación específica, se tendría que aceptar
que los autores las han relacionado a diferentes propieda­ que es cada característica (propiedad o estructura o alguna
des —o relación de ellas—, con lo que se han obtenido relación entre ellas) la que mejor se relaciona a una determi­
tantos significados como propuestas existen. nada aplicación; verlo así optimizaría su uso.
8. No ha sido posible definir apropiadamente a la X como Un ejemplo de la relación entre P y C, lo encontramos en
propiedad. Algunos autores han considerado que la X es el pH. Al medir el pH de una sustancia en disolución acuosa
un concepto o una entidad no observable y, por ende, no se está midiendo la concentración de iones H3O+, en mol/L;
medible, lo que explica la falta de valores experimentales las concentraciones se traducen a una escala logarítmica con
directos; entonces, se ha tratado de hacerla depender de valores del cero al 14 (generalmente); el valor del pH (la P),
diferentes propiedades y parámetros estructurales atómi­ indica si la sustancia será ácida, básica o neutra (el C), con lo
cos y, al tiempo, seguir considerándola como una pro­ que se puede construir una escala cualitativa que indique si
piedad; esto nos parece inadecuado y cabe señalar que, en una sustancia es, relativamente, más ácida o básica que otra.
las ideas pasaporte, cuando la establecen como propie­ Al respecto, la X no es tan simple, se le exige mucho más,
dad la califican como cualitativa o bien, como término o tanto, como la amplitud cuantitativa y cualitativa de las expli­
concepto. caciones y aplicaciones a las que se le ha sujetado.
Consideramos que la prueba principal que debe superar
Los parámetros estructurales (la estructura atómica, en gene­ una escala de X está en su ajuste a la realidad —la práctica de
ral), las propiedades y los comportamientos, características de la química—; esto le permitirá predecir y explicar caracterís­
las especies, pueden distinguirse en tres niveles: 1º el eléctri­ ticas de las sustancias, aunque sea de manera acotada; si no
co; 2º el molecular, y 3º el macroscópico (bulk) (Jensen, 1998); cumple con esta condición, los demás requisitos o reglas que
en realidad Jensen no menciona los comportamientos ya se quieran establecer sobrarán. Encontrar una propiedad, o
que en el área de la química no suele distinguírseles específi­ una relación entre ellas, que pueda ofrecer tanto una defini­
camente. Estructura (E), propiedad (P) y comportamiento ción como una aplicación universales para la X parece impo­
(C) están relacionados entre sí, para cada nivel; aunque tam­ sible desde nuestra interpretación, ya que la experiencia
bién se considera que la E del nivel eléctrico, puede influir en apunta a que la X es un comportamiento; los éxitos en órde­
la E molecular y en la macroscópica cuando, por ejemplo, los nes de relativo corto alcance apoyan esta visión. Aunque, nun­
átomos se unen para formar una molécula y varias de éstas se ca se sabe, la búsqueda se incita con los horizontes nunca vis­
unen en cadenas; también se considera que las E de un nivel tos, pero imaginados.
pueden impactar a las P, de los otros niveles; no obstante,
deseamos señalar que encontrar relaciones bien definidas en­ Bibliografía
tre los parámetros de la E, las P y los C —para un solo nivel— Alcock, N. W., Bonding and Structure, Chichester, England: Ellis Horwood
tiene sus problemas; enfrentar los que surgen al mezclar las Limited, 17, 1990.
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más complicado, que puede llevar a malentendidos. En gene­ Allen, L.C., Electronegativity Is the Average One-Electron Energy of the
ral, se acepta que la E determina las P, para cada nivel y, en el Valence-Shell Electrons in Ground-State Free Atoms, Journal of the
mismo sentido, las P permiten determinar los C. Por otro lado, American Chemical Society, 111, 9003-9014, 1989.
una P es medible, tiene valores y unidades, mientras que un C Bartolotti, Absolute Electronegativities as Determined from Khon-Sham
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no los tiene, porque representa una cualidad que indica cómo Heidelberg, Germany: Springer-Verlag, 1987.
se comportará el átomo, ión, molécula o sustancia en un de­ Boeyens, J. C. A., The Periodic Electronegativity Table, Zeitschrift für
terminado ambiente; el C está en función de la P, depende de Naturforschung, 63b, 199-209, 2008.
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230 didáctica de la química educación química  •  julio de 2011


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