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Planificación,

libertad y
conflicto

Psicohigiene y
Psicología
Institucional

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Planificación, libertad y
conflicto
La presente lectura aborda de manera general cuestiones que tienen que
ver con la planificación. En este sentido, el Dr. Matus va a decir que la
planificación “se inserta dentro de las conquistas de libertad más grandes
que puede perseguir el hombre” (1984, p. 13). Como se puede observar,
Matus (1984) define a la planificación desde una perspectiva filosófica del
término y es una característica que se va a observar a lo largo de todo su
texto. Esto quiere decir que no va a reducir la planificación a un mero
concepto teórico-práctico, sino que lo va a relacionar con lo que significa
para el hombre o los hombres la posibilidad de planificar determinadas
acciones que, en definitiva, van a modificar el curso de sus vidas. En este
sentido es que introduce el concepto de libertad como algo fundamental e
inherente a la naturaleza humana.

Matus agrega: “Planificar no es otra cosa que el intento del hombre por crear
su futuro y no ser arrastrado por los hechos” (1984, p. 13). En consonancia
con lo anterior, Matus (1984) define a la planificación como una acción
específica que realizan los hombres para controlar su futuro en un intento
de ser participantes activos en lo que respecta a su propia vida. Por
ejemplo,en cuanto al advenimiento de una nueva enfermedad, los Estados
y sus diferentes áreas desarrollan acciones específicas para llevar a cabo que
sean capaces de mitigar el daño que pueda ocasionar en la población esa
enfermedad.

Matus va a decir: “la planificación se realiza en un medio resistente y que


nunca en un medio inerte, pasivo o estático, porque el objeto de nuestros
planes es siempre una realidad que está en movimiento” (1984, p. 13). Con
esto, se refiere al contexto real en el que se va a insertar el proceso de
planificación y, aunque parezca muy abstracto, se está refiriendo a las
personas reales, a las comunidades específicas con sus características
sociales, culturales, económicas, etcétera, que van a formar una realidad
que, como bien explica, es una realidad en constante movimiento, en
constantes cambios y, por consiguiente, con resistencias lógicas a todo
proceso de cambio que pueda iniciarse. Es por ello que más adelante va a
explicar y desarrollar la importancia de la participación de la comunidad toda
en los procesos de planificación.

“El actor que planifica no está enfrentado con fuerzas débiles sino con
resistencias fuertes” (Matus, 1984, p. 13). Tiene que ver con lo que se
mencionó anteriormente acerca de estas resistencias que se van a ir
enfrentado en un proceso de planificación, desde las resistencias propias de

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quien se siente a pensar y planificar, resistencias del equipo de trabajo que
conforme, resistencias desde el gobierno o área pública que lo demande y
luego resistencias específicas de las comunidades o espacios que sean
destinatarias de la planificación. Por esto Matus dice que “siempre se refiere
a un contexto de conflicto entre oponentes” (1984, p. 13).

Aquí introduce el otro elemento que le da el título a su texto: por un lado, la


libertad, y por otro lado, el conflicto o los conflictos que surgen en el proceso
de la búsqueda de la libertad. Además, se refiere a que este oponente es real
y concreto, y no como en algunas concepciones se expresa que se trata
“como si fuera la naturaleza o algo indefinido” (Matus, 1984, p. 13). No es
que la naturaleza no pueda aparecer como un obstáculo a la hora de realizar
un proceso de planificación, sino que la mayoría de las veces los conflictos
reales tienen que ver con conflictos de intereses, y eso es una cuestión de
los hombres y no de la naturaleza.

Por lo tanto, va a decir Matus que “la planificación es, así, una herramienta
de luchas permanentes que tiene el hombre desde los albores de la
humanidad por conquistar grados crecientes de libertad” (1984, p. 14). De
nuevo, observamos cómo el autor conjuga términos concretos con una
perspectiva general sobre lo que significa la planificación: habla de
herramienta de lucha. En este sentido, tiene que ver con algo que permite a
los hombres poder alcanzar logros que amplíen sus posibilidades o derechos.
Matus plantea el ejemplo del fuego y dice que “cuando el hombre no
conocía el fuego, no tenía grado de libertad para elegir entre pasar frio o
calor; cuando descubre el fuego, el hombre puede elegir” (1984, p. 14). Este
ejemplo grafica muy claramente a lo que se refiere cuando habla de
conquista de grados de libertad, la posibilidad de elegir. Y para poder elegir
es necesario contar con un mínimo de condiciones concretas, materiales,
simbólicas, etcétera.

“Antes de que el hombre ganara ese grado de libertad, no podía convertir


una disyuntiva en una opción, estaba determinado por una variante”
(Matus, 1984, p. 14). Esa determinación por una variante era la naturaleza o
la falta de dominio de los fenómenos naturales que podían atentar con su
supervivencia. Por ende, expresa Matus: “nosotros usamos el termino
variante cuando el planificador se encuentra ante una alternativa en la cual
no tiene el poder de decidir, y la realidad en la que él actúa, decide por él”
(1984, p. 14). Es decir, que en el proceso de planificación se pueden
encontrar diversas formas de variantes, que van a estar dadas por todas
aquellas cuestiones que excedan la posibilidad de decisión del planificador.

Los métodos de planificación

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El autor continúa su desarrollo en relación con la importancia del proceso de
planificación y con los métodos existentes de planificación, expresa que
existen personas “escépticas respecto a la planificación, en el fondo es
escéptica solo de una determinada concepción de planificación que le
resulta ineficaz” (Matus, 1984, p. 15). Menciona esto en relación con esas
personas que no consideran válidos o eficientes determinados procesos de
planificación y que “reemplaza por otra intuitiva sin obligarse a
sistematizarla metodológicamente” (Matus, 1984, p.15). Es decir, que de
todas maneras recurre a un modo o método propio de planificación para
llevar a cabo acciones que van a tener implicancias a futuro. A decir de
Matus: “se trata en todo caso, de una forma de calculo que precede y
preside la acción” (1984, p. 15) y, por lo tanto, “de alguna forma sentimos la
obligación de encontrar un método de planificación o calculo que sea capaz
de responder a nuestras necesidades” (Matus, 1984, p. 15).

En relación con esto, Matus hace referencia a la importancia de que cada


país y cada gobierno pueda encontrar una forma que sea más o menos
general de planificar, pero a la vez que pueda cumplir con las demandas y
necesidades de la población en un momento determinado, y que la forma
de dar respuestas a esas necesidades no sea alejada de su realidad.

El autor menciona que una de las cuestiones de la planificación es que es


una herramienta que tiene “cierta legalidad” (Matus, 1984, p. 16) y por lo
tanto “se asume como una carga externa, como una obligación que hay
cumplir, y no como una herramienta que nosotros necesitamos para la
acción en el día a día” (Matus, 1984, p.16). Esto puede resultar en un
desdoblamiento de la planificación, por un lado: “como una mera formalidad
que no se articula con los problemas concretos de la acción” (Matus, 1984,
p. 16), que solo cumple con el carácter formal o legal de esta y las acciones
llevadas a cabo se realizan de una manera distinta y no tiene un correlato
con lo antes planificado.

Matus destaca algunas reflexiones preliminares sobre la planificación; entre


ellas, señala la idea de que “lo imprescindible y necesaria que es la
planificación para conquistar grados crecientes de libertad y decidir sobre
nuestro futuro” (1984, p. 16). Retoma aquí la idea de ampliar las
posibilidades de las personas de alcanzar un mayor bienestar en la
comunidad a la que pertenecen. Por otro lado, señala la importancia de la
planificación “como método de gobierno, como herramienta dúctil, flexible,
útil y eficaz para lidiar con nuestras necesidades de dirección en cada lugar
de la administración pública donde nos encontramos, y con las de otros,
como demanda externa” (Matus, 1984, p.16).

Dónde estamos y qué podemos hacer…

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En este apartado Matus relata la situación que atraviesa su país en un
momento en que se estaban realizando reformas en el sistema nacional de
salud. Es por ello que, a lo largo del desarrollo del texto, va comentando los
avatares que atraviesa esta reforma y para ello explica el necesario cambio
de método de planificación que debe realizarse en su país.

Menciona que en ese momento observa que la planificación que se venía


desarrollando es la normativa o tradicional, a la cual critica por ser una
“planificación formalista, desligada de los problemas prácticos, concretos,
que tiene ese sesgo abstracto de investigación con el cual nació, muy
tecnocrática, economicista” (Matus, 1984, p. 22). Plantea que es un tipo de
planificación que pareciera estar muy alejada de la realidad, la llevan a cabo
técnicos especialistas, y se la considera como de escritorio por el hecho de
tener poco conocimiento y sobretodo poco acercamiento e intercambio con
la comunidad que va a ser destino de esa planificación.

Matus va a decir: “Esa planificación normativa se ha distanciado cada vez


más de la práctica concreta de las decisiones” (1984, p. 23). Una de las
críticas que le hace Matus a este tipo de planificación es la rigidez y el hecho
de que no considera la realidad en constante movimiento y cambio.

Sumado a lo anterior, Matus va a decir que “la planificación normativa elude


el concepto de problema” (1984, p. 23). Esto último el autor se lo atribuye a
“su origen de la investigación, trabaja sistemáticamente con la categoría de
sector y solo asistemática, parcial y secundariamente con la de problema”
(Matus, 1984, p. 23). Esta crítica tiene que ver también con el modo en que
se expresa una y otra planificación. Hablar en términos de problema
conduce necesariamente a la búsqueda de soluciones de una manera
estratégica, si nos estamos refiriendo a los problemas que pueden tener la
salud, la educación o la economía de un país.

Por último, el autor se pregunta: “¿Por qué la planificación tiene que


referirse a categorías etéreas que incomunican, que no motivan y que hacen
indiferentes a las personas que tienen que tomar decisiones?”(Matus, 1984,
p.24). A partir de este interrogante, plantea la necesidad de cambiar el
sistema de planificación por uno que sí contemple la realidad que acontece
en las comunidades no solo acercándose a través de un lenguaje menos
técnico, sino también abriendo canales de participación comunitaria.

Nuestra resistencia a los cambios…

El autor se pregunta acerca de cuál es la resistencia al cambio de


planificación y explica que la mayor resistencia que se debe disipar “es
cambiar nuestra idea de lo que es planificación, sumarnos a esta aventura,

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renovarnos y luchar por que la corriente de los hechos que nos arrastra hacia
la rutina” (Matus, 1984, p. 25). En realidad, el autor le está hablando a los
que planifican, a los que realizan esta tarea y por eso menciona que son los
mayores resistentes al cambio.

“Planificar no es otra cosa que el intento del hombre por crear su futuro y no
ser arrastrado por los hechos” (Matus, 1984, p. 13).

Figura 1: La planificación

Fuente: [Imagen sin título sobre planificación]. (s. f.). Recuperado de https://goo.gl/YATZiC

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Referencias
[Imagen sin título sobre planificación]. (s. f.). Recuperado dehttps://www.obs-
edu.com/int/blog-project-management/etapas-de-un-proyecto/el-arte-de-
controlar-la-etapa-de-planificacion-de-un-proyecto

Matus, C. (1984). El contexto teórico-práctico que enmarca la reforma. En


Autor,Planificación, Libertad y Conflicto (pp. 13-26).Caracas,VE: Ediciones IVEPLAN.

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