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Colegio Paula Vivanco.

Limache.
Argumentación.
Profesor Andre González.

Descripción y Explicación.

Concepto de discurso argumentativo

El discurso argumentativo responde a la intención comunicativa o finalidad de convencer


o persuadir; en otras palabras, el emisor busca a través de él producir un cambio de
actitud o de opinión en el receptor. La importancia de este tipo de discurso radica en la
posibilidad de inducir, modificar, refutar o estabilizar creencias o ideas en los
destinatarios, en tanto descansa en presupuestos ideológicos, esto es, visiones de mundo
asociadas a él.

Se pueden señalar dos dimensiones asociadas a este tipo de discurso: la del


razonamiento lógico, propiamente argumentativa; y otra persuasiva, es decir, que busca
influir afectivamente en el receptor apelando a sus emociones y sentimientos (esta, por
ejemplo, es la modalidad que utiliza la mayoría de los comerciales de televisión).

La situación de enunciación

La situación de enunciación de este tipo de discurso implica que los interlocutores no


comparten el mismo punto de vista con respecto a un tema determinado. Es importante
destacar que generalmente los contenidos que se desarrollan en la argumentación son
polémicos, es decir, no hay consenso claro sobre ellos.

El hecho de que no exista acuerdo sobre un tema requiere que los interlocutores
establezcan un diálogo, esto es, tanto el emisor como el receptor son activos, pues, por
un lado, el hablante debe desarrollar una serie de estrategias discursivas que demuestren
y apoyen sus puntos de vista (una estrategia fundamental es que los argumentos
seleccionados sean adecuados para el receptor) y, por otro, el oyente decide si acepta o
no las ideas defendidas por el emisor.
Es importante destacar que el poder de decisión por parte del oyente y la necesidad del
hablante de elaborar estrategias para convencerlo o persuadirlo evidencian que la
relación establecida entre ellos es simétrica. Si, por el contrario, fuera una relación
asimétrica, el emisor solo impondría su punto de vista, revelando su jerarquía frente al
receptor.

Estructura del discurso argumentativo

La estructura del discurso argumentativo es la siguiente:


Tesis: hipótesis o premisa a demostrar.
Argumentos: “En sentido lógico, es el razonamiento utilizado para probar o refutar una
tesis o para convencer a alguien de la veracidad o validez de un aserto.” (Estébanez: 55 –
56).
Conclusión: Por lo general, valida la hipótesis o tesis, sea esta explícita o implícita.

A continuación se presenta un discurso argumentativo con la identificación de sus


categorías:

Actualmente la mujer sigue en desventaja con respecto al hombre (TESIS).


Esto se fundamenta en que el 98% de las riquezas de la tierra está en manos de los
hombres (ARGUMENTO 1) y el 80% de las personas más pobres son mujeres
(ARGUMENTO2). Por consiguiente, la condición económica de la mujer es muy precaria
en comparación con la que evidencian los hombres (CONCLUSIÓN).

Es importante destacar que la conclusión de este discurso no es exactamente igual a la


tesis defendida, sino que la amplía y la hace derivar de los argumentos.

La descripción

Se ha dicho muchas veces que describir es pintar con palabras. La descripción es una
clase de texto que recuerda a la pintura y a la fotografía, pues intenta reproducir la
realidad. Así como un pintor utiliza su paleta de colores, y el fotógrafo la cámara, el
escritor pinta o fotografía a los personajes, los objetos, los ambientes... con PALABRAS.
Tipos de descripción:

Prosopografía: Descripción de rasgos físicos de un personaje.


Ejemplo:

Otli tenía el pelo corto y erizado, rojo como una zanahoria, y las orejas gachas de soplillo.
Era delgado y alto con la piel llena de pecas. Pero éstas no eran los graciosos puntillos
que con frecuencia caen tan bien en las narices respingonas de las chicas. Otli tenía todo
el cuerpo blanco y marrón como un perro foxterrier; como si se hubiese puesto cerca de
un pintor que le pulverizase de marrón en una pared blanca.

Christine Nöstlinger, Filo entra en acción

Etopeya: Descripción de rasgos psicológicos y morales de un personaje.


Ejemplo:

Y todo por esa mocosa de enfermera […] No hay más que mirarla para darse cuenta de
quién es, con esos aires de vampiresa y ese delantal ajustado, una chiquilina de
porquería que se cree que es la directora de la clínica.

Julio cortázar, La señorita Cora

Retrato: Es la descripción completa de un personaje. Es la combinación de prosopografía


y etopeya.
Ejemplo:

Mi padre se llamaba Esteban Duarte Diniz, y era portugués, cuarentón [...] y alto y gordo
como un monte. Tenía la color tostada y un estupendo bigote negro que se echaba para
abajo. [...] Era áspero y brusco y no toleraba que se le contradijese en nada, manía que
yo respetaba por la cuenta que me tenía.
"La familia de Pascual Duarte", Camilo José Cela

Autorretrato: Retrato de un personaje, elaborado por él/ella mismo/a.


Ejemplo:

Otli tenía el pelo corto y erizado, rojo como una zanahoria, y las orejas gachas de soplillo.
Era delgado y alto con la piel llena de pecas. Pero éstas no eran los graciosos puntillos
que con frecuencia caen tan bien en las narices respingonas de las chicas. Otli tenía todo
el cuerpo blanco y marrón como un perro foxterrier; como si se hubiese puesto cerca de
un pintor que le pulverizase de marrón en una pared blanca.

Christine Nöstlinger, Filo entra en acción

Caricatura: Tipo de descripción en la que se exageran los rasgos físicos o del carácter de
un personaje.
Ejemplo:

Mi criado tiene de mesa lo cuadrado y el estar en talla al alcance de la mano. Por tanto es un
mueble cómodo; su color es el que indica la ausencia completa de aquello con qué se piensa, es
decir, que es bueno; las manos se confundirían con los pies, si no fuera por los zapatos y porque
anda casualmente sobre los últimos, a imitación de la mayor parte de los hombres; tiene orejas que
están a uno y otro lado de la cabeza como los floreros en una consola, de adorno, o como los
balcones figurados, por donde no entra ni sale nada; también tiene dos ojos en la cara; él cree ver
con ellos, ¡qué asco se lleva!

Mariano José de Larra, La Nochebuena de 1836

Topografía: Descripción de lugares, paisajes y/o ambientes.

Ejemplo:

Tras mi ventana, a unos trescientos metros, la mole verdinegra de la arboleda, montaña de hojas y
ramas que se bambolea y amenaza con desplomarse. Un pueblo de hayas, abedules, álamos y
fresnos congregados sobre una ligerísima eminencia del terreno, todas sus copas volcadas y
vueltas una sola masa líquida, lomo de mar convulso. El viento los sacude y los golpea hasta
hacerlos aullar. Los árboles se retuercen, se doblan, se yerguen de nuevo con gran estruendo y se
estiran como si quisiesen desarraigarse y huir. No, no ceden. Dolor de raíces y de follajes rotos,
feroz tenacidad vegetal no menos poderosa que la de los animales y los hombres. Si estos árboles
se echasen a andar, destruirían a todo lo que se opusiese a su paso. Prefieren quedarse donde
están: no tienen sangre ni nervios sino savia y, en lugar de la cólera o el miedo, los habita una
obstinación silenciosa. Los animales huyen o atacan, los árboles se quedan clavados en su sitio.
Paciencia: heroísmo vegetal.
Octavio Paz, El mono gramático

La explicación.

Explicación procede del latín explicatĭo y hace mención a una exposición de


un asunto, doctrina o texto con la claridad suficiente para que se haga más perceptible. Dicha
declaración ayuda a sacar a la luz o hacer visible el contenido o sentido de algo. La explicación es
una herramienta de la argumentación, y responde principalmente a la pregunta “¿Por qué?”
aunque en ocasiones también podemos preguntar “¿para qué?”. La explicación busca las causas
de los hechos para darlos a entender.

Tipos de explicación

La Explicación Causal O Deductiva:


Se conoce como razonamiento deductivo, por lo tanto, a la actividad de la mente que
permite inferir necesariamente una conclusión a partir de una serie de premisas. Esto quiere decir
que, partiendo de lo general, se llega a lo particular. Suele decirse que el razonamiento deductivo
se inicia con una premisa mayor y se complementa con una premisa menor para arribar a la
conclusión:

Premisa mayor: “Todos los seres humanos, en algún momento, morirán”.


Premisa menor: “Bruno es un ser humano”.
Conclusión: “Bruno, en algún momento, morirá”.

El razonamiento deductivo no siempre nos lleva a una conclusión verdadera; del mismo modo, no
siempre nos ofrece información detallada o precisa, a pesar de partir de lo general para llegar a lo
particular.

Explicación Probabilística:
Tiene la misma estructura que la anterior (Deductiva) , pero con una salvedad importante: las leyes
que se utilizan para la explicación son leyes no universales, sino únicamente. Se la llama también,
a veces, explicación “estadística”.

Ejemplo: Se hizo una encuesta a 8976 personas, de las cuales 8707 respondieron que calman su
dolor de cabeza tomando una aspirina. Si esta encuensta está bien, entonces ese dato puede ser
utilizado por los médicos, quienes podrán afirmar que si alguien sufre un dolor de cabeza,
entonces existe un 97% de probabilidad de calmarlo tomando una aspirina.
Explicación Funcional:
La explicación funcional en lugar de responder a la pregunta “por qué” (que interroga por la causa)
responde a la pregunta “para qué” (que interroga por el fin o finalidad). Se explica así, por ejemplo,
la emigración de las aves en invierno hacia países más cálidos; pero sigue siendo un misterio
inexplicable la emigración de las langostas en los fondos marinos

Explicación Genética:
Consiste en explicar un fenómeno o acontecimiento a partir de la serie de hechos de que deriva,
es decir, mostrando su “génesis”. Este tipo de explicación es muy corriente en las ciencias
históricas. Se explica así, por ejemplo, la situación histórica de una lengua a partir de las
vicisitudes por que ha ido pasando. También, otro ejemplo sería la creación del universo,
indagando en las causas primeras para explicar el suceso. Big Bang, Huevo cósmico, creación
divina de Dios, etc.