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LSD

Origen

Algunos de los alcaloides con aplicaciones médicas más importantes se derivan del cornezuelo, un
hongo (Claviceps purpurea) que parasita algunos pastos y cereales, principalmente la cebada. Los
llamados Misterios de Eleusis, ritos secretos de la antigua Grecia, han sido asociados a la
intoxicación causada por la ingestión de cebada parasitada por el cornezuelo. El ácido lisérgico es
el núcleo común de la mayoría de los alcaloides de este hongo. En 1937 Albert Hofmann sintetizó
la dietilamida del ácido lisérgico a partir de él.

Sus efectos enteogénicos los descubrió él mismo años después. Según relata el mismo Hofmann:
"En 1943 descubrí, al someterme a experimentos con la droga, la alta potencia enteogénica de la
dietilamida del ácido lisérgicoque llegó a ser conocida en todo el mundo por su nombre en clave en
el laboratorio: LSD-25." (26) La LSD era la droga más potente descubierta hasta entonces, tanto
que su dosis debía medirse en millonésimas de gramo o gammas. "La dosis activa en humanos iba
de 0.000003 a 0.000001 por kilo de peso. Su margen de seguridad era anormalmente alto, en la
heroína puede ser de 1/5, en el barbitúrico de 1/4, mientras en la LSD era de 1/600. Además
resultaba ser un fármaco desprovisto de tolerancia que al usarse con asiduidad diaria simplemente
dejaba de hacer efecto." (14) Es por ello que pronto suscitó el interés de los psicoterapeutas,
quienes pensaron que su estudio podría ayudar a facilitar el conocimiento de la enfermedad
mental. En la década de los sesentas se escribieron cientos de artículos científicos sobre los
efectos de la LSD en los sistemas biológicos, en el comportamiento animal, en pacientes con una
amplia variedad de enfermedades físicas y mentales, además de un sinfín de voluntarios
"normales" que alentados por el ambiente contracultural de la época, montaron todo un "culto
psicodélico" alrededor de la dietilamida del ácido lisérgico.

Etimología y denominaciones

LSD-25, es una abreviatura del alemán Lyserg Säure-Diäthylamid 25, pues ese era su número
entre una serie de 26 derivados sintéticos que fueron aislados a partir del cornezuelo y estaban
siendo investigados en el laboratorio de Sandoz.

En la actualidad la LSD-25 se expende en dos modalidades, las dosis altas que son similares a las
que se ingerían durante la época de los hippies, los llamados ácidos o tickets y las dosis bajas que
reciben los nombres callejeros de micropuntos o tripis, o simplemente la denominación del grabado
que traiga el papel que los contiene: soles, bartsimpsons, gatosfélix, planetas verdes, etc.

QUÍMICA

Identificación

Debido al pequeño volumen necesario para concentrar grandes dosis, la


LSD suele distribuirse comúnmente en papel secante impregnado en
pequeños cuadros de papel con diferentes figuras.Antiguamente se
vendía en terrones de azúcar.

Composición
La dietiltiamida del ácido
lisérgico o LSD es un
compuesto semisintético
derivado del hongo Claviceps
purpurea que se encuentra en
estado silvestre parasitando
cereales o se cultiva en
laboratorios criogénicos para
preparar fármacos hechos a
base de ergotamina y
dihidroergotamina como el
Cefargot® y el Bellergal®,
medicamentos que se utilizan
contra la migraña y transtornos
nerviosos.

Formas de adulteración

Dados los característicos efectos de la LSD y la singularidad de su potencia, es difícil adulterarla.


Jonathan Ott cita en su Pharmacoteon (44) los estudios de Brown y Malone con 581 muestras de
LSD recopiladas en el mercado negro. Ellos encontraron que 84.55% de las mismas contenían
sólo LSD; 5.3% contenían LSD y PCP, mientras que 1.9% contenían sólo PCP. También señalan
que cinco muestras contenían LSD más amfetamina o metamfetamina; una muestra era
sólo STP o DOB y dos contenían únicamente amfetaminas. Otra cosa que puede ocurrir es que te
vendan un papel que no esté impregnado con LSD.

FARMACOLOGÍA

Mecanismo de acción y formas de empleo

Su principal vía de administración es la oral. Sus efectos comienzan entre los 15 y 30 minutos
después de la ingestión y se prolongan hasta por 12 horas, cosa bastante desconcertante para los
científicos ya que la metabolización se lleva a cabo en un tiempo récord (aproximadamente dos
horas), comparada con la de otros psicoactivos, y aunque técnicamente ya ha abandonado el
organismo, sus efectos se prolongan durante aproximadamente 10 horas más. Se sabe que la LSD
actúa de forma selectiva como agonista en el receptor de 5-HT, con ello disminuye la actividad
espontánea del Sistema Nervioso Central pero aumenta la actividad por estímulos periféricos,
provocando alteraciones importantes en la esfera perceptual, principalmente a nivel visual.

Usos terapéuticos

La dietilamida del ácido lisérgico fue comercializada como especialidad farmacéutica a partir de
1947 bajo el nombre comercial de Delysid (LSD 25), en grajeas de 0,025 mg y ampolletas bebibles
de un centímetro cúbico, equivalente a 0,1 mg, junto con un prospecto que aconsejaba su uso
básicamente en dos circunstancias:

a) Relajación psíquica en la psicoterapia analítica, y en particular en las neurosis de angustia y


obsesivas.
b) Experimentos sobre la naturaleza de la psicosis.

El prospecto aseguraba: "El Delysid permite al médico, por autoexperimentación, tener una idea de
las sensaciones percibidas por el enfermo. Facilita el estudio de los problemas patógenos,
provocando en sujetos normales psicosis artificiales experimentales de corta duración." También
se recomendaba en el tratamiento del "alcoholismo crónico", al tiempo que se formulaban las
siguientes precauciones de uso: "El Delysid es capaz de reforzar une stado psíquico patológico.
Esta sustancia debe ser administrada con gran prudencia en sujetos que tienen ideas de suicidio o
cuando es de temer el desencadenamiento de una psicosis. La labilidad psicoafectiva y la
tendencia a los actos impulsivos pueden persistir, excepcionalmente, algunos días después de
tomar el producto." Por último, se mencionaba un antídoto para ser usado en casos extremos: "los
efectos psíquicos del Delysid pueden ser cortados rápidamente por una inyección intramuscular de
50 mg de clorpromacina". (73)

Según afirma Richard Yensen en su libro Hacia una medicina psiquedélica (42), desde que los
investigadores recibieron la LSD y la probaron "reinó el pandemonium" y no se produjo ningún
consenso respecto a su utilización terapéutica: "Muchos psiquiatras tenían la sensación de que los
efectos [de la LSD y otras substancias similares] sobre la conciencia humana imitaban la
enfermedad mental; otros proclamaban que se podía utilizar el efecto de estas substancias para
abreviar un largo psicoanálisis, mientras que unos terceros tenían la sensación de que podían
proporcionar fe a la gente desesperada" (ver más al respecto en el apartado de Espiritualidad y
Terapias).

En cualquier caso su uso terapéutico se abandonó tras la prohibición internacional de esta


sustancias puesto que fue incluida en la Lista I, donde se supone que están las drogas sin
utilidades terapéuticas, lo cual impide incluso las investigaciones al respecto.

Dosificación

En el excepcional caso de la LSD sus dosis se miden en gammas o microgramos debido a su alta
potencia. Un cuenta gotas lleno de LSD es suficiente para 5,000 dosis. Actualmente existen dos
tipos de dosificaciones en el mercado negro, las dosis bajas o "dosis de rave" (tripis o micropuntos)
y las dosis altas o "dosis psicodélicas" (ácidos o tickets). Las primeras fluctúan entre los 0,010 y los
0,015 mg, mientras que las dosis psicodélicas van de 0,025 a 0,050 mg. Aunque no se ha
establecido aún una dosis letal debido a que no hay un solo reporte de muerte directamente
ocasionada por el uso de LSD, ingerir más de 0,1 mg (100 gammas o microgramos) es bastante
desaconsejable ya que el peligro de sufrir un "malviaje" se incrementa exponencialmente. Jonathan
Ott advierte que dosis excesivas de LSD (que para él sobrepasan los 250 microgramos) pueden
conducir a pérdidas temporales del ego o identidad, "una consecuencia terrorífica para algunos,
pero muy preciada para otros". (44)

Efectos psicológicos y fisiológicos

Las dosis bajas generan hilaridad, aceleran los pensamientos, traen a la mente recuerdos vívidos,
provocan asociaciones libres y algunas visualizaciones. Las dosis psicodélicas ocasionan un
colapso temporal sobre la percepción y usualmente llevan a introspecciones profundas en las que
se trasciende el ego y se tiene alguna clase de experiencia mística. Algunos psiconautas como
Antonio Escohotado, han identificado tres "etapas del viaje":
[...] una primera fase de vuelo, que recorre paisajes visuales asombrosos
sin detenerse en ninguno -viéndose el sujeto desde dentro y desde fuera a
la vez-, seguida por una segunda fase que es en esencia lo descrito como
una pequeña muerte, donde el sujeto empieza temiendo volverse loco
para acabar reconociendo tras ello el temor a la propia finitud, que una
vez asumido se convierte en sentimiento de profunda liberación. Se trata
de algo parecido a cambiar la piel entera, que algunos llaman hoy acceso
a esferas transpersonales del ánimo...
Convencimientos y percepciones beatíficas alternan con un
desnudamiento de los temores más arraigados, dentro de un trance que
del principio al fin se desarma por su esencial veracidad.

Balsámica o aterradora, la luz está ahí para quedarse, iluminando lo que siempre quisimos ver -sin
conseguirlo del todo- y también lo que siempre quisimos no ver, lo pasado por alto... apto sólo para
quienes buscan lo verdadero a cualquier precio... La amistad, el amor carnal, la reflexión, el
contacto con la naturaleza, la creatividad del espíritu, pueden abrirse en universos apenas
presentidos, infinitos por sí mismos. (14)

He aquí un ejemplo de la dietilamida del ácido lisérgico actuando sobre la conciencia de un joven
con algunas nociones de lo que es la mística oriental:

Empecé en la noche. Me recosté en la cama… Emergieron las figuras visuales en su rol usual de
separadores de la estructura, exponiéndose a mi manipulación. Eran parte de MÍ… Mi cuarto era
mi cerebro. Y mi cuerpo también era mi cerebro. A través de las células de mi cuerpo podía sentir
los pensamientos en mi cabeza y orquestar la visión "en mi cuarto", porque el cuarto también era
mi cabeza. También podía ver mis pensamientos en el cuarto, como si estuviesen localizados en
diversos lugares de mi cerebro. Durante las siguientes horas exploré mi cerebro como si fuera un
territorio físico. Pensé… oh Dios, esto está muy sucio. ¿Cómo puedo ver correctamente con toda
esta basura aquí? Se me ocurrió que limpiando podía aclarar mi percepción de la realidad… En el
cerebro hay varios armarios, escobas y cubetas y esquinas y áticos sin asear… Típicamente lo que
encontré fueron clichés, hábitos y comportamientos instintivos. Todos los ingredientes de la
personalidad. Encontré que "llegar" físicamente y "llegar" con la mente son lo mismo… Me di
cuenta de que soñar es literalmente cuidar la casa. Todas las cosas que hay en las esquinas
existen en forma simbólica. Los arquetipos están allí. Esos símbolos no sólo han estado
empolvándose. He estado asociando cosas a ellos constantemente durante toda mi vida, de
hecho, probablemente eones antes de mi vida presente. Las serpientes por ejemplo. Las vi allí en
una esquina. El reptil arquetípico. Pero esta vez hice una conexión con estas serpientes… eran
energía kundalini, el Poder de la Serpiente. ¿Y qué era el poder de la serpiente? Era el control del
músculo cerebral. Había estado almacenando este simbolismo oculto por siglos y sólo entonces
estaba haciendo la conexión entre ese simbolismo oculto y un estado mental internamente
percibible. Estas conexiones eran asombrosas para la mente… la mente que guarda todo sabiendo
que un día, todo podrá ser conectado… Me di cuenta de lo que es el karma: pedazos y piezas
desconectados que necesitan ser conectados. La mente está en una búsqueda continua de
conocimiento (crecimiento espiritual), para hacer conexiones entre las ideas. La búsqueda es
necesariamente repetitiva, ensayo y error. Una simple experiencia de profunda conexión con el
espíritu puede ahorrar años de karma. Ciertamente el despertar de la kundalini y el entendimiento
de los poderes del cuerpo hasta ahora desconocidos tiene ese efecto. Ciertamente la penetración
de la luz de la conciencia, con su entrenamiento científico, en las profundidades del inconciente,
habilita al inconciente para hacer las conexiones que no puede hacer por sí mismo… Las
conexiones pueden visualizarse como hebras de la tela cósmica… el ego y la identidad son los
tejedores implacables, atando esta tela a realidad sensible. La mente está literalmente
obsesionada con la realidad y la verdad… obsesionada con la necesidad de saber. Tan
obsesionada que está dispuesta a arriesgarse hasta la insanidad o la muerte para descubrir su
verdadera naturaleza. La auto-conciencia es el proceso de conectar los estados interiores con los
estados exteriores, donde esos estados externos son también parte de uno mismo… Descubrí que
mucho de lo que asocio con la palabra "Dios" es parte de mí (el Ser, o la identidad, o algo)… Me di
cuenta de cómo es que realmente no sé cómo operar todo mi cuerpo, y apenas estoy aprendiendo
cómo hacerlo, como un niño. Me experimenté a mí mismo como un protoplasma biomórfico, un
agregado organizado que tiene órganos que se extienden tanto en el mundo de la "mente" como
en el mundo del "cuerpo". Tal como la piel protege al cuerpo de los invasores físicos, también hay
una membrana que separa el Ser y el Otro en el reino de la mente. El trabajo de la autoconciencia
consiste en hilvanar estas dos membranas, esta costura es la re-creación del universo percibido…
Las descripciones del despertar de la kundalini parecen describir lo que experimenté, y concuerdo
con la aseveración de Gopi Krishna al respecto… es una fuerza que impulsa la evolución. No me
sorprendería que la "fuerza kundalini" resultara ser un químico psicoactivo que pudiera inundar los
nervios. (57)

Las que acabas de leer son las experiencias que un consumidor anónimo cedió a la página
web The Lyceum. Las he traducido para contrastarlas con las experiencias de una pareja de
dominicanos a quienes entrevisté acerca de sus experiencias con distintas drogas. Hablando sobre
el tema de los tripis esto fue lo que comentaron:

C: El tripi hasta un momento dado me dio mucha alegría, mucha risa mucha diversión, pero llegó
un momento en que estaba cantidad de mal emocionalmente y me daba un tripi y lo único que veía
eran cosas horribles. Me acuerdo una vez que fuimos a una discoteca y nos dimos seis o siete
tripis y yo veía gente saliendo de las paredes y a mí el hecho de no poder controlar esa situación
se me fue la cabeza y a partir de ahí dije no más tripis.
Karina: ¿Empezaste con dosis bajas y después fuiste subiendo?
C: Sí, comencé con dos tirillas, partíamos el tripi en cuatro tirillas y yo me comía una o dos, pero
llegó un momento que me comía siete y ya fue demasiado, puede ser que te caiga bien, pero es
según el estado emocional en el que te encuentres y yo andaba muy mal...
J: Pero en mi caso es diferente. Recuerdo que estábamos en Galco cuando Chernobil, fue en el
mismo tiempo que se tumbaron el muro de Berlín. Los químicos de Rusia hicieron un ácido
especial para celebrar esa época, a mí me llegó un papelito de Amsterdam de la celebración, yo lo
probé justamente en el momento de celebrarlo, era una celebración como de 30.000 o 40.000
personas que lo tomaron al mismo tiempo en todo el mundo.
Karina: ¿Eso cuando fue?
J: En 1989, en noviembre.
Karina: ¿Y tú donde estabas?
J: En Susua, Santo Domingo, bueno República Dominicana, en una playa. Me maravilló la calidad
de la impresión del papelito, porque era una cosa de 8 milímetros por 8 milímetros y en una
esquina estaba la cara de Mijael Gorbachov impresa, con una calidad fotográfica que te cagas, o
sea que lo podías reconocer, era una fotografía de 2 milímetros por 2 milímetros o algo así con una
calidad impresionante de impresión. Me acuerdo que Mijael Gorbachov tenía un lunar en la frente
¡y eso se veía también en la impresión de 2 milímetros! Era una estrella roja como la estrella de los
aviones Mir y las naves rusas. Yo creo que fue el último ácido que se hizo en Holanda colaborando
con los químicos de lo que era Rusia antes. Fue uno de los mejores ácidos. Mejor que superman,
mejor que los cerditos, mejor que el ying-yang... Fabuloso, estaban de moda... estaban de moda, o
sea eran el VIP en Nueva York, en Amsterdam y en París, y estaban en Susua también... en la
República Dominicana, los mismos papelitos.

La evidencia sugiere que un episodio temporal de pánico, un llamado "malviaje" es un riesgo


psíquico bastante común al experimentar con la LSD. Puesto que cada viaje es diferente, aún
teniendo varias experiencias previas que hayan sido calificadas como positivas y "manejables",
existe la posibilidad de experimentar otro cuadro de experiencias totalmente distintas que pueden
producir episodios de miedo intenso, especialmente cuando se experimentan por primera vez.
Estos episodios no pueden prevenirse de manera segura y han sido experimentados aún por los
sujetos más preparados. Son especialmente perturbadores cuando se carece de un marco de
referencia adecuado y un entorno propicio para asimilar e integrar las experiencias. A continuación
reproduzco el relato de otro consumidor anónimo que logró sortear un episodio de pánico ya que
esta información puede resultarle útil a algún usuario en problemas:

Hace poco mi pareja y yo, junto con nuestro mejor amigo mutuo tomamos aproximadamente tres
dosis leves (¿quien puede estar seguro?) de una remesa de ácido que habíamos tomado varias
veces antes con efectos placenteros, nada sobrecogedores. Caminamos por allí, sintiendo y viendo
las mismas cosas con las que ya nos habíamos familiarizado, disfrutando. Fuimos a una bella
colina donde pudiéramos estar juntos sin hablar y observando la naturaleza. En ese punto las
cosas cambiaron para todos. Yo estaba observando unas hojas y un pequeño tallo cuando de
pronto mi realidad se fragmentó. Fue devastador y total. Yo estaba completamente impreparado.
Había tomado LSD suficientes veces como para sentirme familiarizado con el espectro de los
efectos, pero esto me tomó completamente fuera de guardia. Todo se torno negro y blanco en mi
campo de visión y no podía hablar, estaba demasiado asustado. Esto nunca antes me había
sucedido… usualmente las cosas cambian, se derriten, pero aún así se ven más o menos como
espero. Esta vez no. Casi llorando fui a decirle a mis amigos lo que estaba pasando y encontré que
ellos estaban experimentando el mismo fenómeno: la realidad disolviéndose y convirtiéndose en lo
que nuestras mentes creaban. Eso me aterrorizó al principio. Sentía que mi nuca estaba abierta al
frío exterior y mi visión se disolvía en el vacío, hacia la nada. Empecé a llorar y ellos, incapaces de
comunicar realmente lo que estaban viendo, me llevaron a mi cuarto. Nos apilamos en la cama y
me abrazaron… camino a mi cuarto les dije que estaba volviéndome loco (porque pensé que eso
era lo que me estaba ocurriendo, ahora sé que esas cosas "pueden" pasar). Traté de hacer que la
realidad se mantuviera unida pero se me negó esa seguridad. Después nos sentamos en la cama y
lentamente logramos comunicarnos lo que estaba pasando y empecé a darme cuenta de que a
ellos también les estaba pasando, que ya antes les había pasado (ellos son viajeros más
experimentados que yo), y que eso era interesante y especial. Lentamente empecé a
experimentar, con creciente deleite. ¡Podía hacer cualquier cosa! Manufacturé figuras, disolví
nuestros cuerpos y los muebles, hice aparecer luces brillantes sobre nuestras almas y
percepciones. Y lo que cambió mi conciencia sobre el privilegio que se nos otorgó fue, además del
amor de mis amigos, la música de una banda llamada Grateful Dead. Ahhhh… (57)

Otro riesgo psíquico relacionado con la LSD son las llamadas "recurrencias de los efectos de la
droga sin la droga", breves flashbacks o escenas retrospectivas, que pueden aparecer en más del
15% de quienes han consumido la droga. Por lo general son precipitadas por el uso de otro
psicoactivo, especialmente la marihuana, aunque también pueden aparecer frente a cuadros de
ansiedad, fatiga o movimientos en un ambiente oscuro. Las escenas retrospectivas pueden
persistir en forma intermitente durante uno o dos años después de la última exposición a la LSD.

A nivel físico los síntomas somáticos tras la ingestión incluyen náuseas, dilatación pupilar, aumento
de la presión arterial y el ritmo cardiaco, debilidad corporal, somnolencia y aumento de la
temperatura corporal. También induce contracción de las fibras del músculo uterino, por lo que las
mujeres embarazadas deben abstenerse de usar este psicoactivo.

La revista Science avaló la declaración de que la LSD no produce lesiones genéticas, no lesiona
cromosomas y no es teratógena ni cancerígena para el ser humano.

Potencial de dependencia

La tolerancia no existe, puesto que la administración de dosis sucesivas hace totalmente insensible
al sujeto en un par de días, incluso usando cantidades descomunales. La insensibilidad se revierte
tras tres días de abstinencia. La dietilamida del ácido lisérgico no crea dependencia física ni
psicológica. El patrón más común -tal como el de todo enteógeno- es el viaje ocasional, separado
por intervalos de meses o años. Los usuarios de tripis que pasan una racha experimentando más
seguido con ellos usualmente llegan aun punto en el que les resulta imposible manejar las
experiencias y optan por suspender su consumo voluntariamente y sin problema alguno.
¿Qué hacer en caso de emergencia?

El único riesgo real que afronta el consumidor de LSD es un malviaje que lo lleve a episodios de
terror o pánico. Ante ello se recomienda infundir tranquilidad y confianza al sujeto y cambiar de
ambiente para modificar la ideación. En caso de ser verdaderamente necesario, es posible
suspender los efectos administrando una pastilla de haloperidol (Haldol®) o clorpromazina
(Largactil®).

Aquí vale la pena citar lo que dice el mismo Hofmann con respecto a los malviajes:

Yo he sacado el mayor provecho de los malos trips. Cuando uno conoce el infierno, se percibe al
mundo como un milagro que de pronto se revela de nuevo ante uno. Cuando uno está bajo los
efectos de la LSD no se piensa. La sensibilidad aumenta en tal medida que el exceso de
sensaciones nos sobrepasa. En ese momento es de suma importancia tener cerca de una persona
querida o intelectualmente afín, cuya presencia nos ayude a encausarnos por el camino
adecuado. (80)

En caso de "flashbacks" o escenas retrospectivas desencadenadas por estímulos leves cuando ya


no se está bajo los efectos de la LSD, se recomienda serenidad ya que eventualmente
desaparecerán. También hay psiquiatras que prescriben un tratamiento corto con 5 mg de
trifluoperacina (Flupazine® o Stelazine®) por vía bucal durante algunos días.

HECHOS INTERESANTES

Régimen legal actual

La LSD está prohibida, pertenece a la Lista I En la práctica esto significa que prácticamente ya
nadie puede investigar las propiedades de esta potentísima droga y que el mercado negro se
enriquece fabricando y vendiéndola clandestinamente.

En el caso de la legislación mexicana en materia de drogas, de acuerdo a las penas previstas en el


artículo 195 BIS del Código Penal para el Distrito Federal en Materia Común y para toda la
República en Materia Federal, portar menos de 0.015 mg de ÁCIDO LISÉRGICO (LSD) se
considera como consumo personal y no se aplica ninguna sanción según el Artículo 199 del mismo
código. Una cantidad mayor se considera como tráfico y sí está sujeta a penalización, dependiendo
de la cantidad. (Actualización enero 2015) La dosis media consignada en esta página de Las
drogas tal cual como consumo personal es de 0,020 a 0,050 mg.

Diez advertencias humorísticas para usuarios de tripis que circulan en el ciberespacio

 los carros pueden herirte


 no puedes volar
 nunca es buen tiempo para morir
 quitarte la ropa llamaría la atención
 mantén la boca cerrada en público
 aunque puedas ver cosas que están allí, NO estás viendo cosas que están allí
 sólo carga una llave de tu casa, algo de cambio y tu dirección en un zapato
 nadie te puede decir que estás viajando hasta que tú les digas a ellos "Estoy viajando"
 no importa que tan jodido pienses que estás, eventualmente aterrizarás.

Albert Hofmann y su descubrimiento accidental de la LSD

En 1938 un químico suizo de los laboratorios Sandoz llamado Albert Hofmann, había iniciado una
serie de investigaciones sobre el ácido lisérgico, que es el nombre con el cual se denomina el
núcleo común de todos los alcaloides presentes en el cornezuelo de centeno o Claviceps purpurea.

Cinco años más tarde, concretamente el 16 de abril de 1943, Hofmann ingirió accidentalmente una
cantidad infinitesimal de un compuesto que le hizo ir zigzagueando en su bicicleta hasta llegar a su
casa en las afueras de Basilea.

En su libro LSD, Hofmann comenta que aquellas extrañas sensaciones acabaron desembocando
en una experiencia sin igual que no se podían correlacionar con ningún tipo de ebriedad del que
tuviera noticia. Así fue como descubrió por casualidad los efectos de la LSD-25. Sin embargo, por
aquellas fechas Europa se desangraba aún en una guerra que parecía interminable y no se prestó
mucha atención a ese fármaco que a mediano plazo, habría de revolucionar el acervo cultural y
espiritual de Occidente.

Una vez concluida la Segunda Guerra Mundial, la casa Sandoz se dedicó a difundir el
descubrimiento, bajo el nombre comercial de Delycid. Hofmann contibuyó activamente a su difusión
compartiendo la sustancia y sus descubrimientos acerca de ella con diversas personalidades que
mediante su propia fama y en sus respectivos campos de trabajo, colaboraron a difundir este y
otros psicoactivos.

En su biografía personal Hofmann utiliza la metáfora de un "círculo mágico" que enlazó las vidas y
los intereses del matrimonio Wasson (quienes dieran a conocer a María Sabina y
sus hongos psicoactivos alrededor del mundo), de los filósofos Jünger y Huxley, del antropólogo
Roger Heim, del botánico Shultes y de la misma María Sabina (a quien Hofmann fue a visitar a
Huautla llevándole como regalo cápsulas de psilocibina), para trabajar conjuntamente en el
redescubrimiento de lo que dieron en llamar "las plantas de los dioses".

Los misterios de Eleusis y las experiencias místicas con alcaloides del cornezuelo

Los misterios menores y mayores de Eleusis, famosos en todo el mundo antiguo, se fundaron
alrededor del siglo XIII A.C. La tradición dice que los instituyeron Orfeo y los que le seguían. Pero
según otras fuentes, son mucho más antiguos. Se dice que fueron confiados a las mujeres
pelasgias por los iniciados en Egipto. Más tarde los invasores dóricos los destruyeron y Orfeo los
reformó.

Estos ritos secretos se llevaban a cabo una vez al año. Los néofitos tenían que instruirse por lo
menos seis meses antes en los llamados "Mistrios Menores", para poder ser aceptados en los
"Misterios Mayores" que, según se cree, se celebraban a mediados de septiembre en el Templo de
Eleusis, situado a 20 kilómetros de Atenas. Lo que allí acontecía no podía comentarse con nadie
bajo estricta promesa de silencio. Sin embargo, se sabe que había una rigurosa preparación para
iniciarse en los misterios que duraba por lo menos seis meses antes de la ceremonia y que en
algún momento de la misma, los participantes compartían una bebida ritual de características
psicoactivas llamada kyqueón. Esta bebida estaba preparada con espigas de cereales y otros
ingredientes cuya identidad quedó perdida cuando dejaron de celebrarse.

Durante casi dos mil años algunos griegos de la antigüedad pasaban cada año por los portales de
Eleusis. Los antiguos testimonios acerca de los misterios que allí se celebraban son unánimes y
poco ambiguos: "Eleusis era la suprema experiencia en la vida de un iniciado". (59) Por esta
iniciación pasaron Platón, Sócarates y prácticamente todos los grandes pensadores del esplendor
del la cultura griega. Un inestigador que recopiló varias menciones respecto a estos misterios en
distintas fuentes comentó que los de Eleusis eran diferente a las embriagueces amistosas de los
convivios dionisiacos y a otros cultos griegos que también representaban aspectos de la antigua
comunión entre los dioses y el hombre, entre los vivos y los muertos, ya que "sólo en Eleusis tenía
la experiencia una finalidad avasalladora." (59)

Se decía que participar en la ceremonia era una experiencia física y mística en la que tras ingerir el
kyqueón, se experimentaban: "temblores, vértigo, sudor helado, y una visión que hacía parecer
todo lo antes visto como ceguera, una sensación de sorpresa y maravilla ante una brillantez que
causaba un profundo silencio, pues lo que acababa de ser visto y sentido no podía comunicarse
jamás; las palabras no estaban a la altura de la tarea." (59) Todo esto nos suena bastante familiar
a quienes hemos tenido una experiencia cumbre con alguna clase de enteógeno.

Convencidos de que la bebida ritual era la clave del enorme impacto de los misterios eleusinos, el
descubridor de la LSD, Albert Hofmann, junto con el banquero Gordon Wasson y el antropólogo
Carl A. Ruck, emprendieron un estudio interdisciplinario basado en la etnomicología, los estudios
clásicos y la química para ofrecer una respuesta a los ritos secretos de la antigua Grecia que
constituyeron un enigma durante 4,000 años.

En El camino a Eleusis, una solución al enigma de los misterios (38),Wasson,


Hofmann y Ruck aportan convincentes elementos para apoyar la hipótesis de que
el enteógeno en cuestión era el hongo Claviceps purpurea o el Claviceps paspaldi,
ya que se ha comprobado que ambos parasitaban las parcelas de cebada que se
cultivaban en las inmediaciones del templo de Eleusis en aquellos
tiempos. Además se han hallado vasijas conmemorativas de los misterios
ornamentadas con figuras humanas sosteniendo e intercambiando espigas
evidentemente parasitadas.

Hace tiempo me regalaron un librito de la editorial mexicana Herbasa que se llama Los Misterios de
Eleusis (47), fue editado de manera anónima en 1992, y contiene una muy convincente versión de
lo que pudo pasar en la antigua Grecia. Después de leerlo no tuve manera de saber si se trataba
de un relato basado en fuentes históricas o si era puramente fixión porque no hay ni una sola
aclaración ni un sólo indicio en ninguna de las cerca de 50 páginas. Afortunadamente lo leí tiempo
después de haber disfrutado de los pormenores de la investigación de El camino a Eleusis, y de
esta manera pude contar con un excelente marco histórico y antopológico que me permitió
situarme antes de emprender la aventura de leer estas páginas anónimas.
Me gustaría dejar en claro que pocas lecturas me han causado tal impresión.
Sentí como si en lugar de estar leyendo, estuviese participando del
acontecimiento relatado, pues prácticamente "vivencié" todo el proceso de
preparación, la peregrinación a Eleusis y la ceremonia de iniciación a los
Misterios Mayores.

Tenía la certeza interna de que todo lo que estaba leyendo era en verdad muy
aproximado a lo que allí acontecía. No sé por qué y no lo puedo explicar, pero
eso es lo que experimenté.

A continuación reproduzco una parte de los Misterios Menores, concretamente el "Discurso de un


mistagogo en vísperas del Pequeño Festival Eleusino en Agra, a orillas del Ilisio, en las afueras de
Atenas". El mistagogo (enseñante de los misterios) se dirige a los "mistos", o sea, los que ya han
participado de los Misterios Mayores con anterioridad, y a los "neófitos", muchos de los cuales se
encuentran por primera vez en Atenas:

Amigos viejos y nuevos: nos hemos reunido en este día para aclarar nuestras mentes y captar el
significado de los ritos de mañana. Aquellos de vosotros que fuisteis iniciados en años anteriores
ya conocen este significado. Pero esta noche harán bien en recogerse y refrescar su memoria.
Aquellos que vienen por primera vez han de tratar de reflexionar con su propia mente.
¿Qué es lo que queréis? ¿De qué modo se relacionan el propósito y las experiencias que os han
traido hasta nuestro sagrado telete, con las ceremonias de primavera? Mientras, despreocupados,
pertenecéis al círculo del eterno devenir [...] La tierra llena está de males, como lleno el mar.
Habéis hallado la vida insuficiente. Habéis venido aquí.
¿No podríamos comparar vuestros sentimientos y vuestras intimidaciones -aun siendo diferentes
enc ada uno de vosotros- a un soplo de primavera? Estábais muertos, y ahora comienza a agitarse
una nueva vida en vosotros. El dios estaba ausente en vosotros. Nosotros anunciamos su venida.
Estábais dormidos cual semillas en invierno. Y un obscuro anhelo nacido de un divino
inconformismo, ha penetrado en vuestros sueños. Al igual que Cora, habéis caído en la
generación. Al igual que Perséfona, la de dormidos ojos, habéis morado abajo, esclavos de
vuestros rebaños, de vuestras casas, de vuestros hijos, de vuestros bienes.
Y al igual que Démeter, el Amor ha llorado por vosotros.
Ahora se aviva la Luz en la obscuridad.
Como Hermes con su vara de oro, la sabiduría de los dioses ha venido en vuestro auxilio para
conduciros en vuestro ascenso. ¿Habéis dejado tras vosotros el pasado como un estéril sueño?
¿O habéis siempre sabido, amado y esperado en las tinieblas?
¿Os ha traído el dolor, la pérdida, la saciedad, una mente que indaga o el deseo de expiar algún
mal abrumador? ¿Habéis venido en alas de la pasión que inflama el calor de vuestra juventud, o
arrastrados pro la desilusión de los años, el temor a la muerte o cualquiera de las hambres que
roen las entrañas? ¿Os ha llamado suyo el Bien; esperáis como Ariadne el verdadero amor? ¿O
habéis, como Senele, conocido el relámpago de la divinidad, un ensayo de lo que es la muerte?
Hay estos y otros motivos para retornar.
Habéis comenzado a morir, y nosotros os enseñamos a morir y a renacer.
Mañana, a orillas del Ilisio, absorbed la belleza del mundo, el detalle y el todo. Recordad. Tratad de
aprender cómo tras los siete velos de la naturaleza, la mente permanece estable, anciana,
inmutble.
En la generación, reino de Cronos, el sitio es por siempre y únicamente sitio. Y el tiempo es por
siempre y únicamente tiempo. Ésto, y la individuación, es la causa del mal.
El Universo, el mundo sujeto al tiempo y al espacio, son la imagen imperfecta del Uno.
El dios cuyo ropaje es el mundo sensible, yace libre del tiempo y de sus condiciones. A Él
celebramos con nuestros himnos epópticos.
Cada brizna de yerba, cada animal de piel, la rama que brota de todo árbol, brillan con refulgente
luz de Dionisios a los ojos de quien puede ver.
Aquellos múltiples cambios que sufre al convertirse en vientos y aguas,, en tierra y estrellas, en el
nacimiento de plantas y animales, se llaman Desapariciones y Renacimientos. Y el canto que
entornan lleno está de sufrimiento y extravío. Pero también son cantos plenosd e dicha en otro
Nacimiento.
Quiero que ahora comprendáis que al acercarnos al Mëtröon de Démeter, durante las fiestas de
primavera, nos abstenemos de lamentaciones. No lloramos nuestras pérdidas ni clamamos por
nuestros males. Acercaos al santo lugar sin llevar con vosotros vuestros pesares ni vuestros
deseos. Pue sólo así podéis nutriros de una Vida Mayor; podéis así percibir el camino que
enseñamos.
Comprended pues que lo que enseñamos mediante ritos y canciones es la primera instrucción a un
ciclo de ideas. Elegimos a los nuestros. Y durante los seis meses que os separan de los Grandes
Misterios Eleusinos, damos a nuestros neófitos una instrucción oral. Enseñamos el conocimeinto
del Ser, el justo juicio, el poder de la correcta dicción y su uso para la vida diaria; también
enseñamos otras cosas, según las necesidades que se presentan año tras año. Nada debe
fosilizarse en los misterios, pues ellos permanecen siempre jóvenes.
Cuando haya terminado el festival en el último día de Antesterión, nos reuniremos nuevamente
aquí, donde comenzará la iniciación en el sagrado telete. (47)

Después del discurso del mistagogo, el autor del libro de Los Misterios de Eleusis presenta un
diálogo que tiene lugar en Agra entre un curotrófo (instructor de jóvenes) y una sacerdotisa hitita de
visita en Grecia. El instructor le informa acerca de la enseñanza que reciben los neófitos y ella le
comenta acerca de unos ritos similares que se celebran en Perga utilizando esencia de menta y
jugo de amapola, del cual abusan los profanos en los puertos de Oriente.

A continuación incluye otro diálogo ambientado en Eleusis entre un Keryke (instructor de mayores)
y un misto acerca de la preparación del Dromenea, que es la representación que tiene lugar
durante la celebración de los Misterios Mayores y tiene como propósito "mantener viva la verdad
por medio de nuestra comprensión activa". El instructor le explica que en virtud de ello cada año se
escenifica un drama que instruya "sobre la doctrina secreta y muestre las etapas del camino del
alma". Según le comenta, ese año se ha escogido el mito de Démeter y Perséfone para
el Dromenea, puesto que tiene un triple significado: "el descenso de Cora simboliza la caída del
alma en la generación y la multiplicidad; el descenso al infierno, representa el paralelismo entre la
muerte física y la muerte en la iniciación; y el camino, según se enseña en los misterios: el arte de
morir en esta vida para renacer a la Vida Mayor". (47) El keryke también le instruye acerca de la
necesidad del ayuno y la purificación previas a la ceremonia.

El siguiente apartado describe en detalle el peregrinaje de los mistos y los néofitos desde Atenas
hasta Eleusis para la celebración de los Misterios Mayores. La procesión está integrada por
personajes de todas las clases sociales que avanzan juntos hacia el templo. Durante todo el
camino, el papel de los mistos consiste en hacer burla de las debilidades de los néofitos y mofarse
de sus rasgos desagradables "dando rienda suelta a su ingenio", con objeto de romper "sus
sueños y aspiraciones de grandeza mística y eminencia que no tienen ambiente en la férrea
disciplina de Eleusis". (47)

Antes del día de la celebración de los Misterios Mayores, los participantes han permanecido en
Eleusis durante cuatro días en los que "se han bañado, han ayunado, han ofrecido sacrificio, han
cantado himnos y realizado los agotadores juegos de competencia". Entonces, antes del alba,
comienzan a caminar hacia el Telesterión de Eleusis donde son recibidos por efebos escondidos
en los árboles que tocan flautas y otros instrumentos de viento. Nadie puede entrar al Telesterión
sin invitación, está custodiado por perros feroces:

Todos guardan silencio. La concentración reverente se hace más fuerte. La vista se acostumbra a
la obscuridad y empiezan a distinguirse las sombras que se mueven al entrar y ocupar sus lugares.
El coro de kerykes, los himnodes. Entra un efebo prióforo llevando una antorcha encendida y de
ella da lumbre a las que sostienen otros dos efebos vestidos con peplo blanco el uno y negro el
otro. Ambos están frente a frente delante de la escena que revela la luz.
Al centro de la parte embaldosada, frente a la gradería y a los muros del templo, en lo que parece
un diván o un catafalco cubierto de pieles y telas de lino, yace una mujer. Parece dormida o
muerta. Viste los ropajes festivos y luce joyas de oro elaborado. Su cabello rizado lo sujeta un lazo.
A su cabecera hay un pocillo y un jarro de greda.
La acción del Dromenae se representa de un modo muy estilizado. Los protagonistas se mueven
como figuras de un friso o de una danza sagrada. El coro habla o canta, alternadamente, según el
texto. (47)

En algún punto de la representación: "Triptolemo enciende la antorcha de Psique dándole lumbre


de la suya. De la arquilla se saca ciceón [kykeón] y se le da a Triptolemo. Psique retira el velo que
cubre su rostro y recibe la bebida"; tal como han hecho todos los convidados a la representación.

"A todos les embarga una profunda emoción religiosa y una singular vigilia mental inducida por las
experiencias e impresiones de los últimos días, por la catarsis de la mente, los sentimeintos y el
sistema físico. Y también por una droga que se emplea en Eleusis [...]"

Después del inolvidable día de la celebración de los Misterios Mayores, se realizan otras
actividades de carácter festivo y didáctico en las que se instruye a los participantes acerca de la
forma de aplicar en su vida diaria el nuevo conocimiento que poseen. Este es parte del discurso de
una sacerdotisa de Eleusis hablando en una de las festiviades posteriores:

Termina el año.
Amigos, miremos hacia atrás como el labrador que vuelve sus ojos sobre el surco que dejó su
arado. ¿Qué hemos sembrado? ¿Qué hemos cosechado? ¿Qué hemos absorbido, aplicado y
comprendido? ¿Sabéis ahora, siquiera en parte, lo que empezamos a enseñar antes del Festival
de Primavera?
¿Habéis comenzado a morir? ¿Habéis comenzado a ver vuestro lóbrego espacio interior? ¿Y la
violencia, el mal y el miedo? ¿Vuestra vanidad, avaricia y triste orgullo?
¿Habéis comenzado a captar el hecho de que ser un misto no significa estar aparte o ser mejor
que un bárbaro o un villano, o que un ciudadano corriente en el hogar de Palas? ¿Sino que ser uno
que simplemente ve y así comienza a conocerse en humilde silencio? (47)

Milenios después, diversos investigadores que tuvieron oportunidad de experimentar con el


compuesto semisintético derivado de los hongos que paracitan las espigas de cereal involucradas
en los misterios eleusinos han ofrecido testimonios incuestionables sobre experiencias místicas
similares a aquellas llevadas a cabo en la antigua Grecia.

John Lilly, un psicólogo norteamericano decía por ejemplo, que la dietilamida del ácido lisérgico
abre una puerta de acceso a áreas de la mente que habitualmente no conocemos: "Postulados
tales como 'Dios es amor' son comprendidos con la totalidad del propio ser, y su verdad parece
axiomática a pesar del dolor y la muerte. Esto se ve acompañado por una vehemente gratitud ante
el privilegio de existir en este universo." (70)

Pierre Brau aseguraba que "apartadas todas las cuestiones de ética y de peligro social [la LSD], ha
hecho incuestionablemente progresar el conocimiento de la experiencia mística, permitiendo
comprender mejor ciertas prácticas rituales, como las del tibetano Bardo Thödol, y no se excluye
que la experiencia psicodélica permita establecer un método tan riguroso como el método
psicoanalítico". (7)

El escritor inglés Aldous Huxley pronosticaba: "Las experiencias premísticas y místicas dejarán de
ser raras y se tornarán comunes. Lo que otrora fue un privilegio espiritual de unos pocos estará al
alcance de muchos. Y eso planteará problemas sin precedentes a los ministros de las religiones
organizadas del mundo." (28)
Los experimentos de Humphry Osmond con la LSD y otros psiquedélicos

Humphry Osmond, un joven psiquiátra birtánico emigrado a Saskatchewan, canadá, dirigió un


nuevo hospital mental en Regina a principios de la década de los cincuenta. Cuando llegó al lugar
no sólo encontró enfermos mentales, sino muchos alcohólicos que ocupaban demasiada atención
y demasiadas camas en el hospital. A él y a su colega Abram Hoffer, se les ocurrió probar la LSD
para producir estados temporales de locura entre los alcohólicos que pudieran parecerse al
síndrome del delirium tremens, con el fin de que hacerlos alejarse del alcohol rápidamente cuando
vivieran de antemano lo que les esperaba al final del camino por el que estaban yendo.

Para su sorpresa, el equipo clínico del hospital descubrió que las altas dosis de LSD que les
administraban a los alcohólicos hacían que muchos de ellos perdieran el control "en una aterradora
parodia de la locura" tras la cual, algunos de ellos "se veían trasladados a un ámbito inefable más
allá del espacio y el tiempo, a una dimensión transformadora del ser más parecida a la iluminación
que a la psicosis". Y se dieron cuenta de que esta experiencia les proporcionaba "fuerzas para
acabar con su adicción" (42). Con base en este tipo de experiencias Osmond y Hoffer se dieron a
la tarea de desarrollar y refinar su enfoque terapéutico con LSD para tratar la adicción hasta
alcanzar "un tratamiento inspirado" en palabras de su colega R. Yensen (42), que se dio a conocer
como "Psicoterapia Psiquedélica Cumbre".

Osmond trabajó con tesón promoviendo las utilidades clínicas de la LSD, la psilocibina y
la mezcalina a través de numerosas ponencias y artículos al respecto y administrándolas a
personajes de la política y la intelectualidad de la época como su compatriote el escritor y filósofo
Aldous Huxley.

El doctor Osmond fue quien acuñó el término de psiquedélicos para la LSD y sustancias de efectos
similares. Etimológicamente este vocablo significa "manifestadores o reveladores del alma", pues
viene de los términos griegos psique, que es el denominativo de "alma o espíritu" y delos que
significa, "manifestar, revelar o hacer visible". Desde su perspectiva, no se podía aplicarles el
término de alucinógenos ya que pocas veces producen alucinaciones reales sino más bien
ilusiones sensoriales, ni el de psicomiméticos, porque sus efectos son mucho mayores que la
simple imitación de episodios de locura. Osmond pensaba que podían propiciar una experiencia
directa hacia los ámbitos espirituales y que los epítetos clínicos desdeñosos no debían oscurecer
su verdadera riqueza, dado lo cual sugirió psiquedélicos, un nombre con profundidad mística que
posteriormente los medios de comunicación masiva se encargaron de transformar
en psicodélicos tal como tergiversaron muchas otras cosas respecto a estas drogas que terminaron
asociadas con la rebelión cultural, los nuevos estilos artísticos y la apología del uso de sustancias
psicoactivas durante la década de los años sesenta.

Los experimentos de Timothy Leary en Harvard

La experimentación científica con drogas de varios tipos siempre ha encontrado cabida en la Unión
Americana. A finales de 1959 en la universidad de Harvard se puso en marcha el ambicioso Proyecto
de Investigación Psiquedélica dirigido por el profesor Timothy Leary, titular de psicología clínica, un
personaje polémico al que algunos veneran y otros repudian asegurando incluso que era un agente
encubierto del gobierno norteamericano

El proyecto de Leary tuvo gran aceptación social y un año después, entre el numeroso grupo de
"psiconáutas" que acudían los fines de semana a reunirse con Leary se mezclaban alumnos y
profesores de las diversas facultades de la universidad con varios escritores de la corriente beat y
algunas personalidades de la farándula y los negocios.

Según cuenta Antonio Escohotado en el tercer tomo de su Historia de las


drogas las actividades del grupo se vieron entonces escindidas por dos
tendencias opuestas: una era la del escritor inglés Aldos Huxley quien proponía
permanecer dentro del encuadre médico actuando con cautela, y la otra estaba
representada por el poeta norteamericano Allen Ginsberg, que pugnaba por
democratizar el uso de sustancias psicoactivas para consumar una revolución
en el plano sexual y en el político. Se dice que Ginsberg pasó parte de su
primera experiencia intentando contactar telefónicamente a Kennedy y a
Kruschev para instarlos a la paz.

También promovía activamente "la quinta libertad" como el derecho de todo individuo a ampliar su
conocimiento por medio de las drogas que creyera más convenientes. Leary, concordaba con el
poeta beat y actuando como un verdadero apóstol, según unos, o propagandista, según otros,
exhortaba a la gente a iniciarse en el consumo de LSD por su cuenta, sin mediación de la psicología
o la psiquiatría, argumentando que la experiencia psiquedélica era "algo que cada uno se debía a sí
mismo".

Según Escohotado, las posturas de Ginsberg y de Huxley reflejan cabalmente el ánimo de un gran
sector de la población de esa época. Este autor, que es uno de los que más simpatizan con la figura
de Leary, asegura que en The politics of ecstasy (1964) Leary "presentó las proposiciones
huxleyanas -muchas de ellas coincidentes con las de Marcuse- en términos accesibles a nivel
popular como expresión de un espontáneo rechazo ante formas anacrónicas de vida y de
organización social que tenía su principal apoyo en la juventud y sólo adoptaría tintes dramáticos si
tratara de frenarse irracionalmente, con simples medidas represivas" (14). En palabras de Leary:
La meta era evitar la degradación del medio ambiente, las guerras de agresión, las manipulaciones
de la propaganda política, las sumisión del hombre a la tecnología, el imperio indiscutido de la
moral wasp, el silencioso envenenamiento de la población con drogas embrutecedoras y
venenosas, todo ello gracias a un retorno hacia formas sencillas de vida, la liberación del
sexo... (14)

Desde la óptica de Juan Carlos Usó, la propuesta farmacológica y política de Leary trascendía el
ámbito meramente lúdico, "pues en cierto modo invitaba a la renuncia de las obligaciones impuestas
por el principio de realidad, a rechazar la moral puritana vigente y a desligarse de la lucha por el
poder, la riqueza y el status". (73)

Esta política de éxtasis era tan ingenua e idílica para sus adeptos como delirante y peligrosa para
aquello que entonces empezaba a llamarse el Establishment. Sin embargo, la ingenuidad no era sólo
de Leary, quien no tardó en recibir un ultimatum por parte de Harvard. La ingenuidad era de toda la
juventud que constituía "su principal apoyo". Leary fundó entonces la Federación Internacional para
la Libertad Interna, cuyo objetivo era convertir a la LSD en un instrumento educativo para alcanzar
el conocimiento pleno del individuo y su liberación del control del Establishment.

Mientras los psicólogos y psiquiatras exploraban los usos clínicos de las drogas psiquedélicas,
los hipsters organizaban grupos como la Fraternidad del Amor Eterno, dedicada a importar toneladas
de marihuana y hachís para poder regalar LSD como "caritativa distribución de un sacramento";
confraternizaciones de fin de semana entre freaks y hell angels con LSD y galones de cerveza;
concentraciones masivas como Woodstock y la Reunión de las Tribus en San Francisco, donde cada
persona recibía como cortesía marihuana, LSD o alguna variante de moda como el DOB (mejor
conocido como STP); mítines políticos en donde líderes estudiantiles como C. Oglesby declaraban
que "la experiencia del ácido marca una frontera en tu vida -antes y después del LSD- comparable
al paso que representa adherirse a una postura de radicalismo político." (14)

Juan Carlos Usó explica en un esclarecedor ensayo publicado en el


libro Los enteógenos y la ciencia (73) que en una sociedad cuya memoria
colectiva aún tenía recuerdo reciente de las cartillas de racionamiento y
que justo por esos años comenzaba a vislumbrar cierta prosperidad,
semejantes comportamientos y valores no tenían visos de prosperar;
además de que cualquier "revolución", aunque fuera "psíquica" no podía
ser bien recibida por nadie que se sintiera afecto al régimen. "Por lo
demás, el hecho de que Leary se refiriera a la dietilamida del ácido
lisérgico como una 'substancia bioquímica sagrada', a todo lo cual se
suma la aparición en Estados Unidos de 'dos o tres iglesias psicodélicas',"
dio como resultado el surgimiento de "fuertes sentimientos de alarma y
prevención en el seno de una comunidad científica, terapéutica y social
tradicionalmente protestante y puritana".(73)

Rock & Drugs: binomio de condena y prohibición

Get stone when you're walking on the street recomendaba Dylan a miles de jóvenes mientras
marchaban en pro de los derechos civiles. Get stone when you're trying to be so good enmedio de
la guerra fría, get stone when you're there all alone frente al asesinato de John F. Kennedy, get stone
when you're riding in you're car bajo el temor a la bomba atómica, get stone when you're traying to
make a book en plena escalada del conflicto de Vietnam, con protestas y cantos en contra get stone
when you're playing your guitar... El rock sublimó la necesidad de novedades positivas y actuó
como soundtrack de una década que, a los ojos del Establishment, estaba mostrándose
peligrosamente contestataria. Aquella fue una explosión mundial que dividió a la sociedad, no por
clases ni por razas, sino por edades: la decadente ideología wasp había sido herida con una
descarga sonora capaz de modificar el comportamiento, el modo de vestir, las expectativas
económicas y las opiniones políticas de toda una generación.

Siguiendo el ejemplo de Bob Dylan y The Beatles, muchos grupos comenzaron a realizar
experimentaciones líricas e instrumentales. La escuela del norteamericano enseñaba un nuevo
vocabulario, las directrices estilísticas de los ingleses marcaban pautas al sonido, y las llamadas
drogas psiquedélicas (LSD, psilocina, psilocibina, mezcalina, STP, etc.) completaban el cuadro
actuando sobre los estados de conciencia de un enorme sector ávido de escapes. La música de
Grateful Dead surgió precisamente gracias a un empleo desinhibido de sustancias psiquedélicas. El
líder de la banda, Jerry García nunca ha temido confesarlo: "Todos los Dead hemos tenido problemas
con la droga en algún momento de nuestra carrera. Pero siempre respetamos una regla: que cada
uno de nosotros era libre de hacer lo que quisiera sin sentirse responsable ante los otros." (65)
Ken Kesey articuló varias
claves del movimiento
contracultural en su libro One
flew over the Cuckoo's
nest(posteriormente llevado al
cine y traducido en México
como Atrapados sin salida).
Escrito bajo los efectos de
LSD, peyote y psilosibina, el
texto se complementa con
otras invenciones de su autor:
los acid-test -en los cuales se
improvisaba música, se leían
poemas, se escenificaban
danzas, obras de teatro, todo
bajo los efectos de la LSD- y
los viajes químico geográficos
del no-Captain Kesey con
sus merry pranksters a lo
largo y ancho de la Unión
Americana.

Todos ellos plenamente documentados en textos como el Electric Acid Kool Aid de Tom Wolfe y en
canciones como Trukin' de Grateful Dead. Esta banda se convirtió en invitado fijo de los acid-test.
Cada uno de sus conciertos duraba entre seis u ocho horas y su comuna, ubicada en el 710 de
Ashboury Street en San Francisco, era una de las más activas. Integrada en su mayoría por artistas
que subsistían repartiendo sus respectivos ingresos entre todos, el objetivo de la comuna era
demostrar que se podía vivir al margen del Establishment.

Jefferson Airplane, otra de las bandas asiduas a los acid-test, compuso en aquel legendario
entorno White rabbit, una rola que pronto se convertiría en el himno al empleo libre del ácido. Grace
Slick, su vocalista, explica que: "no estaba dirigida a los jóvenes, sino a sus padres. No era una
exhortación de la droga. Nosotros la tomábamos, es cierto, pero no nos interesaba hacer prosélitos.
Queríamos decirle a los más viejos: 'Dicen que no nos droguemos, pero, cuando somos niños, nos
dan a leer libros como Peter Pan y Alicia en el país de las maravillas, que son viajes psicodélicos
perfectos'. Es una contradicción." (65)

Del otro lado del océano la cosa no era distinta. En varios clubes londinenses la música psicodélica
se enlazaba con lecturas poéticas, conciertos de sitar y de percusiones africanas, proyecciones de
películas de Luis Buñuel, espectáculos teatrales de sátiras políticas y de free-jazz, todo en la
búsqueda de un «arte total». Allí se mezclaban gentes como David Bowie y Keith Moon entre los
más frenéticos amantes de la noche londinense: fiestas, alcohol, drogas y sexo eran el entorno
inevitable de una voluntad de vivir que estimulaba la creatividad.

Espero morir antes de llegar a viejo, gritaba The Who a finales de 1965. My generation también se
transformó en himno, Pete Townshend relata: "Escribí My generation en un periodo de mi vida en el
que la amargura estaba en la cumbre de la moda y en la agresividad, era el requisito absoluto del
mod." (65) El trabajo de The Rolling Stones parecía tender cada vez más a presentarse como una
reescritura alucinada y violenta del deseo existencial de los jóvenes dentro de una realidad caótica
y descorazonada. Las letras de Jagger hablan de desazones existenciales, ironías sobre los medios
de comunicación y la idiotez de la publicidad. Empleando múltiples alusiones sexuales, se convierten
en nuevos himnos de una generación resentida. Ese mismo año Keith Richards explicaba a la
prensa: "Nuestra religión es la destrucción de todas las religiones y de todos los prejuicios, nosotros
queremos la liberación del hombre. Cuando oímos a la banda gritar con nosotros, nos damos cuenta
de que desarrollamos un verdadero servicio social." (65)
Las actuaciones de éste y otros grupos en medio de masas delirantes, con choques entre policías y
fanáticos, provocan condenas y reacciones escandalizadas por parte de la opinión adulta. En fin,
las actitudes y actividades de la juventud europea y norteamericana durante esas épocas están
bastante documentas y lo que interesa ahora es destacar que hasta ese momento, aunque las
drogas habían dado lugar a subculturas, no había existido nunca una alternativa cultural
prácticamente completa con un programa que, por más ambiguo que resultase, estaba basado en
una efectiva condición de libertad y dignidad individual.

La prohibición del LSD y las demás drogas psiquedélicas

A partir de la prohibición de 1961, las drogas quedaron técnicamente divididas en lícitas e ilícitas y
conceptualmente estigmatizadas como buenas o malas. El movimiento contracultural relacionado
con las drogas psiquedélicas contribuiría a solidificar el estigma y en 1966 el gobierno de los Estados
Unidos promovió una segunda legislación global para prohibir el uso de las drogas psiquedélicas. Se
calcula que hacia 1970 alrededor de quince millones de personas en el mundo habían utilizado LSD
por lo menos alguna vez. Son muchos los que consideran difícil que sin LSD y sus afines hubiera
existido el movimiento psiquedélico, y a la inversa, que sin él esas substancias hubiesen ingresado
en el terreno de la prohibición. De nada sirvió que ese mismo año Paul McCartney (el último beatle
en probar LSD) declarara a la revista Life: "Me abrió los ojos, me hizo mejor, más honesto y tolerante"
(65). Como lúcidamente aseguró Octavio Paz: "Puede entenderse ahora la verdadera razón de la
condenación y su severidad: la autoridad no obra como si reprimiese una práctica reprobable o un
delito sino una disidencia. Puesto que es una disidencia que se propaga, la prohibición asume la
forma de un combate contra un contagio del espíritu, contra una opinión. La autoridad manifiesta
un celo ideológico: persigue una herejía, no un crimen." (45)

Fue así como terminaron siendo prohibidas a nivel internacional la LSD y demás drogas capaces de
provocar desde sacudidas emocionales y cuadros de pánico, hasta profundas penetraciones
psicológicas y experiencias místicas que llevaban a la gente a cuestionar su forma de vida y de
organización social, económica, cultural y religiosa. Timothy Leary Leary, por cierto, terminó
encarcelado con una condena excesiva por posesión de marihuana.

Y a las nuevas generaciones nos corresponde revertir esta condena producto del exceso, el pánico
y la ignorancia revisando los hechos y encontrando una forma segura, sensata y madura de
aprovechar el enorme potencial de crecimiento que se nos ofrece por intermedio de las drogas
visionarias minimizando sus factores de riesgo. Continuemos pues con esta revisión.
Los malos viajes y la mala imagen de la LSD

Otras cuestiones que se asociaron al uso recreativo del LSD -principalmente en la prensa- fueron
una serie de comportamientos violentos, suicidios y casos de gente que enloqueció o "se quedó en
el viaje".
El doctor Sidney Cohen, escribía en 1966 que un tercio de los 150
psiquiatras registrados en Los Ángeles habían sido llamados para ayudar
por lo menos a una persona que sufría los efectos secundarios de la LSD.
Según explica, los "esquizofrénicos ajustados, pueden ser llevados a un
nuevo colapso esquizofrénico con la LSD". Como ejemplo cita el caso de
un joven de veinte años que "se las arregló para graduarse del colegio y
encontró trabajo estable en un supermercado". A los nueve años fue trado
psiquiátricamente por "timidez excesiva". Su problema era que "le
asustaban las nuevas experiencias y los extraños, pero llevaba a cabo
tareas rutinarias bien". Este chico tomo LSD en cuatro ocasiones, la última
en una dosis de 450 mcg, después de lo cual se le vio "muy agitado,
incoherente, alucinando y actuando bizarramente". llegó a la clínica
psiquiátrica "clamando ser el Nuevo Mesias y negándose a comer porque
no necesitaba alimento".

Después de unas pocas semanas en un hospital local "sin mejora", se le llevó a un hospital del
Estado donde "a veces gritaba y lloraba y a veces se quedaba quieto en posición fetal". Según
Cohen, "después de un largo tratamiento con drogas y psicoterapia, mejoró y ahora está en espera
de ser dado de alta". (2)

Otro problema que observa este psiquiatra es que "ciertos individuos inestables" demostraban
"estados de megalomanía". Como ejemplo cita al encargado de un equipo de ventas de una revista
que se vendía de puerta en puerta, quien "se convenció bajo LSD de que era el Salvador":
Convenció a su esposa, quien se lo creyó, de que ella era la reencarnación de María. Se las
arregló para reunir unos pocos apóstoles LSD, e hicieron planes para irse a la montaña y
establecerse allí. Decía que su jefe era Pedro. Pero Pedro se negó a tomar la droga. El Salvador
vendió sus posesiones y regaló su dinero. El incidente pudo no haber llegado a mi atención si
Pedro no hubiese tratado de retener a un previamente efectivo jefe de ventas... Durante nuestra
entrevista el Salvador se mostró hipomaniaco, grandilocuente y absolutamente convencido de su
omnisciencia. En áreas no concernientes a su recién descubierta divinidad, su pensamiento era
apropiado. No era hostil ni alucinaba. Cuando se le sugirió que podría vebder Biblias en lugar de
revistas para que pudiera no sólo mantener a su familia, sino hacer un servicio por la humanidad,
no aceptó el consejo. No se pudo hacer un seguimiento. (2)

En opinión de Cohen, un número indeterminado de accidentes tenían lugar durante reacciones


paranoides surgidas bajo los efectos de la LSD. Refiere el caso de un hombre joven que saliendo de
una fiesta se le vio detenerse en una curva frente a un auto que venía a gran velocidad y gritar "Alto".
Su muerte fue instantánea. Para el doctor, a veces era difícil determinar si la muerte era accidente o
sucidio:
Un estudiante admitidamente perturbado y usuario de largo tiempo de drogas alucinógenas, le dijo
a un compañero de clase que iba a la playa a tomar un 'ácido'. Unas pocas horas después su
cuerpo fue retirado del pacífico. ¿Tuvo la idea de que podía caminar sobre las aguas, o el tema de
la vida-merte le resultó inmanejable bajo los efectos de la LSD? Tales ideas fijas surgen con gran
convicción en los estados psiquedélicos. (2)

Cohen se refiere a algunos casos de "enloquecimientos" que se suscitan tras días o semanas
después del uso de la LSD, "sin razón aparente", aunque señala que lo más común son los estados
crónicos de ansiedad o depresión:
Un estudiante casado tomó marihuana y modestas dosis de LSD con placenteros resultados.
Luego tomó una cápsula de 300 mcg y durante tres semanas después estuvo muy asustado.
Pequeños animales se arrastrababan en su habitación, y tenía terroríficas sensaciones de que el
tiempo se había detenido. Por las noches caminaba por las calles con su esposa porque tenía
miedo de cerrar los ojos. 'Me hubiera matado de no tenerla a ella', declaró. Se preguntaba si
'alguna vez podría salir de esto'. La condición eventualmente desapareció con tratamiento
psiquiátrico...
Un estudiante renuente a tomar LSD finalmente fue persuadido por un amigo de tomar 'media
cabeza', cerca de 150 mcg. Durante meses después, fue incapaz de estudiar o concentrarse en
nada. Tuvo que dejar la escuela porque le resultaba imposible estar quieto en clases o preparar
sus debres. Tenía extraños sentimientos de falta de significado de la vida...
Muchas otras cosas han pasado.. Las complicaciones sociales no son menos serias que las
psiquiátricas.. En personas ténuemente ajustadas el regreso de la Lisergia puede ser incompleto.
Valores y aspiraciones pueden perderse en el camino. Nada vale la pena -estudios, trabajo e
intereses familiares se disuelven. Encuentran un poco de similitud con gente desadaptada y forman
cultos donde los discursos son una jerga pseudofilosófica y las subidas de una-humanidad-arriba
[oneupmanship] significan estar 'en onda' ('cool'). (2)

Con base en este tipo de reportes, la conocida revista norteamericana Life publicó en abril de 1966
un extenso reportaje cuyo tema ocupaba toda la portada bajo espectaculares titulares: Una droga de
doble filo que afecta la mente: LSD. Torbellino en una cápsula. Una dosis de LSD basta para desatar
un tropel de vivos colores y visiones o terror y convulsiones.

En dicho reportaje se hablaba de "drogas psicodélicas" que "amplían el estado conciente" y por tanto,
"constituyen el instrumento mágico para atravesar las murallas culturales de muchos siglos y
lanzarse hacia una vida psíquica libre". Esta promesa aparecía vinculada a la figura de Timothy Leary
a quien se presentaba como "un hombre muy peligroso" que pretendía iniciar "la revolución psíquica
de la humanidad" usando y difundiendo el uso de LSD entre sus alumnos, por lo cual fue expulsado
de Harvard y además fue detenido, juzgado y condenado a 30 años de prisión por posesión
de marihuana. Este reportaje fue traducido en varias revistas al rededor del mundo y ocasionó un
gran eco en diversas pulicaciones locales.

Los doctores Weill y Rosen en su libro Del café a la morfina (61), aseguran
que si bien en la década de los sesenta el uso de la LSD pudo haber
provocado accidentes y conducido al suicidio a algunas personas, "estos
casos fueron excepcionales", pero "los medios de publicidad los
exageraron e hicieron aparecer al LSD como una nueva droga, que
amenazaba convertir a los adolescentes en lunáticos".

Dicen los autores que cuando la gente entra en pánico, reacciona a


menudo de manera violenta e irracional y que estas reacciones tienen más
posibilidades de aparecer cuando se toma LSD en ambientes inapropiados,
especialmente cuando no se ha probado antes y se usan dosis altas.

En su opinión esto fue lo que ocurrió con algunas personas que utilizaron esta droga en los sesentas
en el marco de conciertos multitudinarios, reuniones informales con desconocidos y noches de
juerga. No obstante, aseguran que para la década de los setenta estos casos eran raros, "no porque
hubiera menos gente que consumiera LSD, sino porque habían aprendido a usarlos con más
inteligencia. Tomaban dosis razonables de LSD en ambientes favorables –tales como una habitación
conocida o un pacífico paisaje campestre-, y con amigos que sabían lo que podían esperar. (61)

Las críticas al uso irresponsable de los psiquedélicos

Las posturas críticas de la época incluyen a personalidades tan destacadas como Theodore Roszak,
autor del libro: El nacimiento de una contracultura (32), considerado como un clásico de obligada
referencia respecto a dicho fenómeno. En su estudio específico de las sustancias psiquedélcias,
Roszak reconoce su potencial de ser utilizadas como "un instrumento hermenéutico de sabiduría
perenne", pero advierte que la toma no debiera ser un fin en sí misma, sino un medio que debiera
de contribuir a erradicar una serie de bloqueos de índole psicológica y espiritual, cosa que le parecía
poco viable en el ambiente juvenil de la contracultura hippie. En su estudio afirmaba que por el
contrario, toda la subcultura psiquedélica no actuaba más que como un auténtico tapón cuyo fin sería
"esterilizar la potencia de una herramienta de esa magnitud".

Roszak considera que Timothy Leary ejerció un efecto negativo para la juventud y criticó duramente
sus actividades tras su expulsión de Harvard, especialmente las ceremonias en las que "tras pagar
una carísima entrada", se servía LSD a los asistentes ofreciéndoles un espectáculo de luz y sonido
con algunas apariciones de Leary en el escenario "ataviado con la solemnidad de un Cristo
resucitado". Dice Roszack: "Nuestra juventud de hoy ve en la droga el carisma de un saber esotérico
y de ahí que defienda su uso con un fervor religioso. Leary les ha enseñado que drogarse no es una
diablura infantil, sino el rito sagrado de una Nueva Era". (32)

Por contraposición Roszak aconseja recurrir a toda la tradición acumulada que existe en referencia
al uso de visionarios y al tratamiento e interpretación de los estados modificados de conciencia, a fin
de utilizarlos de la manera más responsable posible usufructuando en verdad sus amplias
posibilidades terapéuticas.

Richard Alpert, un conocido psiquiatra que en un principio trabajó con Leary en Harvard, se quejaba
amargamente en 1966 de que "algunos de los mejores amigos de la LSD son sus peores enemigos.
En su camino han abortado mucho del cuidadoso estudio de este importante agente. Se las han
arreglado para provocar un shock en los ciudadanos hasta el punto en que toda esperanza de
introducir de forma segura, precavida y gradual el uso de psiquedélicos en nuestra cultura se ha
perdido." (1)

En opinión de Alpert la cuestión de hacer accesible la LSD a todo aquel que quiera vivir la experiencia
es digna de cuidadosas consideraciones: "Éstos deben ser candidatos cuidadosamente
seleccionados por su estabilidad emocional, motivación y expectación de beneficios. Y las
condiciones en que se de la oportunidad de tener esta experiencia también requieren cuidadosas
previsiones" (1)

Otra posición crítica la encontramos en los trabajos del psiquiatra mexicano Salvador Roquet, quien
asimilando sus estudios occidentales con las enseñanzas que recibió de María Sabina y otros
chamanes mexicanos, a principios de los setenta trató a la mayoría de sus pacientes mediante
plantas de poder con gran éxito antes de ser encarcelado por el gobierno mexicano bajo el cargo de
posesión de sustancias prohibidas (ver más acerca de sus trabajos en Espiritualidad y terapias y en
el apartado de Adicción y enfoques para tratarla) Roquet dijo: "Creo que el movimiento hippie es un
fracaso. Estos jóvenes son demasiado rebeldes contra la autoridad y están viviendo la experiencia
mística como una fantasía, fuera de la realidad. Avanzar hacia la experiencia mística
verdaderamente sustentada cambiaría el resultado completamente. Es por eso que cuando Ulises
emprendió su larga travesía tuvo que hacer que los hombres lo ataran al mástil: para no ser seducido
por la tentación de las sirenas de la fantasía." (31)

El psicólogo Richard Yensen, discípulo de Salvador Roquet dice:


[...] tomar LSD para ir de fiesta es como tratar de cocinar tu comida con poder nuclear, tal vez
puedas, pero estás jugando con algo con el poder de acabar con todo, y esta situación se da
porque al rechazar la cultura en sí los psiquedélicos, los sumerge en el inconsciente de la cultura; y
claro, ¿quién está nadadno por el inconsciente de la cultura?: el adolescente, que está nadando
por ese territorio para ver cómo sale de ahí.
[...] cuando yo he visto a muchachos y muchachas que han pasado por algún daño como resultado
del uso de alucinógenos, lo más difícil es establecer confianza con ellos, que es lo que perdieron
en el momento del llamado "mal viaje": perdieron confianza en el mundo, en los demás, y se
conectaron con otros pozos de experiencia que existen en el inconsciente -y que son
verdaderamente destrozadores-, se centraron en eso y bajaron de los efectos bajo la influencia de
esos sistemas difíciles o negativos. Y claro, tienen que trabajarlas. No es que el saño haya venido
del psicodisléptico o del enteógeno en sí, pero sí provocó una reorganización o una pérdida de la
organización donde pueden pasar muchas cosas.
(42)

Por último, cito a otro de los discípulos del Dr. Roquet, Josep María Fericgla, antropólogo y psicólogo
experto en chamanismo y enteógenos quien sostiene la tesis de que muchas de las culturas se
originan en torno al uso de alguna sustancia psicoactiva como vehículo de contacto con lo divino:
Cuando tomas ayahuasca o peyote, al acabar la experiencia, ya no estás igual que antes,
descubres cosas de ti mismo y del exterior. Por eso estas sustancias tienen la capacidad de
generar una cultura a su alrededor. Esto las diferencia de otros psicoactivos excitantes o
sedantes... El impacto en la cultura occidental de la LSD en la década de los sesenta es una
prueba de la potencia que tienen los enteógenos para mutar y generar marcos culturales. Esta
sustancia generó toda una cultura a su alrededor e influyó de manera determinante sobre la
totalidad de la sociedad. Toda la ecología es hija de todo esto, gran parte de la cultura informática,
nuevas maneras de moralidad, la nueva era... El arte se ha visto muy influido por este tipo de
experiencias, también el humanismo contemporáneo. El constructivismo es una teoría muy
elaborada que nace precisamente de la deconstrucción del ego que produce el consumo de
enteógenos. si no fuera por estas sustancias, en el ámbito de la psicología, probablemente
estaríamos todavía sujetos a psicoterapias no tan eficaces como la gestalt, sino a terapias más
rígidas y dogmáticas... (43)

Para Fericgla, este tipo de sustancias son un atajo para el crecimiento personal y espiritual:
Claro que son un atajo. Estas sustancias lo que fundamentalmente hacen es abrir el inconciente.
Por esos las metáforas son importantes para poder elaborar la experiencia, ya que en el
inconciente no hay nada más que pulsiones, imágenes arquetípicas o emociones bloqueadas.
Estas imágenes arquetípicas parece que probablemente sean heredadas. De la misma manera
que hay herencias biológicas, tenemos estas herencias de índole psicológica en forma de
imágenes. Hay determinados arquetipos que aparecen en culturas muy lejanas y que además son
entendidos de la misma manera... (43)

Pero son un atajo que hay que saber utilizar y para poder aprovecharlo:
Necesitamos dar sentido a esas visiones y conocer el inconciente, dando forma a todo este
material que aparece tanto en los sueños como bajo efecto de los enteógenos. Sin esta
integración, la mayoría de la gente que los toma, al carecer de los instrumentos necesarios, se
queda con la experiencia emocional de haberlos tomado sin ser capaces de entender lo que se ha
estado moviendo dentro de ellos. Así no cabe hablar de enriquecimiento alguno que la experiencia
pueda propiciar... Abrir el inconciente y confrontarlo con lo que pasa por tu conciencia es un
proceso de adaptación fantástico, por eso yo creo que a estas sustancias se las debería llamar
adaptógenos. (43)

Los estudios científicos de la LSD


En su interesante y documentado estudio de la "Evolución histórica de los
usos del LSD", que aparece compilado en el libro Alucinógenios (11),
Asunción Fernández presenta una exhaustiva gráfica con los estudios que
encontró año por año entre 1957 y 1994 en el Index Medicus y en la base de
datos Medline. Los divide en siete categorías: farmacología, experimentación
animal, experimentación psicotomimética, tratamientos psiquiátricos,
consumo no médico, complicaciones cromosómicas y otros
tratamientos. Asunción encuentra que hay tres periodos distinguibles tanto
por el volumen como por la clase de estudios que se llevaron a cabo. Entre
1947 y 1966 (año de su prohibición internacional) encontró un promedio de
aproximadamente 71 investigaciones al año, siendo 1963 el año más alto,
con 106 estudios; y 1966 el más bajo con sólo 16.

Observa que este es un periodo dominado por la investigación farmacológica, con un importante
porcentaje de uso animal, también como psicotomimético y como auxiliar en psicoterapia.
Y menciona también las investigaciones que llevó a cabo la CIA con objeto de manipular la conducta
humana: "Para ello se creó el proyecto MK-Ultra en el que, desde 1953 hasta 1958, un grupo de
químicos de la Armada estadounidense investigaron con LSD... estos trabajos se suspendieron a
causa del suicidio de uno de los autoexperimentadores". (11)

Con respecto a la investigación con usos terapéuticos dice que se utilizó de dos formas, en terapia
psicolítica, con dosis pequeñas que iban en aumento a fin de romper bloqueos emocionales para
acortar el tiempo del psicoanálisis; y en terapia psicodélica, donde se administraban grandes dosis
en una o dos sesiones causando un considerable cambio de conducta en el paciente tratado por
alcoholismo, estados de ansiedad y también en psicoterapia. "En ambos casos, la administración de
LSD era sólo una parte del tratamiento y en los trabajos publicados se insistía en que, sin psicoterapia
y rehabilitación, el tratamiento con LSD no tenía valor." (11)

El segundo periodo que va de 1967 a 1978, presenta un promedio de 49 estudios con 84 como
número más alto en el 72 y 14 como más bajo en el 77. Este periodo se encuentra dominado por la
investigación no médica de la LSD. Los estudios farmacológicos y sobre su uso en psicoterapia se
reducen y la experimentación animal casi desaparece. Según Escohotado (7), la razón está en la
dificultad y el peligro que encuentran los investigadores para obtener un permiso de utilizarla con
fines científicos "legítimos" tras su inclusión en la Lista I, y según Fernández (11): "La razón está en
el abuso de su consumo que, en ese momento, alcanzó los círculos no médicos", por lo que
"comenzaron a hacerse estudios sobre los cambios cromosómicos que el consumo de esta droga
supuestamente producía", ya que su prohibición en Estados Unidos se basó en los trabajos de
Cohen, un investigador que aseguró que la LSD producía daño cromosómico, hecho que durante
esta época demostró ser falso a través de varias y distintas fuentes que lo descartaron con suficiente
claridad.

El tercer periodo que va de 1979 a 1994 fecha en que se realizó esta investigación, el promedio fue
de 44 estudios, con 78 en 1980 y 10 en 1978, como las cifras más altas y más bajas respectivamente.
Este periodo se caracteriza por la caída de los trabajos sobre el consumo no médico y una pequeña
alza de la investigación farmacológica que decae paulatinamente a finales de los ochenta..

Para quien esté interesado en el uso clínico que se le dio a la LSD, Jonathan Ott cita en
su Pharmacoteon (29) a diversos investigadores cuyos trabajos han sido publicados. También está
el ensayo de A. Seva Díaz: "Investigaciones en torno a la utilización de LSD-25 en la terapéutica de
las neurosis obsesivas durante los años sesenta" (34), el cual concluye que el abuso de la LSD la
apartó "sin suficientes razones" del "arsenal terapéutico" donde se encontraba: Lo cual considera
"una pérdida inestimable", y espera que "vuelva, si es posible, a pertenecer al ámbito exclusivamente
médico-terapéutico y, más específicamente, psiquiátrico". (34)
En su libro Hacia una medicina psiquedélica, Richard Yensen refiere que
durante los años setenta, en el Maryland Psychiatric Research Center de
Estados Unidos, se hicieron una serie de estudios con LSD como
complemento terapéutico en casos de alcoholismo, adicción a los
narcóticos, neurosis, depresión y ansiedad en pacientes terminales
afectados con cáncer.

Con base en ellos concluyeron que a pesar de ofrecer resultados muy


positivos en no pocos casos casos, este pscofármaco no era adecuado
para todo tipo de pacientes y además requería una preparación especial
por parte de los terapeutas antes de poder administrarlo:

Descrubrimos que aunque prometedora, la LSD no es un complemento terapéutico ideal para uso
general. La reacción a la LSD se caracteriza por alteraciones en la conciencia tan drásticas, que
normalmente incluyen alteraciones perceptivas y transformaciones ilusorias del entorno percibido,
por lo que los psicoterapeutas necesitan formación en técnicas especializadas para utilizar de
forma segura las oportunidades terapéuticas que ofrecen estos estados de conciencia tan
profundamente modificados. Los pacientes reaccionan a veces con pánico a la LSD, lo que exige
una destreza terapéutica particular para poder afrontarlo. Existen momentos de la experiencia con
LSD en los que las funciones del ego del paciente se alteran en tal medida que se hace compleja
la comunicación verbal. (42)

Yensen también acota que "la desafortunada fama de LSD, fruto del abuso de la sustancia y los
controvertidos informes sobre sus falsos peligros, empezaron a crear dificultades a la hora de poder
tener pacientes dispuestos y alteraron de un modo desfavorable las expectativas de éstos". (42) Y
confiesa que finalmente este factor determinó el fin de las investigaciones con la LSD en Maryland y
condujo a los investigadores del centro a "a la búsqueda de otros compuestos que pudieran poseer
alguna de las ventajas terapéuticas de la LSD y que carecieran de sus desventajas", por lo cual
varios de ellos comenzaron a hacer estudios con psicofármacos como la MDA.

Juan Carlos Usó por su parte, es autor de otro documentado ensayo "Sobre
el uso clínico de psiquedélicos en España" (37) aparecido en el primer
número de la revista monográfica El idiota dedicada a los visionarios. Usó
muestra la magnitud de los estudios, los experimentos y los usos
psiquiátricos de diversas sustancias psiquedélicas en la España del
franquismo y hace un breve recuento de las tendencias actuales.

Respecto a la LSD rescata los trabajos del doctor Ramón Sarró titular de la
cátedra de psiquiatría en la Universidad de Barcelona, quien tras tomar parte
en un coloquio presidido por Aldous Huxley en los Estados Unidos, decidió a
su regreso a España "explorar a fondo la acción del medicamento, tanto
desde su punto de vista fenomenológico como psicodinámico y terapéutico".

Este maestro, considerado como el impulsor de la Escuela Catalana de Psiquiatría, estimuló el


interés de otros colegas suyos como Ruiz Ortega, Martí Tusquets y Gonzáles Monclús de la Clínica
Psiquiátrica Universitaria de Barcelona, quienes publicaron sus trabajos en la Revista de Psiquiatría
y Psicología Médica de Europa y América Latina.

El autor también da cuenta de los trabajos de Rof Carballo y González Morado en Madrid destacando
su observación de que "las alucinaciones observadas con la LSD reproducen con frecuencia
imágenes similares a las que Jung y su escuela denominan arquetípicas y que por serlo, han
constituido el tema predominante en las representaciones religiosas de las más diversas culturas...
lo interesante con la LSD es que, por primera vez, se demuestra de una manera objetiva
la producción experimental de imágenes arquetípicas que conscientemente son totalmente ajenas a
la mentalidad del paciente" (37)

Después de mencionar los trabajos de Rojas Ballesteros, Rojo Sierra y Seva Díaz en Granada,
Usó pasa a adjudicar el cambio de rumbo en las investigaciones con psicodélicos a los medios de
comunicación que "en general pusieron todo su empeño en crear una intensa alarma social en
torno a su empleo", y por último se refiere a las tentativas actuales de reactivar su investigación
auspiciadas por la Escuela Catalana de Psiquiatría. Menciona los cursos que ha organizado
Antonio Escohotado a través de la Universidad de Educación a Distancia y las Jornadas de
Enteógenos que se han llevado a cabo en Barcelona "con expertos de la talla de Albert Hofmann,
Alexander Shulgin, Jonatha Ottt y Joseph María Fericgla", de quien ofrece una excelente cita:
"Dados los esperanzadores resultados de estas terapias, esperemos que pronto se abran las
compuertas del sentido común y nos inundemos todos. En especial nuestros políticos" (37)

Las sorprendentes investigaciones de John Lilly

En el centro del ciclón (20), es uno de los libros más interesantes que
puede haber para un investigador de los espacios de la mente. Es el
recuento de las primeras investigaciones con LSD que realizó el
estadounidense John Lilly, a quien muchos de sus colegas tacharon de
haberse vuelto loco por hablar valiente y abiertamente del contacto que
pudo establecer con sus guías internos, sus experiencias telepáticas, extra
corporales y otras más que, rompiendo los rígidos moldes de la ciencia y
su exigencia de comprobaciones "objetivamente" reproducibles, lo dejaron
marginado del campo de la "investigación seria" por algún tiempo.

John Lilly es un pionero en la comunicación con delfines y en la investigación cerebral. A principios


de la década de los cincuenta inventó el tanque de aislamiento sensorial y entre 1964 y 1966 realizó
algunos de los más interesantes experimentos con LSD antes de la prohibición internacional. Su
trabajo contribuyó a alentar el interés mundial en los delfines y las ballenas y sus experimentos con
el tanque y la LSD dieron pie a la película estadounidense Altered States (Estados alterados). Es
autor de doce libros y diversos ensayos que incluyen las teorías de las realidades internas, el modelo
hardware/software de la mente/cerebro, así como un modelo de comunicación entre la especie
humana y los delfines.

Entre los experimentos que realizó con la ayuda de la LSD-25 se cuentan los de metaprogramación
positiva inducida bajo los efectos de la droga. Este es un resumen de su teoría básica y sus
resultados:
1. La LSD-25 facilita los sistemas positivos (recompensa, reforzamiento positivo) en el Sistema
Nervioso Central (SNC).
2. La LSD-25 inhibe los sistemas negativos (castigo, reforzamiento negativo) en el SNC.
3. La LSD-25 añade ruido a todos los niveles, disminuyendo muchas barreras en el SNC.
4. Aumentan los aparentes beneficios de las programaciones por debajo de los niveles usuales de
conciencia.
5. La capacidad de la metaprogramación (sugestionabilidad) aumenta, permitiendo mayor
programabilidad mediante fuentes externas de auto-programación [hipersugestionabilidad de H.
Bernheim (1888), Clark Hull (1933).]
6. El estado continuamente positivo (reforzamiento positivo, recompensa, placer) más la inhibición
de la actividad de los sistemas negativos ocasiona un aumento positivo en el reforzamiento positivo
de lo siguiente:
a. el yo
b. pensamientos propios
c. pensamientos inducidos por otros
d. otras personas
e. el ambiente
f. cualquier patrón complejo introducido (p.e., música, pinturas, fotos, etc.)
7. Mediante una exposición subsecuente, los efectos decaen lentamente en un periodo de dos a
seis semanas, durante el cual hay una sobrevaluación de 6 (a-f). Se pueden detectar efectos
residuales hasta un año después.

8. Las exposiciones repetidas semanales o bisemanales por periodos de varios meses (años)
mantienen los reforzamientos si las condiciones anteriores (inputs y outputs) pueden ser
reproducidas. (21)

Por experiencia propia dice Lilly que:


En el uso y el mal uso del LSD hay que tener en cuenta que si uno tiene programas auto-
destructores en el incosnsciente, debe procurar estrictamente contar con una guía y consejo
adecuados, antes, durante y después de las sesiones. Debido a la calidad liberadora del LSD se
liberan programas por debajo de los niveles ordinarios de conciencia. En el estado normal hay
contraprogramas que trabajan contra aquellos. En el estado LSD, se pierden las conexiones entre
programas que aseguran la supervivencia del organismo. (20)

Es por esto que Lilly no se muestra particularmente partidario del uso de este psicoactivo pues
cree que los mismos resultados pueden alcanzarse a través de otros medios con mayores
beneficios.

A pesar de que Leary y muchas otras personas han dicho que la LSD expande la conciencia, yo no
creo que lo haga. Creo que lo que hace es constreñir la conciencia y convertirla en un rayo de luz
de búsqueda [searchlight beam] enfocado en ciertas direcciones para que puedas llegar a espacios
a los que nunca antes has llegado. Si puedes hacer lo mismo que con LSD, digamos a través de la
meditación, el trabajo en el tanque de aislamiento, trabajando en ti mismo simplemente, o como
sea que logres cambiar tu estado hacia esta dirección, verás la diferencia. Sin la droga tienes una
visión periférica. Tienes audición completa y presencia total y sabes todo lo que hay fuera de esa
situación, así es que tiene las mismas ventajas que la meditación. Te da una conciencia muy
amplia que es inimitable e incambiable, como la conciencia misma. (21)

Otra aportación especialmente relevante surgida a través de las investigaciones de Lilly, son sus
tablas de los estados de la conciencia humana o niveles de le energía mental que van del –24 al +24
en una curva donde el –3 y el +3 son los niveles más bajo y más alto respectivamente que se pueden
llegar a experimentar. Por ejemplo, según esta tabla, el +12 es un estado de conciencia superior,
previo al +6 y al +3 que es ya la fusión con la esencia, descrito como un "Estado de bienaventuranza,
realización del Baraka, recepción de gracia divina, amor cósmico, energía cósmica, alerta corporal
aumentada, la más elevada fusión de la conciencia corporal y planetaria, estar enamorado de todo,
estar en un estado positivo de energía LSD. Estar en el Oth." (20)

Según describe John Lilly, en dicho estado de conciencia simplemente es imposible no amar todo lo
que te rodea y no querer compartirlo. De hecho, la comprobación de que te encuentras en tal estado
de conciencia es el deseo imperativo de que otros experimenten lo que tú estás experimentando
porque el amor es sinónimo de compartir (ver más información al respecto en la sección
de Cartografía de la experiencia psicoactiva).

Las valiosas aportaciones de Stanislav Grof

Sandison, Frederking, Leuner, Alnes, Arendsen-Hein y otros psiquiatras se reunieron en Europa para
constituir la Asociación de Terapeutas Psicolíticos. La "terapia psicolítica" consiste en el empleo de
LSD y sustancias similares, en dosis bajas a moderadas (generalmente de 30 a 50 microgramos de
LSD), con el propósito de acortar y facilitar el psicoanálisis y la psicoterapia orientada
psicoanalíticamente.

Entre los primeros psiquiatras que comenzaron a practicar la terapia psicolítica y uno de los primeros
voluntarios en la exploración con la LSD-25 para experimentar "psicosis temporales" que permitieran
al terapeuta comprender desde dentro la enfermedad de sus pacientes, se encontraba el psiquiatra
checo Stanislav Grof, quien años después sería cofundador de la Psicología Transpersonal junto
con Alan Wats y otros investigadores del Essalen Institute en California, Estados Unidos.

En Realms of the human unconscious (14), Stanislav Grof sintetiza sus


estudios con la LSD y propone un modelo de la mente humana que
configuró tras analizar los expedientes y archivos que recopiló a lo largo de
cuatro mil experiencias, tanto suyas como de sus pacientes, durante cerca
de 20 años de investigación.

Diez años después, en un libro posterior que escribió junto con su esposa
Christina titulado La tormentosa búsqueda del Ser (13), Grof rememora su
primera experiencia con LSD que tuvo lugar en momentos en los que se
consideraba profundamente ateo:

Mi primera sesión con LSD fue un acontecimiento que tuvo como consecuencia un cambio
profundo en mi vida profesional y personal. Experimenté un encuentro y confrontación
extraordinarios con mi psique inconsciente, que de inmediato enmascaró mi previo interés por el
psicoanálisis freudiano. Ese día marcó el inicio de mi alejamiento radical del pensamiento
tradicional psiquiátrico. Me vi inmerso en un despliegue fantástico de visiones coloristas, algunas
de ellas abstractas y geométricas, otras figurativas y llenas de sentido simbólico. Sentí también un
sorprendente despliegue de emociones de una intensidad que no cría posible. No podía creerme lo
mucho que aprendí sobre mi psique en estas pocas horas... Me vi golpeado por una luminosidad
que parecía comparable al epicentro de una explosión atómica, o probablemente a la luz de brillo
sobrenatural que según las escrituras orientales se nos aparece a la hora de la muerte. Este trueno
me catapultó fuera del cuerpo. Primero perdí la conciencia de la ayudante y del laboratorio;
después de la clínica psiquiátrica, de Praga y finalmente del planeta. Mi conciencia se expandió a
una velocidad inconcebible y alcanzó dimensiones cósmicas... Me encontré en medio de un drama
cósmico de proporciones inimaginables. Experimenté el Big-Bang, pasé a través de agujeros
negros y blancos del universo, me identifiqué con supernovas que explotaban, y fui testigo de otros
muchos fenómenos extraños que parecían ser pulsares, quasares y otros sorprendentes
fenómenos cósmicos... la experiencia por la cual pasaba estaba muy próxima a las que conocía
por las lecturas de las grandes escrituras místicas del mundo. Aunque mi mente se había visto muy
afectada por la droga, era capaz de apreciar la ironía y paradoja de la situación. Lo Divino se
manifestó y me atrapó en un laboratorio moderno en medio de un serio experimento científico
llevado a cabo en un país comunista con una substancia producida en el tubo de ensayo de un
químico del siglo XX... Salí de la experiencia tocado en mi núcleo más íntimo y muy impresionado
por su poder. Como en esa época no creía, como ahora, que el potencial para una experiencia
mística es un derecho natural de todos los seres humanos, lo atribuí todo al efecto de la droga.(13)

A partir de esta experiencia Stanislav Grof tuvo la impresión definitiva de que el estudio de los
estados no ordinarios de la mente en general, y los inducidos por los psiquedélicos en particular, era
con diferencia "el ámbito más interesante de la psiquiatría" y decidió hacer de ellos su campo de
especialización, pues según relata, se dio cuenta de que, bajo las circunstancias adecuadas, las
experiencias psiquedélicas eran verdaderamente, "la vía real al inconsciente" y tenía la clara
impresión de que el análisis asistido por LSD podía hacer más profundo, intensificar y acelerar el
proceso terapéutico, y conseguir los resultados prácticos que el psicoanálisis no estaba demostrando
sino muy ocasional y lentamente.

Así pues, tras su primera experiencia con LSD Grof consiguió una plaza en el recién creado Instituto
de Investigación Psiquiátrica en Praga. Poco después fue nombrado investigador jefe de un trabajo
clínico que exploraba el potencial terapéutico de la psicoterapia con LSD y emprendió su propio
proyecto de investigación utilizando dosis medias de esta droga para tratar a pacientes con diferentes
tipos de desórdenes psiquiátricos, entre los cuales en ocasiones se sumaban algunos profesionales
de la salud mental, artistas, científicos y filósofos "que estaban interesados y contaban con
motivaciones serias para tener la experiencia".

Según cuenta Grof, el marco del psicoanálisis freudiano vigente en aquella época, se hizo demasiado
estrecho para lidiar con todo lo que sucedía entre los clientes de la clínica que estaban
experimentando con la LSD:
Cuando utilizábamos dosis medianas, muchas de las experiencias iniciales contenían material
biográfico de la infancia y adolescencia del individuo, tal como Freud las describía. Sin embargo,
cuando proseguíamos las sesiones, todos los clientes pasaban, más tarde o más temprano, a
ámbitos experimentales que estaban más allá de este marco. Cuando se aumentaban las dosis,
sucedía lo mismo pero mucho antes. Una vez que las sesiones llegaban a este punto, empecé a
ser testigo de experiencias que no podían distinguirse de las descritas en las antiguas tradiciones
místicas y filosofías espirituales de Oriente. Algunas de ellas eran poderosas secuencias de muerte
y renacimiento psicológico; otras implicaban sensaciones de unidad con la humanidad, la
naturaleza y el cosmos. Muchos clientes también describían visiones de deidades y demonios de
distintas culturas y visitaban diversos escenarios mitológicos. Entre los sucesos más sorprendentes
estaban las dramáticas y realistas secuencias que se experimentaban subjetivamente como
recuerdo de anteriores encarnaciones. (13)

Grof acepta que no estaba preparado para observar dichos fenómenos en una sesión
psicoterapéutica, pues además de carecer de un marco teórico de referencia en el cual encuadrarlas,
la intensidad de las manifestaciones psicológicas y emocionales de dichos estados le resultaba
amedrentadora, pues muchos de sus aspectos amenazaban con socavar su "segura y confiada
visión del mundo". Sin embargo, a medida que aumentó su experiencia y familiaridad con estos
extraordinarios fenómenos, se le hizo evidente que "eran manifestaciones normales y naturales de
los profundos espacios de la psique humana", pues su aparición posterior a los recuerdos biográficos
de la niñez, recuerdos que la psicoterapia tradicional considera deseables y terapéuticos, resultaba
una secuencia igual de natural. Según afirma, sería muy artificioso y arbitrario considerar que lo que
seguía fluyendo de la psique tras los recuerdos de la infancia, fuese un proceso patológico.

Además encontró que cuando a dichas experiencias se les permitía seguir su curso natural, los
resultados terapéuticos trascendían todo lo que había visto hasta la fecha, pues "síntomas complejos
que habían resistido meses e incluso años de tratamiento convencional a veces desaparecían tras
experiencias como la muerte y el renacimiento psicológicos, las sensaciones de unión cósmica y
secuencias que los clientes describían como recuerdos de vidas anteriores"; dado lo cual, concluyó
que se trataba de manifestaciones naturales de las dinámicas profundas de la psique humana, cuya
emergencia en la conciencia, tradicionalmente vista como signo de enfermedad mental, "podía ser
en realidad un esfuerzo radical del organismo para liberarse de los efectos de distintos traumas,
simplificar su funcionamiento y sanarse a sí mismo". (13)

Cuenta Grof que cuando intentaba debatir estas cuestiones con sus colegas checos, su reputación
científica se veía en entre dicho, por lo que se vio obligado a trabajar de manera aislada hasta que
en 1967 se le concedió una beca para realizar una investigación psiquiátrica en los Estados Unidos,
donde conoció a Abrahan Maslow y Antoni Sutich, con quienes fundaría una nueva disciplina "que
combinaría la ciencia y la espiritualidad e incorporaría la sabiduría perenne que hace referencia a
varios niveles y estados de conciencia". Esta nueva disciplina es la Psicología Transpersonal que
tras los nuevos enfoques y aplicaciones que están ocurriendo en todas las áreas del conocimiento a
partir de los revolucionarios postulados de la física cuántica, está comenzando a suscitar cada vez
más interés entre los terapeutas actuales.

Tras la prohibición de la LSD y las limitaciones impuestas a su estudio, Stanislav Grof junto con su
esposa Christina, quien ha tenido una larga serie de experiencias espirituales sin la intervención de
sustancias químicas, han desarrollado el Holotropic Breathwork. Este método combina respiración
acelerada (una herencia de los pueblos de Alaska, según señala otro de sus usuarios que es el
investigador y terapeuta Joseph Maria Frericgla), música y trabajo corporal con la finalidad de inducir
en un marco terapéutico específico, "un espectro completo de experiencias de sanación",
comparables a las producidas bajo los efectos de la LSD bajo las mencionadas condiciones y otros
episodios espontáneos de transformación que los esposos Grof han dado en llamar "emergencias
espirituales" (ver más al respecto en Espiritualidad). Es interesante mencionar también que entre
ests emergencias espirituales, los Grof colocan muchos casos de adicción a las drogas, pues bajo
esta óptica resultan casos de búsquedas no asumidas o mal dirigidas en pos de respuestas de orden
espiritual y estados de trascendencia (ver más en el apartado de Adicciones).

Para finalizar, dice Stanislav Grof que tres décadas de estudios detallados y sistemáticos de la
mente humana mediante observaciones de estados no ordinarios de la conciencia en los demás y
en él mismo, lo han conducido a radicales conclusiones: "Actualmente creo que la conciencia y la
psique humana son mucho más que un producto accidental de los procesos fisiológicos del
cerebro; son reflejo de la inteligencia cósmica que impregna toda la creación. No somos
simplemente máquinas biológicas y animales muy evolucionados, sino también campos de
conciencia sin límites que trascienden el tiempo y el espacio. En dicho contexto, la espiritualidad es
una dimensión importante de la existencia, y ser conciente de este hecho es algo deseable en la
vida humana." (13)

Los efectos de la LSD en el campo energético humano

Barbara Ann Brennan se doctoró en física


atmosférica y trabajó como investigadora en la
NASA. Durante los últimos quince años se ha
dedicado a estudiar el campo de la energía humana
y a practicar la terapia bioenergética. Es autora de
dos libros, Manos que curan (4) y Hágase la luz (5),
que se han convertido en pilares tanto de la nueva
medicina como de la literatura New Age.

Barbara ha comenzado a demostrar científicamente la existencia de lo que los antiguos textos


místicos y esotéricos llamaban el aura humana, mismo que ella denomina el Campo Energético
Humano (CEH). Esta investigadora comenzó utilizado diversos aparatos para detectarlo y medirlo y
posteriormente desarrolló su propia percepción sensorial hasta lograr ver este campo y distinguir sus
diversas capas (de hecho asegura que cualquiera que se lo proponga puede hacerlo mediante
ejercicios como los que ella sugiere en su primer libro).

Gracias a sus observaciones, que por cierto coinciden con las de otras personas capaces de ver el
aura, ha descubierto que las ideas y las emociones asociadas a dichas ideas presentan
determinadas configuraciones específicas en el campo energético del ser humano.

Según explica, los problemas psicológicos y emocionales se manifiestan en el CEH como bloques
oscuros o configuraciones aurales de diversos tonos turbios vinculados con el tipo de emociones que
se hallen en conflicto, y cuyo origen está en las ideas negativas que mantenga una persona en un
momento dado. Si estas configuraciones persisten en el CEH sin resolverse, tarde o temprano
ocasionan una manifestación en el cuerpo físico de la persona causando una enfermedad.

De igual forma, Barbara ha podido observar con su elevada percepción sensorial (EPS) que la
utilización de fármacos ocasiona cambios significativos en el CEH.

En el caso concreto de los psicoactivos, las observaciones de Barbara confirma lo mismo que
sostengo yo en la presentación y las conclusiones de Las drogas tal cual... que su utilización puede
ayudar o perjudicar a las personas dependiendo de quién, cómo, cuándo y bajo qué circunstancias
las utilice. De acuerdo a sus observaciones, las personas que se benefician presentan determinadas
configuraciones aurales sobre las que ciertos fármacos específicos pueden incidir de manera positiva
movilizando la energía y ayudando a deshacer los bloqueos.

Sin embargo señala que la enorme mayoría de las veces los psicoactivos sólo "ensucian" el CEH y
contribuyen a dificultar la resolución de los problemas personales de los usuarios añadiendo más
confusión a sus ya de por sí enfermos campos energéticos. Barbara asegura que en especial:
Las drogas como el LSD, la marihuana, la cocaína y el alcohol son perjudiciales para los brillantes
y saludables colores del aura y crean un "moco etéreo", como sucede con la enfermedad.

[Esta figura] muestra el aura de un hombre que se había


drogado frecuentemente con LSD y bebía
muchísimo alcohol. Su aura tiene una tonalidad
pardoverdosa oscura. El punto verde sucio que se desplaza
hacia abajo y no se liberaba, se relaciona con sus
sentimientos de ira, envidia y dolor mezclados sin
diferenciar, retenidos. Tengo la seguridad de que si hubiera
podido separar estos sentimientos, entender sus
fundamentos, expresarlos y liberarlos, el punto se habría
fragmentado en tonalidades más claras y brillantes de los
colores correspondientes (rojo, verde y gris), para
desplazarse a continuación.

Sin embargo, debido a la cantidad de contaminación oscura de su campo, este hombre debía
hacer una amplia limpieza energética para desprenderse de su moco etérico antes de que lograra
elevar su nivel energético lo suficiente para aclarar y despejar sus sentimientos. (4)

Barbara postula que el origen de toda enfermedad emana de la creencia de que cada uno de
nosotros es un ente separado de los demás y separado de Dios. Dice que esta creencia se
experimenta como miedo, del cual surgen todas las demás emociones negativas. Y una vez que
hemos dado lugar a estas emociones negativas nos separamos de ellas encapsulándolas en
bloques energéticos y determinadas configuraciones aurales.

Este proceso de separación se perpetúa creando más dolor e ilusión, hasta que el ciclo de
retroalimentación negativa se rompe o se invierte mediante un proceso de trabajo personal... La
clave para romper este círculo vicioso reside en el amor y la conexión con todo cuanto existe... El
amor es la experiencia de estar conectado a Dios y a todo lo demás... Cuando estamos conectados,
nos sentimos y estamos totalmente seguros y libres.

En sus dos libros (4 y 5) Barbara Brennan aporta soluciones efectivas para invertir el círculo vicioso
de las creencias y emociones negativas para lograr la reconexión con lo divino. Recomiendo
ampliamente su lectura no sólo a aquellos que estén enfermos o tengan algún problema de adicción,
sino a quienes tengan interés por los temas de ciencia y espiritualidad.

La recapitulación de Hofmann acerca de su problemático descubrimiento


cuarenta años después

LSD: mi problem child (LSD: mi creatura problemática) es un libro que Hofman


escribió como un análisis retrospectivo después de casi cuarenta años de su
descubrimiento fortuito de este psicoactivo. A lo largo del texto se sorprende
del poder, de los impredecibles efectos y de la popularidad que el LSD alcanzó
en los años sesenta. Lo cual adjudica al materialista estilo de vida
estadounidense y a los sentimientos de alineación resultantes. Asegurando
que todo ello podía explicar la aparición de una filosofía de vida fundamentada
en el uso de drogas que facilitasen una "interiorización" necesaria para ir más
allá de las realidades cotidianas. Por ello, dice, es que ni en Europa ni en Asia
la LSD alcanzó los niveles de popularidad que en Estados Unidos.

Hofmann dedica un capítulo completo del lirbo a rechazar el uso inadecuado diciendo tajantemente
que: "Hay muchas personas incapaces por constitución de asimilar provechosamente este tipo de
experiencia". (16)

Por último, defiende la utilidad potencial de esta droga afirmando que si se aprendiera a usarla
dentro de la práctica médica, en asociación con la meditación, podía llegar a ser una "criatura
maravillosa" en lugar de la "criatura problemática" que ha sido hasta ahora.

Hofmann tuvo una experiencia extática siendo todavía un muchacho y esto le proporcionó la certeza
íntima y absoluta de la autenticidad del viaje químico para alcanzar los mismos estados. En su
excelente libro Mundo interior, mundo exterior, en el que aborda el interesante tema de la realidad
material y la realidad del espíritu, declarándose "incapaz de superar el dualismo, la idea de que el
hombre es el dueño de la naturaleza y puede hacer lo que le plazca con ella y todas las ideas que
nos impiden apreciar la unidad esencial de la Vida que hoy nos tiene sumidos en una crisis profunda
y potencialmente destructiva si no cambiamos de dirección". Este cambio en su opinión, puede
traerlo "la experiencia mística que tiene la fuerza suficiente para conmovernos y darnos impulso para
modificar nuestra realidad". Y para alcanzar la experiencia mística propone dos medios: la
meditación en cualquiera de sus muchas técnicas probadas por el hombre a lo largo de su búsqueda,
o la alteración química de la conciencia. Ambas vías le parecen a Hofmann útiles y positivas, y
asegura que no son excluyentes sino complementarias.

Interrogado alguna vez sobre cómo concebía el uso provechosos de los enteógenos, respondió que
se imaginaba lugares en que, después de una cuidadosa selección, las personas seleccionadas
vivían el trance asistidas por otros psiconautasa con experiencia. Este es el mensaje de Albert
Hofmann.

Las drogas psiquedélcias desde el punto de vista de inteligencias extraterrestres


provenientes de Las Pléyades

En 1988 Barbara Marciniak tuvo sus primeros contactos telepáticos con un grupo de inteligencias
no físicas que aseguraban provenir de Las Pléyades. Comenzó a canalizarlos y a recibir sus
mensajes como parte de los seminarios que daba en los Estados Unidos.

En 1995 escribió Mensajeros del alba (22) un primer libro con el material
proveniente de esas comunicaciones, y dos años más tarde un segundo
volumen llamado Tierra, las claves pleyadianas de la biblioteca viviente (23).
Según se explica en la contraportada del primero, los pleyadianos son "un
grupo de seres iluminados que han acudido a la Tierra para ayudarnos a
descubrir cómo alcanzar un nuevo estadio en nuestra evolución". Este grupo
se autodescribe como una "energía colectiva de las Pléyades" cuyo propósito
es brindarnos información acerca de los cambios que la humanidad está
comenzando a presentar como especie. Según nos explican estos maestros:

Vuestro sistema endócrino pasará por una revolución bastante importante. En este momento está
en su primera fase... El sistema endócrino puede segregar sustancias químicas similares a las
drogas psicodélicas, y puede catapultaros hacia nuevas formas de inteligencia. Hay un gran
conflicto en vuestra sociedad en lo que respecta a las drogas. Todo lo que tiene que ver con la
expansión de la mente ha sido tachado como algo malo y temible. Sin embargo, un gran número
de personas es adicta a las drogas que se pueden comprar con recetas y que mantienen a la gente
sedada. En vuestra sociedad está bien visto que se prescriban sustancias que supriman el proceso
natural químico mientras que las drogas que activan la mente y os abren a otras realidades, son
tachadas de malas. El control de lo que debéis ingerir o no está en vosotros. Tened esto en
cuenta... (23)

Respecto al cambio evolutivo que se está dando en nuestro sistema endócrino continúan
explicando que aunque será un proceso químico, será inducido de forma natural y no mediante
agentes externos tipo LSD:

Vuestros hipotálamos os conducirán a una orilla nueva del Ser, un dominio nuevo que será
inducido químicamente. Esto es lo que hace el sistema endócrino. Infiltra diversas sustancias
químicas en vuestro sistema, pero vosotros no ingerís nada. Las sustancias químicas serán
simplemente segregadas y ésto tendrá como resultado que vais a percibir e interpretar la realidad
de otra manera... la Tierra y la realidad de la Tierra con respecto a la Biblioteca Viviente cambiarán
delante de vuestros ojos porque las sustancias químicas que segregará el hipotálamo os
proporcionarán una nueva interpretación de la realidad. Para esto no estáis preparados ¡Ni por
asomo! Primero tenéis que aprender que se os ama y os tenéis que convencer que vosotros sois la
fuente de este amor. Tenéis que conseguir una sensación constante de esto, antes de que podáis
empezar con los sutiles cambios de vuestro sistema endócrino que os preparan para el despertar
de vuestro hipotálamo... (23)

Desde su perspectiva, es el amor como estado permanente lo que generará estos cambios
químicos en el hipotálamo de manera natural: "Vuestra decisión de vivir en el momento, de amaros
a vosotros mismos y de trabajar amorosamente con vosotros mismos y con los demás en este
planeta, cambiará completamente todo lo que sucede dentro de vuestro cuerpo..." Y el amor es el
estado natural de cualquier ser toda vez eliminado el miedo de nuetras mentes que es el causante
de la toxicidad en nuestros cuerpos:

Vuestros pensamientos crean vuestra realidad. Forma parte de la iniciación de la conciencia pasar
por la toxicidad provocada por el miedo y vuestro cuerpo físico necesita pasar por más preparación
y purificación que simplemente por lo que podríamos llamar intento y valor. Si moráis en el miedo lo
dispersáis todo. Dispersáis vuestro propio poder. De modo que, para encontraros con algo que es
muy poco familiar a vuestra mente lógica, tenéis que mantener la claridad del intento y una
tremenda cantidad de valor, seguridad y desparpajo. Todo aquello que os aparta de conseguir algo
es simplemente una idea. (23)

Sin hablar específicamente de las drogas psiquedélicas, dicen que la sobrecarga de información en
una mente y un cuerpo impreparados puede resultar contraproducente, pues "poner mucha luz en
un elemento que no puede manejarla sería como quemar un fusible". Entre las cosas que pueden
ocurrir cuando una persona impreparada se sobrecarga, señalan que "puede ser que conozcan
una porción multidimensional de sí mismos y piensen que están locos" (22) Lo cual podría explicar
no sólo los casos de las experiencias de vidas pasadas que concienzudamente ha explicado Grof,
sino los epizodios de "megalomanía" y "mesianismo" que tanto temen nuestros psicólogos y
psiquiatras en relación al uso concreto de la LSD y otros enteógenos.

También es importante señalar otras de sus enseñanza que, aunque citadas en otro contexto,
resultan verdaderamente pertinentes en relación a la utilización de este tipo de psicoactivos. Ellos
dicen que: "a veces la gente no es capaz de moderarse, y cree que tiene que beber el elixir de toda
experiencia sin haber preparado su conciencia..." (22)

Además de preparar la conciencia, otro elemento clave sería la moderación en su utilización:

¿Habéis ingerido alguna vez una droga psicodélica? ¿Qué os parece si tuvierais que manejar este
tipo de realidad durante 24 horas al día? No funcionaría; sería demasiado confuso. Está bien para
un trip. Está bien para hacer un viaje de aprendizaje a los reinos chamánicos y misteriosos de la
Biblioteca Viviente, pero seguramente no es lo más idóneo para desayunaros todos los días. El
resto del sistema nervioso no está sincronizado para este tipo de conciencia. Cuando hacéis un trip
es exactamente eso, una excursión, como ir al campo o a la playa durante un fin de semana. Os
váis, lo disfrutáis y luego volvéis y lo contempláis. (23)

La LSD y la búsqueda de la visión

Donna Cunningham tenía varios años trabajando como terapeuta especializada adicciones cuando
entró en contacto con Andrew Ramer, un sanador y canalizador con quien colaboró para
escribir dos libros: The spiritual dimensions of healing addictions (45) y Further dimensions of
healing addictions (46).
En el primer libro sostienen que por lo general, los seres humanos
caemos en la adicción cuando perdemos de vista o no queremos
realizar nuestra "visión", o sea: "nuestra habilidad de percibir y
participar en la realidad más amplia, reteniendo un recuerdo, aunque
sea débil, de nuestro Ser Superior y de las tareas y propósitos de
nuestra vida" (45).

En el segundo libro explican con claridad cómo se utilizaban


antiguamente los distintos psicoactivos, a los que ellos llaman
"herramientas de poder", para recuperar y apoyar nuestra visión; y
como es que, al perder ese conocimiento, actualmente abusamos de
estas mismas herramientas y nos destruimos con ellas en lugar de
utilizarlas en nuestro beneficio.

En Further dimensions of healing addictions, entre otras muchas cosas interesantes, nos explican
cuáles son los efectos que tienen las principales sustancias psicoactivas sobre el campo energético
humano, concretamente sobre el sistema de chakras.

En el caso de la LSD, Danna y Andrew no especifican qué chakras afecta, únicamente mencionan
lo siguiente, que es un gran final para recapitular sobre la información que contienen estas páginas:

Sentados en sus cavernas o cuevas, los heremitas de todos los tiempos han alcanzado grandes
profundidades en la fuente de la visión y han abierto fuentes de luz de las cuales otros han podido
beber. Cuando uno tiene medio de emprender este viaje, las drogas orgánicas pueden ayudar a
abrir esta puerta. Inicialmente hacen el cuerpo tan ligero que puede entrar en el estado de sueño.
Sí, con el abuso, también nublan y oscurecen el lugar de los sueños a tal grado que ninguna visión
puede ocurrir, y también debilitan el cuerpo de manera que la búsqueda interna se detiene. En un
mundo como el nuestro, el chamán potencial continúa usando las herramientas de poder para la
visión una y otra vez, pero las herramientas no son más que la llave de una puerta que nuestra
cultura no permite que se abra.

El drogui y el yonqui tienen acceso a estos mundos; sin romantizarlos o elevarlos, ya que no
son los únicos que tienen tal acceso. Todo el mundo lo tiene. Algunos tienen miedo, algunos
prefieren no mirar. Los droguis y los yonquis, al utilizar estas herramientas de poder, por lo
menos están lidiando con las cuestiones que los conformistas, complacientes o
autozombificados están negando completamente. Es más fácil reírse de alguien que viaja y se
resbala que de alguien que nunca se levanta de su asiento para nada.

En tiempos como los nuestros, el llamado al uso de drogas alteradoras de la conciencia es fuerte,
como una herramienta para sostener la visión que parece estarse secando. O como una validación
externa para la visión en una cultura que reconoce el poder de los hongos más que el poder de la
meditación. Las herrameintas como la LSD tienen una función y son similares a las drogas
orgánicas utilizadas alrededor del mundo para profundizar la visión interior. Pero mientras en las
culturas tradicionales, son usadas como parte de un movimiento de alejamiento del ego, aquí se
utilizan normalmente para la rebelión, en una afirmación del ego. Así es que dan un atisbo de
visión, pero sin trabajo interno, ultimadamente nos desvían y nos apartan lejos del mismo. La
energía interna que debería usarse directamente para cambiar nuestra sociedad queda atrapada
en el poder atribuido a la droga misma. (46)

MI EXPERIENCIA PERSONAL
EL VIAJE DE MI VIDA

3:39 El tiempo se detuvo para mi ordenador.

Soy una diosa plenamente despierta en la Tierra. Me acabo de iluminar gracias al amor de mis
amigos y a mi propio amor.

La cadena de amigos empieza en este tiempo lineal con Albert


Hoffman quien redescubrió los efectos de cornezuelo de centeno y
ayudó a comercializar el LSD-25 de forma que estuviera accesible
para que muchos maravillosos amigos desconocidos
experimentaran con ella durante la época de los jipis. Gracias a uno
de ellos el día de ayer Mary, Manolo, Xavi, Mercé y yo tuvimos un
libro que nos guió en esta experiencia: Your brain is God de
Timothy Leary.

Gracias a mi amiga Lucero este libro llegó a mí junto con el


invaluable regaló de un cartoncito impregnado con LSD. Esta
cadena por supuesto incluye a todos los eslabones de clandestinos
amigos que siguen sintetizándolo a pesar de la prohibición, de
forma que hemos podido tener acceso a él para este viaje.

Sin embargo, la cadena psiquedélica se amplía y se


bifurca para abarcar a los esposos Shulguin, a quienes
debemos la popularización de la MDMA y a los
clandestinos amigos eslabones que la sintetizaron para
que fuera otro vehículo de la iluminación de este viaje
compartido.

Mis cuatro amigos tomaron MDMA y yo LSD y juntos


rompimos las barreras del tiempo y del espacio y co-
creamos un viaje alucinante y maravilloso que nos ha
llevado a la iluminación.

Y por supuesto, el viaje continúa...

Hoy por la mañana después de la epifanía de la que fui parte, regresé a casa de mis anfitriones con
la plena conciencia de que ahora experimentaría el día a día de un ser iluminado en la Tierra. Por
eso, para comprobar lo que dicen los monjes que han llegado al satori y luego regresan a barrer,
pero ahora con la consciencia iluminada, yo regresé y lavé con gratitud los vasos que usamos anoche
durante nuestra comunión.

También volví a leer una parte del libro de instrucciones de Leary y las segí al pie de la letra:

1. Ve a tu casa y mírate en el espejo. Empieza a cambiar tus ropas, tu comportamiento, para que
flotes como un Dios en vez de que te arrastres como un autómata.

2. Mira tu casa y pregúntate ¿qué clase de autómata vive aquí? Empieza a tirar todo lo que no
"sintoniza" con tu visión superior.
3. Haz de tu cuerpo un templo y de tu casa una nave.

4. Eres un Dios, ¡vive como tal!

———————— Crece fluyendo _______________

Leary creía que si todas las personas que leyeran esta guía y llegaran a la iluminación siguieran
estos simples pasos, en 25 años revertiríamos completamente la contaminación ambiental.

Este mes se conmemoran los 40 años del histórico mayo del 68 en París. He leído una revista que
relata la vida de cinco de los implicados 40 años después y he visto por qué vamos retrasados en
esos cálculos optimistas de Leary. Nos falta aterrizar aún más la iluminación al plano físico, es
indispensable alcanzar un mayor grado de congruencia para sostener la visión que recibimos y no
desviarnos de ella hasta materializarla.

Mis palabras son las de un eslabón transgeneracional que intentará hacer lo mejor que pueda, al
igual que mis predecesores, para poder lograr nuestra meta común. Tú que lees esto serás
depositari@ de este diagnóstico y en tu momento te tocará determinar cuánto hemos avanzado y
qué falta aún para acelerar y completar la tarea, asumiendo tu propio compromiso.

Siguiendo los postulados de Leary, la inteligencia de la humanidad en conjunto se eleva mediante el


gradual aumento de la inteligencia de cada uno de los individuos que la componemos.

La vanguardia de la inteligencia humana que se manifestó en los años previos y posteriores al hito
del 68 se dio cuenta de que el sistema de producción en el que la humanidad se había embarcado
degradaba el alma individual y colectiva del planeta. Postuló que una forma de vida más sencilla y
en contacto con la naturaleza sería la clave para reconducir el estilo de vida humano y se fundaron
entonces las primeras comunas jipis y hubo un retorno hacia lo natural.

Como humanidad no hemos sabido seguir este curso en conjunto. Aunque las comunas han
evolucionado hacia las comunidades ecológicas autosustentables y esta idea continúa
manifestándose en reductos, el resto de la humanidad continuamos atrapados en el automatismo
del consumismo irresponsable que ahoga nuestras almas y continúa degradando aún más nuestro
medio ambiente.

De aquellas cinco almas del mayo del 68 cuyas huellas seguía la revista española que leí, me
impresionaron mucho las reflexiones que hacía el único de ellos que mantuvo la congruencia con
este ideal. Ahora es eurodiputado, fundador de un partido ecologista europeo. Haciendo un análisis
retrospectivo dice que se equivocaron en dos cosas cruciales, la primera de ellas fue en llamar SS a
la policiía francesa, porque no tenían nada qué ver. (De hecho otra de las cinco almas implicadas es
la de un jefe de policía que en un momeno de iluminación envió un memorándum a todos los
miembros de la policía a su cargo diciéndoles que golper a un manifestante caído era golpearse a sí
mismos.) El ataque nunca lleva al camino correcto. El segundo error en el que considera que cayeron
los jóvenes de su generación era la idea del anarquismo, pues ha visto que el gobierno es el
instrumento que por ahora tiene la humanidad para autodirigirse hacia la materialización de la
conciencia ecológica que ellos querían implantar. Considera que él desde su posición de
eurodiputado ha contibuido verdaderamente para impactar al colectivo humano y defender la tierra
desde el epicentro europeo.

Las otras almas implicadas se han dedicado a su perfeccionamiento personal. Una chica que salió
en una foto ondeando la bandera de Vietnam se dedicaba ahora a vivir tranquilamente con su marido
músico después de haber sido deheredada y dar las gracias por ello al concluir que la riqueza es
una forma de alienación. Otro hombre se dedicó a ser profesor en un pueblito francés y
ocasionalmente participa en conferencias conmemorativas sobre el 68. Y el último se ha dedicado a
la especulación filosófica publicando varios libros en los que analiza y recrea sus posturas
ideológicas.

Tomando esto como diagnóstico, podríamos decir que uno de cada cinco personas cuya consciencia
despertó en el 68 han mantenido el rumbo hacia la meta común teniendo un cierto impacto sobre la
materia y frenando el deterioro ambiental de nuestra madre Tierra.

40 años después, habiendo recibido la misma iluminación y caminando como una Diosa despierta
sobre el planeta, seguí los consejos de Leary:

Después de que te "iluminas", tienes que "sintonizarte": empezar a cambiar tu vestimenta, tu casa,
para que reflejen la grandeza y la gloria de tu visión. Pero este proceso debe ser armonioso y lleno
de gracia. Sin acciones abruptas, destructivas o rebeldes, por favor empieza a "sintonizarte" a través
de tus movimientos corporales. Camina, habla, come, bebe como un alegre dios/a del bosque.

Así pues, fui a mirarme a un espejo y mi conciencia superior me mostró que mi cuerpo lleva algunos
kilos de sobrepeso por falta de actividad física y exceso de in-put. Me pregunté qué comería una
diosa del bosque y busqué algo que pudiera realmente encontrarse en el bosque y me comí medio
kiwi, la única fruta que no tenía una etiqueta con una marca encima. Abrí la nevera y estuve pensando
en la procedencia de algunos productos, por ejemplo un zumo con leche de soja. Pensé en las zonas
de selva tropical brasileña arrasadas para cultivar esa soja y tuve que concluir que es incongruente
beber algo que no provenga de un consumo autosustentable.

Además me di cuenta de que con poco alimento basta cuando toda tu consciencia está puesta en el
acto de apreciar el sabor de lo que te estás metiendo a la boca. Como de más cuando no estoy
consciente de lo que como y mi exceso de ingestión y falta de selectividad en la sustentabilidad de
lo que consumo, contribuye al aumento de la demanda que equivale a la disminución de la selva
amazónica y perpetúa el sistema desequilibrado en el que vivimos.

Descubrí que vivir como un Dios trae consigo el deber de calcular el impacto y las implicaciones de
cada uno de nuestros actos cotidianos.

Siguiendo armónicamente con mi proceso de cambio, subí a revisar mis maletas y me deshice de
toda la ropa y los objetos que ya no me sirven en mi viaje vital y con eso terminé de sintonizarme, ya
que en esta etapa de mi vida no tengo casa propia, vivo temporalmente en las casas de los amigos
que me alojan, como el loco del tarot que cierra un ciclo y abre otro.
Entonces me fui a dormir un rato y al despertar rompí la inercia y me puse a escribir porque quiero
transmitir a otros mi iluminación ahora que aún está fresca. Sé que de aquí en adelante, en el día a
día, mi labor principal será mantener viva esta visión y no dejarme vencer por la inercia y el
automatismo.

FUENTES DE CONSULTA ACERCA DE LA LSD

1. Alpert, Richard, Sidney Cohen y Lawrence Shiller: LSD, New American Library, USA, 1966.

2. Brailowski, Simón: Las sustancias de los sueños: neuropsicofarmacología, FCE-CONACYT, Méx.


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5. Brennan, Barbara Ann, Hágase la luz, Ed. Martínez Roca, Barcelona, España, 1994.

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12. Goodman, Alfred et all: Goodman y Gilman. Las bases farmacológicas de la terapéutica, 8va.
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