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PROCESO DE ADQUISICIÓN DE LA ESCRITURA

NIVELES DE CONCEPTUALIZACIÓN

A partir del momento en que la escritura es considerada un objeto simbólico, el niño


idea y prueba diferentes hipótesis para tratar de comprender las características de
este medio de comunicación; algunas de ellas las mantiene durante bastante tiempo
e incluso puede justificarlas. Otras las abandona en forma más o menos rápidas
porque no le satisfacen cuando trata de interpretar textos propios o producidos por
otro.

Los intentos del niño por provocar variaciones objetivas en la escritura que permitan
diferenciar significados y al mismo tiempo permitan rescatarlos cuando se lean,
provoca la necesidad de establecer relación entre sus representaciones gráficas y
los aspectos sonoros del habla que se dan de manera progresiva.

I.- Nivel presilábico

Esta hipótesis se presenta cuando el niño no relaciona los textos con los aspectos
sonoros del habla. Comúnmente, al escribir, los niños mezclan en la misma palabra
diferentes grafías como las propias letras, números y pseudo-grafías, es decir,
grafías derivadas de las grafías convencionales de las letras y los números o
símbolos inventados por ellos mismos. Se dice entonces que el niño posee
una conceptualización presilábica.

Este nivel se divide en 4 categorías diferenciadas, asignadas de manera progresiva


alfabéticamente desde la letra A hasta la D.

1.1 Grafismos primitivos

Son las escrituras iniciales, presentadas principalmente cuando existen pocas


referencias previas de los niños hacia la escritura. Existen tres subcategorías
incluidas en esta categoría:
 Grafismos primitivos: Se presenta cuando el niño sólo realiza dibujos o
simplemente raya la hoja, sin existir un orden claro en los trazos, conocido lo
anterior como garabato.
 Escritura unigráfica: Representación de cada palabra por medio de una
única grafía, es decir, escribe una y otra vez el mismo símbolo para escribir
todas las palabras.
 Escritura sin control de cantidad: Ante el acto de escritura, para cada
palabra llena un renglón con muchos símbolos, generalmente iguales,
tomando como referencia el inicio y el final del renglón.

ESCRITURAS UNIGRAFICAS Y SIN CONTROL DE CANTIDAD

A partir del momento en que la escritura es considerada como un objeto válido para
representar, el niño reflexiona y prueba diferentes hipótesis para tratar de
comprender las características de este medio de comunicación; algunas de ellas las
mantiene durante bastante tiempo. Cuando el niño haya aceptado a la escritura
como un objetivo válido para representar cosas diferentes a sí misma y ya no
considere indispensable la presencia de un dibujo, a partir de este momento a cada
nombre le hace corresponder una grafía, puede ser la misma o no para cada
nombre.

Para que la organización espacial lineal aparezca, es necesario también que el niño
llegue a concebir que la escritura que corresponde al nombre de un objeto o de una
persona se compone de más de una grafía. No obstante, esta variedad de grafías
carece de control de cantidad. Para el niño de esta categoría no hay más límite que
el de las condiciones materiales (hojas, renglón, etc.) para controlar la cantidad de
sus grafías; pareciera como si la función principal de sus producciones gráficas
fuera abarcar espacios.

1.2 Escrituras fijas


Existe un número mayor de símbolos para escribir las palabras (generalmente no
excede de tres), siendo siempre el mismo cada vez que escribe, repitiendo siempre
los mismos símbolos en el mismo orden. Aunque puede haber alguna variación
ocasional, sobre todo en el último símbolo. Se mantiene fijo el número, las grafías y
el orden en que aparecen, sin variación.

1.3 Escrituras diferenciadas

El niño tiene en cuenta que las palabras no siempre se escriben igual, por lo que
empiezan a observarse variaciones en sus escrituras, ya sea en la variedad de
símbolos, en la cantidad, o en ambos aspectos. Existen subcategorías
pertenecientes a esta categoría:

A. Secuencia de repertorio fijo con cantidad variable: Se diferencia del nivel


B4 porque existe una variedad en la cantidad de símbolos en cada palabra,
aunque siguen presentándose constantemente los primeros símbolos
iniciales en cada una y en el mismo orden, repitiendo una secuencia fija en
cada palabra.
B. Cantidad constante con repertorio fijo parcial: Aparecen siempre los
mismos símbolos y se mantiene una cantidad constante en todas o en la
mayoría de las palabras, pero varía el orden en que los símbolos están
escritos. Se puede dar el caso donde la letra inicial es casi siempre la misma,
pero varían los demás símbolos.
C. Cantidad variable con repertorio fijo parcial: Aparecen
predominantemente los mismos símbolos en todas las palabras, pero la
cantidad entre las palabras varía.
D. Cantidad constante con repertorio variable: Se mantiene siempre la
misma cantidad de símbolos en cada palabra, pero hay mucha variedad de
grafías, por lo que no se repiten constantemente entre las palabras.
E. Cantidad y repertorio variables: Tanto la cantidad como la variedad de
símbolos en cada palabra es diferente.
F. Cantidad y repertorio variables y presencia de valor sonoro inicial: Al
igual que en el nivel C9, tanto la cantidad como la variedad de símbolos en
cada palabra es diferente, sin embargo, se puede observar la presencia de
un símbolo inicial igual cuando existen palabras que inician con la misma
sílaba, sobre todo si se trata de vocales iniciales, aunque el símbolo no
necesariamente coincide con las letras correspondientes. Se puede dar una
variedad en este nivel donde la cantidad es constante.

II.- Nivel silábico

Este nivel inicia cuando el niño establece las primeras relaciones sonoro-gráficas,
en general, cada grafía representa una sílaba, por ello es el nombre de esta
hipótesis, es decir, ha logrado una conceptualización silábica. Generalmente, en
este nivel el niño ya no mezcla diferentes tipos de grafía, sino que aparecen, o en
su defecto predominan muy claramente, sólo las letras.

III.- Nivel alfabético

El niño logra establecer una clara relación sonoro-gráfica, aún con la presencia de
errores grafofonéticos; es decir, es consciente de que a cada sonido le corresponde
una letra. A esto se le llama conceptualización alfabética.

Un niño aplica la noción de estabilidad de palabra cuando se ha dado cuenta que


una de las palabras que integra la oración dictada ya la escribió anteriormente en el
dictado de palabras individuales, por lo que tiende a copiarla de la lista para incluirla
en el enunciado, ya sea al final o al inicio de su escritura o incluso copiando la
palabra incorrecta.
INTRODUCCION

La finalidad de este trabajo es señalar que el aprendizaje de la lectura y escritura


radica en los niños, cuando ingresan a primer año, ya que han alcanzado un nivel
de conceptualización acerca de la lecto-escritura que les permite aprovechar la
información que transmites los maestros.

Sin embargo, es necesario tomar conciencia de que hay muchos niños que no
aprenden, otros que aprenden mecánicamente y otros más que aprenden a costa
de un difícil y largo proceso que a veces no se logra en el primer grado,
prolongándose inclusive varios años.

Por otra parte, muchos niños aprenden a leer fácilmente con los métodos
tradicionales. Este hecho lleva a los maestros a pensar que si un niño no aprende,
se debe a problemas particulares e independientes del método utilizado. Es por eso
que este tema se me hiso de gran relevancia trabajarlo y poder llevarlo a cabo dentro
de aula.
CONCLUSIÓN

Los factores mencionados que intervienen en el aprendizaje es de mucha


importancia llevarlo a cabo y que el niño sea el principal protagonista en el aula; es
por eso que, ante cada nueva experiencia que presente el alumno, como maestras
nos vemos impulsados a encontrar soluciones satisfactorias.

Con esto quiero dejar claro que el sistema de escritura constituye un objeto de
conocimiento cuya comprensión requiere tanto de la transmisión social como de una
reflexión constante por parte del sujeto. Es decir, implica un proceso mediante el
cual el niño construye su conocimiento, apoyado en sus propias reflexiones acerca
de la escritura y en la información que recibe del exterior.

En este proceso interviene la maduración, la experiencia, la transmisión social y


sobre todo, la actividad intelectual del propio sujeto. La experiencia que adquiere al
manipular diversos objetos, será fundamental para el conocimiento del mundo
físico. Al igual para que sean sujetos pensantes, ante cualquier situación que se
enfrente.