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Instituto Baxter de Estudios Bíblicos y Culturales

Curso: Redacción Técnica


Alumno: Arles Alejandro Panza Ramos
1er Año – 2do Bimestre

Tema: El pentateuco: ¿Fue obra de Moisés o de algún otro personaje?

Por años, he pensado que quien escribió el pentateuco, fue Moisés, y no es malo
dicho pensamiento, puesto que es lo que nos enseñaron en las clases dominicales o lo que
aprendimos cuando el predicador se paraba en frente y daba sermones sobre el tema, pero
para mí, es un drástico choque a los principios que adquirí, y en cierto modo, una manera
un tanto complicada de ampliar el panorama y de ver desde otra perspectiva, lo que hoy en
día conocemos como los libros de la ley.
Ver a un teólogo como José Luís Sicre, debatir con el lector sobre la atribución del
pentateuco a tan icónico personaje, causa cierto tipo de emociones, que pueden ser de rabia,
ira, llanto, dolor, indignación, decepción, o quizá curiosidad, debido a que genera ciertas
dudas, en base a los argumentos que él mismo expone, tal es el caso de Génesis 1 en donde
se habla de la creación, y se menciona al hombre y la mujer, siendo creados por Dios al
mismo tiempo, pero luego el Génesis 2:4a, se habla nuevamente de la creación, y muestra
que primero Dios hace al hombre, y de último a la mujer.
De acuerdo a Sicre, el autor no conocía las reglas para citar la información que ya
probablemente otra persona haya escrito anteriormente, por lo que es notable este tipo de
“errores” durante la compilación del pentateuco. Para añadir más a este contexto que se ha
estado desarrollando en mi vida, cabe notar la gran cantidad de estudiosos y críticos
bíblicos que han señalado otros detalles escriturales que vale la pena mirar con
detenimiento, como por ejemplo, los últimos 8 versículos de Deuteronomio 34, en donde se
describe la muerte de Moisés, y que por años se le ha atribuido al él la autoría de tal
escritura, siendo algo que cualquiera pudiera considerar totalmente ilógico, a menos que
haya visto de manera “mágica o profética su propia muerte”, o cuando se narra la historia
de José en Génesis 37:28, en donde se dice que sus hermanos, lo vendieron a los Ismaelitas,
y éstos lo llevaron a Egipto, pero luego en el verso 36, dice que los Madianitas lo vendieron
en Egipto a Potifar, y posteriormente en Génesis 39:1, dice que fueron los Ismaelitas los
que lo vendieron en Egipto a Potifar, entonces surge la pregunta del millón de lempiras: ¿Se
equivocó Moisés al escribir tales pasajes y no consiguió corrector líquido para enmendar
los mismos, o realmente hubo intervención de otros autores que al momento de compilar la
documentación, no encontraron como unirla de modo que mantuviera la armonía en la
secuencia de los eventos?, suena lógico todo esto, pero no es algo totalmente verídico.
A mi juicio, creo que pasará el tiempo y seguirán apareciendo eruditos que buscarán
la manera de refutar muchos aspectos que se pueden considerar como las bases del
judaísmo y del cristianismo actual, y que pueden derrumbar muchas creencias que por años
se han mantenido inalterables, pero ante los distintos puntos de parecer, es importante que
predomine aquél que nos garantice siempre nuestros orígenes y nuestro destino final. Como
dijo Pablo en su 2da carta a los Corintios, en el capítulo 5, verso 7: “…Porque por fe
andamos, no por vista…”, asimismo necesitamos andar nosotros por este transitar como
hijos de Dios, pues nada de estas teorías nos va a llevar al cielo, sino solamente la fe en
Jesús y en su sacrificio por nosotros.