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Historia

La obesidad fue un símbolo de estatus en la cultura europea: General toscano, de Alessandro del
Borro(siglo XVII).

En varias culturas humanas, la obesidad estuvo asociada con atractivo


físico, fuerza y fertilidad. Algunos de los primeros artefactos culturales conocidos, como
las figuritas de Venus, son estatuas tamaño bolsillo representando una figura femenina obesa.
Aunque su significado cultural no está registrado, su amplio uso por todas las culturas
prehistóricas mediterráneas y europeas sugiere un rol central para la forma femenina obesa y
el uso en rituales mágicos sugiere la aprobación cultural de (y quizás la reverencia por) esta
forma corporal. Esto es más probable se deba a su habilidad para lidiar fácilmente con niños y
sobrevivía las hambrunas.
La obesidad fue considerada un símbolo de riqueza y estrato social en culturas propensas a la
escasez de comida o hambrunas. Esto fue visto también de la misma manera en el período
moderno temprano en las culturas europeas, pero cuando la seguridad alimentaria fue
realizada, sirvió más como una muestra visible de "lujuria por la vida", apetito e inmersión en
el reino del erótico. Este fue especialmente el caso en las artes visuales, tales como las
pinturas de Rubens (1577-1640), cuya representación regular de mujeres obesas nos dio el
término descriptivo de "rubenesca".
La obesidad también puede ser vista como un símbolo dentro de un sistema de prestigio. "El
tipo de comida, la cantidad y la manera en la cual está servida están entre los criterios
importantes de clase social. En la mayoría de las sociedades tribales, inclusive aquellas con
un sistema social altamente estratificado, todo el mundo-la realeza y los plebeyos-, comían la
misma clase de alimentos y si hubo una hambruna todo el mundo estuvo hambriento. Con la
siempre creciente diversidad de elementos, la comida se ha convertido no solamente en un
asunto de estatus social, sino también una marca de la personalidad y el gusto individual".115
5.3 Alteraciones metabólicas e hipertensión arterial

• Resistencia a la insulina (RI) y Diabetes Mellitus (DM) tipo 2 Los sujetos obesos presentan
insulinoresistencia y una secreción de insulina aumentada. El riesgo de DM aumenta en relación
con el grado y duración de la obesidad, así como de la obesidad abdominal (NHANES III). La
resistencia a la insulina (RI) está asociada tanto a factores genéticos como ambientales (la dieta
hipercalórica, el tabaquismo y el sedentarismo). Actualmente, se considera que la RI es el nexo de
unión entre las distintas manifestaciones del síndrome metabólico. En la obesidad, tras el exceso
de tejido adiposo, aumentan los niveles de ácidos grasos de forma mantenida, llegando a ser
tóxicos para las células beta pancreáticas, siendo éste el nexo entre obesidad, RI y DM tipo 2.
Además, el aumento del flujo de ácidos grasos libres origina una disminución de la sensibilidad
hepática a la insulina y un descenso de la captación de glucosa en los adipocitos. La RI afecta al
músculo al disminuir la captación de glucosa en este tejido, que favorece la hiperglucemia y el
desarrollo de DM. La obesidad y la DM están tan 50 Obesidad y alteraciones metabólicas
relacionadas que se ha formulado el término de “diabesity” (Zimmet P et al, 2001). Tras un
seguimiento de 8 años, Lorenzo C et al (2003) observaron que el riesgo de presentar diabetes en
sujetos con síndrome metabólico es 6 veces superior a los que no lo presentaban. El riesgo de
padecer DM aumenta a partir de un IMC de 22 kg/m2 (Colditz GA et al, 1990), además el aumento
de los niveles de testosterona en mujeres obesas puede aumentar el riesgo de padecer diabetes
(McCartney CR et al, 2007).

• Hipertensión arterial (HTA)

La HTA en obesos se produce principalmente por un aumento del volumen vascular debido a la
retención de sodio y expansión del volumen plasmático, así como por el estímulo del sistema
renina-angiotensina-aldosterona y por el aumento de la actividad simpática (Luengo-Fernández E
et al, 2005). Según resultados del estudio Framingham la obesidad explica el 78% de la HTA en
hombres y el 65% en las mujeres, en este estudio se cuantificó que con un incremento del 10% de
peso se eleva la tensión arterial en 6,5 mmHg (Kannel W et al, 1967). Esta asociación de obesidad
e HTA parece variar según la edad, el sexo y la raza (González-Albarrán O y García-Robles R, 1999).
Un aumento de peso de 10 kg se asocia con un incremento de 3 mmHg en la presión arterial
sistólica y 2,3 mmHg en la presión arterial diastólica (Poirier P et al, 2006). La prevalencia de HTA
es del 15% en los individuos con un IMC30 kg/m2 (Poirier P et al, 2006).

• Dislipemia aterógena

Actualmente se afirma que las alteraciones del perfil lipídico en los pacientes con obesidad visceral
se deben a las alteraciones de la homeostasis de la glucosa y la insulina, en parte debido a la
sensibilidad de la lipoproteinlipasa (LPL) a los niveles de insulina. La menor actividad de la LPL
aumenta la trigliceridemia, y a su vez, el aumento de la actividad de la lipasa hepática produce un
enriquecimiento de triglicéridos en las moléculas de LDL y HDL. El exceso de tejido adiposo, sobre
todo el abdominal, da lugar a una mayor cantidad de ácidos grasos libres circulantes, la presencia
de LDL más densas y pequeñas, un aumento de la lipemia postpandrial, y un descenso de las
lipoproteínas de alta densidad (HDL) (Terry RB et al, 1989). Respecto otros factores lipídicos, se ha
observado incrementos de las apoliproteínas B y C-III, y una disminución de la apolipoproteína A
(Salas-Salvadó J et al, 2007).

Las personas obesas tienen niveles de hormonas que fomentan la


acumulación de grasa corporal. La leptina, insulina, estrógenos,
andrógenos, cortisol y hormona de crecimiento influyen en nuestro
apetito, el metabolismo y la grasa corporal.

Son mensajeros químicos que regulan los procesos metabólicos en


nuestro cuerpo. Y uno de los factores en la causa de la obesidad. Las
hormonas leptina y la insulina, hormonas sexuales, el cortisol y la hormona
de crecimiento influyen en el apetito, el metabolismo (la velocidad a la que
nuestro cuerpo quema calorías para generar energía), y la distribución de la
grasa corporal. Las personas que son obesas tienen niveles de estas
hormonas que fomentan el metabolismo anormal y la acumulación de grasa
corporal.

Un conjunto de glándulas, conocido como el sistema endocrino, secreta


hormonas en nuestro torrente sanguíneo. El sistema endocrino trabaja con
el sistema nervioso (en el sentido de que transmiten mensajes a distancia o
señales, en el caso de las hormonas por le torrente circulatorio), y el sistema
inmunológico para ayudar a nuestro cuerpo a hacer frente a las distintas
situaciones y tensiones. Los excesos o deficiencias de hormonas pueden
conducir a la obesidad y, por otra parte, la obesidad puede conducir a
cambios en las hormonas.

HORMONAS
RELACIONADAS CON LA
OBESIDAD
EL CORTISOL
Cuando se acumula grasa en presencia de cortisol es grasa visceral (rodea
las vísceras) para facilitar la movilización ya que en esas zonas los vasos
sanguíneos son mayores y se echaría mano de ella más rápidamente. Este
tipo de obesidad está relacionada con el desarrollo de
enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo II y enfermedades
cerebrovasculares.

La respuesta al cortisol depende de cada individuo, no todos respondemos


en igual grado ante la misma situación. El cortisol también influye
indirectamente en el apetito mediante la regulación de otras sustancias
químicas que se liberan durante el estrés como la CRH (hormona liberadora
de corticotropina), leptina y el neuropéptido Y (NPY).

Es aconsejable comer bien, descansar lo suficiente y hacer algo de ejercicio


al aire libre. Si es posible, además, se debería incluir algún método para el
manejo del estrés en aquellas personas que tengan el cortisol elevado.

El cortisol, si esta patológicamente elevado, es producido por un adenoma


ya sea suprarrenal o hipofisario (Sindrome de Cushing). También puede ser
ocasionado por diversos tratamientos que utilizan cortisona.

LA LEPTINA
La hormona leptina es producida por células de grasa y se secreta en
nuestro torrente sanguínea. La leptina reduce el apetito de una
persona al actuar sobre los centros específicos de su cerebro para
reducir su deseo de comer. También parece controlar cómo el cuerpo
maneja su reserva de grasa corporal. Debido a que la leptina es producida
por la grasa, los niveles de leptina tienden a ser mayores en
personas obesas. Sin embargo, a pesar de tener niveles más altos de esta
hormona, las personas que son obesas no son tan sensibles a los efectos de
laleptina. Como resultado, tienden a no sentirse llenos durante y después de
una comida.

LA INSULINA
La insulina, producida por el páncreas, es importante para la regulación de
hidratos de carbono y el metabolismo de la grasa. La insulina estimula la
captación de glucosa de la sangre en los tejidos. Este es un proceso
importante para asegurar que la energía está disponible para el
funcionamiento diario.
En una persona obesa, las señales de insulina a veces se pierden. En este
caso los tejidos ya no son capaces de controlar los niveles de glucosa. Esto
puede conducir al desarrollo de la diabetes tipo II y síndrome metabólico.

EL NEUROPÉPTIDO Y (NPY)
Es un potente estimulador del apetito. Cuando se produce estrés, los niveles
de NPY aumentan. Esto es causa que entre otras cosas que la tasa cardíaca
y la presión sanguínea aumente. Hay una conexión entre el estrés, las dietas
hipercalóricas y la ganancia de peso.

A ratones con y sin estrés se les alimentó con una dieta normal y con una
dieta hipercalórica. Los animales estresados y los no estresados comían la
misma comida hipercalórica. En cambio, los animales estresados utilizaban y
almacenaban la grasa de forma diferente, y ganaban el doble de peso.

Los resultados sugieren que se podría revertir o prevenir la obesidad


causada por el estrés y la dieta. Convirtiendo así a las personas que las
sufren en potenciales enfermos cardíacos o diabéticos.

SALUD SEXUAL
Parece que los estrógenos y andrógenos ayudan a decidir la
distribución de la grasa corporal. Los estrógenos son hormonas
sexuales producidas por los ovarios en mujeres premenopáusicas. Son
responsables de provocar la ovulación en cada ciclo menstrual. También se
encuentran en el hombre, ya que en la grasa hay una enzima que
transforma la testosterona en estradiol. Este es un estrógeno y puede
producir ginecomastia, disminuyendo así los niveles de testosterona libre.

En los hombres más jóvenes, los andrógenos se producen en altos niveles


en los testículos. A medida que el hombre envejece, estos niveles
disminuyen gradualmente.

Los cambios en los niveles de hormonas sexuales de hombres y mujeres se


asocian con cambios en la distribución de la grasa corporal. Las mujeres en
edad fértil tienden a almacenar grasa en su parte inferior del cuerpo. En
cambio, los hombres mayores y las mujeres postmenopáusicas, tienden a
aumentar el almacenamiento de grasa alrededor de su abdomen.
LA HORMONA DEL CRECIMIENTO
La glándula pituitaria o hipófisis, produce la hormona del
crecimiento. Influye en la altura de una persona y ayuda a construir
nuestros huesos y músculos. La hormona del crecimiento también afecta el
metabolismo. Los investigadores han encontrado que los niveles de
la hormona del crecimiento en personas obesas son más bajos que
en las personas de peso normal.

Tabla 1.

Principales cambios endocrinológicos en la obesidad

GLÁNDULA
ENDOCRINA ALTERACIÓN HORMONAL
1) Páncreas endocrino Hiperinsulinemia
2) Tejido adiposo Hiperleptinemia
Descenso de adiponectina
3) Hipófisis Disminución de GH basal y estimulada
Disminución de respuesta a estímulos de prolactina
Mujer: descenso de SHBG. Aumento de estradiol libre y
4) Gónadas testosterona libre
Hombre: descenso de SHBG. Descenso de testosterona
total y libre
Aumento de cortisol libre urinario y cortisol plasmático
5) Suprarrenales normal
6) Hormonas
gastrointestinales Descenso de ghrelina
7) Tiroides Aumento de TSH y T3 libre
La obesidad se asocia con importantes anomalías en la función
endocrina. La hiper insulinemia y la resistencia a la insulina son las
dos alteraciones mejor conocidas, aunque sus mecanismos y su
significado clínico no están claros. El tejido adiposo se considera un
órgano endocrino con secreción hormonal; el aumento en la
secreción de leptina, una señal de saciedad, por el adipocito es una
alteración característica. En la obesidad hay una disminución en la
secreción de hormona de crecimiento; esta alteración en la función
somatotropa de la obesidad es funcional y se puede revertir en
determinadas circunstancias. El mecanismo fisiopatológico
responsable de la hiposecreción de GH en la obesidad es
probablemente multifactorial. Existen muchos datos que sugieren
que un estado crónico de hipersecreción de somatostatina resulta en
una inhibición de la liberación de GH; el aumento de los ácidos
grasos libres probablemente contribuye a esta alteración, así como
un déficit en la secreción de ghrelina. En mujeres, la obesidad
abdominal se asocia a hiperandrogenismo y a niveles disminuidos de
proteína transportadora de hormonas sexuales. Los hombres obesos
tienen niveles de testosterona y concentraciones de gonadotropinas
disminuidos, especialmente en los casos de obesidad mórbida. La
obesidad se asocia con un aumento en la tasa de producción de
cortisol, que se compensa con un aumento del aclaramiento del
mismo, lo cual resulta en niveles plasmáticos de cortisol libre que no
se modifican con el aumento del peso corporal. Ghrelina es el único
factor orexígeno circulante conocido y se ha visto que se encuentra
disminuido en humanos obesos. En la obesidad hay también una
tendencia a aumentar las concentraciones de TSH y T3 libre.

¿Cuáles son los problemas hormonales más comunes?

Hipotiroidismo.

El tiroides, que es la glándula que regula el gasto calórico y la temperatura


corporal entre otras cosas,trabaja de forma deficiente y por lo tanto, nuestro
cuerpo gasta menos energía de la normal haciendo que todo engorde. Con
mucha frecuencia es de origen autoinmune. En esta enfermedad, la
distribución de la grasa es proporcional en todo el cuerpo.
Los síntomas son aumento de peso, intolerancia al frío, cansancio extremo,
sueño, sequedad en la piel, tristeza… Son síntomas muy inespecíficos y
muchas veces no se relaccionan con el hipotiroidismo.

Como curiosidad decir que el hipotiroidismo fue la causa por la que el


futbolista Ronaldo tuvo que abandonar el fútbol y tenía esos problemas para
mantenerse delgado.

Sindrome de Cushing

Está producido porque


las glándulas suprarrenales segregan demasiado cortisol.

El cortisol es la llamada hormona del estrés, y ayuda a guardar reservas para


cuando nos hagan falta. Por ello, cuando se segrega demasiado cortisol se
tiene tendencia a engordar. Pero el aumento de peso, es sobre todo en la
parte del abdomen, dejando las piernas y los brazos desproporcionados con
respecto al resto del cuerpo.

Los síntomas típicos son cara redonda y grande (cara de luna llena),
complexión fuerte y acumulación de grasa en la zona de los hombros y
detrás del cuello.

Tu cuerpo comienza a destruir más masa muscular, y almacena grasas de


forma desproporcionada.

Puede producirse como efecto de la toma de esteroides de forma prolongada,


para tratar enfermedades inflamatorias como la colitis ulcerosa o la artritis
reumatoide.

Falta de hormona del crecimiento.

Aunque en la edad adulta, no incrementamos nuestra estatura, durante toda


la vida se produce hormona del crecimiento. Es la responsable de la formación
de nuevos tejidos y la reparación celular.
Si se tiene déficit en la hormona del crecimiento se acumula grasa
alrededor del cuerpo y se pierde masa muscular de las extremidades. Está
producida por algún daño en la glándula pituitaria que es donde se fabrica la
hormona del crecimiento.

El exceso de grasa en la zona abdominal predispone de forma mu alarmante a


enfermedades cardiovasculares y hay un gran riesgo de ataque al corazón.

Hipertiroidismo

Al contrario que el hipotiroidismo, el


hipertiroidismo se produce cuando la glándula tiroides produce más
hormonas de la cuenta, y por lo tanto, se queman más calorías de las
normales.

El resultado es que la persona está más delgada de la cuenta y le cuesta mucho


trabajo engordar.

Es más peligrosa que el hipotiroidismo, porque produce un sobre esfuerzo


del cuerpo de manera continua. Se siente más hambre de la cuenta, pero por
mucho que se coma, no se suele engordar.

Los síntomas son, dificultad para engordar, pérdida de peso, irritabilidad,


sudores abundantes, aumento de la temperatura corporal, taquicardias y
aumento de la frecuencia cardíaca de forma permanente e insomnio.
También se observan ojos prominentes (saltones) en algunos pacientes
cuando antes tenían los ojos normales.

Es muy peligrosa porque puede producir ataques cardíacos.

Enfermedad de Addison

Está producida por la falta de cortisol normalmente debido a un daño en las


glándulas suprarrenales muy frecuentemente por causas autoinmunes.

Además de pérdida de peso, el paciente suele presentar manchas oscuras


en la piel, tensión arterial baja, apatía y depresión. Es bastante grave ya que
si no se trata con el tiempo puede llegar a ser mortal.
Normalmente es bastante fácil detectar estas enfermedades ya que para ello,
tan sólo hace falta un análisis de sangre. Si te cuesta trabajo perder peso, has
engordado de forma inexplicable en los últimos meses, o si por el contrario
has perdido peso y te cuesta mucho trabajo recuperarlo y sientes alguno de los
síntomas que hemos descrito, acude a tu médico y que te hagan un analítica
para ver si tus niveles hormonales son correctos.

A veces es complicado detectar la enfermedad, pero una vez hecho el


diagnóstico, lo dificil viene despues. Perder peso después de haberlo ganado
por alguna de estas enfermedades metabólicas es muy complicado. Incluso
cuando se consigue dar con la cantidad exacta de hormona que hay que tomar
para que los niveles se estabilicen, es mucho más complicado perder peso para
estas personas que para la gente que no ha padecido ningún desajuste
hormonal. Por eso, es muy recomendable que recurras a un profesional para
perder peso si es que has sufrido o sufres alguno de estos trastornos.

¿A qué esperas?, si tienes un problema de sobrepeso y quieres remediarlo de


una vez, solicita tu primera consulta que es totalmente gratuita y tras
evaluar tu caso concreto podremos decirte cuál es el tratamiento que mejor
se adecua a tu problema y a las causas que te han llevado a esta situación,
para solucionarlo y que puedas perder todo el peso que te sobra y no vuelvas
a recuperarlo nunca más. Es el momento de cambiar tu vida.