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INTRODUCCIÓN

Lo cierto es que hoy en día se habla mucho de maría e incluso


hay una infinidad de advocaciones con las que cada lugar o
comunidad la denominan, muchos de ellos son muy populares y
se han convertido en verdaderos santuarios, pero también es
cierto que la Biblia nos muestra muy poca información (pocos
datos) al respecto de ella, y por otro lado están nuestros
hermanos separados, quienes son en su mayoría detractores de nuestra Madre.
Por eso, el presente trabajo hace una breve indagación sobre La Virgen María en
el Antiguo Testamento, la idea es corroborar la información existente en el Nuevo
Testamento para así tener una idea más clara sobre la gran importancia de la
Virgen para la cristiandad en su conjunto, pues es necesario que todos los
cristianos comprendamos el gran valor de María, inmenso valor diría yo -que
valga la redundancia- para nuestra salvación, pues sin la aceptación de ella
nuestra salvación capaz no se habría concretizado, o sabe Dios cual habría sido
las consecuencias. Lo cierto es que Ella es el ideal del cristiano, es nuestro
modelo de fe, es la mujer que responde a todos los planes de Dios.
En algunos libros del Antiguo Testamento encontramos que las referencias hacia
María se pueden señalar como proféticas, o sea, la figura de María profetizada en
el Antiguo Testamento, y esto se hace plena realidad en el Nuevo Testamento. En
cierta forma podemos asegurar que prepara de varias maneras el acontecimiento
salvífico, que se realiza en Jesús en donde Ella está involucrada. Las bases del
Antiguo Testamento estaban establecidas para anunciar proféticamente la venida
de Cristo.
También es necesario mencionar que hay textos en el Antiguo Testamento que
aun cuando no hablan de María, tienen una gran importancia teológica pues
manifiestan la idea que la Iglesia tiene de la Madre de Jesús, veamos las figuras
que de Ella tienen.

Trabajo Final - Mariología 1 Víctor Sánchez Poma - UMCH 2013


MARÍA EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

Para empezar recordemos que en la doctrina cristiana está siempre presente la


figura de María como la corredentora, pero, ¿dónde encontraremos las
referencias fundamentales para sustentar este hecho?, el Padre Antonio Ribero
nos diría de la siguiente manera: 1¿Dónde me inspiraré para hacer este pequeño
tratado sobre María, de este tema tan querido para el cristianismo? Sobre todo,
en la Sagrada Escritura, en la Liturgia de la Iglesia y en documentos del
Magisterio de los Santos Padres de la Iglesia, y pide que al hablar de la Santísima
Virgen lo hiciéramos siguiendo estas pautas:
 Solidez: el culto a Manaría está basado en los fundamentos ciertos de
nuestra fe, que se encuentran en la Sagrada Escritura, interpretada por el
Magisterio de la Iglesia. La imagen bíblica de María será más fecunda y
sugerente que cualquier imagen alimentada por otras fuentes, platónicas,
legendarias y retóricas.
 Integración: al hablar de María hay que integrarla dentro del conjunto de las
realidades sobrenaturales, pues María es parte constitutiva de todo el misterio
cristiano. Aislarla es desfigurarla, porque es sacarla del contexto que da
sentido a su persona y a su misión. La veremos en su contexto trinitario,
cristológico y eclesial. Si no fuera así, María sería un mito.
 Actualización: este tratado debe recoger las legitimas aspiraciones de los
hombres de nuestro tiempo y darles respuestas convincentes. Desde el “hoy”
del Evangelio, con su verdad siempre vieja y siempre nueva, María ofrece
soluciones válidas a muchos problemas acuciantes, y graves de nuestra
realidad. Y lo hace desde su experiencia vivida.
 Eficacia: María es generadora de cristianos auténticos. María es modelo de
una relación personal con el Señor de la historia, vivida en la sencillez de lo
cotidiano y proyectada hacia los demás en un amor efectivo y solidario. María
es, asimismo, modeladora de ese cristiano comprometido con Dios y con la
historia.

1
Padre Antonio Rivero L.C

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Ahora analicemos los diferentes textos bíblicos donde nos refieren a María como
la clave de nuestra salvación, como la corredentora de la humanidad, pero nos
ahondaremos solamente en el Antiguo Testamento, dentro de ellos hay textos que
indiscutiblemente tienen un sentido mariológico, pero hay otros que tienen cierta
duda y aún están en discusión y por último están los textos de acomodación.

I. Textos del A.T. con sentido mariológico cierto

El Protoevangelio
1. Gén 3,15.
15 Establezco enemistad entre tí y la mujer, entre tu descendencia y su
descendencia, Él te aplastará tu cabeza, y tú le acecharás el calcañar.
Este texto se puede interpretar de tal modo que aquella mujer es la Virgen
María a la que Dios se refirió en el Paraíso terrenal, al maldecir a la serpiente
(el demonio) después de hacer pecar a nuestros primeros padres, Adán y
Eva. El texto bíblico que recoge las anteriores palabras (Gén 3,15), no
especifica cómo se realizará esta enemistad y esta victoria, pero la Sagrada
Tradición y el sentido general de la interpretación bíblica nos conducen a
afirmar que el vencedor será un personaje individual, el Mesías, por medio de
su muerte redentora, y María, aquella mujer de la profecía, la nueva Eva,
por la cual vendrá la salvación al género humano, al engendrar a Jesucristo,
el Salvador.

Sentido mesiánico:
Este texto será mariológico si previamente hemos comprobado o descubierto
su sentido mesiánico, porque únicamente estando presente Cristo, se puede
advertir en este contexto la presencia de María. Sin embargo, sólo podremos
afirmar el carácter mesiánico del texto, si en él se muestra la victoria del bien
sobre el mal; victoria conseguida por el linaje de la mujer. Por tanto, se puede
verificar en el Gen 3,15 que realmente ya está profetizado el fin del mal.
Finalmente, en esta parte, existen tres rasgos fundamentales de María
conocidos por esta exégesis y que es conveniente destacar:

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a) Su Maternidad, que destaca en todo el texto como Madre del
descendiente que aplastará la cabeza de la serpiente: Madre del Mesías,
Cristo. Además, destaca la elección de María, desde antes de su
concepción, para ser la Madre de Jesús.
b) Su Santidad que excluye todo pecado ("las mismísimas enemistades");
y, su asociación, que está en conexión singular con Cristo: María es la
"Nueva Eva", Madre de la Divina Gracia.
c) Su Asociación singular en la obra de la Redención; asociación tan
singular, que desde el anuncio de la redención en el Protoevangelio ya
aparece Ella como la "nueva Eva" "mediante la cual nos será dado el
Redentor y la Redención.

2. La profecía de Isaías
Isaías 7,14:
14 El Señor mismo os dará por eso la señal: He aquí que la Virgen
concebirá, y dará a luz al hijo, y será llamado Emmanuel su nombre.

a) Circunstancias históricas de la Profecía:


El segundo libro de los Reyes (capítulos 15 y 16) y el segundo libro de las
Crónicas (capítulo 28) nos explican las circunstancias históricas de las
palabras proféticas de Isaías.
Un breve resumen de estas circunstancias nos es útil ahora para ubicar la
profecía en su contexto histórico. Nos situamos alrededor del año 730 a.C.
Tiglat Piléster III encabeza al imperio Asirio que, para acrecentar su
territorio y dominio, decide invadir el reino de Siria, Israel y Judea. Con ello,
pretende aproximarse y alcanzar posteriormente a su más grande enemigo:
el imperio de Egipto.
Como es natural, Siria pretende hacerse aliados a Israel y -Judea, para
mejor defenderse, pero sobre todo a Judea, que es el reino más
interesante por estar situado colindante a Egipto, la potencia de quien se
espera a la postre la principal protección contra Asiria.

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Razín, que radica en Damasco, es rey de Siria; Pecaj, que radica en
Samaria, lo es de Israel; y, Ajaz, que radica en Jerusalén, lo es de la
Judea. Rasín y Pecaj, más próximos Asiria, hacen alianza y ambos la
pretenden igualmente con Ajaz.
Debido a un no rotundo de Ajaz, ambos deciden atacar a Jerusalén y tomar
la Judea exterminando a la vez a la familia de Ajaz, y no dejar a ninguno
solo de sus descendientes. Es mas, pretendían implantar como rey de
Judea al hijo de Tabeel (cfr. Is. 7,6), hombre no judío e idólatra. Con cosas
asÍ, Ajaz se llena de temor ante su inminente destrucción, y como se
sobreentiende por la profecía de Natán profeta (cfr. 2 Sam., 7,12-16), era
consciente de estar en peligro la supervivencia de la dinastía davídica, de
la que habría de nacer el Mesías, el Cristo. Sobre todo, por la amenaza
declarada de establecer en Judá al mencionado hijo de Tabeel.
Estando, pues, así las cosas, Dios manda al profeta Isaías a
reprenderle por su falta grave de fe y de desconfianza en la promesa
de Dios, en que ha de perdurar Judea y salir de entre los hijos de David el
Redentor. Ajaz confía más en los medios humanos que en Dios, y acude
en auxilio al propio Tiglat Piléster III entregando los tesoros del templo por
su rescate, añadiendo así al pecado cometido otro de sacrilegio y
exponiendo la religión al vasallaje de los asirios.
Como motivo supremo de confianza con respecto al futuro de la Dinastía
davídica, Isaías repite la promesa absoluta e incondicionada de la profecía
de Natán: "Esto no ocurrirá ni se cumplirá" (v. 7); la dinastía no perecerá en
ninguna hipótesis.
Como signo de que Dios es poderoso para realizar sobre la tierra el milagro
de la liberación militar de Jerusalén, aunque humanamente hablando
parezca imposible, Isaías ofrece un milagro que ayude a su fe vacilante (v.
11). Con una falsa y fingida piedad Ajaz lo rechaza: "No he de pedir ni
tentar a Yahveh" (v. 12). Isaías, lleno de indignación, reprende su
hipocresía con la que intenta ocultar, bajo un velo piadoso, su falta de fe. A
continuación, ya que Ajaz no quiere pedir un signo, Dios mismo asegura
que va a darlo: "El Señor mismo os dará por eso la señal: He aquí que

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la virgen concebirá, y dará a luz al hijo, y será llamado Emmanuel su
nombre".

b) Explicación de la Profecía:
Primero: La señal, que Dios da a Ajaz por Isaías, es una prueba doble.
Señal de salvación del pueblo judío -y, así, de que Dios cumplirá la
promesa a David (cfr. 2 Sam. 7,12-16 y Sal. 89) y, señal de poder, pues
Dios anuncia la concepción virginal del Mesías, obra milagrosa, sólo de
Dios mismo.
La señal es, pues, doble prueba: El rey Ajaz y su pueblo Israel se
salvará (señal de salvación) y la milagrosa forma por la que la virgen
concebirá y dará a luz al hijo permaneciendo virgen (señal de poder).
Segundo: La Virgen, pero, ¿quién es la virgen? La virgen es la álmáh,
en hebreo. Vista la profecía ya cumplida en Cristo, con una mirada
retrospectiva, nos es obvio concluir que esa virgen es María. Sin
embargo, cabe preguntar el por qué de "ese nombre" asignado a la
mujer de la que nacería el Mesías. “Almáh, según la traducción de los
LXX, significa virgen, pero con las cualidades de muchacha joven en
edad de contraer, matrimonio. ¿Por qué no se usó el nombre hebreo de
betuláh? Ese nombre se traduce como "virgen" simplemente, pero no
hace referencia a otras cualidades más que a la virginidad; Dios emplea
un nombre (álmáh) y lo hace sabiamente. Algo semejante se deduce de
otro nombre, náarráh (muchacha, pero no virgen), que al no ser usado
por Dios nos muestra, aún más, su señal de poder, que es la concepción
virginal en la álmáh y su parto virginal.
No podría ser de ninguna manera lo dice el texto, que la señal fuera una
simple y común concepción. De haber sido así, no sería una señal para
nadie, pues es lo más normal concebir y dar a luz a un hijo. Esta señal,
sin embargo, a la luz de la revelación posterior, viene confirmada en el
anuncio del ángel a María: Lc. 1, 27. 34-35.
Tercero: He aquí. Si hemos dicho que la señal dada por Dios mismo os
dará la señal") al rey Ajaz por medio de Isaías, es señal de poder, el

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ecce, "he aquí”, que anuncia esa señal tiene un sentido bíblico preciso.
Ya en anteriores ocasiones, cuando Dios anuncia otros hechos
milagrosos, Dios presenta ese milagro con la partícula "he aquí ( eccé)
que señala que va a manifestarse un signo de poder. Así puede verse en
el nacimiento de Sansón (cfr. Jue. 18,7), de Juan Bautista (cfr. Lc. 1,20),
por ejemplo. El "he aquí, que anuncia la concepción y parto virginal de
Cristo, tiene un sentido de señal de poder; subraya que Dios da esa
señal como una obra milagrosa de su poder; cosa que no tendría sentido
si fuese sólo una concepción y parto naturales.
Cuarto: Y será llamado. Esta parte de la profecía se descubre con toda
su claridad a la luz de la revelación neotestamentaria. Es el ángel
Gabriel, que recordando esta profecía a la Virgen, nos dice algo sobre el
nombre que se pondrá al Mesías. San Lucas refiriéndose a la profecía
dice: "y le pondrás por nombre Jesús" ("será llamado"). El nombre se lo
dará Ella, su Madre. De acuerdo a la tradición hebrea el nombre lo ha de
poner el padre, el varón (cfr. Lc. 1,13.58-63). ¿Es ésta una señal más de
la concepción virginal y milagrosa en la álmáh? Ciertamente no hay
padre humano. José es padre legal. Dios es el Padre de ese Hijo, y da a
su Madre el poder de dar ese nombre aunque legalmente se lo imponga
José (cfr. Mt. y pase a ser, por vía legal (Cristo), de la descendencia de
David.

c) El Emmanuel:
El versículo siguiente presenta el contenido y la realización de la
señal. Comienza con el término hebreo laken (Neovulgata, Propter
hoc) que, según Criado, no tiene un sentido causativo, sino un matiz
enfático. Su traducción puede equivaler a «pues bien», o «dado esto
así», o «siendo esto así». A continuación dice el profeta que «el
Señor mismo va a daros una señal». El vocablo señal (`ôt, sin artículo
en hebreo), puede designar tanto un hecho prodigioso (Ex 7,8; Jud
6,17; Is 38,7), como un hecho natural que se ha predicho
anticipadamente (Ex 3,12; Gen 24,13ss); en síntesis, algo que

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manifiesta la directa intervención divina. Viene después el núcleo de
la profecía.
Si la persona que nacerá -el Emmanuel- es el Mesías, ese texto es
mesiánico y a la vez mariológico, porque se cita explícitamente a
su madre -la doncella-.
Es patente su sentido mesiánico. En efecto, un poco después (Is 8,8)
el profeta afirma que Palestina es la tierra del Emmanuel. Sin
embargo, en el A.T. se dice que Palestina es la tierra de Dios y nunca
de otra persona, incluida David. Por tanto, se identifica implícitamente
El Emmanuel con Dios.
En Is 9,5 se aplica al Emmanuel los títulos de Admirable-Consejero,
Dios-Todopoderoso, Siempre-Padre, Príncipe de la Paz. Son los
títulos que defienden su persona y su misión.
Finalmente, en Is 11,1-4 se dice que sobre el Emmanuel “reposará el
espíritu de Dios...”. Todas estas prerrogativas recibidas por el
Emmanuel le capacitan para realizar el encargo recibido de Dios:
instaurar el reino de la justicia y de la verdad (Is 11,4-5). El sentido
mesiánico de este texto viene ratificado explícitamente en Mt 1,22-23
y en Lc 1,31-32. Bastantes autores sostienen, por tanto, que el
Emmanuel, en sentido literal, se identifica con el Mesías.

En resumen, esta profecía, ratificada por la doctrina contenida en Mt


1,23, se refiere en su sentido literal -para unos inmediato o más
profundo, para otros -al Mesías (o Emmanuel) y a su Madre que lo
engendrará virginalmente.
Sin embargo, ha habido otras interpretaciones discordantes con lo
que aquí hemos expuesto:
a) Algunos judíos de la época cristiana primitiva y bastantes autores
cristianos actuales, entre ellos algunos católicos, identifican al
Emmanuel con Ezequías, hijo de Ajaz, en sentido literal inmediato y al
Mesías en sentido pleno. En esta interpretación la `alamah en sentido
inmediato sería la esposa del rey y en sentido pleno María.

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b) Otros autores identifican la doncella con la esposa del profeta. De
todas formas, mal puede Isaías denominar a su esposa `almah,
cuando en el momento de la profecía tenía un hijo con el que se
presenta al Rey (7,3).

3. Profecía de Isaías
Miqueas 5,1ss.
Después de haber anunciado el profeta los castigos que recaerán sobre
Judá por su infidelidad a Dios (caps 1-3), relata en el cap 4º las promesas
futuras que vendrán sobre Sión. En este contexto se enuncia la profecía
mesiánica. Algunos judíos afirman que el “Dominador” al que se refiere el
profeta es Zorobabel, quien dominó Israel y condujo al Santuario del Señor
las reliquias de sus hermanos, muertos en la cautividad. Sin embargo, este
rey no nació en Belén, sino en Babilonia.
Por los atributos que se predican de este Dominador, no puede ser más
que el Mesías. Este, perteneciente al linaje davídico, entronca a la vez con
el descendiente de mujer vaticinado en Gen 3,15, al remontar su origen a
los días más antiguos de la humanidad (v.1). Por el v.3, se ve además la
gran afinidad del personaje profetizado por Miqueas y el Emmanuel del
vaticinio de Isaías. De aquí que podamos sostener que esta profecía es
esencialmente mesiánica en sentido literal.
Establecida la identidad entre el Dominador y el Mesías, nos corresponde
determinar quién es «la que ha de dar a luz». Por la misma conexión
interna de la profecía es aquella mujer de la que nacerá el Salvador en
Belén de Efratá, es decir, la Virgen María.
El parentesco de esta profecía con Is 7,14 es innegable. Se aprecia incluso
un paralelismo entre el `almah y el Emmanuel con «la que ha de dar a luz»
y el Dominador. «La alusión velada a la `almah deja atisbar que el
nacimiento del Salvador de Israel será un hecho milagroso: no es
sorprendente, por tanto, que este suceso sea el signo de una próxima
liberación». Con esta profecía se complementa el vaticinio de Isaías,
afirmándose que la `almah dará a luz al Emmanuel en Belén-Efratá.

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II. Textos del A.T. con sentido mariológico discutido

1. Jeremías 31,22
Aunque este texto ha recibido una interpretación mariana, especialmente
desde el medioevo, actualmente la mayor parte de los eruditos
cuestionan e incluso niegan ese sentido.
2San Jerónimo dice: «el Señor ha realizado una cosa nueva en la tierra.
Sin semen de varón, sin ningún acto carnal, sin concepción, la mujer
rodeará al varón en el gremio de su seno... el varón perfecto estará
contenido en el vientre femenino los meses acostumbrados... A la vez ha
de constatarse que se llama creación a la natividad del Salvador y a la
concepción de Dios».
En efecto, el texto hebreo dice: neqebah tesôbeb gaber. a) Neqebah es
un término que indica, en este caso, a la mujer en contraposición al
varón (Gen 5,2), o a la hembra en competencia con el macho (Gen
6,19). Por tanto, nunca se predica de la virgen, porque connota una
referencia sexual: es la mujer en cuanto destinada a la unión marital; b)
tesôbeb es la forma po´el del verbo sabab, que significa: girar alrededor,
rodear. En Dt 32,10 se utiliza en un sentido moral, significando «envolver
de regalos» (Sal 32,10). Por el contrario nunca se aplica este término a
la madre que lleva en su seno al hijo. c) gaber (o geber), que literalmente
es «ser fuerte», se toma frecuentemente como sinónimo de `îsh (varón),
aunque, con más determinación, se usó como macho u hombre de sexo
masculino (Jer 30,6). En este caso es un término apropiado para
completar la contraposición sugerida por neqebah.
Esta exégesis hace imposible el sentido mariológico de la pericona;
por tanto, la interpretación más acorde con la exégesis actual es
sostener que se refiere a Israel, que ha tenido un comportamiento
infiel, abandonando a Dios y uniéndose a dioses paganos. La gran
novedad es que la díscola muchacha que iba dando rodeos por todas
partes (Israel), se volverá de nuevo al esposo o varón (Dios).

2
Commentariorum in Jeremiam prophetam, libro VI

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2. La esposa del Cantar de los Cantares
Las fuentes bíblicas del libro del Cantar son Os 2; Jer 31; Ez 16 e Is
44,4-8; 61,10-11; 62,3-5; estos textos muestran la relación entre el
pueblo de Israel y Dios. Ninguna obra del A.T. ha tenido interpretaciones
tan dispares. La opinión más común en la tradición judía y católica es la
interpretación alegórica: en el amor esponsalicio se representa el amor
sobrenatural de Dios hacia los hombres. Su significación originaria es el
desposorio de Dios con Israel. De esta primera explicación se pasó a las
relaciones entre Dios y la Iglesia; y como «la Iglesia no es una
abstracción, sino una comunidad viva -ni Cristo ama su Iglesia como una
abstracción, sino en ella a cada uno de sus miembros-, era natural la
exégesis concretizante, en la línea de la relación entre Cristo y cada
alma». Y es obvio, que de un modo singular y único, la interpretación
cristiana, al menos desde la época medieval, haya visto allí mostrado el
amor de Cristo a su Madre. Fue Ruperto Deutz quien propuso una
interpretación alegórica mariana de todo el libro, pues hasta él los
Padres aplicaron diversos pasajes de esta obra a María, pero no hicieron
una interpretación global mariana.
Muchos autores se inclinan por aceptar como cierto y verdadero el
sentido mariano del Cantar de los cantares; no obstante, otros
estudiosos ven incompatible la aplicación del Cantar a María ni
siquiera en un sentido pleno. Basan esta afirmación en diversos
pasajes del libro (5,2-6; 8,4) donde se aprecia una cierta resistencia de
la esposa a los requiebros de amor del esposo, que denota una falta de
sintonía y de fidelidad.
3. Salmo 45
Es en esencia el mismo tema del Cantar, pero con una diferencia: las
bodas no son aquí entre Dios e Israel, sino entre el Mesías e Israel. A
partir del v.10 se introduce a la reina ataviada con oro de Ofir. El resto
del salmo se centra en ella. En la primera parte del salmo se habla del
sensus plenior del Mesías. Sin embargo, en el v.11 hay un cambio
brusco en la exposición del tema. En un sentido literal propio del

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hagiógrafo da a entender que se trata de una princesa extranjera todavía
apegada a la tradición de su familia y de su región de origen. Sólo
abandonando y rompiendo con el pasado, podrá participar de las delicias
del esposo.
No puede aplicarse esta pericona a María, pues, al estar exenta de
pecado original y al poseer la plenitud de la gracia, nunca ha estado
separada de Dios, ni con el afecto, ni con el deseo.

III. Textos Mariológicos por acomodación

El A.T., a lo largo de su propia historia, va conduciendo progresivamente a la


plenitud de la revelación, que culmina en la venida de Cristo. Esta marcha
progresiva se realiza no sólo a través de una gradual revelación de los
misterios divinos, sino también por la vida, tanto de aquellos siervos de Dios
que constituyen los pilares fundamentales del pueblo elegido, como de aquel
«resto de Israel» que, a pesar de la infidelidad del pueblo, permaneció
siempre fiel a Dios. A él pertenecen los anawin, o pobres de Dios, que son
objeto de la predilección divina. En María se unifican estas dos cadenas
vitales.
Más aún, la historia del A.T. confluye y desemboca en María, porque,
por medio de Ella, Israel engendra al Mesías, cumbre de la entrega de
Dios al pueblo elegido. Esta presencia autoriza a pensar en una cierta
presencia de María en diversos eventos del A.T. Es una presencia no
justificada por un sentido bíblico-mariológico de los textos, sino por una
acomodación, a través de la cual la Liturgia, los Padres y los escritores
eclesiásticos contemplan, de alguna manera, en esas perícopas la figura y
las prerrogativas de María.
Hay dos textos de los libros sapienciales acomodados a María en la liturgia.

A. Prov 8. Representa el momento álgido del desarrollo doctrinal sobre la


Sabiduría divina. Aquí la Sabiduría aparece personificada bajo la forma
de un profeta, adornado de autoridad y dignidad (v. 6-21), que desvela el

Trabajo Final - Mariología 12 Víctor Sánchez Poma - UMCH 2013


secreto de su origen (v.22-23) y su misión es la constitución del mundo
(v. 24-30). Es obvio que estas frases sólo pueden aplicarse en sentido
bíblico a la Sabiduría; sin embargo, el hecho de que la Iglesia acomode
estos textos al designio eterno del plan de Redención y su cooperación a
la obra salvadora.
B. Eclo 24. Presenta un desarrollo distinto de Prov. 8: la Sabiduría, cuya
mansión original es el cielo, baja a la tierra y relata su recorrido por todas
las regiones, donde ejerce su dominio y poder (v.6-7), pero sólo
encuentra su morada definitiva en el pueblo escogido (v.8-11). Aquí
ejerce una función cuasi-sacerdotal (v.10) y en Sión se ha afirmado. Este
crecimiento está descrito simbólicamente a través de una frondosidad
grandiosa de árboles y arbustos (v.13-18).
Este texto, acomodado a la Virgen, ofrece un cúmulo de ricas
perspectivas: la heredad del Señor sobre la que María reina es el
conjunto de las almas justas. La exuberante descripción de la vegetación
de Palestina, son los frutos de la piedad mariana (v.19-20).

IV. Figuras y símbolos marianos

La Liturgia, la devoción popular y los autores espirituales han aplicado


frecuentemente en sus oraciones, cantos y plegarias muchos símbolos y
figuras bíblicas a María.
La antología mariana abunda en figuras veterotestamentarias. Tenemos que
repetir que no son verdaderos «tipos», es decir personas que en la intención
divina prefiguraban a María. Quizá la única excepción sea el paralelo Eva-
María, del que podemos afirmar sólidamente que Eva es «figura» de María.
Muchas heroínas y mujeres del A.T. han sido consideradas en la literatura
mariana prefiguraciones de María:

a) Sara, espora de Abraham, que contra toda esperanza engendra al hijo


prometido.

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b) Rebeca, hija de Bathuel, esposa de Isaac que era una joven agradable y
virgen bellísima.
c) María, hermana de Moisés, virgen y profetisa que entona un estribillo en
alabanza a Dios.
d) Ana, madre de Samuel, atormentada por una larga esterilidad, Dios
escuchó su oración y engendró un hijo.
e) Ester, esposa de Asuero, libró al pueblo judío de la persecución
decretada por el primer ministro Aman.
f) Débora, profetisa y juez de Israel, que libró a su pueblo de la dominación
cananea.
g) Judith, viuda de Manasés, fiel y temerosa de Dios que cortó la cabeza de
Holofernes.

La devoción a María ha cantado sus prerrogativas por medio de


comparaciones y analogías pertenecientes a la historia bíblica.

Tipos y figuras de María en el Antiguo Testamento.

Para estar seguros del significado de un tipo, este significado debe ser
revelado, es decir, debe habernos sido transmitido a través de la Sagrada
Escritura o de la tradición. Algunos escritores piadosos han desarrollado por
su cuenta numerosas analogías entre ciertos datos del Antiguo Testamento
y los datos correspondientes del Nuevo Testamento; sin embargo, por muy
ingeniosas que estas correlaciones puedan ser, no demuestran que Dios
tuviera de hecho la intención de transmitir en los textos inspirados del
Antiguo Testamento las verdades de la correspondencia establecida.
Por otra parte, debe tenerse presente que no todas las verdades contenidas
ya sea en las Escrituras o en la tradición han sido explícitamente propuestas
a los creyentes como verdades de fe por definición expresa de la Iglesia. De
acuerdo con el principio "Lex orandi est lex credenti" debemos tratar al
menos con reverencia las innumerables sugerencias contenidas en la liturgia
y oraciones oficiales de la Iglesia. De esta forma es como debemos

Trabajo Final - Mariología 14 Víctor Sánchez Poma - UMCH 2013


considerar muchos de los tratamientos otorgados a Nuestra Señora en la
letanía y en el "Ave María". Las Antífonas y Responsos que se encuentran
en los Oficios recitados en las varias festividades de Nuestra Señora
sugieren un número de tipos referentes a Nuestra Señora que difícilmente
hubieran sido mostrados con tanta viveza de otra manera a los ministros de
la Iglesia. La tercera antífona de Laudes de la Festividad de la Circuncisión
contempla en "el arbusto que arde sin consumirse" (Exodo 3:2) la figura de
María en la concepción de su Hijo sin perder su virginidad. La segunda
antífona de Laudes del mismo Oficio contempla en el vellón de lana de
Gedeón, húmedo por el rocío mientras que la tierra a su alrededor había
permanecido seca (Jueces 6:37-38), un tipo de María recibiendo en su
vientre al Verbo Encarnado (12).
Pero, de todas la figuras y tipos mencionados es especialmente Eva, la
madre de todos los vivientes (Génesis 3:20), la que es considerada como un
tipo de María, que es la madre de todos los vivientes en el orden de la
gracia.

Trabajo Final - Mariología 15 Víctor Sánchez Poma - UMCH 2013


CONCLUSIONES

Finalmente, el breve resumen presentado nos muestra de manera somera


todo el itinerario recorrido por los grandes exegetas, quienes con el afán de
esclarecer las muchas dudas existentes, y con la finalidad de enriquecer la
devoción mariana nos ha dado realmente nuevas luces todos los cristianos.
A lo largo de casi doscientos años, el magisterio ha ido proporcionado
indicios cada vez más claros acerca de la íntima colaboración que desempeñó
nuestra Señora en la obra de nuestra redención.
A lo largo del trabajo desarrollado se ha visto que existen hasta tres libros
del Antiguo Testamento donde se anticipa con mayor “claridad”, por decirlo así, la
figura de María. La primera es el Génesis, donde nos muestra a María como la
nueva Eva por quien vendrá la salvación a toda la humanidad, pues de ella
nacerá Jesucristo, el redentor; a la ves muetra a María como la que pisará al mal

Muchos dicen que la figura de María está ausente en el Antiguo Testamento,


podemos decir que esas opiniones están equivocadas, pues no tienen peso; en
el Antiguo Testamento hay muchos pasajes donde está reflejada la presencia de
la Madre de Dios, ya que esta aparece de forma referencial y profética que nos da
a entender que se trata de ella, la mujer escogida por Dios para ser la Madre de
su Hijo. Ahora bien el Antiguo Testamento presenta entre otras estas referencias
como muy significativas:

Trabajo Final - Mariología 16 Víctor Sánchez Poma - UMCH 2013


BIBLIOGRAFÍA

1. Biblia de Jerusalén. (1ª ed) (1999) Bilbao: Desclée de brouwer


2. Mariología selección de textos. Universidad Marcelino Champagnat.
3. Bastero, Juan Luis, “María, Madre del Redentor”. Eunsa.
4. Pozo, C. María en la Escritura y en la fe de la Iglesia. Ed. Católica.
5. Ruiz Ruiz, Juan G. La Virgen María en el Antiguo Testamento
recuperado en
http://encuentra.com/maria_en_la_doctrina_catolica/la_virgen_maria_e
n_el_antiguo_testamento__10541/ [2013, 20 de marzo]
6. Valverde Mudarra, Camilo. La Santísima Virgen María y el Antiguo
Testamento recuperado en
http://www.mariologia.org/mariaenlassagradasescrituras08.htm [2013,
20 de marzo]
7. MARIOLOGÍA. Apuntes para uso exclusivo de los alumnos. Ciclo I
Escuela Superior Religiosa
8. www.enciclopediacatolica.com

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