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LAS MEDIDAS DESJUDICIALIZADORAS

a) Concepto

El criterio de oportunidad es la facultad que tiene el Ministerio Público, bajo el


control del juez, de no ejercer la acción penal debido a su escasa trascendencia
social o mínima afectación al bien jurídico protegido, a las circunstancias
especiales en la responsabilidad del sindicado o cuando el imputado sufre las
consecuencias de un delito culposo.

También se podrá aplicar el criterio de oportunidad a favor de cómplices y


encubridores cuando declaren en el proceso encubriendo a los autores. Sin
embargo, debido a sus características especiales, este será estudiado en forma
independiente al final del título.

El decreto 79-97 reformó el régimen del criterio de oportunidad, modificando el


artículo 25 y creando los artículos 25.

b) Objetivo

El criterio de oportunidad nace de la necesidad que tiene el Ministerio Público de


seleccionar las causas en las que va a trabajar. Como ya vimos en el capítulo
anterior, el fiscal no puede atender por igual a todos los casos que ingresan en su
oficina, por lo que debe elegir aquellos que ameritan una investigación. Esta
selección ya se daba en el sistema anterior y se da en cualquier sistema procesal
del mundo. La diferencia es que al normarla, se fija un criterio y unos límites. De
esta manera la decisión del Ministerio Público es controlable.

Por otra parte, no tenemos que olvidar que el proceso penal debe ser un sistema
de transformación o resolución de conflictos. Indudablemente, es el sistema más
drástico ya que hace intervenir al Estado con todo su poder coactivo. Por ello es
obligación del Ministerio Público evitar la entrada en el proceso penal de aquellos
casos que se hayan solucionado o puedan fácilmente resolverse mediante un
acuerdo entre las partes.

En resumen, podemos decir que el objetivo del criterio de oportunidad, tal y como
está diseñado en nuestra ley procesal penal, es doble: Por un lado la descarga de
trabajo para el Ministerio Público y por otro la intervención mínima del Estado en
problemas que pueden resolverse a través de la conciliación entre las partes,
recogiéndose de esta manera los principios humanizadores y racionalizadores del
derecho penal moderno.

Para que pueda aplicarse una medida desjudicializadora es necesario que


concurran una serie de condiciones, como:
a). La colaboración del imputado con la justicia, lo que implica el reconocimiento o
la
conformidad de los hechos que motivan el proceso.
b) El resarcimiento de los daños y perjuicios provenientes del hecho delictivo.
c) La aceptación de la víctima de la aplicación del criterio de oportunidad.
d) Que no se trate de delitos violentos, graves, de compleja investigación, de
criminalidad organizada o que amenacen o afecten la seguridad colectiva.
e) Que se pueda prescindir de la pena, porque no es necesaria la rehabilitación
por
tratarse de una persona que no tiene una conducta o un comportamiento criminal.
f) Que el efecto preventivo de los delitos, razón de la pena, quede cubierto o
satisfecho con la regla de conducta impuesta o la amenaza de continuar el
proceso.
g) Que la culpabilidad del imputado sea atenuado o culposa, en todo caso, no
caracterizada por circunstancias agravantes.
h) Que el hecho no lesione o amenazare la seguridad social.
i) Que el límite máximo de la pena, con que está sancionado el delito concreto no
exceda de cinco años de prisión”.
Alberto Bovino define a estas medidas como: “Aquellas que evitan la necesidad de
cumplir con todas las etapas del procedimiento común para obtener la solución
jurídica al caso y además evitan la aplicación de la respuesta tradicional del
derecho
penal: la pena.”63
“…los mecanismos de salida al procedimiento común, que facilitan el cumplimiento
de los principios procesales tales como la economía, la celeridad y la
concentración, al permitir que los casos que ingresan al sistema se solucionen de
una manera rápida, generalmente con una audiencia y sin generar los costos del
procedimiento ordinario.

CONCEPTO DE PRUEBA.

El desarrollo de todo proceso judicial se estructura conforme a un planteamiento


lógico. En primer lugar, se presentan las peticiones de las partes (alegaciones);
después, se intenta demostrar la plena coincidencia entre los hechos alegados y la
realidad (periodo probatorio); por último, se concluye sobre la cuestión planteada (lo
que culmina con el pronunciamiento definitivo del juzgador). De este modo, en el
proceso penal, la prueba es la actividad (normalmente, en la etapa del
enjuiciamiento, aquí llamada juicio oral) mediante la cual se persigue lograr la
convicción del tribunal sobre unos hechos previamente alegados por las partes.

Como es lógico, existe una diferencia entre la actitud de las partes. Mientras la
acusación ha de procurar pruebas de cargo, para obtener el convencimiento del
juzgador sobre la vinculación del acusado con el hecho punible imputado, la defensa
puede proponer pruebas de descargo e, incluso, adoptar una actitud de simple
negativa, cuando no de absoluto silencio (a su favor juega la ausencia de prueba).
Decía el Fuero Juzgo: “Que ámbas las partes deven dar pruevas en el pleyto” (Libro
II, Título II, VI).

El Convenio Europeo de Derechos Humanos reconoce el derecho de todo acusado


a disponer de las facilidades necesarias para la preparación de su defensa (artículo
6.3.b), entre las que consideramos incluido el derecho a la prueba. Por su parte, el
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos reconoce el derecho de toda
persona a ser oída “con las debidas garantías por un tribunal” (artículo 14. 1); entre
dichas garantías, obviamente, se encuentra la posibilidad de proponer y de practicar
prueba en su defensa.

Por su parte, más explícitamente, la vigente Constitución española proclama el


derecho a utilizar los medios de prueba pertinentes para la defensa (artículo 24.2).

La prueba practicada durante el juicio oral es diferente de las diligencias llevadas a


cabo en la investigación del delito. Éstas persiguen el descubrimiento y
conocimiento de las circunstancias del hecho punible, así como de la identidad del
autor, sirviendo para la preparación del juicio oral (con la delimitación del objeto
procesal y la formulación de las calificaciones), aportando las fuentes de prueba.
Sin embargo, la prueba practicada en el juicio oral es la verdadera prueba, pues
pretende lograr la convicción del juzgador sobre los hechos alegados. En un caso,
se investiga, sirviéndose de las diligencias correspondientes, de las fuentes de
prueba; en el otro, se prueba, utilizando al efecto los medios procesales de prueba.
Pero, ello no significa que lo obtenido durante la instrucción se circunscriba
exclusivamente a la investigación del delito; su resultado también es útil para el
enjuiciamiento, aunque, generalmente, necesite una posterior validación (por
ejemplo: comparecencia de policías, etcétera).

OBJETO.

La prueba ha de versar principalmente sobre los hechos alegados en el proceso,


controvertidos por las partes; en consecuencia, se excluyen los de general
conocimiento, es decir, los notorios.
En primer lugar, se presentan los hechos constitutivos del objeto del proceso penal,
que se compone del hecho histórico tipificado penalmente (el hecho criminal, en
palabras de algunos autores) y de la persona a la
que se imputa su comisión u omisión. Pues bien, estos hechos, alegados por la
acusación, están necesitados de atención probatoria de modo preferente, pues sin
la obtención de la convicción judicial sobre su producción decae –hasta convertirse
en inexistente- el fundamento (y las posibilidades de prosperar) de la acusación.
También, en su caso, hemos de atender a los hechos alegados por la defensa, que
excluyen, dificultan o impiden la convicción judicial sobre la responsabilidad penal
del imputado, esto es, que sirven para que ésta no sea apreciada por el tribunal,
colaborando en consecuencia a un pronunciamiento absolutorio. Igualmente, las
circunstancias atenuantes, cuya prueba recae sobre el acusado (onus probandi
incumbit qui dicit non ei qui negat).

Por último, cabe que la prueba verse sobre máximas de experiencia (llamadas
reglas de la sana crítica, etcétera), caso de que se cuestionen las mismas y siempre
que se encuentren en estrecha relación con los hechos principales controvertidos.
PRESUNCIÓN DE INOCENCIA Y CARGA DE LA PRUEBA.

Conforme a la Declaración Universal de los Derechos Humanos: “Toda persona


acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se
pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan
asegurado todas las garantías necesarias para su defensa” (artículo 11.1). En
similar sentido se pronuncia el Convenio Europeo de Derechos Humanos: “Toda
persona acusada de una infracción se presume inocente hasta que su culpabilidad
haya sido legalmente declarada” (artículo 6. 2). También, el Pacto Internacional de
Derechos Civiles y Políticos (artículo 14. 2).
Las partes acusadoras, con la práctica de sus medios de prueba propuestos,
perseguirán la convicción del Tribunal en orden a la condena del acusado, mientras
que la defensa buscará la declaración de su inocencia. No parece razonable que un
acusador, o la propia defensa, proponga un medio de prueba del que a priori se
presuma que se pueden desprender unos resultados desfavorables para su
pretensión.
Aunque cada parte puede instar la práctica de prueba tendente a la consecución de
sus objetivos, el acusado parte de una posición de inocencia que no debe
desconocerse. Es lo que se conoce como la presunción de inocencia. El acusado
goza de la garantía constitucional de su inocencia, situación que habrá de destruirse
con la práctica de las pruebas de las acusaciones. El acusado no tiene que
demostrar su inocencia, lo que en muchos casos sería verdaderamente difícil, si no
imposible, y que constituiría un atentado contra la concepción racional del proceso,
por lo que en ese caso se habla de prueba diabólica; por el contrario, son los
acusadores que mantienen la solicitud de condena los que deben demostrar la
responsabilidad del acusado. La falta de prueba, pues, conduce a la absolución del
acusado, que no está obligado a probar.

Ahora bien, esa prueba que destruya la presunción de inocencia del acusado,
además de incriminar (de cargo, pues, si no inculpa, puede favorecer lo contrario),
debe ser suficiente (esto es, no basta un solo indicio), legal (con escrupuloso
respeto a la norma) y lícita (obtenida, también, con respeto a los derechos
fundamentales), pues sirve para comprobar el hecho punible y la participación en el
mismo del acusado.
Por supuesto, frente a la prueba de unos hechos esencialmente de incriminación
por parte de las acusaciones, la defensa puede objetar y probar otros de signo
contrario (de carácter impeditivo o extintivo). Porque una cosa es exonerar al
acusado de la obligación de probar y otra, bien distinta, es impedirle la prueba. A tal
efecto, podrá intentar la prueba de cualquier hecho que modifique la responsabilidad
penal (eximentes y atenuantes), ya que la carga de la prueba incumbe a quien
afirma.
La lógica exige que la prueba –sin distinción, pues la tutela judicial efectiva afecta
tanto a la acusación como a la defensa- ha de practicarse en presencia de un
tribunal adornado de todas las garantías exigidas actualmente en un Estado de
Derecho, es decir, predeterminado por ley, independiente e imparcial. No se trata,
pues, de una mera actividad probatoria llevada a cabo durante la etapa oral, sin
control alguno, sino de una prueba practicada conforme a las exigencias de un
proceso con todas las garantías; en consecuencia, en juicio oral, con inmediación,
contradicción, publicidad e igualdad de las partes.

Si con la prueba se destruye la presunción de inocencia del acusado, es posible su


condena judicial; caso contrario, procede inexorablemente la absolución o
declaración de inocencia. Inocencia de la que se partía inicialmente y que, si no ha
resultado afectada por la práctica de los medios de prueba de las acusaciones, se
mantiene inalterable, por lo que judicialmente sólo resta proclamarla.
En el actual momento cultural no son admisibles situaciones de incertidumbre
procesal. El juicio oral terminará con un pronunciamiento judicial condenatorio o
absolutorio; en ningún caso procede la llamada absolución en la instancia, antigua
figura en virtud de la cual el proceso se podía reabrir tan pronto como se dispusiera
de nuevos elementos probatorios. La concepción de nuestro proceso penal no
admite esta salida carente de racionalidad y que somete al acusado a un latente
estado de inseguridad.
La presunción de inocencia consagra el derecho de toda persona a ser declarada
inocente mientras no se destruya dicha presunción; es decir, si se carece de prueba
de cargo para destruirla, si existe vacío probatorio, hay que proclamar la absolución
del acusado; caso contrario, una hipotética sentencia condenatoria sería revocable
en un posterior recurso.
Sin embargo, el principio in dubio pro reo reconoce la existencia de prueba (de cargo
y de descargo, en su caso), aunque admitiendo que no es suficiente para obtener
el convencimiento del juzgador en torno a la culpabilidad del acusado; se albergan
dudas y, por tanto, se absuelve. En ningún caso puede ser entendido como un
derecho del acusado a que el tribunal dude, sino a que, si éste duda, ha de absolver.
Hace tiempo se afirmaba que el principio in dubio pro reo no se podía alegar en un
recurso. Sin embargo, hoy cabe considerarlo dentro de la presunción de inocencia,
pudiendo invocarse en casación si resulta acreditado que el tribunal condenó a
pesar de su duda. Pero, no procede invocarlo para exigir al tribunal que dude, sino
que sólo es posible su invocación cuando el tribunal ha planteado o reconocido la
existencia de dudas en la valoración de la prueba sobre los hechos y los ha
resuelto en contra del acusado (así, entre otras, sentencias del Tribunal Supremo
español de 11 de noviembre de 2009 y de 28 de septiembre de 2010).
El ciudadano goza de la presunción de inocencia desde antes del juicio oral (incluso,
desde antes del inicio del proceso penal), con el máximo reconocimiento legal; por
su parte, la declaración judicial de in dubio pro reo se produce después del juicio
oral. Éste principio solamente procede cuando se ha practicado prueba y la misma
no ha sido suficiente para destruir la presunción de inocencia; caso contrario (es
decir, en ausencia de duda), no tiene lugar la aplicación del citado principio.
VALORACIÓN.
La española Ley de Enjuiciamiento Criminal establece que el tribunal, apreciando,
según su conciencia, las pruebas practicadas en el juicio, las razones expuestas por
la acusación y la defensa y lo manifestado por los mismos acusados, dictará
sentencia (artículo 741). En otros preceptos del mismo cuerpo legal se alude
expresamente a la valoración de alguna prueba “según las reglas del criterio
racional” (artículo 717 LECRIM); a estas últimas, la doctrina las llama, también:
máximas de experiencia, sana crítica, etcétera.
Es decir, el vigente proceso criminal español, en coincidencia con lo dispuesto en
otros ordenamientos, no establece la valoración legal o tasada de la prueba, a
diferencia de lo acontecido en épocas históricas pasadas. Ahora bien, esto no
implica libertad absoluta del juzgador a la hora de sentenciar, que podría convertirse
en arbitrariedad, si sentenciara en dirección contraria a lo que aconseja el resultado
de la práctica de las pruebas. El contenido preceptivo de la sentencia, junto a la
necesidad de motivación de la misma (artículo 120.3 CE), establece unos requisitos
de obligado cumplimiento por parte del tribunal sentenciador. Por tanto, además de
recoger los hechos probados en la sentencia, el tribunal ha de explicar el
razonamiento que le ha conducido al fallo. El juzgador no está vinculado por prueba
alguna (por ejemplo, el número de los testigos o el prestigio de los peritos), aunque
sí ha de explicar la razón por la que valora la práctica de un medio probatorio en un
determinado sentido.
El tribunal ha de valorar los medios de prueba practicados en el proceso, bien en el
juicio oral, que es lo más frecuente, bien como prueba anticipada. No puede aportar
conocimientos privados sobre un hecho, porque eso no significa prueba de lo
alegado por las partes, y tampoco puede valorar unas pruebas obtenidas de modo
ilícito.
En caso de duda sobre la valoración de la prueba (existente, pero confusa), como
se ha expuesto, hay que optar por el principio in dubio pro reo.
Lo afirmado coincide con lo regulado en numerosos textos procesales penales, en
los que se apuesta por la libertad en la valoración de la prueba en vez de por la
encorsetada tasación legal de la misma. Podría afirmarse que lo primero
corresponde a un sistema construido sobre la libertad (el acusatorio), en contraste
con el fundamentado excesivamente sobre la autoridad (el inquisitivo). Sin embargo,
obsérvese que, en este aspecto, en el primero se está concediendo al tribunal un
amplio margen de maniobra y decisión, mientras que en el segundo el órgano
judicial se encuentra bastante constreñido, lo que no deja de resultar paradójico, en
cierta manera, por obedecer en teoría ambas soluciones a diferentes principios.
Todo ello viene a reforzar, una vez más, la tesis de que en el sistema acusatorio no
todo es exclusivamente libertad de las partes, frente al sistema inquisitivo en el que
la discrecionalidad máxima corresponde al tribunal. Por el contrario,
manifestaciones de ambos son admisibles en una moderna concepción del primero.
Tampoco se proclama hoy la relación inexorable entre libre valoración de la prueba
y proceso en única instancia. Las exigencias de los Instrumentos Internacionales
hacen inviable dicho planteamiento. La cuestión estriba en facilitar el segundo juicio
(por ejemplo: facilitando la grabación del juicio oral celebrado en la primera
instancia), para economizar esfuerzos. La apelación es un nuevo juicio, por lo que
el segundo tribunal asume plenamente el conocimiento del asunto, tal como hizo
con anterioridad el órgano judicial de primera instancia.
El derecho a un proceso con todas las garantías exige que en la apelación también
se respeten el debate público y la contradicción, con presencia directa e inmediata
del tribunal durante la actividad probatoria (entre otras, sentencias del Tribunal
Constitucional español 164/2007, de 2 de julio, y 60/2008, de 26 de mayo). La nueva
valoración de una prueba documental no hace imprescindible un nuevo juicio con
las exigencias mencionadas, pero sí ha de ser oído quién resultó absuelto en la
primera instancia (cuyo testimonio no debe ser sustituido por la grabación en
soporte audiovisual).

MEDIOS ESPECÍFICOS DE LA PRUEBA

En el procedimiento de Defensa Social se admitirá como prueba todo aquello que


se ofrezca como tal, siempre que, a juicio del funcionario, conduzca lógicamente
al conocimiento de la verdad, y el propio funcionario podrá emplear cualquier medio
legal, que establezca la autenticidad de la prueba.
La Ley reconoce como medios específicos de prueba las siguientes :
1. La confesión judicial;
2. La inspección judicial y la reconstrucción de hechos;
3. Los dictámenes de peritos;
4. Las declaraciones de testigos;
5. Los careos;
6. Los documentos públicos y privados;
7. Las presunciones;
8. Las visitas domiciliarias;
9. Los cateos;
10. La confrontación, y
11. Las fotografías, cintas magnetofónicas, registros dactiloscópicos, videocintas
y, en general, todos aquellos elementos aportados por la ciencia, o por la
técnica.

CONFESIÓN
La confesión es el reconocimiento de la propia responsabilidad y de la
participación personal, en la comisión de un delito, en cualquiera de las formas
señaladas en el artículo 21 del Código de Defensa Social.
La confesión podrá recibirse por el Ministerio Público en la averiguación previa, o
por el Juez o Tribunal que conozca del proceso y, en este segundo caso, se admitirá
la confesión en cualquier estado del procedimiento hasta pronunciarse sentencia
irrevocable.
Son aplicables a la confesión, las siguientes disposiciones:
1. Ningún inculpado puede ser obligado a declarar.
2. El inculpado deberá estar asistido de defensor en todas las diligencias en que
sea interrogado, desde el momento de su detención.

INSPECCIÓN JUDICIAL Y RECONSTRUCCIÓN DE HECHOS


La inspección judicial puede practicarse de oficio o a petición de parte, pudiendo
concurrir a ella los interesados, y hacer las observaciones que estimen oportunas.
El Juez, el Tribunal o el Ministerio Público, al practicar la inspección judicial,
procurarán hacerse acompañar de los peritos que estimen necesarios.
Si el delito fuere de aquéllos que pueden dejar huellas materiales, se procederá a
la inspección del lugar en que se perpetró, del instrumento y de las cosas objeto o
efecto de él; y de todas las demás cosas y lugares que puedan tener importancia
para la averiguación.
Se aplicarán además las siguientes disposiciones:
1. A juicio del funcionario que practique la inspección o a petición de parte, se
levantaran los planos y se tomarán las fotografías que fueren convenientes, y
2. De la diligencia se levantará acta circunstanciada que firmarán los que en ella
hubiesen intervenido.

En caso de lesiones, al sanar el lesionado, los jueces o tribunales darán fe de las


consecuencias apreciables que aquéllas hubieren dejado, practicando la inspección
respectiva, de la que se levantará acta sucinta.
La inspección judicial podrá tener el caracteres de reconstrucción de hechos,
cuando tenga por objeto apreciar las declaraciones que se hayan rendido y los
dictámenes periciales que se hayan formulado, y le son aplicables las siguientes
disposiciones:
1. Se practicará la reconstrucción de hechos durante la averiguación, únicamente
cuando el Ministerio Público lo estime necesario;
2. Durante la instrucción, se practicará la reconstrucción a solicitud de las partes,
o antes de cerrarse la misma, si el Juez la estima necesaria;
3. Podrá practicarse la reconstrucción durante la vista del proceso, aun cuando
se haya practicado con anterioridad, a petición de las partes y a Juicio del Juez
o Tribunal en su caso;
4. La reconstrucción deberá practicarse precisamente en el lugar y a la hora en
que se cometió el delito, cuando estas circunstancias hayan influido en
el desarrollo de los hechos que se reconstruyen; pero en caso contrario, podrá
practicarse en cualquier otro lugar y a cualquiera hora;
5. La reconstrucción de hechos no se practicará sin que previamente hayan sido
examinadas las personas que intervinieron en los hechos o las que los
presenciaron, en cuanto fuere posible, y
6. Cuando alguna de las partes solicite la diligencia de reconstrucción, deberá
precisar cuáles hechos o circunstancias desea esclarecer y expresará su
petición en proposiciones concretas.

A la reconstrucción de los hechos deberán concurrir:


1. El Juez con su secretario; o en su caso los magistrados que integren la Sala y
su secretario;
2. La persona que hubiere promovido la diligencia, si ésta no se decretó de oficio;
3. El acusado y su defensor;
4. El Agente del Ministerio Público;
5. Los testigos presenciales, si residieren en el lugar;
6. Los peritos nombrados, si e Juez o las partes lo estiman necesario, y
7. Las demás personas que el Juez, o la Sala estimen conveniente y que
mencione el mandamiento respectivo, el cual se hará saber con la debida
oportunidad a las personas que han de concurrir a la diligencia.

Para la práctica de la reconstrucción de hechos, el Juez o la Sala en su caso:


1. Se trasladará al lugar de los hechos en unión de las personas que deben
concurrir;
2. Practicará previamente una simple inspección ocular del lugar, si antes no se
hubiere practicado;
3. Tomará a testigos y peritos la protesta de producirse con verdad;
4. Designará a la persona o personas que substituyan a los agentes o víctimas
del delito que no estén presentes;
5. Dará fe de las circunstancias y pormenores que tengan relación con el hecho
delictuoso;
6. En seguida leerá la declaración del acusado y hará que éste explique
prácticamente las circunstancias de lugar, tiempo y forma en que se
desarrollaron los hechos;
7. Leerá la declaración de cada uno de los testigos presentes en la diligencia y
hará que cada uno de ellos explique por separado, las circunstancias de lugar,
tiempo y forma en que se desarrollaron los hechos;
8. Ordenará que los peritos que hubieren concurrido a la diligencia, tomen todos
los datos que estimen convenientes, y que en la misma o dentro del tiempo
que el Juez o Tribunal fije, emitan dictamen sobre los puntos que les formule,
y
9. ordenará se tomen fotografías del lugar, las cuales se agregarán al expediente.

Cuando hubiere versiones distintas acerca de la forma en que ocurrieron los hechos,
se practicarán, si fueren conducentes al esclarecimiento de los mismos, las
reconstrucciones relativas a cada una de aquéllas; y en caso de que se haga
necesaria la intervención de peritos, éstos dictaminarán sobre cuál de las versiones
puede acercarse más a la verdad.
PERICIAL
Si para el examen de alguna persona o de algún objeto se requieren conocimientos
especiales, se procederá con intervención de peritos.
Los peritos que dictaminen serán dos o más; pero bastará uno cuando sólo éste
pueda ser habido, cuando haya peligro en el retardo o cuando el caso sea de poca
importancia.
El Ministerio Público, el procesado o su defensor y la parte ofendida, tendrán
derecho a nombrar peritos y a los nombrados se les hará saber su designación y se
les ministrarán los datos que necesiten para que emitan su opinión.
La opinión de los peritos nombrados por las partes a que se refiere el artículo
anterior, incluyendo la del perito nombrado por el Ministerio Público, podrá no
atenderse en las diligencias que se practiquen o en las providencias que se dicten
durante la instrucción, pudiendo el Juez normar sus procedimientos por la opinión
del perito o peritos nombrados por él.
Los peritos deberán tener título oficial en la ciencia o arte a que se refiera el punto
sobre el cual deba dictaminarse, si esa profesión o arte estuvieren legalmente
reglamentados.
Cuando la profesión o arte a que se refiere el articulo anterior, no estuvieren legal-
mente reglamentados, o no hubiere titulados en el lugar en que se sigue la
instrucción, se nombrarán peritos prácticos, sin perjuicio de que, si el caso lo
requiere, se libre oficio o exhorto al Juez o Tribunal del lugar en que haya peritos
titulados para que, en vista del dictamen de aquéllos, emitan su opinión.
Los peritos deberán ser citados en la misma forma que los testigos, reunirán,
además, las mismas condiciones de éstos y estarán sujetos a iguales causas de
impedimento, prefiriéndose a los que hablen el idioma castellano.
Son aplicables a la prueba pericial, las siguientes disposiciones:
1. La prueba pericial se verificará bajo la dirección del funcionario que la haya
decretado;
2. El funcionario judicial que decretó la prueba, hará a los peritos las preguntas
que crea oportunas, les dará por escrito o de palabra, pero sin sugestión
alguna, los datos que tuviere, haciéndose constar estos hechos en el acta de
la diligencia;
3. Dicho funcionario podrá asistir, si lo juzga conveniente, al reconocimiento que
los peritos hagan de las personas o de los objetos;
4. El mismo funcionario fijará a los peritos el tiempo en que deberán cumplir su
cometido;
5. Si transcurrido el tiempo fijado a los peritos, para cumplir su cometido, no
rinden su dictamen o si legalmente citados y aceptado el cargo, no concurrieren
a desempeñarlo, se hará uso de alguno de los medios de apremio;
6. Si a pesar del primer apremio el perito o los peritos no cumplieren con
las obligaciones señaladas en la fracción anterior, se hará su consignación
como reos de delito de desobediencia a un mandato legítimo de la autoridad;
7. Cuando las opiniones de los peritos nombrados discreparen, el funcionario que
practique las diligencias los citará a una junta en la que se discutirán los puntos
de diferencia haciéndose constar en el acta el resultado de la discusión;
8. Si en la junta a que se refiere la fracción anterior, los peritos no se pusieren de
acuerdo, el Juez nombrará un perito tercero en discordia;
9. Cuando el juicio pericial recaiga sobre objetos que se consumen al ser
analizados, los jueces no permitirán que se verifique el primer análisis, sino
cuando más sobre la mitad de las substancias, a no ser que su cantidad sea
tan escasa, que los peritos no puedan emitir su opinión sin consumirlas todas,
y lo cual se hará constar en el acta de la diligencia;
10. Los honorarios de los peritos que nombre el Juez o el Ministerio Público, se
pagarán por el Erario del Estado;
11. Los honorarios de los peritos que nombren las partes, se pagarán por la
persona que haya hecho el nombramiento;
12. Cuando los peritos, que tengan ese carácter por nombramiento del Ejecutivo
del Estado, se separen por cualquier motivo de su empleo, después de haber
sido designados para emitir su opinión sobre algún punto y siempre que ya
hubieren aceptado el nombramiento, tendrán la obligación de participar aquella
circunstancia al Juez, para que éste designe nuevo perito;
13. En el supuesto previsto en la fracción anterior, si la separación o cese del
empleo se hubiere verificado después de transcurrido el término que se le
señaló para emitir su dictamen, estará obligado a rendir éste sin remuneración;
14. Los peritos, con excepción de los médicos legistas, deberán ratificar ante el
Juez o Tribunal sus dictámenes y certificados;
15. Los peritos, inclusive los médicos legistas, deberán ampliar sus dictámenes y
certificados, cuando el funcionario que conoce de la averiguación lo crea
conveniente, o cuando lo soliciten las partes;
16. Los peritos pueden excusarse por enfermedad u otros motivos, que les impida
llenar su cometido con la debida imparcialidad, y
17. La excusa de los peritos será calificada por el Juez.

Cuando el acusado, el ofendido, o el acusador, los testigos o los peritos no hablen


el idioma castellano, o fueren mudos o sordos, se aplicarán las siguientes
disposiciones:
1.
2. Juez nombrará a uno o dos intérpretes que protestarán reproducir fielmente las
preguntas y respuestas que han de transmitir.
3. Sólo cuando no pueda encontrarse un intérprete mayor de edad, podrá
nombrarse a uno de quince años cumplidos cuando menos.
4. De ser posible, en semejantes casos, se escribirá la declaración original en el
idioma del declarante, así como la traducción que haga el intérprete.
5. Las partes podrán recusar al intérprete fundando la recusación, y el Juez o la
Sala resolverán el incidente de plano y sin ningún recurso.
6. Los testigos no pueden ser intérpretes.

TESTIMONIAL
Si por las revelaciones hechas en las primeras diligencias o en la querella, o de
cualquier otro modo, resultare necesario el examen de alguna persona para el
esclarecimiento de un hecho delictuoso, de sus circunstancias o de quien pueda ser
el delincuente, el Juez, a solicitud de las partes, procederá a dicho examen.
Durante la instrucción, el Juez no podrá dejar de examinar a los testigos presentes
cuya declaración soliciten las partes.
Los testigos ausentes serán examinados por conducto del Juez del lugar de su
residencia, sin que esto estorbe la marcha de la investigación, ni la facultad del Juez
para declararla agotada, cuando las partes estimen reunidos los elementos
necesarios para el efecto.
Toda persona, cualquiera que sea su edad, sexo, condición social o antecedentes,
deberá ser examinada como testigo, siempre que pueda dar alguna luzpara la
averiguación del delito y alguna de las partes estime necesario su examen.
No se obligará a declarar al tutor, curador, pupilo o cónyuge del acusado, ni a sus
parientes por consanguinidad o afinidad en la línea recta ascendente o
descendente, sin limitación de grados y en la colateral hasta el tercero inclusive, ni
a los que estén ligados con el acusado por amor, respeto o gratitud, o viva con el
acusado en las circunstancias a que se refiere el artículo 297 del Código Civil.
Si las personas a que se refiere el artículo anterior, tuvieren voluntad de declarar
espontáneamente, se recibirá su declaración.
No serán compelidos a declarar, las personas que están obligadas a guardar un
secreto profesional acerca de los hechos que bajo él conozcan, sin previo y
espontáneo consentimiento de las personas respecto de quienes tengan dicha
obligación.
En el caso del artículo anterior, si no pudiere obtenerse otra prueba de los hechos
objeto del proceso, el Juez o la Sala, oyendo a las partes y al mismo testigo,
resolverá que es necesaria su declaración y, dictada esta resolución, podrá el
testigo ser compelido a declarar.
En materia de Defensa Social, no puede oponerse tacha a los testigos; pero de
oficio, o a petición de parte, el Juez hará constar, en el proceso, las circunstancias
que puedan influir en el valor probatorio de los testimonios.
Antes de que los testigos declaren, se les instruirá acerca de las sanciones que el
Código de Defensa Social establece para los que se producen con falsedad o se
niegan a declarar; pero a los menores de dieciocho años, en vez de hacerles esta
advertencia y de que otorguen la protesta de producirse con verdad, se les exhortará
para que lo hagan.
Son aplicables a la diligencia de examen de los testigos, las siguientes
disposiciones:
Los testigos deberán ser examinados separadamente, tomando todas las medidas
necesarias para que no se comuniquen entre sí;
Sólo las partes podrán asistir a la diligencia, a menos de que el testigo sea ciego,
sordo, mudo o ignore el idioma castellano;
Si el testigo fuere ciego, el funcionario que practique la diligencia designará a otra
persona para que acompañe al testigo, la que firmará la declaración después de
que éste la haya ratificado;
En los demás casos previstos por la fracción III anterior, se nombrará intérprete;
Después de tomarle la protesta de decir verdad, se preguntará al testigo su nombre,
apellido, edad estado civil, profesión u ocupación, lugar de nacimiento y habitación;
si se halla ligado con el acusado o el ofendido por vínculos de amistad o
cualesquiera otros, o si tiene motivos de odio o rencor contra alguno de ellos;
Las respuestas del testigo sobre las circunstancias a que se refiere la fracción
anterior, se harán constar en el acta;
Los testigos declararán de viva voz, sin que les sea permitido leer respuestas que
tengan escritas, aunque sí podrán consultar notas o documentos que lleven consigo,
cuando esto sea pertinente, según la naturaleza del asunto y a juicio de la autoridad
que practique la diligencia;
EL Ministerio Público y la defensa tendrán derecho a interrogar al testigo, pero el
Juez o la Sala podrán disponer que los interrogatorios se hagan por su conducto,
cuando así lo estimen necesario, tendrán facultad de; desechar las preguntas que,
a su juicio, sean capciosas o inconducentes y podrán, además, interrogar al testigo
sobre los puntos que estimen convenientes;
Los testigos darán razón de su dicho, haciéndose constar en la diligencia;
Se entenderá por razón de su dicho, la causa o motivo que dio ocasión a que
presenciaran o conocieran el hecho sobre el cual deponen, y no la simple afirmación
de que les consta lo declarado, de vista, a ciencia cierta u otra semejante;
Las declaraciones se redactarán con claridad, usando hasta donde sea posible las
mismas palabras empleadas por el testigo, quien podrá dictar o escribir su
declaración, si quisiere hacerlo;
Si la declaración se refiere a algún objeto puesto en depósito, después de interrogar
al testigo sobre las señales que caractericen dicho objeto, se le pondrá a la vista
para que lo reconozca y firme sobre él, si fuere posible, y
Si la declaración es relativa a un hecho susceptible de dejar vestigios permanentes
en algún lugar, el testigo podrá ser conducido a el para que haga las explicaciones
convenientes.
Si el testigo fuere militar o empleado de algún ramo del servicio público, la citación
se hará por conducto del superior jerárquico respectivo.
Cuando haya de examinarse como testigos a los Diputados al Congreso Local,
Gobernador del Estado, Secretarios de Despacho, Procurador General de Justicia,
Procurador del Ciudadano o Magistrados del Tribunal Superior de Justicia, el Juez
les pedirá su declaración por oficio.
Cuando el testigo fuere obligado a ocurrir desde un lugar distante más de veinte
kilómetros del en que se practique la averiguación, tendrá derecho a indemnización
que prudentemente fijará el Juez y que pagará el Erario, si la citación hubiese sido
decretada a solicitud del Ministerio Público; pero si la declaración fue decretada a
petición de parte, esa indemnización será pagada al testigo por la persona que
solicitó la declaración.
En el supuesto último del anterior artículo, el oferente de la prueba testimonial
depositará el importe de la indemnización, antes de que se proceda a citar al testigo.
Si el testigo se hallare en la misma población, pero con impedimento físico para
presentarse en el juzgado, sea por causa de enfermedad, ancianidad o cualquiera
otra suficiente a juicio del Juez, el personal del Juzgado se trasladará al domicilio
del testigo para tomarle su declaración.
Cuando el testigo se niegue sin causa justa a comparecer o se resista a declarar,
será apremiado por los medios legales.
Cuando hubiere de ausentarse alguna persona que pueda declarar acerca de un
hecho delictuoso, de sus circunstancias o de la persona del acusado o del ofendido,
se aplicarán las siguientes disposiciones:
1. El Juez a pedimento del Ministerio Público o de alguna de las otras partes,
podrá, si lo estima necesario, decretar el arraigo del testigo por el tiempo que
fuere estrictamente indispensable para que rinda su declaración;
2. Si resultare que la persona arraigada lo ha sido innecesariamente, tendrá
derecho a exigir que se le indemnice de los daños y perjuicios que con la
detención se le hubieren causado, y
3. No procederá lo dispuesto en la fracción anterior, cuando el arraigo se hubiese
decretado a instancia del Ministerio Público.

DOCUMENTOS
Son documentos públicos y privados los que señala con tal carácter el Código de
Procedimientos Civiles.
Los documentos que presenten las partes o se relacionen con la materia del
proceso, se agregarán al expediente, asentando razón en autos; pero si fuere difícil
o imposible obtener otro ejemplar de los mismos o se temiere que sean sustraídos
se mantendrán en lugar seguro, agregando a los autos copia autorizada.
Cuando alguna de las partes pidiere copia o testimonio de algún documento que
obre en los archivos públicos, las otras tendrán derecho a pedir, dentro de tres días,
que se adicione con lo que crean conducente del mismo documento o del mismo
asunto, y el Juez o la Sala resolverá de plano, si es procedente la adición solicitada.
La compulsa de documentos existentes fuera de la jurisdicción del Tribunal en que
se sigue el proceso, se hará a virtud de oficio o exhorto que se dirigirá al Juez del
lugar en que aquéllos se encuentren.
Los documentos privados y la correspondencia procedente de uno de los
interesados, que presente el otro, se reconocerán por aquél, y para ello se le
mostrarán originales y se le dejará ver todo el documento.
Cuando el Ministerio Público creyere que pueden encontrarse pruebas del delito en
la correspondencia que se dirija al acusado, se aplicarán las siguientes
disposiciones:
1. El Ministerio Público pedirá al Juez y éste ordenará que se recoja dicha
correspondencia;
2. La correspondencia recogida será abierta por el Juez en presencia de su
Secretario, del Agente del Ministerio Público y del acusado, si estuviere en
lugar;
3. El Juez leerá para sí esa correspondencia y si no tuviere relación con el hecho
que se averigüe, la devolverá al acusado o a alguna persona de su familia, si
aquél estuviere ausente;
4. Si tuviere alguna relación con el hecho material de la averiguación, el Juez
comunicará su contenido al acusado y mandará agregar el documento a la
averiguación;
5. el Juez ordenará a petición de parte, si lo estimare conveniente, que
cualquiera oficina telegráfica facilite copia de los telegramas por ella
transmitidos o recibidos, siempre que esto pueda contribuir al esclarecimiento
de un delito, y
6. El auto que se dicte en los casos a que se refieren las fracciones I y V
anteriores, determinará con precisión la correspondencia epistolar o telegráfica
que haya de ser examinada.

Cuando a solicitud de parte interesada, el Juez mande sacar testimonio de


documentos privados existentes en los libros, cuadernos o archivos de
comerciantes, industriales o de cualquier otro particular, se aplicarán las siguientes
disposiciones:
1. EL que pida la compulsa deberá fijar con precisión la constancia que solicita;
2. EL Juez, en audiencia verbal y en vista de lo que aleguen el tenedor y las
partes, resolverá de plano si debe hacer o no la exhibición.
Los documentos públicos y privados podrán presentarse en cualquier estado del
proceso, hasta antes de que éste se declare visto, y no se admitirán después sino
con protesta formal que haga el que los presente, de no haber tenido conocimiento
de ellos anteriormente.
Cuando se niegue o ponga en duda la autenticidad de un documento, podrá pedirse
y se decretará el cotejo de letras o firmas que practicarán los peritos con asistencia
del funcionario que lo decretó.
El cotejo se hará con documentos indubitables o que las partes reconozcan como
tales; con documentos reconocidos judicialmente y con el documento impugnado,
en la parte que no hubiere sido tachada de falsa por aquél a quien perjudique la
falsedad.
PRESUNCIONES
Presunción es la consecuencia que la ley o el Juez infieren de un hecho conocido
para averiguar la verdad de otro desconocido. La primera se llama legal y la
segunda humana.
Hay presunción legal:
1. Cuando la ley la establece expresamente, y
2. Cuando la consecuencia nace inmediata directamente de la ley.

Hay presunción humana cuando de un hecho debidamente probado se infiere otro,


que es consecuencia ordinaria y lógica de aquél..
EL que tiene a su favor una presunción legal, sólo está obligado a probar el hecho
en que se funda la presunción.
Es admisible prueba contra las presunciones, sean legales o humanas.
Producen solamente presunción:
1. Los testigos que no convengan en lo esencial; los de oídas, y la declaración de
un solo testigo;
2. Las declaraciones de testigos singulares que versen sobre actos sucesivos
referentes a un mismo hecho, y
3. La fama pública.

CATEOS Y VISITAS DOMICILIARIAS


El cateo sólo podrá practicarse en virtud de orden escrita, expedida por la autoridad
judicial, en la que se exprese el lugar que ha de inspeccionarse, las personas que
hayan de aprehenderse o los objetos que se busquen y levantándose del cateo acta
circunstanciada, en presencia de dos testigos propuestos por el ocupante del lugar
cateado o, en su ausencia, por la autoridad que practique la diligencia.
Cuando el Ministerio Público actúe como investigador de delitos, podrá pedir a la
autoridad judicial que practique cateos, proporcionando a ésta los datos que
justifiquen su petición.
Para la práctica de un cateo, se observarán las reglas siguientes:
1. La diligencia de cateo deberá limitarse al fin o fines expresados en la orden
respectiva;
2. Si se trata de un delito flagrante, el Juez o funcionario que corresponda,
procederá a la visita o reconocimiento, sin demora. como lo establece el
artículo 16 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos;
3. Si no hubiere peligro de hacer ilusoria o difícil la averiguación, se citará al
acusado para presenciar el acto;
4. Si el acusado estuviere libre y no se le encontrare, o si estando detenido
estuviere impedido de asistir, será representado por dos testigos a quienes se
llamará en el acto de la diligencia para que la presencien, y
5. En todo caso, el jefe de la casa o finca que deba ser cateada, aunque no sea
presunto responsable del hecho que motiva la diligencia, será llamado también
para presenciar el acto en el momento en que tenga lugar, o antes, si
procediendo así, no se pusiere en peligro el éxito de la diligencia.

Son aplicables a las visitas domiciliarias las siguientes disposiciones:


1. Las visitas domiciliarias sólo podrán practicarse durante el día, desde las seis
hasta las dieciocho horas, salvo que la diligencia sea urgente y se declare así
en la orden respectiva;
2. Las visitas domiciliarias se limitarán a la comprobación del hecho que las
motive y de ningún modo se extenderán a indagar delitos en general;
3. Si de una visita domiciliaria o de un cateo resultare casualmente el
descubrimiento de un delito que no haya sido objeto directo del reconocimiento,
se procederá a levantar el acta respectiva para hacer la consignación
correspondiente, siempre que el delito no fuere de aquéllos en que para
proceder se exija querella necesaria, y
4. Si la inspección tuviera que efectuarse dentro de algún edificio público, se
avisará al encargado de éste, por lo menos con una hora de anticipación a la
visita, salvo caso de urgencia.

En el caso de que el representante de una casa o establecimiento, solicite la


inspección de un funcionario de la Policía Judicial, o de una Autoridad Judicial, por
estarse cometiendo en la misma casa un delito, o por existir allí la prueba de que
aquél se cometió, o cuando se trate de un delito in fraganti, se aplicarán las
siguientes disposiciones:
1. No será necesario el auto motivado que ordene la inspección;
2. Se harán constar en una acta los motivos que ocasionaron la inspección y los
resultados de la misma, y
3. El acta a que se refiere la fracción anterior será firmada por el denunciante y,
si no lo hiciere, se expresará el motivo.

CONFRONTACIÓN
Toda persona que tuviere que referirse a otra en su declaración o en cualquier otro
acto judicial, lo hará de modo claro y distinto, mencionando, si le fuere posible, el
nombre, apellido, habitación y demás circunstancias que puedan servir para
identificarla.
La confrontación se practicará:
1. Cuando quien declare no pueda dar noticia exacta de la persona a quien se
refiera, pero exprese poder reconocerla si se la presentan, y
2. Cuando el declarante asegure conocer a una persona y haya motivos para
sospechar que no la conoce.

En la confrontación se observarán los requisitos siguientes:


1. Que la persona que sea objeto de la confrontación no se disfrace ni se
desfigure, ni borre las huellas o señales que puedan servir al que tenga que
designarla;
2. Que aquélla se presente acompañada de otros individuos vestidos con ropas
semejantes y aún con las mismas señas que las del confrontado, si fuere
posible, y
3. Que los individuos que acompañen a la persona que va a ser confrontada, sea
de clase análoga, atendidas su educación, modales y circunstancias
especiales.

La diligencia de confrontación se practicará conforme a las siguientes disposiciones:


1. Quien deba ser confrontado puede elegir el sitio en que quiera colocarse, entre
los que lo acompañan en la diligencia;
2. Podrá pedir también quien deba ser confrontado que se excluya a cualquiera
persona que le parezca sospechosa;
3. Queda al prudente arbitrio de la autoridad que practique la confrontación
acceder o no a las solicitudes mencionadas en las fracciones anteriores;
4. La diligencia de confrontación se preparará colocando en una fila a la persona
que deba ser confrontada y a las que la acompañan;
a. Si persiste en su declaración anterior;
b. Si conocía con anterioridad a la persona a quien atribuye el hecho o la
conoció en el momento de la ejecución del mismo, y
c. Si después de la ejecución del hecho la ha visto, en qué lugar, por qué
motivo y con qué objeto.
5. Se tomará al declarante, si no fuere el acusado, la protesta de decir verdad y
se le interrogará sobre:
6. Se llevará al declarante frente a las personas que formen la fila, si hubiere
afirmado conocer a aquélla de cuya confrontación se trata;
7. Se permitirá al declarante mirar detenidamente a las personas de la fila y se le
prevendrá que toque con la mano a la que se quiere identificar, manifestando
las diferencias o semejanzas que advierta entre el estado actual y el que tenía
en la época a que en su declaración se refiere, y
8. Cuando sean varios los declarantes o las personas confrontadas, se verificarán
tantos actos separados cuantas sean las confrontaciones que hayan de
practicarse.
CAREOS
Con excepción de los careos mencionados en la fracción IV del artículo 20 de la
Constitución, que sólo se realizarán si el procesado o su defensor lo solicitan, los
careos se practicarán cuando exista contradicción sustancial en las declaraciones
de dos personas, pudiendo repetirse cuando el Tribunal lo estime oportuno o cuando
surjan nuevos puntos de contradicción.
La diligencia de careos, se rige por las siguientes disposiciones:
1. Los careos entre el acusado y los que deponen en su contra, se practicarán
durante la averiguación previa, de que conoce la Autoridad Judicial;
2. Si durante la averiguación previa no puede lograrse la comparecencia de las
personas que deban ser careadas, se practicarán los careos durante la
instrucción;
3. Se careará un solo testigo con otro;
4. En una diligencia no se hará constar más de un careo;
5. Los careos entre personas distintas de las mencionadas en la fracción I
anterior, se practicarán durante la instrucción y podrán repetirse cuando el Juez
lo estime oportuno, o a petición de las partes cuando surjan nuevos puntos de
contradicción;
6. Sólo concurrirán a la diligencia de careos, las personas que deban ser
careadas, las partes y los intérpretes si fueren necesarios;
7. Los careos se practicarán dando lectura en lo conducente a las declaraciones
que se reputen desacordes o contradictorias y llamando la atenciónde los
careados sobre los desacuerdos o contradicciones, a fin de que discutan entre
sí y hagan las aclaraciones que estimen convenientes, para que pueda
obtenerse la verdad;
8. Si los que deban ser careados estuvieren fuera de la jurisdicción del Tribunal,
se librará el oficio o el exhorto correspondiente.

VALOR JURÍDICO DE LAS PRUEBAS


1. No podrá condenarse a un acusado sino cuando se pruebe que cometió el
delito que se le imputa.
2. En caso de duda deberá absolverse al acusado.
3. El que afirma está obligado a probar.
4. El que niega está obligado a probar cuando su negación es contraria a una
presunción legal o envuelva la afirmación expresa de un hecho.
5. La confesión produce su efecto tanto en lo que favorece como en lo que
perjudica al acusado.

La confesión ante el Ministerio Público o ante el Juez hará prueba plena, cuando
concurran las circunstancias siguientes:
1. Que se haga por persona mayor de dieciséis años, en su contra, con pleno
conocimiento y sin coacción ni violencia alguna;
2. Que sea hecha con la asistencia de su defensor, y de que el inculpado esté
debidamente informado del procedimiento y del proceso;
3. Que sea de hechos propios, y
4. Que no existan en autos otras pruebas o presunciones que, a juicio de la
autoridad judicial, la hagan inverosímil.

Las investigaciones y demás diligencias que practiquen los Agentes de la Policía


Judicial, tendrán valor de testimonios que deberán complementarse con otras
diligencias de prueba que practique el Ministerio Público, para atendieres en el acto
de la consignación. En ningún caso se podrá tomar como confesión lo asentado por
Agentes de la Policía Judicial.
Los documentos públicos harán prueba plena, salvo el derecho de las partes para
redargüirlos de falsedad y para pedir su cotejo en los protocolos, o con los originales
existentes en los archivos.
Los documentos privados sólo harán prueba plena contra su autor, si fueren
judicialmente reconocidos por él, o no objetados, a pesar de saber que figuran en el
proceso.
Los documentos privados comprobados por testigos se considerarán como prueba
testimonial; y los provenientes de un tercero serán estimados como presunciones.
La inspección judicial, así como el resultado de los catees o visitas domiciliarias, de
la confrontación y de los careos, harán prueba plena, si se practican con los
requisitos legales.
La fuerza probatoria de todo juicio pericial, incluso el cotejo de letras y los
dictámenes de los peritos, serán calificados por el Juez o Sala, según las
circunstancias.
La valorización de la prueba testimonial queda al prudente arbitrio del Juez o
Tribunal, los que no pueden con la sola prueba testimonial, considerar probados los
hechos cuando no haya por lo menos dos testigos que reúnan las condiciones
siguientes:
1. Que por su edad, capacidad e instrucción, tengan el criterio necesario para
juzgar del acto;
2. Que por su probidad, la independencia de su posición y antecedentes
personales, tengan completa imparcialidad;
3. Que el hecho de que se trate sea susceptible de conocerse por medio de los
sentidos, y que el testigo lo conozca por sí mismo y no por inducciones o
referencias de otra persona;
4. Que la declaración sea clara y precisa, sin dudas ni reticencias, ya sobre la
sustancia del hecho, ya sobre sus circunstancias esenciales;
5. Que el testigo no haya sido obligado a declarar por fuerza o miedo, ni
impulsado por engaño, error o soborno. El apremio judicial, no se reputará
fuerza;
6. Que los testigos sean uniformes, esto es, que convengan no sólo en la
sustancia, sino en los accidentes del hecho que refieran; o que, aun cuando no
convengan en éstos, la discrepancia no modifique la esencia del hecho, a juicio
del Juez o de la Sala, y
7. Que los testigos hayan oído pronunciar las palabras o visto el hecho sobre que
deponen.

Los jueces y las salas, según la naturaleza de los hechos, la prueba de ellos y el
enlace natural, más o menos necesario que exista entre la verdad conocida y la que
se busca, apreciarán en conciencia el valor de las presunciones hasta el punto de
considerar su conjunto como prueba plena.

LA FASE PREPARATORIA
Se encuentra estipulada en el Código Orgánico Procesal Penal en el artículo 280.
Procedimiento Ordinario: Su objeto es hacer la investigación de los hechos y
descubrir la verdad de los mismos, de ello se determinara si son elementos de
convicción y servirá para preparar la defensa del imputado y la acusación del fiscal.
El fiscal es controlado por un tribunal de control.
Las Pruebas Anticipadas:
El fiscal solicitara una experticia antes de solicitar una acusación. El fiscal solicitara
autorización al juez de control o también la solicitara la policía en casos especiales.
NORMAS GENERALES DE LA FASE PREPARATORIA
OBJETO
Artículo 280. Objeto. Esta fase tendrá por objeto la preparación del juicio oral y
público, mediante la investigación de la verdad y la recolección de todos los
elementos de convicción que permitan fundar la acusación del fiscal y la defensa
del imputado.
ALCANCE
Artículo 281. Alcance. El Ministerio Público en el curso de la investigación hará
constar no sólo los hechos y circunstancias útiles para fundar la inculpación del
imputado, sino también aquellos que sirvan para exculparle. En este último caso,
está obligado a facilitar al imputado los datos que lo favorezcan.
CONTROL JUDICIAL
Artículo 282. Control judicial. A los jueces de esta fase les corresponde controlar el
cumplimiento de los principios y garantías establecidos en este Código, en
la Constitución de la República, tratados, convenios o acuerdos internacionales
suscritos por la republica; y practicar pruebas anticipadas, resolver excepciones,
peticiones de las partes y otorgar autorizaciones.
EL INICIO DEL PROCESO.
Se da por:
 Denuncia
 De Oficio
 Por Querella
 Flagrancia
 Procedimiento de Partes

En el caso específico de la Denuncia esta, la hace la parte agraviada, la victima ante


cualquier funcionario competente o cualquier funcionario del Ministerio Publico, por
escrito o de manera verbal.
La Querella es una forma de inicio en el Proceso Penal se intenta por escrito por
ante el tribunal de control, esta califica delitos, el querellante debe identificar y tiene
que decir si tiene o no vinculo con el querellante.
La Investigación de Oficio se encuentra esjudem en el artículo 283 de lo que se
puede señalar el papel del Ministerio Publico.
Es menester de la presente investigación señalar que el Ministerio Publico es uno
de los integrantes del Poder Moral Republicano, y entre sus atribuciones y deberes
destacan los estipulados en la Ley Orgánica Del Ministerio Publico (Gaceta Oficial
No. 5.262 Extraordinario) en el Segundo Titulo articulo 11: "Son deberes y
atribuciones del ministerio Publico:
1. Velar por la observancia de la Constitución, de las leyes y de las libertades
fundamentales en todo el territorio nacional;
2. Vigilar, a través de los fiscales que determina esta ley, por el respeto de
los derechos y garantías constitucionales; y por la celeridad y buena marcha
de la administración de justicia en todos los procesos en que estén
interesados el orden publico y las buenas costumbres;
3. Cumplir sus funciones con objetividad, diligencia y prontitud, respetando y
protegiendo la dignidad humana y los derechos y libertades fundamentales,
sin discriminación alguna;
4. Ejercer la acción penal en los términos establecidos en la Constitución, en
el Código Orgánico Procesal Penal y las leyes;
5. Intentar las acciones a que hubiere lugar para hacer efectiva
la responsabilidad civil, penal, administrativa o disciplinaria en que hubiere
incurrido los funcionarios públicos, con motivo del ejercido de sus funciones,
de acuerdo con las modalidades establecidas en el Código Orgánico Procesal
Penal y las leyes;
6. Ejercer la dirección funcional de las investigaciones penales de los Órganos de
Policía correspondiente, cuando tenga conocimiento de la perpetración de un
hecho punible, según lo establecido en el Código Orgánico Procesal Penal y
supervisar la legalidad de esas investigaciones;
7. Supervisar la ejecución de las disposiciones judiciales cuando se relacionen
con el orden publico o las buenas costumbres;
8. Intervenir en defensa de la constitucionalidad y legalidad en los recursos de
nulidad que sean interpuestos por ante los diferentes órganos de la jurisdicción
contencioso-administrativa;
9. Ejercer a través de los fiscales especializados, las atribuciones señaladas en
las leyes especiales;
10. Velar por el correcto cumplimiento de las leyes y la garantía de los derechos
humanos en las cárceles y demás establecimientos de reclusión;
En el ejercicio de esta atribución constitucional los funcionarios del Ministerio
Publico, tendrán acceso a todos los establecimientos mencionados. Quienes
entraben en alguna forma el ejercicio de esta atribución incurrirán en
responsabilidad disciplinaria;
11. Vigilar para que en los retenes policiales, en los locales carcelarios, en los
lugares de reclusión de los comandos militares, en las colonias de trabajo, en
las cárceles y penitenciarias, institutos de corrección para menores, y demás
establecimientos de reclusión e internamiento sean respetados los derechos
humanos y constitucionales de los reclusos y menores, vigilar las condiciones
en que se encuentren los reclusos e internados; tomar las medidas adecuadas
legales para mantener la vigencia de los derechos humanos cuando se
compruebe que han sido o son menoscabados o violados;
12. Pedir la cooperación de cualquier organismo publico, funcionario o empleado
publico o empresa sometida a control económico o directivo del estado,
quienes estarán obligados a prestarlos sin demora y a suministrar
los documentos e informaciones que le sean requeridos, salvo aquellos que
constituyen secreto de estado, a juicio del órgano de mayor jerarquía de la
correspondiente estructura administrativa;
13. Las demás que les señalen las leyes."

DESARROLLO DE LA INVESTIGACIÓN
Ahora pasaremos a explicar detalladamente como se desarrolla la investigación:
-De Oficio
-Denuncia
-Acusación
-Averiguación y Comprobación del Cuerpo del Delito
-Reconocimiento, Examen e Informe Pericial
-Visitas Domiciliarias
SUMARIO Formación -Examen de los Testigos
-Investigación de los Delincuentes
-Detención
-Declaración Indagatoria
Revisión y
Terminación -Auto de Terminación
Sumario: constituyen el sumario las actuaciones encaminadas a averiguar y hacer
constar la perpetración de los hechos punibles, con todas las circunstancias que
puedan influir en su calificación, y la culpabilidad de los presuntos agentes, con el
aseguramiento de sus personas y de los objetos activos y pasivos de la
perpetración. Una vez que se haya producido la detención judicial del indiciado el
sumario debe estar concluido dentro de los 30 días siguientes. Las diligencias del
sumario son secretas menos para el Ministerio Público.
Antes de comenzar a explicar como se inicia el sumario debemos tener en cuenta
el papel que desempeñan los funcionarios de instrucción que son los llamados
instructores del proceso penal y que son: 1º. Los Tribunales de Primera Instancia
en lo Penal. 2º. Los Tribunales de Instrucción propiamente dichos. 3º. Los
Tribunales de Parroquia y Municipio, y los de Departamento y Distrito cuando actúen
también con aquél carácter. 4º. Los Órganos de Policía Judicial. 5º. Otras
autoridades y funcionarios que la Ley designe. Debemos tener presente que la
Policía Judicial esta subordinada a los Jueces de Instrucción en el cumplimiento de
sus funciones y deben investigar los delitos, identificar y aprehender
preventivamente a los presuntos culpables y asegurar las pruebas necesarias para
la aplicación de la Ley. Esto se debe a que en el sumario hay una concentración de
poder del juez, es decir, una vez iniciado el sumario con el auto de proceder el juez
lleva y dirige el proceso.
Inicio del Sumario: todo funcionario de instrucción está en él deber de dictar auto
de proceder a la averiguación sumaria cuando sepa que se ha cometido un hecho
punible en su jurisdicción (de oficio), o cuando sea admitida una denuncia o una
acusación, lo que quiere decir que el proceso penal se inicia de oficio, por denuncia
o por acusación.
De oficio: el proceso penal se inicia con un auto de proceder en el cual el instructor
dispondrá que se practiquen todas las diligencias necesarias para poner en claro y
hacer constar en el expediente los hechos que se sucedieron.
Por denuncia: todo funcionario de instrucción está obligado a oír y extender por
escrito cualquier denuncia que se quiera formalizar, respecto de la comisión de
algún hecho punible que fuere de acción pública. Al pie de dicha denuncia se debe
extender el auto de proceder, acordando evacuar las citas que e ellas se hallen, y
todo lo demás que sea conducente a la averiguación del hecho y de los culpables.
Por acusación: en toda causa iniciable de oficio, cualquier particular, agraviado o
no, podrá constituirse acusador ante cualquier Tribunal competente para la
instrucción del sumario respectivo. El Fiscal del Ministerio Publico denunciará
aquellos delitos que sin ser de acción privada, no puedan enjuiciarse sino a instancia
suya o por acusación de los particulares.
Por supuesto que en los delitos de acción privada solo puede procederse al
enjuiciamiento si la parte ofendida o su representante legal formulan la acusación,
pero si el ofendido no puede hacer la denuncia o acusación por su edad o estado
mental, ni tiene representante legal el Ministerio Público debe ejercer la acción
penal. Se debe señalar que el perdón o desistimiento del agraviado pone fin al juicio
pero si es un menor el agraviado se necesita la opinión favorable del Procurador de
Menores, y si es mayor de 18 años y menor de 21 o es inhabilitado o entredicho la
opinión del Fiscal del Ministerio Público.
Formación del Sumario: en la formación del sumario se dan una serie de etapas
las cuales son:
Averiguación y comprobación del cuerpo del delito:
la base del procedimiento en materia penal es la comprobación o la existencia de
una acción u omisión previstos expresamente en la Ley como delito o falta. Por lo
que el cuerpo del delito se comprueba mediante los exámenes que los funcionarios
instructores hagan por medio de facultativos, peritos, objetos, armas o instrumentos
que hubieren servido o hayan sido preparados para consumar el delito; además de
examinar las huellas, rastros o señales que se hubieren dejado en el lugar de la
perpetración; el reconocimiento de los libros, documentos y papeles relacionados
con el delito; las deposiciones de testigos oculares y auriculares; indicios y
deducciones vehementes que produzcan el convencimiento de su ejecución. Es
decir, que en caso de muertes, infanticidios, heridas, lesiones, robos, hurtos,
falsificaciones, incendios, explosiones, daños, etc, el funcionario de instrucción
debe recabar las pruebas necesarias que faciliten la comprobación del cuerpo del
delito, y para esto se servirán de expertos y testigos oculares.
Reconocimiento, examen e informe pericial: se refiere a los casos en los que
para el examen de una persona u objeto se requieren conocimientos especiales por
lo que se nombran 2 peritos para que practiquen los exámenes pertinentes y
presenten sus respectivos informes con los detalles de los resultados obtenidos en
su investigación científica. Se les puede tomar declaración a los peritos. Si los
informes presentados por los peritos son contradictorios, entonces se nombra a un
tercer perito para que se pueda lograr el consenso por mayoría.
Visitas domiciliarias: si hay un motivo justificado se hacen visitas domiciliarias en
la habitación del indiciado o en cualquier otro lugar sospechoso. El funcionario de
instrucción debe estar acompañado de 2 testigos.
Examen de los testigos: todo venezolano o extranjero que no esté legalmente
impedido, está en la obligación de concurrir al llamamiento que se le haga en
cualquier asunto de carácter penal, para declarar cuanto supiere sobre lo que se le
pregunte por el funcionario de instrucción o por el Tribunal de la Causa. Si la
declaración es ambigua se le puede preguntar tantas veces sea necesario para que
se aclare su declaración. Y si afirman algún hecho deben ser interrogados de cómo
saben o ha llegado la noticia que afirman.
Investigación de los delincuentes: para la investigación de los delincuentes se
examinará a los denunciantes, a los ofendidos y a los testigos que puedan saber
quienes son los culpables. Ya que se debe determinar el nombre, apellido, edad,
estado, profesión, domicilio o residencia del indiciado, y en todo caso las señales
fisonómicas del indiciado.
Detención: siempre que resulte plenamente comprobado que se ha cometido un
hecho punible que merezca pena corporal, sin estar prescrita la acción penal y
aparezcan fundados indicios de la culpabilidad de alguna persona, el Tribunal
Instructor decretará la detención del indiciado, por auto razonado. Y si el procesado
no esta detenido se libra por el Tribunal una orden de aprehensión a las autoridades
de policía para que hagan efectiva su captura.
Declaración indagatoria: dentro de los 2 días siguientes a la detención del
indiciado o de la notificación hecha al sometido a juicio de la orden de
comparecencia, más el término de la distancia, el Tribunal Instructor les tomará
declaración indagatoria, en la que se oirá al reo en persona, se le informará del
hecho punible que se le imputa y se le leerá el precepto constitucional que garantiza
al enjuiciado a no ser obligado a prestar juramento ni a reconocer culpabilidad contra
si mismo o algún familiar. Al indiciado se le preguntan sus datos de identificación, y
todo lo relacionado con el hecho que se le imputa y debe estar asistido por su
defensor, todas estas actuaciones deben ser anotadas en un acta.
Revisión y Terminación del Sumario: luego que se hayan practicado todas las
diligencias conducentes a comprobar el cuerpo del delito y a descubrir al culpable,
o cuando, aún sin haberse evacuado todas, hubieren transcurrido 30 días después
de la detención judicial del procesado, el funcionario instructor pasará el expediente
al Tribunal de la Causa, cuando el mismo no lo sea, junto con el procesado. El
Tribunal de la causa revisará el expediente y si no encuentra faltas, declara
concluido el sumario por auto expreso. Pero si encuentra faltas ordenará
subsanarlas, indicando las diligencias que hayan de practicarse, siempre que
puedan evacuarse antes que venzan los 30 días posteriores a la detención del
demandado.
Antes de dictarse el auto de detención o el de sometimiento a juicio, el Juez
Instructor puede declarar terminada la averiguación por no haber lugar a proseguirla
en los casos del articulo 206 del Código de Enjuiciamiento Criminal. Este auto debe
ser consultado a un Tribunal Superior Jerárquico, por ejemplo a Primera Instancia
cuando el que lo dicta es un Tribunal de menor categoría, al cual no corresponda el
conocimiento de la causa, o con el Tribunal Superior si lo pronunció el de Primera
Instancia.
Plenario: el plenario se desarrolla en diversas etapas que son las siguientes:
-Defensores y Fiscales
Comienzo del Juicio Plenario -Escrito de cargos
-Fijación de la Audiencia del Reo
-Lectura del Escrito de cargos y demás actas sumariales.
Audiencia del Reo -Contestación del Reo
-Excepciones Dilatorias y de Inadmisibilidad
-Confesión
-Inspección Ocular
Pruebas -Documentos
-Testigos, Peritos, Facultativos
PLENARIO -Indicios y Presunciones
Vista y Sentencia en -Asociados y Asesores, Relación e Informes
Primera Instancia -Fallo en Primera Instancia

CONCEPTO DE SOBRESEIMIENTO:
Es una institución procesal penal que se produce por razones de fondo ya que
implica la imposibilidad
De continuar adelante por falta de certeza respecto a los
llamados presupuestos fundamentales del Proceso penal, es decir la existencia
acreditada de un hecho punible no evidentemente prescrito y los
Fundados elementos de convicción acerca de la responsabilidad del imputado.
Características del sobreseimiento
1.- es un pronunciamiento judicial aun cuando se acuerda por solicitud del fiscal del
proceso o por decisión del fiscal superior. Art 320 y 323.
2.- es fundado en virtud de que debe dictarse cuando este acreditada algunas de
las circunstancias previstas en el articulo 318
3.- se dicta respecto a las personas y no cuanto a los hechos
4.- recurrible toda vez que las partes que se consideran agraviadas por el
pronunciamiento pueden impugnarlas.
5.- tiene autoridad d cosa juzgada ya que impide la apertura de un proceso con los
mismos sujetos respecto de los mismos hechos
Clasificación del sobreseimiento
Sobreseimiento total o parcial
Según se pronuncie o acuerde respecto a todos o solo respecto a algunos de los
imputados
Sobreseimiento provisional o definitivo:
Según permita su posterior reanudación si aparecieran nuevos elementos de
convicción o pongan fin al proceso.
Sobreseimiento de oficio o a solicitud de parte:
Según lo decrete el tribunal por iniciativa propia o previa solicitud fiscal art 330
ordinal tercero y 320
Sobreseimiento facultativo y obligatorio:
Es facultad cuando el juez debe decretarlo cuando considere que concurran algunos
de los supuestos del art 318
Es obligatorio cuando el fiscal superior ratifica el pedido del fiscal del proceso.
Artículo 324. Requisitos. El auto por el cual se declare el sobreseimiento de la
causa deberá expresar:
1. El nombre y apellido del imputado;
2. La descripción del hecho objeto de la investigación;
3. Las razones de hecho y de derecho en que se funda la decisión, con indicación
de las disposiciones legales aplicadas;
4. El dispositivo de la decisión.
Artículo 325. Recurso. El Ministerio Público o la víctima, aun cuando no se haya
querellado, podrán interponer recurso de apelación y de casación, contra el auto
que declare el sobreseimiento.
Artículo 326. Acusación. Cuando el Ministerio Público estime que la investigación
proporciona fundamento serio para el enjuiciamiento público del imputado,
presentará la acusación ante el tribunal de control.
La acusación deberá contener:
1. Los datos que sirvan para identificar al imputado y el nombre y domicilio o
residencia de su defensor;
2. Una relación clara, precisa y circunstanciada del hecho punible que se atribuye
al imputado;
3. Los fundamentos de la imputación, con expresión de los elementos de convicción
que la motivan;
4. La expresión de los preceptos jurídicos aplicables;
5. El ofrecimiento de los medios de prueba que se presentarán en el juicio, con
indicación de su pertinencia o necesidad;
6. La solicitud de enjuiciamiento del imputado.
OPORTUNIDAD EN QUE EL SOBRESEIMIENTO PUEDE SOLICITARSE:
1.- durante la fase investigativa.
2.- una vez que haya concluido la audiencia preliminar.
3.- en la fase de juicio una vez que haya concluido esta art 173, 364 ord 5°
EFECTOS DEL SOBRESEIMIENTO:
1.- tiene autoridad de cosa juzgada ya que firme la decisión no es posible la apertura
de un proceso con identidad en la persona y el objeto.
2.- Puesto que pone fin al proceso en relación a las personas en cuyo favor se
decreta, deben cesar las medidas cautelares que se hubieren impuesto al imputado.
3.- En virtud del carácter personal si hubieren coimputados el proceso continuara su
curso respecto de quienes no hayan sido favorecidos con la decisión.
Recursos
Tiene apelación y recurso de casación 447 ord 1° 459 ultimo aparte
DE LOS ACTOS CONCLUSIVOS
Artículo 315. Archivo fiscal. Cuando el resultado de la investigación resulte
insuficiente para acusar, el Ministerio Público decretará el archivo de las
actuaciones, sin perjuicio de la reapertura cuando aparezcan nuevos elementos de
convicción. De esta medida deberá notificarse a la víctima que haya intervenido en
el proceso. Cesará toda medida cautelar decretada contra el imputado a cuyo favor
se acuerda el archivo. En cualquier momento la víctima podrá solicitar la reapertura
de la investigación indicando las diligencias conducentes.
Parágrafo Único: En los casos de delitos en los cuales se afecte el patrimonio del
Estado, o intereses colectivos y difusos, el fiscal del Ministerio Público deberá remitir
al Fiscal Superior correspondiente, copia del decreto de archivo con las actuaciones
pertinentes, dentro de los tres días siguientes a su dictado. Si el Fiscal Superior no
estuviere de acuerdo con el archivo decretado, enviará el caso a otro fiscal a los
fines de que prosiga con la investigación o dicte el acto conclusivo a que haya lugar.
Artículo 316. Facultad de la víctima. Cuando el fiscal del Ministerio Público haya
resuelto archivar las actuaciones, la víctima, en cualquier momento, podrá dirigirse
al juez de control solicitándole examine los fundamentos de la medida.
Artículo 317. Pronunciamiento del tribunal. Si el tribunal encontrare fundada la
solicitud de la víctima así lo declarará formalmente, y ordenará el envío de las
actuaciones al fiscal superior para que éste ordene a otro fiscal que realice lo
pertinente.
Artículo 318. Sobreseimiento. El sobreseimiento procede cuando:
1. El hecho objeto del proceso no se realizó o no puede atribuírsele al imputado;
2. El hecho imputado no es típico o concurre una causa de justificación,
inculpabilidad o de no punibilidad;
3. La acción penal se ha extinguido o resulta acreditada la cosa juzgada;
4. A pesar de la falta de certeza, no exista razonablemente la posibilidad de
incorporar nuevos datos a la investigación, y no haya bases para solicitar
fundadamente el enjuiciamiento del imputado;
5. Así lo establezca expresamente este Código.
Artículo 319. Efectos. El sobreseimiento pone término al procedimiento y tiene la
autoridad de cosa juzgada. Impide, por el mismo hecho, toda nueva persecución
contra el imputado o acusado a favor de quien se hubiere declarado, salvo lo
dispuesto en el artículo 20 de éste Código, haciendo cesar todas las medidas de
coerción que hubieren sido dictadas.
Artículo 320. Solicitud de Sobreseimiento. El Fiscal solicitará el sobreseimiento
al Juez de Control cuando, terminado el procedimiento preparatorio, estime que
proceden una o varias de las causales que lo hagan procedente. En tal caso, se
seguirá el trámite previsto en el artículo 323.
Artículo 321. Declaratoria por el Juez de Control. El juez de control, al término
de la audiencia preliminar, podrá declarar el sobreseimiento si considera que
proceden una o varias de las causales que lo hagan procedente, salvo que estime
que éstas, por su naturaleza, sólo pueden ser dilucidadas en el debate oral y
público.
Artículo 322. Sobreseimiento durante la etapa de juicio. Si durante la etapa de
juicio se produce una causa extintiva de la acción penal o resulta acreditada la cosa
juzgada, y no es necesaria la celebración del debate para comprobarla, el tribunal
de juicio podrá dictar el sobreseimiento.
Contra esta resolución podrán apelar las partes.
Artículo 323. Trámite. Presentada la solicitud de sobreseimiento, el juez convocará
a las partes y a la víctima a una audiencia oral para debatir los fundamentos de la
petición, salvo que estime que para comprobar el motivo, no sea necesario el
debate.
Si el juez no acepta la solicitud enviará las actuaciones al Fiscal Superior del
Ministerio Público para que mediante pronunciamiento motivado ratifique o
rectifique la petición fiscal. Si el Fiscal Superior ratifica el pedido de sobreseimiento,
el juez lo dictará pudiendo dejar a salvo su opinión en contrario. Si el Fiscal Superior
del Ministerio Público no estuviere de acuerdo con la solicitud ordenará a otro fiscal
continuar con la investigación o dictar algún acto conclusivo.
Artículo 324. Requisitos. El auto por el cual se declare el sobreseimiento de la
causa deberá expresar:
1. El nombre y apellido del imputado;
2. La descripción del hecho objeto de la investigación;
3. Las razones de hecho y de derecho en que se funda la decisión, con indicación
de las disposiciones legales aplicadas;
4. El dispositivo de la decisión.
Artículo 325. Recurso. El Ministerio Público o la víctima, aun cuando no se haya
querellado, podrán interponer recurso de apelación y de casación, contra el auto
que declare el sobreseimiento.
Artículo 326. Acusación. Cuando el Ministerio Público estime que la investigación
proporciona fundamento serio para el enjuiciamiento público del imputado,
presentará la acusación ante el tribunal de control.
La acusación deberá contener:
1. Los datos que sirvan para identificar al imputado y el nombre y domicilio o
residencia de su defensor;
2. Una relación clara, precisa y circunstanciada del hecho punible que se atribuye
al imputado;
3. Los fundamentos de la imputación, con expresión de los elementos de convicción
que la motivan;
4. La expresión de los preceptos jurídicos aplicables;
5. El ofrecimiento de los medios de prueba que se presentarán en el juicio, con
indicación de su pertinencia o necesidad;
6. La solicitud de enjuiciamiento del imputado.