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MINISTERIO DE EDUCACIÓN

INSTITUTO DE EDUCACIÓN SUPERIOR TECNOLÓGICO PÚBLICO


“ANTENOR ORREGO ESPINOZA”
R.M. Nº509-86-ED
CHORRILLOS

UNIDAD DIDÁCTICA: CULTURA FISICA


CARRERA PROFESIONAL: ADMINISTRACIÓN
INDUSTRIAL
DOCENTE: CHIPANA BAUTISTA CESAR

ESTUDIANTE: .

CICLO : I TURNO: NOCHE

2018 -1
LA RESPIRACION Y EL OXIGENO COMO LLEVARLO AL EJERCICIO

Consumo máximo de oxígeno en el deportista


Consumo oxígeno postejercicio

Esta capacidad está determinada por la habilidad del organismo para captar,
transportar y utilizar oxígeno durante la actividad física, por tanto, es un
parámetro que nos indica la capacidad aeróbica de trabajo y nos refleja de forma
global el sistema de transporte de oxígeno desde la atmósfera hasta su
utilización en el músculo. Por tanto es un fiel parámetro para determinar la
capacidad y eficiencia aeróbica de una persona. A mayor consumo de oxígeno,
mayor nivel de condición física cardiovascular.

El sistema respiratorio:

Capta el aire del exterior a través de las vías respiratorias

Como producto final del consumo de oxígeno se libera dióxido de carbono y agua
en forma de vapor y sudor.

Ejercicio:

A medida que aumenta la intensidad del ejercicio cardiovascula, aumenta el


consumo de oxígeno hasta un punto donde por mas que se aumente la
intensidad el consumo no sigue aumentando

En personas entrenadas este punto suele ser sobre el 90% de FC máxima.


Posterior al ejercicio, existe una fase donde nuestro organismo continua con un
consumo de oxígeno significativo hasta que se vuelven a adquirir valores de
reposo

Es lo que se llama consumo de oxígeno post ejercicio y puede usarse como


parámetro de la exigencia de un entrenamiento.
Consumo oxígeno postejercicio

Evolución consumo oxígeno deportista

La edad

Influye en el consumo de oxígeno, en personas entrenadas se alcanza los


valores máximo entre los 15 y los 30 años

En el gráfico se puede observar como evoluciona a lo largo de la vida en una


persona entrenada El aire entra en los pulmones, donde se produce el
intercambio gaseoso, entre alvéolos y glóbulos rojos. La difusión alveolo-capilar
es extremadamente rápida y aunque aumente el ejercicio, el gasto cardiaco sea
mayor y los glóbulos rojos permanezcan menos tiempo en contacto con la
membrana del alveolo el tiempo es suficiente como para realizar el intercambio.

Con el entrenamiento cardiovascular mejora la difusión alveolo-capilar,


facilitando el intercambio

Cuando la sangre oxigenada llega al corazón, el ventrículo izquierdo aumenta su


volumen sistólico, fuerza y frecuencia de contracción. Su función es enviar la
sangre a través de la circulación sistémica para que llegue a órganos y músculos
activos. Con el ejercicio, el músculo cardiaco aumenta de tamaño y
capacidad, mejorando la eyección de sangre. Los glóbulos rojos poseen
moléculas de hemoglobina que son las que se encargan de transportar el
oxígeno. Se produce un mecanismo de vasodilatación de arterias y capilares, los
glóbulos recorren todo el árbol vascular hasta llegar a la célula muscular.
En personas entrenadas la cantidad de hemoglobina y glóbulos rojos en
sangre es más elevada. Cuando la glucosa y ácidos grasos se oxidan en la
mitocondria, se consigue energía química (ATP) que se transforma en energía
mecánica para producir la contracción muscular. La célula puede utilizar glucosa
proveniente de del glucógeno, almacenado sobretodo en los músculos a través
de los carbohidratos de la dieta. Sin embargo, esta reserva es limitada. Cuando
disminuye la disponibilidad de glucosa, el organismo es capaz de utilizar los
ácidos grasos como combustible para la obtención de energía, reduciéndose los
depósitos de grasa almacenados sobretodo en la cintura. La célula es la
encargada de producir la energía necesaria a través de sus mitocondrias donde
los diferentes sustratos energéticos gracias a la presencia del oxígeno, son
oxidados para producir energía química. A medio y largo plazo, aumentan la
cantidad de mitocondrias celulares, aumentando la capacidad de utilizar el
oxígeno y producir energía.

Evolución consumo oxígeno deportista


La respiración durante el ejercicio
Durante todo el día y a cada momento, respiramos. Mientras comemos,
caminamos, corremos, subimos un cerro e, incluso, cuando dormimos, nuestro
organismo debe oxigenarse. Las exigencias, sin embargo, no son las mismas en
cada actividad, por lo que el cuerpo humano posee la increíble capacidad de
adecuarse tanto al ambiente como a las exigencias de la acción que estemos
realizando. Nuevamente todas las estructuras, órganos e, incluso, otros sistemas
involucrados (como por ejemplo, el cardiovascular o el digestivo) se coordinan y
logran la respuesta necesaria para capturar del exterior el oxígeno necesario y
desechar el perjudicial dióxido de carbono.

Actividad física y respiración

Durante el ejercicio físico (sobre todo, en competencias de alto rendimiento), no


sólo nuestra ventilación pulmonar aumenta. Tanto la frecuencia cardíaca como
el flujo sanguíneo, deben adecuarse a las nuevas condiciones y exigencias del
organismo.

Cada vez que realizamos una actividad que demanda energía, aumenta de
manera directa el consumo de oxígeno y la producción de dióxido de carbono.

Es por ello que nuestro organismo se prepara, incluso antes de realizar el


ejercicio, para responder de manera efectiva a esta exigencia física.

Analicemos lo que pasa con la respiración de un atleta durante una carrera de


velocidad. Antes de comenzar la competencia, el encéfalo se encarga de emitir
una serie de estímulos nerviosos que son propios de la preparación física. El
ritmo respiratorio aumenta y la velocidad de la circulación de la sangre, una vez
iniciada la carrera, se incrementa, aproximadamente, unas seis veces.

Esta situación implica que cuanto más rápido circula la sangre, mayor es la
frecuencia cardíaca y el intercambio entre oxígeno y dióxido de carbono a nivel
alveolar.

La sangre es conducida desde las zonas de poca actividad (en este caso podrían
ser los órganos y tejidos del sistema digestivo) hacia las que poseen un mayor
requerimiento, en este caso, los músculos involucrados en una carrera. Estos
músculos, además, son estimulados por las señales que transmite el área motora
de la corteza cerebral, la que además emite señales en forma paralela a los
centros respiratorios cerebrales. Incluso, tanto extremidades superiores como
inferiores envían múltiples señales sensitivas que viajan a través de la médula
espinal y finalizan su recorrido en el centro respiratorio, excitándolo.

Una vez finalizada la competencia, tanto la ventilación como la frecuencia


cardíaca bajan de manera rápida, no así la temperatura corporal, que desciende
poco a poco.

Cuestión de altura
Uno de los fenómenos que afecta directamente la respiración y la adecuada
oxigenación de nuestro organismo es la altura del lugar donde nos encontramos
situados (metros sobre el nivel del mar, msnm).

Reservas de oxígeno

La mioglobina es una proteína pequeña, presente en algunos músculos. De


apariencia similar a la hemoglobina, tiene como función el almacenamiento y
transporte de oxígeno en los músculos esqueléticos y cardíacos.

Esta molécula tiene una función determinante al momento de realizar un ejercicio


intenso. Esto, porque una actividad física extenuante demanda un mayor
esfuerzo de las células musculares, por lo que estas requieren de una mayor
cantidad de oxígeno. Y la mioglobina es la encargada de proporcionar un
suministro adicional a los músculos involucrados, para que ellos rindan de
manera óptima.

Respiración y sueño

Si bien cada noche dormimos, nuestro cuerpo continúa trabajando


incesantemente como una verdadera fábrica. La mayoría de los sistemas
continúan en acción, posibilitando la vida, y el respiratorio no es la excepción.

Así, la ventilación y el intercambio gaseoso son acciones que realizamos,


incluso, durante el sueño.

Mientras dormimos, la ventilación disminuye, ya que nuestro cuerpo no demanda


tanta energía. Los músculos de la faringe se relajan, disminuyendo así el
diámetro de esta estructura e incrementando la resistencia al ingreso del flujo de
aire (esta situación genera ronquidos en algunas personas).

También, la actividad de los receptores, tanto de oxígeno como de dióxido de


carbono, es menor, por lo que la respuesta a las variaciones de estos gases no
resulta tan efectiva como cuando estamos despiertos.

Datos

¿A cuánto aumenta el volumen alveolar durante el ejercicio intenso?

Aproximadamente, unas 25 veces sobre el volumen normal.

¿Qué situaciones pueden alterar una correcta respiración?

Situaciones de estrés, miedo y angustia.

¿A qué se denomina taquipnea?


A un tipo de respiración anormalmente rápida y superficial.

¿Qué es el barotrauma?

Es una lesión que se produce por los cambios de presión.

¿Qué sucede con los músculos y el oxígeno durante el ejercicio?

Los músculos absorben un 54% más que en una situación normal.

¿Qué ocurre cuando la respiración es jadeante?

Se extrae mayor cantidad de oxígeno del aire por unidad de tiempo.

Bibliografía

 Chevallon, S. (2000). El Entrenamiento Psicológico. Ed. De Vechi.


 DUFFY, E. (1962). Activation and behabior. New York: Wiley
 Eberspacher, H. (1995). Entrenamiento Mental. Ed. Inde.
 Ezquerro, M. (2000). Programas de intervención psicológica para la promoción de
hábitos deportivos saludables. En: M. Lameiras y J.M. Frailde (eds.) La Psicología Clínica
y de la Salud en el Siglo XXI: posibilidades y retos. Madrid: Dykinson.