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Cervantes y Montaigne: Una escritura del re- cuerdo en primera persona que da identidades paralelas Diana Erica Diz Lovez |ADA ESCRITOR LO ES, en parte, por una intensa pasién por la lectura cuyas raices pueden encontrarse en sus més tiernos afios. Ni Michel de Montaigne ni Miguel de Cervantes fueron distintos. El primero dijo: “Mi primer gusto por los libros me vino del placer de las fabulas de la Metamorfosis de Ovidio” (Los ensayos 230). Cervantes, por su parte, también escribié en Don Quijote: “y como yo soy aficionado a leer, aunque sean los papeles rotos de las calles, Hevado desta mi natural inclinacién, tomé un cartapacio de los que el mucha- cho vendia, y vile con caracteres que conoci ser aribigos.” (1.9:170). El mundo es lo que es gracias a la capacidad de los seres humanos de contar historias.’ El talento para el lenguaje de cualquier clase es lo que hace brillar a nuestra especie. Si imaginamos la cantidad de papel que tan solo unas cuantas obras han generado entenderemos mejor el inimaginable valor de las buenas historias. Decfa Ezra Pound que la literatura es lenguaje con sentido (35). Quizas, en realidad, todo sea literatura. Probablemente las palabras, como el Génesis narraba, sean 1 Este trabajo forma parte de los realizados al amparo del proyecto de investigacién del Plan Nacional de I+D+i financiado por el Ministerio de Economia y Competitividad del Reino de Espaita, que se realiza en la Agencia Escatal Consejo Superior de Investigaciones Cientifias (CSIC) bajo la direccién del doctor Alfredo Alvar Ezquerra, cuyo titulo es “La escritura del recuerdo en primera persona: diarios, memorias y correspondencias de reyes, em- bajadores y cronistas (siglos XVI-XVII)” (niimero de referencia: HAR2011-30251). 37 38 Diana Enka Diez Lovez Cervantes el origen del mundo. De ser cierto, los grandes creadores de palabras, los matematicos del destino humano, serian sin dudarlo un instante los creadores también del futuro de las gentes. No es que se hicieran eco de un sentir general, sino que formaron, con sus historias, la base del pensamiento occidental. Hablaremos aqui de dos de ellos. Montaigne (1533-1592) y Cervantes (1547-1616) no se conocieron. Montaigne no visité Espaiia. Y, sin embargo, zpor qué, a veces, mien- tras los leemos, tenemos la sensacin de que sus mentes estaban cons- truidas con los mismos resortes, con la misma nobleza y eficacia? Los dos realizaron su obra a través de una vida en permanente biisqueda de la libertad, los dos fueron autodidactas, los dos inventaron un género, los dos vivieron sus momentos més litcidos y creativos en la madurez. Los dos son lugares cilidos a los que volver, en busca de consuelo, con- sejos o sentido del humor. Gracias a ellos, sentimos que nuestra capaci- dad de aprender se vuelve infinita, El propésito de este pequeio articulo es comparar a estos humanis- tas de finales del siglo XVI, cuya principal caracteristica es la moderni- dad y la genialidad. Quien lee hoy a Montaigne 0 a Cervantes no siente que sean ajenos a su mundo, Por el contrario, nos resultan cercanos y familiares. Uno, a través de una intima descripcién de si mismo y de lo que le rodeaba, otro, a través de la metéfora. Pero sabemos que la fic- Gién y la realidad no estén tan distantes: ;acaso Cervantes no habla de si cuando narta la soledad, la pena, las ganas de contar (por ejemplo, en “BI coloquio de los perros”)? ¥ ;acaso Montaigne no se esconde a veces de su propia genialidad describiendo modestamente su falta de memo- ria, su torpeza con los problemas domésticos o su terrible desorden?* ‘Cervantes escribe en “El coloquio de los perros’: “Y, atin de mi, que desde que tuve fuerzas para roer un hueso, tuve deseo de hablar, para decir cosas que depositaba en la memoria, y alli, de antiguas y muchas, o se me enmohecfan o se me olvidaban. Empero ahora, que tan sin pensarlo me veo entiquecido deste divino don del habla, pienso gozarle y aprovecharme de él lo més que pudicre, dndome priesa a decir todo aquello que se me acordare, aunqu attopellada y confusamence” (665). 3. *Porlo dems, el mio (su remperamento] no tenia otro vicio que la anguider y la perera" (Los ensayos 231). O también: “Y no hay nifio de los cursos medios que no pueda decirse més docto que yo, que ni siquiera estoy capacitado para examinarlo de su primera leceién” (183) Volume 34.2 (2014) Cervantes y Montaigne 39 Harold Bloom, en acrobacia metaférica, los encumbra dentro de la primera sefirot, Keter, junto a Shakespeare (el primer genio, para 4), Milton y Tolstoi (Bloom, Genios 70). Y de hecho parece que Shakespeare es el Angulo que nos faltaba para completar la triada divina del pensamiento y la literatura en el siglo XVI. Dice Bloom que a Cervantes se le considera en conjuncién con Shakespeare y Montaigne porque los tres son escritores de sapienciales. [...] Sdlo Cervantes y Shakespeare ocupan la més alta eminencia. No se les puede superar, porque siempre van por delante de uno. Al enfren- tarse a la fuerza de Don Quijote, el lector nunca se ve denigra- do, sélo realzado, cosa que no ocurre durante la lectura de Dante, Milton, o Swift. (Canon 139) Pero volvamos a la pregunta: spor qué compararlos? Existen gran cantidad de cosas en comin, empezando por un sentido vital de la libertad. Realizar un andlisis comparativo es divertido, ejemplarizante y maravilloso, Sus vidas, y atin mas sus escritos, estan Henos de solu- ciones creativas a problemas dificiles, Ambos inauguraron un género; Cervantes la novela, Montaigne los ensayos. Ambos se sentian inextri- cablemente unidos a los libros que habian leido. Ambos necesitaban, anhelaban y escribian sobre la libertad. Ambos pergefaron grandes obras en la madurez. Ambos se negaron a juzgar nada desde un solo prisma. Crefan en las contradicciones inherentes al hombre. Ambos tuvieron un gran sentido de la amistad. Cervantes lo llevé al maxi- mo en los didlogos que mantienen los eternos Sancho y Quijote (0 en las grandes desilusiones, como con Lope), Montaigne lo vivid con La Boetie. Cervantes tuvo una vida més dificil, bien es verdad. Pero ambos encontraron distintas y acertadas formas de dar cauce y tienda suelta a todo aquello que sentian debjan decir. ¥ quizas, junto con la Biblia, La Iliada y las obras de Shakespeare, sus trabajos conformen la base del pensamiento occidental. 4 El mismo Bloom define asi las sefirot: “La cébala es un conjunto de especulaciones basado en un lenguaje sumamente figurativo. Entre sus principales metaforas estin las sefirot, atributos de Dios y de Adin Kadmén, el hombre divino, la imagen de Dios” (Genios 19).