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Encuentro

LA ASCENSIÓN DE JESÚS
Objetivos:

 Descubrir que significa que “Jesús asciende al cielo”


 Las consecuencias para nosotros de este misterio de Jesús

En las aulas

Cuando rezamos el Credo decimos que Jesús después de su Resurrección ¨…subió a los cielos¨.
Efectivamente después que resucitó y realizó numerosas apariciones a los apóstoles y amigos haciéndoles ver
que estaba vivo, asciende al cielo.

¿Qué quiere decir que Jesús ha subido a los cielos?


Cuando Cristo sube a los cielos marca el final de una cercanía especial física del Resucitado con sus discípulos.
Acabado este tiempo Jesús entra con toda su humanidad en la gloria de Dios.
Jesús ya no está presente en la tierra en forma visible, aunque ESTA PRESENTE y está aquí de otra manera. Su
presencia se hace comunión de hermanos.

Este acontecimiento lo había anunciado cuando todavía estaba con los apóstoles. Leamos: Lc 24, 44-49.
Veamos cómo se concretó este anuncio: Lc 24, 50-53 - Hechos 1, 9-11 y Marcos 16, 19-20.

En el final de Marcos se cuenta la Ascensión después de las manifestaciones sucesivas, que no se sabe si ocuparon
un día o varios. Finalmente, según los Hechos fue a los 40 días de la Resurrección y después de varias apariciones
y conversaciones con la gente de la época, Jesús abandonó a los suyos para subir a los cielos. La Ascensión
contada por estos tres textos pretende ser el cierre del período de las apariciones.

Es de FE que Cristo Resucitado entró en la Gloria, pero esto es un Misterio que trasciende la experiencia sensible
y no puede circunscribirse a lo que parece, a la sola escena del monte de los Olivos, donde los apóstoles vieron
como su Maestro los abandonaba para retornar a Dios.

¿Se han dado cuenta que muchas veces en la Biblia, aparece como signo la nube, como velando un misterio que
se está manifestando? Lo hemos visto cuando Dios está acompañando a su pueblo al salir de Egipto hacia la
tierra prometida (Ex 13,21-22), también lo hemos visto en la Transfiguración (Mt 17,5) y ahora cuando Él
asciende a los cielos. Dios está presente pero al mismo tiempo oculta algo. Esto se llama teofanía (TEO= DIOS –
FANÍA= MANIFESTACIÓN) Estamos contemplando el Misterio de la Ascensión. Algunos utilizan como sinónimo
de ascensión la palabra “Elevación”.

Nuestra celebración recordatoria donde se actualiza este misterio será el próximo domingo 13 de Mayo. Veremos
que el sacerdote usará ornamentos blancos en la misa. Este acontecimiento de la Ascensión también lo
recordamos en el Rosario cuando rezamos el segundo misterio glorioso.

¿Qué quiere decir para nosotros que Jesús ha ascendido a los cielos?

Con Jesús, uno de nosotros, ha llegado junto a Dios y está allí para siempre. En su Hijo, Dios está humanamente
cercano a nosotros los hombres.
Además Jesús nos dice en el Evangelio de San Juan “Y cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos
hacia mí” (Jn 12, 32). Esto nos está indicando que donde está Jesús estaremos nosotros.

La Ascensión de Cristo es también el punto de partida para comenzar a ser testigos y anunciadores de Cristo
exaltado que volvió al Padre para sentarse a su derecha. El Señor glorificado continúa presente en el mundo por
medio de su acción en los que creen en su Palabra y dejan que el Espíritu actúe interiormente en ellos. El mandato
de Jesús es claro y vigente: "Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación". Por ello, la nueva
presencia del Resucitado en su Iglesia hace que sus seguidores constituyan la comunidad de vida y de salvación.
No significa el fin de su presencia entre los hombres, sino el comienzo de una nueva forma de estar en el mundo.
Su presencia acompaña con signos la misión evangelizadora de sus discípulos.
La Ascensión es el fin de su visibilidad terrena y el inicio de un nuevo tipo de presencia entre nosotros.

Con la Ascensión, el mandato de Jesús cobra una fuerza singular; se comprende el valor de la Pasión y la Muerte.
Desde esa nueva perspectiva, la Cruz era la fuerza y la sabiduría de Dios. Desde ese momento se podía hablar de
perdón y de conversión, sin dudar del amor y del poder divino de Jesús. Fue posible predicar la conversión,
exhortar a los hombres para que se reconciliaran con Dios, lleno de misericordia. Con la Ascensión de Jesucristo
el camino está abierto, y nos invita a recorrerlo de la mano de Él.

Para reflexionar:

Leamos Hebreos 11, 1-3. ¿Qué es la FE? ¿De qué manera la llevas adelante?

Transcribimos parte de la Encíclica del Papa Francisco llamada "LUMEN FIDEI".

El Señor, antes de su pasión, dijo a Pedro: « He pedido por ti, para que tu fe no se apague » (Lc 22,32). Y luego le
pidió que confirmase a sus hermanos en esa misma fe. Consciente de la tarea confiada al Sucesor de Pedro,
Benedicto XVI decidió convocar al Año de la Fe, un tiempo de Gracia que nos está ayudando a sentir la gran
alegría de creer, a reavivar la percepción de la amplitud de horizontes que la fe nos desvela, para confesarla en
su unidad e integridad, fieles a la memoria del Señor, sostenidos por su presencia y por la acción del Espíritu
Santo. La convicción de una Fe que hace grande y plena la vida, centrada en Cristo y en la fuerza de su Gracia,
animaba la misión de los primeros cristianos. En las Actas de los mártires leemos este diálogo entre el prefecto
romano Rústico y el cristiano Hierax: « ¿Dónde están tus padres? », pregunta el juez al mártir. Y éste responde:
« Nuestro verdadero padre es Cristo, y nuestra madre, la Fe en Él ». Para aquellos cristianos, la Fe, en cuanto
encuentro con el Dios vivo manifestado en Cristo, era una « madre », porque los daba a luz, engendraba en ellos
la vida divina, una nueva experiencia, una visión luminosa de la existencia por la que estaban dispuestos a dar
testimonio público hasta el final.

La "FE" ve lo invisible, cree lo increíble y recibe lo imposible.

Oración

Concédenos, Dios todopoderoso, exultar de gozo y darte gracias en esta liturgia


de alabanza, porque la ascensión de Jesucristo, tu Hijo, es ya nuestra victoria,
y donde nos ha precedido él, que es nuestra cabeza, esperamos llegar también
nosotros como miembros de su cuerpo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amen.