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Clasificación basada en el tamaño de grano y la textura

• Rocas vítreas – Formadas por vidrio (no contienen cristales). P. Ej. obsidiana • Rocas
afaníticas – De tamaño de grano muy pequeño (cristales no distinguibles a simple vista) •
Rocas faneríticas – El tamaño de los cristales puede ser identificado sin problema a simple vista
• Rocas pegmatíticas – De tamaño de grano muy grueso (en general, > 10 mm) • Rocas
vesiculadas – Textura desarrollada en rocas volcánicas o subvolcánicas que evidencia la
presencia de gases expandidos antes de la consolidación • Rocas amigdaloides – Rocas que
presentan una textura con cavidades producto de la expansión de gases y, más tarde, rellenas
por diversos minerales • Rocas porfiríticas (o porfídicas) – Caracterizadas por la presencia de
grandes cristales (fenocristales) rodeados de una matriz fanerítica o afanítica de tamaño de
grano muy inferior

1.1.2. Clasificación basada en el tipo de yacimiento

• Rocas ígneas intrusivas – Suelen presentar una textura de tamaño de grano medio a gruesa
debida a su enfriamiento lento. Muy a menudo poseen (p. Ej. granitoides) colores claros si bien
no siempre es así (p. Ej. gabro, muchas rocas ultrabásicas, etc.). • Rocas ígneas extrusivas –
Rocas a menudo vítreas o de tamaño de grano muy fino debido a su enfriamiento rápido.
Suelen presentar vacuolas generadas como resultado de la degasificación del magma a partir
del cual se han generado. Muy frecuentemente presentan tonalidades oscuras (p. Ej. basaltos)
si bien también existen de colores claros (p. Ej. traquitas).

1.1.3. Clasificación basada en el contenido de sílice y la composición mineral

• Rocas ígneas ácidas – Ricas en sílice (% SiO2 > 65% en peso). Se caracterizan por la
abundante presencia de minerales denominados félsicos (cuarzo y feldespatos,
mayoritariamente) y cuya tonalidad es clara. • Rocas ígneas intermedias – El contenido de
sílice va del 45 al 65% en peso. • Rocas ígneas básicas – Pobres en sílice ( < 45 % en peso) •
Rocas ígneas ultrabásicas • Rocas leucócratas – Rocas formadas por minerales de tonalidad
mayoritariamente clara o félsicos (p. Ej. feldespatos, cuarzo,…) • Rocas melanócratas – Rocas
formadas por minerales de tonalidad oscura o máficos (minerales ferromagnesianos, sobre
todo: piroxenos, biotita, anfíboles, etc.). No todas las rocas melanócratas son ultrabásicas y
viceversa. Por ejemplo, la anortosita es una roca leucócrata y ultrabásica

2. Clasificación de las Rocas Sedimentarias

Los sedimentos se subdividen en tres categorías principales:

• Sedimentos clásticos o detríticos. Comprenden partículas de varios tamaños que son


transportadas en suspensión por el viento, el agua o el hielo. La arena o el limo son ejemplos
de sedimento clástico.

• Sedimentos químicos o precipitados. Son aquellos generados como resultado de la


precipitación directa a partir de una solución acuosa. Las rocas evaporíticas, como por
ejemplo, las formaciones de yeso, son ejemplo de precipitados químicos.

• Los sedimentos orgánicos o biogénicos son el resultado de la acumulación o precipitación


inducida por agentes biológicos. Muchos organismos (p. Ej. foraminíferos marinos, algas,
briozoos, etc.) provocan la precipitación de calcita de forma que generan fangos carbonatados.
También pueden existir fangos de composición silícica de origen biogénico (p. Ej. las tierras de
diatomea o Trípoli por la acumulación de los exoesqueletos de dichas algas o los fangos de
radiolarios, que son un tipo de microorganismo acuático).

Los sedimentos se clasifican de diversa manera, como por ejemplo, de acuerdo con su origen,
granulometría y composición mineralógica de las partículas que lo componen.

La mayor parte de los sedimentos son el resultado de la meteorización y erosión que afecta a
rocas preexistentes, a través de distintos procesos físicos y químicos. Una vez generados, los
sedimentos son transportados por acción de agentes sedimentarios tales como el viento, el
agua o el hielo, hasta lugares donde se acumulan, es decir, cuencas de sedimentación.

La naturaleza de un sedimento queda determinada por el grado de meteorización que ha


sufrido, así como por la distancia y tipo de transporte. Algunos sedimentos pueden ser el
resultado de la meteorización sin que se llegue a producir su transporte (p. Ej. lateritas sin
embargo otros pueden ser desplazados distancias de miles de kilómetros a contar desde el
punto de su generación.

Los agentes de transporte sedimentario, el viento, el agua y el hielo, generan sedimentos con
características distintivas, tales como el grado de abrasión de las partículas o el de ordenación

La granulometría es un factor importante a la hora de determinar muchas propiedades físicas


de las rocas, entre ellas su resistencia, porosidad, permeabilidad, densidad, etc. De acuerdo
con ella, se da nombre también a las rocas sedimentarias clásticas. La forma de las partículas
sedimentarias constituye, asimismo, un importante atributo de los sedimentos. Existen
muchos términos descriptivos que pueden ser aplicados a la forma de las partículas. De esa
manera, la forma inicial de cualquier partícula está relacionada con la mineralogía: los
filosilicatos tienden a ser laminares, los feldespatos tabulares mientras que el cuarzo tiende a
ser equidimensional. Otras formas, tales como elipsoidales, cilíndricas o esféricas suelen ser el
resultado directo de procesos de abrasión.

El agua es el medio de transporte más efectivo y responsable del redondeo de las partículas
sedimentarias. La abrasión eólica también puede conducir a ese tipo de forma. El transporte
por el hielo puede llevar partículas a lo largo de grandes distancias sin producir modificaciones
significativas en su forma.

La resistencia mecánica de un medio granular depende de la fricción entre las partículas que lo
constituyen. En general, las partículas angulosas y con baja esfericidad tienden a movilizar una
mayor fricción que las redondeadas. Por otro lado, las partículas redondeadas o esféricas
tienden a presentar un mayor grado de empaquetamiento, dando lugar a sedimentos más
densos.

La resistencia de la roca cementada es una propiedad ingenieril de gran importancia. Por


ejemplo, las cuarzoarenitas bien cementadas pueden ser extremadamente resistentes si bien
su comportamiento puede ser friable (poco resistente) cuando la cementación sea mala o
inexistente. Las limonitas, lutitas y pizarras son, en general, rocas poco resistentes debido a la
presencia de partículas laminares arcillosas, las cuales la proveen de una baja resistencia al
corte.

Los conglomerados y areniscas poseen un relativamente elevado índice de poros. Son rocas
importantes desde el punto de vista económico dado que suelen constituir buenos acuíferos
para el abastecimiento de agua o rocas-almacén de petróleo o gas natural.
sedimentarias de grano fino, como las pizarras y lutitas suelen ser de tonalidades grisáceas a
negras. Las pizarras negras son un caso particular de lutita que contienen cantidades muy
elevadas de carbono de origen orgánico.

El proceso de la litificación de las rocas sedimentarias (las pizarras, entre ellas) no es más que
el resultado de la compactación, cementación y deshidratación parcial de fangos húmedos. La
compactación no es más que el resultado de la acumulación progresiva de los sedimentos
sobre otros previamente depositados, con el consiguiente incremento de carga litostática. A
medida que el contenido de agua se va viendo reducido de los poros, la solución remanente en
los mismos puede experimentar un incremento en su concentración, pudiendo precipitar algún
mineral que actuará como cemento entre las partículas. Durante el proceso de expulsión del
agua de los poros, las partículas laminares de arcilla sedimentadas tienden a quedar
reorientadas dando lugar a superficies aproximadamente planas y paralelas a la orientación de
las mismas (foliación).

El conjunto de procesos anterior tiene lugar dentro de lo que se denomina la diagénesis de las
rocas sedimentarias.

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