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Adviento

El Arcángel Gabriel anuncia a Maríaque concebirá y dará luz al Hijo del Altísimo. Pintura en madera
por Robert Campin, c 1420-1440, Bruselas.

El Adviento (en latín: adventus Redemptoris, ‘venida del Redentor’)? es el primer período
del año litúrgico cristiano, que consiste en un tiempo de preparación espiritual para la
celebración del nacimiento de Cristo. Su duración suele ser de 22 a 28 días, dado que lo
integran necesariamente los cuatro domingos más próximos a la festividad de
la Natividad (celebración litúrgica de la Navidad) pero, en el caso de la Iglesia ortodoxa, el
Adviento se extiende por 40 días, desde el 28 de noviembre hasta el 6 de enero.
Los fieles cristianos consideran al Adviento como un tiempo de oración y de reflexión
caracterizado por la espera vigilante (es decir,tiempo de esperanza y de vigilia), de
arrepentimiento, de perdón y de alegría. En la Iglesia ortodoxa, el Adviento incluye como nota
paola que ascen gaysiertos alimentos, que torna en un ayuno estricto (conocido como
el ayuno de la Natividad) en el caso de la Iglesia ortodoxa copta.
Con particularidades litúrgicas propias, prácticamente todas las Iglesias cristianas históricas
celebran este tiempo: la Iglesia católica, laComunión Anglicana, la Iglesia católica apostólica
ortodoxa, las Iglesias protestantes (luterana, presbiteriana, metodista, morava, etc.), la Iglesia
ortodoxa copta, entre otras.
Durante el Adviento, se coloca en las iglesias y también en algunos hogares una corona de
ramas de pino, llamada corona de Adviento, con cuatro velas, una por cada domingo de
Adviento. Hay una pequeña tradición de Adviento: a cada una de esas cuatro velas se le
asigna una virtud que hay que mejorar en esa semana, por ejemplo: la primera, el amor; la
segunda, la paz; la tercera, la tolerancia y la cuarta, la fe.
Los domingos de Adviento, la familia o la comunidad se reúne en torno a la corona de
Adviento. Luego, se lee la Biblia y se hace alguna meditación. La corona se puede llevar al
templo para ser bendecida por el sacerdote.

Índice
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 1Tiempo de Adviento
 2Historia de la celebración del Adviento
 3Personajes bíblicos del Adviento
 4Corona de Adviento
 5Lecturas bíblicas propias del Adviento
o 5.1Según el Misal de 1962
o 5.2A partir del Concilio Vaticano II
 6Notas
 7Referencias
 8Bibliografía
 9Bibliografía adicional
 10Enlaces externos

Tiempo de Adviento[editar]
El Adviento es el tiempo con el cual se inicia el año litúrgico cristiano. Consiste en un período
de preparación espiritual para la solemnidad de la Natividad, nombre litúrgico de laNavidad, en
la cual se celebra el nacimiento de Jesús.
En el catolicismo, el primer domingo de Adviento que marca el comienzo del año litúrgico tiene
lugar el domingo siguiente al de la solemnidad de Cristo Rey, último domingo del año litúrgico
anterior. La duración del Adviento varía entre veintidós y veintiocho días, dado que abarca los
cuatro domingos previos a la solemnidad de la Navidad acompañados por un número variable
de días de semana. En consecuencia, el primer domingo de Adviento se ubica entre el 27 de
noviembre y el 3 de diciembre.
Si bien el Adviento precede inmediatamente al tiempo de Navidad, desde el punto de vista
espiritual tiene por finalidad la preparación del creyente para la segunda venida de Cristo y el
encuentro definitivo con Dios (ver escatología cristiana).

Historia de la celebración del Adviento[editar]

Imagen deMáximo de Turín(Codice della Catena). En su predicación, este obispo asoció el tiempo de
preparación a la Navidad con la práctica del amor a peregrinos, viudas y pobres.
La liturgia del Adviento cristiano comenzó a moldearse en Galia e Hispania ya a fines del siglo
IV y durante el siglo V, como preparación ascética para la celebración de la Navidad.1 Aquel
preludio de la celebración del nacimiento de Cristo tenía una duración de tres semanas, que
se unían a la preparación de los bautismos, por entonces administrados en la festividad de
la Epifanía. De hecho, el canon 4 del Primer Concilio de Zaragoza (año 380) señalaba:2
Durante veintiún días, a partir de las XVI calendas de enero (17 de diciembre), no está permitido a nadie
ausentarse de la iglesia, sino que debe acudir a ella cotidianamente.
Citado por H. Bruns, Canones Apostolorum et Conciliorum II, Berlín, 1893, 13-14.3

Existen noticias de que en la Galia, el doctor de la Iglesia Hilario de Poitiers (siglo IV) invitó a
los fieles a prepararse al Adviento del Señor con tres semanas de prácticas ascéticas y
penitenciales.2 Nota 1 Ya en el siglo V se practicó como tiempo de preparación para la Navidad
la cuaresma de San Martín, así llamada por iniciarse el 11 de noviembre, en la festividad de
san Martín de Tours (Patrología Latina 71: 566).2 En el mismo siglo aparece la asociación del
tiempo de preparación para la Navidad con notas de índole social, vinculando este período
con la práctica del amor al prójimo, con énfasis en los peregrinos, viudas y pobres:2
En preparación para la Navidad del Señor, purifiquemos nuestra conciencia de toda mancha, llenemos
sus tesoros con la abundancia de diversos dones, para que sea santo y glorioso el día en el que los
peregrinos sean acogidos, las viudas sean alimentadas y los pobres sean vestidos [...]
Sermón de san Máximo de Turín, Patrología Latina 57:224.234

Hay evidencias de que en la liturgia de la Iglesia de Roma existía a mediados del siglo VI un
tiempo preparativo similar, pero este preludio de la Navidad carecía de elementos ascéticos,
tales como el ayuno, y se centraba mucho más en la alegre espera de la celebración del
nacimiento de Jesucristo como anticipo de la «vuelta del Señor glorioso» al fin de los
tiempos.1 Se supone que el papa Siricio pudo instaurar el Adviento.2 La expresión
latina adventus Domini («venida del Señor») se encuentra en el Sacramentario gelasiano
(Sacramentarium Gelasianum),Nota 2 que hace referencia al Adviento como un tiempo de seis
semanas preparatorio de la Navidad.1 Las seis semanas de duración todavía perduran en
el rito ambrosiano. Posteriormente se observaron algunas oscilaciones (cinco semanas) hasta
que el papa Gregorio Magno propuso para el Adviento una extensión de cuatro semanas,
duración que finalmente prevaleció.2

Personajes bíblicos del Adviento[editar]

San Juan el Bautista predicando(ca. 1562), obra de Paolo Veronese.


En la liturgia del Adviento de todas las Iglesias cristianas sobresalen las figuras del profeta
Isaías, de Juan el Bautista, de María, madre de Jesús, y de José de Nazaret.4

 Las lecturas bíblicas del tiempo de Adviento están tomadas sobre todo del Libro
de Isaías (primera lectura), aunque también se recogen otros pasajes proféticos
del Antiguo Testamento que señalan la llegada del Mesías (por
ejemplo, Jeremías 33:14-16). En las lecturas semanales, Isaías aparece 15 veces.

 Juan el Bautista, presentado por los evangelios como el precursor que preparó los
caminos para la llegada de Jesús de Nazaret, se incluye en el segundo y tercer
domingo de Adviento de la liturgia católica, anglicana y protestante. La predicación
de Juan el Bautista, que se caracteriza por incorporar la frase del Libro de
Isaías «Una voz grita en el desierto: preparen los caminos del Señor, allanen sus
senderos» (Mateo 3:3), hace de él una de las personalidades propias de la liturgia
del tiempo de Adviento.

 María de Nazaret se presenta en la liturgia de Adviento particularmente en los


pasajes evangélicos correspondientes al cuarto domingo, sola o acompañada
por Isabel. María también aparece acompañando a su esposo José de Nazaret en
el evangelio del cuarto domingo de Adviento, en el ciclo A de la liturgia católica,
anglicana y protestante.
Se trata en todos los casos de modelos de creyentes que la Iglesia ofrece a los
fieles para preparar la celebración de la venida deJesucristo.

Corona de Adviento[editar]

Corona de Adviento, uno de lossímbolos de este tiempo litúrgico.

Artículo principal: Corona de Adviento

La corona de Adviento constituye una tradición cristiana que simboliza los cuatro
domingos que integran el Adviento en el calendario litúrgico de la Iglesia de
Occidente.Nota 3 La corona de Adviento es una práctica de origen luterano, aunque
por su nivel de aceptación se extendió a muchas otras denominaciones cristianas,
incluyendo la Iglesia católica.5 6
Se trata de un conjunto de ramas verdes, de preferencia de
especies perennifolias y en cualquier caso sin flores debido a la austeridad propia
del Adviento, dispuestas o trenzadas en círculo, a las que se suman cuatro cirios
ubicados en la perifería. El primer cirio se enciende en el primer domingo de
Adviento, junto con la lectura de un pasaje bíblico o la realización de plegarias.
Sucesivamente se encienden los restantes cirios, uno nuevo en cada uno de los
siguientes domingos, hasta que en el domingo previo a la Navidad se encienden
los cuatro cirios. A menudo, se coloca en el centro un quinto cirio de color blanco,
que se enciende en Nochebuena o en Navidad.7 La costumbre se observa tanto
en reuniones familiares como en servicios litúrgicos públicos.
El simbolismo de cada elemento constitutivo de la corona preexistía al mismo
cristianismo. El círculo es un símbolo del ciclo eterno de las estaciones, mientras
que las especies perennifolias en general simbolizan la inmortalidad, y la luz se
identifica con el espíritu y la fuerza de la vida que persiste, aún en medio de los
días cortos y del frío que gobierna usualmente el Hemisferio Norte en el tiempo de
Adviento. En la simbología cristiana, la luz significa Cristo, a partir del Evangelio
de Juan que lo presenta como la «luz del mundo» (Juan 8:12).

Lecturas bíblicas propias del Adviento[editar]


Con algunas variaciones, las Iglesias cristianas suelen presentar en la liturgia del
Adviento lecturas bíblicas veterotestamentarias descriptivas de la esperanza
profética puesta en la llegada del Mesías, como también
lecturas neotestamentarias relativas al tiempo previo al nacimiento de Jesús, o al
tiempo previo al inicio de su ministerio público, entre otras. A partir del Concilio
Vaticano II, se produjo una variación notable de la liturgia de la Iglesia católica
tendiente a enriquecer el tiempo del Adviento con textos bíblicos diferentes en
distintos años calendario. Se señalan a continuación las lecturas utilizadas antes y
después del Concilio, a modo de ejemplo.
Cabe señalar que la Comunión Anglicana y numerosas Iglesias
protestantes siguen en la liturgia un esquema de lecturas bíblicas muy similar al
de la Iglesia católica postconciliar, ya que el actual Revised Common
Lectionary (primera edición de 1992)8 es el resultado de una serie de obras
litúrgicas previas inspiradas en el Ordo Lectionum Missae (1969), fruto del
Concilio Vaticano II. Las diferencias suelen ser menores y propias de las Iglesias
particulares, tales como la de la Iglesia de Inglaterra en su Common Worship
Lectionary.9
Según el Misal de 1962[editar]
Se trata de las lecturas utilizadas hasta la entrada en curso de la reforma
resultante del Concilio Vaticano II.
-Domingo Primero: Romanos 13, 11-14; Lucas 21, 25-33.
-Domingo Segundo: Romanos 15, 4-13; Mateo 11, 2-10.
-Domingo Tercero: Filipenses 4, 4-7; Juan 1, 19-28.
-Domingo Cuarto: 1 Corintios 4, 1-5; Lucas 3, 1-6.
A partir del Concilio Vaticano II[editar]
Se trata de las lecturas que se integraron a la liturgia a partir del
llamado Misal de Pablo VI o Misal del Vaticano II.

 CICLO A:
-Domingo Primero: Isaías 2,1-5; Salmo 121 1-8; Romanos 13, 11-14a; Mt. 24, 37-44.
-Domingo Segundo: Isaías 11,1-10; Salmo 71, 1-2. 7-8. 12-13. 17; Romanos 15, 4-9;
Mt. 3, 1-12.
-Domingo Tercero: Isaías 35, 1-6a 10; Salmo 145, 7. 8-9a. 9bc-10; Santiago 5, 7-10;
Mt. 11, 2-11.
-Domingo Cuarto: Isaías 7, 10-14; Salmo 23, 1-2. 3-4ab. 5-6; Romanos 1, 1-7; Mt. 1,
18-24.
 CICLO B:

El ángel de la anunciación (1520-


1522), óleo sobre tabla de Tiziano.
Laanunciación (Lucas 1:26-38) es el tema que
gobierna la liturgia del cuarto domingo de Adviento
en el ciclo B.

-Domingo Primero: Isaías 63, 16b-17. 19b; 64, 2b-7; Salmo 79, 2ac y 3b. 15-16. 18-19
4; 1 Corintios 1,3-9; Mc. 13, 33-37.
-Domingo Segundo: Isaías 40, 1-5. 9-11; Salmo 84, 9ab-10. 11-12. 13-14 8; 2 Pedro 3,
8-14; Mc. 1,1-8.
-Domingo Tercero: Isaías 61, 1-2a. 10-11; Lc. 1, 46-48. 49-50. 53-54; 1
Tesalonicenses 5,16-24; Jn. 1, 6-8.19-28.
-Domingo Cuarto: 2 Samuel 7,1-5. 8b-12. 14a.16; Salmo 88, 2-3. 4-5. 27 y 29;
Romanos 16,25-27; Lc. 1,26-38.

 CICLO C:
-Domingo Primero: Jeremías 33, 14-16; Salmo 24, 4bc-5ab. 8-9. 10 y 14; 1
Tesalonicenses 3, 12- 4,2; Lc. 21, 25-28, 34-36.
-Domingo Segundo: Baruc 5,1-9; Salmo 125,1-2ab.2cd-3.4-5.6; Filipenses 1,4-6.8-11;
Lc. 3,1-6.
-Domingo Tercero: Sofonías 3,14-18; Isaías 12,2-3. 4bcd. 5-6; Filipenses 4,4-7; Lc.
3,10-18.
-Domingo Cuarto: Miqueas 5,1-4; Salmo 79, 2ac y 3c. 15-16. 18-19; Hebreos 10, 5-10;
Lc. 1,39-46

Notas[editar
]

1. Volver
arriba↑ E
l número
de tres
semanas
estaría
por
entonces
motivado
por las
que se
interpret
ó serían
las tres
venidas
del
Señor: la
primera
en su
revelació
n a la
concienc
ia, la
segunda
en su
manifest
ación
mediant
e la ley y
la
tercera
cuando
vino por
la gracia
(Patrolog
ía
Latina 1
42:
1086-
1087).
2. Volver
arriba↑ S
e trata
de un
antiguo
libro
atribuido
al
papa Gel
asio I,
del que
nos han
llegado
manuscri
tos
datados
del siglo
VIII.
Habría
sido
transcrit
o cerca
de París
en el
siglo VII,
pero el
núcleo
central
romano
original
se
remontar
ía al
siglo VI.
El
sacrame
ntario
gelasian
o
represen
ta la
liturgia
de Roma
y
contiene
la
primera
celebraci
ón de la
Eucaristí
a
organiza
da en
todo el
año
litúrgico.
3. Volver
arriba↑ P
or Iglesia
de
Occident
e se
entiende
la Iglesia
latina y
los
grupos
que de
ella
derivaro
n
histórica
mente,
incluyen
do la
Comunid
ad
Anglican
a,
los lutera
nos, pre
sbiterian
os, y
otras
tradicion
es
protesta
ntes.

¿QUÉ ES EL ADVIENTO?
347

El Adviento es estar atentos al Señor que


viene.

No es simplemente un momento del Año


Litúrgico. ¡Es un tiempo de esperanza! “¡Estar
despiertos y vigilantes!”
No es una amenaza. Es una Exhortación. Es una
actitud que abarca e ilumina toda la vida del
cristiano.

Es un mirar a Jesús que vino en la historia para


enseñarnos a vivir humana y divinamente. Que
viene en cada pobre y necesitado y vendrá al
final de los tiempos como Él nos prometió.

Cada uno sabe cuáles son sus “excesos”. Ya es


hora de “despertarnos” de nuestra apatía, nuestra indolencia, y es preciso
luchar con más decisión y arranquemos de raíz todo aquello que puede
desagradar al Señor que viene.

Año tras año, al llegar el Adviento, oímos que es un tiempo de cambio y


preparación. Pero, ¿cambia “algo” en nuestra vida?

Este el desafío de quienes “pretendemos” preparar el camino del Señor:


Cambiar el corazón, cambiar nuestra mentalidad. Esta actitud se llama, en el
lenguaje religioso: conversión.

El camino del cristiano será imitar a Jesús viendo todo lo que podemos hacer
para que los desalentados y oprimidos reciban una nueva esperanza…
comenzando por nosotros mismos.
La esperanza y la alegría de un Dios que no se cansa de decirnos: ¡Sean fuertes,
no teman! “Yo mismo vengo a salvarlos”.

Lejos de ceder a la tristeza y al pesimismo, alégrate siempre en el Señor,


porque Jesús viene a buscar y a salvar lo que estaba perdido.

Algunas veces pareciera que, tanto escuchar y repetir que Jesús es Dios hecho
hombre, nos hemos acostumbrado a las palabras y no le tomamos el peso de lo
que ellas significan.

Preparemos todo nuestro ser para celebrar este GRAN MISTERIO: Dios que
se hace hombre semejante a nosotros, menos en el pecado.

En este camino al encuentro del Señor, es una excelente ocasión para


mostrarle a Jesús que estamos vigilantes, atentos, activos… y con el corazón
ocupado en amar a todos, especialmente a los más necesitados.

Dile, SÍ, al Señor que ya llega para que nos purifique y nos haga vivir la
auténtica alegría de la Navidad.

ADVIENTO Y NAVIDAD
863
1) EL ADVIENTO

SIGNIFICADO Y CONTENIDO

Adviento significa venida. Este tiempo nos prepara para la venida del Señor. La
venida de Cristo al mundo se realiza en un triple plan:

PASADO: venida histórica a Palestina,

PRESENTE: venida sacramental, hoy,

FUTURO: venida gloriosa al fin del mundo.

Cristo está viniendo hoy y aquí, a nosotros, dentro de nosotros. Nos está
haciendo concorpóreos suyos, solidarios de su persona y de su misterio
redentor. Mediante el don de su palabra y de la eucaristía, Cristo se graba en
nosotros. Nos hace su cuerpo. Su venida gloriosa al final de los tiempos no será
otra cosa que la revelación de las venidas que ahora realiza en nosotros. Hay
continuidad real entre su venida actual y su venida gloriosa. Exactamente igual
como la semilla se prolonga en el fruto. Esta es la verdad de fe más grandiosa.
Quien quiera encontrarse con el Cristo viviente, debe penetrar en el misterio
de su presencia, a través de la liturgia. Es necesario que el cristiano tenga
mirada interior. El adviento es radicalmente cercanía y presencia del Señor.

LOS GRANDES TESTIGOS DEL ADVIENTO

Son tres: El profeta Isaías, Juan el Bautista y la Virgen María.

Isaías anuncia cómo será el Mesías que vendrá. Sacude la conciencia del pueblo
para crear en él actitud de espera. Exige pureza de corazón.

Juan el Bautista señala quién es el Mesías, que ya ha venido. Él mismo es


modelo de austeridad y de ardiente espera.

María es la figura clave del adviento. En ella culmina la espera de Israel. Es la


más fiel acogedora de la palabra hecha carne. La recibe en su seno y en su
corazón. Ella le prestó su vida y su sangre. María es Jesús comenzado. Ella hizo
posible la primera navidad y es modelo y cauce para todas las venidas de Dios a
los hombres. María, por su fidelidad, es tipo y madre de la Iglesia.

LAS ACTITUDES FUNDAMENTALES DEL ADVIENTO

1. Actitud de espera. El mundo necesita de Dios. La humanidad está


desencantada y desamparada. Las aspiraciones modernas de paz y de dicha, de
unidad, de comunidad, son terreno preparado para la buena nueva. El adviento
nos ayuda a comprender mejor el corazón del hombre y su tendencia insaciable
de felicidad.

2. El retorno a Dios. La experiencia de frustración, de contingencia, de


ambigüedad, de cautividad, de pérdida de la libertad exterior e interior de los
hombres de hoy, puede suscitar la sed de Dios, y la necesidad de «subir a
Jerusalén» como lugar de la morada de Dios, según los salmos de este tiempo.
La infidelidad a Dios destruye al pueblo. Su fidelidad hace su verdadera
historia e identidad. El adviento nos ayuda a conocer mejor a Dios y su amor al
mundo. Nos da conocimiento interno de Cristo, que siendo rico por nosotros se
hace pobre.

3. La conversión. Con Cristo, el reino está cerca dentro de nosotros. La voz del
Bautista es el clamor del adviento: «Preparad el camino del Señor, allanad sus
senderos; elévense los valles, desciendan los montes y colinas; que lo torcido se
enderece, lo escabroso se iguale. Y todos verán la salvación de Dios ... » (Is
40,3-5). El adviento nos enseña a hacernos presentes en la historia de la
salvación de los ambientes, a entender el amor como salida de nosotros mismos
y la solidaridad plena con los que sufren.

4. Jesús es el Mesías. Será el liberador del hombre entero. Luchará contra


todo el mal y lo vencerá no por la violencia, sino por el camino de una
victimación de amor. La salvación pasa por el encuentro personal con Cristo.

5. Gozo y alegría. El reino de Cristo no es sólo algo social y externo, sino


interior y profundo. La venida del Mesías constituye el anuncio del gran gozo
para el pueblo, de una alegría que conmueve hasta los mismos cielos cuando el
pecador se arrepiente. El adviento nos enseña a conocer que Cristo, y su
pascua, es la fiesta segura y definitiva de la nueva humanidad.

LA CORONA DE ADVIENTO
402
Se denomina corona de Adviento a
un adorno hecho con ramas de
abeto o pino, con cuatro velas, que
es colocada sobre una mesa
durante el tiempo de Adviento.

Las cuatro velas suelen ser de los


colores que se describen a
continuación:

Azul: Representa el espíritu de la


vigilia.
Verde: Representa la esperanza.
Rosa: Representa la alegría por el anuncio del nacimiento de Jesús.
Amarillo: Es el color de la presencia luminosa de Dios.

El año litúrgico comienza con el Adviento. Se enciende una de las cuatro velas
cada domingo de los cuatro que dura el Adviento, para indicar el camino que se
recorre hasta la Navidad. El primer domingo de Adviento una, el segundo dos, y
así sucesivamente.

Además de ser un elemento decorativo, esta corona anuncia que la Navidad


está cerca y debemos prepararnos.

Los cristianos, para prepararnos a la venida de nuestra LUZ y VIDA, la


Natividad del Señor, aprovechamos esta "Corona de adviento" como medio para
esperar a Cristo y rogarle infunda en nuestras almas su luz.

El círculo es una figura geométrica perfecta que no tiene ni principio ni fin. La


corona de adviento tiene forma de círculo para recordarnos que Dios no tiene
principio ni fin, reflejando su unidad y eternidad. Nos ayuda también a pensar
en los miles de años de espera desde Adán hasta Cristo y en la segunda y
definitiva venida; nos conciencia que de Dios venimos y a Él vamos a regresar.

Las ramas verdes de pino o abeto representan que Cristo está vivo entre
nosotros, además su color verde nos recuerda la vida de gracia, el crecimiento
espiritual y la esperanza que debemos cultivar durante el Adviento.
Las manzanas rojas con las que algunas personas adornan la corona,
representan los frutos del jardín del Edén, con Adán y Eva, que trajeron el
pecado al mundo, pero recibieron también la promesa del Salvador universal.

El lazo rojo representa nuestro amor a Dios y el amor de Dios que nos envuelve.

El día de Navidad, las velas son sustituidas por otras de color rojo que
simboliza el espíritu festivo de la reunión familiar. En el centro, se coloca una
vela blanca o cirio simbolizando a Cristo como centro de todo cuanto existe.

La luz de las velas simboliza la luz de Cristo que desde pequeños buscamos y
que nos permite ver, tanto el mundo como nuestro interior. Como hemos
comentado antes, cuatro domingos antes de la Navidad se enciende la primera
vela. Cada domingo se enciende una vela más. El hecho de irlas prendiendo poco
a poco nos recuerda cómo, conforme se acerca la luz, las tinieblas se van
disipando, de la misma forma que conforme se acerca la llegada de Jesucristo,
que es luz para nuestra vida, se debe ir esfumando el reinado del pecado sobre
la tierra. La luz de la vela blanca o del cirio que se enciende durante la
Nochebuena nos recuerda que Cristo es la Luz del mundo. El brillo de la luz de
esa vela blanca en Navidad, nos recuerda cómo en la plenitud de los tiempos se
cumple el “ADVIENTO DEL SEÑOR”.