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Sverdloff, Mariano Javier.

La tradición clásica y el nacionalismo argentino: un caso de transferencia cultural


Circe, de clásicos y modernos 21/ 2 (julio-diciembre 2017).
DOI: http://dx.doi.org/10.19137/circe-2017-210204

La tradición clásica y el
nacionalismo argentino: un
caso de transferencia cultural

Mariano Javier Sverdloff [Universidad de Buenos Aires - Conicet]


[marianojavs@yahoo.com.ar]

Resumen: El presente trabajo analiza la construcción


de la idea de tradición clásica en el contexto de las
Introducción
transferencias culturales del nacionalismo argentino,
con especial énfasis en los fenómenos de la impor-
l presente trabajo analiza

E
tación y la traducción. Nuestra hipótesis es que la
llamada ‘tradición occidental’ –la herencia grecolatina y
el cristianismo–, no es percibida por los nacionalistas
la producción del valor
como una alteridad sino, por el contrario –en térmi- clásico en el contexto de
nos esencialistas–, como un origen. A partir de estas
consideraciones trazaremos las coordenadas generales las transfe­rencias cultu-
de este cruce entre pasado clásico y nacionalismo,
y discutiremos los presupuestos metodológicos que
rales del ‘nacionalismo
proponemos para analizar esta invención nacionalista argentino de derecha’
de la tradición clásica.
(Lvovich 2006). Estas
Palabras clave: tradición clásica - nacionalismo - fas-
cismo - transferencias culturales - retóricas identitarias
transferencias recurren constante-
mente a la importación y la traduc-
The Classical Tradition and the Argentine ción, lo cual supone una cierta conti-
Nationalism: a Case of Cultural Transfer
nuidad con otros procesos culturales
Abstract: This paper analyzes how argentinian nationa- latinoamericanos, que también unían
lism designs its own idea of classical tradition in the ge-
neral context of cultural transfers, with special emphasis importación y nacionalismo, como es
on the phenomena of importation and translation.
Our hypothesis is that the so-called ‘Western tradition’
el caso de las vanguardias. Sin embar-
–the Greco-Roman heritage and Christianity– is not go, como se sabe, a diferencia de las
perceived by the nationalists as an ‘alterity’ but, on the
contrary –in essentialist terms– as an origin. Thus we distintas formas de modernización
intend to describe the this encounter between classic
past and nationalism, and to propose a methodological
cosmopolita, los fenómenos de la tra-
frame for this nationalist invention of classical tradition. ducción y la importación resultan sos-
Keywords: classical tradition - nationalism - fascism - pechosos para la xenofobia del nacio-
cultural transfers - Rhetoric of identity
nalismo de derecha. Nuestra hipótesis

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es que el valor clásico permite trami- La tradición clásica en el
tar esa resistencia a la traducción y/o a contexto argentino: algunas
la importación: para los nacionalistas, consideraciones metodológicas

¿Q
lo que se traduce o importa no sería
una alteridad sino lo que estaba en ué funciones cumplen
el origen, lo mismo, la tradición oc- los clásicos en los diver-
cidental entendida como el producto sos discursos literarios y
de la herencia grecolatina y el cristia- políticos? ¿Y cómo operan estas re-
nismo. Antes que importación, enton- ferencias dentro de cada discurso,
ces, confirmación de una continuidad lejos de la pátina de intemporalidad
histórica y cultural. Para sostener esta a menudo atribuida a los clásicos por
argumentación, el nacionalismo ar- las lecturas que celebran una supues-
gentino de derecha hace una lectura ta continuidad de la tradición? Este
selectiva de la ‘tradición occidental’, tipo de preguntas han guiado a varios
a la que entiende de forma esencia- estudios recientes, algunos literarios
lista e identitaria como una entidad como Classics and the Uses of Recep-
cerrada, que se opondría a otros blo- tion (2006), coordinado por Charles
ques geopolíticos o a la ‘barbarie’ en Martindale y Richard F. Thomas, o
términos generales. Más aún, la tradi- Antiquité latine et décadence (2001),
ción clásica no solo es invocada para de Marie-France David; y a otros de
legitimar estos procesos de traducción historia cultural, como Le National-
e importación, sino también para jus- Socialisme et l’Antiquité (2008) de Jo-
tificar los diversos posicionamientos hann Chapoutot o From Ancient to
políticos. Se trata pues de un proceso Modern : the Myth of Romanità during
de transnacionalización y politización the Ventennio Fascista (2011) de Jan
de los clásicos: transnacionalización, Nelis. En estos estudios se observa
porque estos usos o invenciones siem- el pasaje de una lógica de la ‘influen-
pre están ‘triangulados’ por la me- cia’ a una lógica del ‘uso’, un cambio
diación de los flujos culturales entre de perspectiva que enfatiza, como
Europa y América latina; politización, diría H. R. Jauss, la importancia del
porque los clásicos son invocados en contexto de recepción. Donde la filo-
la polémica, fuertemente polarizada, logía dura veía ‘errores’ y ‘lagunas’ de
del nacionalismo de derecha en con- la transmisión, se debe advertir más
tra del llamado demo-liberalismo. bien una discontinuidad que produ-
A partir de estas consideraciones ce sentido y que, por tanto, debe ser
trazaremos en las páginas que siguen interpretada.
las coordenadas generales de este Esta es una observación crucial
cruce entre pasado clásico y naciona- para los usos modernos de los clá-
lismo, y explicitaremos los presupues- sicos en general, y para el contexto
tos metodológicos desde los cuales argentino del siglo XX en particular,
proponemos analizar esta invención un contexto que se define por el co-
identitaria de la tradición. nocimiento indirecto y fragmentario

Mariano Javier Sverdloff / La tradición clásica y el nacionalismo argentino: un caso de transferencia cultural
de las fuentes clásicas, a menudo en la edición o la sociología del cam-
traducción, por el filtro de diversas po intelectual son el proceso, ciertas
mediaciones pedagógicas y culturales marcas de ese proceso sobre el texto
(laicas y confesionales), así como por pueden ser consideradas como un
los fuertes sesgos ideológicos que sue- resultado material cuya interpreta-
len tener las lecturas de los textos ori- ción es terreno de la crítica literaria.
ginales por parte de los lectores más Resultado material que en el caso
especializados. Estos ‘errores’ permi- del nacionalismo argentino, es bas-
ten interrogar de forma más acabada tante variable: el ejemplo que hemos
los presupuestos de las apropiaciones: citado, el de El payador de Lugones,
las lagunas suelen ser llenadas por es apenas un caso, entre otros, ni si-
fantasmas ideológicos que son reve- quiera representativo del propio Lu-
ladores de los horizontes interpreta- gones –que se apropiaba del pasado
tivos a partir de los cuales se produce clásico de una forma totalmente dis-
tal o cual uso. Así se advierte en lo tinta en los textos compilados en Mi
que podría ser un caso paradigmático beligerancia (1917), cuando se ali-
de este proceso de lectura del pasado neaba con el panlatinismo aliadófi-
clásico, a la vez sesgada y productiva, lo y le escribía odas a Francia (Tato
por parte del nacionalismo argentino, 2016)–. No estamos pues ante un uso,
El payador (1916) de Leopoldo Lu- en el caso del nacionalismo argenti-
gones, texto en el cual, como se sabe, no, sino más bien ante una pluralidad
se le atribuye un linaje homérico a la de usos heteróclitos. Esta circunstan-
poesía gauchesca (Dobry 2010). Si cia probablemente se deba a que no
los filólogos clásicos del siglo XIX de- hubo en la Argentina, a diferencia de
cían recentiores deteriores para referir- los fascismos alemán e italiano, o del
se a los códices o a las lectiones menos franquismo, una serie de acciones es-
valiosos a causa de su distancia con tatales expresamente dirigidas a la co-
el texto original, nosotros podríamos optación de las humanidades clásicas;
plantear deteriores significatiores, para o quizá sea un efecto la ausencia de
referirnos al significado que surge de un polo cultural ‘clasicista’ que tuvie-
la discontinuidad. ra la continuidad de, por ejemplo, la
Los clásicos a través del uso, en- Action française (compárense los tres
tonces, entendiendo ‘uso’ no sola- años de duración de la publicación
mente como la apropiación de un La Nueva República con el dilatado
texto por parte de tal o cual serie de medio siglo de historia de la revista
mediaciones, sino también como el de la Action française, desde su fun-
rastro retórico y formal que deja en dación por Henri Vaugeois y Maurice
el texto ese contexto de mediaciones. Pujo en 1899, cuando se la llamó con
En efecto, si las mediaciones (redes, el nombre que tendría hasta 1908,
agentes, lugares, traducciones, etc.) Revue d’Action française, hasta el últi-
analizados por la historia cultural o mo ejemplar de la publicación diaria
por enfoques como la sociología de L’Action française, editado en Lyon el

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24/08/1944, pocos días antes de la li- Alejandro Vigo, Marcelo Boeri, por
beración de la ciudad)1. En suma, tal citar algunos); o en el hecho básico
como veremos, podría hablarse en el y determinante de que en general los
caso de la nebulosa del nacionalismo instrumenta studiorum están en otras
argentino de toda una serie de usos lenguas. Sin embargo, es posible de-
de los clásicos en competencia, que ducir ciertos elementos relevantes
se derivan de los diversos posiciona- para nuestra discusión, apoyándonos
mientos ideológicos. en los pocos pero muy sustanciosos
Ahora bien: estos usos se dan en trabajos que ya han examinado aspec-
el contexto de una cierta historia de tos parciales de la cuestión, entre los
larga duración de las humanidades que podemos citar a Martino (2013),
clásicas en la Argentina, una historia Domínguez (2016) y Narvaja de
que todavía no está completamente Arnoux (2013). En principio, hay que
escrita y que apenas podemos aquí decir que las humanidades clásicas
esbozar. No hay trabajos abarcadores se inscriben, en la época colonial, en
como la historia cultural que Françoi- toda una serie de campos del saber, el
se Waquet (1998) escribió para el poder y la administración, tales como
contexto europeo, ni tampoco una el derecho, la teología, la retórica, la fi-
investigación detallada sobre la peda- losofía, la historia y literatura. El latín
gogía de las clásicas al estilo de la que es, asimismo, una piedra fundamental
Clément Falcucci (1939), hace ya de la cultura y la instrucción católicas.
varias décadas, hizo para el siglo XIX Y, hecho sumamente importante des-
francés. Tampoco existen trabajos de de nuestra perspectiva, la lengua y la
sociología de la edición que, al modo retórica latinas solían traducir para la
de la investigación de Alejandro Du- metrópoli las lenguas y la realidad del
jovne (2014) sobre el libro judío en nuevo mundo, tal como lo demuestran
la Argentina, examine la edición local las investigaciones de Marcela Suárez
de los textos clásicos en lengua origi- (2016) dedicadas al humanismo y las
nal o en traducción. Y tampoco hay bibliotecas novohispanos en general y
investigaciones de conjunto sobre los jesuíticos en particular.
procesos de transnacionalización en Podemos decir que el dominio del
el campo universitario de las clásicas, humanismo latino y la retórica, res-
aspecto fundamental si pensamos la tringidos a unos pocos individuos, im-
incidencia de figuras venidas desde plicaba de por sí el acceso a un notable
el exterior como el filósofo marxista capital simbólico y social, estrecha-
Rodolfo Mondolfo, el filólogo Eil- mente asociado al entramado político
hard Schlessinger; en la trayectoria y cultural de las elites. El latín pues,
de especialistas argentinos que traba- como propedéutica a las bellas letras,
jan en el extranjero (Néstor Cordero, pero también como un lenguaje espe-
cífico de poder y administración, una
1 Para el clasicismo de la Action française, cfr.
confluencia entre humanismo y usos
Renard (2003). técnicos que se aprecia, por ejemplo,

Mariano Javier Sverdloff / La tradición clásica y el nacionalismo argentino: un caso de transferencia cultural
en la figura del jurista Dalmasio Vélez conexión con el mundo de las elites;
Sársfield, fino exégeta del derecho ro- la crítica liberal y positivista del fin
mano y traductor de la Eneida (cuya de siglo XIX al latín en tanto resto de
biblioteca, aspecto significativo para un pasado ‘atrasado’ que el progreso
pensar una suerte de arqueología de debería superar. Muchas de estas me-
las transferencias culturales que aquí morias de largo plazo serán activadas
analizamos, tenía ediciones bilingües selectiva y polémicamente por el na-
o de solo texto original impresas en cionalismo.
París, Londres o Madrid, tal como lo
estudió Díaz Bialet en 1949)2. En el Nacionalismo, importación y
siglo XIX en efecto, al menos hasta traducción
los cambios educativos exigidos por
el proyecto liberal modernizador de sta red del pasado clásico, a la
nacionalización de las masas, el latín
conservará un lugar de restringida
preeminencia, dando lugar a una tra-
E vez institucional y de lengua-
jes, se cruzará en el siglo XX
con otra red, la de las derechas na-
dición de asociación entre la forma- cionalistas, en la que inciden múlti-
ción retórica y un cierta modo alto de ples transferencias culturales3. Estas
hablar de lo nacional, que se advierte transferencias han sido señaladas
en una figura como Juan Cruz Vare- por las investigaciones de Navarro
la o en el neoclasicismo de la propia Gerassi (1965), Zuleta Álvarez
letra del himno nacional escrita por (1975), Buchrucker (1987), Mc-
Vicente López y Planes. Luego, en el Gee Deutsch (2003), Devoto
siglo XX, iniciado el retroceso gra- (2006), Echeverría (2009), entre
dual pero irreversible de las humani- otros (la investigación pionera de
dades clásicas en esferas como el de- la mencionada Navarro Gerassi,
recho, la escuela, la universidad y la por ejemplo, aunque le reconocía
cultura eclesiástica, quedarán algunas al nacionalismo una especificidad
memorias residuales de largo plazo: que lo distinguía de los fascismos
la conciencia de que las clásicas son europeos, hablaba de un “collage
el trait d’union con una unidad cul- de importaciones”). Una serie de
tural más grande que la Argentina (la enfoques han estudiado específica-
cristiandad, el mundo colonial, Oc- mente las relaciones transnaciona-
cidente, según las versiones); el latín les del nacionalismo, entre los que
como metonimia de Europa o como podemos mencionar los trabajos de
la interfaz para acceder a ella; la estre- Compagnon (2014) y Tato (2016),
cha relación con el mundo católico; la entre otros, centrados en cómo afec-
tó la Primera Guerra Mundial a las
2 El inventario razonado de la biblioteca lati-
na de Vélez Sarsfield que hace Díaz Bialet 3 Para una discusión de la noción de “trans-
(2009) es sumamente interesante a la hora ferencia cultural”, entendida de forma no
de reconstruir la formación retórica a prin- unidireccional y multilateral cfr. Compag-
cipios del siglo XIX. non (2005).

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representaciones de ciertos actores portado de toda una serie de fuentes
en torno a la identidad nacional, que analiza Olivier Dard en La Sy-
Fascismo transatlántico (2010) de narchie. Le mythe du complot perma-
Federico Finchelstein, que explo- nent (2012)– por el profesor en clá-
ra la constitución de una red fascista sicas y cabecilla de una agrupación
entre Europa y América latina, o las política y parapolicial de extrema
investigaciones de Ernesto Bohos- derecha Carlos Disandro.
lavsky (por ejemplo Circule por la A diferencia de lo que ocurre
derecha, de 2016, en colaboración con Maurras, donde el clasicismo
con João Fábio Bertonha y otros), implica un repliegue de fronteras
quien analiza las redes y contactos hacia la cultura francesa, en las de-
entre las derechas latinoamerica- rechas argentinas los clásicos siem-
nas. Este uso del pasado clásico por pre implican cierta idea de interna-
parte de las derechas nacionalistas, cionalización, que invoca toda una
está casi siempre ‘triangulado’ por la serie de entidades supranacionales:
mediación de alguna o varias tradi- la cristiandad, la tradición hispano-
ciones europeas (española, france- católica, ‘Occidente’ en el sentido de
sa, inglesa, italiana, etc.) y debe ser Henri Massis, la latinidad, etc. Por lo
entendido, por tanto, en el contexto demás, una de las grandes paradojas
de los flujos culturales entre Europa del nacionalismo argentino es que la
y América Latina. En efecto, estos discusión de la identidad nacional
intercambios suelen actualizar una tiene siempre como telón de fondo
cierta noción de ‘pasado clásico’: por el procesamiento de acontecimien-
caso, los actores de las relaciones en- tos externos tales como la Primera
tre Argentina y la Italia fascista que Guerra Mundial, la Revolución de
analiza Federico Finchelstein en Octubre o la Guerra Civil Española,
Fascismo transatlántico invocan una y la importación y traducción de di-
y otra vez a la existencia de una cier- versos textos y discursos extranjeros.
ta ‘latinidad’ como argumento para El chauvinismo maurrasiano, por el
legitimar la transferencia cultural. contrario, implicaba pensar la vida
Otro ejemplo de esta triangulación es espiritual de Francia, desde Francia y
la noción de ‘decadencia’ que, como a partir de pensadores franceses, re-
analizara Halperín Donghi, fue chazando elementos culturales, tales
central para el revisionismo históri- como el kantismo o el protestantis-
co, noción esta que el nacionalismo mo, venidos de lugares tan odiados
argentino adaptó de la lectura que como la ‘Allemagne éternelle’. El pa-
las derechas francesas hicieron de la sado grecolatino, tal como se ob-
decadencia del Imperio romano de serva en la apropiación que hizo la
Occidente. En el mismo sentido, po- Action française de la obra de Fustel
demos mencionar el pseudoconcep- de Coulanges, debía leerse a partir de
to de sinarquía, que fue ‘inventado’ una tradición interpretativa nacio-
para los argentinos –en realidad im- nal. Maurras postulaba la existencia

Mariano Javier Sverdloff / La tradición clásica y el nacionalismo argentino: un caso de transferencia cultural
de una línea directa entre la romani- “Photius” Maurras4, y se compara,
dad y Francia, según se advierte en a partir de una meditación sobre un
un conocido pasaje –una suerte de pasaje de Les formes littéraires de la
letanía tradicionalista– de “Barbares pensée grecque, de Henri Ouvré, con
et romains”, publicado por primera el logógrafo Hecateo de Mileto, en
vez en 1906 en la Revue de l’Action cuyo escepticismo en relación a los
française: mitos griegos ve Maurras un para-
lelo de su propia crítica a la democra-
Je suis Romain, parce que, n’ était ma cia. Ibarguren inicia La historia que
romanité tutélaire, la seconde invasion he vivido con la evocación de su fa-
barbare, celle du XVIe siècle, l’invasion milia salteña y el latín entra en escena
protestante, aurait tiré de moi une es-
recién junto con el saber universitario
pèce de Suisse. Je suis Romain dès que
j’abonde en mon être historique, intel-
y los textos europeos. Para los nacio-
lectuel et moral. Je suis Romain parce nalistas, el clasicismo permite la esce-
que si je ne l’ étais pas, je n’aurais à peu na de internacionalización al tiempo
près plus rien de français (Maurras que la disimula: un cierre de fronteras
1906). con la intensidad del maurrasiano era
impracticable en la Argentina, entre
Para los fascismos y ultranacio- otros motivos, por la falta de insumos
nalismos europeos la tradición clási- literarios de donde tomar referencias
ca coincide imaginariamente con los definitorias. Lo que explica, por caso,
orígenes nacionales en sentido racial que Marcelo Sánchez Sorondo –to-
y/o geográfico. De allí el proceso de davía en 1987– inicie La Argentina
monumentalización mussoliniano por dentro con una mención a la La
de la romanità o la lectura identita- cité antique de Fustel de Coulanges.
ria que Maurras hace del espacio Nuestra hipótesis es que este na-
del Mediterráneo, para no hablar cionalismo forzosamente “cosmopo-
del ‘arianismo’ nazi. Los nacionalis- lita”, con las obvias comillas del caso,
tas argentinos, por el contrario, de-
ben apelar a operadores discursivos 4 Este “Photius” (según una vieja leyenda de
un tanto más deslocalizados, tales tono anticlerical de la familia del padre de
como ‘civilización’ u ‘occidente’, o la Maurras) en realidad se habría originado
en la tradición de llamar “Phocion” (nom-
hipotética ‘unidad hispano-criolla’. bre que remitía al pasado de la colonización
Compárense en este sentido la ins- focia en Marsella) a todos los varones de la
cripción que tiene el pasado clásico familia. La tradición se habría interrum-
en las autobiografías de Maurras e pido cuando la familia quiso bautizar con
el nombre “Phocion” a un antepasado de
Ibarguren, totalmente integrado en Maurras, pero un cura lo rechazó, por con-
el primero, incidental en el segundo. siderarlo pagano y herético, porque pen-
Maurras, en el texto autobiográfico saba erradamente que se trataba del “Pho-
Confession politique (1930) recuerda cion» (o Focio, en castellano) que separó a
la iglesia de Bizancio de la de Roma, y no
que lleva el pasado clásico inscripto de una evocación de la colonización griega.
en su propio nombre, Charles Marie Cfr. Maurras ([11930] 1954: 6).

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referenciado en Europa, construye su partir del paradigma de la ‘influencia’,
idea de tradición clásica siguiendo el según el cual el texto que se recibe en
pulso de sus importaciones culturales, el sistema de llegada sería una suerte
y a su vez moviliza estratégicamente de copia debilitada, ontológicamente
esta idea de tradición para justificar inferior al texto fuente. En este sentido,
esos mismos procesos de importa- como ha comentado Patricia Willson
ción. Fernando Devoto, a propósito en La constelación del Sur (2004), en
de La Nueva República, ha hablado línea con los planteos de Itamar Even-
de “maurrasianismo bien temperado” Zohar en “The position of translated
(Devoto 2006: 195); nosotros, por literature within the literary polysys-
nuestra parte, podríamos hablar de tem” (1990), la traducción juega un rol
un ‘maurrasianismo de traducción’. fundamental en el afianzamiento de
Compárese, por ejemplo, el catálogo las literaturas jóvenes, dado que el tex-
de la editorial de la Action française, to traducido tiene un sentido nuevo y
la Nouvelle Librairie Nationale, en el productivo en el contexto de llegada.
cual casi no hay autores en otras len- Esto es fundamental para el ‘naciona-
guas que el francés, con el catálogo lismo de los nacionalistas’: las figuras
de editoriales del campo nacionalista más sofisticadas del nacionalismo
como Gladium, C.E.P.A. o La espiga –Palacio, los Irazusta–, no paran de
de oro, saturadas de traducciones (un importar y traducir, y de hecho parti-
solo ejemplo tomado al azar: la edi- cipan en circuitos de traducción e im-
ción de La espiga de oro de Fronteras portación abiertamente cosmopolitas,
de la poesía, de 1945, de Jacques Ma- tales como la revista y la editorial Sur.
ritain, traducida por Juan Arquí- Pero los valores que suelen orientar las
medes González, anuncia una lista operaciones de traducción e impor-
de obras con traducciones de G. K, tación de los cosmopolitismos cultu-
Chesterton, Hilaire Belloc, Christo- rales latinoamericanos, fuertemente
pher Dawson, el Cardenal Newman, inclinados hacia lo nuevo y xenófilos,
Gerald G. Walsh, Daniel Sargent y provocan grandes sospechas en los
Christopher Hollis). nacionalistas, quienes suelen ser tra-
Ahora bien, cuando hablamos de dicionalistas y xenófobos. La ‘buena
traducción es necesario hacer algunas nueva’ para el nacionalismo que apor-
aclaraciones metodológicas: la prime- tan los textos extranjeros no puede ser
ra, que se debe distinguir el fenómeno considerada ni ‘nueva’ (el nacionalis-
de traducción en sentido lingüístico, mo actualiza o descubre una esencia
del sentido más amplio de ‘importa- ‘que ya estaba ahí’) ni extranjera (el
ción’, doble uso que, como ha expuesto nacionalismo es justamente una retó-
Griselda Mársico (2017) en un re- rica identitaria, según la cual lo propio
ciente artículo, a menudo se confunde debe surgir de lo propio y no de alguna
en la historia intelectual argentina. La forma de alteridad).
segunda, que ni la traducción o la im- La cuestión es sumamente, com-
portación pueden ser interpretadas a pleja, porque, además, como ha dicho

Mariano Javier Sverdloff / La tradición clásica y el nacionalismo argentino: un caso de transferencia cultural
Olivier Compagnon inspirándose en Valor clásico y ‘angustia de las
los trabajos de Michel Espagne sobre influencias’
las transferencias filosóficas entre
Francia y Alemania, las operaciones stos actos de importación y tra-
de transnacionalización nunca son
unilaterales ni simples (se lee Mau-
rras ‘más’ Chesterton, ‘más’ Ortega
E ducción (que fueron temprana-
mente advertidos por los anti-
fascistas argentinos) son cada tanto
y Gasset, en diálogo a su vez con una explicitados por los propios naciona-
cierta versión de Alberdi o Sarmien- listas, con diversas ansiedades o re-
to, apoyada a su vez en la ideología de servas. Citemos aquí a Hugo Passa-
tal o cual facción, influida por tal o lacqua Eliçabe, uno de los funda-
cual red cultural latinoamericana...). dores del Partido Fascista Argentino,
La especificidad del nacionalismo se un ‘importador’ que se ve obligado a
apoya en la lectura selectiva de varias defender su ‘ideal’ frente a otras va-
tradiciones: ante la pregunta hecha riantes del nacionalismo, y que para
en una entrevista de 1971, “¿Cómo ello recurre al pasado clásico6. Lo in-
traducen ustedes el monarquismo de teresante de esta argumentación (de
Maurras?”, Carlos Ibarguren hijo allí que la reproduzcamos aquí in ex-
contesta: “No lo tomábamos en cuen- tenso) es que expone de forma brutal
ta, como argentinos” (Ibarguren las tensiones que puede provocar la
1971: 7). De hecho, el nacionalismo incorporación de lo ‘extranjero’ en lo
argentino, por más que fuera cultu- ‘nacional’, así como el uso del pasado
ralmente europeísta y por lo general clásico en tanto argumento para tra-
rechazara las culturas indígenas, no mitar esas tensiones:
se concebía como una ideología su-
bordinada a Europa, y en muchos ca-
sos sostenía que el fascismo europeo EL FASCISMO ARGENTINO
era apenas una variante más –no ne- NO ES EXOTICO
cesariamente la mejor– de un movi-
Una de las más imbéciles acusaciones
miento nacionalista internacional de
que se le hacen a al Fascismo argen-
derecha, una ola o giro de la cual los tino es su condición de ‘exótico’, am-
exponentes argentinos participarían pulosa e incisiva palabra que, junto
en pie de igualdad o incluso en mejor con aquella otra de ‘reacción’, forma
posición que sus pares del otro lado casi todo el léxico de los enemigos y
del Atlántico5. Evidentemente, seme- de los que se titulan amigos de esta
jante pretensión de supremacía tenía doctrina.
que generar una notable ansiedad en Pretenden detener el avance del Fas-
relación a las escenas de traducción cismo en este país presentándolo a la
y/o importación, percibidas como in- vista de la gente como un movimien-
feriorizantes por los nacionalistas.
6 Para el PFA y Passalacqua Eliçabe ver,
5 Cfr. Finchelstein 2010. entre otros, Scarzanella (2007).

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to de ideas importadas e inasimilables ticia y dos en los frentes de la Casa de
por este pueblo. Gobierno, estando ellos en las manos
Y todo esto lo dicen en su condición de las figuras que simbolizan la Repú-
de demócratas, de liberales, de parla- blica Argentina.
mentarios, de federales, de republi- Las ideas que predica el Fascismo ar-
canos; todas ideas y doctrinas que en gentino tampoco se puede decir que
su tiempo fueron ‘exóticas’ e ‘impor- sean ideas ‘exóticas’; tienen su ante-
tadas’. cedente en nuestra historia; las sus-
El Fascismo argentino es un movi- tentó en parte, adaptadas al tiempo y
miento genuinamente argentino y la época, Juan Manuel de Rosas, pre-
criollo, dirigido por argentinos na- cursor del fascismo en la Argentina,
tivos e integrado por los ciudadanos verdadero hombre de bien, amigo de
más sanos y más patriotas que habi- los parias y de los desheredados de la
tan estas tierras. suerte, patriota de verdad que consa-
gró toda su vida a levantar el espíritu
Es, pues, ridículo decirles a los fas- del pueblo de trabajo, a practicar la
cistas argentinos, a los auténticos justicia social –que hoy tanto temen
fascistas, a los que no se avergüenzan las oligarquías que desde 1810 han
de llamarse con el verdadero nombre, estado gobernando–, y a inculcar en
como corresponde a hombres que se las mentes del pueblo sentimientos de
sienten bien seguros del ideal que les honradez, de hombría, de valor y de
da fe y esperanzas, que son ‘importa- patriotismo.
dores de ideas exóticas’, y más ridículo
todavía resulta el decir que ‘es una co- Al acusar al fascismo argentino de
pia del fascismo italiano’. ‘exótico’, no hay que olvidar también
que nuestro país fué, y lo será aún
El color negro no ha sido inventado
por los tiempos, el crisol donde se
por Mussolini; en nuestra historia se
elaboran todos los reflejos de acon-
le encuentra muchas veces; negra era,
tecimientos, costumbres y sistemas,
por ejemplo, la bandera que Juan Fa-
en lo moral, en lo jurídico, etc., que
cundo Quiroga levantó en los llanos
proceden de otros países.
de La Rioja para oponerla a los que
estaban enfermos de extranjeris- Asimilamos lo que nos mandan como
mo galopante y traían a estas tierras cultura, arte, progreso, modas, cos-
ideas que sí eran ‘exóticas’ y que, sin tumbres, Inglaterra, Norte América,
embargo, son con las que hoy nos go- Francia, etc., pero ¡guay si intentamos
biernan, y negros eran los ponchos, implantar, adaptándolo a nuestro me-
los chiripás y las blusas ‘carreteras’ dio, el sistema que tantos beneficios
que usaron los gauchos de la epopeya está dando a Italia! Entonces somos
emancipadora. importadores exóticos. ‘Aquí no exis-
ten las mismas causas de allá’, dicen
El Haz Lictorio tampoco es un símbo-
estos papagayos atacados de psitaco-
lo italiano; es un símbolo latino que
sis.
significa Unión, Fuerza y Justicia; en
la arquitectura argentina ha sido usa- Olvidan que aquí también existen los
do abundantemente; en la capital fe- ostentosos y la miseria moral y física;
deral hay cuatro de ellos en la estatua olvidan que aquí se enriquece el au-
a Saavedra, ocho en el Palacio de Jus- daz aventurero que encuentra clima

Mariano Javier Sverdloff / La tradición clásica y el nacionalismo argentino: un caso de transferencia cultural
propicio en el liberalismo, mientras ´Si usted es argentino no puede ser
vegetan en la miseria crónica los hijos fascista´, graznan los gansos. ´Usted
del país por las mismas causas y los es nacionalista´, agregan, palabra
mismos efectos. hueca, sin contenido intrínseco, por-
‘El fascismo no encontrará arraigo en que tanto puede llamarse tal un radi-
este país porque es un sistema extran- cal, un socialista independiente, un
jero que no se aviene con la idiosin- demócrata nacional o un uriburista.
crasia de nuestro pueblo’, dicen por Las oligarquías quieren monopolizar
allí, olvidando que nuestro pueblo es el término ‘nacionalista’, olvidando
en su mayoría de origen europeo, que que antes que aquí, en la Argentina,
su forma de convivir es europea, que hubo nacionalistas en otros países, lo
sus costumbres de vestir y de comer, y cual prueba una vez más que es tam-
su ética general, son europeas aclima- poco es un término exento de ascen-
tadas al medio ambiente general que dencia extranjera.
denominamos criollo, pero que nos A los que se titulan ‘nacionalistas’ y
identifica y confunde armoniosamen- tachan al Fascismo argentino de ‘exó-
te con los europeos. tico’ se les podría contestar: es sin-
Todo lo que nos rodea es de puro cor- tomático que ‘coincida nuestro total
te europeo: idioma, escuelas, edificios, enajenamiento al extranjero con el
paseos, calles, puertos, ciudades, igle- grito nacionalista de las oligarquías
sias, religión, táctica militar, barcos, (6) [en nota al pie: Ramón Doll]. Esto
estaciones de radio, prensa, etcétera. podría ser objeto de un profundo es-
tudio que nos llevaría seguramente
Y es lógico que así sea, dado que
a esta conclusión: ‘Es que todas esas
somos un país nuevo que apenas
entidades oficiosamente nacionalis-
contamos poco más que un siglo de
tas no son otra cosa que ganglios del
independencia. Justo es reconocer
mismo cáncer oligárquico de la vida
entonces que existan estados caóticos
nacional’ (7) [en nota al pie: (7) Ra-
de las cosas y de los hombres, lo que
món Doll].
comprobamos con mucho pesar.
No puede ser ‘exótico’ lo que aspire a
Precisamente como el Fascismo es un
un resurgimiento de las energías na-
supernacionalismo, un imperialismo,
cionales, luche por la grandeza de la
más bien, él dará el sello definitivo e
Patria, sostenga la necesidad de res-
inconfundible a las razas argentinas
peto a las leyes y quiera dar al pueblo
venideras.
más justicia social y reconozca a las
Entonces ¿por qué rechazar este sis- clases productoras el derecho que les
tema ventajoso, acusando para ello su asiste frente al ejército numeroso de
origen extranjero? parásitos que viven sin prestar ningún
¿No han sido extranjeras todas las co- beneficio a la Nación.
pias que se han venido arraigando en Estos sí que son ‘exóticos’, y ‘exótico’ es
nuestro ambiente y que ya hoy nadie el musgo que tienen en el cerebro [...]
les discute su ciudadanía? (Passalacqua Eliçabe 1935: 32-6)
¿Por qué empecinarse tan acerbamen-
te con este grandioso movimiento de La prosa atolondrada de Passa-
nuevo cuño? lacqua Eliçabe nos enseña varias

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cosas. Ante todo, pone en primer pla- Allí, al final de un bizarro ditirambo
no una ansiedad que atraviesa a todo spengleriano, de rasgos místicos y
el campo nacionalista, saturado de apocalípicos, en el cual, entre mencio-
importaciones, en torno al problema nes a Wagner y Baudelaire, se habla del
del original y la copia, ansiedad am- advenimiento de unos nuevos césares,
plificada enormemente en el caso de se lee que “nuestro nacionalismo [...]
Passalacqua Eliçabe por el par- siempre tuvo –fuera de toda duda– su
ticular hecho de que el PFA estaba peculiar nacionalidad argentina... sin
constituido sobre todo por inmigran- plagiar a nadie” (Ibarguren 1969:
tes italianos que se sentían desprecia- 406). Una aclaración ciertamente ne-
dos por la élite criolla. Esta ‘angustia cesaria en un texto que se inicia con
de las influencias’ se advierte asimis- citas de Balzac, Chesterton y Papini.
mo en la polémica, publicada en el Se trata de una ‘angustia de las in-
N° 23 (21/07/1928) de La Nueva Re- fluencias’ impensable en los fascismos
pública, en torno al verdadero sentido y ultranacionalismos europeos centra-
del nacionalismo, que tiene mucho de les. A diferencia de los casos italiano
parricidio intelectual, entre Leopoldo y alemán, en la Argentina ni la iden-
Lugones y Ernesto Palacio. En ella tidad ni la cultura pueden definirse a
Leopoldo Lugones acusa a Ernesto partir de una tajante separación entre
Palacio de ejercer “una precipitada lo nacional y lo no-nacional; de allí
imitación de una mala cosa europea”, que deba recurrirse -para usar los tér-
que ha hecho “substituir nuestro vie- minos de Passalacqua Eliçabe- a
jo, sano y cordial patriotismo, con el lo extranjero “nacional” (que ha sido
nacionalismo de nueva estampa”, el asimilado mediante el “crisol”), que
nacionalismo surgido “durante el bár- se opondría a lo extranjero” “exótico”.
baro renacimiento de la persecución Roger Griffin, en su definición míni-
antisemita” al capitán Dreyfus (note- ma de fascismo genérico ha hablado
mos de paso el explícito rechazo, por del “ultranacionalismo palingenési-
parte de Lugones, del antisemitismo). co” (Griffin 2006); en la argumenta-
Palacio le contesta: “Lo de ‘precipi- ción de Passalacqua Eliçabe por el
tada imitación de una cosa europea’, contrario, no hay palingenesia, en el
¿no le parece que convendría mejor a sentido de una re-nacimiento de una
sus tentativas fascistas? Nosotros, por entidad que ya estaba ahí, sino más
el contrario, tratamos de entroncar en bien proyección hacia un futuro para
la tradición del país y mantenernos organizar algo que en realidad no ha
en el terreno de nuestras instituciones tenido nunca forma acabada (porque
(...)”. Y volveremos a encontrar sínto- en la Argentina se verifican “estados
mas de esta ansiedad en Orígenes del caóticos de las cosas y de los hom-
nacionalismo argentino, 1927-1937 de bres”, debido a que “somos un país
Federico Ibarguren, publicado en nuevo que apenas contamos poco
1969, o sea cuatro décadas después de más que un siglo de independencia”).
esta polémica entre Lugones y Palacio. Se trata de un “supernacionalismo”

Mariano Javier Sverdloff / La tradición clásica y el nacionalismo argentino: un caso de transferencia cultural
que vendría desde afuera, a mejorar abiertamente antijudías al estilo de
“las razas argentinas”. En el fondo, Clarinada (1937-1945), financiada
el fascismo parece funcionar en esta por la embajada alemana, católicos
argumentación como una suerte de nacionalistas como Gustavo Frances-
“modernización alternativa” (para chi Julio Meinvielle, Virgilio Filippo
retomar las categorías de Griffin), o el jesuita Leonardo Castellani, con-
que sacaría la Argentina de una suer- sideraban los pros y los contras del
te de atraso periférico –por supuesto antisemitismo europeo, y discutían
Passalacqua Eliçabe no usa esta cuál sería la forma ‘más adecuada’ de
palabra– en relación a Italia (algunas enfrentar el ‘problema judío’ en la Ar-
páginas después, este fascista criollo gentina7.
comenta que si bien la revolución En cada una de esas discusio-
uriburista es un acontecimiento esti- nes es posible detectar, como en la
mable, no ha sido tan ‘popular’ como argumentación de Passalacqua
la de Mussolini; la Argentina no se ha Eliçabe, la apelación una noción
subido –todavía– al tren de la acele- identitaria de ‘tradición occidental’,
ración histórica mussoliniana, quien que se engarza en una cierta idea de
en la época de la marcha sobre Roma pasado civilizatorio. El rudimentario
“llevaba en su cerebro todo un pro- miembro fundador del PFA estaba en
grama de realizaciones para el futu- franca minoría en relación a los tra-
ro”...). Por lo demás, la importación dicionalistas católicos hispanófilos
de Passalacqua Eliçabe (como él (quienes por lo demás eran bastante
mismo advierte con desagrado) debía más respetuosos con los ‘padres fun-
competir con otras importaciones no dadores’ del proyecto liberal), pero
solo en el espacio de las ideologías expone una tensión (la de la impor-
en general, sino también en el espa- tación) y una solución para calmar-
cio de la propia nebulosa naciona- la (la apelación un cierto pasado de
lista, nutrida de un amplio abanico raigambre clásica, “el símbolo lati-
de posiciones a veces contradicto- no”) que encontramos con distintas
rias (tradicionalismo, liberalismo modulaciones en todo el campo del
conservador, catolicismo integrista, nacionalismo. Distintas modulacio-
maurrasianismo, populismo fascista, nes, decimos, porque evidentemente
franquismo, nazismo, etc.). Como se no todos los nacionalistas argentinos
sabe, las derechas nacionalistas ar- vivían las escenas de importación y
gentinas fueron el escenario de inten- traducción con la ansiedad del inmi-
sos debates en torno a qué elementos grante o hijo de inmigrantes Passa-
de los nacionalismos y/o de los fascis- lacqua Eliçabe, quien se proponía
mos adoptar, a los efectos de nutrir subordinar el nacionalismo argen-
a la variante autóctona. Por ejemplo, tino al fascismo italiano. Para men-
en los ´30, en el contexto del ascen-
so de los fascismos europeos, cuando 7 Sobre esta cuestión, cfr. capítulos 5, 6 y 7 de
se publicaba en la Argentina revistas Lvovich (2003).

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cionar un caso paradigmático, los momentos significativos, en La Nue-
miembros del grupo fundador de La va República, en cuyas páginas los
Nueva República (1927-1931) que te- clásicos son invocados a los efectos
nían mayores pretensiones literarias de legitimar la importación de una
–Ernesto Palacio, los hermanos Ro- biblioteca contrarrevolucionaria; o
dolfo y Julio Irazusta, Juan Emilia- en los diversas reformulaciones que
no Carulla–, recorrieron con bas- hará Ernesto Palacio, bajo el signo
tantes menos complejos trayectorias de Vico y Spengler, de la figura de
con momentos o zonas de notable in- Catilina.
ternacionalización. En efecto, el des-
pertar al maurrasianismo de Caru- Conclusiones: el valor ‘clásico’
lla es inseparable de su experiencia en la circulación transnacional
como médico en el ejército francés
durante la Primera Guerra Mundial; omo hemos intentado demos-
los Irazusta harían en 1923 un ini-
ciático viaje a Europa, en el cual sobre
todo Rodolfo caería bajo la influencia
C trar, la producción del valor
‘clásico’ es a la vez un efecto y
una necesidad de las operaciones de
de Maurras y Julio trabaría amistad traducción e importación del nacio-
con el filósofo, poeta y crítico litera- nalismo argentino: la noción de ‘clá-
rio George Santayana (por lo demás, sico’ sirve como una forma de ‘do-
el golpe del ´30 sorprendería a Julio mesticación’ (en el sentido que le da
en medio de otro viaje cultural); Er- al término el teórico de la traducción
nesto Palacio, además de haber par- Lawrence Venuti) de los diversos
ticipado en Martín Fierro, una revista flujos culturales que suponen las rela-
vanguardista que unía nacionalismo ciones trasnacionales. Hay que decir,
y cosmopolitismo, era un actualizado por lo demás, que el surgimiento del
lector de novedades de literatura eu- nacionalismo es estrictamente con-
ropea. Particularmente Julio Irazus- temporáneo del período de forma-
ta y Palacio tenían contactos más ción y auge del campo editorial argen-
o menos fluidos con la práctica de la tino; el encuentro de estas dos series
traducción: Irazusta tradujo a Ed- independientes, la del nacionalismo
mund Burke, Jules Lemaître y Aldous y la del campo editorial, daría lugar
Houxley; Palacio a Dante Alighieri, a diversos emprendimientos (mu-
Giuseppe Ungaretti, Jacques Mari- chos de ellos estrechamente ligados
tain y Louis Ferdinand Céline, entre al catolicismo), tales como C.E.P.A.,
otros. Lo notable es que en cada una Glaudium, Surgo, Adsum, emprendi-
de esas escenas la tradición clásica en mientos en los cuales tendría un rol
tanto ficción del origen es invocada central la traducción. En ese sentido,
como argumento legitimante tanto la noción de pasado clásico y todos
de la transnacionalización como de sus derivados sirven para naturalizar
los diversos posicionamientos po- o justificar la relación del nacionalis-
líticos. Así se advierte, por citar dos mo con la traducción, fenómeno so-

Mariano Javier Sverdloff / La tradición clásica y el nacionalismo argentino: un caso de transferencia cultural
bre el que desde siempre han pesado o de Spengler, se opone por naturale-
diversos tipos de sospechas, que van za a un Oriente –según las versiones–
desde la traición de la cultura de sa- ‘bárbaro’ o ‘asiático’. Un ‘Occidente’
lida a la introducción de una hetero- que puede convertirse, por efecto de
geneidad disruptiva en la lengua y la la caución clásica, en una suerte de
cultura de llegada. Estas sospechas se librería cosmopolita que, bajo ciertas
ven reforzadas por el elemento poten- regulaciones, es necesario y deseable
cialmente xenófobo de los nacionalis- traducir, en la medida en que la tra-
mos. Efectivamente, es frecuente que ducción permite apropiarse no de lo
los nacionalismos (y esto se aplica a otro, sino de lo mismo, precisamente
los de cualquier signo ideológico, no lo que está en el origen, la ‘tradición
solamente a los de ‘derecha’) deriven occidental’. “El idioma latino puede
en algún tipo de ‘resistencia a la tra- mirarse como el idioma padre del
ducción’, tendencia esta que se vio castellano que hablamos los argenti-
exacerbada en los fascismos, que pre- nos”], decía Carulla en Genio de la
sentaron todo un abanico de políticas Argentina (1943: 91).
para regular la relación lingüística Por lo demás, las literaturas grie-
de la lengua nacional con las lenguas gas y latinas no son una literatura en-
extranjeras, tal que se advierte en los tre otras: suelen ser utilizadas como
estudios compilados en Translation ‘modelo’ de la propia idea de tradición
under fascism (2010). en general, de la cual a su vez se deri-
En el caso del nacionalismo ar- varía un cierto ideal ‘humano’ (recor-
gentino, según hemos analizado, la demos que en la propia definición re-
noción de pasado clásico sirve, jus- nacentista de studia humanitatis con-
tamente, para sancionar modos de la fluyen litterae y humanitas). A partir
traducción y la importación lícitos y de un método legítimo y totalmente
necesarios, que se opondrían a otros necesario de la filología científica, el
ilícitos, superfluos o dañinos. A este cotejo de variantes para reconstruir,
clivaje se les suele sobreimprimir hasta donde se pueda, un texto an-
oposiciones tales como élite-popular, tiguo, se derivan una serie de presu-
o civilización-barbarie. En el conten- puestos culturales, en particular una
cioso espacio traductor argentino, idea jerárquica de influencia y tradi-
donde compiten diversas traduccio- ción: el valor se piensa en relación a
nes e importaciones, los nacionalistas una supuesta cercanía las ‘fuentes’, e
acuden al argumento de los clásicos inversamente la lejanía a esas fuentes
para autorizar sus propias incorpo- se procesa como ‘decadencia’. Para los
raciones y posicionamientos ideoló- nacionalistas, la tradición no se in-
gicos, ya sea contra la izquierda o el venta, sino que se recibe. Así lo expo-
liberalismo, ya sea contra otros nacio- ne, apelando a la famosa etimología
nalistas. Los clásicos son el garante úl- de trado, el filósofo tomista Arturo
timo de un ‘Occidente’, plurinacional Caturelli (por lo demás un agudo
pero cerrado, que al modo de Massis comentador de Maurras y Donoso

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Cortés), en su Historia de la filosofía Fuentes citadas
en la Argentina. 1600-2000 (2001)8.
En términos metodológicos, Carulla, J. E (1943). Genio de la Argen-
nuestra propuesta no consiste, por tina. Deberes frente a la crisis política
tanto, en registrar una ‘presencia de de nuestro pueblo. Buenos Aires: Mo-
derna.
los clásicos’, sino más bien en analizar
la producción del valor de lo clásico Caturelli, A. (2001). Historia de la filo-
en el contexto de la circulación trans- sofía en la Argentina. 1600-2000. Bue-
nos Aires: Universidad del Salvador.
nacional que acompañó a la inven-
ción de una cierta idea de tradición, a Ibarguren (hijo), C. (1971). Respuestas a
un cuestionario acerca del nacionalis-
la vez ‘nacional’ y ‘occidental’. A partir
mo. Buenos Aires.
de esta matriz de análisis desarrolla-
Ibarguren, F. (1969). Orígenes del nacio-
remos en futuros trabajos diversos
nalismo argentino: 1927-1937. Buenos
aspectos particulares, tales como la
Aires: Celcius.
invención de una tradición clásica
Irazusta, R. (1993). Escritos políticos
en clave reaccionaria y antimoderna
completos (3. vols.). Buenos Aires:
en la publicación La Nueva Repúbli- Editorial Independencia.
ca, la construcción de Catilina como
Maritain, J. (1945). Fronteras de la poe-
caudillo antioligárquico por parte de sía [traducción de Juan Arquímedes
Ernesto Palacio, o las teorías esbo- González]. Buenos Aires: La espiga
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do’9. Maurras, CH. Œuvres capitales,
tomo 2. Paris: Flammarion ; 5-28.
Palacio, E. (1935). Catilina: contra la oli-
8 “Es claro que la tradición es acto presente garquía. Buenos Aires: Rosso.
de dar (trado, de trans y do, yo doy), acto Palacio, E. (1936).  El espíritu y la letra.
que supone el pasado no como mero preté-
Buenos Aires: Serviam.
rito sino como presente, y al mismo tiempo
como distención hacia el futuro (presencia Passalacqua Eliçabe, H. V. (1935) El
del futuro) [...] Por eso, el conservadurismo movimiento fascista argentino. Bue-
es contradictorio con el dinamismo de la nos Aires.
tradición porque intenta la inmovilización
de lo viejo, lo cual es históricamente nada;
Sánchez Sorondo, M. (1987). La Argen-
es también contradictorio un porvenirismo tina por dentro. Buenos Aires: Sud-
al modo iluminista que sólo afirma el por- americana.
venir intrahistórico que aún no es, lo cual
es la nada de la historia. De ahí que pueda
decirse, sobre todo en el ámbito de la cultu- Publicaciones periódicas
ra, que no hay futuro sin tradición” (Catu- citadas
relli 2001: 41).
9 Cfr. Halperín Donghi (2003). La Nueva República (1927-1931).

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