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El músculo esquelético es un tejido con una gran capacidad de adaptación,

preparado para responder a situaciones de estrés metabólico producidas por un


estrés locomotor previo. En este sentido, las miokinas han mostrado ser los
agentes principales en la red de comunicación que el músculo esquelético
ejercitado, ya que, es capaz de establecer comunicaciones con otros tejidos u
órganos.
Las miokinas son citosinas y péptidos producidos, expresados y liberados por las
fibras del músculo esquelético. Esto es debido a consecuencia de la contracción
muscular repetida del ejercicio físico; estas ejercen una comunicación endocrina,
paracrina y/o autocrina con otros tejidos u órganos. Originalmente fueron
descubiertas o estudiadas primero en 1961 por Goldstein que en una editorial de
la revista Diabetes, las postulaba no con el nombre miokinas en sí, sino que, como
factores humorales o factores de ejercicio, que son liberados por el musculo
esquelético, que se asociaban a funciones con interleuquinas y con la glucosa.
Actualmente se ha logrado estudiar un poco mas acerca del tema por lo que se ha
encontrado evidencia que existen más de 3000 tipos de miokinas (no se han
descrito una a una), lo cual revela la potencial capacidad de estas moléculas para
establecer una compleja red de comunicación interna clave en las adaptaciones
metabólicas al ejercicio con implicación más allá del rendimiento físico, habiendo
adquirido ya relevancia en patologías metabólicas e inmunológicas. Por lo que se
ha encontrado que estas miokinas poseen múltiples y diferentes funciones como el
metabolismo de la glucosa (translocación de GLUT4, síntesis y oxidación de
glucógeno, mejora sensibilidad a la insulina, proliferación y mantenimiento de
células beta), metabolismo lipídico (aumentan la lipólisis, movilización y oxidación
de ácidos grasos), metabolismo óseo (activación de osteoblastos y osteogénesis),
equilibrio anabólico/catabólico (ganancias de masa muscular, efectos anti-atróficos
en presencia de patologías), sistema circulatorio (estimular la angiogénesis,
mantenimiento del endotelio) y sistema inmunológico (efectos antinflamatorios).
Estas sustancias siguen en estudio aun, ya hay aun muchas limitaciones en su
estudio, como por ejemplo que se han identificado algunas miokinas a partir de
tejido muscular no ejercitado, además tampoco ha habido muchos estudios in vivo
en fibras musculares de humanos o de origen animal. No cabe duda de que estas
moléculas darán mucho que hablar en el futuro próximo, dado el tremendo
potencial que presentan, resultará esencial realizar estudios rigurosos que
permitan descifrar adecuadamente la red de comunicación interna que estableen y
su relevancia como agentes clave en las adaptaciones al ejercicio físico.