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Migración: bienvenida a Chile

Felipe Balmaceda

Profesor Departamento de Economía UDP, Investigador Instituto Milenio de Imperfeciones de Mercado y Política Pública
e Instituto Milenio de Sistemas Complejos de Ingeniería

DIARIO LA TERCERA. MARZO DE 2018.

Como muestran los estudios, los migrantes son individuos


autoseleccionados en su país de origen; es decir, migran aquellos con mayor
propensión al esfuerzo, menos adversos al riesgo, más optimistas y más
emprendedores. Como resultado de ello, los inmigrantes son en promedio más
productivos que los trabajadores con las mismas calificaciones en el país de
residencia.

Chile no presenta un déficit de trabajadores calificados (la tasa de


participación en le educación superior es muy alta), pero probablemente existirá
una creciente carencia de trabajadores no calificados que realicen sus labores con
un estándar aceptable. Esto es urgente en el sector servicios y turismo. Chile tiene
un gran potencial en estos sin embargo es sabido que la calidad del servicio en
hoteles, restaurantes, tiendas, sector público es pobre. Mi experiencia, aunque
casual, me ha ensenado que colombianos, venezolano y haitianos, en promedio,
llevan cabo estas labores con mayor dedicación, respeto y dignidad que sus pares
chilenos. Si a ello sumamos que muchos trabajadores chilenos no calificados no
están dispuestos a aceptar ciertos tipos de trabajos y que los inmigrantes tienen
en promedio mayor educación, la presencia de inmigrantes es un beneficio.

En promedio, como muestra la evidencia empírica, los inmigrantes son un aporte


en términos económicos sin importar su origen y calificación. La evidencia para
EU muestra que el mayor aporte lo hacen los inmigrantes de países
africanos. Además, aportan culturalmente en términos artísticos, musicales,
culinarios, etc… Esto ayudará al desarrollo de un país como el nuestro, donde hay
un alto grado de desconfianza, clasismo y racismo. Basta ver cómo ha mejorado
la diversidad culinaria con la inmigración peruana y la productividad científica en
áreas como la economía.
¿Implica todo esto que deberíamos dejar entrar a quién sea, cuándo sea?Frente
a olas migratorias como la actual, producto del éxito económico del país,
regularizar la situación de los inmigrantes a la brevedad es imperativo, pero no
con el fin de expulsarlos, sino que con el fin de integrarlos a nuestra sociedad con
todos los derechos y obligaciones que nuestra legislación exige. Hoy tenemos la
oportunidad de hacernos de una ventaja competitiva consistente en una sociedad
inclusiva de puertas abiertas. Tenemos mucho que aprender del resto del mundo,
y ellos de nosotros.

Una política de puertas abiertas debería considerar una participación en el país


de origen de los inmigrantes a través de los consulados correspondientes. Ellos
deberían proveer información fidedigna y oportuna acerca de las condiciones y
oportunidades que enfrentarán en nuestro país. Los inmigrantes deberían hacer
sus trámites en los consulados correspondientes y ser aceptados a su arribo sin
mayores restricciones. En general la experiencia mundial indica que las cuotas no
funcionan en el comercio, en las leyes de inclusión y en la inmigración. Si hay
información fidedigna y oportuna para los potenciales inmigrantes, inmigrarán
aquellos que creen que les irá mejor en el país de destino. Así la inmigración se
detendrá por si misma cuando deje de ser deseable.