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INSTITUTO MEXICANO DEL SEGURO SOCIAL

DELEGACION PUEBLA
HOSPITAL DE TRAUMATOLOGÍA Y ORTOPEDIA
TAREA: 13 DE MAYO DEL 2019
R2 MEDICINA FAMILIAR JACINTO CHRISTIAN ALONSO MARTÍNEZ

GONARTROSIS DE RODILLA

La rodilla es una articulacioó n de carga, adaptada perfectamente a su funcioó n. Sin embargo, las sobrecargas
persistentes o los movimientos repentinos o incontrolados pueden provocar diversos tipos de lesiones de las
estructuras de esta regioó n, determinados por las caracteríósticas anatoó micas de la misma. De todas las
articulaciones de carga, es la maó s vulnerable al traumatismo, accidental o repetitivo, en forma de uso y
desgaste. Es importante conocer el tipo de lesiones que se pueden encontrar con maó s frecuencia en un
paciente dado. Esta informacioó n seraó diferente para un joven atleó tico que para una mujer de 70 anñ os.

Como consecuencia de la gran diversidad de lesiones que pueden asentar en las rodillas, el diagnoó stico de una
rodilla dolorosa puede llegar a ser difíócil. La causa maó s frecuente a partir de los 50 anñ os es la gonartrosis.
Podemos distinguir tres compartimientos: el femoropatelar, el femorotibial interno y el femorotibial externo.
Se trata de una afeccioó n bilateral de las dos terceras partes de los casos y en el 75% de pacientes afecta
al compartimiento femorotibial interno. El diagnoó stico positivo se basa, en primer lugar, en la historia
clíónica, con un dolor de caracteríósticas mecaó nicas, de diferente localizacioó n seguó n el compartimiento afectado.
Se deben precisar las circunstancias que desencadenan la sintomatologíóa (marcha, subidas o bajadas,
escaleras, dolor tras una posicioó n mantenida, chasquidos...) y buscar signos asociados (derrame articular,
seudobloqueos dolorosos). Son importantes los antecedentes traumaó ticos (fracturas articulares y lesiones
ligamentosas o meniscales), profesionales, deportivos, y la obesidad, ya que pueden orientarnos hacia la
artrosis.

Debemos valorar la alineacioó n del miembro inferior, que puede hacerse por la simple inspeccioó n. En
condiciones normales, la alineacioó n del miembro inferior permite que la carga que pasa a traveó s de la
rodilla se distribuya equilibradamente entre ambos coó ndilos y los platillos tibiales correspondientes. Esta
correcta alineacioó n del miembro inferior puede observarse en el paciente que, al mismo tiempo que junta
sus tobillos, junta tambieó n sus rodillas. Existen dos situaciones, en el plano frontal de la rodilla, en que el
eje mecaó nico estaó desplazado: el genuvaro y el genu valgo. En el genu varo, el aspecto del paciente es
caracteríóstico. Al juntar sus tobillos, las rodillas permanecen separadas (piernas arqueadas o de jinete). En
estos casos eleje mecaó nico se desplaza medialmente dependiendo del grado de la deformidad. Al contrario, en
el genu valgo,al juntar el paciente sus rodillas, los tobillos permanecen separados. En estos casos el eje
mecaó nico se desplaza lateralmente. Esta variacioó n del eje mecaó nico origina una mala reparticioó n de la
presioó n entre ambos compartimientos, de manera que se produce la sobrecarga de uno y la descarga
del otro. La sobrecarga origina una degeneracioó n meniscal y cartilaginosa y evoluciona hacia la artrosis
unicompartimental.

Debe investigarse el trofismo del cuaó driceps y la presencia de derrame articular. La artrosis evoluciona
con episodios de derrame articular que suelen resolverse espontaó neamente al cabo de algunos díóas. El
derrame suele ser de presentacioó n brusca y estaó situado en el fondo de saco cuadricipital, que
representa el gran reservorio de líóquido sinovial de la rodilla. Puede existir dolor anñ adido, que suele ser
continuo y depende funda-mentalmente de la tensioó n del derrame existente. El signo fundamental de la
existencia de una coleccioó n líóquida articular es la presencia del choque rotuliano, que se explora con la
rodilla en extensioó n, presionando con una mano el fondo de saco cuadricipital, para lograr una
acumulacioó n de líóquido distalmente y, despueó s, empujar la roó tula contra la troó clea femoral. En caso de
existir un derrame importante, se percibiraó la sensacioó n de que la roó tula choca contra el feó mur. Ante un
derrame en la rodilla, debe procederse a la puncioó n, por víóa externa, del fondo de saco cuadricipital (fig.
5) y al aspirado del líóquido (artrocentesis), el cual seraó remitido para examen bacterioloó gico,
bioquíómico (glucosa, proteíónas) y citoloó gico. Este examen podraó diferenciarnos si el líóquido es mecaó nico,
inflamatorio o infeccioso o contiene sangre (hemartrosis), grasa, o ambas mezcladas. El líóquido de la
artrosis suele ser mecaó nico, es decir, de caracteríósticas y composicioó n similares al líóquido normal. En la
articulacioó n femorotibial deben explorarse los puntos dolorosos, que suelen corresponder a las interlíóneas y,
en ocasiones, pueden palparse los osteoó fitos del platillo tibial subcutaó neamente, que resultan dolorosos.

En la articulacioó n femoropatelar despueó s de identificarlas referencias anatoó micas rotulianas deberemos


proceder a una serie de maniobras que detectan la participacioó n rotuliana en el proceso artroó sico. Estas
maniobras despiertan dolor y su valor diagnoó stico reside en que evocan al paciente el mismo dolor que
experimentanormalmente.Las maniobras son:

Maniobra del cepillo y del balanceo: Consiste en despertar dolor o sensacioó n de frotamiento aó spero entre las
superficies articulares de la roó tula y la troó clea femoral al desplazar la roó tula manualmente en el sentido
del eje del miembro (cepillo) y perpendicularmente al mismo (balanceo), estando la rodilla en extensioó n y
con el cuaó driceps relajado.

Palpacioó n de las facetas rotulianas: En caso de existir una afeccioó n condral, seraó especial-mente dolorosa
aunque depende siempre de la sensibilidad del paciente y de la brusquedad de la exploracioó n. Al igual
que las maniobras anteriores, su íóndice de fiabilidad es muy alto para detectar la lesioó n rotuliana.

Extensioó n contrariada: Se realiza invitando a que el paciente extienda la rodilla cuando se encuentra sentado
contra una resistencia que le ponemos. Con ella se aumenta la fuerza del cuaó driceps y la presioó n
femoropatelar. La maniobra es positiva si en un pasaje de la extensioó n se provoca dolor. Esta maniobra
confirma la lesioó n condral si es positiva, pero es inconstante. Tiene el mismo significado que cuando el
paciente se agacha y tiene dificultad y dolor para levantarse.

Estudio radioloó gico

El estudio radioloó gico no debe servir maó s que para confirmar las sospechas clíónicas. Radioloó gica-mente,
la artrosis de los diferentes compartimientos dela rodilla presenta los mismos signos que en las otras
localizaciones: adelgazamiento de la interlíónea articular, presencia de osteoó fitos, y esclerosis y quistes
subcondrales. En los casos de condrocalcinosis asociada se podraó n objetivar las calcificaciones meniscales.

Tratamiento

Aunque debe individualizarse el tratamiento seguó n la localizacioó n y la evolucioó n de la gonartrosis,


existen unas medidas generales uó tiles para todos los casos. En primer lugar, es imprescindible, en los
casos que exista una sobrecarga ponderal, la correccioó n de la misma; otras medidas higieó nicas son:
evitar la bipedestacioó n prolongada, las largas caminatas, la sedestacioó n mantenida con las piernas cruzadas y
llevar grandes pesos; es uó til la reeducacioó n muscular para fortalecer, especial-mente, el cuaó driceps.

Tratamiento farmacoloó gico

El tratamiento farmacoloó gico inicial que debe prescribirse en los casos de gonartrosis son los
analgeó sicos, aunque cuando eó stos fracasan se pueden administrar antiinflamatorios no esteroides de forma
discontinua en los períóodos críóticos. Los faó rmacos condroprotectores por víóa sisteó mica tienen una
eficacia dudosa, si bien su inocuidad hace que, en algunos pacientes, sea importante su prescripcioó n como
soporte psicoloó gico. ÚÚ ltimamente, la utilizacioó n de condroprotectores intraarticulares parece que puede
enlentecer el proceso evolutivo de la gonartrosis, aunque deben realizarse maó s estudios al respecto. La
fisioterapia antiinflamatoria puede utilizarse como coadyuvante en los períóodos maó s dolorosos.

Tratamiento quiruó rgico

En referencia al tratamiento quiruó rgico, eó ste se realizaraó cuando se hayan agotado las medidas incruentas.
Parala decisioó n de la teó cnica a utilizar debemos, en primer lugar, determinar el o los compartimientos
afectados, y si se trata de una gonartrosis secundaria.