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UNIVERSIDAD NACIONAL

TORIBIO RODRÍGUEZ DE MENDOZA DE AMAZONAS


FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES
ESCUELA PROFESIONAL DE DERECHO Y CIENCIAS POLÍTICAS

CLASIFICACIÓN DE LAS OBIGACIONES

ESTUDIANTES:
Alarcón Herrera Yovani Beatriz
Rodríguez Coronado Juan
Tarrillo Guerrero Wilmer
Torrejon Alva Jheisy Loydith
Vasquez Bustamante Jose Nilson
Vasquez Herrera Rony Ivan
Velayarce Meléndez Heidy Zully

ASIGNATURA:
Derecho de Obligaciones

DOCENTE:
Abog. Guevara Rubio Carlos Alberto

CICLO:
VI

Chachapoyas – PERÚ
2019
INTRODUCCIÓN

Las relaciones jurídicas, generan obligaciones, pero dichas obligaciones no se presentan


de la misma forma, sino que tiene un sin número de variaciones.
Así en este tema se desarrollará la clasificación de las obligaciones. En primer lugar se
explicará según su fuente, en donde se tiene a la voluntad y la ley como una fuente de
obligación. Después de ello se pasará a explicar cómo se clasifica por la naturaleza de la
prestación, la pluralidad de objetos, la pluralidad de sujetos, por estar determinada o ser
determinable la prestación, por su independencia, por ser puras o modales, por agotarse
instantáneamente con el cumplimiento de una prestación o ser duraderas, por el contenido
de la prestación, por ser obligaciones de naturaleza u obligaciones monetarias, por ser
obligaciones de medio o de resultado, obligaciones ambulatorias o “propter rem” y
finalmente veremos su clasificación por su exigibilidad.
1.1. Por su fuente
Según Torres (2015) la palabra fuente “proviene de las voces latinas fons, fontis, que
significan manantial de aguas que brotan de la tierra. En sentido figurado o metafórico
fuente es el principio, fundamento u origen de algo” (p. 479). En derecho la palabra fuente
sirve para determinar el origen de las normas que integran un ordenamiento jurídico en
determinada sociedad.
La obligación emana, en los casos de obligaciones, de la voluntad o de la ley.
La voluntad. La voluntad es fuente de la obligación cuando ella así se manifiesta. Por
ejemplo, en un contrato de compraventa, la obligación del vendedor de transferir el bien
emana de una manifestación de su voluntad y, a su turno, la obligación del comprador de
pagar un precio. Asimismo, en los testamentos, quien otorga sus disposiciones de ultima
voluntad lo debe hacer espontáneamente, pero las obligaciones que se generan después
del fallecimiento del testador obedecen a dicha voluntad. (Osterling & Castillo, 2008, p.
115)
Por tanto, podemos entender que la voluntad, tanto del deudor y del acreedor, en el caso
de los contratos que son bilaterales, son creadoras de obligaciones. También la voluntad
genera obligaciones en los casos unilaterales.
La ley. Cuando una persona causa un daño a otra por dolo o por culpa, mediante la
utilización de un bien riesgoso o peligroso, o por el ejercicio de una actividad riesgosa o
peligrosa y queda obligada a indemnizar, lo esta porque así lo ordena la ley. Es al tiempo
en que se origina el daño que el victimario queda obligado a resarcir a la víctima.
La ley ha sido creada porque las personas por lo general no suelen vivir en armonía, es
decir no existe una paz social, es por esto que el derecho busca que se trabaje por encontrar
esta paz.
Entonces los que violan las leyes, estas que son de obligatorio cumplimiento, tienen el
deber de reparar el daño causado, por ejemplo, indemnización.
1.2. Por la naturaleza de la prestación
Las obligaciones puedes ser de dar, de no hacer y de hacer.
Obligaciones de dar. Consisten en la entrega de un bien.
Obligaciones de hacer. Las de hacer en la ejecución de un hecho (servicio u obra)
Obligaciones de no hacer. Las de no hacer es en una abstención.
Las dos primeras son llamadas positivas, pues consistente en una acción. Las de no hacer
son determinadas negativas, pues consisten en una omisión.
Las obligaciones positivas se subdividen en dar y hacer. Englobándose bajo el concepto
de no hacer, es decir, de una obligación negativa, existe una cuarta subcategoría que
algunos por simetría, añaden: las obligaciones de no hacer.
1.3. Por la pluralidad de objetos
En este caso las obligaciones se clasifican en conjuntivas, alternativas y facultativas.
Son conjuntivas aquellas obligaciones con pluralidad de prestaciones en las que el deudor
tiene que cumplir todas ellas. Las obligaciones conjuntivas no presentan particularidad
alguna: El deudor debe cumplir todas las prestaciones prometidas como si se tratase de
obligaciones independientes y distintas.
La obligación es alternativa cuando existen diversas prestaciones, pero el deudor debe
cumplir por completo solamente una de ellas. Se trata de obligaciones disjuntas, en las
que se debe practicar una elección, bien por el deudor, bien por el acreedor, por un tercero
o por el juez.
La obligación, en fin, puede ser facultativa. En este caso ella tiene por objeto una sola
prestación, pero se otorga al deudor la facultad de sustituir para los efectos del pago esa
prestación por otra. La primera es la prestación principal; la segunda es la accesoria. La
primera está in obligatione, mientras la segunda está in facultate solutionis.
1.4. Por la pluralidad de sujetos
En esta clasificación se ingresa al complejo tema de las obligaciones divisibles e
indivisibles y mancomunadas y solidarias.
Basta que en una relación obligatoria exista un acreedor y dos deudores, o dos acreedores
y un deudor, o dos deudores y dos acreedores, para que necesariamente nos ubiquemos
en el campo de las obligaciones divisibles e indivisibles y mancomunadas y solidarias.
Son obligaciones divisibles aquellas en que cada uno de los acreedores solo puede pedir
la satisfacción de la parte del crédito que le corresponde, en tanto que cada uno de los
deudores únicamente se encuentra obligado a pagar su parte de la deuda. Son indivisibles,
cuando no resultan susceptibles de división o de cumplimiento parcial por mandato, por
la naturaleza de la prestación o por el modo en que la obligación fue considera al
constituirse.
Las obligaciones mancomunadas se rigen por las reglas de las obligaciones divisibles.
Son solidarias, a su vez, cuando la prestación debida por varios deudores o a varios
acreedores puede ser íntegramente exigida a cualquiera de ellos o por cualquiera de ellos.
En consecuencia, cuando hay pluralidad de sujetos en la relación obligacional, esta, en
cuanto a la naturaleza de la prestación, será de dar, de hacer o de no hacer y podrá ser
conjuntiva, alternativa o facultativa. Pero necesariamente será divisible y mancomunada,
indivisible y mancomunada, divisible y solidaria o indivisible y solidaria.
1.5. Por estar determinada o ser determinable la prestación
No debemos confundir esta clasificación con la de dar bienes inciertos. Es verdad que en
los bienes inciertos la prestación es determinable. Pero en esta clasificación no nos
estamos refiriendo a esa aceptación en tal sentido. Existen 3 criterios para determinar la
prestación. El primero el más frecuente que las partes decidan el objeto de la obligación
al contraerla esto es desde su inicio. Aquí la prestación estaría inicialmente determinada.
El segundo sobre la base de elementos objetivo; por ejemplo, cuando se establece en
función al mercado o al valor en bolsa. En este caso lo que se estaría estableciendo es la
cuantía de la prestación. Y en el tercero cuando se deja la elección de la prestación a un
tercero o en su caso el juez como puede suceder en las obligaciones alternativas en estas
dos últimas hipótesis la prestación es determinable.
1.6. Por su independencia
En este caso las obligaciones se clasifican en principales y accesorias según Borda citado
en Osterling & Castillo (2008) señala que la característica de principal o de accesoria de
una obligación puede referirse a su objeto o las personas obligadas.
a) Son accesorias en cuanto a su objeto cuando son contraídas para asegurar el
cumplimiento de una obligación principal, como sucede con las cláusulas penales.
b) Son accesorias en cuanto a las personas obligadas, cuando estas las contrajeron
como garantes o fiadores.
La obligación es principal en cuanto a su objeto, cuando tiene existencia propia, no
dependiente de otra relación obligacional. Por ejemplo, las obligaciones que surge de un
contrato de compraventa, en que el vendedor debe entregar la cosa y el comprador pagar
el precio. Son accesorias, cuando su existencia depende de una obligación principal, por
ejemplo, el artículo 1345 del código civil dispone que la nulidad de la cláusula penal-
cuyo carácter accesorio es evidente- no origina la de la obligación principal. En cuanto a
las personas obligadas, la obligación principal está constituida por la que tiene el deudor
con su acreedor y la accesoria , por ejemplo, sería la contraída por un fiador, con el
propósito de garantizar esa obligación. En caso que la obligación principal fuera nula, ella
acarrearía, como consecuencia inevitable la nulidad de la accesoria. A su turno si la
accesoria fuera nula esto es la fianza, la obligación principal subsistiría plenamente.
Según Gásperi citado en Osterling & Castillo (2008) señala que las obligaciones
principales y accesorias se refieren a los pactos adjuntos que fueron concebidos en Roma
para extender o restringir la voluntad de las partes y los derechos y las obligaciones que
libre y recíprocamente se habían conferido. Estos pactos se entienden o amplían los
derechos del acreedor, así como las obligaciones del deudor los denominados pacta
adjecta, por no ser sino clausulas accidentales añadidas al contrato no conformaban parte
de su contenido esencial. Incorporados en el momento de celebración de los contratos de
buena fe, devenían siempre en obligatorias y estaban protegidos por la acción del contrato
principal.
La validez de estos pactos estaba subordinada a dos requisitos esenciales: ser
jurídicamente posibles y no suspender o resolver la fuerza obligatoria del contrato.
Según Raymundo citado en Osterling & Castillo (2008) señala que ordinariamente cada
obligación tiene una existencia propia e independientemente, existe por sí misma en
virtud de la causa o hecho que le ha dado nacimiento. Por excepción, nos encontramos
algunas veces en presencia de obligaciones cuya existencia se relaciona íntimamente con
la de otra, de tal manera que existen razón de esta última; la obligación dotada de
existencia propia se llama en tal caso obligación principal, la otra, obligación accesoria.
1.7. Por ser puras o modales
En este caso las obligaciones se clasifican, de acuerdo con la manera como deben
cumplirse en puras o simples y en sujetas o modalidades.
Son puras las obligaciones contraídas para cumplirse en forma inmediata y usual. Son
modales cuando ellas están sujetas a condición que pueden ser suspensivas o resolutoria
a plazo o a cargo.
Por su parte Alterini, Ameal y López Cabana citada en Osterling & Castillo (2008)
clasifica las obligaciones en cuanto a sus modalidades en puras, esto es cuando su
cumplimiento no depende de condición alguna, ósea cuando la existencia de la obligación
no esté sujeta al acaecimiento de un hecho futuro o incierto a plazo, cuando la exigibilidad
de la obligación está supeditada al acaecimiento de un hecho futuro y cierto; y con cargo
o modo cuando se impone una obligación accesoria y excepcional al adquirente de un
derecho.
1.8. Por agotarse instantáneamente con el cumplimiento de una prestación a
ser duraderas
Hay obligaciones que se agotan de manera instantánea con el cumplimiento de una
prestación; por ejemplo, si en un contrato de compraventa se pacta la entrega inmediata
del bien y del precio con el cumplimiento de estas dos prestaciones se extingue la relación
obligatoria. Son duraderas, cuando la relación obligacional discurre a través del tiempo;
en un contrato de arrendamiento, el arrendatario está obligado a pagar mes a mes la renta
o merced conductiva, la que sería una obligación de prestaciones periódicas. Si el deudor
se obliga a entregar al acreedor una cantidad de cosas parcialmente, en distintos
momentos, durante un lapso determinado sería una obligación duradera.
A su vez las obligaciones pueden ser de duración continuada, la empresa de agua
suministra permanente el líquido elemento a sus clientes, sin solución de continuidad, con
la obligación de estos últimos de pagar periódicamente los recibos que correspondan,
Alterini, Ameal y Lopez citado en Osterling & Castillo (2008) clasifican a las
obligaciones por el tiempo de cumplimiento de la prestación, en obligaciones de ejecución
inmediata y de exigibilidad diferida. En este último caso la obligación se encuentra
postergada en cuanto a su exigibilidad por un plazo inicial pendiente, o en cuanto a su
existencia, por una condición suspensiva también pendiente. En cambio, es inmediata
cuando sus defectos no se encuentran postergada por alguna de dichas modalidades.
También por el tiempo de cumplimiento de la prestación las clasifican en obligaciones de
ejecución única y cuando el cumplimiento se efectiviza de una sola vez en forma
instantánea y en obligaciones de ejecución permanentemente o de duración cuando se
prolongan en el tiempo. Estas últimas comprenden las de ejecución continuada y las
periódicas o de tracto sucesivo.
Según Giorgianni citado en Osterling & Castillo (2008) se refiere a una clasificación que
denomina “relaciones de obligación duradera”. Precisa que en esta clase de obligaciones
su desenvolvimiento no se agota en una sola prestación, sino que supone un periodo más
o menos largo por cuanto su contenido implica o bien de una conducta duradera o bien la
realización de prestaciones periódicas. Pertenecen a este grupo en su opinión las
relaciones de arrendamiento, el mutuo, el depósito, los contratos de suministro, etc.
Considera que es decisivo para el carácter de la relación de obligación duradera que se
haya pactado desde un principio la entrega de una cantidad total (por ejemplo, carbón
para uso doméstico), que se entregara parcialmente en distintos momentos. En tal contrato
carece el tiempo de influencia sobre el contenido y la extensión de la prestación, y no
repercute sino en el modo de hacerlo. Una relación de obligación duradera, agrega puede
constituirse por un tiempo determinado, con cuyo transcurso se extingue; pero puede
también terminarse mediante acuerdo posterior o por acto unilateral (de una de las partes),
es decir a través de una resolución.
1.9. Por el contenido de la prestación
En este caso se hace la distinción entre obligaciones patrimoniales y no patrimoniales.
Son obligaciones patrimoniales las que nacen del patrimonio económico de una persona
y que son susceptibles de valoración y de traspaso por actos entre vivos y por morits
causa.
Son obligaciones no patrimoniales o extrapatrimoniales las que no son susceptibles de
valuación monetaria. Se encuentran íntimamente unidas a la persona, no son negociables.
1.10. Por ser obligaciones de naturaleza u obligaciones monetarias
Cuando la obligación de naturaleza se incumple por dolo o culpa del deudor, ella se
transforma en una obligación monetaria. Esto no ocurre en el caso de las obligaciones
monetarias, en las que no opera tal transformación y solo procede su ejecución forzada.
Otra diferencia importante entre ambas clases de obligación está dada por su
envilecimiento, cuando se trata de las llamadas deudas de valor. Cuando la obligación es
de naturaleza, es decir, cuando debe restituirse el valor de una prestación, se calcula el
que tenga el día del pago, salvo disposición legal diferente o pacto en contrario.
En las obligaciones monetarias no ocurre lo mismo. El acreedor salvo pacto valorista, no
podrá exigir el pago de una deuda contraída en moneda nacional, en moneda distinta ni
en cantidad diferente al monto nominal originalmente pactado. En este caso es el acreedor
el que soporta la devaluación de la moneda nacional y el deudor el que deberá soportar
su eventual revaluación.
1.11. Por ser obligaciones de medio o de resultado
Según Antinori (2006) dice que en las obligaciones de medios el deudor solo compromete
una actividad diligente que busca un resultado, pero sin que su produccion integre el
objeto obligacional, su prestacion es solo el ejercicio de una conducta entre ellas tenemos
por ejemplo, la obligacion del depositario de cuidar la cosa, la obligación del locatario de
conservar la cosa locada.
En las obligaciones de resultado el deudor se compromete al cumplimiento de un
determinado objetivo, consecuencia o resultado. Así tenemos por ejemplo, contrato de
compraventa en el cual el vendedor se obliga dar la cosa y el comprador a entregar en
precio pactado.
1.12. Obligaciones ambulatorias o “Propter Rem”
Este tipo de obligaciones es una hipótesis de indeterminación relativa del sujeto activo o
pasivo. Lo característico de ellas es que se constituye en función de cierta relación de
señorío que tiene una persona indeterminada sobre una cosa determinada, en
consecuencia, se puede decir que el sujeto es determinable al momento de hacer valer la
obligación.
Según Borda citado en Osterling & Castillo (2008) señala que las caracterisiticas
escensiales son:
a) El acreedor y el deudor son titulares de un derecho real, sea sobre la misma cosa,
sea sobre dos cosas vecinas. Por eso se dice que la obligación propter rem une a
los titulares de derechos rivales.
b) El enajenante queda liberado de la obligación que pasa al adquirente ya que el
derecho real se transmite. Otra consecuencia es que el deudor se libra de la
obligación abandonando la cosa.
c) La obligación propter rem es propiamente una obligación y no un derecho real
porque el sujeto pasivo debe dar, hacer o no hacer y porque responde de su
cumplimiento con todo su patrimonio.

1.13. Por su exigibilidad


Uno de los consensos alcanzados en materia de derecho de obligaciones es la idea del
deber de prestación, como noción central que describe el comportamiento necesitado del
deudor en favor de su acreedor, cuando lo liga una relación de carácter obligatorio, es
decir un sujeto A tiene el deber, frente al sujeto B, de cumplir la obligación o prestación
que ha sido configurada por voluntad entre ellos.
En el caso del plazo, el deudor tiene el deber de finiquitar la deuda que tiene en favor del
acreedor en el plazo acordado entre ellos, aunque este puede cumplirla antes del plazo
pactado. Se concluye entonces que es el acreedor quien tiene la facultad de hacer efectivo
el derecho que tiene contra el deudor, ya que este es el único que puede hacer efectivo su
cumplimiento.
CONCLUSIÓN

Las obligaciones que se generan entre el acreedor y deudor se presentan de diferentes


formas, por ello es indispensable, conocer su clasificación para poder saber en qué estado
o situación obligatoria se encuentran las partes. Es también indispensable conocer la
clasificación para que no se genere injusticias o abusos de derecho al momento de que el
acreedor haga cumplir con la deuda o el deudor se niegue a esta.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Antinori, E. (2006). Conceptos básicos del derecho. Buenos Aires : Editorial de la


Universidad del Alconcagua.
Osterling, F., & Castillo, M. (2008). Compendio de derecho de las obligaciones. Lima:
Palestra editores.
Torres, A. (2015). Introducción al derecho. Lima: Instituto pacífico.