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Unión Europea

Comisión advierte sobre concentración y objetividad en el mercado de la auditoría

La Comisión Europea inició en octubre una consulta sobre la auditoría. Para la


Comisión la crisis mostró las deficiencias del sector. ¿Facilitan las auditorías la
información adecuada? ¿Suscita dudas su independencia? ¿Hay riesgos en la
concentración del mercado en las “Cuatro Grandes” Deloitte, Ernst & Young, Price y
KPMG? El Comisario de Mercado Interior y Servicios, Michel Barnier sostuvo que “no
está claro que los auditores sean realmente objetivos y críticos al examinar los estados
financieros de una empresa cuando esa misma empresa es cliente real o potencial de
servicios distintos de los de auditoría” Cómo impactará este escenario en las auditorías
de los Reportes de RSE.

La Comisión Europea inició en octubre una extensa consulta sobre la función de la


auditoría legal y el entorno general en que tienen lugar las auditorías. La crisis
financiera ha planteado la necesidad de preguntarse si cabe mejorar la función de los
auditores con el fin de reducir todo posible nuevo riesgo financiero en el futuro. La crisis
ha puesto también de manifiesto ciertas deficiencias del sector de auditoría que deben
estudiarse más en detalle. Este trabajo sobre la auditoría forma parte de los esfuerzos
dirigidos a aprender de la experiencia de la crisis y reformar el sector financiero.

Más concretamente, la Comisión tiene gran interés en plantear ciertos extremos:


¿Facilitan las auditorías la información adecuada a todos los agentes del sector
financiero? ¿Suscita dudas la independencia de las sociedades de auditoría? ¿Conlleva
riesgos la concentración del mercado? ¿Podría ser conveniente una supervisión a
escala europea? ¿De qué modo pueden satisfacerse las necesidades específicas de las
pequeñas y medianas empresas?

El plazo de respuesta a la consulta concluye el 8 de diciembre de 2010.


El Comisario de Mercado Interior y Servicios, Michel Barnier, ha manifestado que: «La
veracidad de los estados financieros es esencial para que exista confianza en el
mercado. Todos los agentes del sector financiero deben poder confiar en información
que refleje la verdadera situación financiera de las empresas. Los auditores tienen una
importante función que desempeñar y, por ello, necesitamos auditorías sólidas y
completamente independientes.

La crisis ha puesto de relieve una serie de fallos en el sector de auditoría, y es


preciso estudiar qué mejoras cabe introducir. Creo que debemos afrontar este debate
con franqueza y amplitud de miras. Ningún tema debe ser tabú.».
El objetivo de una auditoría es ofrecer una opinión sobre la fidelidad de los estados
financieros de las empresas auditadas, con plena independencia de las mismas. En
este sentido, la independencia de los auditores debe ser la piedra angular de la
auditoría.
La crisis bancaria, en particular, ha llevado a plantearse si es posible mejorar la función
de los auditores con el fin de reducir todo posible nuevo riesgo financiero en el futuro.
La finalidad del Libro Verde es realizar una extensa consulta dirigida a determinar qué
cambios podría ser necesario introducir en la política de auditoría.
Por este motivo, afirman desde la Comisión, la independencia de los auditores debe ser
la base del entorno de la auditoría. Es hora de investigar si se cumple realmente
este mandato social. Algunas partes interesadas han mostrado su preocupación con
respecto a la pertinencia de las auditorías en el entorno empresarial actual. A otras
partes interesadas les puede resultar difícil entender que los estados financieros de una
entidad puedan reflejar una imagen «razonable» y una «solidez significativa» cuando se
hallaba, de hecho, en graves dificultades financieras.

- El impacto en la RSE y los reportes de sustentabilidad

Este nuevo escenario europeo impactaría sin lugar a dudas dentro del ámbito de
la RSE. Allí también las auditoras cumplen a veces los roles superpuestos de auditoras
y asesores, cuestión que fue puesta en entredicho en numerosas oportunidades y en
diversos foros. Esta incompatibilidad cobra mayor relevancia en un contexto en el que
se está hablando, muchas veces a instancias de las propias auditoras, de avanzar hacia
un nuevo esquema de reportes de sustentabilidad integrados a la memoria y balance
financiero.
De hecho, iniciativas internacionales vinculadas con indicadores de
sustentabilidad y elaboración de memorias de gran relevancia como el Global Reporting
Initiative (GRI) trabajan cada vez más estrechamente con las mentadas “Cuatro
Grandes” ya sea apoyando trabajos de investigación, o financiando la apertura de
nuevas oficinas. El GRI anunció hace meses que en el futuro sus indicadores de
sustentabilidad se fusionarán con los financieros en la versión G4 de su herramienta.
Años atrás, en el marco de la discusión de la flamante Guía ISO26000, los
representantes del propio sector privado en esa discusión desestimaron la cuestión de
la certificación, por los costos de auditoría que traería aparejados y por las dificultades
técnicas de una “cuantificación certificable” de una materia tan abarcadora como lo es la
responsabilidad social empresaria.

A juicio de la Comisión, existen una serie de aspectos en los que habría que
profundizar:

- La independencia de los auditores: no está claro que los auditores sean


realmente objetivos y críticos al examinar los estados financieros de una
empresa cuando esa misma empresa es cliente real o potencial de servicios
distintos de los de auditoría.
- La fiabilidad que los interesados pueden otorgar a los estados
financieros auditados. Se trata de comprender hasta qué punto las
expectativas de los interesados se alejan, en su caso, de la realidad en lo
que respecta al alcance y la metodología de la auditoría.
- El posible riesgo sistémico que puede originar la intensa concentración
del sector de auditorías (¿de qué modo puede afectar al conjunto del sistema
financiero el cierre de una de las grandes sociedades de auditoría?).
Otros puntos críticos señalados por el “Libro Verde Política de auditoría: lecciones de la
crisis”
.
- Al margen de las disposiciones legales y del Código ético, la Comisión desea reforzar
la independencia de los auditores y abordar los conflictos de intereses inherentes al
panorama actual, que se caracteriza por factores como el nombramiento y la
remuneración de los auditores por parte de la empresa auditada, los bajos niveles de
rotación de las empresas de auditoría o la prestación de servicios distintos a la auditoría
por parte de las sociedades de
auditoría.

- Los auditores son nombrados y pagados por la entidad que ha de ser auditada, y
ello en el marco de un proceso de licitación comercial. El hecho de que los auditores
sean responsables ante los accionistas de la empresa auditada y otras partes
interesadas, aunque reciban su remuneración de la empresa auditada, “crea una
distorsión dentro del sistema”, expresa la Comisión en su Línea Verde.

- Habría que plantearse la rotación obligatoria de las sociedades de auditoría y no


sólo de los socios auditores. La Comisión comprende los argumentos relativos a la
pérdida de conocimientos a resultas de la rotación. Sin embargo, desea examinar las
ventajas e inconvenientes de esta rotación, especialmente de cara a promover y
mantener la objetividad y el dinamismo en el mercado de auditorías.

- La Comisión desea examinar la posibilidad de reforzar la prohibición de prestar


servicios distintos de la auditoría por parte de sociedades de auditoría. Esto podría
dar lugar a la creación de «sociedades de auditoría puras», asimiladas a unidades de
inspección. Dado que los auditores emiten un dictamen independiente sobre la salud
financiera de las empresas, lo ideal sería que no tuvieran ningún interés comercial en la
empresa auditada.

- El mercado de las auditorías de empresas que cotizan en bolsa está dominado en lo


esencial por lo que se conoce como las «cuatro grandes» (Deloitte, Ernst & Young,
PricewaterhouseCoopers y KPMG) sociedades de auditoría35. En cuanto a los ingresos
u honorarios percibidos, la cuota total de mercado de las «cuatro grandes» en relación
con empresas que cotizan en bolsa supera el 90 % en la gran mayoría de los Estados
miembros de la UE36. Esta concentración podría conllevar una acumulación de riesgos
sistémicos, y el colapso de una «sociedad sistémica» o de una sociedad que haya
alcanzado «proporciones sistémicas»3 podría distorsionar todo el mercado.

- Las auditorías conjuntas como tales sólo se llevan a cabo en Francia, donde las
empresas que cotizan en bolsa están obligadas a nombrar a dos sociedades de
auditoría diferentes que comparten el trabajo y firman conjuntamente el informe de
auditoría. Esta práctica, sin embargo, debería seguir desarrollándose en el sentido de
«dinamizar» el mercado a fin de que las sociedades no sistémicas de mediano tamaño
puedan participar activamente en el segmento de mercado de las auditorías de grandes
empresas, cosa que hasta el momento ha resultado ser muy difícil.
- Aunque las PYME sacan provecho de una auditoría a través de la mayor credibilidad
de la información financiera, las auditorías legales también se consideran una posible
fuente de cargas administrativas. Convendría hacer verdaderos esfuerzos por crear un
entorno específico para la auditoría de las PYME. Por ejemplo, desalentar la auditoría
legal de PYME. Alternativamente, si los Estados miembros desean mantener alguna
forma de garantía, se podría introducir un servicio legal adaptado a las necesidades de
las PYME, como por ejemplo una «auditoría limitada» o una «revisión legal», en la que
los auditores aplicarían procedimientos limitados para detectar incorrecciones debidas a
error o fraude.

Podrá responderse a lo planteado en el Libro Verde hasta el 8 de diciembre.

En 2011 y a la luz de esas respuestas, la Comisión decidirá si es necesario adoptar


medidas. La Comisión procurará cooperar con sus principales socios internacionales en
el contexto del Consejo de Estabilidad Financiera y el G-20, y acercar posiciones con
ellos.

(4 de noviembre de 2010)