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UNA FIRMA, UN DESTINO (I)

Este 21 de septiembre de 2016, el Consejo Nacional Electoral aprobó el


cronograma para realizar la recolección del quórum mínimo de 20% del registro
electoral para la activación del Referéndum Revocatorio al Presidente Nicolás
Maduro. En una nota de prensa por demás ignominiosa, este apéndice del
ejecutivo nacional declara que aunque “fueron denunciadas, ante instancias
judiciales, irregularidades y hechos de presunto fraude relacionados con la
recolección de ese 1% de manifestaciones de voluntad”, el CNE graciosamente y
con ánimo perdonavidas decidió que “en respeto al ordenamiento jurídico y sin
menoscabo de decisiones judiciales a las que hubiere lugar, el Poder Electoral
otorgó el carácter de promotor al partido MUD”.
De seguidas indica cómo se realizará el proceso de recolección de firmas.
Con un desparpajo y cinismo increíbles, indica que la infraestructura dispuesta
para ello “ha sido proyectada para que sea suficiente y los solicitantes tengan
oportunidad de alcanzar el 20% del registro electoral”. Para tal fin, durante los días
26, 27 y 28 de octubre, en horario comprendido entre las 8am y 12m y desde la
1pm hasta las 4pm, se utilizarán 5.392 máquinas en la recolección, distribuidas en
1356 centros electorales con 5392 puntos. Ello es suficiente, según el infalible
CNE, para atender a 3.893.129 electores que deberían firmar esos días.
Ya muchos numerólogos se han encargado de calcular si se puede o no
alcanzar la cifra de firmas requeridas. Frente a estos cálculos, algunos personeros
de la oposición han salido a declarar con otro cinismo parecido al del CNE.
“Imposible”, “es una trampa”, “hay que patear la mesa”, “rebelión ya”, “libertad o
muerte” y otro rosario de consignas más dignas de una película de Mel Gibson
que de político. Vamos a ser comprensivos y decir que pueden que tengan razón.
Ciertamente, es posible que sea cierto todo lo que ellos afirman. Que la partida
que estamos jugando contra el gobierno tiene los dados cargados, se sabía desde
un principio. Allá los inocentes o crédulos que pensaban que esto iba a ser fácil.
Pues bien, ¿vamos a “patear la mesa” y darnos por resignados desde ya? ¿Esa es
la respuesta a los venezolanos? ¿Decimos “se acabó” y todos a sus casas?
Es obvio que no. Hace quince días atrás, en mi artículo “Referéndum 2017”
manifesté que a pesar de todas las trampas del chavismo debemos salir a firmar.
Hoy lo vuelvo a ratificar. Que nadie se escude en la ignorancia, porque la mala
voluntad del gobierno es manifiesta y no puede decirse que no se sabía. Que
nadie se escude en las condiciones injustas del CNE, porque la postura genuflexa
de este organismo es harto conocida. Pero lo que es más, que nadie se escude en
la Mesa de la Unidad Democrática, porque la situación que vivimos trasciende a la
responsabilidad de la MUD y nos llega a cada uno de nosotros.
Me explico. Por allí los agoreros de oficio salieron diciendo que los
resultados más difíciles de obtener serán los de Amazonas, Apure, Delta
Amacuro, Portuguesa y Sucre. Que si en Amazonas y Guárico se necesitan el
62% de las firmas de quienes votaron por la oposición en las pasadas elecciones
de 2015. Que si en Delta Amacuro se requieren el 87%. Que si en Apure se
necesitan el 70% o en Portuguesa el 64%. A todos ellos les digo: se necesitan el
20% en cada estado. Y eso es lo que cuenta.
Aquí no se trata si votaron o no por la oposición en diciembre pasado. La
situación del 2015 hacia acá se ha deteriorado tanto, hay tal nivel de pobreza,
hambre y desesperación en la calle, que el nivel de rechazo al gobierno está por
las nubes. Todos por igual, chavistas y opositores, estamos sufriendo esta
situación. Aquí el discurso es que ya nada tenemos que perder y sí tenemos
mucho que ganar con esa firma. Que si quiere seguir aguantando hambre y
humillaciones por una bolsa de comida, perfecto amigo o amiga, quédese en su
casa. Que si quiere ser responsable de que sus hijos se vayan a la escuela sin
desayunar, muy bien, no firme. Que si le parece genial no conseguir jabón, harina,
azúcar o pasta, excelente, pues siga viendo televisión esos días. Pero si aspira un
cambio, independientemente si votó rojo o azul en diciembre, e incluso si no votó
la última vez, en este momento su responsabilidad histórica es ejercer su voluntad
soberana.
Señora, señor, joven, no le venga a echar la culpa a Maduro ni a la MUD
después si no va a firmar ese día. Usted será el único responsable de que este
país siga cayéndose a pedazos. Usted tendrá la responsabilidad de explicarles el
día mañana a sus hijos por qué siguen pasando hambre. Usted le pondrá la cara a
su familia cuando le vuelvan a asesinar a un ser querido por la falta de seguridad.
Porque sepan bien, que la salida de este nefasto gobierno pasa porque nosotros
asumamos nuestra obligación de firmar esos días. Cada firma marca un destino.
Así pues, como las conquistas que hemos obtenido frente a este narco-
gobierno han sido logradas a pulso en la calle, será en la calle que vamos a lograr
ese 20%. Que nadie se quede en su casa. Así tengamos que pasar tres días en la
calle. Así tengamos que soportar el sol y la lluvia, el frío o el calor. Así tengamos
que obligar a las rectoras del CNE que el último día extiendan el horario de
recolección “hasta que hayan electores en la cola”, será en la calle que logremos
alcanzar la victoria sobre el despotismo. Porque en estos días, todos debemos
recordar aquella canción que nos enseñaron de niños “Gritemos con brío/ ¡Muera
la opresión!/ Compatriotas fieles/ la fuerza es la unión./ Y desde el empíreo/ el
Supremo Autor,/ Un sublime aliento/ al pueblo infundió”.

Prof. Lenin Eduardo Guerra 25 de Septiembre de 2016


Departamento de Políticas Públicas
Universidad de Los Andes-Venezuela
leninguerra@gmail.com
Este artículo está disponible en el Twitter: @guerra_lenin