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VISIONARI@S
Cultura y Droga

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Indice general
Introducción......................................................................... .7
Principios conceptuales......................................................................... .11
Introduccion a la farmacologia de las sustancias psicoactivas. .......... 13
Historia de las drogas.......................................................................... 27
Cultura y drogas .................................................................................. 39
Economia y politica del narcotrafico .................................................... 57
Planeacion y politicas publicas sobre sustancias psicoactivas de
uso ilicito en Colombia ........................................................................ 79
Conclusiones y recomendaciones ..................................................... 101

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Introducción
La Ley 30 de 1986 o Estatuto Nacional de Estupefacientes, y la Política Nacional
de Reducción de la Demanda de Sustancias Psicoactivas, plantean que las
instituciones de educación superior tienen responsabilidades particulares en la
creación de conocimiento, investigación y formación de personal para enfrentar
los desafíos relacionados con el fenómeno de las drogas.

El grupo de Investigación “Cultura y Droga”, reconocido por COLCIENCIAS en


el año 2006, ha desarrollado un proceso académico en investigación, docencia
y extensión desde 1993, abordando el análisis e interpretación del fenómeno de
las drogas desde la perspectiva cultural, con base en el conocimiento
multidisciplinario y de “saberes populares” para la construcción de un modelo
aplicado de capacitación no formal.

En el año 2003 el grupo “Cultura y Droga” realizó un proyecto llamado “Talleres


de capacitación sobre Drogas y Cultura en los municipios de Aguadas, Anserma,
La Dorada y Chinchiná”, dirigido a los miembros de los comités locales de
prevención, en convenio con la Dirección Territorial de Salud de Caldas.

En el departamento de Caldas el grupo “Cultura y Droga” ha desarrollado 2


fases del proyecto de construcción de un sistema de información regional sobre
drogas y cultura en el eje cafetero, SIDEC.

El Comité Departamental de prevención integral y control de drogas de la


Dirección Territorial de Salud y el Grupo de Investigación “Cultura y Droga”, de
la Universidad de Caldas, unieron esfuerzos institucionales para desarrollar el
proyecto FORMACIÓN DE AGENTES SOCIALES EN LA PREVENCION DEL
ABUSO DE SUBSTANCIAS PSICOACTIVAS. TALLER DE CULTURA Y DROGA
EN CALDAS, 2006; a partir de los siguientes Objetivos:

- Utilizar el conocimiento científico y académico adquirido en la experiencia del


grupo “Cultura y Droga”, como una estrategia pedagógica para la prevención
del abuso de drogas.

- Ampliar la formación de agentes preventivos desde una perspectiva científica


multidisciplinaria para el conocimiento de drogas psicotrópicas.

- Compartir saberes entre academia y actores del nivel local y regional, con el
fin de identificar situaciones y plantear acciones para la disminución del riesgo
por abuso de drogas psicoactivas.

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- Fortalecer las Redes Sociales de Salud Mental y de Prevención de la
Farmacodependencia en el liderazgo de acciones concertadas y articuladas en
el desarrollo del Plan Departamental de Prevención y Control de Drogas.

Estrategía metodológica
Las jornadas pedagógicas, como espacios para compartir y recrear información
y experiencias en torno al fenómeno de las drogas, se desarrollaron en sesión
presencial de 16 horas, en dos días, en cada una de las subregiones del
departamento:

- SUBREGIÓN CENTRO-SUR: sede: Manizales. Municipios convocados:


Manizales Neira, Chinchiná, Palestina, Villamaría.
- SUBREGIÓN NORTE: Sede Salamina. Municipios convocados:
Aguadas, Aranzazu, Marulanda, Pácora, La merced y Salamina.
- SUBREGIÓN OCCIDENTE: sede Anserma. Municipios convocados:
Belalcázar, Supía, Riosucio, Marmato, Viterbo, Risaralda y San José.
- SUBREGIÓN ORIENTE MONTAÑOSO: Sede Manzanares. Municipios
convocados: Manzanares, Marquetalia, Pensilvania.
- SUBREGIÓN ORIENTE MAGDALENA: Sede LA Dorada. Municipios
convocados: Norcasia, Samaná, Victoria y La Dorada.

Se invitaron agentes del Sector Público en el Área de Salud: Coordinadores de


Planes de Atención Básica (PAB), miembros redes sociales de salud mental y
de prevención de la farmacodependencia, psicólogos, enfermeros (as),
médicos(as), psiquiatras, paramédicos(as), trabajadores sociales, profesionales
en Desarrollo Familiar, personeros, comunicadores sociales, policías
comunitarios, y miembros de las casas de la cultura.
Del sector educativo: secretarios de educación y coordinadores de núcleo,
rectores, docentes, y estudiantes, quienes tuvieron la mayor participación, y
personas relacionadas con las ONGs y otras entidades que trabajan el tema de
prevención del abuso de las substancias psicoactivas.

Ejes temáticos de capacitación:


• INTRODUCCIÓN A LA FARMACOLOGÍA DE LAS SPA.
• HISTORIA DE LAS DROGAS.
• CULTURA Y DROGA.
• ECONOMÍA Y POLÍTICA DEL NARCOTRÁFICO.
• PLANEACIÓN Y POLÍTICAS PÚBLICAS.

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APUESTA ACADÉMICA
ACADÉMICA:
El conocimiento científico multidisciplinario
como estratégia de prevención

Estrategia educativa que se fundamenta en la unidad conceptual “cultura y


droga”

En términos generales, la educación formal y no formal sobre drogas en Colombia


y otros países se ha sustentado en los principios de “prohibicionismo” y “cero
tolerancia”, con base en la percepción de que las drogas generan adicción, y
consecuentemente disfuncionalidades sociales y patologías de diversa
gradación, incluso extremas, relacionadas con el crimen.

Es un modelo de interdicción dominante y esencialmente punitivo, que se apoya


generalmente en investigaciones de enfoque positivista de tipo experimental,
basadas en la aplicación de drogas a grupos humanos en estudio.

Desde la perspectiva política de la “guerra contra las drogas”, el consumidor se


considera una amenaza social; por ello la prevención se orienta con base en el
estigma social hacia el consumidor: si el consumo es de drogas ilegales, es un
criminal real o un potencial criminal; si es de drogas legales, es peligroso
potencialmente a la sociedad y podría ser un enfermo real o potencial. En este
caso es una víctima del mal.

Desde estas premisas el trabajo educativo de la mayoría de las instituciones


educativas y de salud, se ha venido orientando a dar información y explicaciones
taxativas, tratando de influir mediante el miedo, para que el consumidor de drogas
deje de serlo. Las drogas, en la acepción moderna del término, simbólicamente
son consideradas una expresión del mal y del demonio. Representan un problema
que hay que extirpar, en tanto producen dependencia; por ello, el concepto de
adicción es el más usado para referirse al problema. Tiene también un fuerte
componente moralista y de utilización de medios coercitivos. En Colombia es el
modelo ideológico y educativo dominante, apoyado institucionalmente.

Una corriente diferente de formación y capacitación, es la denominada


“disminución del riesgo y del daño”; de inspiración europea. Este enfoque se ha
fundamentado ante todo en el principio de tolerancia y promoción de la salud,
que considera a quien consume como un enfermo real o potencial, que requiere
información y acompañamiento, que tiene un enfoque preventivo desde la salud
pública. Es un modelo que combina elementos normativos pero también
explicativos del fenómeno, fundamentados en conocimientos científicos de
campos disciplinarios relacionados con la salud.

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Dicho modelo se desarrolla con base en programas de acompañamiento
informativo, y si es necesario médico y psicológico. Predominantemente relaciona
consumidores y grupos primarios, y toma como punto de partida el respeto de
las decisiones personales del consumidor acerca de su vida. En este, tanto las
drogas legales como las ilegales tienen riesgo y son una amenaza para la salud.

El trabajo educativo está orientado hacia la información principalmente médica,


pero incluye referentes (culturales y sociales, políticos y económicos) sobre el
contexto de la drogodependencia. Se trata de que el consumidor asuma una
mayor responsabilidad con su salud. Las drogas en sí y en general, son
consideradas un fenómeno social que amenaza la salud. En la disminución del
riesgo de la drogodependencia en la región, se ha tenido un desarrollo y aplicación
importante.

Se plantea esta consideración frente a algunas iniciativas de prevención que en


ocasiones no cumplen a cabalidad este propósito, o incluso terminan
desencadenando efectos contrarios a los deseados, debido a una falta de
fundamentación seria en el tema de las drogas y sustancias psicoactivas. Es
claro que existen muchos riesgos asociados al uso de drogas y sustancias
psicoactivas, pero al exagerarlo y sobredimensionarlo desde ideas
comprometidas con la prevención a ultranza, se pierde legitimidad ante los
potenciales interlocutores de estas propuestas, sobretodo con los jóvenes,
algunos de los cuales se sienten atraídos por el riesgo y los temas ocultos,
prohibidos o tabúes.

De manera complementaria y fundamental a las nuevas generaciones se las


debe formar en el fomento de valores como: autonomía, libertad y
responsabilidad, de manera que tomen decisiones más acertadas sobre su vida,
basándose en información amplia y confiable que capte y canalice lo que les
interesa para construirse como ciudadanos.

En consecuencia con el conocimiento como estrategia de prevención propuesto


por la Universidad de Caldas, se considera que a los agentes preventivos y a la
población en general se les debe educar en el conocimiento del uso cultural de
estas sustancias de manera desprejuiciada y fundamentada, académica y
científicamente.

En la formulación del proyecto, el grupo de capacitación propuso la siguiente


hipótesis: Si se realiza un proceso de formación sustentado en el conocimiento
académico y científico multidisciplinario de las drogas y sustancias psicoactivas,
así como de sus problemáticas asociadas y profundas implicaciones sociales,
culturales, económicas y políticas, con actores sociales estratégicos en los
municipios, se cualificarán las acciones de prevención de problemas asociados
al abuso de las drogas.

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1.Principios Conceptuales
• El tema de las drogas (uso, distribución, comercialización y producción), en
un país como Colombia, al igual que en muchos otros, suele convertirse en
un detonador de controversias y ante su presencia se despiertan o activan
susceptibilidades y reacciones de muy diversa índole. No hay consensos
generales alrededor de lo que piensan las diferentes personas, grupos
humanos e instituciones sobre este espinoso tema; lo que predomina, por
el contrario, es la diversidad de puntos de vista sobre la materia.1 Diversidad
de puntos de vista que ponen en evidencia lo complejo de la problemática
y las profundas implicaciones que tiene.

• Siguiendo con la anterior lógica se debe aclarar que, no se esta a favor ni


en contra del uso de sustancias psicoativas, sean estas ilegales o legales.
Tratando de asumir una actitud objetiva, académica y científica se considera
que los consumos compulsivos y patológicos relacionados con estas
sustancias no se deben enfrentar con estrategias policivas y/o represivas,
éstas, deben ser una alternativa marginal y opcional y no una alternativa
hegemónica. Se debe propender cada vez más por una mirada no de
señalamiento, estigmatización o rechazo de los usuarios de estas sustancias,
sino de una actitud de comprensión de su humana condición, de respeto de
los derechos humanos y de tolerancia y aceptación positiva de las
diferencias. Frente al predominio de estrategias represivas se propone como
camino de búsqueda, la educación.

• El problema de las drogas o sustancias psicoativas no se trata probablemente


de aceptarlas o no aceptarlas, es necesario comprender que están allí y
hacen parte de la realidad, la cuestión es, como se interactúa mejor con las
practicas socioculturales que alrededor de estas se generan.

• El punto de vista que subyace en la unidad conceptual “Cultura y Droga” no


tiene pretensión de superioridad sobre otros; se presenta con el ánimo de
compartir entre academia y actores sociales de la ecoregión eje cafetero,
algunos conocimientos que se han adquirido a lo largo de la existencia del
grupo de Cultura y Droga de la Universidad de Caldas. Se intenta avanzar
en la comprensión de fenómenos complejos como lo son las prácticas
socioculturales asociadas con las sustancias psicoativas.
1 Esto no quiere decir que no sea posible identificar tendencias significativas, y algunas hegemónicas, en la
interpretación del tema a la que se adscriben personas, grupos e instituciones, y a su vez realizar tipologías de
estas posturas: Prohibición estricta o “guerra a las drogas”, Prohibición flexible o “reducción del daño”,
Despenalización flexible o “reducción del daño generalizada” o “modelo de salud pública” o .

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Cultura y Droga
La anterior posición de principio, es una consecuencia de conclusiones como
la siguiente: “Lo que hemos aprendido acerca del consumo de drogas y de
la drogadicción es que un buen trabajo y un entorno estimulante son cruciales
para permitirle a la gente decir no a la droga o por lo menos para controlar
su consumo”2 …, planteamiento que tiene la virtud de colocar el problema
en relación con factores estructurales de una sociedad: trabajo y entorno
estimulante, lo que permite desligarlo de una mirada que pone
exclusivamente sus ojos en un usuario y una sustancia consumida, lo que
significaría un logro en el sentido de entender el tema de forma relacional y
no aisladamente.

• Considerando de antemano que no lo sabemos todo y que el conocimiento


sobre este tema, como sucede en general con la realidad, se construye
colectivamente 3 , y sin descartar otras estrategias, se considera que el
conocimiento abierto, académico y objetivo sobre las prácticas culturales
asociadas al uso de sustancias psicoativas es una estrategia de prevención
del consumo indebido, compulsivo o patológico de éstas.

• El contenido temático del taller ha sido dividido en cinco ejes o categorías:


Farmacología, Historia, Cultura, Narcotráfico y Políticas públicas. Aunque
existe cierto grado de autonomía entre estos ejes temáticos, es necesario
tener presente que la separación de los temas, como aquí se plantea, sólo
es posible lograrla a nivel didáctico y analítico, ya que en la realidad concreta
estos factores se encuentran integrados. Por lo que no tendría que resultar
muy extraño que en ocasiones se de la impresión de estar repitiendo algo.4

• Es necesario aclarar entonces que:


• 1) En muchos sentidos se trata de una invitación a estudiar el tema 2) Por
lo tanto esta es una aproximación básica a su abordaje serio y 3)
Inevitablemente quedaran aspectos sin retomar y será necesario profundizar
en otros, de acuerdo al interés que en los participantes pueda despertar el
taller. La misión social de los actores preventivos al compartir el
conocimiento, actúa como estrategia de construcción ciudadana en uno de
los temas de más complejo abordaje en la sociedad contemporánea.

“legalización regulada”, Despenalización estricta o política de “liberalización general”. Al respecto ver: Uprimny
Rodrigo. « El desfase entre los que saben y los que hacen: reflexiones sobre el marco jurídico de la política contra
las drogas». Revista Colombiana de Adicciones. No 2, Bogotá-Colombia, octubre de 2003, págs. 53-68
2 NADELMAN, Ethan La manera en que juzgamos a un héroe caído. Revista Elmalpensante. No 25. Bogota-
Colombia: Septiembre-Octubre 2002. pág. 108.
3 A su vez es necesario aclarar que tras la unidad terminológica “Cultura y Droga” se pretende abarcar un
grupo humano de trabajo bastante diverso, heterogéneo y cambiante.
4 Esto es una consecuencia del intento de establecer un pensamiento relacional (multidisciplinar, interdisciplinar
y transdisciplinar) para aproximarse al tema de las drogas. Lo que complica la comprensión de la realidad que se
pretende abordar, pero a su vez, permite avanzar en la integración de variables y factores que desde otros enfoques
se tratan aisladamente. Además cuando en alguna parte sea mencionado algún punto muy someramente es por
que con seguridad en otras partes se encuentra mejor desarrollado.

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2.
y Droga

2.Introducción a la farmacología de
las sustancias psicoactivas
Alejandro Castaño
Sociólogo

Presentación
Este documento ha sido elaborado con el propósito de que sirva o cumpla el
papel de guía para la exposición y posterior discusión, en lo referente al campo
de la aproximación farmacológica, en un proceso de capacitación sobre “Drogas
y Cultura” con agentes preventivos del departamento de Caldas. Para ésta
presentación se recurrirá a fragmentos completos de las obras de algunos
autores, los cuales serán debidamente referenciados al final de las citas, así
como en la bibliografía general. No sobra pues aclarar que las ideas centrales a
partir de las cuales se desarrolla el “ensayo” son de exclusiva propiedad intelectual
de los escritores citados; aquí simplemente se seleccionaron algunos de sus
planteamientos para que se conviertan en el derrotero de un proceso de formación
y construcción de conocimiento alrededor del tema de las drogas. De la mano
de estos autores trataremos, en términos muy generales, de ofrecer una definición
general de las drogas y una clasificación de las sustancias psicoactivas desde
una perspectiva farmacológica.

Definición

Comencemos entonces por establecer algunas distinciones, siguiendo el discurso


elaborado por el escritor español Antonio Escotado. Según este autor:

“Las cosas que entran en nuestro cuerpo por cualquier vía -oral, epidérmica,
venosa, rectal, intramuscular, subcutánea- pueden ser asimiladas, y convertidas
en materia para nuevas células, aunque pueden también resistir esa asimilación
inmediata. Las que se asimilan de modo inmediato merecen el nombre de
alimentos, pues gracias a ellas renovamos y conservamos nuestra condición
orgánica. Entre las que no se asimilan inmediatamente cabe distinguir dos tipos
básicos: a) aquellas que –como el cobre o la mayoría de los plásticos, por ejemplo-
son expulsadas intactas, sin ejercer ningún efecto sobre la masa corporal o el
estado de ánimo; b) aquellas que provocan una intensa reacción.

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1. Algunos científicos afirman que se ha llegado a determinar que nuestro propio cuerpo, en el fluido
cerebroespinal, sintetiza sustancias con efectos similares (encefalinas, endorfinas, dinorfinas: opioides con
efectos similares) a la morfina y codeína de forma natural, al igual que el resto de los mamíferos. Al
respecto,Jonathan Ott plantea que: “Resumiendo, se descubrió que cerebros mamíferos (y otros) producían de
formanatural su propia «morfina», su propia «droga» analgésico-eufórica, y dos años antes fueron aislados en
cerebros mamíferos los primeros «receptores opiáceos» endógenos (actualmente se conocen al menos tresclases
de receptores opiáceos, para los cuales los endopiáceos son ligadores, siendo los receptores «blancos» para
esas «drogas» naturales), a los que se ligarían tanto endopiáceos y morfina como otrosalcaloides opiáceos. Es
decir, la morfina del opio «funciona» como un analgésico euforizante por que «casa»con nuestros receptores
naturales para nuestra «morfina» natural. Finalmente, poniendo la guinda psicotrópica en el pastel, se descubrió
que la propia morfina ¡era un componente normal del fluido cerebroespinal humano!; y de la leche, tanto
humana como bovina! Así pues, el opio o mejor dicho, suprincipal alcaloide y mayor «principio activo», la
morfina, «funciona» como un embriagante psicotrópicoporque puede insertarse limpiamente en nuestro propio
sistema de analgesia (y quizá incluso euforia). Enrealidad, la euforia que sigue al ejercicio extenuante- el
llamado «subidón de los corredores»- resulta mediadopor endopiáceos que el cuerpo produce para mitigar el
dolor muscular de semejante estrés físico. En unapalabra, el paraíso farmacológico del opio/morfina no puede
ser más natural, y la morfina «funciona»precisamente porque posee una afinidad estructural suficiente con los
endopiáceos naturales (¡siendo idénticaa la morfina auténtica de nuestros cuerpos!) para adecuar sus receptores
naturales en nuestros cerebros. Escomo una «llave» que entra en una «cerradura» abierta de forma natural por
las morfinas de nuestros propioscerebros, una llave para abrir una puerta a lo más profundo de nosotros mismos,
tras la cual yace nuestroparaíso natural de euforia, en el sedante abrazo de Morfeo. Así pues, en toda la
extensión de la palabra, las«caricias enervantes» de la «hurí» opio son paraísos naturales; y de ninguna manera
puede la ebriedad deopio ser considerada un paraíso artificial.

A pesar de que la evidencia no es tan inequívoca, por ser reciente e incompleta, lo mismo podría decirse del
hashish y su mayor principio activo, el TetraHidroCannabinol (THC). En 1988 fue identificado en EstadoUnidos
el «receptor cannabinoide» natural de cerebro. Dos años después, el gen de este receptor fue halladoy clonado
(biosintetizado artificialmente), y en 1992, el endógeno ligador natural [vide supra] de este receptoren el cerebro
fue descubierto y denominado anandamida. Por lo tanto, el THC del hashish/Cannabis sevincula con el receptor
natural de nuestros cerebros debido a una sustancia neuroquímica natural, laanandamida, habiéndose demostrado
su capacidad para duplicar algunos de los efectos conocidos del THC
Aunque el propio THC no haya sido identificado, hasta el momento, como sustancia neuroquímica natural
delos mamíferos, está dentro de lo posible, y no sería más sorprendente que descubrir que los mamíferos pueden
biosintetizar morfina.

Tal como la morfina/opio, también el THC/hashish «funciona» en nosotros como embriagante precisamente
porque también se adecua como una llave a la cerradura de nuestros propios cerebros, abiertos de forma
natural por el «hashish» natural de nuestros propios cerebros, la anandamida; en este caso, abriendo la puerta
a nuestro nirvana más interior, ese fragante jardín de júbilo ante los pies de «perfumado Loto» del Buda. Una
vez más, la neurociencia a demostrado lo intuido y argumentado por Baudelaire, a pesar de sutítulo- que el
paraíso farmacológico del hashish es otro paraíso natural en todos los sentidos; todo menos unparaíso artificial.”
(Ott, Jonathan. PHARMACOPHILIA O LOS PARAÍSOS NATURALES. Editorial PHANTASTICA, Barcelona-
España, 1998. Pp.19-20).

Por otro lado, Fericgla afirma que: “Existen razones estrictamente biológicas que explican la tendencia aconsumir
determinadas substancias por parte de unas u otras personas. Se trata de tendencias preferencialesoriginadas
por las propias carencias y necesidades biológicas del individuo. A titulo ilustrativo, en el CentroMédico de la
Universidad de Georgetown (EE.UU.), en el año 1998 se demostró que existen vínculos significativos entre el
comportamiento adictivo de muchas personas hacia la nicotina y un gen defectuoso queestá relacionado con el
transporte de la dopamina, neurotransmisor estimulante. Eso implica que denostar alos tabacófilos por el
simple hecho de fumar es un acto equivalente a atacar a una persona de piel oscura poreste simple hecho, o
detestar a las mujeres –los misóginos- por serlo. Todo ello depende de combinacionesgenéticas y nada tiene que
ver con la bondad o maldad de una substancia, sexo o color. Es lo mismo quedespreciar al diabético porque
necesita equilibrar sus carencias naturales tomando dosis regulares deinsulina, o al que consume diariamente
extracto de Cynara Scolymus –la amable alcachofa- para fortalecer odesintoxicar su hígado débil.” (Fericgla,
Joseph Maria, “El arduo problema de la terminología”. En: Rev.Cultura y Droga. Año 5. Nº 5. Manizales –
Colombia. Junio 2000. Pp.5-6.). (Pie de página seleccionado por elautor de este texto)“Pero dentro de este tipo
de sustancias es preciso distinguir entre compuestos que afectan somáticamente (como la cortisona, las sulfamidas
o la penicilina) y los que afectan no sólo somática sino también sentimentalmente. Estos últimos –que parecieron
milagrosos a todas las culturas antiguas- son en su mayoría parientes carnales

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Este segundo tipo de cosas comprende las drogas en general, que afectan de
modo notable aunque absorbamos cantidades ínfimas, en comparación con las
cantidades de alimentos ingeridas cada día. Hoy, cuando empiezan a conocerse
los complejos procesos biológicos, la actividad extraordinaria de este tipo de
cosas sugiere que están ligadas a equilibrios básicos en los organismos.
Normalmente, no afectan por ser cosas de fuera, sino por parecerse como gotas
de agua a cosas de muy adentro.”1

Para llevar a cabo las funciones vitales que realizan, las células que conforman
el cuerpo humano deben establecer constante comunicación.

“La comunicación entre las células se realiza a través del sistema endocrino y
del sistema neuronal. El mecanismo es básicamente este: ante un determinado
estímulo, el organismo reacciona liberando una serie de sustancias que se llaman
hormonas si las producen las glándulas endocrinas y se liberan en el torrente
sanguíneo, o neurotransmisores, si las produce el cerebro y se liberan a nivel
local dentro del mismo para producir una comunicación entre neuronas. Esto
equivale a decir que losneurotransmisores son las drogas naturales (acetilcolina,
adrenalina, noradrenalina, norepinefrina, melatinina, serotonina, histamina,
dopamina, etc.) que el sistema nervioso necesita para intercambiar información
y ejercer control sobre el resto del cuerpo.”1

Después de ser ingeridas las drogas recorren un camino que las lleva hasta sus
sitios específicos de acción en el cuerpo humano. En el caso de las sustancias
psicoactivas estos sitios de acción se encuentran ubicados en lugares específicos
del sistema nervioso central (SNC). Actúan “interfiriendo” en el trabajo de la
sinapsis o en la comunicación entre las células nerviosas o neuronas, lo cual
hacen ocupando receptores con los que tienen afinidad en términos de geometría
molecular. Esta afinidad entre algunas sustancias psicoactivas y los receptores
celulares deriva de que los neurotransmisores que normalmente ocupan esos
receptores son similares a algunas sustancias psicoactivas.

La ocupación de los receptores por parte de algunas sustancias psicoactivas no


produce entonces ningún efecto anómalo en el cerebro; lo que sí afecta
definitivamente es la intensidad o la duración de estos efectos, los cuales, en
condiciones normales, serían producto de la interacción de neurotransmisores
con sus receptores afines.

Hechas las anteriores distinciones se podría afirmar que una droga es una
sustancia de origen animal, vegetal o sintético que ingerimos -en pequeñas
cantidades si se las compara con los alimentos- con un propósito no alimenticio
y que tiene un notable efecto biodinámico en el cuerpo. E incluso se podría
llegar a definirlas de una manera más general diciendo que una droga es
simplemente cualquier sustancia biológicamente activa (cualquier sustancia que
afecta o tiene influencia en las funciones celulares), pero las definiciones tan

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generales terminan en muchos casos pecando de exceso, y de lo aplicables y
abarcantes que resultan caen en el terreno de la indeterminación, por lo que
aquí se sugiere trabajar apartir de la definición más específica.

Al respecto de ésta –la definición más específica-, se podría decir que se trata
de una aproximación a la definición de las drogas mínimamente satisfactoria;
sin embargo, aún resulta estar planteada en términos muy generales y abstractos.
Sin dejar de tenerla como punto de referencia válido y sólido, se hace necesario
trascender ésta definición y dar pasos hacia el entendimiento de las drogas
como elementos dentro de un contexto de relaciones con otros seres y
circunstancias.

Ya que, si bien uno de los objetivos que se persigue con este “ensayo” es el de
plantear claramente que se debe diferenciar entre las drogas perse y su uso por
parte del ser humano u otro animal, lo que interesa, además de definir abstracta
y generalmente las drogas, es tratarlas de entender en relación con quienes las
usan; así, es necesario tener en cuenta siempre que el efecto que éstas producen
o pueden potencialmente desencadenar, depende de varios factores, entre los
cuales se pueden mencionar los siguientes: característica particular de la
sustancia consumida, pureza, dosis, ocasión para la que se emplea, condiciones
de acceso a ese producto y pautas culturales de uso, personalidad del usuario,
estado de ánimo al momento de consumir, entre otros. Elementos variables que
desde una mirada farmacológica suelen ser organizados en tres categorías:

Agente (droga), Huésped (consumidor) y Ambiente. A partir de ésta categorización


detengámonos a evaluar un poco más en detalle y analíticamente separados,
algunos de los mencionados elementos, lo que nos llevará a desmenuzar o
matizar esa válida definición general.

Pero antes establezcamos una diferencia básica entre droga, fármaco y


medicamento. Como el término droga ya lo definimos, reiteremos su significado
en este contexto:

Droga:

Una droga es una sustancia (expresada en una molécula) de origen animal,


vegetal o sintético que es ingerida- en pequeñas cantidades si se las compara
con los alimentos- con un propósito no alimenticio y que tiene un notable efecto
biodinámico en el cuerpo.

2. Malpica, Karina. « ¿Qué es y como actúa una droga psicoactiva?». En: Rev. Cultura y Droga.Año. 8. No 10.
Manizales-Colombia. Enero-diciembre 200., pág. 285. (Materal didáctico seleccionado para el taller Cultura y
Droga, por el sociólogo Jorge Ronderos Valderrama. Directorgrupo de investigación “Cultura y Droga” de la
Universidad de Caldas.

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Farmaco:
y Droga

Los fármacos son drogas que adicionalmente cuentan con la característica


particular de que sirven o pueden ser potencialmente utilizados para la prevención
y el tratamiento de enfermedades y su sintomatología.
Medicamento:
Finalmente los medicamentos son fármacos que han pasado por un proceso de
investigación, de elaboración en la industria farmacéutica, tienen un registro
sanitario, son distribuidos por firmas comercialmente reconocidas, etc; y vienen
presentados en forma de tabletas, granjea, cápsulas, jarabes y otros.

Resumiendo, se podría decir: todo medicamento y fármaco es una droga, pero


toda droga no es necesariamente ni un fármaco ni un medicamento. Por otro
lado, no todas las sustancias psicoactivas son drogas y no todas las drogas son
sustancias psicoactivas.

Continuando con este proceso de matizar la definición general de drogas que


hemos establecido, pasemos ahora sí a tratar de entender estas sustancias en
relación con los individuos que las consumen y el entorno cultural que mediatiza
su uso. Es decir, volvamos sobre la categorización que habíamos mencionado:
Agente (droga), Huésped (consumidor) y Ambiente.

Sustancia
Demos inicio hablando de la sustancia en sí misma. Lo primero que debemos
determinar es de qué sustancia se trata. En cuanto a las características
particulares de la sustancia consumida es necesario recordar que más arriba se
planteaba la necesidad de diferenciar entre las drogas que sólo afectan
somáticamente (como la cortisona, las sulfamidas, o la penicilina) y aquellas
que no sólo afectan somáticamente sino también sentimentalmente. Las primeras
tienen actividad principalmente a nivel del torrente sanguíneo (no modifican las
funciones celulares, pero a nivel estructural sí actúan), mientras las segundas
se encuentran más específicamente relacionadas, por afinidad o antagonía, con
las sustancias responsables de transportar mensajes en el sistema nervioso
central, conocidas como neurotransmisores. En otras palabras, habría que
diferenciar entre las drogas en general y un grupo muy importante y significativo
de éstas que actúan con cierta especificidad sobre el SNC y que se conocen
regularmente como sustancias psicoactivas. Además de lo anterior, dentro de
las sustancias psicoactivas mismas habría que tratar de establecer de cuál
sustancia se está hablando en concreto, ya que son una familia numerosa y
bastante diversa. Punto sobre el cual se volverá más adelante. Por el momento
recuérdese entonces la necesidad de establecer lo más claramente posible de
qué tipo específico de droga se está hablando y si la sustancia es o no psicoactiva.

“Todo es veneno nada es veneno; depende de la dosis”. Hipócrates.

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Con frecuencia se ha llegado a reconocer que todas las cosas que entran en
nuestro cuerpo contienen potencialmente veneno, y no hay nada que no lo tenga.

Que una sustancia sea un veneno o un remedio dependerá en muchas ocasiones


de la dosis de esa sustancia usada en proporción con una determinada medida,
como puede ser el peso de las personas que las consumen. Un ejemplo que
puede ser familiar al auditorio, para ilustrar lo que se está tratando de expresar,
se encuentra en una medicina como la aspirina. Como es de conocimiento
generalizado, tomar una aspirina posiblemente nos permita desentendernos por
unas horas de alguno de nuestros dolores y con este propósito el antihistamínico
ha sido usado durante mucho tiempo. Lo que la mayoría de personas ignora o
no tiene presente al usarlas, es que si en vez de una aspirina tomáramos diez,
a diferencia de desentendernos por unas horas de alguno de nuestros dolores,
lo que esto seguramente generaría sería un buen susto gastrointestinal por
varios días o semanas.

Otro ejemplo que puede resultar esclarecedor con respecto al tema es el del
agua.
¿A quién le resultaría sensato decir que el agua es perjudicial? Seguramente a
nadie. Pero si alguien en este momento se tomara ininterrumpidamente tres o
más litros de este preciado líquido, con seguridad que le daría vómito, mareo,
dolor de cabeza y se le alterarían las percepciones; lo que no pasaría si se
tratara de un sólo vaso de agua.

Este mismo principio es aplicable a todas las drogas y sustancias psicoactivas.


De tal manera que una clave importante para entender los efectos que pueden
desencadenar las drogas en el comportamiento humano es tener en cuenta
cuál es la dosis que se ha utilizado de determinada sustancia, y que para cada
sustancia existe lo que se llama un margen de seguridad (de igual forma sucede
con todas las drogas y también con los alimentos).1
Punto este que nos lleva a referirnos al individuo (con todo el mundo que éste
trae a su interior) que hace uso de las sustancias.

Individuo
La frontera entre el prejuicio y el beneficio no existe en la droga como tal, sino
en su uso por parte del viviente. En consecuencia, con esta afirmación muchos
han cuestionado que por que existan algunas personas que consumen en exceso
una sustancia embriagante, deba condenarse al propulsor de la ebriedad. Según
Fericgla: “Estar ebrio es disfrutar de un ánimo perturbado, lo cual permite una
renovación del equilibrio psíquico. Y no porque haya algunas personas que
consumen en exceso una substancia embriagante debe condenarse al propulsor
de la ebriedad. Nunca lo haríamos con la copa de vino que tomó Noe para
asentar su humano pie en la Tierra y con la que se emborrachó, aunque haya
personas que se excedan hasta el alcoholismo patológico.”

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V
ISINAORI@SCultura y Droga
Se sugiere explorar la idea de que vivimos en sociedades y ambientes
socioculturales que pueden potenciar en algunos individuos comportamientos y
conductas obsesivo-compulsivas. Y que esa tendencia en el comportamiento
se manifiesta no sólo en el consumo compulsivo de drogas, sino también en el
consumo compulsivo de otros bienes y productos, y ver en qué medida, más
que centrar la atención sólo en la sustancia consumida, hay que hacer énfasis
en el tipo de sociedad, forma de producción y organización, que puede potenciar
el surgimiento en algunos de sus integrantes de este tipo de conductas en relación
con drogas. En una sociedad donde también se puede abusar del juego, del
sexo, de la comida, de la televisión, del internet y del trabajo, sin que tengamos
que reducir el abuso sólo a las drogas. En este sentido se han dado pasos al
aceptar que la adicción1 , la dependencia y el abuso de las drogas están siendo
reconocidos actualmente como fenómenos extremadamente complejos en los
que se conjugan factores de varios tipos:

genéticos, psicológicos, sociales y culturales... y que términos, como “drogadicto”


o “enfermo” deberían ser aplicados al conjunto de la sociedad que genera este
tipo de sujetos, ya que se trata de una pauta de conducta en buena parte
enseñada y forzada por el entorno social.
Para resumir, digamos que es necesario distinguir entre las sustancias sin
capacidades racionales y conscientes, y el uso que de ellas hace el ser humano,
muchas veces con oportunidad y mesura, otras a destiempo, desordenada o
compulsivamente5

Variable sociocultural
Terminemos este punto hablando entonces de la variable sociocultural. Con
esto nos referimos a que una droga, dependiendo del momento histórico y del
lugar o territorio al que nos estemos refiriendo, podrá variar de significado
radicalmente, y esto necesariamente estará relacionado con el contexto
sociocultural que en un determinado momento y espacio rodea el consumo de
una sustancia. Es tanto así que, yendo a los extremos, una misma droga puede
ser considerada en un momento por unos grupos humanos como un dios y en
otro momento por otros grupos humanos como un demonio. Tratemos ahora de
ilustrar este punto con algunos ejemplos. El café, una bebida generalmente

3 En este documento se ha establecido una diferencia aparentemente clara y tajante entre las drogas y los
alimentos; sin embargo, hay quienes se han preguntado qué tan legítima podría ser esta diferenciación. Porejemplo,
Jonathan Ott se pregunta: “¿cuál es, en realidad, la diferencia entre un alimento y una droga? ¿Es elalcohol una
droga, por que manifiestamente puede hacer que nos tambaleemos, incluso provocar el estadocomatoso de
anestesia general; o es un alimento, un carbohidrato que nuestro sistema digestivo procesaconvirtiéndolo en
energía para el organismo, agua y dióxido de carbono?¿Es la hoja de coca una droga por contener cocaína que
estimula nuestro sistema nervioso mientras provocaanestesia local en las mejillas y encías, o es un alimento rico
en vitaminas y minerales que hacomplementado la dieta de los indígenas andinos durante siglos? Al parecer es
posible que catalogar unassustancias de alimento y otras de drogas tiene más que ver con las legislaciones,
tradiciones y prejuicios quecon criterios objetivos” ( aunque esta nota complicaría bastante la exposición).

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ISIONARI@S Cultura y Droga
amarga que se toma hoy en muchas partes del mundo, y que para nosotros que
estamos en una región productora del grano puede ser muy importante y de
gran valor – a pesar de la crisis-, dado el papel jugado por este producto en la
historia y el desarrollo del país, convirtiéndose incluso en un referente identitario
de los colombianos en el exterior (los cafeteros), fue una bebida duramente
condenada durante medio siglo en Rusia y su consumo era considerado un
crimen que se castigaba con tortura y mutilación de las orejas. Y a pesar de tan
severos castigos resultaba frecuente que los usuarios lo bebieran por litros y
entrasen en estados de gran excitación, lo cual hacía pensar a las autoridades
que esa droga creaba un ansia irreprimible. Se trata de un significado muy distinto
para la misma sustancia.

Otro ejemplo, de los más conocidos, hace referencia a la historia del alcohol en
Estados Unidos y su prohibición durante la segunda década del siglo XX. El
alcohol, que hoy encontramos a disposición del público en todas las tiendas y
supermercados, a la par con los alimentos, y que no puede faltar en la mayoría
de fiestas y reuniones familiares en este país, fue prohibido y condenado durante
la segunda década del siglo veinte en los Estados Unidos. (carteles, violencia,
sustancias adulteradas, muertes por estas sustancias y sobredosis). Nosotros
hacemos parte de una cultura “aguardientera” y santificamos el vino, mientras
para los musulmanes el alcohol es una representación del demonio.

Otro ejemplo es el significado tan distinto que tiene para los mamos de la sierra
nevada de Santa Marta el uso cultural de la hoja de coca (la mata) en sus rituales
ancestrales, en comparación con el uso de la cocaína (principio activo) para un
joven que se divierte en una fiesta en las grandes ciudades modernas.

Finalmente, mientras hace unos 5000 años el emperador chino Shen Nung
recomendada la marihuana para el paludismo, el beri-beri, las constipaciones y
los dolores reumáticos, hoy es considerada por muchas personas como la asesina
de la juventud, a pesar de ser una de las más populares y consumidas drogas a
nivel mundial.

Resumiendo, digamos que es necesario siempre tener en cuenta que lo que


una determinada cultura, sociedad o grupo humano piensa acerca de las
sustancias que consume, o la forma en que las concibe, a pesar de ser en

4 “..el termino adicción se refiere al consumo compulsivo de sustancias…La APA define la dependencia de sustancias
tóxicas (adicción) como un conjunto de síntomas que indican que elindividuo sigue consumiendo la sustancia a pesar
de problemas importantes relacionados con suconsumo.” “Adicción, por definición, implica dependencia psicológica
y/o fisiológica sin que medie causa médica para ello y sin que la voluntad pueda ponerle freno.”

5 “compulsión en sentido psicológico, significa una tendencia irresistible a realizar un acto sinsentido aparente o
incluso opuesto a los deseos del propio individuo, que se ve obligado a ello por
la angustia que sufre en caso contrario.”

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ISINAORI@SCultura y Droga
principio una variable extrafarmacológica, juega un papel central como un factor
más que determina los efectos que en nuestro cuerpo y mente tienen aquellas
sustancias que denominamos drogas.

Clasificación de las sustancias psicoactivas

Después de haber dado algunos pasos en el sentido de tratar de aproximarnos


a una definición general de las drogas (esperando por lo menos haber generado
dudas y preguntas en torno a lo que pensamos acerca de estas sustancias),
intentemos ahora evaluar de qué forma se podrían clasificar las sustancias que
denominamos psicoactivas. (drogas-sustancias psicoactivas). Los criterios para
intentar clasificar estas sustancias pueden ser de diferente índole: farmacológicos,
psicológicos, legales, culturales, etc. Siendo conscientes de la existencia de
muchas y variadas clasificaciones, hemos decidido, con fines expositivos, sugerir
que se tomen como punto de referencia para este proceso de capacitación las
tres siguientes propuestas:

Lewin

La primera de ellas, basada en criterios psicológicos, fue la establecida


originalmente por el toxicólogo alemán Louis Lewin (1850-1929) en 1924. Este
pionero en el estudio de las sustancias psicoactivas estableció cinco categorías
para clasificarlas: la primera sería la de los Phantastica o agentes de ilusión
sensorial, categoría bajo la cual incluyó sustancias como la mescalina y su fuente
el peyotl, marihuana, beleño, hongos psilocíbicos, amanita muscaria y varias
especies de solanáceas. La segunda categoría sería los Euphorica o anodinos
del espíritu, bajo la cual incluiría al opio, los opiáceos artificiales y paradójicamente
la cocaína. La tercera categoría sería la de los Inebriantía o embriagantes, bajo
la cual incluyó al alcohol y otros analgésicos generales (disolventes como éter,
cloroformo y el benceno). La cuarta categoría sería la de los Hynoptica o
sustancias para dormir, bajo la cual incluyó sedantes artificiales (barbitúricos y
somníferos) y la droga vegetal kava-kava. Finalmente estarían los Excitantia o
estimulantes, bajo los cuales incluyó sustancias como café y tabaco.

Aunque muchos de los científicos versados en la materia reconocen que el edificio


de la farmacología (psicofarmacología) moderna se ha construido en buena parte
sobre los pilares puestos por Lewin, y reconocen que en muchos sentidos su
clasificación no ha sido superada y al revés a sido reconfirmada, es necesario
establecer y recordar algunas modificaciones que se le han hecho a ésta pionera
clasificación y que nuevos nombres han reemplazado los primeros.

Sus Phantastica son conocidos hoy como enteógenos, alucinógenos,


psicodélicos, psicotomiméticos y un largo etc.
Sus Euphorica se conocen actualmente como narcóticos o sustancias
productoras o inductoras de sueño. Comprende básicamente los opiáceos.

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ISIONARI@S Cultura y Droga
Sus Inebriantía se conocen como analgésicos generales.
Sus Hynoptica son los únicos que se han mantenido tal cual y se conocen
hoy como sedantes.
Sus Excitantia se conocen hoy como estimulantes.
La cocaína en vez de incluirse como Euphorica se debe considerar como
Excitantia o estimulante.
Finalmente el tabaco se ha de considerar en vez de Excitantia o estimulante
como Phantastica, derivado de su uso en el contexto chamánico arcaico en
América.

Clasificación farmacológica

La segunda clasificación para las sustancias psicoactivas que se considera


necesario mencionar es la de uso frecuente en la farmacología y el mundo
médico-científico, que se basa en el criterio del efecto fisiológico y anímico que
las diferentes drogas tienen sobre el SNC. Normalmente se establecen tres
categorías:

La primera contempla aquellas sustancias que tienen un efecto depresor en


el SNC; es el caso del alcohol, los hipnóticos, los ansiolíticos (tranquilizantes) y
los opiáceos (opio, morfina, heroína)

Efectos de las sustancias psicoactivas (Sedantes)

• Ansiólisis
• Sedación
• Somnolencia
• Estupor
• Coma
• Paro cardiorrespiratorio

La segunda categoría contempla los estimulantes, sustancias tales como:


cocaína, café, tabaco, anfetaminas y éxtasis.

Efectos de las sustancias psicoactivas (Estimulantes)

• Euforia
• Excitación
• Delirio
• Convulsiones
• Coma
• Paro cardiorespiratorio

Finalmente hay unas sustancias que no encajan bien dentro de ninguna de

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estas dos categorías; generalmente se conocen como alucinógenos, aunque
hay algunos entre quienes se considera un concepto peyorativo. Psicodélicos o
psicodislépticos son términos un poco más objetivos, y se refieren a sustancias
que modifican las percepciones sensitivo-sensoriales. Estas producirán cambios
en tres aspectos básicamente: curso y contenido del pensamiento, las
percepciones y el estado de ánimo. O también se dirá que actúan deshaciendo
los bloques de la conciencia, aumentando el umbral de percepción endógena y
exógena. Entre estos tenemos el caso del LSD-25, la mescalina y el peyote, la
ayahuasca, etc.

Efectos de las sustancias psicoactivas (Psicodélicos)

• Modificación de las percepciones


• Modificación del curso y contenido del pensamiento
• Modificación del estado de ánimo

Clasificación de escohotado

La tercera clasificación a la que se hará referencia en este contexto es la


establecida por el español Antonio Escotado. Según este autor:

“..las drogas psicoactivas podrían clasificarse precisamente por su psicoactividad.


De acuerdo con ello sugiero considerar tres esferas. La primera se relaciona
con el alivio del dolor, el sufrimiento y el desasosiego, llamando dolor a la
respuesta inmediata ante alguna lesión (un martillazo en el dedo, por ejemplo) y
desasosiego a lo que impide dormir, concentrarse o simplemente existir sin
angustia. La segunda esfera se relaciona con esa afinidad que el poeta llamaba
«sin desear los deseos», entre cuyas
manifestaciones se encuentra la pereza, la impotencia y el aburrimiento. La
tercera esfera se relaciona con la curiosidad intelectual y el corazón aventurero,
mal adaptados a una vida inmersa en rutinas y anticipada por otros, cuya
aspiración es abrirse horizontes propios.

Las drogas del primer tipo proporcionan –o prometen- algún tipo de paz interior,
y abarcan desde una sutil hibernación al plácido embrutecimiento. Las drogas
del segundo tipo proporcionan – o prometen- algún tipo de energía en abstracto,
como un aumento de tensión en los circuitos eléctricos. Las del tercer tipo
proporcionan –o prometen- algún tipo de excursión a zonas no recorridas del
ánimo y la conciencia”

Otra forma en que el autor se refiere a esta clasificación es la siguiente:

“Cabe hablar de uso colectivo e individual, uso antiguo y uso moderno. Sin
embargo, quizá la forma más sencilla de abarcar el consumo de drogas sea

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distinguir entre empleos festivos, empleos lúdicos o recreativos y empleos
curativos y terapéuticos.

La fiesta religiosa –romerías, semana santa y sus equivalentes en otras culturas-


suele ser una ocasión propicia para la ebriedad. La «velada» de pueblos peyoteros
(como el huichol, el tarahumara, el cora o las tribus norteamericanas integradas
en la Native American Church) constituye una ceremonia religiosa muy precisa,
dirigida a producir en hombres, mujeres y adolescentes una relación inmediata
con sus dioses; lo mismo sucede con los ritos del yagé en la cuenca amazónica,
los del kava en Oceanía (…). Hay una alta probabilidad de que se empleasen
drogas muy activas –mezcladas o no con vino- en los banquetes iniciáticos de
los Misterios paganos clásicos (báquicos, eleusinos, mitraicos, egipcios, etc.),
al igual que en los ritos del soma y el haoma de la antigua religión india e irania.

Tampoco hay apenas fiestas profanas donde no se empleen drogas, adaptadas


a la cultura de cada lugar. Los yaquis de Sonora, por ejemplo, danzan hasta la
extenuación usando pulque (cerveza de pita) cargado con extractos de cierta
datura; los siberianos se sirven de una seta visionaria, en el Yemen usan
cocimientos de un poderoso estimulante llamado cat, en África ecuatorial hay
un uso masivo de nueces de cola y es frecuente el de la marihuana. El área
occidental rarísima vez celebra reuniones sin que intervengan bebidas alcohólicas
en abundancia, y ciertos ambientes contemporáneos añaden cocaína. Si el objeto
de usar drogas en fiestas religiosas es facilitar el acercamiento a lo sobrenatural,
el de las fiestas profanas es sin duda aumentar el grado de unión entre los
participantes, potenciando la cordialidad.

Por último, hay un empleo terapéutico en sentido estricto, generalmente individual


aunque a veces colectivo (terapias de grupo), que tiene por finalidad curar y
aliviar males de un tipo o de otro. Hasta el segundo tercio de este siglo, cuando
se consolidó el sistema de receta médica obligatoria...
Dentro del empleo terapéutico debe incluirse también la eutanasia o buena
muerte.”

Conclusión
Para terminar, no se podría hacer de otro modo que trayendo a colación cómo
los mismos científicos que se dedican a la tarea de definir y clasificar las drogas
y sustancias psicoactivas, reconocen las dificultades e imprecisiones que esto
acarrea. Clasificar los psicótropos no es una tarea sencilla ni obvia. Cuerpos
químicos totalmente distintos producen efectos muy parejos, y cuerpos afines
en alto grado –los llamados isómeros-, por ejemplo, que son la misma sustancia
con una simetría invertida, producen efectos distintos. El universo de las
sustancias psicoactivas es extremadamente complejo, y por tanto es difícil
presentar una descripción completa de la multitud de compuestos que de una
manera u otra producen algún efecto sobre nuestra mente. Queda esperar que

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ISINAORI@SCultura y Droga
las investigaciones en curso arrojen luz sobre estos dilemas de la química y
también sobre los dilemas del derecho y de las ciencias humanas en general.
De manera que los criterios a partir de los cuales se agrupen y clasifiquen desde
diferentes perspectivas las sustancias psicoactivas sean cada vez más nítidos y
claros.

Bibliografía

ESCOHOTADO, Antonio. Historia General de las Drogas. Edit. Alianza:


Madrid-España, 1998, págs. 13-33.
-———————————————. Aprendiendo de las Drogas, usos y
abusos, prejuicios y desafios. Edit. Anagrama: Barcelona-España, 2000, págs.
4-34.
FERICGLA, Joseph Maria. «El arduo problema de la terminología». Rev.
Cultura yDroga. Año. 5, No. 5, Manizales-Colombia, junio 2000, págs. 3-20.
MÁLPICA. Karina. «¿Qué es y cómo actúa una droga psicoactiva?». Rev.
Culturay Droga. Año. 8, No. 10, Manizales-Colombia, enero-diciembre 2003,
págs. 281-293.
CARLOS, A. Isaza M. et. al. «Sustancias psicoactivas». Fundamentos de
Farmacología en Terapeutica. 2002. Colombia-Manizales.
O’ BRIEN. P, Charles. «Adicción y abuso de drogas». Las Bases
Farmacológicasde la Terapéutica. Edit. McGraw-Hill: México, 2003, págs. 629-
649.

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ISINAORI@SCultura
3.
y Droga

3. Historia de las drogas

Cristian Alberto Rojas Granada


Tesista Antropología

Introducción
La historia de las drogas es un tema que abarca todo un universo de
conocimientos. Sobre este respecto, me interesa exponer algunas ideas que
creo necesarias para un acercamiento más objetivo sobre este concepto de
historia que, como el de arte, cultura y hasta el mismo droga, conllevan en su
naturaleza comprensiones infortunadas que dificultan un ejercicio
verdaderamente académico, es decir, ecuánime e imparcial. Hablar de historia
siempre implicará preguntarnos de qué historia se habla y por quién es escrita
(es decir, con qué finalidad), pues es claro que la historia es un elemento político
con el cual se pueden reivindicar o encubrir hechos que para un colectivo pueden
ser o no de gran valor. En este sentido, hablar de historia siempre conlleva un
conflicto de orden político, con lo cual se comprenderá que, al relacionarse con
un tema como es el de las drogas, las resultantes implicaciones se acentúan
aún más.

Se descarta la posibilidad, por demás ingenua, de pensar que al hablar de historia


de las drogas se estará haciendo referencia a una serie de hechos del pasado
tal y como sucedieron; la historia, como un discurso más, no se puede divorciar
de la subjetividad de quien la escribe, producto de su contexto social y cultural.
De allí la imposibilidad de que la “objetividad histórica” efectivamente se dé
como esperaría aquél desentendido del campo académico. Es claro entonces
que con el sólo hecho de escoger entre qué queda y qué no, qué se resalta y
qué no de la historia de las drogas en este acercamiento, se está involucrando
necesariamente una determinada postura ético política (producto de la
subjetividad contextual del “historiador de las drogas”) que será finalmente
transmitida al colectivo que recibirá la información en el taller.

Con las líneas precedentes se hace manifiesto que el texto comprendido en las
siguientes páginas no pretende en ningún momento abarcar todos los hechos
que involucran a las drogas en todo momento histórico ni menos en todo espacio
cultural. En su lugar, lo que se expone a continuación es una exploración
introductoria donde se desarrollarán una serie de ideas que ilustrarán contextos
y argumentaciones, de fácil comprensión para el grupo destinatario..

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El primer apartado de este texto está dedicado a la Prehistoria de las drogas; en
éste se trata de mostrar algunas teorías sobre el papel que juega en la evolución
humana el contacto del hombre con las drogas. Seguidamente, en el apartado
de Sociedades antiguas, se mostrará la presencia de las drogas desde los inicios
de las civilizaciones que involucran a Occidente: allí se encuentran, entre otras,
referencias a Grecia como cuna de algunos conceptos relacionados con drogas
que hoy hacen parte de nuestra cotidianidad. A continuación, en Sociedades
tradicionales americanas, se intenta mostrar a los participantes del taller una
contextualización sobre el importante papel que jugaron las drogas para los
grupos y civilizaciones americanas hasta el momento de la invasión europea.
Por último, en lo que he decidido llamar La sociedad moderna, se exponen las
drogas más consumidas en Occidente luego de los viajes de Colón y hasta el
siglo XIX, donde se muestran los avances en farmacología y química que, junto
con el desarrollo posterior del prohibicionismo, conforman algunos elementos
que ayudarán a ilustrar el contexto actual del fenómeno de las drogas, tema
que, no obstante, será tratado a profundidad en sesiones posteriores del taller.

Prehistoria de las drogas

Se puede afirmar que la historia de las drogas se remonta millones de años


antes de la aparición del ser humano en la tierra. Es decir, para hablar de la
historia de las drogas es necesario remitirse a la prehistoria de la humanidad.
Sobre este respecto, se ha aceptado que el hombre desde mucho antes de
alcanzar su estado de hominización actual (sapiens sapiens) se había visto en
contacto con plantas psicoactivas. Incluso se ha teorizado sobre este contacto
entre prehomínido y sustancias psicoactivas sugiriendo que éstas han sido
responsables, o por qué no, detonantes, de ese “despertar de la consciencia”
que llamamos cultura. Así lo muestra Tulio Marulanda en el siguiente apartado,
donde sostiene su teoría desde disciplinas como la arqueo-botánica, las
neurociencias y la farmacología:

Quizás, en el curso de la creación, el reino vegetal tuvo por encargo la fabricación


de las fantásticas herramientas que harían posible en nosotros, el difícil camino
de la civilización. […] Pues, tras un largo proceso de hominización, que duró
cerca de cuatro millones y medio de años, por ensayo y error, y como producto
de esa tendencia a explorar que caracteriza a todos los sistemas vivos, hace
aproximadamente 1.500.000 de años, topóse el Homo Hábiles con unas plantas
que contenían sustancias psicoactivas que producían gran placer. Estas plantas
han sido un factor determinante, en los homínidos, del crecimiento del cerebro y
de la consecuente aparición de la cultura (Marulanda, 1999, 112).

De esta manera se ha logrado crear un diálogo entre disciplinas afines y disímiles


para concluir que el ambiente, y las plantas como elemento importante dentro
de él, ha sido un factor de gran influencia para el desarrollo de la evolución
humana desde su aspecto tanto biológico como cultural. Asimismo, se ha

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entendido que el consumo de plantas psicoactivas ha generado procesos
evolutivos que se asocian al origen de la especie humana, es decir, a ese estadio
de la evolución biológica del hombre que se relaciona con la aparición de
capacidades psicomotrices para crear símbolos, de lo cual resulta el lenguaje y
la cultura (Antón, 2003).

Las plantas como vemos han acompañado a la especie humana desde su infancia
hasta su madurez. Sólo el hombre entre todas las especies cuenta con un
complejo sistema de creencias que le ayudan a comprender su entorno; esto
surge como consecuencia de que las drogas han venido determinando una amplia
variedad de instituciones y de respuestas (Escohotado, 1998, 26); lo que ha
hecho posible una determinada caracterización del mundo por parte de los grupos
que, “desde –hace- cientos de miles de años han venido empleando de modo
ritual y sistemático sustancias psicoactivas” (ídem, 44).

Así las cosas, encontramos que la presencia de las drogas se remonta a tiempos
inmemoriales; milenios de uso terapéutico, lúdico y sacramental, nos llevan a
asegurar que no ha existido ni una sociedad que haya prescindido de su uso,
sin embargo, de lo que no podemos estar seguros es desde cuándo. Hablar de
tiempos inmemoriales en este contexto es afirmar que en todos los pueblos se
encuentra presente la referencia a alguna sustancia psicoactiva (inmensamente
diversas en el mundo) pero escapa a los límites de la memoria el establecer un
momento en el cual se haya dado este contacto.

Se considera que el arte cavernario y rupestre son, entre otras manifestaciones


materiales del hombre “primitivo”, los primeros indicio de manifestaciones de
influencia de plantas psicoactivas en las sociedades del momento; sus figuras
han sido interpretadas ampliamente y responden a productos creativos
seguramente rituales. Sin embargo, si se quiere hacer una exploración al mundo
de la historia de las drogas, se comprende que es difícil establecer con precisión
los inicios de las prácticas asociadas a su uso. Los registros históricos (de las
sociedades con escritura) y arqueológicos (de las sociedades llamadas “ágrafas”)
que se han podido rastrear, nos muestran las evidencias que veremos a
continuación.

Las sociedades antiguas

En el año cuatro mil a. C. se da la llamada revolución urbana, a partir de este


momento se hace posible constatar los datos referenciados en escrituras y
registros arqueológicos y así disminuir la posibilidad o tentación de especulas
sobre esta cuestión de la historia de las drogas. En las tierras mesopotámicas,
en Babilonia, se encuentra el Código de Hamurabi (1800 a.C.) mencionando
indicaciones sobre el consumo del vino. También se encuentran referencias de
otras sustancias en ese lugar como son el cáñamo, la cerveza y el opio. Por otro
lado se encuentran indicios de opiofagia del 2500 a.C. en lagos y terrenos suizos

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donde se presenta la planta del opio ya domesticada, es decir, cultivada o de
forma no silvestre. Sin embargo, es el Asia Menor la verdadera cuna de este
tipo de cultivos (Escohotado, 1998, 77).

Esta clase de plantas se encuentran presentes en todas las mitologías de las


grandes y las pequeñas civilizaciones. Es el caso, por ejemplo, de Israel: allí se
escribe el Antiguo Testamento, y desde el mismo Génesis, se menciona que el
paraíso se pierde por una planta; igualmente allí existen referencias sobre el
vino, dado su “poder para consolar al hombre infeliz” (ídem, 72).

En el Antiguo Egipto se reconoce la presencia de sustancias como el opio, el


vino, el cáñamo y el té. Lo interesante de este asunto son los grandes
conocimientos en farmacología que surgen de allí, conocimientos que eran
reconocidos hasta en el Mediterráneo, según lo muestran los escritos de Homero.

En Grecia se escribió mucho sobre sustancias psicoactivas. Se habló de


Pharmakon en vez de droga; esta palabra significa remedio al mismo tiempo
que veneno, un sentido ambivalente que eludía de algún modo la discusión
moral, pues al mismo tiempo era venéfico o dañino, dependiendo de la dosis
utilizada. También Grecia es la cuna de conceptos como Katharsis, que se refería
a la purificación ritual, y Pharmacon, como vehículo del éxtasis. En la actualidad
muchos de los conceptos manejados en el campo de las drogas, así como en
otros campos de conocimiento humano, provienen del griego; neologismos como
entheo-genos, que quiere decir “engendrar la divinidad dentro de uno” o narcótico,
que se refiere al sueño, son algunos ejemplos. Del latín tenemos embriagarse
que significa “saltar, permitir la liberación del alma”, dado el efecto desinhibitorio
resultante del consumo de algunas sustancias (ídem, 20-49).

También se conoce gracias a escritos realizados por Galeno, hombre de


conocimientos en medicina y anatomía de los tiempos del Imperio Romano, que
los romanos heredaron de los celtas la tradición de obsequiar flores de cáñamo
en sus reuniones sociales. Por otro lado, el Emperador Marco Aurelio consumía
opio para dormir y también para superar las tensiones producto de sus
enfrentamientos militares (Courtwright, 2002, 67); al igual que el vino, el opio
hace parte de las sustancias que más caracterizan a la Roma de los emperadores:
Nerón, Tito, Nerva, Trajano, Adriano y el ya mencionado Marco Aurelio
(Capuchino, 13, 2001). En otro contexto de la historia en la antigüedad, es
importante hacer referencia a las tradiciones orientales que, desde hace milenios,
han desarrollado diferentes técnicas y métodos ascéticos para alcanzar un estado
modificado de consciencia, como por ejemplo, las utilizadas por los yoquis. El
ayuno, la meditación, técnicas específicas de respiración, son métodos que
inducen al cerebro a producir sustancias análogas a las que se encuentran el la
naturaleza como sustancias psicoactivas.

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Las sociedades tradicionales americanas

En la América Precolombina se encuentra una riqueza incomparable de plantas


psicoactivas. Sus principales centros políticos y sociales se desarrollaron en
Centroamérica y los Andes. En Centroamérica gracias a las crónicas de los
misioneros españoles y a interpretaciones de la iconografía de sus figuras como
los códices, se sabe que contaban con altos conocimientos sobre las plantas
(semejantes a los de la farmacología y la botánica desarrolladas en la sociedad
occidental), al tiempo que practicaban rituales con hongos psilocíbicos y Peyote.
También contaban con el cacao, usado sólo por las élites, y cafeína, extraída a
través de las hojas de mate. En cuanto a la civilización Inca de los Andes, es
fundamental mencionar la coca, presente desde hace más de cinco mil años a.
C. Su modo de uso era a través del mambeo y las personas que la consumían
eran exclusivamente de las elites. La palabra coca significa en idioma aymará
“planta” o “árbol”. Respecto al uso ritual de las sustancias, se encuentra un
cacto llamado San Pedro (nombre que surge tras la llegada de los españoles),
y el yagé propiamente del Amazonas.

En el mundo y a través de la historia “el ser humano ha adquirido medios cada


vez más potentes para alterar su estado de consciencia habitual” (Courtwright,
2002, 20). Pero ¿con qué propósito? Básicamente las aspiraciones del hombre
con relación al consumo de drogas obedecen a la “búsqueda de energías para
la vida diaria, de paz o analgesia, excitación, o de viajes extáticos que ensanchan
los límites perceptivos” (Escohotado, 1998, 120).

El chamanismo en América y en otras partes del mundo (pues éste es un


fenómeno universal, transcultural, que va desde grupos como los esquimales y
siberianos, hasta huicholes y mapuches) se inquietará por esta última búsqueda
que se mencionó relacionada con las drogas. El fenómeno del chamanismo se
ha estudiado en América por antropólogos, historiadores, etnólogos y arqueólogos
que han mostrado, cada cual desde su posición académica, elementos
importantes para llegar a la comprensión que hoy en día se tiene sobre el tema.
Uno de los campos de estudio que se ha desarrollado es el que tiente como
base el análisis de las representaciones plásticas: en madera, piedra, textiles,
cerámica (varía según el contexto cultural), que son denominadas “Arte
Chamánico”. Por Arte Chamánico, o también arte visionario (por las visiones
que experimenta el chamán cuando se encuentra en un estado suprasensible),
se entiende la “iconografía nacida del éxtasis o trance chamánico, o relacionada
con los rituales que lo acompañan” (Llamazares, 70).

Los ritos chamánicos alcanzan a inducir la consciencia de sus participantes a


través de diversas técnicas como: los bailes y músicas extáticas, la
estimulación perceptual, técnicas de respiración, etc., pero fundamentalmente

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V
ISIONARI@S Cultura y Droga
con la ingestión de sustancias psicoactivas que pueden ser tanto de origen
vegetal, animal o en contextos modernos, sintético. Son utilizados diversas
sustancias proporcionadas por la naturaleza como cortezas de árboles, pieles
de animales o, por ejemplo, la miel de una clase de abejas en Centroamérica
que contiene alto grado de glucosa al punto de ser embriagante.

“La identidad cultural es aprendida y reafirmada por producciones psíquicas


bajo experiencias de drogas en muchas sociedades tradicionales del mundo”
(Escohotado, 1998, 124). En efecto, cada sociedad cuenta con unos elementos
identificatorios muy específicos que surgen tras sus experiencias rituales,
acompañadas de su historia particular y su experiencia psíquica específica. Como
resultado de esto se generan un conjunto de ideas, ciencias e iconografías que
identificarán un determinado grupo social con relación a otro, por ejemplo, las
representaciones de animales míticos totémicos que son fuertes elementos de
identificación social.

En este continente se utilizan especialmente sustancias como el San Pedro, el


Peyote, algunos hongos psilocíbicos y el Yagé, sustancias que posteriormente
serían condenadas por la inquisición. En efecto, en el año de 1638 esta institución
católica, bajo ordenanza, condena el peyote por ser obra de superstición opuesta
a la pureza y la santidad (Escohotado, 1998, 90, T II), hecho que condujo a las
ceremonias con peyote a la clandestinidad.

Para un contexto más enfocado a nuestro país es necesario mencionar los


estudios realizados por Reichel-Dolmatoff acerca de los Tukano y otros grupos
del noroeste del Amazonas colombiano, además de estudios hechos con los
Kogui y otros grupos del norte de este país. En las referencias que dejó este
reconocido arqueólogo, se encuentran datos sobre el uso de sustancias como
el Yopo, el Yagé, la Virola y la Coca (Llamazares, 75). Esta última sustancia se
cree que se consume desde hace más de cinco mil años seguramente desde
los grupos cazadores recolectores, quienes llegaron a consumirla con fines
medicinales, para combatir la altitud, la fatiga y el hambre, se convierte en una
droga importante para la dieta de estos grupos gracias a su efecto estimulante.
Precisamente por el efecto que produce, el consumo de coca por parte de los
indígenas en tiempos de la colonización europea sólo era permitido si se
relacionaba con el trabajo en las explotaciones de las minas principalmente,
aunque podría aplicarse casi a todos los tipos de trabajos que fueron forzados a
realizar.

Los españoles encontraron que los nativos americanos fumaban hojas de tabaco,
y fue cuestión de tiempo para que los europeos aprendieran a consumir esta
droga inhalada, fumada y masticada. Ya para el año 1620, los grandes imperios
de la época habían implementado el cultivo de la planta en gran parte del orbe,
llegando a ser ésta una droga muy consumida sin distinción de posición social
(Courtwright, 2002, 35).

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V
ISINAORI@SCultura
Sociedad moderna
y Droga

Se comienza a hablar de mundo moderno luego de los primeros viajes realizados


por la colonización española a América. Este evento trascendental para la historia
moderna, es importante resaltarlo con relación al tema aquí tratado porque
representa un momento en el que las sustancias psicoactivas tienen un grado
de comercialización a nivel mundial sin parangón en la historia precedente.

Para la época en que los primeros rasgos de globalización generados tras los
viajes al nuevo mundo, la inquisición católica cristiana y protestante de los siglos
XV, XVI y XVII inmoló en la hoguera a varios cientos de miles de mujeres
inocentes acusadas de brujería (Antón, 2003), gracias a que contaban con
conocimientos sobre las plantas que utilizaban con fines medicinales
generalmente, aunque el uso de algunas plantas como la mandrágora, que
desde entonces se asocia con brujería, no tenía un fin precisamente curativo.
Respecto a las drogas más consumidas en este período de la historia se
considera que la cafeína, el alcohol y, como se mencionó arriba, el tabaco, son
en orden de importancia las drogas más consumidas luego de la invasión
española en las américas y al menos hasta el siglo XIX. Existe la teoría de que
“las palabras más universales del planeta, presentes en casi todas las lenguas,
son los nombres de las cuatro plantas principales que contienen cafeína: café,
mate, cacao y cola”(Courtwright, 2002, 41).

El consumo del café comienza en Etiopía donde se mascaban los granos para
disfrutar de su efecto estimulante. Para finales del siglo XV este producto llega
a La Meca, luego a Estambul lo que facilita su posterior comercialización al
oeste de Europa como droga exótica. Hacia 1640, su consumo era algo
generalizado convirtiéndose en dispositivo de socialización al punto de asegurarse
que su uso en reuniones sociales fuera el detonante de grandes revoluciones
sociales, como la toma de La Bastilla en Francia, lo que no demora en darle
atribuciones a la sustancia de demoníaca o, en términos más seculares para la
época, subversiva (Ídem, 41). Esto dio pie a su consecuente restricción en
algunos lugares, como lo fue el caso de La Rusia zarista donde su consumo (o
sospecha del mismo para las personas con ataques nerviosos) era castigado
con penas de tortura y mutilación (Escohotado, 1998, 275, T II).

Este “tránsito de un Estado teocrático a uno terapéutico” (Escohotado, 1998,


28, 116, T II) abre toda una discusión sobre las implicaciones del consumo de
sustancias psicoactivas con relación al deber ser impuesto por la clase política
e ideológicamente dominante que se encontraba dando un paso desde lo
teocrático hacia lo propiamente secular.

Con este respecto se lanzan diferentes declaraciones entre quienes estaban


interesados en condenar el consumo de drogas y quienes querían defenderlo.

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ISIONARI@S Cultura y Droga
El laicismo apelaba al derecho que decían tener para “explorar otras formas de
consciencia distintas a la del estado de vigilia” (Ídem, 37). Entretanto la oposición
consideraba que era necesario disponer sobre los usos que se puedan hacer de
las drogas, puesto que dicho consumo conduciría a un estado de a-normalidad
que puede ser pensado como peligroso para la estabilidad de la sociedad, es
decir, se asociaba el consumo de drogas con enfermedad, con locura y como tal
es necesario combatirla.

No obstante, “en ciertos casos la psicosis funciona de manera creativa, […]


como en los casos de Van Gogh, Strindberg, Munich, Nietzsche, Kirkegaard,
Baudelaire, Balzac, Montesquieu, etc.” -personas reconocidas en la historia que
consumieron sustancias psicoactivas- (Savater, 1986, 194); al mismo tiempo,
en la década de 1840 y 1850 se crea en París el Club Des Hachischs donde los
más cultos consumían el cannabis para lograr una “intensificación de su
individualidad” (Courtwright, 2002, 77) todos estos personajes apelaban a la
droga como un legítimo vehículo para moldear el ánimo y el intelecto.

Esta discusión sobre el uso y la restricción de la droga se agudiza a medida que


la farmacología y la química avanzan a pasos agigantados, gestando la revolución
farmacológica más grande de la historia. En 1806 se logra extraer el principio
activo del opio, la morfina (por el médico mítico Morfeo), en 1841 se extrae la
cafeína, en 1860 la cocaína, en 1896 la mezcalina y en 1903 algunos barbitúricos
(Escohotado, 1998, 39-40, T II). Estos hechos traerán repercusiones importantes
en varios campos dado que obtenido el principio activo de cada sustancia, su
transporte y almacenamiento se facilitan enormemente. Este hecho posibilita
una mundialización de la droga mucho más eficiente, además de unos efectos
considerablemente mayores, al encontrarse la sustancia en su estado puro.

El aumento de los efectos de las drogas se hace directamente proporcional al


aumento de las iniciativas de restricción hacia las mismas, de igual modo, como
afirma Savater, “mucho del prestigio de una droga le viene de su prohibición”
(1986, 185). Así las cosas, la utilización de la droga fue restringida exclusivamente
a usos medicinales. Para evitar los estigmas que les traía las drogas a sus
productores, estos afirmaban que se trataba de modernas y muy efectivas
medicinas, no de“drogas”. En las boticas de esta época eran variados los
productos que incluían opio en sus composiciones, y sus principales demandantes
extraoficiales eran los artistas, literatos y hombres de la academia. Dentro del
campo de la medicina, luego de la invención de la aguja hipodérmica, la morfina
llegó a ser considerada como el mejor analgésico; junto con algunos barbitúricos
eran las sustancias más usadas para este fin hacia finales del siglo XIX. Por
otro lado, la cocaína se convierte en un fármaco prestigioso inicialmente para
luego convertirse en factor de discordia en el gremio médico al surgir defensores
y detractores acérrimos de la sustancia.

La propensión que tienen los consumidores de morfina y de cocaína de adquirir

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ISINAORI@SCultura y Droga
dependencia o, en términos sociales, adicción por la sustancia les han generado
una enorme cantidad de enemigos que desde campos como la moral logran
transferir su discurso a otros campos como la medicina. Este fenómeno da como
resultado que estas sustancias fueran percibidas a comienzos del siglo XX como
panacea o como maldición para sectores antagónicos de la sociedad. Lewin,
siendo un médico conservador, luego de extraer la mezcalina del peyote afirma
que “es de los fármacos más interesantes” al investigar sobre temas como la
percepción y la emotividad a partir del uso de esta sustancia, luego de
suministrarla a artistas para su inspiración (Escohotado, 1998, 104, T II).

Por su parte Freud, uno de los consumidores de cocaína más recordados, se


presenta como uno de los más interesados en resaltar las bondades de esta
sustancia, y cuyos escritos sobre esta iniciativa han cobrado numerosas
reediciones en los últimos años (Capuchino, 2001, 17). El fundador del
psicoanálisis consideraba que la cocaína proporcionaba posibilidades importantes
de exploración en la investigación psicológica; decía que mientras existían
muchos fármacos que fungían como calmantes en psicoterapia, esta disciplina
carecía de sustancias como la cocaína que sirvieran como estimulantes. Al mismo
tiempo, Freud resaltaba los usos como anestésico local en tratamientos
oftalmológicos u odontológicos, mientras muchos de sus colegas se encargaban
de desprestigiar la sustancia. De hecho, para muchos el consumo que Freud
hizo de la cocaína le ayudó a desviarse del camino intelectual ortodoxo y de
este modo logró explorar otras iniciativas investigativas de una originalidad
revolucionaria; así pues, Freud usó la cocaína para ponerse más en contacto
con su inconsciente logrando sus brillantes estudios que lo inscribieron de manera
trascendental en la historia contemporánea (Escohotado, 1998, 70-71, T II).

A comienzos del siglo XX los laboratorios fabricantes de droga encuentran su


auge. Con la implementación de un fuerte trabajo de marketing, se vende droga
para todo tipo de necesidad humana, tanto para el cuerpo como para la mente y
el espíritu.

Al mismo tiempo, el primer brote de prohibicionismo organizado como movimiento


social institucionalizado se gestaba en EU durante la primera Guerra Mundial.
El país más liberal del mundo paradójicamente es la cuna de los más fuertes
movimientos prohibicionistas con fundamentos moralistas. El objetivo era pues
ilegalizar la “ebriedad” en todas sus formas, la cual se calificaba como un “apetito
antinatural”; incluso, se creía que el consumo de drogas podría “destruir el alma”
(ídem, 224-225).

En este contexto, el prohibicionismo se alimenta de estereotipos sociales,


atacando inicialmente el alcohol y el tabaco por ser las drogas más populares.
De esta manera, se asociaba el consumo de alcohol con inmigrantes irlandeses;
el de opio con los chinos; el de cocaína con lo negros y el de marihuana con
los inmigrantes mexicanos. En este contexto los actos prohibicionistas se

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ISIONARI@S Cultura y Droga
refugiaban en la discriminación hacia minorías sociales para justificar su cometido,
mientras que las sustancias que no se asociaban con ninguna minoría nunca
pasaron de ser más que simples medicinas.

Estados Unidos logra incursionar en las políticas nacionales de muchos países


del mundo, además de ostentar una fuerte influencia en los organismos de control
mundial. Este hecho posibilitó que su “cruzada en contra de las drogas y a favor
de la salud mental y moral alcanzara horizontes globales” (ídem, 262).

Pese a lo anterior, Antonio Escohotado encuentra que en la “historia de la


humanidad no se conoce una sola droga que haya dejado de consumirse por el
hecho de ser prohibida, lo que sí muestra es su empleo en forma delirante”
(1998, 275, T II). Ciertamente este país de Norteamérica tuvo específicamente
dificultades tras la ilegalización del alcohol, fenómeno que generó precios
exageradamente elevados, adulteración del producto, mafias y gangsterismo,
lo que produjo un inevitable retorno a la legalidad de dicha sustancia.

Posteriormente, la marihuana pasa de ser consumida sólo por las clases bajas
trabajadoras para sumársele consumidores de clases medias y altas en la década
de los 60’s. Jóvenes especialmente universitarios de EU y luego de todo el
mundo, configuran todo un movimiento social asociado con el hippismo y la
revolución intelectual que influyó desde la política hasta la música, la filosofía y
la literatura de la época. Entre tanto, la síntesis del LSD por parte de Albert
Hofmann promueve el reconocimiento de este movimiento como psicodélico.
Estos jóvenes que comienzan consumiendo marihuana se vuelven propensos a
consumir otras drogas como el mismo LSD, cocaína y heroína (Courtwright,
2002, 77-78). Junto con el Acido Lisérgico (LSD), se desarrollaron una inmensa
cantidad de sustancias psicoactivas producidas de forma sintética; dada su
variedad y relativa facilidad de producción, es difícil establecer con precisión
cuántas sustancias y de qué composición química específica son las que están
circulando en este momento en el mundo. En la actualidad, el consumo de
anfetaminas y de otras sustancias, con y sin prescripción psiquiátrica (por ejemplo,
algunas reconocidas como el Valium y el Rohypnol), es realmente alto en
personas de diferentes estratificaciones sociales.

Durante el último tercio del siglo XX se expandió la producción de coca en los


andes suramericanos. Dicha producción tiene como fin satisfacer la demanda
de los consumidores de cocaína norteamericanos y europeos principalmente, y
los de Asia en menor proporción. Los ochentas y noventas fueron décadas en
las que la producción colombiana llegó a dominar el mercado mundial de cocaína
y heroína. En 1995 este país suministraba el 70 y el 80 por ciento de la cocaína
refinada del orbe, al mismo tiempo que era uno de los principales proveedores
de opiácidos del mundo (ídem, 69). Colombia también es reconocida por producir
otra de las drogas más consumidas en el mundo, a saber, la cafeína; la marca
“café de Colombia” es uno de los sellos publicitarios con mayor reconocimiento

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a nivel mundial. Después del petróleo, a finales del siglo XX este grano es uno
de los productos más comercializados en la economía mundial (ídem, 41).

Esta introductoria exploración a través de la historia de las drogas nos posibilita


comprender que las sustancias psicoactivas han acompañado a la humanidad
desde sus comienzos, al tiempo que se han venido complejizado en la medida
en que el ser humano lo hace. Finalmente ambos, tanto seres humanos como
sustancias psicoactivas, están constituidos de estructuras químicas complejas
y esta complicidad química nos puede ayudar a entender el hecho de que no
haya existido ni una sociedad que haya prescindido del uso de estas sustancias.

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ISINAORI@SCultura y Droga

4.
4. Cultura y drogas
LUCAS PASSOS ABADIA
SOCIOLOGO

Hablar de cultura y drogas es una tarea compleja e inacabada, sobretodo si se


tiene en cuenta que en torno a estos dos conceptos, existen y cohabitan diferentes
nociones, algunas divergentes otras complementarias. No obstante, el objetivo
de este escrito se concentra en definir lo que se sugiere entender por cultura, y
el papel y significado que las drogas adquieren en diferentes contextos. Y anexar,
algunos casos de fenómenos culturales relacionados con las drogas, que ayuden
a ilustrar y percibir partes del complejo cultura y drogas.

Estos fenómenos culturales se tienen en cuenta como evidencia empírica, que


nos permita distinguir el carácter cultural de las drogas. Esta evidencia es extraída
del acercamiento a los fenómenos culturales en sí mismos; pretendiendo citar a
los chamanismos, las iglesias ayahuasqueras, y el movimiento contracultural,
como fenómenos culturales al interior de los cuales, las drogas han adquirido
un sentido comprensible para las colectividades y han cumplido funciones sociales
de magno calibre.

Sobre el concepto de cultura se han escrito cantidades de textos, con significados


tan diversos y polivalentes, que pareciera que los académicos y científicos aún
no encontraran acuerdo en torno al tema. Esta tal vez es la característica
fundamental del concepto de cultura, el de ser un concepto complejo dado que
adquiere diversos significados y posee diferentes valores dependiendo de quien
y donde se ejecuten y perciban los fenómenos culturales.

No obstante el carácter polivalente y variado de la cultura (Ariño; 1997); y en


aras de sintetizar la información a transmitir. Al interior de este trabajo se sugiere
tener en cuenta a la cultura, como el cuerpo de pautas y formas de conducta
socialmente adquiridas por los grupos de personas, que incluye los modos
pautados y recurrentes de pensar, actuar, sentir y desarrollar su estilo de vida
total. (Marvin Harris; 1998).

Aparejado a esta definición, otro significado que se sugiere tener en cuenta es


el emitido por autores como Teodoro Adorno (1959), quien adopta un concepto
de cultura, como el cultivo, administración y aprendizaje de técnicas, no solo
materiales, como las enfocadas a la agricultura o la construcción. Sino también
“sociales”, enfocadas al desarrollo de las esferas artísticas, filosóficas, religiosas,
psicológicas y políticas, al interior de las diferentes colectividades.

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Consecuentemente se sugiere adoptar una definición doble de cultura, enfocada
por un lado hacia la información que contiene las pautas y normas adecuadas
de conducta en sociedad, y por otro lado, hacia las técnicas de cultivo y desarrollo
social que poseen y aplican las diferentes colectividades. Pero entonces, ¿las
drogas qué? ¿Cuál puede ser la relación y que papel jugarán las drogas en la
cultura?

Estas inquietudes a grandes rasgos las podemos solucionar contando con


diferentes argumentos y algunos ejemplos aplicados al tema. Para tal fin se
tendrá en cuenta el concepto de cultura de manera disgregada; por un lado
la cultura como pautas adecuadas de conducta relacionadas con las drogas.
Por otro lado, la cultura como cultivo de técnicas de desarrollo humano y
drogas.

*Cultura como pautas adecuadas de conducta y drogas.

Desde la antropología se considera que al interior de los pueblos, se cuenta con


un “discurso latente”, el cual posee información sobre las pautas adecuadas de
conducta, y se encuentra “guardado” al interior de cada cultura (Levy Strauss;
1973). Para el caso que nos converge es vital tener en cuenta que al interior de
los pueblos, este discurso latente es elaborado a la vez que digerido, gracias
entre otras cosas al uso de drogas.

Consecuentemente y en palabras del autor citado, estaríamos sugiriendo que


las drogas, en este caso las alucinógenas en especial, “no encierran un mensaje
natural cuya noción misma es contradictoria, son arrancadores y amplificadores
de un discurso latente que cada cultura tiene guardado y cuya elaboración
permiten y facilitan” este tipo de sustancias. Es decir, que la información cultural
que poseen algunos pueblos, se construye y se comunica a partir del uso de
drogas; planteándose una interdependencia entre cultura y droga, en la medida
que una parte, la cultura, funge como el compendio de información, la otra, las
drogas, específicamente el consumo colectivo de éstas, construye (en parte) y
ayuda a transmitir esta información.

Ahora bien, que tipo de información es la que se transmite? Y como se transmite?


La información no es otra que la cultural; en este caso, información sobre la
organización social y la norma de comportamiento a la cual debe responder
cada individuo al interior de la colectividad. Información sobre aspectos religiosos,
relacionados con el mundo de los vivos y los muertos, los dioses y demonios.
Información sobre el origen de la lengua, sus creencias y valores En últimas,
información sobre el sentido, función y continuidad de la vida social y biológica
de las colectividades (Pedro Luz; 2002).

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Esta información cultural, especialmente en las poblaciones que aún consumen
“abiertamente” drogas, se transmite de forma oral, de generación en generación,
y de forma práctica mediante el consumo concensuado de drogas. De esta
manera se estaría sugiriendo que las drogas (especialmente las de tipo
alucinógeno), y específicamente su consumo colectivo, ayuda a producir y
transmitir una información, que consta de un “entendimiento idiosincrático” acerca
de la lógica propia de los pueblos y es transmitida a cada individuo (Idem).

Así hablar de cultura como pauta adecuada de conducta, implica el hablar de un


compendio de información que se encuentra latente y se debe construir y
transmitir en colectividad. Para tal fin las drogas cumplen un papel fundamental,
en la medida que han ayudado milenariamente a la construcción de este
compendio informativo (cultura), a la vez que, mediado el consumo colectivo de
Ellas, se internaliza el compendio de la información a cada individuo en sociedad
(Pedro Luz, 2002)

*Cultura como cultivo de técnicas de


Desarrollo humano y drogas.

Para algunos autores como Tehodore Adorno y Max Horkheimer, prevalece el


significado de cultura, como un compendio de técnicas de cultivo y desarrollo
(en este caso) de las capacidades humanas. La cultura, desde este punto de
vista, depende de la efectiva administración de las técnicas de conocimiento al
interior de las diferentes colectividades.

Teniendo en cuenta esta concepción, se sugiere partir de la base que algunos


pueblos no occidentales, llamados por la antropología ortodoxa como “primitivos”,
y algunas colectividades al interior de la sociedad Occidental (ej. Las iglesias
Ayahuasqueras) desarrollan, adoptan y administran, técnicas de desarrollo
humano, basadas en el consumo de diferentes tipos de drogas. Estas técnicas,
al igual que las técnicas científicas Occidentales, pero en su contexto guían el
desarrollo social de la colectividad.

No obstante, la diferencia técnica no es de forma, (es decir tanto en la cultura


occidental como en las no occidentales, las técnicas de conocimiento derivan
de procesos racionales), sino de contenido. En occidente prevalece la aplicación
de técnicas científicas de conocimiento, las cuales requieren de la lógica formal
y de prácticas ascéticas de disciplina. En cambio en los pueblos no occidentales,
se cuenta con técnicas arcaicas del éxtasis (Eliade Mircea; 1951); las cuales
aplican una lógica informal y están asociadas fuertemente con prácticas extáticas,
derivadas generalmente, del consumo de drogas (especialmente alucinógenas).
Mediante la apropiación de estas técnicas, las poblaciones consumidoras de
drogas han aprendido a establecer un equilibrio al interior de sus relaciones
internas y al interior de las relaciones de la colectividad con el medio ambiente
natural. Esto ha implicado el desarrollo de mecanismos compensatorios de la

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conducta individual, y mecanismos de control social; los cuales se activan,
mediada la práctica con drogas, en pro de la autorreflexión social y de la
adaptación al medio ambiente (Fericgla; 1997, Pedro Luz, 2002).

Teniendo estos elementos en cuenta, se intentará brindar a continuación algunos


ejemplos de fenómenos culturales asociados a las drogas, con la intención de
ampliar la percepción del complejo cultura y drogas. Par tal fin es necesario
aclarar que esta experiencia se ubica en torno al conocer, como, cuando, con
que fines, funciones y sentido, se han usado estas sustancias por parte de “otros”.

Chamanismos, chaman y drogas.

Uno de los fenómenos culturales asociados con las drogas, especialmente de


tipo alucinógeno, son los Chamanismos. Los Chamanismos son considerados
como las primeras formas de conocimiento de los pueblos “primitivos” del mundo
entero. El historiador y antropólogo Mircea Eliade, fue pionero en el abordaje de
este fenómeno, insinuando que los chamanismos, se referían a un compendio
de técnicas arcaicas del éxtasis o trance, ya que desde el punto de vista de este
autor, el contenido fundamental de los chamanismos, consiste en la posibilidad
que el Chaman tiene de “viajar hacia la región de los espíritus”.

En un principio los chamanismos y en especial los chamanes, son satanizados


y vistos como enfermos mentales por parte de la cultura colono occidental. Sin
embargo, esta concepción ha cambiado en la medida que la ciencia se ha
acercado a este fenómeno y ha encontrado en él un fenómeno necesario de
explorar. Es aquí donde la antropología durante los últimos treinta años, ha
encontrado en los chamanismos existentes un campo de estudio en acelerada
expansión (Luís Eduardo Luna; 2002).

Ahora bien. ¿Qué son los chamanismos, quién es el chaman y cuál es la relación
de las drogas con este fenómeno? Los chamanismos son sistemas de
conocimiento y autoconocimiento y como tal, constituye uno de los caminos
más antiguos hacia el despertar y desarrollo humano (Malpica; 2003). Una de
las características de los chamanismos es el de utilizar métodos y técnicas
arcaicas del éxtasis basadas en el consumo de drogas que se alojan en gran
cantidad de plantas, y a partir de las cuales parecen alcanzarse ciertos objetivos
por vías no lógico-racionales de elaboración del conocimiento (Véase Fericgla
1998). Los chamanismos se refieren a sistemas de prácticas que sirven de
apoyo y guía en la constante búsqueda humana de una realidad con mayor
sentido y trascendencia. Así, los chamanismos se pueden concebir como un
conjunto de técnicas que favorecen el contacto con lo que llamamos
numinoso, sobrenatural, taumatúrgico (prodigio extraordinario). Arrastrando
a quien lo practica a terrenos “oscuros” y misteriosos, de donde puede sacar
conclusiones sobre su propio lugar en el mundo, a nivel individual y social.

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ISINAORI@SCultura y Droga
Al mismo tiempo los Chamanismos se proyectan como estrategias concretas
que facilitan la adaptación activa del ser humano a los cambios que se producen
en su entorno y/o que se generan al interior de las comunidades. Así los
chamanismos y las prácticas inherentes a estos sistemas, se erigen como fuentes
de revelación de las respuestas vitales (origen y sentido de la vida, noción de la
muerte, alivio del dolor) y como sistemas de adaptación individual y colectiva,
en pro de la búsqueda del equilibrio físico, psíquico, ecológico y social de las
colectividades (Idem).

Chaman, médico y trabajador social de las culturas


primitivas.
Al interior de los Chamanismos encontramos a el Chaman o la Chamana, quienes
son personajes claves, encargados de poner en marcha y compartir las dinámicas
de conocimiento y adaptación colectivas, a partir del uso (entre otros elementos)
de drogas, por lo general de tipo alucinógeno. La palabra chaman se deriva del
vocablo siberiano shaman, que identifica hombre-dios-medicina. El vocablo Tungu
original Xaman, significa Scha, “saber”, por lo que chaman significa alguien que
sabe, el sabedor (Malpica; 2003).

Una definición clásica de chaman es la que trae a colación Eliade; para quien
Chaman “es un psicopompo, especialista en el dominio del fuego, del vuelo
mágico y de un trance durante el cual su alma supuestamente abandona el
cuerpo para emprender ascensiones celestes o descensos infernales. Mantiene
relaciones con espíritus a los que domina…comunica con los muertos, los
demonios y los espíritus de la naturaleza, sin por ello convertirse en instrumento
de estos” (Eliade, 1951).

Compatible con esta definición encontramos la expuesta por Peter Furst (1976),
quien sugiere entender por chaman; “el guardián del equilibrio físico y psíquico
del grupo, por el cual intercede en las confrontaciones personales con las fuerzas
sobrenaturales del supermundo y del submundo”. Cualidades desarrolladas a
partir de un entrenamiento, y la experiencia de consumo de drogas a lo largo de
la vida6 .

Una traducción de estas definiciones, es la que tiene en cuenta al chaman como


un personaje con cualidades para “viajar” o moverse al interior de la psique,
tanto propia como de los otros individuos o colectividad. Esta cualidad deriva de
la especial capacidad de dominar, (en el caso que nos incumbe) las drogas, y
los procesos asociados a su distinción botánica, preparación de las bebidas,
ungüentos o rapes, y manejo de los procesos fisiológicos, psicológicos y sociales
que derivan de la ingestión de este tipo de sustancias.

Consecuentemente el chaman se consolida en su contexto como un individuo


con funciones tanto biológicas como sociales. La cualidad principal radica en

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ser individuos entrenados en técnicas arcaicas del éxtasis, entre ellas las técnicas
de consumo de drogas (alucinógenas), a partir de las cuales se consolida como
sabedor de los asuntos del mundo material y cotidiano de la vida, así como del
mundo inmaterial, el mundo de lo invisible.

Algunas de las funciones de los chamanes están vinculadas con diversos oficios
sociales, a nivel político, psicológico, religioso o médico. Sin embargo, al interior
de estos ámbitos tan variados de la vida social, se puede resaltar tres de sus
tareas primordiales: una, la de ser una persona que sirve de mediador de la
comunicación que sostienen los seres del “otro” lado o los seres del otro mundo,
con los miembros de la comunidad2 .

Otra función relevante es la de ser una persona que posee habilidades para la
orientación de la experiencia extática, es decir para orientar a las personas de la
colectividad que entran en el delicado transe derivado del consumo de drogas
(Pedro Luz; 2002), y una tercera tarea del chaman, es la de ser un líder reconocido
al interior de su colectividad y ser quien tome la batuta social de su pueblo.

Dejando esto por sentado, ¿cómo encajan las drogas al interior de los
chamanismos y el chaman? Desde las aproximaciones científicas, se puede
sustraer que las drogas cumplen un papel fundamental tanto para los
chamanismos como para el chaman. A la vez que adquiere significados
comprensibles no solo para las colectividades que las usan sino para la mirada
que los investiga.

Las drogas y su uso colectivo, fundamentan los chamanismos, mas no se


restringen a estos (Ibidem). Son herramientas que hacen parte de las técnicas
arcaicas del éxtasis mediante las cuales las colectividades alcanzan un desarrollo
social equilibrado y trascendente, derivado a la vez, de la activación de procesos
físicos y psíquicos que en su momento el chaman dirige y orienta.

Por otro lado las drogas permiten y facilitan el desarrollo de las capacidades
para cumplir el oficio del chaman. Oficio que en buena medida depende del uso
y consumo concensuado de drogas por parte de individuos que a nivel social,
terminan por ser reconocidos como sabedores de las técnicas arcaicas del
éxtasis, encargados a su vez de ordenar y orientar la colectividad para asumir el
día a día.

6 Los Chamanes por lo general pasan por un proceso de instrucción que cada cultura posee como manual de
técnicas que se imparte al interior de su colectividad a las personas indicadas o destinadas para desarrollar el
papel de chaman. Este proceso de instrucción se vive a través de una experiencia de crisis, ya sea enfermedad
o maleficio, a través de entrenamiento impartido por otros chamanes de su comunidad y a partir de la práctica
de trance mediada generalmente por consumo de drogas alucinógenas.
7 Esto ocurre por ejemplo entre los pueblos Makuna y los Desana del Amazonas. (Cfr, Dolmatoff 1978. Pedro
Luz 2002)

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NEOCHAMANISMOS:
Entre el mercado de las creencias, y la nueva espiritualidad

Hasta este punto se ha venido hablando de chamanismos clásicos o tradicionales.


Chamanismos que poseen una característica fundamental; y es el de
desarrollarse en contextos “primitivos”, alejados de la civilización occidental,
con un antecedente de miles de años de práctica y aplicación. No obstante,
desde la década de los ochenta en Europa y Estados Unidos (especialmente),
se presenta un pseudochamanismo o neochamanismo, inspirado en las prácticas
ancestrales de los pueblos primitivos, las cuales son adaptadas como modelo
para la toma de drogas alucinógenas, incluso, como pilar de evolución personal
(Fericgla, 1998). Los neochamanismos occidentales, se manifiestan como un
tipo de filosofía e idiosincrasia inspirada en lo tribal y primitivo, y puesta al servicio
de miles de occidentales que buscan en este fenómeno la cura y tranquilidad a
los problemas sociales, culturales, físicos, y psicológicos preexistentes. No
obstante, al interior de este fenómeno hay tendencias fuertes a ver los
neochamanismos por un lado como chamanismos de consumo, y por otro, como
una herramienta de cambio social.

En el contexto del neochamanismo como chamanismos de consumo, se


encuentra el investigador con grupos de profesionales, pseudoprofesionales y
paraprofesionales, que ven en los nuevos chamanismos una forma de terapia
psicológica y social, ofrecida a sus pacientes y el común de las personas “como
si se tratara de una técnica tan simple, como cocinar salsas tropicales para
ensaladas” (Ibidem). Todo esto por solo cien mil o doscientos mil pesos que
pueda valer la “toma”.

En este medio es común el encontrar algunos oportunistas, que organizan viajes


de occidentales a la selva peruana, brasilera o colombiana, con el fin de tener
una experiencia chamanica. La mayoría de estos neochamanismos son el
resultado de la oportunidad que ve el indígena en la credulidad del occidental, a
la vez, que resulta ser el resultado del consumo de los chamanismos como un
articulo más del supermercado de las creencias y fanatismos en los cuales a
caído la nueva era y el mundo occidental actual.

Consecuentemente es común el encontrar personas en las urbes colombianas


que organizan la “toma” de x o y sustancia, a un precio módico y bajo el manto
protector de un x o y taita o chaman, quien es contactado con anterioridad por
los “organizadores” y puesto al servicio del “bien” común. Por lo general estas
“tomas”, se realizan a las afueras de las ciudades, bajo la guía del “chaman”,
que “oficia” la ceremonia; en la cual, personas que por lo general apenas si se
conocen, beben drogas de tipo alucinógeno y entran en algo no menos que una
intoxicación colectiva.

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Dejando por sentado esta visión crítica del neochamanismo, y concluyendo este
escrito con elementos un poco más propositivos, podemos tener en cuenta al
neochamanismo como un hecho social que puede ir hacia una dirección diferente
a la del pseudoconocimiento y el mercado de las creencias. Acorde a lo anterior,
los neochamanismos los podemos entender como un fenómeno que “combina
aspectos específicos del chamanismo tradicional, procedentes de diversas
sociedades alrededor del mundo, con un nuevo complejo de prácticas y creencias”
(Doore, 1998).

Desde esta perspectiva, los neochamanismos responden a una experiencia de


búsqueda de una nueva espiritualidad por parte de los occidentales. Espiritualidad
que se pretende encontrar mediante sistemas de conocimiento no occidentales;
como es el caso de los chamanismos. Estos sistemas, en buena medida, son
aprendidos por occidentales en los contextos primitivos y traídos al contexto
civilizado, en el cual se mezcla con los conocimientos propios de occidente, y se
aplica en pro de soliviar las tensiones y penas sociales e individuales. Bajo este
parámetro, el neochamanismo se consolida en occidente como una voz de alerta
ante el catastrófico estado de crisis y deterioro social y ecológico, al cual ha
llegado la cultura occidental. Responde a la necesidad de despertar espiritual
colectivo de occidente, y se constituye en un instrumento mediante el cual se
pueda cambiar el rumbo de la civilización hacia terrenos más sostenibles y menos
problemáticos.

Así el neochamanismo se postula como un movimiento acorde a nuevas


corrientes místicas y espirituales, que han despertado en occidente durante las
últimas cinco décadas. Mediante este fenómeno se intenta cambiar la conciencia
individual y colectiva, en pro ya no de la autodestrucción, sino de un desarrollo
sostenible, equilibrado y sin inequidad. El neochamanismo, desde esta
perspectiva, no constituye una moda o un objeto para el mercado de las creencias,
sino que supone una tendencia fuerte y potente, capaz de cambiar radicalmente
los valores, creencias y sentido de la sociedad occidental (Malpica, 2003).

NUEVAS IGLESIAS RELACIONADAS CON


DROGAS

Como iglesias, se pueden entender las diversas colectividades al interior de las


cuales, la cosmovisión religiosa es el fundamento de la comprensión del mundo
social, germen, y guía para la acción colectiva. Las iglesias se consolidan en
comunidades que constituyen grupos organizados, con líderes formales,
programas y rituales específicos, y objetivos trazados de antemano (Barrabás
Alicia, 1994).

Como lo señala Alicia Barrabas, para el caso de las nuevas formas de asociación

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religiosa que se tienen aquí en cuenta, la religión y las prácticas religiosas
relacionadas con drogas específicamente de tipo alucinógeno, se consolidan
como un elemento aglutinador, que busca mediante su accionar, el concretar
las expectativas de vida en sociedad. En este contexto, la religión, en especial
las prácticas religiosas con “drogas” (como vehículos de sacralidad) generan
y mantienen estas iglesias, a la vez que facilitan la organización de la vida en
sociedad.

El primer registro que se tiene del consumo de drogas de tipo alucinógeno, por
parte de una iglesia, data de finales del siglo XIX, época en la cual se origina la
IGLESIA NATIVA NORTEAMERICANA. Iglesia para la cual el cactus péyot8 l,
reemplaza y toma el lugar de la Ostia al interior de las prácticas religiosas de la
colectividad. Esta iglesia se desarrolló el interior de pueblos indígenas de
Norteamérica, especialmente los Navajo, y se usó desde un principio como
instrumento de defensa, ante el hombre colono dominante.

El poseer aproximadamente 250.000 miembros consumidores de “péyotl” es,


en su momento, un antecedente más que suficiente para que ésta sustancia
fuera legalizada por el gobierno de Estado Unidos en el año de 19949 . Momento
en el cual se determina por parte de la autoridad que el “uso, posesión o transporte
de peyote por un Indio, con fines y propósitos tradicionales, en conexión con la
práctica de una religión india tradicional, es aceptado por la ley, y su empleo no
es prohibido en los Estados Unidos o cualquier Estado”10.

Posteriormente es él “chaman” Jonh Wilson y el Jefe Comanche Quanah Parker,


quienes, el 10 de octubre de 1918, establecen la IGLESIA NATIVA
NORTEAMERICANA en Oklahoma, E.U. Actualmente después de las
discriminaciones raciales y los estigmas políticos, esta Iglesia a continuado
expandiéndose incluso hasta el Canadá; a lo cual se suma que en 1979 surge
una nueva Iglesia “el camino del peyote a dios” en Arizona11 (Anderson 1980;
Mount 1987, citados por Ott. 1998).

en los territorios que actualmente se conocen como la república de Gabón, al


interior de una iglesia de corte cristiano llamada BWITI.

8 Cactus Lophophora Williamssii contenedor de una sustancia modificadora de la


conciencia de tipo enteogénico o alucinógeno, la mezcalina.
9 Ott Jonathan,”Parmacophilia o los Paraísos Naturales”.Phantastica, Barcelona 1998.
10 Ott J. “The Age of Entheogens and the Angel’s dictionary”. Ed. Natural Products. 1995.
1 1 La expansión de esta Iglesia, dio pié para que el gobierno Norteamericano discutiera la posible
discriminación que implica, el que solo los Indios puedan acceder al uso religioso del Peyotl. Determinándose
recientemente, que hay soportes suficientes para que los no Indios, puedan acceder por derecho propio a estas
practicas religiosas con un sacramento, a base de peyote (Ott; 1995).

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Esta iglesia, comenzó a utilizar raíces de un arbusto llamado “iboga”, (vegetal
contenedor del alcaloide “ibogaina”, sustancia de tipo alucinógeno o enteogénico)
como sacramento religioso12 . Se documenta por algunos autores, que el culto
sincrético del Bwiti, surge como resultado de los contactos con evangelistas
católicos y los misioneros protestantes colonizadores de estos pueblos. A partir
del contacto cultural se desarrollan dinámicas reinterpretativas de los mitos
bíblicos relacionados con Adán y Eva, el árbol de la vida y el árbol del conocimiento
del bien y del mal, la trinidad cristiana, y el diluvio universal.

Durante la colonia francesa en Gabón, especialmente en las décadas de 1920-


1940, los misioneros con el apoyo tácito del gobierno colonial, ejercieron una
fuerte represión contra la iglesia Bwiti. No obstante esta iglesia continuó creciendo,
y se identificó de momento con el nacionalismo y sentimientos anticolonialistas,
que culminan con la eventual expulsión de los franceses y la instauración de la
nación de Gabón con un presidente Bwitista al mando13 .

Teniendo en cuenta la reaparición del uso de sustancias modificadoras de


conciencia de tipo alucinógeno o enteogeno, en diferentes puntos del mundo de
manera casi sincrónica y al interior de iglesias fuertemente constituidas; debemos
por último, remontarnos a los años treinta del siglo XX, momento en el cual
aparecen varias iglesias Ayahuasqueras en Sur América, específicamente en
Brasil en el estado de Acres.

En la década de los 30‘s es fundada la iglesia Alto Santo en Río Branco (Acres)
por el maestro Raimundo Ireneau Sierra. En 1945, Daniel Pereira de Matos,
funda la iglesia Barquinha, en el mismo lugar. En la década de los 60´s se forma
la unión del vegetal (UDV) en Porto Velho, a través del maestro José Gabriel de
Costa. En la década de los setenta aparece el centro ecléctico de fuente de luz
universal Raimundo Irineau Serra (CEFLURIS), liderado por el padrino Sebastián
Mota Melo, última iglesia conocida también como Santo Daime14 .

Estas Iglesias Ayahuasqueras, se caracterizan por el uso, con fines religiosos


de Ayahuasca o “la liana de los Espíritus”. El cual es un complejo (mezcla) de
sustancias vegetales con propiedades modificadoras de conciencia de tipo
alucinógeno, extraídos del tallo de una liana Banisteriopsis caapi (Planta base
contenedora de IMAO), la cual es combinada con otros elementos vegetales,
principalmente con las hojas de un arbusto llamado Psychotria viridis (Planta

12 Ott J; “Farmacophilia o los paraísos naturales”. Barcelona 1998, Citando a J.W. Fernandez, “Bwiti: An
Ethnography of the religion imagination inAfrica”1982; G. Samorini “The bwiti religion and the spicoactive
plant Tabnernathe Iboga”.1995.
13 Ibid
14 Cfr. Caiuby Labate Beatriz. “A literatura brasileira sobre as religions ayahuasquitas”, en
“O uso ritual da ayahuasca”. II CURA. 2002.

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aditivo, contenedoras de sustancia alucinógena) y es utilizado como vehículo de
sacralidad al interior de éstos movimientos15 .

Un aspecto relevante al estudio científico de este tipo de fenómeno relacionado


con el uso de drogas; es que en su totalidad estas iglesias resultan ser una
mezcla, una síncresis, de prototipos indígenas y elementos cristianos; la cual
busca la integración de la colectividad a través de un sistema cultural y un proceso
ritual, cuya autoconciencia no tiene que ver con la cultura dominante ni con la
cultura nativista, sino con un proceso particular y especifico en sí mismo (Aberle,
1966; De Carvalho 1994).

Estos tipos de iglesias tienen un elemento en común, y es que se consolidan a


partir del consumo de drogas, específicamente de tipo “alucinógeno”. La
experiencia lograda a partir del consumo de estas sustancias conduce a una
percepción diferenciada del significado del mundo interno y externo de
significancia personal (Aberle, 1966); de manera que, quien consume dicha
sustancia pasa de vivir el día a día, a pensar autorreflexivamente, entrando en
una nueva dimensión de pensamiento16 .

Del éxtasis derivado de la ingestión de este tipo de bebidas, se obtiene como


resultado social; la transformación del individuo en sociedad; la adhesión del
mismo a la congregación y la comunidad (dada la confianza y certeza de alcanzar
los objetivos de vida a través de la práctica), la construcción de un sujeto
revolucionario, y el mantenimiento de la iglesia (Aberle David; 1966).

Por último es vital tener en cuenta que estas iglesias se originan casi al mismo
tiempo y en diferentes partes del mundo a partir de privaciones vividas por los
pueblos, derivadas principalmente de la situación de dominación impuesta por
parte de la sociedad colono dominante. Ante la privación y precariedad que
impone la dominación colonial, estas iglesias responden mediante el consumo
sacralizado de drogas alucinógenas, lo cual a su vez generan nuevos significados
de vida en sociedad y ha resultado la manera más efectiva de resistir y
responder ante los embates culturales.

La mayoría de estudiosos ubican el surgimiento de movimiento contracultural a


mediados del siglo XIX en Europa. Dichas colectividades, estaban compuestas
por personajes en su mayoría artistas y bohemios (Ott 1998). Uno de los

15 Ott Jonathan. “Pharmacofilia o los paraísos naturales” 1998.

16 Trabajos como el de Alberto Groisman (1994) y José Jorge de Carvalho (1994); desde enfoques
estructuralistas, particularistas y post estructural, explican y dan a entender como el consumo de sustancias
tipo alucinógeno o enteogénico, generan y activan sistemas simbólicos altamente dialógicos (y reflexivos) que
consolidan la resistencia ante las situaciones precarias de existencia grupal o individual, a la vez que consolidan
un modelode organización de una visión del mundo y una posibilidad motivadora para la vida social.

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ISIONARI@S
MOVIMIENTO CONTRACULTURAL.
Cultura y Droga

DROGAS Y CONTRACULTURA.
principales ejemplos es el famoso “Club del Haschis”17 . Club que termina
consolidándose como una respuesta contestataria al interior de la sociedad de
la época, centrada en debatir los principios y valores civilizatorios y en proponer
una nueva manera de desarrollo social a partir de nuevas formas y valores
sociales, libres de distorsión y manipulación, enfocadas a garantizar el desarrollo
sostenible de la civilización a partir del uso “libre” de “drogas” y el acceso libre a
los estados mentales a los cuales conducen.

No obstante este antecedente histórico, solo hasta la década de los sesenta


podemos situar la consolidación del movimiento contracultural como tal. Para
este entonces el termino underground empieza a resultar inadecuado para
cualificar la forma de acción colectiva del disenso o la reacción juvenil, en la
medida en que desde este sector, se empieza a confiar como nunca en la palabra
escrita, el teatro, el signo gráfico y el experimento sociocultural hippie, mostrando
nuevas formas de acción política y a las drogas como catalizadoras de estas
novedades (Escohotado, 1996).

El movimiento contracultural empieza a abarcar una propuesta de realidad social


que disiente del sistema americano y propone soluciones y modos de lucha
alternos a los tradicionales. Desde sus inicios, el movimiento es de carácter

17 Es de resaltar que si vamos a fijar un principio del movimiento contracultural en occidente, las miradas deben
centrarse en Thomas De Quincey, quien en “Confesiones de un Ingles comedor de opio”, estremece la sociedad
británica en 1822. Las confesiones de De Quincey, se considera una obra literaria de magno calado, a la vez que
el inicio del género literario de las drogas y de lo que hoy se podría llamar como fisiología adictiva (Escohotado
1996, Ott 1998). Por su parte el “Club del Haschis” célebre obra de Tehophilo Gautier, escrita en 1846, no solo
se refiere a una excelsa pieza literaria, sino que hace referencia al club cultural fundado por este autor, en el hotel
Pimodan de Paris, donde se reunían diversos personajes de la época. Balzac, Gerad de Nerval, Baudelaire,
Arthur Rimbaud, Paul Marine Verlaine, Oscar Waild, Edouart Manet, entre otros artistas, humanistas y filósofos,
componían este movimiento que transgrede en su momento (y aún en la actualidad) la norma social, proponiendo
una visión del mundo de la vida construido a partir de nuevos valores. Artistas y genios, establecen una crítica
literaria y filosófica a partir de las reflexiones generadas por el estado de conciencia al cual les conduce las
prácticas con ciertas sustancias-drogas. Así el Laudano, la Absenta, y el Opio, empiezan a ser las musas inspiradoras
de la creación y acción colectiva (Ott, 1998; Roszac, 1981;
Patrick, 1977). Posteriormente a esta primera generación de intelectuales de la contracultura, y al interior del
periodo de entre guerras, surgirá una segunda camada, de la cual resaltan los trabajos elaborados por Walter
Benjamín y Ernest Bloch (con su obra “Hashish”), Alester Crowly (“Cocaina”), Enrrico Malatesta, Aldous Huxley
(con su obra central “Las puertas de la percepción”), Antonin Artaud (y su “Viaje a la tierra de los Tarhaumara”),
quienes se consolidan como autores y científicos que en su momento reivindican las drogas en sociedad y
alientan el brote de oposición activa contra la prohibición, al tiempo que alimentan las bases ideológicas y
prácticas del movimiento contracultural. Una tercera generación que (en parte) aún es vigente, es alentada
principalmente por la aparición en la escena de Timothy Leary (y sus “Políticas del éxtasis”),
Ken Kesey (uno de los pioneros y creadores de Woodstock y la fiesta Rave), los psicólogos Roger Metzner y
Rudolf Alpert, y los sociólogos Alan Guinsberg y Paul Goodman (con su Sociología Visionaria), quienes consolidan
la crítica cultural ante el decadente estado de la civilización Occidental y otorgan a las drogas un status científico,
que las determina y concibe como objetos de estudio y para el estudio. Ver Escotado Antonio (1996), Roszac
(1981).

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propiamente cultural, lo que permite cierta flexibilidad al accionar colectivo, nuevas
formas de expresión y el centrarse en combatir los valores tradicionales que
dan sentido a la sociedad occidental. Sin embargo esta dinámica, altamente
cultural, cambiaría a partir de 1968 hacia una fuerte politización del movimiento
contracultural, esgrimiendo valores y objetivos más claros y menos efímeros
que en el pasado inmediato18 . (Maffi Mario, 1972)

Para este entonces al interior del movimiento contracultural surgen diversos


objetivos centrados en combatir la ambigüedad y la falsedad de las generaciones
adultas; el mantener la critica a la razón ilustrada e insinuar una racionalidad
diferente a la impuesta, emanada de una “nueva sensibilidad”. Y el generar una
revolución estético-psicodélica de la liberación individual, mediada por el uso de
“drogas” más allá (incluso) de la organización social o la política. (Maffi Mario
1972; Francesc Freixa i Santfeliu 1982; Roszak Theodore 1981; Escohotado
1996) Con el tiempo, muchas de las manifestaciones culturales que se generan
en el contexto propio de la contracultura, son asimiladas, reprimidas y absorbidas
por el sistema social. El cual, a la vez que desvirtúa la contracultura, la convierte
en objeto de mercado. De esta manera, la presencia del movimiento
contracultural, resulta doblemente beneficioso para el sistema social dominante;
dado que, al tiempo que elimina una fuente de conflictividad social,
indirectamente abre un nuevo mercado económicamente rentable, la moda
de las drogas. (Francesc Freixa i Santfeliu, 1982).

DROGAS Y MOVIMIENTO SOCIAL


CONTRACULTURAL.
Es importante recalcar el sentido y el papel que en su momento y al interior de la
contracultura adquieren las “drogas”. Ante este aspecto se sugiere considerar
que las “drogas” poseen una relación tanto positiva como negativa con este tipo
de movimiento, en la medida en que por un lado catalizan y modifican los aspectos
propios a las colectividades, actuando como fuentes de nuevos sentidos de
acción social. Y por otro lado han sido la piedra en el zapato de miles de
intelectuales que no han encontrado la salida a los posibles problemas que
conlleva el uso indebido o abuso de drogas.

18 En esta época se consolida el movimiento contracultural como un frente sólido del disenso, este cambio
implica el pasar de la política sectorial y reformista al compromiso político sobre bases procedentes sobretodo
de la izquierda: Anarquismo, Wobblies,
Frederick Douglas y Jhon Brown, Malcom X, El Che Guevara, Marx, Lenin, el situacionismo, Rosa Luxemburgo,
Bendit, Mao Tse-Tung, Marcuse, y un largo etcétera alientan y enriquecen las bases de un movimiento social
contracultural, que para ese entonces, empieza a abarcar, infinidad de grupos sin distinción estratégica ni
ideológica. Es entonces cuando el movimiento contracultural se consolida como un todo en conjunto.

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ISIONARI@S Cultura y Droga
Es importante recalcar el sentido y el papel que en su momento y al interior de la
contracultura adquieren las “drogas”. Ante este aspecto se sugiere considerar
que las “drogas” poseen una relación tanto positiva como negativa con este tipo
de movimiento, en la medida en que por un lado catalizan y modifican los aspectos
propios a las colectividades, actuando como fuentes de nuevos sentidos de acción
social. Y por otro lado han sido la piedra en el zapato de miles de intelectuales
que no han encontrado la salida a los posibles problemas que conlleva el uso
indebido o abuso de drogas.

Tales son las funciones y sentidos adquiridos por las “drogas”, que es posible el
graficar el papel histórico de éstas al interior del movimiento contracultural.
Consecuentemente, en un principio las drogas tendían hacia la ampliación del
mundo de la experimentación literaria. Luego, fungen como instrumento de
liberación e iluminación individual, para después convertirse en real y auténtico
componente social del movimiento contracultural, el cual encuentra nuevos planos
de comunicación y acción a través de las “drogas”. (Roszac, 1981).

Citando a Roszac, debemos tener en cuenta que “si aceptamos la proposición


de que la contracultura es, esencialmente, una exploración del comportamiento
concreto de la conciencia, entonces la experiencia psicodélica se nos muestra
como uno, entre otros, de los métodos posibles de realizar esa exploración. Se
convierte en un medio químico ilimitado para un fin psíquico más grande, a
saber, la reformulación de una personalidad, sobre la cual se basan en último
término la ideología social y cultural” (Roszac, 1981).

Durante la década de los sesenta, el movimiento contracultural redescubre y


acentúa la palabra REVOLUCIÓN; “la insatisfacción social y el malestar cultural
conducen a la psicodelia” (Maffi, 1972; Roszac, 1981). Las “drogas” y la
experiencia de su consumo se presentan como común denominador de la
múltiples formas de contracultura en occidente. “entonces las drogas se convierten
en revolucionarias en sí y para sí, se convierten en unos de los medios para
realizar la revolución social…Son los años en que se atribuye a la droga la tarea
de reestablecer la plena potencialidad y creatividad del individuo…para las
dificultades de adaptación y de relaciones interpersonales, para una participación
más libre y fluida en las luchas que se perfilan en el horizonte” (Maffi, 1972).

No obstante ante esta mirada algo utópica, surge otra algo contradictoria, en la
medida que las drogas se muestran por un lado como liberadoras del individuo
en sociedad, generadoras de cambio del modo de conciencia predominante,
alentadoras del movimiento contracultural, impulsoras de la acción colectiva
contenciosa. Pero por otro lado, y contrario a esta posición, ante el fenómeno
del movimiento contracultural en relación con las drogas surgen visiones que
consideran a éstas sustancias un elemento “quemadero” de generaciones
enteras. En este contexto las drogas se tienen en cuenta como fuentes de viaje
sin retorno, del cual pocos han vuelto y del cual poco o nada se puede extraer

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como resultado. En la actualidad, ésta imagen nefasta y negativa es la que en
últimas adquiere el movimiento contracultural y las drogas en sí. La experiencia
psicodélica a partir de las drogas es absorbida por el estado de cosas dominante,
de manera tal, que el psicodelismo amorfo y alienado, disminuye la conciencia
colectiva mediante fijaciones mercantiles y comerciales (la moda de las drogas).
Se venden modos y estilos de vida que de ser anti-cultural o contracultural,
pasan a integrarse al sistema social de valores predominante, ante el cual
simplemente se guarda un bajo perfil.

Sin embargo quedan algunas preguntas latentes. Acaso, ¿las drogas (no
institucionalizadas) pueden consolidarse como un factor de cambio cultural?.
Obviamente la respuesta no es fácil y la pregunta resulta aún vigente. Por el
momento podemos considerar que, tanto a nivel individual como de movimiento
social contracultural, la respuesta (que en parte se deriva del uso de drogas)
ataca el modo de vida mas no el modo de producción, y de ahí que las conductas
tanto del individuo como de colectividades puedan ser fácilmente
instrumentalizadas, dominadas y sometidas al hegemón contra al cual
supuestamente se combate y contesta. (Francesc Freixa I Santfeliu. 1984).

Anexo a esta inquietud, cabe preguntarse si, ¿acaso son o no las drogas
contestatarias, disidentes y revolucionarias en sí mismas y para los fenómenos
relacionados con Ellas? Al mismo tiempo, faltaría determinar si son o no
“quemaderos” de intelectuales y abismo sin fin, del cual nadie ni nada se
sobrepone. Y por último es vital el cuestionarse como lo hiciera Alain Patrick,
(1977), si acaso ¿Es el uso de una droga lo que vuelve asocial al individuo o la
colectividad?, ó ¿Es el hecho de volverse asocial lo que lleva al uso individual o
colectivo de una droga?

Ante estos interrogantes, pareciera que las influencias y relaciones entre drogas
y movimiento contracultural son recíprocas. Sin embargo se debe tener en cuenta
un aspecto de vital importancia, como lo es el conjunto de circunstancias que
hacen que las sociedades desarrolladas y complejas como las occidentales,
engendren en si misma su contra cultura, la cual nace de su complejidad y de
sus contradicciones internas.

Además es necesario tener en cuenta (como lo sugiere Freixa), que nadie puede
pretender transformar una dinámica social sin una transformación de la base
quela mantiene, y en ese sentido estricto, las drogas en occidente, aún no se
han consolidado siquiera como un pequeño instrumento de cambio. Así, hasta
ahora, el movimiento contracultural intentó e intenta transformar aspectos de la
sociedad occidental, pero quedan sometidos y subordinados al valor que
pretenden contrarrestar.

53
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ISIONARI@S
Bibliografía
Cultura y Droga

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55
V
ISIONARI@S Cultura y Droga

56
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ISINAORI@SCultura y Droga

5.
5. Economía y política
del narcotráfico
Claudia Martínez
tTesista de Sociología

INTRODUCCIÓN
El tema de la política y la economía ligados al mundo del narcotráfico es un
debate lleno de preguntas y vacíos informativos, debido en parte a que el
funcionamiento del mundo de lo ilegal se encuentra camuflado dentro de lógica
capitalista y mercantilista que domina los tiempos actuales, a la vez que se
caracteriza por dejar el mínimo número de huellas y registros que permitan
determinar con exactitud sus estructuras y movimientos. Al mismo tiempo, las
decisiones en materia de política mundial se encuentran fuertemente
influenciadas por los intereses del tráfico de estupefacientes y otros productos y
servicios dominados por los grandes monopolios económicos.

Un ejemplo de esto es el negocio de la guerra, muy ligado al de la droga que


como otros negocios legales o ilegales, mueven enormes cantidades de capital,
interfieren en el desarrollo de los países, afectan negativamente a la población
mundial y acrecientan la repartición desigual de los recursos.

Colombia ha sido un representante por antonomasia de las problemáticas


asociadas al tráfico de sustancias ilegales, especialmente a partir de la segunda
mitad del siglo XX; y a pesar de que su participación actual en el mercado mundial
de la droga no es igual de importante que en décadas anteriores, sigue siendo
epicentro importante de la guerra contra las drogas y de los problemas sociales
que se derivan de esta y de la falta de oportunidades y garantías para el grueso
de su empobrecida población.

En el presente texto se ilustran estas afirmaciones a partir de algunos datos de


investigadores y del análisis de algunos de los hechos más característicos de
esta compleja interrelación economía, política, narcotráfico y sociedad.

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ISIONARI@S Cultura y Droga

1. EL DINERO DEL NARCOTRÁFICO


Funcionamiento e impactos de una economía subterránea
Las actividades económicas de la venta de sustancias ilícitas, y de contrabandos
de todo tipo, necesariamente se mezclan con el mundo económico legal, por el
simple hecho de que ellas entrañan la transacción de mercancía por dinero en
cualquier momento de la cadena productiva. Las operaciones de blanqueamiento
de dinero se realizan de muy variadas maneras y estos capitales tarde o temprano
se ven invertidos en negocios legalmente constituidos. Además “el negocio de
la droga” es un negocio altamente especulativo por su propia condición de
ilegalidad y por los amplios márgenes de ganancia que este reporta. Estas
características lo ponen dentro de un modelo de negocio moderno por excelencia,
al lado del de las armas con el que se encuentra estrechamente vinculado19 .

Sin embargo el negocio del narcotráfico es bastante más complejo que el


intercambio mercancía - dinero, entre otras cosas porque por su carácter ilícito
cualquier precisión estadística es imposible, lo que hace que los investigadores
se deban conformar con simples estimativos, basados en especulaciones sobre
los pocos datos fiables que se logran filtrar a lo largo de los circuitos de las
drogas y con los cuales se pretende dimensionar las situaciones financieras,
comerciales y sociales de la economía de estas sustancias ilegales.

“El crecimiento y la importancia de la economía subterránea han llamado la


atención de los economistas en los últimos tiempos. Sin embargo no hay un
consenso sobre cuáles actividades económicas pueden ser definidas con
exactitud como componentes de este segmento de la economía, aunque un
observador comentaba que ellas se extendían desde las relativamente legales
hasta las totalmente criminales. Las relativamente legales consisten básicamente
en aquellas actividades normales cuyo ejercicio es inhibido por las reglas del
gobierno, o aquellas sujetas a restricciones (normas mínimas), cuyos agentes
son renuentes a aceptarlas.

En una segunda categoría de las actividades subterráneas están aquellas


dirigidas hacia la invalidación de leyes y regulaciones establecidas por el gobierno
para influir de algún modo en la economía (tales como impuestos y aranceles),
las cuales son por lo general aceptadas como propias de éste. Finalmente se
encuentran aquellas actividades que abarcan lo criminal, por ejemplo lo ilegal o
lo antisocial, o ambos (tal como el tráfico de cocaína, armas, personas, sicariato).
En Colombia ha existido por largo tiempo una economía subterránea, puesto
que muchas actividades de comercio, producción y consumo fueron organizadas

19 Tan estrecha es esta relación que comúnmente estos dos son producto y moneda en un intercambio armas
x droga. De drogas de los países productores por armas de los países consumidores e industrializados.

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y ejercidas fuera del sistema legal, violando con frecuencia las leyes vigentes.
Tales actividades incluyen el contrabando, la prostitución, la venta de mercancías
robadas, varias formas de evasión tributaria, sobornos, etc. Que son comunes
a muchos países no solo de América Latina y que reflejan en parte el
individualismo y la falta de lealtad y de cohesión social.”20

Sumado a esto, se debe resaltar de momento la divergencia de las versiones


ylas formas de interpretar este fenómeno entre los países productores y los
países consumidores, ya que el tráfico de drogas implica una aparente fuga o
transferencia de recursos de norte a sur, o lo que es igual de los países
industrializados y consumidores a los países de vocación rural productores de
estas sustancias. Aparente fuga porque como se verá mas adelante, estos
capitales nunca vuelven completos a los países productores de la droga. Se
entiende que de una u otra manera las economías legales sufren diferentes
trastornos por el continuo flujo de entrada y salida de capitales y dólares que
ascienden anualmente a cifras tan altas que según se piensa son superiores al
producto interno bruto de muchas de las naciones del planeta. Además, no se
pueden obviar las altas sumas que se asignan de los presupuestos de las
naciones y de las “ayudas” de Estados Unidos para llevar a cabo la guerra
contra las drogas.

Debido a las realidades socioeconómicas de los países en vías de desarrollo, la


situación de miseria, pobreza, explotación, subempleo y malos salarios tanto
urbanos como rurales, se presenta un verdadero dilema entre la legalidad y las
bajas condiciones de vida frente a la ilegalidad y las ofertas de una mejor situación
económica para la familia de campesinos y obreros; por lo que la realidad de los
países productores se convierte en sí misma en una barrera económica para el
control al negocio de las drogas, al menos en sus primeros eslabones.

La situación anteriormente expuesta no se circunscribe exclusivamente a las


drogas como producto de comercio ilícito: la mínima presencia estatal (entiéndase
más allá de la militar), las configuraciones socioculturales y los problemas de
atraso y pobreza en muchas regiones del país, y hasta en muchas otras zonas
del planeta, han sido propicios para que se establezcan tráficos, contrabandos
y situaciones de delincuencia y corrupción alrededor de muchas otras mercancías
incluso legales y menos controladas.

“La movilización contra el tráfico de droga implica costos económicos y políticos


significativos, pero las exportaciones de sustancias psicoactivas son una fuente
importante de divisas, especialmente cuando los productos legítimos están
deprimidos.

20 Francisco Elías Thoumi, ALGUNAS IMPLICACIONES DEL CRECIMIENTO DE LA ECONOMÍA


SUBTERRÁNEA EN COLOMBIA. En Política y Economía del Narcotráfico.

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ISIONARI@S Cultura y Droga
A principios de los noventa, funcionarios de los gobiernos de Perú y Bolivia
estimaron que el comercio de cocaína produjo 600 millones de dólares al año
para cada país. (la pasta de coca fue en su momento la exportación más grande
del Perú, y en Bolivia las exportaciones de cocaína pudieron exceder el valor
total de todas las exportaciones lícitas).

La industria del narcotráfico es también una fuente importante de ingresos y


empleo en regiones caracterizadas por una pobreza extrema y un alto
subdesarrollo. Cerca de 100.000 familias de agricultores sembraban coca durante
la década de los noventa, se estimó que aproximadamente el 6% de la población
trabajaba en el cultivo, procesamiento o transporte de la coca y sus derivados,
situación que ha variado debido a las restricciones para la siembra de la coca en
algunas regiones del país.

De otro lado, el flujo de narcodólares produce un estímulo indirecto en la


generación de empleo al incrementar la demanda de bienes y servicios; por
ejemplo, los fabricantes de equipo agrícola y de productos químicos han extendido
sus operaciones para abastecer el comercio de la droga, los comerciantes de
equipos de sonido, de vehículos y otros artículos de lujo, se lucran en los pueblos
selváticos de sur América vendiendo sus mercancías a los “nuevos ricos”
cultivadores de coca, al mismo tiempo que algunos bancos, abogados,
contadores, vigilantes, etc, se especializan en servicios a los traficantes de
drogas.”21

Se presenta igualmente el abandono de los cultivos de subsistencia propios de


los campesinos, que pasan mas bien a tener un estatus de “proletarios agrícolas
ilegales”, quienes se enfrentan al aumento necesario de los niveles de consumo
de productos de la canasta familiar que antes se autoabastecían, al lado del
consumo de otros artículos suntuarios representativos de la nueva identidad
que necesariamente deben asumir.

Existen pues “buenas razones para pensar que si bien las utilidades provenientes
del tráfico de narcóticos generaron un auge económico para algunas regiones
del país, también indujeron importantes efectos negativos tales como inversiones
especulativas y el abaratamiento del contrabando, por ello no es posible
determinar a priori cuál fue el impacto global neto de las actividades ilegales
conectadas al tráfico de droga en el crecimiento económico del país.”22

Se debe tener en cuenta además que en zonas donde rebaja intempestivamente


el precio de la droga, en situaciones que por una u otra razón no se puede

21 Rensselaer w, TRÁFICO DE DROGAS Y PAÍSES EN DESARROLLO. en Economía y Política del


Narcotráfico.
22 Hernando José Gómez, LA ECONOMÍA ILEGAL EN COLOMBIA, TAMAÑO, EVOLUCIÓN
CARACTERÍSTICAS E IMPACTO ECONÓMICO. En: Economía y Política del Narcotráfico.

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sembrar la planta o comercializar la sustancia, se da un estancamiento comercial
tal que se genera un inmediato efecto de miseria, desempleo y desplazamiento
forzado, ya que no queda mucho por hacer en dichos territorios, cuya generalidad
es la marginalidad económica y social dentro del país.

No todas las personas que participan del negocio de la droga obtienen igual
margen de ganancias, ni invierten igual cantidad de tiempo o de trabajo para
materializar sus dividendos, a medida que va transformándose el producto, desde
la siembra de la planta hasta la distribución al detal en los mercados callejeros
son muchos los eslabones, los contactos, las personas que participan del negocio
y progresivamente se hace mayor el valor agregado del producto, incluyendo la
cantidad de corte que se le echa a las pequeñas dosis que se venden
comúnmente en la calle de Colombia, España, Méjico o Estados Unidos. Así
mismo no es igual el impacto de este negocio en Perú, Bolivia y Colombia,
primero porque las extensiones de cultivo no son iguales y segundo porque su
papel dentro del negocio es diferente, especialmente en el caso de Colombia
frente a los otros dos países en consideración.

Se conoce que Colombia se ha especializado mayormente en importar la pasta


de coca, refinarla y exportarla; lo que le ha significado mayores dividendos del
negocio en general, a diferencia de Perú y Bolivia que se han caracterizado por
sembrar las plantas y llegar hasta la producción de la pasta básica. Sin embargo
y debido propiamente a que los colombianos son los encargados de poner la
cocaína en territorio extranjero, es allí mismo donde reciben grandes cantidades
de dinero muy difíciles de repatriar, aunado esto a la manera en que se manejan
las cuestiones del capital, las persecuciones a las transacciones de grandes
sumas dinero dentro y fuera del sistema bancario, el lavado de activos y en
general toda la especulación monetaria; resulta que estas ganancias son efímeras
para Colombia, mientras que si bien son menores a simple vista para los otros
países como Perú y Bolivia, allí son más estables y se quedan dentro del país,
en manos de muchos pequeños y medianos productores menos llamativos que
no tienen la necesidad de ocultar su dinero en los famosos paraísos fiscales.
Vale aclarar que se deben tomar con precaución las anteriores afirmaciones
sobre “las especialidades” de los países, por que si bien, esta es una situación
reconocida, también lo son los grandes cambios que viene teniendo este mercado
alrededor del mundo, en especial en América Latina; de tal manera que se registra
un importante incremento en las plantaciones de coca en Colombia durante la
década de los 90, situación que ha tenido sus variaciones en lo corrido de la
presente década, entre otras cosas por el impacto del Plan Colombia y el continuo
América. Por otro lado y antes de ahondar en el tema de los paraísos fiscales,
vale traer a consideración algunos factores que determinan el precio de la
cocaína, entre otras cosas para comprender con más detalle situaciones
que influyen en la esencia especulativa y relativamente variable de este
negocio.

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1. La calidad de la hoja no es igual en todas partes y dependiendo de la
variedad de la planta, el terreno donde se cultive y hasta las condiciones
climáticas, se obtendrá mayor o menor contenido de la sustancia activa,
la cocaína; por lo tanto el precio de la pasta básica varía de acuerdo a la
zona de donde provenga la coca procesada.

2. la oferta del producto puede influir, disminuyendo el precio en caso de


exceso de oferta circulando en el mercado, y puede aumentar si la
demanda supera la oferta.

3. la tasa de cambio también puede influir, puesto que en muchos mercados


el producto se paga en dólares, incidiendo esto en la cotización en pesos
de la mercancía.

4. la disponibilidad de sustancias químicas de procesamiento puede ser


uno de los factores más determinantes en el precio y en la calidad del
producto final.

5. La coacción legal puede incidir negativa o positivamente en el precio


dependiendo de su éxito y del tipo de acciones u operativos que se lleven
adelante. De tal manera que la incautación de grandes cantidades de
cocaína puede llevar a un alza en el precio por disminución temporal de
la oferta, pero si se trata de acciones de bloqueo de rutas importantes de
transporte, puede rebajar el precio en la zona de producción ya que allí
habrá una sobreoferta por el estancamiento del producto.

6. La magnitud de la transacción, influye directamente en el precio ya que


a mayor cantidad, el precio por gramo o por kilo se reducirá
sustancialmente a la vez que se aumentará la confianza en la calidad del
producto, ya que como se ha hecho notar, cada vez que se empacan
menores cantidades usualmente los traficantes usan adulterantes para
aumentar el volumen y el peso haciendo crecer aún más su margen de
ganancias.

7. El lugar de la transacción es determinante en la medida en que entre


máslejos se efectúe el negocio del centro de producción y entre más
recursos se deban destinarçpara su transporte, más alto será su valor.

8. Otro de los factores que influyen en el precio del producto, es el tipo y


estructura de la organización que distribuye la cocaína, y el número de
intermediarios que participan en la cadena producción,
comercialización, consumo.

Tras la enumeración de los anteriores elementos se corrobora que a pesar de


que usualmente se manejan ciertos rangos medianamente estables en la

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cotización de por ejemplo un kilo de cocaína, se mantienen siempre altos niveles
de incertidumbre sobre precios y calidades dentro de las organizaciones y
personas que participan de este negocio.

En concreto, la economía subterránea en Colombia se desarrolla y crece


sustancialmente en la década de los 70 debido al crecimiento en la exportación
de sustancias psicoactivas y otros productos ilegales. La magnitud de este
crecimiento y superabundancia de dinero en el mercado negro fue tal que el
Banco de la República resultó necesariamente involucrado en el lavado de activos
a causa de la creciente dificultad que la baja tasa de cambio en el mercado
negro ejercía para proteger los bastante débiles sectores productores de bienes
para el comercio internacional. Para sostener en aceptables condiciones sectores
como la agricultura y la industria y prevenir mayor aumento en la tasa de cambio
oficial, el Banco de la República abrió en 1975 la llamada “Ventanilla Siniestra”,
a través de la cual compraba divisas sin hacer ninguna pregunta. Esta práctica
oficial se mantuvo casi una década, hasta el asesinato del ministro de justicia
Rodrigo Lara Bonilla en 1984. Desde allí se desata un aumento de la violencia
asociada al narcotráfico, lo cual se estudiará mas adelante.

Como los cambios en la naturaleza y en la vida social no son unidireccionales y


aislados, los cambios en la sociedad colombiana generados por el impacto del
fenómeno en discusión no solo han sido de orden económico, cultural, social,
ambiental, sino también a nivel político y legislativo. Se habla por ejemplo de
una contrarreforma agraria, debido a la gran demanda y adquisición de tierras
por parte de la nueva clase emergente, también se “moderniza el campo”
especialmente en el área de la ganadería, en las ciudades se presentan nuevas
propuestas de vida y consumo de tipo lujoso y ostentoso propio de los “narcos”
y de todos aquellos tocados por la varita mágica de “Los patrones”.

La sociedad mundial no es ajena a estas situaciones y alrededor del mundo


florecen los campos de la tolerancia a los dineros calientes y emerge cualquier
cantidad de ejecutivos, abogados, empresarios, senadores, alcaldes,
comerciantes y banqueros que trabajan alrededor de este negocio y sirviendo
como mediadores entre lo ilegal y lo legal.

Paraísos físcales

Se debe comenzar para este caso por pasar revisión desde lo micro de esta
cadena bancaria y mencionar la situación que se genera en las instituciones
financieras regionales, ya que las transacciones con dinero en efectivo que se
hacen directamente en las zonas productoras y sus alrededores, aportan capital
monetario directa e indirectamente en el sistema bancario de estas regiones.
“Dado que los bancos del país no tienen restricciones para movilizar los recursos
captados entre los diferentes departamentos, las áreas afectadas por el tráfico

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de drogas no se benefician necesariamente con una mayor disponibilidad de
crédito en la región simplemente porque aumenten las captaciones de dinero.
El único beneficio del rápido crecimiento en los depósitos financieros está en
una mayo inversión en infraestructura por parte del sistema financiero en estas
ciudades, lo cual implica unos mejores servicios para la comunidad.”23

Parte del éxito y la expansión a nivel mundial del negocio del narcotráfico, es la
posibilidad y complicidad que ofrece la banca internacional para el lavado de
activos, en especial los países que flexibilizan tanto su legislación y control a los
bancos, que logran establecerse como paraísos fiscales y recaudar miles de
millones de dólares a través del lavado de dólares negros, de cuentas “secretas”
y en general de transacciones poco vigiladas o cuestionadas.

Estas sumas de dinero que se convierten en capital líquido son utilizadas por la
banca internacional (léase FMI, y Banco Mundial) quienes lo “prestan” de vuelta
a las naciones que aumentan su deuda externa y deben someterse a los modelos
político económicos que estos emporios impongan.

Según Fabio castillo en la Coca Nostra, los bancos se pueden clasificar según
tres tipos de acuerdo a la cobertura geográfica de sus funciones:

1. Bancos que tienen licencia para realizar transacciones únicamente


Internacionales.

2. Bancos con licencia global, es decir que pueden funcionar dentro y fuera del
país.

3. Bancos con licencia interna, que cuentan con autorización para funcionar
únicamente dentro del país.

Dependiendo de esta situación, un banco se puede utilizar para uno u otro fin.
Dentro de la cadena del lavado de dólares pueden participar cada uno de estos
tipos de bancos, ya que se facilita disuadir sospechas, fragmentar con facilidad
las cuentas y hacer más imperceptible el rastro de las transacciones.

Algunas de las facilidades que presentan los paraísos fiscales son las siguientes:

- Es posible y sencillo crear cualquier tipo de asociación comercial. Por ejemplo


a principios de los 90 costaba 75 dólares registrar una nueva empresa en las
Bahamas. Estas empresas serían utilizadas para lavar dólares, generalmente
funcionan exclusivamente fuera del país en el que están registradas, pero
básicamente son “empresas de papel”.

23 Hernando José Gómez, LA ECONOMÍA ILEGAL EN COLOMBIA, TAMAÑO,


EVOLUCIÓNCARACTERÍSTICAS E IMPACTO ECONÓMICO.

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- Muchos de los paraísos fiscales no cobran impuesto por ninguna transacción
realizada dentro de sus fronteras, se benefician pues trabajando el dinero
mientras lo tienen a su favor. A diferencia otros paraísos fiscales cobran altas
comisiones por los riegos que implica el negocio.

- Se mantiene un estricto régimen de secreto y reserva, “Secreto Bancario”. Se


reserva tanto el nombre de los clientes, que en los documentos de transacciones
y estados de cuenta no aparece en nombre del titular de la cuenta, sino
simplemente un número o código que corresponde a esta persona a quien
usualmente “nadie
conoce”.

- En algunos países no se realiza prácticamente ningún tipo de fiscalización a


los bancos ni se les pide rendición de cuentas sobre el volumen y dinámica de
las operaciones anuales, ni es posible exigir el nombre de los clientes, protegidos
por estatutos bancarios y legislación de los países.

- Los bancos reciben el dinero sin hacer muchas preguntas. Se aceptan millones
de dólares en efectivo, transferencias, lingotes, joyas, etc.

Para que se lava el dinero?


- Principalmente se hace para borrar el rastro de la procedencia ilícita de los
dólares negros.

Como se lava el dinero?


- Es común la apertura de pequeñas cuentas corrientes en las que sea posible
y no necesario justificar la procedencia del dinero.

- Adquisición de títulos valores de fácil transacción, o de propiedades e inversiones


en finca raíz, generalmente se declara su valor comercial mucho menor al real
para evadir impuestos e investigaciones.

- Cambiar el dinero en casinos por ejemplo en las Vegas para registrarlo como
Ganancias Ocasionales.

- Operaciones a través de casas de cambio y de envío o recepción de dineros,


algunas cobran comisión, o en muchas ocasiones se envían pequeñas
cantidades de dinero de un país a otro en el que se ha contratado a alguien
para recibirlo.

- El dinero se mueve en barcos, maletas, dentro del cuerpo de personas


que actúan como “mulas”, etc.

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- Es común lavar dinero a través de diferentes negocios como loterías y cadenas
de almacenes o supermercados que reportan ventas ficticias o venden sus
productos con mínimos o nulos márgenes de ganancia.

Los dineros del narcotráfico se han visto apoyando campañas políticas y en


algunos casos se ha comprobado su influencia en la legislación y la administración
de muchos funcionarios públicos y privados. Un ejemplo histórico en el que se
develaron casos de esta índole es el proceso 8.000 o los escándalos de corrupción
policial en los que se ha demostrado la reventa a los traficantes de toneladas de
droga incautadas que se desaparecen de las bodegas de los organismos de
control que las custodian.

Entre las diferentes estrategias para lavar el dinero y los usos que se le dan a
éste por parte del narcotráfico, se debe concluir que directa o indirectamente
todos los contribuyentes y consumidores de la sociedad nos encontramos
relacionados con el dinero del tráfico de sustancias ilícitas porque la banca
mundial se alimenta de este día a día en parte por la complicidad de muchos de
sus miembros, porque su sistema por defecto o por omisión lo permite y porque
se quiera o no el negocio de las drogas es una empresa multinacional por
excelencia.

De los noventa hasta la actualidad:


- Países como Suiza, Gran Bretaña, y EU, han adecuado su normatividad para
perseguir los capitales de los narcotraficantes, estos capitales pueden incluso
ser confiscados si sus propietarios no pueden explicar el origen de sus
propiedades, su dinero o sus inversiones.

- Desde finales de los 90 se vienen implementando mayores controles a nivel


mundial para reducir el poder económico, político y social del narcotráfico, muchos
de los esfuerzos han tenido importantes resultados, sin embargo en ocasiones
sólo han sido soluciones coyunturales, mientras la delincuencia organizada crea
nuevas estrategias para burlar los controles impuestos por las naciones,
obligando a las autoridades a actualizar constantemente sus estrategias
antidroga.

- Desde principios de la década del 90 hasta nuestros días, se observa una lenta
pero progresiva disminución de los ingresos del mundo del narcotráfico,
igualmente se evidencian cambios en las estructuras y la concentración
económica y de poder en las organizaciones destinadas a estos fines, los grandes
capos y carteles de la droga de antaño con sus estructuras jerárquicas y
horizontales ya no son funcionales. En la actualidad se documentan redes de
organizaciones más eficientes, con estructuras internas menos centralizadas y
más horizontales y generalmente mas especializadas en oficios específicos
dentro del negocio, es decir, una mayor división del trabajo o asociación por

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especialidades, (productores - camufladores de embarques –transportadores -
lavadores), cada uno de ellos con sus propias redes de contactos, trabajando
con mayor discreción y viviendo con menos ostentaciones. Todo esto en
contraposición de los todopoderosos paisas y caleños capaces de encargarse
por completo de toda la cadena productiva y de distribución, recolectando como
se ha explicado ya, gigantescas sumas de dinero que circularán por encima y
por debajo de las mesas de la banca mundial.

- Se deben reconocer los esfuerzos y resultados de los gobiernos colombianos


y de la Dirección y el Fondo Nacional de Estupefacientes que han mantenido un
importante nivel de incautaciones y de extinciones de dominio a los narcos
colombianos.

- Es posible pensar que así como las zonas de cultivos, de comercialización y


los centros de operaciones del narcotráfico se desplazan de una región a otra
dentro del territorio nacional por causa de los controles y operativos policiales,
igualmente suceda a nivel mundial y que si Colombia no maneja y exporta las
cantidades
de cocaína y de marihuana que en otras décadas, no necesariamente resulte
que el consumo mundial ha rebajado, sino que se han creado centros de
producción y tráfico en otras zonas del planeta, mientras que Colombia sigue
siendo el mayor Chivo
Expiatorio en las historia de la guerra contra las drogas.

- Aunado a esto, se debe pensar en la rápida expansión de la comercialización


y distribución de drogas de diseño, cuyos principales productores son los países
desarrollados, con lo cual se tergiversan muchas de las características de este
negocio, incluyendo aquí la inexistencia de grandes extensiones de cultivos
ilícitos, de complejos centros de producción o de toneladas de productos, ya
que estas sustancias se caracterizan por su poca cantidad por dosis y por su
relativamente fácil elaboración a partir de precursores químicos.

1. CONFLICTO ARMADO Y CULTIVOS DE


USO ILÍCITO
La expansión de los cultivos de uso ilícito en Colombia se puede explicar a partir
de las características estructurales a nivel económico, institucional, político y
social del país; configuraciones que igualmente permiten la existencia de un
conflicto civil armado que se ha desarrollado en completa interacción con “el
negocio de la droga”.

Desde el punto de vista institucional el Estado y sus aparatos coercitivos y de


control social han tenido tradicionalmente una débil o nula presencia en diversas
regiones del país, en donde fuerzas irregulares han reemplazado su papel.

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Muchas de estas zonas representan lugares de expansión de la frontera agrícola,
lo que indica una significativa afluencia de personas en su mayoría de origen
rural, que se desplazan a zonas de colonización en búsqueda de mejorar sus
actuales condiciones de vida.

El desplazamiento además no siempre es voluntario, sino más bien que


predomina un modelo de desplazamientos forzados ligados tanto a la situación
económica como al orden social. Una familia desplazada se enfrenta a una
sociedad poco solidaria con su condición, lo que profundiza situaciones de
desarraigo, anomia, falta de pertenencia con una comunidad y desamparo
institucional, incluyendo aquí los altos niveles de impunidad manifiesta frente
las continuas violaciones de los derechos humanos y de las normas civiles.
Situación que juega a favor de que estas familias campesinas accedan rápida y
fácilmente a convertirse en proletariado agrícola del narcotráfico.

Los aspectos políticos de la problemática

La violencia ha sido por regla el mecanismo ejercido como forma de garantizar


poder, gobernabilidad y cumplimiento de los intereses particulares de
determinadas elites, situación que ha legitimado las acciones excluyentes e
intimidantes a la hora de imponer la voluntad “política” de un grupo gobernante,
lo que conduce a un régimen de miedo y de negligencia civil para evitar
persecuciones o señalamientos por traición o delación. Esta violencia tradicional
se encuentra acompañada de un cada vez más fortalecido aparato militar, que
en una constante situación de guerra, genera en los ciudadanos una imagen de
un Estado represivo e insolidario. En el caso colombiano vemos cómo se busca
narcotizar el conflicto y se asocia, desde el proyecto político e ideológico
dominante, al narcotráfico y al terrorismo con la lucha reivindicativa de
losmovimientos sociales y populares, y con la lucha de los movimientos
guerrilleros por la toma y el control del poder político.

El conflicto armado en Colombia es ya una problemática de “vieja data”, se


encuentra íntimamente ligado además con la lucha por la distribución y propiedad
de la tierra, con las condiciones de vida en el campo y mas recientemente con la
inequidad y la desigualdad social en las ciudades. En medio de este escenario,
la producción y tráfico de sustancias ilícitas se han convertido en una clave para
el financiamiento de los diversos actores armados, para la ampliación de la
base social y el poder de organizaciones al margen de la ley, y para generar una
nueva contrarreforma agraria, basada en la adquisición y apropiación de grandes
extensiones de tierra por parte de los grupos que movilizan el conflicto y la
problemática social a él ligada. Así “la derrota de las exigencias campesinas, la
paralización de la reforma agraria y la represión estatal como una respuesta a
sus peticiones, abrió las puertas para la transformación de luchas gremiales en
luchas armadas en las que las guerrillas alientan y subordinan al movimiento
social”24 .

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En este escenario el narcotráfico además de parecer ser “un mal
necesario” en algunas zonas del país, debido a su alta rentabilidad y falta
de opciones para la población, toma partido del silenciamiento sistemático,
del régimen de terror que se instala alrededor de las actividades delictivas
y del modus operandi tradicional en el manejo de los juegos de intereses
en el país.

“NARCOGUERRILLAS”

Un ejemplo clásico de la relación grupos insurgentes- cultivos de uso ilícito


es el referenciado en el trabajo de Jaime Jaramillo y compañía, de la
Universidad Nacional de Colombia, “Colonización, Coca y Guerrilla”,
estudio en el que se describe el proceso de colonización del piedemonte
amazónico del Caquetá, más exactamente en la parte media y baja del río
Caguán, zona que se convertiría en epicentro del tráfico de cocaína y en
sede fundamental de las FARC, (zona de despeje en el gobierno
Pastrana). En esta región las FARC se convirtieron en un organismo
paraestatal encargado de dictar ley y justicia a cambio de poder social y
económico.

“ La necesidad de un ordenamiento mínimo de la vida social, que se va


haciendo más y más conciente a medida que aumenta el poblamiento y se
propaga el cultivo de la coca, no podía ser resuelta por la juntas de acción
comunal existentes antes del arribo del cultivo de la coca y antes de la
penetración de la guerrilla... A medida que crece el aflujo de inmigrantes
atraídos por la rentabilidad de la coca, la guerrilla se esmera en propagar su
ideología, se abre a la idea de un trabajo político intenso con la población,
que parta del reconocimiento de sus necesidades inmediatas. Como una de
esas sentidas necesidades en un orden mínimo como organización militar,
la guerrilla se encuentra requerida para que ejerza niveles de autoridad
indispensables, que rebasan sus tareas puramente militares”25 .

Por lo tanto y como anota Molano26 “no es fácil distinguir entre el movimiento de
colonización campesina y el de resistencia armada”. Y aunque en un principio la
guerrilla se quiso oponer al negocio por considerarlo imperialista, rápidamente
se dio cuenta de que no era barrera frente a este y que el rápido crecimiento de
las economías locales ampliaba la base extorsionable y tributaria a su favor.

Estas situaciones se repiten no sólo en zonas de colonización, sino en otras de


tradición agroindustrial como Caldas que se ha convertido en centro de recepción

24 REYES POSADA, Alejandro. “LA Violencia y la Expansión Territorial del Narcotráfico”. En Economía y
Política del Narcotráfico. UNIANDES.

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de cultivos y desplazados por las fumigaciones y los enfrentamientos entre los
diferentes actores armados.

En Caldas se registran incursiones armadas de las FARC desde el año 2001,


cuando se tomaron el corregimiento de Florencia en Pensilvania, en el oriente
del departamento, donde coincidencialmente se presentan las más importantes
extensiones de cultivos ilícitos locales, y en donde se encuentran municipios
como Samaná que enfrenta agudas problemáticas de desplazamiento forzado
por conflicto armado, ocupando el puesto 17 en el penoso escalafón de
desplazamientos en Colombia.

La guerrilla se convierte en motor de desarrollo en algunas zonas del país, se


encarga de construcción de hospitales, escuelas y carreteras en estas zonas de
colonización o poca presencia institucional oficial, a la vez que se fortalece y
lucra del rentable negocio de la coca cobrando impuestos a productores,
comisionistas, al sector servicios; por concepto de cantidades producidas y
comercializadas, por la “seguridad”, por el tránsito y transporte de mercancías
por algunas vías, etc.

Es esta lógica de sostenimiento la que hace que la guerrilla se relacione


directamente con las actividades del narcotráfico, y que esta relación sea definida
dentro del nuevo discurso gubernamental a través del “Narcoterrorismo”; se ha
“narcotizado” el conflicto, es decir matar dos pájaros con un solo tiro.

NARCOPARAMILITARES

Esta relación histórica de los grupos insurgentes con el negocio de la droga, fue
encontrando detractores diferentes al gobierno nacional, se trata de lospropios
“narcos” que cansados de ser extorsionados y frente a los abusos por parte de
la guerrilla27 , deciden organizarse para conformar grupos de seguridad privada
y hacerle frente a estos abusos. En 1984 se consolida el movimiento antiguerrillero
con la creación de ACDEGAM (Asociación Campesina de Agricultores y
Ganaderos del Magdalena Medio), esta organización ha funcionado desde
entonces con actividades paramilitares encubiertas Hacia 1986 se fundan
oficialmente los primeros grupos paramilitares impulsados por los grandes capos,
al mismo tiempo que aumenta lapersecución a simpatizantes y colaboradores
de la guerrilla, la Unión Patriótica y los líderes sindicales y campesinos, y la
instalación de batallones en zonas de presencia paramilitar.

25 Colonización, coca y guerrilla. Universidad Nacional.


26 Alfredo Molano, “Coca Tierra y Corrupción”, en Revista Colombiana de Adicciones. No.2.
27 Un antecedente famoso de este rompimiento es el secuestro extorsivo de Blanca Nieves Ochoa por parte del
M19. A raiz de esto, los narcos crearon el MAS (Muerte aSecuestradores), en 1983.

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Gran parte de estas actividades eran apoyadas y permitidas por el gobierno
nacional, ya que hasta 1989 existió una ley que autorizaba a las fuerzas armadas
para crear y apoyar grupos de autodefensa.

Los narcos se convierten en una clase emergente que consigue poner las
situaciones legales y militares a su favor. Los nuevos terratenientes se convierten
en centros de organizaciones de grupos paramilitares en contra de las guerrillas
y grupos de izquierda, lo que representa la pervivencia de una tradición de
autodefensa de los intereses por medio de las armas en Colombia. De aquí que
el narcotráfico al lado del paramilitarismo se convierta en una máquina de guerra
financiada por el negocio de las drogas.

Unas de las características de este tipo de grupos armados:

- Privatización de fuerzas de poder coercitivo.


- Acumulación de capital y territorio.
- Adquisición de espacio público y legitimidad social.

En la actualidad se viene adelantando un proceso de desmovilización de estos


grupos paramilitares alrededor del país, sin embargo su presencia todavía es
latente en el campo y la ciudad.

SICARIATO Y GUERRAS DE CARTELES


Otro de los factores armados asociados al negocio del narcotráfico, como
estrategia para “impartir” justicia, ajustar cuentas o realizar advertencias y
manifestaciones de poder, es el sicariato, modalidad típica de los “negocios de
la mafia”. Como se expresó antes, los narcos aprovechan su posición de clase
emergente y se imponen utilizando mecanismos de corruptibilidad como el
soborno, el chantaje, o la intimidación a través de atentados terroristas u
homicidios directos.

Un punto clave de esta modalidad en la vida pública colombiana es el asesinato


del ministro Lara Bonilla en 1984 quien había denunciado las incursiones de los
Narcos en la vida pública, especialmente la del padrino Pablo Escobar a través
del partido liberal, y la posterior declaración de la Guerra al Estado colombiano
por parte del Cartel de Medellín, asesinando candidatos presidenciales en la
campaña del 89-90, al igual que jueces, magistrados, policías, militares,
periodistas, entre muchos otros civiles.

Aparte de situaciones como esta se encuentra la guerra de carteles, derivada


de ajustes de cuentas, defensa de territorios, etc. Uno de los más sonados en

Ochoa por parte del M19. A raiz de esto, los narcos crearon el MAS (Muerte a Secuestradores), en 1983.

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los últimos tiempos son los escándalos en los que se ha visto involucrado el
cartel del norte del valle, incluso a nivel interno28 .

Recordemos también todos los capítulos asociados a la extradición de los narcos


más buscados, por ejemplo en los tiempos del “Bloque de Búsqueda” hacia
1993 cuando aparecen los pepes (perseguidos por Pablo) apoyados
supuestamente por el Cartel de Cali en su guerra contra los paisas y por la CIA.
Esta banda de los Pepes se convertiría en parte de la AUC y se vería vinculada
con el MAS. El grupo de los extraditables lideró sanguinarios bloques terroristas
a finales de los 80 y principios de los 90 con fines de evitar la extradición2 9.

En los últimos años, una de las armas más contundentes en la lucha contra “los
carteles del narcotráfico”, es la extinción de dominio, a pesar de las referencias
a la poca eficiencia en los procesos y los altos niveles de corrupción que se
manejan alrededor de sumas y propiedades millonarias, se han logrado arrebatar
a estas organizaciones grandes mordiscos a favor del Estado colombiano.

3. COLOMBIA Y EL trafico de ilícitos


Marihuana en colombia

La marihuana fue la primera droga ilegal que dio lugar a una bonanza económica
en Colombia. Esta planta fue sembrada sin mucho éxito por los españoles para
obtener la fibra del cáñamo, pero llega de nuevo a Colombia a principios del S.
XIX, y su consumo estuvo inicialmente ligado a la clase social baja, trabajadores
y artesanos, pero rápidamente fue incorporándose a los hábitos de artistas e
intelectuales, entre los que se cuenta el poeta Porfirio Barba Jacob. Ya para
esta época se tenían restricciones legales para su comercialización y uso. Hacia
1955 su consumo se populariza entre todas las clases sociales e igualmente se
extiende su cultivo.

En las décadas de los 60 y 70, se generan los movimientos Hippie como


manifestaciones contraculturales de protesta contra la violencia, la guerra en
Vietnam, por la reivindicación de derechos y de nuevos estilos de vida, situaciones
ligadas al consumo de SPA.
El aumento de la demanda de marihuana por parte de EE.UU. principalmente,
la fumigación de los cultivos mejicanos y las buenas posibilidades que ofrece la
costa caribe colombiana y la rápida buena fama del producto “Santa Marta Gold”,

28 Valga mencionar que cada vez es menos frecuente o acertado hablar de carteles de la droga específicamente
en el caso colombiano, ya que cuando se habla de cartel se hace referencia a grandes organizaciones
monopólicas.
29 Recuérdese aquella famosa frase: “es mejor una tumba en Colombia que una celda en
Estados Unidos”.

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generaron un rápido aumento de las exportaciones y el continuo crecimiento de
las plantaciones en la Sierra Nevada de Santa Marta, la Serranía del Perijá y la
Guajira; situación que irremediablemente desemboca en el auge económico
con los cambios sociales y culturales que suceden en estas zonas productoras.

El gobierno de los Estados Unidos no tardó en percatarse de esta situación y


obligó a Colombia a comprarle herbicidas como Paraquat para fumigar estas
plantaciones.

Luego de un periodo de fumigaciones intensivas, los cultivos migraron, se


redujeron las exportaciones y la producción de Cannabis colombiana se ha
destinado mayoritariamente a la demanda interna.

Los cultivos destinados a satisfacer la demanda norteamericana se ubicaron


principalmente en el norte de Méjico y la costa de California donde se encuentran
actualmente organizaciones que todavía se pueden llamar carteles destinados
al tráfico de drogas, armas y personas a través de la frontera.

Otro de los factores asociados a la reducciones de las exportaciones de la


cannabis colombiana, es la comercialización de especies mejoradas que vienen
haciendo principalmente los europeos y cuya venta de semillas es legas. Estas
nuevas especies presentan mayores contenidos de THC, son más productivas
y mse diseñan para cultivos intensivos en interiores, lo que permite que en la
actualidad los traficantes de marihuana puedan hacer cultivos hidropónicos en
invernaderos, sótanos o en el cuarto de un apartamento, con lo que se facilita el
ocultamiento del cultivo. Esta situación ha favorecido también el que los
consumidores siembren las plantas para su autoconsumo, práctica que afecta
las redes del narcotráfico y suaviza las ambiguas condiciones legales y sociales
del fumador de cannabis en la actualidad, ya que en algunos casos es permitido
tenerla, o consumir ciertas dosis, pero no comprarla ni comercializarla.

La coca en Colombia

Nuestro país forma parte de un complejo cultural milenario en Sudamérica. La


utilización de la planta de coca se extiende en toda esta parte del continente en
países como Perú, Bolivia y hasta en Argentina; se utiliza con fines mágico
religiosos, como medicina y como alimento.

En Colombia se registra presencia de esta planta en las costumbres indígenas


desde la Sierra Nevada de Santa Marta hasta la Amazonía y el Cauca. La llegada
de los colonizadores trajo muchos intentos de prohibición de su utilización en
estas comunidades, pero tras su infructuoso control, y debido a las protestas de
los empresarios ya que esta planta era alimento y energizante indispensable
para el trabajo y productividad de los explotados indígenas, se llegó a permitir

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ISIONARI@S Cultura y Droga
su empleo con fines laborales y productivos, pero se prohibió su uso medicinal
y religioso.

Colombia a diferencia de Perú y Bolivia no exportó la planta para la industria


farmacéutica internacional, así que a principios del siglo XX se apoyaron fuertes
restricciones a su cultivo y uso.

Durante la primera mitad del siglo XX el contrabando de drogas es


predominantemente de importación, a través de la costa atlántica entraba
cocaína, morfina, opio, heroína y marihuana.

Después de la segunda guerra mundial este panorama se transforma y “la vieja


tradición del contrabando en América Latina se fue convirtiendo en un negocio
de doble vía que servía no sólo para importar licor, cigarrillos y telas, sino para
exportar droga (...) las drogas suramericanas eran introducidas a los Estados
Unidos por narcotraficantes cubanos”30 . Posterior a esto y hacia la década del
70 los colombianos irrumpen de lleno en el negocio, conformando monopolios y
operando en todas las fases del proceso del narcotráfico a través de los carteles
tales como se dieron a conocer públicamente. De allí en adelante la historia es
más conocida.

Los opiáceos en Colombia

Como ya se mencionó, estos productos fueron inicialmente importaciones a


nuestro país. En su época fueron legales y vendidos bajo prescripción médica.
En la actualidad la heroína no tiene ningún uso médico y el opio no se puede
comercializar al público. Sin embargo otros productos y derivados sintéticos son
todavía irremplazables en la industria farmacéutica, pero la producción de opio
colombiana se encuentra mayormente destina al mercado ilegal. Mercado que
comienza a establecerse en la década de los 80’s cuando el cartel de Cali
principalmente se interesa en este negocio y establece cultivos de amapola en
comunidades indígenas del cauca.

El producto colombiano es principalmente destinado a abastecer la demanda


norteamericana y progresivamente ha tomado fama por su buena calidad.

30 LOPEZ RESTREPO, Andrés. “Colombia de la prohibición a la guerra contra las drogas”.En Revista El
Malpensante No. 25.

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4. LAS DROGAS, LA DEMOCRACIA Y LA
SEGURIDAD DE LAS NACIONES3 1

Posición de estados unidos:

- Preocupación por continuo aumento de demanda de sustancias psicoactivas.

- Percepción de que las drogas son un mal que provienen del exterior.

- El tráfico de sustancias ilícitas se ve como una conspiración contra las bases


morales y económicas de la sociedad norteamericana. De allí la extensión del
concepto “Narcotráfico”- Se hace énfasis en su influencia externa “el núcleo de
la problemática está en el tráfico y transporte de narcóticos”.

- El debate sobre las drogas se lleva a un plano ideológico y político por lo que la
solución que se propone es “la guerra contra las drogas”.

- Esta guerra traslada la lucha a los centros de producción de las sustancias. -


“este argumento que no hace hincapié en la demanda como generadora de la
oferta, no sólo encubre la realidad mercantil financiera de la cuestión de las
drogas sino que también tiene un evidente objetivo político: Transferir los costos
de la lucha a los
países donde se cultiva, produce, procesa e inicia el eslabón del tráfico de
estupefacientes”.

- El narcotráfico visto como un problema de seguridad, definido por Estados


Unidos en función de la amenaza de las drogas a nivel social, económico y
militar, con lo cual las fuerzas armadas adquieren cada vez más importancia en
la lucha antinarcóticos.

- En términos de políticas internacionales, Estados Unidos ha supeditado las


relaciones bilaterales y la cooperación internacional a la firma y cumplimiento
de acuerdos para la lucha antidroga, los cuales suelen ser nocivos para las
democracias, la soberanía, y los sistemas económicos de muchos países.

Enfoque colombiano:

- “Las mayores dimensiones conflictivas del fenómeno de los narcóticos a nivel


de estabilidad institucional, de la corrupción, de los efectos económicos, culturales

31 Basado en el documento: “Seguridad y Drogas: Su Significado en las Relaciones entre Colombia y los
Estados Unidos”. Juan Gabriel Tokatlian en Economía y política del narcotráfico. UNIANDES.

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ISIONARI@S Cultura y Droga
y sociales, de su sangrienta manifestación política, de su incidencia negativa
sobre los procesos de pacificación, de su directa vinculación con la cuestión de
violación de los derechos humanos y de su impacto desfavorable sobre las
posibilidades de una mayor apertura económica”, corren por cuenta de países
como Colombia.

- En sus comienzos la fuente del problema se interpreta como el aumento del


consumo en otros países, especialmente en Estados Unidos; posteriormente se
asume su estatus de problemática interna que pone en tela de juicio la frágil
legitimidad del Estado colombiano.

- En la búsqueda de soluciones, se propone ejercer mayor control al sistema


bancario internacional, en especial a los paraísos fiscales que se alimentan del
negocio de la droga, a la vez que se deben buscar estrategias de reducción de
la demanda en los países consumidores.

- En la lógica de la internacionalización de la guerra contra las drogas, Colombia


busca cooperación internacional para hacer frente conjunto a esta problemática;
lo cual ha implicado mayor sometimiento a las exigencias norteamericanas.

- Como ya se ha documentado anteriormente, Colombia ha sufrido las


consecuencias de una economía de las dogas interrelacionada con la afloración
o fortalecimiento de organizaciones armadas al margen de la ley que han
socavado profundamente el orden social y que han desestabilizado la capacidad
estatal de control político y militar.

A modo de cierre

En resumen, es claro el grado de diferencia con el que países productores y


países consumidores se definen dentro de la problemática del tráfico de drogas
ilegales.

Han sido diversas las estrategias que apuntan a soluciones radicales y


progresivas, sin embargo se presenta un historial de continuos fracasos de las
políticas y programas a ellos tendientes.

Se debe resaltar el inmenso costo ambiental, social, económico y político que


ha asumido Colombia dentro de este teatro en el cual sigue figurando como el
mayor responsable de esta problemática mundializada.

Es indudable que el poder obtenido por las redes delincuenciales del narcotráfico
logra desestabilizar los sistemas democráticos actuales, pero en parte esto es
posible porque los gobiernos y las instituciones políticas y económicas han sido
yson complacientes y partícipes de un negocio que mueve billones de dólares al
año alrededor del mundo.

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En perspectiva, aparentemente no se tienen salidas o soluciones concretas para
acabar con el narcotráfico y sus camaleónicas redes. En parte porque los entes
gubernamentales no logran cambiar sus viejas concepciones frente al “problema
de la droga”. En parte también porque este negocio tal cual está planteado
sigue siendo enormemente rentable y sus mecanismos de supervivencia son
inherentes a los modelos de política neoliberal y monetarista que predominan
en la actualidad, entre otras cosas porque paradójicamente el negocio de la
droga se beneficia de la apertura económica.

Finalmente y por crudo o cínico que parezca, podemos afirmar que:

“El problema de la droga” no se acabará fortaleciendo los aparatos militares de


las naciones o radicalizando la justicia penal de frente a los delitos asociados a
las drogas, debido a que son muchos los presos por estos delitos, los cuales
sólo se encuentran saturando más las cárceles y el sistema judicial sin que esto
sea un verdadero factor disuasivo para quienes se quieren involucrar en el
negocio aunque sea en calidad de consumidores.

En cuanto a las armas, pues vale señalar que cada vez el modus operandi de
las organizaciones del narcotráfico es más sofisticado y con menos cabezas
visibles, y la vía de las armas solo agudiza un sinfín de problemáticas y confunde
la guerra contra las drogas con otros conflictos ideológicos.

El problema de las drogas es pues un problema de concepciones y mientras


sigan imperando la doble moral, la inquisición farmacopuritana y la rentabilidad
de este negocio perfectamente adaptado a la globalidad contemporánea, las
drogas ilícitas y el narcotráfico seguirán teniendo un carácter de problema en el
discurso social predominante.

Bibliografía

- JARAMILLO, Jaime. MORA, Leonidas. CUBIDES, Fernando.


COLONIZACIÓN, COCA Y GUERRILLA. UNIVERSIDAD NACIONAL
DE COLOMBIA. Bogotá. 1986.
- TOKATLIAN, Juan G. BAGLEY, Bruce M. Compiladores.
ECONOMÍA Y POLÍTICA DEL NARCOTRÁFICO. UNIANDES;
Bogotá, 1990.
- CASTILLO, Fabio. LA COCA NOSTRA. Editorial Documentos
Periodísticos. Bogotá. 1991.

REVISTAS:
- REVISTA COLOMBIANA DE ADICCIONES. No. 2 – Legalización de
las Drogas. Bogotá, Octubre de 2003.

77
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- REVISTA EL MALPENSANTE. No. 25 – La Guerra Contra las
Drogas Promete Acabar con Colombia, ¿Cuáles son las
Alternativas?. Bogotá, Septiembre-octubre de 2000.

INTERNET

- MAMA COCA
- TNI – TRANSNATIONAL INSTITUTE
- EL TIEMPO

78
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ISINAORI@SCultura y Droga

6.
Planeación y políticas públicas
6. sobre sustancias psicoactivas de
uso ilícito en Colombia.

Julián Felipe Cano Osorio


Antropólogo

“En los debates de políticas públicas son pocos los que argumentan
francamente
en términos de su propio interés. Todo está cubierto en términos de interés
general”.
Joseph E. Stiglitz. “El malestar en la globalización”.

Cuando se habla de planeación se está pensando en las estrategias o caminos


que debería seguir una sociedad para afrontar adecuadamente sus retos y sus
problemas. Estos caminos, es decir, los planes que se diseñan y adelantan, son
- en condiciones óptimas- el resultado de un proceso participativo y abierto de
investigación sobre las múltiples realidades que constituyen el complejo mundo
social. Interesan, en este momento, las directrices –impuestas desde el exterior,
lo que ya en sí es una delicada cuestión que debería suscitar reflexiones sobre
la acusada dependencia económica y política- que han venido acatando las
instituciones del sistema social colombiano en lo atinente al “problema de las
drogas”, problema éste que ha influido de manera determinante en el semblante
que hoy muestra el país.

Conocer las normas que regulan el comportamiento de los individuos en sociedad,


significa adentrarse en la ideología que alienta una legislación, en las necesidades
más urgentes del pueblo, en los intereses más inmediatos de sus dirigentes. De
las normas allí contenidas se pueden deducir inclinaciones autoritarias, totalitarias,
democráticas o libertarias, como también el talante general o espíritu de la época
en que se encuentra dicha sociedad. Es increíble todo lo que puede decir de un
aglomerado humano su ordenamiento jurídico: su historia, su rumbo, sus
tensiones y conflictos, todas estas cosas y otras más, se encuentran allí
condensadas al modo de los mensajes ocultos en palimpsestos de la Antigüedad.
Lo que una constitución dice es más que lo que en ella está escrito. De ahí la
importancia de estudiar las leyes, lo que equivale a estudiar la historia.

Concretamente estas páginas se ocuparán, como ya se dijo, de las leyes que


regulan el comportamiento asociado al uso de sustancias psicoactivas (SPA)
ilícitas, en las que el gobierno ha puesto un interés tan enfático, que en el año

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2005 destinó casi 18.500 millones de pesos para lograr su cumplimiento en las
áreas del tratamiento y la prevención, cifra que sumada a los recursos
destinados para la Dirección Nacional de Estupefacientes (DNE)32 durante
los últimos cinco años, asciende a casi 120 mil millones de pesos33. Esta
cantidad exorbitante de dinero utilizada en el país para combatir “el flagelo
de las drogas”, por lo menos merece despertar en la opinión pública un interés
fiscalizador que vele por un buen destino para tanto dinero (con el que sin
duda alguna se mejorarían ostensiblemente algunos de los mayores
problemas que existen: los relacionados con el empleo, la salud o la
educación), de forma que no se dilapide en acciones sin sentido cuyos
resultados contradigan los objetivos propuestos. Para lo que sigue, es
aconsejable entonces que se tenga siempre presente la pregunta por la
adecuación de las políticas que vienen implementando las instituciones de la
sociedad colombiana.

Teniendo en cuenta que el objetivo de las siguientes páginas es básicamente


describir y analizar las políticas públicas que el Estado colombiano ha adoptado
para afrontar el fenómeno del uso de sustancias psicoactivas consideradas
ilegales, se procederá de la siguiente manera: a modo de orientación
metodológica el análisis de las políticas públicas sobre drogas se dividirá en tres
momentos: el momento de la producción, el momento de la distribución y el
momento del consumo, identificando los procedimientos concretos que el Estado
ha aplicado en cada una de estas etapas. Una vez descritas, se evaluarán sus
impactos en el conjunto de la sociedad, para terminar con algunas reflexiones.

Pero antes de repasar algunas de las medidas concretas con que los diferentes
gobiernos han afrontado el fenómeno del uso de sustancias sicoactivas ilegales
en Colombia, valga la pena un recorrido, a vuelo de pájaro, sobre las principales
estrategias en materia de drogas que ofrece el panorama actual, cuya
implementación implica un uso diferente de las distintas herramientas –represión,
prevención, tratamiento e intervención- empleadas en la política antidrogas34 .

La política de Prohibición estricta o “Guerra a las drogas” intenta, mediante un


recurso a un derecho penal máximo, “suprimir a toda costa cualquier consumo

32 La DNE fue creada para asesorar y apoyar al Consejo Nacional de Estupefacientes y al gobierno nacional,
en la formulación de las políticas y programas en materia de lucha contra la producción, tráfico y uso de drogas
que producen dependencia, y en la administración de los bienes objeto de extinción de dominio.

33 Ver página web de la Dirección Nacional de Estupefacientes. Ejecución presupuestal de gastos de


funcionamiento e inversión recursos de la nación y propios.

34 Para un análisis más completo de estas estrategias ver el artículo en el que nos hemos basado: Uprimny,
Rodrigo. “El desfase entre los que saben y los que hacen: reflexiones sobre el marco jurídico de la política contra
las drogas”. En: Revista Colombiana de Adicciones. Octubre de 2003. No. 2. pp. 53-68.

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de ciertas sustancias, consideradas dañinas o pecaminosas, pues el Estado
considera que tiene derecho a imponer modelos de virtud, o al menos de salud,
a sus ciudadanos”. Esta estrategia “supone un empleo casi exclusivo de los
instrumentos represivos, por locual, los otros componentes tienen un peso relativo
muy bajo”. Las políticas de Prohibición flexible o “Reducción del daño” consideran
que “es imposible suprimir el consumo, por lo cual sólo puede aspirarse a reducir
los daños asociados a los usos problemáticos, para lo cual plantean que es
necesario despenalizar el consumo de ciertas sustancias, a fin de evitar el
marginamiento de los usuarios. Sin embargo, estas estrategias se mueven dentro
del ámbito prohibicionista y mantienen la criminalización de la producción y de
gran parte de la distribución de estas sustancias”, aunque “disminuyen la
represión, pues establecen algunas formas de despenalización del consumo”,
aumentando las estrategias preventivas, los apoyos terapéuticos y la intervención
comunitaria.

De otro lado, las estrategias de Despenalización flexible o “Reducción del daño


generalizada” proponen que, “con el fin de reducir los daños y efectos perversos
de la prohibición, en términos de violencia, corrupción y erosión del respeto a la
ley, es indispensable ampliar o generalizar las estrategias de reducción del daño,
por lo cual es necesario despenalizar y regular también la producción y la
distribución de todas las sustancias psicoactivas”. Este tipo de políticas “restringen
aún más el uso del derecho penal, pues descriminalizan también la producción
y la distribución, con lo cual liberan recursos económicos, que les deberían permitir
un aumento de los otros componentes: prevención, tratamiento e intervención
comunitaria”. Finalmente, las políticas de Liberalización general parten de la
idea de que el Estado “no puede impedir que una persona se haga daño a sí
misma, y por ende concluye que las sustancias psicoactivas deben estar
sometidas a reglas de mercado similares a las de cualquier otra mercancía”. De
esta forma se reduce aún más la intervención represiva, pues no habría siquiera
una regulación especial de ese mercado, pero tampoco se dedicarían muchos
recursos a las herramientas preventivas, de tratamiento y de intervención, por
cuanto la opción por el mercado excluye que el Estado intente prevenir los
consumos o los abusos.

A grandes rasgos, estos son los cuatro principales modelos legales que se han
creado para afrontar el fenómeno del uso de sustancias sicoactivas ilegales. Al
compararlos entre sí salen a la luz semejanzas y profundas divergencias, ventajas
y desventajas, diferentes métodos y, también, diferentes objetivos. Actualmente
es uno de estos modelos el que domina de forma hegemónica el panorama
mundial sobre el asunto. La pregunta obligada es evidente: ¿es éste el modelo
más adecuado?

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1. PRODUCCIÓN35
Cultura y Droga

Erradicación-sustitución de cultivos-proyectos productivos


alternativos
Alrededor de los cultivos de uso ilícito de coca y amapola en Colombia se han
generado algunos problemas de no poca importancia para su estabilidad como
sociedad, ante los cuales el papel de las instituciones gubernamentales
encargadas de afrontar la situación ha sufrido diversas críticas. “No me preocupan
las drogas, sino que el gobierno haga algo frente a ellas”, decía a propósito
Milton Friedman36 . En todo caso, el disenso ha sido la nota predominante. Entre
esos problemas relacionados con los cultivos, se pueden destacar los siguientes:
los patrones de concentración de la propiedad agraria han cambiado, lo que
significa que los pequeños cultivadores, el eslabón más débil de la cadena del
narcotráfico (en su mayoría campesinos pobres), han tenido que ceder sus
predios a los narcotraficantes que monopolizan grandes extensiones territoriales;
también ha cambiado la vocación productiva del campesino, y en consecuencia
del suelo, pues con la inclusión de este tipo de cultivos y con las ganancias que
representan se desplazan a un plano de segunda importancia los cultivos
tradicionales. El investigador Stephan Suhner explica que: “En algunas zonas,
durante algunas épocas, los cultivos de la coca han dominado completamente
la vida, hasta el punto que la agricultura y en general las actividades productivas
han sido completamente abandonadas”37. “¿Para qué voy a cultivar arroz –se
pregunta el campesino a sí mismo- si tengo el dinero para comprarlo?”. A estos
problemas se suman otros no menos relevantes, como las migraciones forzosas
y masivas de campesinos desalojados que se dirigen a las ciudades cargando
el estigma de la criminalidad, pues, como lo dan a entender las medidas de los
distintos gobiernos, colaboran con el narcotráfico. Y cuando las migraciones no
se orientan a las ciudades sucede algo igualmente calamitoso: los campesinos
convertidos en colonos se internan más en la selva, ampliando la frontera agraria
a zonas inadecuadas para la agricultura tradicional, con los costos ambientales
y sociales que ello implica.

Estos son sólo algunos de los muchos inconvenientes ligados al cultivo de plantas
perseguidas por el prohibicionismo farmacológico; la lista se podría alargar sin
grandes esfuerzos, pero más que enumerarlos minuciosamente, interesa ver
qué han estado haciendo las instituciones de la sociedad encargadas del

35La mayoría de las ideas expuestas de aquí en adelante han sido tomadas en su núcleo de: Camacho G.,
Álvaro et. al. Las Drogas: Una Guerra Fallida. Tercer Mundo Editores. Bogotá, 1999.
36 “La guerra contra las drogas: otra impostura”. Entrevista de Randy Paige a MiltonFriedman. Rev. El
Malpensante. Año 2000. No.25 pp.14-23.
37 Suhner, Stephan. Resistiendo al olvido. Tendencias recientes del movimiento social y de las organizaciones
campesinas en Colombia. Taurus-UNRISD, 2002. p.133.

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“fenómeno de las drogas” en Colombia. Para ello es necesario considerar las
dos grandes disposiciones adoptadas al respecto: la erradicación de cultivos,
voluntaria o forzosa, hecha desde el aire o manualmente; y la sustitución como
parte y complemento de programas de desarrollo alternativo.

A) ERRADICACIÓN.

En febrero de 1994 el Consejo Nacional de Estupefacientes, considerando que


persistían y se incrementaban las zonas dedicadas a los cultivos de uso ilícito
en Colombia, resolvió extender las autorizaciones para su destrucción, indicando
los parámetros operacionales que siguen:

- Reconocimiento de áreas de cultivos (ubicación precisa, extensión, medio


circundante, riesgos potenciales)

- Procedencia o adecuación del método de aspersión aérea (cuando se trate de


extensiones que excedan las dos hectáreas)

- Planeamiento operacional (a cargo de la Policía Nacional, por medio de la


Dirección Antinarcóticos)

- Coordinación con autoridades locales (para asegurar la correcta ejecución de


las operaciones de destrucción)

- Acciones cívico-militares (para contribuir en la solución de los problemas básicos)

- Evaluación periódica de los resultados (que permita efectuar ajustes que se


requieran)

- Auditoria ambiental (para supervisar la adecuada ejecución de la estrategia de


erradicación).

Como primera medida, se debe aceptar que hay agudas discrepancias entre los
expertos sobre el tema. Para algunos entre ellos la erradicación debe realizarse
a toda costa, sin importar mucho si se lleva a cabo de forma voluntaria o forzosa,
fumigando desde el aire o arrancando las matas manualmente; otros piensan
en cambio que algunas modalidades de la erradicación son contraproducentes
y resultan más perjudiciales que benéficas. A los primeros se les podría llamar
defensores de la “terapia de choque” (medidas aceleradas y en apariencia
contundentes, con una dosis inicial de dolor inevitable) y a los segundos
“gradualistas” (el problema se debe afrontar paso a paso atendiendo primero
las redes sociales de seguridad y analizando los factores reductores del riesgo).
A pesar de ello, existe un elocuente acuerdo sobre varias inconsistencias y
problemas al adelantar la erradicación, actividad que, básicamente, descansa

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ISIONARI@S Cultura y Droga
sobre dos supuestos generales, los cuales, evaluados detenidamente,
presentan inconsistencias: según el primero, se considera que el problema está
en la oferta, por lo cual las medidas fuertes deben ir dirigidas a ese eslabón de
la cadena compuesto por los campesinos propietarios de pequeñas parcelas,
quienes producen las hojas de coca o recogen el látex. Si se elimina la producción,
se piensa desde esta perspectiva, no habrá nada qué ofrecer y desaparecerá la
demanda (aunque en economía son muchos los ejemplos de novedosos
productos que salen al mercado y cuya invención está motivada por la creciente
demanda insatisfecha); según el segundo supuesto, los campesinos colaborarán
con la destrucción de este tipo de cultivos en caso de poder reemplazarlos por
otros legales, incluso si ello supone una disminución de los ingresos.

Varios son los obstáculos que enfrentan las entidades gubernamentales a la


hora de implementar esta política. Ante todo, hay un débil reconocimiento del
carácter social del problema, especialmente por parte de la policía nacional que
cree que la tarea prioritaria es la fumigación aérea, contrariando y afectando así
las iniciativas de otros organismos. Además, y este es un inconveniente no menos
importante, ningún cultivo legal genera tantos ingresos, y ningún cultivo legal se
acopla tan bien a las características de las áreas donde habitualmente se
siembran coca y amapola: lugares fuera del alcance efectivo del gobierno, que
no cuentan con la infraestructura necesaria para sostener actividades económicas
alternativas legales, y en los que ejercen control grupos armados al margen de
la ley. Para terminar esta corta y no exhaustiva identificación de problemas al
ejecutar la erradicación, no se pueden olvidar dos fenómenos importantísimos
que le restan legitimidad al gobierno: la corrupción de los funcionarios
gubernamentales, que en muchos casos actúan como cómplices de los
narcotraficantes y propietarios de grandes extensiones comerciales de coca y
amapola –el caso Jamundí es uno de los últimos y más célebres, y sería ingenuo
considerarlo como un evento aislado-; y los efectos nefastos, asiduamente
negados por parte del ejecutivo pero confirmados cada vez con mayor solidez
por organismos no gubernamentales y académicos, provocados por las
fumigaciones sobre el medio ambiente. Sobre este punto vale la pena extenderse
un momento:

Las instituciones gubernamentales vienen insistiendo hace varios años en las


graves consecuencias ambientales de los cultivos de coca y amapola. Se habla
de una destrucción de más de dos millones de hectáreas de bosque natural en
la última década, a causa del crecimiento de los cultivos y de la contaminación
que producen los productos químicos utilizados en el procesamiento de las
sustancias.

Según cálculos publicados por la DNE38 , por cada hectárea sembrada de coca

38 Citado en Camacho, G. Álvaro et. al. op.cit. pp.25-28.

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ISINAORI@SCultura y Droga
se generan anualmente más de dos toneladas de desperdicios que terminan en
las cuencas de los ríos.

Es evidente e innegable el fuerte impacto que sobre el suelo, las fuentes de


agua y el bosque en general, provocan los insumos utilizados en la preparación
de las sustancias ilegales, pero sorprende que se proponga como principal
solución una estrategia que empeora aun más esos graves efectos ambientales
desatados. Y la sorpresa aumenta cuando se conoce que en la mira de las
avionetas que fumigan (con sustancias como el glifosato, el paraquat o el
triclopyr), ¡están los parques nacionales naturales! Todo esto a expensas del
conocimiento público de estudios científicos ampliamente aceptados que
confirman claramente los efectos nocivos de estas sustancias y respaldan el
abundante caudal de testimonios y denuncias registradas en defensorías
regionales y otras autoridades del orden municipal: cultivos de pan coger
quemados, pastos arrasados, contaminación de aguas, laceraciones en la piel
del ganado, efectos en la piel, los ojos y el sistema digestivo de los humanos,
entre muchos más. A pesar de ello, los análisis gubernamentales persisten en
resaltar los efectos medioambientales nocivos de los cultivos de uso ilícito,
olvidando las similares consecuencias causadas por la ejecución de las
fumigaciones aéreas39 . Algunos estudios muestran que tales cultivos sólo han
sido responsables de menos de 1/60 parte de la deforestación que viene sufriendo
Colombia hace varias décadas40 , lo que hace suponer que gran parte de la
deforestación ha sido causada por las políticas de erradicación estatales, que
obligan a los campesinos a roturar nuevas áreas para esos cultivos. En el ámbito
de la lucha contra las drogas a este fenómeno se le llama efecto globo: el aire
de dentro (los cultivos) se mueve, pero el globo nunca llega a estallar.

Este panorama de inconvenientes reales puede ser fácilmente ampliado, pero


con los puntos destacados basta para entender más ampliamente y desde una
perspectiva mejor informada los resultados de la erradicación, desde que se
inició en 1985 bajo los auspicios del desaparecido Plan Nacional de
Rehabilitación. ¿Cuáles han sido los resultados? Se mencionan únicamente
cuatro, pero son muchos más, la mayoría de ellos magros resultados:

39 Cuando los organismos del gobierno encargados del problema han aceptado parcialmente la veracidad de
las denuncias, han llegado a decir, cínicamente, que las zonas donde se realiza la aspersión tienen una
densidad poblacional muy baja, por lo que el impacto sobre la población es mínima; que los campesinos se
esconden selva adentro tan pronto como escuchan los helicópteros de la policía antinarcóticos y de esta forma
evitan que el herbicida entre en contacto con sus cuerpos; y que la aspersión se realiza puntualmente sólo sobre
cultivos de uso ilícito, sin afectar áreas en pastos, bosques u otros cultivos, pues es una fumigación aérea
controlada y con estrictos parámetros técnicos de aplicación garantizados por una auditoria ambiental
permanente. Sin embargo, estos argumentos desconocen las condiciones reales en que se llevan a cabo las
fumigaciones. Sólo por poner un ejemplo, en regiones donde hay una presencia activa de grupos armados al
margen de la ley, los pilotos de las aeronaves se ven obligados a realizar la aspersión a grandes alturas,
perdiéndose así mucha precisión.

40 Ibíd.

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ISIONARI@S Cultura y Droga

- La política de erradicación ha motivado a muchos campesinos para que abran


nuevos terrenos para establecer sus cultivos de uso ilícito, trasladándolos desde
las zonas focalizadas por las autoridades a nuevos lugares, lo que ha redundado
en una ampliación de la frontera agrícola, agudizándose aún más los graves
problemas ambientales que se derivan de esa actividad.

- La erradicación vía aspersión aérea ha tenido efectos devastadores sobre el


medio ambiente, como lo atestiguan numerosos y calificados estudios.

- Los cultivos de coca y amapola, según informes gubernamentales y de


entidades internacionales, han aumentado, al punto que hoy Colombia es el
país con mayor producción de cocaína en el mundo.

- A raíz de lo anterior, hay una creciente deslegitimidad del Estado colombiano


frente a los campesinos, alimentada por las múltiples decepciones causadas
por incumplimientos del gobierno en el apoyo a proyectos alternativos de
producción, y por las informaciones flagrantemente falsas que emite: es
increíble que, según el mismo gobierno, en 1996 se hayan erradicado el
117,6% de los cultivos de amapola. ¡Más de los existentes!41Se ha presentado
a grandes rasgos la política de erradicación con sus inconvenientes,
consecuencias y resultados. Ahora se examinará otra política que
complementa la primera, que obra como la otra cara de la moneda.

A) sustitución de cultivos.

Esta es una política que, como lo indica su nombre, consiste en remplazar los
cultivos ilegales por otros legales, con la cual el gobierno intenta frenar los
impactos ecológicos y sociales negativos que se derivan de la siembra de estas
plantas. Se desarrolla como complemento de las campañas de erradicación, y
tiene como finalidad contribuir al desarrollo integral de las zonas afectadas por
los cultivos de uso ilícito, a través de acciones que buscan prevenir el
establecimiento de éstos, al tiempo que establecer las bases para un desarrollo
local y regional, fundamentado en criterios de sostenibilidad y de autonomía
social y económica. Algunos investigadores, frente a los impactos sobre la vida

41 Las drogas: una guerra fallida. Op.cit. pp.14 y 23. La “Guerra contra las drogas” comenzó en 1985. A los
seis años, en 1991, en Colombia existían 37500 hectáreas (ha) de coca; cinco años después, en 1996, la extensión
de los cultivos, según el gobierno nacional, cubría 67200 ha. El pico más alto se presentó en el año 2000,
cuando la cifra llegó a 183000 ha.Después de unos años de descenso en los cultivos, para el año 2004 se censan
80000 ha. A pesar de ello, es claro que después de 20 años de “guerra a las drogas”, el fenómeno de los cultivos
de uso ilícito a tendido en general a incrementarse. Cfr. “COLOMBIA. Censo de cultivos de coca”. Naciones
Unidas. Oficina contra la droga y el delito. Gobierno de Colombia. Junio de 2005. p.7; Las drogas: una
guerra fallida. Op.cit.p.11.
42 Suhner, Stephan. op.cit.

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social en comunidades donde la coca no tiene valor ritual alguno, observan que
la coca “estimula una cultura del enriquecimiento fácil, degenera los valores y
crea un clima de violencia y menosprecio por la vida”42 .
Teniendo en cuenta esta situación, y que los objetivos son precisamente
acabarla, ¿cuáles han sido los problemas con que se han topado las entidades
del gobierno al implementar dicha política? A primera vista salta un hecho
incontrovertible: mientras se erradican matas en un lugar, nacen nuevos
cultivos en otro. Este fenómeno de la mudanza de los cultivos ya lo
mencionamos atrás (el “efecto globo”), y valdría la pena analizarlo
detenidamente porque muestra que todo programa exitoso de sustitución
está destinado a fracasar. ¿Por qué? Hay dos razones básicamente: si los
programas de desarrollo alternativo triunfan en una región y los cultivos de
uso ilícito desaparecen, siempre existirá otra zona dispuesta a satisfacer la
demanda; y “si efectivamente se consigue erradicar una cantidad significativa
del producto en cuestión, sus precios se elevarán, lo que constituye un
aliciente para volver a cultivarlo”43. Persiste, además, el problema de que no
hay cultivos legales que generen ingresos similares a los obtenidos con este
tipo de cultivos, más aun cuando no existen las vías de acceso adecuadas,
centros de acopio, asistencia y capacitación técnicas permanentes y
programas de comercialización que aseguren la salida y el flujo regular de
los productos agrícolas a los mercados principales. Sin estas condiciones
garantizadas, no hay erradicación y sustitución efectivas.

A) proyectos productivos y desarrollo.

El Programa “Familias Guardabosques” (PFGB) tiene estos problemas. Es una


iniciativa del gobierno nacional que se desarrolla actualmente en varios
departamentos del país (entre ellos Urabá, Putumayo, Bolívar, Tolima, Cauca) y
que se enmarca dentro de los lineamientos del Plan Nacional de Desarrollo
2002- 2006 “Hacia un Estado Comunitario”. Con su puesta en marcha se busca
desarrollar la estrategia definida como Desarrollo en zonas deprimidas y de
conflicto, buscando contrarrestar los efectos sociales, ambientales y económicos
derivados de los cultivos de coca y amapola. El objetivo general del programa
es “apoyar a familias de comunidades localizadas en ecosistemas estratégicos
o áreas de conservación y protección, con presencia o en riesgo de ser afectadas
por los cultivos ilícitos, para que consoliden proyectos de vida acordes con los
principios democráticos que orientan el progreso económico y social en Colombia,
brindándoles una alternativa legal de ingresos”44 . El programa se estructura
alrededor de tres componentes: el componente económico, encargado de generar
alternativas de ingresos lícitos a las familias que se vinculan al programa; el
componente social, que promueve modelos de trabajo asociativos entre las
43 Las Drogas: … op.cit. pp.20-21
44 “Familias Guardabosques”. Documento Guía. Presidencia de la República de Colombia. Programa
Desarrollo Alternativo. Consejería Presidencial para la Acción Social. p.13.

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familias; y el componente ambiental, cuyo objetivo es producir acciones
inmediatas y de largo plazo que permitan afrontar el deterioro ambiental que se
produce en los ecosistemas cuando se desarrollan cultivos de coca y amapola.
A grandes rasgos descrito, hay que decir que este programa, uno de los más
ambiciosos del actual gobierno, presenta nítidamente el cuadro de inconvenientes
que ya se señalaron: numerosos cultivadores de coca y amapola, en muchas de
las regiones focalizadas por el programa, han trasladado sus cultivos a otro
lugar, y muchas regiones que antes no albergaban este tipo de cultivos ahora lo
están haciendo; por otro lado, es evidente, hasta para quienes dirigen localmente
las iniciativas, que el programa no va a lograr los objetivos propuestos sin el
apoyo contundente del gobierno en otros frentes, como en el de la construcción
de mallas viales indispensables para el éxito del programa, o el de las
capacitaciones técnicas permanentes por parte de profesionales. Además, la
cuestión fundamental de la adjudicación legal de los predios por parte del gobierno
a miles de campesinos que poseen sus fincas hace años, sigue sin resolverse,
y este es uno de los escollos que más desalienta la participación masiva y activa
de los habitantes de las regiones escogidas para adelantar el programa. Además,
hay quienes ponen en duda los supuestos beneficios que obtendrán los
campesinos por su participación en los macroproyectos gestionados desde éste
y otros programas. Sobre el tema, un congresista colombiano se refirió al libro
titulado Evaluación de la negociación agropecuaria en el TLC Colombia-Estados
Unidos45 , en el cual los autores, académicos reconocidos que en el pasado se
han desempeñado en altos cargos del gobierno, advierten que el cultivo extensivo
de palma africana (uno de los principales macroproyectos productivos que
impulsa el Programa en varias regiones del país) no tendrá éxito debido a los
efectos que producirá la sustitución por importaciones de soya y de sus derivados.
Sin embargo, el gobierno y la empresa privada han insistido a los campesinos
para que participen en esta “Alianza estratégica”, en la cual el capital privado de
las multinacionales obrará como cofinanciador de las propuestas que surjan.
Otra cuestión que preocupa es la esencia misma de los proyectos productivos
alternativos que el gobierno, desde la figura de las “alianzas estratégicas”, ofrece
y promueve entre la población campesina. Al respecto anota Suhner que

“… el pasado reciente ha demostrado que la guerra contra las drogas y el


desarrollo alternativo se excluyen mutuamente, y el desarrollo alternativo
propuesto en las “alianzas estratégicas” no significa otra cosa que el fomento
de monocultivos de plantaciones bajo las órdenes de terratenientes. Para el
gobierno, las “alianzas estratégicas” son un programa en el cual la atención
estatal para el desarrollo rural se mconcentraría en proyectos productivos
alrededor de una actividad principal. Las comunidades y el sector privado se
unirían en estas alianzas para mejorar el acceso de los trabajadores sin tierra a
los recursos y hacer de la recuperación sostenible de la agricultura un negocio
para todos. Sin embargo, según Héctor Mondragón, esta “alternativa” no les

45 Jorge E. Robledo en La Patria, Lunes 25 de septiembre de 2006 p.3ª.

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deja a los campesinos de las regiones fumigadas otra opción que la de
subyugarse a la aparcería a gran escala para adelantar plantaciones de caucho,
palma y cacao para los latifundistas. Se trata entonces de una contrarreforma
agraria en la que la producción campesina se ve sustituida por el dominio de los
dueños de plantaciones, quienes explotan la fuerza de trabajo de campesinos e
indígenas con nuevas y modernas formas de servidumbre. Es un desarrollo
alternativo que trae más violencia y destrucción del medio ambiente y
enriquecimiento para los empresarios y dueños de capital”46 .

Se puede concluir esta parte haciendo algunas anotaciones. Primero, el


predominio del enfoque militar en el tratamiento de los cultivos de uso ilícito
evidenciado, por ejemplo, en el porcentaje que del PIB se destina a las fuerzas
militares, en comparación con el cual resultan ridículas las sumas que se orientan
a la inversión social)47 y la criminalización del pequeño productor han impedido
un avance en la comprensión y solución del problema. Segundo, los planes de
desarrollo alternativo sólo pueden funcionar realmente si se eliminan los
incentivos para dedicarse a la producción de cultivos de uso ilícito, y eso supone
brindar unos niveles de ingreso similares a los que se obtienen mediante el
cultivo de tales productos. Esto significa una muy costosa política de subsidios
al campo, desfavorecida actualmente por las condiciones que imponen los últimos
tratados comerciales firmados por Colombia.

1. DISTRIBUCIÓN

Justicia sin rostro-aumento de penas-extinción de dominio-


extradición de nacionales
En este apartado se revisarán algunas disposiciones jurídicas elaboradas
específicamente para combatir la comercialización, analizando, como se hizo
en la parte anterior, los obstáculos que surgen en la vida práctica para ser
aplicadas. Dejando a un lado algunas medidas significativas, y teniendo en cuenta
que todas ellas suscitan agudas polémicas, se han escogido las siguientes:
justicia sin rostro, aumento de penas, extinción de dominio y extradición de
nacionales.
a) justicia sin rostro.

Esta forma de administrar justicia se consagró en el Artículo 158 del Decreto


2700 de 1991 (Código de Procedimiento Penal), con el fin de proteger la vida de

46 Op.cit. p.137.
47 Según un estudio publicado por la fundación “Seguridad y Democracia” en noviembre de 2004, los
recursos destinados para gastos militares para el año 2005 representan el 13% de PIB nacional, y, como lo
dijo el viceministro de defensa Jorge Mario Eastman, habrá un crecimiento sostenido y gradual del presupuesto
militar para los próximos años. Cfr.
www.seguridadydemocracia.org.

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los funcionarios encargados de conducir procesos relacionados con narcotráfico.
Según las consideraciones de la Corte Constitucional, «...el sentido y propósitos
de estas normas únicamente pueden comprenderse a cabalidad si se tienen en
cuenta las graves circunstancias de orden público en medio de las cuales han
sido expedidas, sin olvidar los antecedentes de hecho que han rodeado la
actividad de la administración de justicia en los últimos años...”

La Corte tuvo en cuenta que la regla de la justicia sin rostro era excepcional y
extraordinaria, y que estaba justificada sólo por la especialísima situación que
impedía en ese momento el ejercicio adecuado de la administración de justicia;
además, se reconocía su vigencia temporal y precaria, según lo preveía otro
artículo transitorio del mismo Código de Procedimiento Penal, y el Artículo 205
de la Ley 270 de 1996. Actualmente no tiene vigencia.

Como ya se dijo, se trata de una medida excepcional implantada para un fin


concreto, la protección a jueces, y se caracteriza porque crea todo un sistema
de judicialización de delitos, que en muchos casos suscita resistencias tanto de
juristas como de defensores del ordenamiento democrático de la justicia
colombiana, porque en varios aspectos es contradictoria con el marco legal del
país. Pensada en sus orígenes para ser aplicada exclusivamente a delitos
relacionados con el narcotráfico, más adelante extendió su aplicabilidad a otros
delitos que no comprometían la seguridad de los funcionarios judiciales, lo que
produjo graves efectos sobre las garantías procesales de los implicados. La
única ventaja que mostró esta medida, es que después de su implantación
disminuyeron los atentados a los jueces. Eso fue positivo. No obstante, la justicia
sin rostro se prestó para abusos: se clonaron testigos secretos y se dictaron
sentencias con base en testimonios no de testigos secretos sino de testigos
inexistentes, inventados48 ; por eso, muchos la califican como una justicia poco
transparente, por la ausencia de audiencia -lo que dificulta un control democrático
de la misma-, y opuesta a los preceptos constitucionales49 .

B) extinción de dominio.

Jurídicamente, por extinción de dominio se entiende la pérdida del derecho


de dominio que ejerce una persona sobre algo, a favor del Estado y sin
contraprestación ni compensación de naturaleza alguna para esa persona.
Habrá motivos para declarar por sentencia judicial la extinción del derecho
de dominio sobre bienes adquiridos, en estos casos:

a) cuando la adquisición de los bienes se genere en una conducta ilícita, o


cuando los medios sean utilizados para la comisión de un delito.

48Las drogas: una guerra fallida. Op.cit.p.67.


49 Ibíd.

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b) Cuando judicialmente se haya declarado la ilicitud del origen de los bienes.

c) Cuando se trate de bienes adquiridos con beneficios obtenidos de


conductas de servidores públicos que hayan generado detrimento
patrimonial a cualquier entidad estatal.

d) Cuando el incremento patrimonial no está justificado

e) En los casos que expresamente señale la ley como circunstancias de


grave deterioro a la moral pública50.

Esta medida, que para muchos es necesaria porque asegura que el delincuentn
no llegue a disfrutar los rendimientos económicos de su actividad criminal, ha
encontrado múltiples dificultades: los procedimientos de testaferrato que dificultan
probar que un bien mueble o inmueble es de origen ilícito, es uno de los obstáculos
más frecuentemente utilizados por los traficantes. Además, se presenta el
problema adicional de que en el momento de la acción penal el propietario puede
afirmar que los bienes objeto de extinción fueron adquiridos de buena fe, lo que
se traduce en juicios que pueden durar indefinidamente. Esta dificultad es tan
seria que muchos de los bienes decomisados no han pasado a ser de pleno
dominio estatal, y cuando así se ha hecho numerosas irregularidades se han
presentado sobre su administración: subutilización y adjudicación indebida, son
las irregularidades más frecuentes.

C) extradición de nacionales.

La extradición se podrá solicitar, conceder u ofrecer de acuerdo con los tratados


públicos y con la ley. Además, la extradición de los colombianos por nacimiento
se concederá por delitos cometidos en el exterior, considerados como tales en
la legislación penal colombiana, y no procederá por delitos políticos o cuando se
trate de hechos cometidos con anterioridad a la promulgación del Acto Legislativo
01 de 1997.

Es tal vez la más controvertida de las políticas específicas para enfrentar el


problema. Ha sido mostrada como un instrumento fundamental en el contexto
mundial para luchar contra el flagelo del narcotráfico, y quienes están a su favor
argumentan que Colombia gana terreno en el plano de la cooperación
internacional al reducir las presiones de otros países, especialmente Estados
Unidos. Particularmente, esta medida abre la posibilidad de negociar entregas
de narcotraficantes en el marco de la política de sometimiento a la justicia.

50 “Proyectos de ley para acabar con el narcotráfico y el crimen organizado”. Presidencia de la República.
Ministerio de Justicia y del Derecho. Santafé de Bogotá D.C., julio 20 de 1996. p.79.

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¿Qué defectos encuentran en esta disposición sus detractores? El principal,


visto desde un ángulo patriótico, tiene que ver con la soberanía y dignidad
nacionales: se considera que la extradición debilita y sustituye a los aparatos de
justicia colombianos, aminorando la investigación criminal en el país, y reduce
al Estado a ser un intermediario entre el delincuente y la justicia foránea, de la
que no se puede esperar una actitud retributiva. Al mismo tiempo, sus graves
efectos en la agudización de la violencia (asesinatos de jueces, atentados con
artefactos explosivos, secuestros) hace que muchos piensen que su aplicación
es problemática. Hasta ahora, los resultados obtenidos dejan mucho qué
desear.

A) aumento de penas.

Esta es una de las medidas alrededor de la cual el desacuerdo es el punto


predominante. Para algunos expertos en la materia el aumento de penas es
conveniente “en la medida que contribuye a que se impongan condenas
proporcionadas a la gravedad de los delitos…”, pues el sistema penal del país
es demasiado laxo y generoso con los delincuentes; además ha traído positivos
resultados y responde a las necesidades del país.

También hay algunos menos optimistas y más críticos. Para éstos, la punición
no es una solución prioritaria a un problema tan complejo; más aun, en las
actuales condiciones de del sistema carcelario, el castigo, lejos de resolver el
problema, tiende a agravarlo.

Asimismo, existen otros inconvenientes graves que generan desigualdades


arbitrarias, como las políticas de rebaja de penas por las cuales los principales
cabecillas del negocio de las drogas disfrutan de excepcionales condiciones de
comodidad en las cárceles, mientras los pequeños violadores de la ley 30 pagan
condenas exageradas en condiciones execrables. Hoy en día, la pena máxima
en Colombia es de 60 años, y cursa en el congreso un proyecto para modificar
las condenas, aumentado los años de reclusión para todos los delitos.

1. CONSUMO
Ley 30 de 1986-Política Nacional de Reducción de la Demanda de SPA-
Salud mental-Consumidor y enfermedad-Dosis personal.

A) LEY 30 DE 1986.

Las medidas dispuestas por el gobierno nacional para combatir el consumo de


sustancias generadoras de dependencia están básicamente señaladas en el

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Estatuto Nacional de Estupefacientes, adoptado mediante la ley 30 de 1986. En
dicho estatuto, que se encarga de reglamentar no sólo lo atinente al consumo
sino también a las demás etapas (producción y distribución), los controles creados
para reducir la demanda y prevenir el consumo se encuentran compendiados
en los artículos de los capítulos II y III.

A través del compromiso colectivo de entidades públicas y privadas como los


ministerios, los centros educativos y los medios de comunicación, el gobierno
nacional proyecta alcanzar los objetivos llevando adelante, fundamentalmente,
las siguientes acciones, siempre sometidas a la aprobación del consejo nacional
de estupefacientes:

-Campañas de información y de prevención sobre los riesgos de la


farmacodependencia.

-Constitución y fortalecimiento de organizaciones creativas juveniles e infantiles.

-Promoción a la creación de comités cívicos con la finalidad de luchar contra el


consumo de drogas que produzcan dependencia51 .

No por todos ha sido bien vista la nueva reglamentación adoptada en la ley 30


de 1986 52 . De las muchas críticas que ha recibido, hay tres que merecen
mencionarse:

1) Se le acusa de ser arbitraria, unilateral y prejuiciosa en las definiciones iniciales:


las que ofrece de los términos “droga”, “estupefaciente”, “dependencia”,
“adicción”, “toxicomanía”, entre otros, fallan en cuanto a la esencia, la especie y
el género de lo definido. Un ejemplo claro se encuentra en la definición de “droga”:
“es toda sustancia que introducida en el organismo vivo modifica sus funciones
fisiológicas”. Esto es falso. Existen drogas cuya acción se reduce a neutralizar
el ácido clorhídrico secretado por el estómago, y otras que se limitan únicamente
a destruir los parásitos introducidos en el aparato digestivo, sin que ninguna de
ellas modifique las funciones fisiológicas del organismo; además, esa definición
no establece diferencia entre drogas y otras sustancias que ingeridas como los
alimentos, y respiradas como el aire, provocan modificaciones fisiológicas.
Inconsistencias de esta clase pueblan el contenido de las demás definiciones.

2) Otra crítica, que hasta ahora apenas empieza a surgir, hecha al estatuto y de
la que adolecen igualmente las modificaciones posteriores del mismo, tiene que
ver con la concepción adoptada sobre el consumidor de las sustancias en
cuestión, al que se le contempla no ya como un delincuente sino como un enfermo

51 Ver Ley 30 de 1986.


52 Algunos la tachan de “engendro” y “verdadera colcha de retazos” (ver Sentencia c-221/94), mientras otros
no dudan en calificarla de ambigua, antitécnica y antidemocrática (en Las Drogas: ... op.cit.p.81).

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(ambos considerados peligrosos). De esta percepción sobre el consumidor se
deriva un juicio de conducta condescendiente, agresor y dudoso: se cree que
por consumir drogas ilegales se es un enfermo; y a los enfermos habitualmente
se les trata sin tener en cuenta lo que ellos mismos piensan sobre la enfermedad,
su modo de “llevarla”, sus causas y posibles soluciones. “Si se le condena al
encarcelamiento o al confinamiento psiquiátrico –según Althusser-, el criminal
desaparece de la vida social: durante un tiempo definido por la ley en el caso del
encarcelamiento (...); por un tiempo indefinido en el caso del confinamiento
psiquiátrico, con una circunstancia agravante: se le considera privado de su
sano juicio y, en consecuencia, de su libertad de decidir, por lo que el internado
puede perder la personalidad jurídica, delegada por el prefecto a un “tutor” (...),
que posee su firma y actúa en su nombre y lugar ...”53 Las consecuencias que
se producen en un Estado Social de Derecho respetuoso del pluralismo sobre la
libertad individual y la equidad debido a esta manera de pensar el problema y
diseñar las estrategias, que homologa al consumidor con un enfermo, son mucho
más complejas y perjudiciales; su conocimiento profundo implicaría emprender,
entre muchos otros, un análisis de las concepciones mismas de la enfermedad
que se han desarrollado en las sociedades occidentales (altamente imbuidas de
un espíritu antitradicionalista que menoscaba el saber popular), pero es una
tarea que desborda los propósitos inmediatos del texto. Más adelante se abordará
este tema en relación con los argumentos esgrimidos en la discusión sobre la
penalización de la dosis personal. Baste recordar lo contraproducente que resultó
entre la población habituada a una sustancia sicoactiva, en términos de los
propósitos perseguidos, la propaganda aquella que mostraba la degeneración
progresiva de un consumidor: muchos analistas indicaron que lo que esa
publicidad logró fue la consolidación de las conductas asociadas al consumo,
puesto que era evidente que la argüida degeneración no era necesaria y ni
siquiera frecuente, y muchos, consumidores y no consumidores, tuvieron la
oportunidad de comprobarlo. Este impacto no planificado, que hizo pensar a un
sector de la población que las políticas antidrogas erraban en muchos de sus
postulados, que eran sencillamente desacertadas, también ha conducido a
despertar el interés por un grupo poblacional hasta el momento ignorado: los
“consumidores funcionales” de sustancias sicoactivasilegales, cuya ‘normalidad
existencial’ y eficaz articulación social refutan las ideas que asocian consumo
con delincuencia y enfermedad.

3) La tercera objeción que rápidamente se revisará versa sobre las modificaciones


que se le han hecho al estatuto. Realizadas para mejorarlo, lo han endurecido.
Las penas por tráfico, fabricación o porte de drogas ilegales, o sustancias para
su procesamiento, han aumentado, así como la edad para acceder a drogas
legales como el alcohol (ver arts.: 14 – Derogado.L.124/94-, 33 –
Modificado.L.365/97-, 41 –Derogado.L.365/97). A pesar de ello, ninguna de las

53 Althusser, Louis. El porvenir es largo. Ediciones Destino. Colección Áncora y Delfín.Barcelona, 1992.
pp.32-33. Especialmente los capítulos II, XX y XXII.

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actividades asociadas al uso de estas sustancias ha resultado debilitada, y el
número de individuos que participan
en ellas –comerciantes, cultivadores, raspachines, jíbaros, consumidores…- ,
en cambio, ha aumentado, al igual que los costos sociales y económicos de
mantener estas políticas para la población en general.

B) POLÍTICA NACIONAL DE REDUCCIÓN DE


LA DEMANDA DE SUSTANCIAS
PSICOACTIVAS

La Política Nacional de Reducción de la Demanda de Sustancias Psicoactivas


es el otro instrumento con el que busca el gobierno “contrarrestar los factores
que inciden en que una importante proporción de nuestra población consuma
sustancias ilícitas”. Teniendo como estrategia fundamental la promoción de la
salud en sus dimensiones de educación, prevención y protección, la política de
reducción de la demanda se concentra en tres aspectos: el aspecto primario
que busca convencer a las personas para que no se inicien en el consumo de
SPA, o para que no abusen de ellas una vez se han iniciado; el secundario que
se ocupa de ofrecer los medios necesarios para que quienes ya se encuentran
consumiendo abandonen esta práctica; y el aspecto terciario que busca reducir
los riesgos y daños asociados al consumo de SPA.

Al mismo tiempo, la política en cuestión se estructura a partir de cuatro principios


orientadores (Integralidad, Corresponsabilidad, Equilibrio y Participación social)
que atraviesan permanentemente los cuatro ejes o líneas de acción adoptados,
cada uno de los cuales tiene sus objetivos y estrategias específicas:

- Promoción de la salud y prevención del consumo indebido de SPA

- Tratamiento, rehabilitación y reinserción social de los consumidores de drogas.

- Investigación y sistema de registro y procesamiento de información.

- Desarrollo del ámbito internacional.

Es una política adoptada en gran medida por la presión internacional, y sigue


viendo en el consumidor un enfermo. Es el mazo de espuma en esta guerra
cuyos otros frentes son atendidos con mazos de hierro.

C) UN PARÉNTESIS SOBRE “SALUD MENTAL”.

En el año 2003 el gobierno, por medio del Ministerio de la Protección Social,


publicó un estudio54 sobre salud mental a nivel nacional que aportó significativas
observaciones; en una de ellas se afirmaba que “… al menos el 40.1% de los

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colombianos, han tenido alguna vez un trastorno mental, predominantemente
de ansiedad, derivado de la falta de afecto y por el uso de sustancias
psicoactivas”, y se explicaba a continuación que “… las patologías, los
trastornos y las situaciones alteradas de la salud mental descansan en las
condiciones de vida de la población”. Una de las conclusiones del trabajo fue
que se debía considerar que mlos trastornos mentales son enfermedades
crónicas con derecho a tratamiento, y por ello la implementación de las
políticas de salud mental y de reducción del consumo de SPA se vuelve
prioritaria y se incluye en la Circular 18 de 2004. Sin embargo, es necesario
hacer algunos comentarios. A pesar del reconocimiento del carácter social
del problema del “trastorno mental” y de que no hay un consenso sobre
cómo entender este concepto, es marcada la tendencia en las directrices a
explicar este fenómeno por sus consecuencias y no por sus causas: según
el estudio, la falta de afecto y el consumo de SPA producen alteración mental.
Pero, ¿qué causas provocan disminuciones afectivas y consumos
compulsivos?. Y el desempleo, la pobreza, las desigualdades y la inseguridad,
¿cómo inciden en la salud mental de las personas? No parecería tan
aventurado afirmar que la situación de pobreza del 60% de los colombianos,
o la ausencia generalizada de oportunidades para laborar son, juntas o
tomándolas por separado, las causas reales de que muchos jóvenes
experimenten con drogas. Y estos son sólo ejemplos hipotéticos no tan
descabellados. Más aun, existen estudios, sobre variadas temáticas,
orientados en este sentido, cuyos resultados ratifican la relación estrecha
entre fisuras en la estructura social y aumento del consumo de sustancias
psicoactivas. Un caso notable, la crisis de la caficultura en la década de los
noventa en el país, sirvió para demostrar dicha relación: según algunos
especialistas “… la desesperanza y la incertidumbre del futuro de la caficultura
crearon patologías mentales, con el consecuente aumento del alcoholismo y
la farmacodependencia, lo que llevó a ansiedades extremas; de ahí los
suicidios”55 . Además, “las altas tasas de desempleo y el estancamiento de
los salarios aumentaron los índices de drogadicción en las franjas cafeteras.
La inestabilidad generada por la pérdida de un empleo fijo y rentable aumentó
casi en un 50% el consumo de sicoactivos en las regiones rurales y urbanas
de la geografía cafetera…”56 .

54Guía para la planeación del componente de salud mental en los planes territoriales de salud. República
de Colombia. Ministerio de la Protección Social. Bogotá, octubre de 2005.
55Márquez, Mariela. Aculturación de la cultura cafetera –Historia de una crisis-.Ed. Manigraf.
Manizales, 2000. p.16.
56 Ibid.

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c) EL DEBATE SOBRE LA DESPENALIZACIÓN
DEL CONSUMO DE LA DOSIS PERSONAL.

En 1994 la Corte Constitucional declaró inexequibles los artículos 51 y 87 de la


ley 30 de 1986, permitiendo la tenencia de sustancias consideradas ilegales en
cantidades iguales o menores a lo estipulado como dosis personal57 . Doce años
después la controversia sobre los contenidos de dichos artículos sigue encendida,
al punto que el actual gobierno quiere reactualizarlos. Por ello parece saludable
terminar esta sección con una discusión abierta que abarque, en la medida de lo
posible, las principales perspectivas enfrentadas. Para ello se conformarán
subgrupos y se organizarán por parejas, de tal forma que se obtengan varias
parejas de subgrupos que se enfrentarán entre sí alrededor del tema de la
prohibición del uso de SPA. Mientras un grupo defenderá argumentos a favor de
la prohibición, el otro grupo hará lo contrario, tratando de ofrecer argumentos en
contra. El objetivo del ejercicio es familiarizar a los participantes con las ideas
centrales que nutren la discusión, para que tengan un juicio más informado sobre
el debate. También, a modo de recomendación, se sugiere que cada grupo,
además de comprender y defender sus argumentos, trate de pensar en sus
debilidades y en lo que posiblemente dirán los opositores. No hay que temer,
llegado el caso, aceptar que se ha asumido una posición equivocada. De lo que
se trata es de discutir razonablemente los argumentos y no de defenderlos con
terquedad e intransigencia. Recuerden que el objetivo es obtener claridad sobre
este importante tema y no imponer un punto de vista sobre otro.

ARGUMENTOS EN CONTRA DE LA
DESPENALIZACIÓN58 :

- No existen derechos absolutos. El derecho al libre desarrollo de la personalidad


no implica la facultad ilimitada de cada quien hacer lo que le plazca con su vida.
La libertad no es absoluta, es responsable y no puede ir contra la naturaleza
humana, y ésta es racional (tiende a la perfección y no a la destrucción); en tal
virtud puede medir sus actos. Por eso la libertad presupone el dominio de la
persona sobre su ser.

- El interés general debe primar sobre el particular. Hay libertades y derechos,


pero limitados en aras del bien común, y el Estado debe intervenir buscando un
orden justo y la prevalencia del interés general sobre el particular.

57 Según el literal j) del artículo 2o de la Ley 30 de 1986: “Es dosis para uso personal la cantidad de marihuana
que no exceda de veinte (20) gramos; la de marihuana hachís que no exceda de cinco (5) gramos; de cocaína o
de cualquier sustancia a base de cocaína la que no exceda de un (1) gramo, y de metacualona la que no exceda
de dos (2) gramos”.
58 Las ideas aquí presentadas se encuentran desarrolladas más ampliamente en: Sentencia No. C-221/94, y en
el salvamento de voto a dicha sentencia.

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- El consumo no puede considerarse un acto indiferente. El drogadicto es un
enfermo y está afectando su entorno social. Por eso el problema de la
drogadicción no puede reducirse de manera tan simplista a un asunto que sólo
tiene que ver con el furo interno. Por el contrario, forzosamente afecta a todo el
entorno social, y en consecuencia el Estado tiene el deber de ayudar, y el enfermo
la obligación de someterse al tratamiento indicado.

Argumentos a favor de la despenalización:


- Derecho al libre desarrollo de la personalidad. La primera consecuencia que
se deriva de la autonomía, consiste en que es la propia persona (y no nadie por
ella) quien debe darle sentido a su existencia, y decidir por ella es arrebatarle su
condición ética: no dejarla que decida sobre lo más radicalmente humano, sobre
lo bueno y lo malo. Si a la persona se le reconoce dicha autonomía, no puede
limitársela sino en la medida en que entra en conflicto con la autonomía ajena.

- La norma jurídica es bilateral, la moral es unilateral. El legislador puede


prescribirme la forma en que debo comportarme con otros, pero no la forma en
que debo comportarme conmigo mismo, en la medida en que mi conducta no
interfiere con la órbita de acción de nadie.

- Discriminación jurídica. Existe un trato abiertamente discriminatorio que la ley


acuerda para los consumidores de las drogas que en ella se señalan y para
consumidores de otras sustancias de efectos similares. ¿No es acaso un hecho
empíricamente verificable que, en términos de salud pública, son más
perjudiciales sustancias como el tabaco y el alcohol? ¿Por qué el trato
irritantemente discriminatorio?

Bibliografía
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Delfín. Barcelona, 1992.
Camacho G., Álvaro et. al. Las Drogas: Una Guerra Fallida. Tercer Mundo
Editores. Bogotá, 1999.
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droga y el delito. Gobierno de Colombia. Junio de 2005.
Documento Guía del Programa Familias Guarda Bosques. Presidencia de la
República de Colombia. Programa Desarrollo Alternativo. Consejería Presidencial
para la Acción Social.
“Familias Guardabosques”. Documento Guía. Presidencia de la República de
Colombia. Programa Desarrollo Alternativo. Consejería Presidencial para la Acción
Social.
Guía para la planeación del componente de salud mental en los planes
territoriales de salud. República de Colombia. Ministerio de la Protección
Social. Bogotá, octubre de 2005.

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Ley 30 de 1986
y Droga

Márquez, Mariela. Aculturación de la cultura cafetera –Historia de una crisis-


.Ed. Manigraf. Manizales, 2000.
Página web de la Dirección Nacional de Estupefacientes. Ejecución
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Joseph. El malestar en la globalización. Santillana Ediciones Generales.
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Suhner, Stephan. Resistiendo al olvido. Tendencias recientes del
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Uprimny, Rodrigo. “El desfase entre los que saben y los que hacen: reflexiones
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de Adicciones. Octubre de 2003. No. 2.

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Conclusiones y recomendaciones

El sector educativo tuvo la mayor participación en las jornadas educativas. Los


jóvenes de los colegios y algunos profesores tuvieron una receptiva e interesada
participación, lo cual los potencializa como agentes preventivos en sus familias,
escuelas, comunidades y contextos de convivencia cotidiana. En temas como el
de política y economía, los jóvenes demostraron tener una visión sociopolítica y
un desarrollo discursivo frente a la gestión pública en el manejo de este complejo
tema. Esto, permite ver a los jóvenes como interlocutores válidos que interpretan,
deciden y actúan sobre sus propias realidades.

Existe amplia oferta de capacitaciones institucionales en prevención pero las


temáticas son similares, lo cual disminuye la motivación a asistir a las
convocatorias que las diferentes entidades programan. De ahí la importancia
de encontrar consenso de criterios alrededor de los enfoques y estrategias pues
la descoordinación entre entidades, hace que algunas capacitaciones se hagan
repetitivas, insulares y discontinuas.

La Universidad de Caldas desarrolla un enfoque diferente en el tratamiento del


tema. La mayoría de los abordajes de formación en prevención realizados con
actores sociales de los sectores salud y educación no han desarrollado los temas
de cultura, historia, cultura, economía y política en relación con el fenómeno de
las drogas. Estos últimos fueron los que más generaron debate, especialmente
cuando se abordaban aspectos sobre la penalización de la dosis personal.

Los participantes calificaron como novedosos los contenidos y perspectiva de


abordaje de la capacitación la cual calificaron como de alto nivel, y recomendaron
además que la universidad involucre temas en formación ecológica, sexualidad,
salud mental y medios de comunicación. Demandan ademàs la continuidad de
la capacitación desde el enfoque de cultura y droga para seguir avanzando en
procesos de formación, educación e investigación

Es estratégico aprovechar los medios de comunicación, especialmente los


canales de televisión y emisoras locales, pues son factores influyentes en el
cambio de percepción cultural frente al fenómeno de las drogas en Colombia.

Los principios conceptuales del proceso de capacitación fundamentaron el


enfoque o forma de abordar el tema por parte de este colectivo de trabajo, y
permitieron, entre otras cosas:

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Una comunicación más horizontal entre quienes coordinaban las
jornadas y los participantes.
- Auditorios muy participativos y sin temor a expresar opiniones
divergentes y contradictorias.
- La construcción de un ambiente de confianza para abordar una
problemática que desde su enunciación genera controversia.

El grupo de capacitadores estuvo abierto a recibir críticas, comentarios y


observaciones que complementaran, contradijeran o llevaran a
reconsiderar posiciones teóricas, metodológicas y procedimentales.

En el proceso de convocatoria, la estrategia de agrupación subregional


no parece ser la más adecuada. Queda como aprendizaje de esta
experiencia que es mejor realizar una convocatoria amplia en cada
municipio que posibilite la participación de diversos actores sociales y la
cobertura local genere y potencie acciones conjuntas entre estado y
sociedad civil para disminuir el abuso de las drogas.

En algunos profesionales y personas vinculadas con las diferentes


instituciones que trabajan en asuntos relacionados con drogas prevalecen
concepciones “prohibicionistas” que satanizan el uso de las sustancias
modificadoras de la conciencia. El conocimiento poco fundamentado
científicamente, a nivel teórico y metodológico, limita los alcances de las
acciones de prevención.

En los municipios se requiere desarrollar procesos de formación que


transformen hábitos y percepciones de la comunidad. Se ha avanzado
en un nivel de sensibilización e información sobre factores de riesgo y
protección alrededor de las drogas pero se ha abordado de manera
tangencial la educación en prevención a los padres de familia y en general
a todas las personas adultas, quienes son las que orientan el desarrollo
psicosocial de la población infantil y juvenil.

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