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La sexualidad según Lacan

Es justamente esto lo que hace posible el método interpretativo en el psicoanálisis, y lo que, según
Lacan, constituye el meollo del descubrimiento del inconsciente freudiano. Otro elemento
importante para Lacan es el de la sexualidad humana. Ésta, al igual que el lenguaje, no es
unidireccional y unívoca, sino multívoca, errática, amplia.

El sexo del hombre y la mujer, como su lenguaje, no es "natural", no hay relación directa entre
deseo y objeto (como en la relación entre significado y significante), no habría satisfacción libidinal,
por tanto, la identidad sexual se va "haciendo" y no se nace con ella.

Aquí sí se distanció radicalmente de Freud, al proponer que no existe una sexualidad "adulta,
normal, genital y madura".

Muchos psicoanalistas consideran también que la genitalidad es la mayor


realización de la vida amorosa de una persona y la respuesta definitiva a una
sexualidad problemática. Desde un punto de vista Lacaniano no existe
superioridad de genitalidad, debido a que el sexo genital no es menos
problemático que el no genital puesto que comprende la más sostenida ilusión de
que realmente existe una relación sexual.
Por lo tanto, el psicoanálisis lacaniano no pretende brindarle a una persona acceso
a las “relaciones-objeto genitales”, si dicha persona se ha mantenido alejada de
ellas, puesto que la genitalidad no es mas que un beneficio en lo que se refiere a la
salud psíquica y la armonía relacional.
Para Lacan nada debe ser escrito a nivel genital y por lo tanto no hay nada que
presuponer, nada que introducir y nada que cambiar. Lo que puede escribirse son
las relaciones entre un ser hablante y el significante, el falo y su principio
organizativo y el objeto a. La primera relación se refiere al sujeto, la segunda a la
sexualidad y la tercera a la fantasía y el placer. Estos son temas fundamentales de
una experiencia psicoanalítica lacaniana. En el primer nivel, el del sujeto el analista
lacaniano se propone algo que es precisamente lo contrario de lo que se propone
el ego-analista. Un análisis lacaniano no se encuentra dirigido a la construcción de
un ego fuerte, sino a la deconstrucción de las identificaciones imaginarias y
alienantes a través de las cuales el ego del paciente se ha erigido. Un análisis
Lacaniano no se encuentra dirigido a la mejor adaptación del paciente a su mundo
exterior, sino a una desadaptación del estilo de vida oxidado que ha desarrollado
por años. La idea es que con las identificaciones deconstruidas y el estilo de vida
desadaptado, se le brinda al paciente la posibilidad para comenzar algo nuevo, de
acuerdo a su deseo.
En el segundo nivel, el del falo, un análisis Lacaniano le otorga un peso especial a la
pregunta fundamental del genero, “¿Qué significa para mi ser masculino, femenino, ambos
o ninguno?”.
No es el objetivo del analista hacer que un hombre sea mas masculino y una mujer mas
femenina, sino permitirle al paciente encontrar de que modo, por ejemplo establece su
feminidad –sobre la base de que tipo de identificaciones- y que significa esta feminidad
para ella.
En el tercer nivel, y este es a la vez el más importante y el más difícil, se supone que el
paciente lucha con su fantasía y su placer. Este es probablemente el nivel más difícil,
por dos razones, en primer lugar, la fantasía y el placer son extremadamente difíciles de
expresar en palabras. De hecho quizás sea estrictamente imposible hacerlo, debido a que
la fantasía y el placer no poseen contenidos simbólicos estrictos. Su naturaleza es
principalmente imaginaria en lo que se refiere a la fantasía y real en lo que se refiere a
placer. En segundo lugar, poner la fantasía y el placer bajo el poder de las palabras,
implica que se esta obligado a dejar algunas partes atrás, lo que supone otra perdida.
Por todo esto, nos gustaría caracterizar el proceso del análisis lacaniano por medio de
otra de sus formulaciones que siempre han sido muy apreciadas por Lacan. El análisis
no está ganando nada y perdiendo mucho. Se pierden grandes cantidades de dinero en
algunas ocasiones mucho tiempo pero también las ilusiones de las cosas que nunca se
han poseído ni se poseerán: uno mismo, el Otro y todo lo que se encuentra en medio.