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El sistema eléctrico venezolano actual

La caída en los precios del petróleo a partir de 1988, y hasta 2003, provocó
una caída en la inversión en el sector eléctrico que repercutió en las primeras
fallas graves que iniciaron en 2001. Sin embargo, luego de la recuperación de los
precios petroleros el gobierno nacional inicia un proceso acelerado de inversión,
aunque ahora mucho más centralizado y burocratizado que en períodos
anteriores. En este sentido, entre 2004 y 2014 el incremento interanual en la
capacidad nominal de generación de electricidad se sitúa en un 3,63%, aunque
insuficiente con relación al déficit heredado, fue muy superior a la media de
inversión interanual de países como Colombia, México y Argentina [5]. Es decir, el
problema actual no es consecuencia de una falta de inversión, el gobierno
nacional asignó importantes sumas de dinero al sector eléctrico; el problema ha
sido la centralización, burocratización y pésima asesoría extranjera en el
direccionamiento de esas inversiones. Esto ha provocado que la inversión pública
se encuentre hoy perdida en obras inconclusas, obras ineficientes o compras de
tecnología de poca aplicabilidad al contexto venezolano. Un ejemplo claro, son las
plantas termoeléctricas de ciclo combinado. En el estado Zulia, se instaló el primer
ciclo combinado del país (Termozulia I), para el año 2001. Esta obra fue
consecuencia de una inversión administrada y ejecutada por ingenieros y técnicos
zulianos, dentro de la extinta empresa pública estatal, con poco capital extranjero,
Energía Eléctrica de Venezuela (ENELVEN). El plan era continuar con los ciclos
combinados Termozulia II, Termozulia III, Termozulia IV y Termozulia V. Estos
proyectos ya comenzaron a ser manejados directamente desde el nivel central y,
para actualidad, aunque se han comprando los equipos, se han iniciado las obras,
no se ha completado ninguno de estos ciclos combinados y el dinero fue
ciertamente asignado por el gobierno nacional.

El funcionamiento de los ciclos combinados es óptimo cuando se utiliza gas


natural como combustible primario. En el occidente de la república (Falcón y
Zulia), existen importantes reservas de gas, superiores a todas las reservas de
gas con que cuenta la república de Colombia. La inversión necesaria para extraer
y llevar ese gas a las plantas de ciclo combinado en Zulia y Falcón correspondía a
la empresa Petróleos de Venezuela, S.A (PDVSA), esta inversión nunca se realizó
y estas máquinas (Termozulia II-V) que fueron diseñadas para funcionar con gas
natural y en ciclos combinados, se han venido utilizando con gasoil proveniente de
las refinerías del CRP (algo que ya se había superado con la construcción de las
centrales hidroeléctricas del Caroní, durante los 70´s y 80´s, como se ha explicado
en el primer apartado de este artículo). De esta manera, la república derrocha 6
millones de litros al día para generar electricidad en plantas diseñadas para
funcionar con gas natural, a las que se fuerza a funcionar con gasoil provocando
un incremento del 300% en la tasa de fallas y un incremento en los costes de
mantenimiento que, de igual manera, tampoco son realizados oportunamente. Hoy
la república no solo no exporta combustibles, sino que se ha visto obligada a
importarlos. Cabe destacar que el gasoil es un combustible que ya no se usa para
generación de electricidad debido a que provoca emisiones acidificantes de la
atmósfera que provocan la llamada lluvia ácida deteriorando los suelos y las
cosechas agrícolas. De hecho, el único país que apuesta hoy fuertemente a la
electrificación con gasoil, en Latinoamérica, es la República de Cuba [6]. A pesar
de la resistencia de los ingenieros de las empresas eléctricas venezolanas a estas
tecnologías y al uso de gasoil como fuente primaria para las plantas destinadas a
gas natural, esto fue impuesto desde un burocratizado nivel central cada vez más
poderoso y hegemónico, a través del Ministerio del Poder Popular para la Energía
Eléctrica (creado en 2010). Esto provocó además un éxodo masivo de
especialistas electricistas, ingenieros, gerentes y profesionales venezolanos en el
sector eléctrico con experiencia reconocida a nivel nacional e internacional
(Venezuela hasta 1990 tenia uno de los sistemas eléctricos más tecnificados del
mundo).

En la actualidad, menos del 50% de las plantas termoeléctricas nuevas


adquiridas entre 2004 y 2014 está realmente operativa. Es decir, se invirtió en
tecnologías que fueron mal gestionadas, mal operadas debido a proyectos
inacabados y operaciones en una permanente improvisación, presionados por
burócratas sin ningún conocimiento del sistema eléctrico, que han destruido
máquinas con muy poco tiempo de operación. Tenemos hoy máquinas nuevas en
un estado de funcionamiento precario, “chatarras nuevas”, máquinas
“prematuramente envejecidas” debido a su uso con gasoil, en lugar de gas [7]. La
responsabilidad es genuina y absolutamente adjudicable a la dirección central del
sector eléctrico en la presidencia de Corpoelec, Ministerio de Energía Eléctrica y
del extinto viceministerio de energía eléctrica del Ministerio de Energía y Petróleo
(MENPET), desde 2004 hasta la actualidad (autoridades de este último hoy
detenidas en España por crímenes de alta corrupción, atentar contra la libre
competencia y recibir sobornos astronómicos en componenda contra licitaciones
libres y transparentes donde participaron empresas españolas y norteamericanas).

Alternativas sustentables para la superación de la crisis

A continuación, replicamos las propuestas que insistentemente hemos


propuesto al gobierno nacional a través de diversas publicaciones científicas,
técnicas, sociales y a través del Frente de Resistencia Ecológica del Zulia
(FREZ). Para iniciar la transformación del sector eléctrico venezolano y reducir la
dependencia de los combustibles domésticos, se ha de comenzar con el
aprovechamiento de los recursos energéticos renovables de la región
noroccidental del país (Zulia- Falcón), partiendo de las siguientes premisas:

A partir de datos satelitales y en consideración de las condiciones de


interconexión eléctrica, se tiene que 35% del territorio del estado Zulia y el 20%
del territorio del estado Falcón, presentan condiciones económicamente favorables
para el aprovechamiento solar fotovoltaico. En cuanto a la energía eólica, las cifras
estimadas son del 8% y 15% para Zulia y Falcón, respectivamente [8].

La capacidad eléctrica instalada en la región noroccidental es la segunda en


el país, sólo superada por las centrales hidroeléctricas del sur (estado Bolívar).
Las centrales termoeléctricas de Zulia y Falcón consumen, para generación
eléctrica, más de 6 millones de litros de gasoil al día, producido en las refinerías
nacionales [9], lo que representa un elevado costo de oportunidad para el país.

El estado Zulia es el más poblado de Venezuela, concentra el 14% del total


nacional y, juntamente con Falcón, suman una población de 4,7 millones de
personas. Por tanto, la densidad poblacional de la región es más alta que en el
86% del territorio venezolano. Si se considera que el consumo eléctrico es cada
vez más residencial, toda transformación del sector debe iniciarse por las zonas
de mayor concentración poblacional, es decir, por el estado Zulia.

Las capitales de los estados Zulia y Falcón se encuentran en el extremo


occidental del país, al final del sistema troncal de transmisión en 765 kV, a más de
1.100 kilómetros del 70% de la capacidad eléctrica de generación del país
(centrales hidroeléctricas del sur del país). Por tanto, instalar capacidad de
generación alternativa en este punto mejoraría la estabilidad del sistema
interconectado nacional.

En el estado Zulia, se pueden instalar hasta 10.000 MW de capacidad de


generación eléctrica por medio de energía eólica, en la península de la Guajira
(Municipio Guajira). Esto sería equivalente a la solución eficaz que se obtuvo en
los 80´s a través de las centrales hidroeléctricas del Caroní, pero con menos
consecuencias ambientales. En un corto y mediano plazo, se debe recuperar el
parque termoeléctrico migrando de gasoil hacia el uso de gas natural y procurar
recuperar parte de la inmensa inversión perdida por la mala gestión entre los años
2004-2014. Apostar por tecnologías como la del Carbón, podrían aportar un
máximo de 2000 MW, a un costo ambiental incuantificable y con consecuencias
catastróficas para el medio ambiente nacional.
Finalmente, pero no menos importante, es fundamental recuperar el capital
humano perdido y disolver el sistema basado en la centralización burocrática en
Corpoelec y el Ministerio del Poder Popular para la Energía Eléctrica, y volver a un
esquema de empresas públicas regionales. Estas pueden ser gestionadas por
gobernaciones, alcaldías y/o poder popular en cuanto a la gestión administrativa,
pero enteramente gerenciadas por ingenieros venezolanos seleccionados de
acuerdo con su cualificación técnica y experiencia profesional. En una primera
fase, se pueden implementar esquemas de Joint Venture con capital privado
nacional, u otros esquemas mixtos, en el que las extintas empresas públicas
regionales puedan recibir capital fresco rápida y eficazmente con un aporte
adicional de talento humano que no se podría recuperar sin una inmensa inversión
en sueldos y salarios competitivos. La más eficaz inversión que puede hacerse
para restablecer la calidad del sistema eléctrico venezolano es recuperar el capital
humano criollo que hoy se encuentra tanto en el exterior como dentro del país,
excluidos de los procesos productivos por razones políticas, sociales y
económicas.

Pablo Varela, ex asesor en Energías Renovables y Planificación del Ministerio de


Energía, explicó a Misión Verdad que en la actualidad el sistema eléctrico en
Venezuela es vulnerable por varios factores:

 Uno es la creciente diferencia entre lo que necesita para mantenerlo,


dado el alza constante de sus insumos y equipos, y los precios del petróleo
que desde los ochenta no logran equiparar ambas cifras. Esto genera una
situación estructural en la que un sistema eléctrico creado como del
«primer mundo» se mantiene con los altos y bajos de las materias primas
que vende un país periférico, ahora bloqueado de los mercados financieros.
 Como consecuencia se da el otro factor: que el mantenimiento del sistema
se ve afectado estructuralmente por la crisis económica, y hechos de
corrupción, que en el caso de las plantas termoeléctricas, agravan
la situación.
 Y por último la dimensión del sistema que con un tendido de más de 20 mil
kilómetros, incluyendo la telaraña de distribución, se hace difícil de
resguardar de ataques y sabotajes.

Según Varela, esta realidad hace que un sabotaje deliberado pueda tener
efectos como cortar el suministro en todo el país, si se posee los recursos
adecuados. En su opinión, de esta forma es posible inducir a una situación de
parálisis, en sincronía con atentados contra la generación, transformación
y distribución eléctrica. O simplemente para promover un «desorden» que genere
un efecto cascada que amplíe el daño provocado. Sobre todo si se tiene en cuenta
que el nivel de fallas en áreas como transformación y distribución es de entre 40%
y 60%, un nivel muy elevado de acuerdo al técnico.
Crisis eléctrica caotiza al país: ¿Cuáles son las verdaderas causas?

El pasado 15 de octubre de 2018, unas 14 entidades se quedaron sin


energía eléctrica en Venezuela. Luego de “un incendio y la explosión suscitada en
una subestación del estado Carabobo conocida como La Arenosa”, más de medio
país registró cuantiosas pérdidas. El colapso en regiones como Nueva Esparta,
Carabobo, Lara, Portuguesa, Táchira, Zulia, Miranda, Falcón, Mérida,
Yaracuy, Barinas, Trujillo, Caracas y Aragua, fue absoluto.

El ministro de Energía y presidente de Corpoelec, Luis Alfredo Motta


Domínguez, designado desde 2015 por el gobierno bolivariano de Venezuela, se
pronunció al respecto. “(…) Camaradas! Compatriotas! Venezolanos, (…) hay una
interrupción del servicio en varios estados del Sur Occidente del País… la estación
la Arenosa es una de las 7 estaciones que reciben desde el Guri en 765.000
voltios y transmite en 765, 400 y 230 mil hacia el centro y Occidente. Aunado a
esto, en el Zulia hay actualmente una fuerte tormenta eléctrica que retarda
las maniobras (…)”

Lo cierto es que el llamado “Mega apagón” no sólo tuvo repercusiones en


servicios vitales como los de la salud en clínicas y hospitales; sino que además,
incrementó la escasez de la gasolina, del agua y otros insumos. Provocó también
innumerables pérdidas en electrodomésticos y el colapso del transporte público en
las ciudades del país en donde se registraron los cortes de energía. Incluso se
habla de pérdidas humanas en diversos centros de salud.

Incendios, sequías, sabotajes y hasta iguanas, justifican apagones

Según un reportaje realizado por la BBC realizado en octubre de 2015, “(…)


los reportes mensuales de la estatal Corporación Eléctrica
Nacional CORPOELEC, se dejaron de publicar en 2009″, por lo que el informe de
gestión anual del ministerio de Energías no se divulga. “Desde el 2014, el
documento de rendición de cuentas que ese ministerio presenta a la Asamblea
Nacional no registra cifras globales de generación eléctrica”.

Luego de 2015 y ya a las puertas de 2019, el panorama en relación al


servicio de suministro de energía eléctrica en el país va empeorando cada vez
más. En medio de la incertidumbre, los venezolanos se han acostumbrado a vivir
entre numerosos cortes de energía eléctrica a diario, asumiendo excusas por parte
de CORPOELEC y del ministro, que sólo denotan problemas realmente graves y
profundos, en relación al mal manejo de los fondos del Estado, el abandono de
las instalaciones y la incapacidad de trabajar por una correcta y eficiente
gestión pública.

Apagones de 2018 y los “sabotajes” a CORPOELEC

 Enero 2018 – “Desde el 23 de diciembre de 2017 nos sacó de función una


línea y un autorregulador. Hemos recibido más de treinta sabotajes”,
alcalde del municipio Maracaibo, Willy Casanova.
 31 de julio de 2018 – “Falla inducida por un grupo de 12 personas –
sabotaje”
 29 de agosto 2018 – “La falla se ubicó en Santa Teresa y forma parte de
un plan de sabotaje (…) que ocasionó el seccionamiento de una línea en la
torre 969”, explicó Motta Domínguez en un contacto telefónico en VTV”.
 2 de septiembre de 2018 – “Sabotaje de 9 personas”
 16 de octubre de 2018 – Incendio en La Arenosa – “sabotajes y tormentas
eléctricas”.

Razones contundentes

El ministro anterior de la gestión de CORPOELEC, Jesse Chacón,


aseguraba al país que la energía eléctrica en Venezuela generaba entre 19.000 y
20.000 megavatios (MW) por lo que según Chacón, la demanda se ubicaba entre
16.000 y 18.500 MW. Sin embargo, Pedro José Aguilar, ingeniero eléctrico,
contratista y consultor en más de 40 países, nos dice que no se está generando
suficiente energía a pesar de que hay un sistema instalado para producir entre
22.000 y 34.000 MW.

Basado en reportes oficiales filtrados a la BBC Mundo, Aguilar, quien


hiciera de consultor en los gobiernos venezolanos anteriores al de Hugo Chávez,
asegura que Venezuela genera un promedio de 17.000 MW para una demanda de
aproximadamente 18.000 MW, creando un déficit de 1.000 MW.

“Aunque advierte que la disponibilidad, demanda y déficit cambian


permanentemente –incluso varias veces al día–, Aguilar señala que un 50% del
sistema instalado está inactivo, según la información oficial filtrada. Ingenieros
de Corpoelec corroboraron estas versiones a BBC Mundo”.
Más razones que evidencian el abandono

 74% de la infraestructura eléctrica está obsoleta en Venezuela


 Deterioro de más del 50% de turbinas en El Guri
 Fallas en la línea de transmisión de El Guri
 Déficit de 1.000 MW de transmisión de energía eléctrica
 Falta de mantenimiento en todas las instalaciones del sector eléctrico
 Renuncia de personal calificado, ingenieros y técnicos que se han ido del
país
 Desinversión en obras públicas en el sector eléctrico
 Corrupción y mal manejo de fondos otorgados a CORPOELEC

Como bien sabemos, de El Guri se genera entre el 60 y el 70% de la


electricidad que consumen los venezolanos. Pero el incremento de la demanda
poblacional merma la producción, de allí que los ingenieros especialistas declaren:
“Es un problema de distribución: cada vez que se conecta alguien nuevo, se va
mermando el conductor y se daña el aislamiento y, si no se instalan nuevas vías
de transmisión, el sistema colapsa”. Otros ingenieros del mismo CORPOELEC
señalan “(…) la raíz del problema es que no hay infraestructura nueva para
conexiones adicionales“.

¿Qué sucede con cada apagón?

Muchas e innumerables son las consecuencias que se producen con cada


corte de energía eléctrica en el país. Cada región presenta sus propios calvarios y
consecuencias.

 Dtto Capital y Miranda – Colapso del transporte Caracas, la capital,


registra con cada corte de energía eléctrica un caos vial. Si bien existe una
grave crisis de transporte que obliga a muchos de los caraqueños a
transportarse por el Metro, con cada apagón, los ciudadanos no pueden
tener acceso a ese servicio y se ven obligados a caminar por las calles,
hasta llegar a sus hogares y lugares de trabajo.
 Zulia – Quiebre de los negocios Maracaibo y las otras regiones del Edo.
Zulia viven en medio de la oscuridad porque el servicio eléctrico permanece
por varios días inactivo. Las pérdidas económicas son cuantiosas, y el
quiebre de innumerables negocios han dejado devastada a Maracaibo.
Calles sin semáforos, sectores en la penumbra y niños que ya no pueden ir
a la escuela, son de las situaciones más graves.
 Nueva Esparta – Merma en el sector turístico Esta región que ya sufre
numerosas penurias por la escasez de agua, también se ha visto afectada
por los cortes de luz. El turismo, uno de los “fuertes” de su economía, ha
mermado en un 76% debido a la falta de energía eléctrica y el
funcionamiento de lugares de entretenimiento público.
 Carabobo – Baja productividad Aquí el sector agropecuario y las
industrias prácticamente han desaparecido. El problema de los cortes
eléctricos, la inflación y la crisis económica han llevado a esta región del
país a convertirse en una zona que lejos de ser de las más productivas, hoy
es de las más abandonadas por el gobierno.
 Táchira – Colapso en calles y urbanizaciones La región tachirense es
una de las más afectadas debido a los cortes prolongados por más de 15
días. Hospitales y clínicas dejan de funcionar, el caos colapsa las calles y
muchos empleados se han visto en la necesidad de no asistir a sus
trabajos.

Según afirma el Ejecutivo Nacional, en los últimos 12 años, “(…) se ha


entregado al sector eléctrico más de 50 millardos de dólares para su
fortalecimiento.” Sin embargo, no se han visto resultados, los proyectos no se
han ejecutado y no se ha incrementado la capacidad de generación eléctrica.

CORPOELEC tiene además otros problemas internos entre los que están el
no respeto a la contratación colectiva vigente, los reiterados retrasos en el
pago de nóminas, la suspensión de los pagos de seguros de salud, vida,
vehículos, y la suspensión de retiros de los fondos de ahorros de los
trabajadores.

Para la presidenta de la Comisión de Administración y Servicios de la


Asamblea Nacional, Nora Bracho, “(…) se deberían castigar a estos
mentirosos patológicos que siguen con la misma cartilla al hablar de saboteo.
Son la cara visible de la corrupción que se robó miles de millones de dólares
destinados a inversión para el sector eléctrico y que no le dan respuesta a
quienes han perdido familiares en las Unidades de Cuidado Intensivo (UCI) de
los hospitales, porque ni ellos están preparados para atender sin energía
eléctrica”.

Bracho informó recientemente “(…) el pueblo zuliano declaró a Motta


Domínguez Persona non grata, ya que no ha dado solución a los problemas
eléctricos que sufre el estado Zulia”, declaró la diputada y agregó “(…) varios
municipios de la entidad permanecen sin el servicio eléctrico desde hace unos
cuantos días”, luego del reciente apagón del 16 de octubre de 2018.