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El Estado y las Relaciones Internacionales. David A. Lake.

El Estado es central para el estudio de las relaciones internacionales y es probable que siga en el
futuro previsible. La política estatal es el objeto de análisis más común. Porque los Estados
deciden ir a la guerra. Ellos levantan barreras comerciales. Elijen a que nivel hay que establecer
normas ambientales. Los Estados celebren acuerdos internacionales o no, y eligen si van a cumplir
con sus disposiciones. Incluso los estudiosos que dan protagonismo a los actores no-estatales se
preocupan por entender o cambiar la práctica estatal.
Las relaciones internacionales como disciplina se preocupan por lo que hacen los estados y, a su
vez, cómo sus acciones afectan a otros estados. Del mismo modo, los estados son una unidad de
análisis común en las relaciones. Muchos analistas se centran en los estados y sus interacciones.
Las teorías centradas en el Estado de las relaciones internacionales asumen que los estados son
los principales actores en la política mundial. Los teóricos que trabajan en esta tradición no niegan
la existencia de otros actores políticos. Como Kenneth Waltz escribe, "los estados no son y nunca
han sido los únicos actores internacionales… La importancia de los actores no estatales y la las
actividades transnacionales es evidente".
La evaluación de la teoría centrada en el estado descansa, en parte, en cómo se evalúa el inevitable
intercambio entre el poder empírico y la elegancia teórica. Además de la parsimonia, hay por lo
menos dos razones adicionales por las cuales algunos académicos esperan que la teoría centrada
en el estado sea una buena apuesta. Se ve a los Estados como el poseedor de un interés nacional
en el que la sociedad tiene una relación relativamente homogénea de preferencias políticas.
En las teorías realistas, se supone que el interés nacional es el poder estatal (Morgenthau) y en
teorías neorrealistas se supone que es la supervivencia estatal, como mínimo, o Poder, al máximo
(Waltz). La supervivencia se entiende como una meta primordial que es necesaria para la
realización de todos los demás fines políticos.
Otras teorías plantean intereses nacionales más específicos con el contexto nacional.
Teoría de la Disuasión nuclear, presume que todos quieren evitar la aniquilación nuclear.
Asimismo, podemos afirmar que casi todos se benefician de la libertad de los mares o de Detener
el terrorismo.
El estado:

 Actor unitario,
 Entidad soberanas,
 Autoridad final (sobre su Territorios y sus habitantes),
 La decisión es vinculante para todos los ciudadanos.
 Con jerarquía interna.
 Interactuar con otros estados jerárquicos similares.
 Una asunción clave de la soberanía westfaliana es que la autoridad es indivisible y
culmina en un ápice único.
En las relaciones internacionales, por muy activa que sea una organización no gubernamental,
puede sólo pretenden hablar por sus miembros y, tal vez, por principios universales como la
justicia o derechos humanos: no puede obligar a otros a través de sus acciones, incluyendo a sus
propios miembros que se unen sólo en asociación voluntaria.
Debido a su condición única de autoridad y su capacidad para actuar en nombre de sus ciudadanos,
se sigue que los estados son centrales, actores más importantes que otros, y por lo tanto a veces
apropiadas unidades de análisis en Política internacional.
En esta sección, investigo dos críticas válidas de teorías centradas en el estado, ambos apuntan a
la necesidad de teorías más contextualizadas de las relaciones internacionales y una mayor
atención a apuestas metodológicas.

 La primera y quizá la más frecuente crítica es que no existe tal cosa como el "Interés
nacional".
Hace más de cinco décadas, Arnold Wolfers reconoció que si era sinónimo de seguridad
nacional, era un concepto ambiguo y posiblemente peligroso. Por otro lado, las políticas en
lugar de afectar a todos, la mayoría son redistributivas o tienen impactos diferenciales
inclusive dentro del mismo país.
Esta crítica es sin duda correcta. Aunque Stephen Krasner persuasivamente argumentó que
los estados parecen perseguir intereses a largo plazo que no reflejan los deseos de grupos o
clases particulares, muchos estudiosos se centran hoy en los intereses instituciones para
identificar y explicar de manera más realista lo que los estados quieren.
Diferentes cuestiones crean y movilizan diferentes Clivajes dentro de las sociedades. Los
países son divididos por distintos grupos religiosos, étnicos, división del lenguaje, y cada
división movilizará a los individuos de manera diferente según el contexto. Las distintas
instituciones políticas sirven para agregar conjuntos alternativos de intereses con diferentes
grados de sesgo.
Sin embargo, esta crítica está limitada en dos formas. Los estados poseen decisiones
vinculantes para todos los ciudadanos independientemente de la división de la cuestión; la
política, una vez promulgada, es igualmente vinculante para todos los individuos.
Desacreditar el Mito de los intereses nacionales no es socavar la importancia de la autoridad
estatal como unidades de análisis.
Además, en muchos problemas de política internacional, la política interna es sólo una
explicación de lo que los estados quieren, no lo que hacen. Es decir, podría explicar las
preferencias de una sociedad sobre un tema internacional, pero no puede explicar por qué esa
sociedad adopta la política u obtiene el resultado que hace.
Cada vez más, los estudiosos de las relaciones internacionales aceptan una división del trabajo
en la que algunos se centran en la política interna con la ambición de explicar las preferencias
políticas y, en algunos casos, elecciones de política exterior y otras, tomando los intereses
generados en el país Como "dado", se centran en el desarrollo de teorías sobre la interacción
estratégica entre los estados.

 La segunda crítica es que los estados tienen Pérdida de control sobre actores privados (no
estatales) que pueden organizarse y moverse a través de las fronteras, sean estos
individuos cosmopolitas, corporaciones multinacionales (MNCs), o Redes
transnacionales de promoción (TAN). Esto implica que los estados ya no ejercen un
control soberano sobre aquellos que supuestamente regula.
Los actores transnacionales entraron en el estudio de las relaciones internacionales a
principios de los años setenta. Aunque algunos actores transnacionales, como la iglesia
católico, han estado presentes desde el nacimiento del sistema de los Estados modernos.
El panorama político internacional está ciertamente más poblado con una mayor variedad de
actores que nunca. Frente a esta crítica, algunos eruditos simplemente reafirmaron su
expectativa que la teoría centrada en el Estado conservará su poder explicativo (Waltz). Otros
sostienen que los estados siguen siendo soberanos y, en vez de ser desafiados por actores no
estatales, permite que tales actores existan y ejerzan influencia en la política mundial.
Para estos analistas, la pregunta es por qué los estados aceptan y tal vez incluso fomentan el
crecimiento de actores transnacionales.
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La soberanía es variable.
En las relaciones internacionales, los estudiosos tienden a desarrollar que la soberanía es la
condición de ser reconocido como un estado por la comunidad de estados.
Investigaciones recientes muestran que el significado de la soberanía ha variado con el
tiempo. Hay una segunda cara "interna" de la soberanía, la autoridad de los estados sobre sus
propios ciudadanos varía en formas importantes. Denominados "Estados fallidos" conservan
su soberanía externa pero carecen de autoridad dentro de sus propias fronteras por la ausencia
de un gobierno central (Por ejemplo, Somalia) o un gobierno cuyo mandato no se extiende a
todas las regiones de su territorio (Por ejemplo, zonas tribales de Pakistán).
Estos estados son importantes para la comunidad internacional hoy porque pueden
proporcionar refugios seguros para los grupos extremistas violentos. Pero los estados fallidos
simplemente un extremo de un continuo más grande.
Los "Estados liberales" por ley o costumbre tienen limitados rangos de autoridad sobre sus
ciudadanos. Ellos tienen el derecho de regular solamente ciertas prácticas de sus mandantes,
principalmente aquellas que contribuyen a las fallas del mercado. Al mismo tiempo, se les
restringe la regulación de otras prácticas excepto en circunstancias extraordinarias.
"Estados fuertes" pueden no ser más o menos autónomos que sus homólogos liberales, pero
poseen mayor autoridad sobre una mayor variedad de comportamientos.
En los sistemas totalitarios, los estados reclaman el derecho y pretenden regular todas las
formas de conducta social. La autoridad del Estado es considerablemente más amplia.
Aunque los estados pueden ser soberanos con relación a uno otro, poseen autoridades
claramente diferentes sobre sus propias sociedades. No es sorprendente, por tanto, que las
relaciones transnacionales parezcan más desarrolladas en los estados liberales o al menos
hasta que los estados fallidos explotaron en la escena mundial en los años noventa.
La tecnología es también una variable con consecuencias para el alcance de la relaciones. En
general, se supone que las nuevas tecnologías han favorecido a los grupos transnacionales y
les permiten escapar del control estatal. Aunque los estados pueden tener el derecho de regular
su comportamiento, esto sugiere, que los actores transnacionales pueden explotar la
tecnología para ganar aún más autonomía. Así, las nuevas tecnologías permiten a las
multinacionales desarrollar redes mundiales que socavan la regulación estatal.
Asimismo, los TAN utilizan tecnologías de información sobre los derechos humanos, el
medio ambiente y otras prácticas que los gobiernos preferirían mantener el secreto. Sin
embargo, los estados no carecen de contra-estrategias frente al cambio tecnológico.
Asimismo, el gobierno de los Estados amplió considerablemente su autoridad y capacidad
después del 11-S para monitorear llamadas telefónicas, el tráfico de internet y flujos
financieros en cualquier parte del mundo. La tecnología va en ambos sentidos. En definitiva,
las nuevas tecnologías han favorecido a los actores transnacionales, pero también a los
estados.
Cuanto mayor sea la autonomía de los actores transnacionales la teoría centrada en el estado
menos útil será. Esto no implica que las teorías centradas en el estado sean obsoletas.