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La criminología ambiental, el diseño ambiental y urbano seguro: una herramienta del postconflicto en Colombia 1

Olga Lorena Mayorga Cerpa 2

1 Avance de investigación del proyecto

“Criminología ambiental: Una herramienta del posconflicto en Colombia” que se inició en febrero de 2016 en el Departamento de Investigación de la Universidad de Cartage- na.

2 Egresada de la Facultad de Derecho y

Ciencias Políticas de la Universidad de Car- tagena, miembro del grupo de investigación Filosofía del Derecho, Derecho Internacional y Problemas Jurídicos Contemporáneos. Ol-

galore93@hotmail.com

Resumen

Esta investigación buscó desarrollar la función que cumple el derecho penal y la Criminología en las so- ciedades modernas, haciendo énfasis en el medio y no en el delito. Este trabajo se enfoca en la criminología ambiental, como una herramienta de prevención que se puede obtener con el diseño y la creación de espa- cios seguros en nuestro país. El diseño ambiental se- guro se desarrolla en esta investigación como una es- trategia para reducir las tasas de delincuencia, siendo un objetivo que solo se puede lograr con la disminu- ción de oportunidades del delito. Dicho estudio, es un trabajo de análisis jurídico para demostrar la impor- tancia de la utilización de la criminología ambiental como mecanismo para prevenir un posible aumento de la delincuencia en una Colombia del posconflicto. En las siguientes páginas se defenderá la hipótesis que radica en que la disminución de las conductas delictivas, luego de la implementación de acuerdos de paz, se logrará a partir de la implantación adecuada

conductas delictivas, luego de la implementación de acuerdos de paz, se logrará a partir de la

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A C I D Í R J U 34 de una política de criminología ambiental en
A C I D Í R J U 34 de una política de criminología ambiental en

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de una política de criminología ambiental en el país. Para finalizar, demostrando que un diseño de ambiente urbano desarrollado en debida forma y que responda a las necesida- des sociales como seguridad, bienestar y esta- bilidad, garantizaría la reducción de las tasas de delincuencia en la Colombia del futuro.

Palabras clave: ambiental, criminología, post- conflicto, prevención.

Abstract

This research aims to develop the role of criminal law and criminology in modern societies, emphasizing on the environment and not on the crime. This work focuses on environmental criminology, analyzing their prevention function that can be obtained with the design and creation of safe environment in our country. Safe environmental design is developed in this research as a strategy for crime prevention that can only be achieved by reducing crime. This study is a work of legal analysis to demonstrate that will show en- vironmental criminology as a mechanism to prevent future crime in a post-conflict Colom- bia. The text will support the hypothesis with sustains that the reduction of crime behavior, after peace agreement, be achieved from the proper implementation of a policy, environ- mental, criminology in the country. Finally, showing that environment urban design with performed, which helps to social needs such as security, welfare and stability, would ensure by reducing crime rates in Colombia’s future.

Keywords: Environmental, Criminology, post- conflict, Prevention

INTRODUCCIÓN

La

criminología ambiental se basa en la idea en que

el

comportamiento es producto de la relación del

hombre con el entorno; en este sentido, es necesa- rio ligar las causas de las conductas punibles con

el lugar o espacio físico donde se mueve la perso-

na. Lo anterior es una afirmación que se maneja en un terreno meramente psicológico, pero que se ve trasladado al campo de la criminología para tratar de explicar las causas de comisión de los delitos. Colombia es un país que se ha enfocado en mayor

sentido a analizar al delincuente y que poco cuida- do ha prestado al lugar donde cotidianamente se desenvuelve. La criminología ambiental no se rela- ciona solamente con los delitos ambientales; esto

es

una exclusión que no representa la amplitud de

la

presente materia, pues las conductas punibles

en contra de los ecosistemas y del medio ambiente solo forman una parte del estudio que abarca esta

rama del derecho.

En la actualidad se busca que el derecho penal ten- ga una intervención en cada conflicto que se gene-

ra en la sociedad; esta es una de las ideas que los

ciudadanos se han hecho de la legislación penal, mentalizándose de que con ella se obtendrán ma-

yores prohibiciones y, por ende, menores delitos.

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pesar de esta idea, la realidad ha demostrado

lo

contrario y cada día el catálogo de delitos au-

mentan y en las cárceles sobran presos. A lo largo de esta investigación se hará especial énfasis en el cambio trascendental que se ha venido generan- do y se resaltará la prevención como el medio más efectivo para disminuir los delitos en nuestro país.

El carácter ambiental de la criminología toma aco-

gida con la protección del entorno en el que los habitantes se desenvuelven diariamente. La crimi- nología ambiental supone un avance en materia de derecho penal, pues, como una especialidad del mismo, permite el desarrollo de aspectos ambien- tales y urbanísticos en las sociedades. Ahora, en la estructura del derecho penal se encuentra inmer- sa la necesidad de encontrar soluciones y contra- rrestar los delitos, como se visualizará a lo largo de

esta investigación, en la que se hará uso del origen de la conducta para brindar soluciones a las con- troversias que se presenten en la aplicación de la legislación penal.

La criminología ambiental se desarrolla dentro de una política denominada “prevención situacional”, es decir, apunta a buscar soluciones preventivas, con antelación a la comisión de una conducta puni- ble. Se observa, en primer lugar, el desarrollo de lu- gares que permiten la predisposición o tendencias delictivas, es decir, la persona que crece en dichos lugares,; tendrá mayor riesgo de incurrir en la de- lincuencia que en otras zonas; esto ligándolo a la pobreza, a la falta de educación y de empleo en los lugares de mayor escases de ayudas y recursos del territorio nacional. Por otro lado y en un segundo lugar se encuentra que en los lugares donde los jóvenes crecen observando la comisión de delitos por parte de sus familias y amigos, con el pasar del tiempo las asumen como algo cotidiano; es por ello que la criminología ambiental asume el estudio de estos entornos y realiza acciones tendientes a redu- cir las oportunidades de delincuencia, cambiándo- lo para impedir que realicen los comportamientos que están acostumbrados a observar. Así las cosas, entre las herramientas consideradas efectivas para salir de la delincuencia se destaca la educación; sin embargo, una buena política de espacios segu- ros podría, en gran medida, ayudar a encontrar la fuente de estas actuaciones y darle una solución desde el inicio, ya que se considera que el entorno en el que cotidianamente se desenvuelve una per- sona puede brindarle formas de delinquir.

JUSTIFICACIÓN

Este artículo gira entorno a la siguiente pregunta problema: ¿Puede lograrse una prevención situa- cional en Colombia con la creación de espacios se- guros y el desarrollo de la criminología ambiental en una etapa de posconflicto? Esta investigación busca demostrar la disminución de oportunidades de delincuencia en nuestro país con el estudio de la criminología ambiental y de los factores urbanos que ayudan a construir ambientes más seguros.

Esta investigación está enfocada en el desarrollo de la criminología ambiental en Colombia, donde

si en algún momento se logra satisfactoriamente la

implementación de acuerdos de paz, el país tendrá

que lidiar con la resocialización de personas que hicieron parte de grupos armados fuera de la ley,

y con ello, el Estado debe garantizar a los actores

del conflicto un espacio adecuado para su inclu- sión en la sociedad y al mismo tiempo una estabili- dad y ambiente seguro a los demás habitantes del país. Teniendo en cuenta lo anterior, la criminolo- gía ambiental, al estudiar el entorno en el que se desarrolla el delincuente y las causas que pueden ocasionar sus actos, supondría una herramienta adecuada para garantizar entornos propicios que ayudarían a mejorar el proceso que vivirán las victi- mas dentro de la comunidad colombiana.

Para Colombia, país afectado por un largo con- flicto interno, es necesario comprender que la paz no es solamente la negociación, y aunque se debe

seguir insistiendo en ella y trabajar hacia ella, no se puede aislar temas exclusivos de las víctimas, sino que debe mirarse a los actores del conflicto

y analizar medidas de protección que garanticen

su estabilidad fuera de la selva. En este sentido, se deben considerar como sujetos que el Estado debe proteger frente a las condiciones de discriminación

y rechazo, como consecuencia de sus conductas

pasadas y a las que se verán expuestos en un país de medidas punitivas. Colombia debe proveer un ambiente seguro a estas personas y protegerlas de las medidas que tome la comunidad respecto al re- chazo de la etapa de tolerancia.

METODOLOGÍA

Este trabajo es una investigación jurídica, de tipo analítico, referido exclusivamente a la normativi- dad y se desarrolla a nivel dogmático teórico; la misma, busca estudiar la criminología ambiental como una herramienta útil para una etapa de pos- conflicto y que podría garantizar la convivencia fu- tura del país. En este análisis se tomará a los acto-

de pos- conflicto y que podría garantizar la convivencia fu- tura del país. En este análisis

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A C I D Í R J U 36 res del conflicto como personas que el
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res del conflicto como personas que el Estado debe proteger una vez sean aplicadas penas alternativas

y resocialización, por lo cual debe garantizar am-

bientes propicios para que no vuelvan a delinquir y aminorar el catálogo de delitos.

Este artículo presenta tres puntos de esta investi- gación que acercan a la eficacia de la criminología ambiental como herramienta del posconflicto. En primer lugar, se hará una aproximación conceptual de la criminología ambiental. En segundo lugar, se estudiará la criminología ambiental en Colombia, y como tercer punto, y de mayor importancia, se ex- pondrán las razones por las cuales la criminología ambiental es una herramienta del posconflicto. Por último, se expondrán las conclusiones a las que se ha llegado.

APROXIMACION CONCEPTUAL DE LA CRIMINOLOGIA AMBIENTAL

De acuerdo con Wael Hikal (2007), “La ecología en

el área criminal representa la influencia que el am-

biente ejerce sobre la conducta del sujeto, por lo tanto existe una relación antisocial-ambiental” (p. 29). Pues bien, las fuentes del derecho suponen la base de los tratados y las teorías del derecho actua- les; con base en esto, los estudios que se realizan en cada una de las investigaciones jurídicas tienen su base en las fuentes del derecho. El concepto de fuentes de derecho se ha difundido en la historia, y se ha vuelto casi indispensable a la hora de estudiar un tema jurídico, ya que son ellas las que propor- cionaron los inicios de las doctrinas actuales y le dan forma a la teoría del derecho. Así mismo, la in- fluencia de las fuentes del derecho en materia pe- nal, y aun más exactamente en la criminología, han permitido que las actuales teorías busquen tener un origen, como había expuesto Karl von Savigny, quien proponía que el origen del derecho era “el espíritu de los pueblos”. Así las cosas, en 2013 Cé- sar San Juan Guillén dejó claro que “La cuestión clave, por tanto, sería determinar en qué medida el contexto, el escenario de conducta, puede explicar la transgresión de la norma y el comportamiento antisocial”. (p. 34).

La teoría del derecho penal es difícil de explicarla, debido a que cuenta con varios modelos dogmá- ticos penales. A pesar de ello, más allá de poner énfasis en una visión irrealista, esta investigación busca explicarla sin llegar a generar una discusión, sino fundamentándose en lo que plantea para for- mular argumentos que se plasmarán a lo largo de la misma.

El derecho penal doctrinariamente se basa en varios

momentos. En un primer momento se encuentra la teoría del derecho penal en su forma completa; en segundo lugar el delito y, por último, la manera cómo responder ante la comisión de un delito. Es esta tercera parte en la que se basa este trabajo, con el objetivo de buscar soluciones y aportes que sirvan de respuesta a las conductas delictivas; en un comienzo se plantea la necesidad de que exista una legislación que responda a los cambios de las sociedades y que permita cumplir con la finalidad del derecho penal; teniendo en cuenta esto, el pilar trascendental para contrarrestar las conductas de- lictivas lo encabeza la prevención, que constituye la solución con mayor respuestas respecto las proble- máticas actuales.

Con base en lo anterior es posible considerar que

explicar el origen de cada una de las materias y es- tudios en derecho es importante para darle vida al aspecto dinámico de los análisis jurídicos. Las tendencias actuales en materia del desarrollo doc- trinal que ha venido teniendo el Derecho, solo se pueden explicar tomando rasgos antiguos para dar

a entender con mayor detenimiento la idea que se

encuentra inmersa en el estudio de cada una de las ramas del derecho, tomando los aspectos his- tóricos que dieron lugar a la creación de teorías y formas de explicar con mayor arraigo las investiga- ciones actuales en materia de criminología.

En 1970, las escuelas clásicas de la criminología co- menzaron a pensar en las causas de los delitos, en hallar el origen del comportamiento delictivo en las personas a través de métodos científicos; uno de sus exponentes fue Cesare Beccaria; con él mu- chos otros juristas dieron vida a la criminología ac-

tual a través de sus análisis. Andres Roemer (2001) en su libro Economía del Crimen señala que

El estudio de la disminución del delito desde un enfoque preventivo, no es un aspecto de los tiempos actuales, por el contrario, aún en los inicio de la criminología ya se hablaba de prevenir la conducta delictiva como una solu- ción inmediata y efectiva. (p. 380).

Con el positivismo, el delito fue estudiado como resultado de fuerzas que sobrepasan la voluntad humana, es decir, como algo involuntario en el hombre que lo hacía propenso a cometer este tipo de conductas. Esta corriente rechazaba la idea de

que el delito era una elección racional del hombre

y lo atribuía a aspectos en las condiciones en este

que lo hacían delinquir, y por ello habían personas más propensas a cometer una conducta delictiva que otras; fue ampliamente estudiado por Cesare Lombroso. Este pensamiento de aspecto científi- co llevó a la criminología a estudiar al delincuente como el único factor que podía desencadenar esta clase de comportamientos.

Hacia inicios del siglo XX surge la criminología so- cial; en ella se comienza a estudiar el entorno so- cial, económico, cultural y político del agresor, ya no centrándose en el ser humano como tal, sino en todos los factores que permitirían la comisión de conductas delictivas y que influenciarían su pers- pectiva de la realidad por aspectos externos. Con la necesidad de desarrollar este nuevo ámbito de la criminología, poco a poco se comienzan a re- lacionar el ambiente con las conductas delictivas; siendo la Escuela de Chicago, sin duda, la precur- sora de la tendencia de estudiar el medio donde se cometen los delitos.

A partir de la Escuela de Chicago se realizaron estu-

dios sobre la delincuencia en unión con fenómenos sociales de la época, los cuales permitieron unir al delincuente con aspectos meramente sociales y de sus entornos, dando como resultado, la importan- cia de establecer el poder que influye en el hombre el entorno en donde convive. Sin embargo, se des- taca la teoría de la ecología urbana como una de

las más fuertes en materia de criminología ambien-

tal, en razón de que la teoría de la ecología urbana plantea que la competencia por recursos urbanos escasos generaba una división del territorio por zo- nas, las cuales se dividían en zonas más propensas

a la delincuencia y otras donde el nivel de delin-

cuencia era menor; de lo anterior puede colegirse que con base en la teoría de la ecología urbana se podría determinar que las relaciones generadas en cada una de las zonas de una ciudad pueden ser claves para explicar el comportamiento de las per- sonas que las habitan.

En 2014, Shaw y Mc Kay en su artículo “Delincuen- cia Juvenil y Áreas Urbanas” señalaban que “luga-

res como las iglesias, la escuela y la familia habían perdido influencia en el hombre” (p.108), puesto que el individuo estaba inmerso dentro de los cam- bios que a nivel social y cultural se estaban gene- rando en su entorno, y son ellos los que influyen en

él para cometer la conducta delictiva. Por esta ra-

zón, las instituciones sociales de mayor importan-

cia para la vida de todo ser humano habían perdido fuerza, se había debilitado; pues precisamente con

la ecología urbana se podría explicar como la falta

de organización social y urbana estaba generando poblaciones con mayor tendencia delincuencial. La familia no habría propiciado este comportamiento sino el mismo entorno en el que esta se desenvuel- ve.

LA CRIMINOLOGIA AMBIENTAL EN COLOMBIA

Con la Constitución de 1991 Colombia acoge con

mayor atención aspectos ambientales, sociológicos

y psicológicos que a nivel internacional comienzan

a desarrollarse, haciendo necesario prestar aten-

ción en cada uno de los eventos que cotidianamen- te suceden en el país para no separarlo de la reali- dad mundial y simultáneamente, realizar políticas que permitan encontrar soluciones conjuntas. Las Instituciones ambientales se materializan constitu- cionalmente en la llamada “Constitución verde” y toman vida con la expedición en 1993 del Ministe- rio de Ambiente y el sistema Nacional Ambiental.

verde” y toman vida con la expedición en 1993 del Ministe- rio de Ambiente y el

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A C I D Í R J U 38 En la protección y restauración de ecosistemas
A C I D Í R J U 38 En la protección y restauración de ecosistemas

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En la protección y restauración de ecosistemas y prevención de impactos ambientales, el país pre- senta importantes avances que hacen de la política ambiental una sólida herramienta, que si bien ne- cesita un mayor desarrollo, ya está siendo realiza- da.

Esta legislación se adhiere más adelante a la crea- ción del Código de Recursos Naturales, considera- da como una de las leyes que ha tenido gran in- fluencia en materia ambiental en el país. Toda la

anterior legislación es una respuesta a la necesidad de la población por darles importancia a los fenó- menos naturales que surgen cada día, y a los daños que se causan al ecosistema con el incremento de

la utilización de recursos naturales por parte de la

población.

En Colombia, los fines de incentivar las acciones ambientalistas y los objetivos de lograr mejores

espacios sociales se unieron para construir una le- gislación en materia ambiental como respuesta a

la población que exigía que se regulara con mayor

detenimiento esos aspectos.

Contar con instituciones ambientales consagradas en la Constitución de 1991 generó el favorecimien- to de escenarios de mejora y protección en el es- pacio físico que ocupa la población colombiana, es decir, se generaron consecuencias positivas en nuestra legislación al darle cabida al ámbito am- biental, sobre todo para relacionarlo con proble- mas actuales que surgen constantemente en el te-

rritorio. Mecanismos como la acción de tutela y la acción popular se han convertido en pilares funda- mentales para el desarrollo de estas instituciones facilitan que todo ciudadano pueda defender sus derechos, entre ellos el de gozar de un ambiente sano y seguro. En la administración pública se ha logrado darles un puesto en el orden de jerarquía

a las instituciones ambientales, puesto que se ha

conseguido darle mayor amplitud a la autonomía de la gestión pública. Es por ello que el ciudadano es independiente y responsable del entorno en el que se desenvuelve, y no es un asunto exclusivo del Estado.

Las políticas gubernamentales permiten plantear propuestas sobre la creación de espacios seguros, pues la percepción de inseguridad que tiene la población se encuentra alejada de la realidad. La agenda ambiental cada día se amplía; Colombia ha entrado en la era global y sus relaciones con otros países crecen; es por ello que el catálogo de aspec- tos que se deben tener en cuenta se amplía en un país como este. La investigación, de igual forma, presenta mayor acogida en los jóvenes estudian- tes que buscan brindar soluciones por medio del análisis y la reflexión. El comando y control de las políticas gubernamentales en materia ambiental presenta mecanismos e instrumentos administrati- vos para propiciar una política encaminada al me- joramiento de los espacios en el país. Estos y otros aspectos hacen de Colombia un país propicio para recuperar los espacios que la violencia le ha arre- batado y para mostrar en gran medida los avances obtenidos con cada uno de los programas que se realizan, y los estudios que se vienen llevando a cabo a lo largo del país.

Los planes de ordenamiento territorial cuentan con la intervención de autoridades ambientales, como las Corporaciones Autónomas Regionales, que prestan atención a los espacios que están siendo utilizadas de forma indebida por los ciudadanos,

y con su participación en la creación de planes de

ordenamiento territorial se garantiza que la distri- bución de las zonas del país tengan como prioridad el ambiente y el control de las actuaciones huma- nas dentro del desarrollo de determinado lugar. Sin embargo, es indispensable que la población cuente con mayor información y conocimiento con relación a las políticas de gobierno que en materia ambiental se llevan a cabo; esto como primer as- pecto que se debe tener en cuenta. La producción

y entrega de información constituirá una de las

funciones con mayor trascendencia en dichas insti- tuciones ambientales. La gestión ambiental cuenta también con una descentralización que genera una mayor acogida a la protección de los espacios; esto no solo en el territorio nacional, cuya distribución ha sido realizada, y cada una de las presentes insti- tuciones cuentan con sus funciones definidas, sino

también a nivel internacional, en su relación con otro países, con el objetivo de consolidarlo como uno de los mejores países de América Latina en materia ambiental.

La institución de la criminología crítica y la justicia transicional en Colombia

La criminología crítica busca romper con la primera etapa de la criminología, está basada en principios marxistas, por ello considera que el sistema penal solo reprime a aquellos de condiciones inferiores. En Colombia surge la necesidad de hacer un cam- bio a la hora de presentarse situaciones problemas, de tal forma que el sistema de control formal sea asignado a aquellos que tienen en sus manos el proceso de criminalización , por el contrario, a los que no poseen esta asignación se le aplique la jus- ticia penal de una manera severa. La concepción antigua del proceso de criminalización creado por la población del país ocasiona que la criminología crítica no tenga legitimación ni fuerza para lograr su verdadero objetivo. (Pinzón, 1986).

La criminología crítica posee un proceso de crimi- nalización que consiste en la unión del poder le- gislativo, judicial y penitenciario; los tres forman un triángulo cuyas esquinas fueron pensadas para trabajar en concordancia y armonía, con el objetivo de alcanzar el éxito del sistema penal. La relación de los poderes estaría compuesta íntegramente por un catálogo de tipos, los cuales serían ejerci- dos por los jueces con la ayuda de un sistema pe- nitenciario que buscaría resocializar al delincuente. Sin embargo, en Colombia esta unidad ha fallado, al igual que en muchos países; ante el fracaso del Estado y del sistema, se presentan soluciones cuyas opiniones varían según el observador; una de ellas es la Justicia Transicional, sobre la cual gira el pro- ceso de negociación actual.

Hay que empezar diciendo que la justicia transicio- nal no es un tema nuevo, ni es la primera vez que nuestro país lo analiza; a lo largo de todo el mundo se han realizado muchos estudios referentes a este

tema. En Colombia, la justicia transicional ha teni- do varios antecedentes:

En primer lugar, se encuentra la Ley 418 de 1997, “Por la cual se consagran unos instrumentos para la búsqueda de la convivencia, la eficacia de la jus- ticia y se dictan otras disposiciones”; se constituyó como el inicio de la justicia transicional, por ser la Ley de desmovilizaciones para alcanzar la convi- vencia y garantizar el Estado de Derecho.

Así mismo, la Ley 975 de 2007, República de Co- lombia, denominada Ley de Justicia y Paz, “por la cual se dictan disposiciones para la reincorporación de miembros de grupos armados organizados al margen de la ley que contribuyan de manera efec- tiva a la consecución de la paz nacional y se dictan otras disposiciones para acuerdos humanitarios”, fue trascendental para lograr un mayor número de desmovilizados en Colombia.

De igual manera, la Ley 1424 de 2010, Por la cual se dictan disposiciones de justicia transicional que garanticen verdad, justicia y reparación a las vícti- mas de desmovilizados de grupos organizados al margen de la ley, se conceden beneficios jurídicos y se dictan otras disposiciones, en donde se dictaron medidas de aplicación de justicia transicional que garanticen verdad, justicia y reparación a las vícti- mas de desmovilizados de grupos organizados al margen de la ley, se conceden beneficios jurídicos y se dictan otras disposiciones.

Posteriormente, La Ley 1448 de 2011, por la cual se dictan medidas de atención, asistencia y repa- ración integral a las víctimas del conflicto armado interno y se dictan otras disposiciones.

Por último, con la expedición del acto legislativo 01 de 31 de julio de 2012 se creó el Marco Jurídi- co para la Paz, por medio del cual se establecen instrumentos jurídicos de justicia transicional en el marco del artículo 22 de la Constitución Política y se dictan otras disposiciones.

de justicia transicional en el marco del artículo 22 de la Constitución Política y se dictan

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A C I D Í R J U Según Keymer Ávila (2005) “ El compromiso pri
A C I D Í R J U Según Keymer Ávila (2005) “ El compromiso pri

Según Keymer Ávila (2005) “El compromiso pri- mario de la Criminología crítica es la abolición de la desigualdad a la hora de aplicar las penas”, ra- zón por la cual la justicia transicional no es como tal una clase de justicia sino un proceso, es decir, un medio para obtenerla. En un país castigador, se evidencia la necesidad de implementar políticas pedagógicas que logren la aceptación de penas alternativas frente a un Estado que ha sido derro- tado en la búsqueda de negociaciones para lograr la aplicación de medidas para finalizar el conflic- to armado interno. De igual manera, Keymer Avila (2005) señala que “la criminología crítica busca las causas del delito en el proceso de criminalización”; de igual forma lo aplica la justicia transicional al buscar razones en un sistema penal que ha fracasa- do, porque no ha logrado su objetivo y ha maneja- do de manera desacertada el sistema penitenciario del país.

El Gobierno nacional se propone reducir el catá- logo de tipos penales, insertando la utilización de penas alternativas, lo cual ha generado múltiples debates en el país; de esta manera, se condena- ría a los máximos responsables de comportamien- tos gravosos para la sociedad colombiana, y en su búsqueda por este objetivo se ha logrado crear un concepto muy laxo con relación a las penas aplica- das a los actores del conflicto, como señala Rodri- go Uprimmy y Saffon (2008) en su artículo “Usos y Abusos de la Justicia Transicional en Colombia”: “el uso manipulador de la justicia transicional como instrumento de impunidad predomina en Colom- bia. Como resultado, el derecho, y en especial los estándares jurídicos en materia de derechos de las víctimas parecen estar dominados por la dinámica política. (p.183).

En este sentido, Messner (2001) indica: “Los regí- menes internacionales se han convertido en impor- tantes instrumentos de regulación de problemas transfronterizos y en un nuevo centro de gravedad en la teoría de las relaciones internacionales” (p. 60); de lo anterior, se desprende que la aplicación de un proceso de justicia transicional está ligado a la comunidad internacional, puesto que el conflic-
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to armado en Colombia se ha constituido como un problema trasfronterizo que debe ser regulado por los regímenes que se manejen a nivel internacional.

Tal como lo expresa López (2011),

El conflicto colombiano ha estado enmarcado en complejos factores sociales, económicos y políticos, entre los cuales se puede destacar la lucha por la propiedad, la ausencia de una ver- dadera reforma agraria orgánica, la desigual- dad de la distribución de la riqueza y el acceso al poder gubernamental. Así, los actores ar- mados involucrados son: las fuerzas armadas estatales (Ejército y Policía), las Fuerzas Irregu- lares Antiestatales (ELN y FARC) y las fuerzas irregulares paraestatales (los paramilitares). (p. 2015).

Lo anterior abarca, de manera global, los proble- mas generados por los actores del conflicto en Co- lombia.

Por ello, para aceptar la justicia transicional tendría que hacerse un análisis de la institucionalidad. La justicia transicional no es un juicio penal sino un medio para conseguirla, y la forma más cercana a una alternativa de paz que no debe ser ajena a la tolerancia no es posconflicto, sino una enorme ta- rea de reconstrucción del país, con fundamento en

la pedagogía y la verdad. En Colombia, el problema

es territorial. La Comisión de la Verdad debe ser un

ejercicio en las regiones, criterio de complementa- riedad, las normas de justicia transicional se deben ajustar a las normas del Estado, porque para llegar

a una negociación; es indispensable reestructurar

todo el sistema; por lo cual se tomará del derecho interno sin vulnerar normas constitucionales y se adoptará las medidas necesarias para que se siga

el ordenamiento jurídico, tema importante para la

vida jurídica del proceso.

Debe existir un elemento de seguridad para las víc- timas y demás personas. Las circunscripciones te- rritoriales especiales son una medida de inclusión política porque con ellas se estructura mejor la di- visión de la tierra. Las tierras, deben ser devueltas

a sus verdaderos propietarios, que fueron despoja-

dos de las mismas con ocasión al conflicto. De igual forma, es una medida de fortalecimiento para la vivienda y el bienestar de millones de víctimas que dejaron a un lado sus pertenencias para sobrevi- vir; por lo cual se reconocen los derechos de las víctimas sobre sus posesiones, así como también es una forma de reparación, porque es la mane- ra más clara y oportuna de devolverle o restituirle en gran medida el daño causado por estos grupos subversivos.

Además del territorial, el criterio de integralidad es indispensable dentro de la justicia transicional; se refiere a que las medidas tomadas pueden llegar

a ser aplicables a todos los que han participado

en un conflicto, es decir, desde los que cometie- ron conductas pequeñas como las más graves. Por la integralidad, todos deben responder, porque si fuere de forma diferente entonces se estaría exo- nerando de responsabilidad a personas que fueron los actores del conflicto. Sin embargo, con la justi- cia transicional se introducen las penas alternativas como una forma de reducir el número de presos en los centros penitenciarios; ello porque el marco de paz obligaría a que las medidas que se adoptaran estuvieran acompañadas de otras que fortalezcan la verdad y la reparación.

Otro es el criterio de condicionalidad, explicado por Beristain (2014) en su articulo, “Justicia y Re- conciliación: El papel de la verdad y la justicia en la reconstrucción de sociedades fracturadas por la violencia”. Cuando se posee una estructura que es lo que se debe precisar dentro del proceso de paz, encontraremos la satisfacción, debido a que es una garantía de la no repetición. La condicionali- dad responde al principio de que cualquier fórmula está condicionada al cumplimiento de unos requi- sitos, porque sin ellos no se lograría un objetivo.

Por su parte, el criterio de estabilidad establece en el tiempo la solución legítima y legal enmarcada dentro de las obligaciones internacionales que un país debe seguir. Así las cosas, este supone un pun- to importante dentro de la magnitud que abarca

la justicia transicional, es decir, no ocasionar viola-

ciones a derechos fundamentales, ni sobrepasarse dentro del campo de acción y sus límites propios para ocasionar amnistías disfrazadas. Lo anterior es trascendental dentro de un proceso de paz, puesto que de no ser desarrollado el criterio de es- tabilidad se desconocerían las obligaciones que la Corte Penal Internacional exige sean cumplidas por las partes.

Lo anterior debe ser desarrollado por Colombia dentro de su participación con la comunidad in- ternacional, por ello, si la Corte Penal Internacional presenta un desacuerdo con las medidas aplicadas en una etapa de posconflicto, se estaría violando los tratados que han sido firmados a nivel penal in- ternacional. Además, con la aplicación del criterio de estabilidad se estaría haciendo hincapié en la seguridad jurídica ante la culminación y aplicación de los acuerdos aprobados por el pueblo colom- biano. Por último, insistir en la absoluta necesidad de un trabajo armónico y coordinado entre los sec- tores públicos; si se logra, habrá democracia más representativa, una sociedad más justa, un Estado de derecho más fuerte y, por supuesto, un país con paz.

LA CRIMINOLOGÍA AMBIENTAL COMO HERRAMIENTA DEL POSCONFLICTO

De acuerdo con Wael Hikal (2013), “la Criminología Ambiental es el estudio de los factores climáticos que influyen en la realización de cierto tipo de con- ductas antisociales o delitos” (p. 178); su interés está en los efectos del ambiente en la conducta humana y se ocupa de las consecuencias de ciertos factores ambientales, como el espacio, la estructu- ra del escenario, el calor, el frío, el ruido, etcétera, con relación a la conducta antisocial y que el cri- minólogo habrá de estudiar. Lo anterior se señala porque las personas responden a las variables del ambiente; por ejemplo, habrá personas a las que el calor les moleste o les agrade, lo mismo el frío,

y esas variables condicionarán su comportamien-

a las que el calor les moleste o les agrade, lo mismo el frío, y esas

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to. Las fuerzas externas estimulan a los individuos

a actuar de cierta manera, ya sea realizando una conducta o evitándola.

Para San Juan, Bermejo y Ocáriz (2007), las teorías ecológicas aseguran que el ambiente puede tener influencia decisiva en el comportamiento huma- no, así como de la criminalidad. Por su parte, Wael Hikal (2009) en el artículo. “La necesidad de adop- tar el modelo europeo en la criminología mexica- na” señala que:

La Ecología en el área criminológica repre- senta la influencia que el ambiente ejerce so- bre la conducta del sujeto, por tanto, existe la relación antisocial– ambiente. Es tendiente en cuanto a que la personalidad de un sujeto antisocial tiene su formación en múltiples fac- tores y aspectos ambientales que lo circundan y que en su momento favorecen para que se desarrolle el fenómeno antisocial. (p.12).

El primer punto que se debe tener en cuenta es la

adaptación. Wael Hikal (2004) expone que el indivi- duo se enfrenta a condiciones ambientales, siendo esta experiencia un proceso de selección de condi- ciones en medio de un sistema de oportunidades

y restricciones sociofísicas que permite inferir que el ambiente tiene una estructura de acción, para luego comprender que los factores históricos, eco- nómicos y culturales tienen influencia en el com- portamiento del individuo dentro del ambiente; te- niendo estos elementos unidos se constituiría una necesidad básica que es la seguridad urbana.

El urbanismo actual tiene una visión errada que está ocasionando efectos perversos de la ciudad en el individuo. Cesar San Juan Guillén y Laura Voz- mediano (2010) en su capítulo “El hábitat humano como escenario de conducta”, afirman: “Los seres humanos se adaptan al hábitat en que viven y con el pasar del tiempo lo corrompen y degradan” (p.

15).

Según José Antonio Corraliza y Juan Ignacio Ara- gonés (1993),

Desde un punto de vista estrictamente psico- lógico, el entorno urbano puede ser concep- tualizado como una desbordante fuente de estímulos para los que el individuo receptor, en su proceso de adaptación a este tipo de hábitat, despliega una serie de estrategias de- fensivas para protegerse de este auténtico alu- vión estimular. Un sistema de reacciones frías, distantes, impersonales. (p. 411).

Aunque hasta hace poco se le ha reconocido a la reconciliación un lugar importante en el proceso de reconstrucción profunda de las sociedades pos- conflicto, en las últimas dos décadas la experiencia de varios países demuestra que para que la paz, en su dimensión más amplia, pueda hacerse realidad es fundamental adelantar y propiciar procesos de reconciliación que permitan la creación de espacios sociales cooperativos entre variados actores. Según Abello Romero (2006), “La reconciliación debe ser entendida como un proceso dinámico y adaptativo que garantiza el rediseño de relaciones antagóni- cas o conflictivas y que evita que la violencia del pasado retorne” (p.16).

Los actores del conflicto se presume serán exclui- dos por la sociedad. En este sentido, es un proceso que tomará tiempo para que puedan relacionarse normalmente con los ciudadanos que aún presen- tan desconfianza. Ahora bien, el hábitat donde el individuo se desenvolverá propiciará su negativa o disposición a delinquir. En el peor de los escena- rios, un rechazo de sus compatriotas supondría un aislamiento de actores del conflicto y se verán en la obligación de relacionarse entre ellos mismos, creando comunidades de desmovilizados, de ex- guerrilleros, etc. Un escenario poco esperanzador, puesto que sin la ayuda de la sociedad y la efectiva inclusión dentro de la misma, estas personas segui- rán compartiendo el mismo entorno, solo que en la ciudad y no dentro de la selva.

Teniendo en cuenta lo anterior, el rechazo propi- ciaría la falta de empleo y de estabilidad econó-

mica, circunstancias que ocasionarían la creación de comunidades desempleadas, quizás subsidiadas con la oportunidad de delinquir. La sociedad co- lombiana no está preparada para afrontar una re- conciliación y adaptación ambiental en una etapa de posconflicto.

CONCLUSIONES

La criminología ambiental es una de las herramien- tas adecuadas para desarrollar una oportuna eta- pa de posconflicto, puesto que permite estudiar el entorno como causa de la delincuencia en un país. El diseño urbano y ambiental llevado en debida forma podría impedir la necesidad y obligación de los actores del conflicto para volver a delinquir. El

Estado debe entonces realizar una política de pre- vención del delito estudiando las zonas que mayor nivel delincuencial tiene e impidiendo la entrada en estos territorios de personas que han dejado las armas.

El posible rechazo de la sociedad colombiana a los ciudadanos que se acogieron a la justicia transicio- nal ocasionaría mayor delincuencia en las ciudades y la creación de bandas criminales. Es por ello que el Estado debe posicionar y vigilar una política de reubicación dentro de las ciudades para lograr una posible reconciliación de las comunidades; esto lo podría lograr por medio de un estudio a las zonas de poca delincuencia y a las oportunidades de tra- bajo dentro de las mismas.

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