Вы находитесь на странице: 1из 5

Basado en la obra Pedro Páramo.

Personajes de la obra.

Juan Preciado: Adonis Carranza.


Carranza.

Pedro Páramo: Anthony Florio.

Abundio Martínez: Mario.

Doña Eduviges: Paola Ortez.

Madre (Doloritas): Beatriz.

Damiana: Karla.

Personajes auxiliares.

1era escena

Narrador: Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro
Páramo. Mi madre me lo dijo. Y yo
y o le prometí que vendría a verlo en cuanto ella
muriera. Le apreté sus manos en señal de que lo haría, pues ella estaba por morirse y
yo en un plan de prometerlo todo. Todavía antes me había dicho:

(Madre y pedro) Madre de pedro a punto de morir la escena se realiza en una habitacion, con su
madre en cama y pedro a su lado.

Madre (Doloritas) : -hijo cuando lo veas, No vayas a pedirle nada. Exígele lo nuestro. Lo
que estuvo obligado a darme y nunca me dio... El olvido en que nos tuvo, mi hijo,
cóbraselo caro.

Juan Preciado: -Te
Preciado:  -Te lo prometo madre

Madre (Doloritas): -pero
(Doloritas): -pero no dejes de ir a visitarlo, estoy segura que le dará gusto
conocerte…

Juan Preciado: -Así
Preciado: -Así lo haré, madre.

Y de este modo se me fue formando un mundo alrededor de la esperanza que era


aquel señor llamado Pedro Páramo, el marido de mi madre. Por eso vine a Comala
Dorotea.

2da escena
Juan, caminando por el camino de tierra se encuentra con el arriero

Juan: señor conoce usted un pueblo llamado Cómala?

Arriero (Abundio): Para haya mismo voy

Narrador: Era un arriero solitario, el único hombre en el terroso camino…. Lo seguí,


dejamos atrás el calor intenso y bajamos, entrando al puro calor sin aire…

Arriero (Abundio): y a que viene a cómala si se puede saber, señor?

Juan: a buscar a mi padre

Arriero (Abundio): a aja, se alegara de verlo, y que aspecto tiene su padre? Si se


puede saber señor.

Juan: No se, no lo conozco, solo sé que se llama Pedro Paramo, lo conoce usted?

Arriero (Abundio): sí señor, yo también soy hijo de Pedro Paramo

Juan: ah, también, y quien es él?

Arriero (Abundio): Es un rencor vivo, ve usted haya al final de ese cerco, ahora mire al
otro lado, para allá toda esa tierra se llama la “media luna”, y es toda de Pedro
Paramo, y uno viene a nacer en un Petate!

Narrado: No pregunte mas, caminamos en silencio un largo rato, el calor se hizo casi
irrespirable.

Arriero (Abundio): Bueno, yo voy para allá, siga ese camino, allá esta cómala.

Juan: donde puedo conseguir Hospedaje?

Arriero (Abundio): junto al puente, busque a Doña Eduviges de Ada, dígale que va de
mi parte, yo soy Abundio.

Juan: Abundio?

Arriero (Abundio): Abundio Martínez, dígale.

Juan: Muchas gracias, pero, oiga ese lugar parece desierto…

Arriero (Abundio): es que lo está, aquí no vive nadie…

Juan: ¿Cómo y Pedro Paramo?

Arriero (Abundio): Pedro Paramo, murió hace muchos años, yo lo mate…

Narrador: Y el hombre se perdió en el camino como si se hubiera esfumado,


llegue hasta el puente respirando con dificultad, me arrime a la puerta de una
casa buscando sombra y en ese mismo instante, la puerta se abrió..

Juan Preciado pasa por un cementerio que solo vio de reojo cuando se dirigía
hacia la casa de Doña Eduviges.

3era escena

Juan y Doña Eduviges de Adas en la casa

Doña Eduviges: Te estaba esperando…

Narrador: Era una anciana de ojos diminutos, su cara transparente como si no


tuviera sangre, y sus manos estaban marchitas, Marchitas y apretadas de
arrugas, l levaba un vestido blanco muy antiguo…

Juan: creo que se ha confundido señora, a mi no me espera nadie, conoce usted a


doña Eduviges?

Doña Eduviges: soy yo… y claro que te esperaba, solo que Doloritas me aviso con tan
poca anticipación.

Juan: Qué?, Quien le aviso?.

Doña Eduviges: la Doloritas, tu madre, ah pero pasa, pasa (dentro de la casa)

Juan: pero como sabe su nombre, pero eso, eso no puede ser señora, mi madre a
muerto.

Doña Eduviges: ah! Con razón su voz se oía, tan lejana, éramos grandes amigas tu
madre y yo, ¿nunca te hablo de mi?,.

Juan: No señora, de usted supe por el arriero que me trajo aquí, un tal Abundio
Martínez…

Doña Eduviges: hay el bueno de Abundio, buen hombre era, lástima que se quedara
sordo.

Juan: este que conocí escuchaba muy bien.

Doña Eduviges: ha de ser otro entonces, Además Abundio se murió hace mucho
tiempo, ha de seguir penando, te das cuenta?, este es tu dormitorio, ah tu padre!,
tuvo mucha suerte la Doloritas de haberse enganchado a tu padre, Pedro Paramo,
dicen que fue por unas deudas, así fue, por pagarse unas deudas, se caso con tu
madre.

Narrador: La escuchaba y pensaba que esa anciana estaba loca, pe ro la escuchaba, me


dejaba llevar como guiado por un sueño…

Juan: doña Eduviges sabe usted, como es que mi madre y yo ya no vivimos con mi
padre?.
Doña Eduviges: claro que lo sé, éramos grandes amigas ya te lo di je, ah cuantas veces
habrá oído tu madre sus malos reproches, y aunque ella estaba acostumbrada a sufrir
lo peor, sus ojos se fueron endureciendo, hasta que se separaron, o mej or dicho Pedro
paramo la boto, y así hasta ahora que tu madre me aviso que vendrías a verme, no
volvimos a saber de ella nunca más.

Narrador: esa noche, en casa de doña Eduviges, dormí con dificultad, me


despertaba agitado, rodeado de esa incomodidad obscura y ese calor
sofocante ( se escucha un grito en la casa)

Juan: doña?, doña Eduviges, esta?, usted grito?.

Damiana: mmm, yo no soy doña Eduviges

Juan: que?, quien es usted?

Damiana: (risa) Damiana Cisneros

Juan: Damiana Cisneros?

Damiana: si

Juan: mi madre me hablo de una Damiana, que me cuido desde recién nacido.

Damiana: esa, fui yo, me dijeron que estabas aquí y vine a ofrecerte posada en mi
casa, para que duermas tranquilo.

Juan: ese grito? El que me despertó?.

Damiana: ah, debió de ser un grito encerrado en este cuarto, nada mas, aquí
ahorcaron a una mujer hace años, nadie entra aquí, desde entonces ni siquiera existe
una llave, para esta habitación, no sé cómo has podido entrar.

Juan: doña Eduviges me abrió, ella me dijo que…

Damiana: Eduviges de Ada?

Juan: si, ella

Damiana: oh pobre Eduviges, debe estar penando todavía.

Juan: penando??

Damiana: siii, penando, debe ser un alma en pena, ven, veeen

Narrador: camine con Damiana por las calles desiertas de cómala

Damiana: estas calles están llenas de ecos del pasado, vienen debajo de las pi edras,
de adentro de las paredes, puedes oír conversaciones, risas, pero aquí no vive ni un
alma, en fin, yo no tengo miedo, ni me fastidio así es este mundo, ¿Cómo está tu
mama?

Juan: mi madre, ha muerto!

Damiana: oh cuanto lo siento! ¿de que murió?

Juan: no lo sé, quizá de tristeza, suspiraba mucho, pero usted debería saberlo.

Damiana: ¿Cómo iba a saber yo eso?

Juan: no sé, pero ¿Cómo supo usted que yo había ll egado aquí?, Damiana dígame
¿Cómo lo supo?, Damiana respóndame, Damiana usted, está también muerta?
Damiana, Damiana Cisneros??

Narrador: Me encontré de pronto solo en aquellas calles vacías, ella había


desaparecido y solo me contesto el eco.

Posible escena Final.

Abundio Martínez llega donde Pedro Páramo.

Abundio Martínez: Vengo por una ayudita para enterrar a mi mujer.

Pedro Páramo: Quién eres?

Abundio Martínez: Soy hijo de Pedro Páramo. Soy hijo de Pedro Páramo, todos somos
hijos de Pedro Páramo.

Abundio Martínez apuñala a Pedro Páramo y se retira de l a escena.

Al final Pedro Páramo se levanta y camina muriendo y desvaneciéndose lentamente en


el polvo.

En una historia paralela Juan Preciado regresa al cementerio que vio al principio y ve
todas las tumbas con los nombres de las personas con l as que ha hablado y convivido
en Comala. Luego de ver todas estas tumbas ve una con su nombre y se da cuenta
que la única manera de hablar con esas personas es estando muerto...

FIN.

Nota: Varios escenarios pueden variar de acuerdo a la complejidad de la historia.